AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 16 Julio   2000
#Pacto de sangre
Editorial ABC 16 Julio 2000

#ETA MATA A OTRO CONCEJAL Y DEJA EN EVIDENCIA AL PNV
Editorial El Mundo 16 Julio 2000

#Asesinato en Málaga
Editorial El País 16 Julio 2000

#Eta vuelve a matar
Editorial La Razón 16 Julio 2000

#Soberanismo y secuestritis
Iñaki EZKERRA La Razón 16 Julio 2000

#Entre tupés y lenguas
Ernesto LADRÓN DE GUEVARA - Miembro del Foro Ermua.-La Razón 16 Julio 2000

#ETA asesina a tiros en Málaga a un concejal del PP en presencia de su mujer y su hija
MÁLAGA. J. M. Camacho ABC 16 Julio 2000

#ETA asesina a un edil del PP en Málaga
DIEGO NARVÁEZ, Málaga El País 16 Julio 2000

#Foro de Ermua: «El PNV, corresponsable»
MADRID. ABC   16 Julio 2000

#PP y PSE denuncian el independentismo del PNV como claudicación ante ETA
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  16 Julio 2000

#Artículo segundo
Enrique CURIEL La Razón 16 Julio 2000

#Nota del Editor: Artículo tercero
16 Julio 2000

Pacto de sangre
Editorial ABC 16 Julio 2000

Si el viernes, en su Asamblea general, el Partido Nacionalista Vasco ratificaba su pacto de hierro con el entramado político de ETA, la banda terrorista lo convirtió ayer en pacto de sangre con el asesinato de José Martín Carpena, concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Málaga, ciudad emblemática de los populares en Andalucía. ETA ha retomado con brutal saña su predilección por los representantes municipales del PP, como si fuera el camino más corto para doblegar al Gobierno, lo que nos devuelve a los peores momentos de los años 97 y 98. Pero los asesinatos de ETA sólo conmueven a los de siempre. Con apenas veinticuatro horas de diferencia, el nacionalismo vasco, tanto el político como el terrorista, ha hecho pública expresión de la intensidad de su compromiso con la unidad soberanista que se institucionalizó en el Pacto de Estella.

ETA sigue matando y el PNV persevera en su alianza con la izquierda proetarra. No hay novedad ni sorpresa alguna. El PNV es el único partido político democrático de Europa que está aliado con una organización terrorista para la consecución de un objetivo común. Esta es la única realidad a la que se debe atender para valorar el nefasto comportamiento del nacionalismo en los dos últimos años y su responsabilidad en la degradación ética e institucional de la política vasca. Ya no cabe seguir haciendo equilibrios dialécticos para separar responsabilidades por los crímenes que comete ETA. En términos legales sólo el que mata o el que ordena matar es autor del delito. Pero estas disquisiciones jurídicas deben quedar reservadas para cuando los terroristas se sienten en el banquillo de los acusados. Al PNV y a su aliado Eusko Alkartasuna les corresponde asumir la responsabilidad de prestar a ETA una cobertura política sin precedentes, sellando documentos con la banda terrorista, creando instituciones que, como Udalbiltza, promueven la limpieza ideológica del País Vasco y derivando culpas por la ruptura de la tregua hacia el Gobierno de José María Aznar.

Sería absurdo no ver en la ofensiva criminal de la banda terrorista ETA, desatada en las últimas semanas, un efecto de la radicalización progresiva de las formaciones nacionalistas y de la debilidad imparable de las instituciones democráticas vascas. La banda terrorista sabe que controla a su gusto los movimientos básicos de los grupos nacionalistas, no sólo de Herri Batasuna. A pesar de los seis asesinados desde la revocación de la tregua, de los atentados frustrados con coche bomba, de la extensión de amenazas y extorsiones, el PNV y EA se mantienen en la estrategia que sellaron con ETA en agosto de 1998 y ya no es posible que lo hagan porque crean que es la solución al «conflicto», sino porque su comunión nacionalista se ha hecho más fuerte que las resistencias morales a secundar los designios de una banda terrorista. Esta es la razón por la que nacionalismo vasco ha llegado a un punto de no retorno. Su desafección por la convivencia con los democrátas, con los pacíficos, ha alcanzado una cota que escapa a todo criterio de lógica política.

Si mañana el Partido Nacionalista Vasco abandonara el Pacto de Estella muy poco debería cambiar en la actitud de los partidos democráticos, porque el daño causado a la democracia y a la sociedad vasca no se repara con regates de última hora. Sólo una renovación radical de programas y de líderes, algo improbable en la situación actual, permitiría en el futuro hacer otra valoración.

ETA seguirá matando, porque dejar de hacerlo sólo depende de ella misma y no sabe hacer otra cosa. El PNV y EA han cruzado la frontera que les separa de la democracia. Este es el momento en que la unidad de los partidos constitucionalistas debe ser más fuerte que nunca, para oponer al frentismo infame y desintegrador del nacionalismo vasco una oferta de convivencia pacífica en el marco del Estatuto.

ETA MATA A OTRO CONCEJAL Y DEJA EN EVIDENCIA AL PNV
Editorial El Mundo 16 Julio 2000

Esta vez ETA no avisó. Anoche, el concejal del PP en Málaga, José María Martín Carpena, de 49 años, fue brutalmente asesinado de varios tiros en la nuca delante de su mujer y su hija. No hay palabras para describir el horror y la repulsa que suscita un crimen como éste.

Hace tres días, la banda terrorista había colocado un coche-bomba en el centro de Madrid en un intento de demostrar que nadie está a salvo de la largo mano de ETA. Ayer, pasó de las amenazas a los hechos. Y volvió a recordar a la sociedad española el valor que hay que tener para ser concejal del PP. ETA ha asesinado ya a ocho.

Martín Carpena vivía a 1.000 kilómetros del País Vasco, no tenía ni la más mínima relación con el conflicto, pero ello no le ha salvado la vida. Tampoco a Jiménez Becerril, el concejal del PP en Sevilla, asesinado en 1998. Hoy como entonces, ETA pretende intimidar a los miles de dirigentes locales y regionales del PP repartidos por todo el país. Pero no puede ni debe conseguirlo.

Un Estado democrático no puede ponerse de rodillas ante ETA. Debe combatir a la organización armada con todos los medios que la ley pone a su alcance. Y todas las fuerzas democráticas tienen el deber político y moral de prestar todo su apoyo al Gobierno para acabar con esta lacra.

En una situación límite como ésta, no vale la ambigüedad. ETA ha trazado una raya con sangre y hay que definirse a qué lado uno se coloca. Se puede estar con las víctimas o con los verdugos. Pero no hay elección intermedia.

El pasado viernes, el PNV celebró su asamblea para discutir la vía soberanista. Sus principales dirigentes, Arzalluz y Egibar, siguen defendiendo la alianza con EH para avanzar en este camino hacia la autodeterminación. Pero EH es el socio, el aliado, el brazo político de ETA. Y es la banda quien administra los tiempos políticos de la izquierda abertzale y quien inspira su estrategia.

El PNV debe romper de inmediato con EH, lo que supone abandonar el Pacto de Lizarra y dar por terminados todos los acuerdos municipales. No tiene otra opción si no quiere verse acusado de complicidad con los asesinos. Una formación democrática como el PNV no puede prestarse a servir de comparsa en una estrategia política que se sustenta en el crimen para obtener réditos políticos.

Ya no valen las expresiones de solidaridad retórica. Si el PNV conserva un mínimo sentido de la decencia política, tiene que demostrarlo con hechos. El tiempo se le acaba porque los asesinatos de ETA no sólo suponen una intimidación al PP sino, sobre todo, un desprecio a la sagrada voluntad de los ciudadanos, expresada en las urnas.

¿Está usted de acuerdo con estas opiniones? Aporte sus ideas en el foro abierto sobre cada editorial en la dirección: www.elmundo.es/diario/opinion

Asesinato en Málaga
Editorial El País 16 Julio 2000

JOSÉ MARÍA Martín Carpena, concejal del Partido Popular del Ayuntamiento de Málaga, murió ayer abatido a tiros, en lo que se trata, según la mayoría de los indicios, del quinto atentado con víctimas mortales de la organización del fascismo vasco ETA desde la finalización del alto el fuego. El asesinato a tiros, ante su propia familia, del representante de los ciudadanos malagueños sucede apenas cuatro días después de la colocación de un coche bomba en el centro de Madrid que afortunadamente no produjo víctimas. Las últimas actuaciones de la banda totalitaria no dejan lugar a dudas: ETA se halla en plena campaña de presión violenta, que esta vez ha querido trasladar fuera del País Vasco sobre los representantes de los ciudadanos y específicamente sobre el Partido Popular.

La nueva acción asesina se produce apenas unas horas después de una asamblea nacional del PNV en la que el partido nacionalista intentó una vez más mantener sus equilibrismos entre las declaraciones en contra de la violencia y su colaboración con Euskal Herritarrok, la coalición electoral que presta su apoyo político a los asesinos. El PNV anunció la ruptura de sus acuerdos municipales con EH en Guipúzcoa en caso de que la formación radical no apoyara una moción a favor de los derechos humanos, pero a la vez estos mismos días ha intercambiado borradores con EH para seguir explorando la vía soberanista y ha aprobado el plan de actuación de la asamblea de municipios vascos. El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, que actuó de mediador entre ETA y el Gobierno en la única entrevista mantenida durante el alto el fuego, dio ayer, antes de conocerse el asesinato, la respuesta exacta que merecen el Gobierno vasco y el PNV al hartazgo de violencia y muerte que están perpetrando sus socios de la organización terrorista. El obispo apeló "al deber moral de adoptar posiciones netas en este fenómeno perturbador" y pidió para las personas que sufren las amenazas y la presión terrorista "el apoyo público de sus autoridades y de sus conciudadanos", cosas ambas que sólo serán efectivas si el Gobierno de Juan José Ibarretxe rompe de forma tajante cualquier tipo de relación con los abanderados de ETA, que le han venido proporcionando votos y apoyos políticos y parlamentarios.

Eta vuelve a matar
Editorial La Razón 16 Julio 2000

  Eta ha vuelto a matar y a hacerlo de la manera más vil y cobarde. Cuatro días después de hacer estallar un coche-bomba en el corazón de Madrid, ha perpetrado el asesinato del concejal del PP en Málaga de José María Martín Carpena, de 49 años de edad. Todavía es pronto para asegurarlo, pero el modo en que se ha perpetrado el crimen, cobarde, por la espalda y en presencia de su mujer y una de sus hijas, lleva escrita en su infamia la firma de la mafia etarra. Un nuevo asesinato que vuelve a llenar de pesar e indignación los corazones de todos, y que suma otro nombre a la terrible lista de más de ochocientos muertos por la causa de la libertad.

    José María Martín Carpena era un representante democrático de los malagueños, elegido en las listas del Partido Popular, y con su muerte los pistoleros han querido atentar también contra el pueblo de Málaga, y extender la huella del terror y la incertidumbre a esta parte de España donde no había actuado desde los atentados contra otros ediles populares (afortunadamente frustrados) y el doble asesinato en enero de 1998 del concejal Sevilla Alberto Jiménez Becerril y su esposa.

    El hecho de que Eta haya vuelto a atentar en Andalucía no debe suponer gran sorpresa, pues es bien conocido que tuvo durante los meses de su tregua-trampa el tiempo suficiente para montar un nueva infraestructura, o reactivar una anterior, capaz de asesinar en Andalucía o en otro lugar. El atentado de anoche es también un nuevo ataque para tratar de quebrantar la firmeza del presidente del Gobierno y de frenar la espectacular subida del PP en el País Vasco, en una muestra de que Eta sigue donde estaba, anclada en el crimen, en ese bucle mafioso que no tiene sentido sin salida y que arrastra consigo al fondo del túnel a un PNV que es todavía incapaz de comprender que nadie quiere sentarse con los asesinos.

    Desgraciadamente quedan pocas esperanzas de que la sangre vertida en Málaga sea capaz de mover al partido de Arzallus de donde está, de hacerle de nuevo cruzar la línea que separa a los que respetan la Constitución y la legalidad democrática. Hace sólo dos días, en una muestra de cerrilismo, el PNV desoía a su propia gente, a los empresarios de su tierra, y ratificaba su compromiso con el pacto de Estella, con el pacto soberanista de muerte inspirado por Eta y por sus representantes políticos de EH.

    El asesinato del concejal malagueño José María Martín Carpena tiene al menos el efecto de unir aún más a todos los partidos políticos y a todos los demócratas y refuerza la certeza de que sólo desde la unidad se puede acabar con la banda terrorista.

Soberanismo y secuestritis
Iñaki EZKERRA La Razón 16 Julio 2000

Hay una lectura muy piadosa de por qué el PNV y EA no rompen su pacto de sangre con HB-EH, según la cual el nacionalismo dudosamente moderado estaría secuestrado por el nacionalismo declaradamente antidemocrático. Con frecuencia se repite como un axioma eso de que «Arzalluz está secuestrado por Otegi». Y con frecuencia también esta rocambolesca teoría del secuestro se hace extensible a todo el arco de Estella. Otegi estaría a su vez secuestrado por Eta y Eta estaría secuestrada por HB-EH, que a su vez estaría secuestrada por su antigua Mesa Nacional desde que ésta fue excarcelada. Pero la cosa no queda ahí: el PNV, por su parte, estaría secuestrado por Arzalluz, y simultáneamente todos los «michelines» se hallarían secuestrados por el PNV. De este modo y según esa extraordinaria interpretación de las cosas, toda la política nacionalista se explicaría en clave de secuestro o hipnosis y en función de una fantástica modalidad de sustracción de la voluntad ajena mediante extrañas técnicas que misteriosamente no les han sido reveladas a los partidos constitucionalistas.

    A menudo el participio «secuestrado» tiene otras variantes sinónimas -rehén, títere o pelele- aunque, como se puede apreciar, la idea viene a ser la misma. Y así se dice que «Arzalluz es un pelele de Eta» o que «Egibar es un títere de Arzalluz» o que «todo el PNV es un rehén de Arzalluz y de Egibar». Es decir que el famoso partido-guía de la Comunidad autónoma vasca ha terminado siendo el rehén de un títere y de un pelele juntos. Glorioso e inesperado final para una formación política que ha mangoneado Euskadi durante dos décadas y ridículo papel el de esa Euskal Herria que -según el fisiológico presidente del PNV- «ha roto aguas» o hace aguas por todas partes: ser una unidad de destino en lo guiñolesco.

    Pues bien, para entender lo que sucede en el nacionalismo vasco lo único que hay que hacer es prescindir de toda lectura piadosa y, especialmente, de esa teoría de la «secuestritis», la «titeritis» o la «pelelitis», que termina sirviendo para eximir de responsabilidad moral y política a quienes de forma consciente, premeditada y alevosa llevan ya dos años echando al Estado español el pulso más fuerte de toda la etapa democrática que se inició tras la muerte de Franco. El PNV es el único de los partidos españoles que tiene estudiada una estrategia a largo plazo. La tenía ya en aquellos alegres años de la Transición en la que todos los partidos que la hicieron posible disfrutaban de sus energías juveniles y jugaban con inconsciente vitalidad a la pelota democrática mientras se negaba a participar en el juego este partido insolidario, despectivo, reconcentrado y rencoroso como un niño viejo que en un rincón del patio colegial maquina venganzas contra sus demás compañeros.

    En aquellos años el PNV ya tenía Estella en la cabeza. En realidad Estella, o sea un frente de todos los partidos nacionalistas timoneando el Gobierno Vasco, ha estado siempre ahí como una meta y como un horizonte o, mejor dicho, como una fase obligatoria para la meta y el horizonte de la independencia. En realidad, Estella ha sido el secreto peor guardado del nacionalismo. Era para éste la tierra de promisión o, más exactamente, su antesala. Y una promesa así no se puede mantener oculta. La conocían y proclamaban hasta las bases sin ningún pudor en las cartas dominicales que les publicaba la Prensa vasca. Con Estella han soñado en voz alta durante veinte años todos los jubilados de los batzokis mientras masticaban el taquito de chistorra, le pegaban al Rioja y rememoraban como una hazaña digna de orgullo la rendición de Santoña.

    Estella no es una casualidad ni algo circunstancial como tampoco lo es la violencia que la rodea; esa violencia que ha estado siempre ahí como una cláusula sobreentendida del contrato: primero y durante la tregua-trampa en forma de cóctel molotov, después en forma de tiro y bomba. No podía ser de otro modo dada la misma naturaleza violenta de tal pacto y dado que éste es un chantaje, una amenaza de que la violencia seguirá si no se satisface la demanda soberanista. Para amenazar con el regreso de la violencia es preciso que ésta regrese en algunas dosis con el fin de que el chantajeado mire, vea y compare lo que pasa si paga y lo que pasa si no paga.
    Lamentar que Estella no se rompa «pese a que haya atentados» es incurrir en una ingenuidad y una contradicción porque los atentados son parte indisociable de Estella: porque son su apartado no escrito pero implícito y porque Estella es en sí misma un atentado al Estado de Derecho. Por esa razón incluso cuando ese pacto quería mostrar su cara más pacífica y seductora necesitaba de la kale borroka. Desde entonces lleva diciendo el Ejecutivo de Vitoria que así Estella no puede seguir y, sin embargo, sigue con Estella. Sigue aunque el invento tiene sus diferentes fases: la tregua-trampa con su propaganda beatífica en favor de la autodeterminación, la ruptura de la tregua-trampa, los atentados con condenas a Eta no menos beatíficas, los atentados con propaganda nada beatífica en favor de la autodeterminación, los atentados a secas, Estella a medio gas, de nuevo la propaganda nada beatífica y los atentados para volver a una nueva tregua-trampa con el recuerdo colectivo de los sustos en la casa del terror.

    No sé si hay algún secuestrado en el PNV, pero puede salir cuando quiera de ese zulo de lujo con aire acondicionado y tele en color. No tiene más que romper el carnet. Por cierto, que desde Estella no ha habido un secuestro de verdad porque con un secuestro Estella no aguantaría. Eta lo sabe y no perjudica a los intereses del PNV y del Gobierno Vasco. Están todos juntos en esto. La foto de Ibarretxe en un zulo mostrando el Gara bajo el careto de pasmo no convence a nadie. ¿Por qué será?

Entre tupés y lenguas
Ernesto LADRÓN DE GUEVARA - Miembro del Foro Ermua.-La Razón 16 Julio 2000

Ante la cita de los populares en San Millán de La Cogolla, Anasagasti ha sacado a relucir, de nuevo, su látigo contra infieles, aludiendo a cosas como lo del imperialismo del español como lengua, y que se está urdiendo una nueva agresión contra las lenguas minoritarias, más o menos. Iñaki Anasagasti quiere esconder sus vergûenzas al igual que lo hace con su calva tapada con pelos escorados. En realidad, le asusta que se acabe el chollo de la utilización de las lenguas minoritarias con fines de ocupación del poder y división en castas de la sociedad. 

Claro que consejos vendo que para mí no tengo. No hace mucho que a Iñaki Anasagasti un profesional del periodismo le preguntaba que por qué no estudiaba euskera en coherencia con lo que él y su partido reclaman para los demás, y le respondió que «loro viejo no aprende lenguas». Desfachatez tiene el hombre. Existen muchos profesores y funcionarios que peinan canas, con treinta o más años de servicio que para mantener su situación laboral en el País Vasco tienen que pasar por el suplicio de cursar una lengua y una doctrina en la que no creen, mientras que él se suelta el tupé acusando a otros de imperialismo y aludiendo a loros condenados al mutismo por su edad para excusar su propia incoherencia. 

Pues no, señor Anasagasti. Los parlamentarios populares no predican el imperialismo cultural, sino la superación del aldeanismo con la única medicina con la que se puede combatir éste: con universalismo, con educación humanística para que nuestros hoy alumnos y mañana ciudadanos sean ciudadanos de verdad y no se dejen manipular por el poder de turno. Los parlamentarios populares hacen lo que no hicieron los socialistas cuando lo tenían que haber hecho, y que ahora se dedican a lo del perro del hortelano que es ni comer ni dejar comer, es decir, posibilitar que nuestros alumnos dominen la segunda lengua del universo, y que no se dé la situación actual de una pobreza en la comprensión verbal de tal envergadura que pocos escolares son capaces de leer un texto de aquellos que leíamos en nuestra juventud los que tenemos medio siglo, como Salgari, Guillermo el travieso o Julio Verne, pues se quedan «in albis» al no entender nada, pues les falta los mimbres necesarios que son los de riqueza léxica.

    Iñaki Anasagasti con toda seguridad no ha leído la Declaración de San Millán de la Cogolla a favor de las Humanidades. Pues si la hubiera leído se daría cuenta de que entre lo dicho por él y lo contenido en dicho documento no hay ningún parecido, y, por tanto, se callaría por vergûenza. Aunque claro, para sentir vergûenza lo primero es tenerla. Todo esto tiene un arreglo: libertad

ETA asesina a tiros en Málaga a un concejal del PP en presencia de su mujer y su hija
MÁLAGA. J. M. Camacho ABC 16 Julio 2000

El concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Málaga José María Martín Carpena fue asesinado por ETA anoche en Málaga en presencia de su mujer Elvira y su hija de 17 años. Los tres se encontraban junto a su domicilio cuando alrededor de las 21.30 horas un individuo se acercó realizando seis disparos a bocajarro. Dos de las balas impactaron en el pecho y en la cabeza del edil, de 50 años, que murió en el acto.

Los hechos ocurrieron sobre las nueve y media de la noche cuando el edil se encontraba en el aparcamiento de su vivienda, situada en la calle Rosa, en la barriada Ciudad Nueva Málaga.

Martín Carpena falleció en el acto después de recibir dos impactos, en el pecho y en la cabeza. El autor de los hechos, un hombre que vestía traje oscuro y gorra, según la descripción facilitada por algunos testigos, se dio rápidamente a la fuga después de efectuar seis disparos.

Según datos recogidos en el lugar de los hechos, el número de casquillos disparados, inusual en un atentado de la banda ETA, se debió a que, probablemente, el edil se dio cuenta de la presencia del pistolero e intentó huir antes de recibir el tiro en la nuca. Este hecho, unido a la hora en la que se llevó a cabo el atentado hizo dudar en un primer momento de su autoría, como apuntó el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado.

En el momento de los hechos el edil se disponía a trasladarse a la sede de la Peña La Biznaga, donde el alcalde de la capital, Francisco de la Torre, iba a pronunciar el pregón de la Fiesta de la Biznaga, previa a la festividad de la Virgen del Carmen.

ESCENAS DE DOLOR
Las escenas de dolor en el lugar del atentado fueron tremendas. La esposa de la víctima y su hija lloraban desconsoladamente agarradas al cuerpo de la víctima aún caliente. Un reguero de sangre se esparcía por la calzada ante la mirada atónita de los viandantes, que no creían lo que estaban viendo.

A los pocos minutos llegó la Policía que acordonó la zona y montó controles de seguridad. También se personó el juez, que certificó la muerte del edil popular, cuyos restos mortales fueron trasladados al Hospital Carlos Haya alrededor de las once y veinte de la noche.

El alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, junto con compañeros de Corporación de todos los grupos políticos, se trasladaron inmediatamente al lugar del atentado para dar el pésame a la familia.

El alcalde malagueño señaló a ABC que no tenía palabras para expresar este nuevo crimen de la banda terrorista, que calificó de «cobarde» y «vil». De la Torre describió al edil asesinado como una persona cariñosa y muy querida por todos sus compañeros tanto de partido como del Ayuntamiento.

José María Martín Carpena, de 50 años, estaba casado y tenía una hija. Era funcionario del Instituto Social de la Marina y en el Ayuntamiento era el responsable de los distritos del Puerto de la Torre y de la Carretera de Cádiz.

Hasta la vivienda del concejal asesinado se desplazaron la ministra de Sanidad y ex alcaldesa de la ciudad, Celia Villalobos; el secretario general del PP, Javier Arenas; el presidente del PP de Málaga, Joaquín Ramírez; al obispo de Málaga, Antonio Dorado, y diputados nacionales del PP, como Pablo Izquierdo y Federico Souvirón, del PSOE, de IU y de otras formaciones políticas.

CAPILLA ARDIENTE
La capilla ardiente quedará instalada a partir de las once de esta mañana en el Ayuntamiento de la capital y a las seis de la tarde el obispo oficiará el funeral en la Catedral.

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, llegará la capital malagueña a primeras horas de la mañana, junto con otras autoridades del Gobierno. La familia del concejal asesinato ha pedido a las autoridades que el entierro sea privado.

El atentado cayó como un jarro de agua en Málaga, donde la banda terrorista ETA intentó matar a varios concejales en septiembre de 1997.

ETA asesina a un edil del PP en Málaga
José María Martín Carpena, de 50 años, murió acribillado por seis balazos frente a su domicilio
DIEGO NARVÁEZ, Málaga El País 16 Julio 2000

El concejal del PP en el Ayuntamiento de Málaga José María Martín Carpena fue asesinado ayer en el aparcamiento de su domicilio, cuando se dirigía a pronunciar un pregón de las fiestas del Carmen. Un individuo, de unos treinta años, se acercó a él y le disparó seis tiros a bocajarro, uno de los cuales le alcanzó la nuca. Su mujer y su hija adolescente, que presenciaron el asesinato a escasos metros, rompieron a llorar. Todos los indicios apuntan a la autoría de ETA. Martín Carpena es la sexta víctima mortal de la banda desde que el pasado noviembre rompió la tregua. El atentado se produce el mismo día en que la Iglesia vasca ha pedido el respaldo explícito de los políticos hacia las víctimas de la violencia etarra.

El concejal del PP en el Ayuntamiento de Málaga José María Martín Carpena, de 50 años, murió anoche acribillado a balazos, delante de su mujer y su hija, cuando salía de su casa para acudir a un acto del Ayuntamiento. El edil, que se disponía a subir a su coche oficial, recibió seis tiros, y en el lugar del atentado fueron encontrados los seis casquillos, que corresponden al calibre utilizado habitualmente por la banda terrorista ETA: nueve milímetros parabellum. Las dos mujeres, deshechas en llanto, arroparon al hombre, sin poder hacer nada por evitar su muerte.

El ministro portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, declaró anoche a este periódico que el Ministerio del Interior considera, con un 99% de posibilidades, que la autoría del atentado corresponde a ETA, aunque se mantenían cautelas por el hecho de que el número de disparos efectuados es muy superior al que suelen realizar los etarras en sus atentados. Aunque la munición es la habitualmente utilizada por los etarras, no es tan común que use la fabricada por la empresa Santa Bárbara para las fuerzas de seguridad del Estado y el Ejército. Martín Carpena fue asesinado en fin de semana, al igual que las dos anteriores víctimas de ETA.

El concejal, presidente de las juntas de distrito de Carretera de Cádiz y Puerta de la Torre, no tenía escolta oficial y, que se sepa, no había recibido amenazas. Como a todos los ediles del consistorio, la protección les había sido retirada hace unos meses.

El coche oficial -un Peugeot 405, azul metalizado, con matrícula de este año- tenía el cristal del conductor roto por los disparos. La hija adolescente del concejal hizo una descripción somera a la policía del individuo que abatió a su padre. Todas las versiones coinciden en que el asesino llevaba una gorra, y fuentes de los cuerpos de seguridad apuntaron que vestía camisa oscura. También indicaron que el asesino pudo haber esperado al concejal junto al portal más de una hora y haber realizado dos disparos primero desde un lado del coche y los otros cuatro desde otro ángulo.

Desde el primer momento se especuló con la posibilidad de que se tratara de un atentado de la organización terrorista, aunque ni el tipo de munición ni el modus operandi coincide exactamente con los métodos de la citada banda, según indicaron fuentes de la investigación. Por el momento, no hay certezas sobre la autoría. El juez ordenó el levantamiento del cadáver a las 23.20.

Martín Carpena fue asesinado, según precisó el concejal de Seguridad, Manuel Ramos, sobre las 21.40 horas en el pasaje conocido como la calle Rosa, justo al lado de su domicilio en la calle Carril de Gamarra, en una popular barriada malagueña, Nueva Málaga, muy próxima al hospital regional Carlos Haya. Un coche oficial había acudido a recogerle para trasladarlo a un acto de unas fiestas populares, el Pregón de la Biznaga, en la finca de La Cónsula.

El alcalde de la capital malagueña, Francisco de la Torre (PP), informó dos horas después de que aunque no podía precisar con total certeza el número de personas que perpetraron el atentado, los testigos presenciales habían visto salir huyendo a un solo hombre que tenía la cabeza parcialmente oculta por alguna gorra o un sombrero.

Ninguno de los concejales del Ayuntamiento de Málaga tiene protección oficial. La ministra de Sanidad y ex alcaldesa de Málaga, Celia Villalobos, aseguró que el concejal asesinado era muy escrupuloso con las medidas de autoprotección recomendadas por Interior para los cargos públicos municipales. Minutos después del atentado llegó al lugar el delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, que se encontraba en Marbella, quien insistió en que la hipótesis más fiable sobre la autoría apuntaba a ETA, aunque con cautela. La policía acordonó la zona aproximadamente una hora después del atentado y buscaba alguna pista. Muy próxima al lugar del atentado hay un acceso a la ronda de circunvalación de Málaga.

Tras el levantamiento del cadáver, los restos mortales del edil asesinado fueron trasladados al tanatorio de la ciudad para practicarle la autopsia. Está previsto que la capilla ardiente sea instalada a mediodía de hoy en el Ayuntamiento. A las 18.00 horas habrá un funeral en la catedral que será oficiado por el obispo de la diócesis, Antonio Dorado Soto. Posteriormente se celebrará el entierro en una ceremonia que la familia pretende celebrar en la intimidad.

Tras inspeccionar los vehículos estacionados en la zona ante la posibilidad de que hubieran sido colocados explosivos en los alrededores, la policía hizo pasada la media noche una reconstrucción del asesinato.

El lugar del atentado, la populosa barriada de Nueva Málaga, fue escenario de una espontánea manifestación de vecinos, consternados que profirieron gritos de indignación e insultos contra los asesinos y la banda terrorista ETA. También hubo una concentración espontánea y silenciosa ante el Ayuntamiento.

Nacido en Málaga el 16 de abril de 1950, José María Martín Carpena era concejal desde el 21 de abril de 1997. En las elecciones municipales de 1999 ocupó el número 15 de la candidatura que encabezó la actual ministra de Sanidad, Celia Villalobos. Diplomado en Administración de Empresas, Martín Carpena era funcionario de carrera del Instituto Nacional de la Seguridad Social.

Foro de Ermua: «El PNV, corresponsable»
MADRID. ABC   16 Julio 2000

El Foro de Ermua emitió anoche un comunicado nada más conocer la nueva noticia del atentado de ETA. En él, el foro expresa su más «profunda repugnancia» hacia ETA y lamenta que haya vuelto a mostrar su «rostro más tétrico y cavernícola».

«El Foro de Ermua —dice textualmente el comunicado— siente una profunda repugnancia, nuevamente, porque ETA vuelve a mostrar su faz sangrienta, la única que tiene. Otro concejal del PP ha adquirido la categoría de héroe por la causa de la libertad y de la democracia. A otro ciudadano libre le han arrebatado la existencia por el solo hecho de servir a sus conciudadanos».

«El rostro más tétrico y cavernícola —añade— ha vuelto a mostrarse para recordarnos que los mafiosos y nazis de ETA siguen ahí, amenazándonos a todos los españoles. No existen ya palabras para denunciar esta situación macabra».

El Foro, cuyo presidente es Vidal de Nicolás, ha convocado concentraciones para hoy en las tres capitales vascas a las ocho de la tarde.

Este colectivo exige en su comunicado, una vez más, la dimisión de Ibarretxe. «El PNV —señala— es corresponsable de la situación de vulneración de los más elementales derechos humanos y de los principios mínimos de convivencia y de funcionamiento democrático. El PNV ha dado alas a los terroristas y sigue con los que ayudan políticamente a los terroristas». El PNV, concluye, «sigue en el pacto de Estella y es, en este momento, un lastre para la democracia. Los componentes del Foro de Ermua sentimos vergüenza de ser vascos. No queremos serlo si para ello tenemos que ser compañeros de viaje de semejantes congéneres».

PP y PSE denuncian el independentismo del PNV como claudicación ante ETA
VITORIA. J. J. Saldaña ABC  16 Julio 2000

Los partidos no nacionalistas rechazaron de forma unánime la apuesta independentista del PNV y se aliaron con los empresarios en la «inquebrantable» defensa del actual marco político. Sólo EH aplaudió la propuesta independentista que ratificó, sin votación, la asamblea general del partido de Xabier Arzalluz. EA se desmarcó de las críticas lanzadas desde el PNV contra la patronal vasca por defender el Estatuto.

Para el presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, el PNV ha perdido una nueva oportunidad para desligarse del pacto de Lizarra tomando buena nota de la exigencia formulada desde, Confebask, que reclamó una defensa «inquebrantable y sin fisuras» del actual marco jurídico y legal. Para Iturgaiz, esta afirmación es una clara advertencia a los nacionalistas para que rompan con el pacto de Lizarra porque «lo que le vienen a decir al PNV» es que tenemos «que crear un marco de convivencia a través del Estatuto».

El dirigente popular criticó el «giro radical y rupturista» del PNV, con el que «quiere poner la soga en el cuello a todo el País Vasco apostando por el frente de Estella». Iturgaiz lamentó que el partido nacionalista haya preferido «seguir sometido a ETA y pactar con los verdugos en el frente de Estella antes de compartir proyectos con partidos democráticos». Asimismo, afirmó que seguir en Estella conlleva «abandonar el marco jurídico político que los vascos nos hemos dado» con la oposición manifiesta de los empresarios, y de la mayoría de la sociedad vasca, e hizo un llamamiento al PNV para que rectifique su postura.

«SE ESTÁN QUEDANDO SOLOS»
Por su parte, el secretario general del PSE-EE, Nicolás Redondo Terreros, destacó que «el PNV se está quedando cada día mas solo», y que las descalificaciones del PNV a la patronal vasca «son una nota de su nerviosismo». El dirigente socialista añadió que el partido que dirige Arzalluz ha decidido mantenerse «en la encrucijada en la que estaba, de claudicación ante los radicales», agravando aún mas su situación. «Cuando no se soluciona nada, las situaciones se agravan», advirtió Redondo, que descartó llegar a un acuerdo con los nacionalistas hasta que el PNV no redefina sus alianzas en base a la pluralidad de la sociedad vasca.

El secretario general de UA, Pablo Mosquera, manifestó que los empresarios vascos tienen toda la razón al exigir a los políticos la «defensa inquebrantable» del Estatuto, porque cuando el marco jurídico político, «que es la legalidad vigente, salta por los aires por la propia actuación del partido del Gobierno, algo hay que hacer para recuperar el marco de referencia», indicó.

Desde EA, su secretario general, Gorka Knörr, consideró «injustas» las críticas a Confebask realizadas por el portavoz del PNV, Joseba Egibar, que acusó a la patronal de no defender el Estatuto. Si bien Knörr mostró sus discrepancias con la patronal por considerar que «rozan la injusticia», recordó su respaldo al Concierto Económico.

El coordinador de IU, Javier Madrazo, creyó «legítimo» que Confebask opine sobre la situación política pero echó en falta una crítica al PP por la forma en la que actúa «para desestabilizar» a las instituciones vascas y por «la confrontación política que está creando».

Artículo segundo
Enrique CURIEL La Razón 16 Julio 2000 

Me refiero, naturalmente, a la Constitución Española de 1978 y al artículo más novedoso de su texto así como a su interpretación política. Y en relación con este asunto han pasado relativamente desapercibidas unas recientes declaraciones del presidente del Gobierno en las que aludía a los nacionalismos en España y enjuiciaba severamente a los partidos políticos que buscaron una solución razonable a uno de los problemas mas complejos en la construcción de la nueva democracia española. En el curso de una entrevista publicada en la revista «El noticiero de las ideas» y tras realizar la inevitable desautorización del lehendakari Ibarretxe, Aznar afirmaba que, en su opinión, «los partidos nacionales han cometido un grave error a lo largo de estos años, que es el de reconocer ciertos pluses de legitimidad a los principales partidos nacionalistas».

    Una primera aproximación a este importante juicio del responsable del Ejecutivo produce una cierta sorpresa. Parece olvidar Aznar que su supervivencia política durante el periodo que transcurre entre 1996 y 2000 se la debe al apoyo de tres partidos nacionalistas como el PNV, CiU y Coalición Canaria. Época, por cierto, durante la cual no tuvo inconveniente en suprimir los gobiernos civiles, acordar un sistema de financiación autonómica al margen del otro partido estatal, solicitar el apoyo parlamentario de Arzalluz a pesar de haber suscrito ya el Pacto de Lizarra e, incluso, hablar catalán «en la intimidad» además de cesar a un dirigente de su partido por resultar incomodo a Pujol.

    Pero lo que resulta más notable y preocupante de tales manifestaciones, ahora que dispone de mayoría absoluta, es la reiteración, «de facto», de que en realidad no le gusta el artículo segundo de la Constitución, ni el Título VIII, ni la Constitución misma. Me podrán decir que así se pone de relieve la coherencia política del líder del Partido Popular al mantener las convicciones que ya hizo públicas en 1978 cuando apelaba a la abstención activa en el Referéndum constitucional de acuerdo con la actitud de Fraga. Como se adivina, no se trata de un juicio sobre la actuación de tal o cual partido político, sino de una valoración global de todo lo hecho durante la Transición política, es decir, desde antes de la muerte de Franco hasta la aprobación del texto constitucional en una cuestión especialmente sensible como es el edificio autonómico que goza de un frágil equilibrio. Durante estos meses hemos asistido a un conjunto de gestos cuyo sentido es inequívoco. ¿Quién el responsable de comprometer el prestigio de un profesor querido y respetado por todos, como Gonzalo Anes, en el lío fenomenal del llamado informe de la Academia de la Historia? ¿Merecen nuestras Fuerzas Armadas ser utilizadas en Barcelona por el Gobierno en disputas políticas? ¿Contra quién se promueve la declaración de San Millán de la Cogolla? ¿Desea Aznar ganar votos exacerbando el sentimiento antinacionalista?

    Mucho me temo que Aznar ha leído poco y ha comprendido mal la historia de España. Especialmente los siglos XVIII y XIX. Me permito sugerirle una atenta relectura del Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados y del Senado, correspondientes al debate constituyente, para que comprenda el alcance del complejo consenso logrado allí entre casi todas las fuerzas políticas. Se trataba de resolver una vieja querella que estaba en el origen de muchos de los enfrentamientos civiles durante los últimos ciento ochenta años, incluida la última guerra civil. Por una parte un Estado centralista, fuertemente autoritario, militarista y excluyente con unas formas de Monarquía que se apoyaban en sectores minoritarios aunque poderosos de la sociedad española. Basta recuperar la memoria de la Restauración, del experimento de Primo de Rivera y, por supuesto, la dictadura de Franco, para comprender una determinada concepción de España. Se utilizó la «españolidad excluyente» como elemento ideológico de cohesión política. Simultáneamente se generaba una espiral de tendencias políticas en la izquierda española y en sectores de las burguesías nacionalistas, fuertemente republicanas, anticlericales y anticentralistas que provocaron el gran disenso de nuestra historia contemporánea. El Estado carecía de la imprescindible legitimación, roto e incapaz de lograr mecanismos de integración buscando soluciones democráticas. No zozobremos de nuevo.

Nota del Editor: Artículo tercero
16 Julio 2000

Como de costumbre, espero que el antículo anterior haya sido leído por alguna de las muchas mentes preclaras del periodismo español y si merece su atención (cosa difícil dado lo disparatado de la interpretación de la realidad y la historia de esta izquierda errática)  escriba la réplica adecuada; siempre con las medias verdades, mezclando galgos con podencos, asumiendo la legitimidad en el momento en que les conviene a sus planteamientos.

Estaba buscando el artículo tercero de la Constitución y he encontrado antes el Artículo 50 de la Constitución de República 1931 (libro de Fadice, pag 215)“Las regiones autónomas podrán organizar la enseñanza en sus lenguas respectivas, de acuerdo con las facultades que se concedan en sus estatutos. Es obligatorio el estudio de la lengua castellana, y ésta se usará también como instrumento de enseñanza en todos los centros de instrucción primaria y secundaria de las regiones autónomas. El Estado podrá mantener o crear en ellas instituciones docentes de todos los grados en el idioma oficial de la República. El Estado ejercerá la suprema inspección en todo el territorio nacional para asegurar el cumplimiento de las disposiciones contenidas en este artículo y en los dos anteriores”.

Hablar de la supervivencia de un gobierno cuando los votos le dan oxígeno hasta las elecciones siguientes es de una falta absoluta de conocimiento; podría hablar de peaje para poder seguir haciendo las labores normales de gestión de una nación.

Es difícil hacer recomedaciones cuando falta el interés y el despiste es tan grande, pero algunos artículos de esta dirección y algún libro de la bibliografía le vendrían muy bien.

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