AGLI

Recortes de Prensa     Martes 11 Julio   2000
#Anulado el dominio lingüístico catalán en el reglamento de la Rovira i Virgili
BARCELONA. María Jesús Cañizares ABC 11 Julio 2000

#Un Juez anula el dominio del catalán en la Universidad Rovira i Virgili
Agencias Libertad Digital 11 Julio 2000

#Un Juez anula el dominio del catalán en la Universidad Rovira i Virgili
Redacción - Barcelona .- La Razón  11 Julio 2000

#Reclamación con sentido común sobre el patrimonio de todos
Impresiones El Mundo 11 Julio 2000

#Defensa de las Humanidades
Editorial ABC 11 Julio 2000

#Glosas populares
Editorial El País 11 Julio 2000

#Ya era hora
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 11 Julio 2000

#La cultura común
Editorial La Razón 11 Julio 2000

#La nueva reconquista
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 11 Julio 2000

#Reconquista
ENRIQUE GIL CALVO El País 11 Julio 2000

#El PP tiene la iniciativa
Pablo Sebastián La Estrella 11 Julio 2000

#El PP apela al diálogo para una reforma de las Humanidades inspirada en el «acervo común» y que refuerce el estudio de la historia de España y de la cultura clásica
SAN MILLÁN DE LA COGOLLA. M. Calleja ABC 11 Julio 2000

#El PP suaviza su Manifiesto de las Humanidades para atraer el apoyo del PSOE y las autonomías
JAVIER CASQUEIRO, San Millán de la Cogolla (La Rioja) El País 11 Julio 2000

#Basagoiti en el charco
Germán Yanke Libertad Digital 11 Julio 2000

#¿Vísperas de mucho o nada?
Lorenzo CONTRERAS La Razón 11 Julio 2000

#Las declaraciones de Basagoiti sobre Ibarretxe abren una brecha en el PNV
ABC 11 Julio 2000

#Onaindía: «En el País Vasco la involución viene de Ajuria Enea»
 MADRID. J. Pagola ABC 11 Julio 2000

#La historia: ciencia, mito, religión
José María CARRASCAL La Razón 11 Julio 2000

#Linchar a Anes
Iñaki EZKERRA La Razón  11 Julio 2000

#Fernández Álvarez: «Parece que en la Historia actual el hombre sale de las cavernas y entra en la II República»
Antonio Sempere - Santander .- La Razón  11 Julio 2000

Anulado el dominio lingüístico catalán en el reglamento de la Rovira i Virgili
BARCELONA. María Jesús Cañizares ABC 11 Julio 2000

Un juez de Tarragona considera que parte del contenido del Reglamento de uso de la lengua catalana en la Universidad Rovira i Virgili (URV) no se ajusta a la Ley de Normalización Lingüística, en la que se establece la validez de las dos lenguas oficiales. El magistrado anula tres de los siete artículos de la normativa en los que se margina al castellano.

La sentencia, dictada por Eduardo Saavedra Maldonado, titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Tarragona, en respuesta al recurso presentado por la Asociación Profesores para la Democracia y Convivencia Cívica Catalana, es salomónica. Por un lado, indica que el reglamento es ajustado a derecho, pero por otro, anula parte del contenido de tres de los siete artículos por no ajustarse a la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña.

El juez cuestiona la legalidad del párrafo número 3 del artículo 4, según el cual «la URV debe dar preferencia a la adquisición de los programas informáticos que tengan una versión catalana». El fallo indica que ni la citada ley «ni la de contratos del Estado ni en ninguna otra norma se recoge cobertura legal de esta distinción».

INSEGURIDAD JURÍDICA
Respecto al artículo 5, se anulan cinco párrafos en los que el reglamento utiliza la expresión «dominio lingüístico catalán» para referirse a territorios geográficos donde se usa ese idioma. El magistrado resuelve que el término «dominio» vulnera el principio de seguridad jurídica y debe sustituirse por el de «ámbito», tal y como hace la citada Ley de Política Lingüística.

También se declara la ilegalidad del párrafo 10, que impone a los representantes institucionales de la universidad expresarse en catalán en los actos públicos excepto en casos excepcionales. El juez entiende que ese precepto «es un supuesto claro de exceso reglamentario».

En términos similares se pronuncia respecto al párrafo 11, sobre la obligatoriedad de que todas las comunicaciones, contratos y convenios se redacten en catalán. El magistrado recurre de nuevo a la Ley del catalán para establecer «la validez de los documentos en cualquiera de las dos lenguas oficiales», el catalán y el castellano. Finalmente, el magistrado suspende el párrafo 1 del artículo 6, referente a la exigencia del conocimiento del catalán por parte del profesorado, pues la Ley del catalán alude a «las dos lenguas oficiales».

El magistrado Saavedra Maldonado advierte de que esta resolución judicial «no es el vehículo idóneo para expresar ni decidir sobre el contenido constitucional del derecho a usar una lengua ni tampoco para pronunciarse sobre una hipotética inconstitucionalidad de la Ley de Política Lingüística de Cataluña, debiendo ceñirse a examinar si la norma reglamentaria se excede en su contenido y legitimidad».

Según indica la sentencia, la autonomía universitaria alegada por la URV y la Generalitat, «en la interpretación dada por el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo, no ampara cuestiones tales como el idioma en la institución administrativa; los sistemas de contratación; el concepto de dominio lingüístico catalán o cualquier otro al margen de la libertad de enseñanza o investigación».

COMPETENCIAS DEL ESTADO
Añade que esa autonomía «no es una libertad absoluta» ya que el Estado «tiene una competencia exclusiva para regular las condiciones de obtención, expedición y homologación de títulos académicos y profesionales y, por ende, para imponer en los planes de estudio las materias cuyo conocimiento considere necesario para la obtención de un título concreto, sin perjuicio de que a cada Universidad corresponda la regulación y organización de la enseñanza de esas materias».

La Generalitat mostró ayer su satisfacción por entender que la sentencia respalda la legalidad del Reglamento de uso de la lengua catalana en la URV, «excepto en algunas cuestiones de orden menor» y precisa que los preceptos que anula la sentencia «son sólo por discrepancias con la Ley de Política Lingüística». No obstante, tanto la URV como Convivencia Cívica Catalana han anunciado que recurrirán la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

Un Juez anula el dominio del catalán en la Universidad Rovira i Virgili
Agencias Libertad Digital 11 Julio 2000

El reglamento de la Universidad Rovira i Virgili (URV) en Tarragona que exige, entre otras cosas, el conocimiento del Catalán en los actos oficiales universitarios, ha sido modificado por el Juez Eduardo Saavedra Maldonado. El titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo, anuló tres de los siete artículos de esa norma al entender que no se ajustan a la Ley de Normalización Lingüística de Cataluña, que establece la validez del castellano y del catalán.

La sentencia surge en respuesta a un recurso sometido por la Asociación de Profesores para la Democracia y Convivencia Cívica Catalana. Según el líder de esa organización, el eurodiputado del PP, Alejo Vidal Quadras, presentará otro recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para que se eleve la cuestión de inconstitucionalidad contra esta norma.

Saavedra, en su sentencia, cuestionó la legalidad del párrafo número 3 del artículo 4, que impone a la URV dar preferencia a la adquisición de programas informáticos que tengan una versión catalana. Asimismo, declaró ilegal el párrafo 10 que impone a los representantes de la universidad a expresarse en catalán en actos públicos.

El magistrado suspendió, además, el párrafo 1 del artículo 6 que exige a los profesores el conocimiento pleno del catalán. Y el párrafo 11, que impone que los documentos oficiales de la Universidad sean redactados únicamente en catalán.

Convivencia Cívica denunció que ha sufrido un hostigamiento por parte de los responsables políticos y de las más altas autoridades académicas por ejercer el derecho constitucional a la tutela judicial efectiva. Además, exigió una rectificación pública a todos aquellos que le han responsabilizado de alterar la convivencia en Cataluña.

Un juez abre el camino para poder elevar al Constitucional la Ley Lingüística de Cataluña
Avala el reglamento sobre la lengua de la Universidad Rovira i Virgili, pero propone modificaciones
La decisión del titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Tarragona de considerar que no puede plantear ninguna cuestión de inconstitucionalidad sobre la Política Lingüística de la Generalitat porque no está facultado al tratarse de un Reglamento, abre las puertas a que, como de forma reiterada han expresado distintas asociaciones de Cataluña, el Tribunal Constitucional se pronuncie al respecto. Así, al menos, lo entienden representantes de esos colectivos al sostener que serán los magistrados del Alto Tribunal quienes que dictaminar sobre esa cuestión. 
Redacción - Barcelona .- La Razón  11 Julio 2000

El juzgado Contencioso Administrativo número 1 de Tarragona confirmó ayer, a través de una sentencia, la legalidad del «Reglamento de usos lingûísticos de la Universidad Rovira i Virgili» de Tarragona, que potencia el uso del catalán en este centro. La sentencia considera el Reglamento «ajustado a Derecho», excepto en algunos apartados de tres de los siete artículos cuestionados, por lo que recomienda adaptar al texto que recoge el reglamento la Política Lingüística de la Generalitat.

    El magistrado no accede a la solicitud de las asociaciones que presentaron el recurso de plantear una cuestión de inconstitucional sobre la Política Lingüística al considerar que la Ley Orgánica del Poder Judicial no permite plantear tal cuestión cuando se trata de un Reglamento.

    Este argumento es considerado «jurídicamente muy endeble» por representantes de los recurrentes, quienes ven en él una «puerta abierta» para instar a los tribunales superiores, Tribunal Superior de Justicia, Tribunal Supremo y, en última instancia, Tribunal Constitucional, a que se pronuncien sobre el fondo de la ley catalana que regula la Política Lingüística.

    De esta forma, afirman que, al final, serán unos órganos no controlados por los nacionalistas los que tengan que pronunciarse sobre la constitucionalidad o no de la citada legislación de Cataluña.

    Por este motivo, entienden que la sentencia del juez de lo contencioso-administrativo contiene un aspecto claramente positivo para sus reivindicaciones, ya que, aseguran, los motivos esgrimidos para no plantear la cuestión de inconstitucionalidad son «jurídicamente frágiles y desmontables», lo que facilitará la revisión por los tribunales superiores.   

No se pronuncia
Por otro lado, la sentencia reconoce que el polémico reglamento es «perfectamente» legal, pero no se pronuncia sobre el levantamiento de la suspensión cautelar que el mismo tribunal dictó cuando admitió a trámite la impugnación del texto.

    El reglamento de usos del catalán de la URV está formado por siete artículos, tres de los cuales el tribunal declara en suspenso y recomienda modificaciones en su redactado. Entre estas modificaciones, la sentencia exige extraer la palabra «domini» de los apartados 3, 4, 5, 6 y 7 del artículo 5 exclusivamente cuando se hace referencia al «dominio lingûístico catalán», según Ep.

    Otro artículo al que la sentencia hace referencia es el cuarto, concretamente al último inciso del apartado tres donde la URV hace referencia a la necesidad de «dar preferencia a la adquisición de los programas (informáticos) que tengan una versión en catalán».

    También se hace mención a los apartados 10 y 11 del artículo quinto, referido al uso del catalán en actos oficiales, y reclama el redactado del primer punto del artículo seis para adaptarlo a la Ley de Política Lingüística de la Generalitat, porque en el caso del reglamento de la URVel articulado se refiere «al conocimiento del catalán», mientras que la Ley de la Generalitat que cita dicho estatuto se refiere al «conocimiento de las dos lenguas oficiales».

    A pesar de que la URV no se ha pronunciado sobre la sentencia, fuentes del centro ya han anunciado su satisfacción por el contenido de la misma, aunque piensan recurrir los cambios que el magistrado pretende que se introduzcan en el citado Reglamento de usos lingûísticos de la universidad.

    Por su parte, Convivencia Cívica Catalana, que fue una de las asociaciones que impugnó el Reglamento, también anunció que recurrirá la sentencia. Por tanto, corresponderá a instancias judiciales superiores pronunciarse al respecto sobre esta cuestión lingüística.

Reclamación con sentido común sobre el patrimonio de todos
Impresiones El Mundo 11 Julio 2000

Los parlamentarios europeos, nacionales y autonómicos del PP hacían pública ayer, en San Millán de la Cogolla, una Declaración en Favor de las Humanidades en la que propugnan «asegurar a los alumnos el dominio oral y escrito de la lengua castellana y, en su caso, de la lengua oficial propia de la Comunidad Autónoma, así como un suficiente conocimiento de la literatura española y universal» y reforzar «el estudio del pasado común de España y abrirse a una visión universal».

 Como era de esperar, las críticas -a veces, en tonos apocalípticos- han brotado desde los partidos nacionalistas y desde
otros sectores de la oposición. El sindicato mayoritario en la enseñanza catalana llama a la «desobediencia civil». Y, sin embargo, el propósito general de reforzar el abandonado estudio de las Humanidades en los planes escolares españoles, así como el objetivo específico de que los alumnos conozcan nuestra Historia y nuestra lengua común, son propuestas perfectamente sensatas porque ese patrimonio es verdadero y valioso y porque su conocimiento se ha deteriorado de manera palpable durante el último par de decenios. 

Mariano Rajoy apuntó ayer que «la Historia común de España es compatible con la de cada una de las comunidades au-tónomas», y, a partir de ahí, «existe la libertad de cátedra y cada uno puede interpretar los hechos históricos como quiera». No se ve, en todo ello, ni atisbo del franquismo, del totalitarismo, de la uniformización, del control o de la censura que algunos críticos aprecian detrás de la propuesta, que el PP va a llevar a todos los parlamentos. Y es que hemos llegado a tal grado de complacencia en la destrucción de lo que nos une -lo que nos une de verdad, no las artificiosas imposiciones de antaño- que algunos se caen del guindo cuando alguien pretende reconstruirlo.

Defensa de las Humanidades
Editorial ABC 11 Julio 2000

LA Unión Interparlamentaria del Partido Popular, que reúne a los senadores, diputados y portavoces populares de los diecisiete Parlamentos autonómicos, se ha centrado en la defensa del español y de las Humanidades, ejes vertebradores de nuestro sistema educativo. Los parlamentarios del PP han aprobado una Declaración en la que se comprometen, entre otras cosas, a presentar propuestas para reforzar el estudio de la Historia, que ha de incluir «el estudio del pasado común de España y abrirse a una visión universal». Sólo una visión deformada de la realidad política puede pretender que se trate de un asunto menor. Por el contrario, en él se juega el futuro de España como nación. La educación es el más decisivo factor constructor de la ciudadanía.

Desde el comienzo de la democracia, la sociedad española ha avanzado en la modernización de su sistema educativo, principalmente con la extensión de la escolarización universal hasta los 16 años y el aumento del número de universitarios. Sin embargo, subsisten notables deficiencias, especialmente en el ámbito de las Humanidades, que se han agravado con la política educativa promovida por algunas Comunidades Autónomas, especialmente en aquellas en las que gobiernan partidos nacionalistas. A los males de un insuficiente conocimiento de las materias humanísticas, se añade una visión sesgada y deformada del pasado común de España como nación al servicio del particularismo nacionalista.

Por eso resulta especialmente acertada esta iniciativa de los parlamentarios del PP con la que se comprometen a promover iniciativas legislativas que tomarán como punto de partida el Dictamen sobre la Enseñanza de las Humanidades, elaborado por expertos durante la anterior legislatura. No se trata de legislar contra nadie ni de abrir un frente antinacionalista, pero sí de garantizar la calidad de la enseñanza y el estudio de la realidad histórica de España, que no es incompatible con el reconocimiento de su pluralidad. Dado además que se trata de actitudes y valores compartidos, al menos en gran parte, por otros partidos políticos, como el PSOE, sería deseable que estas propuestas se sustanciaran a través del diálogo y del acuerdo con otras fuerzas políticas. No se trata de legítimas reivindicaciones partidistas sino de un asunto del máximo interés nacional. Es necesario también alentar la cooperación entre la Administración General del Estado, que posee competencias de inspección en la materia y también otras de carácter subsidiario, con las Administraciones Educativas de las Comunidades Autónomas. Los parlamentarios populares no hacen sino cumplir sus compromisos electorales y dar satisfacción a un sentimiento mayoritario de la sociedad y de la comunidad educativa.

Glosas populares
Editorial El País 11 Julio 2000

¿QUIÉN PUEDE no estar acuerdo en que los escolares españoles adquieran un conocimiento suficiente del castellano oral y escrito, en su caso de la lengua propia autonómica, de la literatura local y universal, además de conocer la historia, latín y griego, y todo ello sin que vaya en detrimento de la enseñanza de ciencia y tecnología? El problema está en hacer encajar todas las fichas sin que se resquebraje el complejo edificio de la educación obligatoria, cuya reforma no ha terminado de aplicarse en su totalidad.

Pese a las buenas palabras de la reunión de 800 parlamentarios del PP en San Millán de la Cogolla (La Rioja), cuna de aquellas Glosas Emilianenses en las que asomaron a la historia el castellano y el euskera escritos, surge la preocupación de que el partido del Gobierno, armado de su mayoría absoluta, intente imponer sus criterios -aún por definir- para hacer lo que pide a los demás que eviten: utilizar la enseñanza de las humanidades como arma política arrojadiza.

Tras el patinazo del informe parcial sobre libros de texto de la Real Academia de la Historia y la forma en que en 1998 echó a perder, por falta de diálogo, un debate basado en un buen informe, el PP debería evitar señerismos españolistas. Sería un contrasentido, propio de otros tiempos, imponer el "estudio del pasado común de España" por la gracia de la mayoría absoluta, o a capones. Del manifiesto de San Millán cabe esperar que practique los principios de "libertad, equidad, flexibilidad y corresponsabilidad" que invoca.

La reunión del PP reconoce ahora el logro de la escolarización universal hasta los 16 años. Y cuando en su declaración afirma que "el sistema educativo español ha de ser mejor que el que hemos heredado" no cabe sino recordarle que para eso están los Gobiernos. Parece como si el PP accediera ahora al poder y los cuatro años pasados al frente del Ejecutivo no fueran de su incumbencia ni tuviera responsabilidades en la situación actual de la enseñanza.

Nadie pone en duda que hay que mejorar la enseñanza de las humanidades en nuestros centros escolares. Lograrlo requerirá voluntad, diálogo y medios. He ahí una gran tarea de gobierno para lo que no basta la mayoría absoluta.

Ya era hora
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 11 Julio 2000

España atesora varios idiomas que robustecen nuestra cultura y que es necesario proteger y estimular: el vascuence, el gallego, el catalán. Un poeta como Pere Gimferrer, que escribe en su lengua materna, será un día Premio Nobel y es ya un escritor de aliento universal. España se siente orgullosa de la literatura que se escribe en catalán, en gallego o en vascuence.

    Y en castellano, el español en el mundo. En nuestro idioma se centra la cultura común de veintidós naciones. Es un milagro de belleza, de creación artística, de unidad. Después del inglés, el español se alza como segundo idioma del mundo. Cuatrocientos millones de personas se expresan en la lengua de San Juan de la Cruz.

 Doscientos millones de lusohablantes y cincuenta de italianos la entiende si se les habla despacio. En la primera nación del mundo, Estados Unidos, el español arrolla a todas las otras lenguas. De cada diez estudiantes de idiomas, más de seis eligen el español, que desborda al francés, al alemán, al italiano. En Japón, tras el inglés, los nipones aprenden español. En Brasil, el Rey tendrá constancia estos días de la decisión del Gobierno de aquella nación ingente a favor del estudio obligatorio del castellano en las escuelas. En el siglo XXI, para no alinearse en el analfabetismo será necesario conocer tres idiomas: el inglés, el español y la informática.

    El Gobierno y el partido que lo sostiene ha decidido, con respaldo general, aunque reticente, de los otros sectores políticos, lanzar una gran ofensiva a favor de la lengua española. Ya era hora. Nuestra lengua ha progresado en el mundo por sí misma, por su fuerza interior, a pesar de la indiferencia, cuando no la torpeza, de la clase política para defenderla y estimularla. El patético y admirable esfuerzo de Francia para mantener su idioma no ha encontrado respuesta en España. Ahora se pretende enmendar el error. Eso albriciará a todos los que se expresan en español. Confiemos en que la operación que se va a hacer no se esterilice en el sectarismo, las actitudes excluyentes, las decisiones tórpidas.

La cultura común
Editorial La Razón 11 Julio 2000

Los casi 800 parlamentarios del Partido Popular reunidos ayer en el Monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, donde nacieron las primeras referencias escritas al idioma común español y al vascuence, han hecho pública una declaración en la que piden el consenso de todos para elevar la calidad de la enseñanza en Humanidades y asegurar a los alumnos el dominio del español, y de cada lengua autonómica.

    No se trata de imponer nada, sino de consensuar el proyecto con las autonomías, de esforzarse por convencer a los nacionalistas más radicales de que el conocimiento veraz de la Historia y el estudio de las Humanidades, como el latín, el griego, la filosofía y la literatura son la mejor vía de conocer los valores universales y las ideas en las que se basa la sociedad occidental en que vivimos.

    Dar a conocer la historia, la mejor literatura y, en fin, la cultura común que a todos nos une, es el único medio para que los ciudadanos puedan educarse en libertad, adquieran capacidad real de elegir y estén en disposición de competir con el resto de los europeos.

    Es sólo el principio, pues todavía queda superar la más dura prueba: lograr que algunos nacionalistas aprecien como propios, y no como ataques a sus proyectos políticos, los valores universales de la enseñanza en libertad.

La nueva reconquista
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 11 Julio 2000

Aunque reunidos en el emblemático monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, bien hubieran podido reunirse en Covadonga, a juzgar por las propuestas del Manifiesto de las Humanidades presentado por los parlamentarios gubernamentales. La declaración de Barcelona, catálogo de reivindicaciones nacionalistas suscrita hace un par de años por Pujol, Arzalluz y Beiras, ya tiene su contradeclaración en este texto de los populares, donde se ensalza « la historia y el acervo común de España». Pese a la vida lánguida del documento de los tres nacionalismos periféricos, o precisamente por ello, resurge con fuerza el adormilado nacionalismo español de la mano de Pilar del Castillo.

Del «España va bien» pasamos al «España existe bien». Del España como problema, que denuncian los partidos nacionalistas en Cataluña, Euskadi y Galicia, al problema de España que plantean los firmantes del Manifiesto de Yuso. Pilar del Castillo no es Esperanza Aguirre. No se lanza a la reconquista sin pertrecharse de artillería académica con el informe de los historiadores, ni de infantería política con el escrito de los diputados de su partido. Tampoco organiza las primeras escaramuzas sin tantear el terreno. Antes de entrar en orden de combate parlamentario, que lo tiene ganado con la mayoría absoluta de los populares, inicia una batalla social que la arrope con el apoyo de la opinión pública.

Sabe que las crisis simultáneas del nacionalismo catalán con la sucesión de Pujol, la del vasco con el fracaso de Arzalluz en el pacto de Lizarra y la del gallego con el estancamiento de Beiras, abren amplios huecos en los territorios a través de los cuales desarrollar su ofensiva. A la vez, en lo que se refiere al resto de España, nada tiene que perder y sí mucho que ganar. Al envolverse en los colores nacionales, además de sitiar a los nacionalistas periféricos, introduce una seria cuña entre quienes tienen, desde las dos fuerzas de izquierda, una distinta concepción de España.

Se equivoca Chaves al considerar que éste es el principal objetivo de Pilar del Castillo, que no ha hecho más que concretar por escrito una vieja idea nacional de Aznar, aunque bien es cierto que esta iniciativa agudiza la indefinición socialista sobre el modelo de Estado. Es como meter el dedo en el tercer adjetivo de un partido que se califica como socialista, obrero y español. Prueba de ello será cuando esta declaración, transformada en moción, tenga que ser votada en los parlamentos autonómicos y en el Senado. En ese instante, sobre todo en las cámaras de las tres nacionalidades históricas, el Partido Socialista deberá definirse, si es que para entonces ha logrado salir del caos en el que hoy malvive. Aún así, le será extraordinariamente difícil encontrar una respuesta a los problemas sociales, políticos y electorales que les crea la reconquista diseñada desde San Millán de la Cogolla.

Reconquista
ENRIQUE GIL CALVO El País 11 Julio 2000

No pasa semana sin que arrecie la cruzada gubernamental de reafirmación española, de la que tantos réditos esperan recaudar los estrategas de La Moncloa. Ante todo destaca el ataque permanente contra el nacionalismo vasco democrático, culpable de haber pactado con ETA en su momento y no saber rectificar con propiedad ahora. Y en esto encuentra la casi unánime comprensión de la opinión pública, siempre dispuesta a apoyar los gestos de firmeza antiterrorista. Pero a remolque de un consenso tan obvio en seguida se cuela de rondón otra mercancía política mucho más sospechosa.

Me refiero al ataque soterrado contra el nacionalismo periférico, al que se pretende restar cualquier legitimidad. Es verdad que no se tiene derecho a matar ni a coaccionar, como creen los radicales vascos o quienes los disculpan, y por eso hay que obligar al PNV a que rompa con ellos. Pero en cambio sí se tiene derecho a ser soberanista (español o vasco), reclamando la autodeterminación o incluso la independencia. De ahí que no se pueda obligar a vascos o catalanes a acatar la Constitución unificadora, como Aznar pretende ahora. En este sentido resulta bochornosa la sesgada utilización del desafortunado Informe de la Real Academia de la Historia, sobre cuya base se pretende justificar la unificación por decreto de la enseñanza de la historia.

Y por si esto fuera poco, prolifera encima la campaña de persecución contra el inmigrante más pobre, justificando los recortes de la Ley de Extranjería. Así se asocia en la opinión pública la denuncia contra ambas fuerzas antiespañolas de inmigrantes y nacionalistas, cuya sospechosa coincidencia parece exigir la necesidad de un nuevo Cid Campeador dispuesto a coronar con éxito una tardía reedición de la Reconquista, capaz de expulsar de nuestro suelo a toda la morisma unificando de una vez por todas la centrífuga balcanización de las taifas autonómicas. Dicho así suena chusco, pero lo peligroso es que se lo lleguen a creer en Moncloa, adoptando como programa oculto la busca de la reunificación española. Y lo más curioso es que este integracionismo uniformizador que Aznar adopta en el interior de España se dobla con la postura opuesta que esgrime en Europa, donde prefiere alinearse no con el eje federalista Berlín-París sino con las posturas soberanistas de los euroescépticos británicos. Contradicción que sólo puede justificarse ante el altar de la sagrada soberanía española.

Lo cual es grave, pues implica un auténtico giro en la política autonómica hasta hoy seguida desde la Transición a la democracia. Como acaba de recordar Juan Mª Sánchez Prieto en su libro La España plural (Elkargunea, Bilbao, 1999), la II República nos legó dos posturas contrapuestas, en la interpretación de la realidad histórica española. De un lado, la visión pesimista de Ortega, que la entiende como desarticulación invertebrada por su orfandad de una eficaz autoridad central capaz de coordinarla: y esta visión plantea como remedio vertebrador la medicina federal. Pero frente a esta versión unilateral surgió la opuesta visión de Azaña, quien supo reconocer la evidencia (y aún la conveniencia) del irreductible hecho diferencial nacionalista (gallego, vasco y catalán), que exige como base fundante del sistema político español un asimétrico contrato de pluralidad nacional.

Como es sabido, la Constitución dejó abiertas ambas visiones, definiendo un sistema autonómico a la vez federalizante y asimétrico. Pero ahora el PP parece dispuesto a enmendar la Transición. En la anterior legislatura, obligado a depender del catalanismo, Aznar fingió compartir la visión azañista de una España plural, heterogénea y asimétrica. Pero ahora, una vez emancipado del lastre catalán, Aznar se nos ha hecho orteguiano, y busca redefinir la homogeneización unitaria de la España invertebrada. Y semejante cruzada no será posible sin antes acabar políticamente con el nacionalismo vasco, gallego y catalán, reduciéndolos a su mínima expresión electoral. Lo que no se sabe si es una utopía, una ensoñación o un vulgar delirio de grandeza.

El PP tiene la iniciativa
Pablo Sebastián La Estrella 11 Julio 2000

La declaración hecha en San Millán de la Cogolla, la cuna de la lengua española, por la dirección del Partido Popular en la defensa y promoción de las Humanidades españolas frente al deterioro de la enseñanza y de nuestro idioma, sufrido a raíz del avance proceso autonómico, constituye un paso político de envergadura que completa el giro del Gobierno del PP en defensa y promoción del nacionalismo español, o de la defensa de los principales signos de identidad de la unidad nacional como son el idioma, la historia y la cultura.

Fue en plena crisis vasca y de la debilidad electoral de CiU, en sus recientes elecciones autonómicas, cuando el PP optó por esta vía en víspera de los comicios generales del 12-M, le dio ingentes apoyos electorales, que conecta con el sentimiento de una gran mayoría de españoles, a la vez que identifica un problema o debate que desde 1993 hasta el 2000, cuando los gobiernos del PSOE y PP se hallaban en minoría, estaba a merced de los partidos nacionalistas PNV y CiU, a cambio de su apoyo al Gobierno de Madrid.

La nueva mayoría absoluta del PP, la crisis de los nacionalistas y la crisis de la izquierda (PSOE e IU) permitieron al Gobierno de Aznar rectificar sus concesiones al nacionalismo en la pasada legislatura tomar la iniciativa y acelerar cambios en el arranque de la nueva legislatura en estos terrenos. Cuestiones en las que la izquierda, tanto del PSOE como de IU, andan confundidos y condicionados por su propia estructura federal, y permanecen en una ambigüedad que queda en evidencia ante la firme decisión del Gobierno de Aznar de abordar estas cuestiones con firmeza y claridad.

En las Humanidades, la unidad nacional (frente a los proyectos de corte federal, confederal o soberanista de nacionalistas y de sus aliados de la izquierda), y en el campo de la emigración con políticas restrictivas y de control (que también es contestada desde la izquierda), el PP hace coincidir su proyecto político y su condición de formación que viene de la derecha y que tiene sus raíces en el nacionalismo español, con las inquietudes que en estas cuestiones tienen la gran mayoría de los españoles, al margen incluso de su posición ideología.

Unas inquietudes que se agudizaron desde que el PSOE entró en minoría y con escándalos en su última legislatura de 1993 y cuando el PP sufrió la dependencia de los nacionalismos en la legislatura pasada, por la debilidad de su mayoría nacida de las elecciones de 1996.

Ahora el Gobierno de Aznar tiene una mayoría absoluta y todos sus adversarios políticos están en crisis internas (PSOE e IU) o de gobierno (PNV y CiU). Y han decidido levantar la bandera de España con interés electoral pero también haciendo coincidir el nacionalismo español con abusos y discriminaciones que, en los pasados años, surgieron en comunidades nacionalistas, creando en la sociedad española un malestar generalizado que hoy constituye la gran base de apoyo al PP en todas estas cuestiones.

A la vez el Gobierno de Aznar deja al PSOE en un segundo plano, enredado en sus peleas internas y perdiendo el tren de la españolidad. De ahí que Chaves y otros dirigentes del PSOE e IU acusen al PP de apropiarse de la Constitución, de la bandera de la unidad nacional o del proyecto españolista de las Humanidades. El PP lleva la iniciativa política y está en condiciones de avanzar. Sobre todo porque el PSOE tiene no pocos problemas de identidad en Cataluña que le impiden salir, de manera clara y definitiva, de su ambigüedad.

Esta recuperación de los signos de identidad nacional, culturales, políticos y autonómicos le lleva el PP como bandera, dando muchos pasos hacia delante en cuestiones en las que el PSOE va a remolque y tendrá muy difícil presentar una alternativa que no sea tan nítida. Decir que el PP, al avanzar por su cuenta, impide el consenso no aporta nada nuevo a esta cuestión. Como parece claro que el Gobierno tampoco intentará imponer sus criterios manu militari, pero sin perder la histórica oportunidad de su mayoría actual. Hoy tienen la iniciativa y el viento a favor. Falta ver cómo ejercen esta mayoría en todo este campo de la unidad nacional, sin provocar rupturas radicales y enfrentamientos en la sociedad.

El PP apela al diálogo para una reforma de las Humanidades inspirada en el «acervo común» y que refuerce el estudio de la historia de España y de la cultura clásica
SAN MILLÁN DE LA COGOLLA. M. Calleja ABC 11 Julio 2000

En el monasterio de Yuso, donde se encontraron las glosas emilianenses, el Partido Popular hizo pública ayer una declaración en favor de la reforma de las Humanidades que asegure el estudio del pasado común de España y garantice el dominio de la lengua castellana, y en su caso de las cooficiales, una reforma que debe inspirarse, según el PP, en el «acervo común» de los españoles.

El Partido Popular eligió el Monasterio de Yuso, cuna del castellano, en la localidad riojana de San Millán de la Cogolla, para aprobar de la manera más solemne posible un manifiesto en defensa de las Humanidades, que leyó ante los medios de comunicación el secretario general del PP, Javier Arenas, rodeado de los portavoces en el Congreso, en el Senado, en el Parlamento Europeo y en los autonómicos.

La unión interparlamentaria popular, órgano que engloba a los 800 parlamentarios del partido, reunió en San Millán a cerca de 200, para impulsar la que fue una de las principales promesas electorales del PP y una de las espinitas que le quedó clavada en la pasada legislatura: la reforma de las Humanidades.

CORRECCIONES EN EL TEXTO
El texto definitivo del manifiesto elaborado por el Comité de Portavoces y corregido tras las llegada de Arenas al Monasterio, parte de la base de que el sistema educativo español tiene que ser mejor que el que hemos heredado, porque presenta «una serie de desajustes y deficiencias».

Para el PP cualquier reforma de las Humanidades ha de realizarse con la «firme voluntad de mantener la vertebración de nuestro sistema educativo a través del desarrollo de la normativa básica y de la cooperación de la Administración General del Estado y de las Administraciones de las distintas Comunidades Autónomas.

Los populares ofrecen diálogo, colaboración y búsqueda de acuerdos para llevar a cabo la reforma, pero ponen sobre la mesa las líneas maestras de su proyecto, que debe inspirarse en el «acervo común» y en los vínculos con los demás pueblos de Europa.

DOMINIO DEL CASTELLANO
El PP cree necesario, en primer lugar, asegurar a los alumnos «el dominio oral y escrito de la lengua castellana, y en su caso de la lengua oficial propia de la Comunidad Autónoma, así como un suficiente conocimiento de la literatura de las lenguas españolas y de la universal». Esta es la principal corrección introducida en el borrador original, que se limitaba a apuntar como necesario «asegurar a todos los alumnos el dominio de la lengua oral y escrita y el conocimiento de la literatura». Varios portavoces autonómicos pidieron incluir en este punto todas las lenguas españolas, como ya estaba recogido en la moción que el PP presentará en los diferentes Parlamentos.

En el texto definitivo desaparece asimismo la afirmación de que el debate sobre la enseñanza de las Humanidades no debe convertirse en «arma arrojadiza», una expresión que finalmente se vio fuera de lugar en una declaración que pretendía ser solemne, según fuentes del Partido Popular.

El estudio de la historia común de España es otro de los puntos fuertes defendidos en el manifiesto. Así, el PP pretende reforzar el estudio de la Historia «con respeto a los hechos históricos mismos y con la necesaria dimensión cronológica que tiene que incluir el estudio del pasado común de España y abrirse a una visión universal y dar a conocer la realidad plural de España y de Europa». Además defiende potenciar la enseñanza de la filosofía, asegurar la presencia del latín y del griego en el bachillerato y promover la enseñanza de la historia del arte de la formación musical y de la danza.

DICTAMEN DE 1998
El PP considera un buen punto de partida para comenzar a negociar la reforma con el resto de las formaciones políticas el «dictamen sobre la enseñanza de las Humanidades en la educación secundaria de junio de 1998, aprobado por la Conferencia Sectorial de Educación. El dictamen afirma en su primera conclusión que es preciso reforzar en la educación secundaria el estudio de las Humanidades «dada su importancia para la formación integral de las personas.

A partir de septiembre, en el próximo periodo de sesiones, el PP presentará mociones en todos los Parlamentos autonómicos, cuyo contenido responderá a la declaración de San Millán de la Cogolla. En cualquier caso el Gobierno podría tener fijada su posición definitiva en octubre.

La moción que presentará el Grupo Popular en las distintas cámaras exige que en el marco de la legislación vigente la conjugación de la normativa básica y de las Comunidades Autónomas asegure una «formación común a los escolares, que les permita alcanzar los objetivos para cada etapa educativa».

El PP suaviza su Manifiesto de las Humanidades para atraer el apoyo del PSOE y las autonomías
El Gobierno pretende reforzar el estudio cronológico de la historia común de España
JAVIER CASQUEIRO, San Millán de la Cogolla (La Rioja) El País 11 Julio 2000

El PP rebajó ayer al máximo posible sus posiciones de partida sobre la futura reforma de la enseñanza de las Humanidades en toda España para no enturbiar un posible pacto de Estado con el PSOE, otros partidos y todas las comunidades autónomas. La esperada Declaración de San Millán de la Cogolla a favor de las Humanidades, leída por el secretario general del PP, Javier Arenas, rodeado por todos los portavoces parlamentarios autonómicos del partido en el pórtico del simbólico Monasterio de Yuso, cuna del castellano y del euskera, se quedó en poco más que un manifiesto de buenas intenciones. En la moción que el PP tramitará ahora en los parlamentos autonómicos sí se concretan medidas para ampliar el temario y favorecer un aprendizaje más cronológico de la historia común de España.

El texto de la Declaración de San Millán de la Cogolla, como ha titulado el PP el manifiesto, fue pulido a ultima hora en Yuso por Eugenio Nasarre, actual Secretario Ejecutivo de Formación del PP, ex asesor de José María Aznar y ex secretario general de Educación en la época en que la entonces ministra, Esperanza Aguirre, pretendió sin éxito modificar el real decreto de contenidos mínimos de las Humanidades que tanto disgustó a CiU, a la Generalitat y a Jordi Pujol.

El escrito inicial, redactado entre la cúpula del PP y el equipo de la nueva ministra de Educación, Pilar del Castillo, contenía una exposición muy genérica de los objetivos educativos. En el escrito no se mencionaba en ningún momento la palabra "castellano", y en uno de sus párrafos principales se marcaba una diferencia clara entre la necesidad de "asegurar a todos los alumnos el dominio de la lengua oral y escrita y el conocimiento de la literatura" y el deseo de "facilitar el estudio de nuestras lenguas".

La propuesta finalmente acordada, tras asumir la dirección nacional del PP la aportación de los portavoces parlamentarios de las comunidades con un debate vivo sobre el bilingüismo (Cataluña, País Vasco, Galicia y Baleares), quedó así: "Creemos necesario asegurar a los alumnos el dominio oral y escrito de la lengua castellana y, en su caso, de la lengua oficial propia de la Comunidad Autónoma, así como un suficiente conocimiento de la literatura de las lenguas españolas y de la literatura universal".

Según aseguró Arenas, esa corrección fue fácilmente digerible, porque ya se contenía en la moción parlamentaria que la dirección del PP traía redactada desde Madrid y que ahora se tramitará en todos los Parlamentos, para implicar o poner contra las cuerdas políticamente con este asunto a las autonomías y los demás partidos.

En cualquier caso, la Declaración de ayer, que reclama en suma un mayor y mejor aprendizaje de la lengua, la historia, los valores y las culturas comunes en España, parte del "Dictamen sobre la enseñanza de las Humanidades en la Educación Secundaria" concluido en junio de 1998 por un comité de expertos dirigido por Juan Antonio Ortega y Díaz-Ambrona por encargo de la Conferencia Sectorial de Educación, en la que están representados todos los partidos políticos y las comunidades autónomas, y que se reunió tras el tormentoso intento de Aguirre de acometer la reforma de la enseñanza de las Humanidades.

Aquel informe se explicitó en 18 medidas, que se podrían resumir ahora en el objetivo de potenciar entre el Gobierno y las comunidades nuevos planes de estudio con más lecturas, más horas lectivas de esas materias comunes y una visión más cronológica sobre todo de la historia conjunta de España. Unas exigencias que también subrayaba el polémico documento de la Academia de la Historia. En el PP recuerdan que ese dictamen fue aprobado por unanimidad en la Conferencia Sectorial por todas las autonomías y sostienen que ahora no debería concitar ninguna oposición.

La declaración del PP recoge alguna referencia a los logros conseguidos en estos años en la universalización del sistema educativo y la escolarización, pero acaba constatando que ese modelo "heredado" debe mejorarse ante los "desajustes y deficiencias" que presenta. En definitiva, el manifiesto sirve para conocer el "punto de partida" de la formación en el Gobierno ante el inminente debate sobre la reforma de la enseñanza de las Humanidades que se quiere abrir este próximo otoño. No se sabe aún muy bien qué formato se adoptará para la discusión, pero sí que será en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación.

La Declaración del PP apostilla como reto de la enseñanza de las Humanidades, entre otros: "Reforzar el estudio de la historia, con respeto a los hechos históricos mismos y con la necesaria dimensión cronológica, que ha de incluir el estudio del pasado común de España y de abrirse a una visión universal; dar a conocer la realidad plural de España y de Europa, y facilitar el estudio de sus lenguas". 

Basagoiti en el charco
Por Germán Yanke Libertad Digital 11 Julio 2000

Alfonso Basagoiti, presidente del Círculo de Empresarios Vascos, fue uno de los que, en la famosa reunión de su asociación con Aznar (organizada por el colaborador de éste, Javier Zarzalejos), pidieron al presidente del Gobierno que se mojara. La entrevista privada fue aireada entonces por la prensa y no faltaron quienes la pusieron en el debe de Aznar, en su "inmovilismo" ante el problema vasco. ¡Hasta los moderados empresarios le pedían "arrojo"...!

El pasado domingo, Basagoiti, en una entrevista publicada en el diario nacionalista Deia, ofrece la interpretación más respetuosa: "Le dijimos a Aznar lo que pensábamos (...) Aznar tomó nota y ha actuado como creía que debía actuar. Yo no voy a valorar, desde luego, su actuación". Tiene gracia el plural (como si alguien pudiera creer que él, militante del PNV, y el presidente de Iberdrola, Iñigo de Oriol, pensaran aquel día lo mismo) pero no es lo que tiene más enjundia. Al menos para comprobar, con lo que ha llovido desde entonces, quien ha quedado calado y en el charco.

Basagoiti quiere todavía mirar con comprensión los "experimentos" en busca de "nuevas vías", pero añade algunas consideraciones de sentido común incluso para un nacionalista vasco: cualquier "cambio de marco político" debería contar con tanto apoyo como el Estatuto de Guernica, el final del alto el fuego de ETA demuestra que "esa vía no llevaba a ningún lado", lo que no se puede hacer es que para "integrar a esa 14% (el de HB) expulsemos al 50%", el lehendakari Ibarretxe está solo y "un hombre solo nunca puede reconducir la situación", el paso del PNV a la oposición no sería un trauma y, además, a ese partido no le vendría mal una renovacíón en la cúpula.

Los experimentos, con gaseosa, viene a decir el ejecutivo calado, consciente de la deriva sin sentido de su propio partido. Para tanta evidencia, no hacía falta tanto tiempo. Se lo podía haber dicho así a Aznar en aquel encuentro tan excitante. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué hay todavía algunos empresarios que creen que las cosas han cambiado desde entonces? ¿Por qué creyeron que se podía experimentar, buscar nuevas vías, moverse? La explicación la da el propio Basagoiti cuando insiste en que el primer objetivo de los políticos es proporcionar a los empresarios "un marco estable". Los experimentos, al parecer, son sospechosos cuando afectan a la cuenta de explotación; los "cambios de marco político" se deben juzgar, al parecer, por los balances.

El día en que los empresarios vascos se den cuenta de que el único marco estable es la defensa de los derechos humanos y de las libertades, el Estado de Derecho y la ausencia de exclusiones, y el rechazo a cualquier proposición totalitaria, dejará de existir el riesgo de que vuelvan a sugerir el movimiento constante como fórmula política. Y ya va siendo hora de que muestren, además de las cuentas, su rostro de ciudadanos.

¿Vísperas de mucho o nada?
Lorenzo CONTRERAS La Razón 11 Julio 2000

Se ha complicado el juego en el tablero de la política. En el País Vasco, Basagoiti, tan ligado otrora a la Administración de la Comunidad y ahora presidente de la patronal de la zona, ha pedido claramente, a viva voz, la dimisión de Javier Arzallus, junto a todas sus actuales compañías políticas o institucionales. Y en el PSOE, conforme se acerca el congreso federal, no se advierten expectativas de reducción de los contendientes que aspiran a la secretaría general del partido.

    Es importante que Basagoiti haya irrumpido la polémica con la contundencia declarativa con que lo hace, movido por las acciones de Eta contra los empresarios, primero en Guecho, junto a Neguri, y después, ya con clarísima busca de víctimas personales, en Ordicia, donde una bomba lapa adosada a los bajos del automóvil de un empresario ha estado a punto de provocar, después del final de la tregua, el muerto número seis.

    En ambos casos, el PNV ha quedado políticamente al descubierto en su política vacilante, reacio a romper relaciones con EH/HB en los municipios afectados, sobre todo en Ordicia, donde la intención de la banda terrorista fue claramente de eliminación física y no sólo de advertencia sin daños personales, como en Guecho. El reto consiste ahora en no pagar el llamado impuesto revolucionario, como demanda el ministro Mayor Oreja. Es éste un aspecto fundamental del problema. Eta amenaza para conseguir el «tributo». El ministro, para frustrarlo, presiona todo lo que a su alcance está, en esta ocasión con la ayuda de Basagoiti.

    Es la oportunidad que marca, tras el final de la tregua, la verdadera relación de fuerzas. Es decir, si una sociedad, de la que el empresariado es parte clave, se considera capaz de asumir una confrontación policialmente ayudada. Eso se sabrá pronto y no hay razón para muchos optimismos.

    Tampoco los hay en el mundo socialista a la hora de preparar en su tramo final un congreso de renovación para el PSOE. Puede que en las vísperas, o ya durante su celebración, los pactos contribuyan a dirimir la contienda política en términos de felipismo (Bono) contra guerrismo (Matilde Fernández). El precedente de la sorpresa que significó en su día la zambullida de Borrell en la piscina probática del partido invita a pensar que la historia puede repetirse con otro figurante. De momento, el PSC ha expresado simpatía por la persona de José Luis Rodríguez Zapatero, tan rondador él de los límites felipistas.

    Con cuatro candidatos hay bastante para imaginar, por mucho que Bono se postule como líder exclusivo, la alta posibilidad de una segunda vuelta electoral. Y entonces, ¿mantendrá don José sus aspiraciones de todo o nada?

Las declaraciones de Basagoiti sobre Ibarretxe abren una brecha en el PNV
ABC 11 Julio 2000

Las declaraciones del presidente del Círculo de Empresarios Vascos, Alfonso Basagoiti, afirmando que «amigos y enemigos» habían dejado sólo al lendakari Ibarretxe y que él sólo no podía reconducir la situación política vasca han sentado muy mal en el PNV, según reconoció a este periódico el portavoz del Grupo vasco en el Congreso, Iñaki Anasagasti.

El PNV celebrará el próximo viernes una tensa asamblea nacional en la que estudiará la respuesta de la ejecutiva del partido a la propuesta de nuevo marco jurídico realizada por EH y la contrapropuesta presentada por el PNV a los proetarras. Y es que existe malestar en las bases del PNV por el hecho de que la ejecutiva del partido presentara a EH su proyecto de nuevo marco jurídico antes de someterlo a la asamblea del partido.

Iñaki Anasagasti quitó ayer importancia a esta cuestión al afirmar en declaraciones a ABC que las bases saben que la iniciativa en esta cuestión es de la ejecutiva, que no ha hecho sino dar una mayor concreción a la propuesta aprobada en la asamblea del mes de enero.

Después de lo ocurrido con los papeles de ETA, que hizo público un documento con el sello del PNV al que se hacían matizaciones en la parte posterior del escrito, la ejecutiva nacionalista ha tenido mucho cuidado en que no circularan propuestas y contrapropuestas del PNV al planteamiento de nuevo marco jurídico realizado por EH.

Sin embargo, el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, afirmó ayer que la asamblea del próximo viernes será el marco adecuado para plantear lo que opinan las distintas sensibilidades en el seno del PNV, incluso las que, como él, se decantan por abandonar el camino de la colaboración con EH y por reiniciar el entendimiento entre nacionalistas y no nacionalistas. No obstante, Atutxa afirmó que no se estaba produciendo en el PNV una disidencia crispada, sino un intercambio de opiniones que, en su opinión, favorece a la democracia.

SENTIR CRÍTICO EN EL PNV
También en EA han sentado mal los comentarios del presidente del Círculo de Empresarios Vascos, Antonio Basagoiti. Su secretario general, Gorka Knörr, señaló que es algo que no debería haber dicho un afiliado del PNV. No obstante, Iñaki Anasagasti matizó a este periódico que Basagoiti no es afiliado, aunque fuera en su momento consejero y diputado de Hacienda y «sus hijos estudien en una ikastola».

«No se puede andar diciendo a la ligera —dijo Knörr—, al menos desde una persona que parece que tiene carnet del PNV, que se ha dejado sólo al lendakari». «Al menos EA —añadió—, como miembro leal de un gobierno, no ha dejado solo al lendakari en su vida, ni lo va a hacer y estará detrás de él».

En el mismo sentido, Iñaki Anasagasti manifestó que el PNV apoya a Ibarretxe y no está dispuesto a desmentir nada que él diga, bajo ningún concepto. No obstante, en las bases del PNV hay malestar por los discursos contradictorios de sus dirigentes, en el sentido de hacer llamamientos a la unidad nacionalista, como lo hizo el pasado sábado Xabier Arzalluz, al tiempo que se declara que no se pueden mantener pactos con quienes apoyan el terrorismo, como también dijo el presidente de la ejecutiva del PNV.

ESCENIFICAR LA RUPTURA CON EH
Así, está previsto que el próximo jueves se escenifique la ruptura del PNV con EH en el Ayuntamiento vizcaíno de Berriz, un día antes de que la asamblea nacionalista debata la propuesta de EH y la contrapropuesta del PNV sobre un nuevo marco jurídico para cuya consecución trabajarían juntos los partidos nacionalistas.

El jueves, el PNV presentará en el pleno municipal de Berriz la propuesta en la que se condena «todo tipo de acciones vulneradoras de derechos», que previsiblemente no será aprobada por EH, como ocurrió en Durango , Balmaseda, Basauri y Arrigorriaga, con lo que será el quinto ayuntamiento en el que se rompan los pactos municipales.

Mientras, el PNV desmentía ayer una noticia en el sentido de que Xabier Arzalluz había reconocido en privado que el Pacto de Estella ha fracasado.

Onaindía: «En el País Vasco la involución viene de Ajuria Enea»
MADRID. J. Pagola ABC 11 Julio 2000

El ex dirigente de los socialistas vascos, Mario Onaindía, dijo ayer en El Escorial que es preciso revisar cuestiones «que dábamos por sentadas», como que el nacionalismo es democrático, ya que es «un integrismo» que «no quiere la división de poderes». Asimismo, denunció que en el País Vasco la involución «no viene de sectores marginales, sino de Ajuria Enea».

Onaindía comparó la situación del País Vasco, a la hora de buscar soluciones, con un «laberinto», cuya salida es, al mismo tiempo, la entrada. Con ello, reivindicó el regreso al punto de partida, ésto es, al consenso que rodeó la Constitución y el Estatuto. El ex miembro de ETA denunció la versión de la Historia «interesada, que no se ajusta a la realidad» ofrecida por los nacionalistas.

Por el contrario, comentó que, frente a los augurios del PNV de que los populares pretendían expulsar a los nacionalistas para sustituirles por un «frente españolista», lo que ha hecho el PP en Álava, con el apoyo del PSE, adoptando en la Diputación Foral y en el Ayuntamiento de Vitoria medidas no traumáticas, «es un motivo de reflexión para preparar una posible alternancia sin echarnos los trastos a la cabeza».

Asimismo, recordó que mientras el PNV gobernó en coalición con el PSE, se intentó construir una comunidad plural, pero este proceso, dijo, se interrumpió a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuando los vascos, en vez de defender sólo la paz, pasaron a defender también el sistema democrático. En su opinión, si el PNV se hubiera implicado en ese proceso, siguiendo el discurso que entonces mantenía Ardanza, se habría aprobado la asignatura pendiente en torno a la Constitución. Pero se impuso la línea de Egibar, Arzalluz y Ollora, a los que se unieron Ibarretxe, Cenarruzabeitia y Balza que después llegaron al Gobierno vasco.

Onaindía señaló que el PNV, aprovechándose de la crisis en la que han entrado los estados nación, debido, entre otros motivos, a la globalización de la economía, ofrece a los ciudadanos una protección que el estado no les da y en ese contexto puso en marcha el Pacto de Estella que, según dijo, «significa utilizar las instituciones democráticas para crear una comunidad nacionalista».

Onaindía llegó a la conclusión de que «tenemos que revisar algunas cosas que dábamos por sentado», como que el nacionalismo vasco era democrático. «El nacionalismo vasco es un integrismo, un tradicionalismo», y no quiere que haya división de poderes ni la institución del Parlamento. En su opinión, el PNV está aplicando la táctica de Lenin, ya que si este decía que trabajadores eran sólo aquellos que eran explotados, los nacionalistas consideran vascos a quienes son soberanistas.

Onaindía resaltó, por otra parte, que si hace veinte años prácticamente en todos los países de Europa había grupos terroristas, ahora sólo queda ETA. Ello se debe, a su juicio, a que mientras la izquierda acabó derrotando ideológicamente a esas bandas, en el País Vasco los objetivos de los terroristas han acabado imponiéndose a los nacionalistas. Así, estos lanzan el mensaje de que «los políticos constitucionalistas, periodistas, algunos ertzainas oprimen a los ciudadanos» y «ETA aplica la teoría». A su juicio, en el País Vasco la «involución» no viene de sectores marginales o descontentos, sino desde Ajuria Enea, desplegando su ideología tradicional a la que «le han puesto el envoltorio de la paz».

La historia: ciencia, mito, religión
José María CARRASCAL La Razón 11 Julio 2000

¿Es posible escribir historia? La pregunta puede parecer impertinente. Pero vistas las historias tan contradictorias que tenemos sobre los mismos hechos, sobre todo en la España -¿o Españas?- de nuestros días, ya no lo es tanto. Si sobre el franquismo, una época que hemos vivido bastantes españoles que aún andamos por aquí, hay versiones tan distintas, ¿qué puede pasar con periodos tan lejanos como las edades Media y Moderna, cuando se formaron las naciones que hoy conocemos, mientras otras se quedaban en proyecto? Y lo peor de todo es que no existe eso que podríamos llamar «historia muerta», materia petrificada, inamovible, sobre la que no hubiera discusión. Incluso la prehistoria es materia viva, la más viva de todas para algunos, ya que contiene los mitos que sostienen sus teorías. La pregunta del principio, pues, no es ociosa. Lo que ya puede resultar ociosa es la respuesta. Si se tiene.

    En lo que espero estemos todos de acuerdo es en que la historia no es una ciencia exacta como las matemáticas, la física o la biología, disciplinas en las que con el mismo material, se llega siempre a las mismas conclusiones. En historia, con el mismo material se llega a conclusiones distintas y aún opuestas, lo que nos advierte ya de entrada de su condición subjetiva en un tanto por ciento que puede variar de uno a otro historiador, de una a otra interpretación. Aparte de ¡qué material es el que usa! Las famosas «fuentes» históricas son en buena parte mentiras interesadas de políticos y cortesanos muertos hace mucho tiempo. En ese sentido, como advierte Sebastián Haffner, la historia podría definirse como una labor detectivesca para aclarar hechos cuyos autores tenían el mayor interés en que no se aclarasen, por lo menos del todo. Podemos llegar a ciertas conclusiones. Pero nunca podremos estar plenamente seguros de la certeza de algo, como en las ciencias exactas.

    Dicho esto, sin embargo, es necesario subrayar que si al escribir historia renunciamos totalmente al intento de hacer ciencia, lo que nos sale es leyenda o propaganda. Que es lo que ocurrió con frecuencia en el siglo pasado y, por desgracia, parece que va a seguir ocurriendo en éste, al menos en España, donde se ha declarado una auténtica «guerra de historias». La historia se convierte así en un instrumento de la política diaria, que es justo lo contrario de lo que tendría que ser: la «maestra de la vida» que decían los romanos, una referencia lo más sólida posible de nuestro pasado, de cómo hemos llegado hasta aquí, que nos oriente hacia donde hemos de tirar. «La biografía de una nación» se la ha definido también. «La relación de los hechos más importantes de la vida de los pueblos», dicen otros. Hoy sabemos lo difícil que resulta. Pues ¿cuáles son los «hechos más importantes»? Para estos son unos, para aquellos, los otros. Se ha dicho hasta la saciedad que la historia la escriben los vencedores. Lo que no se ha dicho es que la reescriben los vencidos. Así sale ella. O ellas.

    De todas formas, hay unas exigencias mínimas que todo historiador que se precie de ese título debe respetar. Y entre ellas, la primera es que lo que cuenta tiene que apoyarse en hechos realmente ocurridos, y no en leyendas o mitos. Siendo la segunda que no tomen los hechos secundarios por principales, ni los principales por secundarios. Lo primero no es fácil, dada la citada parcialidad de las fuentes, pero no imposible. Lo segundo, en cambio, es dificilísimo y en determinadas circunstancias, insuperable.

    Que tal hecho ocurrió puede comprobarse, chequearse por los testimonios contemporáneos y las pruebas materiales que haya dejado. Pero que ese hecho fuese determinante en su época, entre los miles, millones que ocurrieron en ella, y por tanto merecedor de ser incluido en el relato histórico es ya subjetivo, y por lo tanto discutible. ¿Por qué ese y no otro? ¿Por qué no el opuesto, que posiblemente aconteció también, ya que toda acción genera su correspondiente reacción? De ahí viene precisamente la enorme dificultad de escribir historia. De la selección de los hechos. De los criterios que se adopten para ello. Los marxistas adoptan criterios económicos -su famoso «analizar la historia por el vientre»-, los nazis lo hacían según las razas, mientras los nacionalistas de todas las épocas se atienen a la nación en su sentido más o menos amplio, menos o más moderno, de tribu o de empresa común de un pueblo.

    Ver o contar la historia ateniéndose a un solo criterio es el error más frecuente en que suele caerse. Los hombres no nos movemos sólo por un tipo de impulso, somos criaturas complejas que nos regimos por la cabeza tanto como por el estómago, por el idealismo más sublime como por el materialismo más grosero, por los afanes colectivos tanto como por los individuales. Y quien lo niegue no tienen más que mirar dentro de sí para comprobarlo. De ahí que sólo el historiador que reúna todos esos impulsos será capaz de ofrecernos, al menos aproximadamente, «lo que realmente ocurrió», que era el ideal de historia propuesto por Ramke.

    Pero eso no podrá hacerse nunca desde un solo ángulo. La historia nacionalista será siempre una historia mutilada en su propio origen, al renunciar a las otras perspectivas. Supongo que es lo que ha querido decir nuestra Real Academia de la Historia en su ya famoso informe, aunque no lo haya dicho con suficiente claridad. Si a las enormes dificultades de escribir historia se añade un enfoque único, nos sale una historia unidimensional, una historia que abdica de toda pretensión de ciencia, para convertirse en historia sagrada, en instrumento de la política diaria, en religión nacionalista. Que es lo último que debería ser la historia.

Linchar a Anes
Iñaki EZKERRA La Razón  11 Julio 2000

Ocurre siempre que alguien denuncia por un buen altavoz un exceso político o docente de nuestros nacionalismos. Automáticamente se disparan las alarmas y lo mecanismos de su linchamiento en los medios de comunicación. No fallan las amenazas con querellas criminales que siempre se quedan en amenazas, los insultos, las tergiversaciones, el ruido de cazuelas de una improvisada Nochevieja de la calumnia y la delación. Y no fallan tampoco los aliados inesperados de esos nacionalismos, los traidorcillos de última hora, los tontitos útiles, los pusilánimes que quieren quedar bien con todo el mundo y, sin embargo, se empeñan en opinar, que es el riesgo de quedar mal, los puristas que se califican a sí mismos por el momento oportuno que eligen para su purificación obscena, los jueces, los académicos, los rectores recién conversos a la equidistancia, los compañeros de claustro o partido dispuestos a echarse atrás, a desmarcarse de quien se ha atrevido a abrir la boca, a dejarle con el culo al aire, a lanzarle silbidos, huevos y tomates con un desconcertante entusiasmo desde el último palco o gallinero de nuestra prensa.

    Ahora le ha tocado el turno a Anes y toca dejarle solo, arrojarle a los caballos para que se entere de lo que vale un peine, echarle una regañina porque, aunque está de acuerdo con él en el fondo, ésas no son formas. Toca decir que la Academia de la Historia se ha pasado en un informe que llega con veinte años de retraso. Toca escandalizarse por oír decir lo que sabemos desde hace veinte años y ya tomábamos como un hecho inevitable ante el que había que resignarse porque así lo dispusieron unos políticos en su día y en unas circunstancias que nada tienen que ver con las de hoy.

    Una sociedad en la que las cosas que se dicen contra el poder en privado no se sostienen ni ventilan en público no es una sociedad libre. A Anes le ha tocado decir con sello oficial y del que duele lo que toda la España nacionalista dice en sus casas y en el bar. A Anes le queda el consuelo de que este linchamiento es una farsa; de que tiene razón y todos lo sabemos. Qué fácil es tener razón frente a la secta, al rebaño, aunque, como decía Machado, «qué difícil es/cuando todo baja/no bajar también». A Anes le queda la satisfacción de no haber bajado cuando todo bajaba, de ser profeta en un tiempo de ceguera y acojono. Euskadi y Cataluña son hoy el gran chollo para los magos y esoteristas, para todos los Rappel y Aramís Fuster que en el mundo han sido. Porque en esos sitios la verdad es obvia y el futuro está cantado: será la factura del error. El chollo para los videntes es que nadie lo quiere ver.

Fernández Álvarez: «Parece que en la Historia actual el hombre sale de las cavernas y entra en la II República»
El académico imparte un curso en la UIMP sobre la mujer en la época de Carlos V
Manuel Fernández Álvarez, profesor emérito de la Universidad de Salamanca y miembro de la Real Academia de la Historia, pasa revista en la UIMP a la figura de la mujer en la época de Carlos V y Felipe II. Este prestigioso profesor declaró que «la defensa de las Humanidades no se debe cuestionar» y «que la Historia es una necesidad social». Muy prudente y desapasionado, este biógrafo de Carlos V cita a Croce al recordar que «toda historia es historia contemporánea»: «El pasado lo debemos hacer nuestro, y actualizarlo, rechazando los errores y recogiendo sus aciertos», afirma el profesor.
Antonio Sempere - Santander .- La Razón  11 Julio 2000

Terciando en la polémica suscitada por la aparición del informe de la Academia de la Historia publicado el 27 de junio, Manuel Fernández Álvarez cerró filas a favor de sus compañeros de academia. «El informe sobre la Historia fue interpretado mal. Nuestro deseo era el de ponernos al servicio de la sociedad. Yo lo alabé y lo suscribí. Porque no se quiso ridiculizar a los autores de los libros y a sus errores y omisiones. Fue un prudente informe que muestra el mal sin ofender. La Historia no debe enfrentar. Pero está claro que los que buscan los enfrentamientos los van a encontrar siempre», dijo ayer el profesor en los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

    A propósito del encuentro de diputados del Partido popular que en apoyo de las Humanidades tuvo lugar ayer en San Millán de la Cogolla, Fernández Álvarez indicó que «la defensa de las humanidades no debe ser de un signo o de otro; es de todos». Y añadió: «Si los planes de enseñanza se diluyen, la calidad disminuye irremisiblemente».

    Con enorme prudencia y utilizando ejemplos de la vida real, citó un caso contado por su hija, que ejerce como profesora de Historia en secundaria. «Da la impresión de que en la historia del hombre éste sale de las cavernas y da un salto a la segunda República. En la clase del instituto de mi hija se suscitó un debate sobre las causas de la crisis de la burguesía en la sociedad del siglo XV. Un alumno muy seguro de sí mismo levantó la mano y apostilló: “la culpa la tuvo Franco”. A lo que otra, con bastante rotundidad, le contradijo: “No, la culpa fue de la segunda República”. Y esto pasa en nuestros institutos todos los días. Si los planes de enseñanza no se enfocan bien, las carencias son evidentes».

    Para Fernández Álvarez, «la historia es de todos, y nos debe armonizar e integrar. Los que quieren separaciones argumentan que este planteamiento es un retroceso, y que lo que pretendemos es volver a la época de Franco, pero nada más lejos de la realidad. No hay que escribir la Historia de un grupo social; hay que atender las necesidades de la sociedad completa».

    Siguiendo al filósofo italiano Benedetto Croce, «toda historia es historia contemporánea», Fernández Álvarez afirmó que «el pasado lo debemos hacer nuestro, y actualizarlo, rechazando los errores y recogiendo sus aciertos». Con estos criterios analiza durante toda la semana la situación de la mujer en la época de Carlos V y Felipe II.    

Entre Juana la Loca y la princesa de Éboli
«Mientras no se revise el tema de la mujer, la Historia quedará incompleta. Otros compañeros ya lo han hecho, pero yo aporto desde aquí mi grano de arena». En distintas conferencias, el curso magistral aborda los distintos papeles de la mujer en la sociedad de esta época: la perfecta casada, la monja y la bruja. Y se adentra en el drama de los niños abandonados, y las cuestiones de la honra y deshonra del linaje. «Al no haber control de natalidad, había niños ilícitos, cuyo abandono constituía un gran drama. El padre de la muchacha deshonrada desaparecía con frecuencia del panorama familiar».

    Este curso surgió como una continuación de aquel de 1999 dedicado a desentrañar la figura del emperador Carlos V, en vísperas de la aparición del volumen editado por el profesor emérito de la Universidad de Salamanca en Espasa Calpe, que vio la luz a finales del pasado año. «Algunos alumnos solicitaron por escrito que continuase con Juana la Loca, y el rector de la UIMP no dudó en invitarme. Pero de Juana la Loca, lógicamente, pasé a otra gran figura, que es la princesa de Éboli, ya que ambas fueron muy maltratadas por la vida dada la arbitrariedad con la que a veces juzga el poder. De ellas, amplié la visión para describir la situación global de las mujeres que vivieron en el siglo XVI».

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