AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 21 Julio   2000
#Buganvillas
Alfonso USSÍA ABC 21 Julio 2000

#Málaga, Málaga
Carlos HERRERA ABC 21 Julio 2000

#Málaga, alegre y confiada
Joaquín MARCO La Razón 21 Julio 2000

#Nota del Editor: Problema político que asesina
21 Julio 2000

#Eusko Alkartasuna, un paso más allá del desvarío del PNV
Impresiones El Mundo 21 Julio 2000

#El pacto de información entre la Ertzaintza y las FOP
Lorenzo Contreras La Estrella 21 Julio 2000

#No me gusta Aznar hablando
MANUEL HIDALGO El Mundo 21 Julio 2000

#Aznar dice no
EDUARDO HARO TECGLEN El País 21 Julio 2000

#Madrazo y Frutos, contra la democracia
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Julio 2000

#La Policía identifica a los tres jóvenes que vivían en el piso franco
EFE El Mundo 21 Julio 2000

#Atacan en San Sebastián la farmacia de un miembro del Foro de Ermua
OTR/PRESS El Mundo 21 Julio 2000

#La policía desactiva en Málaga un coche bomba abandonado por ETA
EL MUNDO 21 Julio 2000

#Iturgaiz acusa al PNV de intentar «poner precio a la paz» en su nuevo documento sobre el marco jurídico
ALVARO VITORES El Mundo 21 Julio 2000

#Crece la población en Cataluña que se siente igual de española que catalana
MADRID. M. Calleja ABC  21 Julio 2000

#Nota del Editor: Campaña de propaganda
21 Julio 2000

#Habla Habermas :"Mientras vascos y catalanes tengan los mismos derechos cívicos que los demás españoles, no hay ningún fundamento para la recesión"
OVIDIO GARCÍA PRADA La Vanguardia  21 Julio 2000


Buganvillas
Por Alfonso USSÍA ABC 21 Julio 2000

Hace un año, el Tribunal Constitucional, dominado por una mayoría medrosa y meliflua, abría las puertas de la libertad a la piara de cerdos que conformaba la llamada «Mesa Nacional» de Herri Batasuna, condenados por el Tribunal Supremo por colaboración probada con el terrorismo. De cuando en cuando, mientras escribo, llevo la mirada hacia mi valle, y admiro el esplendor de las buganvillas. Los fríos del último invierno a punto han estado de matar a las buganvillas rojas, pero han resistido. Las moradas son más fuertes, y nunca se dan por vencidas.

Del muro nace y se desangra una maravilla compacta de rojo violento y brillante. Hace un año, gracias al temblor espasmódico de la mayoría de los miembros del Tribunal Constitucional, los más duros y sanguinarios cabecillas de Herri Batasuna recibían en sus pueblos y hogares la bienvenida de los suyos. Abrazos y besos, honores de héroes, homenajes de hachas y serpientes. Florencio Aoiz, José María Olarra, Gorka Martínez, Rufino Echevarría, Tasio Erquicia, Carmelo Landa y el resto de la piara volvían al tajo dispuestos a todo. 

Un año después, se aprecia que su esfuerzo ha dado extraordinarios resultados, y que la banda terrorista ha recuperado su pulso y eficacia. Las buganvillas rojas crecen en las paredes y muros orientados al sur, resguardados de los vientos gélidos del invierno norteño. En los lugares de clima templado, las buganvillas no padecen, pero nunca adquieren la belleza de las de arriba, triunfadoras de golpes de hielo, noches de lobos y febreros sin vida. En los sitios del sur de España, las buganvillas viven, pero en el norte, estallan. Sangre que no duele, ni hace llorar, ni abre el desahogo de la ira, ni hiere con la desesperanza. Pero sangre de tierra, al fin y al cabo, que ayuda a recordar y discernir. Cuando la otra sangre, la del hombre, se extiende sobre el suelo desde el cuerpo muerto de un inocente, algún miembro del Tribunal Constitucional podrá sentir —es un juicio de valor— un arreón de angustia y arrepentimiento por su cobardía disfrazada de Justicia. Entraron en la cárcel por lo que eran y como eran la abandonaron para seguir siéndolo. Ya han recuperado el mando y se notan sus años de experiencia.

Las buganvillas rojas no son plantas recomendables para ser contempladas por algunos miembros del Tribunal Constitucional. Los colores duelen, y más si se dibujan en su momento más estallante. No existen las buganvillas marrones, que encajarían mejor con la falta de armonía de esas miradas. El rojo violento puede ser el más bello y el más terrible de los colores, pero en las mentes perturbadas por el remordimiento, ese rojo siempre daña.

Cuando veo el prodigioso esplendor de las buganvillas rojas me alegro de no sentir el golpe de la vergüenza, el golpe, quizá, del desprecio por uno mismo, infinitamente más doloroso que si de otro viene. La naturaleza ofrece, cada verano, lo mejor de sus misterios. Lo hace para que disfrute la mirada del hombre, para que aprenda a valorar la sombra de la luz, la vida de la muerte. Algunos ojos no soportan el manchón deslumbrante y cegador de las buganvillas rojas, porque sus conciencias no lo resisten. Hace un año, la mayoría de los miembros del Tribunal Constitucional, sabiendo lo que hacían y por qué lo hacían, abrían las puertas hacia la libertad a una piara de cerdos salvajes sedienta de sangre y de venganza. Los resultados están ahí. A sus indignos compañeros que intentaban disimular su perversidad con palabras y mensajes les han advertido que no es ése el camino. Y han vuelto por donde solían, por la misma senda que les llevó a esa cárcel que les abrió un buen día de verano el Tribunal Constitucional.

A mediados de agosto, al menos en el norte de España, las buganvillas rojas inician su sueño. Las flores recuperan su personalidad de hojas y el rojo se diluye en un verde colonizador e implacable. El otro rojo violento, el de la sangre de los inocentes, gracias a la libertad de los jefes de los asesinos, estalla durante todo el año. Se limpia del suelo con una simple fregona, con la rapidez de un mal pensamiento. Es el rojo terrible y doloroso que impide a algunos miembros del Tribunal Constitucional contemplar con placidez el rojo vivo de las buganvillas.

Málaga, Málaga
Por Carlos HERRERA ABC 21 Julio 2000

Han caído sobre Málaga como el bárbaro que descubre un tesoro: han reparado en ella, tan asentada, tan inquieta, tan abrigada, tan a favor de mano, y han vaciado el cargador como si de una batalla se tratase, como si fuese una invasión de vikingos sanguinarios. Te han declarado la guerra, vieja señora, joven mocita. Y puede que no sean más de tres o cuatro los que formen ese ejército de valientes gudaris, pero son suficientes para mudar al terror el rostro salado que te gastas de Pedregalejo a la Alameda. Cuatro individuos, cuatro a lo sumo, han helado el aire caliente de julio que llega enredado en la melena verde de las olas. Cuatro asesinos que te odian y que, sin embargo, hoy pueden estar chapoteando en los Baños del Carmen, o paseando Larios arriba y abajo, o escuchándote llorar melodiosamente, Málaga mía, tu desgracia. Están ahí, disfrazados de paisaje, agazapados en el gentío que se arracima ante la vida y que va de aquí para allá, de Huelin a Reding, de La Malagueta a La Merced, como si nada, como si matarte a puñaladas no fuese más que una justa socialización del sufrimiento.

Te han mirado, Málaga, y en ellos no ha cabido el asombro, sólo la muerte. Si supieran de ti, tal vez su gesto no fuese el mismo. No saben nada, nada. No más saben que hay que matarte como han querido matar a Sevilla, a Madrid, a Barcelona. No conocen la biznaga que te perfuma cada noche, ni el cante de Tiriri, ni qué pasaba en el Café de Chinitas, ni cuál es el secreto de la harina y el aceite. No saben quién era La Repompa, discípula de La Pirula, muerta prontamente y recordada por su originalidad y su peritonitis; nada saben de La Paula, tan admirada por Pastora Imperio, ni de La Camisona, faraona del baile en los cafés de la época y madre de Paco Aguilera: nada conocen de La Trini, la gran Trini, tuerta, enferma y con «negocios no permitidos» que hizo de la malagueña un templo; ni han oído a La Cañeta, ni a cualquiera de los dos Migueles, el gran Miguel de los Reyes que pregonaba su desarreglo desde la Cruz Verde o el insuperable Miguel de Molina que aún guardaba en su acento el ámbar del Perchel.

Tampoco conocían a José María Martín Carpena. Ni a Pepe Asenjo. Ni falta que les hacía. Recibieron la orden de matar y a matar fueron. De ambos sólo sabían que eran malagueños, demócratas, andaluces en suma —ellos, que tanto odian lo andaluz— y que merecían el castigo de la sangre. Pepe Asenjo ha vuelto a nacer, bendito sea Dios, pero José María —«josemari», como le llamó Ibarreche— cayó ante una refriega, ante una caza, ante un tal Gorka Palacios, que maldita sea su sangre y que sólo cumplía órdenes de matar a un malagueño. A un malagueño tan malagueño como El Cautivo, como el Paseo de los Curas o como la Cruz del Humilladero; porque José María era malagueño como mi padre, compañero de silencios de la Virgen de la Victoria, como mi Lalo Guerrero o mi Paco Naranjo o toda la saga de los Dominguez, como la mocita de Puerta Oscura a la que las olas, con verde bata de cola, le bailaban por soleá, como Joaquín Vargas, como La Piquito de Oro, como La Mendaña, como los versos de mi tío Manuel Alcántara, escritos con esa tinta de azúcar que le sirve para pescar metáforas: «Un tranvía de sol con jardinera /concurso de sirenas y delfines /y a los Baños del Carmen gran carrera /ya no estábamos en guerra aquel verano /mi padre me llevaba de la mano /y yo estaba en segundo de jazmines».

La ciudad empieza dentro de quince días su Feria, esa que cobró fuerza en el centro, en Larios, en la Plaza del Obispo, en la calle Granada, en la inolvidable peña Juan Breva, en cuanto rincón tenga una calle para hacer de él una casa efímera. Sonarán los verdiales de alguna panda y se arremolinarán en el aire caliente de agosto, subiendo Limonar arriba, para llegar a esa tierra de nadie donde a uno le parece que le asaltan al cuello los atardeceres turbulentos. Nadie podrá, en su sano sentir, olvidarse de que, tal vez, entremezclados en ese grupo que viene de Carretería, andan pistoleros dispuestos a herir aún más a una ciudad que hace ya muchos años olvidó las barbaries. Te han mirado, Málaga, y da la impresión de que hayan sonreído sádicamente al descubrir un nuevo lecho para la muerte.

Sólo me queda una cierta esperanza agazapada tras las últimas puertas: algún día se irán y no volverán jamás, se quedarán en su huerto negro e irán muriendo poco a poco, devorándose unos a otros y ocupándose de que el estruendoso silencio de los muertos no les deje sordos. Algunas figuras blancas y burlonas desfilarán sobre el basurero de su conciencia y algún viejo jesuita disfrazado de general carlista sacará su sable y se enzarzará a voces, enloquecido, con su propia sombra. Entonces los muertos, esos nuestros muertos, se alzarán sobre sus ojos negándoles luz alguna con la que reconocerse.

Será entonces cuando se maten entre ellos.

Málaga, alegre y confiada
Joaquín MARCO La Razón 21 Julio 2000 

Málaga fue, hasta hace unos días, una ciudad alegre y confiada, alejada de los problemas y complejos homicidas que se desarrollan en el seno de una sociedad como la vasca. Pude ver y escuchar anteayer por televisión las declaraciones de José Asenjo, cuyo delito, para quienes intentaron matarle -y con él a su esposa e hija- es ser el jefe de la delegación andaluza del PSOE. Habló con una serenidad envidiable y con la sensatez que parece que sólo se consigue tras escapar de la muerte por azar. Había fallado el mecanismo de la bomba lapa situado bajo su vehículo. Gorka Palacios, el etarra al que se atribuye el asesinato del concejal del PP José María Martín Carpena y quizá este nuevo acto de valor y sus compañeros serán reprendidos por la dirección que les obligará a reciclarse en un cursillo en el sur de Francia. Y hoy el sur de Francia no es aquel paraíso del pasado. Está lleno de turistas de paso que pretenden disfrutar las vacaciones en la pérfida España, sin tomar en consideración la heroica batalla de Eta por la independencia de una Euskadi socialista y policías franceses al acecho. Tal vez tenga razón el ministro del Interior cuando asegura que la organización sólo pretende demostrar su fortaleza actuando aquí y allá; porque, en el fondo se siente débil.

    Tal vez no haya que buscar explicaciones, sino intentar acabar con los comandos por alejados que se encuentren de su tierra natal. Cualquier hipótesis sobre las actividades del terrorismo resultará falsa. La lógica de quienes matan no por la defensa de una idea, sino por una locura interiorizada nada tiene que ver con el sentido común. Responde a otros mecanismos. Tal vez querían influir en favor de alguno de los cuatro candidatos que se disputan la Secretaría del PSOE o participar en favor de un presidenciable del Barça. Sus jugadas de billar acostumbran a ser a múltiples bandas o a nada. Porque de ahí viene el terrorismo. Tratar de producir miedo al azar, sin aparente lógica. Cualquiera puede ser víctima. Por fortuna sólo unos pocos están preparados mentalmente para ejercer la actividad de verdugos. Málaga, Celia Villalobos, la Costa del Sol, la última esperanza fallida de miles de republicanos que pretendían exiliarse, en el puerto, al final de la Guerra Civil, ¿quién sabe qué ha llevado hasta Málaga, alegre y confiada, a los designados para matar? En esta última ocasión no lo consiguieron. Pero tendrán más oportunidades en Málaga o en cualquier otro lugar. Y es aquí donde los ciudadanos que votamos, pagamos impuestos y pretendemos vivir en paz debemos exigir no sólo hipótesis de trabajo, sino resultados satisfactorios. Volverán a reproducirse, porque el problema de la violencia etarra es y seguirá siendo un problema político. Pero las Fuerzas de Seguridad deben actuar como si el fin de la banda fuera posible y definitivo. Y los políticos están obligados a buscar la cuadratura del círculo: una paz definitiva con las mínimas concesiones. Judíos y palestinos están dando un ejemplo de que lo imposible, al menos, no lo parezca y así el mandato de Clinton pueda pasar a la Historia con dignidad.

Nota del Editor: Problema político que asesina
21 Julio 2000

Este artículo parece escrito por encargo del PNV: la violencia y los asesinatos no pueden ser un problema político, sí es un problema político que el estado, en cualquiera de sus formas local, autonómica o nacional, no tome las medidas necesarias para extirpar las causas, especialmente el abandono de sus obligaciones por parte del desgobierno autonómico del PNV. 

Hablar de paz cuando no hay guerra, está fuera de lugar; en caso alguno se puede ceder ante el asesinato y la intimidación cuando se está en el lado de los asesinados e intimidados con la razón, el derecho, el respeto y la palabra en contra del plomo de nueve milímetros parabellum y de la dinamita.

Eusko Alkartasuna, un paso más allá del desvarío del PNV
Impresiones El Mundo 21 Julio 2000

Con la imposible intención de aparentar independencia de la izquierda abertzale, el PNV está rompiendo sus acuerdos municipales con EH a raíz del asesinato del concejal del PP en Durango José María Pedrosa. Insiste, sin embargo, en la colaboración con el brazo político de ETA, tanto en el Pacto de Estella como en las negociaciones para suscribir «un acuerdo de mínimos» para sustentar la vía soberanista, lo que convierte aquellas rupturas en gestos ante la galería que nada tienen que ver con la exigencia de que abandone el entendimiento de fondo con quienes hacen de la violencia un instrumento para tratar de imponer sus desmanes. En este panorama suele quedar diluida la posición del otro partido nacionalista, Eusko Alkartasuna, seguramente por minoritario y decreciente en las instituciones. 

Pero conviene no olvidar que el partido que fundara Carlos Garaikoetxea no sólo participa de la misma línea de colaboración con los proetarras, sino que se niega incluso a romper con EH en muchos ayuntamientos vascos. Ayer mismo, EA protestó de la exclusión de EH del equipo de Gobierno decretada por el alcalde del PNV en Beasain y el alcalde de Deba, también de EA, mantuvo su pacto con los proetarras. Eusko Alkartasuna proclama en sus estatutos el objetivo de crear un «Estado Vasco reunificado e independiente», pero desde su nacimiento insistió en rechazar contundentemente cualquier atisbo de indiferencia o complacencia ante la violencia. Quizá piensen sus dirigentes, muy contestados en el último congreso, que sólo pueden sobrevivir al amparo de EH, pero lo hacen a costa de traicionar los principios éticos que siempre enarbolaron. Y con el paradójico complejo de querer estar siempre un paso más allá de cualquier desvarío del PNV.

El pacto de información entre la Ertzaintza y las FOP
Lorenzo Contreras La Estrella 21 Julio 2000

Hacen lo que pueden para imbuirnos la creencia de que van a colaborar intercambiándose información para la lucha antiterrorista. Tal acuerdo o propósito es el resultado de la reunión de la Junta de Seguridad del País Vasco, que ha sentado a la misma mesa al ministro de Interior y al consejero vasco de lo mismo, Jaime Mayor Oreja y Javier Balza, respectivamente.

La historia de esta colaboración ha sido durante años una decepcionante realidad. Cuántas veces se ha sabido por la propia Ertzaintza y sus representantes sindicales que el juego frente a las Fuerzas de Seguridad del Estado no era limpio. Por pura lógica, el proyecto de colaboración que ahora se diseña invita a cierto escepticismo. La policía autonómica, nacida del Estatuto de Guernica pero enraizada en el seno de la sociedad vasca, es altamente susceptible de infiltración. Por mucho que ETA también llame txakurras (perros) a los ertzainas, siempre habrá para la mentalidad que rodea a la institución una diferencia de razas "caninas".

Cuesta trabajo imaginar una verdadera armonía entre las dos policías asentadas en el territorio. Y no menos trabajo costará una coordinación entre ellas. La tendencia a entenderse se acaba de acentuar a la vista de las bajas que, como consecuencia del terrorismo etarra, se están produciendo en las filas de los partidos políticos no nacionalistas. Son palabras mayores. Y en cuanto tales, exigían la creación de unas apariencias tranquilizadoras, siquiera fuese para sosegar a la opinión pública.

La salvaje cacería organizada por la banda terrorista demandaba una reacción defensiva y, consecuentemente, una colaboración institucional entre los distintos cuerpos que en el País Vasco se reparten la misión policial. Sólo al tiempo le corresponderá decir en qué medida se avanza a este respecto. Javier Balza, el consejero vasco, es un personaje más duro, menos flexible ante las instituciones "españolas" que su antecesor en el cargo, Juan María Atucha. Y si con Atucha las cosas marcharon francamente mal en algunos aspectos sensibles, hay que reunir bastante fe para pensar que ahora, por mucho que las circunstancias apremien, todo irá mejor.

De momento se ha creado una comisión que integrarán mandos de la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Ertzaintza para los objetivos indicados. Sin embargo, será más fácil actuar conjuntamente en determinados casos que mantener recíprocamente un adecuado intercambio de información sobre actividades etarras.

Suele decirse hasta la saciedad que cuando dos partes en conflicto acuerdan formar una comisión es siempre para aplazar soluciones. De esta comisión se predica que será permanente. Algo es algo. También los divorcios, de todos modos, se producen bajo toda clase de sacramentos.

Informar, lo que se dice informar, suele ser el no va más de la colaboración. Permítanse algunas dudas de que la información vaya a ser suficiente cuando resulta racional la sospecha de que una de las partes, sobre todo la Ertzaintza, esté infiltrada. La presión "osmótica" de la realidad sobre las paredes divisorias de una institución aislada en un medio hostil es siempre previsible. Y mucho más lo es cuando la institución –en este caso la Ertzaintza– es presionada de dentro hacia afuera por razones de afinidad. Supongamos –cosa nada descabellada– que esa policía vasca infiltrada por topos proetarras se encuentre dueña de confidencias superiores por parte del Estado. ¿Quién garantiza el correcto paradero de esa información? ¿Quién blinda las terminales de la información contra el acoso del medio?

No me gusta Aznar hablando
MANUEL HIDALGO El Mundo 21 Julio 2000

No me gusta Aznar cuando me habla con una seriedad impostada, cargado de una teatralidad de lo obvio sobre cosas que no son obvias, tratándome como el maestrillo a un tierno párvulo, como el predicador a un feligrés atemorizado (yo no soy eso, allá los demás), imbuido de razones que excluyen la comprensión compasiva de la materia sobre la que se razona, camuflando la posibilidad de que la razón esconda sinrazones o razones baratas y de que la sinrazón que asquea pueda tener causas razonables.

Me pide Aznar o todo o nada. Me pide que esté con él o contra él. Dramáticamente. Me pide que esté con la verdad o con la mentira. ¿Por quién me toma? A mí. A los demás, no sé. ¿Por quién me toma a mí, que nunca he visto que la vida sea el todo o la nada, el blanco o el negro, la verdad o la mentira? ¿Es Aznar un presidente para tontos? Y lo siento por él y por los tontos.

No me gusta lo que está pasando. No me gustan las apelaciones a la firmeza, a los plazos para la crítica, a la unidad, a la unanimidad. No me gusta que si veo mal una cosa y la otra, una peor que otra, de sobra lo sé yo, me digan que soy equidistante. No soy equidistante. Pienso -no soy tonto útil, ni compañero de viaje, ni suministrador de oxígeno-, pienso por cuenta propia, exijo a unos y a otros, no me gusta que me pidan adhesión incondicional. No me gustan las condiciones, salvo cuando instauran la felicidad. Estoy contra el cáncer, pero, si mi médico no acierta en la terapia, a los hechos me remito, quiero decirlo. Quiero hablar. Eso es democracia.

No me gusta que Mayor Oreja sea, siendo el ministro de la policía y el candidato, parece ser, a lehendakari, la voz cantante de la terapia contra ETA. No me gusta. Y, además, me parece sospechoso. ¡Pues claro!

¿No hay otro? ¿No hay uno que pueda detener a los asesinos y otro que pueda hacer política? No me gustan los que politizan el crimen, tampoco los que criminalizan la política. No soy equidistante, ya lo he dicho. Quiero entender al otro, sin equidistancias, exigiendo lealtad y oponiéndome -con ideas, bajo la ley- a lo que me tenga que oponer. Y sin hincar la rodilla, ¡a cuento de qué! Equidistantes son el PP y el PNV, que hacen caja electoral polarizando a la ciudadanía, atraída por el blanco y el negro, para sumar votos. Incluso con los muertos. Decir esto no es una canallada. Una canallada es hacerlo.

Si son políticos, que hagan política. Para nosotros, no para ellos. Cuando todos, unos y otros, seamos unánimemente tontos, si no hemos tomado el asunto en nuestras manos, será la guerra. Y entonces, en vez de ahora, tal vez pacten, dejando en ridículo a los más briosos combatientes.

Aznar dice no
EDUARDO HARO TECGLEN El País 21 Julio 2000

Goethe decía que el diablo es el que dice "no" (para aficionados: Der Geist der stest verneint). Pienso en Aznar diciendo que no va a cambiar de política ante el terrorismo. Me gustaría saber cuál es. La idea de derrocar al PNV y ocupar su puesto en unas elecciones no parece suficiente. El abrazo a la firmeza, a la fuerza, no es ninguna idea: es una abominación. A menos que tuviera la suficiente. No la tiene. No la tuvieron Franco, Carrero, Fraga, ni los GAL. Lo sinuoso del terrorismo es, precisamente, que es la guerra del que no tiene fuerza contra quien la tiene (dejo la idea de razón aparte: en el vasco no la veo).

Goethe tampoco era un hombre de fiar; decir "no" al que dice "no" (aparte de Aznar) es también diabólico, en el sentido más humano de la palabra. La transgresión es una premisa del arte, del pensamiento; la subversión tiene muchos aspectos positivos. Otro alemán, Brecht (más de izquierda real que comunista puro), contaba la palidez y el susto de aquel a quien el viejo amigo vuelto a encontrar le decía: "¡No has cambiado nada!". Ni estoy seguro de que sea posible. Inmovilizarse cuando se ha empezado la vida con la radio de galena y hoy se trabaja con Internet, y escojo un ejemplo tópico. De esto al renegado hay un abismo: el renegado no es un ser dúctil que vaya a ir percibiendo los cambios a su alrededor y las maneras de cumplir con su manera de ser y su configuración del mundo deseable, sino alguien que un día se detesta a sí mismo y que, para aliviarse, detesta a los que fueron como él, a los que no cambiaron su configuración del mundo, su Weltanschauung (¡perdón, perdón! Vaya día. Será porque el maestro Emilio Lledó me ha escrito desde Berlín), y no por eso se anclaron. Perder la idea de lo posible, encontrarse cada vez más lejos de la salida (por edad, por el pendulazo histórico, por la fuga de los otros), no significa que haya que cambiar.

No sé, finalmente, que tiene esto que ver con Aznar hablando en Mauritania mientras hace una finta política dúctil; negociar con los vecinos de Marruecos, ofrecerles inversiones, tratar de que nos dejen sus peces, parece una interesante transgresión. Jamás ha ido un político a Argelia desde que el poder robó elecciones, vidas humanas, libertades. Esa otra firmeza la guarda Aznar para Cuba. Y a los chinos les suelta la cómica retahíla de los derechos humanos, porque es una obligación, una manera de, con esa oración, pecar inmediatamente.

Madrazo y Frutos, contra la democracia
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Julio 2000

Acaba de enterrar el Partido Popular a su último concejal asesinado, Martín Carpena, que perdió su vida a manos de un etarra en presencia de su esposa y su hija. Acaba de salvar de milagro su vida, la de su mujer y la de su hija el diputado del PSOE José Asenjo, porque la bomba etarra bajo su vehículo no llegó a explotar. Y los restos vivientes del comunismo español, los que han reducido a escombros a Izquierda Unida, llevan tres días haciendo declaraciones feroces ¿Contra quién? ¿Contra los asesinos y las organizaciones políticas que los respaldan? No. Contra los partidos de las víctimas.

El terrorismo separatista vasco asesina indiscriminadamente a políticos de derecha e izquierda, a periodistas, a empresarios, al que puede y como puede. Izquierda Unida-Ezker Batua hace durísimas declaraciones comparando la estrategia de un partido político con la de Goebbels. ¿Se refiere a ETA, a Herri Batasuna, al PNV, a Ibarretxe, a Xabier Arzallus? No. Se refiere al PP y a Mayor Oreja. Los nazis no son los que matan a honrados padres de familia delante de sus hijos, los que asesinan a periodistas al volver del kiosco, los que ponen cohes-bomba ante los cuarteles, los almacenes o las librerías. Según Madrazo, los que "sufren un linchamiento" son los nacionalistas, no los realmente linchados, los asesinados.

Los partidos nacionalistas crean en torno a ETA el Pacto de Estella, un frente nacionalista contra la integridad de España y el sistema constitucional. Dentro de esa estrategia, ETA se dedica a asesinar a los no nacionalistas. Los partidos donde milataban las víctimas piden a los partidos que están en Estella que abandonen ese frente cuya pieza esencial es la banda asesina. Respuesta de Frutos: se está haciendo un frente antinacionalista en el que IU no va a participar. Pero sí participa en el frente nacionalista contra la nación española y contra la libertad de todos los españoles, vascos incluídos.

El problema del PCE y de IU no reside sólo en que sus dirigentes han abandonado su lugar entre los demócratas españoles. Lo peor es que, aliados a los nacionalistas, incluídos los criminales, ya no dudan en insultar la inteligencia de los vivos y la memoria de los muertos. Es una forma miserable de proteger su vida. Miserable, la forma; miserable, la vida.

La Policía identifica a los tres jóvenes que vivían en el piso franco
La documentación hallada en el piso franco de Vitoria demuestra que los partidos PSOE y PP son «objetivo prioritario» de la banda terrorista
EFE El Mundo 21 Julio 2000

MADRID | VITORIA .- Los tres jóvenes que vivían en el piso de Vitoria en el que el Cuerpo Nacional de Policía Nacional se ha incautado hoy de ochenta kilogramos de explosivos en Vitoria son Diego Ugarte López Arkaute, Luis Mariñelarena Garciandía y Asier Carrera Arenzana.

El delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, ha desvelado que una de las personas que aparece en los papeles requisados como objetivo es el diputado general de Alava, Ramón Rabanera (PP). Ha sido el único nombre que ha facilitado.

Por su parte, según Mayor Oreja, el piso, situado en la calle Federico García Lorca de Vitoria, estaba siendo vigilado por la Policía desde hace unas semanas Fuentes de Interior han señalado que el piso fue alquilado a nombre de uno de estos tres sospechosos ya identificados.

La policía ha encontrado en el piso franco de ETA en Vitoria documentación sobre miembros del PP y del PSOE, lo que demuestra que son «objetivo prioritario» de la banda, según declaraciones del ministro.

La operación policial
En la operación, iniciada sobre las 3.00 horas de la madrugada de hoy, además se han encontrado armas, munición y explosivos, así como un importante paquete de documentación que, presuntamente, pertenece a ETA. La investigación continúa abierta.

Los agentes se han incautado de seis bombas-lapa montadas con 70 kilos de explosivos, la mayoría de ellos robados en la localidad francesa de Plevin en septiembre de 1998, según ha informado el director general de la Policía, Juan Cotino.

En la operación, ordenada y dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, la policía también ha hallado tres pistolas FN Browning de nueve milímetros parabellum, seis cargadores, un subfusil MAT, dos cargadores con munición SF, tres fiambreras grandes con quince kilos de dinamita cada una y otras seis con cinco kilos del mismo explosivo.

Además, los agentes han encontrado 10 kilos de dinamita en dos cartuchos procedentes del robo perpetrado por ETA en Plevin (Francia) en septiembre de 1998, cordón detonante, mandos a distancia, antenas de control de radio, cuatro temporizadores y cinco relojes digitales preparados. También se han hallado detonadores, transmisores, tornillería, ollas y cacerolas.

Atacan en San Sebastián la farmacia de un miembro del Foro de Ermua
Raúl Guerra Garrido, dueño de la farmacia, responsabiliza de la acción a los firmantes del Pacto de Lizarra
OTR/PRESS El Mundo 21 Julio 2000

SAN SEBASTIAN .- La farmacia que el miembro del Foro de Ermua Raúl Guerra Garrido tiene en San Sebastián ha sido atacada esta pasada madrugada por unos desconocidos. No ha habido que lamentar heridos, aunque el local ha quedado totalmente calcinado y los vecinos del inmueble han tenido que ser desalojados por espacio de una hora. Guerra Garrido ha asegurado que la culpa de estos ataques la tienen los responsables del Pacto de Estella.

En torno a las dos menos diez de la madrugada, algunos vecinos avisaron a la Ertzaintza de que la farmacia ubicada en los bajos del edificio se encontraba en llamas. Los agentes desalojaron a los vecinos del inmueble, situado en la calle Arizar, del barrio donostiarra de Alza, durante una hora, hasta que los bomberos acabaron con las llamas.

Guerra Garrido ha responsabilizado del ataque, por medio de un comunicado, a los firmantes del Pacto de Lizarra: «Tras dos atentados fallidos contra la farmacia, por fin esta noche han conseguido destruirla totalmente. Para más información deben dirigirse a los ejecutivos del Pacto de Estella», ha asegurado.

Ataque «fascista»
El presidente del Foro de Ermua, Vidal de Nicolás, ha asegurado que la sociedad vasca está viviendo un «estado de excepcionalidad» debido a los ataques «de una de las bandas más crueles que andan por Europa».

Aunque, según él, la responsabilidad de la violencia es de ETA, «el responsable de que los asesinos estén funcionando son los partidos nacionalistas que les han dado cobijo y apoyo».

Eusko Alkartasuna ha expresado su condena a este ataque por medio de un comunicado, en el que se trasmite la solidaridad de la formación al miembro del Foro de Ermua y se asegura que «ningún objetivo político justifica la utilización de métodos violentos y de cariz claramente fascista como el que denunciamos».

La policía desactiva en Málaga un coche bomba abandonado por ETA
EL MUNDO 21 Julio 2000

MALAGA .- Málaga ha vuelto a ser noticia por un coche bomba, el tercero en los últimos 25 días. La policía desactivó anoche una bomba lapa colocada en el asiento del copiloto de un Renault Clio blanco, presumiblemente abandonado por ETA, en la calle de la Amargura.

Según el director general de la Policía, Juan Cotino, se trata de un vehículo «clásico » de los usados por un comando para huir» y ha confirmado que el comando Andalucía, al igual que otros de la banda terrorista, podría estar formado por tres o cuatro miembros.

Cotino ha destacado la importancia de la colaboración ciudadana para la investigación de la lucha antiterrorista y ha agradecido las llamadas de ciudadanos recibidas por la policía tras los últimos atentados.

En este sentido, el director general de la Policía ha insistido en que los españoles llamen al 091 o al teléfono 900-100-091 porque cualquier pista que puedan ofrecer facilita la investigación sobre la banda terrorista, cuya única finalidad es «el crimen y la muerte».

La investigación
Según han informado fuentes de la investigación, la hipótesis de las Fuerzas de Seguridad es que los terroristas utilizaron el coche encontrado esta noche para dirigirse hasta la calle donde estaba aparcado el coche de José Asenjo, y que tras colocar la bomba-lapa, se alejaron del lugar en el automóvil que fue encontrado ayer.

Las mismas fuentes creen que los terroristas llevaban consigo una segunda bomba-lapa, que por razones que se desconocen, dejaron abandonada en este automovil, que fue localizado esta noche tras una llamada de ETA a los bomberos.

Previamente, la Policía realizó una primera explosión controlada en una de sus cerraduras y, como medida de prevención, medio centenar de vecinos de la zona han sido desalojados.

El vehículo, con matrícula duplicada a la de un coche ya existente, estaba estacionado a unos 30 metros de una clínica y cerca del colegio de Nuestra Señora de la Victoria.

A última hora de la tarde, un desconocido, que ha asegurado hablar en nombre de ETA, ha llamado a los Bomberos y ha alertado de la próxima explosión de un vehículo en la calle Amargura.

Inmediatamente, se han trasladado al lugar varias dotaciones policiales y de Bomberos. Los efectivos policiales han acordonado la zona y han esperado la llegada de los Tedax que, tras un primer reconocimiento, han precisado que dentro del vehículo un Renault Clio había una especie de fiambrera que podía ser el explosivo. Además, los perros adiestrados han detectado el olor del material.

Iturgaiz acusa al PNV de intentar «poner precio a la paz» en su nuevo documento sobre el marco jurídico
ALVARO VITORES El Mundo 21 Julio 2000

BILBAO.- El presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz, indicó ayer que el documento del PNV sobre un nuevo marco jurídico «intenta poner precio a la paz» y supone «estar alineado definitivamente con ETA y con HB», además de dar «un golpe de estado al Estado de derecho y al marco jurídico político».

En su opinión, el PNV ha respondido a los llamamientos de «partidos políticos, sindicatos e, incluso, el mundo empresarial» para que abandonase su apoyo a los terroristas, «desde las antípodas de lo que se le pedía, ratificando el pacto de Estella y dando cobertura al entorno político de ETA». Para Iturgaiz, supone una clara pretensión de los actuales dirigentes del PNV de «llevar al abismo a toda la sociedad civil».

Para el dirigente de los populares vascos, este documento demuestra que «ETA y PNV coinciden en los objetivos políticos» porque para ambos «paz es igual a independencia», aunque «afortunadamente, discrepan en los medios».

Por su parte, el vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ayer se reunió con la dirección de los populares vascos para analizar las prioridades en la elaboración de los presupuestos generales del Estado, indicó que el PP «plantea una alternativa de Gobierno que demanda la sociedad vasca», algo «lógico y normal en los países civilizados de nuestro entorno».

El planteamiento de esta alternativa se debe, en su opinión, a que «el PNV ha cambiado radicalmente su actuación en los últimos años, y ya no le valen pactos como Gernika, Ajuria Enea y Madrid, que votaron la mayoría de los vascos».

Esta alternativa se basará en «principios básicos e irrenunciables», tales como el «respeto a los derechos individuales de las personas, porque por encima de ellos no hay derechos colectivos ni ninguna otra cantinela». Asimismo, la alternativa respetará «los principios establecidos en la Constitución y el Estatuto de Gernika», que según Rajoy, «es el punto de encuentro que ha conciliado más voluntades de los vascos en los últimos años».

Rajoy afirmó que su alternativa política supondría «un Gobierno normal, que se preocupe por problemas normales, y que efectivamente gobierne, no como está sucediendo hasta ahora». En su opinión, lo único que se hace es «aprobar normas con partidos que son el brazo político de organizaciones terroristas».

Crece la población en Cataluña que se siente igual de española que catalana
MADRID. M. Calleja ABC  21 Julio 2000

En los últimos diez años ha subido 15 puntos el porcentaje de los ciudadanos de Cataluña que se sienten tan catalanes como españoles, según una encuesta presentada ayer por la Generalitat en Madrid. Además, el 93 por ciento de los entrevistados prefiere el castellano como primera o segunda lengua, mientras que el catalán se queda en el 87 por ciento.

La mayoría de los ciudadanos de Cataluña se consideran tan catalanes como españoles, un porcentaje que ha subido considerablemente respecto al dato de 1990 (42 por ciento frente al 27 por ciento), según la Encuesta Europea de Valores en Cataluña del año 2000, que ayer presentó en Madrid el consejero de Gobernación de la Generalitat de Cataluña, Josep Antoni Duran Lleida. El 8 por ciento se siente sólo español, el 15 por ciento más español que catalán, el 42 por ciento tan catalán como español, el 26 por ciento más catalán que español y el 5 por ciento sólo catalán.

Más de la mitad de los encuestados (54 por ciento) prefiere como primera lengua para sus hijos el catalán, y el 41 por ciento, el castellano. Como segunda lengua, el 52 por ciento prefiere el castellano, y el 33 por ciento, el catalán, Si sumamos las preferencias como primera o segunda lengua, el castellano se sitúa por delante del catalán, con el 93 por ciento frente al 87 por ciento.

Para sentirse catalán, seis de cada diez dice que hay que vivir y trabajar en Cataluña, y el 49 por ciento, haber nacido en Cataluña. No se valora tanto hablar normalmente el catalán (17 por ciento), defender la «nación catalana» (17 por ciento) o descender de catalanes (21 por ciento).

A la pregunta de «a quiénes no les gustaría tener como vecinos», en primer lugar aparecen los etarras (72 por ciento), seguidos de los drogadictos (55 por ciento), alcohólicos (34 por ciento), gente con antecedentes penales, extremistas de derecha y personas emocionalmente inestables.

La confianza en las instituciones está encabezada por los «Mossos d'Esquadra», con el 62 por ciento, seguido del sistema sanitario, el Parlamento autonómico, la Seguridad social, la Policía y las Cortes Generales. En el polo opuesto, se tiene una valoración negativa de los sindicatos (61 por ciento de rechazo), la Prensa (58 por ciento), la Administración Pública (57 por ciento), las Fuerzas Armadas (61 por ciento), el sistema judicial (56 por ciento) y la OTAN (60 por ciento).

ABORTO Y EUTANASIA
Entre las conductas más justificables en la sociedad, los encuestados sitúan en primer lugar, dentro de una lista cerrada, el divorcio y después la homosexualidad, el aborto y la eutanasia. En los últimos lugares están el hecho de aceptar sobornos cuando se está trabajando, coger y conducir el coche de una persona desconocida y conducir bajo los efectos del alcohol.

La buena educación y la urbanidad encabezan la lista de valores que los entrevistados creen que hay que inculcar a los hijos. A continuación sitúan el sentido de responsabilidad, la tolerancia y respeto, la independencia y la imaginación. En los últimos lugares se encuentran «trabajar duro», la «fe» y la «abnegación».

Nota del Editor: Campaña de propaganda
21 Julio 2000

Esto parece propaganda subliminal de la campaña que la Generalidad de Pujol ha puesto en marcha para tratar de mejorar la impresentable imagen del nacionalismo catalán (nada que ver con los catalanes).

El filósofo Jürgen Habermans, que publica "La constelación posnacional"
Habla Habermas :"Mientras vascos y catalanes tengan los mismos derechos cívicos que los demás españoles, no hay ningún fundamento para la recesión"
OVIDIO GARCÍA PRADA La Vanguardia  21 Julio 2000

Considerado como el pensador europeo más influyente de la actualidad y uno de los más importantes del mundo, el alemán Jürgen Habermas acaba de ver traducido al castellano su último libro, "La constelación posnacional" (Paidós). En esta entrevista exclusiva para "La Vanguardia", el filósofo de formación marxista, una de las figuras públicas más polémicas de Alemania, opina sobre el renacer de los nacionalismos, la construcción europea, la globalización, la inmigración y otros temas.

-¿Cuál es el papel de los nacionalismos en la articulación de Europa?

-"Nacionalismo" suena muy mal en alemán, porque este vocablo se utiliza mayormente en sentido etnocéntrico. Nosotros le asociamos una acepción de la superioridad de la cultura y forma de vida propias; también la suposición neurótica de que tenemos que defender tal peculiaridad contra agresiones. Partiendo de esta perspectiva típicamente alemana, Carl Schmitt quería desarrollar incluso una concepción general de lo político. De acuerdo con esta acepción, política es la autoafirmación nacional contra enemigos internos y externos. Frente a esto, el concepto "conciencia nacional" es más neutro. En Herder, Goethe y Schiller, es decir, en la época en que surge la conciencia nacional, el sentirse orgulloso de la nación propia tenía el impoluto sentido cosmopolita de un patriotismo, que resuena aún en los versos del famoso "Himno de la infancia" de Bertolt Brecht: "...y al mejorar nuestra patria, / la amamos y protegemos / y la mejor nos parece, / como la suya a otros pueblos". Desgraciadamente, el movimiento cívico de la antigua RDA (República Democrática Alemana) no consiguió que este maravilloso cántico se convirtiera en el himno nacional de la Alemania unida.

"Así pues, la conciencia nacional de los pueblos europeos surgida del romanticismo no es en sí nada malo. Fue incluso la base para la conciencia ciudadana democrática, que afloró inicialmente dentro de las fronteras del Estado nacional y propició la primera forma moderna de identidad colectiva. En su calidad de ciudadanos del Estado nacional, personas extrañas que durante su vida nunca se encontrarían personalmente pudieron entenderse a sí mismas como miembros de la misma comunidad política. El sentimiento nacional fue lo que hizo posible la solidaridad mutua entre los ciudadanos del Estado. Hoy tenemos que ampliar esta forma abstracta de solidaridad ciudadana estatal más allá de las fronteras del Estado nacional hasta abarcar toda la Unión Europea, para que al final los suecos se sientan responsables con los portugueses y los griegos con los daneses, de la misma manera que hoy se sienten responsables respecto a sus propios compatriotas.

"Ahora bien, la conciencia nacional ha degenerado frecuentemente en nacionalismo. En él se conserva latente un etnocentrismo, reavivado siempre que la población siente opresión económica o política. De ello son buen ejemplo los conflictos de nacionalidades en los territorios dominados por la antigua Unión Soviética. En Irlanda del Norte, tras el nacionalismo se oculta una persistente historia secular infeliz de discriminación y desamparo social. Pero ni allí, ni tampoco en el País Vasco, está justificada la violencia terrorista. Y mientras las minorías étnicas y religiosas gocen de los mismos derechos cívicos que los miembros de la cultura mayoritaria, no existe siquiera un derecho a la secesión.

-¿Conoce bien el caso español?

-Bueno, el hecho de que el español sea actualmente una lengua universal es, como usted sabe, el resultado de la historia colonial. En España misma está fuertemente arraigado el regionalismo. Una pluralidad de lenguas, dialectos, formas de vida y cocinas regionales no es precisamente una desventaja.

"En España han tomado en cuenta ustedes esta rica diversidad aprobando una constitución que puede calificarse de parafederal. Por tal razón, según me explicaron los colegas españoles que participaron con sus trabajos en la redacción de la Constitución de 1978, al parecer sirvió de modelo la ley fundamental vigente en la República Federal de Alemania. El hecho de que, aparte de eso, hayan surgido en Cataluña y, naturalmente, en el País Vasco tendencias centrífugas y aspiraciones separatistas obedece a razones históricas complejas, que usted conoce mejor que yo. Hay, por ejemplo, un interesante estudio específico sobre la actitud política y el comportamiento de los vascos a uno y otro lado de los Pirineos antes de la Primera Guerra Mundial. Al parecer, la vinculación a los respectivos estados centrales era hasta entonces tan débil que, al estallar la guerra, los vascos franceses ni siquiera secundaron la movilización general.

-En "La constelación posnacional", se refiere al conflicto vasco como "una consecuencia tardía de un violento proceso de formación nacional". ¿Podría explicarlo?

-Vaya por delante que, en Europa, no ha habido ninguna construcción de Estado nacional sin violencia. La imposición burocrática de un poder central ha corrido paralela con la unificación de la lengua escrita, del sistema escolar y de las condiciones de vida. Esto puede estudiarse perfectamente en el caso de Francia. En las líneas de separación, donde se han aplanado tales diferencias entre los grupos étnicos, lenguas y ámbitos comarcales y regionales, se encuentra acumulado un potencial conflictivo, que en la mayoría de los casos permanece durante decenios y siglos ciertamente en estado latente, manifestándose, sin embargo, sólo en inocuas formas estereotipadas. Por otra parte, se dan constelaciones en las cuales fuerzas militantes pueden inflamar estas contraposiciones latentes.

"Conozco el conflicto vasco demasiado poco como para poder expresarme específicamente sobre él. Sin embargo, incluso desde la lejanía es evidente que, mientras los vascos y los catalanes tengan los mismos derechos cívicos que todos los demás españoles, no existe ningún fundamento ni ninguna legitimación para el separatismo. Entre estos derechos se cuentan también los derechos culturales que deparan a las minorías la oportunidad de que sus hijos crezcan en la lengua y tradición propias, sea cual fuere luego la actitud de éstos al respecto cuando sean adultos. Yo soy partidario de una política de reconocimiento mutuo, también y precisamente en las relaciones entre las culturas mayoritarias y minoritarias. Ahora bien, no puede haber una garantía para la supervivencia de una cultura. Las generaciones futuras han de tener la oportunidad de hacerse suya la cultura de sus padres y mayores, aprender a conocerla y amarla, pero nadie debe ser obligado a asumir una identidad colectiva determinada. Cada uno tiene que conservar la libertad de decir "no" a su origen o ascendencia. Al contrario que mi amigo Charles Taylor, yo no sostengo la opinión de que deba existir algo así como una protección cultural de las especies.

-¿Qué opina del derecho a la autodeterminación aplicado a la Europa de hoy?

-A mí me parece que el movimiento de descolonización duran-te la segunda parte del siglo XX es un caso muy diferente al actual. Las colonias eran territorios conquistados y económicamente explotados, muy lejos de la metrópoli, cuyos habitantes fueron enajenados por la fuerza de su origen cultural, y que hasta el momento de su independencia permanecieron despojados de sus derechos y mantenidos políticamente en régimen de dependencia. La liberación no fue una secesión, porque las colonias no llegaron realmente a ser parte del todo, sino un discriminado anexo.

"En relación con los estados europeos, no veo yo ningún derecho a la secesión. Hay solamente un derecho a los mismos derechos liberales, políticos y culturales, es decir, un derecho a ser sujeto de derechos, como dice Hannah Arendt. Sólo en el caso de que estos derechos sean denegados por los gobiernos o por los partidos dominantes, puede ser la secesión un último recurso para crear unas condiciones de vida humanamente dignas.

"La autodeterminación significa en primer lugar la participación democrática en la formación de una voluntad política común. Para ello no es necesaria la desmembración etnonacional de una palestra política separada del todo de una comunidad democrática ya existente. Las minorías culturales han de luchar por la igualdad de derechos dentro de la comunidad política mayoritaria, no por la independencia nacional. Hay también imperiosas razones pragmáticas para ello. En efecto, con cada nuevo Estado surgen sólo otras nuevas minorías: los colores cambian, pero el problema no desaparece. El croata Franjo Tudjman no era mejor que el yugoslavo Tito, eso parece claro. Además, el mundo es demasiado pequeño como para soportar tantos estados como grupos lingüísticos y comunidades regionales hay.

-El Estado nacional tradicional afronta el desafío de la globalización. Algunos piensan en el desarrollo progresivo de la Unión Europea hacia una "nación europea". ¿Es ésta posible?

-Yo me cuento entre los "fede-ralistas" que consideran necesaria una construcción de la Unión Eu-ropea en el sentido de una comunidad constitucionalmente constituida. Naturalmente, una federación de tal índole seguirá siendo un Estado de nacionalidades. Asimismo, debería haber una segunda cámara, surgida del consejo ministerial actual, es decir, la futura representación de los gobiernos nacionales, que seguiría manteniendo una posición muy fuerte frente al Parlamento Europeo elegido directamente. Ahora bien, con una opinión pública a escala europea, en la cual los mismos temas pudieran tener al mismo tiempo la misma relevancia para todos, se iría formando un sentimiento más fuerte de pertenencia entre la ciudadanía europea. Los ciudadanos de la UE hacen ya cola juntos ante los puestos de control de los aeropuertos internacionales. Y la UE ofrece un techo, bajo el cual pueden ir tomando cuerpo contactos regionales, o sea, cooperaciones pacíficas más allá de las fronteras nacionales. Esto es algo que ya existe hoy, por ejemplo, entre el Sarre y Lorena, entre Milán y el cinturón urbano al norte de los Alpes, entre los países a ambos lados del Bajo Rin, etcétera. Los Pirineos tampoco son inescalables.

-¿Qué sería esa Europa que usted desea? ¿Un Estado unitario supra-nacional, una federación de regiones, o qué?

-La idea de una Europa de las Regiones tiene una gran importancia para las relaciones económicas y culturales. Sin embargo, como principio de organización para la constitución de la Unión Europa se ofrece como más prometedora la idea de los Estados Unidos de Europa. Como digo, los estados nacionales constituyen la columna vertebral de una fusión supranacional. Si nosotros no queremos entregarnos indefensos a los imperativos de la globalización económica, entonces esta federación tiene que ser capaz de actuar. Tiene que poder llevar a la práctica una política financiera, económica y social común, aunque trastoque derechos adquiridos y repercuta consecuentemente en redistribuciones fiscales de la riqueza. Hasta el momento, tal tipo de política es posible sólo dentro de las fronteras del Estado nacional, porque los alemanes o los franceses únicamente están dispuestos a asumir desventajas en favor de otros alemanes o franceses. Necesitamos una creación de voluntad democrática a escala europea, porque sólo por esta vía puede extenderse respectivamente la solidaridad nacional a los ciudadanos de los otros estados miembros de la Unión Europea.

-Usted divisa como desiderátum una ciudadanía mundial y pone para ello a disposición el Estado nacional. ¿Qué opina usted, en este contexto, de las ideas del ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer, que pide convertir la UE en una federación de estados nacionales?

-Una política interior mundial se está volviendo una necesidad cada vez más urgente, pero un gobierno mundial es algo que de momento no está en la agenda del día. Lo que sí está en la agenda es la creación de una Europa políticamente operativa, sobre todo ahora que la ampliación al Este, que es necesaria, puede hacer peligrar el statu quo y poner en entredicho todo el proyecto, si ya desde ahora mismo no sacamos fuerzas de flaqueza para tomar decisiones en un núcleo de estados de la Unión Europea.

"Así pues, Fischer y Chirac tienen razón, por más que sus visiones puedan diferenciarse también entre sí. Joschka Fischer señala la dirección correcta, aunque en el interior de algunos países persista el peligro de que se articulen reacciones. Considero exageradas las irritaciones en torno a Jörg Haider y el FPÖ (Partido Liberal Austriaco). No obstante, el potencial para un Haider existe en todos nuestros países, porque las repercuciones de una globalización desenfrenada, tal como son percibidas, suscitan temor en mucha gente, especialmente en los llamados "perdedores de la modernización". La sustancia democrática depen-de a fin de cuentas del éxito de una política social, que garantice que una mayoría robusta, aunque viva bajo la amenaza de descenso social, no arroje por la borda a las minorías. Hasta ahora, una de las convicciones "socialdemócratas" -en el más amplio sentido de la palabra- entre todos los gobiernos europeos era que no puede haber una población "superflua" en una sociedad opulenta.

-En consonancia con su idea del "patriotismo constitucional", ¿ve usted en la Constitución española la instancia que confiere sentido a la cohesión?

-La constitución es el marco que regula y domestica la lucha políti-ca. Los principios de la constitución representan ciertamente el punto de referencia, pero no el contenido del patriotismo constitucional. En efecto, algo tan abstracto como una constitución solamente puede echar raíces en los motivos e ideario de los ciudadanos si las relaciones políticas, posibles gracias a ella, son consideradas como una ganancia. Los sentimientos patrióticos se generan en relación con una constitución que, en el contexto de la propia historia, es interpretada como un auténtico avance o conquista: como el avance que selló la supresión de la dictadura de Franco y el final definitivo de la Guerra Civil, que persistía en estado latente.

-¿Cómo debe abordarse el problema de la inmigración? ¿Deben mantenerse las distintas sociedades europeas culturalmente coherentes o, por el contrario, abrirse parcial o totalmente a otras culturas?

-El asilo político para los refugiados que en sus países son perseguidos por motivos políticos, religiosos o raciales, debe ser concedido sin restricciones. En el caso de la inmigración de refugiados económicos son aplicables, aparte de consideraciones de tipo humanitario, también otros puntos de vista. Nosotros, los europeos, necesitamos la inmigración por el hecho mismo de que, en caso contrario, nuestra población envejecería. Nuestro sistema de seguridad social se basa de momento en el compromiso intergeneracional, y sin la llegada de jóvenes inmigrantes, que trabajen y coticen, pronto dejará de ser financiable, llegaría a la quiebra. La homogeneidad cultural ha dejado de ser ya una opción. Lo que, por otra parte, tenemos que exigir de los inmigrantes no es la renuncia a la cultura de su país de origen, pero sí la predisposición a aprender medianamente nuestros idiomas y a aceptar las bases liberales de nuestro orden político. No tenemos por qué permitir la inmigración de personas que no se avienen a renunciar a la violencia como medio para imponer sus convicciones. La experiencia enseña que toda cultura se ha aprovechado de la afluencia de los inmigrantes altamente motivados.

-¿Es la xenofobia -especialmente en lo que respecta a la población de origen islámico- un peligro preocupante en la Europa actual?

-Es una situación con altibajos. Yo me alarmé gravemente cuando, durante los años 1992 y 1993, en Alemania incendiaron varias residencias para solicitantes de asilo político y fueron asesinados una decena de extranjeros. En este momento, sin embargo, los desmanes se mantienen dentro de ciertos límites razonables, si bien cada uno de ellos es naturalmente un caso que está de más. Si conseguimos preservar nuestras sociedades nacionales de la fragmentación social, podemos mantener bajo control el enorme peligro la xenofobia.

 

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