AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles  9  Agosto   2000
#¿Cuántos muertos necesita el PNV?
Editorial La Razón 9 Agosto 2000

#Situación insostenible
Editorial ABC 9 Agosto 2000

#Hay que ir a un frente por la paz 
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  9 Agosto 2000

#El revés de la Banda en Bilbao
Lorenzo Contreras La Estrella 9 Agosto 2000

#El hado
Jaime CAMPMANY ABC  9 Agosto 2000

#En estado de desolación
Por Carlos DÁVILA ABC 9 Agosto 2000

#LA ABERRANTE LOGICA DE HB Y LA «MUTUA NECESIDAD» DEL PNV
Editorial El Mundo 9 Agosto 2000

#Lo que es posible hacer
Editorial El País 9 Agosto 2000

#Esquizofrenia “abertzale”
Enrique de Diego Libertad Digital 9 Agosto 2000

#El verano de González y Egibar
César Alonso de los Ríos La Estrella 9 Agosto 2000

#Korta
ERASMO El Mundo 9 Agosto 2000

#Estado clínico
ERNESTO LADRON DE GUEVARA El Mundo 9 Agosto 2000

#El espejo
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 9 Agosto 2000

#Muerte y regocijo
EDUARDO HARO TECGLEN El País 9 Agosto 2000

#Más acción y menos palabras
Pablo Sebastián La Estrella 9 Agosto 2000

#¿GUERRA? ¿QUÉ GUERRA?
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS  La Voz de Galicia 9 Agosto 2000

#Acostumbrarse a la anormalidad
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Agosto 2000

#¿Cuántos muertos más necesitan Arzallus e Ibarreche para romper el Pacto de Estella 
Carmen Morodo - Madrid .- La Razón 9 Agosto 2000

#Gritos de «San Gil vas a morir» en una manifestación de proetarras
SAN SEBASTIÁN. ABC 9 Agosto 2000

#ETA asesina de tres tiros en la nuca a un militar en Pamplona
EL PAÍS DIGITAL, Madrid 9 Agosto 2000

#El comando terrorista acechó a Korta durante una hora antes de activar el coche bomba
A. INTXAUSTI / M. MARIN, San Sebastián El País 9 Agosto 2000

#La Fiscalía de Bilbao se querella contra Otegi por apología del terrorismo
AGENCIAS El Mundo 9 Agosto 2000

#Los empresarios de Guipúzcoa advierten a ETA de que no van a abandonar Euskadi
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País 9 Agosto 2000

#Zumaia homenajea en el más escrupuloso silencio a la última víctima mortal de ETA
M. M., San Sebastián El País 9 Agosto 2000

#Los simpatizantes de ETA causan en Bilbao y San Sebastián numerosos altercados
Bilbao EL PAÍS 9 Agosto 2000

#La muerte de Korta culmina la extorsión a empresarios que ETA inició en la tregua
PEDRO GOROSPE, Vitoria El País 9 Agosto 2000

#Once heridos por un coche bomba en Madrid
Madrid EL PAÍS 9 Agosto 2000

#Mayor: "ETA quiere contagiar su desesperación a la sociedad"
AGENCIAS, Zumaia El País 9 Agosto 2000

#Verdades dolorosas
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 9 Agosto 2000

#Brasil reactiva el proyecto de enseñar el español como segunda lengua
JUAN ARIAS, Río de Janeiro El País 9 Agosto 2000

#Imagen de Cataluña
Juan BRAVO La Razón  9 Agosto 2000

#La presión nacionalista hace peligrar la llegada de las matrículas europeas
Mar Ramos - Madrid .- La Razón 9 Agosto 2000

¿Cuántos muertos necesita el PNV?
Editorial La Razón 9 Agosto 2000

El fanatismo de la banda terrorista Eta se ha cobrado cinco nuevas víctimas mortales en apenas catorce horas, en una escalada de atentados previstos de forma casi simultánea en Vizcaya, Guipúzcoa y Madrid: cuatro de sus propias filas, al estallar el coche-bomba que transportaban, y otra más en Zumaya, con el asesinato del presidente de la patronal guipuzcoana Adegui, José María Corta. A ello hay que sumar once heridos por explosión de coche-bomba ayer en Madrid.
   
Verdugos, no mártires
Respecto al primero de los sucesos, como ya anticipábamos en las últimas ediciones de LA RAZÓN de ayer, hay que destacar que, aunque para todos los ciudadanos de bien está claro que la violencia sólo engendra violencia, y la muerte sólo lleva a la muerte, lo cierto es que, para Eta, éste no es un hecho significativo. Lo tiene descontado, porque en su estrategia de terror no influye para nada el dolor, ni de los propios ni de los ajenos. Ya lamentábamos por anticipado que el trágico final de sus compañeros no les serviría de lección alguna, porque se sienten ungidos por el dedo del destino, como administradores de la vida y de la muerte, para llegar hasta las últimas consecuencias en su acometida contra sus enemigos, aunque éstos sean la abrumadora mayoría de la población. Más aún, si hay muertos en sus filas, mejor, porque así alimentan su necesidad de mártires «por la causa», y permiten los obscenos homenajes propagandísticos por parte de sus amigos políticos con los que impunemente humillarán a los ciudadanos en los próximos días, si la Justicia no lo impide.
   
Matar la prosperidad vasca
Ese fanatismo de secta, que busca victoria o muerte, se cobró ayer la vida de un empresario caracterizado por su servicio a la comunidad en la que vive, por su capacidad de colaborar en su progreso, en su riqueza, en mejorar sus niveles de empleo y trabajar por la prosperidad de sus convecinos.
    Pero, también, un hombre cercano a las tesis nacionalistas, partidario del diálogo (y, por qué no decirlo, de las concesiones a Eta). Sin embargo, y pese a ello, Eta lo colocó como un enemigo, en el mismo lado que otros «abertzales tibios» más o menos confesos, como el ex gobernador de Guipúzcoa, Juan María Jáuregui, la anterior víctima mortal de la banda.
    El asesinato de Corta se inscribe, por tanto, en una doble estrategia: intimidar a los empresarios y hacerlos proclives a que paguen el chantaje revolucionario, a la vez que castigarlos por su «rebelión» ante el Gobierno vasco por ser débil ante Eta; y, por otro lado, atacar a una persona que se movía en el límite de lo que Eta considera como dos bandos irreconciliables: los nacionalistas independentistas y los que no lo son. El propio Otegui explicó (que es como decir que justificó) el anterior crimen contra Jáuregui, como podrá hacerlo con el de Corta: quien no está con Eta, está contra Eta, y, por tanto, es potencial víctima. Un nuevo aviso para el PNV, por si tiene tentaciones de abandonar el pacto de sangre de Estella.
   
La cobardía del PNV
Éste es el diagnóstico de la situación: Eta está buscando la separación definitiva de los vascos en dos bandos, para lograr la confrontación civil. Sin embargo, Eta y HB componen una minoría, aunque letal. El PNV tiene que darles la espalda de una vez, acabar con su cobardía moral y situarse del lado de los demócratas, para demostrar que el País Vasco no está dividido entre nacionalistas y no nacionalistas, sino entre los partidarios de la paz, la vida y la libertad, y los facciosos que buscan la dictadura de las armas. Para ello, tiene que incrementar sus dosis de valor, es cierto. Pero, si lo logra, tendrá como fruto el aislamiento progresivo, hasta su extinción, de una célula de fanáticos a quienes los valores humanos le son completamente ajenos.
   
Verano sangriento
Lo cierto es que Eta se ha decidido a echar el resto en su escalada terrorista en este verano, como si creyera (ilusoriamente) que está a punto de desarbolar al Estado, al menos con la creación de dos bandos en el País Vasco, que echara a sus brazos definitivamente al PNV. Este tipo de ofensivas suelen estar encaminadas a la demostración de fortaleza ante la propuesta de otra hipotética negociación, a la que acudirían sus interlocutores divididos e inseguros. Cuando llegase ese momento, el de la negociación, Eta querría contar con un «frente abertzale» sin fisuras. Sabe que cada nuevo asesinato demuestra de forma más palpable que el PNV es su rehén, y refuerza su yugo a sabiendas del temor de muchos nacionalistas a que Eta les tome como objetivos. Pero la banda vive en un mundo irreal, y el PNV no puede desoir ya el clamor social y político. A Arzallus no le deben hacer falta más muertos para saber que con tales compañías sólo se lleva a la ruina al pueblo vasco, que le pide más valor y menos miedo.

Situación insostenible
Editorial ABC 9 Agosto 2000

Al día siguiente de que, víctimas de su propia violencia, murieran cuatro etarras —«jóvenes patriotas», para Arnaldo Otegi—, en el barrio bilbaíno de Bolueta, ETA ha desatado una represalia feroz y sanguinaria. Por la mañana, los terroristas pasaron factura a la clase empresarial vasca, como castigo por el mensaje inequívoco de su patronal, Confebask, a favor del marco estatutario, frente a las iniciativas soberanistas de los firmantes del pacto de Estella.

Por la mañana, ETA mató a José María Korta, presidente de Adegi, la asociación de empresarios guipuzcoanos y volvió a demostrar que su plan de exterminio de los discrepantes alcanza a todos los estamentos de la sociedad vasca. Pocas horas después, alrededor de las 18:30 horas, fiel a su doctrina de extender el «conflicto», ETA colocó un coche bomba en la calle Platerías, situada en el barrio madrileño de Chamartín, con el resultado de once heridos, uno de ellos un guardia jurado en estado muy grave. La explosión fue precedida de un aviso a la policía y buscaba el terror indiscriminado, sin un objetivo definido. Simplemente, matar por matar.

José María Korta era empresario, euskaldún y nacionalista. Fue asesinado por sumar su voz a la del resto del empresariado vasco que, como tantos otros colectivos de la sociedad vasca, está asustado ante el naufragio que ha provocado el nacionalismo en la vida política y social de País Vasco. A Korta no le llegó la póliza del seguro de vida extendida por ETA para los dirigentes del PNV y de EA. Por eso, el nacionalismo ha recibido el brutal asesinato de José María Korta con dolor y, también , con sorpresa, porque, como se han encargado de recordar algunos dirigentes nacionalistas, Korta era abertzale, «uno de los nuestros», según Román Sodupe, diputado General de Guipúzcoa.

La aflicción de los nacionalistas es compartida por todos los ciudadanos no nacionalistas, que saben bien, desde hace muchos años, lo que es sufrir el golpe odioso del terrorismo. Pero el nacionalismo no debe imponer su sentimiento a la realidad, salvo que ofendan la memoria de cientos de víctimas.

ETA no es hoy peor que ayer por haber asesinado a un nacionalista, condición que, en todo caso y según el discurso primario y militarista de los etarras, habrá llevado a la banda terrorista a considerar a Korta como un traidor. La muerte del presidente de la asociación de empresarios guipuzcoanos no agrava la maldad intrínseca de ETA, porque ETA siempre, incluso cuando selló su pacto infame con el PNV y con EA, ha sido pura y simple maldad. El nacionalismo pasó por encima de este impedimento ético y, al acoger a ETA como un miembro más de la comunidad nacionalista, abdicó su compromiso con la convivencia pacífica de todos los vascos.

ETA, sobre cualquier otra consideración, ha asesinado a un dirigente empresarial y ha lanzado un aviso muy claro a la sociedad vasca: la construcción nacional de Euskal Herria no admite disidencias y, por eso, la adhesión al proyecto secesionista es lo que garantiza no ser objetivo de ETA, que ha puesto a la sociedad vasca en estado de sitio, ante la abulia infinita del lendakari Ibarretxe, jefe de un Ejecutivo que pasará a la historia por haber entregado a la izquierda proetarra el control de las instituciones democráticas vascas a cambio de impulsar el proyecto soberanista que une, como un cordón umbilical, al nacionalismo, incluida ETA.

La situación a la que se ha llegado es insostenible y exige una crisis democrática, que sólo puede ser el adelanto de las elecciones autonómicas, pero no para convertirlo en la ocasión de las rectificaciones oportunistas, sino del ejercicio de las responsabilidades. Pocos precedentes habrá en la historia de la democracia de un partido que, como el PNV, haya agredido tan gravemente la convivencia de una sociedad y que, al mismo tiempo, haya contado con la predisposición de los demás partidos democráticos para el reencuentro en las reglas democráticas.

El Partido Nacionalista Vasco ha despreciado todas las ofertas para retornar a un marco de respeto a la legalidad estatutaria y a la corresponsabilidad en la defensa de las instituciones vascas. Seguir lanzando el mensaje de la mano tendida al nacionalismo, tan reiterado en boca de algunos socialistas, sólo alimenta la soberbia de dirigentes como Xabier Arzalluz y Joseba Egibar, reafirmados en la gloria de su fracaso por una militancia domesticada que se complace con gusto en la hermandad del nacionalismo, aunque en ella participe una banda terrorista.

La identificación del PNV con la estrategia soberanista de ETA es tan profunda que ni siquiera la ruptura del pacto de Estella sería ya suficiente para legitimar nuevos pactos con fuerzas no nacionalistas. Además, el PNV debe comparecer al juicio de las urnas con sus actuales dirigentes y con el saldo de sus pactos con Herri Batasuna y ETA. Esto es lo justo y lo democrático, porque en octubre de 1998 se presentó a las elecciones con el reclamo de una paz trucada. Cualquier puerta falsa por la que el nacionalismo pueda eludir la rendición de sus verdaderas cuentas sería un engaño a los ciudadanos vascos.

La sociedad vasca no admite más ficciones ni más escenas de aparente normalidad política. La degradación de la convivencia no puede seguir maquillada con vacuas llamadas al diálogo ni con propuestas de paz que no son sino simples señuelos del nacionalismo para dividir a las fuerzas constitucionalistas. El nacionalismo vasco se ha convertido en un moroso de la democracia y hay que exigirle el pago de su deuda en las urnas.

La responsabilidad del Partido Nacionalista Vasco y de Eusko Alkartasuna en la crisis política del País Vasco se proyecta en un correlativo compromiso que deben asumir las fuerzas no nacionalistas para que la defensa de la Constitución y del Estatuto sea el proyecto de futuro para la sociedad vasca. Los socialistas deben llevar a sus últimas consecuencias el compromiso de lealtad ofrecido por su nuevo secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, y dejar a un lado discusiones y matices de segundo orden frente a la prioridad que ha de ser la movilización de forma conjunta con los populares por la vigencia de las libertades públicas y de los derechos fundamentales en el País Vasco.

Hay que ir a un frente por la paz 
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  9 Agosto 2000

Cuando una sociedad como la nuestra está viviendo una tragedia de las dimensiones de la vasca, los partidos responsables, verdaderamente nacionales, deben estar como una piña en una estrategia común, tras el Gobierno de turno, esto es, el que representa a la mayoría de los ciudadanos. Quiero decir que el Partido Popular y el Partido Socialista tienen que estar en lo mismo, como un solo partido, de forma decidida; con el Estado de Derecho frente a esta ofensiva del abertzalismo independentista que ayer asesinó al empresario José María Korta y sembró el terror en las calles de Madrid.

Cuando se llega a la aberración de querer convertir en héroes populares a los asesinos que mueren por el material que ellos habían reservado para matar a otros, sólo hay una forma de restaurar la moral: hacer un frente en torno al poder legal.

Traducido esto a la realidad quiere decir tan sólo que el Partido Socialista no puede seguir amparándose con las reservas actuales bajo pretexto de que hay que integrar al PNV en un nuevo pacto de partidos democráticos. Hoy por hoy eso es una excusa. Con el cuerpo aún caliente de José María Korta el PNV sigue favoreciendo la situación terrible por la que está pasando el País Vasco.

El PSOE no tiene argumentos para no forzar al PNV a que cambie de estrategia. Hoy el frente democrático posible, el único, es el que puedan formar el PSOE y el PP. Todavía hace unos días Jordi Pujol criticaba al PP por querer arrinconar al PNV. ¿Es arrinconarle pedirle que abandone el pacto de Lizarra? ¿Es condenarle pedir que no coincida con las tesis de Otegi?

Cuando el abertzale Otegi tranquiliza al PNV al decir que la actual ofensiva de asesinatos no está dirigida contra los que quieren la independencia y ni siquiere los dirigentes del PNV reaccionan cuando matan a uno de los suyos que, por lo que se ve, no estaba por la independencia, es porque aceptan el trato de favor que les dispensan los administradores de la muerte. Dice Otegi que el terror va dirigido tan sólo contra los que se oponen a los objetivos independentistas. ¿Se quiere más connivencia? ¿Necesita algo más el PSOE para desistir de ese sueño absurdo de volver a entendimientos con el PNV?

No ha sido un dirigente de EH, sino del PNV, quien ha dicho que el ministro Mayor Oreja es una bomba de relojería para el País Vasco. Son las comparaciones que se le ocurren a Egibar, al moderado Egibar, esto de las bombas de relojería. Lo que, desde luego, será Mayor Oreja, si llega a ganar las elecciones a lendakari, es el final de este desgobierno del País Vasco, de esta inoperancia de las fuerzas del orden público vascas.

Si un popular o un socialista llegaran a desplazar al PNV y a los socios de Estella de la gobernación del País Vasco, comenzaría a resolverse de forma definitiva la cuestión vasca.

«Es un cobarde» ha dicho Egibar de Mayor Oreja, cuando él sabe que éste tiene enfrente a los asesinos. Mientras él los tiene a su lado. Mientra Otegi amenaza a Mayor Oreja y a todos los que no están por la independencia del País Vasco, está cubriendo con su sombra protectora a Egibar. Y, sin embargo, éste le llama «cobarde».

En esta situación delicadísima, este nuevo articulista que es Felipe González ha venido a echar una mano al ministro del Interior, acorralado por los abertzales vascos, y le ha comparado a Le Pen. Como quien arroja luz en esta hora negra para la convivencia española, el ex presidente de Gobierno ha calificado de extrema derecha a Mayor Oreja, a este «cobarde» y «bomba de relojería» según al terminología de Egibar, a este enemigo del pueblo vasco según Otegi.

González y Rodríguez Zapatero sabrán si con esta política de insolidaridad real con el PP puede encontrar solución el conflicto vasco. Desde luego, la ciudadanía toma nota.

El revés de la Banda en Bilbao
Lorenzo Contreras La Estrella 9 Agosto 2000

La vesanía de  ETA, horas después de que un coche-bomba reventará en Bilbao a cuatro de sus militantes, se ha desatado en el País Vasco y en Madrid. En Zumaya y en el corazón de España, su capital, la banda se apuntaba sendos trofeos para enriquecer su siniestra panoplia. En la localidad guipozcoana, la víctima, José María Korta, era presidente de la patronal. En Madrid, junto a la avenida de Pio XII, cercana a la carretera de Burgos, los afectados eran once personas, de entre ellas un guardia jurado y dos niños, con lesiones varias.

En las declaraciones institucionales posteriores a los hechos o simultáneas a una de las atrocidades, especialmente la de presidente del Aznar, destacan las referencias críticas al PNV por mantener pactos con los asesinos a través de su entorno político. La jornada del 8 de agosto, martes negro, se ha caracterizado por el alarde del terror, pero también por la importancia política de las recriminaciones que han provocado y que enrarecen todavía más si cabe las prácticamente rotas relaciones entre el Gobierno y los partidos nacionalistas, sobre todo el PNV. Un partido éste que se ha visto afectado por la muerte del empresario, tan cercano a sus filas, y cuya triste suerte va sin duda ligada a la extorsión que representa la presión para que se pague a ETA el impuesto revolucionario.

En su rapto de indignación, el diputado general vasco Román Sudupe, amigo personal del asesinado, ha declarado que ETA es enemiga del pueblo vasco. Un análisis certero que, sin embargo, no obtiene efectos lógicos que serían de desear en el propio partido de quien esto manifiesta, concretamente el PNV, cuyo pacto con el entorno de la banda terrorista adquiere un reliveve escandaloso y representa, democráticamente hablando, una terrible contradicción.

Ha resultado patética la pregunta que en sí mismo se ha hecho el lehendakari Ibarreche. ¿Es que ETA quiere un enfrentamiento entre vascos? Pues exactamente eso. Significativo, pues, que la máxima autoridad autonómica vasca plantee en términos interrogantes lo que otros observadores repiten sin tantas dudas.

El "accidente" de Bilbao, con un coche-bomba convertido en bomba propia para cuatro etarras, ha evitado la tragedia que los activistas buscaban para otros. No llega a ser esta noticia la "noticia feliz" que José María Aznar había anunciado. Sin embargo, quienes no conceden cuartel en su implacable ofensiva corren riesgos como éste. En realidad es su único peligro. El terrorismo que practican es demasiado fácil. El tiro en la nuca y el explosivo alevoso que sólo por impericia se vuelve contra quienes lo usan. Les ocurre incluso a los artificieros, cuánto más a los aprendices de ETA. Porque eso es lo que parece haber sucedido. En la banda no todos son expertos. Si a estas alturas no estuvieran todavía recogiendo los trozos de los cadáveres, habría probablemente que lamentar otras víctimas no merecedoras de tan duro destino.

Falló el temporizador? ¿Lo manipuló un infiltrado? Esto último habría sido un avance en la lucha contraterrorista. Lo normal es el fallo humano del activista inhumano.

Además, ¿no ha optado el poder político por la guerra limpia? Es precisamente de lo que blasona José María Aznar cuando dice que ahora, por vez primera, se lucha contra el terrorismo desde la democracia.

Esta afirmación del presidente del Gobierno, seguramente poco meditada, ha servido para que el dirigente neófito del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, haya pedido explicaciones. ¿Es que no hubo en la etapa socialista fases de lucha democrática, con las leyes en la mano? ¿Es que todo fue GAL y compañía? ¿Todo Barrionuevo, Corcuera y Vera?

Obsérvese cómo la memoria vuela hacia los "altos subalternos" de la Administración socialista, con tendencia al olvido de otras mayores responsabilidades. Por ejemplo, la de Felipe González, aunque sólo presuntamente se le pueda adjudicar el protagonismo.

Zapatero cree que las declaraciones del presidente del Gobierno son "radicalmente innecesarias". Otro error, éste del neófito, porque con esa valoración viene a decir, no que lo manifestado por Aznar sea falso, sino inoportuno o superfluo. Es como aducir que el Presidente se ha excedido recordando algo que debería olvidarse para que las incipientes relaciones entre el PP y el PSOE, frías hasta ahora, se consoliden en la buena línea, la que conduce a la lucha eficaz y concertada contra la banda ETA y sus entornos.

En eso está embarcada, por lo que se aprecia, la Administración popular. Es probable que las iniciativas judiciales de Garzón contra los miembros de "Xaki" o rama de ETA para la acción exterior o internacional, se correspondan con ese compromiso del Gobierno. Las relaciones del juez con el ministro del Interior, Mayor Oreja, son óptimas. Y hoy luchar contra la proyección internacional de ETA, que se mueve desde el interior de España, es tarea esencial de ese departamento, es decir, del ministerio del Interior. Un ministerio que, como es clásico, recibe los mayores embates políticos desde el nacionalismo democrático. Y si no sufre algo parecido desde la oposición es porque se viene consolidando una línea de coordinación y lealtad entre el Gobierno y el PSOE.

Es probable que la ofensiva judicial contra ETA capaz de deteriorar seriamente los movimientos exteriores de la banda, forme parte del anuncio con el que Aznar avisó a los terroristas sobre las malas noticias que se les avecinaban. No está nada mal que a ETA se le vayan cerrando espacios de tolerancia, por no decir de impunidad. Desde luego, "Xaki" no es ninguna bagatela. Es todo un montaje de contactos, intereses y terminales bastante complejas. Todo un centro de control de actividades capaz de proporcionar a ETA un rostro de movimiento romántico por la libertad frente a la opresión. Con razón se le llama "ministerio de Asuntos Exteriores" de la banda del mismo modo que la organización armada pretende ser su "ministerio de Defensa".

El hado
Jaime CAMPMANY ABC  9 Agosto 2000

El azar, que también es tropa, tiene su manera de meterse en las peleas de los hombres. A los personajes de Sófocles los movía el hado, y el hado los llevaba por donde le daba la gana. Anda que no es difícil crear personajes cuyas vidas y cuya muerte estén gobernadas por el hado. Algunos creyentes traspasan la responsabilidad a la Providencia. Ante el suceso de la bomba que ha matado a los cuatro etarras, muchos habrán pensado que ha intervenido la Providencia. No sabemos a qué seres humanos estaba destinada la bomba que el hado, el azar, la Providencia o quienquiera que haya sido, ha hecho estallar en el coche de los etarras. A lo mejor la Providencia no ha intervenido para darse el gustazo de matar a cuatro etarras sino para salvar la vida de muchos inocentes.

Es muy probable que sea una vileza de la condición humana el alegrarse de la muerte del prójimo. De mí puedo decir que jamás me he alegrado de la muerte de alguien. Pero hay que reconocer que cuando la muerte del verdugo evita la muerte de las víctimas, es razonable sentir un cierto alivio y pensar que a veces el hado interviene con oportunidad. En este caso, el hado sofocleo ha actuado con indudable precisión, y nos ha quitado a todos un peso de encima, el enorme peso de un coche cargado de bombas y de armas. Y no sólo de bombas y de armas, sino de cuatro asesinos, uno de los cuales se había cargado a Miguel Ángel Blanco, uno de los crímenes más estremecedores entre todos los que ha perpetrado la banda etarra.

Sin embargo no ha sido así en el atentado contra José María Korta. ¡Confía en la Madre de Dios y no corras! Pero, ¿adónde se corre para huir del terror? Lo que verdaderamente convierte la muerte de los cuatro etarras en un alivio es que han salvado la vida los desconocidos destinatarios de la carga mortal y de la acción de los cuatro asesinos. En las funciones del guiñol o en las películas del far-west, cuando al malo le ocurre una peripecia así y resulta muerto al ir a matar al bueno, los niños, que son seres elementales y también crueles, aplauden y gritan con entusiasmo. ¿Se han fijado ustedes en que esta acción del terrorismo es una película de buenos y malos? Con una diferencia: que en esta historia casi siempre mueren los buenos. A no ser que intervenga el hado.

¿A dónde iría destinada esa carga de metralla, terror y muerte que se paseaba por Bilbao? ¿Tendría destinatarios señalados de antemano? En tres décadas de terrorismo, las víctimas se cuentan a cientos y casi alcanzan la cifra de mil. Sólo unos cuantos asesinos han perecido por la explosión de los artefactos que portaban o manipulaban. No se puede decir con verdad que el hado esté de nuestra parte. Ese Patxi Rementería que ha muerto «a sus propias manos» pudo matar mucho antes de morir. Si su muerte y la de los otros ha servido para evitar algunos crímenes planeados, bienvenida sea. Por esta vez el hado estaba a favor de los inocentes. Lástima que el azar o la Providencia no evitara la muerte de José María Korta ni los heridos de Madrid.

Antes de que hayan actuado con todas sus consecuencias las leyes del Estado de Derecho, han intervenido las imprevisibles leyes del azar. Al fin y al cabo, buena parte de la Historia de la Humanidad está escrita por algunos sorprendentes golpes de azar. A veces, estamos regidos por circunstancias que no vienen señaladas por la lógica ni por la magia. Son acasos no previstos por la prudencia ni por la sabiduría ni el estudio, y tampoco por el vuelo de las águilas o el apetito de los pollos sagrados. Serán los astros o será ese Ser que escribe nuestro destino en un libro invisible. Sea quien sea ese misterioso personaje, no está mal que de vez en cuando le eche una mano a los buenos. Sobre esa mano vive Aznar. Por ejemplo.

En estado de desolación
Por Carlos DÁVILA ABC 9 Agosto 2000

Menos de doce horas tardó ETA en responder a la «inmolación» de Rementería y sus tres colegas de fechorías. El atentado contra el presidente de los empresarios guipuzcoanos, José María Korta, y el coche bomba de Madrid, han confirmado nuestra gran y triste sospecha: que ETA está activa como nunca, y que tiene capacidad operativa para responder para cualquiera de sus frustraciones. Korta ha sido la víctima sobre la que todo el nacionalismo radical ha vengado a sus propios «gudaris», los que, probablemente, estaban preparando una actuación similar a la que ayer le costó la vida al empresario de Adegi, el hombre que, por cierto, con mayor valentía venía acusando a ETA, también al PNV, de ser responsables de la desestabilización general del País Vasco.

Los empresarios vascos llevaban tiempo temiéndose algo así. Hace meses que habían recibido muchos de ellos el clásico aviso de la banda: la malvada carta en que ETA les sometía a chantaje. En el seno de las corporaciones empresariales existía —existe— ahora mismo un duro debate: ¿qué hacer con las cartas?, ¿someterse?, ¿resistir? Un empresario contaba al cronista que el acoso había aumentado en estos días hasta tal punto que, hace unas fechas, en el propio centro de Bilbao, un sujeto indeseable amenazó a uno de estos empresarios con mandarle «a los suyos» si no pasaba rápidamente por caja. «Tu tiempo se está agotando», le vino a decir el criminal. El criminal está a sueldo de Otegi y apoyando a estultos políticos como es el consejero, o lo que sea, del Gobierno vasco cuya primera reacción al asesinato de Korta fue asegurar que quien está sufriendo de verdad en estos momentos es la familia abertzale.

No hay noticia concreta de que Korta hubiera recibido la extorsión, sí que la hay de que había aconsejado a los más próximos no ceder, no pagar el siniestro dinero con el que ETA mata otra vez más que nunca. La banda precisaba de una víctima en este sector, primero, claro está, para reeditar el miedo generalizado y, segundo, para asentar la impresión de que nadie, sea cual fuere su condición, está libre del acoso terrorista. ¿O alguien sí está libre? De hacer caso a las manifestaciones de Otegi en un periódico francés, el PNV y EA, el minipartido de Gorka Knörr, hermano por cierto de empresario, no tienen ningún problema siempre y cuando, y pese a lo que pese, sigan estando en los dominios del etarrismo más exigente. El PNV y EA tendrán esta vez que encontrar mejores respuestas para asumir el asesinato del empresario Korta. Pero todo seguirá igual: condena, indignación, pero nada más. Y nada menos: del brazo y por la calle de los jefes de los asesinos de los asesinos de Korta, esos Landa y Otegi, que se reía cínicamente cuando negaba ante el redactor del «Sud-Ouest» que «nosotros tengamos ningún lazo orgánico con ETA».

Lo terrible del nuevo asesinato es que ya no caben —lo hemos escrito tantas veces— más repulsas. El último titular del cronista fue, con ocasión del crimen contra Jáuregui, el ex gobernador de Guipúzcoa, éste: «Esto no hay quien lo soporte». ¿Se puede escribir ahora mismo algo más contundente? Parece que no, porque el único que posee en su mano la llave de la solución, no está dispuesto a ofrecérsela a todos los demás partidos democráticos. La salida es, con certeza, el regreso a los pactos sólidos de Ajuria Enea, y una colaboración general para acabar con ETA. El PNV, sin embargo, no se va a mover, porque un partido que, por boca de su portavoz, Joseba Egibar, tilda a Jaime Mayor de «cobarde», no guarda traza alguna de regresar a la razón. No es que no pueda, como aseguran los melifluos defensores aún de este nacionalismo tan irresponsable, es que no quiere.

Pero el PNV tiene que estallar por dentro ante el asesinato de este empresario civil, vasco por los cuatro costados, que creaba riqueza, y que representa a una sociedad que ya no aguanta más. Es una sociedad partida en la que una parte amenaza y otra intenta soportarlo. Ayer, desde Basurto, Landa y Otegi levantaban la mano contra todo el mundo, declaraban prácticamente una guerra que, esto es aún lo peor, no parece que cumpla con la muerte del presidente de Adegi, su postrer episodio. El horror es generalizado, la indignación contra ETA crece abrumadoramente, y el PNV sigue sin moverse. El panorama es desolador.

LA ABERRANTE LOGICA DE HB Y LA «MUTUA NECESIDAD» DEL PNV
Editorial El Mundo 9 Agosto 2000

Cuatro activistas de ETA -entre ellos, al parecer, el jefe del comando Vizcaya, Francisco Rementería- murieron en la noche del lunes en Bilbao cuando les estalló la carga explosiva que transportaban en un automóvil. Ayer, poco antes del mediodía, una bomba acababa en Zumaia con la vida de José María Korta, máximo dirigente de Adegi, la patronal guipuzcoana. Y, ya por la tarde, un coche bomba estallaba en Madrid. No causó víctimas mortales, pero hirió a 11 personas, a dos de ellas de alguna gravedad.

Todas las muertes violentas son lamentables. Pero esa constatación, ciertamente elemental, no nos puede llevar a ignorar el abismo que existe entre la muerte de los cuatro etarras de Bilbao y la de José María Korta. Los activistas resultaron víctimas de sus propios artilugios de violencia, con los que sin duda iban a perpetrar alguna acción de destrucción y de muerte. El empresario José María Korta, por el contrario, ha perdido la vida sin razón ni culpa alguna. Tan sólo porque se negó a someterse a la extorsión de unos iluminados.

LA «LOGICA» DE HB. Los concejales de Herri Batasuna de Zumaia ni siquiera asistieron al Pleno municipal del que salió una severa y sentida condena del asesinato de José María Korta. A cambio, HB, por boca de su portavoz, Arnaldo Otegi, anunció la convocatoria de una jornada «de movilización» para el jueves y una huelga general en las localidades natales de los etarras muertos, los cuales -dijo- fueron «patriotas independentistas vascos que han luchado por su país».

Dejemos inicial constancia de nuestro convencimiento de que esta encendida loa de Otegi a los cuatro activistas muertos es poco menos que un prototipo de lo que el Código Penal tipifica como apología del terrorismo. Sería muy conveniente que la Fiscalía del Estado reparara en ella, y actuara en consecuencia.

Pero, en todo caso, ¿contra quién pretende HB dirigir sus acciones de protesta? ¿Tal vez contra quienes fabricaron las bombas que estallaron prematuramente en el coche de los cuatro «patriotas independentistas»? ¿O quizá contra las personas que iban a ser víctimas de su artefacto de 25 kilos y que han escapado de él?

HB se ha encerrado en una lógica infernal, según la cual todo lo que hagan los de su bando, así sea en su propia contra y sin intervención ajena de ningún tipo, es culpa de los demás; nunca de ellos.

El propio Arnaldo Otegi realizó anteayer unas declaraciones al diario francés Sud-Ouest en las que vino a justificar los asesinatos de Jáuregui («Había elegido campo», dice) y de López de Lacalle («Donde hay un conflicto», sentencia, «los medios nunca son neutrales»). Tal cual.

Este es el mismo Otegi que hace unos meses era presentado por los dirigentes del PNV como un hombre «sensato», «partidario del diálogo» y «deseoso de la paz», al que había que apoyar para «reconducir» al llamado MLNV hacia el terreno de la lucha meramente política. Ese mismo.

EL DILEMA DEL PNV. El diputado general de Guipúzcoa y dirigente del PNV Román Sudupe tuvo ayer una reacción que le honra. Dijo que si ETA ha asesinado a José María Korta por no ceder a su chantaje, «se ha equivocado de diana», porque él es el principal responsable de que los empresarios no paguen, dado que eso es lo que él les ha recomendado que hagan. También fue contundente en su reacción el lehendakari Juan José Ibarretxe, que calificó a los etarras de «alimañas».

El PNV insiste en que ya ha roto todas sus relaciones políticas con HB, a la vista de su complicidad con ETA. Pero, al margen de que aún no se haya marchado de manera clara e inequívoca del foro de Lizarra, es imposible olvidar las muy recientes y muy contundentes declaraciones de su portavoz oficial, Joseba Egibar: según él, el PNV y HB «se necesitan mutuamente», porque el País Vasco tiene que rotar en torno a un eje nacionalista, y ambas organizaciones conforman lo esencial del frente abertzale.

Así que Sudupe, Ibarretxe y todos los demás nacionalistas de bien -que los hay, y son muchos- pueden hacer cuantas enérgicas proclamas consideren de rigor, pero el portavoz del PNV, que es el encargado de fijar públicamente la posición del partido, lo ha dejado claro: necesitan de los justificadores de la bomba lapa y de los homenajeadores del terrorismo. Es secundaria la división entre la democracia y la antidemocracia; lo es también la diferencia entre la libertad y el crimen: la división definitiva para el PNV -no lo decimos nosotros: lo afirma su portavoz autorizado- es la que existe entre nacionalistas y no nacionalistas.

El PNV tiene ahí un dilema con el que no puede seguir jugando. O es lo uno o es lo otro. O con la muerte o con la libertad.

Lo que es posible hacer
Editorial El País 9 Agosto 2000

A fines de los setenta ETA llegó a asesinar a cerca de cien personas al año, pero nunca hubo tantas personas amenazadas como ahora: concejales, jueces, periodistas, empresarios. El objetivo es generalizar el miedo y la idea de que no puede hacerse nada, excepto rendirse; con la esperanza de que sean esas personas quienes, desde su lugar en la sociedad, presionen a los gobernantes para que cedan. Ese cálculo es el que llevó a los dirigentes de ETA a romper la tregua.

Con el empresario guipuzcoano al que ayer quitaron la vida son ocho los asesinados desde entonces, pero también los cuatro activistas que la perdieron el lunes al estallarles los explosivos que portaban deberán anotarse en el palmarés de quienes a fines de 1999 ordenaron reanudar los atentados. Lo hicieron a sabiendas de que nadie en su mundo se les enfrentaría por ello, porque el miedo también domina a quienes lo utilizan como arma. La lista fúnebre pudo haber sido mayor sin la suerte que redujo a un herido grave y diez leves los efectos de la explosión de otro coche bomba, a media tarde de ayer, en Madrid.

ETA no es sólo una mafia, pero a José María Korta lo mataron ayer en Zumaia, según interpretó el diputado general de Guipúzcoa, como culminación de una campaña de intimidación de los empresarios a los que ETA extorsiona, como las mafias, bajo amenaza de muerte. Lo que diferencia a esas organizaciones de delincuentes del terrorismo es la pretensión de legitimidad de estos últimos. Es decir, la pretensión de tener derecho a matar y extorsionar en nombre de un ideal político. Existe la impresión de que esa legitimación es, en parte al menos, exterior; que ciertos discursos, como el que proclama que detrás de la violencia hay un grave conflicto político no resuelto -punto de partida del Pacto de Estella-, son interpretados por ETA como una justificación indirecta de su actuación.

Los nacionalistas vascos democráticos se irritan cuando, tras cada atentado, muchas miradas se vuelven hacia ellos acusadoramente. Sin embargo, lo que esa actitud indica es que la mayoría considera que hay entre ETA y los dirigentes nacionalistas suficientes valores compartidos como para que no sea inútil dirigirles reproches; que hablan un lenguaje común. Con el discurso que ayer hizo Ibarretxe desde Bruselas se puede estar más o menos de acuerdo, pero sus argumentos y los valores que invoca son fácilmente entendibles. Mientras que no hay forma humana de entender la lógica de las palabras que dijo Arnaldo Otegi acerca de los etarras -entre ellos, un supuesto implicado en el asesinato de Miguel Ángel Blanco- a quienes les estalló su propia carga.

Si se lanzan reproches al PNV es porque, pudiendo hacer ciertas cosas que parecerían lógicas desde una mentalidad democrática, no las hace, o las hace tarde y de mala manera. Precisamente porque de un partido democrático se esperan otras actitudes es por lo que deben entender -sus dirigentes, sus militantes y sus simpatizantes, como por ejemplo muchos empresarios vascos compañeros de José María Korta- que se les dirijan tantas y tan serias llamadas de atención. Han de asumir que la vuelta al entendimiento con los demócratas, y la consiguiente ruptura con quienes no lo son, es vital para el logro efectivo de la paz y el cese de la irracionalidad terrorista.

No es cierto que no se pueda hacer nada. Lo primero es acabar con esa legitimación indirecta que necesita ETA; dejar de deslizar mensajes como el de que HB y el PNV se necesitan mutuamente, como si el ideal nacionalista tornase irrelevante que unos consideren legítimo matar en su nombre y otros no. Se habría ganado mucho tiempo si el lendakari Ibarretxe hubiera dicho en enero, y de la misma manera, algunas de las cosas que dijo ayer. Otra condición es acabar con esa discusión absurda de las medidas políticas y policiales que el mundo de ETA interpreta como derecho a la impunidad; y, una tercera, que los dirigentes políticos -con el presidente Aznar a la cabeza- no empeoren las cosas con afirmaciones tan irresponsables como la de arrogarse la exclusividad de combatir a ETA con las reglas del Estado de derecho.

Esquizofrenia “abertzale”
Por Enrique de Diego Libertad Digital 9 Agosto 2000

El portavoz de Eta, Arnaldo Otegi no ha podido mantener ni unos días su promesa de inmunidad a los nacionalistas. Tanto Juan José Ibarretxe como con especial intensidad Roman Sudupe han reivindicado a José María Korta como “abertzale”, término tan pervertido que resulta sinónimo de asesino cuando Otegi lo reivindica para un patente psicópata, asesino en serie, como Patxi de Rementeria.

La afirmación de Sudupe, expresidente del Euskadi Buru Batzar y ahora presidente de la Diputación guipuzcoana, de que Korta era de “los nuestros” pone en evidencia una de las más profundas contradicciones en las que se ha sumido el nacionalismo vasco, y concretamente el PNV, al considerar que existe un proyecto común de construcción nacional en el que participarían el verdugo Rementeria y la víctima Korta. Eta y Hb, en cuanto excrecencias del nacionalismo pero también del marxismo-leninismo, no considerarán nunca de “los nuestros” a un empresario, aunque sea “abertzale”. El empresario en la dictadura del proletariado euskérico es objeto de chantaje y enemigo de clase, candidato al exterminio.

Sudupe no sólo reclama el dolor por la muerte del amigo, sino también, al definir a Eta como “enemigo del nacionalismo”, reclama una distancia ética esencial respecto a los asesinos. La cuestión es que su partido, el PNV, y por tanto él, tiene pactos firmados con Eta y manifiestamente con el grupo que grita “Eta, mátalos” y no condena el asesinato del presidente de los empresarios guipuzcoanos. La autenticidad del dolor se compagina con la hipocresía subyacente, con la patente esquizofrenia. No puede hablar una palabra como “abertzale” que defina al tiempo a la víctima y al verdugo. Ni el hegelianismo de vulgata de Arzalluz es capaz de salvar la contradicción. A José María Korta le han asesinado en nombre del pacto de Lizarra y de la construcción nacional. El PNV es cómplice moral del asesinato de Korta.

El verano de González y Egibar
César Alonso de los Ríos La Estrella 9 Agosto 2000

Felipe González ha dejado escrito para la eternidad que las declaraciones de Mayor Oreja a "Le Monde" sobre la inmigración son propias de Le Pen. Coincidiendo con este artículo, publicado por El País, el peneuvista Egibar ha llamado "cobarde" al ministro y le ha descrito como una "bomba de relojería" para la estabilidad del País Vasco.

Quién ha ido más lejos? ¿González o Egibar?

Las palabras del dirigente del PNV son un paso más en esta consideración de Mayor Oreja como la bestia negra para los abertzales vascos. En todo caso no parece que el término "cobarde" le cuadre a alguien que está exponiendo su vida desde hace mucho tiempo. No es tan desacertada, sin embargo, la comparación del ministro con una "bomba de relojería". Su ascenso a lehendakari supondría una crisis gravísima en el PNV y el abertzalismo soportaría difícilmente ir a la oposición: para el entorno de ETA sería una tragedia que el aparato policial vasco estuviera en manos del actual ministro de Interior.

En esta escalada de declaraciones estivales, las de Otegui no se quedan a la zaga. Ha dicho el dirigente de EH que los dirigentes del PNV no deberían temer el recrudecimiento de los atentados terroristas ya que esa guerra va dirigida exclusivamente contra los que se oponen a los objetivos independentistas. De modo indirecto, Otegui ha venido a decir que el PNV no deberá inquietarse en tanto siga compartiendo la misma estrategia que EH y ETA.

Con respecto a las acusaciones de Felipe González ¿cómo acusar a Mayor Oreja de ser un Le Pen español cuando precisamente lo que trata con su política es conjurar ese peligro, como dijo a "Le Monde"?

Pero a González le importa poco la lógica. Si ayer comprometió a su partido cuando acusó a Suárez de haber ido a rastras a la redacción de la Constitución, hoy asimila las actitudes del PP a las de la extrema derecha francesa. Es como si alguien le hubiera llamado fascista a él por haber sido partidario de que no se juzgara a Pinochet en España. Son muchos los que se preguntan si no fue González el que hablaba por la boca de Alfonso Guerra cuando este llamaba a Suárez tahúr del Mississipi o general Pavía.

Korta
ERASMO El Mundo 9 Agosto 2000

Otra vez la Muerte, la mente vesánica que dispone desde algún lugar que la bomba incierta lance al aire un cuerpo descuartizado por la metralla. Nada que hacer, salvo sangre, sudor y lágrimas, receta sólo apta para pueblos aclimatados a la resistencia y el heroísmo, sin esperar otra cosa a cambio que su asignación diaria de aire libre. De nuevo se ha manifestado la fractura social.

Estado clínico
ERNESTO LADRON DE GUEVARA El Mundo 9 Agosto 2000

Lo del mundo abertzale me recuerda a lo que hacen los niños de la primera infancia cuando al tirar el balón hacia arriba les pega en la cara: su reacción es llorar y descargar la ira contra el balón, considerando que es el culpable del golpe. Algo así va a pasar en estos tres días de lucha que han convocado los «compañeros» de Otegi, como reacción a la explosión del material que transportaban los etarras la noche del día 7. En estas ocasiones siempre se adjudica la culpa al Estado, aunque los explosivos que reventaron los cuerpos de dichos etarras fueran preparados por ellos mismos, no con intenciones benévolas como es de suponer. De ese accidente que evitó fortuitamente que otros que no tenían nada que ver ni con el amosal ni con la dinamita murieran, ha resultado el fallecimiento accidental de los cuatro terroristas que conducían el vehículo. No seré yo quien se alegre de la muerte de nadie, ya que siempre es un drama, pues cada persona es irrepetible y cuando una persona por muy malvada y cainita que sea desaparece, se borra del mapa a alguien que no volverá a nacer. Sin embargo, cualquier persona de bien se alegrará de que esos explosivos y esas armas no sirvan ya para matar personas cuyo única culpa es ejercer su individualidad, pensar, expresarse, sentir y actuar.

Sin embargo, los etarras no descansan. Mientras los ciudadanos disfrutan de las fiestas de su ciudad como en el caso de Vitoria; mientras otros, los más, están en la playa, en la montaña o en su casa del pueblo; o simplemente trabajando en un mes de agosto que nos invita a la evasión y el descanso, las mentes fúnebres no paran de maquinar. Ayer, día 8 de agosto, han matado a un empresario. Al parecer, la culpa de este empresario ha sido haber invertido en algo productivo, obtener unas plusvalías y de paso dar trabajo a unos empleados. Para los terroristas y los que les siguen, cuanto peor, mejor. Ellos desearían un país desolado, donde la gente estuviera desesperada por no tener trabajo, donde nadie se atreviera a invertir el fruto de sus esfuerzos creando riqueza. De esa manera justificarían su lucha contra el llamado opresor para dibujar un escenario de utopía donde las praderas y las vacas fueran el único trasfondo de visión estética de la Euskeria moderna: su Euskal Herría. Así, posiblemente, consiguieran que los maquetos del siglo XXI tuvieran que emigrar, para quedarse ellos con las sobras formando su Albania ideal: un país ruralizado y desertizado, algo así como el Kosovo que nos aparece en las imágenes de los reporteros.

Sin duda, ETA y sus seguidores, los de Otegi, que llama compañeros a los que quedaron destripados tras la explosión del coche de la muerte, buscan el cuanto peor, mejor. Desearían un País Vasco balcanizado donde hubiera dos comunidades enfrentadas, con francotiradores en las ventanas a la caza del peatón despistado, en pie de guerra. O mejor aún, preferirían un Estado de excepción con los tanques en la calle para reproducir las escenas de Praga cuando los soviéticos invadieron Checoslovaquia. O simplemente un Mayor Oreja que realmente respondiera a la imagen que pintan de él: es decir, un ministro de Interior aplicando el Artículo 155 de la Constitución, dirigiendo todas las fuerzas policiales incluida la Ertzaintza, reprimiendo a pelotazo limpio a todo el que se moviera. O, quién sabe, una comunidad de ciudadanos organizándose en somatenes armados para, con barricadas, defenderse de otra parte del pueblo -la que ellos dicen que hay que liberar- en una imagen más parecida a la del 2 de mayo de Goya que a la de un territorio regido por instituciones europeas. Así se autojustificarían y argumentarían la existencia de un estado de necesidad para esa llamada revolución pendiente: la de Stalin o la de Hitler. Pero no, se encuentran ante una ciudadanía ejemplar que aguanta estoicamente las arremetidas terroristas; se encuentran ante unas Fuerzas de Seguridad del Estado que soportan todo tipo de diatribas como si no pasara nada, cumpliendo sinmover una ceja con su deber, disciplinada y calladamente. Se encuentran con un ministro de Interior que a los insultos responde con flema británica sin perder ni un ápice de su compostura, aunque, eso sí, con firmeza y convicciones profundas en lo que debe ser el servicio al pueblo y al Estado de Derecho. Se encuentran, en suma, con normalidad. Toda la normalidad que es posible cuando unos señores dedican todo su tiempo y esfuerzo a subvertir la misma.

Sin duda, algo consiguen que no es poco: desasosegarnos, someternos a su régimen de miedo y que la absoluta mayoría de los vascos evite expresarse y esquive los coches aparcados por las calles, y que muchos de ellos prefieran vivir fuera de la tierra donde han nacido. Somos muchos, ya demasiados, los vascos que sentimos vergüenza de serlo, y que cuando salimos más allá del Ebro tenemos que irnos justificándonos diciendo que no, que no somos como ellos, que somos pacíficos, y que aquí no hay una guerra. Sólo hay unos señores, que son minoritarios, que nos hacen la vida imposible, que nos declaran la guerra unilateralmente, que no nos dejan estar en paz.

Si no fuera porque creo firmemente que esta tierra, mi tierra, el lugar donde nací merece la pena y que es mía, que es mi casa, que es lo que quiero, donde tengo la familia, y que no soy yo el que me tengo que ir sino ellos, que están destruyéndola, yo me iría de aquí. Pero si eso hiciera el resto de mi vida no estaría en paz. Algo habría dentro de mi corazón que me diría que no he cumplido con mi obligación.

Ernesto Ladrón de Guevara es miembro del Foro de Ermua.

El espejo
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 9 Agosto 2000

Cada vez que Mac Guinnes abandonaba las conversaciones de Stormont, para que el Sin Fein que dirigía consultara con el IRA, los restantes interlocutores tenían la sensación de que acudía al baño, se miraba al espejo y regresaba a la reunión con la consulta realizada.

Exactamente, la misma impresión causa escuchar a un patético Otegi cuando evalúa las explosiones de los dos últimos coches bombas, saluda como héroes a los cuatro asesinos fallidos del primer vehículo, describe el crimen del empresario José María Korta como una expresión del conflicto y asesina moralmente al asesinado Juan María Jáuregui.

Si ETA ha puesto la quinta marcha en su apuesta criminal, Herri Batasuna ha colocado la marcha atrás en su apuesta política. Están donde estaban. Son la teoría y la práctica del asesinato político. Ambos brazos, tanto el que usa la pistola como el que utiliza la pluma, se estrechan sobre los cuellos de Ibarretxe, Arzallus y Carlos Garaicoechea.

Si con el atentado mortal del antiguo gobernador socialista de Guipúzcoa buscan cortar la mano que un Rodríguez Zapatero les pudiera tender, con el del un empresario cercano al nacionalismo persiguen desconectarles de su propia base social.

Uno y otro, defendían el diálogo; no en vano han sido las últimas víctimas. Porque para terminar de estrangular esos tres cuellos, su máximo objetivo actual, necesitan que otros brazos ajenos les inmovilicen tanto el tronco como los restantes miembros, y sobran los que quieren ayudarles a escapar de esa presión.

Precisamente por ello, ahora les toca el turno del tiro en la nuca o del coche bomba a los partidarios de los enfoques políticos, como ayer les tocó a los defensores de las visiones policiales.

Aquí no se salva ni Dios, remata Otegi, al señalar con alevosía y premeditación que sólo los políticos nacionalistas no aparecen en la lista de recados asesinos de Soledad Iparaguirre. No aparecen porque figuran en el primer renglón de los llamados a ser ejecutados políticamente. La quinta marcha de ETA y la marcha atrás de Herri Batasuna hacen insostenible la marcha en punto muerto, nunca mejor dicho, del Partido Nacionalista Vasco.

Mantenerla hasta comienzos del otoño esperando el Godot de una nueva tregua, es avivar con nuevos cadáveres este vía crucis del verano que terminará desembocando en su propio Gólgota político. Si el espejo se pronuncia como se pronuncia, cualquier margen de maniobra es muy escaso o nulo. Peor aún. Cuanto más maniobren, más asesinan y asesinarán. O se suicidan, firmando lo que no pueden firmar, o serán estrangulados políticamente. Después del fracaso del Pacto de Lizarra, son un estorbo para sus antiguos socios.

A la organización terrorista ETA solamente le interesa ver a un Ibarretxe, Arzallus y Garaicochea arrodillados o verlos colgando de un triple crucifijo político. En el ring criminal que ha montado, sobran también los segundos. La conclusión es clara. O pegan una patada al espejo o verán reflejadas su propia muerte política.

Muerte y regocijo
EDUARDO HARO TECGLEN El País 9 Agosto 2000

Estoy seguro de que algunos millones de españoles se van a alegrar de la muerte de cuatro etarras con su propia bomba. Y cien o doscientos mil no se van a creer la versión oficial, y aducirán detalles sospechosos. Son los suyos, que a mí me han causado siempre más horror que los activistas: éstos, por lo menos, se juegan la vida, y así ha sido. Los otros gritan "ETA, mátalos" y se regocijan de las muertes que causan sus gudaris: y llaman a la familia del muerto para reírse. En un país como éste era tradicional no alegrarse de la muerte ajena o, por lo menos, no decirlo: la hipocresía es, a veces, un buen comportamiento. Yo no me he alegrado nunca de la muerte de nadie, y por un cierto sentimiento que en mi infancia se llamaba sport (el deporte de hoy no tiene nada que ver) o hasta fair play (en mi infancia se metía en España el inglés de Inglaterra; ahora, el de Estados Unidos) he sentido muchas veces una indiferencia política o social, nunca humana, por algunas de ellas, porque no varían el desarrollo de las opciones que defienden. Ha sido así. Lo pienso también en este caso: no va a cambiar nada. Quizá va a recrudecer. Van a añadir los muertos a sus mártires: a la causa, al santoral, a la beatificación laica.

Pero me coloco en los viejos cuentos del diablo en los que éste daba a elegir a su víctima entre las muertes de una persona u otra. Cuando era niño, bajo la educación sentimental, decía que yo hubiera elegido la mía. Luego, en la vida real, muchas veces he pensado que daría mi vida por la de algún condenado en el hospital. Pero no tenía mérito, mi vida ya tenía poco valor, sobre todo para mí, y además la iba a empobrecer mucho más la muerte del otro. Viejas, inútiles historias: sólo como ejemplo de que en la elección de estas muertes no elegiría hoy la mía, sinceramente, pero sí la de los que han muerto en lugar de aquellos otros, quienes fueran, a quienes iba dirigida la bomba. Unos seres que hoy o mañana morirían. Inocentes, decimos, y todos lo son cuando se les mata.

(No sé si habrán matado ya, o habrá muerto de sus palizas antiguas, el joven kurdo a quien la policía española sacó del hospital donde le iban a operar y devolvió a Turquía. No estoy muy seguro de que ésta sea la manera democrática del orgullo de Aznar de combatir al terrorismo por primera vez con métodos democráticos; ni de las nuevas declaraciones de que la Ley de Extranjería es la más adelantada de Europa. Pero éstas son otras historias).

Más acción y menos palabras
Pablo Sebastián La Estrella 9 Agosto 2000

Seguimos a la espera de las medidas e iniciativas del Gobierno ante la oleada terrorista. No hace mucho que Aznar advertía seriamente a ETA y a su entorno con unas medidas o acontecimientos que serían motivo de preocupación para la banda terrorista y sus aliados. Hasta el día de ayer no tenemos noticias de esas medidas.

Ayer mismo el presidente del Gobierno anunciaba una declaración sobre el tema terrorista y a última hora sus portavoces, una vez conocido el atentado del empresario de Zumaya, José María Korta, empezaron a decir que no había que esperar nada extraordinario sino una nueva condena del terrorismo. Así fue. Aznar volvió a pedir firmeza, paciencia y resistencia. Pero no dijo nada más.

Conviene recordar ahora cuando gobernaba Suárez como sus ministros le presionaban para que saliera a hacer una declaración ante los graves atentados de ETA. Al parecer el ex presidente, tras el grave atentado de Hipercor, le dijo a algunos de sus ministros: "Si salgo ahora y hago una declaracion y mañana ETA pone otra bomba de este nivel, ¿qué voy a decir despues?".

Algo así le esta pasando a Aznar. Muchas palabras, muchas declaraciones, tensiones con el PSOE, como la que se produjo tras su declaración a las puertas de Marivent y enfrentamiento total con el PNV, partido que no parece dispuesto a doblegarse frente a los ataques directos del gobierno del PP.

Hemos llegado a un punto en el que al Gobierno se le exigen resultados. Resultados políticos, liderando a todas las fuerzas democráticas y arreglando el Gobierno las relaciones con todos los partidos democráticos y sus relaciones con el Gobierno vasco. Este pacto, que incluye al PNV, debe ser iniciativa de Aznar y su gobierno y no el resultado de una rendición del PNV porque eso nunca funcionará.

Y hace falta una acción policial contundente y eficaz. Y la colaboración de Francia que por lo que se ve está de vacaciones. Sobran las palabras, sobra la altanería y sobra la tensión que este gobierno está produciendo innecesariamente entre las fuerzas democráticas. Así, no se va a ninguna parte. Así vamos de declaración en declaración.

¿GUERRA? ¿QUÉ GUERRA?
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS  La Voz de Galicia 9 Agosto 2000

Venimos oyéndolo desde hace varios meses. Al principio como un pensamiento que sólo unos pocos se atrevían a expresar, temerosos casi todos de que, en su misma verbalización, el fantasma pudiera acabar tomando cuerpo. Después, y poco a poco, como un temor que haciéndose presente pretendía exorcizarse. 

Ahora ya como un clamor conscientemente ahogado por la necesidad de espantar una idea que produce escalofríos: en el País Vasco se camina a paso de gigante hacia un enfrentamiento civil de unos vascos (los nacionalistas) con los otros (los no nacionalistas). 

¡Pero no es cierto! Por más que existan muchas circunstancias que podrían acabar provocando ese terrible resultado, y por más que les guste hablar de guerra una y otra vez a los compinches de los que siembran el terror pistola en mano, en el País Vasco no ha habido ni habrá guerra porque así lo han decidido los únicos que tienen en sus manos evitar que aquella estalle finalmente: las víctimas de los pistoleros y del mundo ideológico y político que los ampara y justifica. 

Porque no hay guerra cuando la violencia se practica sólo desde un lado, el de ETA y sus amigos: sólo ETA pone bombas y sólo ETA dispara a ciudadanos indefensos por la espalda. 

Sólo la parda muchachada de Jarrai quema cajeros automáticos y viviendas y automóviles de representantes democráticos del PSOE y del PP. Y sólo los políticos de EH se niegan a condenar un día sí y otro también a quienes han colocado en el mortífero objetivo de sus armas a todos los que se niegan a aceptar la imposición fascista de sus letales delirios patrióticos. 

No, eso no es guerra. No lo es porque, más allá de los constantes llamamientos a la calma de los partidos democráticos, las víctimas han sabido contener su ira y su terror y responder a la violencia exigiendo pacíficamente el cese de la misma. 

Porque las víctimas, con una infinita serenidad y valentía, que contrasta con la canallería criminal de los cobardes que disparan en la nuca a quienes sólo pasean tranquilamente por la calle, han sabido contestar con una paciencia y una esperanza inagotables a la presión del espeso entramado criminal que ETA ha generado en un país que, pese a ella, ha conseguido resistir sin doblegarse... ni hacer guerra. 

No, no hay guerra. Pues no puede llamarse así aquella situación donde unos ponen los muertos y otros, las pistolas. Eso no se parece a la guerra para nada. Eso es sólo tiro de pichón.

Acostumbrarse a la anormalidad
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 9 Agosto 2000

El asesinato del presidente de la patronal guipuzcoana, la muerte de cuatro etarras que pretendían horas antes otra masacre en Bilbao y la explosión de un coche-bomba más en el centro de Madrid, con su secuela de víctimas, son tres sucesos atroces que en otro momento habrian conmocionado a la sociedad española. Hoy son tres noticias más dentro del habitual parte informativo sobre el acelerón terrorista promovido por la banda etarra y, dígase lo que se diga, respaldado hasta la fecha por los partidos que firmaron con ETA el Pacto separatista de Estella y que siguen uncidos a ese proyecto totalitario del que los crímenes etarras son la vanguardia y el modelo de futuro soberano. Soberanamente salvaje y soberanamente invivible, incluso para los que se creen a salvo de los verdugos por colocarse enfrente de las víctimas. Sin embargo, ni estas atrocidades ni las que pueda cometer la enloquecida banda etarra en el futuro van a cambiar la idea que del terrorismo tienen la mayoría de los vascos y la inmensa mayoría de los españoles. El terrorismo tiene perdida esta guerra de bombas y de nervios. La tendrá más perdida cuanto más rápido nos acostumbremos a este periodo de excepcional violencia; por paradójico y terrible que suene, cuanto antes nos acostumbremos a la anormalidad. Es evidente que ETA aprovechó la tregua-trampa para rehacer toda su estructura y es también lógico que la policía vaya deteniendo etarras a medida que los atentados, fallidos o no, vayan dejando pistas. La realidad es sórdida y brutal, pero ese es el terreno elegido por los criminales y, aunque no sólo, también en ése deben ser derrotados, si es que la democracia y la propia nación española quieren salir triunfantes de esa prueba interminable y extenuante, pero, por supuesto, no invencible.

¿Es posible acostumbrarse a la anormalidad? Naturalmente. Será difícil, tristísimo, deprimente, lamentable, pero si el ser humano se acostumbra a la guerra y hasta a la barbarie más atroz, ¿cómo no va a acostumbrarse a luchar contra los bárbaros en defensa de su libertad, de sus valores, de sus instituciones más queridas? España lleva cien años luchando contra el separatismo vasco en sus diferentes variantes: teocracia racista, racismo clerical, xenofobia autoritaria y, desde hace treinta años, leninismo racista o marxismo xenófobo, esa mezcla de lo peor del comunismo y del nazismo que representa ETA. ¿Puede esa banda vencer a un Estado democrático integrado en la Unión Europea? Solo si en ese Estado se admite la derrota de sus valores, lo que ciertamente esta muy lejos de suceder. Hemos pasado ya por todas las fases posibles de la claudicación, desde el golpismo hasta el aburrimiento, desde la sumisión ideológica de la izquierda ante el nacionalismo hasta la tentación de ciertas instituciones como la iglesia vasca de sumarse al bando nacionalista como el viejo clero trabucaire se sumó al carlismo contra los liberales vascos y españoles. No hemos superado definitivamente todas esas amenazas y tentaciones, pero ni el golpismo ni el izquierdismo acomplejado ni la cobardía criminógena del nacionalismo supuestamente moderado van a ser tan fuertes como lo han sido en décadas pasadas. España es una realidad limitada, pero más sólida de lo que muchos creen y muchísimo más de lo que algunos quieren creer.

El terrorismo juega con la debilidad del sistema democrático y con la cobardía de una sociedad llena de bienes materiales que no quiere ver en peligro. A cambio, se supone que estaría dispuesta a suicidarse. Pero la historia moderna prueba que esto no es así y que lo será mucho menos en el futuro. La resistencia contra el nacionalismo antiespañol no mengua, sino que crece con el desafío terrorista. La primera víctima de la recrudecida criminalidad etarra será su acobardado y miserable cómplice: el PNV de Arzallus, Egibar y compañía, integrando en la compañía a EA e Izquierda Unida, acólitos de su rendida sumisión al terrorismo. Pueden morir en los próximos días, meses y años muchos amigos de la libertad. Decenas, cientos, miles. También morirán muchos terroristas y muchos más se pudrirán en las cárceles. ETA durará lo que dure. España no es, no puede ser ni aspira a ser eterna, pero mientras represente, como representa hoy, la causa de la libertad, seguro que va a durar mucho, muchísimo más. No es normal la libertad. Es tan duro como hermoso conseguirla y aún más difícil conservarla porque tiene, siempre ha tenido, feroces enemigos. Pero muchos vascos y españoles estamos acostumbrados a defenderla. Y tras cada atentado, tras cada crimen, tras cada bomba, más decididos a hacerlo. Precisamente porque no nos acostumbraremos nunca a que una pandilla de salvajes nos impongan su tiranía seremos capaces de acostumbrarnos a la anormalidad de que la noticia diaria sean, no sabemos por cuánto tiempo, los crímenes etarras. Lo normal, cuando los delincuentes atentan contra la vida, es respaldar al Gobierno legítimo para que los persiga y agruparnos aún con más fuerza en torno a las instituciones que ellos quieren derruir, empezando por nuestra libertad, nuestra primera institución, nuestra primera y ultima nación.

¿Cuántos muertos más necesitan Arzallus e Ibarreche para romper el Pacto de Estella 
La banda terrorista asesina al presidente de los empresarios guipuzcoanos en Zumaya y coloca un coche bomba en Madrid que causa un herido grave y diez leves
- Aznar corresponsabiliza al PNV de la actual situación y le acusa de mantener el pacto con Otegui, que llamó «compañeros» a los cuatro etarras que murieron en Bilbao.
- En medios del PP aumenta la convicción de que los dirigentes del PNV no rompen con Estella porque tienen miedo a que Eta atente contra ellos.
El PNV sigue sin romper con EH en Estella
Ibarreche se limitó ayer a señalar que no colaborará en la estrategia de Eta de dividir a los vascos, mientras Arzallus mantuvo el mismo silencio cómplice de los últimos atentados
Ya son ocho los muertos desde el fin de la tregua. Que han venido acompañados de un recrudecimiento de la ofensiva etarra que se ha traducido en una veintena de atentados. Pero el Partido Nacionalista Vasco mantiene el Pacto de Estella y no ha dado tampoco por roto su acuerdo con EH en el Parlamento de Vitoria. Su respuesta han sido declaraciones equiparando a Eta y al PP, advirtiendo de que HB es necesaria o criticando el «fracaso policial» del Gobierno de Aznar. Sólo se ha atrevido a marcar alguna distancia con la formación «abertzale» en relación a los pactos municipales.
Carmen Morodo - Madrid .- La Razón 9 Agosto 2000

Sigue vigente el acuerdo que el PNV firmó el 13 de septiembre de 1998 en Estella, con EH y EA, con vistas a la superación del marco estatutario y constitucional a través de la llamada asamblea de electos vascos o «Udalbiltza», y sobre la base de una situación, decían entonces, de ausencia de violencia.

    También continúa en vigor el pacto de legislatura de peneuvistas y «abertzales» en el Parlamento de Vitoria. Un pacto que hasta ahora ha servido, por ejemplo, para impedir que saliera adelante una resolución sobre violencia callejera o aprobar medidas en relación a «Udalbiltza».

    Con el pretexto de la tregua indefinida etarra, la dirección del PNV selló asimismo con EH un paquete de pactos municipales en todas las provincias vascas, así como para gobernar en las diputaciones de Vizcaya y Guipúzcoa. El partido que lidera Javier Arzallus sólo se ha atrevido a marcar distancias con respecto a la coalición batasuna en el nivel municipal... Y ello ha ido forzándose a golpe de nueva víctima y nuevo atentado etarra. Muertos y acciones terroristas que en los socios «abertzales» de legislatura del PNV no han provocado más que «repulsa».

    Éste es el balance, en lo que a acciones concretas se refiere, al margen de declaraciones públicas, del lado nacionalista. En el otro, están las ocho víctimas mortales, la veintena de atentados, los coches-bomba y los paquetes contra periodistas.

    Ayer mismo, el «lendakari», Juan José Ibarreche, valoró desde Bruselas el último asesinato de los terroristas, el del empresario José María Korta. Lo hizo en parecidos términos a los empleados cuando Eta mató de un tiro al concejal del PP en Durango, Jesús María Pedrosa; al edil del PP en Málaga, José María Martín Carpena; o al ex gobernador civil de Guipúzcoa, Juan María Jáuregui.

    En concreto, esta vez se limitó a mostrar su condena y a dejar claro que no va a colaborar con la estrategia de confrontación de Eta de dividir a los vascos. En ese sentido, pidió a la organización terrorista que «no siga tratando de engañar a nadie», y garantizó que él, desde el ejercicio de su responsabilidad política, no participará en esa «estrategia de confrontación» que persiguen los violentos.

    Ocuparon lugar también en su discurso los sentimientos de condolencia hacia la familia del presidente de la patronal guipuzcoana Adegi, así como términos como el de «cobarde», o «propio de alimañas», al referirse a la escalada etarra.

    A lo que no hizo esta vez tampoco mención fue a Estella, a las relaciones de su partido con Euskal Herritarrok, a la situación en que se encuentra el Gobierno vasco o a la conveniencia de un posible adelanto electoral, como reclaman tanto los populares como los socialistas.

    En este contexto, que podría describirse como de pacto PNV-EH congelado parcialmente, pero no roto, lo que no han escaseado han sido las declaraciones políticas de los principales dirigentes peneuvistas. Con un elemento en común, la crítica a la política antiterrorista del Gobierno y el ataque personal al ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, además de al jefe del Ejecutivo, José María Aznar. Un Aznar que comenzó exigiendo al PNV un «cambio de rumbo» radical en la política vasca. No obtuvo otra respuesta que la del enrocamiento de los nacionalistas en sus posturas soberanistas e independentistas.

    En este ambiente de atentados, amenazas y presiones, uno de los silencios más clamorosos ha sido el del propio presidente del PNV, Javier Arzallus. Nunca ha estado presente en el momento de la acción terrorista, cuando había que condenar el asesinato o el coche-bomba. Su salida a escena ha tenido siempre lugar «a posteriori», y en un escenario bien elegido, un mitin, convenientemente escoltado por los afines y con el aplauso garantizado, o una entrevista con algún medio de comunicación de los del partido.

    De sus últimas apariciones, queda su equiparación entre Eta y el PP. Era 31 de julio, y el dirigente peneuvista sostenía que la política del Gobierno y los asesinatos de la banda se «necesitan» y se «alimentan» mutuamente. Días antes, el 17 de ese mismo mes, Arzallus acusaba a Aznar de «no dejar resquicio a otros que creen que el problema se puede solucionar siguiendo el ejemplo de Irlanda».

    Mismos argumentos han empleado algunos de los que van en su camarilla. Ahí está Joseba Eguíbar y su utilización de la actuación policial como escudo para defenderse de la escalada violenta. Eguíbar también ha sido el encargado de dejar clara la vigencia de los acuerdos que su partido mantiene con EH.

    El pasado sábado, aclaraba la interdependencia que existe entre su formación y el partido que encabeza Arnaldo Otegui al decir que «el PNV necesita a HB y HB necesita al PNV».

    El premio a estas declaraciones llegó el domingo, cuando Otegui anunció que Eta no atentará contra el PNV y EA debido a que éstos no son considerados «enemigos de Euskal Herria» sino simples «rivales políticos», no como el PP y el Partido Socialista.

Gritos de «San Gil vas a morir» en una manifestación de proetarras
SAN SEBASTIÁN. ABC 9 Agosto 2000

La respuesta de los proetarras a la muerte de cuatro miembros de la banda terrorista cuando preparaban un atentado no se ha hecho esperar. Un grupo de manifestantes recorrió ayer las calles de San Sebastián y profirió gritos de amenaza contra la presidenta del PP en Guipúzcoa: «María San Gil, vas a morir». La capital donostiarra volvió a sufrir acciones de violencia callejera. 

Varias decenas de personas que participaban ayer en una manifestación en San Sebastián en protesta por la muerte de cuatro miembros de ETA en Bilbao amenazaron de muerte a la presidenta del Partido Popular en Guipúzcoa, María San Gil, contra la que profirieron gritos de «María San Gil vas a morir», informa Efe.

A FAVOR DE ETA
La manifestación, que recorrió las calles céntricas de la ciudad, estaba encabezada por una pancarta con los lemas en euskera «Para que el pueblo vasco viva», «Gora ETA» y «Seguir adelante» y la sujetaban, entre otros, las concejalas de EH de San Sebastián Maider Aluztiza y Miren Zinkunegi.

Los manifestantes, que portaban ikurriñas con crespón negro, se concentraron en el Boulevard de San Sebastián, donde profirieron gritos de apoyo a ETA y las amenazas contra la presidenta del PP.

El concejal socialista donostiarra, Ernesto Gasco, reclamó ante estos hechos al presidente del Gobierno, José María Aznar, y al lendakari, Juan José Ibarretxe, que desarrollen «políticas de negociación» para que ETA «deje de matar» y lamentó la muerte de los cuatro miembros de ETA en Bilbao «si eso significa que va a morir más gente».

EN EL LUGAR DEL ATENTADO
La presidenta del PP de Guipúzcoa, María San Gil, se refirió al atentado que ayer costó la vida a José María Korta, hecho que demuestra que «aquí nadie se salva» pues «la ofensiva de ETA es a por todos y contra todos».

San Gil condenó el asesinato del presidente de Adegi y lo hizo en declaraciones a los periodistas en Zumaya, en el lugar del atentado, donde permaneció junto al senador popular Gonzalo Quiroga hasta que el juez ordenó el levantamiento del cadáver.

Consideró que cuando «alguien no mira nunca debajo de su coche» es porque «no se cree que pueda ser objetivo de ETA», pero advirtió de que «aquí, objetivo de ETA es todo aquel que, en un momento dado, dice que no está de acuerdo con su forma de actuar». «Algo habrá que hacer, porque si no el proyecto famoso de construcción nacional se va a convertir en un proyecto de destrucción nacional. Camino de ello vamos», señaló.

Ante esta situación, la presidenta del PP de Guipúzcoa abogó por «unirnos más que nunca todos los que estamos de acuerdo en una franja que no se puede atravesar, para rechazar contundentemente este tipo de actos de violencia, que no valen nada más que para destruir el país».

Mientras, a lo largo del día de ayer se sucedieron episodios de violencia callejera en el País Vasco, como el protagonizado en San Sebastián por un grupo de proetarras. Varios individuos que no han sido identificados cruzaron media docena de contenedores y prendieron fuego a uno de ellos, cuyas llamas fueron sofocadas por los Bomberos de la capital guipuzcoana.

Según informó el Departamento vasco de Interior, los hechos sucedieron sobre las dos de la tarde en la calle Aldamar, ubicada en la Parte Vieja donostiarra, donde un grupo de jóvenes protestaba por la muerte en Bilbao de cuatro miembros de ETA. Las mismas fuentes precisaron que no se produjeron ni heridos ni detenciones.

CONCENTRACIÓN DE EH
Por su parte, dirigentes de EH se concentraron desde primera hora de la mañana en el Instituto Anatómico Forense del hospital bilbaíno de Basurto, donde se encuentran los restos mortales de los cuatro etarras.

Entre otros, acudieron los miembros de la mesa nacional de HB Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Karmelo Landa, Juan José Petrikorena y los concejales de EH en Bilbao Dabi Alonso y Lander Etxebarria. También, el ex jefe de ETA y diputado de EH en el Parlamento vasco José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera». Decenas de simpatizantes colocaron numerosas ikurriñas con crespones negros.

ETA asesina de tres tiros en la nuca a un militar en Pamplona
Interior confirma que el fallecido es un subteniente del Ejército que se llama Francisco Casanova y tiene 47 años - Ya son nueve las víctimas de la banda terrorista tras el fin de la tregua
EL PAÍS DIGITAL, Madrid 9 Agosto 2000

ETA ha sumado esta tarde su novena víctima desde el final de la tregua y ha intensificado una ofensiva que en poco más de veinticuatro horas se ha cobrado dos vidas. Hoy, el subteniente del Ejército Francisco Casanova Vicente, de 47 años, ha sido asesinado de tres tiros en la nuca. A las tres y cuarto de la tarde, un pistolero le ha abordado en el garaje de su domicilio y le ha propinado tres disparos mortales. Los hechos se han producido en la localidad navarra de Berriozar, muy próxima a Pamplona.

Casanova, casado y padre de un niño y una niña de once y diecisiete años, estaba destinado en el cuartel de Aizoáin, población colindante a Berriozar. Allí había establecido su residencia hace diez años, cuando terminaron las obras de la urbanización Zortziko, situada en la calle Askatasuna, en la que hoy ha perdido la vida. A pesar de ser oriundo de la localidad navarra de Castejón, el militar, según sus vecinos, se había integrado perfectamente en Berriozar; incluso pertenecía a su grupo de jotas.

El subteniente formaba parte del Regimiento de Cazadores de Montaña "América" 66 en Aizoáin y según sus vecinos, que le han definido como a "una buena persona", nunca vestía de uniforme.

Francisco Casanova estaba destinado en el Regimiento de Cazadores de Montaña "América" 66 en Aizoain, cerca de Pamplona, y había alcanzado el grado de subteniente de la Escala Básica del Ejército de Tierra. El atentado se produjo a primera hora de la tarde en Pamplona, cuando el subteniente Casanova recibió dos tiros en la nuca, según las primeras informaciones.

Aviso a la Dya
La asociación de ayuda en carretera navarra Dya, que se personó en el lugar del atentado para atender al militar, ha informado de que el aviso de la nueva acción terrorista fue recibido a las 15,22 de esta tarde. Los servicios de emergencia no pudieron hacer nada por reanimar a Casanova, que murió en el acto víctima de los disparos.

El cuerpo sin vida del subteniente asesinado por ETA está siendo trasladado en estos momentos al Instituto Anatómico Forense del Hospital de Navarra, donde le será realizada la autopsia. El cadáver ha sido retirado entre los aplausos de muchos vecinos que se han congregado alrededor de la vivienda del militar.

A la zona, que se encuentra acordonada, se ha trasladado ya el delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribas. El ministro de Defensa, Federico Trillo, también ha interrumpido sus vacaciones para viajar a Pamplona.

La última vez que ETA asesinó en Navarra fue en mayo de 1998, cuando con el mismo sistema del tiro en la nuca segó la vida del concejal de UPN Tomás de Caballero.

El subteniente Casanova es la novena víctima mortal de ETA en lo que va de año y el segundo militar asesinado por la banda terrorista tras el fin de la tregua. El 21 de enero de este año, ETA reapereció en Madrid y acabó con la vida del teniente coronel del Ejército Pedro Antonio Blanco con un coche bomba.

El comando terrorista acechó a Korta durante una hora antes de activar el coche bomba
El industrial, nacionalista y partidario del diálogo con ETA, murió a las puertas de su empresa
A. INTXAUSTI / M. MARIN, San Sebastián El País 9 Agosto 2000

Los terroristas acecharon a su víctima durante cerca de una hora. Apostados en las proximidades de su empresa, esperaron a que el presidente de la patronal guipuzcoana, José María Korta, llegase a la puerta de su automóvil para apretar el botón que accionaba la bomba que habían instalado en otro coche. Su cuerpo quedó tendido en el suelo, destrozado. El atentado se produjo a las 12.20 a las puertas de su empresa, ubicada en el polígono industrial Gorostiaga, en Zumaia. Korta, nacionalista y partidario del diálogo con ETA, tenía 52 años, estaba casado y era padre de tres hijos.

La organización terrorista se cebó ayer con el empresariado vasco, en la persona de una de las figuras que más se ha destacado públicamente en su apuesta por el diálogo con ETA. Actuó nuevamente con una asombrosa frialdad calculada; sus activistas conocían a la perfección los movimientos del presidente de Adegi, un trabajador nato y dedicado en cuerpo y alma a su empresa. No tuvieron más que seguirle, intuir el momento más oportuno, activar el mando a distancia para explosionar el coche bomba y huir, sabiéndose seguros.

Como cada día, Korta acudió ayer temprano a su puesto de trabajo. El industrial no llevaba escolta, convencido de que un hombre como él, un empresario hecho a sí mismo, euskaldún y nacionalista, jamás sería objetivo de la organización. "Uno llega a pensar que lo que quieren matar es el diálogo", lamentaba un importante empresario de Guipúzcoa. "Hace una semana asesinaron al ex gobernador civil, Juan María Jáuregui, favorable al diálogo y hoy han matado a un empresario que siempre se ha destacado por lo mismo". La última vez fue hace tres semanas, en la reunión que mantuvo con el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe, tras el atentado frustrado contra un pequeño empresario de Ordizia.

Korta tenía prevista ayer una comida de trabajo y alrededor de las 12.15 se despidió de sus compañeros y empleados. Minutos antes había mantenido una conversación con un responsable de seguridad que había acudido a las instalaciones para solventar un problema técnico. Trataba de solucionar el fallo en una tarjeta magnética que no le funcionaba. Salió de la empresa y poco después, la veintena de trabajadores, entre ellos su hermano, Javier, escucharon un estruendo. Hubo quien pensó en un fallo en el transformador; otros temieron lo peor e intentaron salir al exterior. En esos momentos de confusión siguieron las detonaciones y se quedaron apostados tras los cristales de la nave.

Para entonces el cuerpo de José María Korta se encontraba ya junto a los amasijos de hierro de su vehículo. Un empleado de la empresa Construcciones Irigoyen -cercana al lugar del atentado- fue el primero que acudió en su auxilio. Trató en vano de reanimarle hasta la llegada de los servicios medicalizados que no pudieron hacer nada por salvar su vida.

La onda expansiva le alcanzó de lleno. Sólo el río Urola separa el lugar del atentado del punto donde se encontraban los activistas, por lo que desde allí pudieron vigilar los pasos del empresario. Y justo cuando su víctima abría la puerta del vehículo, accionaron con un mando a distancia la bomba que habían preparado y colocado al menos una hora antes en un coche estacionado junto al de José María Korta.

El vehículo, un Fiat Tipo con matrícula de San Sebastián cargado de 15 kilos de dinamita tipo titadine, del mismo tipo de la sustraída en Bretaña, fue robado el pasado jueves en Legazpia. El cuerpo del presidente de la patronal guipuzcoana quedó tendido en el suelo durante casi cuatro horas -hasta las 16.10- a las puertas de la empresa familiar. Sólo entonces el juez ordenó el levantamiento del cadáver y se acallaron las voces de familiares y amigos indignados por la tardanza.

Los testigos del suceso recuerdan vagamente haber visto a un hombre de estatura y complexión mediana con rasgos imprecisos a la hora en la que los terroristas colocaron la bomba. Se desconoce cuántas personas participaron en el atentado. La Ertzaintza, que acordonó la zona durante varias horas, analizaba ayer el contenido de las cintas de las cámaras de seguridad de la empresa para tratar de identificar a los autores del asesinato.

Las escenas dramáticas que se suceden después de cada atentado volvieron a ofrecer ayer una estampa sobrecogedora. Los amigos de la infancia de José María Korta buscaban el consuelo mutuo. Unos lloraban, otros simplemente callaban.

El polígono Gorostiaga vio alterada su rutina. Es un espacio apenas transitado y mucho menos en el mes de agosto. Se encuentra en una explanada de uno de los meandros que hace el río Urola a su paso por Zumaia. Los terrenos se recalificaron como suelo industrial hace pocos años, en un proyecto impulsado precisamente por José María Korta, para ubicar empresas de la zona y reactivar la economía de la comarca, como recordó el alcalde de la localidad, Ricardo Peña (PNV). Sólo hay cinco pabellones, dos de ellos en construcción.

Korta, que da trabajo a 80 personas, se dedica a la fabricación de componentes industriales. Todos los empleados de las industrias de la zona fueron desalojados. "No, no queremos hablar", afirmó un trabajador ante la pregunta de un periodista. "¿Hay mejor respuesta que el silencio?", contestó.

"Nos van a matar a todos"

Los amigos y compañeros de José María Korta estaban ayer rotos por el dolor. Uno de ellos lloraba, agarrado a un árbol, recordando a quien había sido su amigo. Un llanto del que se hacían eco los empresarios que se acercaban hasta el polígono Gorostiaga, de Zumaia.

El rostro de José María Ruíz-Urchegui, secretario general de Adegi, la patronal guipuzcoana, estaba desencajado cuando trasvasó el cordón policial y se acercó hasta donde se encontraba su amigo. ETA intentó precisamente matarle en 1996. La bomba que colocó entonces en los bajos de su coche, en San Sebastián, causó heridas graves a uno de sus familiares.

Otros industriales decían que lo único que desean en estos momentos es coger las maletas y marcharse a Andalucía a vivir. "¿Para qué vamos a seguir luchando? Pienses lo que pienses, te matan igual. En este país no se puede vivir y lo único que quieren esos de ETA es matarnos a todos", aseguraba un amigo de la infancia de la víctima y propietario de una empresa cercana a la de Korta.

Un representante de los trabajadores del fallecido leyó un comunicado en el pleno celebrado en Zumaia. Los empleados se dirigieron directamente a ETA para preguntarle por qué ha matado "a José Mari" y "qué gana con ésto Euskal Herria". Los operarios ofrecieron ayuda a la viuda y los familiares del asesinado.

La Fiscalía de Bilbao se querella contra Otegi por apología del terrorismo
Rajoy pide al Fiscal General que actúe contra Otegi por apología del terrorismo 
- La presidenta del PP en Guipúzcoa, María San Gil, ha denunciado a dos concejalas de HB por amenazas de muerte
AGENCIAS El Mundo 9 Agosto 2000

MADRID .- La Fiscalía de Bilbao ha presentado una querella criminal contra el portavoz de Euskal Herritarrok, Arnaldo Otegi, por el delito de apología del terrorismo en relación con las declaraciones que realizó ayer, cuando calificó de «compañeros» y «patriotas vascos» a los cuatro presuntos etarras fallecidos en la capital vizcaína en un vehículo cargado de explosivos.

Otegi declaró ayer que los presuntos etarras fallecidos eran «jóvenes patriotas e independentistas que han luchado por su país» y agregó tras ello que «vamos a conquistar el futuro de este país luchando».

Petición al Fiscal General del Estado
El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, considera que el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, debería intervenir por las declaraciones del portavoz de HB, Arnaldo Otegi, sobre la muerte de cuatro presuntos miembros de ETA en una explosión en Bilbao. En declaraciones a la COPE, Rajoy ha manifestado que «lo que dijo ayer Otegi me pareció lisa y llanamente un delito» y ha agregado que «fue un caso de apología del terrorismo clarísimo».

Al preguntarle por la posición del PNV, Mariano Rajoy ha reconocido que «las últimas actuaciones y declaraciones de la cúpula directiva» de este partido «no invitan a ser excesivamente optimistas», si bien ha recordado que «hubo un momento en la lucha antiterrorista en el que al mundo de ETA se le pusieron las cosas muy difíciles».

«Eso era cuando estábamos todos unidos y todos afirmábamos la validez del Estatuto de Guernika y afirmábamos con rotundidad que no se podía negociar con ETA», ha dicho el vicepresidente, quien ha señalado que «hubo algunos éxitos muy importantes», como el cierre del diario Egin, el encarcelamiento de la Mesa de HB o el desmantelamiento de la cúpula económica de la banda terrorista.

«Y además se hizo dentro de la ley y del Estado de Derecho», ha subrayado Rajoy, quien ha explicado que «lo que sucede es que cuando el PNV decidió cambiar de aliado y de discurso, legitimó en cierta manera el fin político de ETA».

El PNV «dificulta» la lucha contra ETA
«El PNV está en esa esquizofrénica situación y sería deseable que algunas personas lúcidas, que sin duda alguna hay, pudieran imponer su línea», porque «esta situación del PNV dificulta muchísimo la lucha antiterrorista», ha añadido.

Asimismo, ha recordado que el estatuto vasco confiere a esta región «la mayor autonomía del mundo» y ha asegurado que los ciudadanos vascos se encuentran ahora con que tienen un gobierno que «dice que no le vale el Estatuto ni la Constitución, sino que lo que vale es la apuesta soberanista».

A su juicio, hay muchos ciudadanos que sí quieren el actual marco, y «tienen derecho a tener su propia alternativa política», y «algunos se la presentamos».

El PP y el PSOE, unidos frente al terrorismo
Rajoy ha negado la existencia de fisuras en materia antiterrorista entre el PP y el PSOE y aseguró que «haremos cuanto esté en nuestras manos para recuperar la unidad de las fuerzas políticas democráticas y para que dentro del Estado de Derecho podamos plantar cara de manera definitiva a este problema».

Sin embargo, ha avisado de que no se puede «bajar la guardia y perder la confianza en que al final, la ley, los derechos individuales, el Estado de Derecho y la voluntad democrática de la inmensa mayoría de los vascos y españoles acabará imponiéndose».

Querella también en San Sebastián
Por otro lado, según fuentes del Ministerio de Justicia, la Fiscalía de San Sebastián prepara la presentación de otra querella, en esta ocasión por el delito de amenazas, contra las personas que gritaron a la presidenta del PP guipuzcoano, María San Gil, la frase «San Gil vas a morir».

Esta es la segunda vez que San Gil denuncia por amenazas de muerte contra su persona, ya que la semana pasada puso una contra cuatro aberztzales, que también la insultaron en una concentración.

«No se puede aguantar ni una más, que se atrevan a liderar una manifestación, al margen de los gritos de Gora ETA, que creo que también son denunciables, donde me digan que voy a morir», ha afirmado.

Además, San Gil ha criticado a los jefes superiores de la policía autónoma porque a su juicio no permiten intervenir a los ertzainas en estos casos.

Los empresarios de Guipúzcoa advierten a ETA de que no van a abandonar Euskadi
Alaban la figura de Korta por su capacidad para haber creado una empresa competitiva
AURORA INTXAUSTI, San Sebastián El País 9 Agosto 2000

Con dolor pero con firmeza los empresarios guipuzcoanos le dijeron ayer a ETA que no se van de Euskadi, que seguirán en su tierra sin caer en el desánimo. "El mejor homenaje que le podemos hacer", aseguraron sus compañeros, "es el de seguir cada uno en el mismo puesto trabajando". José María Korta Uranga, que fue recientemente reelegido presidente de Adegi, era un hombre respetado en el mundo empresarial por su tesón y por su capacidad para haber creado una empresa partiendo de cero. Y dijeron que recordarán siempre a quien ha dado la vida por los industriales de Guipúzcoa.

El secretario general de la patronal guipuzcoana, Adegi, José María Ruíz de Urchegi, arropado por representantes de todas las asociaciones de empresarios vascas, dijo ayer que no entienden a quien mata y a quien les apoya. Les dijo a los terroristas y a sus simpatizantes que "están pretendiendo construir un país desolado. Desde la muerte el dolor y el asesinato. Sin empresas, sin proyectos, sin empresarios y sin convivencia". Sin embargo, los empresarios advirtieron a ETA de que, pese al dolor por la pérdida de un amigo y compañero, no van a caer en el desánimo que ellos pretenden.

Adegi dijo de su presidente que era "un ejemplo paradigmático del empresario vasco. Consiguió de la nada poner en marcha una empresa familiar que está compitiendo con los mejores de su sector en los mercados internacionales".

Korta SA, que fabrica husillos a bolas en Zumaia, estudia la viabilidad de expandirse a Estados Unidos y abrir una delegación. Este año el industrial había logrado uno de sus objetivos, inaugurar una planta en el polígono Gorostiaga. José María Korta había cursado estudios en Brighton y Ginebra y hablaba cuatro idiomas.

El empresario que ETA asesinó, según sus compañeros, era "un hombre bueno, un trabajador incansable, una persona comprometida con su país que defendía el diálogo y que procuraba ponerse en el lugar del otro".

No era fácil hablar ayer con los empresarios de Guipúzcoa. Saben que con la muerte de su compañero ETA ha cumplido su amenaza y la sienten más cerca. Ayer más que nunca supieron el coste de negarse a pagar el impuesto que la organización terrorista les exige.

La patronal vasca, Confebask, reafirmó su compromiso con la sociedad vasca, "compromiso que precisamente constituye uno de los legados que con más fuerza nos ha dejado el propio José María Korta", según señaló a través de un comunicado. Expresó su "inmenso dolor y tristeza" por el "durísimo golpe" que ha supuesto el asesinato del presidente de Adegi y lo calificó de acto "bárbaro, sanguinario e injustificable", con el que "los violentos tratan de sembrar el sufrimiento y el desánimo de la maltrecha sociedad vasca de forma directa en uno de sus colectivos más significados, el colectivo empresarial".

Confebask destacó del empresario asesinado por ETA que era "una persona sencilla, comprometida y fiel a sus convicciones que se ha caracterizado siempre por su afán de servicio al colectivo empresarial guipuzcoano al que tan digna y eficazmente representaba".

Por su parte, el Círculo de Empresarios Vascos, un foro que agrupa a ejecutivos de las mayores corporaciones económicas y financieras del País Vasco, instó a todos los partidos democráticos a restablecer su "ideario ético" frente a quienes no respetan los derechos humanos o no condenan los actos que los violentan.

Este colectivo llamó a los partidos democráticos a "hacer valer toda la fuerza del Estado de Derecho y la legitimidad de las instituciones frente a todos aquellos que intentan violentar nuestra amable convivencia". Expresó la consternación y repulsa por el asesinato de Korta, "una persona de bien y un empresario vasco comprometido con su país, su sociedad y con la función social de unos empresarios que no hacen sino contribuir de forma civilizada al progreso de Euskadi".

En su opinión, está claro "desde hace mucho tiempo" que ETA pretende la "destrucción de nuestro marco de convivencia democrática asesinando, extorsionando y ejerciendo una violencia que es anacrónica e intolerable en cualquier sociedad moderna".

José Elorrieta, secretario general de ELA, el sindicato nacionalista mayoritario en el País Vasco, se unió a las condenas del asesinato de Korta y aseguró que la violencia de ETA es una vía equivocada y rechazable, informa Europa Press. Elorrieta mostró su consternación y solidaridad con la clase empresarial y dio el pésame a la familia del presidente de la patronal guipuzcoana.

Zumaia homenajea en el más escrupuloso silencio a la última víctima mortal de ETA
Sus vecinos podrán despedir a Korta en la capilla ardiente instalada en el Ayuntamiento
M. M., San Sebastián El País 9 Agosto 2000

El silencio invadió Zumaia. Los vecinos de José María Korta cerraron las puertas de los comercios y los establecimientos hosteleros para rendir homenaje a la última víctima mortal de ETA. Sólo salieron a la calle para secundar la llamada del Ayuntamiento. Centenares de zumaiarras se concentraron en la plaza del Magnolio en repulsa por el atentado y para exigir la paz. Familiares y amigos velaron el cadáver en la capilla ardiente instalada en el consistorio, que hoy se abrirá al público a las nueve de la mañana. Los funerales se celebrarán a las siete de la tarde en la parroquia de San Pedro Apóstol.

Los vecinos de Zumaia escenificaron ayer la unión que tanto reclaman los partidos para hacer frente al terrorismo. La localidad costera ofrecía a primeras horas de la tarde la imagen de un pueblo fantasma, habitado sólo por políticos y medios de comunicación. A las dos horas de conocerse la noticia del asesinato de José María Korta, los propietarios de comercios, bares y oficinas bajaron las persianas y se retiraron a sus domicilios en señal de duelo.

Korta era un hombre respetado y querido en su pueblo. El empresario se destacaba por participar activamente en la vida del municipio. De hecho, el pasado sábado conducía el coche escoba de la prueba ciclista infantil que se celebró en la localidad. Su muerte alteró de forma radical la rutina del pueblo.

Los vecinos sólo tomaron las calles para decirle en silencio a ETA que repudian esta nueva muerte. La concentración, que duró 15 minutos, reunió a centenares de personas que respaldaron con su presencia a varios miembros de la familia Korta y afiliados de Adegi, todos visiblemente afectados.

Entre los asistentes se encontraban el alcalde, Ricardo Peña (PNV), y ediles de su partido, del PSE-EE y de EA, que portaban dos pancartas con los lemas, en euskera, Necesitamos la paz y A favor de la paz. Unámonos por la paz. El silencio fue unánime, no se escucharon las voces disidentes que suelen producirse en actos similares. Sólo se rompió con la fuerte ovación que dedicaron a Korta al finalizar el acto.

En la concentración de ayer se encontraron desde el presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, hasta el portavoz del PNV, Joseba Egibar; el coordinador de Elkarri, Jonan Fernández, o el secretario de ELA, José Elorrieta, así como varios miembros del gabinete de Juan José Ibarretxe. También participó el presidente de Confebask, Román Knörr, quien anunció que no dejarán de trabajar por Euskadi: "Este país no es nada sin una clase empresarial que ha sabido superar momentos dificilísimos. Que sepan los señores de las bombas y las pistolas y los mentores de esa gentuza que vamos a seguir adelante".

La concentración de Zumaia fue la más sentida, pero no la única en contra de la violencia. En Vitoria, la viuda del dirigente socialista también asesinado Fernando Buesa, Natividad Rodríguez, se sumó al acto de repulsa en el que participaron más de medio millar de ciudadanos.

La capilla ardiente de Korta se instaló en el Ayuntamiento de Zumaia. Pero sólo los familiares y amigos más cercanos pudieron velar su cadáver, recibido con aplausos por los congregados en torno al edificio consistorial. Entre ellos, el propio lehendakari, que llegó de Bruselas pasadas las diez de la noche y se fundió en un abrazo con el secretario general de Adegi, José María Ruiz-Urchegui, y el diputado general de Guipúzcoa, Román Sudupe.

El velatorio se abrirá hoy al público a las 9.00 y el funeral se celebrará a las 19.00 en la parroquia de San Pedro Apostol. Posteriormente se ha convocado una manifestación que recorrerá el municipio. En San Sebastián, la plataforma ¡Basta Ya! ha hecho un llamamiento a la sociedad para que secunde la convocatoria de protesta en la plaza de Gipuzcoa (20.00). La concentración se desarrollará en silencio ante una pancarta con el lema Libertad. ETA kanpora (ETA fuera).

Los simpatizantes de ETA causan en Bilbao y San Sebastián numerosos altercados
Bilbao EL PAÍS 9 Agosto 2000

La frenética jornada de ayer en Euskadi originó diversos incidentes y sabotajes en las calles de varias localidades. En Bilbao, tres jóvenes que causaron desórdenes fueron detenidos por la Ertzaintza por la noche. Uno de los arrestados llegó a agredir a un ertzaina. Los alborotadores trataron de quemar un autobús, aunque el propio conductor apagó las llamas con un extintor. En San Sebastián, los simpatizantes de ETA quemaron un autobús y lanzaron gritos y objetos contra manifestantes pacifistas que pedían la disolución de la banda terrorista. Los altercados prosiguieron.

Un autobús urbano sufrió daños en las lunas y un pequeño fuego fue sofocado con un extintor en el transcurso de los incidentes registrados en Bilbao por grupos que protestaban por la muerte anoche de cuatro presuntos miembros de ETA. Un total de tres personas han sido detenidas por su presunta participación en los diferentes incidentes producidos en la capital vizcaína. El intento de quema del autobús tuvo lugar en la plaza de San Nicolás a las 21.10 horas cuando un grupo de jóvenes encapuchados comenzó a apedrearlo y, tras obligar a sus ocupantes a desalojarlo, arrojó y prendió líquido inflamable en el interior. El propio conductor del autobús apagó con un extintor el fuego, que afectó a la parte delantera del vehículo.

Además, en el Casco Viejo y en otras zonas de Bilbao se produjeron cruces de contenedores y enfrentamientos con agentes de la Ertzaintza, que efectuaron varias cargas.

A todos los detenidos se les acusa de desórdenes públicos y a uno de ellos también se le imputa un delito de atentado contra la autoridad al agredir a un agente policial.

Similares incidentes ocurrieron en San Sebastián. Varios encapuchados incendiado anoche otro autobús urbano en la capital guipuzcoana que quedó completamente calcinado, informaron fuentes de la Ertzaintza. El sabotaje se produjo a las 23.50 horas en la calle Miracruz, en el barrio donostiarra de Gros, cuando varios encapuchados arrojaron artefactos incendiarios contra el autobús articulado de la Compañía del Tranvía de San Sebastián que resultó totalmente destruido. Por la mañana, varios simpatizantes de ETA cruzaron media docena de contenedores y prendieron fuego a uno de ellos, sin que se produjeran heridos.

Ya por la tarde, efectivos de la Ertzaintza cargaron con material antidisturbios contra radicales que arrojaron objetos y profirieron gritos en favor de ETA cerca de la plaza Gipuzkoa de San Sebastián, donde en esos momentos había concentrados unos 300 ciudadanos, convocados por la organización pacifista Denon Artean, para exigir a ETA su "autodisolución".

Euskal Herritarok había convocado a las siete de la tarde una manifestación que partió del Boulevard donostiarra. En el transcurso de la misma, los participantes en la marcha lanzaron gritos en favor de ETA. Tras finalizar la movilización, varios radicales se acercaron hasta la calle Elkano, cerca de la plaza Gipuzkoa, donde a las ocho de la tarde se había iniciado una concentración silenciosa convocada por Denon Artean. En esos momentos, la Ertzaintza cargó contra los radicales con material antidisturbios y éstos corrieron hacia la zona del Boulevard.

En la capital guipuzcoana, por la mañana, varios desconocidos cruzaron media docena de contenedores y prendieron fuego a uno de ellos, sin que se produjeran heridos.

La muerte de Korta culmina la extorsión a empresarios que ETA inició en la tregua
La patronal pidió a sus afiliados que no pagasen a la banda y apostó por el Estatuto de Gernika
PEDRO GOROSPE, Vitoria El País 9 Agosto 2000

Los empresarios no se han podido beneficiar de la tregua. El asesinato del presidente de la patronal guipuzcoana, José María Korta, próximo al PNV, es la culminación de una campaña de extorsión que ETA preparó durante la tregua indefinida. Durante ese año y dos meses, los empresarios vascos recibieron cartas cada vez más amenazantes. Al comprobar que las patronales se resistían a pagar a los terroristas, ETA intentó asesinar a uno de ellos en Ordizia con una bomba lapa que falló. Además atentó dos veces contra zonas residenciales de empresarios, en Bilbao, en el barrio de Neguri.

Al final lo consiguieron. Después de varios intentos los terroristas lograron asesinar a un empresario vasco para que los demás tengan un ejemplo de lo que les puede pasar si se siguen negando a pagar el chantaje que ellos denominan impuesto revolucionario. El asesinato de Korta, un empresario muy próximo ideológicamente al PNV, es, de momento, el último zarpazo de una organización que en 1993 ordenó a sus comandos "atacar directamente" a los empresarios, y que durante la tregua organizó la campaña de extorsión que culminó ayer con un nuevo crimen.

El 19 de junio de 1996, ETA colocó una bomba lapa bajo el coche del número dos de la patronal guipuzcoana, el secretario general de Adegi, José María Urtxegi, pero el artefacto estalló cuando el vehículo estaba siendo utilizado por el conserje de la organización patronal. Él se salvó pero el conserje resultó gravemente herido. El atentado tuvo lugar en el garaje del número 86 de la Avenida de Zarautz de San Sebastián, donde se encuentra la sede de Adegi y donde Urtxegi había dejado estacionado su vehículo porque había tenido que salir de viaje de forma inesperada.

Cartas amenazantes
Tras el acuerdo entre los partidos nacionalistas y ETA, que dio lugar a la proclamación por parte de la banda terrorista de la tregua indefinida, en setiembre de 1998, los empresarios fueron el único colectivo que quedó al margen. No iban a ser asesinados ni secuestrados durante el tiempo que durara, pero ETA no renunció, en el comunicado que hizo público a lo que llamaba "autoabastecimiento", es decir, entre otras cosas, seguir recaudando el impuesto revolucionario de los empresarios.

En aquellas fechas, entre setiembre de 1998 y noviembre de 1999, numerosos miembros de este colectivo en el País Vasco y Navarra recibieron numerosas cartas solicitando el pago de cantidades económicas para financiar a la banda. Demanda que los presidentes de la tres patronales vasca y navarra se encargaron de descalificar. Ellos lideraron una campaña para convencer a los empresarios de que no financiaran a la banda armada.

Además, las patronales se posicionaron en contra del camino soberanista que habían iniciado en común los partidos nacionalistas, PNV, HB y EA. En varios comunicados, los miembros de la patronal hicieron pública su satisfacción con el actual marco jurídico político, el Estatuto de Gernika que emana de la Constitución y mostraban su prevención y preocupación por el giro hacia un proyecto independentista indefinido.

La intimidación fue subiendo enteros y ETA cambió el sello de las cartas por dinamita. El 25 de junio hizo estallar un coche bomba en Las Arenas, Bilbao, frente a la casa de un miembro de la familia Delclaux, (Cosme Delclaux fue secuestrado por ETA)provocando numerosos destrozos. Fue la primera advertencia seria de que las cartas no eran ninguna aviso falso.

La materialización de estas amenazas se produjo el pasado 7 de julio, día en el que la hija de un pequeño empresario de Ordizia resultó ilesa al fallar la bomba lapa que había sido colocada bajo el coche de su padre y que ella conducía por el pueblo.

Defensa de la Constitución
A la vista de la presión que empezaban a soportar los empresarios, Confebask, la organización que agrupa a las patronales de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, hizo pública el 14 de julio una defensa enérgica del marco estatutario y constitucional, lo que motivó críticas desde el nacionalismo.

La segunda advertencia de ETA, antes de consumar el asesinato de José María Korta, se produjo el 24 de julio en Neguri, Bilbao, tradicional barrio residencial del empresariado vizcaíno, frente a la casa de la senadora del PP Pilar Aresti. Minutos antes de que estallara el coche bomba ETA dejó muy claro, por teléfono, que el destino del ataque era "la oligarquía vasca".

 "Hay que atacarlos directamente"
La banda terrorista ETA dejó clara cual era su filosofía criminal respecto a los empresarios en un documento de 1993 que fue remitido a los comandos: "Creemos que a los empresarios, bancos, financieros, etc., que tienen poder económico, hay que atacarlos directamente, pues éstos son los pilares más importantes, y aquí hemos de pegar fuerte, pues nosotros pensamos que de aquí sacaremos el resultado más positivo".

Tampoco era una novedad, ya que ETA ha asesinado y secuestrado a numerosos empresarios desde 1976, pero fue precisamente a partir de 1993 cuando, después de un periodo de maduración, inició una campaña progresiva de extorsión contra ese colectivo.

El objetivo era muy claro. Además de convertirles en quienes soportaban económicamente sus actividades terroristas, ETA pretendía que los empresarios fueran quienes más presionaran para iniciar un proceso político.

La fórmula es tan primitiva como el uso de la fuerza. Atacándolos directamente y "pegando fuerte", con asesinatos, secuestros y campañas de intimidación, ETA cree que los empresarios presionarán de manera directa al PNV y al PP hasta doblegarlos para llegar a un proceso que, según subraya la banda en sus comunicados, sólo puede llegar a buen fin garantizando el camino hacia la autodeterminación.

Fracasado el Pacto de Lizarra, y con un PNV que progresivamente se está separando más de HB, aunque no rompa definitivamente, ETA ha vuelto a asesinar a un empresario, en esta ocasión próximo al PNV.

Más de 40 industriales asesinados desde 1976
EFE, Madrid
Más de 40 empresarios han sido asesinados por ETA desde 1976, cuando la banda secuestró y mató al director gerente de Sigma, Ángel Berazadi. El asesinato, ayer, de José María Korta es el primero de un industrial tras la ruptura del alto el fuego por parte de la banda terrorista. Sin embargo, la organización colocó el pasado 25 de junio un coche bomba en el barrio residencial de Las Arenas, de Getxo (Vizcaya), una conocida zona en la que viven empresarios y financieros, como la familia de Cosme Delclaux, el abogado vasco hijo de un industrial secuestrado en 1996.

El artefacto, que causó heridas leves a una persona además de enormes daños materiales, fue anunciado a través de llamadas telefónicas al diario Gara y al servicio de asistencia en carretera DYA por una persona que dijo hablar en nombre de la banda terrorista y que aseguró que la acción iba "contra la oligarquía".

De los más de 40 empresarios asesinados por ETA, cuatro habían sido secuestrados previamente. Es el caso de Ángel Berazadi, que apareció muerto el 7 de abril de 1976 en la carretera de Elgoibar a Azkoitia (Guipuzcoa).

Un año más tarde, en mayo de 1977, ETA secuestró a Javier Ibarra y Bergé, consejero del Banco de Vizcaya y de Babcock Wilcox, que apareció muerto un mes después en el bosque de Monte Gorbea.

Otro secuestro que finalizó en muerte fue el de Alfredo Ramos Vázquez, propietario del bar Stadium de Baracaldo cuyo cadáver fue encontrado en San Salvador (Guipúzcoa) el 23 de enero de 1980, horas después de ser secuestrado.

El último de los empresarios secuestrados y asesinados por ETA fue Francisco Arín Urquiola, alto cargo de Construcciones Electromecánicas de Iruara, cuyo cadáver apareció en el maletero de su vehículo el 15 de diciembre de 1983.

Hasta la muerte, ayer, de José María Korta, el último empresario víctima de ETA era Francisco Arratibel, que recibió un tiro en la cabeza en Tolosa (Guipúzcoa) el 11 de febrero de 1997, cuando se reincorporaba a la comparsa de carnaval que dirigía.

Desde el inicio de su actividad terrorista, ETA, además de atentar contra la vida de decenas de empresarios, ha extorsionado a otros muchos a través del denominado impuesto revolucionario. La negativa a pagarlo ha conducido a su asesinato, como ocurrió con José Luis Legasa Ubiria, que murió el 2 de noviembre de 1978 en Irún (Guipúzcoa).

El empresario Isidro Usabiaga Esnaola, fallecido el 27 de julio de 1996 tras recibir cinco disparos, había sido chantajeado tres años antes y había pagado 10 millones de pesetas recuperados luego por la Ertzaintza.

Once heridos por un coche bomba en Madrid
Un etarra avisó a la policía y a los bomberos 20 minutos antes de que estallaran 50 kilos de explosivos
Madrid EL PAÍS 9 Agosto 2000

ETA perpetró ayer en la zona norte de Madrid el tercer atentado en la capital tras la ruptura de su alto el fuego. Un coche bomba estalló a las 18.30 en la calle de Platerías. La explosión no causó una matanza porque la policía pudo desalojar la zona tras recibir a las 18.10 tres llamadas -en el 112, los bomberos y el 091- anunciando el inminente estallido de un coche. Cuando los agentes terminaban de despejar la calle se produjo el estallido. La onda expansiva causó heridas graves a un vigilante. Otras 10 personas fueron hospitalizadas, entre ellos dos niños y una policía con lesiones leves. La deflagración provocó daños en una decena de edificios. La policía cercó toda la zona y localizó un coche sospechoso, aunque todo resultó infundado.  

Minutos después de las seis de la tarde, un individuo con voz temblorosa y muy nervioso, según la policía, telefoneó al 091 para anunciar un nuevo golpe terrorista en Madrid. Tras asegurar que hablaba en nombre de ETA, exigió a la operadora mucha atención. El comunicante anónimo anunció que en 30 minutos estallaría un coche bomba en la calle de Platerías. Segundos después, el mismo individuó telefoneaba al 112 (teléfono de coordinación de emergencias de la Comunidad de Madrid). A la vez, avisó al 080 (los bomberos del Ayuntamiento de Madrid). En todas las comunicaciones, el hombre tenía un timbre de voz que aparentaba unos 30 años. El individuo advirtió de que no fuera movido el vehículo, "bajo la amenaza de hacerlo estallar".

El comunicante, según la policía, empleó un teléfono móvil, posiblemente mientras corría para alejarse de la zona. La policía sospecha que el etarra que realizó las tres llamadas es el mismo que avisó en la madrugada del pasado 12 de julio de la colocación de un coche bomba en la céntrica calle del Carmen, junto a la plaza de Callao.

La policía y el Samur-092 montaron un operativo especial para comprobar la veracidad de la llamada y cercaron la zona. Un agente descubrió un coche sospechoso, un Renault Clio, de color blanco, estacionado frente al número 4 de la calle de Platerías, barrio residencial de la zona norte de Madrid.

Los agentes alertaron por megafonía a todos los vecinos de la zona para que cerrarán puertas y ventanas y que se metiesen dentro de sus casas ante la sospecha de que el artefacto estallase antes de lo previsto. Algunos de los residentes decidieron abandonar a la carrera sus domicilios sin poder retirar sus automóviles.

El coche bomba estalló a las 18.30, 10 minutos antes de lo anunciado por el anónimo comunicante, e hirió a 11 personas que estaban en sus casas. Un vigilante privado, J.G.R., de 53 años, de la empresa Securitas, fue el herido más grave. El Samur-092 le evacuó al hospital de La Paz con traumatismo facial y torácico, con fractura de mandíbula izquierda. Anoche estaba ingresado en la UCI, aunque los médicos no temen por su vida.

Las ambulancias del Samur trasladaron al hospital Ramón y Cajal y a La Paz a siete vecinos con lesiones leves en los oídos. Una agente del Cuerpo Nacional de Policía, de 32 años, fue evacuada a la clínica de Moncloa con esguince cervical leve. Otros dos niños, los hijos del portero de una finca de la calle de Platerías, de tres y seis años, fueron atendidos por los médicos, sin que fueran hospitalizados.

La policía sospecha que el artefacto estaba compuesto por unos 50 kilos de explosivos de un tipo que aún no ha sido precisado por los tedax (técnicos en desactivación de explosivos). Los agentes tratan de confirmar si la dinamita puede formar parte de la robada hace un año en un polvorín de Plévin, en la región francesa de Bretaña.

El Ministerio del Interior sospecha, además, que el vehículo era una trampa para los agentes, debido a que estalló antes de lo anunciado. "Una demostración de fuerza de ETA, al actuar en Madrid apenas seis horas después de asesinar al presidente de la patronal guipuzcoana", comentó un experto antiterrorista.

La explosión originó importantes daños en siete edificios de las calles de Platerías y Caídos de la División Azul, reventó varias cañerías del Canal de Isabel II y obligó a cerrar la estación de Metro de Duque de Pastrana.

"Han volado los cristales de todas las casas y ha temblado toda la calle", explicó un vecino. "Ha sido como un terremoto. Todo se ha movido; ha sido terrorífico", añadía Eduardo, un vecino de la calle de Platerías, con la voz temblorosa. "He visto caer desde el cielo un trozo de coche que casi me da", vociferaba un taxista. "Todavía me tiemblan las piernas y el pulso".

La policía interrogaba ayer a varios vecinos de la calle para tratar de identificar a los terroristas que abandonaron el coche bomba en la calle de Platerías. Ayer, varios residentes discutían entre sí. Unos apuntaban que el coche llevaba estacionado en la calle desde las cuatro de la tarde y otros aseguraba que acaba de ser aparcado minutos antes de la explosión.

Agentes de los servicios antiterroristas se acercaron al edificio de la Fundación ONCE, sito en el paseo de la Habana, para comprobar si las cámaras de seguridad exteriores habían grabado la imagen de los etarras que habían abandonado el Renault Clio, cargado de explosivos, y con placas de matrícula falsas.

Tras la explosión del coche bomba, que salió lanzado en trozos hasta unos 30 metros de distancia, la policía rastreó la zona en busca de un segundo coche. Uno de los perros adiestrados sospechó de otro Renault Clio aparcado en la calle de la Hiedra, cerca de la de Mateo Inurria, que tenía cambiado un número de una de las matrículas. Al final, se comprobó que se trataba de un error al fabricarle las placas y los agentes desistieron de explosionarle mediante un cebo.

 "Una bola de fuego cayó del cielo"
La explosión del coche bomba en la madrileña calle de Platerías, 4, destrozó la tranquilidad vespertina de un día del mes de agosto en el distrito de Chamartín.

La policía estaba avisada de la colocación del coche bomba y actuó en consecuencia. Puso dos coches patrulla en la desembocadura de la calle de los Caídos de la División Azul, en la esquina con la avenida de Pío XII, y cortó el tráfico en la calle del Duque de Pastrana y el paseo de la Habana.

Ordenó a los transeúntes desalojar los alrededores de la calle de Platerías. Y a los residentes les recomendó atrincherarse en sus domicilios con las persianas cerradas.

Pero el estruendo cogió desprevenidos a numerosos vecinos. Algunos de ellos estaban tomando el sol en las lujosas urbanizaciones de la zona. "Estaba tumbado en el césped, junto a la piscina, con unos amigos, cuando vi una bola de fuego caer del cielo. Luego, supe que se trataba de la mitad de un coche, destrozado por la bomba", recordaba un adolescente que reside en un bloque de la calle de los Caídos de la División Azul.

Una empleada de la peluquería Gonzalo, Sara Martín, afirmó que la policía la desalojó cuando regresaba al establecimiento de hacer unas compras. "Eran alrededor de las seis y media de la tarde y estaba la calle cortada, con gente hablando por walkie talkies", explicó. "Me desalojaron y fue cuando caminaba calle abajo, casi en la esquina con Pío XII, cuando de repente escuché un ruido tremendo. Me di la vuelta y entonces vi estamparse contra el asfalto un amasijo de hierros en llamas", añadió.

Una vecina que subía por la calle de Alfonso VIII, apenas a 80 metros de donde estalló el coche bomba, notó la onda expansiva: "La policía me dijo que me marchara de allí, pero no me explicó por qué". "Caminaba calle arriba con mi marido, cuando oímos un sonido estremecedor y sentimos como si nos dieran un fuerte empujón por la espalda", agregó. "¡Ha sido terrible. Nos han dado un susto de muerte!", concluyó.

Mayor: "ETA quiere contagiar su desesperación a la sociedad"
AGENCIAS, Zumaia El País 9 Agosto 2000

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, advirtió ayer de que ETA quiere "contagiar" a la sociedad su "desesperación", frente a lo que pidió "calma y confianza absoluta" en el Estado de derecho y la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. El titular de Interior afirmó lo anterior nada más llegar al Ayuntamiento de Zumaia, donde se instaló la capilla ardiente de José María Korta. En la misma capilla ardiente se encontraba también el lehendakari, Juan José Ibarretxe; el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, y los consejeros Javier Balza (Interior), Inaxio Oliveri (Cultura), y el presidente de la patronal vasca Confebask, Román Knörr.

"Desde su desesperación y precipitación, ETA envió ayer a la muerte a cuatro de sus activistas" y ahora "nos quiere contagiar su desesperación", aseguró Mayor a la salida del Ayuntamiento. El ministro acudió a saludar a los familiares y amigos de Korta acompañado por el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar; el presidente del PP de Euskadi, Carlos Iturgaiz, y la presidenta del PP de Guipúzcoa, María San Gil.

Para Mayor, el estallido de un coche en el que viajaban cuatro etarras, el asesinato de Korta y la explosión de un coche bomba en Madrid son prueba de que ETA está "acelerada, con las revoluciones al máximo e intentando contagiarnos a todos".

Mayor aseguró que el hecho de que esta última víctima de los terroristas sea un empresario nacionalista demuestra que ETA "no hace distingos ni diferencias", que su único objetivo es "hacer daño a esta sociedad" para lo que va "poco a poco invadiendo todos los estamentos e instituciones".

Consideró que "ETA ya sólo quiere salvarse ella, sólo busca ya su subsistencia y supervivencia" y que en su forma de actuar "ni hay ideales políticos ni objetivos políticos".

El velatorio será abierto desde las 9.00 hasta que el féretro sea trasladado a la iglesia de San Pedro apostol para oficiar los funerales.

Verdades dolorosas
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 9 Agosto 2000 

La nueva economía es un mundo insólito y abundante en sorpresas. Dentro de la escena empresarial clásica, no sería admisible que una inversión milmillonaria en un país europeo fuese encomendada a un director general de veinticinco años educado en el extranjero y carente de experiencia previa en negocios de esta envergadura. Sin embargo, en el bosque encantado de la red globalizada y proteica semejante suceso se produce sin que se derrumben las columnas del templo. James Feuillet Palma, hijo de pintor francés y antropóloga nicaragûense, formado en París, precoz dominador de los vericuetos de Internet, y en el que se dan todas las características antes reseñadas, ha sido el elegido por el grupo Vivendi como máximo responsable en nuestros pagos del desarrollo del portal i(españa).

    El prometedor joven, cuyo aspecto de estudiante decontracté no se corresponde en absoluto con el de un alto ejecutivo de su nivel de ingresos y de poder, se ha descolgado con unas declaraciones en un periódico catalán de amplia difusión, que no tienen desperdicio. Interrogado sobre los motivos por los que se decidió a instalar su sede central en Madrid y no en Barcelona, tal como inicialmente se había planteado, contesta sin tapujos: «En Barcelona me respondían en catalán cuando yo les preguntaba en castellano... y eso denotaba un ambiente de ensimismamiento que no me gustó». Y remata inmisericorde: «Creo que a otros muchos inversores extranjeros eso también les ha disuadido de iniciar proyectos allí».

    La clave de la crítica, absolutamente desapasionada, de un representante tan típico de la cultura que dominará el siglo que empieza, no está en que en Cataluña se hable el catalán, lo que es perfectamente normal y esperable, sino que a él, que lo desconoce, y que ha venido al Principado a traer progreso, modernidad, prosperidad y trabajo, en vez de ofrecerle facilidades y hacerle la vida agradable y cómoda de tal manera que se sienta como en casa, hay gentes que se dedican a poner barreras intangibles pero no por ello menos incordiantes, a marcar distancias y a dificultarle su tarea. En otras palabras, que el problema no es el catalán, el problema son los nacionalistas, que instalados en la Administración, en los organismos y empresas públicas y en las organizaciones empresariales, se empeñan cerrilmente en anteponer al interés de sus conciudadanos su visión cerrada y excluyente de una sociedad que consideran de su propiedad. Es falso que la promoción y defensa de la lengua catalana implique la desaparición coactiva del castellano del espacio oficial y público. Se trata de un disparate reduccionista y empobrecedor que, tal como nos demuestra el ejemplo de i(españa), los catalanes estamos pagando muy caro.

    Mientras Cataluña siga siendo Ubulandia, se nos escaparán muchas oportunidades y se nos cerrarán muchas puertas. Por recordarnos limpia y directamente una verdad tan dolorosa a James Feuillet habría que concederle, como mínimo, la Creu de Sant Jordi.
 

Brasil reactiva el proyecto de enseñar el español como segunda lengua
El Congreso tomará la decisión en noviembre
JUAN ARIAS, Río de Janeiro El País 9 Agosto 2000

La visita en julio de los Reyes de España a Brasil ha reactivado las posibilidades de que el país americano convierta el español en segunda lengua obligatoria en la enseñanza. Como primer paso, se ha aplazado para noviembre la aprobación de la ley en cuestión, de forma que se gane tiempo para despejar las incógnitas y para que el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, reciba el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación.

El texto legislativo ya había sido aprobado por el Senado, pero en la comisión del Congreso se suscitaron numerosas reticencias. La votación de los diputados iba a producirse en los días anteriores a la llegada de los Reyes a Brasil y se auguraba negativa. La Embajada de España logró que se atrasara hasta este mes de agosto, alegando que no convenía que coincidiera con la visita de los monarcas.

Se esperaba que los Reyes pudieran ejercer una influencia positiva en Cardoso, quien tiene que viajar próximamente a España para recibir el premio Príncipe de Asturias de Cooperación. Precisamente uno de los motivos que figuran en el acta de la concesión del premio es el esfuerzo del presidente brasileño en pro de la enseñanza obligatoria del español.

La postura de Cardoso tiene especial relevancia, porque son los diputados de su partido (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB) y su propio Ministerio de Educación quienes más se oponen a la ley, argumentando que Brasil carece de profesores y de material didáctico.

El primer discurso del Rey ensu viaje, en el que agradeció a Cardoso su interés en el tema, obtuvo una gran acogida. A Pilar del Castillo, ministra de Educación, se le aseguró --según Francisco Moreno, director del Instituto Cervantes en Brasil-- que, como mínimo, la ley iba a recomendar la enseñanza del español como segunda lengua extranjera.

La votación, prevista para este mes, se va a aplazar de nuevo, probablemente hasta noviembre, para después de que Cardoso reciba el Príncipe de Asturias. Y se ha conseguido que el presidente de la comisión del Congreso --persona más bien favorable a la aprobación de la ley-- convoque antes de la votación a los secretarios de Educación de los 26 Estados de Brasil. Por primera vez, el relator de la comisión, Atila Lira, del PSDB, que era el más reacio a la ley, ha admitido que si los secretarios de Educación estuvieran a favor del texto él "podría revisar" su posición.

Efraim Aguiar, presidente de la Asociación de Secretarios de Educación, ha solicitado que 17 de ellos pasen una semana en España antes de la votación para conocer la enseñanza española. Según ha podido saber este periódico, el Ministerio de Educación español ha apoyado la propuesta, y los 17 secretarios, que tambien visitarán el Reino Unido, viajarán a España.

El castellano vive un momento de auge. En EE UU se consolida como segunda lengua, mientras los europeos la perciben como una de las más útiles. Cerca de 400 millones de personas hablan español en el planeta, aunque el gran reto es incrementar su utilización en el mundo cibernético: en Internet, está por detrás del inglés, el japonés, el alemán o el chino.

El auge del castellano en EE UU, donde existen 24 diarios en español con un millón de lectores, ha llevado a algunos políticos a emplear este idioma en público, en busca del voto de los hispanos. Así lo hizo días atrás el candidato republicano George Bush. En EE UU los hispanos son ya la minoría con mayor poder adquisitivo.

En Europa el italiano vence al castellano en número de hablantes, pero los europeos creen más útil el segundo, según el Eurobarómetro del pasado abril.

Imagen de Cataluña
Juan BRAVO La Razón  9 Agosto 2000

La Generalitat de Cataluña quiere mejorar su imagen en el resto de España. Unos completos estudios de opinión les han convencido de que es preciso acabar con tópicos e incomprensiones y han puesto mano a la obra, con la ayuda económica de varias grandes empresas.

    El empeño del Gobierno catalán es loable, y seguro que las exposiciones programadas e iniciativas culturales y sociales tendrán éxito. Sabe además Juan Bravo que los nacionalistas son plenamente conscientes de que tienen su propia parte de responsabilidad en este desencuentro entre Cataluña y el resto de España, y que quieren lavar su imagen para mejorar las relaciones entre todos.

    Pero en algunos sitios esto es más complicado que en otros. Es el caso de la Comunidad de Valencia, donde la política lingûística y los aliados que se buscó en su día el nacionalismo catalán han abierto una zanja tan profunda que no se puede salvar con simples programas de intercambio cultural. Por eso la expedición catalana no se ha planteado viajar a Valencia y convencer a los valencianos para eliminar prejuicios.

La presión nacionalista hace peligrar la llegada de las matrículas europeas
España podría ser el único país donde los coches no llevaran el símbolo de la UE
La presión de los nacionalistas contra la inclusión de la «E» de España en las nuevas matrículas de automóviles podría convertir a nuestro país en el único de su entorno en el que los coches no llevaran ni el distintivo nacional ni el símbolo europeo. En Madrid y Barcelona se está agotando el actual sistema de matriculación, y el Gobierno sigue sin aprobar el nuevo. La industria automovilística no entiende que se pueda perjudicar al sector y «burlarse de la voluntad de la sociedad» por las aspiraciones «de una minoría».
Mar Ramos - Madrid .- La Razón 9 Agosto 2000

La discusión sobre el tipo de matrícula que llevarán nuestros coches cuando se acabe -en breve- el actual sistema está tomando tintes «rocambolescos», según declararon a este periódico fuentes de la industria automovilística.
    El último vehículo matriculado en Madrid el pasado julio llevaba la serie «ZV», y en Barcelona la «XD», por lo que, según los fabricantes de placas, ya no hay tiempo material para tener a punto las nuevas matrículas cuando se acaben las antiguas. En Madrid será a mediados de septiembre. Hasta entonces no se celebrará el próximo Consejo de Ministros.

    Como ya informó LA RAZÓN, la aprobación del nuevo modelo, que ya portan la mayoría de los países de nuestro entorno, se viene demorando desde 1988. En aquel año, la Eurocámara aprobó la recomendación de que los vehículos de la UE llevaran en sus placas el símbolo comunitario (doce estrellas en círculo). Bajo este distintivo, la mayor parte de los estados colocaron las siglas de su país. En España, los partidos nacionalistas pidieron que, en lugar de la «E» identificativa de nuestro país, se colocara la de cada una de sus comunidades.
   
Rechazo del Congreso
Desde entonces, la discusión parece no tener fin. Ahora, el Ministerio del Interior admite que también baraja la posibilidad de dejar las cosas como están: es decir, que las placas continúen con el distintivo de la provincia, pero se añada un dígito o una letra más.

    Sin embargo, esta posibilidad fue rechazada ya en 1995 en el Congreso. En aquel momento también parecía inminente la aprobación del nuevo modelo, coincidiendo con la presidencia española de la UE. El 19 de diciembre, todos los grupos parlamentarios pidieron la supresión de los distintivos provinciales en las matrículas de coches, como forma de agilizar las transferencias en el mercado de ocasión. Al año siguiente, el PSOE pedía en el Senado que no se renunciase a la «E» de España.

    En 1998, el Consejo de Estado dio su visto bueno al modelo que propuso el Ministerio del Interior, en el que constaban tanto la «E» como el distintivo autonómico. Pero este sistema no llegó a aprobarse en Consejo de Ministros.

    Los nacionalistas querían la supresión de la «E». La sociedad española, en diversos sondeos, pedía todo lo contrario. Una encuesta de Sondeos de Opinión realizada ese año reveló que la mayoría se mostraba favorable al nuevo modelo, con el símbolo europeo y el distintivo del país. En Madrid, los que así se manifestaban eran el 88,5 por ciento; en Barcelona, el 85; en Bilbao, el 79 por ciento y en Sevilla el 91 por ciento.

    Este es otro de los motivos por los que el sector del automóvil no comprende las dudas a la hora de aprobar las nuevas placas. En su última reunión de julio, la Confederación Española de la Automoción (CEA reiteraron su oposición a que en las nuevas placas aparezcan las siglas provinciales o autonómicas. A su juicio, esto perjudicaría de forma directa al usuario, al reducir su valor de reventa. Por el contrario, pidieron la «implantación inmediata» de la matrícula comunitaria.

    Así lo exige también la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (ANFAC), que critica la posibilidad de que se vuelva a incluir el distintivo provincial, porque «supone un notable obstáculo para la comercialización de los vehículos usados, por las resistencias de determinadas provincias a aceptar los vehículos matriculados en otras».
   
Dudar de la nacionalidad
También crece la preocupación entre los fabricantes de matrículas, otro de los sectores más afectados por el retraso en la aprobación del nuevo modelo. Jaime Álvarez, portavoz de la Asociación Española de Fabricantes de Placas de Matrícula (AFAPIVE), manifestó a LA RAZÓN su estupefacción ante esta situación. «Parece increíble que, a estas alturas, queramos eliminar las siglas de nuestro país, como si la «E» fuera el símbolo de un ejército de ocupación», dijo Álvarez.
    En su opinión, la demora del Gobierno no sólo supone un grave daño para el sector, sino «una burla a la voluntad de la mayoría de la sociedad española, que está siendo ignorada por las aspiraciones de una minoría». Sobre la cuestión económica, el portavoz de AFAPIVE reiteró que «no fuimos nosotros los que nos pusimos a fabricar un millón de placas, con la inversión que eso supone, porque nos dio por ahí. Fue el Gobierno quien nos proporcionó el supuesto nuevo modelo de matrícula europea, y debe ser él quien responda».

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