AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 7 Agosto   2000
#El miedo guarda la viña
Editorial La Razón 7 Agosto 2000

#Defender la libertad
Enrique de Diego Libertad Digital 7 Agosto 2000

#«El» problema
Ramón PI ABC 7 Agosto 2000

#¡No se entiende!
José A. SÁNCHEZ La Razón  7 Agosto 2000

#Juan Pablo Fusi: "Los nacionalismos hacen de su cultura un instrumento de manipulación política"
Libertad digital 7 Agosto 2000.

#El senador Rojo dice que el nacionalismo sólo se modera en los funerales
Redacción - Madrid .- La Razón 7 Agosto 2000

#Redondo Terreros coincide con el PP en lo esencial: el sentido común
Impresiones El Mundo 7 Agosto 2000

#Enrique Múgica: «Arzalluz vive la etapa del mesianismo»
LUIS ACUÑAMADRID La Voz de Galicia  7 Agosto 2000

#Múgica compara a ETA y HB con Hitler
Libertad Digital 7 Agosto 2000

#Riesgo de autoritarismo tras cien días de firmeza
Lorenzo Contreras La Estrella 7 Agosto 2000

#Rajoy pide elecciones vascas ante el «daño colosal que causa Arzalluz»
MADRID. ABC   7 Agosto 2000

#«La sociedad vasca está preparada para tener un "lehendakari" no nacionalista»
JOSE LANDI El Mundo 7 Agosto 2000

#Otegui anuncia que Eta no atentará contra PNV y EA tras asegurar Eguíbar que les «necesita»
Redacción - Madrid / Vitoria .- La Razón 7 Agosto 2000

#EA acusa a ETA y a EH de «chantajear al nacionalismo en el Parlamento»
BILBAO. ABC 7 Agosto 2000

#El Tribunal Constitucional sentencia contra la Generalitat en materia de política deportiva
Barcelona JORDI MARTÍNEZ La Estrella 7 Agosto 2000

#Guerra fiscal autonómica
Juan BRAVO La Razón 7 Agosto 2000

#Hispanos, mestizos y anglosajones
Carlos Alberto Montaner Libertad Digital 7 Agosto 2000

#Nuestra historia
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 7 Agosto 2000

El miedo guarda la viña
Editorial La Razón 7 Agosto 2000

Las declaraciones realizadas ayer por el líder batasuno Arnaldo Otegui a Deia, en las que garantiza que los asesinos de Eta no atentarán contra los cargos nacionalistas del PNV y EA, contienen la clave fundamental para explicar la situación del País Vasco: la estrategia del PNV, encabezada por Arzallus, está condicionada al temor a que Eta le coloque en su punto de mira, tal como le advirtió en 1995, en un documento revelado por LA RAZÓN. Explican, por eso, cómo, en plena escalada terrorista, el brazo derecho de Arzallus, Eguíbar, pudo decir que «el PNV necesita a HB, y HB necesita al PNV» para «llevar adelante el proceso».

    La coincidencia de ambas declaraciones no es casual; es más, el mensaje de tranquilidad de Otegui se produce precisamente después de que el PNV se aterrase (hasta el punto de desmentir públicamente al propio portavoz del Gobierno de Vitoria) al saber que los proetarras sospechaban que sus socios en Estella mantenían algún tipo de acuerdo con el PSOE. Por eso, Eguíbar salió a escena para recordar que no hay lugar para otros en «el proceso», que es una forma descafeinada de referirse a la independencia. Sólo con la estricta sumisión a la estrategia etarra se asegura la inmunidad.

    Porque el PNV, a pesar de los asesinatos, de la contestación interna en el partido, de las llamadas a la cordura del empresariado vasco y del sentimiento de frustración de sus propios votantes, no es capaz de abjurar del Pacto de Estella. Arzallus está dispuesto a cumplir su parte del acuerdo secreto con la banda (apartarse de los partidos que defienden la Constitución para promover la «construcción nacional»), porque, si no lo hace, podría pasar de la actual consideración de «adversario político», en palabras de Otegui, a «enemigo del pueblo vasco». Y eso, con Eta, ya se sabe lo que significa.

    El trágico giro del PNV, su empecinamiento en mantenerse en Estella, encuentra así explicación en el temor de Arzallus y los suyos a sumar sus nombres a la lista de víctimas de los sicarios de Eta. Si sigue dócilmente las instrucciones de HB (con Eta de vigilante), al PNV se le garantiza su preciado poder político, a cambio de la vía independentista. Frente a HB, la amenaza es sufrir las consecuencias de quienes no quieren la independencia.
    Como dejó claro ayer el batasuno Otegui, si ambos están juntos, si comparten «el proceso», no hay peligro de que Arzallus o Eguíbar puedan convertirse en objetivo de Eta. Entre bueyes no hay cornadas.

Defender la libertad
Por Enrique de Diego Libertad Digital 7 Agosto 2000

En el País Vasco lo que está en peligro es la libertad, no la colectiva, abstracta, tribal e inexistente, sino la sencilla, real, cotidiana, que pasa por poder hablar, reunirse, decidir sin represalias, sin riesgos físicos, sin matones. En sentido estricto, antes que un debate nacionalista hay un debate sobre la libertad, un riesgo cierto y totalitario para la libertad personal. En ese sentido la comparación con Hitler y el nazismo es apropiada como lo sería con Stalin, el bolchevismo y el castrismo. Los límites de la mafia los establece Arnaldo Otegi en el diario oficial del PNV: ETA no matará a políticos nacionalistas...sólo matará a políticos constitucionalistas.

Se entiende que el PNV de Arzalluz y Egibar ha pagado el peaje, la mordida y el chantaje, y se ha corrompido moralmente. La construcción nacional es un horizonte de genocidio y ruina económica. Incluso esa solidaridad gangsteril de Lizarra, a la que se refiere Otegi con el mismo desparpajo y la misma catadura moral que Al Capone, es una ficción. El totalitarismo funciona por tiempos y depuraciones. Lizarra es un frentepopulismo estalinista con pacto con la burguesía para que esta aporte la soga con la que será ahorcada. Los constitucionalistas que sufren persecución hasta el martirio defienden su libertad y la de los militantes y simpatizantes del PNV y EA, quienes en la quimérica y esotérica construcción nacional tendrían que pasar a verdugos de los campos de exterminio o a víctimas del último proyecto totalitario que queda en pleno corazón de Europa. Muchos de ellos estarían entre los balseros y los gaseados.

Arzalluz habló de los disidentes internos como la grasa que sobraba, los michelines del cuerpo racial del PNV. Con la grasa humana, los nazis y los soviéticos, hacían jabones. Pero la libertad es un don más fuerte y más apasionante que la esclavitud totalitaria. El espíritu de Ermua es un ideal humanitario, el espíritu de Auschiwtz de Lizarra es la inmundicia de la limpieza étnica e ideológica.

«El» problema
POR Ramón PI ABC 7 Agosto 2000

LOS diarios de ayer domingo venían muy variados, también en sus portadas, al no haber habido el sábado ninguna noticia de ésas que imponen la homogeneidad. En cierto modo esto no deja de ser una buena noticia, según el aforismo clásico, porque un notición de este calibre es, casi siempre, una noticia pésima. En circunstancias como las de ayer, sobre todo si es domingo, algunos periódicos abren su edición con una noticia propia, aunque no sea específicamente de portada, o con una entrevista, que es siempre una garantía de exclusiva.

Pero algunos asuntos planean sobre todos los medios que se ocupan de la actualidad, aunque no hayan suministrado nada especial un día determinado. Y eso mismo fue lo que ocurrió ayer. El problema del País Vasco es una de esas cuestiones permanentes que aflora aquí y allá, lo que no tiene nada de particular, porque se trata de «el» problema en este momento de la vida española. No digo el conflicto, sino el problema. Los nacionalistas vascos suelen jugar con la ambigüedad del término «conflicto», que interpretan como lo hace ETA, como si hubiera un enfrentamiento político entre España y Francia, por una parte, y por la otra un pueblo vasco unido como una piña en busca del reencuentro con una Euskal Herria imaginaria, que no ha existido jamás, o sea, un pueblo vasco víctima de una especie extraña de demencia colectiva.

El País entrevista al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y titula así abriendo su edición: «Mayor: “El PNV sólo cambiará si pierde el Gobierno vasco”». He aquí algunas frases de sus respuestas a María Antonia Iglesias: «ETA es el pasado más negro de España, y la estamos combatiendo, por primera vez, con la democracia y no con la guerra. Y eso exige un tiempo, porque los plazos de la democracia siempre son mucho más lentos». «Arzalluz quiere tener un pie en Estella y otro..., no se sabe dónde... Porque el PNV ya ha dado el salto definitivo, y sin retroceso, de la autonomía a la autodeterminación. Sinceramente, creo que sólo desde una derrota electoral, desde una pérdida del Gobierno, cambiará». «Yo creo que hay en el País Vasco una rebelión política social muy profunda y que el tiempo del nacionalismo ha terminado». «Con todos mis respetos hacia Juan María Uriarte, hablar de diálogo sin más matización no es decir nada. Yo desde luego creo que no se puede dialogar con quienes matan». «Cuando apoyo al PP en el País Vasco para que gane las elecciones no sólo apoyo a mi partido, sino que defiendo un modelo diferente de libertad (...) ¿Por qué hay que tener miedo a que haya una alternativa democrática distinta del PNV en el País Vasco? ¿Por qué ese espanto? ¡Si no va a pasar nada!».

José Bejarano entrevista en La Vanguardia al presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, y aparece también «el» problema: «Me preocupa que un ministro del Interior actúe más como candidato a lehendakari que como máximo responsable de la lucha antiterrorista. Y eso lo percibe la opinión pública. Por tanto, la actuación de Mayor Oreja debe ser aclarada y resuelta por el Gobierno. En cualquier caso, el Gobierno va a tener todo el respaldo del PSOE frente a ETA, pero sin decirle a Aznar “sí, señor” a todo, pues nuestra posición política al respecto tiene importantes matices».

En Diario 16, el donostiarra Enrique Múgica, Defensor del Pueblo, dice a Ramón Luis Acuña, entre otras cosas: «El problema es que cuando en un político inteligente como es Arzalluz se infiltran elementos mesiánicos se puede llevar a su partido y a las gentes que le siguen a la catástrofe. El mesianismo es algo terrible, y es la etapa por la que atraviesa ahora el PNV». «La utopía nacionalista es como la utopía racista de Adolf Hitler». «Además, del 50 por ciento de la sociedad vasca que representan los partidos nacionalistas no son independentistas nada más que una parte». «El escenario ideal es aquel en el que el PNV sale de Estella y retorna a la vía del Estatuto (...) Pero si el PNV insiste en la utopía y en ir de la mano con HB, habrá que ir a unas elecciones. Y en esos comicios, los partidos constitucionalistas pueden ser los vencedores».

El Mundo titula en su portada, a tres columnas: «Joseba Egibar: “El PNV necesita a HB y HB necesita al PNV”». Y ofrece estos sumarios: «El portavoz peneuvista dice que “el motor para llevar a este pueblo a un proceso político debe ser nacionalista”. El “lehendakari” asiste entretanto al homenaje a Buesa con dirigentes del PP y del PSOE». Y ABC anuncia en su portada la entrevista que Trinidad de León-Sotelo hace al historiador Juan Pablo Fusi, y que abre su sección de Cultura. De Fusi son estas palabras: «Los nacionalismos hacen de la cultura un instrumento de manipulación política». «Como nacido en San Sebastián, quiero poner de relieve una vez más el valor moral del compromiso público adquirido en el País Vasco por muchos intelectuales».

¡No se entiende!
José A. SÁNCHEZ La Razón  7 Agosto 2000

La importancia que unos y otros otorgan al comportamiento de los democristianos vascos, esto es, al PNV, es de difícil comprensión. Naturalmente, como todo el mundo no puede estar equivocado, será un servidor el que transita por la senda del error. Sin embargo, sigo pensando que la importancia concedida al PNV no es proporcional a su implantación electoral. Tratamos por estos páramos al PNV con más devoción y respeto que lo hace la prensa norteamericana con el partido republicano.

    Y no se entiende. Reviso los datos y compruebo que el pasado 12 de marzo, los partidos nacionalistas, el PNV y EA, obtuvieron 431.507 votos en el País Vasco, en tanto que los partidos nacionales, PP, PSOE e IU, alcanzaron 647.469 votos. ¿Por qué, entonces, se da más importancia a los menos votados? ¿Por qué tienen menos protagonismo político las fuerzas que obtuvieron mayor respaldo popular? Y si esto es así en términos de votos, lo mismo cabe decir en lo refernte a territorio, ya que las tres provincias vascongadas tienen una superficie menor que la provincia de Málaga que, dicho sea de paso, es la más pequeña de las ocho provincias andaluzas.

    Si analizamos el resultado de las pasadas elecciones generales en la Comunidad de Navarra, la conclusión es de aurora boreal. Los nacionalistas sumaron un total de 20.679 votos por 264.745 votos obtenidos por los no nacionalistas. ¿Cómo es posible que con estos datos la importancia y el protagonismo político recaigan en el Partido Nacionalista Vasco? Es lo que no se entiende, o se entiende con dificultad.

    Que Arzallus desbarre es algo que todos entienden y aceptan. Que sus desvaríos ocupen portadas y espacios de máxima audiencia televisiva, se entiende menos. El último disparate del jefe de Ibarreche ha sido equiparar a ETA con el PP, algo que no debería llamar la atención de nadie, dado el calibre de la estupidez dicha y el talante político de quien lo afirmó.

    En cualquier caso, algo parece que se mueve en las conciencias de la clase dirigente y ya se están tomando posiciones nítidas en la lucha antiterrorista. Conscientes del viejo dicho «reza, pero no dejes de remar hacia la orilla», algunos están cambiando los esquemas, por mucho que le pese a Javier Arzallus. El nuevo secretario general de los socialistas, José Luis Rodríguez Zapatero, ya ha expresado la necesidad de un apoyo más decidido a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y su compañero de partido, José Bono, ha señalado que «cada día tengo menos fe en los discursos y más esperanzas en la Guardia Civil, en la Ertzaintza y en los políticos que no quieren sacar votos de los asesinatos de los terroristas».

    Todos coinciden en que en la lucha antiterrorista el entendimiento entre el Gobierno y el principal partido de la oposición es algo esencial. Bueno, coinciden todos menos Arzallus, lo cual quiere decir que la coincidencia es buena.

Juan Pablo Fusi: "Los nacionalismos hacen de su cultura un instrumento de manipulación política"
Libertad digital 7 Agosto 2000.

"Todo nacionalismo falsea su propia historia y hace de su cultura un instrumento de manipulación política", afirma Fusi, quien considera que "la cultura española del siglo XX ha sido y es una cultura plural, definida por la coexistencia de una cultura común y de culturas particulares: catalana, vasca, gallega".

Fusi destaca la influencia que la guerra civil española ha tenido en la cultura de este siglo que termina y resalta que "hay quien ha hecho de publicar sobre la guerra y el franquismo una verdadera industria".

En cuanto a las diferentes culturas en España, el historiador afirma que "hay una cultura española que ha tenido vigencia en toda España a lo largo del siglo". "Toda sociedad compleja, y España lo es, se definen por la coexistencia en su interior de distintas culturas y subculturas. El pluralismo cultural es la expresión de la salud de la democracia".

El historiador hace referencia a la época del franquismo, y afirma que "el franquismo quiso imponer una cultura a la vez ultranacionalista y católica e implantó un rigidísimo régimen de censura. Ello no pudo dejar de tener un efecto devastador sobre la evolución de la cultura".

En la actualidad, Juan Pablo Fusi, doctor en Historia y licenciado en Filosofía y Letras, considera que "la cultura española actual se define por su pluralidad: coexisten en ella varias generaciones y propuestas ideológicas y estéticas múltiples y diversas. No existe un paradigma único y hegemónico. Ello puede dar una cierta idea de fragmentación y eclecticismo a la cultura española; pero la cultura de un país tiene que ser el resultado de la libre creatividad de sus distintas individualidades, no la imposición de la doctrina dominante".

El senador Rojo dice que el nacionalismo sólo se modera en los funerales
Redacción - Madrid .- La Razón 7 Agosto 2000

El vicesecretario general del Partido Socialista de Euskadi (PSE) de Álava, Javier Rojo, expresó ayer su convencimiento de que la sociedad vasca necesita que PNV y EA abandonen el Gobierno autonómico, y dijo, al respecto, que «el nacionalismo sólo se modera en los funerales y cuando pierde las elecciones». 
   
    En declaraciones a Servimedia, Rojo aseguró que cuando no hay atentados o no son derrotados en las urnas, los nacionalistas «vuelven siempre al discurso más radical». Así, opinó que «el nacionalismo necesita perder las elecciones, pero no simplemente porque se trate de un adversario político, sino porque me parece que es lo que necesita la sociedad vasca».

    En este sentido, manifestó que el paso de PNV y EA por la oposición es necesario «para que se recuperen en Euskadi valores de ética y de democracia, que en estos momentos están por los suelos». Además consideró que paz y construcción nacional son incompatibles, rebatiendo lo expresado por Joseba Eguíbar, dirigente del PNV.

Redondo Terreros coincide con el PP en lo esencial: el sentido común
Impresiones El Mundo 7 Agosto 2000

Larga y muy interesante entrevista con Nicolás Redondo Terreros hoy en EL MUNDO. Su tesis de fondo: en Ajuria Enea puede haber un lehendakari no nacionalista, por supuesto, pero el País Vasco está dividido en dos mitades, nacionalistas y no nacionalistas, y ambas deben entenderse para coexistir en paz. ¿Se puede alcanzar ese entendimiento con la actual dirección del PNV? «Lo dudo», responde el máximo dirigente de los socialistas vascos, elegido por el reciente Congreso del PSOE para formar parte de la Ejecutiva Federal. «La sociedad vasca no es ni radical ni independentista, y el PNV debe entenderlo». Redondo Terreros cree que el PNV se ha metido en una encrucijada de la que nadie puede sacarlo: debe salir por sus propios medios; de lo contrario, «acabará siendo un partido secundario». 

El secretario general de los socialistas vascos desdeña las críticas de quienes sostienen que el PSE se identifica demasiado con el PP: «Hay una identificación y una coincidencia: la moderación para introducir sentido común en la política vasca», replica. 

En esa línea de moderación y sentido común incidió ayer también el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, quien subrayó que, en estos momentos, la democracia en el País Vasco está «amputada», porque los ciudadanos «no pueden expresarse con libertad, ni presentarse a las elecciones, por miedo a que los maten». Asegura Mayor Oreja que a ETA le gustaría que el Gobierno decretara un estado de excepción en el País Vasco, pero que no caerá en esa trampa. Pero tiene razón Rajoy: es ETA la que ha impuesto en el País Vasco un estado de excepción, que suspende diversas garantías constitucionales: impide las libertades de expresión, de reunión, de manifestación, de afiliación política...

Enrique Múgica: «Arzalluz vive la etapa del mesianismo»
ENTREVISTA: Enrique Múgica Herzog, vasco, ex-ministro de Justicia y socialista de corazón pero sin carné, desde que hace tres meses fue elegido Defensor del Pueblo señala que el primer derecho que debe proteger es el de la vida. Por eso es tan crítico con la actual situación por la que atraviesa el País Vasco y tan poco transigente con los planteamientos de los partidos nacionalistas moderados, a los que él considera ahora «extraviados» y, en el caso concreto del PNV, sumido en la «etapa del mesianismo».
LUIS ACUÑAMADRID La Voz de Galicia  7 Agosto 2000

Enrique Múgica Herzog ha abandonado una militancia histórica en el PSOE, que se remonta al antifranquismo, para ser Defensor del Pueblo. Desde su nueva responsabilidad observa la situación en Euskadi como la quiebra de los más elementales derechos de los ciudadanos.

 _Tras el final de la tregua, y con la ofensiva de ETA en los útlimos meses, ¿qué percepción tiene de la situación actual en el País Vasco? 
_En el País Vasco hay un estado de excepción promovido por una banda terrorista, instrumentado y difundido por las amenazas que brotan de su estrato político, HB. Y después, naturalmente, está también el hecho que el nacionalismo moderado, que ya no lo es, porque está extraviado por los caminos de Estella, no rompe con el brazo político de la banda criminal. 

_Pero, ¿tan mala es la situación del País Vasco? 
_Sí, por ejemplo, ¿por qué votaron los nacionalistas contra mi nombramiento como Defensor del Pueblo? Porque dije que mi obligación era protejer los derechos de los ciudadanos. Y el primero es el derecho a la vida. Allí están unos grupos mafiosos que secuestran, extorsionan, asesinan... y quebrantan diariamente con violencia en las calles a los bienes y a las personas. Esa defensa conlleva que yo no puedo decir que todos somos buenos. Hay que defender la vida y la libertad frente a los que tienen pistola. 

_Esta persistencia de la «kale borroka» y la violencia en las calles, ¿a qué se debe? 
_Al mesianismo mafioso de la banda terrorista y a la mafia como forma de organización. 

_¿Pero no se podría controlar todavía más? 
_Se podría controlar más, pero la cúpula de la Ertzaintza, nacionalista y política, no deja actuar contra la kale borroka y tiene cierta pasividad. 

_¿Entonces se puede hablar de una quiebra de la democracia con la actual situación en el País Vasco? 
_Claro que hay una quiebra de la democracia, por supuesto. Hay amenazas constantes, pero la gente ya está en la calle, hay una rebelión de la sociedad civil no nacionalista y ahí es muy importante el papel que están teniendo los intelectuales vascos que en su mayoría se levantan contra el nacionalismo de los cobardes. 

_¿Todo eso no se deberá a la personalidad de un Arzalluz que está al final del trayecto y que quiere conseguir algo más? 
_Puede ser. Pero el problema es que cuando en un político inteligente como es Arzalluz se infiltran elementos mesiánicos se puede llevar a su partido y a las gentes que le siguen a la catástrofe. El mesianismo es algo terrible, y es la etapa por la que está atravesando ahora el PNV.

Múgica compara a ETA y HB con Hitler
Libertad Digital 7 Agosto 2000

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ha identificado la "utopía nacionalista" de ETA y HB, que sitúa en el mismo plano, con "los delirios racistas de Hitler" porque, a su juicio, defender un País Vasco desde Vizcaya hasta Francia sólo es propio de "mentes enloquecidas". Múgica, en una entrevista publicada en "Diario 16" asegura que en Euskadi hay un "auténtico estado de excepción" promovido por una banda terrorista y difundido por las amenazas de su brazo político, HB.

Sobre la situación del PNV, el Defensor del Pueblo ha criticado el "mesianismo" de Xabier Arzalluz y le ha advertido del riesgo que corre de caer en la catástrofe y el desastre. En su opinión, sólo si abandona Lizarra es posible un Gobierno en torno al PNV, PSOE y PP. De lo contrario, la única salida es la convocatoria de elecciones anticipadas.

Riesgo de autoritarismo tras cien días de firmeza
Lorenzo Contreras La Estrella 7 Agosto 2000

El Gobierno ha cumplido cien días deja la sensación de que su segundo mandato ha sido autoritario para unos y firme para otros. Una tercera impresión podría ser la de un Ejecutivo arrogante, actitud basada en el logro de la mayoría absoluta parlamentaria. El PP acomete su nueva etapa con el sentimiento de que tiene garantizado un tercer mandato, del mismo modo que la oposición socialista trata de solventar su crisis: con la inevitable idea de que la "travesía del desierto" conocerá una tercera legislatura.

Estos factores determinan un talante de seguridad en las decisiones gubernamentales. Seguridad y, si se prefiere, audacia. La política de liberalización en lo económico ha permitido comprobar este extremo. A la vista está lo ocurrido con el asunto Telefónica, donde el mandato de Juan Villalonga y su caída han sido dos casos de intervencionismo estatal en una empresa privatizada. Al Gobierno le faltó tiempo para asegurar su control de la primera empresa española nombrando a quien creía que le sería fiel por no decir siervo para el proyecto de dar la batalla mediática al mundo polanquista. Villalonga se desvió, en su uso de la libertad otorgada, de éste y de otros designios. Y al Gobierno volvió a faltarle tiempo para recurrir a la medida de castigo, que ha sido la de destituirle por vía de presión a los grandes accionistas de la compañía, fundamentalmente el BBVA y la Caixa.

Como se sabe, esta historia casi traumática tuvo otros aspectos. Sobre Villalonga gravitó durante algún tiempo la amenaza de un encausamiento penal que pasaría por la decisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, encargada de dilucidar si el presidente cuestionado había utilizado información privilegiada en una operación de adquisición de opciones sobre acciones. La destitución sin resistencias llevaba asociada la clemencia de la CNMV. Y Villalonga aceptó la fatalidad sin mayores gesticulaciones públicas. Para completar el cuadro, el Gobierno promovió a la presidencia de Telefónica a un íntimo amigo de Rodrigo Rato, no otro que César Alierta, rumoreado como sucesor desde tiempo atrás.

Tras esta demostración de cómo funciona "lo privado" para el Gobierno liberalizador y privatizador, viene en orden de autoritarismo la Ley de Extranjería, no tanto por su contenido, que es opinable, cuanto por su tramitación sin consultas iniciales a los organismos consultivos aunque no vinculantes. Luego el Gobierno ha aceptado una serie de enmiendas que no impedían lo principal. Y lo principal era mostrar contundencia a la distinción entre emigrantes legales o ilegales a los efectos de conceder o denegar derechos políticos, entre otros los de manifestación y asociación.

En relación con la extranjería, y en punto de severidad con la población emigrante dentro de nuestras fronteras, preciso es reconocer que son más la nueces que el ruido. El vicepresidente Mariano Rajoy ha manifestado que, en cuanto a deportaciones de ilegales, se hará el mayor esfuerzo para esperar que los países de donde proceden las personas adquieran un mayor nivel de vida. O sea, que medirán los buenos sentimientos de los que habló Mayor Oreja para oponerse a ellos cuando inciden en el sentimentalismo.

Otro aspecto del autoritarismo gubernamental viene dado por la política antiterrorista, cuyo límite ha sido llevado al terreno de los hasta ahora desconocido. Lo cual estaría bien y sería digno de completa aprobación si al mismo tiempo no se sacrificara un diálogo siquiera mínimo con los nacionalistas vascos.

Cierto es que el mantenimiento de la vinculación de los dirigentes del PNV y de EA con los cómplices de ETA a través de los pactos de Estella/Lizarra no deja de ser un caso sangrante. hay que comprender en este aspecto que el Gobierno presione en contra de esa situación. El peligro es que por exceso de autoritarismo se descuide la necesidad de mantener "servicios mínimos" en la huelga de diálogo Madrid-Vitoria. O Madrid-Bilbao, que sería más exacto. Mientras tanto, desde San Sebastián proyecta luces de esperanza la figura del obispo Juan María Uriarte, al que convendría no perder informativamente de vista ante la posibilidad de que contribuya con su mediación a una recomposición de los deteriorados lazos de relación política entre el Gobierno y los dirigentes de Euskadi.

Rajoy pide elecciones vascas ante el «daño colosal que causa Arzalluz»
MADRID. ABC   7 Agosto 2000

El vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, asegura, en una entrevista concedida a Ep, que se deben convocar elecciones en el País Vasco y reconoce que el PP quiere que el PNV deje el Ejecutivo autónomo porque «cualquier partido tiene perfecto derecho a ganar las elecciones». También advirtió que «Arzalluz está haciendo un daño a Euskadi de colosales proporciones y la historia le va a juzgar muy duramente».

El vicepresidente primero del Gobierno afirmó que el Ejecutivo mantendrá la política antiterrorista seguida hasta ahora, en cuyas premisas coincide «por fortuna, en todo» con el PSOE. La decisión de continuar con la misma política para luchar contra ETA se adopta «con todas sus consecuencias», según explicó, lo que implica que el Ejecutivo no modificará la ley para que los terroristas cumplan íntegras las condenas, tal y como había propuesto el presidente del PP del País Vasco, Carlos Iturgaiz.

Mariano Rajoy explicó que el PNV tiene una gran «responsabilidad» en la situación actual del País Vasco, donde dijo que «las cosas han sido más difíciles» desde que este partido nacionalista «cambió de aliados» y dejó de «afirmar la validez del marco legal vigente, especialmente del Estatuto». Recordó que la «estrategia de 1996», fecha en la que se produjo un pacto entre partidos, «demostró» que aplicando la Ley y el Estado de Derecho se podía «debilitar mucho a ETA». En este sentido, mencionó el cierre del diario «Egin», el encarcelamiento de la mesa nacional de HB y el golpe que sufrieron las finanzas de la banda terrorista.

Sin embargo, dijo que el cambio de aliados del PNV ha puesto las cosas «más difíciles» y ahora, lo que hay en el País Vasco es una «democracia amputada» porque los ciudadanos «no pueden expresarse libremente», ni presentarse a las elecciones porque «les pueden matar». La salida a la situación que se ha creado tiene que provenir, en opinión del vicepresidente, de «generar en el País Vasco una alternativa a quien no está en el marco institucional» que es, dijo, «en lo que trabajamos en este momento y creemos que es un objetivo absolutamente democrático».

Por este motivo, Rajoy afirmó que el Gobierno y el PP están haciendo una «apelación a los principios y a los valores democráticos y a las reglas del juego» y siguiendo esta tónica afirmó que «no se puede gobernar ni en minoría, ni apoyados por el brazo político de una organización terrorista».

CON EL APOYO DE EH
Según Rajoy, la situación que está haciendo el Ejecutivo vasco no pasa «en ningún sitio», «no tiene precedente», ya que, cuando un Gobierno está en minoría «se disuelve porque, si no, no puede gobernar» y, en este momento, matizó, «en el País Vasco no se gobierna, no se aprueban leyes y, cuando se aprueba alguna, se hace con el apoyo del brazo político de una organización terrorista». «Esto -insistió- es un argumento y absolutamente democrático para que se convoquen elecciones».

El vicepresidente también quiso poner de manifiesto que no es válido el argumento que utilizan los nacionalistas cuando aseguran que lo que el PP quiere es echar del PNV del Gobierno vasco. En este sentido, Rajoy aclaró que le resulta «sorprendente oír a algunos dirigentes del PNV diciendo que lo que quieren el PP y el PSOE es el cambio de Gobierno, que el PNV deje el Gobierno. Pues sí». «Cualquier partido político tiene perfecto derecho a ganar las elecciones» insistió y defendió su argumento asegurando que «no hay ningún país del mundo civilizado donde un gobierno no pueda tener una alternativa que le sustituya».

ETA NO GANARÁ LA BATALLA
Para Mariano Rajoy, la ofensiva de ETA lo que busca es «conseguir sus objetivos políticos» porque, dijo, «no veo qué otro planteamiento puede deducirse de eso». Pero el mensaje que envió a la banda «con meridiana claridad» es que «un grupo terrorista no le va a ganar nunca la batalla a un Estado, ni al conjunto de la sociedad». Por este motivo, insistió en que el Ejecutivo no va a cambiar la política antiterrorista. La va a mantener, puntualizó, «con todas sus consecuencias» y eso implica, según explicó, que no se va a modificar la ley para que los terroristas cumplan íntegras las penas.

COINCIDENCIAS CON EL PSOE
Además, esa política antiterrorista que el Ejecutivo está llevando a cabo cuenta con el apoyo del PSOE ya que, según Rajoy: «Coincidimos con el PSOE, en relación con el fenómeno terrorista, por fortuna, en todo». «El PSOE -explicó- está en la afirmación de la validez de los marcos constitucional y estatutario y en que hay que hacer el mayor esfuerzo para que todos los demócratas estemos claramente posicionados frente al terrorismo, está en que mejore la eficacia policial y colaboración antiterrorista y en no negociar con ETA». «Yo creo -prosiguió- que la coincidencia es muy grande y es una base muy importante para coincidir de cara al futuro mejorar la relación de confianza, que ya es grande, entre el Gobierno y el PSOE y hacer una política común».

Siguiendo esta línea de colaboración y ante la posibilidad de que, tras las próximas elecciones autonómicas en el País Vasco, ambos partidos pudieran apoyarse para gobernar, Mariano Rajoy aclaró que «hay algunas formas de gobernar que ya están ensayadas en el País Vasco y que no producen ningún problema sino todo lo contrario».

En este sentido, recordó que en el Ayuntamiento de San Sebastián, el PP le está dando su apoyo al PSOE y en la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria gobierna el PP con el apoyo del PSOE. «Y, por cierto, ni en San Sebastián, ni en Vitoria, ni en la provincia de Álava ha pasado nada, si acaso, que las cosas funcionan mejor», precisó.

En relación con la actitud mantenida por el presidente del Ejecutivo vasco, Juan José Ibarretxe, tras entrevistarse con el presidente del Gobierno, José María Aznar, el vicepresidente dijo que no quería poner calificativos pero, en su opinión, «es evidente que cuando alguien va a entrevistarse con otra persona y lleva un texto escrito con el objetivo luego de leer ese texto, es que la conversación no le importaba nada y, eso, me parece que es muy difícil discutirlo».

Sobre Arzalluz y sus últimas manifestaciones en las que dijo que el PP necesita a ETA para acabar con el PNV, Rajoy no quiso hacer comentarios. Sin embargo, precisó que el presidente del PNV «está haciendo un daño a Euskadi de colosales proporciones que espero que no sea irreparable».

NICOLAS REDONDO / SECRETARIO GENERAL DEL PSE  
«La sociedad vasca está preparada para tener un "lehendakari" no nacionalista»
JOSE LANDI El Mundo 7 Agosto 2000

El secretario general de los socialistas vascos que, desde el reciente Congreso del PSOE, tiene, además, la responsabilidad del área de Relaciones Institucionales de la Ejecutiva federal, ha hecho un alto en sus vacaciones para mantener una extensa conversación con EL MUNDO, en la que analiza la compleja situación del País Vasco. Nicolás Redondo no apuesta decididamente por un adelanto de las elecciones vascas, aunque no lo descarta en absoluto; se muestra partidario de un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas, si bien duda de que pueda realizarse con los actuales dirigentes del PNV, a quienes lanza duras críticas. Considera, además, que la sociedad vasca está absolutamente preparada para tener, por primera vez, un lehendakari no nacionalista.

¿El PSE considera adecuado un adelanto de las elecciones vascas?

Un partido que no tiene la mayoría absoluta negocia con otro para obtener un respaldo parlamentario y, a veces, ese segundo partido que apoya al Ejecutivo se retira luego, por lo que el Gobierno pierde la mayoría. Eso pasa en democracia y cuando sucede se suele ver con tranquilidad, y se suelen convocar elecciones. Sin dramatizar, sin que pase absolutamente nada. Pero, no sé por qué razón en el País Vasco estamos en una situación en la que todo lo dramatizamos, especialmente todo lo que tiene que ver con el nacionalismo. Hay que separar lo que es el objetivo de la paz, el que ponemos los socialistas sobre la mesa continuamente para recuperar la unidad democrática, y la situación del Gobierno vasco, que puede ser preocupante para el PNV y para algunos ciudadanos, pero no deja de ser normal dentro de un país democrático. Esta segunda situación se puede solucionar buscando otra alianza, reeditando la que tenían o yendo a elecciones. Ellos tienen que decidir, pero a mí no me angustia el tránsito terrible que está atravesando el Gobierno de Ibarretxe... A otros parece que sí les angustia.

En el caso de que el Gobierno vasco se inclinase por el adelanto ¿cuál sería el objetivo electoral del PSE, el apartamiento del PNV a cualquier precio, incluso pactando con el PP?

El objetivo del PSE es ganar, como el de cualquier partido político, y nosotros estamos ahora en una buena posición para tener esa voluntad. El Partido Socialista de Euskadi ha estado demasiado tiempo como actor secundario de la escena política vasca y, en estos últimos tres años, esa característica se ha desvanecido. Ahora somos actor principal y por lo tanto no tenemos que hacer una estrategia basada en apoyar al PNV o al PP. La tenemos que hacer, y la vamos a hacer, con el objetivo de ganar. El País Vasco necesita un cambio tranquilo, una revolución de terciopelo, y quién mejor puede protagonizarla es el PSE. Tenemos una historia que no puede criticar nadie, una vocación de diálogo que todos conocen, hemos mantenido pactos con el PP y con el PNV, hemos demostrado ser un partido de consenso y, por lo tanto, somos el partido mejor situado para representar a la inmensa mayoría de la sociedad vasca.

¿La fractura social de Euskadi es tal que, gane quien gane las próximas elecciones autonómicas, siempre habrá una mitad del electorado que se sentirá excluida?

Espero que no, porque si una mitad se sintiera excluida nunca cambiaría la situación, sólo cambiaría la mitad. No estaríamos peor, ni mejor, por eso hay que empezar a romper lugares comunes en el País Vasco. Uno de ellos es que sólo se entiende un Gobierno nacionalista... Pues no, puede haber un Gobierno no nacionalista. Ahora bien es evidente que lo fundamental, con una sociedad tan dividida, es un acuerdo entre ambas partes: nacionalistas y no nacionalistas; el que rompió el PNV cuando firmó el Pacto de Estella. Hay que recordar que los socialistas nos fuimos del Gobierno cuando el PNV estaba en las conversaciones que un mes después acabaron en ese famoso acuerdo con ETA, porque nos estamos olvidando que hubo un acuerdo, firmado, entre el Gobierno vasco y la banda terrorista. En ese acuerdo, se comprometían a expulsar de las instituciones vascas a los no nacionalistas. Ahí se rompe la dinámica de diálogo y acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas. El que la rompe no es el PP, al que no tengo que defender, ni el PSE, al que sí debo defender. La rompen en el señor Arzalluz y el señor Egibar que firman un pacto con ETA. ¿Que se debe remediar esa situación? Pues sí, debiéramos. ¿Con los dirigentes nacionalistas actuales? Lo dudo.

¿La fractura social entre nacionalistas y no nacionalistas es irreversible?

Hay mucha gente que ha votado nacionalista, que honradamente se siente nacionalista, pero no se siente representada por el PNV de hoy. Por eso podemos empezar a pensar que hay más gente que está defendiendo el Estatuto de Autonomía que la que quieren superarlo con otro proyecto independentista. Puede ser que no estemos mitad y mitad. Ahora bien, siempre he sido partidario y lo sigo manteniendo, de un acuerdo entre iguales de nacionalistas y no nacionalistas. No estoy defendiendo una política de alianzas electorales. Digo que debe haber un acuerdo, de PNV con PP o PSE para la defensa de las instituciones y de la consolidación de signos comunes vascos entre nacionalistas y no nacionalistas. Eso puede hacerlo un PNV moderado, eso puede hacerlo un PSOE constitucional, flexible, tolerante y dialogante con los nacionalistas. El PP creo que lo puede hacer también.

Es verdad que parece haber una división al 50%, pero es política, no social. La separación entre los dos bloques acabará cuando desaparezca esta etapa radical del nacionalismo, y terminará desapareciendo. El PNV o se modera o desaparece. Como el PNV no modere su discurso y vuelva a la situación anterior, acabará siendo un partido secundario en el ámbito nacionalista, o al menos con su hegemonía discutida, porque desde hace un año y medio el PNV ha asumido todos los postulados de HB. Esta situación recuerda al chiste del japonés que trataba de hipnotizar a un pez en la pecera para moverlo a su antojo, y al final era el pez el que hipnotizaba al japonés. Como decía un amigo mío, el pez representaría a los radicales y el japonés, a los nacionalistas.

¿La sociedad vasca actual está preparada para tener, por primera vez, un «lehendakari» de un partido no nacionalista?

Sí, sí, sí. La ciudadanía vasca sólo se revuelve cuando hay un ataque a la libertad. Por lo demás es una sociedad sanísima, como demuestran sus empresarios, sus universidades, sus costumbres... todas las actividades normales. Tenemos a Savater, a Juaristi, a una gente que piensa y trabaja como en pocos lugares de España. Es una sociedad muy normalizada y por eso sale a protestar a la calle cuando ponen bombas o cuando matan. Todo lo que no depende de la violencia o del nacionalismo está muy bien en el País Vasco y, afortunadamente, la sociedad no depende del nacionalismo ni de la violencia.

¿Qué más tiene que pasar para que el PNV rompa definitivamente con «Lizarra»?

No lo sé. Ha quedado demostrado que Lizarra fracturaba la sociedad vasca y no sólo porque ETA haya vuelto a matar. Ya lo empieza a reconocer hasta el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, pero enseguida le desmiente el señor Egibar. Por lo tanto el problema es del PNV. Es ese partido el que tiene que cambiar. Nadie puede ayudar al PNV en su encrucijada. Este partido tiene que arreglar sus problemas inevitablemente, ineludiblemente. Como lo hizo el PP, como lo ha hecho el PSOE, como ojalá lo haga IU. La solución de los problemas de uno nunca depende de los demás. Cuando el PNV se dé cuenta de que su discurso es el pasado, de que muchos vascos no quieren la independencia, de que la tradición, los afectos, los negocios, las inquietudes de muchísimos están ligados al resto de España, habrá avanzado mucho. La sociedad vasca no es radical ni independentista y el PNV debe entenderlo. Hay una parte de la sociedad que sí lo es, con seguridad, pero ya está mejor representada por HB y no debe estarlo también por el PNV.

¿Comparte las recientes críticas de algunos compañeros suyos respecto a la excesiva identificación de los postulados del PSE con Mayor Oreja, en particular, y el PP vasco, en general?

Hay una identificación y una coincidencia: la moderación para introducir sentido común. El éxito de un partido político está en mantener su posición a lo largo de los años y la nuestra era ésa, defender los principios con flexibilidad en las formas. Era nuestra postura y lo seguirá siendo. Si alguien nos critica porque piensa que el objetivo del PSE en la vida vasca es ayudar al PNV, se equivoca. Nosotros mantenemos nuestra postura, son los demás los que la varían, como demuestra la presencia de Ibarretxe en la manifestación por la muerte de Jáuregui, tras la pancarta que no quiso coger cuando mataron a Buesa: «ETA no, basta ya» y fue un error del lehendakari no acudir en aquella ocasión. Cuando decidió unirse, no pasó nada, nadie chilló ni le abroncó, porque ha pasado ya demasiada agua debajo del puente.

¿Durante su último encuentro, ha observado algún cambio en la actitud del «lehendakari» hacia el PSE tras la ofensiva terrorista de ETA?

Sí, tanto personal como políticamente. Pero es un error que el PNV reaccione cuando ETA mata.

«No merece la pena hablar con HB»
¿Comparte la opinión de que los ataques terroristas son cada vez más indiscriminados, más llenos de odio, al realizarlos jóvenes sin ningún tipo de ideología?

Los que actúan son los que menos importan. Los que ordenan y los que piensan son los que plantean una estrategia, son los peligrosos. Nadie debe pensar que ETA está dirigida por memos. Actúa con unos objetivos y, desgraciadamente, cabe pensar que está cumpliendo algunos de ellos. No hablo de la gente que actúa, que puede ser joven, nueva o poco preparada, digo que arriba hay alguien que plantea unas estrategias.

¿La «kale borroka» indica que el apoyo social a ETA crece entre la juventud vasca?

Creo que no. Sinceramente, ese apoyo social va a menos. La sociedad vasca está más normalizada que nunca y tiene más coraje y más contundencia para rechazar pacíficamente la violencia que nunca. A la manifestación por el asesinato de Jáuregui me remito. Pese a las fechas y las vacaciones, vi a más gente en la calle que nunca.

¿Hoy en día compartiría mesa de diálogo con HB?

Nosotros hemos dialogado muchas veces con HB, en múltiples ocasiones, pero hay momentos que marcan un punto de no retorno. Ese punto se cruzó el día que mataron a Fernando Buesa, que no tenía más arma que su palabra.

Ese día no tuvieron coraje para alejarse de ETA y ése fue un momento de inflexión. Desde entonces pienso que no merece la pena hablar con HB, porque no tiene la entereza de enfrentarse a ETA como el Sinn Fein hizo con el IRA en Irlanda.

«Los "dinosaurios" deben saber que ha terminado su época»
¿Su nueva responsabilidad como «número tres» del PSOE le va a alejar del País Vasco? ¿Es necesario un cambio de liderazgo en el PSE?

Eso del número tres me recuerda al partido de la antigua Unión Soviética, el PCUS, a su Polit Buró y a todas esas cosas. Todo es mucho más nebuloso, ni siquiera me considero número tres. A mí me ha ofrecido José Luis Rodríguez Zapatero la responsabilidad de las Relaciones Institucionales para atender los problemas del País Vasco mejor, más fortalecido y con manos libres, pero nada más.

Ya ha habido algún nacionalista que se ha referido a las contradicciones que tiene conmigo y a mi posible marcha, pero las va a seguir teniendo porque yo me voy a quedar allí.

Fui parlamentario y luego me hice cargo del partido. No tengo ninguna intención de marcharme, salvo que mis compañeros lo quisieran, pero eso es harina de otro costal. Quiero hacer política en el País Vasco, porque los próximos años van a ser definitivos.

Quiero contribuir a construir una situación de paz. Es difícil para todos, pero para los dirigentes menos. Sacamos pecho, pero los que sufren son los concejales, los que no conoce nadie y no ganan un duro, a los que les rompen la casa y la tiene que arreglar su partido, los que tienen extintores en todas las habitaciones porque les tiran cócteles molotov casi todas las semanas. Su actitud sí que es épica. La nuestra es engorrosa, pero no heróica porque tenemos seguridad y esas cosas. Ellos sí que sufren, los anónimos. Todos estamos en dificultades, periodistas, profesores, filósofos... y yo no me quiero ir.

¿En qué se va a traducir la autonomía que el PSE tendrá en materia de pacificación a partir del Congreso Federal del PSOE? ¿Supondrá una revisión estratégica desde el País Vasco?

El PSE se ha desenvuelto siempre en una contradicción, una duda, que ya está superada: mantener sus señas de identidad y dar la espalda a la estructura federal del PSOE o influir en el PSOE participando en su dirección estatal. Yo prefiero que el PSE sea el que influya y participe dentro del PSOE. Antes había muchos socialistas vascos en Madrid. Esa encrucijada es la que ha resuelto Zapatero. Nos ha dado la palabra para que pensemos y hagamos juntos, desde el País Vasco. Creo que es una forma inteligente de hacer política.

¿Le ha dado tiempo a observar algún cambio, siquiera de talante, en el PSOE desde la llegada a la Secretaría General de José Luis Rodríguez Zapatero?

Creo que se ha iniciado una nueva etapa. Hemos adquirido una velocidad de crucero importante en estos 15 días, no se puede adquirir más en menos tiempo. Creo que ahora es más creíble el PSOE, como alternativa al Partido Popular, que hace seis meses. Hemos trasladado la sensación de que Aznar es el presente y el pasado, pero incluyendo la sensación de que el PSOE ya es presente y será futuro.

Tengo la sensación de que Rodríguez Zapatero va administrar bien esa sensación. Creo que vamos a mantener la ilusión, yo desde luego voy a poner todo mi empeño en que así sea.

¿Qué hubiera cambiado para el PSE si el papel, decepcionante, de una vasca como Rosa Díez hubiera sido otro en el Congreso Federal?

No habría cambiado nada. Incluso, desde un punto de vista egoísta, me alegro porque así Rosa podrá seguir colaborando conmigo más estrechamente, más cercanamente en el País Vasco. La vida es larga y no creo que sus opciones de acceder a un papel de liderazgo se hayan acabado. Es muy joven y nadie le va a quitar ese bagaje de valentía y coraje que tiene. Esas virtudes ni las dan ni las quitan los votos. Estoy convencido de que superará este trance, porque ha superado otros momentos más difíciles en la vida.

¿Qué paralelismos encuentra entre la ilusión creada por Josep Borrell y la surgida a raíz de la elección de Rodríguez Zapatero como secretario general?

Sobre todo el sentimiento, la expectativa. El primer efecto no cuajó por el proceso de primarias y ahora tenemos que pensar cómo hacerlas. Zapatero ha adquirido el mismo crédito político ahora, para ser candidato, que el adquirido por Borrell en aquellas primarias. En el caso del nuevo secretario general se ha unido la legitimidad interna que da un congreso, con la legitimidad pública.

¿Teme que los históricos, los «dinosaurios», como los calificó Alfonso Guerra, o los veteranos «barones» del PSOE zancadilleen un proceso de renovación tan, aparentemente, profundo?

No sé si ellos lo saben, pero ha terminado su época, se ha cerrado una etapa. Hay que agradecerles a muchos su valor, entre ellos a José Bono o a Manuel Chaves, sin cuya participación este Congreso Federal no habría salido así de bien. Ha sido una magnífica elección designar como presidente del partido al presidente de Andalucía. Hay que saber mirar al futuro sin menospreciar el presente y Chaves simboliza a la perfección este talante con su presidencia. Sabe mirar al porvenir desde la tradición.

Chaves se ha dado cuenta de la necesidad de renovar, Bono también. Creo que ambos están trabajando a favor de obra. Si otros tienen otra actitud es que no se han dado cuenta de que un periodo ha terminado. Habrá conflictos políticos, pero no guerras tribales por los mismos motivos de antes.

Otegui anuncia que Eta no atentará contra PNV y EA tras asegurar Eguíbar que les «necesita»
Advierte que no habrá otra tregua si hay una alianza entre los sectores «unionistas» y no entre los aberztales
El dirigente de EH / HB, Arnaldo Otegui, aseguró ayer que no cree que Eta atente contra concejales del PNV y EA en el País Vasco dado que la banda terrorista expresó «con claridad» en uno de sus últimos comunicados que éstos no eran considerados «enemigos de Euskal Herria» sino simples «rivales políticos», no como los del PP y PSOE que son considerados directamente «objetivos». Las afirmaciones de Otegui se producen tan sólo un día después de que el dirigente del PNV, Joseba Eguíbar, asegurase que su partido «necesitaba» a HB y viceversa, en respuesta a la amenaza de los proetarras de romper el pacto de Gobierno en el País Vasco. Toda esta actitud es debida al «miedo» de los nacionalistas, según la oposición.
Redacción - Madrid / Vitoria .- La Razón 7 Agosto 2000

El portavoz de Euskal Herritarrok, Arnaldo Otegui, no cree que ETA lance una «ofensiva militar» contra cargos electos del PNV y EA, y asegura que otra tregua no vendrá de las alianzas con los «sectores unionistas», sino por afianzar la unión entre «abertzales». Además, afirma que EH no está dispuesta a entregar a la organización terrorista en «bandeja de plata» y pide a la formación de Arzalluz que «arriesgue».
    En una entrevista publicada en el diario Deia y recogida por Europa Press, el dirigente abertzale afirma que la izquierda mantiene su mano tendida a PNV y EA para avanzar en un nuevo marco jurídico y para conseguir la construcción nacional.
    A su juicio, ha sido la izquierda abertzale la que más ha arriesgado y cree, por contra, que el PNV apenas ha asumido ningún riesgo, porque «ha seguido haciendo lo que hacía antes». Según manifiesta, EH no ha percibido ni una propuesta en el planteamiento del PNV y dice que exigir la condena pública de los atentados es situarse en parámetros anteriores a Lizarra. «Lizarra, la tregua y Udalbiltza no surgieron como consecuencia de una condena», apunta.
    «El factor fundamental de diferencia con el PNV no está en la lucha armada, sino en si apostamos por un marco nacional y democrático para el conjunto de Euskal Herria, o si continuamos reeditando apuestas autonomistas para tres provincias», manifiesta.
    Otegui indica que si la apuesta es la segunda, «su aliado natural es el PSE», lo que supondría «un compromiso político para la gestión de tres provincias», que «no tiene como objetivo ni la paz, ni la construcción de un marco nacional democrático».
    Para el líder de EH, el Estado no va a mantener una «línea de presión» contra el PNV porque haga pactos con la izquierda abertzale, por lo que pidió a la formación de Xabier Arzalluz que «arriesgue». Además, dice que la formación abertzale también seguirá arriesgando, pero explica que al PNV «no le ha salido la jugada, si lo que pretendía era enterrar la lucha armada y que la izquierda abertzale asumiera el actual marco político».
    Considera que ETA no lanzará una ofensiva contra PNV o EA porque, según explica, en las últimas manifestaciones de la organización terrorista, ésta planteó «con claridad» que no entendía a los cargos políticos de estos partidos como «enemigos de Euskal Herria, sino como adversarios políticos».
    Respecto a la posibilidad de no apoyar al Gobierno vasco en septiembre, Otegui señala que si EH «no es un socio ni fiable, ni con pedigrí democrático suficiente en el Ayuntamiento de Berriz o Elgoibar, tampoco lo podrá ser en el Parlamento».
    Asimismo, agrega que si la Cámara vasca no está al servicio de una estrategia nacional que busque un nuevo marco democrático, «que no cuenten con nosotros». Otegui no descarta la posibilidad de que EH no se presente a las elecciones autonómicas, aunque explica que en el seno de su formación todavía no se ha empezado a debatir este tema.
    «Ni hemos empezado a debatir ese tema, porque con la propuesta de transición que hemos hecho a PNV y EA, si se consensúa en términos globales, eso acarreará una nueva iniciativa de ETA. Además, no harán falta elecciones, porque habrá acuerdo abertzale. Todo apunta a que eso no va a ser posible. Por tanto, queda abierta la crisis de estabilidad de Gazteiz, que PNV y EA tendrán que solventar como buenamente puedan», concluye.
   
Triunfa la intransigencia
Ante toda esta situación, el secretario general de Eusko Alkartasuna, Gorka Knûrr, aseguró ayer que las tendencias «involucionistas y reaccionarias» se han hecho con el control de la izquierda abertzale y agregó que esto no puede traer consigo más que «intransigencia, indecencia política y perturbación social».
    El dirigente de EA acusó a Eta y a EH de estar trabajando para «entorpecer y torpedear» la actividad política y criticó la actitud de la formación abertzale, porque, según dijo, trata de «boicotear y chantajear al nacionalismo en el Parlamento».
    Recordó que sólo cuando Eta «desapareció de la escena», fue posible la colaboración entre partidos. «La aparición de Eta de nuevo -agregó- ha entorpecido cualquier tipo de colaboración».
   
El PNV fue amenazado con «consecuencias directas» si no obedecía a HB
Las declaraciones del dirigente del PNV, Joseba Eguíbar, el pasado sábado, asegurando que su formación necesita a HB, intentando así contentar a los proetarras que habían advertido de la posibilidad de abandonarles en el Gobierno regional, no es una sumisión nueva de los peneuvistas hacia el partido de Otegui. El brazo armado de Euskal Herritarrok, Eta, ya advirtió en 1995 al partido de Arzallus de que «si seguía por la vía de España y se situaban entre Eta y España, eso traería consecuencias directas».
    La advertencia estaba contenida en un extenso documento que la banda hizo llegar a todos sus militantes para explicarles los antecedentes y lo ocurrido durante el supuesto «alto el fuego» que la banda decretó.
    El anuncio hecho ayer por Otegui de que Eta no atentará contra los concejales del PNV y EA se produce después de que los propios cabecillas de la banda asegurasen que no iban a «utilizar la lucha armada contra ellos sino contra los enemigos de Euskal Herria», PP y PSOE.
    Agradecidos por la dependencia que explícitamente Eguíbar asegura tener de EH, Otegui le ahorra el miedo a la formación de Arzallus, «miedo» al que hace referencia toda la oposición.

EA acusa a ETA y a EH de «chantajear al nacionalismo en el Parlamento»
BILBAO. ABC 7 Agosto 2000

Gorka Knörr, secretario general de Eusko Alkartasuna, acusó ayer a ETA y Euskal Herritarrok de «boicotear y chantajear al nacionalismo en el Parlamento» de Vitoria. Asimismo, calificó de «indecencia política» las declaraciones de Arnaldo Otegi en las que expresaba su convencimiento de que ETA no extenderá su ofensiva terrorista a las firmantes del Pacto de Estella.

El secretario general de Eusko Alkartasuna, Gorka Knörr, aseguró ayer que las tendencias «involucionistas y reaccionarias» se han hecho con el control de la izquierda abertzale y agregó que esto no puede traer consigo más que «intransigencia, indecencia política y perturbación social», informa Ep.

Asimismo, el dirigente de EA acusó a la banda terrorista ETA y a Eusko Herritarrok de estar trabajando para «entorpecer y torpedear» la actividad política y criticó la actitud de la formación abertzale, porque, según dijo, trata de «boicotear y chantajear al nacionalismo en el Parlamento».

Para Gorka Knörr, se está produciendo una tendencia «involucionista» dentro de la izquierda abertzale. «Por mucho que haya voces aisladas, está claro que las tendencias involucionistas y más reaccionarias se han hecho con el control y de eso no puede venir más que más intransigencia, indecencia política y más perturbación social, propiciando, además, creo que de una manera muy deliberada, los ataques al nacionalismo vasco», dijo.

Tras advertir a la formación de Otegi que EA será siempre «intransigente» en la defensa de los derechos humanos «de todos y para todos», recordó que sólo cuando ETA «desapareció de la escena», fue posible la colaboración entre partidos. «La aparición de ETA de nuevo -agregó- lo que ha hecho ha sido entorpecer cualquier tipo de colaboración».

Gorka Knörr pidió a Arnaldo Otegi que sea consecuente con lo que se firmó en el Acuerdo de Estella, cuyas bases se centran, según explicó, en el hecho de que «violencia y política son incompatibles y que todo acto que vulnere un derecho fundamental ni se ampara ni se justifica».

Por este motivo, el dirigente de EA pidió a Otegi que «ni haga trampas, ni engañe a la opinión pública» e insistió en que los partidos han hecho «enormes esfuerzos, incluído el de elaborar y concretar documentos de cara a todo lo que se ha venido en llamar construcción nacional».

«No vamos a consentir que nadie, al margen de las urnas, marque el ritmo político del país y ahí no hacemos cábalas de ningún tipo. ETA tiene que desaparecer. No podemos admitir que nadie ponga condiciones al margen de la representación política legítima», apuntó.

Sobre la entrevista a Otegi que ayer publicaba el diario «Deia» y en la que asegura que no cree que ETA extenderá su ofensiva a las formaciones nacionalista, Knörr manifestó que esta declaración es una «indecencia política» y recordó que «cualquier atentado contra cualquier persona, es un atentado contra todos nosotros». Por último, acusó a la izquierda abertzale de haber emprendido una «ofensiva política» contra el nacionalismo vasco.

Mientras, el alcalde de San Sebastián, el socialista Odón Elorza, dijo que el País Vasco vive el «momento más complicado de la democracia española, ya que hay demasiada confrontación entre los partidos.

El Tribunal Constitucional sentencia contra la Generalitat en materia de política deportiva
La decisión cobra especial relevancia teniendo en cuenta el recurso contra la Ley de Selecciones Catalanas
Barcelona JORDI MARTÍNEZ La Estrella 7 Agosto 2000

El Tribunal Constitucional ha sentenciado a favor del Gobierno central en un conflicto positivo de competencias planteado en 1993 por la Generalitat contra el reglamento de prevención de la violencia en los campos de fútbol. El asunto tiene una trascendencia menor pero cobra especial relevancia teniendo en cuenta que el Alto Tribunal deberá decidir en el futuro sobre la constitucionalidad o no de la Ley de las Selecciones Catalanas. El 'Consell Executiu' ha aprobado, además, una nueva ley que recuerda que éstas pueden competir en "ámbitos supraautonómicos".

La Administración autonómica promovió en 1993 un conflicto positivo de competencias contra el real decreto 769/1993, de 21 de mayo, mediante el cual se aprobaba el reglamento para la prevención de la violencia en los espectáculos deportivos. El Gobierno catalán recurrió a esta instancia judicial al entender precisamente que el citado real decreto invadía sus competencias exclusivas definidas en el 'Estatut'.

El Alto Tribunal ha dictado ahora la sentencia 148/2000, de 1 de junio, y ha desestimado el conflicto positivo de competencias número 3242/1993 impulsado entonces por el 'Consell Executiu'. La resolución cuenta con un voto particular de la magistrada María Emilia Casas Baamonde a la que se ha adherido el también magistrado Carles Viver Pi-Sunyer, elegido a propuesta de CiU.

Emblemática

La citada sentencia es un asunto menor pero tiene un significado especial dado que el Tribunal Constitucional deberá decidir en el futuro sobre el recurso presentado por el Gobierno central contra la Ley de Selecciones Catalanas.

Esta Ley -una de las más emblemáticas impulsada por CiU en la anterior legislatura- fue aprobada el último día de la anterior legislatura por el Parlamento catalán. Los nacionalistas introdujeron además el concepto de "competiciones supraautonómicas" en vez de competiciones en el extranjero para superar precisamente las objeciones que podía plantear el Tribunal Constitucional.

El Govern ha aprobado una nueva Ley del Deporte
de Cataluña donde recuerda que la Generalitat
tiene competencias exclusivas en la materia

La decisión en contra de la Generalitat llega, además, cuando el 'Govern' ha aprobado en su última sesión antes de las vacaciones de verano el pasado 31 de Julio un nueva Ley del Deporte de Cataluña. El 'Consell Executiu' ha refundido en un mismo texto la Ley del Deporte (1998), la de Jurisdicción Deportiva (1998) y la de las Selecciones Catalanas (1999) con el fin de simplificar la legislación sobre la materia.

El nuevo texto legal no introduce modificaciones pero recuerda, eso sí, que la Generalitat tiene competencias exclusivas y que su objetivo es "promover y difundir el deporte catalán en los ámbitos supraautonómicos y también la participación de las selecciones catalanas en estos ámbitos".

La Ley prevé la creación, asimismo, de un Tribunal Catalán del Deporte como nuevo órgano supremo jurisdiccional deportivo en sustitución del Comité Catalán de Disciplina Deportiva.

Guerra fiscal autonómica
Juan BRAVO La Razón 7 Agosto 2000

La batalla por el reparto del Impuesto para la Renta de las Personas Físicas (IRPF) va para largo. Lo asegura el espía económico, que tiene noticias frescas que anticipan una posible rebelión autonómica en el frente fiscal, hasta el punto de que las conversaciones previstas para después del verano se retrasarían a principios de 2001.

    Lo que parece estar en cuestión no es tanto el reparto de los dineros recaudados por el IRPF, pues esta Legislatura debía ser la del pacto definitivo, la que consiguiese una norma legal con vocación de perdurabilidad que acabase de una vez con el baile de cifras de cada ejercicio fiscal, que vuelve locos a los empresarios cuando quieren planificar estrategias a más de un año vista.

    El espía le ha dicho a JuanBravo que en este campo no deberán existir muchos problemas, pero que sí los habrá cuando los nacionalistas catalanes disparen su última reclamación: la gestión directa por la Generalitat de los impuestos, que viene a significar que quieren que se les transfiera la gestión (en parte o en su totalidad) de la Agencia Tributaria. Y no parece que el PP esté, en este caso, por la labor de estrechar los tradicionales lazos de colaboración con los nacionalistas de CiU.

Hispanos, mestizos y anglosajones
Por Carlos Alberto Montaner Libertad Digital 7 Agosto 2000

Los analistas coinciden en que este año el voto de los hispanos es decisivo para ganar las elecciones norteamericanas. Y Bush todo lo que tiene que lograr es un treinta y cinco por ciento de esos electores. Si alcanza esa cifra debe vencer en California, el mayor de los estados norteamericanos. En los comicios anteriores, grosso modo, Clinton acaparó el 80% de los votos y Dole apenas un 20. ¿Podrá hacerlo? Probablemente. El propio candidato se comunica en español razonablemente bien y eso halaga a los hispanos. En su estado, en Texas, Bush obtuvo la mitad de los votos de esa etnia cuando ganó la gobernación. Pero su arma más contundente es su sobrino George Prescott Bush, hijo de su hermano Ted, gobernador de Florida.

Un brillante muchacho de 24 años que se parece a Enrique Iglesias. Por supuesto que George P. habla español perfectamente, pero lo importante no es eso, sino que se trata de un mestizo de piel aceitunada, muy parecido a millones de hispanos procedentes de México y Centroamérica, y cualquiera puede comprobar que para el aristocrático clan de los Bush la integración racial y la falta de prejuicios no son lemas de campaña sino una realidad familiar: la estrella ascendente de la familia es, precisamente, el joven George.

Naturalmente, Gore tratará de contrarrestar su debilidad en este terreno buscando el apoyo de otros líderes hispanos, pero no es lo mismo. Su familia es WASP, es decir, blanca, anglosajona y protestante. Hasta hace pocos años eso era una ventaja. Ahora comienza a ser un inconveniente.

Nuestra historia
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 7 Agosto 2000

España ha escrito una de las tres grandes historias del Occidente moderno, junto a Francia e Inglaterra. Durante ciento cincuenta años, desde Fernando el Católico hasta Rocroi fuimos el primer país del mundo. Luego forcejeamos en el segundo puesto todo el siglo XVIII hasta que, a principios del XIX, Inglaterra desbordó a Francia y a España.

    Gonzalo Anes, uno de nuestros intelectuales más lúcidos y equilibrados, me entregó el informe de la Academia que dirige sobre los textos de Historia en los centros de Enseñanza Media. La palabra pavor sólo refleja pálidamente lo que se siente ante lo que se enseña a nuestros adolescentes en los colegios españoles.

    Un ejemplo: en el País Vasco la única referencia a la historia política de España en los siglos XVI, XVII y XVIII es la cita ocasional de Carlos I, que «convocó las dietas de Worm y Spira» y de Carlos III, mencionado de paso en una ilustración de Jovellanos, del que se dice que era ministro de aquel gran monarca cuando en realidad lo fue de Carlos IV.

    Es decir, los adolescentes vascos cuya región ha sido clave en la construcción de la historia española, salen del colegio sin haber oído hablar con precisión, sólo por lo que respecta a los ciento cincuenta años en los que fuimos la primera nación del mundo, de estos nombres que cito por encima: Fernando el Católico, Juana la Loca, Hernán Cortés, Pizarro, la conquista de México y Perú, la colonización de América, Cisneros, la hegemonía española en Italia, los comuneros, Pavía, el saco de Roma, la conquista de Túnez, Mûhlberg, Felipe II, la Contrarreforma, San Quintín, el gran duque de Alba y los Países Bajos, Juan de Austria, Lepanto, el asesinato de Escobedo, el proceso del arzobispo Carranza, Portugal incorporado a la Corona española, el marqués de Santa Cruz vencedor en todos los mares, Antonio Pérez, La Armada Invencible, Felipe III, Felipe IV, el conde duque de Olivares, la rendición de Breda, Rocroi.

    Tremendo, ¿verdad? Habría que organizar una galería de la vergûenza con todos los ministros de Educación de la democracia para ludibrio público. Lamentable fue la historia sesgada que se estudiaba durante la dictadura. Pero ¿cómo deben responder Aznar y su Gobierno a lo que ha denunciado la Real Academia de la Historia? ¿A qué grado de miseria moral y cultural estamos llegando?

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