AGLI

Recortes de Prensa     Martes 8 Agosto   2000
#Contra los empresarios vascos
Enrique de Diego Libertad Digital 8 Agosto 2000

#La muerte llama a la muerte...
Editorial La Razón 8 Agosto 2000

#ETA, entramado criminal
Editorial ABC 8 Agosto 2000

#UNA POLEMICA MAL PLANTEADA, UNA FIRMEZA IMPRESCINDIBLE
Editorial El Mundo 8 Agosto 2000

#La precaución del ciego
GERMAN YANKE El Mundo 8 Agosto 2000

#Bastante sencillo
Ramón PI  ABC  8 Agosto 2000

#Soluciones urgentes
Editorial El País 8 Agosto 2000

#El «saludo»
Jaime CAMPMANY ABC  8 Agosto 2000

#La cruzada
Pablo Sebastián La Estrella 8 Agosto 2000

#Acostumbrarse a la anormalidad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Agosto 2000

#Partidos hermanos
Alberto Míguez Libertad Digital 8 Agosto 2000

#ETA asesina al presidente de la patronal guipuzcoana con un coche bomba
San Sebastián EL PAÍS Digital 8 Agosto 2000

#Korta consideraba a ETA la peor enemiga de los empresarios
Libertad Digital 8 Agosto 2000

#El jefe del comando Vizcaya muere junto a otros tres etarras al estallar el coche-bomba en el que viajaban
Redacción - Bilbao .- La Razón 8 Agosto 2000

#Parejas inestables
Pablo PLANAS ABC  8 Agosto 2000

#La Comisión Europea rechaza un proyecto que el Gobierno vasco presentó directamente a Bruselas
BRUSELAS. Amadeu Altafaj ABC  8 Agosto 2000

Contra los empresarios vascos
Por Enrique de Diego Libertad Digital 8 Agosto 2000

Catorce horas después de que cuatro matones del terrorismo nacionalista murieran por el estallido de su propia bomba, y se evitara así la pérdida de vidas inocentes, ETA asesina al presidente de la patronal guipuzcoana, José María Korta. La única relación que puede establecerse entre ambos hechos es que los terroristas tenían previsto matar, con un lapsus de pocas horas, a alguien en Bilbao y a José María Korta en Guipúzcoa. Los cuatro etarras muertos eran seguramente los autores de los atentados en el municipio de Getxo, uno de los símbolos de la burguesía vasca.

Últimamente, han sido los empresarios vascos los que han mostrado una postura sosegada, crítica y distante respecto a esa locura política de Lizarra y respecto al fracaso de la estrategia del PNV. Y también han sido los empresarios vascos los que han sido objeto de las diatribas del clan Arzalluz por esas críticas. El esquema ha vuelto a funcionar de manera perversa: el terrorismo mata a supuestos “adversarios” comunes.

El apoyo electoral que ha venido teniendo el PNV se basa en la física imposibilidad de hacer política libremente en algunas zonas del País Vasco, y especialmente en comarcas de Guipúzcoa. En sentido positivo era también el apoyo a un partido de orden, capaz de vertebrar a la sociedad vasca, y de permitir el funcionamiento de sus instituciones y su economía. En este punto, el fracaso es completo. La ruptura de la unidad de los demócratas que Arzalluz perpetró tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco fue el suicida intento de salvar a ETA del acoso social al que estaba siendo sometida. A lo que asistimos actualmente es a una especie de intento de genocidio de los “enemigos internos”, es decir, de los líderes de la rebelión de la sociedad civil contra el intento de imponer un escenario totalitario que se esconde bajo el nombre de construcción nacional. El PNV actualmente no es un partido de orden, capaz de ofrecer un mínimo de estabilidad a la burguesía y al empresariado, sino que es un comparsa de ETA, un aliado táctico del terrorismo nacionalista con datos tan explícitos como la incapacidad de la ertzantza para detener a ni uno solo de los terroristas, lo que es denunciado por los sindicatos de esa policía como fruto de consignas políticas de “no obstaculizar el proceso de paz”.

Nunca se ha utilizado la palabra paz de una manera tan manipulada. Ese “proceso de paz” de Arzalluz, Otegi y Patxi Rementeria le ha costado la vida a un buen hombre, un generador de riqueza y representante de todos los empresarios de Guipúzcoa. PNV y EA saben ya por Otegi que tienen a cambio inmunidad, salvo que el coche-bomba de turno afecte por casualidad a alguno de sus miembros. La unidad de los demócratas no es desde luego el pacto de Lizarra. Esa es la unidad del terror y la cultura de la muerte. ¿Romperá ahora Arzalluz su vínculo con los asesinos o la construcción nacional pasa por el asesinato de los empresarios vascos?

La muerte llama a la muerte...
Editorial La Razón 8 Agosto 2000

Una violentísima explosión en un coche que transitaba por un polígono industrial de Bilbao dejó ayer esparcidos los restos de tres individuos, dos hombres y una mujer. Todos los indicios apuntan a que se trata de los miembros del «comando Vizcaya» de Eta, a quienes les estalló el coche-bomba que iban a colocar de foma inminente. Estas tres muertes confirman una vez más la absurda estrategia del terrorismo: una vía que no tiene otra salida que la tragedia estéril, porque la muerte sólo sabe llamar a la muerte y retrotrae a los hombres a un estadio primitivo de civilización justo en la época en el que las sociedades modernas buscan la solución a los problemas a través de las vías democráticas y pacíficas. Pero nos tememos que tampoco estas muertes servirán para que los asesinos entiendan esta lección. Más aún, probablemente intentarán revestir este penoso drama con el ropaje del heroísmo, y sus colegas proetarras intentarán utilizar morbosamente a los cadáveres como figuras de su particular martirologio. Es triste que ni siquiera la muerte de los suyos haya servido nunca para hacer entender a Eta de la inutilidad de su fanatismo. Matan y mueren sin sentido, como una secta enloquecida. Lo lamentable es que haya partidos que no entiendan que a esa locura sólo se la puede combatir con el aislamiento total. Ésa es la responsabilidad de todos, incluidos los nacionalistas democráticos.

... la solución es la democracia...
Antes de que se conociera la explosión que ha costado la vida a los tres posibles miembros de un «comando» de Eta, el presidente del Gobierno, José María Aznar, había mantenido una reunión de trabajo en Mallorca con el Rey en su residencia de Marivent. En ella recordó que el Estado actuará contra el desafío etarra pero, afirmó que «por primera vez se lucha contra el terrorismo desde la democracia, con todos los instrumentos del Estado de Derecho, y se planta cara desde un punto de vista global y político a las actitudes excluyentes, intolerantes y violentas en el País Vasco». La declaración, que llevaba implícita una durísima crítica a la actuación de los Gobiernos anteriores, salpicados por el escándalo de los GAL, ha sido polémica, y ha causado malestar en el PSOE, cuyo secretario general, Rodríguez Zapatero, ha pedido explicaciones. En todo caso, el planteamiento de Aznar ha sido contundente. Contra Eta, sólo con la ley en la mano, y hablando «con claridad de aquellos que no condenan la violencia y son expresión de una banda terrorista... con éstos no se puede estar ni pactar. Y el que está o pacta con ésos, no puede quejarse de que se le recuerde lo que ha hecho». Aznar ha acotado de forma precisa el problema, y su posición es de elogiable firmeza, porque hay que alejar de quienes quieren acabar con el Estado de Derecho toda esperanza de victoria.
 

...y la firmeza del Estado de Derecho
También ayer se conoció otro frente de la lucha del Estado contra Eta: el procesamiento de los cabecillas del entramado internacional de la banda, según la investigación del juez Garzón, un ejemplo de firmeza judicial frente a los terroristas, sin cobardías o sumisiones. Los ciudadanos no entenderían que haya un alud de declaraciones contra el terrorismo y, sin embargo, que el Estado (poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial) se muestre impotente para enfrentarse con el fenómeno. Los terroristas y quienes les apoyan deben estar sometidos al rigor de la ley como cualquiera, pero con el agravante de que no son criminales individuales, sino que están constituidos en banda mafiosa destinada a crear una atmósfera de terror, la dictadura del miedo, en toda la población. Es un hecho evidente que los terroristas de Eta buscan siempre el subterfugio político para justificar su violencia. Ello les permite, en ocasiones, disfrutar de áreas de impunidad escandalosas. Ése ha sido el caso habitual de los «brazos políticos» etarras (imprescindibles para que Eta exista, porque le dan base social, cobertura ideológica, financiación y apoyo legal). Si los jueces demuestran la pertenencia a la red internacional de Eta de los dieciséis individuos ahora procesados, la Justicia debe caer sobre ellos con todo su peso. Es preciso recordar que la tregua de Eta sólo llegó tras su máxima debilidad.

ETA, entramado criminal
Editorial ABC 8 Agosto 2000

A instancia de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, el juez Baltasar Garzón ha dictado auto de procesamiento en el sumario incoado para investigar la trama internacional de ETA, denominada «Xaki», encargada de dar cobertura a los miembros de la banda terrorista en el extranjero y de promover campañas de descrédito contra las instituciones españolas. La instrucción judicial ha permitido confirmar los datos iniciales, es decir, tanto la implicación con ETA de los dieciséis procesados —quince por integración en banda armada y uno por colaboración— como la estructura del Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV), en cuya cúspide se sitúa la banda terrorista y se prolonga por diversos grupos, como la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS), que asumen la tarea de apoyar a ETA en los ámbitos precisos para el logro de los objetivos de la banda. Además, el auto de Garzón amplía la investigación a nueve imputados más, lo que revela la extensión y la importancia del área internacional en la estrategia de ETA.

Este sumario y los relativos a la financiación de ETA y al cierre de «Egin» son la constatación judicial de lo que políticamente ya era conocido: la integración en una estructura unitaria de los grupos y organizaciones que apoyan a la banda terrorista. Esta realidad se ha precisado con más nitidez tras los acuerdos del Frente Nacionalista con ETA, porque el progresivo protagonismo asumido por esta organización terrorista ha sido paralelo a la relegación de Herri Batasuna al papel de eficaz escudero en los tratos políticos con el PNV y con EA. Por eso, hablar de un entramado «político» de ETA empieza a ser un eufemismo. Las investigaciones judiciales demuestran que el carácter político de estos grupos de apoyo a ETA es una mera apariencia que les permite beneficiarse del régimen de libertades y derechos políticos y electorales que prevé la Constitución. ETA ya no aparece como un grupo delimitado de terroristas armados, sino como la marca de un «holding» criminal, en el que la identificación de sus integrantes no resulta de la posesión de un carné o de una pistola, sino de la ejecución de actos que facilitan a ETA el objetivo principal de su programa, que es la ruptura de la unidad de España y la extracción del País Vasco del orden constitucional. La respuesta del Estado de Derecho, es decir, de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial debe ser coherente con esta realidad y con el hecho incontestable de que ETA inocula el virus de la criminalidad en todos los tramos del MLNV, riesgo que el PNV y EA deberían valorar en su justa medida antes de volver a estampar sus sellos junto al de la organización terrorista.

Seguir manteniendo dos lenguajes, uno para ETA y otro para sus grupos «políticos», ya es un error que se paga con el reforzamiento estratégico de esta banda criminal. Para ser considerado terrorista, por integración o por colaboración, no hace falta llegar a la comisión de atentados; debería bastar, a ojos de la ley y de la justicia, la realización de cualesquiera actos que entrañen apología, justificación, promoción o difusión de los procedimientos y objetivos de ETA, como las declaraciones efectuadas por Arnaldo Otegi al diario francés «Soud-Ouest», que más que explicar justifican los asesinatos de Juan María Jáuregui y de José Luis López de Lacalle. No es admisible que estos comportamientos sigan escapándose por las rendijas del Código Penal.Como señaló ayer en Palma de Mallorca el presidente del Gobierno, José María Aznar, a la salida de la Audiencia con Su Majestad el Rey, cuando se desafía al Estado de Derecho, éste debe defenderse con todas las consecuencias y emplear todos los mecanismos que el régimen constitucional y legal pone a su disposición, incluyendo la instauración de otros nuevos. La firmeza del Estado no se mide con palabras, sino con hechos que cierren toda opción al terrorismo, en cualquiera de sus facetas, incluida la que se disfraza de «política».

UNA POLEMICA MAL PLANTEADA, UNA FIRMEZA IMPRESCINDIBLE
Editorial El Mundo 8 Agosto 2000

Con el deseo de ratificar una anterior declaración del ministro del Interior, el presidente del Gobierno, José María Aznar, afirmó ayer en Mallorca que es cierto que «por primera vez se lucha contra el terrorismo desde la democracia».

La aseveración ha molestado, y mucho, al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que le ha pedido «una aclaración».

Aznar se expresó decidamente mal. Es falso que no se haya luchado antes contra ETA desde la estricta legalidad. Se hizo así en tiempos de la UCD. Lo hicieron así muchos, y muy bien, durante la etapa socialista. Cuando Antoni Asunción y Juan Alberto Belloch estuvieron al frente del Ministerio del Interior, se actuó también con escrupuloso respeto de la legalidad. Y el presidente del Gobierno lo sabe. En ese sentido, debería matizar sus palabras, sin lugar a dudas.

Pero el secretario general del PSOE sabe también que no siempre todos los responsables políticos han combatido contra el terrorismo valiéndose de las exclusivas armas del Estado de Derecho. Hay amplia jurisprudencia al respecto, y él la conoce de sobra. Como conoce no menos de sobra qué responsables políticos fueron ésos que se salieron de la legalidad, y de qué partido eran miembros, y lo que es peor, lo siguien siendo: del que él dirige. Puestos a restablecer la verdad, también cabe reclamar de él que asuma de una vez la cuota parte que le corresponde.

Sostiene Rodríguez Zapatero que ésta es una polémica «totalmente innecesaria». Matice Aznar su parte, reconozca él la suya y podrá darse por felizmente superada.

Lo realmente importante, de todos modos, es que la lucha contra el terrorismo siga avanzando con el necesario respaldo de las fuerzas democráticas. El grave suceso de anoche, esta vez con cuatro etarras muertos por su propio explosivo, demuestra que la situación sigue siendo muy difícil.

El auto de procesamiento dictado ayer por el juez Baltasar Garzón, que ha acusado de pertenencia a banda armada a 16 presuntos integrantes de la red Xaki de relaciones internacionales de ETA es un ejemplo de cómo puede continuar la lucha contra el terror. Y es que ETA no está formada sólo por su denominado aparato militar. No sólo son etarras los que ponen las bombas y disparan los tiros. La banda se apoya en un amplio sistema logístico, en una red financiera, en empresas de apariencia legal, en diversas relaciones internacionales... Los que dirigen toda esa trama civil también forman parte del entramado etarra, y es bueno que la justicia los empiece a tratar como tales.

Es así como se debe actuar: con toda la fuerza de la ley y con todas las garantías de la ley.

La precaución del ciego
GERMAN YANKE El Mundo 8 Agosto 2000

Una de las preguntas más sintomáticas de la enfermedad política y moral que padece el País Vasco es la que, con indudable intención, cuestiona los males que sobrevendrán al País Vasco si hay un lehendakari no nacionalista.

No es un asunto nuevo ni tiene que ver con la representación parlamentaria. Viene del comienzo de la Transición, cuando UCD y PSOE pusieron en manos del PNV lo fundamental de la gestión política del País Vasco, convencidos quizá de que la contraprestación iba a ser la paz. El PSOE lo sabe mejor que nadie cuando formó un Gobierno de coalición con los nacionalistas y cedió la presidencia del mismo a pesar de tener más parlamentarios que el PNV.

¿Cedió? Es una palabra demasiado civil. Estaba, como muchos, sumido en la convicción metafísica de que el lehendakari tenía que ser nacionalista. Ni lo dudó.

Hasta que el PNV se metió en el callejón sin salida de Lizarra, con el que quería jugar a todas las bandas (a ti te ofrezco el alto el fuego, a ti el soberanismo), el PP también fue presa de este triunfo simbólico del nacionalismo, como si estuviera en la esencia del país y no se pudiera comprender sin su presencia institucional. Es algo que el PRI hizo muy bien en Méjico, aunque necesitó más tiempo y ya ha terminado. En la Europa occidental, salvo en el País Vasco, no ocurre.

En definitiva, revela que en Euskadi el concepto de ciudadano no tiene todavía carta de naturaleza. Si hay un destino, impuesto por la Historia o por los dioses, hay demiurgos. Si hay un futuro incierto, sin el que no hay democracia, hay ciudadanos. Si la decisión de éstos produce reacciones violentas o inconvenientes, no es cuestión metafísica, sino de brutalidad antidemocrática.

Borges, que parece que gusta tanto a Aznar como a Rodríguez Zapatero, dedicó abundantes puyas al Che Guevara, que no le caía nada simpático. El día en que el revolucionario cayó abatido, algunos estudiantes de la Universidad de Buenos Aires decidideron suspender las clases y rendirle homenaje, a lo que Borges se negó desde la tarima de profesor. «Venga usted aquí y, si puede, impídame dar la clase», gritó al joven que, desde la puerta, reclamaba que interrumpiera la lección. «Lo que vamos a hacer es cortar la luz», respondió el estudiante. Y Borges replicó: «He tenido desde hace años la precaución de ser ciego para cuando llegara este momento».

Yo, y me parece que muchos como yo, tenemos desde hace tiempo la precaución de ser ciegos ante la necesidad metafísica de un lehendakari nacionalista, vamos, que no la vemos por ninguna parte. Estamos más que preparados para cuando llegue el relevo.

Bastante sencillo
Por Ramón PI  ABC  8 Agosto 2000

ME refería ayer al aprovechamiento astuto que el nacionalismo hace del término «conflicto» para referirse al problema vasco, dando por supuesto que todos entendemos la misma cosa, cuando la realidad es la contraria. En el conjunto de España, y al menos en la mitad del propio País Vasco, lo que se percibe es el problema, pero no el conflicto: el problema de unos asesinos que se escudan tras unos supuestos objetivos políticos, y, sobre todo, el problema de unos partidos políticos que se sirven hipócritamente de los asesinos parta defender sus proyectos separatistas (ya saben: unos agitan el árbol, y otros recogen las nueces). Y este problema no se percibe como «un» problema, sino como «el» problema, porque la democracia, el sistema libre de convivencia, quiebra en el País Vasco y sólo en el País Vasco, que es la tierra que los asesinos dicen que están liberando. En cambio, lo que los nacionalistas entienden por «conflicto» no es más que una pura ensoñación, ajena a la realidad: ese conflicto imaginario sería el establecido entre España y Francia, de un lado, y, de otro, un «pueblo vasco» enteramente separatista (de España y de Francia) que se consideraría sojuzgado por esos dos Estados inhumanos. Parece de manicomio, pero eso es lo que tratan de transmitir las cúpulas dirigentes del PNV y de EA, en esto coincidentes al milímetro con los asesinos.

El problema vasco en sí mismo, pues, es bastante sencillo de comprender, pero no lo es tanto, ciertamente, la actitud de muchos pobladores de aquella tierra, que parecen obstinarse en votar a los partidos que provocan su sufrimiento, en la creencia de que Franco está todavía vivo, y de que el resto de los españoles no llevamos un cuarto de siglo disfrutando de un sistema político que nos coloca en la cabeza de los países del mundo. ¿Se curará esta patología viajando un poco? Los nacionalistas tratan de extender la creencia de que la cuestión vasca es «muy compleja», pero no lo es. Es sencilla. Se entiende a la primera. Lo complejo es la actitud de los nacionalistas, que sólo se entiende con la ayuda de la Psiquiatría.

«Otegi da seguridad al PNV y EA de que sus cargos electos no serán objetivo de atentados de ETA», titula ABC a toda página en su sección de Nacional. Si lo que llevo dicho hasta ahora responde a la realidad, este titular significa que los asesinos y sus amigos saben que las cosas son como son, y dan garantías a los «tontos útiles» del PNV y de EA para que sigan ejerciendo de tontos útiles: Tranquilos, que a vosotros no os mataremos, siempre que no abandonéis el pacto de Estella.

Pero de momento no parece que haga mucha falta este tipo de seguridades, porque la dirección del PNV se muestra con el suficiente entusiasmo: «El PNV dice que Mayor es “una bomba de relojería” para España», titula El País abriendo su edición de ayer. «El PNV no cree que el ministro del Interior (...) tenga auténticas intenciones de competir por la presidencia del Gobierno vasco “porque es un cobarde y lo que de verdad ansía es La Moncloa”, según declaró ayer el portavoz Joseba Egibar».

El dirigente del PNV responde así a las declaraciones de Mayor Oreja a El País, que reproduje en estas mismas páginas ayer, añadiendo que «si vienen a por nosotros nos van a encontrar». Es un lenguaje de «echarse al monte», pero hay que confiar en que sea sólo el lenguaje, y que a lo que se refiera Egibar sea a una confrontación electoral. Por su parte, el vicepresidente Mariano Rajoy declaró a Europa Press (recojo de La Vanguardia) que «no se puede gobernar en minoría, ni apoyados por el brazo político de una banda terrorista», razón por la cual reclama elecciones en el País Vasco. Unas elecciones que también piden algunos socialistas: «Desde el PSOE, Jesús Eguiguren admitió que “la única forma de corregir la situación vasca es que el nacionalismo salga de Ajuria Enea”».

Y no es sólo Eguiguren: el secretario general del PSOE vasco, Nicolás Redondo Terreros, en declaraciones a El Mundo, sostiene que «los vascos están preparados para un “lehendakari” no nacionalista». Redondo distingue entre el objetivo de la paz, que es la pura lucha contra los asesinos, y la situación política vasca. Respecto de esta última, dice que «puede ser preocupante para el PNV y para algunos ciudadanos, pero no deja de ser normal dentro de un país democrático (...) Se puede solucionar buscando otra alianza, reeditando la que ya tenían o yendo a elecciones. Ellos tienen que decidir, pero a mí no me angustia el tránsito terrible que está atravesando el Gobierno de Ibarretxe... A otros parece que sí les angustia». Y éstas son otras frases del político socialista: «El PNV o se modera o desaparece». «Este partido debe entender que la sociedad vasca no es radical ni independentista». «Puede haber un gobierno no nacionalista, pero es fundamental un acuerdo entre nacionalistas y no nacionalistas».

Soluciones urgentes
Editorial El País 8 Agosto 2000

DE NUEVO una bomba sacudió anoche al País Vasco. La muerte de cuatro presuntos activistas de ETA viene a recordarnos, una vez más, la tragedia del terrorismo etarra. Pero mientras la banda continúa con el lenguaje de las bombas, los partidos políticos, como expresión democrática de los ciudadanos, deben insistir en la búsqueda de soluciones urgentes. A la vuelta de la actividad política normalizada, en septiembre, todos deberían tener sus estrategias bien definidas e incluso negociadas para de una vez por todas, intentar acabar con la plaga terrorista. Desgraciadamente, los gestos que por ahora se adivinan no van dirigidos a ese entendimiento entre demócratas.

En los últimos días, los socialistas vascos han pedido elecciones anticipadas en Euskadi; Euskal Herritarrok (EH), por su parte, ha anunciado que se plantea abandonar la Cámara vasca a partir de septiembre. Sólo el miedo a septiembre puede explicar reacciones como las de ayer de Joseba Egibar, llamando "cobarde" al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja. Porque el mes que viene se cumple el plazo marcado por el lehendakari y el propio Egibar para adoptar una decisión sobre el rumbo a seguir tras la ruptura del alto el fuego, a comienzos de año. Ese plazo se consideró necesario para intentar algunas operaciones que permitieran evitar, o al menos retrasar, un adelanto electoral que equivaldría a reconocer el fracaso de la embarcada soberanista.

El primer intento de los nacionalistas fue el de tratar de llegar a algún acuerdo con el mundo de ETA para que decretase una nueva tregua. Ello haría posible renegociar un pacto de legislatura con EH o, en su defecto, convocar elecciones, en la perspectiva de unos resultados que les permitieran seguir gobernando, ya se vería con quién. Egibar ha seguido apostando por esa hipótesis, no se sabe con qué fundamento, pero hoy casi nadie, dentro del nacionalismo, la considera verosímil. La segunda esperanza era que el congreso del PSOE alumbrase una dirección y unas resoluciones que hicieran posible, al menor coste posible, la recomposición del pacto tripartito.

Ninguna de las dos operaciones ha prosperado y ahora el Partido Nacionalista Vasco se ve abocado a tomar alguna decisión. Ello ha estimulado la reaparición de algunas voces nacionalistas partidarias de admitir claramente que la apuesta de Lizarra ha fracasado y de obrar en consecuencia. Es algo que ya se esbozó hace dos meses, cuando los diputados generales se atrevieron a decir en voz alta lo que otros susurraban. Sin embargo, una intervención mal medida de Aznar permitió a la dirección del PNV atrincherarse frente a las asechanzas exteriores, interrumpir el movimiento de rectificación e incluso reafirmar en una asamblea la estrategia soberanista.

Pero no se adivina qué iniciativas podría tomar el nacionalismo para salir del embrollo. El portavoz del Gobierno de Vitoria, Josu Jon Imaz, aventuraba en una entrevista reciente que tal vez el error de Lizarra fue plantear esa vía en solitario, insinuando que en el futuro habría que contar con los socialistas. Pero la implicación de éstos es imposible desde un planteamiento de ruptura del marco estatutario, que implica por definición una estrategia de frente nacionalista, con exclusión de los autonomistas. El error fue creer que la unidad abertzale permitía superar la oposición entre demócratas y violentos, pero Egibar acaba de afirmar que PNV y EH se necesitan, lo que en el contexto actual sólo puede entenderse como una reafirmación de que la frontera esencial es la que separa a nacionalistas de autonomistas. En esas condiciones, el acuerdo es imposible.

Por eso ha resultado tan chocante en este momento una frase de Mayor Oreja, agravada por unas confusas declaraciones del propio Aznar, en torno a quiénes han sido los primeros en combatir a ETA "desde la democracia". Son manifestaciones que sólo contribuyen a dificultar la necesaria unidad de acción entre el Gobierno y el primer partido de la oposición. Es lógico que Rodríguez Zapatero exija aclaraciones al presidente del Gobierno, porque no se entendería, por injusta, una acusación de tal gravedad -hasta la llegada al poder del PP no se luchaba contra el terrorismo desde la democracia, ha venido a decir el presidente- a todos los Gobiernos del PSOE, e incluso de UCD.

Entonces, ¿habrá elecciones anticipadas? Desde el nacionalismo se afirma que nada cambiará porque se mantendrá el equilibrio entre nacionalistas y no nacionalistas. Pero ese argumento supone dar por supuesto que PNV y EA volverán a pactar con EH aunque ETA siga matando. Y ésa es una hipótesis increíble.

El «saludo»
Por Jaime CAMPMANY ABC  8 Agosto 2000

Si se trata de metaforizar, metaforicemos. Metaforiza, que algo queda. Ese señor De la Sota que escribe ahora mucho en «Cartas al Director» de este periódico, usa el término «saludo» y «saludar» como metáfora de acribillar, o de los habituales dos disparos en la nuca, o de la bomba de clorotita. Vamos, que utiliza la hermosa palabra «saludo», que si no me equivoco en la etimología, lejos como estoy de mi Corominas, equivale a desear salud, precisamente para significar todo lo contrario. Con ese «saludar» suyo, dirigido a Alfonso Ussía, el señor De la Sota quería decir «despenar», «apiolar» (que es término de cazadores porque eso es lo que hacen con las aves muertas), «despachar», que es palabra de mafia, o «madrugar», «perjudicar», que es lo que dicen los mejicanos.

Está claro que el «saludo» al que se refiere el señor De la Sota (aquí hay que prescindir de etimologías) es el que dirigen las alimañas etarras a los ciudadanos que quieren enviar antes y con tiempo al valle de Josafat en una jubilación anticipada de sus obras y trabajos en este otro valle de lágrimas. Otro que anima para que meneen el árbol y caigan nueces, y así seguimos con la metáfora. En realidad, ante las bestias etarras, cuyo «saludo» entusiasma al señor De la Sota, todos los españoles nos encontramos esperando la metáfora. Forzando un poco el idioma de Aristófanes, un señor que esperara en una parada el paso del tranvía y al que preguntáramos qué hacía allí, podría responder por lo helénico: «Aquí estoy en éxtasis esperando la metáfora».

A cualquiera de nosotros puede llegarle la metáfora del señor De la Sota. Son tantos años recibiendo ese «saludo» de los terroristas, que da uno en pensar lo peor, es decir, que esa espera siniestra no tiene remedio, que estamos condenados a que un día, llamen o no al timbre de la puerta, en vez de venir el lechero, venga un hijoputa y te endiñe dos recados de parabellum. Una muesca más en su pistola (al fin y al cabo su herramienta), el entierro repetido, las impotentes condenaciones de costumbre, y a esperar otro saludo del mismo hijoputa o de otro hijoputa de la misma camada. Llevamos los españoles más de un cuarto de siglo recibiendo «saludos» de esta distinguida consideración, y todavía no hemos dado con la respuesta que los corte.

Digo que «estamos» condenados como si los condenados fuésemos todos. Pero no es así. Por si no estaba claro que los políticos peneuvistas y euskoalkartasunos se encuentran exentos de esa distinción, ha venido ahora el señor Otegi a darles más seguridades de inmunidad. No entra en los cálculos de la banda etarra «saludar» a los nacionalistas vascos, siempre que se mantengan fieles a sus amigos de siempre. O sea, que si no me equivoco, todos los independentistas, separatistas, soberanistas o como quieran llamarse, incluido naturalmente el susodicho y repetidísimo señor De la Sota (¡fuera semánticas!) pueden vivir tranquilos a sabiendas de que si alguien toca el timbre de su puerta, a cualquier hora, no es un hijoputa que viene a «saludarle».

Acaba de decir José María Aznar que el Estado de Derecho actuará «con todas sus consecuencias» contra el terrorismo. Se trata sin duda de una advertencia que, de una forma o de otra, los políticos han venido haciendo más de una vez. Luego, lo que casi siempre se ha hecho es dulcificar los rigores del Estado de Derecho, reducción de penas, régimen penitenciario suave, traslado de presos a las vecindades del País Vasco, por no hablar de la excarcelación por el Tribunal Constitucional de los dirigentes herribatasunos responsables de apología del terrorismo y de colaboración en la estrategia de la banda. Hace poco, esta misma columna pedía a gritos: «Contra terrorismo, Constitución». Pues eso.

La cruzada
Pablo Sebastián La Estrella 8 Agosto 2000

El presidente Aznar ha salido de su encuentro con el Rey en el palacio de Marivent como investido caballero del Santo Sepulcro camino de las Cruzadas. Sus primeros meses de gobierno han sido una galopada en solitario, sin oposición. ¿Mil trescientas medidas? dice el vicepresidente Rajoy que adoptó su gobierno, obviando naturalmente sus notorios fallos. Ahora, Aznar anuncia un otoño caliente que pondrá al trote a todo su equipo y a todo aquel que quiera seguir sus pasos. Pero entre medias el Presidente ha insistido en su monólogo vasco y ha dicho que por primera vez se lucha contra el terrorismo desde el Estado de Derecho y la democracia. En clara alusión al GAL y demás hazañas de los pasados gobiernos de Felipe González.

Sus palabras no han caído en saco roto y han sido recogidas por el líder de la oposición, Rodríguez Zapatero (que se estrenaba, en Palma de Mallorca, con su primera entrevista internacional con el canciller Schroeder) como un guante lanzado al rostro del socialismo español. Zapatero ha pedido a Aznar una aclaración y le ha advertido sobre el riesgo de que la colaboración contra ETA se rompa entre los dos primeros partidos españoles.

Aznar ha cogido la bandera de España y se ha lanzado a la reconquista del Norte como don Pelayo en su tiempo camino de Covadonga, y presume Aznar ir limpio y en pleno Estado de Derecho a la hora de cabalgar con una mano en la cruz y otra en la bandera de España en pos de la reconquista democrática del País Vasco. Su palanca para justificarlo todo está en que el PNV se mantiene en el pacto de Estella y en que el gobierno de Vitoria, con los votos de EH/HB. Pero da la impresión de que esa relación contra natura y contra derecho de estos dos grupos nacionalistas le complace más a Aznar que le molesta política y democráticamente. Hasta el punto que en ella se confunde la lucha contra el terrorismo y la animadversión que en cierto sector de su partido, liderado por Mayor Oreja, se tiene contra el nacionalismo del PNV.

Hay, pues, dos opciones: empujar al PNV para que se quede con HB y cocerlo a fuego lento, convirtiendo de paso a Arzallus en el nuevo mártir y heredero de Arana; o ayudar al PNV a romper esa relación y regresar al marco constitucional español. El gobierno del PP está por la primera opción. El nuevo PSOE duda entre las dos. Pero si Aznar insiste en forzar la marcha y obligar al PSOE a seguir sus pasos, bajo la amenaza de denunciar a los socialistas como colaboradores de los nacionalistas, que a su vez colaboran con el entorno político de ETA, entonces mal van a acabar las relaciones de Aznar con Zapatero. Sobre todo después de oír la guinda que Aznar le puso a ese pastel en Marivent al decir que sólo el ha luchado o lucha contra el terrorismo desde el Estado de Derecho, un comentario que hiere a los socialistas (en parte con razón) y que afecta gratuitamente a los tiempos de Adolfo Suárez.

Aznar, en todo caso, debe recordar que su gobierno se sentó a negociar con ETA y que eso es ilegal, hubiera o no tregua. Que en Vitoria, bajo su mandato, el CESID espió ilegalmente a HB, y que él se enfureció con la prensa que democráticamente denunció esa operación. Y que su gobierno cerró Egin y metió en la cárcel a la mesa de HB, cosas que el Tribunal Constitucional no ha dado por buenas ni dentro de la plena legalidad. La destitución de la fiscal Márquez de Prado de la Audiencia Nacional fue ilegal, y la aprobación de la Ley de Extranjería sin consultar al poder judicial, también. Todos estos ejemplos no le llegan a las zapatillas de los crímenes del GAL. Pero en este país para tirar una piedra a la cabeza de otro conviene antes, al menos en la política, meditar mucho lo que se dice y lo que se hace.

El problema vasco no puede ser entendido como una cruzada. Eso es un error grave que ya intentó el franquismo sin el menor resultado. Ni por la ley del Talión de los tiempos del felipismo. Hace falta para esta crisis menos bravuconería, más inteligencia y muchas más paciencia y discreción. Ya sabemos que para bravucones y asesinos los de ETA, su entorno y sus amigos. Pero el Estado de Derecho y la democracia debe de moverse con cautela y con precisión.

Acostumbrarse a la anormalidad
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Agosto 2000

Noticias tan espeluznantes como la muerte de cuatro etarras por la explosión de su propia mercancía mortífera tienen difícil comentario. Lo tendrán prácticamente imposible, fuera de la salvaje alegría particular de saber muertos a los asesinos y de la pena lógica de sus familiares, si la lucha antiterrorista va cubriendo sus etapas, también dramática y razonablemente previsibles. Dicho de forma aún más clara: si nos vamos acostumbrando a la anormalidad. Es evidente que ETA aprovechó la tregua-trampa para rehacer toda su estructura y es también lógico que la policía vaya deteniendo etarras a medida que los atentados, fallidos o no, vayan dejando pistas. La realidad es sórdida y brutal, pero ese es el terreno elegido por los criminales y, no sólo, pero también en ése deben ser derrotados, si es que la democracia y la propia nación española quieren salir triunfantes de esa prueba interminable y extenuante, pero, por supuesto, no invencible.

¿Es posible acostumbrarse a la anormalidad? Naturalmente. Será difícil, tristísimo, deprimente, lamentable, pero si el ser humano se acostumbra a la guerra y hasta a la barbarie más atroz, ¿cómo no va a acostumbrarse a luchar contra los bárbaros en defensa de su libertad, de sus valores, de sus instituciones más queridas? España lleva cien años luchando contra el separatismo vasco en sus diferentes variantes: teocracia racista, racismo clerical, xenofobia hortera y, desde hace treinta años, leninismo racista o marxismo xenófobo, esa mezcla de lo peor del comunismo y del nazismo que representa ETA.

 ¿Puede esa banda vencer a un Estado democrático integrado en la Unión Europea? Sólo si en ese Estado se admite la derrota de sus valores, lo que ciertamente está muy lejos de suceder. Hemos pasado ya por todas las fases posibles de la claudicación, desde el golpismo hasta el aburrimiento, desde la sumisión ideológica de la izquierda ante el nacionalismo hasta la tentación de ciertas instituciones como la Iglesia de sumarse al bando nacionalista como clero trabucaire. No es que las hayamos superado todas, pero ni el golpismo ni el izquierdismo acomplejado van a ser tan fuertes como lo han sido en décadas pasadas. España es una realidad limitada, pero más sólida de lo que muchos creen y muchísimo más dura de lo que muchos quisieran creer.

El terrorismo juega con la debilidad del sistema democrático y con la cobardía de una sociedad llena de bienes materiales que no quiere ver en peligro. A cambio, se supone que estaría dispuesta a suicidarse. Pero la historia moderna prueba que esto no es así, y que lo será mucho menos en el futuro. La resistencia contra el nacionalismo antiespañol no mengua, sino que crece con el desafío terrorista. La primera víctima de la recrudecida criminalidad etarra es su acobardado complice: el PNV. Pueden morir muchos amigos de la libertad. Decenas, cientos, miles. También morirán muchos terroristas y muchos más se pudrirán en las cárceles. ETA durará lo que dure. España no será eterna, pero mientras represente, como representa hoy, la causa de la libertad, seguro que durará bastante, mucho, incluso muchísimo más. No es normal, la libertad. Es hermosa, por eso mismo difícil, y tiene, siempre ha tenido, feroces enemigos. Pero muchos españoles estamos acostumbrados a defenderla. Es normal que nos acostumbremos a la anormalidad de que muchos sean capaces de morir por no dejarnos vivir libres y en paz. Lo anormal sería acostumbrarnos a que los terroristas hicieran de nuestra libertad lo que les diera la gana. Eso, jamás.

Partidos hermanos
Por Alberto Míguez Libertad Digital 8 Agosto 2000

Las relaciones fraternas entre el partido comunista cubano y HASI, el partido de la vanguardia socialista vasca, progenitor ideológico de ETA datan de hace más de 20 años y que se sepa nunca han cesado. Castro acogió benévolamente a bastantes activistas de la organización terrorista, trece de los cuales se encontraban en Cabo Verde y después recalaron en la Habana. Uno de ellos murió meses después de conocerse su presencia en la capital cubana en un enfrentamiento con la policía española. Los otros siguen ahí haciendo negocios y confraternizando con sus cuates de la policía política castrista y del partido único.

Pero los vínculos orgánicos entre los comunistas cubanos y sus hermanos revolucionarios del independentismo vasco jamás fueron desmentidos. La carta revelada por la policía francesa se incluye en este marco. Sería interesante saber, por ejemplo, a qué se dedican ciertas empresas vascas próximas a HB establecidas en Cuba y que gozan también de la hospitalidad del régimen castrista al tiempo que extraen suculentas comisiones comerciando por allí.

Hay como mínimo cinco dedicadas a al export- import muy activas. En la feria comercial de la Habana exponen anualmente sus actividades en stands muy apañados. Basta con ver atentamente un catálogo de dicho certamen para ilustrase sobre ellas. Por otra parte el ex Lehendakari Ardanza y el ahora Lehendakari Ibarretxe, cuando era consejero de industria, les repartieron con su generosa benevolencia: todo es bueno para el convento, que diría un famoso fraile. Para nadie es un misterio tampoco que Castro utilizó sus contactos con los terroristas de ETA para amenazar a José María Aznar para “reactivar” a sus huéspedes en el momento mas delicado de las relaciones con España.

Y una delegación de los servicios españoles de inteligencia se trasladó hace 3 años a Cuba para negociar con sus colegas cierta colaboración según el conocido método de ofrecer información sobre la vida y milagros de los terroristas refugiados en la isla a cambio de ciertos detalles sobre las actividades de l9 exiliados cubanos en España. Que se sepa, el acuerdo continúa vigente. Que se sepa, la hermandad entre el PCC y HASI se mantiene incólume.

LA OFENSIVA TERRORISTA
ETA asesina al presidente de la patronal guipuzcoana con un coche bomba
José María Korta ha muerto al estallar un vehículo aparcado junto a su coche frente a la sede de su empresa en Zumaia
- El empresario era extorsionado por la banda terrorista desde el pasado mes de julio
San Sebastián EL PAÍS Digital 8 Agosto 2000

Pese al golpe encajado ayer con la muerte de cuatro de sus activistas, la brutal ofensiva de ETA no se detiene. Esta mañana ha asesinado con un coche bomba al presidente de la patronal guipuzcoana Adegi, José María Korta Uranga, lo que eleva a ocho el número de víctimas desde el final de la tregua.

Los hechos han tenido lugar a las 12:20 en el polígono industrial Gorostiaga de la localidad guipuzcoana de Zumaia, donde se encuentra la empresa Korta, S.A, propiedad de la víctima. José María Korta falleció tras estallar un coche bomba situado junto a su vehículo particular.

Los terroristas aparcaron el vehículo cargado de explosivos una hora antes de la llegada de Korta a la sede de su empresa, dedicada a la fabricación de metal de gran precisión. Según ha podido saber EL PAÍS Digital, el vehículo hizo explosión, por medio de una detonación remota, cuando el presidente de la patronal guipuzcoana se disponía a entrar en su coche, un Audi A6, tras abandonar su lugar de trabajo.

Al parecer, los autores del atentado permanecieron en el lugar desde el momento en que Korta llegó al polígono industrial hasta su partida. Fue entonces cuando, desde un enclave próximo, probablemente en la misma carretera, activaron a distancia el detonador que hizo estallar el coche bomba. El vehículo, un Fiat Tipo matriculado en San Sebastián, había sido robado el pasadoo jueves en la localidad guipuzcoana de Legazpia

Pese a que se encontraban activas en el momento del atentado, las cámaras de seguridad de la empresa no han podido captar ninguno de los momentos previos a la deflagración.

El empresario, extorsionado por la banda terrorista desde el pasado mes de julio, no ha podido superar las graves heridas producidas por la explosión pese a los intentos de los equipos sanitarios desplazados al lugar, que intentaron reanimarle cuando aún seguía con vida.

Tres médicos han luchado durante veinticinco minutos por salvar la vida de José María Korta. Finalmente, no han podido recuperarle y su cuerpo ha quedado tendido en el asfalto bajo una manta blanca durante varios minutos. El fallecido, de 52 años, estaba casado y tenía 3 hijos.

Nuevo golpe al empresariado vasco
La de hoy es la acción terrorista número 40 que ETA perpetra contra un miembro del sector empresarial vasco. Antes de la tregua, intentó asesinar el 19 de junio de 1996 a otro miembro de la patronal Adegi, de la que Korta era presidente. El objetivo era su secretario general, José María Urtxegi, aunque la bomba lapa adosada en los bajos de su vehículo hirió gravemente a un familiar que conducía el coche.

Desde el final de la tregua, la organización terrorista ha seleccionado a otros dos objetivos similares, aunque sin llegar a asesinarlos.

El 25 de junio pasado, un coche bomba estallaba frente al domicilio familiar de Cosme Delclaux, uno de los últimos secuestrados de ETA, en el barrio residencial de Neguri, en Getxo. La ausencia de víctimas hizo pensar que se trataba de un "aviso", aunque también se especuló con la posibilidad de que los terroristas optaran por detonar el vehículo tras cansarse de esperar la llegada de Delclaux, a cuya familia ETA sigue exigiendo una parte del rescate abonado antes de la liberación.

El segundo intento fue contra un empresario de Ordizia al que intentaron asesinar colocando una bomba lapa en los bajos de su vehículo el pasado 7 de julio. Afortunadamente, el explosivo no detonó y la hija del empresario, que era quien ocupaba el vehículo, pudo salvar su vida.

Korta consideraba a ETA la peor enemiga de los empresarios
Libertad Digital 8 Agosto 2000

José María Korta, asesinado por ETA este mediodía en Zumaia, contaba con 52 años de edad, estaba casado, tenía tres hijos y residía en la citada localidad guipuzcoana. El empresario era el dueño de la empresa Korta, frente a la que falleció, que se dedica a la fabricación de metal de alta precisión y que daba trabajo a más de cincuenta personas.

El consejero de Agricultura, Iñaki Gerenabarrena definió al fallecido como "abertzale, vasco, trabajador y hombre de este país". José María Korta consideraba a ETA la peor enemiga de los empresarios vascos. Así, cada vez que la banda ha tratado de extorsionar o asesinar, Korta salía en defensa de la convivencia. En algunas declaraciones llegó a asegurar que le daba igual si atentaban contra su vida, que él seguiría trabajando por Euskadi. "Estamos quemando energías que jamás podremos recuperar", afirmaba respecto a la sangría que sufre la sociedad vasca.

La última vez que hizo una declaración pública fue el 13 de julio, cuando se produjo el atentado frustrado contra el hostelero Juan Rubio Beloki en Ordizia (Guipúzcoa). En aquella ocasión, dijo: "Tengo la intención de continuar al frente de nuestras empresas, invirtiendo aquí y generando nuevos proyectos que garanticen el futuro a pesar de que, en algunas ocasiones, sintamos la soledad y la incomprensión".

Para Korda, había que "responder con firmeza" a cada ataque de ETA porque los empresarios no sólo defienden unos intereses, sino que apuestan "por una sociedad en la que no esté incluida la violencia, sea verbal, física o moral".

El pasado mes de junio Jose María Korta señalaba que "la continuación de la violencia y la inestabilidad política están impidiendo dedicar las energías suficientes para ser más competitivos". "De no superarse esta situación, se pondrá en riesgo la inversión, el crecimiento económico y el pleno empleo", añadía Korta.

Segundo atentado contra Adegi
La Asociación de Empresarios de Guipúzcoa (ADEGI), que presidía José María Korta, ha condenado permanentemente las acciones terroristas de ETA, que ha atentado en dos ocasiones contra sus directivos. El 20 de junio de 1996, los terroristas colocaron una bomba en los bajos del coche del secretario general de Adegi, José María Ruiz de Urchegui, quien en ese momento se encontraba en Estocolmo y fue el empleado de Adegi, Santiago Lezeta, quien sufrió la amputación de ambas piernas en la explosión, en la que también resultaron heridas otras dos trabajadoras de la patronal.

El pasado 7 de julio, y con motivo del atentado frustrado dirigido contra el empresario hotelero Juan Bautista Rubio Beloki, Adegi emitió una firme nota de condena en la que esta señalaba que "ETA se equivoca de plano y añadía que "nadie sensato en esta sociedad puede admitir que la vía de la violencia pueda ser un camino adecuado para incrementar las inversiones, crear riqueza y alcanzar el pleno empleo o conseguir, como sociedad, algo relevante".

El jefe del comando Vizcaya muere junto a otros tres etarras al estallar el coche-bomba en el que viajaban
La explosión se produjo por causas desconocidas cuando el todo terreno de los terroristas circulaba por el barrio bilbaíno de Bolueta cargado con cerca de 50 kilos de dinamita, con el que iban a atentar de inmediato.
Redacción - Bilbao .- La Razón 8 Agosto 2000

Los cuatro individuos, dos hombres y una mujer, que murieron anoche en Bilbao al hacer explosión un potente artefacto que llevaban en un todo terreno robado, podrían ser los miembros del «comando Vizcaya» que Eta habría reorganizado tras la desarticulación que agentes del Cuerpo Nacional ded Policía lograron del anterior grupo criminal que operaba en esta provincia. Uno de los pistoleros que consiguió huir entonces, Francisco Rementería Barruetabeña, sería uno de los que murieron en la explosión que tuvo lugar anoche.

    Fuentes Antiterroristas consultadas por LA RAZÓN señalaron que todo parece indicar que los presuntos etarras se disponían a cometer un atentado. En el interior del todo terreno, con placas de matrícula falsas de Madrid, llevaban una olla con unos 50 kilos de explosivos.

    Por razones que se desconocen el artefacto hizo explosión minutos sobre las once de la noche cuando los pistoleros circulaban en el todo terreno hacia el lugar en el que iban a dejar el coche-bomba.
    En el lugar de la explosión se han encontrado, al menos, tres pistolas que son las que llevan habitualmente los miembros de los comandos.
   
    La deflagración se produjo por causas desconocidas cuando el todo terreno circulaba a poca velocidad por el alto de Madariaga, proveniente del barrio de Bolueta y camino del de la Peña, a la altura de una gasolinera. La violencia del estallido lanzó fuera del vehículo a dos de los etarras. Uno de los cadáveres fue encontrado a unos 50 metros del vehículo, otro de ellos fue encontrado en las próximidades del mismo mientras que el tercer cuerpo quedó totalmente calcinado en el interior del vehículo. Poco después de las tres de la madrugada la Policía confirmó que había un cuarto muerto al localizar otros restos humanos en la zona.

    El coche explosionado, cuya matrícula era la misma que la de un coche de parecidas características que se encontraban anoche aparcado en Madrid, según confirmó su propio dueño a la Policía, quedó dividido en dos partes de gran tamaño y en las cercanías quedaron desperdigadas los restos de la olla con los 50 kilos de explosivos, que estaba preparada para un nuevo «objetivo» de Eta. El espectacular estallido provocó un incendio que no pudo ser controlado por los bomberos antes de la medianoche. Asimismo, la explosión causó la rotura de cristales de las casas cercanas de la zona donde se encuentran las sedes de varios rotativos nacionales como el diario «El Mundo».

    El Delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, aseguró ayer, en el lugar donde se produjo la explosión que siente «todas las muertes», pero que se congratula de que no se haya producido el atentado que presuntamente iban a cometer los fallecidos. Villar no facilitó datos sobre la identidad de los fallecidos, «ni la intención que llevaban», ni la cantidad de explosivo que iba en el interior del vehículo, si bien confirmó que se ha encontrado «algún arma habitual» de ETA.
 
    El Delegado del Gobierno explicó que, por detrás del vehículo que explotó, viajaba una furgoneta con tres jóvenes ajenos al comando a los que «afortunadamente no les ha pasado nada».   
    «Por cómo ha quedado el coche, parece que la explosión ha sido hacia fuera, es decir, ha estallado dentro y el propio coche ha hecho de carcasa», agregó Villar, quien dijo que, al parecer, el vehículo iba a tomar una dirección que lleva a las localidades de Basauri y Galdácano.

    Por otra parte, el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, señaló esta noche, tras la explosión que hoy hay que estar «satisfechos» porque «algún inocente no ha muerto o no ha sido objeto de un atentado». Barrio indicó que, con este suceso, se demuestra que «los asesinos pueden caer en su propia trampa y, al fin y al cabo, es una especie de justicia natural».   

28 miembros de Eta muertos al explotar las bombas que manipulaban
Veintiocho miembros de Eta han muerto al hacer explosión las bombas que manipulaban, al confirmarse la pertenencia a la banda de las cuatro personas que han perdido la vida la pasada noche en la explosión de un coche en Bilbao.    
    Además, dos activistas de los comandos autónomos anticapitalistas, Javier Sanmartín y José Luis Seguro Mayoz y otro de la organización francesa Iparretarrak, Cristophe Istake, también perdieron la vida cuando manipulaban bombas.
    Las primeras muertes de la banda terrorista en estas circunstancias se produjeron el 6 de abril de 1969 cuando los miembros de Eta, Joaquín Artajo Barrios y Alberto Azurmendi Arana fallecieron de forma accidental al explotarle la bomba que ambos estaban manipulando.   
    Hasta ahora el último caso se produjo el 21 de agosto de 1990 cuando resultó muerto en la localidad guipuzcoana de Oyarzun el miembro de la banda terrorista José María Aranzistroki.   
    De los etarras muertos por sus propias bombas, diez fallecieron en la provincia de Guipúzcoa, donde también perdieron la vida los dos miembros de los anticapitalistas, uno en Alava, cuatro en Vizcaya, ocho en Navarra, y dos etarras y el miembro de Iparretarrak en tres localidades francesas.

Parejas inestables
Por Pablo PLANAS ABC  8 Agosto 2000

Agosto es una medida de tiempo similar a la última semana del año, ya que se caracteriza por alumbrar en gran número de personas toda clase de benéficos propósitos aurelados de una inmediatez lejana. Es decir, parece fácil dejar de fumar a partir de septiembre, pues en plenas vacaciones, a la solanera de una playa o en el fresco refugio de una cafetería urbana con aire acondicionado, nada resulta homérico al optimismo vital. Pero agosto es también un mes dado a los motines carcelarios y a toda clase de desórdenes de la conducta inducidos por el calor, calor que se feminiza de tanto que hace y pasa a denominarse «la» calor. Así, mientras media humanidad planea abandonar la comida rápida y, en general, todo aquello que se hace de forma fugaz y está relacionado mayormente con las necesidades básicas, la otra media tiene ganas de pelea, lo que en política es especialmente enojoso. 

Por ejemplo, no hay verano, y existen pruebas, en que la coalición nacionalista CiU no amenace con su disolución. La sintomatología es clara. Con el calor, dirigentes de uno y otro partido, esto es, de Convergència y Unió seducen a los periodistas de guardia con titulares tipo chinita en la sandalia (con calcetines, of course) de su homólogo en la otra banda de la coalición. En 1994 la celebración de unas elecciones europeas dio pie a un tenso verano que alumbró uno de los últimos enfrentamientos entre Miquel Roca y Josep Duran Lleida. El primero estaba llamado a ser el candidato a la Alcaldía de Barcelona y el segundo, sin optar a la encomienda, se preguntaba por las razones de tal encargo. Al año siguiente, desde Unió se criticaban los contenidos de la televisión autonómica y se apuntaba que el modelo audiovisual no encajaba con los postulados democristianos que informaban a la coalición gobernante. Al año siguiente debió ser la fórmula de coalición, de la que los democristianos siempre han estado quejosos pues no reconoce, alegan, su aporte al granero de votos. Y al otro, o sea, el pasado, Duran se planteó ser el número dos en las lista de las autonómicas, pero Esteve cercenó de primeras las pretensiones del líder de UDC y éste, entre ofendido y sagaz, se puso como número ocho. No hay agosto, pues, en el que CiU no entre en crisis y éste no iba a ser una excepción.

En todos los partidos pasa, más o menos, lo mismo. En todos los partidos, entiéndase, que disfrutan de una cierta vida orgánica más allá de la anestesiante consigna y punto. La diferencia, no menor, es que en una coalición es muy difícil contener la labia veraniega, mientras que en los partidos unicelulares no todo el mundo puede largar sin pagar el peaje de que le manden a pescar ostras al Mediterráneo, mar del que, como mínimo, salen cocidas. El riesgo no es menor. CiU, sin embargo, tiene el atractivo de las informaciones veraniegas, pues alude al inconsciente de la pareja. CiU es un matrimonio de conveniencia en los que no hay amor ni amistad, requisito éste más importante que el primero, según Nietzche. Por eso, las páginas de política se antojan a veces receptáculos de la crónica rosa, que es lo que se estima que quieren las pupilas de los veraneantes. Cosas ligeras, como el gazpacho o los «best sellers» que se venden en las estaciones de la costa.

La sucesión de Jordi Pujol, el futuro del nacionalismo, la modernización de los mensajes y la participación decidida en el Gobierno de España es lo que separa ahora a CDC de Unió. Huelga decir que para la mayoría de las personas, estos partidos forman un conjunto similar a los ilustres apellidos de prohombres como Meléndez Pelayo o Martí Filosía, futbolista éste que aportaba un sentido trágico e intelectual al balompié de los setenta. Ocurre, empero, que a lo mejor hay que acostumbrarse a hablar de C y U, lo que provocará un terremoto como mínimo en la política catalana y un cambio de hábitos en las tertulias mundanas similar en su trascendencia, por decir, a lo que supuso para muchas familias avenidas la extinción de los cortes de helado con paquete de galletas cuadradas.

Los optimistas, que ven incrementadas sus filas de conciencias flexibles en verano, creen que lo que ocurre en CiU es una crisis pasajera, algo parecido a lo que les pasa a las parejas estables que van a la playa, hastiadas ambas partes de la unión aparentemente indisoluble y de ver pasar «partenaires» más guapos que el suyo, que es el de siempre, el de «allí mi marido, el gañán blancuzco que está bajo la sombrilla». Luego, con el otoño, las hojas se caen y los sentimientos vuelven a su sitio. Pero hay indicios en CiU de que ésta puede ser la vencida, con lo que el Periodismo de estío en Cataluña corre el serio riesgo de perder su monstruo del lago Ness, ese argumento infalible sobre el que se puede escribir en la seguridad (dicho sea con perdón) de que el titular, si es conflictivo, se puede redactar antes de hablar con el presunto autor de la frase, pues éste se afanará en corroborarla, que «para eso estamos». Es cosa del calor, aunque el disenso de fondo existe y no como el monstruo supramencionado, la carpa que bebe en porrón o la autoestopista de la carretera comarcal.

La Comisión Europea rechaza un proyecto que el Gobierno vasco presentó directamente a Bruselas
BRUSELAS. Amadeu Altafaj ABC  8 Agosto 2000

La Comisión Europea ha rechazado el Plan de Desarrollo Rural presentado por el Gobierno vasco directamente a Bruselas. La Comisión ha recordado al Ejecutivo de Vitoria que el interlocutor de la CE en todas las cuestiones que conciernen a los fondos estructurales es el Gobierno de España y que sólo a través de éste el País Vasco debe tramitar sus proyectos.

El Ejecutivo comunitario ha rechazado la última versión del Plan de Desarrollo Rural Sostenible, presentada directamente a Bruselas por las autoridades vascas, en contra de lo que marca el procedimiento comunitario y en un claro cortocircuito del Gobierno central de España.

La Comisión Europa ha exigido que le sea presentado un nuevo documento, pero esta vez por el Gobierno central y con un contenido mejor enmarcado en el contexto del Estado.

«Normalmente, los proyectos para los fondos estructurales son presentados por los Estados», explicó un portavoz del Ejecutivo comunitario, apuntando que incluso «en el caso de los “länder” alemanes, que cuentan con un Gobierno, un Parlamento y amplias competencias, los planes son transmitidos formalmente por el Gobierno central».

Según este portavoz, «en política regional, los interlocutores de la Comisión son los Estados miembros» de la Unión Europea. Los proyectos «deben pasar por el Gobierno», remachó.

CARTA AL MINISTERIO
Los servicios de la Comisión Europea remitieron la semana pasada una carta al Ministerio español de Agricultura, Pesca y Alimentación en que comunicaban el rechazo del plan en la forma elaborada por el Gobierno de Vitoria y pedían el envío desde Madrid de otro proyecto más detallado y que presente una mayor «coherencia con el plan nacional y con los de los demás Estados miembros».

El Ministerio de Agricultura, que dirige Miguel Arias Cañete, recordó ayer que este plan fue rechazado en el último Comité de Estructuras Agrarias por «razones técnicas y de procedimiento», es decir, por faltar detalles de los proyectos y porque las autoridades vascas se dirigieron directamente a la Comisión Europea, intentando, así, eludir al Gobierno central para la tramitación de estos proyectos.

El Plan de Desarrollo Rural Sostenido reúne todos los proyectos para una determinada región comunitaria durante el período del 2000 al 2006 destinados a revitalizar el campo con actividades alternativas o la mejora de las tradicionales. Estas acciones reciben una financiación parcial del Fondo Europeo de Desarrollo Rural (Feder) y del Fondo Social Europeo (FSE).

Bruselas subraya en su misiva que, una vez introducidos los cambios por «las autoridades competentes, de acuerdo con los servicios de la Comisión», la versión definitiva del plan debe ser «notificada por el Estado miembro, de acuerdo con la reglamentación en vigor».

Una versión del plan debería estar lista para su aprobación en la próxima reunión del Comité de Estructuras Agrarias, previsto para septiembre, tras lo cual podrá ser tramitado por el Gobierno central ante la Comisión.

El director general de Desarrollo Rural, Gerardo García, declaró que «el Gobierno vasco no siguió el trámite reglamentario y no tendrá problemas si acepta que sea el Ejecutivo central quien lo tramite», informa Efe. Y advirtió de que «será grave si insiste en tramitarlo por su cuenta».

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