AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 12 Julio   2000
#¿Quién se acuerda hoy de Miguel Angel Blanco?
Germán Yanke Libertad Digital 12 Julio 2000

#La batalla perdida de las Humanidades  
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Julio 2000

#Glosa apestosa
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 12 Julio 2000

#Falta de equilibrio
Editorial El País 12 Julio 2000

#Lo que queda del espíritu de Ermua
Editorial La Razón 12 Julio 2000

#Homenaje a Miguel Ángel Blanco en el tercer aniversario de su asesinato
EFE Libertad Digital 12 Julio 2000 

#NACIONALISTAS BUENOS...Y MALOS
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz de Galicia 12 Julio 2000

#La venganza de Aznar
RAUL DEL POZO El Mundo 12 Julio 2000 

#ETA HACE ESTALLAR UN COCHE BOMBA EN MADRID
AGENCIAS El Mundo 12 Julio 2000

#Iturgaiz rechaza de nuevo el diálogo con el PNV por "no romper con HB y ETA en Lizarra"
Madrid Estrella Digital 12 Julio 2000

#San Millán
Ramón PI ABC 12 Julio 2000

#Federación y comunidad
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 12 Julio 2000

#Clases de adorno
EDUARDO HARO TECGLEN El País 12 Julio 2000

#El corazón y la cartera
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 12 Julio 2000 

#El llanto de una nación
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Julio 2000

#REPULSA POPULAR: Más de tres mil personas se manifiestan en Madrid contra ETA
AGENCIAS El Mundo 12 Julio 2000

¿Quién se acuerda hoy de Miguel Angel Blanco?
Por Germán Yanke Libertad Digital 12 Julio 2000

El asesinato de Miguel Angel Blanco, precedido de la imagen patética del funcionario de prisiones Ortega Lara liberado tras un larguísimo secuestro, colocó ante los ojos de todos el verdadero rostro del terror. Todos sabíamos, antes de aquellas horas dramáticas, que ETA es una organización totalitaria que pretende imponer sus objetivos (todos ellos contrarios a la libertad y los derechos humanos) mediante la violencia terrorista. Pero aquellas jornadas llenas de tensión y emociones nos hicieron ver, en toda su puridad, como si el experimento se hiciera en condiciones extraordinarias, la bajeza del terrorismo, el peligro del totalitarismo y la necesidad de responder adecuadamente. ¿Cómo? Diciendo que no al chantaje y defendiendo sin ambages el Estado de Derecho y las libertades.

Todos los que vivieron aquellos acontecimientos -y nadie los vivió "de lejos"- recordamos hoy a Miguel Angel Blanco. Pero, ¿quién lo recuerda de modo ejemplar? Es decir, ¿quién sigue obteniendo de la memoria de ésta y las demás víctimas de ETA la reafirmación de los fundamentales principios con los que los ciudadanos deben enfrentarse al terrorismo?

El Partido Popular y el Gobierno de José María Aznar han mantenido en esta cuestión, afortunadamante teniendo en cuenta sus responsabilidades institucionales, una postura de elogiable firmeza. Y en un doble sentido: en el convencimiento de que el terrorismo se combate con los instrumentos del Estado de Derecho (que incluye, naturalmente, a la Policía) y que, aunque inevitablemente se padezca, nunca debe determinar la política y la voluntad de los ciudadanos. El rechazo frontal a la perversión de que la paz exige un precio político, una cesión de la naturaleza que sea a quienes la ejercen, ha sido tachado por algunos idiotas y muchos pusilánimes como "inmovilismo", pero no es, en realidad, sino la defensa intransigente de la democracia contra quienes, parapetados en las armas, pretenden imponer su monolítica doctrina. No otra cosa es lo que se llamó el "espíritu de Ermua", la enseñanza política fundamental de la reacción social ante el asesinato de Miguel Angel Blanco.

No se trata, por tanto, de "inmovilismo", sino de resistencia al totalitarismo violento. Y en el amplio territorio de la resistencia civil, cada día más extenso, el Foro Ermua ha jugado un papel más que destacable. Lo forman hoy muchos intelectuales y profesores de Universidad que aquellos días trágicos estuvieron junto a las miles de personas que hoy lo apoyan. A lo largo de estos tres años han sabido defender en la calle y en las páginas de los periódicos (sufriendo el acoso del nacionalismo, las amenazas y agresiones de los violentos, e incluso el asesinato de uno de sus fundadores, José Luis López de Lacalle) que la paz a la que se aspira no puede ser ajena al respeto a las reglas de la democracia y los derechos humanos, que lo que se busca no es un amorfo y sin garantías cese de la violencia, sino la libertad de los ciudadanos. Junto al Foro Ermua colaboran otros grupos y asociaciones integrados en la Plataforma ¡Basta ya!. Recuerdan muy bien a Miguel Angel Blanco, no hay duda.

Muchos de los integrantes del Foro Ermua, y buena parte de sus fundadores, pertenecen o están ideológicamente vinculados al PSE-EE. Forman, con muchos de los dirigentes y militantes de este partido, el sector, mayoritario, que ha mantenido también con firmeza la defensa de las libertades frente al nacionalismo y el terrorismo totalitario. Pero deben enfrentarse, sin embargo, a un grupo influyente aunque minoritario del socialismo vasco que padece una suerte de complejo ante el nacionalismo. Quizá sin reparar cuánto se alejan de la esencia de la democracia, o simplemente presos del miedo, algunos socialistas parecen considerar que, en detrimento de la voluntad popular, el nacionalismo debe contar siempre con un papel determinante en las instituciones vascas. En este sentido, se viene a defender una falsa interpretación, a rebufo del PNV, de la opinión social generada en el País Vasco hace tres años: que el llamamiento popular no era a oponerse radicalmente a ETA, sino a la simple "búsqueda de una solución" que bien podría comprender la negociación y un cierto precio político. No es el recuerdo más afortunado.

El PNV recuerda bien lo que ocurrió hace tres años, pero ha perdido totalmente la "memoria ejemplar" de aquellos acontecimientos. En su seno se ha impuesto, ante la débil oposición de algunos dirigentes y militantes, el miedo a que, con el fin de ETA acabara también el nacionalismo. El dirigente etarra Antza dijo en una ocasión que "si ETA desaparece, esto es España en 48 horas". Con un planteamiento similar, la actual dirección del PNV ha diseñado una estrategia en la que el cese del terrorismo tendría que llevar aparejado en todo caso el logro de ciertas conquistas políticas que se han dado en llamar soberanistas. El proceso es tan antidemocrático que ha terminado por contagiar en poco tiempo toda la vida política del histórico partido nacionalista. Aferrados a esas posiciones, el acercamiento a ETA y su entorno se ha convertido en objetivo primordial incluso a costa de excluir a los que no son nacionalistas (y que, sin embargo, son la mayoría de la población); no han tenido reparo en considerar públicamente a las víctimas del terrorismo como verdugos por el hecho de oponerse a sus pretensiones políticas, concebidas por el PNV como la única garantía de la paz. Nada tiene que ver con las reflexiones suscitadas en el verano de hace tres años la existencia de un Gobierno vasco que es el único de Europa occidental votado y apoyado por terroristas y sus colaboradores.

Lamentablemente, las fronteras entre el PNV y Herri Batasuna, el colaborador político de ETA, se han difuminado, a pesar de algunas discrepancias coyunturales sobre el "método" o la "velocidad" del proceso que tratan de imponer. En esta concepción, que ya no es sólo del entorno radical de ETA, el asesinato de Miguel Angel Blanco, como el de tantos otros, no es sino un "obstáculo" temporal, algo que se podría haber evitado si se cediera a sus pretensiones. Esta concepción instrumental de la violencia hace que no haya "recuerdo" de su asesinato porque se volvería a repetir si conviniese a su estrategia. Ni se condenó entonces, ni se condena ahora, simplemente "se lamenta" que siga habiendo una resistencia civil a su doctrina totalitaria.

No son los únicos que han olvidado la enseñanza moral de lo vivido hace tres años. CiU parece tener como única doctrina la acomplejada apelación a que se "escuche" al PNV en el diseño de una política para el País Vasco. Al PNV, no a los vascos, que los hay de toda ideología. La indigencia intelectual del nacionalismo lleva a CiU a este tipo de posiciones a-morales que no pueden resistir el más elemental tamiz de la inteligencia. Pero quizá lo más lamentable es la posición de Izquierda Unida, sumida en un crisis que no es de votos sino de principios. El criterio ético, es decir, la defensa de las libertades, ha quedado para este resto de la izquierda española, subordinada a planteamientos sin desarrollo lógico (como la conversión del "derecho de autodeterminación" en un mítico talismán que todo lo resuelve) y a un afán de estar presente sin ideas siguiendo el rastro del nacionalismo. IU estuvo en el antidemocrático Pacto de Estella, se marchó sin querer marcharse tras varios asesinatos de ETA, y parece preferir oponerse, por oponerse, al PP y al PSOE, que defender a los ciudadanos del País Vasco ante las agresiones físicas y políticas. En el descalabro de sus resultados electorales tiene IU el premio a tanto desvarío.

Capítulo aparte merecen algunas asociaciones "pacifistas" como Gesto por la Paz y Bakea Orain, aunque esta última sea meramente testimonial. Estuvieron en Ermua en la primera fila de la reacción social contra el terrorismo. Luego han querido ser más los elaboradores de una particular doctrina que los catalizadores de unos principios asentados en la ciudadanía. Para elaborar esa doctrina, sobre todo con la impronta clerical que tienen desde su nacimiento, quisieron ser, además, equidistantes de todos. Y, con esta mezcla y pocas luces, parecen hoy más preocupados de bobaliconas exigencias de diálogo y de la situación de los presos de ETA, que de las víctimas pasadas, actuales y futuras de esta organziación terrorista.

La batalla perdida de las Humanidades  
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 12 Julio 2000

EL fracaso del informe de la Academia de la Historia desde el punto de vista de la opinión pública, y la reacción negativa de todos los demás partidos al manifiesto de los parlamentarios del PP en San Millán de la Cogolla, son las expresiones de un proceso hoy por hoy irreconducible.

No le demos más vueltas: la defensa de las Humanidades va a tener que hacerse cátedra a cátedra, colegio a colegio, en los periódicos... Para lo que está sirviendo todo este caótico y humillante debate es para que emerja, como tarea intelectual ineludible y como misión cultural, la reconquista de la verdad histórica desde la elementalidad de las obviedades geográficas y de los hechos incontrovertibles hasta la recuperación de España como una realidad histórica. Si los nacionalismos han manipulado las Humanidades para justificarse, habrá que devolver el verdadero rostro al pasado y gracias a ello quedará al descubierto la impostura de aquéllos. Pero, como digo, no convendría hacerse ilusiones: la dimensión institucional está perdida, al menos en las regiones llamadas cretinamente históricas. Por lo mismo, no sería una tontería comenzar a pensar en una estrategia pedagógica para aquellas otras Comunidades en las que sea posible gracias al signo del poder político.

La batalla de las Humanidades se perdió por la conjunción de tres elementos: la transferencia de las competencias de educación unida a la conciencia de los nacionalistas respecto a la utilidad política de la lengua, la historia y la geografía y a la carencia de una conciencia nacional, española, en los otros ciudadanos. A partir de ahí se comenzó a castigar la enseñanza de la lengua y la literatura castellanas en Cataluña, País Vasco y Galicia y se acomodó la enseñanza de la geografía y de la historia a la formación de espíritus nacionales contrarios a la idea de España; en las Comunidades donde no hay nacionalismos regionales la disidencia respecto a ésta se dio en el fomento de los localismos.

La pedagogía ha sido la «ancilla» de la política. Los argumentos de la enseñanza de lo «próximo» o la inmersión de la historia y la geografía en asignaturas de ciencias sociales han sido formas de la destrucción de lo común y de la desarticulación de la totalidad geográfica. Al asomarse a los libros de texto, los académicos de la Historia han levantado acta de los disparates y han advertido respecto a las consecuencias nefastas que puede tener una enseñanza dirigida a la creación de unos sentimientos etnicistas, xenófobos, discriminadores.

Lo más curioso es que, por ello, los académicos han sido atacados por pocos científicos. La reacción de los historiadores nacionalistas y afines ha sido bárbara. Ni siquiera a Fontana le ha merecido respeto su maestro Anes. Tuvo, en efecto, un fallo el informe de la Academia: no ser implacable con los autores, con los editores... Fue un informe de caballeros.

El manifiesto testimonial y simbólico en San Millán de la Cogolla ha tenido un repudio de la izquierda y de los nacionalistas. Producto del nacionalismo español, ha dicho Chaves. El Partido Popular ha pretendido monopolizar una interpretación de la idea de España. Se ha envuelto en la bandera española, han dicho otros. Es la vuelta a un sentido unitarista de la historia, a una negación de los hechos diferenciales, a la sacralización de lo cronológico.

De esta experiencia deberá tomar nota el Ministerio de Cultura: no valen ya las proclamaciones vacuas, voluntariamente retóricas, ni los guiños a los nacionalistas, ni las reafirmaciones del pluralismo cultural, ni siquiera las crípticas peticiones de perdón por la mera existencia de la lengua castellana y la realidad histórica de España. Hemos llegado a un punto en que el Estado no puede ejercitar las competencias que le reserva la Constitución al redactar los programas ni en llevar a cabo la inspección a la que está obligado. La subversión en este terreno es lo políticamente correcto.

Glosa apestosa
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 12 Julio 2000

En su editorial de ayer titulado «Glosas populares», que apesta de lejos a Tusellone, el diario polanquista atacaba el documento suscrito por los parlamentarios del PP en San Millán de la Cogolla, pero lo hacía en su típico estilo retorcido, insincero, sinuoso, reptante y prepotente : «¿Quién puede no estar de acuerdo -comenzaba- en que los escolares españoles adquieran un conocimiento suficiente del castellano oral y escrito, en su caso de la lengua propia autonómica, de la literatura local y universal, además de conocer la Historia, latín y griego, y todo ello sin que vaya en detrimento de la enseñanza de ciencia y tecnología?».

La respuesta es muy sencilla: no estarán de acuerdo los causantes del desastre actual del sistema educativo español. Se sentirán y, obviamente, se sienten aludidos y molestos los progres, los nacionalistas y los correveidiles y correlindes entre ambas tribus cuyo imperio sobre la enseñanza española en los últimos quince años ha sido tan apabullante y tan atroz que pedir cosas elementalísimas como que se enseñe a todos los escolares lengua española e Historia de España se ha convertido en un desafío político. Dice otro párrafo viperino: «Nadie pone en duda que hay que mejorar la enseñanza de las humanidades en nuestros centros escolares». Mentira podrida: el PSOE, IU y los nacionalistas se opusieron frontalmente a esa mejora durante la legislatura anterior y se siguen oponiendo a ésta, como demuestran las declaraciones de Chaves, Rubalcaba y demás. Nada se puede consensuar con quien no quiere consensuar nada. Ya cortejó y hasta sobornó Esperanza Aguirre a algún ofidio de la cuadra pujolista-polanquista para que respaldara la reforma, descafeinada al máximo en la comisión de Díaz-Ambrona y otros amigotes de Tusellone. Pero fue inútil. Ni el PSOE quiso reconocer que su política educativa ha sido una catástrofe ni los nacionalistas quieren volver atrás en su política de liquidación de todo lo que suene a español. Y es natural. Los concienzudos autores del desastre no quieren arreglarlo. ¿Cómo van a querer asegurar Pujol y Arzallus la enseñanza de la historia común de España (el editorial no dice «de España», sólo «historia», síntoma tusellonesco) si empiezan por negar la existencia de España y, sobre todo, que deba existir?

«El problema -contesta a su falsa pregunta el editorialista polanquino- está en hacer encajar todas las fichas sin que se resquebraje el complejo edificio de la educación obligatoria, cuya reforma no ha terminado de aplicarse en su totalidad». Efectivamente, si la reforma de los Marchesi y compañía se hubiera aplicado del todo, prácticamente no habría problema porque habría desaparecido la solución. El «complejo edificio» es una ruina. ¿Se puede dialogar en serio con los cascotes?

Falta de equilibrio
Editorial El País 12 Julio 2000

LA SENTENCIA sobre el reglamento lingüístico de la universidad de Tarragona Rovira i Virgili ha sido recibida con sorprendentes plácemes por todas las partes involucradas, tanto por la institución enjuiciada y por quien la ampara, la Generalitat de Cataluña, como por el grupo que lidera el eurodiputado popular Alejo Vidal-Quadras, quien recurrió la normativa.

Aunque la estimación parcial de un recurso permite a los políticos resaltar los triunfos y minimizar las derrotas, el juego de las autocomplacencias tiene límites, como ya indica que ambas partes se propongan acudir a instancias judiciales superiores. La principal petición de los recurrentes era la anulación del reglamento por inconstitucional: el juez ni siquiera entra en esa discusión. Es más: considera "ajustado a derecho" el desarrollo, muy extensivo, de la controvertida Ley catalana de Política Lingüística de 1998, por el cual en la Universidad Rovira i Virgili el idioma catalán debe ser "de uso general y prioritario". Los recurrentes impugnaban el reglamento como tiro por elevación contra esa ley. Han fallado en su primera pretensión.

Pero tampoco el Gobierno Pujol puede tañer campanas considerando que ha obtenido un "aval" judicial a su política lingüística. La sentencia asume numerosas peticiones concretas de los recurrentes, aunque en general a causa del "exceso reglamentario" y no por inconstitucionalidad. Tantas, que el reglamento queda hecho unos zorros. Anula el monolingüismo en la provisión de programas informáticos, en la contratación, en las relaciones con el "dominio" (ámbito) lingüístico catalán. Y sobre todo, recuerda que aunque el fomento de la lengua propia entre los docentes sea legítimo, debe mencionarse el del castellano, también oficial.

Para un Gobierno responsable, no parece excelente que un juez dictamine que su Administración (universitaria) vulnera su propia ley autonómica. La sentencia anula numerosos preceptos del reglamento por atentar contra ella, no contra la Constitución. Es la segunda vez que ocurre. La primera fue el decreto de doblaje cinematográfico. El Defensor del Pueblo salvó por los pelos esa ley en la esperanza de que su desarrollo sería prudente y equilibrado. Las dos sentencias dictadas en contra revelan que no ha sido así y que la Generalitat está echando piedras sobre su propio tejado.

Lo que queda del espíritu de Ermua
Editorial La Razón 12 Julio 2000

Ala vista de como están hoy las cosas en el País Vasco, del recrudecimiento de la actividad mafiosa de Eta y su escalada de asesinatos y extorsiones, con el PNV perdido entre el miedo a los pistoleros de Eta y perdido el respeto a su electorado natural, con los batasunos campando a su antojo y la violencia callejera en plena efervescencia, cabe preguntarse qué ha sido del Espíritu de Ermua, de aquel soplo de libertad y de sentido común que brotó de la sangre de Miguel Ángel Blanco y sacudió el alma del País Vasco y de España entera.

    Hoy, tres años más tarde, Arzallus se manifiesta aparte para condenar el terror, hace pachas con los batasunos y el PNV se sostiene en el poder en Vitoria gracias a los votos de los proetarras.

    Poco queda de aquel movimiento de la sociedad en pleno, que quitó antifaces de muchos ojos y despertó las conciencias de los vascos, de una protesta ciudadana e intelectual que fue claramente un punto de inflexión y se convirtió en una amenaza tan seria o más para los estrategas de la mafia etarra como la actuación policial y la colaboración antiterrorista con Francia.

    De aquellas gigantescas manifestaciones ciudadanas, del nacimiento de la revolución intelectual del Foro Ermua y del Foro de El Salvador, nació sin duda la «tregua-trampa», con su falacia denunciada desde LA RAZÓN, que a casi todos logró engañar con la excepción del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, el más experto conocedor de la situación real del País Vasco y que por ello hoy, justamente, es la esperanza de que el Partido Popular aspire con razones de peso a gobernar para todos los vascos. 
 
El Espíritu de Ermua no ha muerto, como ayer demostraron quienes se dieron cita frente al Ayuntamiento para el que fue elegido por sus vecinos Miguel Ángel Blanco. Pero está seriamente afectado por la insidia, por el maquiavelismo de políticos de vía estrecha que no soportaban que fuese la sociedad y no ellos, quien encabezase la renovación en Euskadi. Y está además internamente sesgado por ambiciones personalistas cuidadosamente abonadas desde el otro lado de la barrera.

    Es Eta, de nuevo, quien ha marcado la pauta en la política nacionalista del País Vasco y quien alerta a sus secuaces de que Ermua no ha muerto y puede resurgir en cualquier momento.

    Sabe Arzallus, que vierte su peor veneno para aislar a ese grupo de héroes de la democracia, que Ermua es su peor enemigo, que es la propia voz del pueblo vasco quien rechaza su pacto con el terror y expone sus vergûenzas a la vista de todos.

    Poco queda, pues, de aquella formidable explosión de protesta en libertad y de dignidad democrática, pero ciertamente no ha muerto y está viva en cada página que se escriba, en cada manifestación que se celebre, en demanda de libertad para todos los vascos y para desenmascarar a los nuevos nazis.

    Ermua sobrevive detrás de cada postura que se yergue frente a la dictadura del miedo, frente a la prepotencia nacionalista, y está implícita en la contundente respuesta de los empresarios vascos ante la nueva campaña criminal emprendida contra ellos por la mafia de Eta.
Homenaje a Miguel Ángel Blanco en el tercer aniversario de su asesinato
Ermua ha recordado con velas encendidas los acontecimientos que, hace tres años, sucedieron tras el secuestro y el asesinato, a manos de ETA, de Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en esta localidad.
EFE Libertad Digital 12 Julio 2000 

El doce de julio de 1997 aparecía, en la localidad guipuzcoana de Lasarte y con dos disparos en la cabeza, el cuerpo del concejal del PP en Ermua, Miguel Ángel Blanco, secuestrado dos días antes por ETA. Aún estaba con vida, pero falleció en la madrugada del día siguiente. Tres años después, los ciudadanos de la localidad vizcaína de Ermua han vuelto a salir a la calle para recordar la memoria del concejal y para pedir la paz.

Los vecinos de Ermua se han concentrado, en la noche de este martes, con velas encendidas. Con este acto, celebrado en la plaza Cardenal Orbe, los vecinos han rememorado la noche del 11 de julio de 1997 cuando, a falta de unas horas para que terminara el ultimátum dado por ETA, se concentraron con cirios encendidos durante varias horas para exigir a la banda terrorista que liberara al concejal popular, secuestrado dos días antes.

En la movilización participaron los padres del concejal asesinado por ETA. Al término del acto, un miembro de la plataforma local por la paz leyó un manifiesto en el que se afirma que "sólo la militancia activa por la paz, la participación de cada vecino y la movilización de cada familia, pondrá a ETA contra las cuerdas y tendrá que dejar de matar". En el comunicado se reclamó "la libertad como derecho, sin admitir chantajes ni contenciosos inventados para el beneficio de unos pocos, sin condiciones de ningún tipo, la libertad por el hecho de ser un ser humano".

La plataforma ciudadana ha denunciado que en el País Vasco hay "demasiada gente que quiere saltarse esa norma fundamental de la convivencia que es la igualdad de derechos" para realizar "una construcción nacional a su medida". Asimismo, recordaron cómo hace tres años, con el secuestro de Miguel Ángel Blanco, ETA "desató la furia de los ciudadanos de bien, pero como demócratas, nuestra repulsa fue en silencio".

El tercer aniversario de la muerte de Blanco Garrido será recordado también por la fundación creada en su memoria que, este miércoles en el ayuntamiento de Murcia, entregará su premio a la convivencia al ex presidente Adolfo Suárez por su papel durante la transición. Además, Nuevas Generaciones del Partido Popular ha organizado una marcha por las calles de Ermua que finalizará, también este miércoles, en la tumba de Miguel Ángel Blanco.


NACIONALISTAS BUENOS...Y MALOS
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz de Galicia 12 Julio 2000

Lo extraño no es que en este país algún españolista eche de cuando en vez los pies por alto y diga cosas que ofenden al nacionalismo periférico: lo sorprendente es que el nacionalismo español sea un fenómeno político casi marginal. Lo increíble para cualquiera que conozca nuestra evolución en las dos últimas décadas no es que exista una preocupación por reforzar culturalmente la cohesión territorial, sino que tal preocupación no se haya manifestado mucho antes y con cierta virulencia frente a los que están persuadidos de que la misma expresa sólo una patología intolerable. 

¿Cómo entender que el que era hace apenas veinte años uno de los Estados más centralizados y autárquicos de Europa occidental haya pasado, sin ruido apenas del rancio y castizo españolismo, a convertirse en la más descentralizada y proeuropea democracia de todo el continente? ¿O es que no resulta milagroso el conformismo con que han asumido el descomunal traspaso de competencias por arriba y por abajo los millones de españoles que están convencidos de que España es una nación y de que tal convencimiento no resulta el fruto vergonzoso de una deformación inconfesable? Pues sí, es milagroso. 

Tanto que ese conformismo _el de los que han aceptado sin chistar que se les diga que hablan en su tierra una lengua que no es propia, mientras se da al bable su Academia o el silbo canario se hace asignatura_ es sólo explicable como el fruto de una historia desgraciada: la de un nacionalismo español siempre vinculado al militarismo, a la carcuncia clerical y a la exclusión autoritaria, en una palabra a lo más reaccionario del credo antiliberal y antidemocrático. 

Esa y no otra es la razón de que una reunión como la mantenida por el Partido Popular en San Millán de la Cogolla pueda ser considerada todavía un desafío por los dirigentes de CiU, del BNG o del PNV sin que se les caiga la cara de vergüenza. Harían mal, en todo caso, el Gobierno y su partido en agitar ahora sin tino una bandera que sólo serviría para dar aire a las que los nacionalistas han debido poner a media asta tras su debacle política en las últimas elecciones generales. Dicho lo cual, no puede no decirse, al mismo tiempo, que oír a nuestros conspicuos nacionalistas periféricos llamar nacionalistas a quienes han firmado la Declaración en defensa de las humanidades es tan hilarante como oír a un ludópata acusar de tahúr a quien juega ocasionalmente al dominó.

La venganza de Aznar
RAUL DEL POZO El Mundo 12 Julio 2000 

En las últimas semanas se atisba un giro a la derecha del Gobierno Aznar en asuntos como la ley de Extranjería. La oposición de izquierdas y los nacionalistas presionan al Gobierno por la Declaración de San Millán de la Cogolla. 

Que embistan al Ejecutivo los nacionalistas es coherente porque unos desde el pequeño chauvinismo aspiran a la soberanía compartida y al nacionalismo asimétrico y otros desde el racismo sabiniano sueñan con la balcanización; pero la obstrucción de la izquierda es absurda. ¿Les parece bien que los nacionalistas controlen los ríos y los reyes, debiliten la idea de la España constitucional y persigan el idioma castellano? 

Que critiquen a Aznar por su sesgo conservador en economía y en derechos civiles de los nuevos parias me parece bien; pero que le acusen de iniciar una nueva Reconquista me parece una sandez.

Leo en El País que parece que el PP accediera ahora al poder y los cuatro años pasados al frente del Ejecutivo no fueran de su incumbencia ni tuviera responsabilidades en la situación actual de la enseñanza. Es que antes no gobernaba o gobernaba bajo la vigilancia de los nacionalistas, los editores y los bancos, que al principio de la legislatura le dijeron que carecía de talla para formar gobierno. 

Los ricos y sus sicarios se han equivocado en sus análisis. Llegaron las elecciones y Aznar arrolló. Aznar formó un equipo de tecnócratas, en el que hay pocos políticos y hace, por fin, lo que desea, y algunos de sus apetitos son conservadores. El deleite de la venganza dura un momento, pero a él le va a durar toda la legislatura. No le gusta Villalonga, ni las stock options, ni el nacionalismo chantajista. Por ahí va a ir su desquite. 

Tampoco le gusta la casta financiera que surgió en los años 80 y 90 que son como la telaraña que no muestran su fuerza sino contra flacos animales. Ya no le acojonan. Se dice en La Celestina que todo lo puede el dinero: la peña quebranta, los ríos pasa en seco, no hay lugar tan alto que un asno cargado de oro no suba. Si Maquiavelo confesó que no poseía nada, salvo un buen conocimiento del Estado, Aznar, un político duro, profesional, puede decir que, además de un conocimiento del Estado, tiene mayoría absoluta. No le quieren pero ya le temen. En este contexto hay que ver el desencantamiento de Rato y algunas cosas inexplicables en el desenlace del melodrama Villalonga.

ETA HACE ESTALLAR UN COCHE BOMBA EN MADRID
ETA tiene una fuerte infraestructura en Madrid y un comando de «legales»
La banda terrorista robó el coche utilizado en el atentado de Madrid en el mes de febrero en el barrio de Carabanchel - Interior baraja la hipótesis de que el vehículo estallara antes de tiempo y que ETA pretendiera matar a varios agentes
AGENCIAS El Mundo 12 Julio 2000

MADRID .- ETA mantiene una fuerte infraestructura en Madrid y, al menos, un comando de «legales» (miembros no fichados de la banda), según las tesis que mantiene el Ministerio del Interior tras el atentado de esta mañana en Madrid. La banda terrorista ha hecho estallar un coche bomba en el centro de la capital, provocando heridas a 10 personas.

Madrid se ha despertado con la noticia de un atentado en pleno centro de la capital, cerca de la madrileña plaza de Callao. A las 6.07 de la mañana, dos llamadas, una a la Delegación del Gobierno en madrid y otra a los bomberos, alertaban de la colación de un coche bomba en la calle del Carmen, entre El Corte Inglés y la FNAC. El o los interlocutores alertaron de que el vehículo explotaría en media hora.

Sin embargo, la deflagración se produjo 10 minutos antes de lo previsto . Las llamadas de teléfono alertando del coche bomba fueron realizadas con un móvil, desde donde un comunicante algo nervioso dijo hablar en nombre de la banda terrorista ETA.

El adelanto de la explosión hace barajar a Interior otra hipótesis: los terroristas pretendían atraer la atención de los policías y hacer estallar el coche cuando los agentes estuvieran junto a él.

De los 10 heridos, nueve presentaban heridas de carácter leve y sólo un indigente, un ciudadano israelí de 52 años, que dormía en las inmediaciones, presenta una fractura de pelvis y múltiples fragmentos de metralla incrustados en el cuerpo.

El resto de los heridos -un inspector jefe de policía y tres agentes, un guarda jurado, un repartidor, un viandante y una empleada de limpieza de El Corte Inglés, de nacionalidad argelina, que ha sufrido un ataque de nervios– han sido atentidos en diferentes centros de salud.

Unos 200 empleados —agentes, Samur, bomberos del Ayuntamiento de Madrid y operarios de limpieza— han participado en los trabajos de seguridad, atención sanitaria y limpieza de la zona afectada por el atentado.

La deflagración ha provocado importantes daños materiales en algunos edificios de la calle de Carmen y de la Plaza de Callao, que han quedado llenos de escombros y cristales. También los edificios de El Corte Inglés y la FNAC presentan daños en sus fachadas.

Un primer balance de los daños ocasionados por el atentado indica que 27 edificios —con más de 100 viviendas— y entre 45 y 50 locales comerciales han quedado afectados por la explosión. El Ayuntamiento de Madrid está evaluando los daños económicos y ya ha abierto una oficina de información para los afectados en la Junta Municipal de Centro.

20 kilos de dinamita
Tras alertar de la explosión, la policía se desplazó hasta la Plaza de Callao donde descubrió un vehículo con la matrícula doblada aparcado en una zona peatonal. Esto causó la sorpresa de uno de los agentes, que se retiró tras tomar el número de placa. Unos instantes después, el coche estallaba.

Se trataba de un Renault 21 de color azul metalizado que fue robado el pasado mes de febrero en el barrio madrileño de Carabanchel. Las primeras investigaciones policiales indican que el artefacto estaba compuesto con 20 o 25 kilos de dinamita, previsiblemente procedente de la robada por la banda terrorista ETA en la localidad francesa de Plevin. El coche fue estacionado en el lugar por dos hombres, un dato que se ha conseguido tras visionar las cintas de las cámaras de seguridad instaladas en la zona de los centros comerciales. Sin embargo, los dos hombres aparecen de espaldas, lo que dificulta averiguar su identidad.

ETA ha repetido escenario con este atentado, ya que la organización terrorista colocó otro coche bomba en la Plaza de Callao hace cinco años, el 19 de junio de 1995. En aquella ocasión la explosión del vehículo colocado frente a la FNAC de la plaza madrileña causó la muerte del policía municipal Jesús Rebollo García.

Asimismo, esta acción terrorista coincide con el tercer aniversario del secuestro y posterior asesinato de Miguel Angel Blanco, concejal del PP en Ermua (Vizcaya).

Matar a un policía
El director general de la Policía, Juan Cotino, ha confirmado que el objetivo de ETA era matar a los agentes que acudieran a desactivar el coche bomba, porque el artefacto hizo explosión antes de la hora señalada por ETA.

Por su parte, el ministro de Interior ha afirmado que «probablemente también hubiese deseado que hoy estuviésemos llorando la muerte de algún policía, en el momento en el que se aproximaba al vehículo», ya que «el tiempo que anunciaron telefónicamente no se ha cumplido».

Para el ministro del Interior, aunque «cada uno puede hacer siempre su propia interpretación, lo que es evidente es que ETA ha querido un golpe de efecto, hacer daño a una serie de empresas, entre ellas una francesa, y que posiblemente deseara que alguno de los policías que se acercaban a la desactivación hubiese muerto».

Según Mayor Oreja, la sustracción en febrero del coche bomba evidencia una infraestructura del Comando Madrid, aunque ha precisado que es «pronto para decir exactamente lo que significa esta infraestructura del Comando Madrid».

«ETA lo que quiere es hacerse presente a través de una forma macabra, esta vez en Madrid, y pretende amenazar, coaccionar, intimidar y desesperar al conjunto de la sociedad española». «No hay ninguna novedad en este sentido, lo que hicieron hace unos días en Getxo hoy lo hacen en Madrid», ha añadido.

'Operación Jaula'
Las fuerzas de Seguridad del Estado han puesto en marcha la 'Operación Jaula', consistente en extremar los controles y vigilancia en las vías de entrada y salida de la capital, para intentar localizar a los terroristas.

La tercera teniente de alcalde y concejal de Policía Municipal, María Tardón, ha afirmado que la policía era consciente de que julio es un mes «marcado» por el terrorismo en Madrid. Aunque las fuerzas de Seguridad están siempre alerta, dijo que en este mes, en el que coinciden diversos aniversarios señalados, se extreman las medidas ante un hipotético atentado terrorista. «Ante estos casos sólo se puede actuar como lo han hecho la Policía Nacional y Municipal, con rapidez y acordonando la zona», ha explicado.

Iturgaiz rechaza de nuevo el diálogo con el PNV por "no romper con HB y ETA en Lizarra"
Anasagasti acusa al PP de intentar imponerles un modelo político dictado desde Madrid
Madrid Estrella Digital 12 Julio 2000

El presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, ha rechazado la invitación del lehendakari Juan José Ibarretxe de dialogar con el Ejecutivo vasco. La negativa de Iturgaiz se debe, según sus palabras, a que el partido nacionalista continúa defendiendo el pacto de Lizarra y por lo tanto "a una banda terrorista", mientras que el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, lo atribuye al temor del PP a hablar y llegar a un acuerdo y al interés que tiene este partido por imponer "un modelo dictado desde Madrid".

Ibarretxe llamó el lunes a Iturgaiz para proponerle que se incorporara a la ronda de contactos que tiene previsto realizar con todas las formaciones políticas, ya que es "el único partido que niega el diálogo", y le explicó todos los trabajos que está llevando a cabo en los últimos meses para conseguir "espacios de encuentro en favor de la paz", según informaron fuentes del Gobierno vasco.

Por su parte, Iturgaiz le transmitió que no acudiría a esa reunión porque el PNV sigue teniendo un pacto con una banda terrorista, y, como explicó en una entrevista concedida a Euskadi Irratia, "oyendo lo que dicen Egibar y Arzalluz no parece que tengan ganas de romper relaciones con HB y con ETA en Lizarra".

En opinión de Iturgaiz, la actual situación en el País Vasco es la de un "caos político", porque, a su entender, la política del lehendakari "ha fracasado tanto en lo político como en lo personal"  y no ha sido válida para normalizar el país y gestionarlo bien".

Además, Iturgaiz criticó a los partidos nacionalistas por la utilización que hacen del Estatuto, cuando, según dijo, el autogobierno y el Estatuto son "la envidia" de otros. "Si vemos los Cantones de Suiza, los Lander de Alemania o los Estados federales de los Estados Unidos, ninguno tiene los planteamientos de nuestro autogobierno. Por eso no se puede decir que hasta ahora ha valido el Estatuto y que ahora no vale para nada, porque creo que los nacionalistas están haciendo trampas cuando dicen cosas así", agregó. 

Según declaró Anasagasti, "un partido
que tiene miedo a la palabra es un partido a la defensiva,
que niega el diálogo y el acuerdo
porque en el fondo lo teme"

Por su parte, Iñaki Anasagasti criticó la postura de Iturgaiz y su partido al considerar que la formación popular pretende "imponer un modelo dictado desde Madrid".

A su juicio, un partido que "tiene miedo a la palabra es un partido que está a la defensiva y que niega el diálogo, el acuerdo, porque, en el fondo, se teme mucho". "Aquí no se quiere iniciar un proceso de paz, aquí lo que se busca es imponer un modelo, el espacio común compartido al que el señor Mayor Oreja es tan devoto, y se convierte en eso, en el espacio común compartido dictado desde Madrid, hecho por el Ministerio del Interior y desconociendo que una sociedad tiene visiones muy plurales", criticó.

Por el contrario, indicó que la pretensión del lehendakari es "hablar, no imponer nada y cuando uno se niega a hablar, pierde ante la ciudadanía porque es un partido que le tiene miedo a la palabra y fundamentalmente a la democracia", insistió.

San Millán
Por Ramón PI ABC 12 Julio 2000

EL monasterio de Yuso, en San Millán de la Cogolla, fue el escenario del manifiesto que firmaron los casi ochocientos parlamentarios del Partido Popular, en defensa de la lengua castellana y de la reforma de la enseñanza de las Humanidades en la educación secundaria en toda España. El escenario era el más significativo, simbólico y, como ahora es moda decir, emblemático: allí fue donde la lengua común de los españoles dio sus primeros vagidos, como se decía en los textos que estudiábamos los del plan antiguo (así aprendimos la palabra «vagidos» para el resto de nuestra vida), y donde, que sepamos, apareció el primer testimonio escrito en vascuence.

Pero, claro, aquello no era propiamente una fiesta cultural, sino una apuesta política de alto bordo y en toda regla (el manifiesto fue leído por el secretario general del PP, Javier Arenas), cuyo objetivo es neutralizar los disparates literarios, históricos y geográficos que han empezado a aflorar en los libros de texto de algunas comunidades autónomas, y a mantener vigoroso el estudio y el dominio del castellano en las comunidades que poseen lengua propia además del castellano. 

Por eso no es de extrañar que la información de Diario 16 sobre el evento de Yuso se titule «A la reconquista del idioma español». Y por eso tampoco es una sorpresa que en el editorial de ABC («Defensa de las Humanidades») se diga, entre otras cosas, que «sólo una visión deformada de la realidad política puede pretender que se trate de un asunto menor. Por el contrario, en él se juega el futuro de España como nación. La educación es el más decisivo factor de construcción de la ciudadanía (...) Resulta especialmente acertada esta iniciativa de los parlamentarios del PP (...) No se trata de legislar contra nadie ni de abrir un frente antinacionalista, pero sí de garantizar la calidad de la enseñanza y el estudio de la realidad histórica de España, que no es incompatible con el reconocimiento de su pluralidad».

En un pequeño editorial («Reclamación con sentido común sobre el patrimonio de todos»), El Mundo se manifiesta también entusiasta de la idea del manifiesto y de su traslación, en forma de moción, al Congreso, el Senado y los diecisiete parlamentos autonómicos: «No se ve, en todo ello, ni atisbo del franquismo, del totalitarismo, de la uniformización, del control o de la censura que algunos críticos aprecian detrás de la propuesta». Fernando López Agudín, en el mismo diario («La nueva reconquista»), apunta que Pilar del Castillo, ministra de Educación, «al envolverse en los colores nacionales, además de sitiar a los nacionalismos periféricos, introduce una seria cuña entre quienes tienen, desde las dos fuerzas de izquierda, una distinta concepción de España (...) Cuando esta declaración, transformada en moción, tenga que ser votada en los parlamentos autonómicos y en el Senado (...) el Partido Socialista deberá definirse, si es que para entonces ha logrado salir del caos en el que hoy malvive».

Como si vieran venir la tormenta, los diarios en principio más amigos del PSOE que del PP se ponen el parche antes de que salga el grano. Así, El País («Glosas populares»), después de reconocer que la proclama del PP es inobjetable, añade que «surge la preocupación de que el partido del Gobierno, armado de su mayoría absoluta, intente imponer sus criterios —aún por definir— para hacer lo que pide a los demás que eviten: utilizar la enseñanza de las humanidades como arma política arrojadiza (...) Sería un contrasentido, propio de otros tiempos, imponer el “estudio del pasado común de España” por la gracia de la mayoría absoluta, o a capones. Del manifiesto de San Millán cabe esperar que practique los principios de “libertad, equidad, flexibilidad y corresponsabilidad” que invoca».

«Lo que no pudo ser realidad en la legislatura anterior va a serlo en la actual», escribe el editorialista de El Periódico («Liturgia solemne para una reforma»). Y añade: «Faltaron entonces los votos nacionalistas. Ahora, si el consenso es imposible, el Gobierno puede imponer su voluntad (...) Pese a la moderación final del texto, la simbología de ayer es más propia de un nacionalismo —español— que levanta sus banderas, que de una situación plural y compleja, como la española, necesitada de la convivencia de todos los sentimientos nacionales que alberga».

Sinceramente, confieso que no sé qué significan, o qué alcance quieren tener, estas apelaciones al consenso y la flexibilidad. Si a pesar de todos los esfuerzos de acercamiento de posiciones, llegase un momento en que los partidos nacionalistas (y quizás el PSOE en unos sitios, sí, y en otros, no, como es de temer) votasen en contra de esta política educativa y lingüística, ¿qué debería hacer el Gobierno? ¿Dejar las cosas como ahora? ¿Deberá la ministra reñir a los socialistas y los nacionalistas, aunque, eso sí, con semblante severo?

Federación y comunidad
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 12 Julio 2000

Al formular sus proyectos sobre el federalismo, Pasqual Maragall afirma: "Somos diversos y tenemos intereses comunes. Esto es federalismo". O bien: "España es un país plural, y los países plurales son federales, simplemente".

Literalmente dice: estamos en un Estado federal. Ésta sería una primera reflexión. Pero también parece decir, y es lo que se deduce de su idea política: como somos así -diversos, país plural, aunque con intereses comunes-, tenemos que construir un Estado federal, todavía no del todo perfeccionado con la fórmula de Estado de las autonomías. E incluso algo más: los países plurales, ya no como programa, sino como condición necesaria, están abocados a ser federales.

Más vacilantemente que Maragall, yo llego a conclusiones que, para que puedan ser próximas, han de aclarar ciertas incertidumbres. Pienso que ya estamos en un Estado de naturaleza federal; pienso que tenemos que perfeccionarlo, no sólo como exigencia de la pluralidad, sino también de la unidad; temo, sin embargo, que el programa federal adolece todavía de inseguridades, y eso por culpa de los nacionalismos.

Por de pronto, siguiendo a antiguos y grandes maestros, ha de entenderse que, en los Estados compuestos, la naturaleza federal está dada por una cantidad suficiente de competencias autónomas, sostenidas en la Constitución y amparadas por un Tribunal Constitucional. Así, nuestro Estado de las autonomías es de naturaleza federal. Con gran claridad y detalle lo ha descrito Eliseo Aja en su libro El Estado autonómico (Alianza Editorial, 1999), de recomendable lectura.

Perfeccionar este Estado de las autonomías en una dirección federal (esto es, confirmando su naturaleza) es tarea que, aunque deseable, resulta menos clara. Toda constitución federal debe resolver de modo armónico la difícil tensión entre autonomía y unidad. En el Estado español, algunos de los principales problemas son:

En primer lugar, la relación entre simetría y asimetría. La asimetría no se limita al trato específico que cabe esperar de peculiaridades como el idioma, la hacienda o el derecho. Es también una reivindicación, sostenida por la ideología nacionalista, que pretende primar las relaciones bilaterales entre Estado central y una autonomía sobre las relaciones de igualdad entre todas las autonomías y el poder central. Esta reivindicación es conflictiva.

El segundo problema sería el del fortalecimiento de un órgano constitucional de integración de la diversidad. Éste es el Senado. Pero aún no está claro, incluso desde el punto de vista de la técnica constitucional, cómo se configuraría ese órgano renovado y cómo habría que ir a la reforma constitucional necesaria. Y menos clara está todavía la voluntad de los partidos nacionalistas de incorporarse a este proceso de cambio constitucional, cuando su interés por constituir una Cámara de integración en el Estado de las distintas comunidades es más bien nulo.

En tercer lugar, la proyección de la autonomía en el nuevo campo supranacional europeo. También este proceso tiene dos vías abiertas, que serían dosificadas de modo distinto según la idea federal o la nacionalista. Para la primera iría sobre todo ligada a la función del Senado de canalizar la política europea, y de orientar, por tanto, la acción del Gobierno en esta materia. Para la segunda, se trataría sobre todo de facilitar la incorporación de los representantes de las comunidades a las instituciones europeas.

En cuarto lugar, el perfeccionamiento de la federación debería ir ligado al fortalecimiento de los vínculos de fidelidad constitucional. Pero la relación entre lo jurídico y lo político, cuando tratamos de este tema, nos da licencia para aplazar la discusión.

Hasta ahora hemos avanzado en dos puntos: estamos en un Estado de naturaleza federal y esta federación hay que perfeccionarla afrontando y resolviendo las dificultades que plantea. Pero es en el tercer punto donde surgen los problemas más importantes. Desde un punto de vista político, y no jurídico, el programa federal está todavía sometido a profundas incertidumbres, y eso por culpa de los nacionalismos. La afirmación de que "los países plurales son federales, simplemente" encierra una ambigüedad. Porque los ejemplos que podríamos mostrar son, en primer lugar, que los países plurales sólo son federales si tienen un profundo sentido de una identidad común; en segundo lugar, esto no implica la aceptación de la conclusión contraria, pues habría que precisar que los países federales no son necesariamente plurales. Máximo ejemplo: la Federación de los Estados Unidos de América se ha formado entre colonias que eran escasamente plurales y se ha extendido en su marcha al Oeste mediante la incorporación de nuevos Estados, muchas veces con un mínimo sentido de pluralidad.

Cabe siempre ir al sentido estricto de la proposición: si nos referimos a países plurales, aunque no sea el caso de los Estados Unidos o de Alemania, tales países plurales deben ser federales. Éste es un programa posible, pero difícil, si esos países no cumplen con la condición que estas dos grandes federaciones cumplen: desarrollar, desde el principio, un fuerte sentido de comunidad federal, lo que es algo más que un pacto federal de comunidades.

Los "padres fundadores" de la federación americana actuaron con máximo espíritu pragmático en el incierto camino de descubrir qué era la federación, a la que, desde su comienzo, llamaron "nación", y que pronto dejó de ser una unión de pueblos para ser el pueblo de los Estados que se unían (de los Estados Unidos). La federación no fue el resultado de una diversidad anterior, sino la voluntad de constituir un pueblo nacional. Lo cierto es que, prescindiendo de acentos más o menos unionistas (Hamilton o Jay frente a Madison o Jefferson), los Estados no fueron nacionales, sino que fue nación la Unión. Al igual que en Alemania, en donde es el bund la nación, y no los länder".

Pues bien, ésta es la dificultad: cómo establecer la federación sin que ésta implique no sólo el pacto entre los diversos, sino además el sentimiento de comunidad. Mientras no se asuma como proyecto político el fortalecimiento de la comunidad, la solución federal seguirá sin terminar de asentarse. Eliseo Aja quiere reducir la fidelidad constitucional, o colaboración entre poderes federales y federados, a un problema estrictamente jurídico, pues teme que, desde una dimensión política, se convierta en "arma arrojadiza contra el adversario". Pero esta reducción a lo jurídico sólo sucede cuando la fidelidad política a la comunidad está conseguida. Por el contrario, en un país en donde se disputa ideológicamente sobre dónde está la nación habrá incluso que aparcar esta discusión -habrá que razonar no sobre la nación global o las naciones particulares, sino sobre comunidad global más comunidades parciales- para tratar así de construir una convivencia federal. Pues, siendo la Constitución el texto base en que política y derecho se identifican, la fidelidad constitucional es un elemento necesario, antes que de la interpretación jurídica del pacto, del proyecto de pacto político. Que tiene una dimensión política lo saben muy bien sobre todo los que niegan ese proyecto común, como son los firmantes del Pacto de Lizarra.

José Ramón Recalde es catedrático de Sistemas Jurídicos del ESTE de San Sebastián.

Clases de adorno
EDUARDO HARO TECGLEN El País 12 Julio 2000

Las materias que interesan al PP como "humanidades" son la lengua, la historia, el arte, la filosofía, la música, la danza, la literatura universal, la ciencia, la tecnología. Y el latín y el griego. No vendría mal el árabe, algo de hebreo. O sea, todo. En mi niñez hubo academias de Cultura General: para quienes no tenían acceso a estudios oficiales. Para las chicas, que iban también a taquimecanografía. Las ricas (señoritas) iban a las monjas, que les daban "clases de adorno": piano, bordado, declamación. Si eran más ricas, a las finishing schools de Suiza, donde se las terminaba, o refinaba: cómo montar una mesa, andar con garbo y sin provocación, bailes de salón, conversación; y la modestia: recato, sonrisa.

No sé el alcance del manifiesto que cambia el nombre de "cultura", enciclopedista, casi jacobino, por el renacentista de "humanidades". Humanae literae. Es verdad que se están perdiendo, y se convierten en inhumanidades. La sociedad se hace inhumana. Más en España, notablemente inculta. Uno de los tres países menos cultos de Europa. En los últimos años, democráticos, esa formación se ha abandonado. De otra manera: se ha abandonado el pensamiento, que es la base. Libre, individual. Se culpa a la infancia y a la juventud por su tendencia a la libertad: como si la libertad fuese negativa. Y a los padres, por su abandono: como si por el hecho de engendrar, que es casi siempre ajeno a la voluntad, tuvieran la ciencia infusa de la pedagogía, la clave de la disciplina: y el tiempo. Siempre se culpa a las víctimas: es característica de los (siempre iguales) poderes.

Volvamos a la realidad. El manifiesto de San Millán de la Cogolla tiene como intento la unidad de España, y la lengua y la historia únicas; el retorno a lo clásico. A Carlos V, digamos. No me siento ajeno, pero no soy militante. La lengua castellana se defiende sola: el que no la quiera conocer, allá él. Si se la hurtan, le traicionan. Se ha universalizado, y esa universalización es un hecho, aunque proceda de imperios, armas, frailes retrógrados y disciplinantes. No han nacido de otra forma los grandes lenguajes del mundo; y los más pequeños harían lo mismo si tuvieran la fuerza para ello: con la poca que tienen se imponen.

En cuanto a la historia, ha sido mentira siempre: desde la general hasta la que hacen los cronistas de las villas: imponerla otra vez, como hizo Franco con su falsificación armada, sería monstruoso. Como imponer las contradictorias historietas, anécdotas, énfasis, leyendas de cada uno.

Mezclar todo esto con clases de adorno me parece, sobre todo, hipócrita.

El corazón y la cartera
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 12 Julio 2000 

En Convergencia i Unió bajan revueltas las aguas por la tortura que representa vivir ligados al Partido Popular mientras Esquerra Republicana ofrece incansable un pacto de gobierno nacionalista químicamente puro. Pujol sufre como esos maridos a los que una mujer celosa y gruñona vigila estrechamente a causa de una vecina contoneante y pizpireta, tras la que se le van los ojos y los deseos pecaminosos. Pero, ay, la parienta hirsuta tiene los cordones de la bolsa y un rodillo de amasar de aquí te espero. Ya lo ha dejado Aznar meridianamente claro, no se puede tener un socio en Madrid y otro en Barcelona.

    Y Ley de Extranjería va, reforma de las Humanidades viene, por no hablar de la pesadilla de Convivencia Cívica Catalana -los hay que ni en el destierro se están quietos- que no para de poner en evidencia que el oasis catalán es, en realidad, un régimen cuasitotalitario en el que la Constitución anda cojitranca. Esto no es vida, y más en plena preparación del pospujolismo con un delfín que no tira y un niño pobre al que se recogió por pura bondad, pero que se ha hecho muy grande y descarado y aspira impúdicamente a la primogenitura.

    Sin embargo, los especialistas en Pujol sabemos que el Muy Endeudable rara vez deja de controlar sus pasiones. Es como un volcán con cráter dotado de válvula reguladora. Sólo habla de lo que toca y sólo estalla cuando conviene. Y ahora ni toca ni conviene darle gusto al cuerpo. Es época de mortificación, de disimulo y de paciencia. Prat de la Riba, Maciá y Companys están enterrados, pero el President se sabe todavía vivo y confía en que otros vendrán tras él que continuarán la obra siempre inacabada de transformar Cataluña en lo que no es ni nunca ha sido. Al fin y al cabo, si el presunto hereu amigo dels nois de casa y predilecto de la Martona no funciona, ya surgirá de la cantera seballuda otro conductor carismático del pueblo fiscalmente elegido. De momento, buena cara al Partido Popular y a resistir hasta que escampe. Su prioridad en esta legislatura no es salvar las esencias patrias, que para eso tiempo habrá y, después de todo, el negocio consiste en que la meta final esté cada vez más próxima, pero eternamente inalcanzada, aunque a los exaltados ingenuos que pastorea Carod-Rovira les cueste entenderlo.

La tarea urgente consiste, en estos incómodos momentos en que el españolismo recalcitrante y centralista está crecido, en negociar un buen sistema de financiación autonómica que ponga las bases para seguir gastando desaforadamente en la compra de voluntades y en la extensión de las redes clientelares. Si además se arañan unas cuantas transferencias de competencias, la legislatura no habrá sido totalmente baldía y, que voleu, la situación no da para mucho más. A los catalanes se nos suele acusar de tener el corazón en la cartera. Malvada calumnia. Lo que sucede es que a veces el corazón ha de esperar mientras se llena la bolsa. Porque las mayorías absolutas, con pan, son menos.

El llanto de una nación
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 12 Julio 2000

Miguel Ángel Blanco Garrido

Toda la Corona de Castilla, incluyendo naturalmente al Señorío de Vizcaya, no reunía tanta gente cuando fue capaz de descubrir, conquistar, evangelizar y occidentalizar a casi toda América en cincuenta años como fue capaz de reunir un vizcaíno de padres gallegos, Miguel Ángel Blanco Garrido, natural de Érmua, en un solo día: el 14 de julio de 1997. Juntando viejos, mujeres y niños, toda Castilla no llegaba en 1492 a los seis millones. Autores hay que no la dejan pasar de cinco. Sin embargo, este muchacho, al morir con sólo veintinueve años cumplidos, supo, pudo, hizo el milagro de echar a la calle a siete millones largos, que de punta a punta de España, incluyendo la Península y sus archipiélagos, lloraron a lágrima viva su desaparición. Millón y medio de personas en Madrid, un millón en Barcelona, medio millón en Sevilla, Valencia y Zaragoza, quién sabe cuántos miles en cuántas plazas de cuántos pueblos. Lo cierto es que el que no salió a la calle lloró en su casa, y el que salió, lloró también. Nunca hubo un llanto tan largo, tan concienzudo, tan sentido, sobre la áspera, verde y bermeja tierra de España. Nunca lloraron tantos por uno solo.

De este vizcaíno nacido de gallegos, de este español arriscado en la frontera, sabemos sólo una cosa, que para todos ha sido suficiente: era uno más, era uno de los nuestros. Y como nuestro nos lo mataron, y como nuestro lo hemos perdido y encontrado. Porque de la muerte de un hombre ha nacido algo más que un símbolo: un mártir. Y un mártir vasco de la fe española, pero un mártir en vaqueros, sin aspavientos, sin alardes. Un mártir de andar por casa, que es lo que todo el mundo pretende: andar por casa, por la casa grande de nuestro pueblo, sin tener ni temer, sin morir ni matar. Lo mataron precisamente por eso, porque era uno más y nunca llegó a más sólo uno, en su triste cuerpo desvanecido de agonizante.

Miguel Ángel Blanco Garrido tenía un padre albañil, una hermana en Escocia y una novia muy guapa con la que se iba a casar. Entró en política, en la modesta dimensión de la concejalía de un pueblo de Vizcaya, cuando asesinaron a Gregorio Ordóñez, el líder del PP en Guipúzcoa. Sintió entonces que la moral pública exigía dar testimonio de su fe, porque su fe, sin estridencias, le sostenía. Ahora sucede a Gregorio Ordóñez en la lista de mártires, que no víctimas, ni bajas, de la jauría etarra. Pero, más allá de este mundo, cuando ya no puede sentir miedo en los huesos ni angustia en el corazón, le ha tocado ser el símbolo de todos los muertos de esa guerra sin declarar, y por tanto sin final, que es la política antidemocrática vasca.

Podía haber sido otro, porque otros muchos han pasado, como él, la angustia del secuestro, la humillación de la tortura, la espera de la muerte y la convulsión del moribundo. Pero ha sido él. Después de haber descubierto toda España el zulo de Ortega Lara y las condiciones inhumanas, peores que las de los nazis, los estalinistas o los serbios, que los etarras reservan para sus víctimas, la sensibilidad popular estaba a flor de piel. Y entonces secuestraron a Miguel Ángel y amenazaron con matarlo si, en cuarenta y ocho horas, el gobierno no ponía a todos los presos etarras cerca de sus caseríos imaginados, de sus pisos cutres, de sus casas confortables, de su entorno familiar, tan cálido, tan reconfortante después de haber pasado por el trámite de despenar a algún prójimo. Era una forma de muerte lenta, a cámara lenta, dijo el periódico, y, en efecto, así fue. A las cuarenta y ocho horas horas, alguien vio el cuerpo de un hombre tumbado en una cuneta con la cara bañada en sangre. Nadie tuvo dudas de que se trataba de Miguel Ángel Blanco. Nadie tuvo dudas de que, al menos, sus sufrimientos habían terminado.

Porque durante dos largos, larguísimos días, España vivió la agonía de Miguel como suya. Y cuando llegó su muerte, la vivió como si fuese suya, personal e intransferible. De ahí el llanto, el río inmenso de llanto que anegó la cara antigua y hermosa de la patria. De ahí los millones de personas que salieron a la calle a llorar su propia muerte ya agradecerle a Miguel Ángel que hubiera muerto por ellos. Porque así se ha entendido y si no es así, no se entiende: el pueblo español ha sentido que Miguel Ángel ha muerto por todos los españoles. Y así lo ha llorado. y así lo ha enterrado. Y así lo recordará siempre. Miguel Ángel Blanco no pertenece ya sólo a nuestra historia política sino a nuestra historia religiosa, si puede hablarse de religión en el sentimiento nacional. Unamuno, su paisano y maestro diría que sí.

Espero que nadie entienda como falta de respeto a una figura tan sincera y profundamente querida el subrayar lo que de auto de Pasión ha tenido su muerte para este viejo pueblo descreído pero profundamente católico. Espero que no se entienda mal tratar de explicarnos cómo ha sido posible que todo un país caiga de rodillas, siervo de la pena, ante una persona que, veinticuatro horas antes, era absolutamente anónima. Y sin embargo, los datos están ahí. Era un joven, con toda la vida por delante. Tenía padres pero aún no tenía familia propia. Sus orígenes no podían ser más humildes. Sus padres también vinieron de fuera, de muy lejos de Nazaret, aunque allí habían echado raíces. Con mucho esfuerzo pudo estudiar y supo terminar sus estudios con fortuna. Ya había comenzado a recoger el fruto de su trabajo. Una hermosa mujer a su lado, lo esperaba. Él encontraba en la música la pequeña y doméstica locura que cada sábado hacía volar las preocupaciones y lo sumía en un éxtasis tranquilo, de pueblo, sin trascendencia. Y un día, al ver que habían cortado la cabeza de un Hombre Justo, sintió dentro de sí la llamada de la justicia, de hacer pública su confesión de fe en el prójimo. Y la siguió, contra los fariseos y los publicanos. Y todos vieron su virtud. Tal vez por eso lo eligieron para morir.

Dicen los forenses que sudó mucho, que su angustia fue inmensa tras su secuestro. No dicen que sudó sangre, pero como si lo dijeran. Dicen también que le ataron las manos a la espalda horas antes de matarle, para que viera llegar el final de su tiempo sin poder tomarle la medida, como un inmenso terror desierto. Dicen que lo hicieron arrodillarse en la cuneta antes de ponerle la pistola en la nuca. Y que, de rodillas, después de dispararle una vez, tras unos segundos que se harían horas, días, años, los veintinueve años de vida y todos los años de una vida por venir que ya no llegaría nunca, lo remataron en el suelo. Y lo dejaron por muerto, como un pobre animal atropellado en la carretera.

Pero Miguel Ángel no murió entonces. Su cuerpo exánime guardó todavía unas horas el pálpito al que algunos llaman vida y otros el simple andar del corazón. Anduvo aún, en las brumas de una agonía que ya no era suya, sino de toda España, horas y horas, sin esperanza pero como ejemplo.

Esas horas fueron decisivas para convertirle en mártir, en santo, en crucificado a los ojos de la gente humilde, del pueblo corriente, del común que ve la vida por la televisión pero sabe distinguir lo que hay de verdad detrás de unas imágenes y vio que detrás de las imágenes de Miguel Ángel llegando al hospital vivo pero yerto, tapado con una pobre manta azul que parecía tejida para Lázaro por Marta y María, todo lo que había era verdad. Pura verdad. Cegadora verdad. De ahí nació el llanto y de ahí el culto.

Porque la forma en que España se lanzó a llorar por plazas y avenidas, por calles y callejas no ha sido de orden ideológico, ni siquiera político. Ha sido tribal por el impulso, nacional por lo civilizada, moral y religiosa por lo que ha tenido de culto a los muertos en nombre de la vida. Ha sido como un grito ante el abismo y como un himno de ofrenda. Ha sido la mayor procesión laica de nuestra historia, pero, en vez del Cristo, el pueblo caminaba tras la imagen de un muchacho asesinado por los enemigos de la nación y de la libertad, por los que quieren romper lo que, más que cuerpo político, casi parecía cuerpo místico.

La muerte de Migue se ha visto no sólo como un acto de crueldad sin límites sino también como un sacrilegio. Por verter la sangre de un inocente tras hacerle agonizar más de dos días, las mismas horas del Nazareno, pero también por atentar contra el inocente, contra el Cordero, contra el que nunca hizo mal a nadie, contra el que sólo tenía como proyecto, además de los hermosos y modestos de su vida familiar, el de ir caminando hasta Madrid para conseguir que rehicieran el polideportivo de su pueblo, roto por la tormenta. En recompensa, en homenaje, toda España se puso en pie camino de su tumba. Y le construyeron el polideportivo que lleva su nombre. Y le van a guardar para siempre, en los libros de Historia, lugar de respeto.

Pero acaso lo más importante de ese inmenso entierro con siete millones de acompañantes y treinta y tres más de deudos y parientes es que la vieja nación, a la que se daba por rota y vieja, apareció a la luz del sol y bajo la lluvia inmensamente joven, llena de vida, renacida por la sangre de Miguel Ángel. Y se miró a sí misma y casi no se reconocía. Por eso muchos, en la plaza del Pilar donde se celebró el funeral postrero, que no definitivo, lo llamaban santo. Porque dijo Miguel Ángel Blanco Garrido a España: levántate y anda. Y España se levantó, se puso en pie y echó a andar por todos los caminos de su ser. Así fue, así ha sido y así se recordará en el tiempo. Esa estancia vacía y luminosa en la que habita para siempre la memoria de uno de los nuestros.
Publicado en "Los Nuestros. Cien vidas en la historia de España", Ed. Planeta, Barcelona, 2000.

REPULSA POPULAR: Más de tres mil personas se manifiestan en Madrid contra ETA
Cientos de personas se manifiestan en Ermua con el lema «Como Miguel Angel Blanco, por la libertad»
AGENCIAS El Mundo 12 Julio 2000

MADRID .- Cerca de tres mil quinientas personas se han manifestado esta tarde en la Puerta del Sol y ante la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid en repulsa por el atentado perpetrado esta mañana por la banda terrorista ETA en la Plaza de Callao. Partidos políticos y sindicatos han convocado otra manifestación en la capital para el próximo día 19.

Cerca de tres mil quinientas personas se han manifestado esta tarde en la Puerta del Sol y ante la sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid en repulsa por el atentado perpetrado esta mañana por la banda terrorista ETA en la Plaza de Callao. Partidos políticos y sindicatos han convocado otra manifestación en la capital para el próximo día 19. La concentración ha sido convocada por el Movimiento contra la Intolerancia para rechazar la violencia de ETA cuando se cumple el tercer aniversario del asesinato, tras ser secuestrado por ETA, del concejal del PP en Ermua Miguel Angel Blanco.

Los concentrados han guardado diez minutos de silencio con una pancarta cuyo lema era "contra la violencia: ¡No matarás!", que llevaban el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra; el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Javier Ansuátegui, y la concejala de Seguridad del Ayuntamiento madrileño, María Tardón.

Los manifestantes que acudieron a la convocatoria gritaron repetidamente «ETA no, vascos sí», «ETA no, basta ya», «Sin pistolas no sois nada». Además, portaban pancartas y carteles con frases como «No a los cómplices», «Paz y libertad. Boicot a los cómplices de ETA» o «ETA asesina», con las dos letras ese imitando las siglas de las fuerzas nazis de las II Guerra Mundial.

El espíritu de Ermua continúa vivo
Antes de iniciarse el silencio, Esteban Ibarra, presidente de Movimiento contra la Intolerancia, ha declarado que el espíritu de Ermua sigue vivo «porque todos los ciudadanos han salido hoy a la calle para representar a millones de personas en su lucha por los Derechos Humanos».

Tras el paro de diez minutos, una voz rompió el silencio anunció por megafonía consignas tales como «En solidaridad por las víctimas de Preciados. En recuerdo a Miguel Angel Blanco. En recuerdo a todas las víctimas de ETA. Por la libertad. Por la Paz. Contra el fascismo».

Para concluir el acto, la esposa del suboficial de la Guardia Real y chófer del general Valenzuela, Manuel Rodríguez Taboada, asesinado por ETA el 7 de mayo de 1981 cuando conducía en coche al general, depositó flores secas para rellenar el mapa de España que hay en el kilómetro 0, en memoria de todas aquellos muertos a manos de ETA.

Los partidos políticos, PP, PSOE e IU de Madrid, y los sindicatos UGT y CC.OO. han convocado para el próximo miércoles, día 19, una manifestación en la capital en señal de protesta por la violencia terrorista. La manifestación tendrá lugar a las 20.00 horas y discurrirá entre la plaza de Cibeles y la Puerta del Sol, donde se leerá un comunicado de repulsa al terrorismo.

Manifestación en Ermua
Varios cientos de personas se han manifestado simultáneamente por las calles de Ermua, convocados por Nuevas Generaciones del PP, con el lema «Como Miguel Angel Blanco, por la libertad».

La marcha ha salido a las siete de la tarde desde el Ayuntamiento de la localidad vizcaína hasta el cementerio, donde recordaron la figura de Blanco, que permaneció tres días secuestrado por ETA antes de que le asesinaran.

Representantes de las juventudes del PP han expresado, ante la tumba del joven edil, su deseo de "recoger el testigo en favor de la paz y la libertad". Los actos en conmemoración a Miguel Angel Blanco comenzaron ayer por la noche, con una concentración que cientos de vecinos de Ermua protagonizaron en la Plaza del municipio, con velas encendidas. Estuvieron presentes los padres del edil asesinado por ETA y el alcalde de la localidad, el socialista Carlos Totorika.

 

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