AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 23  Agosto   2000
#Nacionalismo cobarde
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 23 Agosto 2000

#La izquierda y el terrorismo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  23 Agosto 2000

#¿QUIERE EL PNV ROMPER CON HB, SI O NO?
Editorial El Mundo 23 Agosto 2000

#Aznar no muerde el anzuelo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 23 Agosto 2000

#Normalidad institucional
Editorial La Razón 23 Agosto 2000

#Serpientes
Manuel María MESEGUER ABC  23 Agosto 2000

#La esquizofrenia de Abel, ¿o de Caín?
Enrique de Diego Libertad Digital 23 Agosto 2000

#Nuevas piruetas
Carlos DÁVILA ABC   23 Agosto 2000

#Balance de una ofensiva
JAVIER ORTIZ El Mundo 23 Agosto 2000

#La difícil reconquista del sentido común
Lorenzo Contreras La Estrella  23 Agosto 2000

#El Estado débil
RAUL HERAS El Mundo 23 Agosto 2000

#Muñoz Alonso califica a Arzallus de «disgregador»
Ep -Santader.- La Razón  23 Agosto 2000

#PNV y PP endurecen sus condiciones para participar en la mesa que propone Ibarretxe
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 23 Agosto 2000

#ETA roba otros 50 kilos de dinamita en una estación de esquí en el Pirineo francés
MADRID. D. Martínez / J. Pagola ABC  23 Agosto 2000

#Ulster: la mafia salda sus cuentas
Editorial ABC 23 Agosto 2000

#El nacionalismo de Sabino Arana fue «castrador» para el arte vasco, dice González de Durana
Ricard Ruiz - San Lorenzo de El Escorial .- La Razón  23 Agosto 2000

#Una juez de Houston prohíbe a unos padres que hablen en español a su hija
Redacción/Ap - Madrid/Houston .- La Razón  23 Agosto 2000








Nacionalismo cobarde
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 23 Agosto 2000

Hegel explicó muy despiadadamente la dialéctica del amo y del esclavo. Unos no tienen miedo a morir y arriesgan su vida para dominar a los demás. Otros, dominados por el temor, no se atreven a poner en peligro sus existencias y son sometidos por los osados a los que perecer les tiene sin cuidado. Aparecen así dos clases de seres humanos, los amos, valientes, gallardos, orgullosos, fieros, y los esclavos, apocados, viles, encogidos, temblorosos. Los señores recogen el fruto de su valor en forma del trabajo y el tributo de sus siervos, cuyo acoquinamiento y falta de dignidad condena a su humillada condición.

    El Domingo pasado en Durango, Marquina o Hernani, ningún establecimiento, bar, restaurante, quiosco de periódicos, pastelería o lo que fuese, se atrevió a abrir. Las órdenes de la mafia etarra, difundidas mediante volantes, carteles y octavillas, además de las amedrentadoras visitas a domicilio, habían sido tajantes: todo cerrado, y el que se atreva a levantar la reja, que apechugue con las consecuencias. Calles vacías, contraventanas plegadas, persianas echadas, un silencio denso, siniestro, húmedo de terror, preñado de ignominia, impregnado de vergûenza viscosa. La banda, dueña del espacio público, mientras los vecinos se ocultaban en sus casas, con la única compañía de su repugnante y cómplice canguelo, sin otro escudo que su amedrentado deshonor. Una minoría violenta, energuménica y salvaje reduciendo a la mayoría a una gelatina informe incapaz de defender sus derechos legítimos a la libertad, a la propiedad y al mínimo decoro.

    Los moderados, los equidistantes, los equívocamente dialogantes, los propagadores de la infame doctrina de que el conflicto es «político» y las medidas judiciales y policiales «no bastan», los indiferentes, los escaqueados, los que ponen una vela a la Constitución y otra a Estella, los que reclaman «flexibilidad» al Gobierno de la Nación, los que condenan la violencia «venga de donde venga», los que se preocupan del bienestar de los asesinos encarcelados y miran hacia otro lado para no ver sus fechorías, basca vomitiva en la que se revuelca una gran parte de la sociedad vasca, ejemplo ominoso de cómo un colectivo humano puede, en determinado momento de su historia, perder cualquier asomo de decencia.

    Suerte tiene el País Vasco de albergar en su seno a las gentes del Foro de Ermua, a los esforzados militantes y cargos públicos populares y socialistas, a los policías y guardias civiles que allí prestan su heroico servicio, a los abnegados miembros de las asociaciones de víctimas del terrorismo, a los empresarios y profesionales que se niegan a plegarse a la extorsión y a los profesores, escritores, artistas y periodistas que no cejan en proclamar la verdad entre el silbido de las balas, el crepitar de las llamas y el estallar de las bombas.

    Gracias a todos ellos, que salvan todos los días a aquella hermosa tierra de transformarse para siempre en un cenagal de cobardía miserable.

La izquierda y el terrorismo
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  23 Agosto 2000

Si no hubiéramos visto ya a Izquierda Unida suicidarse por su patológica tendencia a entenderse con el terrorismo de izquierdas, preferiblemente antiespañol, y si no estuviéramos viendo al PSOE dilapidar concienzudamente su carácter de partido español por un complejo retrofranquista similar ante el nacionalismo, no podriamos creer lo que estamos viendo: la oposición pidiéndole al Gobierno que, en la práctica, se arrodille ante el PNV so pena de perder ese apoyo que PSOE e IU dicen que le brindan al Gobierno de España. Pero como ese apoyo no existe, al menos mientras se subordine a un absurdo y aberrante "diálogo" con Arzallus y compañía, va siendo hora de que Aznar hable con claridad a la nación y ponga a la oposición ante sus responsabilidades, es decir, ante su gravísima irresponsabilidad.

Si el fetiche de un diálogo impuesto a cambio del consenso, pero que no persigue sino debilitar al Gobierno, va a impedir que este actúe políticamente, conviene que el Gobierno lo denuncie cuanto antes a la opinión pública. Porque no se trata sólo, aunque ya sería bastante, de que el PSOE y el PCE hayan dejado solo al PP como partido nacional español. Se trata en la práctica de maniatar, de paralizar al Gobierno de España, que representa y defiende a todos los españoles, voten lo que voten, y eso no puede quedar al albur de los complejos ideológicos o de la ceguera política de una izquierda que ya no sabe ni a qué pueblo pertenece, ni qué historia defiende, ni quién le paga el sueldo.

La Constitución, nuestro Estado de Derecho, nuestra libertad política, se fundamenta en la unidad de la nación española, no tan indisoluble como proclama si la nación se empeñara en disolverse. Pero no es así. Nunca los españoles se sienten tan españoles como frente al terrorismo antiespañol. Si a la clase política de izquierdas se le han olvidado ya las movilizaciones por el asesinato de Miguel Ángel Blanco, si no le sirve de nada la continua movilización popular ante el terrorismo, allá la izquierda con sus responsabilidades. Ya lo pagará en las urnas. Pero el Gobierno no puede ser rehén de un consenso que, en la práctica, lo convierte en rehén del PNV. Que hable claro, porque la opinión pública no es tonta. Y que cada palo aguante su vela. El Gobierno no puede perder su credibilidad a cambio de nada. Y menos aún a cambio de quienes sólo pretenden precisamente eso: que el Gobierno pierda su credibilidad. Hay que hablar claro, que para hablar turbio ya esta el PNV. Sobra turbiedad.

¿QUIERE EL PNV ROMPER CON HB, SI O NO?
Editorial El Mundo 23 Agosto 2000 

Está clara la posición del lehendakari del Gobierno Vasco, Juan José Ibarretxe, frente a HB: ya no quiere ningún trato con el brazo político de ETA. Bien es cierto que resulta un tanto nebulosa la alternativa que ofrece: no se sabe si el foro político que desea impulsar ahora tiene como base pura y exclusiva el respeto a los principios democráticos -en la línea de lo que fue en su día la Mesa de Ajuria Enea- o si apunta por el lado del tercer espacio, que es ese invento que algunos están tratando de patrocinar para cubrir el vacío espiritual que les ha dejado el fracaso del Foro de Lizarra.

Pero al menos la ruptura de Ibarretxe con el mundo de HB no ofrece ya duda. Cosa que no puede afirmarse en modo alguno de sus compañeros de partido y máximos dirigentes del EBB, Xabier Arzalluz y Joseba Egibar. Estos lo critican todo: consideran que es una pérdida de tiempo la ronda de conversaciones propuesta por el ministro del Interior, no muestran interés por el foro que quiere impulsar el lehendakari, citan en tono de desprecio la experiencia de la Mesa de Ajuria Enea... Arzalluz llegó a afirmar ayer que, si ETA se decidiera a declarar otra tregua, él empezaría a negociar de inmediato con la organización terrorista y que haría cuanto estuviera en su mano para que los demás partidos tuvieran también «reuniones bilaterales» con ella.

Arzalluz pretende dar a los demás partidos lecciones de realismo: «Por experiencias pasadas, [sabemos que] mesas como la de Ajuria Enea pueden tener un efecto de propaganda, pero no de soluciones», dice. ¿Y eso, a qué lo contrapone? ¿Tal vez al éxito logrado co su Foro de Lizarra? Ese éxito suma 15 muertos, incluidos los cuatro de ETA.

Dicen Arzalluz y Egibar que, de forjarse algún nuevo pacto, debería hacerse sobre el reconocimiento del «ámbito de decisión vasco». Otra trampa, y deliberada. El «ámbito de decisión vasco» no es sino un disfraz del derecho de autodeterminación: una reivindicación tan consustancial a los nacionalistas como ajena a los no nacionalistas. La línea divisoria, en estos momentos, no pasa por ahí, sino por la libertad, la democracia y los derechos humanos.

Estando así las cosas, no tienen nada de extrañas las reticencias del PP y del PSOE. Si el PNV quiere que sus protestas de unidad democrática resulten creíbles, tiene que ofrecer garantías formales de que ha roto con el sueño -con la pesadilla- de Lizarra y de que concede prioridad a la unidad de los demócratas.

No; no confiamos en la actual dirección del PNV. Ella misma se encarga de impedírnoslo.

Aznar no muerde el anzuelo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 23 Agosto 2000

El despacho que el Rey mantiene de forma periódica con el presidente del Gobierno, y que ayer se prolongó en un almuerzo, tranquiliza a la opinión pública. La solidez de las instituciones del Estado de Derecho es un factor esperanzador frente a la sangre sin fin que se derrama. Aznar tuvo ocasión de explicar al Rey, ayer, la sutil trampa que la inteligencia de Arzallus le había tendido.

    La reunión propuesta por Ibarreche entre todos los partidos democráticos, con exclusión por consiguiente de HB y EH, daba la apariencia de un retorno al pacto de Ajuria Enea. Algunos entraron en tromba, y gozosos, en la oferta. Pero si el PNV no abandona Estella, entonces se convertiría en el mediador entre el Gobierno y los terroristas. Al nuevo pacto de Ajuria Enea llevaría las posiciones de Eta y al de Estella las del PP. Arzallus, con su invencible inclinación a la sacristía, quiere encender una vela a Dios y otra al diablo. Pero Mayor Oreja alertó a Aznar y el presidente no ha mordido el anzuelo tan arteramente tendido. No puede haber con el PNV relación alguna, salvo el diálogo parlamentario, si no deja formalmente el pacto que mantiene con los violentos, con el brazo político del terrorismo. Y a veces no tan político porque cada día crece el número de batasunos implicados directamente en actos etarras.

    Si el PNV quiere sentarse a hablar con los partidos democráticos deberá abandonar Estella, reconociendo así un fracaso anunciado: el de un pacto que sólo ha beneficiado a los que defienden sus ideas mafiosamente con el tiro en la nuca y el coche bomba. Arzallus no puede pretender el regreso al domicilio conyugal con la esposa manteniendo su relación con la amante. El PP no es la perfecta casada y no está dispuesto a tolerar la deslealtad a la democracia y el doble juego.

Normalidad institucional
Editorial La Razón 23 Agosto 2000

La Audiencia oficial del Rey al presidente del Gobierno, segunda de este verano, refleja la normalidad en el funcionamiento de las instituciones de España. El hecho de que mantuviera su programación prevista, demuestra que aunque este verano es pródigo en acontecimientos, varios de ellos trágicos, esto no puede alterar la serenidad en el ejercicio de las funciones de Estado, que no deben moverse al ritmo que desean aquellos que quieren desestabilizarlo, sino al que marcan las instituciones democráticas que representan al pueblo.

    La entrevista de ayer se produjo en un contexto que requiere la máxima frialdad en el análisis. En España vivimos una escalada terrorista y, a la vez, existe un fleco importante de inestabilidad política en el País Vasco causado por las dudas del PNV sobre si alinearse del lado de la democracia constitucional o echarse al monte de la ruptura. Es un asunto que debe abordarse, como hasta ahora lo ha hecho el presidente del Gobierno, con enorme sangre fría y sin concesiones a la galería, pese a las presiones que pueda recibir.

    Estas presiones, que proceden de algunos sectores bienintencionados, y de otros que no lo son tanto, insisten en tender la mano al PNV después de su apuesta por la alianza con los proetarras en el Pacto de Estella. Hace bien el Gobierno en no caer en la trampa, dejando claro que con el PNV no hay nada que tratar en tanto no abandone ese ominoso acuerdo. Y aún es más evidente lo acertado de esa actitud cuando Arzallus y Eguíbar, ayer mismo, sostuvieron la vigencia de Estella, pese a las señales contradictorias que proceden de las filas nacionalistas.

    La confusión generada en la política vasca por la actitud del PNV debe ser tratada, pues, con la firmeza del Estado y el desarrollo normal de sus instituciones. Son los nacionalistas los que están en crisis, no la democracia española. Es cierto que el terrorismo es un problema gravísimo, pero también lo es que éste no tiene ninguna capacidad, por mucho daño humano que haga, de doblegar al Estado.

    La señal emitida ayer desde Mallorca, donde se realizó el despacho de Aznar con el Rey es, inequívocamente ésa. El cuerpo social del Estado es fuerte e inquebrantable. Los que están en una espiral destructiva, y en buena parte suicida, son los sedicentes sectores del nacionalismo vasco que quieren romper las reglas del juego, a espaldas de la inmensa mayoría de la población española.

    Es obvio que, además de resistencia y firmeza, el Ejecutivo debe actuar con presteza ante las amenazas. Pero lo ha de hacer por sus pasos, sin impaciencias, y sabiendo que la razón está de su parte.

Serpientes
Por Manuel María MESEGUER ABC  23 Agosto 2000

HAY costumbres en el periodismo que por arcaizantes que parezcan no terminan de desaparecer. Desde algún remoto estío en que alguien creyó ver en el lago Ness un sinuoso monstruo, se aceptaron como privativos de esta estación los testimonios que se referían al escurridizo reptil del lago o por extensión se aplicaba el mote de serpiente de verano a todo acontecimiento de dudosa veracidad y perfectamente prescindible como noticia.

Nuestros veranos se han llenado tradicionalmente con la «serpiente multicolor» de las vueltas ciclistas o con los avistamientos del monstruo hasta que otro tipo de serpientes vinieron a atormentar el estiaje de los españoles, conscientes de que el protagonismo estaría asegurado. La bicha retorcida en el mango de un hacha ha terminado por ganar la batalla informativa, fondeando en nuestras vidas con vocación de arraigo. Desde que comenzó oficialmente el verano, ni un sólo día ha transcurrido sin alguna referencia al reptil y el tema de la serpiente asesina ha ocupado con todo tipo de alardes páginas de periódicos, tertulias radiofónicas y más de un tercio de los telediarios. Como de las vidas que siega, se ha apoderado de nuestra canícula y nos ha prestado su jerga; todo un éxito de comunicación. Hablamos ya de «cachorros», «kale borroka» y «violentos» con la rutina con que se pide un tinto de verano, y tratamos de analizar sus acciones -políticos de distinta ideología, un empresario nacionalista, dos guardias civiles…- como si fuera posible desde la racionalidad analizar lo irrazonable. La oportunidad de darles altavoz a quienes nos amenazan y espacio a sus fechorías es un viejo debate en la Prensa que en España se ha inclinado con lógica histórica por contar lo que ocurre. Podría abrirse quizás una nueva reflexión en busca del equilibrio: el incesante despliegue, las condenas repetitivas y el cotidiano dolor de los deudos genera hartazgo y desamparo. Hace tres veranos, en la manifestación por el asesinato de Miguel Ángel Blanco, unas manos blanqueadas gritaban su cansancio con este lema: «Por muchas manifestaciones, no llegaremos a sus corazones». Era un anticipo romántico de este verano 2000, con acordes de una sonata… de hastío.

La esquizofrenia de Abel, ¿o de Caín?
Por Enrique de Diego Libertad Digital 23 Agosto 2000

El PNV perfecciona su estrategia de la ambigüedad y pasa a la esquizofrenia. Mientras el lendakari propone recuperar la mesa de Ajuria Enea, que el PNV hizo saltar por los aires cuando vio que la eficacia policial de entonces ponía a Eta al borde del colapso, Arzalluz considera que eso es una operación de márketing y que debe negociarse directamente con la banda terrorista. Egibar vuelve a Lizarra: la unidad de los demócratas tiene peaje, más nacionalismo, deconstrucción nacional, Eta por otros medios. Es difícil entender tamaña contradicción y asumir tal irresponsabilidad si no estuviéramos acostumbrados al doble juego del nacionalismo vasco, púdicamente conocido como moderado, y a la permanente manipulación semántica que concibe el diálogo como cesión y las treguas como trampas. Podía entenderse, si nos estuviéramos refiriendo a otros lares, que estamos ante una profunda división dentro del PNV pero es difícil concebir a Ibarretxe levantándole la voz a Arzalluz en Sabin Etxea.

La esquizofrenia tiene su atractivo porque parece una personalidad plural y enriquecida, pero, al margen de literaturas, sólo cabe definirla como un grave trastorno de la personalidad, con frecuencia irreversible. Una de las peores locuras. El PNV es, a día de hoy, en términos políticos un fracaso sin paliativos, sin capacidad en sus labores de gobierno de mantener un mínimo de orden público en las calles, y con una vela a Dios y otra al diablo, un Abel que compadrea tanto con Caín que a veces se confunde y cuando la coyunda le resulta moralmente soportable pero socialmente repulsiva (y electoralmente gravosa) entonces sale por el registro esquizofrénico y aparece como si en su interior pugnaran Caín y Abel.

Lo lamentable, y aún lo grave, del momento, es que el Gobierno está desarrollando su propia esquizofrenia, entre Jaime Mayor Oreja y Javier Zarzalejos, travestida de interés general y visión de Estado. Las esquizofrenias o se combaten al principio o no tienen remedio. El Gobierno y el PP han asumido los problemas de los demás (el fracaso del PNV, las confusiones sobre el proyecto nacional del PSOE, y el marxismo-leninismo de comedia bufa del calzonazos de Madrazo) en nombre de la unidad de los demócratas convertida en ámbito de buenas intenciones con trampas saduceas como la esquizofrenia Ibarretxe-Arzalluz. Por de pronto, no se habla ya de la necesidad de elecciones anticipadas en el País Vasco ni de generar una alternativa nacionalista, sino que el Gobierno se dispone de nuevo a dar vueltas en torno a si en el esquizofrénico triunfa la personalidad de Abel o se impone la faz de Caín. Eso, lamentablemente, no es nuevo. Eso lo hemos experimentado durante veinte años y puede decirse que ha sido un error.

Nuevas piruetas
Por Carlos DÁVILA ABC   23 Agosto 2000

Publicaba ayer ABC una fotografía estremecedora: el padre de uno de los guardias civiles asesinados por ETA (él también guardia civil destinado en Talavera), lloraba amargamente, con rabia, ante el féretro de su hijo. Antes de romper en sollozos, le reprochaba (esta vez la foto no valía más que cien palabras), su conducta, casi como a un niño pequeño: «¡Cuántas veces te dije, hijo, que miraras debajo de los coches, cuántas veces te dije que no te fiaras!». Era la admonición trágica de un padre al que ETA ha roto la vida para siempre. Me cuentan que los que escucharon aquella regañina póstuma, tan humana como inútil, tampoco disimularon su llanto.

Y es la única realidad del terrorismo: cientos de muertos (casi trescientos de la Guardia Civil), que tras ser enterrados, ni siquiera cuentan como objeto de discusión política. Cuando termina la muerte, empieza la política. Y ésta, en ocasiones, es francamente repulsiva. Por un lado, está este Gobierno agobiado como nunca por tanta sangre, firme en su estrategia y conocedor de todos los movimientos que se hacen a su alrededor; por otro, el PNV, encabritado por dentro, pero encelado en su baile siniestro de la «yenka»: aquí, allá..., según convenga; o por otro, finalmente, el PSOE, sostén retórico de Aznar y Mayor Oreja, pero insistente en su labor de acortar o recortar el fondo de maniobra del Partido Popular. Nuevas piruetas que deben conocerse cuando ya la matanza de Sallent empieza a olvidarse.

Hay tres posiciones: la del Gobierno que no quiere más «mesas», ni mayores zarandajas porque sabe, primero, de su ineficacia y porque atisba, segundo, la escasa fiabilidad de alguno de los contertulios. La postura más zigzagueante es la del PSOE, al que se le llena la boca de proclamaciones de ayuda sin tilde, pero que aprovecha el tranco para lograr rédito de la situación. Políticos tan avezados como Rubalcaba, tan inquieto como de costumbre, o Caldera, en el que se puede confiar sólo lo justito, intentan la rentabilización de lo que un socialista llama «las dos rectificaciones»: la del propio Gobierno y la del PNV. «Nosotros —vienen a proclamar— estamos logrando que los nacionalistas abandonen a EH, y se sienten en la misma mesa con el Gobierno». Es un comportamiento que podría denominarse de «abrazo y desgaste», y que no contiene las dosis de lealtad que Rodríguez Zapatero viene asegurando.

La tercera postura es, claro, la del PNV, que está ensayando nuevas piruetas. Imaz, vocero de Ibarretxe, anuncia una nueva «mesa» sin los etarras de Otegi, pero se matiza a sí mismo, de acuerdo con las órdenes llegadas de la dirección, y afirma que no dejarán de hablar, aunque sí de negociar, con los filoterroristas, ¿o terroristas a secas? Sobre esta nueva pirueta del PNV, advertía con la intención que puede acumular un experto conocedor de ese partido: «... y, como no estemos listos, nos volverán a engañar». De aquí a que Jaime Mayor reciba al depauperado Anasagasti dentro de diez días, ocurrirán más acontecimientos, pero todos asentarán una impresión; ésta: que el PNV quiere rectificar, pero únicamente un poquito y que, en todo caso, exige no pagar un chavo por sus errores, de esa forma —lo escribía también ayer el director de ABC— estará en situación de ir entrenándose para nuevos ejercicios de funanbulismo, entre los cuales el más querido para el partido de Arzalluz (¡qué insultantemente patético es lo suyo) y de Egibar, el socio de Otegi en casi todo, por no decir en todo, es la construcción de otra «mesa» para ellos solos, para los nacionalistas que tienen que soportar la enojosa, repulsiva, presencia de los «maketos» en el País Vasco.

Ya se ve hasta qué punto tanta sangre derramada es más o menos baldía, y cómo el Gobierno, instado incluso por algunos mequetrefes a fabricar un nuevo GAL, debe trabajar muy en solitario en la lucha contra el terror. Encima, sucede que los éxitos policiales, sobre todo los de la Guardia Civil que suelen ser los más consistentes, se demoran. Si Mayor Oreja, «acelera» las operaciones pendientes, cometería —el pasado es el mejor aval— un error craso, pero hete aquí, que precisa de éxitos, no para mejorar su prestigio, aún no deteriorado, sino para devolver confianza a toda la sociedad. En estas condiciones de precariedad, algunas maniobras —las descritas— son francamente repugnantes.


Balance de una ofensiva
JAVIER ORTIZ El Mundo 23 Agosto 2000

Agosto va llegando a su fin y, con él, la mortífera campaña estival de ETA, que pretendía servir de pórtico al nuevo curso político y condicionar sus pautas.

Va siendo hora ya, por lo tanto, de preparar el balance.

Todo balance tiene un activo y un pasivo. ¿Qué ha perdido y qué ha ganado ETA con esta ofensiva?

Ha perdido apoyos políticos. Ha dinamitado el Foro de Lizarra. Se ha cargado todo el esfuerzo que hizo HB con la creación de Euskal Herritarrok para influir sobre algunos sectores intermedios y atraer a ciertas personalidades independientes.

Ha hecho una contribución muy importante a la pérdida de Alava para la causa del nacionalismo vasco. En Navarra ha reforzado la base social anti-vasca: nunca como ahora se han escuchado allí tantas voces pidiendo que se anule la cooficialidad del euskara o que no se den más subvenciones a las ikastolas (churras y merinas, pero ése es el hecho). También se le han distanciado los ya de por sí magros sectores nacionalistas del País Vasco-Francés. En resumen: ha dado un montón de pasos atrás en la causa de la territorialidad.

Aparte de eso, cuatro de sus militantes han perdido la vida y varios más han sido detenidos.

¿Qué contrapartidas ha logrado a cambio? Si lo que pretendía era demostrar la inutilidad de la vía policial, la ha hecho buena: peor parada ha dejado la vía política. Lo cual, así sea por simple exclusión, refuerza la contraria.

¿Creía que iba a exasperar y sacar de quicio a la opinión pública española, animándola a reclamar del Gobierno que ponga solución a esto «como sea»? Tampoco. Al común de los españoles la acción de ETA le parece garrafal, sin duda, pero no le altera apenas la vida: oye las noticias de la radio, contempla los telediarios, evoca fugazmente los ancestros de los autores de los atentados y sigue con sus cosas.

Este último punto me parece de capital importancia.

La llamada clase política, igual que algunas asociaciones más o menos especializadas, tienen una especie de tic: cada vez que hay un atentado de ETA, convocan unas cuantas concentraciones. A las que, por cierto, apenas acude nadie últimamente.

Creo que no se dan cuenta de que lo que verdaderamente hace daño a ETA es comprobar que, por mucha dinamita que le eche, no logra alterar ni poco ni mucho la vida cotidiana de España. Que todo el ruido que monta queda a beneficio de inventario.

No cabría balance más patético: después de tanta sangre y tanto dolor, ajenos y propios, han dejado todo aún peor de lo que estaba. http://www.mundofree.com/javier_ortiz/

La difícil reconquista del sentido común
Lorenzo Contreras La Estrella  23 Agosto 2000

A partir del asesinato del sargento Casanova en Berriozar (Navarra), y coincidiendo con el atentado mortal del que han sido víctimas los dos guardias civiles de Sallent de Gállego (Huesca), se había  ido operando un cambio sensible, sustancial al parecer, en las actitudes del Gobierno central y del Gobierno vasco ante ETA. Si por una parte el Ministerio de Interior propuso, por encargo de Aznar, mantener conversaciones informativas con los grupos parlamentarios del Congreso uno por uno y sin excluir al PNV, de otro lado el Ejecutivo de Vitoria ofrecía la creación de un nuevo foro de diálogo entre los partidos democráticos, excluido EH mientras no condenase los atentados de la banda.

Esto significaba que el callejón sin salida al que llegó la situación del PNV y del Gobierno, el colapso de sus entendimientos mínimos dentro de la relación institucional, ha ofrecía indicios de desaparecer. Con lo cual la historia atormentada del País Vasco se rebobinaba para retroceder a los tiempos, no lejanos, del pacto de Ajuria Enea, demostrándose así que se había perdido un tiempo precioso en el ensayo de aislar a ETA y arrebatarle su pretendida legitimación política en la lucha por la independencia de Euskadi.

En política todo es relativo. Si el nuevo talante se mantuviese, la banda habría perdido la importante baza de mantener secuestrado al PNV, envuelto en la maraña de sus sofismas y de sus amenazas. En definitiva, de sus chantajes.

El nuevo secretario general del PSOE está dando muestras de ductilidad política. José Luis Rodríguez Zapatero no sólo acepta el plan de Aznar, sino que incluso ha intentado acelerar las conversaciones previstas, a lo cual ha puesto el presidente del Gobierno un "tempo" de calma, un ritmo de serenidad y pausa en el calendario.

Cuando ETA rompió la tregua de catorce meses no culpó de ello al Gobierno ni al PP tanto como el PNV por no haber seguido la línea de premisas impuestas por ella respecto a la ruptura del marco constitucional, según los acuerdos de Lizarra. La banda quería más urgencia en los compromisos, más velocidad en la ejecución. El manifiesto que hizo público para justificar el regreso a la violencia y el crimen fue diáfano. Atrapado, de todos modos, en esa planificación, el PNV no se sintió capaz de romper correlativamente con ETA  y librarse de sus ligaduras. Mantuvo la tesis de que Lizarra era lo menos malo, la única alternativa posible frente al hermetismo y la cerrazón del Gobierno central. Quedó a la espera de que surgiese un nuevo proyecto de paz, una idea mejor, siempre en la seguridad de que nada cambiará para hacerle perder el paso.

Mientras tanto, el Gobierno se empecinaba en la exigencia de que ningún diálogo con el PNV sería posible si los pactos de Lizarra no eran rotos. El círculo vicioso así creado pareció quebrar gracias precisamente a ETA, a su terrorismo escalado y extremado. El PNV perdía la cara en su relación con los "socios" proetarras y el Gobierno necesitaba salir de su inmovilismo por grandes y graves que fuesen sus motivos para persistir en sus condiciones.

El hielo fue roto por Iñaki Anasagasti, el portavoz parlamentario del PNV. Su artículo en el diario nacionalista Deia sobre las relaciones entre Caín y Abel sumaban una opinión de peso al peso de la opinión subyacente en el partido, alimentada por tantos y tantos militantes, entre los cuales Emilio Guevara, José Ángel Cuerda, Joseba Arregui y algunos otros acabaron por dejar de ser esa "excrecencia", ese sobrante de grasa superflua que Arzallus veía en ellos con su teoría de los "michelines".

El asesinato del empresario señor Korta, presidente de la patronal guipuzcoana Adegi, cercano al nacionalismo y gran amigo del lehendakari Ibarreche, pudo añadir la gota que faltaba al vaso rebosante. Por mucho que Arzallus definiese al PNV como partido sin problema, la evidencia del problema se imponía. Tenía que llegar y llegó la oferta de Ibarreche en respuesta a la invitación de Mayor Oreja. Y a partir de ese momento, cualquier otra atrocidad, fuese la del militar Casanova, fuese la de los guardias civiles de Sallent, equivalía a pisar el acelerador del sentido común.

Lo interesante que quedaba por saber, era, cuánto duraría ese sentido común. Cuánto tardaría el PNV en proponer otra vez la incorporación de Lizarra, de manera formal o informal, al tema de los diálogos. Desgraciadamente lo ha hecho. Precedentes de pasos atrás existían en la suficiente abundancia y frecuencia como para no conceder el más mínimo pronóstico de viabilidad a la aparente reconquista de la cordura.

El Estado débil
RAUL HERAS El Mundo 23 Agosto 2000

España es una nación vieja y un Estado débil. Como nación tiene 500 años a sus espaldas, producto tanto de una voluntad expansionista y centralizadora de Fernando de Aragón -luego elevada al cubo por Austrias y Borbones- como de la conveniencia política, económica y mercantil de los antiguos reinos y aristocracias locales. Es la nación española en su conjunto la que hace posible un imperio desde América a Filipinas y desde Flandes al corazón de Africa. Negar esa evidencia modificando la Historia con mayúsculas para poder desgajar partes del territorio es iniciar un viaje en el tiempo con el reloj sin fecha fija: ¿qué hacemos con los 800 años de presencia musulmana en España? ¿Dónde colocamos a las dinastías visigóticas? ¿Con qué nos quedamos de un imperio romano al que dimos varios emperadores? Por mucho que les pese a los nacionalistas de nuevo cuño, España es una nación cargada de siglos y de experiencia, que son los que le proporcionan la fortaleza para haber sobrevivido a las luchas en ese largo periodo.

Es también un Estado y como tal mucho más débil y propenso a la ruptura en esta época en la que vivimos el más largo periodo de democracia y libertad tras sucesivas dictaduras y absolutismos. Es el Estado español el que está en crisis como consecuencia de haber emprendido en 1975 un triple proceso: la democratización de nuestras instituciones, la descentralización autonómica y la incorporación plena a Europa. Los tres son centrífugos y han estado acompañados de un doble sentimiento social como pueblo: el de la vergüenza por haber soportado hasta el último cuarto del siglo XX lo que no habían aguantado ninguno de nuestros vecinos; y el de la incultura política al confundir nación y Estado y creer que el debilitamiento de la primera podía dar lugar a un nuevo nacimiento del segundo.

Es el Estado débil, y no los gobiernos débiles -otra equivocación en la que seguimos insistiendo- el que hace posible los procesos soberanistas, y, al final del túnel vasco, el terrorismo y la muerte. Desdibujadas y borradas en parte las señas de identidad nacional, que nunca fueron las de las dictaduras de sangre y espada, comienzan a funcionar los sucedáneos de todo tipo. Creer que dentro de dos años, en la Europa económica y financiera, los nacionalismos y la violencia desaparecerán es mantenerse en el mismo error en el que llevamos 20 años.

Muñoz Alonso califica a Arzallus de «disgregador»
Ep -Santader.- La Razón  23 Agosto 2000

El catedrático de Ciencias Políticas y senador del PP, Alejandro Muñoz Alonso, afirmó que Javier Arzallus ha elegido un camino equivocado y ha perdido la oportunidad de convertirse en un «elemento positivo y valioso», y añadió que ha hecho un «papel nefasto», por lo que a su juicio, la historia será dura con él, ya que en lugar de contribuir a la plena integración de los sectores nacionalistas en el Estado «se ha convertido en un elemento de disgregación».
    Para Muñoz el nacionalismo tiene siempre un elemento: el fanatismo, e indicó que los nacionalistas ven la realidad desde un solo ángulo, el de la Nación, y en este sentido -dijo- «es fácil que se sobrevalore y se convierta en fanatismo». Según explicó, aunque entre el nacionalismo catalán y el vasco puede que existan objetivos similares, el modo de trabajar y de actuar es diferente. «Cataluña no quiere la independencia, sino el máximo de competencia, casi las similares que tiene el Estado», dijo.

PNV y PP endurecen sus condiciones para participar en la mesa que propone Ibarretxe
Egibar exige reconocer el "ámbito vasco de decisión" y Arenas que el PNV rompa con Lizarra
LUIS R. AIZPEOLEA, Madrid El País 23 Agosto 2000

La recuperación de la unidad de los partidos democráticos contra el terrorismo va a ser muy complicada. La primera prueba la dio ayer el portavoz del PNV, Joseba Egibar, al introducir una nueva condición a la propuesta del portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, de crear una nueva mesa de partidos vascos. Imaz sólo condicionó la participación en dicho a foro a la condena de la violencia, lo que excluía a HB. Egibar añadió el "respeto al ámbito vasco de decisión". A su vez, el secretario general del PP, Javier Arenas, exigió al PNV su "ruptura formal" con el Pacto de Lizarra para dialogar.

El portavoz del Gobierno vasco formuló el domingo, ante la prensa, una nueva propuesta de foro de partidos para la normalización de Euskadi. Según sus declaraciones, "el principio básico para alcanzar consensos con los partidos es el respeto al derecho a la vida". Imaz precisaba que "el lehendakari está dispuesto a lanzar un foro en el que estuviesen todos, pero a partir de unos principios. Hoy veo difícil que HB los pueda traspasar".

El portavoz de Ibarretxe situaba en el terreno de las aspiraciones, pero no en el de los requisitos para participar en el nuevo foro, el objetivo de "alcanzar un final dialogado sobre el respeto a la pluralidad y a la voluntad de la sociedad vasca, legítimamente expresada en el ordenamiento jurídico vigente en cada momento". El lunes agregó, en la concentración de condena del último crimen de ETA, que "no es posible el establecimiento de acuerdos, de diálogos resolutivos con aquellos que no tienen claro el principio del respeto a lo que es más importante en este mundo, que es el respeto a la vida".

Recuperar Lizarra
La propuesta fue acogida con satisfacción por el PP y el PSOE. "Eso es el Pacto de Ajuria Enea", llegó a decir el ministro del Interior, Jaime Mayor.

Pero ayer, el portavoz del PNV, Joseba Egibar, en una entrevista en Radio Euskadi, aguó la propuesta del portavoz del Gobierno vasco. Egibar introdujo, junto a la condición planteada por Imaz, la del respeto al derecho a la vida, un segundo requisito: el respeto al llamado "ámbito vasco de decisión". Esta formulación añadida es una recuperación de uno de los pilares básicos del Pacto de Lizarra, suscrito por todos los partidos nacionalistas, incluido Euskal Herritarrok.

El portavoz del PNV, como respuesta a la acogida entusiasta por el PP y el PSOE de la propuesta del lehendakari, advirtió ayer de que los dos partidos no nacionalistas "se olvidan del segundo principio, de la aceptación de la voluntad de los vascos". "O se acepta todo el paquete o no habrá juego limpio", remató. Egibar elevó a la condición de requisito para participar en el foro lo que el portavoz del Gobierno vasco había situado como uno de los temas a tratar.

Egibar desautorizó también la interpretación de que la oferta de Ibarretxe supone la recuperación de una mesa similar a la de Ajuria Enea; esto es, el lugar de encuentro de las fuerzas democráticas para hacer frente al terrorismo. "Ya sabemos lo que da de sí. No se trata de volver a fórmulas pasadas", afirmó.

Frente a la rotundidad con la que el portavoz del Gobierno vasco anticipó la marginación de HB de esta nueva mesa de diálogo, al menos en su primera fase, el portavoz del PNV eludió pronunciarse sobre la cuestión. "Que cada partido decida", replicó ayer, una vez formulados los dos principios sobre los que debería asentarse el nuevo foro. Y apuntó que debería crearse "un nuevo espacio de diálogo" frente a ETA y al ministro del Interior, Jaime Mayor.

Las declaraciones de Egibar coincidieron ayer con una entrevista, en el diario gerundense El Punt, del presidente del PNV, Xavier Arzalluz quien, en la misma línea de su portavoz, descalificaba la Mesa de Ajuria Enea y criticaba con dureza al Gobierno.

Fuentes nacionalistas vascas atribuyeron ayer las contradicciones entre las propuestas de Imaz y Egibar a la lucha que mantienen en el seno del PNV quienes rechazan en el Pacto de Lizarra, por su carácter excluyente de una buena parte de la sociedad vasca, y los que se niegan a reconocer su fracaso. Hace tan sólo unos días estas diferencias afloraron entre el portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, y el mismo Egibar, también a cuenta del Pacto de Lizarra.

El lehendakari tiene previsto comparecer hoy ante los medios de comunicación, pero las mismas fuentes estiman que "lo más probable es que trate de eludir las diferencias o las minimice".

"Condición imprescindible"
La intervención de Egibar sirvió en bandeja al PP, muy remiso a rebajar la presión sobre el PNV, el endurecimiento de su postura. El secretario general del partido, Javier Arenas, contrapuso al requisito de Egibar otra "condición imprescindible" para restablecer el diálogo político con los nacionalistas. su "ruptura formal" con el Pacto de Lizarra. También advirtió de que la participación en el nuevo foro es "incompatible" con seguir dialogando con HB o incluso ETA, como pretende el PNV.

El PP recela de que la propuesta de Ibarretxe sea una estratagema para salir del punto muerto en que se encuentra al haber perdido la mayoría parlamentaria, lo que se hará evidente en septiembre cuando se celebre el debate de política general en el Parlamento vasco y haya que encarar los nuevos presupuestos.

Arenas aseguró ayer su exigencia al PNV "no es exagerada en absoluto", sino que responde a un planteamiento de "firmeza democrática" frente a la "ambigüedad" de la dirección peneuvista.

"Lo que tratamos de evitar", agregó, "es que aspire a tener un pie en un pacto similar al de Ajuria Enea y otro en el Pacto de Lizarra. Son incompatibles".

No obstante, elogió la decisión de Mayor de abrir una ronda de conversaciones con todos los grupos del Congreso, incluido el vasco, para abordar la ofensiva terrorista y matizó que ello "no supone la apertura de un diálogo político con el PNV".

Mientras, el secretario general del PP vasco, Carmelo Barrio, ratificó a Efe que el PP acudirá si lo cita el lehendakari, al contrario de lo que ha hecho hasta ahora, pero advirtió que ello dependerá de la actitud de los dirigentes del PNV.

Por otra parte, Don Juan Carlos y el presidente del Gobierno, José María Aznar, mantuvieron ayer su segunda reunión de verano en el palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, donde pasan sus vacaciones los Reyes. Como es habitual, tras esta audiencia, de dos horas de duración, no hubo declaraciones, pero es seguro que uno de los asuntos abordados fue la ofensiva de ETA, que desde enero totaliza 11 asesinatos.

ETA roba otros 50 kilos de dinamita en una estación de esquí en el Pirineo francés
MADRID. D. Martínez / J. Pagola ABC  23 Agosto 2000

Los 4 kilos de dinamita que contenía la bomba lapa con la que ETA asesinó el domingo a los guardias civiles Irene Fernández y José Ángel de Jesús podrían proceder de un cargamento de 50 kilos sustraídos hace días en la estación de esquí de la localidad francesa de Guzet, que no tenía vigilancia, a unos 60 kilómetros de la frontera española y cuyo robo no se conoció hasta ayer.

El robo fue perpetrado en un almacén de la estación de esquí de Guzet Neige, en el Departamento de Àrriege, situada a unos 60 kilómetros de la frontera con España, donde se guardaban 50 kilogramos de dinamita Eurodyn, distribuidos en dos bolsas y unos 300 metros de cordón detonante NB-200. Los autores del hecho se apoderaron de todo este material. Se trata de un explosivo de gran potencia que se utiliza en invierno ante la posibilidad de aludes.

La Policía francesa no conoce con exactitud la fecha del robo, aunque se sabe que tuvo que ser después del pasado 31 de julio. A partir de esta fecha los empleados se fueron de vacaciones y el almacén dejó de estar sometido a vigilancia. Los etarras, que debían de conocer con gran precisión este dato, cortaron con unas tenazas la valla metálica que rodea el recinto y forzaron la puerta del almacén.

SALTÓ LA ALARMA
Se da la circunstancia de que algunos vecinos que se han acercado a la estación de esquí desde hace días se han venido quejando por el incesante sonido de la alarma, que debió saltar en el momento del robo, hasta que ayer, ante la reiteración de estas denuncias, acudió al recinto una patrulla de la Gendarmería que, así, comprobó el hurto del material almacenado. Los datos concretos que aporten estos vecinos podrían delimitar las fechas en las que fue cometido este robo.

La noticia de este nuevo robo ha causado perplejidad e indignación en sectores de la opinión pública española que no comprenden cómo un almacén con explosivos, tan próximo a la frontera española, ha podido quedar sin ningún tipo de vigilancia ni medida de seguridad en plena ofensiva terrorista. Sobre todo, cuando días antes, en concreto, el pasado 27 de julio, un «comando» integrado por cuatro etarras robó 15 kilos de una dinamita similar así como abundantes detonadores en una cantera de Asson, cerca de Pau, y también de Tarbes. En aquella ocasión, los terroristas, que maniataron al empleado que en ese momento se encontraba en el lugar, utilizaron dos vehículos que posteriormente destruyeron para borrar pistas.

NEGLIGENCIA
También sorprende esta negligencia en una un almacén de explosivos tan próximo al punto fronterizo en el que, tras la ruptura de la tregua, y, sobre todo, a partir de las últimas semanas, se ha detectado el paso de vehículos convertidos, en alguna base terrorista situada en Francia, en coches bomba con los que luego se atenta en España. El último caso fue el coche bomba que explosionó de forma controlada la Guardia Civil, el pasado 14 de agosto, en el término municipal de Benabarre, en Huesca.

VIGILANCIA EN LA FRONTERA
Este caso de negligencia registrado en la estación de esquí se produce precisamente en un momento en el que la colaboración entre agentes operativos de ambos países es satisfactoria.

A los recientes robos hay que añadir los aproximadamente 500 kilos de dinamita que le quedan a ETA, de los 8.000 que robó el pasado mes de septiembre en el polvorín de Plévin, en Bretaña. Con anterioridad, la Policía gala había incautado a ETA planes para robar explosivo en polvorines de ese país.

Expertos en la lucha antiterrorista sospechan que los 4 kilogramos de dinamita utilizados en la bomba lapa con la que ETA asesinó el pasado domingo en Sallent de Gállego a los guardias civiles Irene Fernández y José Ángel de Jesús pueden proceder, precisamente, de ese último robo de la estación de esquí de Guzet, aunque ello no suponga necesariamente que el «comando» autor de esta acción criminal viniera expresamente desde Francia. También se sospecha que la dinamita de Guzet se ha podido emplear en otros atentados cometidos a partir de agosto.

Mientras, el presidente de la República, Jacques Chirac, envió ayer a José María Aznar una carta en la que «en un momento en el que el horror vuelve a enlutar a su país», le expresa «la solidaridad de Francia», y le pide que transmita sus condolencias a los familiares de los dos guardias civiles. «Al expresarle mi consternación ante estos actos indignos -añade en su carta Chirac-, le aseguro la solidaridad inquebrantable de Francia en su acción contra el terrorismo».

LAS PROMESAS DE CHÉVENEMENT
Mientras, el ministro francés del Interior, Jean-Pierre Chévenement, dijo ayer carecer de «elemento alguno» para concluir que el «comando» que el pasado domingo cometió el atentado de Sallent de Gállego procedía de Francia. «Es una posibilidad, pero no una certeza ya que no dispongo de elemento alguno que me permita afirmar» que los autores cruzaran expresamente la frontera para asesinar a los dos agentes.

Chévenement admitió que «es cierto que ETA está presente mediante un cierto número de comandos y una logística a ambos lados de los Pirineos», pero «nosotros nos esforzamos, mediante una cooperación reforzada a raíz de la cumbre de Santander, en estrangular ese terrorismo cruel e inaceptable tratándose de una democracia como España, que es un país amigo y aliado de Francia».

En la cumbre de Santander celebrada el pasado mes de mayo, Francia y España acordaron medidas para fortalecer sus medios de cooperación policial y judicial.

Ulster: la mafia salda sus cuentas
Editorial ABC 23 Agosto 2000

El Ejército británico ha tenido que volver a patrullar por las calles de Belfast después de que una turbulenta semana de enfrentamientos entre facciones radicales protestantes (con tiroteos y quema de casas) se saldase con la muerte de dos militantes de la Asociación para la Defensa del Ulster, acribillados a balazos por seguidores de la Fuerza de Voluntarios del Ulster, según las primeras investigaciones. Encarrilado el proceso de paz de Irlanda del Norte, y dos años y medio después de la histórica firma del Acuerdo de Viernes Santo, este nuevo torbellino de violencia ha de enmarcarse en las luchas intestinas que dirimen las fuerzas «lealistas», una amalgama de grupúsculos más o menos radicales y mejor o peor armados, por hacerse con el control fáctico del movimiento protestante irlandés. Aunque quizás lo más correcto sea no atisbar fin político alguno en esta pendencia.

Larvado durante años el apego a las pistolas y las bombas en su largo conflicto con los católicos, parte de estas facciones extremistas han encajado mal el proceso de paz. Era de esperar, algunos no saben hacer otra cosa. Con tal de no abandonar la que, en muchos casos, ha sido su «profesión» desde la adolescencia buscan enemigos dentro de sus correligionarios, sabedores de la dificultad que encuentran para virar el proceso de paz hacia la senda del fracaso. Siempre se ha hablado de las asombrosas similitudes que presentan el terrorismo y la mafia, desde los métodos —secuestro, asesinato, extorsión, chantaje, intimidación...— al objetivo final —la imposición por la fuerza—. Los observadores políticos coinciden en que este rebrote violento de las milicias protestantes guarda una íntima relación con el control del tráfico de drogas en Belfast y de otras actividades propias del hampa, como ha confirmado el ministro para Irlanda del Norte, Peter Mandelson, para quien este asunto es sólo «una guerra de mafias». El que las dos principales facciones, hoy en duelo a cara de perro, respeten el alto el fuego en el conflicto con los católicos avala la tesis Mandelson.

Y es una mala noticia que a uno de los excarcelados en virtud de los acuerdos de Viernes Santo, John Adair, conocido como «Perro loco», se le relacione con el incendio de la sede del Partido Progresista Unionista, pues en el mismo instante en que los protagonistas de las medidas de gracia vuelvan a aparecer en la escena criminal, el proceso de paz puede plagarse de obstáculos al quebrarse las condiciones que lo hicieron posible.

La rápida decisión del Gobierno británico de desplegar los soldados por las calles del Ulster está más que justificada y no tiene por qué suponer un paso atrás. Apagar estos brotes puede evitar que se prenda una mecha que empezaba a estar mojada.

El nacionalismo de Sabino Arana fue «castrador» para el arte vasco, dice González de Durana
Ricard Ruiz - San Lorenzo de El Escorial .- La Razón  23 Agosto 2000

El mensaje de los discursos de Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco, fue «esterilizante» y «castrador» para el arte y los artistas vascos, según afirmó ayer en El Escorial el profesor e investigador de la Universidad del País Vasco Javier González de Durana. Para el historiador, que participó en el curso de la Universidad Complutense «Arte y política en España (1898-1939)», el nacionalismo de Arana «negaba la autonomía del arte y del artista» y «lo sometía a la prioridad de la libertad patriótica», de modo que «la gran tarea colectiva del artista consistía en auxiliar a la política libertadora excitando la veneración hacia la patria vasca».

    Aunque, en opinión de González Durana «la prédica de Arana sólo produjo anécdotas de pésima calidad». «Bajo impulsos de esta tendencia se escribieron novelas y poesías de sentimentlidad vibrante y se pintaron cuadros de temática heroica», de manera que el País Vasco vivió con el cambio de siglo «un tardío brote cultural romántico».

    A juicio de este historiador, especializado en el período en torno a 1900 y autor de libros como «El Coitao», donde analizaba la trayectoria del semanario artístico-satírico homónimo, la cultura artística vasca desempeñó entre 1876 y 1890 «un papel importante en la legitimación de los orígenes forales», cuya abolición en 1876 «fue el hecho político local más significativo hasta la proclamación de la II República» y «generó las condiciones para el paisaje político y artístico que ha caracterizado el siglo XX en su totalidad: el escenario del conflicto nacionalista con sus tensiones culturales y el desarrollo industrial con sus tensiones sociales».

Zuloaga y Regoyos
González de Durana, que también analizó el influjo de nacionalismo y socialismo en Zuloaga, Regoyos o Adolfo Guiard -«amigo a la vez de Arana y Unamuno, lo que no impidió que ambos detestaran sus pinturas»-, comentó que el tipo de obra que agradaba a Arana era la que hacían pintores como A. Guinea, que «fue el artista que más complació al nacionalismo». El historiador denunció la utilización «política» de las exposiciones que vascos y catalanes organizaron entre 1900 y 1910, «orientadas a resaltar cualidades simplemente estéticas» pero «aprovechadas por el nacionalismo para un separatismo cultural de la cultura vasca frente a la cultura española».

Una juez de Houston prohíbe a unos padres que hablen en español a su hija
J
ustificó la decisión por el escaso conocimiento del inglés de la niña
Nadie en su familia podía hablarle en español. A los seis años, la pequeña Carolina se desenvolvía mucho mejor en esta lengua que en inglés, y por eso su padre pidió a la juez que ordenara la prohibición. La madre, separada de su marido -con el que compartía la custodia de la pequeña- no estuvo de acuerdo y reclamó la medida. Considera que la decisión atenta contra el derecho fundamental de la libre expresión de la persona.
Redacción/Ap - Madrid/Houston .- La Razón  23 Agosto 2000

Una juez estatal de distrito de Houston, Lisa Millard, prohibió a Natalia y Ramón que hablaran en español a su hija de seis años, Carolina González, cuando la pequeña se encontrara en sus casas. Los padres, separados, se hallaban en una larga batalla por la custodia -hasta el momento, compartida- de su hija. La orden de la juez, dictada por primera vez en abril de 1999, se mantuvo durante meses y volvió a ser confirmada hace varias semanas. Nadie en la familia podría hablar a Carolina en español mientras estuviera en cualquiera de los hogares paternos. Como consecuencia, funcionarios estatales y dirigentes hispanos criticaron ayer, una vez más, la decisión judicial, pues consideran que viola los derechos fundamentales de libre expresión de las personas. «Es difícil justificar cómo esta corte puede ordenarle a esta familia que no hable español», dijo el presidente de la Asociación de Abogados Mexicanos Americanos de Houston, Joel Salazar, durante una rueda de prensa celebrada ayer». «Otros jueces pueden hacerlo también. Es un asunto de la Primera Enmienda de la Constitución», añadió.

    Michael Solar, uno de los abogados de la madre de la niña, señaló que la orden de la juez demuestra parcialidad y obligó a su cliente a aceptarla porque de lo contrario le iban a arrebatar a su hija y la iban a poner en una casa de asistencia.    

Para mejorar el inglés
Solar y el resto de abogados de Natalia González pidieron a la juez Millard que se retirara del caso durante una audiencia celebrada la pasada semana. El juez de distrito supervisor, Fred Edwards, podría tomar una decisión al respecto durante los próximos días. Sin embargo, Tom Conner, el abogado del padre, dijo que había sido su cliente quien había solicitado a la juez que impusiera esa orden con el fin de que su hija mejorara el rendimiento escolar. Al parecer, la niña no alcanzaba el mínimo exigido en el conocimiento de la lengua inglesa como para pasar al siguiente curso -Carolina estaba en la guardería aún-. Su maestra y su padre acudieron entonces a la juez para decirle que sólo se debería hablarle en inglés a la menor para que pudiera progresar en su formación.

    Sin embargo, el representante demócrata Rick Noriega, de Houston, explicó que esta petición no justificaba la orden judicial. «La juez no es experta en educación. Ha impuesto una orden parcial basada en el idioma. Esperemos que la juez Millard se retire. Por lo menos esperamos que se disculpe», afirmó Noriega.
    El colectivo hispano de Houston considera que se encuentran ante un grave precedente de violación de la libertad de expresión. El padre de la criatura se defiende diciendo que ahora, su hija ya es bilingüe. «Fue sólo una ayuda», asegura.

 

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