AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 20 Julio   2000
#El Poder Judicial rechaza la exigencia en el uso de las lenguas autonómicas
B. DE LA CUADRA, Madrid El País 20 Julio 2000

#ETA HERMANA A PP Y PSOE EN SU ABRAZO DE MUERTE
Editorial El Mundo 20 Julio 2000

#Ante ETA, firmeza
Editorial ABC 20 Julio 2000

#Luchar contra la vergüenza
GERMAN YANKE El Mundo 20 Julio 2000

#Bomba-lapa
ERASMO El Mundo 20 Julio 2000

#Estrategia de ETA
Pablo Sebastián La Estrella 20 Julio 2000

#El fracaso del nacionalismo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 20 Julio 2000

#Milagro será
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 20 Julio 2000

#De la guerra
MARTIN PRIETO El Mundo 20 Julio 2000

#Lo mínimo
Editorial El País 20 Julio 2000

#Respuesta policial
Editorial La Razón 20 Julio 2000

#Constitución, kilómetro cero
RAUL DEL POZO El Mundo 20 Julio 2000

#Estrategias y realidades
JOSEP RAMONEDA El País 20 Julio 2000

#Felipismo y nacionalismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Julio 2000

#Un verbo que no se conjuga
Lorenzo CONTRERAS La Razón 20 Julio 2000

#Un dirigente del PSOE y su familia salvan la vida al fallar la bomba que ETA colocó en su coche
MÁLAGA. José María Camacho ABC 20 Julio 2000

#La viuda de Martín Carpena, a «Sur»: «Sólo espero que sufran lo que yo»
MÁLAGA. ABC 20 Julio 2000

#Manifestación en Madrid contra ETA: «Las formaciones nacionalistas deben entender que la comprensión o la ambigüedad alientan a los asesinos»
MADRID. Javier Herrero ABC  20 Julio 2000

#Von Papen en Azkoitia
HERMANN TERTSCH El País 20 Julio 2000

#Fuegos artificiales en Cataluña
M. MARTÍN FERRAND ABC 20 Julio 2000

#Del Castillo pide no mezclar Historia y política para conservar la ecuanimidad 
SANTANDER. P. H. ABC  20 Julio 2000

#"El sistema educativo español no enseña a leer y escribir", según García de la Concha
EFE  Libertad Digital 20 Julio 2000

#Un centenar de abogados catalanes firma un manifiesto en favor del castellano
Xiana Siccardi - Barcelona . 20 Julio 2000

El Poder Judicial rechaza la exigencia en el uso de las lenguas autonómicas
Acuerdo sobre asistencia gratuita a extranjeros
B. DE LA CUADRA, Madrid El País 20 Julio 2000

El pleno monográfico del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) sobre las 120 propuestas de reforma de la justicia, que proseguirá el martes próximo, negó ayer su aprobación al texto que planteaba un avance exigente hacia el uso de las lenguas autonómicas por parte de los jueces. En cambio, hubo acuerdo sobre asistencia jurídica a extranjeros.

La propuesta rechazada decía así: "Se incorporarán de modo progresivo criterios de preceptividad del conocimiento de la lengua autonómica y se regularán las licencias y permisos necesarios para su aprendizaje".

Previamente, el texto que establecía que los órganos judiciales "deberán estar plenamente capacitados para su cometido en las correspondientes lenguas autonómicas" se suavizó mediante la supresión del término "deberán" y la indicación de que tales órganos se irán acomodando a esa capacitación, sin una exigencia precisa.

En el capítulo de acceso a la justicia, se aprobó la propuesta según la cual "los extranjeros tendrán derecho a la asitencia jurídica gratuita en condiciones análogas a las de los ciudadanos españoles".

En materia de representación procesal y defensa, se aprobó que se implanten sistemas de formación y superación de pruebas previas al inicio del ejercicio profesional para abogados, procuradores y graduados sociales y se requerirá una antigüedad mínima para actuar ante los tribunales superiores autonómicos y estatales.

Las propuestas sobre transparencia judicial y atención al ciudadano fueron también aprobadas.

ETA HERMANA A PP Y PSOE EN SU ABRAZO DE MUERTE
Editorial El Mundo 20 Julio 2000

"No todos han tenido la misma suerte», dijo ayer José Asenjo, vicesecretario general del PSOE andaluz y portavoz de su federación en el inminente Congreso del partido, poco después de que escapara de la muerte, junto a su mujer y su hija, por el fallo en el detonador de la bomba lapa que ETA había colocado bajo su vehículo. Sin duda pensaba en José María Martín Carpena, su adversario político en la ciudad de ambos, asesinado por la banda el pasado sábado. Y otras víctimas recientes, entre las que están el concejal popular Pedrosa y el socialista Fernando Buesa.

No parece aventurado pensar que ETA dispone de una cierta infraestructura en Andalucía en la que los integrantes del comando cuentan con escondrijos y depósitos de material que les permiten permanecer en el mismo lugar desde el que actúan. La identificación del presunto asesino del concejal popular facilitará la labor policial. No cabe duda de que, aprovechando el alto el fuego, ETA ha podido reconstruir comandos y reforzar algunas infraestructuras. Al margen de la hipocresía de quienes ahora critican la eficacia policial cuando durante la tregua pidieron que las Fuerzas de Seguridad no intervinieran para lograr una pretendida «distensión», la persecución de la banda, y de este comando que actúa en Andalucía, es un reto primordial para las Fuerzas de Seguridad.

El intento de asesinato de Asenjo tiene, además, una vertiente política. Manuel Chaves dijo ayer que ETA ha querido «marcar dramáticamente» el proceso congresual. El totalitarismo de ETA no pretende otra cosa que domeñar con la violencia las voluntades para que se ceda a pretensiones que jamás podrían conseguir en las urnas. Es evidente que la banda terrorista no se enfrenta sólo a la política del Gobierno, sino a la voluntad democrática de todos los ciudadanos, se sientan éstos representados por el partido que apoya al Ejecutivo o por la oposición.

En el PSOE, la actual dirección en el País Vasco parece tener muy claro no sólo que no es aceptable ninguna cesión ante el terror, sino que hay que propiciar un cambio en las instituciones porque la estrategia del nacionalismo se está convirtiendo en el pulmón por el que respira la banda. Las críticas socialistas al PP y sus divergencias no implican, como contempla una enmienda presentada a la ponencia política por el senador vasco Javier Rojo, una negativa a «alianzas» para que «una alternativa democrática» defienda la pluralidad y los derechos individuales básicos.

Hay que recordar, de todos modos, que, por un desgraciado complejo ante el nacionalismo o por concebir groseramente la oposición al PP, no todos en el PSOE piensan de la misma manera. Felipe González, por ejemplo, declaraba hace dos meses que el Gobierno había producido en el País Vasco «la fractura político-social (...) más seria desde la Transición». Sin embargo, la verdad, subrayada con este atentado, es que ETA y quienes desean que consiga algunos de sus objetivos son los únicos enemigos de los socialistas que por encima de todo se sientan demócratas. La unión de los dos grandes partidos es fundamental para que esta estrategia fracase.

¿Está usted de acuerdo con estas opiniones? Aporte sus ideas en el foro abierto sobre cada editorial en la dirección: www.elmundo.es/diario/opinion

Ante ETA, firmeza
Editorial ABC 20 Julio 2000

LA amenaza es tan seria y la situación tan grave que cuando se preparaba una manifestación contra los últimos atentados etarras (asesinato del edil Martín Carpena, coches-bomba en Ágreda y en la plaza del Callao), ETA intentaba matar, de nuevo en Málaga, al dirigente socialista José Asenjo, a su mujer y a su hija, al colocar una bomba-lapa en los bajos del vehículo familiar. Sólo la buena fortuna —falló el dispositivo de ignición del artefacto— evitó que a estas alturas estuviéramos de nuevo en los funerales y los entierros. Ayer el objetivo fue el PSOE, como antes lo fueron el PP, unos guardias civiles, un empresario, un militar, un agente policial, un periodista... Está visto que fuera del entorno nacionalista nadie escapa al peligro de ser un objetivo de ETA.

Por eso, el manifiesto que sirvió de argumento para la concentración celebrada ayer en Madrid —encabezada por miembros del Gobierno y de otras altas magistraturas del Estado y líderes de partidos y organizaciones sociales— recogía de manera diáfana el sentir colectivo de los ciudadanos, quienes, tras tanto dolor y tanta sangre, piden al PNV que abandone de una vez el callejón sin salida en el que aparece perdido. De ETA y de su siniestra dialéctica nada cabe esperar. El manifiesto se dirigía «sobre todo, a aquellos que por comprender a los responsables directos de los crímenes y coincidir con ellos en los fines acaban aceptando sus injustificables métodos. Es imprescindible seguir armados éticamente frente al terror».

La sociedad, a través de sus representantes políticos y sociales, pide al Gobierno que no ceda, al tiempo que concede la enésima oportunidad a los dirigentes nacionalistas. Lo más probable es que amparado en su invulnerabilidad, en el «los que mueren no son de los nuestros», el PNV siga en su irreductible posición y persevere en el error y la vileza de equipar a víctimas y verdugos con tal de sacar adelante su proyecto independentista. El pacto sotto voce de Ibarretxe con EH es ya una obscenidad política de difícil calificación. Cualquier epíteto que se elija, por agrio que sea, será un eufemismo.

De ahí que las soluciones hayan de buscarse en el bloque constitucionalista, en todos aquellos que no conceden legitimidad alguna a los violentos. Populares y socialistas (éstos olvidando sus históricos lazos con el nacionalismo) han de ser los protagonistas de los siguientes pasos; de su unión en lo básico ha de nacer una nueva oportunidad para el País Vasco, para que deje de ser un lugar donde los derechos están mutilados para los no nacionalistas.

El estrepitoso fracaso del eje independentista (PNV, EA y EH) ha de dejar paso a los que aceptan las normas del juego, a quienes consideran que la Constitución y el Estatuto son el ecosistema político donde mejor se desarrollan las libertades de todos. El eje ha fracasado y la sociedad pide un cambio.

Luchar contra la vergüenza
GERMAN YANKE El Mundo 20 Julio 2000

El domingo pasado entré en el bar de un pequeño pueblo de lo que antes de la era de la aldea global llamaban «la Vizcaya profunda». El local estaba abarrotado por una parroquia dominada por los hombres, que seguían en la televisión la etapa del Tour de Francia. Las conversaciones, apasionadas y casi todas sobre la carrera ciclista, eran mayoritariamente en euskara aunque el dueño del bar, como otros, respondía en español a sus clientes.

De pronto, la retransmisión deportiva se interrumpió y la televisión ofreció en directo la llegada del presidente Aznar al Ayuntamiento de Málaga para asistir al velatorio del concejal del PP José María Martín Carpena asesinado por ETA. Se hizo un silencio espeso mientras los ojos de todos los presentes seguían las imágenes y contemplaban los rostros doloridos de los presentes. Interpreté aquellas miradas, aunque estas apreciaciones son siempre subjetivas, como una mezcla de espanto y vergüenza, como si resultara imposible aceptar, aunque se repita hasta la saciedad, que aquella tragedia tuviera que ver algo con las aspiraciones del País Vasco.

Antes de volver al ciclismo, se emitieron algunos anuncios. El primero, creo recordar que era de un automóvil, comenzaba con el rótulo «¿Huir o luchar?». Un viejo, sentado junto a mi en la barra del bar, me agarró del brazo y dijo quedamente: «Luchar, porque si no estos de ETA acaban con Euskadi». No volvió a hablarme, como tampoco lo había hecho antes.

Ciertamente son muchos los que luchan, abierta o quedamente, para que no se acabe con un país, que no debe ser otra cosa que un espacio en el que se respetan las libertades individuales y los derechos humanos. Se puede advertir su presencia siguiendo el rastro de la violencia, la ira medida de los que quieren acabar con Euskadi aunque enarbolen este nombre y alguna que otra bandera. La resistencia a esa debacle ética y política está firmada por las víctimas del terror, para las que el obispo de San Sebastián pide, con lógica aplastante, la justicia y la atención debidas.

No somos el único país que sufre el terrorismo ni la oleada del fascismo más excluyente y totalitario. Si somos, sin embargo, una rara y lamentable excepción: hay demasiados bienpensantes y políticos que cooperan con ellos de uno u otro modo, que, en vez de oponerse rotundamente a sus medios y fines (que se confuden), buscan, como si fuera un elixir ajeno a la ética, el modo de aplacarles relativamente dándoles la razón, aunque sea también relativamente. Se comprende muy bien que los parroquianos, que no habían matado a nadie, sintiesen la vergüenza que disimulan los dirigentes del nacionalismo. Y que luchen calladamente contra lo que estos proclaman.

Bomba-lapa
ERASMO El Mundo 20 Julio 2000

Las palabras pueden brotar del disimulo, el alborozo, el temor, la claudicación: enunciar una estrategia equivale a desbaratarla de antemano. En Aznar, culturista que carga pesas excesivas, fijación freudiana de fondista astuto y rígido, empeñado en bailar El lago de los cisnes con las botas de esquiar. Ante ETA, dice: no doblaremos la rodilla. Mas no es momento de palabras, sino de hechos, pues ahora la posesión de la razón es condición necesaria, pero no suficiente.

Estrategia de ETA
Pablo Sebastián La Estrella 20 Julio 2000

La oleada de atentados terroristas, a los que ayer se sumó otra intentona fallida en Málaga contra un dirigente del PSOE, tiene como primer objetivo reactivar el terror para reforzar (tras el paréntesis de la tregua) el apoyo de sus gentes a la lucha armada y como meta política la ruptura de las fuerzas democráticas en el País Vasco, para institucionalizar un frente nacionalista frente a otro españolista. En el caso de que esto último no fuera posible, ETA buscaría una ruptura en el interior del PNV para que el sector más radical de este partido forme bloque con EH-HB.

Curiosamente, y desde posiciones encontradas, la estrategia política de ETA y del Gobierno de Madrid es muy parecida y tiene su anclaje en la debilidad parlamentaria del Gobierno de Vitoria que preside Ibarretxe. ETA quiere que en el País Vasco se institucionalicen dos frentes: el frente españolista, del PSOE y del PP, a ser posible presidido por Mayor Oreja, en su calidad de ex ministro o de ministro Interior; y el nacionalista integrado por PNV, EA y EH/HB, a ser posible  al margen del Estatuto y de instituciones vascas para instalarse fuera del marco constitucional, a partir de la Asamblea de Municipios (Udalbiza).

El Gobierno de Aznar pretende lo mismo: que se constituya en el País Vasco un frente político y electoral PP-PSOE que consiga en elecciones anticipadas una mayoría suficiente para poder gobernar y, desde ahí, controlar el presupuesto y todos los principales cargos de decisión, en pos de reducir el apoyo electoral, político y cultural que el PNV tiene en la actualidad en Euskadi.

Para alcanzar estos objetivos frentistas, ETA  ha relanzado una ofensiva de atentados sabiendo que el Gobierno de Madrid, lejos de reconocer un fallo policial, los endosará en la responsabilidad política del PNV por no romper con el Pacto de Estella. Ruptura que al día de hoy es imposible porque dejaría al Gobierno de Ibarretxe PNV/EA en minoría, lo que les obligaría a unas elecciones anticipadas y frentistas como las que desea ETA, y también el Gobierno de Aznar.

Mientras el PNV no tenga la garantía del PSOE (que ahora no puede moverse en vísperas de su congreso) o del PP (que en este momento es inviable por la tensión entre Aznar y Arzalluz) de que apoyarán el Gobierno de Ibarretxe si rompen con el Pacto de Estella, Arzalluz y los suyos permanecerán en el entorno de Estella y contarán con los votos de EH en el Parlamento de Vitoria.

De esa manera ETA pone bombas y el PP se las imputa al PNV, a sabiendas ambos de que Arzalluz e Ibarretxe no van a romper con Estella porque eso significaría su derrota política, la perdida del Gobierno de Vitoria y la crisis del PNV. Otra consecuencia de esta situación que también es deseada por ETA y por el PP. Por el PP porque debilitará el nacionalismo vasco y encontrará posibles aliados nacionalistas mucho más moderados, y por ETA porque reforzaría con dirigentes radicales del PNV su frente de ruptura nacionalista, o soberanista.

En realidad tanto ETA como el Gobierno del PP desean tener al PNV de rehén para sus objetivos políticos, y la nueva oleada de atentados de ETA refuerza esa situación, que podría romper el PNV si su actual cúpula de dirigentes deciden hacerse el haraquiri político.

Como alternativa a esta ambición frentista el PNV buscará un acercamiento con el PSOE (de ahí los ataques de ETA a dirigentes socialistas, para impedir esta oportunidad) y, mientras tanto, va dando pasos de ruptura limitada con EH en los ayuntamientos. Un acercamiento PNV-PSOE que también podría interesar al partido socialista, que, en las circunstancias actuales, no quiere elecciones anticipadas porque el PP subiría en Euskadi a costa de Unidad Alavesa y del propio PSOE, y porque el Gobierno de Aznar está utilizando el tema vasco para investirse como el único defensor de la unidad nacional.

Qué salidas tiene esta situación? A corto plazo ninguna. Mientras el Gobierno del PP insista en derribar a Arzalluz de la presidencia del PNV y a Ibarretxe del Gobierno de Vitoria, pidiendo a la vez elecciones anticipadas, los dirigentes del PNV no se moverán. Aguantarán el chaparrón del PP y los atentados de ETA, pero no van a entregar el Gobierno de Vitoria, ni van a cambiar la dirección del PNV a instancias y por presión del PP de Madrid. El PSOE tiene que decidir primero cuál es su dirección, tomar el control del partido y moverse con cuidado en este terreno por la presión política y mediática que el Gobierno ejerce contra el PNV, y contra todo el que se acerque a ellos. Y ETA no va dejar su escalada de atentados porque de esa manera refuerza su posición en su entorno y mantiene su esperanza de un doble frentismo: el nacionalista y el español. Mientras que los objetivos políticos de ETA y del Gobierno del PP converjan, por motivos diferentes, frente al PNV, no habrá solución.

El fracaso del nacionalismo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 20 Julio 2000

Alejandro Muñoz-Alonso es un científico de la política. Escribe desde el análisis riguroso. Expone sin apasionamiento. Hace ciencia. Es un hombre moderado, sosegado, que no se altera. Está en la vanguardia de las ideas. No le conmueven las provocaciones. No gesticula. No hace aspavientos. Su palabra constituye, desde hace cuarenta años, un punto de referencia en la vida española.

    Prologado por Fernando García de Cortázar acaba de publicar un libro, El fracaso del nacionalismo, en el que recoge su pensamiento sobre la cuestión en los últimos veinte años. Textos publicados en diversos diarios y revistas demuestran la coherencia de su criterio y el bisturí con que ha operado uno de los tumores alarmantes de nuestra época, y ahí está la Yugoslavia despedazada para demostrarlo.

    Muñoz-Alonso no cree en la tribu. Fue un avance en la época cavernaria. Pero regresar a la organización tribal de la sociedad sería un error grotesco. Salvadas todas las distancias, tampoco cree el profesor en el nacionalismo, fórmula decimonónica que se ha quedado en la penumbra cuando estamos construyendo entidades supranacionales que hagan más razonable la convivencia y más alta la calidad de vida.

    La lectura de El fracaso del nacionalismo deja, por ejemplo, a Arzallus en el ridículo, en los balbuceos de épocas pasadas. La mejor fórmula para combatir el nacionalismo, que alimenta separatismos hirsutos y terrorismos sangrientos, es la exposición científica de las ideas. Como ha hecho Muñoz-Alonso en este libro excelente.

Milagro será
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 20 Julio 2000

Milagro será que los socialistas recapaciten y aparten de sí la tentación cainita que en materia antietarra está imponiendo en sus filas Felipe González. Milagro es que vivan José Asenjo, su mujer y su hija, porque milagroso es que cuando una bomba lapa está colocada y el conductor pone en marcha el vehículo, falle lo que ha fallado. Pero, ya digo, milagroso será que el felipismo, enseñoreado como nunca del PSOE, cambie su reciente y miserable política de respaldar de boquilla la lucha antiterrorista pero, en la práctica, arremeter contra Mayor Oreja, venga o no venga a cuento, que tras el asesinato de Martín Carpena, evidentemente, no venía. Tras el milagro de Asenjo, menos aún.

La excusa que el feriante Bono exhibe en estos días suyos de capitulación es burda pero clara: el PSOE, dice Bono, respalda al Gobierno de España, faltaría más, en la lucha contra el terrorismo etarra, pero, ojo, no quieren que ese respaldo se confunda con un apoyo al posible candidato del PP Mayor Oreja en las elecciones del País Vasco. Eso significa que cuando les toca apoyarlo como ministro dejan de hacerlo para atacar al posible candidato popular, que, por otra parte, es su socio político en Alava y debería serlo lógicamente en todo el País Vasco. 

Pero milagro será si González no consigue que hasta el PSOE del País Vasco vuelva a pactar con el PNV aunque éste mantenga los dos pies, la cabeza y la boina en el Pacto de Estella. Con explicar pomposamente y haciendo guiños bizqueantes que se trata de lograr que abandonen poco a poco las malas compañías etarras, ya habría quien les aplaudiera -no hay más que ver el giro que el diario de Polanco ha dado en los últimos días al tratamiento del terrorismo, como un «asunto interno» entre PP y PNV- y se cumpliría el designio fundamental de González: abandonar la única compañía mala en su opinión, que es la del PP. 

Si Redondo Terreros no traga, que vuelva Rosa Díez y se querelle otra vez contra Mingote desde el Gobierno vasco. Episodios de iniquidad en el pacto PSOE-PNV los hay para dar y tomar. Ahora pueden descubrir la Ertzaintza como antaño descubrieron la Guardia Civil. ¡Ni Colón! La estrategia de inhibición del PSOE en materia antiterrorista está favorecida por la deriva totalitaria del PCE y Anguita, que al día siguiente del entierro del concejal malagueño ataca a Mayor y le acusa de buscar nada menos que una intervención militar en el País Vasco. Añade Anguita que eso favorece a ETA. ¡Y lo dice desde el Pacto de Estella y defendiendo la autodeterminación! Bueno, pues milagro será que en una pleamar de sangre no se impongan el totalitarismo tronado y el designio cainita de González. Recuérdese el atentado contra Aznar: no fue ni al hospital. Si tanto odio no marca toda la política del PSOE, milagro será.

De la guerra
MARTIN PRIETO El Mundo 20 Julio 2000

Clausewitz era un moralista antes que un guerrero y explica en su célebre tratado que el fin de la guerra no es la ocupación de territorios enemigos, ni siquiera la destrucción de su maquinaria bélica, sino el doblegamiento de su voluntad de seguir en armas; la rendición, a la postre es un acto psicológico.

Es intelectualmente mostrenco, hablando de ETA, referirse a la solución policial sin mentar siquiera la solución armada que se propugna desde el otro lado del espejo, y que es la primigenia. ETA, que se apellida «militar», lleva más de 30 años haciéndole la guerra a España (o al Estado español, para los pazguatos de lo políticamente correcto) en distintos teatros de operaciones imaginarias.

Bajo la dictadura doblaron su guerra de independencia con la lucha por las libertades, encontrando apoyos interiores y exteriores hasta que la extinción del franquismo les deslegitimó. Durante la Transición cometieron la mayor vileza cazando a los militares con un frenesí que hace de su actual ofensiva un juego de escolares, azuzándoles para que dieran el golpe de Estado que tarde y mal pergeñaron algunos en 1981; pero la mayoría de las Fuerzas Armadas aguantó el pulso con entereza. Las dos veces en que ETA-militar se ha sentido flaquear han coincidido con dos treguas para tomar aliento y dos rondas de negociaciones por el acreditado método del doctor Ollendorff («¿Quiere pan?»/ «La tarde es bella»), acumulando la derrota de que la voluntad de los ciudadanos a resistir el secesionismo armado es creciente y firme, porque el terror también es un buen cemento para aunar criterios.

Es de ligeros establecer el fracaso policial cuando hay 600 presos de la secta, más los preventivos o de cumplimiento en Francia y de zorros tontiastutos, no mentar el contumaz fracaso armado de unos gudaris trocados en sayones. El PNV, ya desde los papeles de Ardanza, ha querido levantar un hospital de campaña para una ETA dolorida y baqueteada, y eso ha sido Estella-Lizarra, con la vana esperanza de que los últimos de Filipinas del independentismo armado y marxista declararan una tregua unilateral e indefinida en beneficio de los secesionistas políticos, de derechas y católicos, quienes tras perder Alava, también han sufrido la defección de la Iglesia y de la patronal, enajenándose Navarra y no digamos ya Iparralde.

Seguirán matando porque es fácil, pero no se ve por ninguna parte que puedan superar esa voluntad de la que escribía Clausewtiz y que es la clave de la victoria. ¿Y dentro de 50 años? Para entonces y para todos los presentes, en este teatro de la guerra, cebada al rabo.

Lo mínimo
Editorial El País 20 Julio 2000

MÁS ALLÁ de los acuerdos alcanzados, la importancia de la reunión que celebró ayer la Junta de Seguridad del País Vasco, con la presidencia del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y de su homólogo vasco, Javier Balza, radica en las circunstancias que rodean a la cita. Los responsables de la seguridad pública han vuelto a encontrarse en este órgano de coordinación después de cuatro años de inoperancia y de recientes episodios de enfrentamiento inaceptables, y en el paroxismo de la escalada criminal de ETA. Lo acordado es lo mínimo que los ciudadanos pueden exigir: la puesta en marcha de una comisión permanente formada por mandos de la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Ertzaintza para compartir toda la información que ayude a acabar con ETA y a establecer inmediatamente los dispositivos de protección de las personas que figuran como posibles objetivos terroristas.

Tanto Mayor Oreja como Balza se han comprometido a garantizar la coordinación de las policías bajo su mando por encima de las "disputas políticas" que han abierto una sima entre los gobiernos de Madrid y Vitoria. Con ello no hacen sino atenerse a las responsabilidades inherentes a los cargos que ocupan. A unos servidores públicos no se les puede pedir que simpaticen o que compartan opiniones, pero sí debe exigírseles eficacia en su función y que aparten filias y fobias a la hora de desempeñarla. Mucho más cuando en sus manos descansa la tarea primordial del Estado: proteger la vida y las libertades de los ciudadanos.

Siendo un paso adelante, este orillamiento de las graves discrepancias de diagnóstico y tratamiento de la violencia planteadas entre el Gobierno del PP y el Ejecutivo nacionalista de Vitoria resulta del todo insuficiente para afrontar el desafío de ETA. Ayer mismo, sólo la suerte evitó que los terroristas se cobraran nuevas víctimas entre personas tan alejadas del conflicto vasco como el diputado y secretario general del PSOE de Málaga, José Asenjo , su mujer y su hija. No resulta lícito refugiarse en las diferencias políticas cuando lo que está en juego son los derechos esenciales de las personas, y el asesinato y el chantaje se proyectan contra todos los sectores de la sociedad como una siniestra lotería. En estos momentos cruciales, los políticos deben asumir como prioridad básica la protección y defensa de las víctimas, como ha reclamado el obispo de San Sebastián. Para hacer entender a ETA y a sus hooligans que la vida no es moneda de cambio y que el crimen no tiene premio.

Respuesta policial
Editorial La Razón 20 Julio 2000

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y el consejero vasco de Interior, Javier Balza, se comprometieron ayer a garantizar la coordinación policial y el intercambio de información entre ambos departamentos para luchar contra el terror y proteger a las personas amenazadas por la mafia de Eta, por encima de las discrepancias políticas.
    Es, sin duda, un paso importante y una oportunidad para que Balza demuestre la eficacia de su Departamento en la lucha contra la delincuencia y el terrorismo. Mayor Oreja quiere creer que Gobierno vasco y PNV no son la misma cosa y que una buena relación en materia policial puede quedar al margen de la crisis política, agravada tras las declaraciones de Arzallus y otros líderes del nacionalismo contra la eficacia policial del Gobierno.

    Una colaboración leal y eficaz de la Ertzaintza puede suponer un avance extraordinario en la lucha contra Eta, siempre y cuando el trabajo de los profesionales no se frustre por las intervenciones de comisarios políticos o por órdenes «desde arriba» para evitar que los ertzainas actúen con libertad contra la violencia callejera, como debe esperarse de quien tiene a su cargo garantizar la seguridad de todos los vascos. Aunque no sean nacionalistas o critiquen a Arzallus.

Constitución, kilómetro cero
RAUL DEL POZO El Mundo 20 Julio 2000

Kilómetro cero, ocho de la tarde. Madrid no es el ombligo del mundo, sino el corazón de España, de latido solidario y sereno. Pocas ciudades se han batido tantas veces por la Constitución. Ayer mismo, otra vez, como antes contra el potro y el garrote, Madrid, en camisa, abanicándose, se fue a la Puerta del Sol a manifestarse contra el terrorismo.

Estaban los partidos y los sindicatos, los ministros, las presidentas del Congreso y del Senado, el Defensor del Pueblo; todo el Estado se colocó sobre una tarima, a escasos metros de donde hace unos días dejaron el coche bomba. Bien es verdad que no es gran cosa el Estado en los tiempos de Internet: cabe en una tribuna. Pero, debajo del balcón donde se proclamó la República, no sólo estaba la clase dirigente y los ministros; alrededor del entarimado estaba el pueblo de los fusilados de Goya y del himno de Riego. A las seis de la tarde, el presidente del Gobierno, José María Aznar, llegó a La Moncloa de su viaje por el norte de Africa y se fue a presidir la toma de posesión de Jaime Caruana como gobernador del Banco de España; siguió, minuto a minuto, el desarrollo de la manifestación. El terrorismo es su primera preocupación y está convencido de que esa «violencia anacrónica y mezquina no tiene sentido ni lugar; representa -ha descrito- lo más oscuro de nuestra historia».

Los dirigentes políticos y sindicales mostraron su preocupación por las acciones continuadas y contundentes de ETA. La traca no termina esta vez. Pero ninguno propuso otra respuesta que el silencio, la paciencia y la unidad democrática. No se recuerda tanta presencia de dirigentes políticos e institucionales desde la manifestación de Zamarreño y, aunque la tarde bochornosa no era la idónea para una manifestación, miles de personas salieron de la piscina al centro socarrado por el sol.

La manifestación no fue multitudinaria, pero la gente más consciente de la ciudad fue al kilómetro cero (la Puerta del Sol) porque sabe que todos somos objetivos, las mujeres de la limpieza, los mendigos, los concejales, los periodistas, los policías y los militares sin graduación. Toda España en este julio convulso y mortal es un triángulo de tiro y Madrid, la ciudad que tan bien resiste, el primer objetivo.

Estrategias y realidades
JOSEP RAMONEDA El País 20 Julio 2000

¿Qué hacer con el quiste etarra? Se han probado muchas vías para fundirlo, pero el problema sigue. Al principio, fue la ilusión: muerto Franco, se acabará ETA víctima del sin sentido. No se tenía en cuenta que cuando la violencia se adueña de una organización de este tipo genera unas dinámicas que escapan a la racionalidad política convencional. Frustradas las esperanzas de un final natural de la violencia, todavía en tiempos de UCD, se impuso la idea de que la cuestión terrorista era fundamentalmente un problema vasco y que había que dar poder y autonomía al PNV para resolverlo. Los demás partidos se esforzaron en dar márgenes a los nacionalistas, enganchados todos ellos en un tópico de la cultura de la transición que daba por supuesto que las nacionalidades históricas tenían dueño. Después vino el recurso siniestro al terrorismo de Estado, que sólo sirvió para marcar con el sello de la ignominia la peripecia socialista. Felipe González fue configurando una estrategia a tres bandas: pacto con el nacionalismo vasco, represión policial y contactos con la organización terrorista, que pareció que iba a dar fruto en las conversaciones de Argel. Tampoco.

A partir del asesinato de Miguel Ángel Blanco, la estrategia del PP adquirió su perfil definitivo: prioridad a la acción policial, antinacionalismo ideológico y firmeza ante cualquier intento de cuestionar el marco constitucional. Esta estrategia provocó el choque con el PNV, que había sido fiel aliado en el Parlamento español. Y las discrepancias se convirtieron en confrontación abierta a medida que el PNV iba avanzando en la estrategia opuesta: acercamiento a EH para forzar la incorporación de la izquierda abertzale a las instituciones como camino para la desactivación de ETA. La batalla ideológica se ha intensificado: constitucionalistas contra soberanistas. Y ha tenido inmediatamente una traducción política: la lucha por el gobierno vasco, equívoco trasfondo de la estrategia del PP.

La firmeza del Gobierno recogió sus frutos en 1998, con el acorralamiento político-judicial a ETA y a su entorno que obligó a la organización a anunciar una tregua para oxigenarse. El fracaso de la estrategia peneuvista y la confirmación de la tesis gubernamental de la tregua-trampa han deteriorado definitivamente las relaciones entre los dos partidos. ETA hurga en estas contradicciones con una escalada de violencia.

Algunas voces del entorno del PNV piensan que hay que cortar la dinámica frentista utilizando al PSOE como colchón. Pero para ello es necesario saber si el PNV eleva a definitiva la apuesta soberanista -con unidad de fines y discrepancia de medios con el mundo etarra- o recupera el espíritu de pacto en torno al Estatuto de Gernika. Para salir de dudas sería necesaria la renovación de la cúpula dirigente peneuvista. Entonces sabríamos si Arzalluz era un obstáculo o una coartada.

Cuando se anunció la tregua, se pensó que asistíamos al final de ETA por agotamiento de una generación. Después de la tregua, la realidad es que los mecanismos de reproducción de ETA están funcionando. Y que la kale borroka está siendo una excelente cantera de terroristas. Este salto generacional es quizás el factor más preocupante: la cuestión vasca se propaga más allá de la melancolía de las generaciones del antifranquismo.

ETA lo contamina todo. También la escena política. La cuestión vasca incita al PP ejercer sin pudor como partido nacionalista español. Y lo hace bordeando el mal gusto. Aznar, que ha acertado con su firmeza en momentos decisivos, se está gustando demasiado a sí mismo: los ojos, los labios y la sonrisa suenan a frivolidad en el contexto de la cuestión terrorista. El choque de nacionalismos no parece que sea una vía que vaya a dar más éxitos que las anteriores. Convocar elecciones en el País Vasco parece inevitable por la debilidad del gobierno Ibarretxe. Pero poner demasiadas esperanzas en ellas para resolver el problema es asegurar nuevas frustraciones. Dos datos: El recambio generacional en ETA funciona y, gane quien gane las próximas elecciones, los dos bloques estarán en zona de empate.

Con este panorama, todo proyecto soberanista supone la sumisión de una amplia mayoría (si partimos del mapa vasco que proponen los abertzales). Esto es lo inaceptable, no la independencia. El nudo de la cuestión está como siempre en el reconocimiento de la realidad. Y los discursos nacionalistas sustituyen siempre realidades por mitos.

Felipismo y nacionalismo
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 20 Julio 2000

En el socialismo vasco, como en todo el socialismo español, hay dos puntos de vista radicalmente distintos sobre el nacionalismo y, en función de ello, sobre el terrorismo nacionalista cuya principal expresión es ETA. En la concepción tradicional, la "progre" de los años setenta que cultiva hasta hoy la izquierda intelectual, los nacionalistas son los aliados naturales e incluso estretégicos contra la Derecha, a la que se adjudica en exclusiva una idea unitaria de España o simplemente una idea de la nación española que ellos desprecian o ignoran y que, junto a los nacionalistas, combaten cuanto pueden. Su seguidismo con respecto a Pujol en el asunto de las Humanidades es un ejemplo especialmente claro. La progresía de "El País" es el "bunker" de esa ideología de la negación de lo español, que no acaba en el internacionalismo apátrida sino en el respaldo al nacionalismo antiespañol.

La cosa viene de lejos y ha tenido consecuencias desde siempre. El complejo ante el nacionalismo llevó los socialistas a renunciar, por ejemplo, al primer Gobierno vasco. En Cataluña ha llegado al extremo de entregar el PSOE al nacionalismo de Maragall, hipotecando, si no arruinando para siempre, su condición de partido nacional, ostentosa en sus mismas siglas. De ahí la fuerza creciente, pero no suficiente, del segundo punto de vista, minoritario pero más popular en las bases y del que son portavoces Francisco Vázquez, Rodríguez Ibarra, Múgica o Redondo Terreros. Este sector comparte plenamente la inquietud de la derecha liberal ante el nacionalismo y piensa que el PSOE desaparecerá si asume el federalismo de Maragall. El abandono de la idea nacional, creen ellos, traerá la desintegración del partido y, con él, muy serios problemas para la continuidad nacional de España.

Ese problema de fondo, ideológico, político y ético, es decisivo para el futuro del PSOE, si es que sobrevive al presente. Pero González, que no es ajeno a cierto patrioterismo turístico, siempre ha preferido el antiespañolismo de Pujol al españolismo de Aznar. Por sectarismo, por atavismo y por cálculo de poder. También con la banda etarra trató de negociar en Argel después de haber montado el GAL, pero como no podía rendirse desde el Estado de Derecho sólo quedó en ridículo. Ahora González quiere aliarse con el PNV contra Aznar, y aunque los socios de Arzallus en Estella le mataran a Buesa, él no dudó en acudir a consolar al jefe del PNV frente a las críticas del PP, suscribiendo punto por punto las más disparatadas del PNV a Aznar. Ahora, ETA no le ha matado de milagro al jefe de la delegación andaluza en el Congreso del PSOE, el malagueño Asenjo.

Los terroristas tienen ya cautivo al PNV. No van a dejar que el PSOE le busque una salida. Tal vez por eso el tácito acuerdo que González les ofrece dejando sólo al Gobierno frente a ETA no encuentre respuesta. Al menos, de momento. Sin embargo, no deja de resultar bochornoso que el responsable del GAL y de Argel siga dando lecciones de lucha antiterrorista a Aznar. ¿De qué no dará lecciones Felipe González, nuevo maestro Ciruela, el "que no sabía leer y puso escuela"? Ahora bien, analfabeto y todo, de política sabe latín. Qué tío.

Un verbo que no se conjuga
Lorenzo CONTRERAS La Razón 20 Julio 2000

José María Aznar ha dirigido desde Argel un mensaje inequívoco al PNV. Un mensaje que también tiene por destinatario «solidario» a Eta. O sea, nada de doblar la rodilla. Nada de sucumbir a la presión terrorista.

    Pero hay mensajes y mensajes. El de Aznar, enunciado con la característica frialdad y aplomo de su autor, es un mensaje indignado, de palabras cualificadamente heridoras, dichas para resaltar la condición «miserable» de quienes, según él, están escribiendo las páginas más miserables de la historia del pueblo vasco y aun de la historia de España en su conjunto.

    Pronunciadas estas palabras por quien fue objeto de un salvaje atentado del que salió ileso, tienen en su contenido una intención descalificante que se acerca al insulto. Y como el estilo insultante tiende a ser impolítico porque cierra puertas, cabe concluir que el breve y cortante mensaje del presidente Aznar se parece a una declaración de guerra, no en el sentido de iniciarla, sino en el de aceptarla. En otras palabras, puesto que la planteáis la vais a tener. Y no sólo quienes disparan con balas, sino también los que lo hacen con palabras, actitudes y posiciones dobles.

    Mirando desde las cámaras a los ojos de etarras y nacionalistas, Aznar les ha dicho lo que la contundente victoria popular de marzo autoriza según su punto de vista: no procede doblar la cerviz después de lograr algo tan importante y difícil como una mayoría absoluta en las urnas.

    Manuel Azaña, de quien Aznar se ha considerado alguna vez admirador, recomendaba gobernar con razones y votos. Aznar se siente poseedor de la razón, que es la otra parte del binomio. No tiene que demostrar que los votos son mayoritariamente suyos. Ha arrebatado a los nacionalistas vascos -los etarras también lo son- zonas de presencia en los territorios que consideran exclusivamente suyos y expoliados por la bota española. Ganar sin disparar tiros, sino mensajes, le dio una superioridad que el presidente quiere conservar con la aplicación de la coherencia frente a los que intentan tirotear las razones.

    Sería, desde los votos, muy duro apostar por el apaciguamiento, que no por la pacificación. Apaciguamiento según el diccionario de la Real Academia Española vale tanto como sosegarse y aquietarse. Para María Moliner significa también calmar. Políticamente, desde el Munich del 38 frente a Hitler, o ante Hitler, equivale a ceder.
    En este último sentido, el de apaciguarse cediendo, el verbo no se va a conjugar. Lo probable es que tengamos un verano dramático. Todo se encamina fatalmente hacia su lógica. Problema sin solución.

Un dirigente del PSOE y su familia salvan la vida al fallar la bomba que ETA colocó en su coche
La Policía identifica a Gorka Palacios Alday como el etarra que asesinó a Martín Carpena
MÁLAGA. José María Camacho ABC 20 Julio 2000

Las Fuerzas de Seguridad no albergan ya duda alguna sobre la existencia del «comando Andalucía», grupo que intentó ayer asesinar al vicesecretario del PSOE-A y secretario general de este partido en Málaga, José Asenjo Díez. La Policía ha identificado ya a uno de los integrantes de este «comando», el etarra Gorka Palacios Alday, como presunto asesino del concejal del PP José María Martín Carpena.

C uatro días después del asesinato del concejal popular en el Ayuntamiento de Málaga José María Martín Carpena, ETA intentó matar al «número dos» del PSOE en Andalucía y secretario provincial, José Asenjo, colocando una bomba-lapa en los bajos de su vehículo. El dirigente socialista -que iba acompañado de su mujer y su hija-, se salvó de la muerte de forma milagrosa al fallar el artefacto, que fue explosionado por agentes del Tedax.

El secretario provincial y diputado socialista salió a las nueve y media de la mañana de ayer de su domicilio, situado en la calle Pepita Jiménez, en la urbanización Cerrado de Calderón, una de las más lujosas de la capital, junto a su mujer Macarena Ruiz y a su hija Laura, de quince años. para trasladarse al centro de la ciudad.

Asenjo, cuyo nombre figuraba en un listado del anterior «comando Andalucía», tomó su coche, que tenía en el aparcamiento del edificio, y al arrancarlo escuchó una pequeña explosión, parecida al sonido de un petardo, procedente de la parte baja del vehículo. Ante ello, salió del turismo y comprobó que salía un poco de humo de debajo del vehículo. A continuación miró con cuidado y, al observar que había una caja metálica adosada a la parte baja del turismo, se dirigió a su mujer y a su hija para alertarles e indicarles que salieran rápidamente del coche.

Seguidamente, los tres subieron a su domicilio desde donde llamaron por teléfono al delegado del Gobierno andaluz y compañero de partido de Asenjo, Luciano Alonso, para informarle de lo ocurrido. Acto seguido, Alonso se puso en contacto telefónico con la Subdelegación del Gobierno, y un grupo del Tedax se desplazó al lugar. Los agentes retiraron el artefacto de los bajos de vehículo y procedieron a realizar una explosión controlada.

FALLO DE LA BOMBA
La bomba-lapa, que contenía kilo y medio de dinamita, era del tipo péndulo y no llegó a explosionar al producirse un fallo en el sistema de ignición de la carga.

En sus primeras declaraciones, Asenjo reconoció que él y su familia habían tenido mucha suerte, «algo que por desgracia otras personas no pueden decir» y aseguró que tenía una sensación «de perplejidad, porque todavía no soy consciente del riesgo», aunque intenta ver «el lado bueno» de lo ocurrido. Su esposa Macarena Ruiz coincidió con estas manifestaciones y aseguró que «su familia se siente muy afortunada, aunque sentimos que haya gente como Martín Carpena que no pueda decir lo mismo».

El dirigente socialista sabía estacionado su vehículo, un Honda Civic, en un lugar distinto del habitual, ya que regresó con él anteayer desde Sevilla y lo estacionó en una zona de aparcamiento, y no en la calle en la que suele hacerlo, lo que supone que ha sido sometido a estrechos seguimientos.

AMENAZA DE COCHE BOMBA
Por la tarde, la Policía acordonó la calle Sierra de Grazalema, en la zona de El Limonar, donde viven varios cargos públicos del PP, como el diputado Manuel Atencia y el concejal de Deporte, Javier Berlanga, ante el anuncio de un coche bomba. Posteriormente se comprobó que era una falsa alarma.

El delegado del Gobierno en Andalucía, José Torres Hurtado, y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, se reunieron por la tarde en la subdelegación del Gobierno en Málaga, junto con el consejero de Gobernación de la Junta, Alfonso Perales, y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, para abordar temas relacionados con la seguridad.

El Gobierno andaluz, a través de un comunicado, manifestó que ETA «no tiene futuro, pero la democracia, sí», y condenó la campaña de terror e intimidación que ETA trata de extender en Andalucía con el atentado que el pasado sábado costó la vida al concejal del PP en el Ayuntamiento de Málaga José María Martín Carpena y el intento de asesinato de Asenjo.

ESTRATEGIA DE PÁNICO
Según el Gobierno andaluz, la banda terrorista, aún «sabiendo que su sinrazón y fanatismo carecen de futuro, pretende amedrentar a quienes defienden la libertad y la democracia como valores superiores de la convivencia entre seres civilizados».

El Gobierno andaluz afirmó que ETA no se saldrá con la suya y advirtió que los terroristas acabarán claudicando inevitablemente, ante la voluntad de la inmensa mayoría de los ciudadanos vascos.

A raíz de los atentados sufridos en la capital malagueña, distintos colectivos, partidos políticos y sindicatos han convocado hoy una manifestación en la Plaza de la Merced bajo el lema «Málaga por la paz» a partir de las nueve de la noche.

El PSOE de Málaga, en un comunicado de condena, expresó que ETA con estas acciones pretende socavar «nuestro sistema político atentando contra los representantes democráticamente elegidos por los ciudadanos en una estrategia del pánico».

La viuda de Martín Carpena, a «Sur»: «Sólo espero que sufran lo que yo»
MÁLAGA. ABC 20 Julio 2000

Elvira Calvente, viuda del concejal malagueño José María Martín Carpena, asesinado el sábado por ETA, mostró ayer su dolor en una entrevisa concedida al diario Sur de Málaga asegurando que «sólo espero que los asesinos de mi marido sufran lo que estoy sufriendo yo». Elvira manifestó que desconoce por qué la banda eligió a su marido como objetivo ya que «José era un marido, un padre y un hijo ejemplar».

Además, expresó emocionada que Martín Carpena «en absoluto era un político profesional, sino un trabajador honrado y un servidor público que sólo quería lo mejor para Málaga, y esto le ha costado la vida».

Después de pedir que el crimen «al menos sirva para que se acabe la violencia», la viuda mostró su sincero agradecimiento por los apoyos recibidos, especialmente en la masiva manifestación que se celebró anteanoche en Málaga. «No sé qué va a pasar —añade en otro momento de la entrevista respecto a su futuro—. Sólo sé que le tengo pánico a bajar las escaleras y encontrarme de golpe con el lugar donde asesinaron a José María delante de mí y de nuestra hija».

Elvira afirmó que ha recibido una carta «hasta del lehendakari Ibarretxe» y «tengo que decir que sí, que todos los pésames están muy bien, pero nada ni nadie me devolverá a mi marido, que es lo que yo quiero».

Elvira recordó los hechos de la siguiente forma: «el muchacho de la gorra estaba de broma y por eso me dirigí hacia él y le regañé; después, cuando vi que apuntaba fríamente con una pistola y que José María se agarraba a la ventanilla rota del coche y caía al suelo, me di cuenta del drama y entonces me puse a gritar pidiendo una ambulancia, caminando sin rumbo fijo y sin saber qué hacer ni a quién recurrir».

Manifestación en Madrid contra ETA: «Las formaciones nacionalistas deben entender que la comprensión o la ambigüedad alientan a los asesinos»
MADRID. Javier Herrero ABC  20 Julio 2000

Miles de ciudadanos, junto a representantes políticos y sindicales de primera línea, se concentraron ayer ante la Puerta del Sol de Madrid para rechazar la violencia etarra y lanzar un mensaje de atención a las formaciones nacionalistas vascas, «que tienen que entender que la comprensión, el silencio o la ambigüedad legitiman de hecho la violencia, dan un respiro a los asesinos y alientan sus esperanzas».

Una vez más, la ciudadanía respondió al llamado de las fuerzas políticas y sindicales para lanzar un grito de protesta conjunto contra la violencia etarra. Bajo el lema «Madrid, por la paz y la libertad, terrorismo ¡no!», miles de ciudadanos se manifestaron ayer en la Puerta del Sor de la capital para mostrar su condena por los recientes atentados etarras. No obstante, entre los gritos de «ETA, sin pistola no sois nada», ayer se mezclaron y reiteraron mensajes en contra del líder del PNV.

«Arzalluz y HB, la misma mierda es» o «Arzalluz, cabrón, no tienes perdón» constituyen algunos de los eslóganes que la multitud profirió tras la lectura del manifiesto, también muy crítico con la postura marcada por los partidos vascos en relación con la violencia. El alcalde de Villanueva de la Cañada y presidente de la Federación Madrileña de Municipios, Luis Partida, fue el encargado de leer ante los presentes el manifiesto consensuado por todos los partidos, sindicatos y organizaciones sociales, tras el que siguieron cinco minutos de silencio por José María Martín Carpena, asesinado por ETA el pasado sábado en Málaga.

MENSAJE A ARZALLUZ
Asimismo, el texto fue modificado a última hora para aludir al intento frustrado de la banda terrorista de atentar contra la vida del concejal socialista en Málaga José Asenjo Díez, mediante una bomba-lapa adherida a los bajos de su vehículo. Su contenido fue muy claro, sobre todo en lo referente a la postura de las fuerzas nacionalistas vascas, las cuales —rezaba el manifiesto— «deben entender que la democracia no admite debilidades y que la comprensión, el silencio o la ambigüedad legitiman de hecho la violencia, dan un respiro a los asesinos, y alientan sus esperanzas de que los actos criminales consigan sus propósitos».

Esta circunstancia fue igualmente puesta de manifiesto por los líderes políticos que se acercaron hasta los microfónos de los periodistas. El presidente de la Comisión Política del PSOE, Manuel Chaves, subrayó que el acto era «una nueva llamada y un nuevo toque de atención al PNV». Más aún, el líder socialista consideró que al partido de Arzalluz «ya se le están acabando las excusas y los argumentos para mantener los contactos con EH y con el entorno de ETA o para mantenerse dentro del Pacto de Lizarra».

Del mismo modo, el ministro de Economía y vicepresidente segundo del Gobierno, Rodrigo Rato, confió en que «las voces que se están produciendo no sólo en Madrid sino en el País Vasco en contra de la violencia las escuche el PNV y el señor Arzalluz, que es quien las tiene que escuchar».Por su parte, el secretario general del PP, Javier Arenas, lanzó un mensaje de esperanza y se mostró convencido de que se mostró convencido de que el terrorismo y la violencia «no van a ganar esta batalla».

Representantes de primera línea de todas las fuerzas políticas y sindicales, ocuparon su lugar sobre la tarima, tras el alcalde Partida, desde donde escucharon el manifiesto. Por el Gobierno acudieron, además del vicepresidente segundo, Rodrigo Rato, el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Juan Carlos Aparicio, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y el titular de Administraciones Públicas, Jesús Posada. El presidente del Ejecutivo, José María Aznar, que ayer regresaba de su viaje a Mauritania, no acudió finalmente al acto, aunque hasta última hora no se descartaba su presencia. Sí estuvo en el acto, sin embargo, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Loyola de Palacio.

El Partido Popular estuvo representado asimismo, entre otros, por el ya mencionado secretario general de la formación, Javier Arenas, o el coordinador de Organización, Pío García Escudero. Igualmente participaron en la concentración el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, y el presidente de la Comunidad, Alberto Ruiz-Gallardón.

Por el PSOE, acudieron el presidente de la Comisión Política, Manuel Chaves, la presidenta de la Federación Madrileña, Cristina Alberdi, y el secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo-Terreros. Junto a ellos estuvieron, entre otros, el portavoz parlamentario de IU, Francisco Frutos, las presidentas de las Cámaras, Luis Fernanda Rudi y Esperanza Aguirre, y el defensor del pueblo, Enrique Múgica.

Von Papen en Azkoitia
HERMANN TERTSCH El País 20 Julio 2000

En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial embarrancó en la costa guipuzcoana un submarino alemán. La tripulación tuvo mucha suerte. Sus miembros rescatados ilesos pasaron el resto de la guerra en el Balneario de San Juan en Azkoitia, hoy por desgracia desaparecido al igual que la vieja torre junto al mismo. Sus anfitriones los recordaban décadas después con mucho afecto. "Qué corteses eran todos. Venían mucho a la biblioteca a pedir libros y siempre los devolvían el día prometido. Iban impecables y eran educadísimos. Saludaban a golpe de tacón. Unos auténticos caballeros", recuerdo comentar a mi abuela.

De pequeño, en San Juan, los imaginaba paseando por la frondosa ribera del Urola, leyendo a Verlaine y a Novalis, citando a Goethe y a Schiller en culta conversación entre ellos y saludando cortésmente a las jovencitas de los caseríos adyacentes. Unos auténticos "Junkers" desembarcados en Azkoitia. Los Junkers eran los miembros de la pequeña aristocracia rural prusiana, principal fuente de cuadros e ideología del bismarckismo, cuyo mundo fue tan magníficamente retratado por Theodor Fontane en su célebre novela Der Stechlin.

Pero la ingenuidad infantil es efímera y el tiempo nos impone una lucidez tantas veces árida y ácida. Llegó un día en que, de repente casi, fui consciente de que aquellos caballeros elegantes e ilustrados, hasta su encontronazo con unas amables rocas, creo que entre Guetaria y Zumaya, habían estado dedicados al hundimiento de buques, de guerra por supuesto, pero también mercantes y de pasajeros, todo ello por encargo del almirante Alfred Dönitz, aquel hombre que tan rápidamente pasó de gran militar a lacayo de Hitler.

Todo lo hicieron por una causa, en una guerra. Seguro que no eran nazis todos y que muchos no disfrutaban hundiendo buques civiles. Ni el cocinero, ni los marinos, ni los pinches, ni siquiera los oficiales y el capitán se mancharon jamás las manos de sangre en sentido literal. No participaron en matanzas de polacos, judíos o rusos. Nunca quemaron a serbios vivos en sus iglesias ni arrasaron pueblos griegos. Sin embargo, desde que supe de sus labores en el Atlántico, nunca pude volver a imaginarlos leyendo poesía junto al Urola, compartiendo mis gustos y mis valores. Dejaron para siempre de formar parte de esa comunidad de seres humanos, del pasado, del presente y del futuro, a la que se aspira a pertenecer, porque en su compañía imaginada uno se siente un poco mejor persona cada día y arropado por la calidad humana.

En los tiempos en los que aquellos náufragos alemanes paseaban por Azkoitia y -imaginaba yo- se fotografiaban seguramente con una flamante cámara Zeiss frente al palacio de los Caballeritos, ese símbolo olvidado de la ilustración y la lucha de los individuos libres contra el oscurantismo, un compatriota suyo, Franz Von Papen, ya sólo era embajador del Tercer Reich en Turquía, puesto menor en tiempos tan tempestuosos. Tan lejos aquello de los bosques de San Juan y de Loyola. Y, sin embargo, aquel remoto y ya acabado embajador Von Papen era uno de los hombres con mayor responsabilidad de la presencia de todos aquellos soldados alemanes en la tierra de San Ignacio.

Von Papen no era prusiano. Nacido en Westfalia en una vieja familia católica, fue un líder prometedor del llamado nacionalcatolicismo en la década de los veinte. Piadoso, tradicionalista, siempre defensor de los valores patrios, estaba convencido de que el constitucionalismo del canciller Heinrich Bruning en la República de Weimar no podía ofrecer las defensas necesarias a Alemania contra las ideas foráneas, sobre todo las bolcheviques, que ponían en peligro la esencia misma de la nación. Gracias al presidente Von Hindenburg y al también militar Kurt Schleicher, Von Papen consiguió derribar a los defensores de la constitución. Asumió la cancillería y disolvió el parlamento de Weimar el 12 de septiembre de 1932. En los meses posteriores, levantó todas las limitaciones a las actividades paramilitares del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Se fue alejando cada vez más de sus correligionarios del Partido Católico del Centro y acercando a los nacionalsocialistas.

La violencia ejercida contra los enemigos de su causa comenzó a parecerle legítima a este católico tan obsesionado antes por el orden. La legalidad empezó a parecerle un valor muy relativo, incluso despreciable ante la grandeza de los designios de la patria y los propios como líder. Cesado por el presidente de la república a instancias de quien había sido su mentor, consumó el salto irreversible: entró en negociaciones, primero secretas, después abiertas, con Hitler. Hubo acuerdo. En su soberbia y ambición infinitas, Von Papen estaba convencido de que sería él quien dirigiría el gran frente unitario de las fuerzas nacionales alemanas contra el enemigo exterior e interior. Pensaba hacerlo de una forma autoritaria pero en absoluto criminal. Él, creía, podría poner freno a las veleidades violentas del partido nazi de aquel pequeño histrión austriaco de clase baja.

Fue él quien propuso y elevó a Hitler a la cancillería, gracias a sus propios escaños en el parlamento y tras vencer las dudas que albergaba al respecto el ya senil presidente Hindenburg. No tardó aquel católico anticomunista en entender lo mucho que se había equivocado. Pronto era un títere patético a merced de la tiranía de quienes despreciaban la vida. En 1934 cesó como vicecanciller. Durante cuatro años sirvió de pelele de los nazis como embajador en Austria, dedicado a los preparativos para el Anschluss (la anexión). Después Hitler lo aparcaría con desprecio en Ankara.

Von Papen nunca mató a nadie. Es de suponer que nunca habría podido hacerlo. Era un hombre de conducta personal intachable, de educación exquisita. Tenía tan poco en común con los rufianes y delincuentes que formaban parte de los Camisas Pardas de la SA como, por ejemplo, Xabier Arzalluz con los niñatos intoxicados de patria que mantienen ocupada desde hace años la calle Jon Bilbao de la Parte Vieja donostiarra. Pero en el momento clave de su vida, el impecable hombre de orden Von Papen cruzó la frontera invisible y se alejó de esa gran comunidad imaginada que ve en la vida de todo y cada uno de los individuos humanos un valor supremo y sagrado. Y acabó mano a mano con los Camisas Pardas en la carrera hacia el crimen y la catástrofe. ¿Cómo llega un hombre maduro y culto, en una sociedad moderna y libre, a emprender semejante camino?

Muchos lo han estudiado desde los ángulos más variados. Ambición, obcecación, fanatismo o cálculo, todo se ha dicho sobre Von Papen. En todo caso, algún móvil muy poderoso lo llevó a negociar, especular y medrar con la vida y la muerte de otros. La clave de su comportamiento radica probablemente en que este católico llegó a odiar más a sus adversarios políticos que al crimen y sus pontífices. Su miedo al fracaso e incapacidad de arrepentimiento le llevaron a ignorar principios supremos. Fracasó de todas formas. Pactó con el nazismo para imponer sus planes y sus ideas y sucumbió humillantemente ante un Hitler que lo despreciaba profundamente como demostraba una y otra vez. Fue Von Papen, con su política de pactos, quien entregó a Hitler los instrumentos necesarios para el genocidio, el colaborador necesario para las muertes aisladas primero, la guerra de tierra calcinada y los campos de exterminio después.

Von Papen nunca estuvo en Azkoitia, pero tuvo gran parte de la culpa de que allí se hallaran, al final de una guerra con cincuenta millones de muertos y la civilización en llamas, unos hombres jóvenes alemanes que podrían haber tenido un pasado más digno y un futuro mejor.

Su vanidad y su soberbia, su incapacidad para admitir errores y para ver y sentir la línea que separa la civilización del crimen, le costaron unos años de cárcel impuestos en Nuremberg. Pero sobre todo le costaron el saber lo sucedido y de su responsabilidad. Hasta el final de sus días tuvo que vivir con el recuerdo de los crímenes que había comprendido primero, explicado después y al final favorecido e incluso inducido. Y consciente por supuesto del desprecio que por sus actos sentían todas las personas y sociedades con dignidad y compasión. Todo ya demasiado tarde para Von Papen, el de Westfalia. ¿También para el de Azkoitia?

Fuegos artificiales en Cataluña
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 20 Julio 2000 

Como no hay pecado sin castigo, Jordi Pujol tiene cerca a Josep Antoni Duran Lleida. Como tampoco existe causa sin efecto, la ambición política de Duran Lleida, más delgado cada día, genera la irritada desconfianza de Pujol. Así se cumple, también en Cataluña, el inexorable principio según el cual un Gobierno no necesita de la oposición para tener problemas: se basta a sí mismo para crearlos.

El próximo domingo, como gran acto de fin de curso, está convocado el consejo nacional del CDC. Pujol llega cansado —¿harto?— por el acelerado debate interno que, en el seno de «su» partido, trata de propiciar pactos con ERC, unos, o con el PP, otros. Al veterano, correoso y astuto catalán no le gustan esas situaciones inestables. «No debemos definirnos en función de otros», les predica a los suyos, y está dispuesto, incluso, a disolver el Parlament y convocar nuevas elecciones. No será él quien pierda la iniciativa y menos en un debate sobrevenido, artificial, que, de hecho, sólo puede beneficiar a los socialistas.

En infeliz coincidencia, Duran Lleida, el gran «Antón perulero» —de Perú, no de pirulí— de la política española, atiende a su juego. Sabe que la realidad de su Unió Democrática de Catalunya es virtual y que, como buen democristiano, debe aprovechar los momentos más inesperados para mantener viva su ficción/incógnita representativa. ¿Es algo Unió sin Convergencia? El subordinado líder, cada día en peor relación política con su jefe Pujol, no quiere perder su parcelita de poder y protagonismo. No cesa en la creación de tretas, algunas muy ingeniosas, para aplazar la voluntad de Convergencia —sabia de cara al futuro— de fusionar los dos partidos hoy coaligados como método integrador/dinamitador que ponga punto final a la estrambótica situación que, si no nos sorprende más, es porque la costumbre maquilla cualquier rareza.

Dice Duran, maestro en el victimismo como le capacita su sustrato democristiano, que los convergentes —elude la referencia a Artur Mas— quieren desprestigiarle. Y dice que le quieren desprestigiar, unos, señalándole como próximo al PP y, otros, caricaturizando su deseo inconfesado de ser ministro en Madrid. «Si hubiera querido ser ministro, dice, ya lo hubiera sido». Aparte de que José María Aznar nos deba una explicación que nos aclare de qué no fue ministro el mucilaginoso Duran, no deja de ser sintomático que la pasión por suceder a Pujol, en el partido y en la Generalitat, avive tanto el celo y extreme tanto la fuerza de los fuegos de artificio que la situación parece, verdaderamente, tormentosa. En un escenario menos sereno que Cataluña, llegaría la sangre al río. El seny hace milagros. O los evita.

Del Castillo pide no mezclar Historia y política para conservar la ecuanimidad 
SANTANDER. P. H. ABC  20 Julio 2000

La ministra de Educación, Cultura y Deportes, Pilar del Castillo, fue ayer la encargada de entregar el XIV Premio Internacional Menéndez Pelayo al académico de la Historia José María Jover Zamora. Del Castillo mostró su satisfacción porque el premio haya recaido en Jover Zamora, director de la «Historia de España» de Menéndez Pidal, y destacó el vigor de su personalidad y su defensa del concepto de civilización.  

La titular de Educación se refirió durante su discurso a la controversia que se ha generado recientemente sobre la enseñanza de la Historia de la que aseguró que era una «polémica peligrosa no siempre de la calidad que sería deseable». Para Del Castillo «los políticos debemos tratar de evitar apropiarnos, como si tal cosa, de aquellos saberes profesionales que no nos pertenecen. El saber histórico por su complejidad está especialmente necesitado de ese respeto». La ministra reconoció que Política e Historia tienen una serie de vínculos importantes pero que, pese a ellos, «una clara y rigurosa distancia debe ser mantenida entre una y otra si queremos preservar la calidad del saber histórico y la sensatez y la ecuanimidad de la acción política en materia de educación».

Asimismo repasó las principales deficiencias de la enseñanza de la Historia en la educación secundaria española. Concretamente se refirió a que entre los alumnos existe «dificultad para comprender y describir la ordenación y el desarrollo temporal de los acontecimientos e incapacidad para entender en sus propios términos el funcionamiento de otras ordenaciones de valores así como de relaciones sociales y económicas diferentes de nuestra sociedad occidental aquí y ahora.»

Del Castillo criticó algunas opiniones que tienden a considerar que «los españoles no tenemos en común otro pasado que una serie de acontecimientos reducidos a tópicos sin ninguna vigencia para los españoles de hoy. Los Reyes Católicos, la Monarquía hispánica y otras anécdotas irrelevantes». También consideró «profundamente desafortunada y errónea» la opinión según la cual la convivencia y libertad de los últimos veinte años se basa en el olvido de lo ocurrido en la historia contemporánea española. En opinión de la titular de Cultura, «con el bagaje de nuestra historia contemporánea, junto con la vocación universalista podemos hacer frente a esos problemas mucho mejor que con el rechazo al verdadero desafío que tenemos por delante». 

El director de la Real Academia de la Historia, Gonzalo Anes, fue el encargado de hacer la «laudatio» del nuevo premio Menéndez Pelayo. Durante su intervención, Anes consideró que este premio le llega a Zamora «en el momento de mayor esplendor de su actividad investigadora y académica» porque después de toda una carrera de estudio y docencia «le llega el tiempo de la cosecha». El director de la Academia de Historia describió a Zamora como «un historiador humanista, formado en la investigación más rigurosa y ecuánime, objetivo y respetuoso con las opiniones de quienes no piensan como él». Asimismo, añadió que el premiado «es el historiador que más ha contribuido a dar a conocer el pasado de España, a rechazar maniqueismos inventados, polaridades absolutizadoras y gesticulaciones condenatorias». 

Anes hizo un repaso de la trayectoria de Jover Zamora y resaltó su «acción portentosa» como director de la «Historia de España» que publica la editorial Espasa unida al nombre de Ramón Menéndez Pidal. Explicó que en esta obra han colaborado 430 historiadores y que, de los 56 volúmenes publicados, José María Jover dirigió 40 y escribió cinco estudios preliminares. Para Anes «en ningún otro país de la Europa unida existe hoy, en curso de publicación, una obra equiparable a esta en calidad, en ilustraciones y en perfección editorial». El rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, José Luis García Delgado quiso resaltar el modo de trabajo de Jover Zamora, que calificó de «artesanía intelectual», su entendimiento del oficio de historiador como pedagogo social y su concepción integral de la Historia «en las antípodas de cualquier aproximación reduccionista o intolerante».

"El sistema educativo español no enseña a leer y escribir", según García de la Concha
EFE  Libertad Digital 20 Julio 2000

El director de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, consideró que, "por fallo de todos", el sistema educativo no está enseñando "aquello que es básico, a leer y a escribir", lo que provoca que haya “"capas de la juventud que con dificultad articulan una frase".

García de la Concha, que esta semana imparte un curso sobre Literatura, "La modernidad literaria en España. Teoría y práctica estéticas en la Edad de Plata (1898-1936)", en la Universidad Menéndez Pelayo de Santander, señaló que la crisis del papel de las Humanidades en la enseñanza "es universal y viene rebotando desde hace tiempo, lo que encierra multitud de problemas".

En su opinión, esta crisis está ligada a que "vivimos en una civilización condicionada por lo material y muy tecnológica, y en la que, además, hay, no sólo en España, problemas de planes de estudio y métodos de enseñanza". El director de la RAE, recordó que esta institución está volcada en la defensa de la unidad del idioma de todos los hispanohablantes. Fruto de ello es la 22 edición del Diccionario de la RAE, "la más panhispanoamericana" y que verá la luz en otoño del año que viene, y el Diccionario de Dudas, cuya publicación está prevista para dentro de tres años, aunque Internet lo difundirá previamente por entregas.

Las nuevas tecnologías han provocado un "cambio total" en el trabajo de la Academia. Así en 1993, cuando la informática entró en esta institución, había trece millones de fichas de papel, que hoy se han convertido en un fichero informático que guarda 250 millones de registros léxicos.

Otra de las preocupaciones de la Real Academia de la Lengua es la lucha contra "la avalancha de anglicismos" que recibe el idioma español, aunque su director entiende que esta misma preocupación existía en el siglo XVIII con respecto de los galicismos, "la lengua es muy sabia, porque es el pueblo el que la habla y la va cribando".

Un centenar de abogados catalanes firma un manifiesto en favor del castellano
La asociación «Cives Iure» denuncia un «pacto tácito» para imponer una «bula» lingûística
A raíz de los recientes casos derivados de la polémica lingûística que han terminado en los tribunales, la asociación «Cives Iure», formada por más de un centenar de abogados catalanes, difundió ayer un comunicado con la intención de que se deje de «demonizar» tanto a «ciudadanos como a entidades cívicas» por recurrir frecuentemente a la Justicia para defender la cooficialidad y el bilingûismo lingûístico en Cataluña. El grupo de abogados y juristas ha declarado que la sociedad catalana debe denunciar el uso desmesurado de la ley del catalán para grarantizar la libertad de expresión.
Xiana Siccardi - Barcelona . 20 Julio 2000

«Cives Iure» recalcó el proceso de «judicialización» al que está sometido últimamente el bilingûismo en Cataluña e hizo un llamamiento a través de su documento para que la libertad de expresión figure firmemente separada del poder judicial. La entidad subrayó que «la labor jurisdiccional no debe quedar condicionada por prejuicios que puedan enturbiar el principio fundamental de su función, la independencia judicial», además de presentar la posibilidad de que puede haberse llegado a formar un «pacto tácito», suscrito en la Transición, por el que se acordó una suerte de «bula» para la política lingûística.

    El secretario de la asociación, José Domingo, explicó que durante este periodo de la Historia, el catalán no podía someterse a los Tribunales «porque no se incluían en el control jurídico los asuntos que pudieran molestar». Domingo dijo que ahora los políticos catalanes han tomado una determinación similar al resultarles más cómodo. La asociación consideró «especialmente preocupante» la actuación del Parlamento de Cataluña y del Gobierno de la Generalitat por «pretender la existencia de un fuero especial, que hurte del control judicial a aquellos actos que tienen como objetivo la normalización de la lengua catalana». La existencia de ciertos grupos que actuasen al margen de la ley supondría otorgar una cierta «impunidad e inmunidad» a aquellos que bajo esta excusa de normalización «pudieran haber cometido actividades contrarias a derecho», además de presionar a diversos miembros pertenecientes a la Administración de Justicia y coartar «los derechos y libertades de las personas».
<

 

Recortes de Prensa   Página Inicial