AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 19   Julio 2000
#Un juez falla en favor de la profesora que repartió exámenes en castellano en Tarragona
LALI CAMBRA, Tarragona El País 19 Julio 2000

#La guerra de todos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 19 Julio 2000 

#El PNV, con el agua al cuello
Editorial ABC 19 Julio 2000

#Miserable Arzallus
Editorial La Razón 19 Julio 2000

#Arzalluz contra el PNV
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  19 Julio 2000

#Los miserables
Jaime CAMPMANY ABC  19 Julio 2000

#Mensajes envenenados 
Carlos DÁVILA ABC  19 Julio 2000

#El Señor de las Moscas
RAUL DEL POZO El Mundo 19 Julio 2000

#La guerra de todos (II)
José Luis Manzanares La Estrella 19 Julio 2000

#Nacionalismo, el fin de una época
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  19 Julio 2000

#La estrategia del desestimiento
JAVIER PRADERA El País 19 Julio 2000

#El problema
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  19 Julio 2000

#A Aznar no le faltará el aliento
Pablo Sebastián La Estrella 19 Julio 2000

#Las claves de la paz
CARLOS ITURGAIZ ANGULO El Mundo 19 Julio 2000

#La “unidad” de los demócratas
Enrique de Diego Libertad Digital 19 Julio 2000

#Un triste y sórdido aislamiento
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Julio 2000

#Cita contra el terrorismo en la Puerta del Sol de Madrid
AGENCIAS El Mundo  19 Julio 2000

#MADRID POR LA PAZ Y LA LIBERTAD TERRORISMO NO
Manifiesto de Madrid El Mundo  19 Julio 2000

#Aznar acusa al PNV de escribir «las páginas más miserables de la historia del País Vasco»
Redacción - Argel/Bilbao .- La Razón 19 Julio 2000

#Intentan matar al secretario general del PSOE en Málaga
EFE Libertad Digital 19 Julio 2000

#Un artefacto explosivo causa daños materiales en un centro comercial de Vitoria
AGENCIAS, Vitoria El País 19 Julio 2000

Un juez falla en favor de la profesora que repartió exámenes en castellano en Tarragona
La Universidad Rovira i Virgili excluyó a la docente de los exámenes de selectividad
LALI CAMBRA, Tarragona El País 19 Julio 2000

El Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 1 de Tarragona ha considerado injusta la decisión de la Universidad Rovira i Virgili (URV) de Tarragona de excluir a la profesora Josefina Albert de las pruebas de selectividad del curso 1998-1999 después de que ésta acudiera al Defensor del Pueblo para denunciar que se marginaba el castellano. La profesora mantiene abierto un proceso penal por la misma causa contra el rector de la Universidad, Lluís Arola, quien se enfrenta a una petición fiscal de ocho años de inhabilitación por supuesta prevaricación.

El titular del Juzgado Contencioso-administrativo número 1 de Tarragona, Eduardo Saavedra, ha rechazado entrar a fondo en las cuestiones más polémicas y se ha limitado a juzgar los actos técnicos y administrativos. El juez evita pronunciarse en este caso sobre si la exclusión de la profesora de las pruebas obedeció a una represalia por parte del gobierno de la universidad por la denuncia de Albert ante el Defensor del Pueblo. El magistrado tampoco debate si la profesora actuó correctamente al entregar, por su cuenta, ejemplares de los exámenes en castellano durante las pruebas de selectividad de junio de 1998. Según Josefina Albert, profesora del Departamento de Filología Románica de la Universidad, el coordinador de las pruebas de selectividad, Joan Igual, le prohibió expresamente proporcionar exámenes en castellano a un alumno que lo solicitó.

Según denunció Albert, el presidente del tribunal calificador le había exhortado a explicar de forma oral "lo que no entendieran los alumnos, ya que tenían que acostumbrarse a hacerlo todo en catalán". En su denuncia, la docente recoge que hizo fotocopias del examen por su cuenta y lo entregó a quien lo solicitó, a pesar de estar en juego "no volver a participar en las pruebas". En el curso siguiente, Albert fue excluida de la selectividad.

El fallo recoge que Albert "suplica que se declare que reunía las condiciones de idoneidad para participar en la selección y ser nombrada miembro de los Tribunales", por lo que el magistrado únicamente valora los requisitos previstos por el Consejo Interuniversitario de Cataluña, que, según la sentencia, son: "a) ser profesor titular o catedrático de universidad o de escuela universitaria y b) ser profesor en la actualidad de alguna asignatura directamente relacionada con las que componen las pruebas de acceso".

Opción a recurrir
Saavedra entiende que Josefina Albert reunía estos requisitos, por lo que se estima la demanda "sin entrar a enjuiciar otras cuestiones planteadas por las partes". Tanto la profesora como la Universidad habían solicitado que se dirimiera si la exclusión se debió a la denuncia ante el Defensor del Pueblo. A este respecto, el magistrado recuerda que la profesora tiene opción a recurrir a otras vías judiciales para reclamar los derechos y las responsabilidades que considere.

En el acto de la vista oral, celebrada el pasado 10 de mayo, los abogados de la Universidad sostuvieron que la exclusión de la profesora se produjo porque ésta no comunicó los supuestos incidentes a las autoridades universitarias y, en cambio, los denunció al Defensor del Pueblo. Los letrados de la URV afirmaron asimismo que la docente fue apartada de las pruebas de selectividad porque "no vigiló en la forma adecuada ni siguió las instrucciones".

Josefina Albert fue readmitida como vocal en las pruebas de acceso a la universidad realizadas este año como consecuencia de que la URV se inhibió a la hora de pronunciarse sobre su idoneidad o no, precisamente por los contenciosos judiciales abiertos.

Esta decisión fue asumida por la Comisión Coordinadora del COU y de las pruebas de acceso a la universidad -a instancias del consejero de Universidades de la Generalitat, Andreu Mas-Colell-. La comisión justificó su actuación por un cambio de los criterios de elección, pero en medios de la URV se consideró una desautorización pública de la actuación del equipo rectoral.

Josefina Albert se mostró ayer muy satisfecha por el fallo judicial, aunque precisó que no le había sorprendido en absoluto: "He seguido adelante porque creo que tengo razón", afirmó. La docente consideró que la sentencia es "magnífica".

"El juez ha dicho lo que tenía que decir y ello se resume en que he sufrido una exclusión arbitraria, lo cual es un delito", sostuvo Albert. La profesora subrayó que la sentencia recuerda el derecho que tiene a "acudir a la vía jurisdiccional para reclamar los derechos y exigir responsabilidades".

Proceso penal
Albert lamentó que el juez no haya evaluado los puntos más polémicos, pero anunció que no recurrirá el fallo. En su opinión, todos estos aspectos saldrán a la luz durante el proceso penal, cuya fecha todavía no está fijada. Albert denunció que su exclusión era en realidad una "sanción encubierta".

En cambio, el portavoz de la URV, Antoni Pigrau, calificó la sentencia de "prudente" dado que el magistrado no se había pronunciado sobre las alegaciones más duras de Albert. A su juicio, la sentencia se limita a abordar los puntos más técnicos del conflicto.

Pigrau lamentó que el fallo se centre en analizar si la profesora es idónea para formar parte del tribunal de las pruebas de selectividad y que, en cambio, no haya atendido a las justificaciones de la Universidad para excluirla. El portavoz, que minimizó la importancia que la sentencia puede tener para el proceso penal, aseguró que la Universidad interpondrá probablemente un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

El Departamento de Universidades de la Generalitat, dirigido por Mas-Colell, emitió un comunicado en el que expresa "respeto" por la sentencia, aunque añade: "Estamos convencidos de que la actuación de la URV correspondió en todo momento a una voluntad de interpretación correcta de la normativa del Consejo Interuniversitario de Cataluña".

Los tres frentes del litigio

Si la semana pasada el rector de la URV de Tarragona, Lluis Arola, reclamaba que el centro dejara de ser "la universidad del catalán" para convertirse ""en una universidad catalana", esta semana su petición de retorno a la normalidad ha caído en saco roto.

Tras el fallo judicial que anulaba o modificaba cuatro artículos del reglamento de usos lingüísticos de la URV, ayer a Arola le llegó otra tromba en forma de sentencia. No había razón alguna para estar satisfecho, máxime cuando el rector y el coordinador de las pruebas de selectividad, Joan Igual, se enfrentan además, por vía penal, a una petición de ocho años de inhabilitación por un presunto delito de prevaricación del que los acusa la profesora Josefina Albert. Un proceso que se abrirá con el precedente de la condena de ayer por lo contencioso-administrativo.

La URV se ha situado en los últimos tiempos en el ojo del huracán del conflicto lingüístico después de que la asociación Profesores para la Democracia y Convivencia Cívica Catalana (CCC), una plataforma liderada por el eurodiputado Alejo Vidal-Quadras, del PP, denunciaran ante el juzgado el reglamento del uso del catalán. Meses después, hicieron lo mismo con el reglamento de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Las dos asociaciones ya han anunciado que recurrirán la sentencia del tribunal de Tarragona que, pese a declarar nulos algunos artículos de esta norma, dictamina que es ajustada a derecho.

La guerra de todos
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 19 Julio 2000 

¿Quién no ha oído en el trabajo, en el café o en familia, al hilo de una conversación dolorida después de un atentado etarra: qué se vayan, qué sean independientes, qué nos dejen tranquilos, qué con su pan se lo coman estos bestias? Este tipo de reacción primaria, no meditada, arrancada del fondo del sufrimiento y del miedo, manifestación simultánea de rechazo, de indignación y de instinto de conservación, resulta comprensible envuelta en las olas heladamente ardientes que se encrespan en nuestras almas tras cada nuevo asesinato, tras cada víctima inocente inmolada salvajemente en el ara pétrea de la insania identitaria.

    Pero, mucho cuidado, una cosa es el reflejo instintivo y casi automático del común de las gentes, hartas ya de sangre inútil y de muertes absurdas, y otra la reflexión serena, pausada y seria, que debe seguir al estallido de la bomba ciega o al detonar de la pistola homicida. El Defensor del Pueblo de Andalucía, José Chamizo, hombre respetable y respetado por muchos y justos motivos, ha afirmado, con motivo del último crimen de Eta en Málaga, que la Comunidad andaluza ha pagado ya un tributo demasiado alto en este enfrentamiento, demasiados cadáveres andaluces «en una guerra», han sido sus palabras literales, «que no es la nuestra». Es cierto que el número de policías y guardias civiles naturales de aquella hermosa tierra caídos por defender la Constitución y el Estado de Derecho alcanza una cifra difícilmente tolerable, centenares de tumbas repartidas por los cementerios de tantos pueblos del Sur que vieron partir a jóvenes entusiastas, deseosos de vestir el uniforme para servir a su país y para velar por la seguridad de sus conciudadanos, y que regresaron un día enlutado por la rabia y el dolor dentro de un féretro cubierto por la bandera que habían jurado amar y defender.

    Sin embargo, esta guerra, esta guerra por la paz, la libertad, la dignidad, la democracia y el imperio de la ley, no sólo es de todos, sino que debe ser ganada con el concurso de todos. Ningún español decente, ningún hombre o mujer de bien de esta Nación, puede esquivar su responsabilidad ni dejar de sentirse profundamente implicado en este combate heroico de la civilización contra la barbarie, de la racionalidad contra la demencia, de la Luz contra las Tinieblas. El Defensor del Pueblo andaluz, al expresar públicamente despego respecto de una lucha que no puede ser más que común, ha caído en la trampa que los sicarios del horror nos han tendido. Porque en el momento que los españoles, saturados de locura destructora, hartos de ver morir a padres, hermanos, compañeros, hijos y amigos, decidamos amputar del cuerpo de la patria uno de sus miembros con la idea de que así salvaremos al resto, habremos dado la victoria al crimen organizado y cometido el error moral y político más imperdonable de nuestra historia.

    Nuestra secular Nación, que es plural, ha de ser una e indivisible en su compromiso con los valores que dan sentido a su misma existencia.

El PNV, con el agua al cuello
Editorial ABC 19 Julio 2000

AHOGADO por la falta de apoyos políticos y sociales, acorralado y burlado por quienes han demostrado ser los peores socios posibles (Euskal Herritarrok), el PNV intenta ahora un nuevo «más difícil todavía»: un triple salto mortal con el que, cínicamente, pretende endosar en el debe del ministro del Interior la causa última de que ETA asesine. Se ponga como se ponga Xabier Arzalluz, la culpa directa siempre será del que mata. De ahí, de su pueril intento por alcanzar una indulgencia que le niega el buen juicio de la opinión pública, parte la nueva campaña peneuvista que persigue desacreditar la competencia de las Fuerzas de Seguridad en la lucha contra el terrorismo. No deja de ser un sarcasmo que Arzalluz, muñidor de este último disparate, critique la falta de eficacia contra el terror cuando hasta dentro de la Ertzaintza surgen voces que denuncian la dejadez y desinterés con que la Policía vasca se enfrenta al terrorismo callejero.

Pero no ha de extrañarnos este último jeribeque del nacionalismo. Se trata de una maniobra de distracción más, de un nuevo tirabuzón imposible de quien mantiene diferencias hasta hoy irreconciliables con PP y PSOE; de quien tiene serios problemas en su relación con EA (convidado de piedra al festín independentista de Estella); de quien ha perdido todo el favor del empresariado vasco; de quien mantiene una política criticada por las diócesis vascas (ayer el obispo Blázquez aseguraba que «en la repulsa de la sociedad tenemos la garantía de que no se va a ceder ante ETA»); de quien, en definitiva, se encuentra en una situación desesperada. Es, sin duda, el estertor político del que se sabe abandonado por el sentido común e intenta culpar a otros de sus errores. Errores que otros pagan con sangre mientras él sigue parloteando.

Ante este panorama, en el que el PNV parece enrocado en la supervivencia, y mientras ETA sigue matando, ¿qué se puede hacer? El único camino parece ser la sustitución democrática. La vulnerabilidad del lendakari Ibarretxe y su lamentable papel en todo este asunto aconsejan la celebración de elecciones anticipadas en el País Vasco. El propio José María Aznar sugería ayer, desde Argel, la oportunidad de esta medida, cuyo objetivo sería, en sus palabras, «lograr un cambio de rumbo en la política vasca y poner en marcha una alternativa respaldada por la mayoría de la sociedad». Parece esto lo más acertado cuando gran parte de la ciudadanía vasca tiene su libertad en cuarentena, mientras Ibarretxe lleva meses sin gobernar y el Parlamento de Vitoria, un año sin legislar. Y sigue muriendo gente.

El Gobierno ha hablado con claridad: ETA no le hará cambiar de política, «no doblará la rodilla». El PNV lo hizo, se aferró al mismo fin independentista que los que matan, y el verlo ahora solo, postrado ante una banda terrorista, no hace aconsejable imitar su triste ejemplo.

Miserable Arzallus
Editorial La Razón 19 Julio 2000

El presidente del Gobierno, José María Aznar, ha sido contundente, extremadamente fácil de entender, en sus declaraciones acerca de la escalada etarra: «No nos harán doblar la rodilla», dijo, y prometió que Eta no logrará romper una política antiterrorista basada en la firmeza y la legalidad. Ha sido también una clara respuesta a Javier Arzallus y a quienes se mantienen, a pesar de los asesinatos, en el pacto con los etarras en Estella, y llegan a acusar al Gobierno de tener en parte responsabilidad en los atentados por mantener su firmeza.

    Tal y como parece ver Arzallus desde la trinchera de Estella, que cavó en pacto secreto junto a Eta, y que comparte con EH, hay que dar la razón a la banda terrorista, «negociar» con los asesinos y rendirse en toda regla como única forma de parar la escalada del terror. Arzallus debe reflexionar y no empecinarse; oir las voces del sentido común y reconocer el fracaso de Estella. Si persiste en no sumarse a quienes defienden los valores democráticos y la Constitución, su nombre terminará por pasar a las páginas más sórdidas de la historia del País Vasco, junto a otros personajes capaces de aliarse con la bestia etarra, con tal de mantenerse en el poder. Así lo ha dicho el presidente del Gobierno y así lo suscribimos desde LA
RAZÓN. Porque mientras que unos escriben «páginas miserables» y vergonzantes, otros, víctimas como el concejal malagueño José María Martín Carpena, escriben con su sangre, y en palabras de José María Aznar, «una de la páginas más impresionantes de la democracia Española».

Arzalluz contra el PNV
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  19 Julio 2000

AnasagastI lo ha dicho: «La sociedad española no podrá seguir aguantando los atentados». Esta es la esperanza del PNV: que ETA consiga vencer la resistencia del Gobierno, que los atentados hagan mella en la sociedad española de tal modo que ésta obligue al Gobierno a abandonar la estrategia basada en las medidas policiales y abrirse al «diálogo político». El PNV cuenta, en definitiva, con que ETA le resuelva el salto al plano del independentismo.

Porque el PNV cree que ha llegado ya el momento de superar el Estatuto y pasar a la conquista de la independencia, pero es consciente de que esto no puede conseguirlo por el simple juego partidario, sino gracias a «la lucha armada», al tiro en la nuca y al coche-bomba. En definitiva, el PNV sabe que jamás conseguirá la «soberanía plena» si no es con el concurso sangriento y comprometedor de ETA, desazonante moralmente pero necesario. Y, por eso, ha pactado con EH, brazo político de ETA.

Esta intermediación le permite, por otra parte, salvar la cara. Piensa el PNV que puede defenderse de las acusaciones de colaboración con el terrorismo argumentando que no es lo mismo pactar directamente con ETA que con EH. Es HB quien se sienta a la mesa, es Otegi con el que hablan. Dentro de la doble moral que ha practicado siempre el PNV, es «ejemplar» este juego en el que está metido: por un lado está en las instituciones, en el Gobierno de Vitoria, y por otro lado está con aquellos que niegan la validez del edificio institucional derivado del Estatuto; por un lado reclama los votos, por otro confía en las razones de la violencia; por un lado goza de los cargos y de las prebendas que éstos suponen y por otro se entrega al sueño de la llamada construcción nacional vasca. Está en los Ayuntamientos y financia la Udalbiltza.

Para el PNV el fin (la independencia) justifica los medios (la mezcla de lo institucional y el crimen). Se trata de una terrible doble moral pocas veces servida en la historia con la devoción con que lo hace este partido democristiano llamado Partido Nacional Vasco. La razón de ser de esta contradicción moral estriba en que el PNV cree en la bondad histórica de una sociedad euskaldún, coherente, sin manchas étnicas, si acaso con una permisividad limitada, la que les convenga, y sabe que la consecución de esta sociedad exige la colaboración de «todos» los abertzales, incluidos los seguidores de ETA y ETA misma.

Pero esto tiene un riesgo y un precio. Arzalluz no es tan estúpido como para no saber que esta estrategia supone compromisos de alto riesgo: entre otros la repugnancia que la situación supone para una cierta militancia. Pero Arzalluz paga ese precio y asume ese riesgo porque piensa que, pasada esa servidumbre, terminará por dominar la situación. Y aquí está su error: el fallo de Arzalluz y de toda la dirección del PNV consiste en que no ha calibrado de forma correcta la relación de fuerzas. Ni sabe hasta qué punto está siendo rehén de ETA ni sabe que ésta no hará cambiar al Gobierno español.

Arzalluz está conduciendo al PNV a la peor de las situaciones imaginables. De este enfrentamiento dramático es seguro que el Estado de Derecho saldrá fortalecido. También es posible que EH/HB y ETA sigan existiendo, pero lo más probable es que el PNV termine reducido a un partido desarbolado, desmoralizado, abandonado por las fuerzas sociales y económicas en las que se ha venido apoyando. El fundamentalista Arzalluz puede terminar con un partido que llegó a ser centenario precisamente porque supo adaptarse en cada circunstancia histórica. Cualidad que le ha hecho perder Arzalluz.

Los miserables
Por Jaime CAMPMANY ABC  19 Julio 2000

Los acontecimientos políticos y criminales en el País Vasco han llegado a un punto en que se produce una perversa confusión entre ambos conceptos. Resulta difícil precisar dónde, en cuáles actitudes y en qué personas, radica la mayor abyección. ¿Dónde deberíamos buscar la verdadera responsabilidad de lo que sucede, en la exaltación patológica de los criminales que asesinan o en quienes les proveen fríamente de disparatados motivos para matar? La cadena de atentados perpetrados por la banda etarra después de rota la falsa tregua, es un arroyo de sangre que cae directamente sobre las cabezas de los dirigentes peneuvistas más conspicuos. Y aquí no queda más remedio que citar en primerísimo lugar el nombre, ya nefasto, de Javier Arzallus.

José María Aznar acaba de hacer un juicio muy severo del PNV, pero con ser un juicio muy severo está perfectamente justificado. Ha dicho Aznar que el PNV está escribiendo uno de los capítulos más miserables de la Historia de España. «Miserable» se halla aquí usado, claro, en sus acepciones más viles: perverso, abyecto, despreciable. Hay que buscar a todo lo largo de la Historia de España las conductas históricas más ruines y desgraciadas para disponer de ejemplos aproximados a esta actitud hipócrita e indigna del presidente del Partido Nacionalista Vasco. Su nombre sólo encuentra ya parangón con los prototipos históricos de la traición y la ignominia. Así de claro y así de terrible. Javier Arzallus es heredero de los personajes para el escarnio y el sambenito.

No sólo Javier Arzallus tiene una gran responsabilidad en la situación presente. Desde luego, es muy probable que tenga la responsabilidad máxima, y la más cobarde, porque la inducción y la justificación es la manera más cobarde de provocar y proteger el crimen. Pero con él, junto a Arzallus, también hay que citar a aquellos que le acompañan en sus planteamientos de independencia a fuerza de sangre y muerte, que le acompañan en su frenesí independentista, en su locura sin sentido alguno, convertida ya en locura homicida, condenada al fracaso y sin otro resultado que el de poblar continuamente el cementerio. Y hay que citar también a aquellos otros que no tienen los redaños políticos suficientes para acabar con una dirección tan dañina.

Porque se hace cada vez más evidente que el mayor perjuicio de la actividad etarra y de sus protectores lo sufre el País Vasco y el pueblo que allí vive y allí trabaja. Los actos terroristas de Madrid, Málaga o Soria son intentos desesperados para convencernos de que el terrorismo no sólo golpea en Euskalerría, sino en toda España. Pero sobre el daño causado a la vida y a la integridad física de algunos ciudadanos, vascos o no, hay que considerar el grave quebranto que se inflige al pueblo vasco al mantenerlo apartado de la paz, de la prosperidad general de España y de la Europa comunitaria, del respeto al Estado de Derecho y al ejercicio pacífico de la democracia y del sistema de libertades. El País Vasco es hoy el único lunar negro en el mapa de la Europa unida.

Se ha apagado el terror político-religioso en Irlanda. Se ha extinguido por suicidio múltiple el terror germano de la banda Baader-Meinhof. Acabó el brote terrorista italiano de las Brigadas Rojas. Está enterrada desde hace años en Francia la actividad rebelde de la OAS. Han sido dominadas algunas recaídas del nazismo en ciertos puntos de Alemania. Sólo el terrorismo absurdo e inútil de la banda etarra subsiste hoy en la Europa próspera y pacífica. Y subsiste, y esto es lo más grave y lo más triste, gracias al apoyo, a la complacencia y a la identidad de objetivos con un partido que se denomina democrático y cristiano. Es decir, subsiste gracias a los miserables.

Mensajes envenenados 
Por Carlos DÁVILA ABC  19 Julio 2000

De hecho, muchos de los asistentes habituales a las concentraciones contra ETA tienen perfecta conciencia de la propia inutilidad de su iniciativa. Los asesinos no se conmueven nunca ante tanto dolor general, compartido. Sólo una vez, una grandiosa manifestación derivó en un efecto indudable. Y esta consecuencia no fue buena. Resultó que tras uno de los más villanos crímenes que haya perpetrado nunca la especie humana, el asesinato del pobre Miguel Ángel Blanco, el nacionalismo vasco, entonces tildado de «moderado», se aterró, literalmente, de aquel clamor y pensó: «¡Cáspita! (Arzalluz dice cosas así), que nos podemos quedar sin los que mueven el árbol», y, fruto de aquella tan sesuda reflexión, su partido, el PNV, decidió compartir con los asesinos de Miguel Ángel y de todas las víctimas anteriores (ya en aquel momento casi ochocientas), un proyecto común. ETA no mordió el anzuelo, pero decidió aprovecharse de los «viejos» que les llevaban tan dulce requiebro, y así, mientras declaraba una tregua más tramposa que cualquier martingala de David Copperfield, pactaba con Arzalluz y Egibar una estrategia destinada a la irreversibilidad de la «construcción nacional». Y así siguen las cosas en el día de la manifestación. Con más muertos, y con dos mensajes que el PNV reparte y que, curiosamente, tienen su éxito —hay que reconocerlo— entre biempensantes o, simplemente, conmilitones. Los mensajes, muy sencillitos, son éstos: primero, la culpa de que los muertos hayan sido acribillados la tiene la Policía, no los asesinos; segundo, ETA es una cosa, pero el Movimiento que lo apoya, el MLNV, otra muy distinta. Tan burdas, pero tan simples, y por tanto comprensibles hasta para los más tontos (que son muchos), son las consignas, que han prosperado, y antes, horas antes, de que Arzalluz propalara su enésima brutalidad: que la ineficacia policial es la culpable de la «muerte» de José María Martín Carpena, ya se había dicho y escrito cosa parecida, idéntica en algunos casos. 

El segundo mensaje, hay que admitirlo también, tiene menos adeptos. Realmente son escasos los que sugieren que los pistoleros de ETA gobernados por «Antza», y los «políticos» del Movimiento de Liberación Nacional Vasco, dirigido más o menos por Otegi, habitan la misma casa, aunque, eso sí, se ponen colorados de ira cuando se les recuerda que uno de los más viles y abyectos rufianes de ETA, el detestable Josu Ternera, vota, cada vez que Euskal Herritarrok se lo pide, al PNV, y que gentes como Rafael Díez Usabiaga son algo más que pacíficos patrones del apestoso Movimiento; son, muy probablemente, jefes muy decididos de la banda.

Los mensajes han tenido éxito. Aplicar aquí la técnica de la refutación dialéctica no vale la pena, porque si la Policía o la Guardia Civil es ineficaz, ¿qué se puede afirmar de la Ertzaintza, que no detiene siquiera a los violadores de los cajeros automáticos? ¿O para qué sirve recordar que Egibar se quejó de que la Policía francesa detuviera a una de las más repugnantes pistoleras de la banda, o que el consejero de Interior afirmó, sin rubor, que «habría que compensar» a ETA por la aprehensión de otro sicario? El PNV lo que no quiere es la propia eficacia policial, que ETA se termine por la eliminación de sus miembros, por eso los ejecutivos de la Policía Autónoma no dejan trabajar convenientemente a sus «números» e Ibarretxe, por su parte, convoca mesas de trabajo no para apostar sencillamente por la paz, sino para «normalizar» un país, el Vasco, que tiene tras de sí múltiples elecciones y una autonomía que para sí desearan los irlandeses, cosa que, desde luego, sabe Arzalluz, prestidigitador interesado de todos los conceptos.

Harta repetir tantas veces todo esto. Hay cosas sin embargo en la vida que, no siendo de eficacia inmediata, resultan imprescindibles. Por ejemplo, ésta: dejar claro a ETA que repudiamos con arcadas a todos sus miembros, y subrayar una vez más al PNV, y al dúo desdichado de EA, Gorka Knörr y Begoña Errazti, que están siendo cómplices del matarife que la otra noche descerrajó toda su pistola sobre el cuerpo de un hombre honrado; el último mártir, José María Martín Carpena.

El Señor de las Moscas
RAUL DEL POZO El Mundo 19 Julio 2000

Hasta ahora, Arzalluz, como San Ignacio de Loyola, sabía doblegar los principios a los intereses. La máxima -el fin justifica los medios-, que tanto les han reprochado a los jesuitas, la aplicaba en política. Este euskaldun de Azkoitia, nació muy cerca del castillo donde vino al mundo en la víspera de navidad de 1491, San Ignacio. Hace un par de meses comí con él en El Frontón y me pareció muy simpático; como buen jesuita, un realista y un iluminado, un hombre de acción y un alma ardiente.

Justificó su táctica de Estella como un ardid para coger de la oreja a los etarras y convencerles de que dejen de disparar. «Tengo al lobo cogido del rabo y no lo voy a soltar». Pero en vez de parar al lobo cabalga sobre él. Manda en el PNV, esa milicia, y lleva el partido como una compañía. Vi en él a uno de aquellos canónigos barojianos que se alzaban en el siglo pasado contra las constituciones y las fuerzas liberales. En estos dos meses la relación entre Madrid y Arzalluz se ha envenenado. Algunas veces he pensado que la incomunicación entre Arzalluz y el PP es la vieja enemistad entre la Compañía y el Opus.

El asunto vasco es el único que aún no ha conjurado la democracia. Para la derecha, allá arriba hay una especie de demonio, también conocido como El Mismísimo, que simboliza la incapacidad de los nacionalistas para entenderse con España. El siglo XIX fue un fracaso, entre otras cosas, porque estuvimos a tiros con los vascos. Entonces eran sólo antiliberales. Ahora se han hecho independentistas. «A finales del 1943 -cuenta Gregorio Morán- en los pinares de Archancha, en el mismo lugar que recordaba la más cruenta batalla de los gudaris frente a Franco, crearon Eusko Naya, con exiliados, futbolistas y ex soldados». Fundaron un partido entre el leninismo y la Compañía y fueron útiles a la democracia. El Gobierno socialista les llegó a ofrecer una cartera -la de Industria- y Aznar les invitó a que entraran en un gabinete de coalición. ¿Qué ha pasado para que la discrepancia política se torne en saña eterna?. Parece que se han salido del sistema, lo cual sería maravilloso, sino fuera porque están llevando a los vascos, no se sabe si a un paraíso fiscal o hacia la Camboya de Pol Pot. Arzalluz justifica su postura con la alegoría del lobo. El día que a los vascos la boina no les tape los ojos se darán cuenta de que caminan hacia las tinieblas con el Señor de las Moscas.

La guerra de todos (II)
José Luis Manzanares La Estrella 19 Julio 2000

No siempre son ejemplares las reacciones frente a los atentados terroristas. En ocasiones, en demasiadas ocasiones, se subrayan las particulares virtudes de la víctima o que ésta, precisamente ésta, era inocente. Se da a entender, de esa manera, que el atentado contra una persona desagradable en su trato con los vecinos o problemática en su lugar de trabajo no merecería tanta repulsa. O que la presunción de inocencia es algo relativo cuando se asesina a un militar, a un policía, a un juez o a un funcionario público. Como si la contribución profesional a la convivencia democrática justificara hasta cierto punto el tiro en la nuca. Con motivo del último atentado en Málaga han vuelto a oírse declaraciones que insisten en la discriminación. A su tenor, el concejal asesinado vendría a ser casi inocente, ya que ostentaba un cargo público de escasa relevancia. Pronto se dirá sin ambages que, bien mirado, habrá que distinguir entre quienes hubiesen prestado servicios directos al Estado o la Administración Pública y los demás. Sólo estos últimos no serían culpables, ni siquiera remotamente, de las frustraciones de ETA.

El fenómeno podría responder al propósito de agravar la responsabilidad de la banda en algunos casos, pero abre una brecha en lo que debería ser una defensa cerrada de nuestra libertad, de nuestra dignidad, de nuestra solidaridad nacional y de nuestra democracia. Las diferencias se reducen mucho si se contempla a las víctimas como integrantes de un pueblo cuya Constitución quieren romper los etarras por la vía del terror. La resistencia sería imposible con una ciudadanía dispuesta a pagar cualquier precio para terminar con la pesadilla, aunque aquel incluyera la sumisión a la voluntad ajena, la desmembración de España y el abandono a su suerte de buena parte de nuestros compatriotas. Valgan estas reflexiones para explicar la preocupación por unas recientes declaraciones atribuidas al Defensor del Pueblo andaluz. Se afirmaría en ellas y entiéndase el uso del condicional como una concesión a la esperanza del desmentido que Andalucía ha tenido ya un excesivo número de muertos en una guerra que no es la suya.

Si el Defensor sólo pretende destacar las preferencias terroristas por Andalucía como escenario de sus andanzas criminales, no le faltarán la comprensión y el apoyo del resto de España. Lo que no se entiende bien y menos viniendo de un relevante cargo público es que esta guerra no afecte por igual a todos cuantos rechazamos cueste lo que cueste el chantaje del miedo. Como si hubiera unas Comunidades más "inocentes" que otras. Puestos a clarificar las cosas, y no a desmentir simplemente la noticia, convendría saber qué propuestas se hacen para eludir los males de ese conflicto torpemente calificado de ajeno.

Nacionalismo, el fin de una época
Por Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  19 Julio 2000

Hacia 1745, el jesuita Manuel de Larramendi tituló «El imposible vencido» a su pionera gramática del vascuence. El tópico pretendía que la lengua vasca era irreductible a cualquier gramática, virtud o defecto que impediría a los extraños aprender el idioma en la edad adulta. La lingüística ha progresado mucho desde entonces, pero tanto en el País Vasco como en España en general sigue abundando la falacia de que hay cosas imposibles de vencer o derrotar. Por ejemplo, ETA. Si bajo la dictadura franquista el tópico predicaba que los españoles eran incompatibles con la democracia por cierta atávica propensión a la escabechina del rival, ahora se trataría de que ETA no puede ser vencida con medios irreprochablemente democráticos. En ambos casos, la creencia resulta muy socorrida. Antes, para dejar hacer a la dictadura: ahora, para ponerse a salvo del terrorismo. Y eso, que ETA es invencible, es lo que piensa el PNV, vencido y ya derrotado y, por tanto, derrotista.

En plena ofensiva terrorista puede sonar absurdo tratar del fin de ETA, pero matar y poner bombas no es algo tan complicado cuando hay muchos miles de posibles objetivos. Y ETA asesina porque es débil, porque sabe que sin asesinatos no cuenta para nada y porque, dicho sea de paso, el Pacto de Estella o Lizarra ha cosechado un rotundo fracaso en la pretensión de avanzar hacia un Estado vasco independiente marginando a la mitad -o más- no nacionalista de la sociedad vasca.

NADA QUE OFRECER
El nacionalismo ya no tiene nada que ofrecer, excepto más de lo mismo. Eso ha desorientado a la sociedad vasca, dominada durante los últimos decenios por las obsesiones abertzales. El País Vasco está dominado por ese desconcierto de fin de época donde lo viejo está muriendo y lo nuevo no acaba de nacer. Proliferan las declaraciones que pretenden despejar la obscuridad, aunque pocas veces lo consigan. El día 14 de julio coincidieron las declaraciones de la patronal vasca, Confebask, y otra del lehendakari Ibarretxe. Los empresarios exigían «la defensa inquebrantable y sin fisuras de nuestro actual marco jurídico y legal». Es lo más comprometido, rotundo y alejado del nacionalismo que se ha oído nunca del empresariado vasco, tradicionalmente partidario del «laissez faire» al nacionalismo. El mismo día se filtró el «guión-borrador» elaborado por Ibarretxe con el propósito de «lograr la paz y la normalización política definitiva en la sociedad vasca». Como si estuviéramos estancados en un eterno punto cero en el que todo debe comenzarse a discutir desde la nada. Y el domingo 16, al día siguiente del asesinato del concejal popular Martín Carpena, el obispo Uriarte publicaba un artículo reclamando más apoyo a todas las víctimas potenciales del terrorismo. Como los empresarios, Uriarte admitía explícitamente que buena parte de la sociedad vasca vive privada de libertad por la presión terrorista. Mientras, las autoridades nacionalistas, impasibles, se empeñan en diseñar paces de salón ajenas a la realidad.

RETROCESO DE LA LIBERTAD
La denuncia del retroceso de la libertad en el País Vasco fue el origen de la iniciativa «¡Basta Ya¡», que en febrero de este año convocó en San Sebastián, en un día tempestuoso, a diez mil personas contra ETA sin necesidad de ningún atentado previo. Nunca tanta gente de tan distintos sectores se ha manifestado exigiendo al Gobierno nacionalista que abandone sus aventuras soberanistas, defienda las libertades y rompa con ETA. No es fácil adivinar cuándo acabará la crisis política vasca, pero sí es posible predecir cómo y por qué: cuando ETA esté definitivamente arrinconada. Y para eso ya no basta con detener a los comandos terroristas. También hay que desplazar del poder al nacionalismo de la línea Arzalluz-Egibar-Ibarretxe, que ha dejado en manos de ETA toda la iniciativa política. En efecto, la única esperanza abertzale de frenar su descrédito social y electoral depende, o eso creen, de que los terroristas declaren una segunda tregua, algo tan improbable como inverosímil.

Con todo, puede parecer un puro disparate reflexionar sobre el próximo fin de ETA cuando la banda demuestra capacidad para atentar en varios puntos de España en pocos días, e incluso dos veces en el mismo fin de semana, con el asesinato de Martín Carpena en Málaga y el coche bomba de Ágreda. Si uno de los triunfos de ETA, con la inestimable complicidad del nacionalismo moderado, ha sido propagar la idea de que defiende fines políticos razonables y de que sólo yerra en los medios exagerados, no es menos importante el éxito de convencer a tanta gente de su invencibilidad. Si cuando asesina a vascos ETA busca el desistimiento de la resistencia social -creciente, pero todavía insuficiente y mal articulada-, cuando lo hace en Madrid o Andalucía pretende más bien convencer a la opinión pública de que es poco menos que invencible y de que la negociación es la única salida realista. Sin embargo, lo cierto es que toda expectativa de negociación que no sea la de «paz por presos» no consigue otra cosa que rearmar a los terroristas y deprimir a la resistencia democrática.

El nacionalismo moderado no lo quiere entender así, por más que sea evidente, porque decidió unir su futuro al de ETA buscando perpetuarse en el poder. El ejemplo más significativo de esta treta, y de su fracaso, fue la incorporación del conocido etarra Josu Ternera en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco. Los portavoces peneuvitas saludaron esa sucia provocación como una prueba de que el mundo etarra aceptaba la política convencional, cuando lo cierto era exactamente lo contrario: eran PNV y EA los que se alejaban de las reglas del juego democrático y aceptaban las condiciones deseadas por ETA para reanudar su carrera criminal -la demostración de que los medios democráticos no sirven para lograr los fines terroristas-, ahora con un nacionalismo moderado neutralizado y no beligerante. Es obvio que en el juego de engaños entre PNV y ETA es la segunda quien ha ganado.

EL FRACASO DE ESTELLA
Con un Gobierno que depende de EH para ganar cualquier votación parlamentaria, el PNV está en manos de ETA. El resultado es que la estrategia nacionalista moderada se limita a resistir y ganar tiempo … no se sabe para qué. De ahí la variedad de propuestas que salen de sus filas, irreales y fútiles cuando no completamente inicuas. En privado, Arzalluz admite el fracaso del Pacto de Estella, pero en público hace responsable al Gobierno y al PP de los asesinatos terroristas: ha elegido hundirse con el barco que ha embarrancado. Su delfín Egibar (con perdón de los cetáceos) se niega a reconocer fallo alguno del magno plan de Lizarra, alaba a EH e injuria al PP. Atutxa propone reeditar las alianzas con los socialistas al estilo de Ardanza y pelillos a la mar, como si aquí no hubiera pasado nada. Ibarretxe, ya se sabe, convoca mesas que no interesan a nadie pero entretienen a la prensa. Los disidentes -cuya importancia se exagera- prefieren guardar la ropa a echarse a nadar. Mientras, el PNV ha ido desgranando un lentísimo, arbitrario y parcial proceso de ruptura de sus alianzas con HB en los ayuntamientos vascos. Todavía, para poner un ejemplo sangrante, mantiene el pacto con HB en Andoáin (donde en las municipales los socialistas obtuvieron solamente cinco votos menos), el pueblo del asesinado José Luis López de Lacalle. Si pudiera, el PNV pararía los relojes, como en el bolero, para no enfrentarse al nuevo día y no tener que enloquecer. Así las cosas, el fin de ETA arrastrará consigo al PNV como partido hegemónico y central, que era precisamente el peligro que Arzalluz y compañía quisieron exorcizar. Tras el fracaso de la presunta tregua y de Lizarra, el PNV no tiene ningún otro balón de oxígeno que aportar a ETA. El dinosaurio nacionalista ha agotado sus últimas bazas y sólo le queda extinguirse.

ALDABONAZOS DE CONFEBASK
A pesar de los sangrientos coletazos etarras, todo apunta en esta dirección. El último aldabonazo propinado por Confebask recuerda que la buena marcha de la economía vasca, de la que tanto se enorgullece el Gobierno Ibarretxe, es la prueba evidente de que el Estatuto y el Concierto económico funcionan y de que no hay ninguna alternativa mejor ni más democrática, sino todo lo contrario. Aunque todavía es insuficiente. El fin del terrorismo requiere la rebelión de empresarios y profesionales que, hasta ahora, han creído posible comprar su seguridad mediante el impuesto revolucionario y abriendo la bolsa para todas las iniciativas nacionalistas, en contraste con su prudente ausencia de las no nacionalistas.

Paradójicamente es la propia ETA, tan interesada en la guerra civil, quien está disipando el peligro de fractura social. Su crueldad e intransigencia también acrecienta una oculta pero real desmoralización en las filas de sus adeptos. Si Lizarra supuso una esperanza ilusoria para los parientes de los terroristas presos y para los votantes de HB que desean un país a su medida, pero sin tanta violencia, el fracaso del pacto y del frente nacionalista significa la prolongación sin fin visible del conflicto. La sustitución práctica de Otegui por otros líderes menos proclives a parlotear sobre la paz y más ortodoxamente centrados en la construcción nacional, forzada por la dirección etarra, no ha gustado nada en el hermético mundo batasúnico. ETA intentará disimular las fisuras internas obligando al cierre de filas, prometiendo una represión brutal si Jaime Mayor Oreja llega a ser lehendakari y, sobre todo, boicoteando las próximas convocatorias electorales, que pondrían de relieve la pérdida de votos y las contradicciones internas.

Pero otro boicot electoral significaría el fin de Lizarra y Udalbiltza y dejaría a HB sin su estratégica base de poder municipal, perspectiva que no gusta nada en un mundo parasitario, placenteramente instalado en la administración concejil desde hace muchos años y acostumbrado, pese a su retórica revolucionaria, a vivir de las subvenciones y los chanchullos dispensados por el poder y el miedo a los encapuchados. En definitiva, la huida hacia adelante de los terroristas acabará derrumbando el tinglado social y político que ha permitido su permanencia. Pero tampoco esto es suficiente. Para terminar con esta pesadilla es necesario que el Estado permanezca firme y que en el País Vasco crezca el rechazo y la movilización social contra el terrorismo y todas sus expresiones, algo de lo cual todavía estamos lejos. Entonces asistiremos, más pronto que tarde, a otro imposible vencido, la victoria de la sociedad civil y la derrota histórica de ETA.

La estrategia del desestimiento
JAVIER PRADERA El País 19 Julio 2000

Precedido en tres días por la explosión de un coche-bomba -sin víctimas mortales- en pleno centro de Madrid, el asesinato del concejal del PP José María Martín Carpena, perpetrado en Málaga el sábado, fue seguido dieciesiete horas después por un nuevo atentado de ETA contra la casa-cuartel de la Guardia Civil en Ágreda. Pese a que las interpretaciones dadas a las motivaciones de los terroristas sean demasiadas veces una mera proyección racionalizadora de los comentaristas, no parece descabellado suponer que esa acumulación temporal de acciones criminales pretende extender la socialización del sufrimiento (como suelen decir impúdicamente los portavoces del nacionalismo radical) más allá de las fronteras del País Vasco y Navarra. La secuencia de tiros en la nuca y coches-bomba reiniciada tras año y medio sin asesinatos (pero con amenazas, extorsiones y atentados callejeros) alimenta la estrategia del desestimiento del nacionalismo radical; conscientes de la imposibilidad de obtener la inimaginable victoria militar con la que soñaron en su día, y sabedores también de que los electores nunca les darían la mayoría en las urnas, los dirigentes de ETA intentan desgastar con sus crímenes la voluntad de resistencia democrática de la sociedad española en general y de la sociedad vasca en particular para forzar una supuesta negociación que les entregase por las buenas lo que no lograron conquistar por las malas.

El acuerdo secreto sellado con ETA por PNV y EA durante el verano de 1998 mostró la deslealtad hacia las instituciones democráticas de los dirigentes de los dos partidos que gobiernan hoy la comunidad autónoma, gracias a la legitimidad otorgada por el Estatuto de Guernica y dentro del marco constitucional. Los documentos publicados los días 29 y 30 de abril por el diario Gara reprodujeron literalmente los términos de la vergonzante capitulación del nacionalismo moderado ante el terrorismo. A cambio de un alto el fuego de cuatro meses prorrogables, PNV y EA se comprometieron a romper con las fuerzas políticas constitucionalistas y a luchar en pro de las reivindicaciones de ETA: la territorialidad de Euskal Herria (la unificación forzosa del País Vasco, Navarra y los territorios ultrapirenaicos vasco-franceses, abstracción hecha de la voluntad de sus habitantes) y su soberanía (la independencia de esa nueva entidad estatal). La consecuencia pública de ese compromiso secreto fue el Pacto de Estella, firmado por todos los nacionalistas, y el respaldo de EH -el brazo político de ETA- a la investidura de Ibarretxe.

La capitulación ante los terroristas fue presentada en su día por los dirigentes de los dos partidos que gobiernan la comunidad autónoma (con un presupuesto anual cercano a los 800.000 millones de pesetas y una policía de más de 7.000 miembros) como un heroico sacrificio en aras de la paz. Pero esa inconvincente coartada quedó desbaratada cuando ETA dio su explicación sobre los propósitos del acuerdo secreto: la tregua fue sólo una trampa para fortalecer la infraestructura de la organización, comprometer al PNV y a EA en una aventura soberanista y sembrar la cizaña entre las fuerzas democráticas sobre la política penitenciaria del Gobierno.

Ni siquiera los seis asesinatos y la decena de atentados perpetrados por ETA desde la ruptura de la falsa tregua han servido para que los actuales dirigentes del PNV y EA admitan ante la opinión pública sus errores de percepción o de cálculo en las negociaciones con la banda terrorista y rectifiquen su actitud capituladora. Sólo la bochornosa circunstancia de que ETA se haya comprometido públicamente a respetar las vidas y los bienes de los militantes y simpatizantes nacionalistas, mientras continúa amenazando de muerte a los vascos constitucionalistas y a los demás españoles, permite explicar que PNV y EA no abandonen el Pacto de Estella y sigan beneficiándose de los apoyos parlamentarios y municipales de EH. Y ni siquiera faltan dirigentes nacionalistas que llevan su desfachatez hasta culpabilizar al Gobierno y a los partidos democráticos de los crímenes terroristas por su resistencia a obedecer las órdenes de rendición dictadas por ETA y su negativa a entregar inermes a sus verdugos a los vizcainos, guipuzcoanos, alaveses y navarros -más de la mitad de los 2,6 millones de habitantes de los cuatro territorios- dispuestos a no dejarse vencer por esa estrategia de desestimiento cobardemente aceptada por los dirigentes del PNV y EA.

El problema
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  19 Julio 2000

España tiene un problema y el problema es el terrorismo. Uno, si ustedes se fijan, escribe poco del terrorismo, pues me parece que la prosa repetitiva que genera cada asesinato, las fotos, la tele, etc., están contribuyendo mucho a engordar el mito de ETA (que es uno de los fines de la organización). Los héroes o dirigentes de ETA, en sus rostros y apodos, son ya populares como futbolistas, héroes civiles (para algunos) como los bandidos generosos del siglo pasado, y luego los regicidas. La noche del petardazo en Callao, la única vigilancia que había allí, aparte las cámaras obsoletas (los muchachos tardaron diez minutos en poner la cosa) era el vigilante de El Corte Inglés, que estaba haciendo la ronda y, por otra parte, es un funcionario privado que no tenía mucho que ver con el tema. Los periódicos y los analistas siguen haciendo planteamientos políticos del asunto como si Arzalluz, Ibarretxe, etc. fueran en realidad elementos a integrar, sumandos o minuendos, cuando está claro que no suponen sino distintos grados de la cosa total, el separatismo vasco. Habría que pensar en un tratamiento más fáctico del asunto, sin llegar a los extremos, de Fraga, que el otro día le telefoneó a un ministro:

-¿Y tú cuando empiezas a fusilar, oye? Yo aquí en lo mío, empiezo mañana mismo, si es necesario.

Cosas de Fraga. España es un diseño histórico que la joven democracia ha acertado a ir perfilando, entre unos y otros, y ese diseño no puede ensuciarse con un GAL u otros inventos. Uno diría que antes que españoles somos demócratas. El País Vasco/Francés ayuda poco, porque son una tierra sin pan, poco poblada, desconocida para París. El santuario ideal para los héroes del separatismo vasco, mayormente para los cerebros y para los perseguidos por cosa de sangre. En Normandía, Chirac ha sido más duro con los separatistas normandos, porque eso ya afecta al dibujo de Francia. Francia es un país mitad católico, mitad protestante, mitad volteriano (Fernando Savater, con mucho acierto, llama «sospechoso» a Voltaire). Y todo esto permite a los franceses salvar su chauvinismo en nombre de una Revolución que pelaba cabezas. Del cuello blanquísimo de María Antonieta, guillotinado, ha brotado la sangre más fresca del republicanismo francés, de Le Monde a Le Figaro, donde Anson todavía me recuerda el Bloc de Notas de Mauriac. Los franceses hasta se permiten tener católicos inteligentes, pero ni un solo separatista vivo. Por ahí, poco que esperar, en fin, salvo la paciencia dialogante de Mayor Oreja, que no pierde los nervios ni levanta el gallo. Pero el caso vasco está siendo modelo para otros nacionalismos -el catalán, un suponer-, que se rigen, en moderado, por la brújula vasca. Y aquí sí que está haciendo daño político Arzalluz. Pujol no quiere ser menos.

Los vascos españoles y los que visitan aquello me dicen que allí no pasa nada y las ruedas celestes de los Casinos de Bilbao y San Sebastián giran todas las noches con tanta pereza burguesa como en Montecarlo. La única manera de levantarles una pastizara a los etarras es el Casino de San Sebastián.

A Aznar no le faltará el aliento
Pablo Sebastián La Estrella 19 Julio 2000

El presidente del Gobierno, José María Aznar, ha reaccionado desde Argel con una notable indignación ante las últimas declaraciones del presidente del PNV, Xavier Arzalluz, en las que habló del fracaso de su política o de la sola respuesta policial del Gobierno al terrorismo de ETA. Insinuando el jefe del PNV que el Ejecutivo debería incluir en su estrategia la vía política de conversaciones o de las negociaciones de paz, como la que se exploró antes y durante la pasada tregua de ETA.

Parece como si el presidente del Gobierno se hubiera tomado este nuevo cruce de mutuas acusaciones entre Arzalluz y Mayor Oreja como algo personal y ha insistido, una y otra vez con cierto dramatismo, en afirmar en el que Gobierno "no doblará la rodilla" y que espera contar con el apoyo y aliento del conjunto de la sociedad en su decidida lucha contra el terrorismo. No le quepa la menor duda al presidente del Gobierno de que no le ha de faltar ese aliento y apoyo del conjunto de la sociedad, y de los medios democráticos de información en especial, frente a la banda terrorista y a quienes la amparan. ¡Faltaría más!

En realidad nunca le ha faltado ese apoyo a ningún gobierno democrático español, desde el inicio del proceso democrático español. Ni para luchar contra la banda terrorista, ni para soportar su tremendas sacudidas y coletazos del terror. Incluso ha tenido el apoyo y la discreción del conjunto de los españoles y de aquellos que, de manera especial, siguen estos procesos y la información, cuando este Gobierno u otros han explorado la vía política, el diálogo con ETA y hasta la negociación, como ocurrió durante la pasada legislatura cuando altos cargos de Interior y de la Presidencia del Gobierno de Aznar se sentaron a negociar con ETA, durante la tregua.

Por ello, y entendiendo la emoción que embarga al jefe del Gobierno por los recientes crímenes y atentados, también comprendemos su irritación y su clamor en pos de algo que nunca le ha fallado, el apoyo de la sociedad española. Lo de "no hincar la rodilla en tierra" parece comentario algo desproporcionado porque nadie se lo ha pedido ni sugerido, ni siquiera el PNV, y que oído por los etarras podría dar la impresión de debilidad o de estar a la defensiva, cuando no es el caso.

Insistimos, a Aznar no le ha faltado ni le va a faltar el apoyo y el aliento en la lucha contra ETA. Pero, a la vez, el Gobierno debe ofrecer a los ciudadanos seguridad y eficacia policial. Y también un intento de buscar la unidad de todas las fuerzas políticas, liderando el acercamiento al ámbito democrático y constitucional de los que durante la tregua se alejaron de ese entorno, PNV y EA. Y eso se tiene que liderar e intentar desde el Gobierno con habilidad, y con la ayuda de la oposición, ofreciendo vías y salidas y no sólo cerrando las puertas al presunto adversario de un nacionalismo democrático, que algunos quieren que, irremisiblemente, se quede en la órbita de ETA y de su entorno en vez de ayudar en favor de su recuperación democrática.

Para ello sería bueno, y para todos, separar la acción policial o del Ministerio de Interior de la acción política. Dice Aznar que no hay que responder a las provocaciones de Arzalluz, pero el primero que responde en nombre del Gobierno y del PP vasco y nacional es el ministro Mayor Oreja, que ejerce, a la vez, como candidato a lehendakari, portavoz del Gobierno, líder del PP en Euskadi y ministro de Interior. Esta confusión es la que aumenta el debate político, abunda en la división de los demócratas y crea más rupturas sociales de difícil solución, mientras en ETA disfrutan con este espectáculo y siguen con su espectacular escalada del terror sin que nadie política o policialmente, hasta el día de hoy, los pueda frenar.

El presidente del Gobierno utiliza, de un tiempo a esta parte, gruesas palabras y gestos, como lo acabamos de ver en el incidente de la Ley de Extranjería, que no pasó por el Poder Judicial, en su batalla –ganada a la fuerza– contra el presidente de Telefónica, en sus ceses y nombramientos, en el nuevo estilo de la mayoría absoluta –declaraba el lunes al Financial Times que si algún ministro discrepa de su política de suprimir el déficit "es libre de marcharse" del Gobierno–, el que con un cierto dramatismo y autoritarismo ejerce Aznar, sin dar demasiada cancha a su propio Gobierno y su partido.

En la crisis vasca creemos que el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, así como el portavoz del Gabinete, Pío Cabanillas, y el secretario general del PP, Javier Arenas, deberían tener o repartir una mayor presencia política y protagonismo con el ministro de Interior, en lo que a la política vasca se refiere. En especial en ausencia del presidente (Mayor parecía ayer el presidente en funciones del Gobierno, ante el máximo debate político de actualidad), separando las funciones y evitando encontronazos inútiles que no hacen sino reforzar a quienes mantienen una posición extrema.

Aznar tiene fama de ser un político marcado por la frialdad. En el caso de ETA y sus últimos crímenes se entiende su tensión y su emotividad, pero esta crisis es y será muy larga y en ella habrá que actuar en todos los campos, en el de la política entre los demócratas y en el policial, con astucia y con frialdad. A sabiendas el presidente que apoyos y alientos no le faltarán.

Las claves de la paz
CARLOS ITURGAIZ ANGULO El Mundo 19 Julio 2000

El miserable asesinato de José María Martín Carpena en presencia de su mujer y su hija ha destrozado una vez más una familia. Se trata del noveno concejal del Partido Popular que muere a manos de los terroristas de ETA, que únicamente buscan eliminar a quienes no piensan como ellos. En estos momentos de consternación, los populares vascos nos unimos a los familiares de José María, a sus compañeros en el Ayuntamiento y a todo el Partido Popular de Andalucía. Otra familia deshecha. Otra víctima del fanatismo. No están solos. Hacemos nuestro su dolor y nos unimos a toda la sociedad en un clamor contra ETA y a favor de la paz.

La banda terrorista pretende amedrentar a todos los demócratas en una nueva oleada de atentados, que en esta ocasión ha querido trasladar fuera del País Vasco. Horas más tarde del execrable crimen de Martín Carpena, los terroristas hacían estallar un coche bomba en la localidad soriana de Agreda. El atentado se saldaba con el fracaso más absoluto para los asesinos. Tan sólo resultaba levemente herida la esposa de un guardia civil a quien queremos hacer llegar nuestro apoyo y solidaridad, que extendemos a todo el pueblo de Agreda.

No cabe duda: ETA intenta extender el terror por toda España. Ante esta estrategia debe saber qué tendrá enfrente al Partido Popular. Todos sus miembros, desde el presidente hasta el último concejal, vamos a estar a la altura de las circunstancias y no vamos a rebajar ni un ápice nuestras exigencias democráticas en defensa de la libertad y la democracia. Huiremos del victimismo y apostaremos una vez más por la unidad en torno a la paz y las libertades.

ETA es la única responsable de sus crímenes. Por ello, reiteramos nuestro llamamiento a todos los partidos demócratas para que dejen de dar cobertura política a la banda armada y a sus cómplices. Con cada nuevo asesinato, constatamos la cruda realidad: cuanta más cobertura política se presta al mundo radical, mayor es el número de atentados que comete ETA. Ese intento de integrar a Herri Batasuna en las instituciones políticas se está saldando con un número de atentados cada vez mayor y con la ampliación de los objetivos de la banda armada. Concejales del PP, del PSOE, empresarios, periodistas, miembros de las Fuerzas de Seguridad... la lista de objetivos cada vez es más extensa y los escenarios de sus atentados, cada vez más diversos. Lejos de apostar por la defensa democrática de sus ideales, los cómplices de ETA continúan dando justificaciones a los asesinatos de sus compinches. Y el PNV sigue sin moverse.

El nacionalismo hasta ahora moderado debe romper sus amarras y quedar libre para unirse a todos los demócratas en contra de la barbarie. Es urgente que el PNV abandone de una vez por todas Lizarra, Udalbiltza y sus coaliciones con Herri Batasuna en el Parlamento y en los ayuntamientos vascos. Que no acepte su macabra compañía. Pero no nos engañemos. Las rupturas del Partido Nacionalista Vasco han sido puramente estéticas. Se producen con cuentagotas y tienen lugar cuando arrecian las críticas por el mantenimiento de coaliciones que no tienen ninguna razón de ser para los demócratas. Udalbiltza hace planes con cientos de millones procedentes de las arcas públicas, de dinero de todos los vascos que ven ensuciado el nombre de su tierra con atentados cometidos con el beneplácito de Herri Batasuna.

El asesinato de José María Martín Carpena es la macabra respuesta a las ilusas esperanzas del señor Egibar sobre una nueva tregua de ETA. Desgraciadamente, son los terroristas quienes marcan la estrategia política del nacionalismo vasco. El PNV está quedando en evidencia por la sangrienta actividad de ETA y HB y aún así persiste en su empeño de compartir mesa y mantel con los asesinos, en lugar de buscar la unidad de los demócratas y permanecer del lado de las víctimas.

Los vascos se sienten huérfanos sin un lehendakari que no destierra la falsa equidistancia entre las víctimas y los verdugos. Ibarretxe se está comportando como el lehendakari de Estella y ante este estado de cosas, es necesario un cambio de rumbo en la dirección política vasca. Cuando se hace una apuesta tan arriesgada que se salda con un fracaso tan estrepitoso, deben hablar las urnas para lograr una regeneración política basada en la alternancia democrática de partidos. Ibarretxe no debe asustarse si los ciudadanos deciden que pase a la oposición porque ése es el fundamento de la democracia y así debemos respetarlo.

A ETA se le puede vencer y se le debe vencer. La receta contra este cáncer es bien sencilla. No debemos pagar un precio político por la paz y la libertad porque ello supone la claudicación ante quien esgrime un arma y chantajea de esta forma a quien piensa diferente. Afortunadamente, contamos con un marco político que defiende de forma democrática los derechos y libertades de los ciudadanos y tiene su fundamento en la Constitución y en el Estatuto de Gernika. Ese es el punto de encuentro de los vascos, que da respuesta al reconocimiento de sus derechos históricos y a su anhelo de paz y prosperidad. Los partidos políticos tenemos la responsabilidad de saber articular la unidad de los demócratas en torno al Estatuto y promover el aislamiento de quien mata y de todos aquellos que lo justifiquen. Las alianzas con HB dan alas a los asesinos, los radicales se sienten fuertes. Los asesinos y sus cómplices se creen dueños y señores de las vidas ajenas, en un ejercicio desmesurado de salvaje prepotencia.

Los demócratas vamos a ganar a la imposición de las pistolas porque no se puede luchar contra la libertad de pensamiento. Nuestras armas serán la unidad, el aislamiento de los violentos y el apoyo de la Constitución y el Estatuto y de esta forma, creedme, la paz será un hecho en el País Vasco.

Carlos Iturgaiz Angulo es presidente del Partido Popular del País Vasco.

La “unidad” de los demócratas
Por Enrique de Diego Libertad Digital 19 Julio 2000

El totalitarismo desarrolla una psicopatía nihilista que pasa por el exterminio universal del “otro”, del distinto, del hombre libre, y por la depuración constante en su seno. Para el totalitario, la unidad de los demócratas es un hecho. Pasa por el tiro en la nuca, la bomba-lapa y, cuando está en el poder, por el campo de exterminio. El nacionalismo exterminaría a todos y cada uno de los concejales del PP, a todos y cada uno de sus votantes; a todos y cada uno de los cargos del PSOE y a todos y cada uno de sus votantes. También, por revisionistas, ya que ETA viene de los resortes peores del marxismo-leninismo, a Julio Anguita y al calzonazos de Madrazo. Por supuesto eliminaría esa grasa de los michelines del PNV, que en palabras del protoverdugo Xabier Arzalluz, son los Ardanza y los Atutxa.

Los intentos acanallados (es una forma ruin de señalar a los “otros” como víctimas) de distanciamiento de una izquierda que ni tan siquiera ha iniciado su regeneración ética (a Rodríguez Zapatero sólo le ha faltado llamar “timonel” a Felipe González, “luz del socialismo”, según la letanía beata del “renovador”) son irrelevantes para el terrorismo nacionalista: la sentencia de muerte es universal. Lo comprobaron los socialistas vascos con Fernando Buesa. Ha estado a punto de comprobarlo el secretario general del PSOE de Málaga. ¿A qué juegan?. Contra el totalitarismo, la “solución policial” es imprescindible: poder disfrutar de los derechos sin riesgos para la vida.

Un triste y sórdido aislamiento
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Julio 2000

La izquierda española, tanto el PCE como el PSOE, está retornando aceleradamente a los años setenta. Y en ese viaje de vuelta está incluída su alianza con los nacionalismos separatistas y con el terrorismo etarra, porque, como entonces, contra la derecha todo vale. Lo mismo les da a González y Anguita que la derecha sea democrática o dictatorial, que el jefe del estado sea Franco o el Rey, que el presidente del Gobierno sea Carrero Blanco o José María Aznar. Se trata de propiciar o aprovechar cualquier circunstancia, por vil y sanguinaria que sea, para hacer daño al que nunca se considera adversario político, sino enemigo mortal e incluso asesinable.

Por desgracia, no estamos en un terreno exclusivamente metafórico sino histórico y en tiempo presente. Julio Anguita ha ratificado sus declaraciones de la semana pasada poniendo al mismo nivel de peligrosidad a los etarras y a Mayor Oreja, porque, según él, la posibilidad de que éste sea lehendakari sería un éxito para los terroristas. Parece un éxito mayor que Madrazo esté con ellos en el Pacto de Estella contra la nación española, la democracia y la Constitución. Pero lo que le molesta a Anguita no es ese pacto, sino el Ministro del Interior. Como si fuera Arias Navarro.

Y peor es aún la política anti-Aznar que en materia antiterrorista finalmente está imponiendo González. Después de acudir a consolar a Xabier Arzallus porque lo criticaba el Gobierno y después de suscribir textualmente las tesis de Arzallus sobre la culpa que tiene Aznar en el fin de la tregua-trampa, ahora está consiguiendo que Bono le haga también ascos a la común estrategia antiterrorista si Mayor está de por medio. Y un dato aún más escalofriante, que muestra el alcance de la estrategia de ese cáncer de la política española llamado González: el diario "El País" ha cambiado radicalmente su línea de información y de opinión en materia antiterrorista. En portada presenta los últimos atentados como un elemento del conflicto entre el Gobierno y el PNV, no como lo que son: un atentado a la vida y las libertades de todos los ciudadanos. Si matar a un concejal del PP es motivo de conflicto entre el PNV y el PP, está claro, o así se sugiere, que los que no son del PP no deben sentirse identificados con las víctimas. Qué más quieren los verdugos.

Incluso Antonio Elorza, que estaba en línea con el Foro Ermua o "Basta ya", publicaba ayer una columna en la que de forma conceptualmente extraña y gramaticalmente postiza se podían leer unos primeros párrafos criticando al gobierno por no saber explicar su política antiterrorista. Está claro que la portada no ha sido un error y que se impone un viraje hacia la "equidistancia" entre PP y PNV. No hay que olvidar que una línea de opinión permanente del diario de Polanco es la de Tussell-Herrero de Miñón, que no vacilan en respaldar al PNV y, en general, al nacionalismo cómplice del terrorismo, con tal de fastidiar al PP. Todo apunta a que el Gobierno está condenado a corto plazo a un triste y sórdido aislamiento.

Cita contra el terrorismo en la Puerta del Sol de Madrid
Esta tarde, a las 20.00 horas, la sociedad española volverá a manifestar su rechazo a la violencia terrorista
AGENCIAS El Mundo  19 Julio 2000

MADRID .- «Madrid por la paz y la libertad, terrorismo no». Bajo este lema, la Puerta del Sol de Madrid se convertirá esta tarde, a las 20.00 horas, en escenario de protesta contra el terrorismo. La sociedad española saldrá a la calle, una vez más, para exigir el cese de la violencia tras los últimos atentados de la banda terrorista ETA.

La concentración ha sido convocada de forma unitaria por partidos políticos y sindicatos. Luis Partida, alcalde de Villanueva de la Cañada, será el encargado de leer el comunicado de rechazo y condena del terrorismo.

Según ha explicado Francisco Javier Ansuátegui, delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, el texto está basado en «la unidad en la condena, la unidad en el fortalecimiento de las normas en las que se basa nuestra democracia y la unidad en la repulsa contra la ETA y contra quienes apoyan las actuaciones de la banda terrorista».

El comunciado, elaborado en los últimos días por representantes de los partidos políticos, de los sindicatos de la Comunidad de Madrid y de las fuerzas de seguridad, pone de manifiesto el rechazo de la sociedad y «la más absoluta condena de ETA, de su forma de actuar y de la utilización de la violencia como actuación de la banda terrorista», ha añadido Ansuátegui.

MADRID POR LA PAZ Y LA LIBERTAD
TERRORISMO NO

Manifiesto para la concentración del miércoles 19 de julio
en la Puerta del Sol de Madrid

Sacudidos por nuevas acciones de la banda terrorista ETA, hay que volver a salir a la calle para expresar nuevamente la repulsa e indignación de todos los ciudadanos de bien ante esta nueva escalada de sangrientos atentados.

El asesinato del concejal del PP del ayuntamiento de Málaga José María Martín Carpena el pasado 15 de julio, la explosión de un coche bomba tres días antes en el centro de Madrid, a escasos metros de donde estamos aquí reunidos, y de otro artefacto similar ante la casa cuartel de la Guardia Civil del pueblo soriano de Agreda el domingo 16, pone de manifiesto de manera inequívoca, por si alguna duda quedaba, que para los terroristas no existe otro objetivo que no sea el de sembrar la muerte, la desolación y la tragedia.

Porque vemos que el mayor daño al País Vasco se lo están haciendo los violentos que hoy encarnan el peor rostro del fascismo, vamos a seguir gritando «¡ETA no, vascos sí!» y exigiendo el fin de la violencia y su espúreo e ilegitimo aprovechamiento político. Deberían conocer los asesinos que nunca nos dejaremos vencer por el crimen y el chantaje.

Sabemos de la devastación terrorista, del irremediable dolor que causa; pero también de nuestro compromiso ciudadano de la solidaridad con las víctimas, de nuestra nunca agotada capacidad de indignación, conscientes de que en la perseverancia y en el mantenimiento de la esperanza reside uno de los factores principales de este duro y largo combate por la paz que, pese a la irracional, absurda y gratuita motivación de los asesinos, los ciudadanos libres vamos a ganar.

Ante el terror, la unidad de todas las instancias políticas e institucionales debe ser el trampolín a partir del cual, juntos todos los demócratas, cerquemos a los violentos y les hagamos abandonar unas armas que son incompatibles con las urnas y los votos, con el debate de ideas, con la justicia, con la libertad de expresión y con todas las libertades entendidas en su mejor y más amplio sentido, aquel que está bien ejemplificado en el respetó a los derechos humanos y, en especial, al primero de todos ellos, que es el derecho a la vida.

Es imprescindible no ceder en nada, ni siquiera a la tentación de reacciones desmesuradas que, si pueden ser humanamente comprensibles, no hartan otra cosa que darles motivos de engañosa autojustificación a los criminales. Nuestras arenas son las palabras, y de ahí nuestra superioridad moral, la razón de nuestras convicciones y la seguridad de que, más pronto que tarde, conquistaremos la paz.

La movilización tiene que ser tanto una respuesta contundente como la expresión de un sentir colectivo encaminado a hacer reflexionar no sólo a los directos responsables de los crímenes, sino: también; y quizás sobre todo, a aquellos que por comprenderles y coincidir con ellos en los fines acaban aceptando, de hecho, sus sangrientos medios y sus injustificables métodos. Es imprescindible seguir armados éticamente frente al terror.

La unidad sin fisuras, en este terreno, de todas las fuerzas políticas y sociales es de vital importancia en una lucha que, a fin de cuentas, lo es por la democracia, motivo principal de que no resulte comprensible ningún tipo de diferencia entre los partidos democráticos. En este orden de cosas, las formaciones nacionalistas vascas tienen que entender que la democracia no admite debilidades y que la comprensión, el silencio o la ambigüedad legitiman de hecho la violencia, dan un respiro a los asesinos, y alientan sus esperanzas de que los actos criminales consigan sus propósitos. No saben que, aun sin pretenderlo conscientemente, ofrecen balones de oxígeno a ETA y que, en consecuencia, con esa actitud se están negando a sí mismos.

Junto al apoyo de todos los ciudadanos al trabajo de las fuerzas de Seguridad del Estado y de la Ertzaina, cabe exigir a sus respectivos responsables y a las distintas autoridades centrales y autonómicas la imprescindible coordinación entre ellas que potencie al máximo la eficacia dé sus tareas y consiga evitar la realización de nuevos atentados o, en su caso, acelere la detención de los culpables y su rápida puesta a disposición de la autoridad judicial. Es de tal gravedad, como es obvio, lo que está en juego que aquí la palabra responsabilidad adquiere su más real y profundo significado.

Llamamos por tanto a todos los madrileños para que acudan a la concentración que el 19 de julio, a las 20 horas, tendrá lugar en la puerta del Sol, como un acto masivo de protesta y repulsa ante los criminales hechos de los últimos días. La participación de todos en esta concentración tiene que ser un grito indignado y también una reflexión colectiva que ratifique el compromiso de la sociedad contra el terrorismo. Muchas veces en los últimos años hemos gritado ¡BASTA YA! Lo vamos a seguir haciendo, porque sólo hay un horizonte posible: el de la paz y la libertad. ¡¡TERRORISMO NO!!

Aznar acusa al PNV de escribir «las páginas más miserables de la historia del País Vasco»
Asegura que el Gobierno «no hincará la rodilla ante ETA como ha hecho Arzallus»
El presidente del Gobierno, José María Aznar, advirtió ayer al PNV de que su Gabinete no va a cambiar de política ni a «doblar la rodilla» ante Eta como pretenden «algunos personajes», en alusión a Javier Arzallus, «empeñados en escribir las páginas más miserables de la Historia de España». Arzallus respondió señalando que detrás de las críticas del PP contra su partido «subyace el miedo a que la gente piense que la culpa es del Ejecutivo, que aquí están sucediendo demasiadas cosas y la policía no actúa».
Redacción - Argel/Bilbao .- La Razón 19 Julio 2000

En una conferencia de prensa al término de su encuentro con empresarios argelinos y españoles, José María Aznar pidió a la sociedad española «aliento para seguir adelante por el camino correcto», y a los vascos que busquen una alternativa asociada a quienes defienden la convivencia, la paz y el Estado de Derecho.

    «Se acabó prestar atención a declaraciones altisonantes y escandalosas que siempre conducen a lo mismo», dijo el presidente del Gobierno tras elogiar la «entereza extraordinaria» de las víctimas del terrorismo.

    Aznar advirtió de que «el camino es largo y difícil, pero es el camino», y aseguró estar dispuesto a recorrerlo con «toda determinación y con toda seguridad» ya que «los buenos objetivos, los grandes objetivos, se labran con esfuerzos, se consiguen con sacrificios y en ocasiones cuestan lágrimas pero acaban fructificando».
    Para el jefe del Ejecutivo es evidente que ha llegado la hora de «dejar ya de lado las políticas fracasadas y las políticas que ya sabemos no son más que el ejercicio de un pacto infernal de odio, de crueldad, de violencia y de crimen, que no nos conduce a ningún sitio», y con el que «algunos están empeñados en escribir las páginas más miserables de la historia del País Vasco y de España».   

Pacto PP-PSE
Se mostró receptivo ante un pacto PP-PSE tras unas elecciones en el País Vasco. Señaló que «la cuestión es poner en marcha una alternativa respaldada por la mayoría de la sociedad vasca», aunque serán sus representantes en el País Vasco «los que tendrán que determinar los detalles». «Quienes defienden el Estatuto saben que es el punto de encuentro», sentenció.

    El presidente del PNV, Javier Arzallus, respondió afirmando que detrás de las críticas del PP y del Gobierno contra el PNV, tras los últimos atentados de ETA, «subyace el miedo a que la gente piense que la culpa es del Ejecutivo, que aquí están sucediendo demasiadas cosas y que la policía no actúa».

    Negó la posibilidad de un acuerdo PP-PSE debido a que, subrayó, no va a haber comicios anticipados.   

Fin de visita a Argel
Por otra parte, el presidente del Gobierno emprendió ayer por la tarde viaje a Mauritania al término de su visita oficial a Argelia, durante la cual ambos gobiernos acordaron institucionalizar sus contactos y dar un nuevo impulso a su cooperación. La visita oficial a Argelia concluyó con la firma de una declaración política en la que se resalta el carácter ejemplar de las relaciones bilaterales.

Intentan matar al secretario general del PSOE en Málaga
José Asenjo avisó a la Subdelegación del Gobierno tras notar un cuerpo extraño en su vehículo. Los artificieros confirmaron que se trataba de una bomba lapa que se había desprendido. Horas antes, un artefacto estallaba en Vitoria sin causar víctimas. Aunque la autoría aún no ha sido confirmada, todo apunta a la banda terrorista ETA.
EFE Libertad Digital 19 Julio 2000

Según fuentes de la investigación, un fallo en el detonador de la bomba lapa salvó la vida de José Asenjo, vicesecretario general del Partido Socialista de Andalucía, y secretario general del PSOE en Málaga.

Asenjo se percató de la presencia de algo extraño bajo su coche, un Honda Civic, y en ese momento lo puso en conocimiento de la Subdelegación del Gobierno en la capital malagueña.

Los artificieros de la Policía se desplazaron entonces al domicilio del dirigente socialista y verificaron que bajo su vehículo se encontraba una bomba lapa que se había desprendido del coche de Asenjo, portavoz de la federación andaluza al XXXV Congreso Federal del PSOE que se celebra el próximo fin de semana.

Un artefacto explosivo causa daños materiales en un centro comercial de Vitoria
AGENCIAS, Vitoria El País 19 Julio 2000

ETA ha vuelto a actuar. Poco después de la media noche ha estallado un artefacto explosivo en un centro comercial de la calle Juana Jugán, cerca del hospital de Txagorritxu de Vitoria, que ha provocado importantes daños materiales en una galería de alimentación y en un cajero automático.

La explosión ha sido tan fuerte que se ha escuchado en toda la ciudad. Según el delegado del Gobierno en Euskadi se trata de un artefacto de los que se utilizan en los actos de violencia callejera, aunque probablemente de mayor potencia.

La deflagración, que se ha oído en toda la ciudad, ha levantado parte del techo del centro comercial, sin que se hayan producido heridos.

Poco después del suceso ha acudido hasta el lugar de los hechos el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villa. Villar ha explicado que minutos antes de los hechos hubo dos llamadas telefónicas en las que un comunicante anónimo avisó al diario Gara y a la Ertzaintza de que iba estallar una bomba contra la Caja Vital, hablando en nombre de la banda terrorista ETA.

Villar ha dicho que, en principio, parece un artefacto como los que se utilizan en la violencia callejera, aunque ha advertido de que por el fuerte ruido producido podría tratarse de un artefacto de mayor potencia que los habituales en este tipo de sabotajes.

Los artificieros de la policía autónoma están en el lugar de los hechos recogiendo muestras que permitan averiguar la composición exacta del artefacto.

Hoy se reúne la Junta de Seguridad del País Vasco, cuatro años después del último encuentro
La Junta de Seguridad del País Vasco se reúne hoy en la academia de la Ertzaintza en Arkaute, Vitoria, cuatro años después del último encuentro. En el orden del día, el consejero de Interior vasco, Javier Balza, planteará de nuevo el incremento de la plantilla de la Policía vasca en 500 agentes, a lo que se ha opuesto hasta ahora el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja.

La fecha de la reunión se cerró el pasado día 13 después de que las comisiones técnicas acordaran los últimos detalles sobre la Comisión Bilateral Fuerzas de Seguridad-Ertzaintza. Esta Comisión, en la que participan representantes del Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y la Ertzaintza, tendrá como objetivo principal intercambiar las informaciones incautadas a los comandos de ETA, evaluar los riesgos que suponen para las personas afectadas y adoptar las medidas necesarias, decidiendo que cuerpo le da protección.

Dicha Comisión "será operativa con carácter inmediato", tan pronto como se firme su consitución en la Junta de Seguridad. Además, ya está acordada su estructura y los mandos que la van a integrar. Asimismo, pretende resolver los problemas de coordinación entre las distintas fuerzas policiales en la lucha contra ETA, asunto que Balza califica de "cuestión de desencuentro tradicional a lo largo de la historia".


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