AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 31  Julio   2000
#La crisis del PNV toca fondo
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 31 Julio 2000

#El llanto que no cesa
Santiago CASTELO ABC 31 Julio 2000

#AZNAR Y ZAPATERO, HERMANOS DE SANGRE
Editorial El  Mundo 31 Julio 2000

#¡Vayámonos todos a Chile!
Enrique ARIAS VEGA ABC 31 Julio 2000  

#Conversaciones con Aznar
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 31 Julio 2000

#El crimen de Tolosa
Lorenzo Contreras La Estrella 31 Julio 2000

#Jáuregui II
ERASMO El Mundo 31 Julio 2000

#La amenaza
RAUL HERAS El Mundo 31 Julio 2000

#ETA, un rio de sangre
Pablo Sebastián La Estrella 31 Julio 2000

#Aznar marca el camino
Editorial La Razón 31 Julio 2000

#Rearme democrático contra ETA
Editorial La Estrella 31 Julio 2000

#Un ministro
EDUARDO HARO TECGLEN El País 31 Julio 2000

#Guecho no se merece a su alcalde
Ernesto Ladrón de Guevara - Miembro del Foro Ermua.- La Razón 31 Julio 2000

#Eta logra sus objetivos
Juan BRAVO La Razón 31 Julio 2000

#Aznar advierte a ETA y a su entorno de que "muy pronto" pagarán su terrorismo
G. GASTAMINZA, San Sebastián El País 31 Julio 2000

#Un emocionante acto civil despidió a Jáuregui en su pueblo natal
ISABEL C. MARTÍNEZ, San Sebastián El País 31 Julio 2000

#Juan María Jáuregui preparaba una entrevista en ETB para reclamar la negociación con ETA
BILBAO / MADRID. J. M. ABC  31 Julio 2000

#Reportaje: AEK, cantera de etarras
José A. Fúster - Vitoria .- (30/07/2000) La Razón 31 Julio 2000

#Una funcionaria de la comisaría de Biarritz encuentra un artefacto explosivo bajo su coche
AGENCIAS, París El País 31 Julio 2000

#Asunción Ansorena: «La Casa de América batallará por el español en Internet»
MADRID. A. Astorga  ABC 31 Julio 31 Julio 2000

#Matrículas con «E» de España
Editorial La Razón 31 Julio 2000

#La presión nacionalista contra la «E» de España retrasa la adopción de las matrículas europeas
Mar Ramos - Madrid .- La Razón 31 Julio 2000

#Miles de personas contra ETA
SAN SEBASTIAN Diario Vasco 31 Julio 2000


La crisis del PNV toca fondo
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 31 Julio 2000

Mirar hacia el PNV cada vez que ETA asesina y HB calla y otorga no es hacerle cómplice ni responsable del crimen. Por el contrario, entraña el reconocimiento de que su rectificación, su regreso a la senda de la Constitución y del Estatuto y su reconciliación con el decoro resultan decisivos para la curación de la inmensa herida que sufre el País Vasco y España entera y que amenaza ya con la gangrena. Vivir es hoy morir, y escribir, llorar.

Apelar a ETA y a HB es como solicitar a Al Capone colaboración para acabar con la prohibición. Misión imposible. No se puede apelar a la conciencia moral de quien carece de ella. Queda el PNV, o, al menos, su mitad más responsable, que no parece coincidir con su cabeza rectora. Indagar las «razones» de la estrategia de ETA provoca un inmenso hastío. Tanto da que ponga en su punto de mira al Ejército y a las Fuerzas de Seguridad, a los políticos del PP o del PSOE, a los periodistas, o a la sociedad entera. Quien mata para imponer sus tesis es un asesino que sólo alberga en su mente el totalitarismo y el campo de concentración. Por eso, cada vez que ETA consuma un nuevo episodio de su ritual asesino, miramos hacia el PNV para atisbar aunque sólo sea un pequeño síntoma de rectificación. No basta la condena verbal. Queremos hechos y no palabras. A los hechos asesinos, hay que oponer otros hechos. No basta con deplorar y condenar; hay que actuar y rectificar.

No importa mucho que Juan María Jáuregui, la última víctima mortal, fuera socialista, o hubiera contribuido en la lucha judicial contra la «guerra sucia», o fuera partidario de la negociación con ETA, o estuviera en trance de dejar de ser socialista, o fuera vascohablante de nacimiento y de familia nacionalista. Lo que importa es que es un hombre asesinado.

Existen más que síntomas de que la crisis interna del PNV toca fondo. La atroz escalada de la muerte no puede dejar de afectar a quienes no hayan perdido los últimos restos de la dignidad humana. No es coherente reconocer que la estrategia de Estella ha fracasado (la riada de sangre constituye elocuente demostración) y, a la vez, mantener el pacto. El artículo publicado ayer en «Deia», el órgano periodístico del PNV, por Iñaki Anasagasti, es mucho más que una conmemoración de los 105 años de alianza entre Comunión y Aberri, las dos facciones, radical y moderada, del partido nacionalista. Es un explícito reconocimiento de la crisis que amenaza al PNV con la escisión. Es lo que tiene la muerte: hay que tomar posición ante ella. Los moderados quieren romper con Estella y regresar a la fidelidad estatutaria para evitar ser fagocitados por ETA. Los radicales parecen decididos a seguir recogiendo las nueces del nogal que golpea la banda. Unos merecen respeto, aunque desde la radical discrepancia. Los otros sólo son acreedores al desprecio. Así las cosas, el llamamiento de Anasagasti a la unidad del partido se antoja voluntarista cuadratura del círculo. ¿Puede haber unidad entre quienes discrepan acerca de la conveniencia de recoger los frutos de la muerte y pactar con los matarifes? Hay que agradecer a Anasagasti su buena intención y su declaración en favor del bando de la cordura y de la decencia, aunque se le escape algún desliz. Pues hablar de la «sinrazón de ETA» y de que la banda está «fuera de la realidad» parece parca condena. Hay un lapsus que quizá quepa atribuir más a la sintaxis que al subconsciente nacionalista: «Que a nacionalismo no nos gane nadie, pero contra la denuncia de la violencia tampoco». Querrá decir en la denuncia de la violencia, no contra. Si Anasagasti se refiere en su artículo a «la cobardía de HB», ¿por qué su partido sigue apoyando su gobierno en Ajuria Enea en el voto de los cobardes?

El llanto que no cesa
Por Santiago CASTELO ABC 31 Julio 2000

Julio se despide como uno de los meses más negros de la ofensiva terrorista. Hay quien cree que la banda mafiosa selecciona cuidadosamente a sus víctimas; que la tupida red en la que tiene secuestrado al PNV está amarga y primorosamente tejida con sangre como la de Juan María Jáuregui, un hombre al que nada le valió su vieja militancia izquierdista ni su labor en la investigación del «caso Lasa-Zabala». Dicen los que lo conocían que Juan María Jáuregui era simpático, socarrón, hablaba euskera y apostaba por el diálogo y la negociación con ETA. Dicen que era un vasco muy vasco. De nada le ha servido todo ello. ETA no tiene un código ético y Juan Mari Jáuregui ya es tierra en su tierra vasca por un par de tiros descerrajados en la nuca mientras tomaba tranquilamente café en un bar de Tolosa. Abandonó España en 1996, cuando dejó su cargo, porque su vida corría peligro. Entonces dijo una frase terrible y premonitoria: «Vivimos en Guipúzcoa y la gente tiene miedo a que le peguen un tiro en la cabeza». Creía, ingenuamente, que le habían olvidado. Por la morriña vasca volvió de vacaciones y hasta andaba sin escolta. Y ahí está la imagen, terrible y dolorosa, de María Isabel Lasa, su viuda, llorando con amargo desconsuelo sobre su féretro en la Casa del Pueblo de San Sebastián. Junto a su mano abierta sobre el mudo cristal de las esperanzas rotas, una rosa roja. Tan roja como la sangre derramada. Tan triste como el mudo dolor de España entera.

AZNAR Y ZAPATERO, HERMANOS DE SANGRE
Editorial El  Mundo 31 Julio 2000

Cuando José Asenjo se libró de ser asesinado por ETA reaccionó acordándose del concejal del PP en su ciudad, José María Martín Carpena, que no había tenido la misma suerte. El hermanamiento que se produjo entonces entre socialistas y populares se ha vuelto a repetir en el País Vasco. En esta ocasión, los representantes del PP se sintieron especialmente unidos a los socialistas y, sin duda, sus familias se identificaron con la viuda y la hija de Juan María Jáuregui. Un sentimiento compartido: los militantes socialistas que se concentraron junto a la capilla ardiente, que abuchearon a Ibarretxe, aplaudieron, sin embargo, a José María Aznar y a Jaime Mayor Oreja del mismo modo que lo hicieron a la llegada de los dirigentes del PSOE.

Ese hermanamiento en las bases tiene, afortunadamente, su traducción en el liderazgo de ambos partidos. Si ya la primera entrevista entre el presidente del Gobierno y José Luis Rodríguez Zapatero reveló sintonía en la política antiterrorista, ayer, en el dramático escenario del velatorio de Juan María Jáuregui, se dio un nuevo paso. ETA, y quienes quieran obtener beneficios políticos de su barbarie, deben saber que, gobierne el PP o el PSOE, no se aceptará jamás el chantaje de la violencia y se combatirá el terror con todo el rigor del Estado de Derecho.

Ambos líderes coincidieron también en sus críticas al PNV. Es ya conocida la dureza con la que Aznar juzga la cooperación política del PNV con el entorno proetarra que, además de la condena ética, hace que los terroristas alberguen esperanzas para sus imposiciones totalitarias. Rodríguez Zapatero pidió ayer al lehendakari que reflexione sobre su responsabilidad en la situación actual y exigió al PNV que abandone «el túnel oscuro» en el que se encuentra.

La referencia de Aznar a que los dirigentes del PNV están dinamitando su propio partido y la petición del secretario general del PSOE de que inicie el camino de regreso son la enésima invitación a un cambio radical en la trayectoria reciente del nacionalismo vasco. Ojalá, a pesar del daño ya causado, estos dramáticos acontecimientos, que subrayan la evidencia de lo que ETA y EH pretenden, logren esa rectificación. Pero si no es así, PP y PSOE deben tener claro, y afortunadamente parece que lo tienen, que están obligados, con el PNV o sin él, a defender conjuntamente la pluralidad y los derechos individuales en el País Vasco.

¡Vayámonos todos a Chile!
Por Enrique ARIAS VEGA ABC 31 Julio 2000

Participaba yo hace poco en una concentración pacífica tras un asesinato de ETA cuando un joven del Movimiento contra la Intolerancia empezó a repartir carteles con diferentes eslóganes. Al leer el que me correspondía, sentí un escalofrío: «¿Seré yo el próximo?», decía, por todo comentario.

El próximo asesinado de ETA se llamó Jesús Mari Pedrosa. El próximo, José María Martín Carpena. El último, Juan María Jáuregui. «No sabemos a quién puede elegir ETA mañana», acaba de decir el alcalde de Zaragoza, José Atarés, al que una oportuna acción policial ha impedido que su nombre engrose esa macabra lista de víctimas. ¿Quién será la próxima?

Lo cierto es que, entre el miedo de unos y la anestesia colectiva de los demás ante tanta barbarie, habrá un próximo asesinado. Muchos próximos, quizá. Y cualquiera de nosotros podemos ser ese próximo.

Juan Mari Jáuregui era un tipo con más arrestos que la mayoría. Con una biografía nada propicia al equívoco. Con más raíces en su pueblo, sin duda alguna, que sus cobardes e inmorales matarifes. Pero tuvo que marcharse a vivir a Chile porque era un hombre marcado, porque los monopolizadores de la pena de muerte habían decidido acabar con su vida. A los tres días de haber regresado a Tolosa, alguien ha debido dar el soplo: «Ha vuelto», habrá dicho, simplemente, para que los amigos de la sangre y del dolor ajeno pudieran recrearse con su asesinato. El autor de la frase «ha vuelto» es tan culpable como los que han apretado el gatillo. Y lo más monstruoso de todo es que seguramente se trata de un vecino, de un conocido o hasta de un pariente.

¿Quién está seguro en Tolosa? ¿O en Durango? ¿O en Málaga? ¿Habrá que irse a Chile, donde estaba más seguro Juan Mari Jáuregui que en su propio pueblo, entre sus parientes y amigos? ¿Tendremos todos que irnos a Chile o a Finlandia o a Canadá para sentirnos libres y poder opinar sobre los derechos de los lapones o sobre la vinculación deseable de Quebec con el resto de Canadá sin que nadie nos pegue un tiro por eso?

Desde luego no es en Euskadi donde se puede opinar sobre casi nada. Miento. Se puede discutir si es mejor el Athletic o la Real, sobre las mil maneras de hacer el bacalao al pil-pil o si el museo Guggenheim es para tanto como se dice o no lo es. En cuanto sales de los carriles del tópico, en cuanto asumes el ejercicio de la libertad, entras en el territorio del riesgo.

Todo eso, porque hay una mayoría de gente normal, plural y diversa, de tipos pacíficos y nobles, pero inermes, indefensos, acorralados —terrible paradoja— por una minoría fanática de pensamiento único —concedámosle esa dudosa probabilidad de que pueda pensar— que tiene las armas, la potestad fáctica de utilizarlas y la total falta de principios que le impida hacerlo.

Es a esa minoría a la que no le importaría que quienes no piensan como ella se vayan a Chile, o a donde sea, ante la imposibilidad material de matarlos a todos. Ya que la eliminación física debe ser necesariamente selectiva —ante la cantidad de gente que no opina como ella—, trata al menos de amedrentarnos a todos con la incertidumbre de cuál será su próxima víctima, de quién será el próximo cadáver. A esto se le llama terror, terrorismo.

Casualmente, recibí hace tres días la carta de un octogenario bilbaíno que reflexionaba sobre cómo poner fin a este estado de cosas. «Creo que ha llegado la hora de que nuestras voces —decía— se traduzcan en acciones pacíficas, tales como expresar nuestro deseo de que ETA se disuelva, utilizando para ello medios externos simbólicos o expresos; inclinándome por manifestaciones materiales duraderas, más que por paradas o marchas callejeras». El hombre, que se identificaba perfectamente, con nombre y dirección completos, me pedía expresamente quedar en el anonimato ante los medios de comunicación. En alguna ocasión anterior, había pedido lo mismo a otro periódico al que se había dirigido. La aparición pública de su nombre, en contra de su petición, le había hecho incurrir en un riesgo físico real que el hombre no tenía por qué asumir.

El deseo de este caballero de encontrar medios pacíficos eficaces para acabar con ETA, por una parte, y su temor a defender públicamente esas tesis, por otra, ejemplifican perfectamente el drama vasco, la esquizofrenia de una impotencia colectiva en volver a la normalidad, a la diversidad, a la confrontación legítima de ideas, a la compleja vida de relación social, al amor y la amistad entre quienes no comparten necesariamente los mismos criterios sobre las cosas.

La actitud de mi comunicante, como la de tanta gente de bien en el País Vasco, no es la de discutir sobre pretendidas tesis «soberanistas» ni defender ésta o aquella posición política. Su actitud, mi actitud, la actitud de la mayoría, es simplemente la de defender la vida, defender la libertad, defender la moralidad, defender la diversidad. Y eso no lo haremos ni abdicando ni yéndonos a ninguna parte. Que conste.

Conversaciones con Aznar
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 31 Julio 2000

No es frecuente que un líder político, mucho menos si es presidente del Gobierno, reflexione en voz alta en un medio de comunicación. Más allá de las entrevistas puntuales y concretas, apenas algún esbozo de análisis. Los partidos hace ya tiempo que dejaron de ser un intelectual colectivo y, por lo tanto, sus dirigentes, sobre todo en el escenario español, tienden únicamente a recurrir a la teoría para revestir ideológicamente la decisión práctica que previamente han adoptado. De vez en cuando, de muy tarde en tarde, alguno quiebra esta regla con la excepción de una reflexión global que precede a la adopción de decisiones.

Es, justamente, lo que acaba de ocurrir con las «Conversaciones con Aznar» aparecidas en el tercer número de El Noticiero de las Ideas, editado por el grupo Correo, en las que el presidente del Gobierno reflexiona ampliamente sobre su política. Pese a que ni una palabra de estas conversaciones tiene desperdicio, ahí están las principales líneas del pensamiento neoliberal, llama especialmente la atención sus consideraciones sobre « el grave error que los partidos nacionales han cometido a lo largo de estos años al reconocer ciertos pluses de legitimidad a los principales partidos nacionalistas».

Es la primera vez, desde la Transición, que un líder político con responsabilidad gubernamental apunta, sin expresarlo, a la ambigüedad del Título Octavo de la Constitución cuando está a punto de cumplirse un cuarto de siglo de la muerte del dictador y las bodas de plata de la proclamación de la Monarquía. Porque lo que Aznar califica como «pluses de legitimidad», se esté o no de acuerdo con sus tesis , arranca precisamente de esa deliberada indefinición del modelo de Estado. Diagnosticada la enfermedad que denuncia, defiende la terapia sobre «la base de recrear un clima interno favorable a un serio proyecto común». Análisis y propuesta que se formulan a tres años de que se cumpla el vigesimoquinto aniversario de la Constitución.

Aznar tiene la virtud de pensar lo que dice, decir lo que hace y anunciar lo que va a hacer. Al no ser un hombre dedicado a la especulación contemplativa, sus reflexiones en estas interesantes charlas bien pudieran estar precediendo a una amplia ofensiva política, a desarrollar en todos los terrenos, en torno a ese proyecto común de España que tan apasionada como fríamente expone. Si esta conversación termina por traducirse en acción, estaremos, probablemente, en vísperas de un importante debate político sobre su concepción de España. Sería inevitable si estas ideas del verano de Aznar se convierten en los deberes del otoño del Partido Popular.

El crimen de Tolosa
Lorenzo Contreras La Estrella 31 Julio 2000

Dos días después del "euskobarómetro", con su auténtico reflejo de cómo reacciona la sociedad vasca ante el terrorismo y el espectáculo de los "socios" nacionalistas de los proetarras, ETA ha matado al ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui. La más dramática comprobación del efecto que los crímenes producen es que todas las fuerzas políticas se han quedado sin palabras. La retórica al uso ya no da más de sí. No hay más que oír al "lehendakari" Ibarreche diciendo banalidades quejumbrosas, o al ministro del Interior tratando de buscar vanamente algún nuevo ángulo de análisis a lo que viene sucediendo desde que la ofensiva etarra comenzó en diciembre de 1999 y, sobre todo, se intensificó en los dos últimos meses.

Lo cómodo, a efectos de análisis, es pensar o decir que ETA ha pasado su tarjeta de saludo al nuevo secretario general del PSOE. Cualquier combinación de conjeturas vale en estos casos. Pero lo cierto es que la banda golpeó con arreglo a su línea de actuación, sin necesidad de que se sienta estimulada  por ningún motivo que no sea la estrategia de dividir a la sociedad vasca, forzando la acción asesina para llegar al objetivo de que lo peor produzca lo mejor, es decir, la conversión de Euskadi en campo de batalla de una contienda civil.

Para empezar, busca el desgobierno. Si el PNV se decide a romper radicalmente con EH/HB y abandonar los postulados de Estella/Lizarra, tendrán los "abertzales" radicales la ocasión definitiva de situar al bloque nacionalista no violento en la conyuntura del total fracaso político, abandonando a su suerte al Ejecutivo de Ibarreche, lo cual sería tanto como hacer inviable su continuidad en Ajuria Enca.

La tragedia de Tolosa ha forzado un nuevo contacto, esta vez telefónico para algo más que las condolencias, entre Aznar y Zapatero. La idea de que los partidos de ámbito estatal deben concertarse con miras más amplias que unificar la retórica, se afianza. Según la encuesta de la Universidad del País Vasco, el PNV sólo aventaja al PP en un punto electoral. Este dato coincide con la cada vez más cercana posibilidad de que, ante unas eventuales elecciones vascas anticipadas, el bloque estatal fragüe definitivamente en un asalto al poder autonómico.

El "euskobarómetro" apunta, como se sabe, a la desmoralización de la sociedad vasca, cuya libertad se resiente bajo la influencia del miedo, y cuyos mejores impulsos juveniles, los mayoritarios, apuntan hacia el éxodo a otras tierras que les ofrezcan condiciones de vida aceptables. Todo esto, que en teoría reclama una lucha total y abierta contra ETA es lo que la banda desea aprovechar y fomentar.

Los terroristas están consiguiendo imbuir en la sociedad y la política vasca un sentimiento de fracaso, que paradójicamente coincide con una espectacular mejora de los niveles de renta y prosperidad económica. Ocurre que falta oxigeno vital de la libertad suficiente y de la paz indispensable. Sin estos factores, todo se vuelve supérfluo. Falta, pues, lo principal.

Fracaso colectivo, por tanto, igual en Ajuria Enea, sede del gobierno vasco, que en le PNV, en los partidos democráticos de la oposición que sufren las bajas ocasionadas por los pistoleros, y también, inevitablemente, en el gobierno de Madrid, encastillado en el principio numantino de la resistencia a ultranza. Resistencia que no puede coexistir con el fracaso contínuo, de tal modo que necesita, como acaba de verse, compersarse con algún éxito policial de reserva, esta vez en Zaragoza. En tal sentido, activar y completar las operaciones policiales en marcha sirve para aliviar con su respuesta la desmoralización general. Estaba el gobierno sacando fruto del fracaso etarra en su operación contra el alcalde de la capital aragonesa cuando, sin oportunidad para el respiro, vino el asesinato de Juan María Jáuregui.

Podría pensarse que ETA incurre en cierta contradicción cuando mata a un hombre que luchó por el diálogo con la banda e hizo posible, junto con otros, el desmontaje de la trama GAL. Pero no procede equivocarse. Lo importante es tener a tiro una pieza política de entidad suficiente. Y el ex gobernador civil de Guipúzcoa lo era para la banda. Funcionaron las confidencias, los soplos, y la presa fue localizada y tenida a tiro en un bar de Tolosa. Los asesinos, gente sin ficha policial por pertenecer a un comando "legal", probablemente celebraron ese día su fechoría en otro establecimiento de la localidad guipuzcoana. Objetivo cumplido.

Jáuregui II
ERASMO El Mundo 31 Julio 2000

Como en los mataderos más idóneos, donde se eligen las piezas más selectas, el impropio y sanguinario alumnado de Ternera sacrifica a los mejores. Es la siembra del dolor y la contradicción decretada por estos diabólicos estrategas del abismo, para que Arzalluz quede maniatado, inmovilizado, uncido de por vida a las pistolas y la muerte ya sólo suscite el desdeñoso hastío de lo dejà vue.

La amenaza
RAUL HERAS El Mundo 31 Julio 2000

Aznar ha amenazado a ETA, al entorno de ETA, y al entramado que desde el nacionalismo vasco más radical sirve de apoyo y justificación a los asesinatos. Las palabras de Aznar invitan a creer que el Ejecutivo tiene en su poder una información con la que asestar un duro golpe a los terroristas e incluso poner aún más contra las cuerdas al Partido Nacionalista Vasco, la mejor de las bazas que en estos momentos tiene Euskal Herritarrok para presentarse como partido de Gobierno, por un lado, y como rostro político de los terroristas, por otro.

Julio se despide como uno de los meses más negros en la historia de la democracia, y como el peor mes de la historia del PP en el Gobierno. La ofensiva de ETA demuestra que la banda aprovechó muy bien la tregua para armarse y reorganizar los comandos, y que el llamado «terrorismo de baja intensidad» era y es una clase práctica, un doctorado de fin de curso, que lleva a muchos de sus escolares a la colocación del coche bomba o al frío disparo a bocajarro. Desde el País Vasco a Andalucía, los atentados son una demostración de fuerza, un reto que se hace al Estado democrático y a sus representantes políticos; y a ese reto tienen que contestar con firmeza, unidad y legalidad el PP y el PSOE en su papel de grandes partidos nacionales, pero también tienen la obligación de hacerlo todos y cada uno de los grupos que se presentan a las elecciones y son elegidos en las urnas, ya sea para el Congreso o para los Parlamentos regionales. Y si los catalanes de CiU, los gallegos del BNG, y los canarios de CC deben estar y apoyar la lucha conjunta contra los asesinos, mucho más deben hacerlo los vascos del PNV y de Eusko Alkartasuna. No se puede pactar con los que quieren imponer sus ideas por la fuerza y el miedo. El Pacto de Estella o de Lizarra no puede estar por encima de ninguna vida humana, y ya son muchas las que pesan en la balanza.

ETA ha demostrado al matar al ex gobernador Juan María Jáuregui que es capaz de almacenar el odio como organización, y que tiene a militantes capaces de apretar el gatillo a la menor indicación. Si eso no es capaz de entenderlo la dirección del Partido Nacionalista Vasco, y si no son capaces de colocarse enfrente de sus todavía compañeros de pacto para dejarlos en la más completa de las soledades, Xabier Arzalluz y los suyos estarán haciendo un malísimo favor a sus conciudadanos y a ese mismo País Vasco al que afirman querer y defender. Ningún pueblo puede organizar su futuro si funda sus esperanzas sobre la violencia y el odio. Ninguna idea política, ninguna ambición de independencia o soberanía puede utilizar el asesinato como argumento contra los que no opinan igual, sobre todo cuando esas ideas pueden exponerse y defenderse con total libertad.

ETA, un rio de sangre
Pablo Sebastián La Estrella 31 Julio 2000

El último crimen de ETA confirma la furiosa cabalgada de la banda en pos de sus principales objetivos: el terror, en continua exhibición de fuerza y de infraestructura; y la partición de la sociedad vasca entre nacionalistas y españolistas.

El último atentado contra Juan María Jáuregui, ex dirigente del PSOE, pretende impedir el eventual acercamiento entre el partido socialista y el PNV. A sabiendas los de ETA que ambos partidos estaban  hablando en privado sobre un posible gobierno de coalición en Vitoria.

ETA cree que matando a los dirigentes del PSOE impedirá el pacto con el PNV y de esa manera el PNV se verá obligado a escoger entre el pacto de Estella y su relación con los partidos españolistas, lo que al final podría acabar en una grave crisis interna del Partido Nacionalista Vasco.

La lentitud exasperante del PNV en su proceso de ruptura con HB está permitiendo y alentando esta escalada de ETA, con la que la banda pretende romper el País Vasco en dos frentes, españolista y nacionalista, o en su defecto romper el PNV. Algo en lo que está colaborando los propios dirigentes del PNV con su confusión interna y su actitud externa.

Así están las cosas y peor se van a poner porque ETA no cesará. Y porque el gobierno de Aznar y su ministro de Interior tampoco están en condiciones de ofrecer  una respuesta policial eficaz. El presidente sin embargo ha anunciado medidas importantes contra el entorno de ETA y los que colaboran con la banda. Esperemos a ver cuales son y que efectos tienen. Pero por el momento no hay nada nuevo que nos permita vislumbrar un horizonte de esperanza. Ni siquiera el de la unión de las fuerzas políticas democráticas, un objetivo que ETA no cesa de atacar. El último crimen tenía, en su locura, ese objetivo. Esperemos que los demócratas impidan que se pueda consumar, empezando por el PNV y siguiendo por todos los demás.

Aznar marca el camino
Editorial La Razón 31 Julio 2000

La política del Gobierno de España ante el terrorismo no tiene marcha atrás. El presidente José María Aznar, que visitó la capilla ardiente de la última víctima del terror, el socialista Juan María Jáuregui, marcó ayer claramente el camino en el combate contra Eta y contra quienes apoyan o permiten la actuación de los asesinos de la banda: «No nos van a ver ni pestañear ni dar un paso atrás, que nadie tenga ninguna duda al respecto». Una lucha en la que el presidente se permitió, por vez primera, anunciar que pronto se verá la reacción del Estado de Derecho contra los criminales y sus cómplices.
    Y en esta política, el Gobierno cuenta con el apoyo leal e incondicional del primer partido de la oposición, el PSOE, cuyo secretario general, Rodríguez Zapatero, ratificó ayer su compromiso de total colaboración y, por si hubiese dudas, recordó al PNV su «gravísima responsabilidad» en la situación, calificó el pacto de Estella como «profundamente negativo para el destino de Euskadi» y pidió al lendakari que «reflexionase».
    La firmeza en la actitud del presidente del Gobierno, su afirmación de que no existe una vuelta atrás en la lucha contra los enemigos de la libertad, tuvo su gesto más elocuente al negar el saludo al lendakari Ibarreche. En la capilla ardiente de un demócrata asesinado a tiros en la nuca y por la espalda por quienes impulsaron el pacto de Estella, por la víctima de un crimen que alientan quienes sostienen con sus votos al PNV en el Gobierno de Vitoria, Aznar no ha tenido contemplaciones con quien se muestra condolido y condena personalmente el crimen, pero prefiere mantener la vergonzante opción política del compadreo con el mundo etarra.
    El gesto de Aznar demuestra que el PNV avanza hacia su aislamiento y que con cada asesinato, con cada coche-bomba o carta amenazante, lleva al nacionalismo democrático a afincarse en un gueto donde los pistoleros son quienes dictan la ley. No se trata de aislar al PNV, que en cualquier momento será recibido con los brazos abiertos por los demócratas, con quienes siempre estuvo antes alineado frente al mundo de Eta. Lo que Aznar ha exteriorizado al no saludar a Ibarreche es su desprecio a quien va del brazo de los proetarras en el Parlamento de Vitoria. Ha querido mostrarle públicamente que mientras el PNV se mantenga en Estella, donde está Eta, no puede aspirar a recibir el mismo trato que los demócratas que ven caer asesinados a sus compañeros de partido.
    El PNV ha sido expulsado ya del Grupo Popular del Parlamento Europeo, donde estuvo desde el primer día. Ha sido la primera puerta internacional que se cerró a un partido de centenaria tradición democrática. Y es una señal de que, al menos para las democracias del mundo, no se puede pactar políticamente con el terror sin mancharse las manos de sangre.

Rearme democrático contra ETA
Editorial La Estrella 31 Julio 2000

El cúmulo de crímenes -horribles en su resultado y demenciales en su inspiración- firmados por ETA a que está asistiendo la sociedad española estos días ha producido la reacción conjunta de las más importantes fuerzas constitucionalistas (el partido del Gobierno y el primer partido de la Oposición) dirigida a dar una solución al terrorismo y al futuro del País Vasco.  Por efecto de la acción destructiva del terrorismo y de los efectos secundarios negativos que, sobre la práctica política diaria vasca, produce la coexistencia en el Pacto de Estella del nacionalismo del terror con el nacionalismo democrático, parece que, finalmente, el PSOE y el PP están resueltos a colaborar con lealtad. Por fin, después de años de titubeos e indecisiones, y no poca falta de responsabilidad de más de un líder político del ámbito constitucional, el Gobierno español y el primer partido de la oposición van a moverse contra ETA desde la aplicación de la leyes del Estado de Derecho y bajo la inspiración de los principios democráticos.

Es la primera vez que, en los últimos años, los líderes más representativos de ambos partidos -José María Aznar, jefe del Gobierno,  y José Luis Zapatero, secretario general del PSOE-   exteriorizan signos de suficiente calado como para que se pueda traducir su intención de trabajar seriamente en la dirección apuntada.  En honor a la verdad, hay que recordar que durante los últimos años, el anterior secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, apremió reiteradamente al PP para que asumiera el "liderazgo" de una acción conjunta en favor de la pacificación que nunca se hizo realidad. Entonces el esperado y necesario brote de "sensibilización nacional" conjunta -como se llegó a definir el nuevo espíritu-  no  llegó a dar el menor fruto.

Ha tenido que producirse la actual escalada sangrienta de ETA, y ha tenido que haber una oferta de diálogo seria y solvente del nuevo secretario general del PSOE para que el Jefe del Gobierno,  haya acusado recibo de la oferta y para que, como consecuencia de este acercamiento, se haya creado una nueva línea de colaboración que buen falta venía haciendo. Aunque no fuera más que para que se dejara constancia de que, para asuntos tan vitales como el futuro general de todos los españoles, y el particular de la sociedad vasca, el Estado, y las voces y poderes que lo sustentan, tenían la gran reponsabilidad de probar que aún tienen algo que decir y que hacer.

Mientras en Euskadi recibe sepultura el cuerpo de Juan María Jaúregui, y al tiempo que desde las posiciones políticas más afectadas se expresa la condena contra ETA y la repulsión que producen sus salvajadas, Zapatero y Aznar subrayaron de nuevo ayer su voluntad de andar de la mano en este camino tan dificil para el Gobierno de la Democracia y para la pacificación con talento del PaísVasco. Es de esperar ahora que la tarea conjunta de los constitucionalistas pueda acabar con el terror y el distanciamiento de los grupos radicales y ayudar, a la vez, al fortalecimiento de la democracia en toda España.

Un ministro
EDUARDO HARO TECGLEN El País 31 Julio 2000

Un ministro del Interior es el encargado de detener a los delincuentes y mantener la paz. Si no lo consigue, habrá que despedirle y poner otro mejor. Cuando, más allá de su oficio, dice que no va a cambiar de política, habrá más razones para despedirle: su política ha endurecido todo. Como toda lógica, nunca se cumple. Cuando va anunciando éxitos, cuando se aplica a difundir la palabra "desmantelamiento" (que se difundió en el franquismo, como una artimaña) y esos éxitos se jalonan de asesinatos del delincuente, debe dimitir. Tiene dos atenuantes: el de Quevedo cuando comentaba la "política de Dios, gobierno de Cristo", que indica que Aznar crea la doctrina y él la cumple. Y que nadie, en los últimos 40 años, civiles o militares, espías o patriotas, jueces de sable en mesa o malos de folletín como Amedo y Domínguez, lo ha conseguido: ni con garrote vil ni con Intxaurrondo.

Peor cuando tergiversa los hechos. Un error histórico: dice que no hubo tregua, y duró año y medio. Dice que no hubo realmente tregua porque los delincuentes preparaban una nueva ofensiva. En anales hay año y medio sin muertos, y el delincuente la ha roto porque no ha recibido ningún contacto, y esto es grave. Para muchas vidas humanas. Ahora, cada vez que hay un muerto, dice esa frase odiosa: "Tenía razón yo". No, no la tenía.

No la tiene ni él ni Aznar en decir que no van a cambiar de política. O sea, que creen que van a instalarse en el poder vasco en el centro de la guerra. Ni lo van a conseguir, ni acabarían con el desastre. Podría ser aún peor.

(Y el chorro de palabras de cada día. Nadie tiene obligación de ser inteligente, y si está indignado y le ponen un micrófono delante, no dice cosas inteligentes. Pero nadie tiene obligación de poner un micrófono delante. ¿O sí? Toda la lógica está alterada, y cuando se recurre a ella es para pervertirla. No hay que olvidar nunca que el único culpable del asesinato es el asesino: pero hay más cosas. Odio las carreras hacia la condena para no quedarse atrás y no perder un puesto; y las miradas torvas al que no condena suficiente, y el seco "no es bastante"; y las estúpidas voces que sólo profieren el insulto y no encuentran ninguno nuevo. Eso lo está ganando ETA, este desconcierto, miedo, alteración del pensamiento, sensación de impotencia, silencio en todas las direcciones; no se lo está ganando en el País Vasco, se lo está ganando a España. Y el Gobierno no sabe qué hacer y el ministro del Interior no dimite y la política no cambia: no se les ocurre otra.

Guecho no se merece a su alcalde
Ernesto Ladrón de Guevara - Miembro del Foro Ermua.- La Razón 31 Julio 2000

A Iñaki Zarraoa le insultaron en su feudo. Fueron unos vecinos de Guecho que, hartos de tanto desmán e indignados por la convivencia entre el PNV y los proetarras, increparon a su alcalde. Iñaki Zarraoa acostumbra asignar culpas por la violencia en partes iguales a Eta y al PP. El que fuera director general del ente público ETB sigue como cuando orientaba la línea informativa del ente: siempre hacia el mismo lado; y para él los chicos descarriados de Eta, al fin y al cabo, son eso: la familia mal avenida, pero, en definitiva, familia. 

No hay más que ver la película «El Padrino» para comprender bien estas cosas. Los malos de verdad, a los que no hay que darles ni migas son los del PP que, en realidad, son unos «inmovilistas» y tienen la culpa directa de que se les ponga «lapas» bajo los coches, o les exploten coches enfrente de sus narices. Y eso de que a uno le insulten en su cortijo particular es cosa de fachosos irredentos, y exaltados españolistas que no saben soportar alguna broma que otra, como el que un coche bomba te reviente las ventanas, desencaje puertas y sillares, o, en el peor de los casos si pasas por allí te deje destripado sobre cualquier acera. Y la culpa es tuya por pasar por allí, ya que ¿quién te ha mandado pasar frente a las casas de la «oligarquía»? El otro día hablando, para darle ánimos, con mi amigo Raúl Guerra Garrido, llegamos a la conclusión de que Kafka se haría millonario describiendo las situaciones que se van creando en Euskadi. 

Resulta que quienes mandan realmente en Euskadi se presentan como víctimas, quienes somos los nuevos parias de esta sociedad estamental vasca y quienes sufren el chantaje terrorista, el terrorismo explícito y el difuso, somos los verdugos. Los nuevos fachas se presentan como demócratas de toda la vida, y los que nos peleamos en su día en la calle contra Franco resulta que somos los herederos del dictador. O sea, el mundo al revés, propio de una escenificación surrealista. 

Claro que para el señor ese llamado Zarraoa no existe ningún género de duda. Su lógica no es la de premisa mayor, premisa menor y conclusión. Él pone la conclusión delante de las premisas, y las premisas son efecto de la misma. Por eso sin el menor arrugue de la frente ni fruncido de cejas, el excelso alcalde dice que lo más preocupante «no es que esos exaltados (sic) se dediquen a hacer estas cosas, sino que otros, con más responsabilidad política no les digan nada, no les digan que hay que callar [...]». Al fin y al cabo el señor Zarraoa que milita en un partido que se atribuye ser demócrata-cristiano se ha aprendido el precepto evangélico «si te pegan en una mejilla pon la otra». Aunque a Zarraoa le tenían que haber explicado de niño que el poner la otra mejilla no solamente lo tiene que hacer el prójimo, sino uno mismo.
   
Eta logra sus objetivos
Juan BRAVO La Razón 31 Julio 2000

Eta va logrando algunos de los objetivos que se ha marcado a medio plazo. Los resultados del «euskobarómetro» así lo demuestran. Los amigos del norte de Juan Bravo ofrecen un análisis del citado sondeo que hace más preocupante aún si cabe el futuro inmediato del País Vasco.

    Uno de los objetivos de la banda terrorista -recuerdan- es el de imponer la celebración de un referéndum de autodeterminación, como paso previo a la independencia vasca. Pero esta consulta sólo sería convocada, como no puede ser menos, cuando se pueda ganar. Para ello los pistoleros y sus cómplices trabajan todos los días en lo que ellos llaman la «creación de las condiciones favorables» que les permitan ese triunfo.

    El resultado del último «euskobarómetro», que indica que un 15 por ciento de la población está dispuesta a abandonar el País Vasco, es un triunfo para Eta y, en cierto modo, también para el Partido Nacionalista Vasco, que mantiene en este punto una estrategia paralela. Porque ¿quiénes se van a ir? ¿Los que votarían a favor de la independencia o los que lo harían en contra?

Aznar advierte a ETA y a su entorno de que "muy pronto" pagarán su terrorismo
Afirma que algunos dirigentes del PNV "están dinamitando de manera demencial su partido"
El rechazo a ETA por el asesinato del ex gobernador socialista Juan María Jáuregui congregó ayer en San Sebastián y otras ciudades españolas a miles de ciudadanos en un clamor contra la banda terrorista. Poco antes, el presidente del Gobierno, José María Aznar, lanzaba en la capital donostiarra una severa advertencia a "aquellos que desde la banda dan las órdenes, los que las ejecutan y los que desde el entorno del terrorismo sirven para que ETA se regenere". "Tienen motivos para estar preocupados, y mucho. Y espero que lo vean muy pronto", sentenció. El líder del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió, en alusión al PNV, que quienes estén en "un túnel sin salida abandonen el dogmatismo e inicien el camino de retorno".
G. GASTAMINZA, San Sebastián El País 31 Julio 2000

El presidente del Gobierno, José María Aznar, advirtió ayer al entorno de ETA que proporciona a esa banda terrorista capacidad de regeneración de que "tienen motivos para estar preocupados, y mucho. Y espero que lo vean muy pronto". Aznar, que no concretó más las medidas a que se refería, exhibió ayer su discurso más firme contra la banda terrorista y lanzó durísimas críticas contra algunos dirigentes del PNV, a los que acusó de "dinamitar su propio partido". A la vez, trató de inyectar ánimo y confianza en la sociedad apelando a la unidad de todos los demócratas para evitar el desestimiento, especialmente en momentos difíciles, como el de ayer, en lo que denominó la "lucha por la libertad".

El presidente expresó públicamente, al inicio de su intervención, su condolencia a la "familia socialista", y precisó que cuando se trata de la lucha por la libertad él no hace distingos "entre miembros de uno u otro partido". Aznar pidió que ése sentimiento de unión, cohesión, confianza y serenidad se extienda a toda la sociedad española y vasca en estos momentos de dolor. "El PP y el PSOE no van a dar ni un sólo paso, ni un centímetro atrás. Al contrario", dijo, "vamos a seguir dando pasos adelante con coraje y determinación".

José María Aznar pronunció esas palabras en una breve comparecencia ante la prensa que realizó en la Subdelegación del Gobierno en San Sebastián, después de haber visitado la capilla ardiente de Juan María Jáuregui en la sede del PSOE en San Sebastián, acompañado del ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja. Allí transmitió su condolencia a la viuda y a la hija del ex gobernador civil de Guipúzcoa, así como a una representación de la ejecutiva del PSOE y del PSE-EE que acompañaban el féretro con los restos de Jáuregui.

Aznar calificó de "genocidas" a los terroristas etarras porque asesinan al mayor número de personas que les resulta posible, sólo por no ser nacionalistas o por creer en la Constitución, en el Estatuto, en la libertad y en las reglas de juego democráticas. Añadió que lo que diferencia la actuación de ETA de un genocidio es que, en lugar de hacer "limpiezas semanales de tres mil o cuatro mil personas", sólo puede matar "a cuentagotas".

El presidente del Gobierno envió un mensaje de confianza a las Fuerzas de Seguridad y les pidió que sigan manteniendo su esfuerzo por proteger a la sociedad para que ésta pueda mantener la determinación y el coraje en la lucha contra los terroristas.

A los etarras, y especialmente a su entorno, les dedicó una severa advertencia: "Aquellos que desde la banda terrorista dan las órdenes, aquellos que las ejecutan, aquellos que desde el entorno del terrorismo sirven para que una banda se regenere y sirven para dar a la banda elementos de actuación, tienen motivos para estar preocupados, y mucho. Y espero que lo vean muy pronto". En el turno de preguntas, Aznar se negó a concretar las medidas que el Gobierno está preparando. "No me pidan más precisiones", dijo. "Simplemente, los que tienen que saber, que lo sepan".

Aznar insistió en la necesidad de que la sociedad tenga confianza en el camino emprendido para "acabar políticamente con ellos", así como en la utilización del Estado de Derecho para aplicar la ley, sin concesiones, "a la banda, a sus dirigentes y a todos sus cómplices".

El presidente mantuvo sus durísimas críticas contra el PNV, partido al que exigió que abandone Lizarra, "ese pacto de violencia, de crueldad, de ignominia, que tantas víctimas está causando". Lamentó la "página tan vergonzosa y bochornosa" que están escribiendo algunos de sus dirigentes, que "con su piqueta en la mano están dinamitando de una manera demencial su partido, sus bases, su edificio histórico y las posibilidades de buscar una salida positiva".

El presidente e Ibarretxe evitaron coincidir
G. G, San Sebastián
A diferencia de lo sucedido tras el atentado que costó la vida al concejal del Partido Popular de Durango Jesús María Pedrosa, el presidente del Gobierno, José María Aznar, y el lehendakari, Juan José Ibarretxe, evitaron coincidir en la visita a la capilla ardiente antes de los actos fúnebres por el militante socialista Juan María Jáuregui, que tuvieron lugar en su pueblo natal, Legorreta.

Los dos gobernantes visitaron la capilla ardiente por la mañana. Aunque sus visitas estaban previstas con un intervalo de media hora, los nacionalistas adelantaron un poco la llegada del lehendakari , y el presidente del Gobierno entró con un ligero retraso, de modo que no coincidieron en la capilla ardiente, aunque Ibarretxe permaneció en el interior de la sede del PSE-EE, repleta de militantes.

El lehendakari acudió con todos los consejeros de su Gobierno que se encuentran en Euskadi, y Aznar estuvo acompañado por Jaime Mayor Oreja.

La capilla ardiente congregó a todos los partidos e instituciones
G. G, San Sebastián
La unidad y cohesión entre demócratas que invocó José María Aznar como fórmula contra la adversidad terrorista después de visitar la capilla ardiente ya se estaba dando en el interior de la sede del PSE-EE de San Sebastián. En ella, militantes populares y socialistas, muchos de ellos cargos públicos, se movían a sus anchas y departían entremezclados mostrándose constantemente apoyo y afecto. Los nacionalistas entraron en la sede en actitud más discreta, pero los años de gobierno compartido se dejaron notar. Imperó el respeto y, aunque hubo tensión, no hubo gestos de rechazo o reproche. Los gritos contra el lehendakari que también ayer se produjeron venían de la calle, cuando salió de la sede socialista para acompañar el féretro de Jáuregui a Legorreta.

La capilla ardiente, situada en el salón donde también se dio el último adiós a dirigentes socialistas asesinados por ETA como Enrique Casas y Fernando Múgica Herzog, fue un constante reguero de visitantes que, desde la víspera, se acercaron a rendir una emocionada despedida al ex gobernador civil. Entre los discretos visitantes estuvo uno especialmente destacado: Santiago Carrillo, a quien Jaúregui permaneció fiel en su trayecto desde el PCE al PSOE. Una representación del equipo de Interior para el que trabajó Jauregui estuvo también presente.

El PNV antes que el PP
Los dirigentes nacionalistas, tanto del PNV como de EA, así como representantes institucionales del País Vasco, abarrotaron la sede socialista desde primera hora. Pero su visita se produjo antes de que desembarcara la amplia representación del PP que acompañó a Aznar desde Madrid. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó a la capilla ardiente a las 10.15 horas. El nuevo dirigente se puso al frente de la delegación socialista que acompañaba a la esposa de Jáuregui, Maixabel Lasa, y a su hija. Ambas permanecieron junto al féretro muy afectadas.

Los primeros en acudir ayer a la calle Prim fueron los miembros de la mesa del Parlamento Vasco, encabezados por su presidente Juan María Atutxa. En torno a las diez, llegó la amplia representación del Gobierno vasco con Ibarretxe en cabeza. Diez minutos más tarde, se acercaron a la capilla ardiente una amplia representación de la ejecutiva de EA con su presidenta Begoña Errazti y la diputada en el Congreso, Begoña Lasagabaster.

La Diputación Foral que preside Román Sudupe estuvo al completo y tras ellos acudieron los miembros de la mesa de las Juntas Generales y sus portavoces.

Un emocionante acto civil despidió a Jáuregui en su pueblo natal
Eguiguren pide unidad frente a ETA
ISABEL C. MARTÍNEZ, San Sebastián El País 31 Julio 2000

Juan María Jáuregui recibió ayer el homenaje que, según sus íntimos, más le hubiera importado: el de su pueblo natal, la localidad guipuzcoana de Legorreta (1.422 habitantes). Fue un acto civil, en el que el alcalde (PNV) dijo a sus asesinos que el pueblo "jamás olvidará lo ocurrido" y el líder socialista Jesús Eguiguren pidió a los nacionalistas un compromiso para plasmar en acuerdo y unidad frente a ETA el "consenso del dolor y la tristeza hoy construido".

El joven alcalde peneuvista de Legorreta (Guipúzcoa), Xabier Iraola (34 años), se convirtió ayer en la imagen misma del dolor y el desconsuelo durante la despedida que dispensó a Juan Mari Jáuregui su pueblo natal. Iraola lloró amargamente durante todo el acto y a duras penas logró leer un breve texto en el que dijo que nada, ni las miradas entre vecinos, será igual en adelante en su pueblo. "Nos han roto todo, la tranquilidad, la convivencia, y nos han roto el corazón", afirmó con la voz agarrotada.

"Ahora bien, como alcalde les digo a los asesinos de nuestro Juan Mari que el pueblo de Legorreta, aún tragando mucha bilis, sí perdona, pero jamás olvidará lo ocurrido". Le escuchaban la viuda y la hija, la madre y otros familiares de Jáuregui. También José Luis Rodríguez Zapatero y Javier Arenas, al frente de amplias representaciones del PSOE y el PP, el lehendakari Juan José Ibarretxe al frente de su Gobierno en pleno y otras autoridades y cargos públicos de Euskadi.

No hubo funeral religioso sino un adiós emocionante y sentido, plasmado en un acto cívico en plena calle Mayor, con un pueblo perplejo, incrédulo ante el cadáver, que susurraba, se saludaba, se lamentaba y se interrogaba en euskera, desde una hora antes de la llegada de la comitiva. "Tener que ver esto... A los mejores están matando", decía una mujer con edad para haber visto nacer a Jáuregui, quien estaba estos días en Euskadi para visitar a un hermano suyo, que está muy enfermo. Entre los forasteros ayer en Legorreta, mucho militante curtido, como diría después Jesús Eguiguren: del PSOE vasco, del PCE, incluso de la ETA de otros tiempos.

Fue éste el homenaje en el que se empeñaron su viuda y su hija, sabedoras de que era el que más le hubiera importado a Juan María Jáuregui, decían amigos íntimos de la familia: a cincuenta metros de su casa y de la sociedad Bilkoin, sus dos referencias esenciales en Legorreta. Todo bajo una ikurriña a media asta con crespón negro y el lema Pakea behar dugu (Necesitamos la paz) grabado en una placa de cemento atornillado a la pared del consistorio.

En su interior permaneció primero expuesto el féretro para que los asistentes pudieran desfilar ante él. Pero luego hubo que sacarlo a la calle: dentro no cabía la gente. Sobre el féretro, sólo una bandera blanca con el escudo y el lema de la localidad.

El resto del pequeño pueblo (1.422 habitantes) permaneció desierto y en silencio, sólo presencias aisladas en algunos balcones y algún vecino por el paseo que bordea el río Oria. Los bares, y hasta la panadería, cerrados. Una taberna que lucía pasquines habituales en los lugares afectos al entorno abertzale exhibía también los restos de una pancarta rota, aparentemente arrancada, alusiva a los presos.

La comitiva abierta por el coche fúnebre llegó a las doce en punto y un clamor de aplausos rompió el silencio durante cinco largos minutos. La ovación tapó la llamada a misa de doce de las campanas de la parroquia, justo enfrente. El cura esperó diez minutos largos y finalmente empezó la liturgia con sólo 38 personas salpicando los bancos, llenos cualquier otro domingo. "No podemos olvidar el triste acontecimiento de ayer, con la muerte de un vecino al que ahora están dando su última despedida y tendremos a sus familiares y allegados en nuestro pensamiento", fue la sobria referencia del oficiante, antes de leer el pasaje del Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces. Luego prescindió de la homilía para abreviar: "Algunos estáis aquí, pero tenéis la cabeza ahí fuera", dijo.

En la calle, el presidente de los socialistas guipuzcoanos, Jesús Eguiguren, recitaba a Neruda en castellano y a Iparraguirre en euskera y tenía palabras de recuerdo y homenaje para el asesinado. "Le han matado porque no podía vivir sin pasear por Euskal Herria, sin hablar con su gente, en esta calle con la voz clara y alta que tenía", dijo Eguiguren. Recordó que su discurso de despedida venía forzado "por un crimen tremendo" y se dirigió "no a los que lo han matado, sino a quienes con su silencio dejan que otros maten", en referencia a EH. "¿Hasta cuándo estaréis callados? En nombre de todos, os pido que deis un paso adelante y no permanezcáis en ese silencio vergonzoso".

Eguiguren pidió también un compromiso y lanzó una exigencia "a los representantes institucionales" presentes: el de plasmar en acuerdo político y en unidad democrática "el consenso del dolor y la tristeza que hoy hemos construido". "Están bien los pésames, los necesitamos; están bien las palabras de ánimo, nos ayudan a seguir; están bien las muestras de dolor porque muestran humanidad. Pero necesitamos algo más que palabras: hechos y eficacia, defensa de los derechos civiles y la libertad de todos los vascos, que hoy no están garantizados ni respetados. Éste es el compromiso que me gustaría que saliera hoy de este pueblo, de Legorreta". Los fuertes aplausos respaldaron estas palabras de Eguiguren.

[El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, dijo al término del acto suscribir estas palabras de Eguiguren y leyó parte del último artículo publicado por Juan María Jáuregui en el que pedía a su partido "un discurso diferenciado (...) que huya del enquistamiento que paraliza la política vasca (...) se plantee con audacia la defensa del diálogo en la solución del tema de ETA". El Gobierno vasco, dijo Imaz, "hace suyas" estas reflexiones de Jáuregui como "el mejor homenaje que le podemos hacer".]

Eguiguren terminó con palabras de consuelo a la familia de Juan Maria Jáuregui -"vuestra tristeza y vuestro vacío son también los nuestros", dijo- y se despidió del compañero asesinado: "Descansa en paz, Juan Mari, con el orgullo de haber defendido tus ideas con la cabeza bien alta".

La última víctima de la banda inició su militancia política en ETA VI Asamblea
I. C. M, San Sebastián
La temprana iniciación política de Juan María Jáuregui pasó, como en tantos casos de entre quienes en su generación adoptaron un marcado compromiso político en su generación en el País Vasco, por las filas de la ETA de finales de los años sesenta y principios de los setenta.

Así lo atestiguaban ayer en Legorreta varios coetáneos suyos que conocieron su corta etapa de estudiante universitario en Bilbao y más tarde compartieron con él militancia en el PCE. Un ex concejal de Euskadiko Ezkerra recordaba en el acto cómo Juan Marí Jáuregui le relató años más tarde que en la facultad de Sociología de Deusto conoció al dirigente de ETA asesinado en 1978 por el Batallón Vasco Español José Miguel Beñarán, Argala .

Jáuregui mantuvo su vinculación con ETA por poco tiempo, en unos meses que sus conocidos de entonces se sitúan a caballo entre 1969 y 1970 y que rodearon la celebración de la VI asamblea, la que terminó con la separación en dos ramas: ETA V y ETA VI.

Juan María Jáuregui se comprometió con ésta última opción, que abandonaba la lucha armada. El sector mayoritario de ETA VI evolucionó pronto hacia el trostkismo, lo que no aceptó un grupo denominado los "minos" (minoritarios), que era partidario de una aproximación a la izquierda tradicional representada por el Partido Comunista (PCE).

El ideólogo de este pequeño sector, en el que se encuadró Juan María Jáuregui, era Francisco Letamendía, Ortzi, y entre ellos se contaba también el que luego sería secretario general del PC vasco, Roberto Lertxundi. La ruptura del grupo con ETA VI se produjo en 1972. Mientras esta organización se fusionaba en 1973 con la Liga Comunista Revolucionaria y se convertía en el País Vasco en LKI-LCR, los "minos" se subdividieron aún en varias fracciones; la más significativa de ellas se integró en el partido encabezado entonces por Santiago Carrillo. Éste fue el tránsito que efectuó Jáuregui, al que su compromiso político y militancia llevaron a abandonar los estudios sin terminar la carrera.

Jáuregui militó en el PCE y en Comisiones Obreras (CC OO) hasta mediados de los años 80, cuando los seguidores carrillistas en el País Vasco que se opusieron a la fusión con Euskadiko Ezkerra se aproximaron al PSE- PSOE. Ignacio Latierro, que ayer portaba a hombros en Legorreta el féretro de su amigo, estuvo al frente de este último paso en la evolución política de Jáuregui.

Juan María Jáuregui preparaba una entrevista en ETB para reclamar la negociación con ETA
BILBAO / MADRID. J. M. ABC  31 Julio 2000

Juan María Jáuregui, el ex gobernador civil de Guipúzcoa con el PSOE que tuvo una decisiva participación en la investigación y esclarecimiento del secuestro y asesinato de los etarras Lasa y Zabala, fue asesinado por pistoleros etarras cuando preparaba una entrevista en la televisión pública vasca, ETB, en la que pensaba declararse favorable a una negociación con la banda terrorista.  

Juan María Jáuregui fue asesinado el pasado sábado en Tolosa cuando compartía un café con Jaime Otamendi, director de los servicios informativos de ETB (televisión pública vasca) a la que, según fuentes a las que ha tenido acceso ABC, pensaba conceder una inmediata entrevista en la que iba a declararse partidario de una amplia negociación con la banda terrorista ETA, en línea con los criterios del denominado «Foro de Madrid» que dirige la magistrada en activo y ex secretaria de Estado de Interior, Margarita Robles. Jáuregui se había declarado públicamente siempre partidario del diálogo con la banda terrorista y así lo reconocían también sus vecinos en Tolosa.

PARTIDARIO DEL DIÁLOGO
Margarita Robles, que ayer mismo se refería en una entrevista periodística a ETA como «organización armada» y sostenía que «la culpa de lo que ocurre es de todos», fue la que, bajo la época de Belloch como ministro de Interior y Justicia, nombró gobernador civil de Guipúzcoa a Juan María Jáuregui. Robles, en declaraciones realizadas ayer mismo, señaló que Jáuregui era «un hombre firmemente partidario de las vías de negociación y diálogo para acabar con el terrorismo de ETA. Y es curioso que él, que defendía esa vía del diálogo, haya sido matado por ETA, que está claro que no quiere ningún diálogo». La magistrada señaló también que el ex gobernador civil asesinado era un hombre preocupado por «la fractura social que cada día más se está produciendo en Euskadi»

ADIÓS AL PSE
Jáuregui, militante socialista desde años atrás, pese a que su familia «era tradicional del PNV», según reconocieron sus vecinos, estaba, sin embargo, en trance de dejar de serlo. En el mes de abril, escribió en un periódico vasco que su posición en el PSE-PSOE resultaba «insostenible», Jáuregui participaba de las tesis del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza -que ha abandonado recientemente la ejecutiva del PSE y defendía un «discurso diferenciado de los socialistas» para que el PSE no fuera «un partido subido en la mochila del PP».

PRÓXIMO A ELORZA
Elorza, que fue elegido alcalde de San Sebastián gracias al apoyo del PP, se ha ido desmarcando en los últimos tiempos de la línea política del PSE-PSOE, basada en la defensa del Estatuto de Guernica y de la Constitución y en la exigencia al PNV de la ruptura de toda clase de acuerdos con ETA y su entorno, con el Pacto de Estella en primer lugar, para cualquier tipo de acercamiento a los nacionalistas. Tras el asesinato de Fernando Buesa, portavoz socialista en la Cámara de Vitoria, Elorza criticó las manifestaciones separadas que convocaron Ibarretxe, y los partidos nacionalistas por un lado, y la familia de Buesa, el PSE-PSOE y el PP, por otro. En unas declaraciones efectuadas al día siguiente, Elorza afirmó que «esto no se puede permitir. Nada se podrá conseguir si no es desde el diálogo y el entendimiento», En su opinión, el diálogo sin límites, tesis del PNV y del lendakari Ibarretxe, es «la única salida para un país dividido al cincuenta por ciento».

Reportaje: AEK, cantera de etarras
Algunos centros de euskera sirven para «captar» futuros activistas
Nadie podría decir que la AEK, traducida como «Coordinadora de Alfabetización de Adultos», fue creada hace más de 30 años como un centro de captación de posibles etarras, pero la realidad es que desde su vinculación al mundillo «abertzale» independentista, cada vez son más los etarras, detenidos o fugados, que han pasado por sus aulas. Si quieren saber cómo se elige y cómo se capta a un descerebrado, sigan leyendo.
José A. Fúster - Vitoria .- (30/07/2000) La Razón 31 Julio 2000

«Lo de que los centros de la AEK lleven el marchamo de ser -además de buenas academias de euskera, ¿eh?-, una cantera de pistoleros no sólo es que sea de cajón, sino que es lógico. Fíjate, ¿dónde se encuentran abertzales dispuestos a pegar tiros o a colocar coches-bomba? Pues donde haya muchos «nazionalistas» juntos. Pon tú que todos los centros de la AEK tengan 40.000 alumnos. Pongamos, siendo «agarraos», que de esos, más de la mitad sean nacionalistas. Pues el trabajo es fácil, muy fácil... Si no eres capaz de encontrar a 100 tipos dispuestos a volarle la cabeza a alguien en nombre de Euskal-Herria, es que estás ciego...»

    Nuestro interlocutor es un alumno de una academia vizcaína de la red de la Coordinadora de Alfabetización de Adultos (AEK, siglas en vascuence). Uno más... sin nombre. «A mí la política me gusta... pero como no soy nacionalista, ni me lo planteo, que no quiero tener que mirar debajo del coche todas las mañanas...» (Uno más, pero de los difíciles de encontrar. El «Eusko- barómetro» que sondea el estado del País Vasco debería incluir un apartado sobre porcentaje de ciudadanos dispuestos a hablar con un periodista de un diario nacional sobre el mundo proetarra... Nos íbamos a reír mucho con el resultado).   

«Eta, ejército popular»
Pero bueno, dando por descontado que todo lo escrito antes es «de cajón», la parte más interesante debe referirse a cómo se capta a un «abertzale» convencido que esté dispuesto a descender a los infiernos para convertirse en un ser despreciable. «Bueno, eso, a poco listo que sea cualquiera que estudie en un centro de la AEK, se da cuenta enseguida. Por ejemplo, un día fui a mi euskaltegi y me dice el profesor que no iba a haber clase, que nos iban a juntar a todos los grupos y nos iban a dar una conferencia. Me dijo que contaba como clase porque sería en euskera y luego podríamos hacer preguntas».

    ¿Y de qué iba la conferencia? «De la necesidad de acabar con los ejércitos tradicionales y de apoyar al ejército popular». Pues «beno, oso ondo» (vale, muy bien). Y empieza la conferencia. Ante una audiencia de cincuenta personas, tres oradores desgranan en euskera (en realidad en «batua», una necesaria lengua «fabricada» que vino a unificar y a resolver las mútiples diferencias que existen entre todos los dialectos del euskera) una monótona lección sobre «el imperialismo residual de los ejércitos convencionales y la necesidad de que sea el pueblo llano el que organice su Defensa».

    ¿Preguntas? Y una voz se alza sobre el resto y, dirigiéndonse a los batasunos-conferenciantes, pregunta, ingenua: «Mira, por más que me estrujo el cerebro no logro recordar ningún “ejército popular”». Y le responden: «¿Cómo que no? Eta es un ejército popular».

    Las redes están lanzadas, es el momento de ver quién entre las 50 personas que asisten a la «clase», está de acuerdo con esa observación. «La chica que hizo la pregunta se quedó callada mirando al suelo. Yo miré alrededor y la mayoría de la gente no movía ni una pestaña, salvo un tipo que sacudía la cabeza afirmativamente. Yo, por supuesto, me quedé callado... Porque en este pueblo, donde fueres es mejor que hagas lo que convenga. Si estás en un sitio con proetarras, creo que no es una buena política empezar a pegar gritos, sobre todo cuando la secretaria de la AEK y el ayuntamiento que te subvenciona para aprender euskera lo saben todo de ti».

    ¿Y entonces? «Pues me acuerdo que me encontré como dos o tres veces al tipo que sacudió la cabeza con varios profesores y gente de la AEK tomándose unos potes por los bares. Estaba claro que habían encontrado a uno de los suyos. No sé, pero tengo la sensación de que un día abriré el periódico y me lo encontraré allí, debajo de un cartel que pondrá eso de “etarra peligroso”».

    Pero... ¿por qué Eta prefiere el reclutamiento selectivo en las academias cuando su cantera de toda la vida han sido los caseríos, los pueblos pequeños, los euskaldunes de las comarcas del Goyerri y Tolosa? A esto nos responde un ex dirigente nacionalista alavés que pasó por un centro de la AEK hace muchos años y que también se acoge al derecho y al beneficio del anonimato, sobre todo desde que se enteró que un etarra que murió al reventarle la bomba que iba a colocar en un coche fue uno de sus profesores de euskera. «Mira, no creo que Eta esté como para preferir nada. Tengo la certeza de que Eta busca donde sea. Ahora bien, está claro que en el manual de operaciones de la banda se prefiere a un tipo más o menos inteligente, con capacidad de reaccionar, formado al modelo “Antza”, es decir una persona capaz de disparar y pensar a la vez, que el modelo “casero euskaldun” fogueado en primera línea de la kale borroka y que ya está más visto que el TBO. Las personas que Eta encuentra en las academias de euskera suelen ser más beneficiosas para la banda porque mientras sigan siendo“legales” (no fichados por la Policía), se mueven con total impunidad en las labores de información. A un tipo que la Ertzaintza ha grabado mil veces en revueltas callejeras no le sirve a Eta más que para disparar y poner bombas. La información es el arma más poderosa de los etarras, y esa labor no se la puedes encomendar a una mala bestia».   

Subvenciones «inevitables»
A estas alturas podría no entenderse muy bien (o sí), que el gobierno de Arzallus, perdón, de Ibarreche, siga subvencionando estos centros, pero la verdad es que no le queda más remedio. Cantera de simpatizantes o cantera de etarras, la otra cara de la moneda es que las academias de la AEK son buenos centros de enseñanza de euskera, todo lo contrario de las integradas en HABE, la réplica ingeniada por el PNV a la AEK.

    La realidad es que los diferentes gobiernos de Ardanza se resistieron «como pudieron» a subvencionar a la AEK, pero «visto el desastre de su sistema HABE, y como quiera que tenían -y siguen teniendo- la necesidad de cumplir los objetivos del plan de normalización lingûística, no tuvieron más remedio que empezar a soltar dinero. El PNV ha intentado de todas las maneras hacerse con el control de la AEK, pero una y otra vez se estrellan. La verdad es que al PNVle duele que algo escape a su control».

    Tiene gracia la cosa, cada vez que alguien ha informado sobre la relación de la Coordinadora de Alfabetización con el submundo de Eta no saltan ofendidos, sino que se limitan a señalar que eso es una información manipulada por los medios de comunicación en consonancia con las fuerzas represivas y que solo persigue un objetivo: ir en contra del euskera y bla, bla... «Hombre, claro. Han hecho del euskera un arma de guerra. Saben perfectamente que no hay RH que valga, ni diferencias antropológicas, ni ocho apellidos, ni nada... Fíjate en el mensaje: el euskera es lo único que te hace vasco».

    Un ejemplo de «limpieza lingûística» lo hemos encontrado en Astigarraga, un pequeño pueblo de Guipúzcoa, donde un cartel sólo en euskera anuncia: «Inscribiros en el censo vasco». Vaya, los proetarras empiezan a censar «a su gente».   

Ejemplos de una vinculación «afectiva»
El 28 de diciembre de 1983, los GAL asesinaron a Mikel Goicoechea, profesor de euskera de la AEK, y considerado como uno de los máximos dirigentes de Eta.

    El 15 de febrero de 1996, la Policía detuvo a Guillermo Gortari, responsable de un centro de la AEK, después de que su pasaporte fuera encontrado entre las pertenencias del etarra «Mortadelo».
    En 1998, un auto del juez Garzón aseguraba que la AEK sería «otra de las grandes empresas» del entramado Eta-Kas.

    En 1996, la Policía encontró un documento contable en el que quedaba registrado un préstamo de nueve millones de pesetas efectuado por la AEK a Jarrai.

    El 12 de febrero de 1997, la Policía detuvo al miembro de la mesa nacional de HB, Alberto de Lorenzo, en un centro de la AEK.

    Diego Ugarte, uno de los tres presuntos etarras que huyeron antes de la desarticulación (hace ocho días) del piso franco que la banda tenía en Vitoria, era profesor de euskera en una ikastola alavesa.

Una funcionaria de la comisaría de Biarritz encuentra un artefacto explosivo bajo su coche
AGENCIAS, París El País 31 Julio 2000

Una funcionaria de policía que trabaja en la comisaría de Biarritz (suroeste de Francia) encontró ayer en los bajos de su coche un artefacto compuesto de bidones de gasolina y petardos de feria, según informaron fuentes policiales. El artefacto, que localizó en la madrugada de ayer en Anglet, localidad cercana a Biarritz la propia funcionaria, fue desmontado por los artificieros de la policía. Un portavoz de la Policía Judicial de Burdeos señaló a primera hora de la tarde de ayer que todavía era pronto para determinar la responsabilidad del "atentado fallido".

La colocación del artefacto, compuesto de tres bidones de gasolina, no ha sido reivindicada todavía, pero en medios policiales no se descarta que se trate de una acción del grupo terrorista francés Iparretarrak. No obstante, la principal sospecha de la policía francesa apunta hacia miembros de Haika, movimiento juvenil supuestamente próximo a la banda terrorista ETA, como responsables de la colocación del artefacto.

'Kale borroka'
Un portavoz policial francés, cuando se le preguntó sobre la posibilidad de que los responsables de la colocación del artefacto en los bajos del coche de la funcionaria procedieran del otro lado de la frontera, señaló que también trabajan con la "hipótesis" de que tengan relación con la denominada kale borroka (violencia callejera en el País Vasco). "Es la primera vez que encontramos este tipo de dispositivo detonador, pero seguimos sobre todo la pista de kale borroka", insistió. El pasado abril se fusionaron los grupos juveniles independentistas del País Vasco que actúan en territorio español, Jarrai, y en suelo francés, Gazteriak.

Disidentes del movimiento abertzale francés han denunciado después intentos de control de esa alianza por parte de dirigentes de Jarrai.

Un portavoz policial explicó que fue la misma funcionaria usuaria del vehículo, esposa de un gendarme, la que localizó "casi casualmente" el artefacto, "bastante artesanal", en la madrugada del domingo, cuando regresaba de la comisaría de Policía de Biarritz.

El artefacto estaba colocado en los bajos del vehículo, propiedad del padre de la funcionaria y utilizado frecuentemente por ella y su marido. Uno de los bidones con gasolina estaba pegado a una rueda trasera. Los otras fueron encontrados pegados debajo del motor. Los bidones estaban pegados con cinta aislante y, aparentemente, los petardos debían funcionar como detonador.

Los artificieros de la Policía de Bayona se encargaron de desmontar el artefacto y lo sometieron a análisis para averiguar si "el dispositivo podría haber funcionado".

Asunción Ansorena: «La Casa de América batallará por el español en Internet»
MADRID. A. Astorga  ABC 31 Julio 31 Julio 2000

Asunción Ansorena, diplomática versada en el mundo iberoamericano, quiere, como directora de la Casa de América, contribuir a crear un estado de opinión decididamente favorable a expandir el español en Internet. Quiere acercar el mundo anglosajón y europeo al Palacio de Linares e impulsar desde una sola unidad de acción el encuentro americano. Así desgrana sus planes a ABC.

Asunción Ansorena quiere que la Casa de América sea la mirada de América en Madrid: «Los temas iberoamericanos son el campo de expansión y desarrollo natural que tiene España en todos los ámbitos».

-¿Se han acabado ya definitivamente las convulsiones que hace tres años provocaron algún que otro quebradero de competencias en la institución (me refiero a las dimisiones que hubo en cadena)?

-No es fácil a veces combinar los diferentes criterios que en un momento determinado pueden coincidir en la Casa de América. Precisamente porque las personas que son o han sido responsables de las diferentes áreas poseen un marcado perfil, con una formación importante en temas americanos, con una gran personalidad, y por esta misma razón a veces no coinciden las orientaciones. Mi intención es que haya una sola unidad de acción en lo que se refiere a la programación y a las actividades de la Casa de América, dentro de la pluralidad y espíritu amplio que siempre ha caracterizado a esta Casa.

-¿No se puede dirigir la Casa de América sin saber lo que es América?

-Me parece un poco difícil que la gestión se pueda llevar a cabo si existe una distancia hacia lo que son los temas americanos. Creo que hay que tener un conocimiento lo más profundo posible, una experiencia, unas relaciones y una sensibilidad. Y a partir de ahí -que creo que no es poco- hay que intentar rodearse de las personas adecuadas. Me resultaría muy difícil pensar que alguien pueda dirigir la Casa de América sin tener esa sensibilidad y conocimiento.

PROYECTOS
-¿Qué proyectos más inminentes tiene en cartera?

-De aquí a finales de año, queremos acompañar la celebración de la Cumbre Iberoamericana de Panamá. Organizaremos un debate, si es posible contando con la presencia de la presidenta de Panamá. Esperamos también la visita a esta Casa del presidente electo mexicano, Fox, así como del argentino De la Rúa.

-Exposiciones, debates...

-Proyectamos dos encuentros: México-España y España-Argentina. Habrá intelectuales y escritores en torno a la Feria Liber y la de Guadalajara. Un ciclo de cine y taller de Ripstein. Cine mexicano. Habrá intervenciones de ilustres ponentes iberoamericanos.. Otro de ciclo de visiones europeas de América Latina. Una semana de autor sobre un creador de reconocido prestigio. Sin olvidar el premio de Poesía Casa de América, Festival-Maratón, Música con el ciclo guitarra americana. Tributos a Cabrera Infante, Saramago, Eliseo Alberto, Barbara Jacobs... Se va a organizar una Mesa en torno al español en Brasil, la cultura del «spanglish» en Estados Unidos, Habrá talleres sobre el idioma español con Bryce, José Emilio Pacheco...

-¿La Casa de América va a batallar por el idioma español?

-La Casa de América camina paralelamente en muchos aspectos con el Instituto Cervantes y otras instituciones que favorecen la enseñanza y conocimiento del español. Coincidimos sobre todo en un objetivo: el español no puede perder la batalla de Internet. Somos el segundo idioma, por ejemplo en Estados Unidos, pero eso tiene que tener un reflejo en el mundo de la comunicación y mantenerlo. Y esa es la batalla que todos vamos a dar.

Matrículas con «E» de España
Editorial La Razón 31 Julio 2000

Al Gobierno de José María Aznar le corresponde decidir, y de inmediato, el nuevo modelo de matrícula de los automóviles españoles. Y le toca hacerlo sin dilación, pues después del verano, como anticipa LA RAZÓN, se habrán agotado las posibles combinaciones actuales en Madrid y Barcelona y habrá que recurrir a otras placas.

    Pero, ¿cómo se ha esperado hasta el último momento para resolver un problema tan sencillo? La respuesta es fundamentalmente política: las matrículas sufren todavía hoy los efectos de la debilidad de anteriores Gobiernos en lo que ni PSOE ni PP lograron mayoría absoluta. O, lo que es lo mismo, se han sufrido las consecuencias de la fuerza del voto nacionalista para inclinar primero hacia un lado (PSOE) y luego hacia otro (PP) la balanza del poder político.

    Es la única razón que explica el retraso pues, desde que en 1988 el Parlamento europeo aprobó una resolución para que los automóviles de todos los países de la Unión llevasen el símbolo de la UE, se ha tratado en España de normalizar una placa como la que, sin ir más lejos, identifica ya a nuestros vecinos portugueses. Es inadmisible que todo el sistema de matriculación español quede paralizado por un sentimiento ultranacionalista que lo que de verdad ha pretendido es borrar la «E» de España debajo del símbolo de la UE. Porque no se trata ya de añadir en la matrícula las iniciales de cada autonomía. Si así fuese, hace años que las placas estarían ya colocadas en millones de vehículos. El Ejecutivo goza hoy del respaldo de la mayoría absoluta de los españoles y, en el ejercicio de su responsabilidad de gobierno, no caben ya más dilaciones ni paños calientes. Y más en un asunto que es de su exclusiva competencia.

La presión nacionalista contra la «E» de España retrasa la adopción de las matrículas europeas
A dos meses del fin de las actuales placas, el Gobierno no ha aprobado el nuevo modelo
Faltan apenas dos meses para que el actual sistema de matrículas de los coches españoles se agote en Madrid y Barcelona, y todavía no está aprobado el nuevo modelo de matrícula europea. Desde 1995, el Gobierno -primero socialista y luego popular- ha estado negociando con los nacionalistas sobre los distintivos que deberán llevar las placas. Los primeros exigen que junto al símbolo europeo se inscriban las siglas autonómicas, frente a la «E» de España que defienden el Ejecutivo y la industria automovilística, que denuncia las pérdidas que le ha provocado tanto retraso.
Mar Ramos - Madrid .- La Razón 31 Julio 2000

Sólo queda un Consejo de Ministros, el del próximo viernes, antes de las vacaciones. Para el siguiente habrá que esperar a septiembre, pero también para entonces está previsto que se agote el actual sistema de matrículas en Madrid.

    La discusión sobre el tipo de matrícula europea que deberán llevar los coches españoles viene de lejos. Concretamente, de 1988, cuando la Eurocámara aprobó una resolución para que todos los vehículos comunitarios llevaran el símbolo de la UE. La directiva al efecto sólo obliga a unas determinadas dimensiones y a la colocación del logotipo comunitario (doce estrellas en círculo), y deja libertad a las autoridades nacionales para la nomenclatura.

    La adopción de la placa europea viene siendo una promesa de los sucesivos Gobiernos desde 1995, fecha en la que España asumió la presidencia de la UE. Hoy, el inminente agotamiento del sistema, que también se viene anunciando desde aquel año, es una realidad.

    En Madrid, la Comunidad Autónoma con mayor ritmo de matriculación, se ha pasado ya de la M-xxxx-ZT, y el sector de fabricantes de matrículas estima que a mediados de septiembre se colocará la «ZZ». Y ahí deberían entrar las europeas. Pero el Gobierno continúa «estudiando distintos modelos», según aseguró a este periódico un portavoz del Ministerio del Interior.

    La denuncia sobre la demora en adoptar las nuevas placas ha saltado en estos años de los grupos políticos a la industria automovilística. El sector protesta por el daño económico que les ocasiona un retraso que atribuyen exclusivamente a las presiones de los nacionalistas para que las matrículas incluyan, junto al símbolo europeo, el distintivo de sus respectivas Comunidades autónomas.

    PP y PSOE quieren que sea la «E» de España la que aparezca junto a las estrellas europeas. Así lo exigieron los socialistas en el Senado en 1996, cuando parecía inminente la aprobación de las nuevas placas, y así lo pidió, el mismo año, la Confederación Española de Automoción (CEA), entidad que engloba a las asociaciones empresariales de la industria automovilística.

    Pero ni el último Gobierno del PSOE ni el primero del PP tenían mayoría absoluta: el apoyo de los nacionalistas era necesario.

    En 1997, el Parlamento de Cataluña aprobó, con el voto en contra del PP, una proposición no de ley que reclamaba que las nuevas matrículas llevaran el distintivo específico de esta Comunidad, CAT, junto al símbolo europeo. El texto no reclamaba de forma explícita que las placas no llevaran la «E» de España, como había solicitado ERC. No obstante, la diputada de CiU Rosa Bruguera declaró entonces que el objeto del texto aprobado era «que se sepa que un vehículo pertenece a una nación que es Catalunya, porque corremos el peligro de que desaparezca cualquier referencia a nuestro país».

    Al año siguiente se anunció, de nuevo, la aprobación de las nuevas matrículas, que serían incluidas en el Reglamento de Vehículos. El proyecto elaborado por el Ministerio del Interior establecía lo siguiente: «En las placas de matrícula se inscribirán dos grupos de caracteres que permanecerán invariables, constituidos por un número de cuatro cifras, que irá desde el 0000 al 9999, y de tres letras, empezando por las letras BBB y terminando por las letras ZZZ, suprimiéndose las cinco vocales, con lo que se evitan palabras malsonantes o acrósticos especialmente significados, así como las letras Ñ y Q, por ser fácil su confusión con la letra N y el número 0, respectivamente».

    «Además, en la parte izquierda de la placa de matrícula se incluirá sobre una banda dispuesta verticalmente, el símbolo representativo de la bandera europea, que constará de 12 estrellas, y la sigla distintiva del Estado español (...); y en la parte derecha de la placa se embutirán las siglas de la Comunidad Autónoma».

    El Consejo de Ministros aprobó el Reglamento de Vehículos el 23 de diciembre. Pero el texto sobre las matrículas quedó excluido. ¿Por qué, si ya se incluía en el mismo el distintivo autonómico? Fuentes de la industria automovilística insisten en que el motivo era el mismo que se discute a día de hoy: la aspiración nacionalista a que en las nuevas placas se elimine la «E» de España.

    Este sector ha vuelto a reclamar, como viene haciendo en los últimos años, que se tome una decisión de forma inmediata. Uno de los gremios más afectados es precisamente el de fabricantes de matrículas. Según explicó Jaime Álvarez, portavoz de la Asociación de Fabricantes de Placas de Matrícula e Identificación de Vehículos de España (AFAPIVE), ya llevan invertidos más de 1.000 millones de pesetas en maquinaria y equipos, y un millón de placas esperan en los almacenes a que se tome una decisión.

    Pero la negociación continúa. Así lo confirmó a LA RAZÓN una portavoz de la Consejería de Interior de la Generalitat, quien explicó que en una reunión que mantuvo hace dos meses el consejero de Interior catalán con el ministro Jaime Mayor Oreja se trató la cuestión. En dicho encuentro, «el consejero le trasladó al ministro la petición de que las nuevas matrículas incluyeran el distintivo de Cataluña».

    La misma fuente, que explicó que en estos momentos la Generalitat está a la espera de recibir una propuesta definitiva de la Administración sobre las nuevas matrículas, no quiso precisar si la petición incluía la retirada de la «E». Por su parte, el PNV se negó a realizar «ninguna declaración sobre ese tema» a este periódico.   

La «guerra» de las pegatinas
Durante los últimos cinco años, la discusión entre nacionalistas y Gobierno sobre los distintivos que deberían llevar las nuevas matrículas europeas se han visto «adornadas» por una serie de campañas, sobre todo el Cataluña, para conseguir que en las placas figure, junto al símbolo de la UE, el de la Comunidad Autónoma. Una de estas campañas fue la organizada en 1995 por el grupo catalán «Desmarca't», que consistía en el reparto de pegatinas que reproducían el símbolo europeo y en su parte inferior las siglas «CAT», y debían pegarse sobre la matrícula de los vehículos. A esta iniciativa se sumaron varios periódicos, como el «Avui», que repartió miles de adhesivos, e incluso ayuntamientos, como el de Martorell, gobernado por CiU, que colocó a todos sus coches oficiales, incluidos los de la Policía Local, la pegatina «reivindicativa».

Miles de personas contra ETA
SAN SEBASTIAN Diario Vasco 31 Julio 2000

Miles de personas salieron ayer a la calle en San Sebastián para expresar su repulsa por el asesinato de Juan María Jáuregui, gobernador civil de Gipuzkoa durante la última etapa del Gobierno socialista de Felipe González.Tras un cartel en el que se decía 'Basta ya, ETA no', la multitud recorrió en silencio las calles del centro de la ciudad. Esta vez todos los partidos menos EH arroparon a los familiares de la última víctima de la organización terrorista y unieron sus voces contra la violencia. Encabezaron la marcha, además de la viuda y la hija del fallecido, el lehendakari Ibarretxe y el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.

Dirigentes de todas las instituciones vascas y partidos políticos, excepto de EH, recorrieron ayer las principales calles de la capital guipuzcoana junto a los miles de ciudadanos anónimos. A la marcha no acudió ningún representante del Gobierno central.

La movilización, secundada por unas veinte mil personas según los organizadores, partió a las 20,00 horas del Boulevard donostiarra, encabezada por la pancarta con el lema de la convocatoria, que portaban la viuda, María Isabel Lasa, y su hija, María, arropadas entre otros por el lehendakari Ibarretxe y por Rodríguez Zapatero. Ambas se encontraban más enteras que por la mañana, cuando participaron en el homenaje celebrado en Legorreta. Al final de la marcha, recibieron el apoyo y la solidaridad del lehendakari, del nuevo líder del PSOE y del alcalde de San Sebastián, Odón Elorza.

Imagen de unidad
A diferencia de anteriores citas, en esta ocasión los partidos ofrecieron una imagen de unidad. Para subrayar el carácter unitario, la pancarta de cabeza fue portada por el secretario general del PP del País Vasco, Carmelo Barrio, el diputado del PNV Joxe Joan González de Txabarri, la diputada de EA Begoña Lasagabaster, y el coordinador de IU-EB de Gipuzkoa, Antton Karrera, así como por dirigentes de los sindicatos UGT y CC OO. También encabezaban la protesta el presidente del Parlamento Vasco, Juan María Atutxa; el alcalde donostiarra, Odón Elorza; y Adela Michelena, secretaria de Juan María Jáuregui cuando era gobernador civil de Gipuzkoa, que acompañaba a la viuda.

Tras la pancarta se situaron numerosos dirigentes socialistas, como el catalán Pasqual Maragall, junto a consejeros del Gobierno Vasco, el delegado del Gobierno central en el País Vasco, Enrique Villar, y el Ararteko (Defensor del Pueblo vasco), Xabier Markiegi. Secundaron, asimismo, la protesta personas que han sufrido el acoso de los violentos como el escultor Agustín Ibarrola y Pilar Aresti, la senadora del PP ante cuya vivienda de Getxo ETA hizo explotar el pasado lunes un coche bomba.

La manifestación transcurrió en silencio, únicamente roto por algún grito de «ETA kanpora (ETA fuera). Basta ya» y por los aplausos de los manifestantes o de las personas que se encontraban apostadas en las aceras y aplaudían a la cabeza de la manifestación en señal de duelo y de solidaridad con la viuda de Jáuregui y su hija.

Otra pancarta, con el lema en euskera y castellano «Por la libertad», también se incorporó a la manifestación, a la que se sumaron igualmente representantes de grupos pacifistas, que suspendieron sus habituales concentraciones de condena para recalcar el carácter unitario de esta protesta contra el último crimen de ETA. La marcha acabó a las 21.00 horas en el Boulevard, donde Odón Elorza leyó el manifiesto de la convocatoria.

 

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