AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 21  Agosto   2000
#¿Pacto o teatro?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  21 Agosto 2000

#Urge el cambio
Editorial ABC 21 Agosto 2000

#Lizarra, el octavo pasajero
Iñaki EZKERRA La Razón  21 Agosto 2000

#Huesca, Hernani, Vitoria
Editorial El País 21 Agosto 2000

#PERO ¿EN NOMBRE DE QUE, EN NOMBRE DE QUIEN?
Editorial El Mundo  21 Agosto 2000

#Un asunto moral
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 21 Agosto 2000

#Asesinato de dos jóvenes
Editorial La Razón 21 Agosto 2000

#El PNV se cae del caballo
Editorial La Razón 21 Agosto 2000

#Sólo melancolía
GABRIEL ALBIAC El Mundo  21 Agosto 2000

#El dedo gordo del PNV
Luis GARCÍA JAMBRINA ABC  21 Agosto 2000

#Cuadrilla de forajidos
Juan BRAVO La Razón   21 Agosto 2000

#Tríptico
Ramón PI ABC   21 Agosto 2000

#Lapa
ERASMO El Mundo 21 Agosto 2000

#Dos querellas, dos
José Antonio SÁNCHEZ La Razón  21 Agosto 2000

#Otro domingo sangriento
Editorial La Estrella 21 Agosto 2000

#Banderas rotas
JOSE ANTONIO LABORDETA El Mundo 21 Agosto 2000

#Interior cambia de política con el PNV
Lorenzo Contreras La Estrella 21 Agosto 2000

#EUSKADI: LA LEY, LA DEMOCRACIA
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz de Galicia 21 Agosto 2000

#ETA reanuda su ofensiva con el asesinato de dos guardias civiles con una bomba en Huesca
EL PAÍS, Madrid 21 Agosto 2000

#La Ertzaintza detiene a cinco presuntos colaboradores del Comando Vizcaya
AGENCIAS El Mundo  21 Agosto 2000

#Los sabotajes se multiplican en el País Vasco y Navarra
Vitoria EL PAÍS 21 Agosto 2000

#La Ertzaintza impide en Hernani un homenaje al etarra Ruiz
Redacción - San Sebastián / Bilbao .- La Razón 21 Agosto 2000



¿Pacto o teatro?
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  21 Agosto 2000

Se supone que en los medios de comunicación que defienden la democracia y, aunque esto se supone menos, a la ciudadanía española que la sustenta, hay que saludar con entusiasmo todas las iniciativas de unidad política contra el terrorismo.

  Tambien se supone que hay que eludir cualquier aspecto crítico o polémico que dificulte el pomposamente llamado "acuerdo entre los demócratas", en especial si hace referencia al PNV, que estaría en trance de rectificar su apoyo o subordinación a ETA para volver poco a poco, muerto a muerto, al redil de la civilización. También se supone que el Gobierno está ahora en esas tesis porque la crisis del PNV avanza más de lo que se creía o porque ETA esta más fuerte de lo que se pensaba. En todo caso, parece que ha llegado la hora de suspender el juicio político sobre la lucha antiterrorista y, como suele también repetirse hasta la náusea, "apostar por la unidad". Todos juntos en unión, etcetera.

Pues bien, no. Si en algún momento, aun corriendo y asumiendo el riesgo de equivocarse, no se puede suspender el juicio crítico es precisamente ahora, cuando la ofensiva terrorista necesita acuerdos muy de fondo y estrategias que vayan más allá de la foto en el entierro y la declaración de circunstancias. Un pacto político que suponga la rectificación de la estrategia criminal del PNV, bien venido sea, pero cuando venga. De momento, estamos ante una escenificación de la tradicional doble moral, doblemente inmoral, del nacionalismo mal llamado democrático. Si le dejan, Arzallus va a conseguir el más difícil todavía: reeditar el pacto de Ajuria Enea contra ETA y seguir en el pacto de Estella con ETA y contra la democracia española. Se supone que o somos todos tontos o tenemos que hacernos los idiotas para que el PNV rectifique sin esfuerzo y sin que se note. Y si no se nota, ¿para qué sirve esa rectificación, que no es tal, sino mero cálculo electoral?

Si el PNV, EA e Izquierda Unida quieren unirse al PP, PSOE, UA y UPN contra el desafío terrorista, nos sorprendería agradablemente. Pero eso no se ha producido. Lo que sí está produciéndose es la escenificación de un pacto inexistente que permita a todos, sobre todo a algunos, salvar la cara sin tener que comprometerse a fondo en la lucha contra el terror. De momento, lo que se ve venir es teatro político. De pacto, nada. Y sin pacto serio, hacer teatro ante los cadáveres que se amontonan, y teatro electoral, resulta una broma demasiado macabra.

Urge el cambio
Editorial ABC 21 Agosto 2000

Dos jóvenes agentes de la Guardia Civil destinados en la localidad de Sallent de Gállego (Huesca) son las últimas víctimas de una banda terrorista que ha lanzado al Estado un desafío absoluto e irreversible. Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas, de 32 y 22 años, respectivamente, murieron al estallar la bomba-lapa adosada al bajo del vehículo todoterreno con el que iban a iniciar una ronda de vigilancia por el pueblo. Pese a la desarticulación del «comando» que tenía previsto atentar contra el alcalde de Zaragoza, y al hallazgo casual en Benabarre de un coche cargado de explosivos, ETA ha podido mantener en Aragón la suficiente infraestructura para cometer este atentado mortal. Quizás ni siquiera le haya hecho falta; puede que los etarras perteneciesen a un «talde» del «comando Donosti» o que acudiesen desde Francia a cometer el asesinato. Frente a la nueva embestida del terrorismo, la respuesta del Estado debe seguir siendo la máxima firmeza política y policial contra ETA y sus aledaños, apoyando la movilización de la sociedad contra esta barbarie y, a la vista de lo sucedido, extendiendo entre los miembros de las Fuerzas de Seguridad la conciencia de que cualquiera de ellos puede ser objetivo de ETA, lo que exige la estricta aplicación de medidas de autoprotección.

Este atentado, como todos los cometidos por ETA desde la terminación de la tregua, es un nuevo motivo para exigir del nacionalismo democrático cambios y responsabilidades. Sus dirigentes se rebelan ante esta demanda y la califican como una criminalización del nacionalismo, pero lo cierto es que, desde el pacto sellado con ETA en 1998 y el acuerdo de Estella, la distancia entre terrorismo y nacionalismo se ha reducido hasta convertirse en fincas colindantes con servidumbres recíprocas. Este análisis no es un planteamiento sólo de populares y socialistas; también lo comparten significados nacionalistas que no están dispuestos a dejarse arrastrar al suicidio político que apadrinan Arzalluz y Egibar, a quienes, como Emilio Guevara, ex parlamentario del PNV, les reclama, sin rodeos, que se vayan. Por tanto, no parece descabellado, sino todo lo contrario, que, si destacadas personalidades nacionalistas están exigiendo ese cambio radical a su propio partido, el Gobierno mantenga firmemente la condición previa de la ruptura del pacto de Estella para entablar un diálogo político con el PNV y con EA.

Sin embargo, hay que romper el efecto paralizante que produce la dependencia de la política vasca respecto del PNV. No se puede estar permanentemente pendiente de lo que decida el Euskadi Buru Batzar o de si tal o cual palabra de Arzalluz abre o cierra esperanzas para que los demás, no los nacionalistas, puedan interpretar que han roto el pacto de Estella. Ya se acabó el tiempo de la hegemonía nacionalista, lo que debe traducirse en una liberación de las voluntades políticas y en la revisión de las prioridades de los ciudadanos vascos. El entendimiento entre populares y socialistas se presenta como la alternativa más razonable para recuperar valores dilapidados por el nacionalismo en los dos últimos años. La vuelta al sentido común y a la ética, el ejercicio objetivo de las funciones administrativas (como la de policía) y el destierro del sectarismo en materia de enseñanza o de cultura son objetivos perfectamente asumibles por formaciones políticas que comparten los valores de la Constitución. Cuando se dice que nada cambiaría si un no nacionalista llegara al gobierno de Vitoria, realmente se pretende extender a toda la clase política vasca un fracaso que corresponde en exclusiva a los nacionalistas. Lo de menos es que el lendakari Juan José Ibarretxe se vaya. De hecho, es como si ya se hubiera ido hace mucho tiempo. Lo importante es recuperar al País Vasco para la lealtad constitucional, el imperio de la ley y la democracia sin tutelas, es decir, todo lo que el nacionalismo ha sometido a excepción a cambio de instaurar con ETA un soberanismo imposible.

Lizarra, el octavo pasajero
Iñaki EZKERRA La Razón Editorial ABC 21 Agosto 2000

Desde que fue creado en el laboratorio nacionalista y en vísperas de las elecciones autonómicas del 98, el monstruo de Lizarra ha conocido distintas mutaciones, todas inquietantes y marcadas por su insobornable instinto de supervivencia. Nació como una promesa de paz, apadrinado por la tregua-trampa, para reunir un frente lo más amplio posible y ganar aquellos comicios. Pronto el bicho se transformó en un inmisericorde pelmazo que repetía las letanías de la autodeterminación, del diálogo sin límites y del acercamiento de los presos de ETA al País Vasco. Lizarra era tras aquella primera mutación un monstruo inédito en la filmografía del horror. No despedazaba a las víctimas que hallaba a su paso, no las secuestraba ni les succionaba nada. Simplemente les daba la chapa a través de los púlpitos, la prensa y la radiotelevisión pública vasca. Les metía tal secada que ya no volvían a ser las mismas.

    Un argumento clásico, canónico, del cine de terror es el de los mutantes o los zombies o los vampiros o los extraterrestres, los malos, en fin, que toman la Tierra. El protagonista va descubriendo que primero se convierte en uno de ellos el vecino, luego el camarero del bar de la esquina, luego un compañero de trabajo, el jefe, un amigo, un pariente, su propia novia o esposa. Esto es más o menos lo que un vasco no nacionalista vivió durante la terrorífica mini-paz de Eta. Cada día que pasaba uno se encontraba con alguien que por primera vez en su vida le hablaba de ceder, de negociar, de dialogar, de que Eta no quería volver a matar y que sólo buscaba un modo de dejarlo. Y uno entonces se decía para sí mismo: otro al que le han jamado el tarro, otro lobotomizado, otro que ha caído.

    A menudo el agente de Lizarra, tanto el genuino como el converso, mostraba esa persuasiva, imperturbable y artificial amabilidad que tienen los testigos de jehová, los vendedores de Dios a domicilio. Daba igual que se les mandara a la porra. Ellos seguían con Lizarra erre que erre. Seguían con su sonrisa paciente, beatífica, proselitista, inasequible al desaliento. Y uno se acordaba de Los invasores, una serie televisiva de la infancia donde los extraterrestres sólo se distinguían de los humanos en la extraña rigidez del meñique. Y uno les miraba con disimulo a ese dedo y confirmaba sus peores sospechas.

    Con el regreso de los atentados y la consiguiente mutación, Lizarra derivó en etarra y pasó directamente de Los invasores a Frankenstein, a la versión literaria de Mary Shelley en la que el monstruo tiene sobre el doctor el poder de quien conoce sus secretos, o a esas versiones cinematográficas en las que el científico trata de impedir que destruyan a su criatura gritando aquello de «no le hagáis daño, que yo lo he creado».

    En la última mutación Frankenstein se ha metamorfoseado en Alien, el octavo pasajero. Para fabricar la espeluznante y repulsiva criatura de esa película. Ridley Scott ideó un feliz cóctel que coincide exactamente con la receta de Lizarra. El engendro político sólo necesitaba, para quedar retocado del todo, el rudimentario juego de palabras de Arzalluz: «queda invalidado pero sus principios siguen vigentes». Lo cual quiere decir que está muerto pero continúa dentro de la nave democrática. Antes de las declaraciones, del conjuro, del tosco trabalenguas de Arzalluz, el monstruo de Lizarra ya era -como Alien- criminal, mutable e imprevisible. Pero ahora posee dos atributos más que le faltaban para ser un verdadero artefacto de terror: la viscosidad biliosa y la capacidad para esconderse.

    Dos atributos que, por otra parte, sólo se los podía brindar el nacionalismo porque son connaturales a éste. Nada más viscoso que esa tradicional ambigûedad del discurso peneuvista con la que el maximalismo y la claridad de Lizarra habían roto de pronto. Nada más escondido que la mano de ese aldeano que tira la piedra contra el escaparate institucional, contra la ventana de la convivencia, contra el cristal de la libertad porque le resulta demasiado transparente. La frase de Arzalluz no es fruto de la improvisación, no es la salida desesperada de alguien que esté acorralado. Es la que sitúa a la bestia de Lizarra en su ideal estado metabólico, aparentemente expulsada al espacio sideral pero lista para reaparecer por sorpresa desgarrando el abdomen de uno de los tripulantes y mostrándose en toda su capacidad de repugnar y destruir.

    Es en la apertura postvacacional del curso parlamentario de Vitoria, con la consabida reposición escénica del apoyo de EH a Ibarretxe y de la vigente coalición gubernamental con Eta, cuando el hoy amansado alienígena de Lizarra volverá a irrumpir en escena, a sacarle la lengua a la democracia y a revelarse en toda su cinematográfica y verdosa babosidad.

    Babosidad de la que no está exento ese Anasagasti que deserta de Lizarra no por los asesinatos ni por convicción democrática sino porque le han tocado a la madre. Ahí reside la monstruosidad alienígena de este nacionalismo cursi y bestial, de estos especímenes que se creen que sólo ellos tienen madre y no entienden el silogismo más elemental de la razón humana, el que concluye que «lo que me pasa a mí también les pasa a los demás». Habrá que preguntar a Anasagasti si su mamá se metió susto ayer con el asesinato de los dos guardias civiles en Huesca. Habrá que preguntar a Sudupe, que ante el crimen de Korta gritaba el título de una película de Scorsesse sobre la mafia -«Uno de los nuestros»- si son suyos estos muertos. Y a ese ayuntamiento de Bermeo que ha dicho en un comunicado que la bomba colocada en el portal de un edil de EA era «un atentado sin cabeza», habrá que preguntarle también si el de ayer fue un atentado con cabeza. Tiene razón esta gente. Es de otra raza.

Huesca, Hernani, Vitoria
Editorial El País 21 Agosto 2000

LOS GUARDIAS civiles Irene Fernández y José Ángel de Jesús, asesinados ayer en un pueblo de la provincia de Huesca, elevan a 202 el número de miembros de ese cuerpo víctimas de ETA. Su muerte no puede dejar indiferente a ninguna persona decente, y tampoco los intentos de banalizarla como una "expresión del conflicto". Los muertos son muertos, no piezas de un juego político terminado, el cual resucitan.

Los jefes de ETA no consideran necesario justificar cada uno de sus crímenes en particular. Matan para demostrar que son capaces de atacar a cualquiera en cualquier lugar. Empresarios nacionalistas o jóvenes guardias civiles, el mensaje es siempre el mismo: podemos hacerlo, y lo haremos mientras no cedáis. El chantaje se plantea a todos los ciudadanos, y por eso los muertos, todos ellos, son de los nuestros. Tampoco los amigos de los terroristas se consideran ya obligados a justificar los asesinatos: se limitan a constatar su existencia como prueba de la gravedad de un problema que "genera sufrimientos en todos los sectores de la sociedad"; como si se tratase de un fenómeno atmosférico y no de la deliberada opción por el asesinato de unas pocas personas alentadas por la insensibilidad moral de quienes les respaldan.

Por ejemplo, los concejales de Hernani que, como antes los de Markina, han pretendido utilizar el Ayuntamiento para homenajear a los etarras muertos cuando pretendían matar. Que tengan mayoría en el municipio no les otorga competencia para hacer algo ilegítimo. La reacción del Tribunal Superior del País Vasco suspendiendo el acuerdo y la intervención de la Ertzaintza en defensa de la legalidad marca un camino que nunca debió haberse abandonado. Ha sido la mezcla entre sensación de impunidad y apariencia de legitimación por parte del nacionalismo democrático lo que ha creado la atmósfera en la que ha germinado el fascismo abertzale. No será fácil desmontarlo, entre otras cosas porque se ha instalado la cultura de las cesiones frente a la amenaza. Pero la detención en Vitoria, por parte de la policía vasca, de varios activistas de ETA con material preparado para matar es otra noticia alentadora, en un contexto que los amigos de los terroristas quisieran dominado por el derrotismo de que es mejor no hacer nada, porque "la solución no es policial".

Los pretextos que ETA invoca para aplazar una y otra vez su autodisolución son artificiales: no existe una discriminación social como la que padecieron los católicos en Irlanda del Norte, o una marginación política como la de los palestinos en Israel. En Euskadi, sin terrorismo, habría los mismos problemas que en cualquier otra sociedad pluralista, y si ETA no estuviera presente, nadie la echaría en falta. Invocar la existencia de cientos de presos etarras como justificación de la persistencia de ETA es tomar el efecto por la causa.

Es evidente que la unidad de los demócratas no bastaría para que ETA decidiera disolverse; sin embargo, se sabe, por textos internos de los propios terroristas, que sus mayores dificultades se han producido cuando ha tenido enfrente a todas las fuerzas democráticas unidas en torno a la defensa de unos principios compartidos. Es decir, en los primeros años del Pacto de Ajuria Enea, cuando se consideraba normal que los partidos relativizaran sus diferencias sobre otras cuestiones frente a la urgencia de acabar con la coacción de ETA. No es el momento de adjudicar responsabilidades, pero hoy parece claro que fue un error sustituir esa disposición por otra en la que la frontera principal era la que separaba a nacionalistas y no nacionalistas. Como tantas veces, ha sido la propia organización terrorista la que ha vuelto a poner de manifiesto la artificiosidad de esa división.

La ofensiva de ETA ha suscitado la aparición de voces críticas contra Lizarra en el PNV, y esas voces han dado a Interior la ocasión de modificar su postura respecto al diálogo con el nacionalismo; a su vez, la rectificación de Mayor Oreja ha proporcionado al Gobierno vasco la excusa que necesitaba para plantearse la posibilidad de un foro de partidos democráticos, es decir, con exclusión de HB. La fórmula que antes propugnaba, para marcar distancias con el Pacto de Ajuria Enea, un diálogo "sin límites ni exclusiones" -es decir, con presencia de quienes justifican el asesinato y la coacción fascista- era un sinsentido.

Al abrir ayer esa posibilidad, el portavoz del Ejecutivo de Vitoria demuestra más realismo que otros dirigentes de su partido: mantener la apuesta de Lizarra una vez hecha la prueba de que no llevaba a la paz estaba conduciendo hacia una nueva explosión como la que siguió al asesinato de Miguel Ángel Blanco; pero ahora, sin un Ardanza que se pusiera al frente de la manifestación contra los criminales y sus cómplices.

PERO ¿EN NOMBRE DE QUE, EN NOMBRE DE QUIEN? 
Editorial El Mundo  21 Agosto 2000

ETA ha vuelto a matar. Lo hizo ayer en Sallent de Gállego, en la vecindad del Pirineo oscense. Dos guardias civiles fueron sus víctimas.

Pero, ¿en nombre de qué, con qué título, en nombre de quién se cree ETA con licencia para matar?

Carece del apoyo del pueblo vasco, que cada vez que tiene ocasión de acudir a las urnas vota de manera abrumadoramente mayoritaria a favor de partidos que están en contra del terrorismo. ¿Dónde pretende tener su feudo? ¿En Guipúzcoa? También en Guipúzcoa pierde. Y por goleada. No digamos en Vizcaya. No digamos en Alava. ¿Reivindica la anexión de Navarra? Ahí lo tiene aún peor. ¿Pretende agrupar también al País Vasco francés? En ese territorio los nacionalistas vascos, después de denodados esfuerzos, tan sólo han conseguido algunos concejales. Que, además, repudian la violencia.

Estos iluminados han decidido hacerse paladines de un pueblo vasco inexistente. Y siguen adelante, sin preocuparse de si en su enloquecida marcha machacan al pueblo vasco realmente existente. Tomando el relevo de José Antonio Primo de Rivera, han llegado a la conclusión de que lo mejor que se puede hacer con las urnas es romperlas. ¿Con qué credibilidad pueden reivindicar el derecho de autodeterminación, si ya han demostrado que no respetan ninguna votación que contraríe sus designios fanáticos?

GIRO DEL PNV.- Han conseguido hartar a todos. Incluso a los más próximos ideológicamente. Ayer, el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Jon Imaz, dio cuenta de la voluntad del lehendakari Juan José Ibarretxe de convocar a todos los partidos para discutir sobre cómo afrontar esta situación. A todos... menos a EH.

Da igual cómo se le llame a esa plataforma política, si se le llama de algún modo. En todo caso, responde al mismo espíritu que inspiró el Pacto de Ajuria Enea.

Carlos Iturgaiz ha respondido de inmediato que acepta gustosamente la invitación. La misma respuesta ha dado Nicolás Redondo Terreros, en nombre del PSE-PSOE. Cómo no.

Si el PNV avanza por ese camino, lo coherente sería «el entierro» del Pacto de Lizarra, como propuso Anasagasti, lo que exige una renuncia formal y expresa de la dirección del partido a seguir en este foro. La experiencia debería vacunar definitivamente al PNV sobre los peligros de cualquier entendimiento político con EH.

La firmeza ha llegado también al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Ha vuelto a reaccionar con celeridad ante las demandas de los servicios jurídicos del Estado -se ve la mano del ministro Acebes- y, como ya hiciera en Markina, anuló ayer por la mañana el acuerdo municipal de Hernani que cedía el salón de plenos para rendir homenaje al etarra Ekain Ruiz. La Ertzaintza se encargó de cumplir la orden judicial, pese al hostigamiento de los alborotadores. Nadie achaque nada ni al Tribunal ni a la Policía autonómica: los patrocinadores de la kale borroka habrían montado su espectáculo con o sin prohibición. Está en su naturaleza.

CABE MEJORAR.- El panorama político se va reconduciendo. Eso es sumamente positivo.

Pero la respuesta que debe darse a ETA y sus acólitos no es solamente política. También hay que plantarle cara en el terreno operativo, policial.

La Ertzaintza acaba de realizar una acción de primera importancia en Vitoria. Debe ser felicitada por ello. Ella y sus jefes.

A cambio, aún se detectan algunas insuficiencias e imprevisiones. No sólo imputables a la Policía vasca, sino también a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

Es difícilmente aceptable que la Ertzaintza no realizara en la noche de anteayer un despliegue especial en Markina, sabiendo el clima que se respiraba. Se produjeron escenas de violencia y destrozos que hubieran podido ser evitados, de haber cortado de raíz la acción de los violentos.

En el atentado de Huesca también se aprecian algunos síntomas de imprevisión. ¿Cómo puede ser que, en una zona que ya ha sido castigada por la acción de los terroristas, los vehículos de la Guardia Civil -de un cuartel que además ya ha sufrido otros ataques- duerman al sereno sin vigilancia alguna? Tampoco resulta comprensible que los propios agentes, profesionales de la seguridad, no inspeccionaran sus vehículos.

La lucha policial contra ETA está siendo notablemente eficaz. Pero puede ser mejorada. Lo que no obsta para constatar que la banda conserva una importante capacidad de respuesta a cada golpe que encaja.

En todo caso, es obvio que, así sea poco a poco, la ofensiva criminal de ETA se está volviendo contra sus autores y sus cómplices políticos. De nuevo se ven aislados y acorralados. Créanse lo que se crean, la realidad democrática impone sus reglas. Serán derrotados.

Un asunto moral  
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 21 Agosto 2000

Suscribo línea por línea el ejemplar artículo titulado «Marquina y el mal absoluto», publicado ayer en estas páginas por César Alonso de los Ríos. Mis palabras sólo pueden ser glosa y corroboración de lo ahí escrito. Por muchas razones, que cabe condensar en dos: situar el problema en su genuina dimensión moral, más allá de los avatares de la política, y por recordar la responsabilidad cívica y moral que incumbe a una parte, por desgracia no precisamente exigua, de la sociedad vasca en la continuidad del terror.

La política es arte de conciliación y de búsqueda de compromiso y de terceras vías. Las más fértiles soluciones políticas han pertenecido a esta estirpe, desde la democracia ateniense hasta la Transición española. Donde se han impuesto el maximalismo y el dogmatismo, ha imperado el error. La gran política es arte de conciliar lo aparentemente inconciliable. Pero esta ley de la política cesa cuando nos encontramos ante el problema moral que origina la presencia del mal absoluto. Como la realidad moral es, como dijera Kant, absoluta e incondicionada, ante ella no caben componendas. Ante la presencia del mal absoluto sólo es posible alinearse con él o contra él. Si el centro político es una virtud, el centro moral es un vicio nacido de la claudicación, de la complicidad o del miedo.

Ante la tortura de un niño o el campo de exterminio no cabe otro compromiso moral que la denuncia. Todo el que no se sitúa junto a las víctimas, está del lado de los verdugos. Al menos es ésta una enseñanza que cabe extraer de la atroz y amarga experiencia del siglo que termina. Auschwitz, el Gulag, la revolución cultural y los crímenes de Pol Pot nos sitúan ante la terrible experiencia del mal absoluto. Ante ellos, no cabe el diálogo sino la denuncia, la petición de arrepentimiento y el eventual perdón posterior para los verdugos. A esta misma estirpe criminal y totalitaria pertenece el terrorismo etarra. Quien no se sitúe, sin reservas ni rodeos, frente a él, se hace cómplice de él. Discernir aquí entre medios y fines es claudicar ante el mal.

Perseguir la independencia del País Vasco es un grave error político e histórico que nace del fanatismo y de la falsificación de la Historia. Pero no es un mal absoluto. Asesinar para lograrla sí lo es. Vale más cualquier vida humana que la fantasmagórica construcción totalitaria de una inexistente nación. Como recordaba ayer César Alonso de los Ríos, el mal absoluto del Gulag y de Auschwitz fue posible gracias a una masa de «honrados ciudadanos que se resistían a identificar los gemidos de las víctimas y que achacaban a chamusquina vulgar el olor que salía de los campos de exterminio». Y todavía en esos casos es posible apelar a cierta ignorancia. Pero en el País Vasco eso no es hoy posible porque nadie puede mirar hacia otro lado y prescindir de la atroz presencia de las víctimas. Ayer, las últimas. Sin la tácita anuencia de millares de ciudadanos vascos, la sangría del terror habría ya terminado o estaría a punto de hacerlo. Es una exigencia del respeto a la verdad y a la dignidad de las víctimas el recordarlo. El miedo de los concejales y diputados del PNV puede ser humanamente comprensible. La justificación o el silencio ante el terror de los verdugos, nunca. En el País Vasco no asistimos, como pretenden muchos nacionalistas, a un conflicto político sino a la presencia terrible del mal absoluto, a una reedición del viejo ceremonial del crimen «político». Limitarse a ver allí un conflicto de naturaleza política es negarse a ver el verdadero problema, que es de naturaleza moral. Quienes pretenden equidistar entre un Gobierno legítimo y un grupo de asesinos no hacen sino ponerse del lado del mal absoluto. Ante un dilema moral, no caben terceras vías.

Asesinato de dos jóvenes
Editorial La Razón 21 Agosto 2000

La Guardia Civil se ha labrado, a lo largo de su heroica historia, el aprecio y el respeto de los españoles. El comportamiento de este Cuerpo ha sido ejemplar, por lealtad, obediencia, sentido del deber y del sacrificio, solidaridad y generosidad con sus conciudadanos. La sangre de sus miembros ha cimentado el edificio de la libertad, a través de la lucha por la seguridad de las personas.

    Son, por ello, los agentes y los mandos de la Guardia Civil los objetivos de aquellos que quieren dinamitar la convivencia, los que quieren desestabilizar la sociedad. Por eso, dos jóvenes guardias civiles, una mujer de 32 años y un hombre de sólo 22, fueron abatidos ayer en Sallent de Gállego, un pequeño pueblo de Huesca, por una bomba cobarde en su coche.

    Si Eta pretendía con su inicuo asesinato herir a ese Cuerpo, y al conjunto de la sociedad española, hay que decir que lo ha logrado. Es la primera mujer, hija de un minero asturiano, de la Benemérita que muere en atentado, y con ella lo ha hecho un jovencísimo agente, sano, deportista y, como ella, querido por sus vecinos. Pero si Eta cree que, además del dolor causado, por el que no cabe perdón, va a lograr que se quiebre el corazón abnegado de la Guardia Civil, se equivoca de plano. Ni el benemérito Cuerpo, ni la sociedad en su conjunto, van a doblar la rodilla, como pretenden los cobardes asesinos. Ningún rédito político tendrán. Sólo se ha ampliado el inmenso caudal de desprecio que sus acciones criminales despiertan en una sociedad fatigada por la ignominia, que mientras llora sus muertos es, además, vejada por el homenaje a sus asesinos.

    Eta, y sus desenmascarados socios de HB, pretenden la quiebra de la moral social. Pero hay que decir que, aunque muchas veces cunda el pesimismo, y aunque la batalla sea larga, es preciso mantener férreamente la defensa de los valores que han hecho sólida y grande a la Nación española.

    Porque son muchos los valores que están en juego. De ahí que se produjera ayer un dramático contrastre: mientras la banda mafiosa mataba con extraordinaria violencia y crueldad a dos jóvenes, dos millones de chicos y chicas, de la misma generación de los guardias civiles asesinados, se reunían en torno al Papa para proclamar su compromiso con los valores del amor, de la justicia y de la solidaridad.

    Ante este inmenso auditorio juvenil, Juan Pablo II, en la línea que ha marcado su pontificado, reclamó la búsqueda de la paz y la lucha contra la violencia. Un mensaje que se une al repudio demostrado por el Santo Padre contra el terrorismo y contra los nacionalismos excluyentes que engendran odio entre los pueblos.

    Por tanto, sólo el compromiso moral de toda la sociedad, y especialmente de la juventud, puede lograr el final de la barbarie terrorista que nos asola. Ésa debe ser la fuerza que impulse a las autoridades, las del Gobierno de la Nación y la autonómicas, para poner todo el empeño en el combate contra la plaga del terrorismo. Y ése es un combate policial y judicial que debe realizarse contra los asesinos, cómplices y colaboradores. Está en juego la dignidad de una sociedad y de una nación, brutalmente vilipendiada cuando no sólo debe llorar a sus víctimas, sino, además, asumir la afrenta del homenaje a los asesinos.

El PNV se cae del caballo
Editorial La Razón 21 Agosto 2000

La escalada terrorista ha tenido como consecuencia que el PNV se diera cuenta de que la apuesta de Eta por la «solución final» hacia el separatismo ha llevado a esa banda criminal y a quienes la apoyan (EH/HB) a un desafío frontal contra el Estado de Derecho que podía sumir en su propio torbellino a los nacionalistas «moderados». Por ello, aunque le ha costado entenderlo, finalmente parece haber optado por la senda de los partidos democráticos que le reclamaban sus propias bases y una sociedad (vasca y española) que estaba llegando al límite del hartazgo.

    Por esa razón, el Gobierno vasco ha decidido, con buen criterio, impedir el vergonzoso «homenaje» popular a unos asesinos repugnantes, que han sido ensalzados como héroes por sus compañeros en un ejemplo de degradación sin precedentes. El Gobierno vasco ha actuado correctamente al ordenar a la Ertzaintza, muchos de cuyos hombres han estado en ocasiones avergonzados por su obligada inacción ante los proetarras, que impidiera el homenaje a los etarras muertos por su propia bomba, cuando iban ellos mismos a matar a inocentes.

    Pero, todavía más significativo es que el lendakari Ibarreche, por un lado, y su portavoz, Josu Jon Imaz, por otro, hayan asegurado que apoyan un foro de partidos democráticos, con exclusión de los que apoyan la violencia, es decir los que luchan contra la democracia. Es la recuperación del Pacto de Ajuria Enea, que le hizo un daño fundamental a Eta al demostrar su aislamiento social. Es una excelente noticia que el PNV se haya caído del caballo de Estella y retome el camino de la democracia.
Sólo melancolía
GABRIEL ALBIAC El Mundo  21 Agosto 2000

No es nada. Sólo melancolía. Esta que la repetición impone. Otra bomba. Otros dos muertos. La certeza de que este círculo se cerró hace años y sólo puede girar sin fin alguno. Sigue el lento exterminio, pues. Seguirá. Nada queda, salvo contarlo. Para nada. Porque, frente a la muerte, nada añade el filo escéptico de la inteligencia. Estoy tan harto. Todo el mundo lo está, lo diga o calle. Harto de muertos. Harto, también, de esta gris obligación de hablar de muertos, sabiendo que nada cura análisis alguno.

Guardo, para los momentos más oscuros, ésos en los que ya escribir se me hace juego cortesano fronterizo al ridículo, la lectura de la prosa perfecta de Chateaubriand, esa inteligencia absoluta, en la cual la melancolía hermética, la total ausencia de horizonte, se trueca en poesía. Jovencísimo aún. Y ya tan desengañado. 1797. Ensayo sobre las revoluciones:

«Cada época es un río que nos arrastra, según la inclinación de los destinos. Mas me parece que todos estamos hoy fuera de su cauce. Los unos lo han atravesado con ímpetu y han sido arrojados a la orilla opuesta. Los otros han permanecido en esta orilla sin querer embarcarse. Los dos partidos gritan y se insultan, según su orilla. Así, los primeros nos transportan lejos de nuestra época, hacia perfecciones imaginarias, haciéndonos adelantarnos a nuestro tiempo, mientras los segundos nos mantienen atrás, se niegan a avanzar y quieren seguir siendo hombres del siglo XIV en el año 1797».

U hombres de 1934 en el 2000. No somos ni siquiera contemporáneos de nosotros mismos. Paradoja marmórea: sufrimos más, más nos despedazamos, a costa de lo muerto que de lo vivo; sólo el inerte pasado pesa en nuestras acciones. El presente nos es invisible.

Las patrias han desaparecido de la estructura material del presente, en un planeta cuyas relaciones productivas se articulan a través de la inespacial red del Imperio. Viven, sin embargo, sangrientas, más que nunca, en nuestra mitológica memoria: presente imperfectísimo. Nación: muerte anacrónica, que huele a moho y sacristía.

Otros dos cadáveres. Por nada y para nada: por y para la patria. Contabilidad roñosa. Y yo no quiero seguir escribiendo, un día y otro, sobre esta mierda. Y sé que tendré, un día y otro, que hacerlo. Cuchilla helada, la lucidez de Chateaubriand me abruma: «El hombre no hace más que repetirse. Dar vueltas en un círculo del que trata en vano de salir». En vano, hace, un día tras otro, recuento de iguales muertos.

No, no es nada. Sólo melancolía.   albiac@mundofree.com

El dedo gordo del PNV  
Por Luis GARCÍA JAMBRINA ABC  21 Agosto 2000

ES muy difícil explicarle a un extranjero que se encuentra de vacaciones en España lo que pasa en el País Vasco, y más aún si ese extranjero es un amigo y, encima, es profesor de derecho político en una universidad alemana.

Es muy difícil, sí, intentar explicar lo que uno no entiende, entre otras cosas porque no tiene una explicación lógica. O, si la tiene, es tan terrible que uno no se atreve siquiera a formularla. Mi amigo, claro está, no es de esos que vienen a España tan sólo a broncearse y a ponerse tibios de paella. A mi amigo le interesa y hasta le preocupa realmente lo que ocurre en España. De hecho, lo primero que hace todas las mañanas es leer la prensa y escuchar la radio. Esta mañana, por ejemplo, cuando he bajado a desayunar, me lo he encontrado en la terraza, rodeado de papel impreso, en actitud reflexiva y con el semblante perplejo. Acababa de leer las últimas declaraciones de ese «maquiavelo con txapela», cito sus palabras, llamado Arzalluz, y su mentalidad germánica era incapaz de comprender los sutiles razonamientos de alguien que, según mi amigo, hace ya mucho tiempo que perdió la razón.

Habituado a la lectura de Kant, a mi amigo le escandaliza esa tremenda ambigüedad del dirigente vasco con respecto a las «acciones armadas» de ETA. O su retorcida capacidad para proyectar la culpa sobre las propias víctimas o sus allegados. Todos ellos, en fin, motivos más que suficientes, según mi amigo, para considerarlo culpable, más culpable incluso que los que ponen las bombas o los amparan o les rinden homenajes póstumos o hacen apología explícita del terrorismo. Como en el cuento aquel en el que el dedo gordo se come el huevo frito sin mancharse las manos, es, al final, Arzalluz el que instrumentaliza la violencia y saca «partido» de ella, y, por lo tanto, la justifica y la fomenta, puesto que le da un sentido, aunque aparentemente la rechace y hasta la condene. Lo cual es, según mi amigo, la mayor vileza que puede cometer un político, por muy político y nacionalista que sea. Y aquí no vale la coartada del miedo.

Cuadrilla de forajidos
Juan BRAVO La Razón   21 Agosto 2000

Eta ha tratado de presentarse como un «ejército de liberación». Ha intentado y, en algunos casos, conseguido, utilizar terminología militar. La banda, como «guerrilla» marxista leninista, ejerce el «centralismo democrático», es decir, la dictadura, y nadie discute en su militancia las órdenes que emanan de sus cabecillas. Un «ordeno y mando» que Eta, desde los tiempos del siniestramente famoso Domingo Iturbe, «Txomin», ha intentado compatibilizar con una especie de paternalismo sobre sus pistoleros y sus familiares, cuando aquéllos ingresan en prisión o, como ha ocurrido ahora, mueren «en acción». Todas estas reflexiones se las hacía ayer a Juan Bravo un amigo del Norte, que subrayaba el hecho de que hayan tenido que ser las pruebas del ADN, realizadas, además, en un laboratorio del «estado opresor», las que hayan sido necesarias para determinar la identidad de los etarras fallecidos. ¡Vaya ejército es aquel que no puede anunciar públicamente, y no con llamadas anónimas, el nombre de sus bajas! Está claro que no es más que una cuadrilla de forajidos. El antiguo «movimiento de liberación» sabiamente manipulado por el comunismo de la Guerra Fría, ha terminado como el Grapo.

Tríptico
Por Ramón PI ABC   21 Agosto 2000

AYER domingo, los diarios de circulación nacional presentaron un aspecto aparentemente parecido en sus noticias, pero muy diverso en la realidad de sus contenidos interiores. Los editoriales, por ejemplo, eran, como suele decirse, cada uno de su padre y de su madre, y no se correspondieron en general con las informaciones de portada. Pero, como digo, las primeras páginas ofrecían un menú informativo semejante, en el que destacaban tres platos fuertes. Éste es el tríptico: la desarticulación del «comando Araba» de ETA por la Ertzaintza (policía autónoma vasca), la suerte terrible corrida por los tripulantes del submarino ruso «Kursk», hundido en el Mar de Barents, y la colosal concentración de jóvenes en Tor Vergata, cerca de Roma (todos los medios la cifran en dos millones de personas), para ganar el jubileo de 2000 junto al Papa.

ETA.- El Mundo y El País han preferido esta noticia para abrir sus ediciones dominicales: «La Ertzaintza desarticula en Vitoria el “comando Araba” de ETA. Tres detenidos y numerosas armas, incautadas en seis registros domiciliarios» (El País). «La Ertzaintza detiene a tres miembros del “comando Araba”. Incautados armas, artefactos explosivos y documentación de la banda tras registrar seis pisos en Vitoria. Es la primera operación de la Policía Autonómica Vasca desde hace más de dos años».

Los titulares de portada sobre este asunto, en los otros periódicos nacionales que tengo sobre mi mesa, pero que no abren la edición, son éstos: «La Ertzaintza detiene a tres presuntos etarras del “comando Araba”» (ABC). «La Ertzaintza detiene a tres etarras e interviene explosivos en Vitoria» (La Vanguardia). «La Ertzaintza detiene a tres personas en una operación contra ETA» (Diario 16).

Hay un elemento común en todos los titulares, que es el protagonismo dado a la policía autónoma vasca. Diríase que la noticia no es la detención de tres presuntos terroristas, ni el hallazgo de muy abundante material para delinquir, sino el hecho de que todo eso lo haya hecho la Ertzaintza. De hecho, El Mundo destaca en un sumario precisamente este aspecto, cuando resalta que es la primera operación de este tipo que la policía autónoma realiza en más de dos años. El sagaz lector sacará las oportunas conclusiones.

El «Kursk».- «Rusia da por muertos a los 118 tripulantes del “Kursk”. Las reservas de oxígeno en el submarino podrían haberse agotado» (Diario 16). «Rusia da por muerta a toda la tripulación. El “Kursk” retó a la OTAN en otoño en pleno Mediterráneo» (La Vanguardia). «Rusia da por muertos a los 118 tripulantes del submarino» (ABC). Estos son los titulares que abren la edición de los diarios mencionados. El País («Los británicos llegan al rescate del “Kursk” sin esperanzas») y El Mundo («Los británicos inician el rescate del “Kursk” cuando Moscú da por muerta a su tripulación») dan estos titulares en primera con menos alarde tipográfico.

Pero no sólo en las páginas interiores hay muy abundante información de este suceso, sino que en los suplementos dominicales impresos en papel del propio periódico (hay otros suplementos, como sabe bien el lector, que son los llamados en la jerga profesional de «colorín», impresos en papel couché) se ofrecían reportajes sobre lo mismo: «Rusia, el ejército (atómico) de Pancho Villa» (Diario 16), «Muerte en el Ártico. El naufragio de Putin» (ABC), «La tumba de metal» (El Mundo), «Los enigmas de la flota rusa» (La Vanguardia).

Hay gran coincidencia en considerar que Vladimir Putin ha quedado seriamente tocado por este desastre. Varios dibujantes reflejan eso mismo en sus viñetas.

Jubileo joven.- Diario 16, La Vanguardia y El Mundo reflejan la oleada de jóvenes en Roma en sus portadas, pero cada cual a su manera. El Mundo lo hace con un titular de poca mancha tipográfica, a toda plana, justo bajo la cabecera del diario: «Roma. Dos millones de jóvenes acuden a la cita con el Papa para rezar por la paz». En el interior, una crónica ilustrada con una fotografía aérea de la muchedumbre, ciertamente impresionante. La Vanguardia da otra foto aérea en portada bajo este titular: «El Papa, con dos millones de jóvenes». Y en el interior, tres cuartos de página albergan una gran foto de Juan Pablo II bendiciendo a un grupo de jóvenes, y una más pequeña que muestra a una joven envolviéndose con una toalla, junto a unas monjitas vestidas con sus hábitos. El titular es «El Papa exhorta a dos millones de jóvenes a mantener la castidad antes del matrimonio».

Diario 16 es el que da más espacio al evento en su primera página. Una imponente fotografía aérea de la multitud señorea la portada. Bajo ella, este titular: «El Papa se monta su festival de Woodstock». ¿Ocurrencia más bien poco feliz? ¿Ganas de molestar? ¿Pura ignorancia? En todo caso, insólito. Insólito, y creo yo que muy injusto. Pero el sagaz lector también en esto sabrá sacar sus conclusiones.


Lapa
ERASMO El Mundo 21 Agosto 2000

Los otros hits en este verano de bombas, con ETA en el número uno de todas las listas de la vileza. El gobierno peneuvista desmonta un comando en Alava y todos se aferran al diálogo como bálsamo de Fierabrás. Mas veinte años de diálogo han servido de poco para taponar el río de la sangre de las crías airadas de Satanás que matan en agosto. Hablan de defensa activa de la democracia.

Dos querellas, dos
José Antonio SÁNCHEZ La Razón  21 Agosto 2000

Por fin, la Fiscalía General del Estado, antes denominada Fiscalía General del Reino, se ha decidido a presentar una querella contra don Arnaldo Otegui, diputado del Parlamento autonómico vasco y, por tanto, representante de los ciudadanos españoles residentes en las provincias vascongadas. Es la respuesta de la Fiscalía a las declaraciones públicas del señor Otegui, que calificó de «jóvenes patriotas e independentistas que han luchado por su país» a los fallecidos en Bilbao al explotar el vehículo en el que viajaban. Al parecer, los fallecidos querían mantener vivo el conflicto y se proponían perpetrar algún acto violento.

    Ignoramos el efecto que el anuncio de la querella provocó en el ánimo de don Arnaldo, aunque sí se conoce su reacción: dijo que le importaba un pito y que consideraba «compañeros de lucha» a los fallecidos. Seguidamente, y para que no hubiera duda alguna, convocó un acto público de homenaje a los que murieron tras estallar el coche. Periódicos, agencias, emisoras de radio y cadenas de televisión cubrieron el acontecimiento Se comprende la reacción de la Fiscalía, aunque no hay un solo español que no esté convencido de la inutilidad de la querella. Todo el mundo sabe que don Arnaldo ni pagará multa alguna ni se verá privado de libertad.

    Lo que ya no se entiende es la segunda querella presentada por la Fiscalía tras el público homenaje que recibieron los fallecidos corno consecuencia de la explosión del coche, y en el que don Arnaldo afirmó que los muertos «creían que contribuían a la democracia con la lucha armada». El acto se celebró, como previamente se había anunciado, en El Arenal de Bilbao y en la tribuna se colocó un gran cartel con el anagrama de ETA, que se está haciendo ya más popular que el de Repsol. Naturalmente, ninguna autoridad del Estado, ni nacional, ni autonómica ni local, prohibieron el acto.

    Y decimos que no se entiende esta querella porque si el acto de homenaje era un delito ¿por qué no se prohibió? Si se hubiera impedido la comisión del delito, previamente anunciado, no hubiera sido necesario presentar una segunda querella que, al igual que la primera, tampoco servirá para nada. Peligroso precedente. Ahora, cuando alguien quiera cometer un delito, bastará con que lo anuncie en los medios de comunicación. Se encontrará, después de cometido el delito, con una querella de don Jesús Cardenal, pero nadie impedirá, por aquello de que la Ley y la Justicia son iguales para todos, que cometa el atropello.

    De momento, la consecuencia que ha traído todo este lío, don Arnaldo anunciando el homenaje, la autoridad correspondiente autorizándolo, y don Jesús Cardenal querellándose, la ha expuesto lúcidamente José Luis González, portavoz de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria: «Somos el hazmerreír internacional en materia de terrorismo».

Otro domingo sangriento
Editorial La Estrella 21 Agosto 2000

Un nuevo atentado de ETA segó ayer la vida a dos jóvenes guardias civiles, Irene Fernández Pereda y José Angel de Jesús Encinas, al estallar una bomba lapa adosada a los bajos de su vehículo cuando se disponían a iniciar su patrulla en Sallent de Gállego (Huesca). 

Puede que no tenga relación directa, pero ETA respondía así a la brillante operación desplegada por la Ertzaintza en Vitoria, que se saldó con la detención de tres terroristas del 'comando Araba' y la incautación de numeroso material explosivo, preparado para ser utilizado en esa loca y sangrante escalada de violencia etarra.

Ante este nuevo atentado, el número veinte desde que ETA rompió la tregua en diciembre, con un saldo de once muertos y una treintena de heridos, cabe reiterar, en primer lugar, la repulsa por este vil doble asesinato. Los españoles así lo volvieron a hacer ayer al demostrar su solidaridad con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado por su lucha contra el terror.

La vía policial es una de las que hay que reforzar en la lucha antiterrorista. Golpes como el de la Ertzaintza al 'comando Araba' y el descubrimiento de un coche-bomba en Huesca, con probable destino a Barcelona, son el brillante resultado de esa callada labor policial.

Pero, además, hay que reforzar la lucha en sus apartados judicial y político. Los jueces del País Vasco han dado una lección de cordura al impedir los homenajes que los batasunos querían rendir en Markina y Hernani a los etarras muertos el pasado día 7.

Con la ley en la mano se puede y se debe luchar para aislar a los violentos e impedir actos como los que preparaban, una auténtica burla difícilmente tolerable, ni siquiera argumentando situaciones de miedo y presiones como hiciera el alcalde nacionalista de Markina.

Por último, y no menos importante, queda la vía política. El ministro del Interior ha anunciado una ronda de contactos con todos los partidos para analizar la situación. La inclusión del PNV en esas conversaciones es una buena noticia, y más desde que Arzalluz dijera que el Pacto de Lizarra está invalidado. Ayer, el portavoz Imaz fue más contundente al decir que ese pacto es historia.

Los políticos deben dar ejemplo mostrando una unión sin fisuras. Rifirrafes como los protagonizados ayer entre Redondo (PSOE) y Arenas (PP), o como las recientes declaraciones intempestivas de Aznar desde Mallorca, no ayudan a resolver la grave situación.

Coordinando esas tres vías, la policial, la judicial y la política, hay posibilidades de volver a acorralar a los terroristas y a quienes les apoyan, aunque la lucha será larga y dura, por lo que no conviene que se reproduzcan declaraciones como la realizada ayer por Zaplana en el sentido de que ETA está cada vez más contra las cuerdas. De momento, los terroristas  subieron ayer otro peldaño en esa espiral de violencia, tiñendo otro domingo más de sangre.
 
Banderas rotas
JOSE ANTONIO LABORDETA El Mundo 21 Agosto 2000

ETA ha vuelto a asesinar y esta vez ya no valen declaraciones ni comunicados ni otras zarandajas que a ellos, a los asesinos y a su cohorte, los llena de orgullo. Esta vez creo que ha llegado la hora de tomar posiciones valientes frente a esos asesinatos sin sentido que lo único que consiguen es producir dolor y desolación para las personas que, de una u otra manera, sentimos la muerte de las víctimas como algo que nos quita y arrebata nuestra propia vida y, sobre todo, nuestra propia libertad.

El asesinato ha sido en Sallent de Gállego, a pocos kilómetros del paso fronterizo del Portalet, al pie de las pistas de esquí de Formigal. Todo esto significa que en esta comarca del norte de Aragón miles de vascos pasan sus vacaciones de verano y acuden a las pistas de Candanchú, Astún y al mismo Formigal a practicar los deportes de invierno. Y esto significa que el contacto con la cultura vasca no es una cosa ajena: en todos los quioscos del alto valle de Tena o del alto Aragón uno puede comprar periódicos del País Vasco y que van desde Gara hasta El Correo y que nadie, hasta ahora, ha mirado de soslayo a aquellas personas que compran los periódicos más radicales.

Pero, poco a poco, la hartura de tanta sangre va cubriendo ya la paciencia de los altoaragoneses y comienzan a resentirse las relaciones entre unos y otros y, sobre todo, cuando la muerte arrebata la vida, inútilmente, de dos muchachos jóvenes a tan escasos kilómetros de donde hace poco una etarra abandonaba un furgón preparado como coche bomba. Y sobre todo, también, porque unos cientos de miles -200.000 parece que votan opciones etarras- no nos pueden seguir arrebatando nuestro destino en España.

Por culpa de ese movimiento que llaman de liberalización, la Transición española se vio asediada y no llegó nunca a donde podía haber llegado si los asesinos no hubiesen campeado por las calles de Madrid, Barcelona o la propia Zaragoza. Todas las banderas que, bajo el franquismo, levantamos para emerger por encima de la represión las fueron rompiendo y hoy, todas rotas; sólo la ikurriña campea en unos ritos que recuerdan los festines nazis de Nuremberg o el día 20 de noviembre cuando los falangistas, con la parafernalia fascista de antorchas y banderas, transportaban el féretro de su fundador hasta el Valle de los Caídos. Sólo faltan ya las botas altas que cualquier día se las veremos embutir a algunos de estos jefes que, cínicamente, hablan de democracia y libertad.

Respuesta inmediata

Es hora ya de una respuesta unitaria de todos los partidos políticos y por eso me alegra la actitud de Mayor Oreja de convocar a los representantes parlamentarios. Pero creo que la urgencia, tras el nuevo asesinato en Sallent de Gállego, se hace patente y no se puede esperar a fines de agosto o principios de septiembre. Es la hora de la unidad frente a la barbarie y no se puede posponer a fechas lejanas.

La muerte no se detiene y lo mismo que urge que las líneas fronterizas aragonesas tengan mejores controles -los ayuntamientos de estas comarcas se quejaban en el Heraldo de Aragón de estas deficiencias- urge, también, que Francia se comprometa en profundidad contra los etarras. Estos campean a sus anchas por las lindes francesas de los Pirineos y, de vez en vez, los vecinos del norte detienen a algún etarra para limpiar su mala conciencia.

Y por último quienes se tienen que involucrar en este pasaje de enfrentamiento contra los etarras y su entorno, son los propios vascos. Que recuerden los versos magníficos de Bertold Brecht y que ahora voy a parafrasear bajo los cielos de Euskadi:

-Hoy han venido y han matado a un guardia civil. Como yo no lo soy, no me preocupa.

-Hoy han venido y han matado a un concejal del PP. Como yo no lo soy, no me preocupo.

-Hoy han matado a uno del PSOE y a otro que era del Foro de Ermua y un viejo luchador del PCE. Como yo no soy nada de eso no me preocupo.

-Hoy han quemado un batzoki del PNV y le han puesto un cóctel molotov a uno de EA. ¡Coño, éstos ya son de los nuestros!

Y así, al final, la ikurriña, que fue una bandera levantada en honor de la libertad de Euskadi se está convirtiendo, para el resto de los españoles, en una dramática esvástica nazi.

Posiblemente muchos de ustedes dirán que no se sienten españoles. Me parece muy bien, pero llevan muchos años inmersos en nuestra historia: estuvieron con sus naves en la toma de Sevilla por Fernando III el Santo; cientos de vascos tomaron parte en la conquista de América, unas veces con el crucifijo y otras con la espada -igual que ahora- y se involucraron en la historia reciente sufriendo, la brutalidad de la Guerra Civil, con una diferencia: ustedes siempre tuvieron el mar y la frontera francesa para huir. A los castellanos lo único que les quedó fue la plaza de toros donde los asesinaban a mansalva.

Y así estamos, viendo cómo en la Semana Grande la policía invita a algunos miembros de la sociedad donostiarra a pasarla lo más lejos posible. Una nueva y dramática Albania nacerá, si no nos esforzamos en detener esa barbarie. El exilio ha comenzado. La muerte llega, en su nombre, a los rincones más apartados de España. Todos nos debemos sentir militantes de la dignidad y me gustaría, para terminar, no tener que recordar el estribillo de una canción que escribí contra la dictadura, que la cantan en muchos países donde esos regímenes todavía perduran y que dicen así: «Habrá un día en que todos/ al levantar la vista/ veremos una tierra/ que ponga libertad».

Ese día las banderas rotas se izarán con la esperanza de nuevos vientos, alegres y confiados, como eran las vidas, segadas brutalmente, de los dos jóvenes guardias civiles asesinados en mi tierra.

José Antonio Labordeta es diputado de la Chunta Aragonesista.

Interior cambia de política con el PNV
Lorenzo Contreras La Estrella 21 Agosto 2000

M
uy feas deben de estar las cosas cuando nueve días después de sostener ante los socialistas Alfredo Pérez Rubalcaba y Jesús Caldera, en el Ministerio de Interior, la necesidad de no hablar con el PNV, es el propio ministro Mayor Oreja quien anuncia su propósito de mantener conversaciones con todos y cada uno de los grupos parlamentarios del Congreso. Acompañaba entonces al ministro el secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos.

Los representantes socialistas rechazaron el planteamiento de la estrategia de acoso y derribo contra el PNV para ayudarle a salir de lo que llamaron "túnel de Estella" (Lizarra). Fue Jesús Caldera quien más firmemente abogó por esta actitud conciliadora. Mayor Oreja respondió que el restablecimiento del diálogo requeriría la previa ruptura total de los nacionalistas con los acuerdos de Lizarra y su compromiso con el marco constitucional y estatutario que define la auténtica legalidad.

Sin que ninguna de estas importantes premisas se haya cumplido ni esté en vías de ello, el ministro de Interior ha dado un giro de ciento ochenta grados en su posición. Por supuesto que intenta evitar una imagen de contradicción consigo mismo, ya que en un comunicado dice que la nueva línea responde (sin aludir a esa novedad) a la política del departamento desde la pasada legislatura.

Durante la semana entrante se desarrollarán estos contactos, con el PNV incluido en la agenda. Arzallus acepta, pues, de manera realista, un diálogo que en gran parte viene conducido por la insistencia del nuevo secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, quien no ha dejado de presionar a José María Aznar para que entre todos los partidos democráticos se elabore una estrategia común frente a ETA.

Las exigencias de la realidad se imponen, sobre todo, desde la parcela socialista, con la plena asesoría de Nicolás Redondo Terrenos, que además de ser el "hombre fuerte" del socialismo vasco es también el nuevo secretario federal de Asuntos Institucionales desde la celebración del XXXV Congreso del PSOE.

La sensación política es que la crisis vasca es circular porque pasa periódicamente por los mismos puntos sin despegar jamás hacia nuevos horizontes. ETA no ha cambiado. Incluso ha empeorado en su dinámica de desafíos. Y los diálogos entre partidos democráticos han conocido situaciones parecidas, cuando no idénticas, a la que en este momento se describe.

Algo ha ocurrido, de todos modos, en el mundo nacionalista para que, de repente, desde el irreductible Ministerio del Interior, se abra paso una cierta flexibilidad. Probablemente el Gobierno ha valorado como esperanzador el movimiento crítico que notables nacionalistas vienen desarrollando mediante posturas públicas resonantes. Ha sido el caso del portavoz parlamentario nacionalista Iñaki Anasagasti, y también la llamativa denuncia lanzada por el notable nacionalista Emilio Guevara contra la política de Arzallus. Denuncia que se suma a los puntos de vista de hombres tan importantes dentro del PNV como el alcalde de Bilbao, Iñaki Arkuna, y los ex dirigentes José Ángel Cuerda y Joseba Arregui, cuyos testimonios públicos hablan importantemente de una mentalidad nacionalista diferenciada.

Una interpretación fácil sería suponer que Mayor Oreja se ha visto corregido desde alturas superiores a la suya. Antes de que eso, en todo caso, hubiera ocurrido, visitó a José María Aznar en Oropesa sin que después de tal contacto cambiaran sus puntos de vista públicos. Conviene recordar también que un personaje tan fundamental en la conducción del proceso político como es Mariano Rajoy no se mostró hasta ahora más flexible o tornadizo que Mayor Oreja. Si ese "algo" se ha producido pertenece por ahora a la cara oculta de la política. Coincide este relativo nuevo clima con la más alta ferocidad de ETA. No se ha interrumpido su amenaza. No se ha debilitado en ningún momento. El desafío de Marquina, donde el mundo proetarra pretende dar capilla ardiente y homenaje público a Pacho Rementería, muerto al explosionar el coche bomba que ocupaba junto con otros tres terroristas, sigue planeando. Y en Hernani se intenta lo mismo en homenaje a otro de los fallecidos. Un embrollo político-jurídico que no sirve precisamente para apaciguar los ánimos.

EUSKADI: LA LEY, LA DEMOCRACIA
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz de Galicia 21 Agosto 2000

Este diario informa hoy de dos noticias que, puestas una al lado de la otra, resultarán sencillamente incomprensibles para cualquier gente de bien: por una parte, de la decisión de los cómplices de ETA de convertir los funerales de los etarras muertos cuando transportaban explosivos destinados a cometer alguno de sus crímenes horrendos en otros tantos actos de propaganda a favor de los objetivos y los métodos de la banda terrorista; por la otra, de los resultados del último de esos crímenes horrendos: la muerte de dos guardias civiles a consecuencia del estallido de una bomba lapa colocada en los bajos de su coche delante de un cuartel de la Guardia Civil. De hecho, resulta posible imaginar la celebración de dos actos funerarios paralelos: el de los verdugos, homenajeados, ante el estupor de la inmensa mayoría de los vascos, en los ayuntamientos de Hernani y de Markina... y el de sus víctimas, homenajeadas a su vez por un Estado que parece por momentos incapaz de garantizar el efectivo cumplimiento del principio vertebral de cualquier democracia que lo sea de verdad: el del imperio de la ley. Porque, ¡hay que decirlo con toda claridad!, no es ya la democracia lo que está en juego en las tres provincias vascas y en Navarra, sino el elemento esencial que constituye su mismo fundamento: la ley, que nace de ella y la alimenta. Únicamente la ley _que en democracia es expresión de la voluntad mayoritaria del pueblo y, al propio tiempo, garantía de las minorías discrepantes con aquélla_ puede asegurar la paz civil, que se extingue de modo irremisible allí donde los que desobedecen a las leyes de forma reiterada y sistemática consiguen imponerse e imponer la impunidad para sus crímenes. Aunque sigamos prendidos de un lenguaje que ya sólo beneficia a los violentos y sigamos empeñados en hablar de partidos democráticos y antidemocráticos, de actitudes democráticas y antidemocráticas y de comportamientos democráticos y antidemocráticos, hace mucho que en Euskadi la cuestión no es la de que unos respeten la democracia y otros no: la línea que en Euskadi separa a los demócratas y a quienes no lo son, ni lo han sido, ni previsiblemente lo serán, es la de la ley: la de quienes respetan las leyes y quienes las violan de forma sistemática, acostumbrados al beneficio derivado de la existencia de un ambiente de casi absoluta impunidad. Por eso, la recomposición del consenso democrático en el País Vasco y en Navarra exige urgentemente de forma inexcusable la restauración del principio del imperio de la ley. Porque «somos demócratas, y por serlo, tenemos una regla segura: la ley. ¡La ley! La ley tiene dos caras. Por una parte es una norma obligatoria para todos los ciudadanos: pero es también un instrumento de gobierno, y se gobierna con la ley, con el Parlamento, y una democracia se disciplina mediante la ley, que el Gobierno aplica bajo su responsabilidad. No se puede gobernar una democracia de otra manera». Así de claro lo afirmaba Manuel Azaña a la altura de marzo de 1932. Así de claro sigue siendo hoy, cuando la ley vuelve a ser otra vez la única guía que permite distinguir la civilización y la barbarie.

ETA reanuda su ofensiva con el asesinato de dos guardias civiles con una bomba en Huesca
Los partidos democráticos olvidan sus diferencias y cierran filas ante el acoso de los violentos
ETA reanudó ayer su ofensiva, la más sangrienta de los últimos años, asesinando a dos jóvenes guardias civiles en la localidad oscense de Sallent de Gállego. Una bomba lapa con 10 kilos de explosivos estalló bajo su Nissan Patrol cuando Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas se disponían a iniciar su habitual ronda. La reacción de condena fue unánime entre las fuerzas democráticas que, por una vez, dejaron de lado sus diferencias para hacer frente a la barbarie. Mientras ETA volvía a asesinar, sus simpatizantes homenajeaban a los etarras muertos por su propia bomba. La policía vasca, por orden judicial, impidió que entraran en el Ayuntamiento de Hernani (Guipúzcoa).

EL PAÍS, Madrid 21 Agosto 2000

Un estampido seco, similar a un trueno, despertó a las 6.10 horas de la mañana de ayer a los vecinos de la localidad de Sallent de Gállego, en el Pirineo de Huesca. Una potente explosión había destrozado el Nissan Patrol en el que dos guardias civiles -Irene Fernández Pereda, de 32 años, natural de Las Agüeras (Asturias) y José Ángel de Jesús Encinas, de 22, nacido en Talavera de La Reina (Toledo)-, se disponían a iniciar su habitual ronda de vigilancia. Ella perdió la vida en el acto, mientras que él falleció algo más de dos horas después, tras ingresar en el hospital de San Jorge de la capital oscense con gravísimas heridas.

Con la muerte de Irene Fernández, la primera agente de la Guardia Civil asesinada por ETA, y su compañero ascienden a 11 las víctimas mortales de la organización terrorista desde que ésta consumó la ruptura de su tregua, en enero pasado. Sólo en los dos últimos meses, ha asesinado a seis personas, lo que convierte este verano en el más sangriento de los últimos siete años. El último crimen lo cometió el pasado día 9, cuando mató en Berriozar (Navarra) al subteniente del Ejército Francisco Casanova.

Tanto el director de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, que se desplazó de inmediato a la localidad, como el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que acudió a la capilla ardiente por los dos guardias, instalada por la tarde en Huesca, dijeron que la "hipótesis más probable" es que los autores del atentado procedieran de Francia, a donde habrían huido tras cometerlo.

Máxima alerta
Debido a la proximidad de la frontera, el puesto de Sallent de Gállego se encontraba en "máxima alerta". Sin embargo, y aunque ETA ya atentó contra el mismo cuartel en agosto de 1997, sin producir daños personales, las actuales instalaciones de la Guardia Civil, pendientes de ser sustituidas por otras nuevas desde hace una década, carecían de aparcamiento, lo que obligaba a dejar su único vehículo en la calle. Ello facilitó la labor de los etarras, que adosaron a los bajos del Nissan una bomba lapa con unos 10 kilos de explosivo.

Al contrario de lo que ha sucedido tras los últimos atentados, el de ayer no provocó un cruce de acusaciones entre las fuerzas políticas, especialmente entre las nacionalistas y las no nacionalistas, sino un cierre de filas frente a la última barbarie terrorista.

Mayor Oreja reveló que había hablado ayer mismo con el lehendakari Juan José Ibarretxe y con el consejero vasco de Interior, Javier Balza, a quienes felicitó por la actuación de la Ertzaintza, que el sábado detuvo a tres presuntos miembros del comando Araba, a los que requisó casi 30 kilos de dinamita, y ayer evitó por la fuerza que los simpatizantes de ETA utilizaran, saltándose la prohibición del Tribunal Superior del País Vasco, el Ayuntamiento de Hernani (Guipúzcoa) para homenajear a uno de los etarras fallecidos el pasado día 7 en Bilbao al estallar los explosivos que transportaban.

El ministro fue un paso más allá al recoger el guante lanzado por el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, quien se mostró dispuesto a excluir a Euskal Herritarrok (EH) de una eventual mesa de diálogo entre los partidos vascos mientras no condene la violencia. "Eso supone volver al periodo de Ajuria Enea", replicó Mayor, "y todo lo que sea recuperar el espíritu de Ajuria Enea está bien visto por el Gobierno de España".

El cambio de clima en la hasta ahora crispada relación entre el PNV y el Gobierno central tuvo su primer síntoma el pasado viernes, cuando el ministro del Interior convocó una ronda de consultas con los grupos parlamentarios del Congreso, incluido el vasco, para intentar recuperar la unidad de los demócratas frente a la escalada terrorista.

El secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, pidió al Ejecutivo que acelere estos contactos, previstos inicialmente para finales de agosto y principios de septiembre, y que se imponga "sin complejos el Estado de Derecho".

Las manifestaciones de repulsa fueron inmediatas y llegaron desde todos los rincones de la sociedad, empezando por el Rey, quien remitió un telegrama a las familias de las víctimas del "brutal y cobarde" atentado de ETA.

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, leyó una declaración institucional en la que calificaba el doble atentado de "crimen repugnante". "ETA, en su alocada carrera", agregó, "está contra todos. Contra la sociedad vasca y contra la sociedad española". El Ejecutivo de Vitoria ha convocado para mediodía de hoy concentraciones de repulsa ante las sedes de las instituciones vascas. También han llamado a la movilización ciudadana la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y organizaciones no gubernamentales, como Gesto por la Paz o el Movimiento contra la Intolerancia.

Por su parte, el Gobierno de Aragón declaró ayer tres días de luto oficial. Aunque los responsables de Interior desvincularon este atentado de otros episodios acaecidos en la misma comunidad autónoma, ésta se ha convertido en uno de los escenarios preferidos por ETA para desplegar su actividad criminal.

Hace sólo una semana se descubrió un coche cargado con 100 kilos de explosivos en Benabarre (Huesca) y el pasado 27 de julio fueron detenidos dos presuntos etarras en Zaragoza.

La capilla ardiente de los dos guardias civiles quedó instalada ayer tarde en la Subdelegación del Gobierno en Huesca y está previsto que el funeral se celebre esta mañana en la catedral de la capital oscense, con la asistencia del presidente del Gobierno, José María Aznar, y del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.

Unas 5.000 personas se congregaron por la tarde en Sallent de Gállego para mostrar su repulsa por el atentado. "Vosotros terroristas no sois más que víctimas de vuestra miserable e inhumana endogamia", decía el manifiesto aprobado en un pleno extraordinario, que leyó el alcalde de la localidad, José Luis Sánchez, del PSOE.

Radicalmente diferente fue el ambiente que se vivió en Hernani (Guipúzcoa) y Markina (Vizcaya), localidades natales de Patxi Rementeria y Ekain Ruiz, dos de los terroristas muertos al estallar los explosivos que transportaban. Los simpatizantes de ETA no lograron su objetivo de homenajear a los ex miembros del comando Vizcaya dentro de instituciones democráticas.

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que ya suspendió el viernes la decisión del consistorio de Markina de ceder su sala de plenos como capilla ardiente para Rementeria, dictó a primera hora de ayer un auto por el que dejaba también en suspenso el acuerdo municipal de Hernani que, con mayoría absoluta de EH, había nombrado además hijo predilecto de la localidad a Ekain Ruiz.

En cumplimiento del auto judicial, agentes de la Ertzaintza rodearon ayer por la mañana la casa consistorial y dispersaron, con material antidisturbios, a un centenar de personas que intentaron penetrar en el Ayuntamiento.

El homenaje, con las cenizas del etarra escoltadas por un gran anagrama de la banda terrorista y decenas de ikurriñas con crespones negros, se celebró finalmente en la plaza Gudari (soldado, en vasco), junto al consistorio.

Amenazas a la prensa
Un escena similar se reprodujo en Markina, donde los simpatizantes de ETA homenajearon a Rementeria en plena calle, al encontrarse el Ayuntamiento cerrado a cal y canto. La ausencia de la policía autonómica hizo que no se produjeran incidentes. Pero también permitió que los organizadores de los homenajes expulsaran a los periodistas con amenazas expresas.

"No podemos garantizar vuestra integridad física. No nos podemos responsabilizar de lo que pueda pasar", dijo una concejal de EH a dos periodistas de EL PAÍS en un ambiente abiertamente hostil hacia la prensa. En Hernani sólo se permitió la presencia de los medios de comunicación afines, mientras que en Markina se admitió también a dos radios dependientes del Gobierno vasco.

Sin embargo, EH acusó ayer al PNV de "cobardía y sumisión a la legislación española" por utilizar a la policía autonómica para impedir la utilización de los ayuntamientos vascos para homenajear a los etarras. El portavoz de la coalición, Arnaldo Otegi, advirtió a dicho partido de que se convertirá en "cómplice de la política antiterrorista de Mayor Oreja" si acude a la ronda de consultas con las fuerzas democráticas convocada por el ministro del Interior.

La Ertzaintza detiene a cinco presuntos colaboradores del Comando Vizcaya
Las investigaciones empezaron con motivo de la muerte de cuatro terroristas en Bilbao
AGENCIAS El Mundo  21 Agosto 2000

BILBAO .- La Ertzaintza ha detenido a cinco personas por su presunta vinculación con el 'comando Vizcaya' de ETA que dirigía Patxi Rementería, muerto el pasado día 7 en Bilbao junto a otros tres activistas al estallar los explosivos que transportaban en un coche, según han informado fuentes de la investigación.

La operación policial, en la que han sido detenidos dos varones y tres mujeres en Vizcaya y Guipúzcoa, ha tenido su origen en las investigaciones abiertas com motivo de la muerte de cuatro terroristas en Bolueta (Bilbao).

En la operación, que según la Ertzaintza continúa abierta, también se han registrado varios inmuebles en la localidad vizcaína de Basauri y en la guipuzcoana de Lasarte.

Las mismas fuentes explicaron que se está investigando si los presuntos colaboradores detenidos han tenido algún tipo de participación en los atentados realizados por ETA desde el fin de la tregua, en diciembre del año pasado.

Gestoras pro Amnistía han confirmado que una de las cinco personas detenidas en la operación policial desarrollada por la Ertzaintza contra ETA es Montse Simón.

Según este colectivo, el arresto de la joven se produjo a las ocho de la mañana en el barrio Oria de Lasarte (Guipúzcoa). Asimismo, Gestoras también han informado que ha sido arrestado el joven Ibón Beloki, natural de Atxondo.

Por su parte, el Departamento de Interior no ha confirmado la identidad de los arrestados.

Comando Araba
En cuanto a los tres detenidos por la Ertzaintza en Vitoria por su presunta relación con el "comando Araba" de ETA, el juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo les tomará declaración, mañana, martes, y decidirá si decreta prisión para ellos.

Según las fuentes citadas, están relacionados con la infraestructura del comando Araba de ETA. Los detenidos son dos mujeres, Esther Llorens y Zuriñe Lebrero, y un hombre cuya identidad no ha trascendido.

Los sabotajes se multiplican en el País Vasco y Navarra
Vitoria EL PAÍS 21 Agosto 2000

La violencia callejera no ha cesado en el País Vasco y Navarra desde que en la noche del 7 de agosto muriesen cuatro miembros de ETA, entre ellos Patxi Rementeria, al estallar los explosivos que transportaban en un vehículo en Bilbao. A los 20 autobuses calcinados y los numerosos actos de vandalismo contra bienes se han sumado en las últimas horas nuevos ataques.

Un grupo de encapuchados incendió la pasada madrugada diversas barricadas, y atacó diversas entidades bancarias de la localidad vizcaína de Markina. Los sucesos comenzaron poco antes de las 23 horas cuando un grupo de desconocidos, de cuyo número no se ha informado, comenzó a colocar barricadas en las calles de la localidad. Posteriormente este grupo se dirigió la oficina de Correos donde, tras forzar la puerta, varios individuos lanzaron artefactos incendiarios en su interior. Durante los disturbios también fue atacada una sucursal de la Caja Rural Vasca, cuyo cajero resultó destruido, y una oficina del BBVA, a la que rompieron una luna.

En San Sebastián fue atacada una furgoneta, que sufrió daños de escasa consideración. Varios desconocidos arrojaron un artefacto incendiario en su interior, según informó el Cuerpo de Bomberos. Según las mismas fuentes, el sabotaje tuvo lugar sobre las 23.45 horas en la calle de Basotxiki del barrio donostiarra de Intxaurrondo, cuando varios individuos rompieron uno de los cristales del vehículo, modelo Ford Transit, e introdujeron un artefacto incendiario en su interior.

Incendios en Navarra
También se produjeron diversos desórdenes en Pamplona donde efectivos de bomberos intervinieron la madrugada de ayer en la extinción del fuego provocado en varios contenedores.

Los incendios se produjeron a las 5.56 horas en la calle de Fuente del Hierro, a las 6.06 horas en la calle de Pedro I; a las 6.47 horas en la travesía de los Glacis; a las 6.55 horas en el puente de las Oblatas y a las 8,31 horas de nuevo en la calle de Fuente del Hierro.

Estos sabotajes comenzaron el viernes de madrugada en la capital navarra. Una sucursal de Caja Navarra ubicada en la calle de Valtierra fue incendiada. El fuego, que no afectó a los vecinos del inmueble, se declaró pasada la una de la mañana y fue sofocado por efectivos de bomberos. A partir de ese momento se declararon pequeños incendios en diversos contenedores en Burlada, frente a la residencia Landazabal y en ronda Las Ripas, a las 2.47 horas y 6.12 horas, respectivamente, y en Cabanillas, a las 3.24 horas.

La Ertzaintza impide en Hernani un homenaje al etarra Ruiz
En Marquina, EH expulsó a los periodistas y el Ayuntamiento cerró sus puertas para evitar la exaltación de Rementería
Las capillas ardientes de Ekain Ruiz y Francisco Rementería, dos de los cuatro presuntos etarras muertos al explosionar la dinamita que trasladaban en el coche, no pudieron instalarse en los ayuntamientos de Hernani y Marquina, respectivamente. La Ertzaintza, en cumplimiento de lo acordado por el Tribunal Superior de Justicia Vasco, lo impidió, con lo que no pudieron ser homenajeados en el interior del Consistorio, tal como era el propósito de EH. Sin embargo, familiares de Ekain Ruiz lograron introducir en el Ayuntamiento la urna con las cenizas del fallecido. Los restos de Rementería se instalaron en la plaza del municipio. La secretaria del EBBdel PNV dijo que los etarras no deben ser hijos predilectos.
Redacción - San Sebastián / Bilbao .- La Razón 21 Agosto 2000

La Policía Autónoma Vasca impidió ayer que el Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana de Hernani rindiera homenaje al presunto etarra Ekain Ruiz, uno de los cuatro fallecidos al explosionar la dinamita que llevaban en su coche. Los agentes de la Ertzaintza tuvieron que utilizar material antidisturbios para impedir la entrada al consistorio de los restos mortales del presunto terrorista fallecido.

    La actuación de la Ertzaintza respondía a la decisión adoptada horas antes por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco de suspender cautelarmente el acuerdo de la Corporación de Hernani, municipio en el que gobierna EH con mayoría absoluta, de instalar la capilla ardiente de Ekain Ruiz. Un grupo de personas se había concentrado en una de las entradas de Hernani para esperar la llegada de los familiares del fallecido con la urna donde guardan las cenizas del presunto etarra. Cuando esto ocurrió, los concentrados se desplazaron hasta el Ayuntamiento, donde pretendían instalar la capilla ardiente , pero al llegar al Consistorio varias decenas de agentes de la Ertzaintza que se encontraban en el exterior del edificio les impidieron la entrada.

    Tras una primera carga con material antidisturbios, se registraron distintos enfrentamientos verbales y algunos golpes entre los agentes y las personas que pretendían acceder al Ayuntamiento, hasta que los agentes de la Policía Autónoma Vasca volvieron a dispersar a los concentrados utilizando para ello el lanzamiento de pelotas de goma.
    A pesar de la actuación de la Ertzaintza, los familiares de Ekain Ruiz lograron introducir la urna con sus cenizas en el Ayuntamiento, pero sin posibilidad de que fueran visitadas ni, por tanto, ser objeto de homenaje alguno, como pretendía EH.
    Este municipio vivió ayer una jornada de huelga general, convocada por EH, Gestoras Pro Amnistía, Haika y LAB, en protesta por la muerte del presunto terrorista. Los establecimientos permanecieron cerrados, aunque muchos de ellos lo hicieron ante el temor de sufrir algún tipo de represalias por parte de los radicales.
    En las calles céntricas del municipio había altavoces por los que se emitían música fúnebre, numerosas ikurriñas con crespones negros colgaban de los balcones y las vías principales permanecían cortadas por barricadas de contenedores.   

Ayuntamiento cerrado
Por otro lado, el cadáver del miembro de Eta Francisco Rementería, otro de los fallecidos el pasado día 7 en Bilbao, fue incinerado en el cementerio de la localidad de Derio (Vizcaya), donde varias decenas de personas concentradas allí le rindieron un homenaje.
    La comitiva con los restos de Rementería se detuvo durante unos minutos en una esquina del cementerio, donde se había colgado una pancarta con el anagrama de la banda terrorista Eta, que fue el lugar elegido donde se le tributó un pequeño homenaje al etarra fallecido, antes de que fuese incinerado.
    La urna con sus cenizas fue traslada a Marquina, aunque su capilla ardiente no se pudo instalar en el ayuntamiento, donde se habían concentrado varios cientos de personas, al permanecer cerradas sus puertas durante toda la jornada. Al final, sus restos mortales se instalaron en la plaza del municipio.   

Periodistas expulsados
Agentes de la Ertzaintza mantuvieron el dispositivo policial para cumplir lo ordenado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) de suspender cautelarmente la instalación de la capilla ardiente de Rementería en el ayuntamiento, en su Salón de Plenos.
    Precisamente en el Ayuntamiento de Marquina varios desconocidos colocaron carteles en los que, en euskera, se podía leer «¿Es esta vuestra democracia?», «PNV-EA españoles» y en la fachada del Consistorio estaba pintada una diana sobre un logotipo del Partido Popular.
    En esta localidad, la mayoría de los periodistas que cubrían la información fueron expulsados de la vía pública por miembros de Herri Batasuna, según informó la Cadena Ser. Los informadores, insultados por los concentrados, hablaron con un dirigente de la coalición abertzale, quien les dijo que tenían cinco minutos para abandonar el pueblo, ya que, de lo contrario, no respondía de lo que pudiese ocurrir.   

No representan al pueblo
De acuerdo con las citadas fuentes, los agentes de la Ertaintza fueron incapaces de garantizar la permanencia de los periodistas en Marquina. Un reportero gráfico fue zarandeado por los seguidores de HB y ningún periodista pudo recoger sonido de lo que allí estaba ocurriendo en esos momentos.
    Por otro lado, la secretaria del EBB del Partido Nacionalista Vasco, Josune Ariztondo, criticó ayer el nombramiento de Ekain Ruiz como hijo predilecto de la localidad de Hernani, ya que «esta persona no era representante del pueblo de Hernani, por tanto mal puede ser hijo predilecto y mal puede ser una persona que se merezca que sus restos estén en el ayuntamiento».
    Por este motivo, calificó esa decisión adoptada por el Consistorio como una «medida política, y no creo que sea algo que se haya ganado este joven».
    En declaraciones a Ep, la secretaria del EBB del PNV recordó que el presunto etarra «ha muerto en circunstancias traumáticas, pero no provocada por alguien ajeno a sí mismo».   

Respeto
La dirigente del PNV también expresó su respeto a las decisiones del TSJPV de suspender los acuerdos municipales de permitir la instalación de la capilla ardiente de Ruiz y Rementería en los ayuntamientos de Hernani y Marquina. En este sentido, manifestó que en su partido «siempre hemos respetado y acatado las decisiones de los tribunales, otras personas e instituciones no lo hacen, optan por la insumisión a la legalidad. Creo que es su forma de hacer las cosas, no la nuestra, y no estamos de acuerdo con eso», afirmó Josune Ariztondo.
    Además, tanto el «lehendakari» como el consejero de Interior del Gobierno Vasco, Juan José Ibarreche y Javier Balza, respectivamente, informaron ayer al ministro de Interior Jaime Mayor Oreja de la intención del Ejecutivo vasco de impedir que los ayuntamientos sean utilizados para homenajear a pistoleros etarras, tal como se pretendía en Hernani y Marquina.

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