AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 12  Agosto   2000
#¿Qué pretende Eta?
Iñaki EZKERRA La Razón 12 Agosto 2000

#El PP debe aceptar el foro de debate que propone el PSOE
Impresiones El Mundo 12 Agosto 2000

#Medios y fines en el País Vasco
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 12 Agosto 2000

#No son fascistas, son terroristas
José Antonio VERA La Razón 12 Agosto 2000

#Lo mismo
ERASMO El Mundo  12 Agosto 2000

#Las víctimas olvidadas
Por Manuel RAMÍREZ ABC  12 Agosto 2000

#El largo viaje
JOSEP RAMONEDA El País 12 Agosto 2000

#Terror y lenguaje episcopal
Lorenzo CONTRERAS La Razón 12 Agosto 2000

#Los círculos concéntricos de ETA
Abel Hernández La Estrella   12 Agosto 2000

#Ibarrola
EDUARDO HARO TECGLEN El País  12 Agosto 2000

#Una propuesta del Psoe sobre Eta quiebra la unidad con el Gobierno
C. Morodo - Madrid .- La Razón   12 Agosto 2000

#HABLAD, HABLAD, HABLAD
ENRIQUE CURIEL La Voz de Galicia   12 Agosto 2000

#Iturgaiz: «Qué diálogo pretende el PNV si Egibar afirma que necesitan a HB»
AGENCIAS El Mundo    12 Agosto 2000

#Estalla un artefacto en la casa de un guardia civil en Vitoria sin causar heridos
AGENCIAS, Bilbao El País  12 Agosto 2000

#Más de 30.000 navarros se manifestan en silencio contra ETA
M. MUEZ, Pamplona El País 12 Agosto 2000

#Los violentos calcinan 6 autobuses, 11 coches y 4 cajeros en su segunda 'jornada de lucha'
PEDRO GÓMEZ DAMBORENEA, Bilbao El País 12 Agosto 2000

#Deficiencias y tergiversaciones
CESAR VIDAL El Mundo 12 Agosto 2000

#La historia: construcción o destrucción
Julián Marías, de la Real Academia Española ABC   12 Agosto 2000

#Enfrentamientos verbales en el Pleno de Zestoa
El Mundo   12 Agosto 2000

#Fascismos y escritores
Andrés SOREL La Razón El Mundo   12 Agosto 2000  




¿Qué pretende Eta?
Iñaki EZKERRA La Razón 12 Agosto 2000

De todos los pasos que está dando Eta en su desesperado itinerario de sangre, los asesinatos de Juan María Jáuregui y José María Korta han sido los más desconcertantes. Los demás participan de una lógica criminal pero inteligible. Eta se ha convertido en una ruleta rusa para todos los españoles con el fin de que el Gobierno de Aznar pierda los papeles y cometa una equivocación. Eta sueña con otro GAL y con estados de excepción. Asesina a constitucionalistas porque su objetivo es forzar la Constitución, entreabrir cualquier puerta, principal o trasera, que dé a la independencia vasca, incluida la puerta de ese «diálogo» eufemístico y polisémico que predica cierto obispo «sencillo como las palomas y astuto como las serpientes».

    Pero ¿qué pretende Eta matando a dos de los escasos defensores de ese«diálogo» que constituye su desacreditada «alternativa»? ¿Es que Eta desea precipitar las elecciones vascas y el triunfo de Mayor Oreja con el fin de justificar su violencia, como sostienen algunos «cráneos privilegiados»? ¿Es que Eta sueña con ese famoso «choque de trenes», que es como coinciden en llamar los apóstoles de diálogo extrainstitucional a la alternancia democrática, a la aplicación del Estado de Derecho y al diálogo que ya existe dentro de las instituciones?

    Para entender qué pretende Eta con esos crímenes basta con fijarse en sus efectos. Si el PNV convocara elecciones, cabría, teóricamente al menos, esa delirante posibilidad de que Eta necesite de pronto la justificación de un lehendakari del PP para seguir ejerciendo el terror que ejerce desde hace tres décadas sin tales justificaciones y al margen de quién gobierne en Euskadi. Pero si la consecuencia de esos asesinatos es el reforzamiento y la legitimación de Estella; si se usan como pruebas de que el diálogo es el camino y de que el Ejecutivo vasco debe prolongar su agonía en favor de éste, habrá que entender que la táctica de Eta es la contraria a entregar el poder al PP y no tan delirante. En el contexto de esta segunda posibilidad es donde hay que situar todas las escenificaciones teatrales de riña que han representado EH y sus socios de Estella, éstos y Eta, su notario en la sombra. Por más que Otegi finja dejar a Arzalluz con el culo al aire, siempre le salva la cara y todo queda en un amago; en una puritana y colegial sesión de striptease. Nunca llega el prometido destape. Sólo llegan los últimos Comicios Generales, y EH cede su voto al PNV y no se produce en la jornada electoral ni un sólo incidente.

    Es difícil meterse en la cabeza enferma de Eta. Pero con los asesinatos de Jáuregui y Korta, esa banda parece lejos de pretender la metafórica colisión ferroviaria entre mayor Oreja y Estella. ¿No pretenderá más bien que a esta última se le deje la vía libre, hacer presentable el pacto del PNV y EA con EH y apuntalar la Legislatura de Ibarretxe? ¿No se estará intentando presentar Estella como la gran alternativa frente a Eta cuando es parte indisociable de ésta? ¿No habrá que interpretar en esa dirección el posterior y extemporáneo ataque a un batzoki?

    Es posible que, para salvar Estella, para que el Gobierno vasco se mantenga en ese numantino enroque que ha convertido a Euskadi en la vergûenza de Europa, Eta no tenga inconveniente en sacrificar incluso a valedores de sus objetivos y del mismo diálogo que pretende, como un jugador de ajedrez sacrifica a sus propios peones en favor de de una estrategia. En este sentido algo de razón tenía José Luis Uriz, socialista y adalid del diálogo, cuando hace unos días titulaba un artículo con una pregunta indecente: «¿El siguiente, yo?» Que no tenga Uriz ninguna duda de que el siguiente puede ser él, como cualquiera, si su muerte sirve a la causa de Euskal Herria. Que sepa que para Eta no hay «curriculum dialogante» que valga.

    Que sepan los líderes del PNV que el asesinato de un simpatizante de su partido es el mero resultado de una ideología incivil que ellos han abrazado y que antepone el pueblo, la nación y la doctrina al individuo y a la vida humana. Que sepan que, en el camino del nazismo, la Noche de los Cristales Rotos es parada obligatoria pero también la Noche de los Cuchillos Largos y que esa lógica criminal por la que Eta ha matado a un nacionalista es la misma por la cual Stalin se hizo experto en aniquilar a los héroes de su causa que podían resultarle incómodos justamente por su heroísmo. Es la lógica por la que cualquier camarada podía verse obligado a liquidar a otro. Es el argumento de Las manos sucias de Sartre. Eta ha heredado lo peor del marxismo y lo esencial de nazismo.

    Después de más de ochocientas víctimas, es indecente la pregunta de Uriz como lo es Román Sodupe gritando ante el crimen de Korta lo de «¡Eta va contra el nacionalismo!» y «¡han matado a uno de los nuestros!». Hasta cuando llora y muestra sus sentimientos esta gente resulta atroz. ¡Con que era uno de los vuestros! Ahora resulta que hay muertos vuestros y nuestros; que no hay demócratas y asesinos sino nacionalistas y no nacionalistas. Bien, Sodupe, bien. ¡Acabáramos!

    No. Eta no va contra el nacionalismo. Va contra el pobre individuo, contra el hombre concreto que, aunque no es probable, puede ser nacionalista en un momento dado y si el guión lo exige pese a las obscenas garantías que da Otegi a ese gremio. Eta pretende la nación al precio que sea. Al precio de tragar con la burguesía cursi del PNV por ahora y si es preciso. Eta pretende con esta orgía de sangre que el Gobierno o la ciudadanía cometan un error. Pero es hora de estar en calma y alerta. Hora de tener a mano el extintor que Totorica empuñó en Ermua para apagar el incendio en la sede de HB. Si Ibarretxe sabe manifestarse frío y lagrimear sin soltar Estella, también la España de la solidaridad y la Constitución sabe movilizarse y atravesar con serenidad y dignidad estos difíciles momentos.

El PP debe aceptar el foro de debate que propone el PSOE
Impresiones El Mundo 12 Agosto 2000

El PSOE propone que se celebre una reunión de los partidos con representación parlamentaria para analizar la situación creada tras la ofensiva terrorista de ETA. Sería algo así como una nueva versión del Pacto de Madrid, pero sin ese nombre. La secretaria de Relaciones Internacionales de la nueva Ejecutiva del PSOE, Trinidad Jiménez, confirmó ayer que su partido ha tomado contacto con las distintas fuerzas políticas para trasladarles su propuesta y que casi todas le han dado ya su conformidad. El PP ha respondido inicialmente que, para que de una reunión así pudiera salir algo positivo, sería necesario que previamente el PNV rompiera con el Pacto de Lizarra. Los dirigentes del PNV, por su parte, han contestado que están dispuesto a acudir a la convocatoria del PSOE, pero que será el PP el que la frustre, porque no quiere «ni verles». 

Somos de la opinión de que el PP debería respaldar la iniciativa del PSOE. Sería una buen ejercicio de flexibilidad política y una demostración de su reconocimiento hacia la postura de franca lealtad que está teniendo la nueva dirección del PSOE. Le permitiría, además, demostrar que si no es posible un acuerdo general antiterrorista no es por su culpa. Y se cargaría de razón frente al PNV, poniéndolo en evidencia -si no cambia de posición- ante el resto de las fuerzas políticas. No hay por qué negarse a acudir a una reunión así. A fin de cuentas, ese foro vendría a ser una prolongación del Parlamento, y el Parlamento está para que los partidos con representación popular expongan sus posiciones a la consideración de los demás. Si el acuerdo no es posible, que se vea por culpa de quién. Que el PNV no pueda seguir esgrimiendo la coartada de que todo es culpa del PP, que «se cierra al diálogo».

Medios y fines en el País Vasco
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 12 Agosto 2000

En esta hora atroz en la que el terror pretende imponer a toda una sociedad el miedo y el envilecimiento moral, sólo es posible aferrarse a la fidelidad a los principios y a las convicciones, y también a los resortes legales, a todos ellos, que la Constitución pone en manos del imperio del derecho y de la superioridad moral del humanismo sobre el totalitarismo nacionalista. Lo que separa la política del crimen organizado es el discernimiento entre medios y fines, y el convencimiento de que el fin no justifica los medios sino que, por el contrario, son los medios los que proclaman y exhiben la naturaleza moral de los fines.

En democracia todos los fines son lícitos. Los que no son lícitos son los medios, salvo uno, el que respeta la voluntad popular y el derecho de los discrepantes. La solución de la sangría vasca depende, sobre todo, del triunfo de la coherencia, y, en segundo lugar, del éxito de quienes dirigen la lucha antiterrorista. La coherencia que reclamamos no apela a HB, que es diabólicamente coherente, sino al PNV, que, en unos casos de buena fe, en otros no, se está equivocando dramáticamente. HB es un modelo de coherencia impolítica e inmoral. Sus medios y sus fines exhiben la más perfecta armonía. Medios perversos sirven a fines perversos. La destrucción de España y la imposición de la «solución final» del totalitarismo nacionalista, la construcción de una «Euskadi» ficticia y atroz, basada en el exterminio del disidente, son servidos por los medios más idóneos: el coche-bomba y el tiro en la nuca. En realidad, no resulta difícil comprender a HB. Sus fines sólo pueden ser servidos por medios criminales. Eso revela su abyección moral. Si pudieran aspirar a convencer, podrían renunciar a matar. Quieren construir una nación sobre los cimientos de la sangre y del terror. Sólo construirían, si llegaran a triunfar, el imperio del horror, la alianza entre leninismo y nacionalismo. Pertenecen a la estirpe criminal de Stalin y Pol Pot.

Donde la coherencia se resiente y, por ello mismo, habita buena parte de la esperanza de solución, es en el PNV. El drama del nacionalismo aranista es que ignora que no es posible compartir los fines de HB y ETA y repudiar sus métodos. En ética política, el fin y los medios son indiscernibles. El Saturno etarra acabaría por devorar a sus hijos peneuvistas. Las lágrimas del incompetente y cautivo Ibarretxe no son sino el nimio preludio de los torrentes que habría de derramar si triunfara la estrategia de quienes le mantienen con sus votos de sangre y fuego en Ajuria Enea. El Gobierno autónomo vasco se asienta hoy sobre los cimientos de la sangre de víctimas inocentes, sobre la anuencia de quienes llaman patriotas a un cuarteto de asesinos a sueldo. El diálogo sólo posee virtualidad y eficacia cuando se fundamenta sobre un fondo de moralidad y de respeto a la dignidad humana. Negociar hoy con ETA y HB es concederles un crédito político y moral del que carecen. Lo triste y patético es que la política del PNV es hoy la continuación del terrorismo por otros medios. Lo que se ventila en el País Vasco no es tanto la delimitación del titular de la soberanía o la unidad de España como la imposición de la dictadura del terror nacionalista en un pedazo de Europa. Mientras el PNV comulgue con los fines será cómplice de los medios, para convertirse al final en víctima. Pues si ETA y HB odian a España sobre todas las cosas, odian también a los principios humanistas que dice profesar el PNV.

Ante esta hora atroz, ¿qué puede hacer la España constitucional? Aplicar la ley, cosa que no se está haciendo en su integridad y no olvidar que la ley puede ser reformada sin más límites que la Constitución. Si el PNV rectifica y el PP y el PSOE utilizan todos los recursos legales, el mal no ganará su sucia batalla.

No son fascistas, son terroristas
José Antonio VERA La Razón 12 Agosto 2000  

Empleemos ya, por favor, el lenguaje que hay que emplear con los que tanto daño y dolor nos causan. Porque el lenguaje no es baladí, sino fundamental. Dicen unos y otros que son fascistas. Y está bien decirlo como estrategia, como una forma más de erosionar su imagen. Pero todos sabemos que no son fascistas, sino terroristas, estalinistas, activistas de extrema izquierda conectados con la internacional del terror creada otrora por Moscú para debilitar a Occidente.

    Está bien que les llamemos fascistas, si eso nos hace felices. Pero los fascistas, no nos engañemos, eran otros. Los guerrilleros-de-cristo-rey, el batallón-vasco-español, la triple-á. Estos de la-eta, perdona que te diga, no son fascistas. Son terroristas que propugnan, o eso dicen, una Euskadi libre y socialista, comunista, una nueva Albania, un Estado independiente aliado de Cuba, de Chávez y de Sadam, de China y de Corea, un régimen dictatorial, pero de extrema izquierda. Por eso son tan bien recibidos en La Habana y en Argel. No pidieron refugio a Pinochet, que se sepa, sino a Fidel. No eran amigos de Videla, que sepamos, sino de Castro y de Gadafi.

    Está bien que les llamemos fascistas, porque les hace daño. Pero, no nos engañemos, son terroristas. No hay que empeñarse en lo que no es sólo por prejuicios o historias. Porque resulta que a un pistolero que asesina le llaman «violento». Al terrorismo, «lucha armada». A la banda, «organización». A sus grupos, «comandos». Hablan de «guerra», cuando esto no es una guerra, aunque quizás convendría declararla. (A eta, claro, no a los vascos, ni al País Vasco, ni a los nacionalistas vascos). Hablan de «alto el fuego», de «tregua» y de «paz», cuando se trata de expresiones que usa la banda para vestir su vesania, para aparecer ante el mundo como un ejército-popular, como un ejército de liberación.

    Arzallus, horror, llama «muchachos» a los que ponen bombas y asesinan. Eguibar les llama «chicos» y Otegui, «compañeros». A los que matan les denominan «militantes vascos». A los que están en la cárcel por haber asesinado, «presos vascos». A los que se encuentran huidos, «refugiados». A los terroristas, «fascistas». La batalla del lenguaje la está ganando eta. Porque hablamos, probablemente sin querer, de «comandos», de «militantes», y no caemos en la cuenta de que no son presos, sino asesinos, no son fascistas, sino terroristas, no son refugiados, sino huidos de la justicia, pistoleros perseguidos por haber matado y mutilado. Llamemos a cada cosa por su nombre, por favor. Digo.   

Digo más: Eso sí, lo de ciertos nacionalistas es nazismo. Se llaman democristianos o incluso de izquierdas, pero son nazis. Marcan como los nazis. Queman casas como los nazis. Su palabrería, su simbología, sus actos, su racismo, es propio de los nazis. Así hay que decirlo, aunque les moleste.


Lo mismo
ERASMO El Mundo  12 Agosto 2000

Reaparece aquí un texto repetido, mas las mismas variables, similares elementos, idénticas proclamas hacen intachable y actual cualquier conjetura. ETA nació hace tres décadas en la festividad de Iñigo de Loyola para sustituir a un amanerado, centenario y avejentado PNV. Para que el hijo pródigo regrese -si es que quiere...- se le dará calor y hospedaje, nunca con la boina en las narices.

Las víctimas olvidadas
Por Manuel RAMÍREZ ABC  12 Agosto 2000

Son, obviamente, las víctimas del terrorismo etarra, los casi mil inocentes que murieron a manos de estos asesinos sin alma y sin conciencia y que fueron un día noticia de primera página, conmoción nacional, repulsa generalizada, protagonistas de minutos de silencio, de manifestaciones silenciosas, de penas hondas que siempre parecen imborrables, de declaraciones políticas que, por muy llenas que estén de buenas intenciones, mejores sentimientos e inmejorables deseos de acabar con tantísimas pesadillas, nunca llegarán a llenar ese vacío que les quedó grabado a sus familiares e íntimos desde el instante mismo en que sonó el tiro en la nuca o estalló la bomba lapa, pero que, por un lado, el tiempo, pasando tan deprisa, las instala en muchos casos en el olvido y, por otro, la mafia etarra sigue anotando víctimas en las muescas de sus pistolas para que vuelvan con ellas los recuerdos de aquellas y se repitan todos estos gestos de solidaridad que suelen repetirse y a los que me uno con toda mi alma, pero que pueden causarle a los asesinos hasta la posibilidad de brindis con champán o frotarse las manchadas manos de sangre viendo cómo son el foco de atención de todos los medios informativos y hasta qué punto consiguen exactamente lo que pretenden, aparte la cobardía del tiro en la nuca, el coche bomba o el paquete mortífero: el sembrar la incertidumbre, jugar en todo momento con las cartas marcadas y que cada macabra partida termine, siempre, con la muerte de unos, siempre los mismos y las risas de hiena de otros, siempre también los mismos.

Se ha dicho muchas veces que unos, nosotros, ponemos los muertos y otros, ellos, las balas. Los familiares, los amigos, los padres, los hijos, los hermanos de los nuestros no tienen cárcel a la que ir para verlos, sino la fría losa que recoge sus lágrimas, su inmensa desesperación, sus constantes preguntas sin respuesta a tantos porqués de irracionalidad criminal. Los cómplices más o menos disimuladamente declarados, los compinches, los otros, sí tienen esa posibilidad de hacerlo y, encima, los reclaman cerca, algo que les negaron a sus víctimas al quitarle lo más preciado que éstas tenían: sus vidas.

También se ha dicho muchas veces —Dios mío ¿cómo se pueden decir esas cosas salvo que no se tengan entrañas o, por el contrario, se tenga tantísimo miedo al temer el pasar de aliados de los verdugos a ser sus propias víctimas?— que unos varean el nogal para que otros puedan coger las nueces. Y todo sigue más o menos igual.

¿Quién se acuerda de tantas y tantas víctimas? Por supuesto que aquellas a las que conocimos no podemos olvidarlas nunca y se nos vienen a los ojos cuando vemos a sus padres, o a sus hijos, o a sus hermanos, o a sus viudas y recordamos, como si fueran el mismo día en que los asesinaron, hasta los mínimos detalles de cada una de estas sinrazones y se nos revuelven las tripas cuando vemos a muchos de estos, asesinos implacables, que andan diciendo que defienden los derechos humanos, y están sentados en escaños, y están hablando en ruedas de Prensa, y están hasta amenazando desde la comodidad que les permiten unas leyes que, lo digo tal como lo pienso, habría que ir cambiando para, por lo menos, evitarnos ese más que multiplicado sufrimiento de ver que, encima de lo que le quitaron a sus víctimas —el don sagrado de la vida— de lo que hicieron, de lo que nos quitan a cada uno de nosotros, porque somos algo de nosotros cada una de sus víctimas, y siguen haciendo sufrir a sus familiares y amigos y de lo que están causando de tristeza y amargura en mucha España, anden tan tranquilos como seguro de que a ellos, ya sean cómplices, ya sean los que indican a quién hay que matar o ya sean los que matan, no les va a pasar nada.

Ochocientos, novecientos, no sé si mil víctimas que sólo se rescatan, y muchas veces sólo por el número redondo de la estadística, cuando hay otra más. ¿Qué ha sido de su gente, de su dolor, de su recuerdo, de su tristeza, de cómo le rompieron también a ellos la nuca de los sentimientos o le estallaron la bomba del infierno en la vida haciéndolos casi tan víctimas como las propias víctimas? ¿Qué ha sido de ellos? ¿Cómo están creciendo esos hijos sin padres, quién les podrá explicar o habrá explicado en su momento qué pasó sin que jamás puedan entenderlo?

El reconocimiento ciudadano, el respaldo político, el cariño y la adhesión de la sociedad y el afecto que genera cada una de estas tragedias se va recubriendo con la pátina del olvido conforme pasan las semanas, los meses o los años. No nos es posible recordar ni sus nombres, no volvemos a saber casi nada de ellos porque es tan larga la lista que los va llevando, aunque pretendamos lo contrario, a ser meros números, estadística macabra, drama real e irremediable que muchos ni recuerdan, salvo aquellos que lo sufrieron, y lo sufrirán mientras vivan, en sus propias carnes porque les asesinaron a carne de su carne y sangre de su sangre. Estos son los que tengo en el pensamiento cada vez que otro más se une a la lista y resuena en mis entrañas el eco de sus lágrimas, el dolor de su dolor y la ausencia de sus ausencias.

El largo viaje
JOSEP RAMONEDA El País 12 Agosto 2000

1. Para afrontar la cuestión terrorista hay que empezar por combatir un error intelectual muy extendido: la creencia de que hay una solución --única y definitiva-- y de que es posible encontrarla porque está escondida en el laberinto vasco. Sobre esta falsa idea se han hecho infinitas disquisiciones y se han querido construir soluciones imaginativas que se han estrellado siempre contra el mismo muro: el muro de la violencia etarra, que acude a truncar sistemáticamente cualquier expectativa. De modo que estas iniciativas, por bien intencionadas que hayan sido, sólo han servido para dar legitimidad a ETA. Hay que empezar, pues, por el principio: no hay una solución. Los problemas políticos se metamorfosean, no se resuelven con fórmulas milagrosas. Y éste es un problema político. Las políticas antiterroristas deben construir caminos que agrupen y que permitan avanzar. Desde que ETA anunció su tregua ha habido mucha involución.

No es una solución, como se ha visto, arriesgarse a descender, como ha hecho el PNV, por el barranco de las concesiones a ETA. El PNV ha acabado despeñándose como no podía ser de otra manera. Y ETA ha salido reforzada en legitimidad y en capacidad de actuación. Tampoco es una solución --en este sentido mágico de acabar con el problema-- la política de firmeza del Gobierno, que, en cualquier caso, no ahorrará un largo proceso que sólo conducirá a alguna parte si va acompañado de una verdadera deslegitimación del terrorismo, tarea en la que el PNV tiene una responsabilidad básica. Ni siquiera el escenario favorito del Gobierno --elecciones y alternancia en Euskadi-- sería una solución, a lo sumo sería un paso hacia adelante. El PNV ha dado oxígeno a los terroristas, al PNV corresponde quitárselo. Y para recordárselo ahí está la figura patética de Arnaldo Otegi emplazándoles a cerrar filas entre nacionalistas. Cuando la tregua, algunos se precipitaron a presentarlo como el Gerry Adams vasco, el hombre que arrastraría a ETA a la política institucional y al abandono de las armas. Ha resultado ser un camaleón cuyos colores cambian al ritmo que ETA impone. José María Korta, probablemente hubiera podido explicar las mentiras que Otegi contó a algunos empresarios durante la tregua. Tenía que ser el líder pacificador y resulta que no tiene siquiera palabra propia.

2. Nos preguntamos a menudo qué pretende ETA con tal o cual acción. En realidad, uno tiene la impresión de que ETA está esperando que se lo contemos nosotros. Porque ETA no tiene ideología en el sentido político de la palabra, la ideología de ETA es la violencia. La violencia es su fuerza, la violencia es su forma de presencia, la violencia es lo que la legitima en el mundo abertzale, la violencia es su estrategia. Cuanto más mata, más cohesión consigue entre los suyos. Conjugando algunos mensajes de ETA con los aspavientos de Otegi podríamos pensar que el objetivo principal es atar en corto al PNV, impedir que se salga de los acuerdos de Lizarra, para, a partir de ahí, buscar la confrontación civil en un país dividido en dos bandos. El asesinato de Korta podría, en este sentido, significar que no hay límites: que el PNV también es objetivo si no se adapta. Probablemente los etarras se han pasado en la dosis. Difícil le han puesto al PNV seguir con tan incómoda compañía. Ibarretxe pensó siempre que tenía una puerta abierta para la retirada: el pacto de Gobierno con el PSOE. La incapacidad del PNV para romper a tiempo sus pactos con el mundo abertzale le ha cerrado la salida. El PSOE no puede, en las circunstancias actuales, actuar como salvavidas del Gobierno Ibarretxe. El PNV sólo tiene dos opciones: enrocarse en la estrategia de confluencia soberanista con HB o decidirse a romper definitivamente con el mundo abertzale. Si optara por lo último, si asumiera su responsabilidad de deslegitimar a ETA dejando claro que el nacionalismo democrático y el nacionalismo violento no pueden converger siquiera en los fines, obviamente no le quedaría otra opción que convocar elecciones, por elemental coherencia democrática.

Se dice que se está satanizando al nacionalismo vasco. Él mismo se deslegitima buscando un espacio compartido con el terrorismo. Un espacio en el que ellos también sobrarían, como demuestra el asesinato de José María Korta. El PNV se está jugando su propia legitimidad para defender su ideología constitutiva: el soberanismo. "Han matado a uno de los nuestros", dijo el diputado general Sudupe. La intensidad sentimental del momento puede hacer excusable esta expresión. Pero es esta lógica del nosotros --que podría inducir a pensar que matar a los "otros" no tiene la misma gravedad-- la que impide al PNV estar a la altura de las exigencias de una sociedad plural como la vasca. Hay "ideas incurables". Ésta lo es y determina estructuralmente la ideología nacionalista. En el largo proceso de la lucha contra ETA, cada cual tiene su papel. El del PNV es especialmente importante. Porque es él el que pone y quita legitimidad a ETA más allá de la violencia, que es la única forma de legitimidad (para conciencias sumisas) que ETA genera por sí misma.

3. El asesinato de Miguel Ángel Blanco tenía todos los indicios de una acción desesperada y de final de trayecto. ETA llegó a estar en verdaderas dificultades técnicas y en fase de creciente aislamiento social, jurídico y político. De esta debilidad surgió la tregua. Ahora, nueva gente, muy joven en algunos casos, ha pasado a asumir puestos de responsabilidad en ETA, abriendo un nuevo periodo del que de momento sólo conocemos la crueldad. Cuando Mayor Oreja habla de resistencia democrática está dando a entender que queda mucho por aguantar. El énfasis en la acción policial como prioridad estratégica tiene el inconveniente de que en los momentos de mayor agresividad terrorista se produce cierta crisis de confianza y desánimo. La lucha policial contra el terrorismo está sometida a muchos altibajos: la organización se renueva y la policía pasa periodos de perfecto desconcierto informativo. Todo hace indicar que estamos en uno de ellos. Con una importante novedad: dicen los expertos que la retaguardia francesa es cada vez menos determinante. Que en ETA, actualmente, casi todo se decide y se cocina en el propio País Vasco. Muchos ovillos se habían desmadejado a partir de hilos estirados desde Francia. Y ahora parece que los cabos de las madejas son más cortos.

El Gobierno de Aznar se encuentra ante un desafío que probablemente no esperaba. Vivió una primera legislatura con el viento de cara en todos los frentes, de pronto la ruta se ha empinado abruptamente. Es en estas circunstancias en las que se pone a prueba la capacidad de los gobernantes de aparcar el cálculo de rendimientos a corto plazo. La ciudadanía apoya la firmeza, pero quiere ver que se avanza. Toda estrategia, la de firmeza también, requiere explicación política. Y esto es lo que entiendo que Rodríguez Zapatero ofrece al PP al invitar al Gobierno a retomar una iniciativa democrática común: legitimar políticamente una estrategia asumida del modo más amplio posible, que más allá de la necesaria acción policial, debe tener el objetivo básico del aislamiento de ETA y su entorno. Es necesario interpelar directamente al PNV, cuya aportación sigue siendo indispensable si se quiere evitar que ETA consiga lo que la lógica de la violencia como ideología demanda: el enfrentamiento civil. Interpelar no significa amenazar ni excluir. En democracia, un "nosotros" no se debe combatir desde la lógica excluyente de otro "nosotros".

España está de vacaciones. Los atentados de ETA son un sobresalto momentáneo que se propaga a través de los receptores de radio sin llegar a alterar la vida de la playa. Probablemente, esta normalidad sea un buen signo. Pero resulta terrible el contraste entre tanto cuerpo alegre y confiado tendido al sol y la sensación de absurdo y de desconsuelo en que está sumido el entorno de las víctimas. Sería horroroso que acabáramos aceptando como una fatalidad estadística (más gente muere en accidentes de tráfico, dicen los más cínicos) el goteo de crímenes etarras. Porque pese al escenario de normalidad de las ciudades vacías y las playas llenas de un mes de agosto hay en este país unas tierras en las que no se dan las condiciones para vivir libremente. Y en cualquier lugar de España se puede morir simplemente por capricho de los terroristas. El largo viaje contra ETA nos concierne a todos por elemental solidaridad, pero también para defendernos de las dos enfermedades con las que el terrorismo contamina la democracia: el miedo y la indiferencia.

Terror y lenguaje episcopal
Lorenzo CONTRERAS La Razón 12 Agosto 2000

Bien se sabe que de la división de la sociedad y de alguno de sus principales estamentos se alimenta Eta para sus odiosos fines. Lo digo, valga el ejemplo, por la diferencia que cabe observar entre la actitud componedora de Juan María Uriarte, obispo de San Sebastián, y la línea de rechazo adoptada por Fernando Sebastián, arzobispo de Pamplona. Mientras el primero sostiene, según dijo hace días en la basílica de Loyola, ante el «lehendakari» Ibarreche, la necesidad de «preparar futuros y mayores encuentros», Fernando Sebastián pide valor y libertad para negar apoyo social y político a quienes no condenan con claridad los métodos de Eta, en referencia no sólo a EH, sino también a los nacionalistas que mantienen pactos con el entorno de la banda.

    Son dos lenguajes diferentes. El arzobispo de Pamplona, en la homilía pronunciada durante la misa funeral por el subteniente Casanova, exaltaba todo lo que sea rechazo del terrorismo, incluido el respeto de la verdad histórica que se deteriora en la formación dada a los jóvenes (sin citarlos, pero sí a los educadores). Distaba de rozar los conceptos utilizados por monseñor Uriarte cuando, en la ocasión citada, aludió a «la historia de sufrimiento y dolor que acompaña la vida de todos los encarcelados y de sus familiares».

    Lo importante para el obispo de San Sebastián, o sea, más diálogo y mayor consideración con los presos etarras, era sustituido ante la realidad trágica del suboficial asesinado y de su familia por una apelación a la fortaleza frente al crimen organizado, en palabras de monseñor Sebastián.

    Ya que tanto se habla de reunir posturas, nada malo sería que la Iglesia vasca unificara su mensaje y reaccionara contra la barbarie etarra y sus cómplices por universalidad y no sólo por diócesis. La autoridad indiscutible que el clero vasco ejerce sobre el conjunto de la sociedad bajo su cuidado espiritual debería ser un factor mejor aprovechado. El lamentable recuerdo dejado por monseñor Setién necesita grandes lavados conceptuales. Y aunque las palabras han mejorado de sentido bajo la mitra de Uriarte, falta hace que se desprendan de ambigûedades parecidas a las que usa el nacionalismo en todas las ocasiones delicadas, que no son pocas.

    Es curioso que las más tajantes condenas del terrorismo etarra hayan venido de Roma y de la boca del Papa. Fue histórica la ocasión en que monseñor Setién se «desmarcó» de la expedición episcopal en visita al Vaticano para cumplir «ad limina» con uno de sus deberes de relación jerárquica. La situación del País Vasco presenta la suficiente gravedad para merecer que sean las iglesias locales las más comprometidas con las víctimas de la barbarie, sin que valgan, ante los métodos de muerte, preocupaciones adjetivas por quienes los practican y, en consecuencia, sufren los castigos y penas a que se hacen acreedores.

Los círculos concéntricos de ETA
Abel Hernández La Estrella   12 Agosto 2000

La cruenta ofensiva terrorista ha empujado al Gobierno a atacar el entorno de ETA. Pronto se conocerán detalles. Se trata de aplicar la ley, en palabras del ministro Jaime Mayor, no sólo a "la ETA de los comandos" sino también, y muy especialmente, a los que "con siglas distintas están siendo  más ETA que los propios comandos". El enrevesado organigrama de la organización separatista radical, donde hay de todo, y la inconveniencia política impiden cortar por lo sano y poner a todo el conglomerado fuera de la ley; pero puede haber base legal suficiente para meter en la cárcel a los principales cómplices y verdaderos cabecillas.

En esa dirección va la decisión del juez Garzón de procesar a los responsables del "servicio exterior" de Herri Batasuna o la querella del fiscal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco contra Arnaldo Otegui, portavoz de Euskal Herritarrok (EH), por llamar "compañeros y patriotas" a los cuatro etarras muertos en Bilbao. "Todo el mundo ha confirmado -declara a este propósito el ministro del Interior- que ETA y los dirigentes de EH son una misma cosa". Habrá que sacar las consecuencias. La cadena de crímenes de ETA y la presión de la opinión pública, que exige resultados, están obligando a las autoridades públicas a ampliar el campo de actuación policial y judicial. Este ha sido uno de los puntos de acuerdo entre socialistas y populares en las conversaciones que han mantenido en Madrid, suspendiendo las vacaciones.

No faltan voces destempladas en el PSOE, como la del ex ministro Ernest Lluch, acostumbrado a regar fuera del tiesto, quien aprovecha el delicado momento para criticar a Mayor Oreja de forma poco elegante en "La Vanguardia", por la falta de eficacia policial desde que está al frente del Ministerio, a pesar de ser el ministro con mejor imagen en la calle. Aún así Lluch defiende el principio de "Contra ETA y punto", para lo que insinúa que la Constitución ofrece base jurídica para la ampliación del campo de juego de la policía "si previamente hay confluencia entre los demócratas".

En este complicado trance la actuación del nuevo líder socialista, Rodríguez Zapatero, que ha ofrecido su lealtad y colaboración al Gobierno de Aznar, ha sido impecable. Socialistas y populares están trabajando uncidos al mismo yugo. Los resultados se verán pronto.

Hay, desde luego, confluencia, en los dos grandes partidos sobre el papel crucial del PNV, cuya línea política actual se considera perniciosa. Para unos el proyecto de Arzalluz-Eguibar, que tiene su punto de referencia en Estella y en el pacto con ETA en busca de la paz y la independencia o soberanismo, tiene en gran manera la culpa de los males actuales. Esta arriesgada apuesta del PNV fracasó el mismo día que ETA volvió a matar. Al día siguiente Arzalluz y Eguíbar -este último se está convirtiendo en el personaje más odioso de la política vasca- deberían haber dimitido cumpliendo su propia promesa. Para los socialistas, los populares y para una parte notable de la opinión pública este compromiso soberanista del PNV da objetivamente cobertura a las acciones de ETA, cuyos dirigentes acusan a los nacionalistas moderados, para justificar sus crímenes, de no ser suficientemente consecuentes con lo que firmaron.

El asesinato del empresario guipuzcoano José María Korta, un "abertzale" dialogante, ha conmocionado fuertemente a la familia peneuvista y ha dejado en una posición imposible a los responsables de la actual política en el PNV. Puede marcar un antes y un después. Todo el mundo pide la dimisión de Xabier Arzalluz. Algunos rezan por ello dentro del PNV. Pero el "gran estratega" se resiste a dar su brazo a torcer para no dar la razón a Aznar y a Mayor Oreja. Dentro del Partido Nacionalista Vasco vuelven a surgir voces poderosas exigiendo el cambio de rumbo y la vuelta a la concordia y al Estatuto. Son las voces de la sensatez que, dado el clima emocional existente, poseen dudosa efectividad.

Sin embargo, la alianza existente entre el PNV y los que dan cobertura a los asesinos de Korta, y los demás, forma parte objetiva, aunque se repudien los métodos violentos, del círculo político de ETA. Sin ese contorno nacionalista del que emanó -en realidad, salió de las sacristías- ETA ya habría abandonado las armas hace tiempo. Así lleva cuarenta años sembrando el miedo, la destrucción y la muerte inútilmente. Son toda esta serie de círculos concéntricos los que dan a los etarras cobertura social y justificación política. Es posible que hasta cierta esperanza en el triunfo final. Si se alcanzara esa quimera de la independencia, sería la hora de destruir este último círculo: el del nacionalismo moderado. Puede que haya comenzado la demolición.

Ibarrola
EDUARDO HARO TECGLEN El País  12 Agosto 2000

Paseé con Agustín Ibarrola por Santiago de Compostela: le paran por la calle para estrecharle la mano. Pero él vuelve a su País Vasco, donde se la niegan, o le amenazan o le insultan. Héroes de nuestro tiempo: Ibarrola, Savater, Juaristi, Aranzadi. Paseo con Ibarrola desde hace 100 años: empezamos en París, donde estaba en un primer exilio, y trabajábamos allí en un periódico. Dejó el exilio, volvió a España, y le encarcelaron: pasó años en la cárcel de Franco, y pintaba cuadros con barrotes. Cuando veo su última exposición, con los grupos de troncos pintados, pienso si son todavía los barrotes que se inscribieron en su retina.

Hemos tenido siempre algunas diferencias: ahora me dicen, él y su mujer, que muchas veces discuten conmigo a distancia, cuando me escuchan en la radio. No podemos tener el mismo punto de vista: ellos están allí, me dicen siempre, y están amenazados. Ellos son vascos: yo soy de ningún sitio. Madrid es ningún sitio, es una enormidad de gentes abarrotadas y abigarradas, con sus acentos y sus querencias y sus memorias. No soy ni de Madrid: no soy nacionalista, regionalista, localista, nada. Casi ya ni individuo, porque me voy disolviendo. No entiendo bien que se quiera ser en la vida vasco o catalán, o de Pozuelo, donde nací. Ni siquiera de Chamberí. Hace años que comprendí quiénes eran los nacionalistas, de izquierdas o de derechas: quiénes les dirigen, les encauzan, les arman, les engañan. Son sus verdugos siempre, a favor o en contra: los que quieren mandar, poseer. Se sabía desde la I Internacional; se sabía desde los pensadores anarquistas, desde los nihilistas, desde los proletarios. Se ve en Irak, se ve en Kosovo, o donde sea: son unos los que calientan, histerizan a otros, los que les dan armas, los que les hacen creer en la falsedad de que la pobreza depende de que manden unos u otros. Son matices que no conducen a nada: llevan a la muerte.

Pero más acá de la muerte está la manera de pensar, el individuo, su preferencia: y el que le niega el derecho a pensar como piensa su clase, su grupo elegido, su persona, está fuera de mis límites de comprensión. Por eso estoy con todos ellos, lejanos a mis creencias, sin relación con mis soluciones imaginarias, que pueden parecerles blanduchas o tontas o ignorantes de la vida. Pero siempre estoy deseando pasear con Ibarrola. A veces nos encontramos en nuestros itinerarios, y paseamos, y comemos algo de queso y algo de chorizo, que son verdaderas patrias, y nos abrazamos. Y cuando nos despedimos, sé que vuelve a ser un héroe civil.

Una propuesta del Psoe sobre Eta quiebra la unidad con el Gobierno
El PNV se suma a la propuesta del PSOE para debatir sobre Eta, que el Gobierno rechaza
C. Morodo - Madrid .- La Razón   12 Agosto 2000

El PSOE inició ayer los contactos con todas las fuerzas políticas para poner en marcha la propuesta que planteó el jueves al Gobierno de realizar una reunión multipartidista en el Congreso para analizar la escalada terrorista. Esta iniciativa fue bien recibida por la mayor parte de los partidos, como CiU o CC, incluso el PNV, salvo por el PP.
    También el Ejecutivo mantuvo sus recelos sobre la misma. Así, ante la actitud de los socialistas, fuentes del Ministerio del Interior aclararon ayer que, en estos momentos, es más importante la respuesta que el Estado de Derecho pueda dar a este problema que la citada reunión.
    Asimismo, llamaron la atención sobre las dificultades que conlleva el trasladar una cuestión de estas características al debate parlamentario, y recordaron que tanto el Pacto de Ajuria Enea como el de Madrid fueron instrumentos creados precisamente para sacar del Parlamento el asunto del terrorismo.
    Desde el Gobierno también se aclaró que en el encuentro del jueves no se acordó con los representantes socialistas dar una respuesta inmediata a su propuesta, sino que se decidió seguir reflexionando en función de la evolución de las circunstancias.
   
Discrepancias públicas
En este contexto, el PSOE, por su parte, convocó a media tarde de ayer una rueda de prensa para hacer públicas sus discrepancias con el Ejecutivo en relación a esta cuestión. Además de instar al Gabinete de Aznar a reconsiderar su «falta de disposición inicial», se subrayó que, en estos momentos, no se puede dejar fuera al PNV sólo con la intención de «aislarlo» y «humillarlo».
    Asimismo, los socialistas advirtieron de que seguirán insistiendo en la necesidad de convocar el citado encuentro multipartidista, y llamaron la atención sobre el hecho de que la «ciudadanía está esperando una respuesta».

HABLAD, HABLAD, HABLAD
ENRIQUE CURIEL La Voz de Galicia   12 Agosto 2000

 El incendio ha llegado a Euskadi con toda su furia e intensidad. ETA no amaga, ETA golpea con toda la dureza de la que es capaz y con la clara voluntad de sumir en el temor, la impotencia y el abatimiento a los ciudadanos y a los dirigentes políticos. Y con un claro sentido político. Se tomarán un respiro para contemplar el paisaje después de la batalla, pero seguirán. Debemos de mantener la serenidad y apoyar sin reservas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Pero los responsables políticos tenéis que hacer más, mucho más. Debéis de tomar la iniciativa, asumir el liderazgo social que ésta emergencia os exige. Ante el féretro de mi antiguo compañero del Comité Central del PCE, Juan Mari Jáuregui, otro amigo común se acercó al lehendakari Ibarretxe con el ánimo de suavizar la situación y acertó a decirle, «Lehendakari, así no podemos seguir, tenemos que hacer algo». Ibarretxe contestó: «Sí, pero ¿qué hacemos?». Así estaban las cosas hace doce días. Ahora, peor. Digámoslo claramente. El Partido Popular, el PSOE, el PNV y EA, tienen que superar cualquier incomunicación porque es preciso reflexionar, hablar aunque exista desacuerdo y perfilar una salida desembarazándonos todos de determinadas cadenas que nos atenazan, palabras de las que somos víctimas y mitos que nos paralizan y que nos impiden hacer lo que reclamaba el obispo Uriarte o Ruiz Urchegui, secretario de Adegi. De lo contrario será el abismo. Decía Jáuregui que Euskadi tiene solución. Pero deberíamos comenzar comprendiendo que existe un conflicto político aunque afirmarlo suponga una heterodoxia insoportable para algunos. Se dice que admitir tal supuesto supone reabrir con los nacionalistas la búsqueda de un acomodo definitivo en el marco de la Disposición Adicional Primera de la Constitución y la correspondiente del Estatuto de Guernika. Y yo me pregunto, ¿los españoles estarían en contra de interpretar el contencioso de los derechos históricos a través de una Ley Orgánica que zanjase el conflicto y permitiera aprestarnos, todos juntos, a terminar con el terror y cerrar las heridas? Cada uno tiene que asumir su responsabilidad. El Gobierno dirigiendo a las Fuerzas de Seguridad y despejando alguna incógnita que se cruza en el camino. Mayor Oreja tiene que decidir si es Ministro del Interior o candidato a lehendakari. De lo contrario los ciudadanos tenemos derecho a pensar que se actúa desde el interés partidario bloqueando cualquier salida al PNV. Arzalluz y EA deben de asumir urgentemente lo que todos sabemos. El Pacto de Lizarra está muerto. El PSOE tiene que ser un puente fundamental y ejercer la oposición responsablemente. Y en EH, ante el sometimiento de Otegui a Soledad Iparraguirre, que alguien se prepare porque será necesario. Si hacemos esto, ETA pierde. Por pensar y decir éstas cosas, asesinaron a Juan Mari Jáuregui. Era un subversivo para ETA y pagó con su vida.

Iturgaiz: «Qué diálogo pretende el PNV si Egibar afirma que necesitan a HB»
El presidente del PP en el País Vasco ha insistido en que mientras el PNV siga en Estella, «no será creíble y carecerá de autenticidad la pose del PNV en favor del diálogo».
AGENCIAS El Mundo    12 Agosto 2000

BILBAO .- El presidente del PP en el País Vasco, Carlos Iturgaiz, ha preguntado durante una rueda de prensa al PNV «qué clase de diálogo pretende» cuando, el portavoz de la coalición nacionalista, Joseba Egibar, «sigue diciendo que el PNV necesita a HB y HB necesita al PNV». Según dijo, Egibar «está afirmando que necesita a aquellos que llaman compañeros y patriotas a los que van a colocar coches bomba en las calles de nuestras ciudades».

Iturgaiz se ha mostrado preocupado por la actitud del PNV que, ante la ofensiva terrorista de ETA, «sigue aferrado en el frente de Estella junto a ETA y HB». A su juicio, el PNV no puede hablar de diálogo democrático «cuando comparte mesa y mantel junto con ETA y HB».

El responsable de los populares vascos se preguntó «cuántos muertos más necesita el PNV para romper su alianza con los verdugos y sus cómplices», y para volver a compartir «un proyecto con los demócratas que abandonó hace ya tiempo».

«Buenas intenciones» del PSOE
A pesar de reconocer que la propuesta de diálogo planteada por el PSOE, «está hecha con buena intención», Iturgaiz ha insistido en que mientras el PNV siga en Estella, «no será creíble y carecerá de autenticidad la pose del PNV en favor del diálogo».

Según el dirigente popular, mientras el PNV siga dando «cobertura política» a ETA y a HB en Estella, «continuará bloqueado el diálogo entre los demócratas, porque la prioridad deberá ser aislar a los asesinos y a sus complices políticos, además de pasar por el respeto a las reglas del juego democrático» El PP instó, «una vez más», al PNV a que abandone Estella «si quiere dialogar y compartir un proyecto entre todos los democratas».

Además, ha pedido a la formación nacionalista que deje de dar a ETA y a HB «cobertura y balones de oxígeno», porque, «cuanta más cobertura política da el PNV a ETA y HB, más asesinatos comete ETA».

Solidaridad con las víctimas

Iturgaiz ha expresado la solidaridad del PP vasca con las víctimas registradas «tras la brutal ofensiva terrorista de ETA», ha dicho.

Asimismo, ha hecho extensivo tal sentimiento al portavoz de partido en Durango (Vizcaya), Juanjo Gaztañazatorre, cuyo caserío, situado en el municipio de Abadiano, fue objeto de uno de los episodios de violencia callejera registrados la noche última en el País Vasco, con el resultado de daños materiales de diversa cuantía.

Además, Iturgaiz ha trasmitido el «afecto, apoyo, solidaridad y cariño» al citado concejal, que «tan difíciles momentos ha pasado, como todo el Partido Popular del País Vasco, en los últimos meses, tras el asesinato de nuestro compañero Jesús Mari Pedrosa, íntimo amigo además de Juanjo Gaztañazatorre».

Estalla un artefacto en la casa de un guardia civil en Vitoria sin causar heridos
Cinco jóvenes detenidos en Bilbao por actos de violencia callejera
AGENCIAS, Bilbao El País  12 Agosto 2000

La continuada ola de violencia callejera, agravada en los últimos días a raíz de la muerte de cuatro etarras en Bilbao, se ha concentrado esta mañana ante el domicilio de un guardia civil en Vitoria, donde un artefacto explosivo ha estallado sin causar heridos. Los hechos han tenido lugar en el número siete de la calle Pablo Neruda de Vitoria hacia las 10.40 horas de esta mañana.

Un artefacto, compuesto por tres bombonas de cámping gas y material pirotécnico, estalló a esa hora en el rellano del edificio sin que haya que lamentar daños personales, aunque sí daños materiales en la escalera, en la puerta de la vivienda y en el interior del piso. Aunque el agente estaba de servicio, su hijo, de 17 años, se encontraba en casa en el momento de la deflagración.

Este es el tercer ataque contra el domicilio particular de un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado que se registra esta semana en Vitoria. Las viviendas de dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía han sido también objeto de ataques similares.

Cinco detenidos por violencia callejera
Por otro lado, la violencia callejera desatada en los últimos días en el País Vasco y Navarra, tras la muerte el pasado día 7 de cuatro terroristas por el estallido del material explosivo que trasportaban, ha vivido otro episodido esta noche en Bilbao. Cinco jóvenes que habían saboteado una oficina bancaria de la capital vizcaína poco antes de las doce de la noche han sido detenidos en la madrugada de hoy, según ha comunicado la Ertzaintza, que ha destacado que la colaboración ciudadana ha hecho posible los arrestos.

Los cinco jóvenes, que habían hecho explotar un artefacto casero en la sucursal que el BBVA tiene en la calle Tomás Zubiría Ybarra, originando diversos daños materiales, se dieron a la fuga en un vehículo, cuyas características fueron comunicadas a la Policía por testigos presenciales. Poco después, una patrulla de la guardia urbana ha localizado el vehículo, identificado a sus ocupantes, cinco jóvenes de 19 a 23 años, y los ha arrestado como presuntos autores del sabotaje.

También en Vizcaya se han producido otros tres episodios de violencia callejera durante la noche.

Sobre las 11.20 horas un artefacto arrojado por desconocidos ha producido un incendio en una oficina de la Caixa ubicada en la calle Don Tello, en el municipio de Elorrio. Varios vecinos del inmueble en el que se encuentra situada la oficina han tenido que ser desalojados y se han producido daños materiales de importancia.

Poco después, hacia las 00:40 horas de hoy, tres individuos han sido descubiertos trasladando una garrafa con gasolina, a la que habían adosado petardos, hasta una sucursal del BBVA situada en la calle Muguru, en el municipio Galdácano. El intento de sabotaje ha quedado abortado por la Ertzaintza, aunque los autores han logrado huir.

Cinco minutos después, y en el barrio Sagasta del pueblo de Abadiano, individuos desconocidos han provocado un incendio junto a un caserío deshabitado propiedad del portavoz del PP en el Ayuntamiento de Durango, Juán José Gaztañazatorre, y ocasionaron diversos daños materiales.

También la provincia de Guipúzcoa ha sufrido la violencia de los radicales en las últimas horas. En Eibar, un vagón de una unidad ferroviaria de Eusko Tren, que estaba estacionado en la terminal del pueblo, ha resultado levemente dañado al ser alcanzado por un cóctel molotov que han lanzado esta madrugada varios desconocidos.

Estos actos de terrorismo urbano, que se han intensificado desde que el pasado jueves el entorno etarra convocara un día de lucha en respuesta a la muerte de los cuatro terroristas, habían causado, a día de ayer, daños por valor de casi 400 millones de pesetas.

Más de 30.000 navarros se manifestan en silencio contra ETA
El padre de Casanova gritó: "¡Asesinos, canallas, marchaos de este país, que se sabe gobernar solo!"
M. MUEZ, Pamplona El País 12 Agosto 2000

Miles de personas procedentes de toda Navarra, unas 30.000 según los cálculos policiales, desafiaron anoche una fuerte tormenta, con estruendoso aparato eléctrico, para manifestarse por el centro de Pamplona contra la barbarie de ETA. Junto a un nutrido grupo de autoridades y tras el lema "Paz y libertad", marchó también la viuda del subteniente Francisco Casanova, asesinado el miércoles, que dirigió al final unas palabras a los congregados. El padre del militar no pudo evitar entonces un grito de desahogo contra ETA: "Asesinos, canallas, marchaos de este país, que se sabe gobernar solo".

Poco después de las ocho de la tarde de ayer, secundando la convocatoria unitaria realizada por todos los partidos presentes en el Parlamento foral, a excepción de EH, ciudadanos procedentes de todos los puntos de Navarra desfilaron por el centro de Pamplona tras una pancarta sostenida por el presidente de la comunidad, Miguel Sanz, del PP, el de su asamblea legislativa, José Luis Castejón, la alcaldesa de la ciudad, Yolanda Barcina, y otras autoridades políticas, empresariales y sindicales. En la pancarta se podía leer "Paz y Libertad/Bakea eta Askatasuna. ETA no". Inmediatamente detrás aparecieron la viuda del militar asesinado, Rosalía Sáinz-Aja, y el padre de Francisco Casanova.

En la cabeza de la manifestación, desafiando a la lluvia, se pudo ver también la presencia de dirigentes nacionalistas como José María Aierde, secretario general de Eusko Alkartasuna (EA). También asistió a la marcha el parlamentario navarro del PNV José Manuel Goicoetxea.

Al término de la manifestación, el socialista José Luis Castejón leyó el comunicado conjunto de las fuerzas políticas convocantes (UPN, PSN-PSOE, IU-EB, CDN y EA-PNV) en el que destacó que "no es admisible sostener que detrás de ETA exista una causa política".

En su declaración conjunta, los partidos democráticos navarros añadieron que "la defensa de las ideas políticas cuenta con instituciones y fuerzas democráticas para su libre expresión y desarrollo sin precisar de que nadie suplante su verdadera voluntad de decidir su futuro".

Castejón resaltó, ante una Plaza del Castillo totalmente abarrotada, que el pueblo y las instituciones están "abiertos a la defensa de cualquier idea y proyecto político por medio de la palabra, la razón y el diálogo" y lanzó un mensaje de esperanza al indicar que "sólo desde la serenidad y la perseverancia en la defensa de los valores democráticos y del estado de derecho, la voluntad mayoritaria del pueblo a vivir democráticamente prevalecerá frente al terror".

La manifestación transcurrió sin incidentes y fundamentalmente en silencio. Miles de personas exhibieron carteles contra ETA a lo largo del recorrido, que estaba fuertemente vigilado por numerosos agentes policiales. En determinados momentos, entre los congregados, surgió algún esporádico grito de "ETA no", "asesinos" y "basta ya".

Los ciudadanos desfilaron por las calles céntricas de la ciudad en un clima de absoluta serenidad. Miles de ellos pegaron encima de sus paraguas pequeños carteles en los que se leía "ETA, no". Sólo al final, tras la lectura del comunicado conjunto de los partidos convocantes, la emoción embargó a los miles de personas que llenaban la Plaza del Castillo, el corazón de la capital de Navarra. Fue tras escuchar unas palabras de la viuda del subteniente de Infantería Francisco Casanova. Rosalía Sainz-Aja tuvo valor para dirigirse a la multitud y decirles: "Hoy es un día muy triste para nosotros, pero os agradezco de corazón que hayáis estado aquí con nosotros".

Instantes después, el padre del militar asesinado por ETA no pudo contenerse y se dirigió a los manifestantes gritando a través de la megafonía: "Asesinos, canallas, marchaos de este país, que se sabe gobernar solo. No os necesitamos para nada". Las palabras de Francisco Casanova fueron aplaudidas y recibidas por los ciudadanos con gritos de "asesinos, asesinos".

Particularmente emotiva era la presencia bajo el intenso aguacero de cientos de vecinos de Berriozar, la localidad donde residía el asesinado, que acudieron a la marcha con una pancarta que decía "Berriozar, contra la violencia". De igual modo, miles de ciudadanos de Castejón, donde fue enterrado, situado a casi 100 kilómetros de Pamplona, secundaron la manifestación tras una pancarta con el breve texto "Castejón por la paz".

[Cerca de 200 españoles se reunieron ayer en las inmediaciones de la embajada española en Washington para protestar silenciosamente contra los últimos atentados de ETA en España. "Por la libertad. Contra el terrorismo. Los españoles de Washington" y "Basta ya. Aski da", rezaban las pancartas]. 

"Que mi hijo sea el último", dice la madre del subteniente
Más de un millar de vecinos de Castejón, la localidad navarra en la que el jueves fue enterrado el subteniente Francisco Casanova, se manifestaron ayer por las calles de esa población en defensa de la paz y en protesta por su asesinato. Casanova pasó su infancia en este pueblo, de unos 3.000 habitantes, y en él siguen residiendo sus padres, quienes participaron en la marcha con su viuda, Rosalía Sainz-Aja.

Anunciación Vicente, la madre del militar, afirmó al término del acto: "Que mi hijo sea el último. Quisiéramos que no hubiera más muertes, que no mataran a nadie más". El padre, Francisco Casanova, profundamente dolorido, añadió: "Les debería pasar algo así a ellos para que supieran lo que es". A su vez, Rosalía Sainz-Aja se mostró "muy agradecida a todos [los presentes en la manifestación] por la compañía".

La marcha, convocada por el ayuntamiento, partió a las 12.30 de la plaza consistorial encabezada por una pancarta en la que se leía "Castejón por la paz " y que portaban los miembros de la corporación, los padres y la viuda de Casanova. La manifestación recorrió durante una media hora las principales calles de la localidad y pasó por la vivienda de los padres del militar, ante la cual se detuvo para dedicar un largo aplauso a la familia.

El alcalde de la localidad y senador socialista, Javier Sanz Carramiñana, expresó el sentimiento de todos los vecinos, "indignados, desolados y decepcionados", aunque advirtió que "la indignación y la rabia" que ha provocado el crimen no deben ser respondidas con ansias de venganza, pues "la venganza es una reacción de ellos".

Los violentos calcinan 6 autobuses, 11 coches y 4 cajeros en su segunda 'jornada de lucha'
El terrorismo urbano causa en los tres últimos días daños por valor de casi 400 millones de pesetas
PEDRO GÓMEZ DAMBORENEA, Bilbao El País 12 Agosto 2000

El día de lucha convocado para el pasado jueves por el entorno etarra tras la muerte en Bilbao, el pasado día 7, de cuatro terroristas a los que les estalló una bomba que transportaban, se prolongó ayer en Euskadi y Navarra con un grave bal ance de daños: 6 autobuses, 4 cajeros automáticos, 11 coches, 2 motocicletas, 1 oficina de seguros y 1 sede socialista. Los actos de terrorismo urbano perpetrados entre la noche del jueves y ayer tienen un coste económico de más de 200 millones de pesetas. Esta cifra se dobla si se contabilizan los atentados de los tres últimos días. En julio y en lo que va de agosto ha habido ya más de 35 atentados de kale borroka. Hoy el entorno abertzale rinde "homenaje" en Bilbao a los cuatro etarras.

En menos de 24 horas se han quemado seis autobuses de línea regular urbanos e interurbanos y en tres días la cifra se eleva a 14. Las empresas que realizan el transporte calculan que el daño material causado a los vehículos puede acercarse a los 300 millones de pesetas.

Si el jueves la violencia se concentró en Guipúzcoa ayer lo hizo en Vizcaya y Navarra. Hacia las 12 de la mañana los radicales quemaron el último autobús en la estrecha y céntrica calle Andrés Cortina, del barrio de Algorta en Getxo. Un grupo de ocho encapuchados bien organizados, según la Ertzaintza, cortaron el tráfico con la quema de varios contenedores. A la llegada de un autobús de la empresa Euskotren hicieron bajarse al conductor y los pasajeros, rociaron el vehículo de combustible y le prendieron fuego. El precio de un autobús de este tipo oscila entre los 25 y 30 millones de pesetas.

Desalojo de familias
Las llamas saltaron a dos motocicletas de reparto y tres coches aparcados en la zona. La columna de humo y el fuego derritió las persianas y cristales de los edificios colindantes y obligaron a desalojar a ocho familias del inmueble más cercano. Fuentes de Protección Civil aseguraron que las familias podrían volver a sus casas al final del día tras las labores de limpieza. El grupo de encapuchados realizó el ataque y abandonó la zona.

Los otros asaltos perpetrados durante la madrugada de ayer tuvieron una forma de ejecución similar. A las ocho y cinco de la mañana se quemó un autobús en el barrio de Zorroza de Bilbao que también causó importantes daños en las viviendas colindantes. Tan sólo veinte minutos después, otro grupo de desconocidos se presentó en la calle Salvador del barrio de Rekalde y quemaron otro autobús. Estos dos vehículos, propiedad de la empresa Bilbobus, han quedado completamente calcinados. Los otros dos vehículos calcinados pertenecían a la empresa Pesa y fueron achicharrados en un garaje de Mallabia (Vizcaya). Como consecuencia de las llamas un tercer autobús resultó dañado.

En Lizaso (Navarra) varios desconocidos prendieron fuego a ocho vehículos que estaban en el interior de la residencia Aranbide, propiedad del Opus Dei, según la Delegación del Gobierno en Navarra. Los turismos quedaron complemente calcinados.

La noche del jueves al viernes los violentos se cebaron también con los cajeros automáticos del BBVA que fueron atacados entre las once y las doce en los pueblos vizcaínos de Elorrio, Abadiño, Areatza y Berriz. En este último pueblo las llamas se extendieron a la oficina causando graves daños materiales. El precio de un cajero ronda los cuatro o cinco millones de pesetas.

También el jueves a las once de la noche se produjo un ataque con bombas incendiarias, que obligó a desalojar a los vecinos a una oficina de la aseguradora Catalana Occidental de Rentería (Guipúzcoa). Por último, tres individuos lanzaron botes de pintura contra la sede del PSOE de Baranain (Navarra).

 Malestar y problemas de transporte
La reciente ola de terrorismo ha venido también acompañada de un recrudecimiento de las actuaciones de violencia callejera; especialmente después de que Gestoras pro Amnistía y Herri Batasuna anunciaran una jornada de lucha para protestar por la muerte de cuatro etarras en Bilbao el pasado lunes al estallarles el explosivo que transportaban.

Esta ola de terror está causando un profundo malestar en los ciudadanos afectados. Por un lado, los vecinos de las zonas dañadas expresaron ayer su indignación. Por otro lado, servicios como el transporte de viajeros por autobús se han visto ya afectados. Enrique Isusi, responsable de la Compañía del Tranvía de San Sebastián, aseguró ayer que el servicio de transporte estará "bajo mínimos" hasta finales de este año ya que la reposición de nuevos vehículos necesita un periodo de al menos cuatro meses. Un fenómeno que se repite en el resto de la compañías. Esta situación puede producir cortes en el servicio. De hecho, Euskotren suspendió ayer todas sus líneas salvo dos hasta la madrugada de hoy. El Ayuntamiento de Bilbao también barajó la suspensión de su servicio hasta que cese la campaña de violencia.

El concejal de transportes de San Sebastián, Ernesto Gasco, pidió a EH que hiciera un llamamiento para que no se quemaran más autobuses ya que algunos conductores han tenido que recibir "tratamiento psicológico".

En esta campaña violenta han sido detenidas nueve personas. Los últimos cinco la noche de jueves en San Sebastián. Cuatro permanecen en dependencias judiciales y hoy pasarán a disposición judicial. El quinto, un menor de 15 años, ha sido entregado a su familia.

Deficiencias y tergiversaciones
CESAR VIDAL El Mundo 12 Agosto 2000

En las últimas semanas han sido numerosos los medios que se han hecho eco del informe de la Real Academia de la Historia acerca de la enseñanza de la citada disciplina en la ESO y el bachillerato. A juzgar por las declaraciones de algunos políticos e historiadores, parecería que el documento no pasa de ser un panfleto al servicio de una ideología concreta -ideología que en algun caso se ha identificado directamente con el franquismo- que pretende acabar con la enseñanza de las historias locales y que está cargada de «expresiones desafortunadas» en relación con la docencia en las ikastolas. La lectura calmada del informe muestra que la verdad dista enormemente de cualquiera de estas afirmaciones. El documento es veraz, sensato y moderado en sus juicios. Si se le puede acusar de algo es de una voluntad muy acentuada de no herir susceptibilidades. El punto de partida es una realidad que cualquiera de las personas que haya enseñado Historia en la universidad no puede negar. No es otra ésta que, por citar las palabras del documento en cuestión, «la ignorancia -cuando no tergiversación- de la Historia que padecen los alumnos». A esta penosa situación han contribuido a juicio de la Academia tres factores. El primero es el sociologismo; el segundo, el pedagogismo y el tercero, «la pretensión de las comunidades autónomas de utilizar la Historia al servicio de objetivos ajenos a los planteamientos académicos». El señalar estos tres responsables responde a un análisis imparcial y veraz de la situación actual.

Al sociologismo ha debido la enseñanza de la Historia el verse vaciada de contenido e inmersa en un batiburrillo de materias que lo mismo juntan la Economía con la Antropología que la Sociología con el Derecho. La gran bandera de semejante dislate ha sido la de insistir en que aprender la Historia en orden cronológico carece de sentido y que es más importante adquirir una serie de conocimientos heterogéneos más o menos relacionados con ella. El resultado ha sido que es difícil encontrar a un niño o joven que pueda ubicar en sus coordenadas un acontecimiento histórico y que conseguir que lo sitúe cuando se trata de un episodio previo a la Edad Contemporánea raye lo milagroso. Ha sido ése un camino seguido en otros países europeos y del que todos han ido volviendo trasquilados y sin lana en la convicción de que el triunfo de esos planteamientos significa la muerte de la Historia como disciplina y su fin como preservadora de la memoria colectiva.

Al pedagogismo debe también la enseñanza de la Historia una terrible vacuidad disfrazada de papel couché. La llegada a los resortes de la educación pública de personajes como como los socialistas Maravall o Rubalcaba no se tradujo en la mejora de aquélla, sino en un empeoramiento de la calidad realmente sobrecogedor. Pero además vino acompañada por el desembarco en los puentes de mando educativos de equipos para los que primaba el cómo se enseñaba sobre lo que se enseñaba. Así, en los libros de texto de Historia se puede admirar una extraordinaria profusión de fichas técnicas, actividades complementarias e ilustraciones prodigiosas unidas a una vaciedad e inconsistencia pasmosas.

En paralelo, en las aulas se fue desplazando el aprendizaje sustancial de materias importantes por entelequias difusas en las que podían encastillarse los miembros del claustro menos competentes desde un punto de vista docente pero más proclives a la demagogia. De esta manera, los educandos han recibido nociones aberrantes de lo que es políticamente correcto, pero tienen dificultades para señalar algo relativo al reinado de los Reyes Católicos, a la conquista y colonización de América y no digamos ya a la Reconquista o a la romanización. Decía muy bien Claudio Sánchez Albornoz que «los hechos no son la Historia, pero no puede hacerse Historia prescindiendo de ellos». Aunque signifique hurgar en la herida debería añadirse que los modernos métodos pedagógicos no sólo no son la Historia sino que además la obstaculizan, la vacían y la anulan no pocas veces. La pena es que en España continuemos padeciéndolos.

Finalmente, la política educativa de las comunidades autónomas es la tercera cruz de ese esperpéntico calvario en el que se ha convertido la enseñanza de la Historia en España. Contra lo que se ha afirmado tantas veces, el Informe de la Real Academia de la Historia no se manifiesta en absoluto en contra de la enseñanza local sino que, por el contrario, la anima y estimula. Sabe sobradamente que naciones más diversas culturalmente que España han solventado ese problema sin lesionar la enseñanza localista sino más bien indicando su imbricación en la nacional. Si en España no se ha logrado vencer ese obstáculo se ha debido en buena medida a la manera en que las comunidades autónomas han influido hasta la fecha en la enseñanza de la Historia. Ignoro por qué los ejemplos mencionados en el Informe se limitan a Galicia y las Vascongadas así como a algunas referencias aisladas a otras comunidades como la andaluza. Tampoco veo justificación para omitir el nombre de los perpetradores de semejantes desaguisados salvo la caridad cristiana -y quizá el espíritu corporativo- de los redactores. Con todo, el panorama dibujado en el Informe es imposible de negar, incluida la referencia al racismo de los textos inspirados por el nacionalismo vasco, racismo que, dicho sea de paso, resulta rampante en los propios textos de Sabino Arana. A pesar de todo lo que se ha dicho al respecto, quizá sea este aspecto uno de los que el Informe ha tratado con más cuidado posiblemente por sus más que claras repercusiones políticas. Las referencias a la Historia de España como una realidad «a punto de perderse» son comedidas y exactas y apuntan en la misma dirección de lo señalado por el catedrático Joaquín Prats, que hace unos años indicó que «se resalta lo que nos separa, todo aquello que en el pasado nos ha enfrentado a unos con otros».

A estos tres males se suma un cuarto al que se hace referencia en repetidas ocasiones: la primacía de la Historia contemporánea en el curriculum educativo. Dado que un conocido catedrático de esta materia se permitía hace unos años afirmar que los alumnos de bachillerato debían limitar su estudio de la Historia de España al periodo posterior a la Transición cabe deducir que esa primacía es aplaudida por algunos. Sin embargo, no por ello deja de ser un disparate desde el punto de vista de la enseñanza de la Historia. Ni siquiera naciones jóvenes como EEUU se permiten esa ruptura con el pasado; en España, esa postura es un verdadero suicidio cultural. Que un español desconozca a Velázquez y a Cervantes, a Quevedo y a Zurbarán, a Murillo y a Lope de Vega, a Abd-ar-Rahmán III y a don Pelayo, a Jaime I y a Isabel la Católica es gravísimo. No lo es menos que Alejandro Magno, Julio César, Shakespeare o Luis XIV le resulten nombres carentes de significado. Sin embargo, aún resulta peor que a tamaña incultura se sume una historia-ficción nacionalista tejida de mitos irreales y de falsedades fácticas donde se niegue la existencia de España como nación mientras se afirma la categoría nacional de entes que, en algunos casos, no han existido como tales y, en otros, no tuvieron la naturaleza que ahora les atribuyen sus nacionalistas.

Como en tantas otras cuestiones de nuestro pasado reciente, la alianza entre una izquierda ignorante y altiva y unos nacionalismos no menos soberbios y despectivos hacia la realidad histórica ha dado resultados penosos. No debería por ello extrañar que hayan sido ambos los que más han alzado la voz contra el Informe veraz y moderado de la Academia. Son ellos los primeros en saber que el nacionalismo y la dictadura de lo políticamente correcto se curan viajando y sabiendo una Historia que comenzó hace milenios. César Vidal es historiador.

La historia: construcción o destrucción
Por Julián Marías, de la Real Academia Española ABC   12 Agosto 2000

A comienzos de este siglo que termina se descubrió con plenitud la condición intrínsecamente histórica del hombre. Siempre se había visto como una realidad histórica aunque esta evidencia se había oscurecido a veces por recaídas en el naturalismo, en la visión del hombre como «cosa» y no como persona. En los primeros decenios del siglo XX se dieron pasos decisivos en la comprensión de lo humano, y por tanto de la historia, y se lograron los instrumentos intelectuales para ello, sobre todo la noción de razón histórica, apenas usada por la mayoría de los que siguen llamándose, por inercia, filósofos.

El hombre occidental al menos fue tomando posesión de su historicidad, se vio en cada momento a un «nivel» determinado por la continuidad de los siglos, épocas, generaciones, hasta llegar al presente. Al saber de dónde venía, el hombre empezó a ver con claridad dónde estaba y quién era. Esto hacía posible una plenitud de vida personal que no se había alcanzado antes, y que se refleja en la asombrosa creación intelectual de los primeros decenios, conservada, a pesar de grandes vicisitudes, hasta mediados del siglo.

Esta historización de la vida humana afectaba a sus formas de convivencia. Se veía a qué unidades humanas se pertenecía, cuáles eran sus articulaciones y sus vínculos, se descubría la personalidad, es decir, el carácter personal de los países o sus conjuntos, se avanzó enormemente en la «construcción» del mundo y sus partes.

Todo esto era vigente cuando inicié mi vida intelectual, hacia 1930, y lo he estudiado a fondo en mi libro Razón de la filosofía. Produce angustia histórica pensar en lo que podía haber sido el mundo desde ese nivel y lo que aconteció, precisamente en ese momento. Temo que no se tiene una idea clara de esto.

Habían acontecido dos enormes accesos de despersonalización. El primero, el triunfo de la revolución rusa, el establecimiento de un sistema que eliminaba por principio la condición personal del hombre. El totalitarismo, la creencia de que todo es relevante políticamente, y que el Estado así entendido es lo que cuenta, anuló para una gran porción de Europa —y después del mundo— esa visión personal e histórica de lo humano.

La reacción —intelectualmente torpe y arcaica— no se hizo esperar. Con cierta timidez el fascismo italiano, en lugar de sostener lo personal, y por tanto histórico, deificó el Estado, repitió el totalitarismo, abrió el camino para la forma extrema y violenta que fue el nacionalsocialismo alemán. Totalitarismo férreo, con la introducción de conceptos de atroz arcaísmo: la raza, lo irracional, el desprecio por la historia realizada, por el nivel alcanzado.

La clase social, la raza, la supremacía hostil de unas sobre otras, este fue el esquema que empezó a imponerse en el momento de mayor esperanza intelectual y de construcción racional —con razón histórica y no abstracta— de las unidades de convivencia humana. La segunda Guerra Mundial, a diferencia de la primera, fue la resistencia al totalitarismo desde una aceptación parcial de sus principios, desde un «contagio» que tomó la forma de los nacionalismos, ya actuantes desde 1914.

En la segunda mitad del siglo, estas maneras de ver —o de no ver— las cosas habían hecho un largo camino. Se descubrió que la historia, instrumento de construcción, diestramente usada podía convertirse en artificio de destrucción, de demolición, de las sociedades occidentales. El periodo que va de 1965 aproximadamente a 1973, poco más o menos, fue decisivo. Su centro fue el llamado «mayo francés», el de 1968, la época de «las tres M» (Marx, Mao, Marcuse). Hay que preguntarse qué ha quedado de todo aquello, que a muchos pareció «la realidad». El ingenio español acuñó una frase divertida: «Marcuse, pero no abuse». No se olvide lo que fue el movimiento «revisionista» de jóvenes historiadores americanos, que impusieron sus puntos de vista en congresos a los que no asistían los historiadores maduros, fieles a la visión coherente de su historia. En los años 50 me sorprendió que el «espesor histórico» de los habitantes de los Estados Unidos era comparable al de los europeos, a pesar de que el tiempo era mucho más breve, pero mejor poseído. Creo que esto ya no es así, por la destrucción histórica llevada a cabo en aquellos años, y no compensada todavía lo bastante.

Un ejemplo curioso es el papel del senador Joseph McCarthy, personaje de profunda antipatía y graves consecuencias, que representó la verdadera actitud «antiamericana». Su importancia fue limitada y no duró demasiado; sin embargo, se ha hablado hasta hoy interminablemente. Contrasta esto con el casi total silencio, seguido de olvido, de las atroces «purgas» de Moscú, de los increíbles procesos, seguidos de fusilamientos de incontables personajes de la Unión Soviética.

El uso destructor de la historia, en los últimos decenios de este siglo, ha tomado la forma de los nacionalismos, que consisten —repárese en esta palabra— en la eliminación de lo que es la historia: secuencia temporal, superposición de las épocas y generaciones hasta llegar a cada presente; hechos, acontecimientos históricos situados en su momento preciso; personas, nombres propios insustituibles; coexistencia —mejor dicho, convivencia— de los diversos pueblos.

Los nacionalismos parten de la negación de los demás. Son por principio exclusivistas y excluyentes. Se fundan en elementos que no son propiamente históricos, quiero decir «argumentales», sino más bien recursos para la vida histórica —la raza, la lengua, una historia inventada y nunca acontecida que sirve de interpretación.

Originariamente, los nacionalismos fueron exacerbaciones de algunas naciones, inseguras por su complejidad o por ser muy recientes, sin largo pasado a su espalda. En los últimos tiempos, lo característico es el nacionalismo de lo que no son ni han sido nunca naciones. El caso máximo y más claro es la proliferación de nacionalismos, extremadamente violentos, en las zonas de la Europa central en que no se había realizado el proceso de nacionalización normal en casi toda Europa. El genio histórico y político había superado esta situación, con mejor o peor fortuna, en grandes unidades de convivencia; el ejemplo más logrado e ilustre fue el Imperio Austro-Húngaro; pero, a pesar de sus graves y evidentes defectos, ahora no parece desdeñable el Imperio Otomano.

Si se compara lo que fueron con los resultados de su disgregación, cierta nostalgia es inevitable.

La negación de la historia consiste en la sustitución de su función constructora por la destrucción. Se piensa, por lo pronto, en las unidades reales de convivencia. Todavía más inquietante es el efecto sobre los individuos, sobre las personas a quienes se obliga a vivir en la falsedad, sin que puedan saber adónde han llegado, quiénes son, adónde podrán orientar sus vidas.

Enfrentamientos verbales en el Pleno de Zestoa
El Mundo   12 Agosto 2000

ZESTOA (GUIPUZCOA).- Tensión y enfrentamientos verbales protagonizaron ayer el Pleno que celebró el Ayuntamiento de Zestoa (Guipúzcoa), localidad natal del empresario asesinado José María Korta, al que asistieron familiares del fallecido y en el que se aprobaron dos mociones referidas a este atentado, una de EH y otra de PNV y EA.

Una de las mociones, aprobada con los votos del PNV y EA, condenaba el atentado y la otra, de la formación radical, con el voto favorable de sus concejales, expresaba solidaridad tanto a los familiares de Korta como a los de los cuatro presuntos etarras muertos el pasado lunes en Bilbao.

Los primeros abucheos llegaron por parte del público cuando los ediles de EH se abstuvieron en la votación de la moción de condena de PNV y EA. Los gritos, silbidos e insultos arreciaron con la lectura por parte del alcalde del texto del grupo radical y su posterior votación, tras la cual Oier Korta, sobrino del empresario asesinado, se dirigió al primer edil y, sentándose a su lado, le recriminó su actitud: «No admitimos que metáis en el mismo saco a mi tío, que ha sido asesinado, y a los miembros de ETA, que han muerto», fue una de las frases que dirigió Oier Korta al alcalde de EH, Joseba Azpeitia, que reclamaba respeto del público y que abandonó el pleno antes de que terminase.

«Si sentís tanto el atentado ¿por qué no mandáis un telegrama a ETA diciéndole que os parece mal lo que hacen y que José Mari Korta era un hijo de este pueblo, un abertzale?», preguntó el sobrino del asesinado a los ediles de EH. El familiar de Korta también les advirtió de que al mostrar su solidaridad hacia ellos, pero no intentar evitar los atentados estaban «ofendiendo a toda la familia Korta».

«No queremos echar más leña al fuego» fue alguna de las llamadas a la calma que hizo el alcalde, que recibía contestaciones desde el público como «bastante fuego habéis echado ya» o «nazis, fuera».

Los aplausos a las palabras del sobrino del empresario muerto, las intervenciones de otros familiares y las discusiones del público se sucedieron hasta que se levantó la sesión.

En la moción conjunta de PNV y EA, además de condenar el atentado, se denunciaban «todos los actos que violan los derechos individuales y colectivos» y se pedía a ETA que deje las armas con el fin de que «sean los vascos los que tomen las decisiones en libertad».

El texto de EH transmitía «dolor y solidaridad» a los familiares de Korta y de los cuatro «militantes abertzales» fallecidos en Bilbao y señalaba que estas cinco muertes «son consecuencia de un conflicto de base política».

Fascismos y escritores
Andrés SOREL La Razón El Mundo   12 Agosto 2000  

No suelen ser los escritores muy perspicaces a la hora de realizar análisis políticos. Pecan de optimismo, conformismo o desconocimiento. Y a los más críticos y, por tanto, pesimistas, se los silencia o combate despectivamente. Pienso que un escritor no deber ser chauvinista ni apoyar nacionalismos rígidos, pues para él es precisamente en la diferencia donde radica la profunda libertad. Los peligros de la xenofobia y de la persecución del contrario alientan hoy los fáciles y reaccionarios discursos de cuantos se dicen nacionalistas, sean de la índole que sean. Lejos de combatir todas las ideologías excluyentes, cada uno se enquista desde su parcela de poder en la propia, anatemizando a sus oponentes. A veces parece que invocar la palabra diálogo resulta caer en algo peor que lo que para un teólogo tradicional era el pecado nefando.

    Me sugiere esta reflexión la lectura de un pequeño texto de un escritor al que por otra parte considero uno de mis novelistas preferidos. Los Buddembrook, La Montaña Mágica, Doctor Faustus, me parecen una trilogía de las mejor escritas y más apasionantes de este siglo XX. Thomas Mann visitaba Madrid para dar unas conferencias, y el 30 de abril de 1923 pronunciaba las siguientes palabras:
    «En cuanto a la política interior de Alemania, creo que la República está consolidándose, y que no la amenaza ningún peligro serio. La reacción nacionalista dispone de unas organizaciones militares (como las huestes de Hitler); pero no recibe alimento espiritual alguno, estando divorciada de la Alemania occidental. En el mundo entero existe una crisis de la democracia y tengo la impresión de que será precisamente Alemania la que encontrará el justo medio, creando una nueva forma de democracia identificada con el pacifismo y el humanitarismo, que está en la tradición alemana, expresada por Goethe, Hûlderlin y Nietzsche. La cualidad más hermosa de los alemanes ha sido siempre su sentimiento de universalidad, que mira más allá de las fronteras nacionales, un sentimiento de humanitarismo que, en medio de los nacionalismos desencadenados, se presenta como la única salvación de Europa».

    Las ideas poco tienen que ver con los intereses económicos, o digamos mejor que éstos priman siempre sobre aquéllas. Cuando llega la hora de la recesión, las mesas se comen, si los encuentran, a los Goethe, Hûlderlin, y a quienes se les ponga por medio, y arrojan sus restos a los perros, dejándose conducir por cualquier visionario analfabeto que les hable de expansión, grandeza y soldada. Y el humanitarismo, aún con música de Beethoven o Wagner, termina en los campos de concentración. Quizá sí conocía muy bien estas circunstancias ese hombre que no gustaba de entrevistas ni de hablar en público, que no pontificaba pero era un extraordinario y profundo escritor, Elias Canetti.

    El escritor suele confundir los deseos, palabras, músicas, reflexiones filosóficas de los creadores a los que admira, con el pueblo, la nación, etcétera, olvidando que ésta la forjan los banqueros, lo militares y los eclesiásticos, en Alemania o en Irán, en Estados Unidos o en Indonesia, en Marruecos o en España. De ahí que sus palabras, a la luz de la historia, aparezcan luego tan desafortunadas. Eso cuando no se lanza él a la sagrada misión de la guerra expansionista y excluyente, con sus actos o con sus escritos. Otra cosa es el compromiso personal que después puede adquirir para en vez de apoyar el fascismo o el nacionalismo expansivo o racista, combatirlos: ahí radicará su grandeza o su miseria moral. Thomas Mann fue de los que más combatió a su propia Patria; y en la Montaña Mágica el discurso de las tensiones que iban a dividirla, ya estaba servido.

    Una vez más se demuestra que es mejor anteponer las dudas a las certezas. Que las grandes afirmaciones chocan con los intereses de quienes ayer y hoy orientan la historia. Tal vez en la futura aldea global, dominada desde el aire por los señores que controlan la información y expanden la homogeneización cultural y política, las ideas ya no cuenten, y frente al Estado se construya un nuevo orden telefeudal.
   

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