AGLI

Recortes de Prensa     Martes 22  Agosto   2000
#El PNV, a la búsqueda de su enésima impunidad política
José Antonio ZARZALEJOS ABC 22 Agosto 2000

#PAIS VASCO: EL CONFLICTO QUE NO CESA
Impresiones El Mundo 22 Agosto 2000

#Esperanza
ERASMO  El Mundo 22 Agosto 2000

#Improvisa, no rectifica
Editorial ABC  22 Agosto 2000

#Inflexión
Ramón PI  ABC  22 Agosto 2000

#El Libertador
Jaime CAMPMANY ABC  22 Agosto 2000

#Sallent, bicoca para Eta
Lorenzo CONTRERAS La Razón   22 Agosto 2000

#El submarino vasco
Pablo PLANAS ABC   22 Agosto 2000

#Miedo paralizante
Edurne URIARTE ABC   22 Agosto 2000

#La Ertzaintza detiene a cinco presuntos colaboradores del «comando Vizcaya» de Eta
J. M. Z. - Madrid .- La Razón 22 Agosto 2000

#El PP levanta el veto a Ibarretxe y admite restablecer el diálogo porque "ha rectificado"
L. R. AIZPEOLEA / P. GOROSPE, Madrid / Vitoria El País 22 Agosto 2000

#El Gobierno descarta dialogar con el PNV hasta que sea realidad el anuncio de ruptura de Estella
MADRID. ABC 22 Agosto 2000

#Más de 30.000 personas condenan en Zaragoza el último atentado etarra
FRANCESC ARROYO, Zaragoza El País  22 Agosto 2000

#Bono: «ETA debe tener miedo a la Guardia Civil»
El Mundo  22 Agosto 2000

#Incendian la sede de la Seguridad Social en Durango
El Mundo  22 Agosto 2000

#Miles de oscenses despiden con llanto y aplausos a los agentes asesinados
HUESCA. Roberto Pérez ABC 22 Agosto 2000

#El TSJPV ratifica la suspensión del acuerdo de Markina
ELISABETH GARCIA El Mundo 22 Agosto 2000

El PNV, a la búsqueda de su enésima impunidad política
Por José Antonio ZARZALEJOS ABC 22 Agosto 2000

El nacionalismo vasco vuelve donde solía. Tras el fracaso de la estrategia diseñada en el pacto de Estella, pretende ahora incorporarse de nuevo al pelotón de los partidos democráticos sin dejar ni un solo pelo en la gatera.

Una de las características históricas del PNV ha sido, y lo sigue siendo, su falta de determinación en los compromisos políticos estratégicos. En traducción coloquial, se trata de una ambigüedad calculada que se remonta a sus orígenes fundacionales. Sabino Arana pasó del nacionalismo más radical a propugnar una «liga de vascos españolistas», no se sabe si en un rapto de oportunismo o de lucidez. El PNV no estuvo en el Pacto de San Sebastián, premonitorio de la Segunda República, pero logró de ésta un Estatuto en pleno conflicto civil que le permitió, y nunca mejor dicho, hacer la guerra por su cuenta, hasta el punto de urdir la rendición de sus tropas ante las fuerzas italianas en la localidad cántabra de Santoña, por completo al margen de las autoridades republicanas. Antes, en los agitados años del primer tercio del siglo, los nacionalistas habían basculado ora con los católicos, ora con las izquierdas, según las circunstancias y sus conveniencias; y en la clandestinidad del franquismo -cómodo para no pocos nacionalistas- fue incapaz de contener la escisión que cuajó en una ETA inicialmente ideológica que derivó después en la maquinaria de muerte que es ahora.

EXPLOTACIÓN DEL VICTIMISMO
Llegada la transición, el PNV reincidió en su tactismo: dijo no a la Constitución pero dio el sí a un Estatuto que le reportaría desde 1980 veinte años de poder. La explotación del victimismo y la manipulación de una absurda mala conciencia histórica de la izquierda española y de las fuerzas reformistas del posfranquismo le permitieron un constante chantaje moral sobre la sociedad española, al que añadieron, en hábil instrumentación, la sombra permanente y efectiva del terrorismo etarra que presentaron como el síntoma inequívoco de que entre los vascos y el resto de los españoles permanecía intacto un «conflicto político» que arrancaba de las aboliciones forales de 1839 y 1876 y llegaba a nuestros días. La última perorata de Ibarretxe en su estrambótica visita a la Moncloa apelando al siglo y medio de enfrentamiento entre Euskadi y España demuestra hasta qué punto los nacionalistas carecen de otro discurso que no sea el de recurrir a las brumas victimistas de su mitología más improbable.

Pero la tesis según la cual la ambigüedad y la ausencia de compromiso en el PNV es una de las claves que explica su supervivencia se acreditó con gran brillantez cuando en 1986 la organización se quebró en dos y Arzalluz y Garaikoetxea se enfrentaron a muerte. Entonces, perdida la mayoría absoluta en el Parlamento, el PNV utilizó, por enésima vez, su engañoso pragmatismo. Logró, de una parte, que los socialistas vascos cedieran al moderado Ardanza la Presidencia del Gobierno vasco pese a formar el PSE-PSOE el grupo mayoritario en Vitoria, y Arzalluz, por otra parte, se encargó de acomodar el ambiente nacionalista a la nueva situación con el famoso «discurso del Arriaga» en el que el presidente del PNV admitió como gran hallazgo doctrinal que no era preciso ser nacionalista para poder mantener la condición de vasco. Y continuó en el poder a costa de la colaboración socialista que persistió hasta 1997 en sucesivos gobiernos de coalición.

Sin embargo, dos circunstancias neutralizaron la presencia socialista en el Gobierno vasco. La primera, el tramposo reparto de carteras; la segunda, la bicefalia tradicional en el PNV. Me explicaré. Los nacionalistas siempre han retenido las carteras decisivas (Interior, con la Ertzaintza; Hacienda, con los Presupuestos; Cultura, con los medios públicos de comunicación). El resto de los departamentos fueron auténticas «marías» que a los socialistas no les rentaron en proporción ni a su esfuerzo de gestión ni mucho menos a su convencido propósito de integración. A este reparto desigual de responsabilidades se añadía el hecho de que el Gobierno vasco jamás tuvo -tampoco ahora- la dirección política del País Vasco. La bicefalia nacionalista lo impide: el mando está en el EBB del PNV, su ejecutiva, y la mera administración de los Presupuestos en Ajuria Enea. Precisamente cuando Garaikoetxea quiso concentrar el poder en el Gobierno y democratizar el sistema, Arzalluz se encargó de darle su merecido por tamaña osadía. Gracias a este desdoblamiento, el Ejecutivo de Vitoria ha venido haciendo sus deberes estatutarios con mayor o menor aseo mientras Arzalluz, en la mayor de las opacidades, mantenía el cordón umbilical con ETA y las esencias más radicales del fundamentalismo sabiniano. Fue el máximo dirigente nacionalista el que se encargó de dar el palmetazo que en 1998 retiró a Ardanza de la carreta política. No dejó al entonces lendakari explicarse a la sociedad ni le brindó la oportunidad de la reelección. Quizás porque el denominado «documento Ardanza», por otra parte tan inverosímil, resultó al partido una iniciativa demasiado autónoma. Y con Ardanza enterró su documento. El recambio fue Ibarretxe: sumiso, subordinado, sin trayectoria política y con un equipo integrado, salvo excepciones nada operativas, por desconocidos funcionarios, sin parangón con un Iñaki Azcuna o un Juan María Atutxa cuyas tragaderas de siempre han sido más estrechas. Pero Ibarretxe y su Gobierno eran los idóneos para que el PNV perpetrase de nuevo la ambigua deslealtad: la ruptura del consenso estatutario.

DECISIONES TÁCTICAS
Es ya sabido que tras los acontecimientos del verano de 1997, durante el que nació el espíritu de Ermua, el PNV toma decisiones tácticas con un cálculo equivocado de sus riesgos: rompe el Pacto de Ajuria Enea de 1988, se alía con Herri Batasuna y, con una ETA exhausta generacionalmente, denuncia la validez del Estatuto de Guernica y acuerda, textualmente, romper todas las relaciones con los partidos constitucionalistas. Cree el PNV que ha llegado el momento de unir al nacionalismo -al terrorista y al que venía siendo democrático- y lanzar una ofensiva total, que plantease al Estado una situación imposible que le obligase a aceptar una «construcción nacional» que propiciaría una limpieza ideológica y una hegemonía nacionalista a perpetuidad. El mecanismo se puso en marcha: la falsa tregua de ETA, la paralización de la Ertzaintza que no puede, aparentemente, controlar el terrorismo callejero, el discurso deslegitimador del Estado, el menosprecio público y reiterado del Estatuto y la exaltación de la izquierda abertzale como fuerza política democrática. Todo ello era compatible con el acaparamiento del poder institucional. El paroxismo del cinismo político servido por un lendakari inane y por una imposición ideológica al conjunto de la sociedad vasca que ha llegado a extremos absolutamente desconocidos. Las previsiones, sin embargo, fallan. La agrupación nacionalista logra una mayoría exigua en las elecciones autonómicas de 1998 que hacen depender al PNV del entorno etarra con el que suscribe un pacto de legislatura cuyos efectos siguen vigentes. En los comicios forales y municipales de 1999, el nacionalismo pierde Álava y las capitales y se embarca en una política de pactos con EH que le granjean el poder en algunos municipios a cambio de secuestrar, aún más, la voluntad de sus electos. ETA, al tiempo, reclama su factura que se concreta en públicas y rotundas admoniciones al PNV, en la institucionalización subversiva de la Asamblea de Municipios cuyo funcionamiento es posible gracias a sustanciosas subvenciones de las diputaciones y los ayuntamientos. La organización terrorista, mientras tanto, produce su propio cambio generacional, se fabrican nuevos terroristas, se establecen renovados mecanismos de organización clandestina, y se ensayan futuras nuevas formas de asesinato y acoso. Toda esta regeneración criminal es favorecida, consciente o inconscientemente, por la gran pantalla protectora que ofrece a ETA el PNV, porque de forma simultánea al rearme terrorista, los nacionalistas ofrecen a Otegi y los suyos una suerte de respetabilidad política cuyas consecuencias están ahora a la vista. Cuando la banda terrorista rompe la tregua es ya demasiado tarde: el fracaso del PNV es completo porque no sólo ha roto con los partidos constitucionalistas y debilitado el sistema autonómico sino que además ha quedado a merced de los radicales.

NUEVA IMPOSTURA
En la convicción de que la historia está llamada a repetirse, la dirección del PNV, después de comprobar que la barbarie etarra puede comenzar a devorarle, tras evaluar el grado de frustración social en el País Vasco que afecta a sus propias bases e intereses y con la convicción definitiva de que Estella se ha revelado como un error, se dispone a perpetrar una nueva impostura: pretende, lisa y llanamente, que el grave error de Lizarra no le cueste ni un ochavo. En el mejor estilo victimista, la dirección del PNV ha comenzado a elaborar una estrategia que consiste básicamente en una transferencia de la responsabilidad de sus decisiones anteriores sobre quienes les critican y exigen su rectificación radical. Y el plan se ha puesto en marcha. El primer paso lo ha dado Iñaki Anasagasti, con la amortiguación de un Egíbar que confundió un «batzoki» con una «herrikotaberna». El segundo paso se ha encomendado a la Ertzaintza, que ha pasado del tancredismo policial a mostrar un celo investigador desconocido en los dos últimos años; luego ha salido a escena el portavoz del Gobierno vasco propugnando una nueva mesa de partidos sin HB, y por el momento, la representación se ha cerrado con un lloroso artículo de Ibarretxe reclamando el diálogo con todos. Se trata de darle la vuelta a la situación como un calcetín y pasar de censurados a censores. Puro esperpento político.

La dirección del PNV, que no se distingue precisamente por su sentido del ridículo, hace de la necesidad virtud y anuncia que acudirá a la interlocución con el ministro de Interior y en un alarde de «colaboracionismo» se enfrenta en Marquina y en Hernani a las huestes de Otegi. Claro que no lo suficiente para garantizar la libertad de expresión y evitar así que la prensa independiente no sea testigo de la apología necrológica del terrorismo etarra.

Estos datos son en realidad accesorios, porque el PNV no ha rectificado nada sustancial. El pacto de Estella mantiene su vigencia en tanto en cuanto los nacionalistas no salgan de la Asamblea de Municipios y dejen de financiarla; en tanto en cuanto no denuncien el pacto de legislatura con EH y asuman que el gobierno de Ibarretxe está en minoría parlamentaria; en tanto en cuanto no destituyan de las comisiones del Legislativo a los miembros de EH y en tanto en cuanto no renuncien a unos principios -los de Estella- que son los que aportan camuflaje político a las acciones terrorristas de ETA.

La actual dirección del PNV sabe que ésta es la rectificación de fondo. Pero sabe también que explicitarla tiene un coste que no está dispuesta a pagar, aunque el fracaso arrastre al nacionalismo. El coste no es otro que la retirada definitiva de Xabier Arzalluz y el fin anticipado de la legislatura. Ambas son consecuencias naturales y políticamente exigibles del fracaso de Estella y ambas son necesarias para que la rectificación sea fructífera en términos políticos, éticos y prácticos. Las razones son evidentes: el actual presidente del EBB es el responsable del pacto de Lizarra como denuncian los disidentes de su propio partido; ha llevado al PNV a la subordinación política respecto de las estrategias de EH y de ETA y, en último término, fue elegido por la última asamblea nacional el pasado enero para gestionar el acuerdo que él mismo dice está ahora «invalidado». Ibarretxe carece de mayoría en el Parlamento porque EH ya no le apoya, y carecería de legitimidad democrática si le apoyase. El nacionalismo precisa de una nueva dirección y el País Vasco de un Gobierno que ponga en marcha políticas con nuevas prioridades: la Ertzaintza al servicio de la lucha antiterrorista; los medios públicos de comunicación al servicio del pluralismo; los presupuestos al servicio de las necesidades generales y bajo criterios de estricta legalidad; y la educación al servicio de los mejores valores de la convivencia.

Si el PNV consigue, una vez más en su historia, que su fracaso le salga gratis, tendremos, pronto o tarde, otro pacto de Estella, persistirá la exclusión en la sociedad vasca, y la dirección nacionalista acudirá en auxilio de ETA cuando lo necesite, como ocurrió en septiembre de 1998. Y lo que es peor, los partidos constitucionalistas consentirán que la falta de compromiso con el sistema democrático del nacionalismo perpetúe el gran problema de España sobre el que parasita la dirección del PNV, que durante estos dos últimos años no ha hecho otra cosa que agrandarlo y enconarlo. Ésa es su responsabilidad que, esta vez y por primera vez en la historia del PNV, no debería quedar impune.

PAIS VASCO: EL CONFLICTO QUE NO CESA
Impresiones El Mundo 22 Agosto 2000

La Ertzaintza se ha puesto las pilas
Tras la redada del sábado en Vitoria, la Ertzaintza realizó ayer otra en Bilbao, Basauri y Lasarte, con cinco detenidos. Esta parece que se ha derivado de las investigaciones realizadas a partir de la explosión del barrio de Bolueta, en la que murieron cuatro etarras. Siempre hemos sostenido que la Ertzaintza tiene las mejores condiciones para perseguir a ETA: conoce como nadie su entorno. Muchos de sus agentes decían que chocaban con una falta de «voluntad política». Ahora parece que esa «voluntad política» ya existe. Por cierto, ¿por qué no investiga la Ertzaintza las amenazas que están recibiendo los periodistas que cubren la información sobre HB y consortes? Todos -salvo los de Gara, Egunkaria y la Radiotelevisión vasca- son conminados una y otra vez a retirarse de la escena cada vez que se produce una situación conflictiva. El artículo 20 de la Constitución está para algo. Que se cumpla.

¿Se preparan PNV y EA para romper con EH?
EL MUNDO ha podido saber que el PNV y EA quieren escenificar su ruptura con EH y HB. Cuentan que van a atender las demandas de los abertzales radicales, que hace tiempo les vienen solicitándoles una reunión, y que les van a exigir que, en coherencia con el manifiesto de Lizarra, que rechazaba cualquier intento de imponer «con violencia» los proyectos políticos, condenen la oleada terrorista de ETA. Dan por supuesto que HB no aceptará suscribir esa condena, lo que les autorizará a decir que la coalición «ha roto con Lizarra» y a dar ese agónico acuerdo por definitivamente muerto. Pero ¿van a romper realmente con HB? Ayer, los ediles del PNV y EA de Durango mostraron igual pesar por la muerte accidental de los etarras de Bolueta que por las de quienes han sido víctimas de los terroristas. Esa equidistancia no parece augurar ninguna auténtica ruptura.

¿Un «comando trashumante» de ETA?
La Policía cree que el atentado de Sallent de Gállego fue obra de un comando de ETA que aprovecha la actual permeabilidad de la frontera franco-española para entrar desde Francia, poner sus artefactos en España y regresar de inmediato al país vecino. La hipótesis no tiene nada de inverosímil, habida cuenta de que casi todos los puestos fronterizos entre Francia y España están ya prácticamente abandonados, una vez que la UE acordó la plena libertad de movimientos dentro de su territorio. No se trata de volverse atrás en esa decisión, altamente positiva, pero sí convendría tener en cuenta la posibilidad de que los terroristas se estén aprovechando de ella. No sobraría la colocación de cámaras de vigilancia en los puestos fronterizos. Ni que hubiera retenes policiales a uno y otro lado de la frontera, preparados para movilizarse y actuar de inmediato en caso de necesidad.

Esperanza
ERASMO  El Mundo 22 Agosto 2000

El Norte, con su Big Bang de cada día. Lapa o parabellum, telediarios, condenas, condolencias, funeral, diálogo, unidad de los demócratas, vuelta a empezar. Mas una rendija de ánimo se entreabre: el hijo pródigo peneuvista por fin regresa a casa de su viaje a los infiernos y los buzos de la comandancia de Marina de Bilbao aseguran haber detectado en Ajuria Enea una burbuja de sentido común.

Improvisa, no rectifica
Editorial ABC  22 Agosto 2000

En el País Vasco lo lógico resulta sorprendente. Unas declaraciones del portavoz del Ejecutivo autonómico, Josu Jon Imaz, a un periódico vasco han alumbrado la esperanza de una rectificación en la política del Gobierno de Ibarretxe. Imaz anunció la posibilidad de que el lendakari convoque una mesa de partidos que excluiría a Herri Batasuna, lo que ha dado lugar a unas interpretaciones excesivamente optimistas. Sin embargo, la forma en que se anunció esta iniciativa tiene mucho de propaganda y poco de formalidad, sobre todo teniendo en cuenta que se produce días después de que el Ministerio del Interior haya convocado a los portavoces parlamentarios para informarles sobre el estado de la lucha antiterrorista. Conviene, por tanto, tomar con precaución las declaraciones de Imaz y no darles más alcance del que realmente tienen, porque para que esa mesa de diálogo sea creíble deben suceder antes muchas cosas, empezando por una propuesta formal del propio lendakari, y no de su portavoz a través de un medio no nacionalista. Hay que recordar que hace pocos días Ibarretxe equiparó la Mesa de Ajuria Enea con el pacto de Estella como fórmulas políticas ya superadas, comparación insultante, en términos históricos, éticos y políticos para las formaciones no nacionalistas que, en condiciones de violencia y agresión permanentes, apostaron por la convivencia con el nacionalismo democrático. Esta contradicción hace que el lendakari tenga que explicar a qué modelo se corresponde la nueva propuesta, porque él siempre ha sido partidario de hablar «con todos y de todo», porque en el País Vasco no hay terceras vías y porque la disyuntiva es muy sencilla: o con los demócratas o contra ellos. Por esta razón, el nuevo foro apuntado por Imaz sólo será válido si renueva el espíritu de la Mesa de Ajuria Enea. Cualquier otro experimento del Gobierno vasco maquillará el fracaso rotundo de la estrategia soberanista de su partido con ETA y HB, y, de esta forma, pretenderá sobrevivir a partir de septiembre, mes que el propio lendakari fijó como plazo para tomar una decisión sobre el rumbo de su Gobierno. Eso sí: sirva el anuncio de Imaz como el reconocimiento explícito de la precariedad parlamentaria de Ibarretxe.

Son, por tanto, muchas y muy importantes las condiciones previas para calificar la declaración de Imaz como una rectificación del Ejecutivo de Vitoria. Y queda lo más importante: la actitud del Partido Nacionalista Vasco ante esta propuesta, porque lo dicho por Imaz conlleva una cascada de situaciones políticas incompatibles. Si el argumento es que Herri Batasuna queda fuera de una mesa de partidos porque no respeta los derechos humanos, el Gobierno vasco ha puesto al PNV en un brete que no permite más indefiniciones ni ambigüedades. Arzalluz, muy aficionado a matizar las relaciones del PNV con ETA y HB mediante giros jurídicos, ha dicho que el pacto de Estella está «invalidado», pero que el partido se mantiene en sus principios. Y también en Udalbiltza, la asamblea de electos creada con HB. La conclusión se impone por sí sola. Es el Gobierno vasco, y no otro, el que está delatando la profunda inmoralidad de las relaciones establecidas por el PNV y EA con el entramado etarra y mientras éstas se mantengan, ninguna «mesa» o similar tendrá futuro.

No parece probable que la intención de Imaz fuera comprometer hasta tal extremo al PNV, pero sí es el resultado natural de sus palabras y, en todo caso, revelan que la improvisación y el mero instinto de supervivencia dirigen la política del Gobierno de Ibarretxe. Es mejor oír a Imaz lo que ha dicho que no oírlo, pero por sí solo vale muy poco. El lendakari tiene que comprender que su irrelevancia como representante institucional y el servilismo con que se ha comportado durante estos años ante el frente nacionalista formado por su partido con ETA y HB privan a sus propuestas de crédito, si no van acompañadas de un cambio claro e inequívoco de su política, lo que aún no se ha producido.

Inflexión
Por Ramón PI  ABC  22 Agosto 2000

EL doble asesinato perpetrado por ETA en Sallent de Gállego en las personas de los guardias civiles Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas ocupa el lugar preferente de las portadas de los diarios de ayer; aunque la noticia era de la madrugada del día anterior, los periódicos la dieron esta vez como si no hubiera medios audiovisuales, de suerte que cualquiera podía tener toda la información en los medios escritos, que han hecho un despliegue considerable en sus páginas.

El Mundo titula en su portada a toda página, de forma muy valorativa: «ETA vuelve a replicar a un éxito policial con el asesinato de dos guardias civiles en Huesca». ABC da en primera las fotos de las víctimas del atentado, debajo de la fotografía del enfrentamiento entre amigos de ETA y la Ertzaintza en Hernani, con este titular: «ETA asesina a dos guardias civiles mientras EH homenajea a los terroristas». El País prefiere un titular más informativo: «ETA asesina a dos guardias civiles en Huesca con una bomba lapa en su coche patrulla», pero incluye como sumario otra noticia de carácter netamente político: «El Gobierno respalda la propuesta del “lehendakari” Ibarretxe de crear una mesa de partidos sin HB». La Vanguardia también va por la vía informativa de lo que podríamos llamar primer nivel, como si no hubiera radio ni televisión: «ETA asesina a dos guardias civiles en el Pirineo de Huesca». Diario 16 es levemente más literario: «ETA destroza con una bomba lapa a dos jóvenes guardias civiles».

Los editoriales acerca de todo este asunto hacen mención del atentado (en términos condenatorios, naturalmente), pero prefieren centrar sus reflexiones en la situación política vasca y los movimientos del Gobierno, por un lado, y del lehendakari, por otro, y aprecian en general una inflexión en relación con lo que había hasta ahora. «La ofensiva de ETA ha suscitado la aparición de voces críticas contra Lizarra en el PNV, y esas voces han dado a Interior la ocasión de modificar su postura respecto al diálogo con el nacionalismo; a su vez, la rectificación de Mayor Oreja ha proporcionado al Gobierno vasco la excusa que necesitaba para plantearse la posibilidad de un foro de partidos democráticos, es decir, con exclusión de HB (...) Al abrir ayer esa posibilidad, el portavoz del Ejecutivo de Vitoria demuestra más realismo que otros dirigentes de su partido» (El País, «Huesca, Hernani, Vitoria»).

«Tres vías para enfrentarse a ETA» es el título del editorial de Diario 16, que propugna «acrecentar el acoso policial (...), aplicar los mecanismos jurídicos del Estado de Derecho (...) (Y) crear un frente unido y sin fisuras contra los asesinos, al que se debe atraer lo antes posible al PNV. En este sentido, hay que elogiar la iniciativa de Mayor Oreja de reunirse con todos los partidos, incluidos los peneuvistas (...) También la del portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, para constituir una mesa de diálogo en la que no está Euskal Herritarrok. Esperemos que esto indique que el PNV deja a un lado la ambigüedad y se coloca al frente de la lucha anti-ETA. Porque si una cosa ha demostrado el Pacto de Lizarra es que apaciguar a la bestia haciéndole concesiones es una tarea condenada al fracaso».

La Vanguardia («La ofensiva de ETA») repite una vez más las generales de la ley: «El empeño de ETA en seguir matando no sólo demuestra por enésima vez la necesidad de recuperar el espíritu de Ajuria Enea de unidad y de consenso de todos los partidos democráticos (...), sino que debe reforzar la actitud de quienes, desde la democracia, se resisten a sucumbir ante el chantaje de los asesinos, que pretenden acogotar a la ciudadanía para que pida a los dirigentes políticos una negociación o, mejor dicho, la aceptación de sus exigencias».

El Mundo («Pero, ¿en nombre de qué, en nombre de quién?») dice, refiriéndose a ETA, que «estos iluminados han decidido hacerse paladines de un pueblo vasco inexistente. Y siguen adelante, sin preocuparse de si en su enloquecida marcha machacan al pueblo vasco realmente existente (...) Han conseguido hartar a todos. Incluso a los más próximos ideológicamente. Ayer, el portavoz del Gobierno Vasco, Josu Jon Imaz, dio cuenta de la voluntad del lehendakari Juan José Ibarretxe de convocar a todos los partidos para discutir sobre cómo afrontar esta situación. A todos... menos a EH. Da igual cómo se le llame a esa plataforma política, si se le llama de algún modo. En todo caso, responde al mismo espíritu que inspiró el pacto de Ajuria Enea (...) El panorama político se va reconduciendo. Eso es sumamente positivo».

ABC («Urge el cambio») mira más allá de la mera lucha antiterrorista, y se centra en la importancia de «recuperar el País Vasco para la lealtad constitucional, el imperio de la ley y la democracia sin tutelas, es decir, todo lo que el nacionalismo ha sometido a excepción a cambio de instaurar con ETA un soberanismo imposible».

El Libertador
Por Jaime CAMPMANY ABC  22 Agosto 2000

Todavía no está seguro de que la estatua deba ser ecuestre. El caballo, desde luego, otorga prestancia y grandeza. Tiene que pensarlo. Él, a caballo, extendiendo la mano sobre los dulces valles, las colinas, las montañas y las costas del País, tomando posesión de Euskal Herría. Estos son mis poderes. Cisneros mostraba cañones. Gil-Robles señalaba votantes. Él exhibirá un cementerio con un millar de muertos. Su gloria se elevará sobre una pirámide de mil cadáveres inocentes. El equino aparecerá con sus patas delanteras alzadas y tendrá bajo las traseras una bandera de España, y él sostendrá una ikurriña sobre el hombro. El gran lehendakari Juan José Ibarreche llevará el caballo de la brida, como un palafrenero o un rodrigón.

Tal vez el caballo le dará a la estatua una significación excesivamente militar y belicosa. Él no es un soldado. Él es un hombre de doctrina. Él se limita, eso sí, a recoger la fruta que cae del árbol que otros agitan. Quizá debiera aparecer montado en un animal menos... menos... castrense. Una mula, por ejemplo. Jinete en una mula. Al fin y al cabo, san Francisco Javier, con ser san Francisco Javier, se fue a las Indias en mula. Claro que aquella era una conquista pacífica. No, una mula tampoco. ¿Y entonces? ¡Ya está! Un borriquillo. Un dulce, manso y sufrido asno, bestezuela paciente y empecinada. En borrico entraban en su sede muchos obispos, el Obispo leproso, por ejemplo. ¡Toma, y el mismísimo Jesucristo entró en borrico en Jerusalén!

Pero perpetuarse así, él, jinete sobre un borrico, no. Eso es demasiada humildad. Incluso si el bronce del borrico se recubriera de oro, como la estatua ecuestre de Marco Aurelio en el Capitolio. Además, los enemigos de Euskadi empezarían enseguida con las bromas de mal gusto. Que si el borrico de abajo, que si el borrico de arriba. No hay que dar facilidades al enemigo. Lo mejor es que hagan una estatua sedente. Él aparecería sentado en un sillón que tirase un poco a trono. Se vería su figura arrellanada, aunque no mucho, algo inclinada hacia adelante, en actitud vigilante y alerta. En las manos, un libro de Sabino Arana. Y en el pedestal de la estatua, grabado en la piedra, un párrafo significativo y brillante del gran pensador del nacionalismo vasco.

O no. No, no. En pie. Alzado en ademán tribunicio, un poco adelantada la pierna izquierda, inflado el pecho, hacia atrás la cabeza y la mano derecha en alto. Grande es Dios en el Sinaí, el rayo le precede, el trueno le acompaña, pero más grande es aquí, militante del Euskadi Buru Batzar, dando aliento e inspiración a los discursos de Javier Arzallus, el dilecto del Señor, el señalado por su Dedo para liberar a Euskal Herría de la opresión del invasor maketo, esos celtíberos herejes, colonizados por fenicios, griegos, romanos, bárbaros y árabes, que niegan que la soberanía baja directamente desde las manos de Dios sobre la cabeza del conductor elegido por la Divinidad, y afirman que reside en el pueblo: esos malvados que blasfeman y que a veces incluso fornican.

Y luego hay que elegir el lugar donde deba ser erigido el monumento. Quizá en Bilbao, en el arenal del gran Bilbo, o quizá a la entrada del puente colgante, o en el mismísimo lugar donde estalló el coche con la bomba que destrozó a los cuatro patriotas que luchaban por la democracia, Patxi Rementería, heroico asesino de Miguel Ángel Blanco y otras diabluras patrióticas. O en Donostia, frente al mar, tan inmenso como su espíritu. O bien junto al Árbol de Gernika, símbolo junto a símbolo, Gernikako Arbola junto al Libertador de Euskadi. Hala, a caballo. Ya está decidido. Arzallus, a caballo. Como el general San Martín. Como Simón Bolívar. Como Espartero, el Príncipe de la Paz.

Sallent, bicoca para Eta
Lorenzo CONTRERAS La Razón   22 Agosto 2000

De repente, la Ertzaintza se ha puesto a funcionar. Ha desarticulado el comando «Araba» de Eta y ha desarrollado en el País Vasco otras acciones que podrían interpretarse como respuesta al atentado de Sallent de Gállego. La intensidad de la ofensiva terrorista parece activar las funciones policiales de esa maquinaria habitualmente dormida. Se podría decir «menos mal» si no fuese por el precio de sangre y dolor que se cobran los crímenes. No hay, por tanto, ni remoto motivo de satisfacción. Lejos de ello, lo que hay es consternación cuando se observa que Eta, siempre en situación alevosa, encuentra facilidades. Lo de Sallent rebasa cualquier medida. Una bomba lapa adosada a un Nissan Patrol de la Guardia Civil que pasaba la noche fuera de la casa cuartel, sin vigilancia aparente. La nocturnidad no explica la operación criminal de poner impunemente el explosivo. Ha habido un terrible fallo de la seguridad. El suficiente para que se exijan responsabilidades donde quiera que pueda haberlas. No se olvide además que Aragón ha sido tradicional escenario de la banda. Y ese cuartel de Sallent, tan cerca de la porosa frontera francesa ya había sido objetivo de otro atentado, esa vez sin consecuencias, pero no sin valor de aviso.

    Uno se pregunta qué misteriosa inspiración dio motivo a aquellas palabras de Aznar tras el asesinato del ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui. La banda tendría, según el presidente del Gobierno, razones para inquietarse.

    El hecho de que la Ertzaintza empiece a dar señales de servir para algo que no sea llegar tarde a los episodios de la «kale borroka» es un consuelo en medio de tanta desolación. Pero que falle la Guardia Civil tan ostentosamente en su sistema de autoprotección clama al cielo. Se habla de la versatilidad de Eta a la hora de golpear. Habría que empezar a preguntar si encuentra en su trayectoria el suficiente obstáculo. Ya se vería en qué paraba la cacareada versatilidad si la respuesta fuese afirmativa.

    Por ahora, de la Ertzaintza, de su colaboración, no hay que fiarse mucho. Cuando el terrorismo abruma, siempre se encuentra algún servicio en marcha que puede apurarse. Ojalá esa policía autónoma tenga muchos a punto de completar. No le ha faltado campo para la investigación. Ya veremos cuánto tarda el comando «Araba» en volver a dar signos de actividad.

    Como esperanza queda la que inspira ese presunto retorno al diálogo entre los partidos democráticos. Otra vez una especie de reedición de Ajuria Enea. Cuando una realidad tan desazonante como fue aquélla cobra visos de solución posible en su segunda experimentación, es que el patio no da para más.

El submarino vasco
Por Pablo PLANAS ABC   22 Agosto 2000

Un anuncio televisivo se cuestiona sobre el número de olas que hay en el mar o de gotas en el agua. Si la publicidad persiguiera algo más que vender edulcoradamente, la idea de la infinidad se relacionaría más adecuadamente con el horror que contienen los periódicos o la insensibilidad de quienes definen los asesinatos de ETA como «consecuencias del conflicto». Los diarios son ahora, por encima de cualquier otro medio de comunicación, los mejores conductores de las tragedias. En la radio y la televisión, la música, los anuncios, los concursos y algunas tertulias dispersan tanto la atención que no es fácil distinguir entre información y espectáculo. Así que es como si la realidad dramática hubiera establecido con el papel el mismo grado de implicación que tiene el agua con la electricidad.

El submarino ruso que yace en el fondo ártico, Sallent de Gállego, los entumecidos pueblos del País Vasco y las costas de Tarifa son algunos de los escenarios de esa crónica negra que siembra de escalofríos nuestros calcinados paisajes. Es extraño que la odisea mortal de los marineros del «Kursk» nos conmueva, dada nuestra situación interna, pero la sociedad de la información predispone a asumir como cercano aquello de terrible que ocurre a miles de kilómetros de distancia, a veces en detrimento de las violencias que suceden al otro lado del tabique. Además, la tragedia del «Kursk» dispone de algunos atributos más para que la suframos como propia porque la inaudita muerte de los soldados del sumergible da pie a consideraciones sobre la inconsistencia de los políticos perfectamente aplicables al País Vasco. Putin y los burócratas rusos serían en nuestro caso los representantes de un nacionalismo incapaz de aceptar la realidad y afrontar con entereza unos errores que están más emparentados con la soberbia que con la ideología. Si el mandatario ruso se hubiera olvidado por un momento de la supuesta «grandeur» de la flota ex-soviética, tal vez los marineros estarían a estas horas recuperándose del susto en sus hogares de Murmansk tras haber sido rescatados por equipos de salvamento noruegos, británicos o estadounidenses. La soberbia y el empecinamiento se pagan, aunque, ironías de la vida, es sobre los pueblos que la historia pasa la factura de los errores de los gobernantes.

También es sorprendente la coincidencia entre los dirigentes rusos y algunos líderes del PNV a la hora de buscar justificaciones plausibles a los desastres, a veces provocados por su propia ceguera. Circula ahora el rumor de que el accidente del «Kursk» pudo ser producido por un tripulante checheno. Sabotaje, pues, esa indigna explicación que sirve tanto para eludir las responsabilidades como para argumentar atrocidades futuras. Esa perversidad recuerda los mecanismos lógicos de la campaña que reclamaba la expulsión de las Fuerzas de Seguridad del Estado del territorio vasco. Algunos nacionalistas bienintencionados atribuían a tal propuesta muy benéficas consecuencias, pues se consideraba que sería una fórmula perfectamente válida para evitar más asesinatos de guardias civiles, policías y militares. Dos más dos siempre son cuatro, eso está claro, aunque como todo el mundo sabe no se pueden sumar nueces con aceitunas. Al final, la culpa de los crímenes era de las víctimas y quienes podían frenar la sangría no eran los que disparaban, sino el Gobierno. Diríase que la fórmula consistía en retirar la caza del coto más que en impedir la actividad cinegética. La desafortunada conclusión de todo ello es que si un depredador carece de piezas o facilidades en su territorio natural, se muda, cosa que se ha podido verificar el domingo en una población de montaña oscense. Y como en el caso del «Kurks», un sector decreciente del PNV trata de aplicar un ventilador sobre el terrorismo y los cadáveres a fin de equiparar el derecho a la vida con mediocridades semánticas como la «construcción nacional» o el «diálogo sin límites».

Puede que estas líneas no hagan sino confirmar que las comparaciones son el recurso de los necios, pero ante cada nuevo desastre, ante cada muerte trágica, resulta inevitable tratar de escudriñar los elementos que han desembocado en el drama. Y tras una lectura, ni que sea distraída, de los periódicos, el intento por racionalizar las pesadillas se transforma en preguntas: ¿Por qué el PNV propone ahora una mesa de todos los partidos democráticos (sobra especificar que sin EH)? ¿Por qué ha tardado tanto en reaccionar ante la barbarie desatada por ETA en los últimos meses? ¿Deberán responder los partidarios de la línea inmovilista de sus contradicciones? ¿Se podría haber aliviado el dolor si se hubiera recapacitado antes? Son preguntas que contienen los mismos elementos dramáticos que las que millones de ciudadanos rusos se deben hacer al respecto de la tardanza en aceptar ayuda para desalojar el submarino. Se trata, claro, de meras coincidencias que aluden, eso sí, al universo de la responsabilidad de los políticos, conceptos los de responsabilidad y política antagónicos con desoladora frecuencia cuando se tratan de atribuir a los oradores más autorizados del PNV.

Miedo paralizante
Edurne URIARTE ABC   22 Agosto 2000

Hay que reconocer que, a pesar de la irresponsabilidad política y cívica en que ha incurrido el alcalde de Marquina, Ángel Careaga, al ceder el Ayuntamiento para homenajear a un asesino, también ha hecho gala de una cualidad nada común en el País Vasco: la sinceridad. Careaga ha reconocido que lo ha hecho simplemente por miedo, como se están haciendo otras muchas cosas en el País Vasco desde hace muchos años, con el problema añadido de que muy pocos reconocen ese miedo. Lo que hacen, y esto tiene unas consecuencias aún más graves que el propio miedo, es que disfrazan ese miedo de justificaciones y pantomimas diversas que contribuyen, en última instancia, a justificar a los provocadores de ese miedo.

Hay dos clases de miedo frente al que se han acostumbrado a callar, a disfrazarse o a mentir gran parte de los vascos: el miedo a que les maten o agredan, el miedo a ETA y a todo su entramado sociopolítico, pero también el miedo a ser rechazados por la comunidad, por la opinión pública dominante, por lo políticamente correcto, es decir, por ese entorno cotidiano controlado por la parafernalia y la simbología nacionalistas.

Consecuencia del primer tipo de miedo es que la llamada «izquierda abertzale» campa a sus anchas. Quema autobuses con alegría, coacciona y agrede a quien se le ponga por delante, condiciona las decisiones de todo tipo de instituciones y grita «ETA, mátalos» a la cara de los ciudadanos que exigen pacíficamente libertad con la impunidad de quien se cree y se siente intocable, dueño y señor de las calles que pisa y artífice fundamental de la política vasca.

Mientras otros países se movilizan con decisión y claridad contra los partidos y movimientos antidemocráticos (véanse las acciones alemanas contra la extrema derecha) aquí hay aún mucha gente que habla de diálogo, diálogo con los que atentan contra la vida y la libertad, no sabemos si para convencerles tras veinte años de que sean buenos chicos o para ofrecerles algunas recompensas por tantos asesinatos, tanta coacción y tanta destrucción.

El diálogo es una bella palabra, muy socorrida para dignificar ese pase de pelota generalizado, de esos políticos que no quieren ser héroes, de esos jueces que quieren vivir tranquilos, de esos intelectuales que quieren ser prudentes y ecuánimes, de esos ciudadanos que piensan que la responsabilidad es de los políticos, de tantos y tantos, en definitiva.

Pero, además, hay una clase de miedo, más difuso y más difícil de captar, pero probablemente tan grave como el primero. Es ese miedo de tantos vascos a ser rechazados socialmente que ha permitido al nacionalismo en general llegar a un control de la vida social y política del País Vasco que en nada corresponde a su fuerza electoral. Aquí el que no es nacionalista (pecado que se evita confesar en público) es al menos vasco y vasquista hasta la médula. Y por si alguien pudiera dudar de su gozosa integración en la comunidad, introduce un «Estado» por aquí y otro «Estado» por allá, evitando con horror cualquier desliz con el «España» maldito, proclama su inmenso amor a la maravillosa lengua de los vascos y se envuelve decidido en los colores de su amada ikurriña.

Cuando escribo estas líneas, todavía no se ha producido la llamada «guerra de las banderas» en la Semana Grande de Bilbao porque EH pretende impedir que se ice la bandera española en las fiestas. La noticia no es ninguna novedad porque uno de los rasgos más característicos del País Vasco es lo exótico que resulta ver una bandera española, tanto es así que cuando la ves hasta pegas un respingo del asombro. Y no es que a los vascos nos disgusten las banderas, porque hay que ver la cantidad de tela que se ha podido gastar para confeccionar los interminables metros de ikurriñas que adornan alegres nuestros pueblos y ciudades.

Las banderas son meros símbolos, pero a veces también pueden simbolizar el miedo. En este caso, las banderas que no están y las que están en las calles del País Vasco simbolizan los dos tipos de miedo que nos atenazan, el miedo a los asesinos y a los antidemócratas que queman banderas españolas y son perfectamente capaces de quemar a quienes las coloquen, pero también el miedo a los símbolos y a la opinión pública dominante que nos ha llevado durante tanto tiempo a escondernos tras las ikurriñas y a ocultar otra expresión de nuestra identidad y de nuestras ideas.

La Ertzaintza detiene a cinco presuntos colaboradores del «comando Vizcaya» de Eta
El sindicato Erne dice que «ya era hora» de que la Policía Autónoma tuviese éxitos contra la banda
Cinco presuntos colaboradores del «comando Vizcaya» de la banda terrorista Eta fueron detenidos ayer por agentes de la Ertzaintza en distintas localidades de Vizcaya y Guipúzcoa con Eta. La operación policial es consecuencia de las investigaciones abiertas a raíz de la muerte de cuatro miembros del citado «comando» al estallar la bomba que transportaban el pasado día 7 en el barrio bilbaíno de Bolueta. Por su parte, el sindicato Erne de la Ertzaintza celebró la actuación de la Policía Autónoma y consideró que «ya era hora» de que este Cuerpo tuviera éxitos contra la banda.
J. M. Z. - Madrid .- La Razón 22 Agosto 2000

Las detenciones, confirmadas por el Departamento de Interior del Gobierno Vasco, se registraron en Bilbao, Basauri y Lasarte, aunque también se produjeron actuaciones policiales en otras localidades, como Durango, en las que se practicaron algunos registros de inmuebles. Interior no facilitó la identidad de los detenidos, limitándosea informar que se trata de dos hombres y tres mujeres.

    Sin embargo, fuentes de la lucha antiterrorista indicaron a LA RAZÓN que los detenidos son Ibon Beloki Ortuza, Alberto Pascual Díez, Montse Simón, vecina de Lasarte, María Magdalena San Juan, y Agustín Villanueva Soriano. Además, según Gestoras Proamnistía, se habría producido una sexta detención, la de Esther Unzueta, en la localidad de Mondragón.

    Estos cinco individuos arrestados ayer y los detenidos el sábado en Vitoria formaban parte de la infraestructura de Eta en esas dos provincias, según informaron a LA RAZÓN en fuentes antiterrroristas. El nombre del tercer detenido en la capital alavesa es el de David Acuña Alonso, supuesto miembro «legal» de la banda, lo que confirma que el grupo desarticulado en esa ciudad no era un «comando» de liberados, sino un grupo de «legales» que, al parecer, apoyaba a su vez a otro grupo de no fichados que han logrado huir.

    Los tres detenidos en esta operación declararán mañana en la Audiencia Nacional. El origen de esta operación también está en relación con la muerte de los cuatro presuntos etarras del «comando Vizcaya».
   
Operación simultánea
La operación policial comenzó, según informó Vasco Press, sobre las seis de la mañana en varios puntos de la comunidad autónoma, de manera simultánea. A esa hora, la Policía Vasca detuvo en Bernagoitia, cerca de Amorebieta, a Ibon Beloki cuando se dirigía a su trabajo. Se da la circunstancia de que el arrestado es hermano de Gotzón Beloki, quien fue detenido acusado de colaborar con el «comando Vizcaya» el pasado 9 de febrero en el aeropuerto de Barajas cuando se disponía a coger un vuelo con destino a México.

    Según Gestoras Proamnistía, agentes de la Ertzaintza acudieron a las seis y media de la mañana al domicilio de la vecina de Durango Eulate Ziloniz Aurrekoechea con una orden para llevar a cabo su detención. La mujer buscada, sin embargo, no se encontraba en casa, por lo que no pudo ser arrestada. La policía llevó a cabo un registro en su vivienda que se prolongó por espacio de varias horas.

    En Bilbao, la policía vasca llevó a cabo la detención de otro hombre, vecino, al parecer, del inmueble número 5 de la calle Calixto Díez. Vecinos de esta calle relataron que los agentes de la Ertzaintza llegaron a la zona hacia las seis de la mañana y establecieron un importante despliegue de seguridad, mientras se realizaba un registro en el inmueble.

    El operativo de la Ertzaintza se extendió igualmente a la localidad guipuzcoana de Lasarte, donde se produjo la detención de Montse Simón, en el barrio de Oria. María Magdalena San Juan, de 20 años y natural de Bilbao, fue detenida en Basauri.
    Los responsables policiales sospechan que existe algún piso franco del «comando Vizcaya» todavía sin localizar en el que se ocultaría el material dispuesto para atentar.
    Por otro lado, el portavoz del sindicato Erne de la Ertzaintza, Iñaki Castro, celebró los últimos éxitos conseguidos por la Policía Autónoma en su lucha contra Eta y aseguró que «ya era hora» de que se produjeran.

El PP levanta el veto a Ibarretxe y admite restablecer el diálogo porque "ha rectificado"
Aznar y Mayor Oreja dan luz verde a la normalización de relaciones con el 'lehendakari'
El PP está dispuesto a reanudar su diálogo con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, suspendido desde diciembre pasado, en contrapartida a su oferta de constituir una mesa de partidos de la que se excluirá a HB mientras no condene la violencia. En cambio, el Gobierno no quiere adelantar la ronda de consultas con los grupos del Congreso, como ayer le reclamó el PSOE. Decenas de miles de personas, más de 30.000 en Zaragoza, se manifestaron en toda España contra el último crimen de ETA. El funeral por las dos víctimas, los guardias Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas, se celebró en la catedral de Huesca. La Ertzaintza intensificó su acoso a la banda con la detención de seis presuntos colaboradores etarras.
L. R. AIZPEOLEA / P. GOROSPE, Madrid / Vitoria El País 22 Agosto 2000

El Partido Popular ha decidido levantar el veto al lehendakari, Juan José Ibarretxe. El secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, anunció ayer a EL PAÍS que su partido está dispuesto a dialogar con el presidente vasco, poniendo fin a la "ruptura de relaciones" con Ibarretxe que mantenía desde diciembre pasado, tras el fin de la tregua de ETA. Barrio justificó el cambio de actitud de los populares alegando que el lehendakari "ha rectificado" al proponer, a través de su portavoz, Josu Jon Imaz, la constitución de una mesa de partidos de la que estaría excluida HB mientras no condene la violencia.

Los populares vascos rompieron relaciones con el lehendakari en diciembre pasado, cuando ETA rompió el alto el fuego. El Ejecutivo autonómico respondió con tibieza al primer atentado y sólo "suspendió", pero no llegó a romper, su acuerdo parlamentario con Euskal Herritarrok (EH), la versión institucional de HB.

El Partido Popular, que había participado en tres rondas de reuniones con Ibarretxe, se negó a acudir a las tres que éste convocó a partir de entonces, la más reciente en junio pasado.

Tras desdeñar los sucesivos gestos de alejamiento del entorno radical realizados por Ibarretxe, los populares se han tomado ahora en serio la propuesta del portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, de convocar una mesa de partidos vascos, de la que se quedaría fuera HB, como en el Pacto de Ajuria Enea.

El secretario general de los populares vascos, Carmelo Barrio, manifestó ayer a este diario que Ibarretxe ha cumplido la condición que el PP le exigía para acudir a las rondas de consultas convocadas por el lehendakari durante esta legislatura: la ausencia en las mismas de los partidos que no condenan la violencia. "Siempre lo hemos pedido. Ahora, el lehendakari ha rectificado", dijo.

El secretario general del PP vasco adelantó que, si Ibarretxe le cita, le pedirá cuentas por el respaldo de la Administración vasca a Udalbiltza (Asamblea de Municipios Vascos) y le pedirá que se extienda al PNV la ruptura institucional con HB. Estas asuntos serán, en todo caso, objeto de diálogo y no una condición previa para dialogar.

La decisión del PP vasco de dar por concluido el boicoteo a Ibarretxe cuenta con el respaldo del ministro del Interior, Jaime Mayor, y del presidente del Gobierno, José María Aznar. Tanto Aznar como Mayor estiman que se empiezan a producir cambios en el PNV y que Ibarretxe ha empezado a asumir las posiciones moderadas de este partido, representadas hasta ahora por su antecesor, José Antonio Ardanza, y por el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, y asumidas cada vez más por los principales cargos públicos del PNV.

"Por primera vez el lehendakari ha decidido encabezar el cambio en el PNV", aseguraba Carmelo Barrio.

También por vez primera desde que es lehendakari, Ibarretxe se ha dirigido al ministro del Interior, Jaime Mayor, para darle el pésame por un asesinato de ETA. Le telefoneó el mismo domingo, tras conocer el asesinato de la pareja de guardias civiles en Sallent de Gállego (Huesca).

En el cambio de clima ha pesado el nuevo protagonismo que ha tomado la Ertzaintza en la lucha contra el terrorismo, con las detenciones de presuntos etarras practicadas el sábado y ayer mismo y su enfrentamiento con los simpatizantes de ETA que el domingo pretendían homenajear a un ex miembro del comando Vizcaya en el Ayuntamiento de Hernani (Guipúzcoa), desoyendo la prohibición judicial.

No obstante, tanto el Gobierno como el PP recelan del papel que jugará finalmente la cúpula del PNV y, en particular, sus dirigentes más significados, Xabier Arzalluz y Joseba Egibar. "En sus últimas declaraciones, el 14 de agosto, defendieron la continuidad del Pacto de Lizarra y sólo admitieron que está suspendido, mientras que Ibarretxe lo da por muerto", recordaban ayer fuentes del Gobierno.

"Los radicales [del PNV] se resignan a una suspensión táctica del Pacto de Lizarra mientras ETA mate. Pero los moderados no creen en un proyecto de división entre nacionalistas y no nacionalistas como plantea ese pacto", agregan las mismas fuentes.

Ni Arzalluz ni Egibar se han pronunciado sobre la oferta de Ibarretxe, que ayer ratificó Imaz tras la concentración celebrada ante la sede del Gobierno vasco contra el último crimen de ETA.

El portavoz de Ibarretxe dijo que su objetivo es "la integración de todos los sectores de la sociedad vasca en un proyecto de convivencia", pero agregó, aludiendo a HB, que "es impensable tomar acuerdos resolutivos con quienes no tienen claro el principio del respeto a lo que es más importante en este mundo, que es el respeto a la vida, el respeto a los derechos humanos".

El lehendakari, según Imaz, "continúa trabajando con discreción" en los contactos con otros partidos y espera que "aquellas fuerzas que han estado más cerradas al diálogo, como el PP", cambien de actitud. Ni siquiera renuncia a hablar con HB, pero al margen de la mesa de partidos.

Interior desoye la petición del PSOE de adelantar la ronda de contactos
L.R.A, Madrid
El Gobierno no atenderá la petición de los socialistas de adelantar a esta misma semana la ronda de reuniones con los grupos parlamentarios para abordar la política antiterrorista. Ayer mismo lo reclamó públicamente el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, poco antes de reunirse brevemente con el presidente del Gobierno, José María Aznar, durante el funeral por los dos guardias civiles asesinados por ETA celebrado en la catedral de Huesca. Zapatero justificó el inicio de la ronda de contactos mañana mismo para "activar el diálogo que se está abriendo entre los partidos democráticos y avanzar en la unidad contra el terrorismo".

La petición de Rodríguez Zapatero la trasladó Alfredo Pérez Rubalcaba al secretario general de la Presidencia, Javier Zarzalejos. Pero el ministro del Interior, Jaime Mayor, que protagonizará las reuniones, no ve motivos para alterar el calendario.

Está previsto que la primera reunión, con el PSOE, se celebre a comienzos de la próxima semana. A ella seguiría un encuentro con el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti.

Los socialistas han apostado por impulsar esta ronda de contactos bilaterales para que los partidos democráticos, especialmente el PP y el PNV, desbloqueen sus relaciones y se den cuanto antes las condiciones más favorables para afrontar unitariamente la lucha contra el terrorismo etarra.

El Gobierno, sin embargo, ve riesgos en la misma. El principal es que el PNV, que ha iniciado su alejamiento del Pacto de Lizarra, con algunos pasos significativos -el principal, la exclusión de HB de la nueva mesa de partidos anunciada por el portavoz del Gobierno vasco- , paralice su distanciamiento del entorno de ETA y "se refugie en la ambigüedad" al desaparecer, con su participación en estas reuniones, la presión pública a la que está sometido.

Artículo de Anasagasti
"Anasagasti no hubiera publicado su artículo de rectificación del Pacto de Lizarra si no hubiera existido esa presión", decían ayer fuentes gubernamentales.

En el Ejecutivo nadie se atreve a vaticinar si el desenlace de esta ronda bilateral será la constitución de un foro de partidos como en su día lo fue el Pacto de Madrid. "Dependerá de lo que digan los grupos", señalan fuentes de Interior. "Pero la clave está en el País Vasco. Son las fuerzas políticas vascas las que marcan la pauta, como la marcó el Pacto de Ajuria Enea al de Madrid".

El problema del terrorismo será abordado por Aznar en la audiencia que hoy mantendrá con el Rey en el Palacio de Marivent (Palma de Mallorca), la segunda de este verano.

El Gobierno descarta dialogar con el PNV hasta que sea realidad el anuncio de ruptura de Estella
MADRID. ABC 22 Agosto 2000

El anuncio de rectificación esbozado el domingo por el portavoz del Ejecutivo vasco, Josu Jon Imaz, en una entrevista no se ha hecho oficial ni plasmado en declaración alguna del lendakari ni de los dirigentes del PNV, por lo que en fuentes del Gobierno insistieron en que no cabe diálogo político alguno con el partido de Arzalluz hasta que no rompa formal y definitivamente el Pacto de Estella.

Mientras en medios del Gobierno apuntan que, hasta el momento, los únicos datos reales de ese posible cambio en el Ejecutivo nacionalista son las detenciones de colaboradores de ETA por la Policía autonómica más la defensa de los ayuntamientos de Marquina y Hernani, el propio Imaz se negó ayer a dar mayores precisiones sobre su nueva propuesta de mesa de partidos sin contar con EH. Incluso matizó que en el diálogo que propone el Gobierno nacionalista «nunca se buscará excluir a nadie sino integrar» y añadió que «lo que el lendakari espera es que las fuerzas que han estado más cerradas al diálogo, como es el PP, estén más abiertas al mismo».

Ante la ambigüedad del Gobierno vasco, ni el ministro del Interior ni ningún otro miembro del Ejecutivo volvió a hacer comentario alguno sobre la posible rectificación de los nacionalistas después de que Mayor Oreja destacara al día anterior que si la nueva iniciativa de Ibarretxe suponía recuperar el pacto de Ajuria Enea -acuerdo de todos los partidos democráticos para aislar a ETA y a su brazo político HB- el PP estaría encantado con participar en las conversaciones.

Por los compromisos de Arzalluz con la coalición proetarra y la propia banda plasmados en Estella, el Gobierno vasco se encuentra entre la espada y la pared. Si rompe formal y definitivamente con EH, Ibarretxe se quedará sin mayoría en el Parlamento vasco de forma automática y, antes de que se reanude la actividad parlamentaria, debe buscar nuevos socios o disolver la Cámara autonómica,

El presidente del PP vasco, Carlos Iturgaiz, emplazó al presidente del PNV, Javier Arzalluz, y a su portavoz, Joseba Egibar, a aclarar si están de acuerdo con la propuesta primera de Imaz de crear una mesa de partidos sin HB, «compartiendo un foro sólo de demócratas, aislando a Herri Batasuna y combatiendo a ETA».

Iturgaiz insistió en que el Gobierno nacionalista puede llamar a la nueva mesa pacto o conversaciones, como quiera, siempre que suponga recuperar el espíritu de Ajuria Enea. «Siempre hemos esperado que estuviera en ese foro el PNV, como estuvo en su tiempo, pero hay que fijarse en la historia reciente y recordar que quien se marchó unilateralmente fue el PNV».

Por su parte, el ministro del Interior, Jaime Mayor, afirmó que concede más importancia al funcionamiento del Estado de Derecho que a los «foros de partidos». «Siempre es bueno todo lo que sea lograr un buen ambiente político y es una obviedad que los partidos están para unirse contra el terror, pero yo doy más importancia, en estos momentos, a que funcione el Estado de Derecho, con medidas eficaces desde la ley y desde la confianza en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado». Para Mayor, no existen soluciones «milagrosas al terrorismo; únicamente la confianza en el Estado de Derecho y las Fuerzas de Seguridad». En su opinión, lo prioritario para el Gobierno es «actuar» y «no perder la fuerza por la boca». «Tenemos que dar una mejor respuesta de la que se está dando», reconoció.

Más de 30.000 personas condenan en Zaragoza el último atentado etarra
Movilizaciones en toda España contra ETA
FRANCESC ARROYO, Zaragoza El País  22 Agosto 2000

Los españoles volvieron a manifestarse ayer masivamente a las puertas de los ayuntamientos y de los edificios institucionales para, con un implacable silencio, pedir a ETA que ponga fin a la escalada de terror y para expresar su repulsa a la última acción de la banda terrorista que causó la muerte de dos guardias civiles en Huesca. Más de 30.000 personas se congregaron en Zaragoza, y decenas de miles de personas se movilizaron en el resto de España.

Más de 30.000 personas, según la policía municipal, recorrieron ayer el centro de Zaragoza en una manifestación contra la violencia de ETA. Al frente de la misma iba el gobierno de Aragón, las autoridades locales y representantes políticos de las fuerzas parlamentarias, algunos llegados de otros puntos de España, como el secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, y el dirigente de IU, Francisco Frutos. Todos, tras una gran pancarta en la que podía leerse "Aragón por la paz y contra el terrorismo". La concentración había sido convocada por todas las instituciones y por el Movimiento contra la Intolerancia. Muchos de los manifestantes lucían pegatinas con lemas como "ETA asesina", "Vascos sí, ETA no" y "Basta ya. Todos contra la violencia".

La manifestación culminó con la lectura de un manifiesto conjunto contra el terrorismo en general y, en concreto, de repulsa por el atentado del domingo en Sallent de Gállego (Huesca), que acabó con la vida a los guardias civiles Irene Fernández Pereda y José Angel de Jesús. El texto afirmaba que "ETA no mata sólo para que lloremos, sino para que acabemos por callar, para que el miedo nos amordace"; y concluía advirtiendo de que la violencia no logrará imponerse sobre las actitudes racionales defensoras de la convivencia. Los dirigentes aragoneses en nombre de sus conciudadanos terminaron afirmando: "ETA puedes matarnos pero no podrás vencernos".

Repulsa generalizada
En Madrid, varios centenares de personas se congregaron a las ocho de la tarde en la Puerta del Sol, respondiendo a la convocatoria realizada también por el Movimiento contra la Intolerancia. Representantes políticos y sindicales encabezaron la concentración y se colocaron en esta ocasión en la misma calzada de la plaza, en medio de los manifestantes. Portaban dos pancartas con las frases "Contra la violencia, no matarás" y "Por la paz, ETA no". Entre los asistentes se encontraban el presidente de la Comunidad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; el vicepresidente, Luis Eduardo Cortés; y la alcaldesa de Madrid en funciones, María Tardón, además de varios dirigentes de los distintos partidos políticos.

El manifiesto de repulsa por el atentado lo leyó José Morata, vicepresidente de la Asociación de Guardias Civiles COPROPER, quien expresó que esta concentración es en solidaridad con los familiares de las dos últimas víctimas de ETA, así como de todos los guardias civiles, pero insistió también en que se trataba de un llamamiento a la sociedad para no dejarse amedrentar ante la oleada de atentados. Porque "una sociedad amedrentada es la mejor garantía del éxito de los violentos", afirmó.

Al comunicado se sumaban también el Gobierno regional, el Ayuntamiento de Madrid; los partidos PP, PSOE e IU; los sindicatos CC OO y UGT; y las asociaciones de Pequeños y Medianos Empresarios. Tras la lectura del texto, que finalizó con un "¡viva la libertad!", coreado por los asistentes, los congregados en la Puerta del Sol dedicaron un prolongado aplauso a las víctimas del terrorismo. Cuando las autoridades se retiraron, los concentrados permanecieron durante largo rato coreando frases dirigidas a ETA, como: "Ni olvido ni perdón, ETA a prisión".

Unas 6.000 personas condenaron la violencia terrorista en concentraciones celebradas en Castilla y León, por la mañana convocadas por los ayuntamientos y por la tarde por instituciones y ONG. Entre otras muchas localidades, la mayoría de las capitales andaluzas, así como Barcelona, Alicante, Valencia, Castellón, Pamplona, Talavera (Toledo), Orense, Santiago de Compostela, Vigo, Oviedo, Ciudad Real, Guadalajara, Badajoz, Cáceres, Murcia, Santa Cruz de Tenerife y hasta Bruselas (Bélgica) fueron escenario de las manifestaciones populares de rechazo a las acciones de la banda terrorista y a aquellos que la apoyan.

Bono: «ETA debe tener miedo a la Guardia Civil»
El Mundo  22 Agosto 2000

TALAVERA.- El presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, manifestó ayer en Talavera de la Reina (Toledo) que «más que palabras, ahora lo que hay que hacer es apretarle las tuercas a ETA para que sientan claramente que deben tener miedo a la Guardia Civil».

Bono dijo estas palabras tras su asistencia al funeral del guardia civil talaverano, José Angel de Jesús Encinas, asesinado por ETA.

El presidente castellano-manchego insistió en que «los criminales cuando no sienten miedo ante las fuerzas del orden público, el estado no es de derecho, es de desecho».

Sobre las consecuencias que puede tener el diálogo entre las fuerzas políticas en la lucha contra la banda armada, José Bono señaló que «en vez de discursos, ETA necesita lo que todos sabemos que debemos hacer, más que perder el tiempo en nuestras diferencias».

Por otro lado, el alcalde de A Coruña, el socialista Francisco Vázquez, aseguró ayer que los responsables políticos sabrán «estar a la altura y aislar a los criminales», para combatir el «terrorismo separatista, impregnado de un fanatismo nacionalista surgido en las aulas».

Incendian la sede de la Seguridad Social en Durango
El Mundo  22 Agosto 2000

BILBAO.- Un grupo de desconocidos incendió a la una y cuarto de la madrugada de ayer la sede de la Seguridad Social de la localidad vizcaína de Durango. El fuego obligó a desalojar a una familia cuya vivienda se encuentra sobre la oficina siniestrada.

Según informó la Ertzaintza, los radicales rociaron el interior del local, situado en la calle Tromperri, con un líquido inflamable para acto seguido prenderle fuego, que ocasionó daños en el mobiliario.

Precisamente en Durango residían los miembros legales del comando Vizcaya, Urko Gerrikagoitia y Zigor Aranbarri, que murieron el pasado 7 de agosto en Bilbao.

Una hora antes de este suceso era detenido en Urdax, al norte de Navarra, otro joven por intentar quemar un cajero automático. La Delegación del Gobierno en la comunidad foral, que informó del hecho, no ha revelado la identidad del joven, aunque se sabe que tiene 20 años de edad y es natural de la localidad navarra de Barañáin. El detenido ya se encuentra en Madrid y ha pasado a disposición de la Audiencia Nacional para declarar.

Miles de oscenses despiden con llanto y aplausos a los agentes asesinados  
HUESCA. Roberto Pérez ABC 22 Agosto 2000

Rabia, llanto y homenaje. Fueron las tres notas que no pararon de
manifestarse ayer en Huesca por parte de los miles de ciudadanos que despidieron los féretros con los dos guardias civiles asesinados el por ETA en Sallent de Gállego. Desde la capilla ardiente hasta la catedral oscense, los aplausos no pararon de sonar en memoria de Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas.

Miles fueron los oscenses que salieron a la calle desde el domingo para rendir homenaje a los restos mortales de los dos guardias civiles muertos y miles fueron también los que ayer acompañaron los féretros hasta que marcharon a los cementerios de sus localidades de origen, en Gijóny (Asturias) y Talavera de la Reina (Toledo).

A las once de la mañana, la catedral de Huesca estaba abarrotada por miles de ciudadanos que quisieron sumarse a las honras fúnebres. El templo se quedó pequeño y el exterior de la catedral se llenó también por quienes quisieron dar el último adiós a los agentes asesinados el domingo.

CRUZ DE ORO
Poco antes salían los féretros de la capilla ardiente instalada en la Subdelegación del Gobierno de Huesca, donde el presidente del Gobierno, José María Aznar, impuso sobre ellos la Cruz de Oro concedida a título póstumo a los dos guardias civiles, la máxima condecoración de la Benemérita.

En ese momento, Aznar visitó a los familiares de los fallecidos y les dio el pésame. A continuación se dirigió a la catedral de Huesca, acompañado por el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias.

Junto a ellos acudió también el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, con el que iba el secretario de los socialistas vascos, Nicolás Redondo. En el interior de la catedral siguieron la ceremonia numerosas autoridades y responsables políticos de Aragón, Cataluña, Navarra y el País Vasco.

MARCHA FÚNEBRE
Entre ellos, los consejeros del Gobierno aragonés; el Justicia de Aragón, Fernando García Vicente; los alcaldes de Zaragoza y Huesca, José Atarés y Fernando Elboj; así como el director general de la Guardia Civil, Santiago López Valdivielso, y el director general de la Policía, Juan Cotino.

Los féretros entraron a la catedral entre aplausos, que no pararon hasta que los ataúdes fueron colocados en el altar, arropados por la marcha fúnebre que desde el exterior era tocada por una banda de música de la Guardia Civil. En unos bancos próximos a los féretros siguieron el funeral los familiares de los dos agentes asesinados, alguno de los cuales tuvieron que recibir asistencia sanitaria.

MOMENTOS EMOTIVOS
Los parientes se aproximaron a los ataúdes a besarlos en gesto de despedida antes de que salieran de la catedral, momento en el que de nuevo los asistentes rompieron en aplausos, entre los sones del himno nacional, el toque de oración y el himno de la Guardia Civil. La emoción se hizo especialmente notoria en este momento en el rostro de los ciudadanos, entre la rabia contenida y el dolor que se manifestó en las lágrimas de no pocos de los vecinos que acudieron a la catedral.

El funeral fue oficiado por el obispo de Jaca, José María Conget, junto al vicario de la Diócesis de Huesca, Agustín Catón, y el arzobispo castrense, José María Estepa. Durante su homilía, José María Conget condenó el terrorismo y los asesinatos de los dos guardias civiles: «que la vida humana se ponga en una balanza para exigir unas reivindicaciones políticas es un grito que clama al cielo; la vida es sagrada, el derecho a vivir es inviolable, no hay nada que justifique la muerte».

«PACIENCIA Y SERENIDAD»
El obispo de Jaca aseguró que «se oye clamar ante Dios y los hombres la sangre de estos dos jóvenes y pedimos que sea la última en nombre de todo lo más santo». Monseñor Conget pidió «paciencia y serenidad» ante «un pueblo que sufre en silencio, que no devuelve venganza por venganza», animó en su labor a las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado e instó a los dirigentes políticos a que se unan y perseveren, porque «el futuro no se puede construir en un horizonte de muerte, sino de vida», dijo el obispo.

Tras la homilía, se dio lectura a los telegramas de pésame remitidos a los familiares por el presidente y el secretario de la Conferencia Episcopal, Antonio Rouco y Miguel Asenjo, así como por el arzobispo de Pamplona.

El TSJPV ratifica la suspensión del acuerdo de Markina
PNV, EA y EH, partidos firmantes del pacto, no acudieron a la vista oral
ELISABETH GARCIA El Mundo 22 Agosto 2000

BILBAO.- La sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) decidió ayer mantener la suspensión del acuerdo municipal alcanzado en la localidad vizcaína de Markina el pasado día 16, por el cual se cedía la sala de plenos del Ayuntamiento para la instalación de la capilla ardiente del presunto miembro de ETA Patxi Rementeria.

En el auto, el tribunal argumenta un exceso de competencias por parte del Consistorio, ya que los municipios carecen de autoridad para la instalación de las capillas ardientes. Asimismo, la resolución judicial destaca que no consta que Rementeria tuviera «algún vínculo funcionarial o por cargo corporativo con el Ayuntamiento de Markina que le confiriera ese derecho honorífico».

Con este auto, recogido por Europa Press, el TSJPV ratifica la medida cautelar que había adoptado el pasado día 18, por el que, con carácter de urgencia, se suspendió el acuerdo del Consistorio vizcaíno. La decisión fue tomada después de la vista oral celebrada ayer para estudiar el asunto, a la que no compareció ningún miembro de PNV, EA o EH, integrantes de la corporación que habían suscrito el acuerdo.

La única parte que se presentó en la vista fue la Administración del Estado, que «suplicó» a los magistrados que ratificaran «la suspensión cautelar». No obstante, no aportó pruebas que respaldaran su petición, aunque enfatizó que «queda palpable que el alcalde de Markina recibió presiones para aprobar la moción».

La resolución judicial, que puede ser recurrida en un plazo de cinco días, considera que el acuerdo plenario «no se corresponde, en principio, con el ejercicio de ninguna de las competencias atribuidas a las corporaciones locales en materia de prestaciones funerarias».

El Tribunal aceptó la alegación realizada por la abogada del Estado y estimó que a ello se une también la «indisponibilidad» del salón de plenos del Consistorio «para fines distintos» de los previstos para reuniones de la corporación.

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