AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 25  Agosto   2000
#Sacar la lección
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Agosto 2000

#El homenaje a Companys
Editorial ABC 25 Agosto 2000

#Las banderas
Alfonso USSÍA ABC 25 Agosto 2000

#Hipoteca
Ramón PI ABC 25 Agosto 2000

#PNV, EH y Eta
José María CARRASCAL La Razón 25 Agosto 2000  

#El PNV quema sus naves
Lorenzo Contreras La Estrella 25 Agosto 2000

#La estupidez
Aureliano Ibarra Libertad Digital 25 Agosto 2000

#Chevenement, Eta y Córcega
Editorial La Razón 25 Agosto 2000  

#TERRORISMO DE MEDIA INTENSIDAD
Editorial El Mundo 25 Agosto 2000

#El terrorismo en Europa
Carlos SEMPRÚN MAURA La Razón  25 Agosto 2000

#Javier Reverte: «El nacionalismo es un atraso; el racismo, una aberración»
EL ESCORIAL. Rosa Valdelomar ABC  25 Agosto 2000

#ETA intimida a empresas guipuzcoanas con una nueva ola de atentados
ABC  25 Agosto 2000

#El alcalde de Bilbao izará hoy la bandera española, pero abogará por no alzar ninguna
Bilbao EL PAÍS 25 Agosto 2000

#De Palacio: «La situación vasca recuerda la Alemania nazi»
Bilbao EL PAÍS 25 Agosto 2000

#Cataluña teme que las rebajas de los «hiper» acaben con los textos en catalán
S. Doménech - Barcelona .- La Razón 25 Agosto 2000

Sacar la lección
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 25 Agosto 2000

Sería una desgracia que la sociedad española no sacara la lección, amarguísima ciertamente, de la ofensiva terrorista. Y no lo hará si no es capaz de ver las conexiones entre Otegi y Arzalluz, entre el nacionalismo sangriento y el llamado institucional o moderado, o si quiere reducirlas a un hecho coyuntural, fácilmente corregible por el PNV. El martes nos advertía José Antonio Zarzalejos sobre este peligro. Porque resulta especialmente patético que desde fuera del mundo nacionalista, ya sea por debilidad intelectual o por oportunismo político, no se vea el compromiso profundo entre ambas formas de nacionalismo y así se le pueda llegar a favorecer.

Ante la ofensiva criminal y, en general, ante las perversiones sociales y culturales que produce el nacionalismo, algunas gentes tienen la propensión de trasladar la responsabilidad de ese desorden no ya a los autores sino al Gobierno. Dan por irreversible el hecho de la barbarie y exigen que sea la civilización la que se acomode, la que ceda, la que se entregue. Piden que cambie el sensato, el que tiene el sentido del bien y del mal, el que defiende la Constitución como norma de convivencia; se exige a los que se rigen por la razón que la pierdan en beneficio de la irracionalidad que no saben la defensa del orden en los mecanismos policiales. En una palabra, el miedo, la inseguridad y en buena medida el oportunismo se convierten en abogados defensores del diablo, del real, del Mal, con argumentos vergonzantes y políticamente correctos como es la apelación a la imaginación, a la generosidad, al diálogo. Claro que cuando uno les pregunta de forma descarada en qué hay que ceder, cuál es el objetivo del diálogo y si hay que aceptar la autodeterminación, estos falsos liberales, estos pseudoprogresistas se callan. Desde hace mucho tiempo vienen pensando que sólo el reconocimiento de Cataluña y País Vasco como naciones con todo lo que ello significa «solucionará» el problema de esta mal cosida España. Cerebros de plomo, incultos e inmorales.

Vengo diciendo que el terrorismo no tendría consecuencias tan graves si no se viese amparado por el nacionalismo moderado que comparte los mismos objetivos étnicos y territoriales, culturales, y todo este mundo nacionalista no tendría tanta gravedad si «el resto», la mayoría, los constitucionalistas, los solidarios, supieran oponerse a aquél con todos los medios que le presta el sistema democrático.

El problema de los nacionalismos resulta endiablado cuando encuentra ayuda fuera de su ámbito, unas veces por razones de poder, a veces por ocultas coincidencias ideológicas, por la incapacidad política que supone no entender que la solución está en la defensa de una España solidaria, cuando en el fondo se vienen a dar por buenos los prejuicios étnicos de los nacionalistas, cuando se considera a éstos imprescindibles para el gobierno de la sociedad vasca, cuando importa más derrotar a otro partido estatal que a los nacionalismos...

Todo esto lo hemos dicho más de una vez, pero ahora, ante esta ofensiva de ETA, parece especialmente necesario recordarlo. Es escandaloso que algunos socialistas se nieguen a sacar las consecuencias de la situación trágica que estamos viviendo, y ¿qué decir de los comentaristas que estando de acuerdo en las críticas a los nacionalistas sigan apoyando la ambigüedad del PNV? El último episodio sobre la reunión informativa propuesta por el Gobierno es revelador de esta actitud que llega hasta el extremo de convertir la realidad en deseo. No sólo quieren que el Gobierno negocie con el PNV (aun permaneciendo en Estella) sino que llegan a afirmar que el Gobierno ha hecho la convocatoria para negociar aunque afirme lo contrario. Siendo esto así, se agranda el bastión de la lucidez y somos muchos los que nos sentimos identificados en esta batalla contra la barbarie del totalitarismo, como señalaba el lunes pasado en esta misma sección Ignacio Sánchez Cámara.

El homenaje a Companys
Editorial ABC 25 Agosto 2000

El próximo martes se cumplirán sesenta años de la entrega de Companys al Gobierno del general Franco por parte de la Gestapo en el puente de Hendaya. Dos meses después, el presidente de la Generalitat sería fusilado en Montjuïc. Este es el motivo elegido por algunos para recordar la controvertida figura de un político al que la condena a muerte garantizó un papel en la historia que de otro modo difícilmente hubiera alcanzado. La ejecución lo convirtió en mártir y símbolo para el independentismo catalán, cuando sus errores hicieron más bien poco por la Segunda República. Por eso sorprende que quienes han hecho de la violencia una bandera, como es el caso de EH, se apresten a homenajear en Irún a un fusilado y que eso no parezca incompatible con que justifique los asesinatos de ETA ni con la participación en el acto de partidos e instituciones democráticas.

La figura de Companys ha sido reivindicada en los últimos años de un modo inusitado por el partido al que pertenecía, ERC, y algunos sectores del nacionalismo moderado sin que su canonización política haya sido objeto de un riguroso análisis histórico. De ahí que el homenaje que se le tributará en Hendaya pudiera haber sido uno de tantos sino fuera por la presencia en el comité organizador de dos miembros de EH. Según el inspirador del homenaje, el militante de ERC Antoni Strubell, profesor universitario en el País Vasco, lo hacen a título personal, pero si ya es difícil que un político adopte actitudes personales precisamente en política, más lo es atribuir a los dirigentes de EH la candidez de ir a un acto junto a fuerzas democráticas sin aprovechar la ocasión para insistir en su estrategia apologética por encima del propio objetivo del encuentro. Que participe el Gobierno vasco en el homenaje junto a EH no deja de ser una triste banalidad. Lo que sin embargo llama la atención es que la Generalitat haya decidido enviar a Irún al consejero de Presidencia, Joaquim Triadú, quien en esos momentos comparecerá como presidente de la Generalitat en funciones, pues Jordi Pujol ha previsto un viaje para entonces.

Es difícil adivinar qué clase de mala conciencia lleva al Gobierno catalán a no organizar el homenaje pero sí a participar en él, aunque eso conlleve retratarse junto a dirigentes de EH en lo que puede ser una torpeza política de dimensiones formidables. Tratar de separar el acto de la participación de EH es como coser un botón sin hilo. El Ejecutivo catalán no debiera olvidar que la sola presencia de los batasunos contamina cualquier acto (hoy homenajean a Companys y hace unos días, a unos terroristas); que una mínima ética impide ir de la mano con ellos a cualquier lado, y que lo razonable es aislar a este entramado proetarra hasta que rechace la violencia.

Las banderas
Por Alfonso USSÍA ABC 25 Agosto 2000

Hoy es el día del lío de las banderas en Bilbao. En todo un año se cumple la legislación apenas diez minutos. El lío viene de la indignación que les produce a los hijos más burros de Marijaia y Gargantúa el ver ondear en el Ayuntamiento bilbaino a la bandera de España, cada vez más acompañada de otras oriflamas. La «ikurriña», como corresponde al símbolo autonómico vasco, la de Europa y la ciudadana de Bilbao. A este paso, y para quitarle hierro al asunto, van a izar también la bandera del Athletic. Si se cumpliera la legislación, el «Día de las banderas» no existiría. Si todas las banderas ondearan todos los días en el balcón principal del Ayuntamiento de Bilbao, imperaría la estética de la costumbre. La bandera de todos los españoles, la de los vascos, la de los europeos y la de los bilbainos. Y lo mismo sucede en San Sebastián —aunque Elorza curiosamente tenga menos coraje legalista que Azcuna—, y antes, que no ahora, en Vitoria.

En los balcones de los Ayuntamientos siempre ondean las banderas. Son símbolos de respeto y ciudadanía, y marcan la diferencia. Nadie pregunta en un pueblo por la ubicación del Ayuntamiento. Allá donde distingue a la bandera de España, la autonómica y la local, está el Consistorio. Además, se me antoja una vergonzante y vergonzosa bobada armar todo este tinglado para cumplir con la Ley diez minutos. Cuando se están quedando afónicos de berrear los «gargantúas» más violentos, aparece un propio del Ayuntamiento y con la misma tranquilidad que izó los estandartes, los arría. Entonces los bestias, que ya están en la pomada del tumulto, siguen haciendo el bestia.

Mientras no se demuestre lo contrario —y por ahora es metafísicamente indemostrable—, la ciudad de Bilbao es la capital de Vizcaya, una de las tres provincias vascas del Reino de España, junto a Guipúzcoa y Álava. España se divide territorialmente en diferentes autonomías y forma parte de la Comunidad Europea. Ello justifica que en centenares de Ayuntamientos ondeen durante los 365 días del año las cuatro banderas que simbolizan la normalidad. Pero en Bilbao los mástiles aparecen desnudos todo el año, y sólo se visten, muy a la ligera, para lucir quince minutos en un sólo día. Una prueba más de la estupidez contumaz y contagiosa que se ha instalado en la práctica nacionalista. Frente por frente del Palacio de la Generalidad de Cataluña, en la barcelonesa plaza de San Jaime, se alza el edificio que alberga al Ayuntamiento de Barcelona. Y ahí están todo el año todas las banderas, tan libres y sonrientes, tan respetadas.

¿Por qué no ondea la bandera de España en el Ayuntamiento de Bilbao? Algunos dicen que ello provocaría a algunos de sus ciudadanos, y que esos algunos, los intolerantes y salvajes, escalarían por las paredes de la Casa Consistorial para arrancarla del mástil y quemarla. Me figuro que los Ayuntamientos tienen medios sobrados para impedir este tipo de acciones, y más aún para guardar en su intendencia un buen número de banderas de repuesto. ¿Que queman una? Se pone otra. ¿Que también la queman? Pues arriba con la tercera. Cuando hayan ascendido inútilmente seiscientas veces para quemar seiscientas banderas, y sigan reponiéndose con toda normalidad, los chicos escaladores se pensarán si persisten en su ridículo deporte. Sobre todo si una buena parte de los chicos escaladores cumple condena por cometer un delito claramente tipificado en el Código Penal. El lío del «Día de las banderas» es un tiberio que se han inventado los políticos municipales que no se atreven a cumplir con la Ley. Y si los alcaldes no saben o no se consideran lo suficientemente fuertes para cumplir con la Ley, ¿cómo exigírselo a una pandilla de mamarrachos tan beodos como dirigidos?

La Ley nos obliga a todos a respetar nuestra bandera y al conjunto de las autonómicas. Combinan perfectamente. De la falta de cortesía a los símbolos comunes nace la animadversión por los otros. Que ondeen juntas, libres y seguras. Hace años, una venerable anciana de Bilbao paseaba por la calle con un broche con los colores de la bandera de España. Un grupo de energúmenos, tan educados ellos, detuvo su camino. «Esa bandera te la vas a meter por el culo, vieja»; «no puedo, hijos míos, me es imposible. No me cabría. Lo tengo lleno de “ikurriñas”».

Salidas contra la falta de respeto a los sentimientos de los demás.

Hipoteca
Por Ramón PI ABC 25 Agosto 2000

BIEN poco ha durado la ilusión entre los demócratas españoles. Me refiero a la ilusión producida por la iniciativa del lehendakari Juan José Ibarretxe de convocar una mesa de diálogo entre todos los partidos que condenan la violencia terrorista, lo que significa, obviamente, la exclusión de Herri Batasuna y de su versión parlamentaria autonómica, Euskal Herritarrok, que son las dos formaciones amigas de ETA. Hace muy pocos días titulé estas líneas con la palabra «inflexión», porque la mayor parte de los diarios de circulación nacional se felicitaba editorialmente por lo que creía una inflexión de la situación vasca, apoyándose para este juicio también en la convocatoria de una ronda de conversaciones por parte del ministro del Interior, Jaime Mayor, en la que estaba incluido el PNV.

Es de justicia añadir que ya entonces ABC tenía sus reservas, con lo que los hechos le han venido a dar la razón. Y ahora su editorial de ayer («¿Quién dijo rectificación?») confirma su criterio de que el PNV continúa atado a la hipoteca que lo paraliza por virtud del pacto de Estella y el acuerdo con ETA: «Muchas personas de buena fe -algunas muy incautas- vieron en ella (la propuesta de Josu Jon Imaz de la mesa de diálogo sin HB) la deseada rectificación, la ruptura formal por el Gobierno vasco de las relaciones con la izquierda “abertzale”. Ni mucho menos. El anuncio funcionó como globo sonda para otear posibles alianzas en el complicado horizonte parlamentario que se le presenta a Ibarretxe en el mes de septiembre (...) Las intervenciones de Arzalluz y Egibar demuestran que la dirección del PNV no se ha movido de la disciplina pactada con HB y ETA en el acuerdo de Estella (...) Como era lógico, no podía faltar la demostración de sumisión a cargo de Ibarretxe, quien ayer mismo se desentendió de su colaborador Imaz (...) y se adhirió con entusiasmo servil a las instrucciones de Arzalluz y Egibar, reiterando su pobre discurso de “hablar con todos” para luego pactar con los de siempre».

También El País dedica un editorial a este asunto («Ibarretxe-Egibar: ni un milímetro»): «El desmarque de Iñaki Anasagasti y otros dirigentes nacionalistas desencadenó la semana pasada una dinámica hacia la recuperación de la unidad democrática contra ETA (...) Demasiado para Egibar, que inició la contramarcha añadiendo como requisito la aceptación del llamado ámbito vasco de decisión: un principio nacionalista que podría ser objeto de debate, pero nunca condición para el mismo, porque es evidente que no todos los vascos consideran a Euskal Herria el marco prioritario, y mucho menos el único, para decidir sobre su futuro (...) Se esperaba que el lehendakari, una instancia en principio por encima de los partidos, reencontrara ayer el hilo de la concordia. Pero si Egibar no retrocede ni un milímetro, Ibarretxe fue incapaz de desmarcarse ni de esa distancia de la doctrina marcada por el portavoz del PNV (...) Su declaración indica que carece de la más mínima autonomía respecto a su partido (...) La única esperanza es que Anasagasti sea capaz de plantear en su entrevista con Mayor lo que se deduce de su reflexión por escrito sobre ese fracaso».

El Mundo no editorializa sobre esta cuestión, pero el sencillo ejercicio de poner seguidos los titulares de las distintas informaciones es algo muy parecido a un editorial: «Ibarretxe insiste en condicionar el nuevo foro al respeto a la “voluntad de los vascos”. El PP estima que Egibar se ha impuesto a Ibarretxe. El PSOE intenta forzar el diálogo entre el Gobierno y el PNV. Ekain Ruiz (uno de los terroristas reventados por su propia bomba), hijo predilecto de Hernani. Trias (el portavoz de CiU en el Congreso) cree positivo el foro. IU opina que Ibarretxe “ha vuelto a congelar la fotografía”. Profesores de la UPV (Universidad del País Vasco) pueden dejar Euskadi». El resultado es tremendo.

La Vanguardia titula su información que abre la sección política: «Ibarretxe enfría su idea de marginar a HB», pero no da ningún editorial. Pero ofrece un anticipo informativo interesante: «No francés a una región vasca»: «La presidenta del partido neogaullista francés RPR, Michelle Alliot-Marie, se muestra “muy hostil” a crear un departamento vasco. “Hay un verdadero riesgo de que la creación de un departamento propio (en el País Vasco francés) constituya una fase previa del nacimiento de una eurorregión vasca sobre una base geográfica y étnica. Ello arrimaría el ascua a la sardina de los separatistas de ETA”, asegura Alliot-Marie en una entrevista que publicará mañana Valeurs Actuelles. Según la presidenta del RPR y diputada por los Pirineos Atlánticos, la banda terrorista nunca ha tenido la intención de poner fin a la violencia, “a menos de obtener lo que reclama, que es la independencia total del País Vasco español que incluye el País Vasco francés”».

PNV, EH y Eta
José María CARRASCAL La Razón 25 Agosto 2000  

Vamos a contar verdades, en vez de seguir mintiendo. En la crisis vasca, lo único cierto es que en Ibareche manda la dirección del PNV (Arzallus, Eguibar). Que en el PNV manda EH. Y que en EH manda Eta. Total, que quien manda hoy en el País Vasco es Eta. No sólo en la calle, a través de la kale borroka, sino también en su gobierno, a través del Pacto de Lizarra, que está tan muerto como aquéllos del Tenorio, que gozaban de tan buena salud. La prueba definitiva acaba de dárnosla el propio lendakari, que ha tenido que comerse sin rechistar sus palabras a la menor indicación de la dirección de su partido, presa a su vez de los pactos con los radicales. Y mientras estos pactos no se deshagan, mientras Eta tenga el poder de veto sobre el gobierno vasco, todo intento de hallar una salida negociada a aquel conflicto está condenado al fracaso. Pues Eta, como se ha demostrado mil veces, no quiere negociar. Si quisiera negociar ha tenido ocasiones de sobra para hacerlo. Pero no quiere por una razón muy simple: porque negociando no conseguiría nunca su objetivo, la independencia. Un objetivo que sólo puede obtener por la violencia. Así que sigue asesinando. Es tan simple que lo vería un niño, pero que, como en el cuento del rey desnudo, nadie quiere ver. Tal vez porque la realidad es demasiado desagradable. La realidad del conflicto vasco, lo que nadie quiere ver, es la extraña relación entre el PNV y Eta. He dicho PNV y Eta, no EH y Eta. Lo que hay entre EH y Eta lo sabemos todos y ellos mismos no lo han negado: EH es el brazo político de Eta, su altavoz publicitario. Unos matan, otros lo explican, y unos terceros lo lamentan, el PNV. Tres funciones distintas y un solo dios verdadero, el nacionalismo.

    Viene considerándose al PNV como el representante del nacionalismo pacífico, democrático, y a Eta, como el del antidemocrático y violento. ¿Es exacto? Aparentemente, si. Pero vamos a analizar la cuestión más a fondo. ¿Cuál es la diferencia fundamental entre la democracia y el totalitarismo? Pues que la democracia pone los derechos humanos, comenzando por el derecho a la vida, por encima de todos los demás, mientras el totalitarismo considera sus fines tan importantes o más que tales derechos. Apliquemos tal criterio a lo que está ocurriendo en el País Vasco. Y nos encontraremos con que el PNV equipara algo tan gaseoso como «el ámbito vasco de decisión» a los derechos humanos, al derecho a la vida. No los supedita a aquél, como hacen los que matan, pero lo equiparan. ¿Y es eso democrático? Pues, sintiéndolo mucho, señores del PNV, no, no lo es. Quien pone a la misma altura la vida de una persona y ciertos objetivos políticos ni es ni será nunca demócrata. Este es el verdadero drama vasco: la incapacidad de su nacionalismo, moderado o violento, de conseguir sus objetivos pacíficamente. Lo que le pone en manos de los asesinos. Mientras no se vea esto, mientras no se parta de que, hoy por hoy, el PNV es un partido hipotecado voluntariamente por los totalitarios, lo único que se moverá en el País Vasco serán los coches fúnebres.


El PNV quema sus naves
Lorenzo Contreras La Estrella 25 Agosto 2000

Como dije en mi crónica anterior, la incógnita que planeaba cobre la oferta inicial de diálogo sin EH, formulada por Ibarreche, consistía en saber el tiempo que el lehendakari tardaría en desdecirse. Veinticuatro horas, sólo veinticuatro horas después, ya estaba restablecida la ortodoxia peneuvista sobre el  programa de paz. Nada de prescindir de los abertzales proetarras. Por el contrario, según el correctivo impuesto por Joseba Eguíbar, inclusión del principio soberanista en la agenda de cualquier diálogo como premisa para su celebración. Por principio soberanista hay que entender la aceptación ajena del "ámbito vasco de decisión", es decir, nada de Constitución, nada de Estatuto de Autonomía, nada que pueda vincular Euskadi con las reglas político-jurídicas que fundamentaron la transición a partir de 1977.

Sólo desde la más completa ingenuidad podía esperarse que funcionara la lógica respecto a las actitudes adaptadas por los llamados "michelines". ¿Que dirían, ante ese frenazo de sus movimientos, los "críticos" nacionalistas, empezando por Guevara y terminando por Anasagasti? ¿Qué reacción tendría Ibarreche cuando viera que su plan de diálogo, fundado en la exclusión de los defensores o justificadores de la violencia, era saboteado por Joseba Eguíbar?

Sencillamente, nada. Disciplina total, si por disciplina se entiende capitulación de la dignidad, silencio humillante, aceptación del correctivo lanzado por Eguíbar por vía consulta con Arzallus. Ibarreche juró y perjuró que él jamás ha intentado ni pensado excluir a nadie, ni siquiera a los proetarras de Arnaldo Otegui, de cualquier foro de discusión que se crease.

Salvo algún milagro, lo que sobresale de toda esta balumba de dimes, diretes, contradicciones e incoherencias es que el PNV ha quemado sus naves y carece de capacidad de retroceso hacia posiciones de realismo y cordura. El problema número uno de España no perderá su privilegiada posición de cuestión principal. Ya puede ETA realizar la mayor barbaridad de la historia. Es igual. Se ha impuesto la terrible costumbre de convivir con el crimen casi cotidiano. No hay ministro de Interior, de Defensa, de Presidencia o vicepresidente que no haya encallecido su sensibilidad con el espectáculo de los funerales habituales, el dolor y las lágrimas de hijos, viudas, padres, amigos. La expectativa no es de paz, sino de enfrentamiento entre quienes matan por un ideal independentista irrealizable y quienes se encargan en el Gobierno de que esa inviabilidad sea un hecho garantizado.

Las dos partes enfrentadas están atrincheradas en la misma consigna: resistir. Sólo la sociedad española y vasca pueden con un voto imponer paulatinamente las verdaderas soluciones: un descalabro electoral del PNV y un arrinconamiento de las fuerzas políticas que respaldan a ETA, reduciendo su presencia hasta hacerla insoportable, tal vez fuesen capaces de proyectar luz dentro del túnel e indicar la proximidad de su fin. Con la sociedad en contra, con un voto hostil demostrado, la paz podría aspirar a encontrar su turno.

Las grandes esperanzas, basadas en la ayuda extranjera al Gobierno español, se van diluyendo. Los etarras siguen robando dinamita en Francia y los etarras continúan beneficiándose de su leyenda de pueblo oprimido en países como Bélgica y Portugal, sólo por poner dos ejemplos.

ETA cuenta, pues, con reservas estratégicas. La gran traición que el PNV ha perpetrado contra la democracia española es de largo aliento. El espectáculo de la kale borroka erosiona la capacidad de aguante de la sociedad vasca, pero la hace cada día más en el sentido de desmoralizarla y no de invitarla a combatir con sus armas cívicas: voto, denuncia, vacío. La banda ya se ha acostumbrado a las manifestaciones adversas y a las manos pintadas de blanco.

La estupidez
Por Aureliano Ibarra Libertad Digital 25 Agosto 2000

Dice André Glucksman que la estupidez está generalizada en la clase política. La del País Vasco no es la excepción que confirma la regla. Es, con algunas excepciones, una clase política mediocre magnificada por los asesinatos. Es la coreografía de tragedia lo que hace que demos vuelta a lo que es casi la eterna lucha entre la sociedad abierta y el totalitarismo. No la inexistente brillantez de los políticos, algunos especialmente responsables de la permanencia del conflicto, porque viven de él. Arzalluz no pasa de ser un confuso manipulador sin exquisitices.

El lector puede leer las noticias de hoy, con declaraciones de Juan José Ibarretxe, Nicolás Redondo Terreros y Carlos Iturgaiz, y compararlas con las de hace un mes, para ver que todo ha vuelto a la normalidad, o sea a la anormalidad. Ibarretxe es uno de los políticos más insustanciales y de menor fuste que acampan en el solar patrio y pretender considerarlo autónomo de Xabier Arzalluz es sencillamente una estupidez, que en las últimas semanas se ha generalizado. Nicolás Redondo Terreros tiene una desaforada vocación de compañero de viaje del PNV, digna de mejor causa y llamada a ser frustrante o cuanto menos estéril. Carlos Iturgaiz ha sido de los pocos que en estas semanas ha conservado la dignidad, mal acompañado por un Gobierno de la nación que ha cometido estupideces de análisis como la referida de considerar a Ibarretxe un hombre de estado o una figura relevante.

De nuevo han corrido ríos de tinta para analizar nuevos escenarios y se han exhibido las frecuentes manipulaciones semánticas que adoban de estupidez el debate, y con las que se trata de confundir los deseos con la realidad y manipular a conciencia las buenas intenciones. Lo que le ha salvado tradicionalmente al PNV ha sido, además del amedrantamiento mafioso de los matones nacionalistas (hay pueblos sin representación constitucionalista porque no pueden presentarse listas electorales, salvo como kamikazes), la estupidez y las monsergas de muchos constitucionalistas. La unidad de los demócratas no pasa por la estupidez, como ha vuelto a pretenderse por enésima vez. Es el nacionalismo lo que está en crisis y en el inmovilismo.

Chevenement, Eta y Córcega
Editorial La Razón 25 Agosto 2000

El futuro político del ministro del Interior francés, Jean Pierre Chevenement, está en el alero, y con él la estabilidad en el Gabinete Jospin. La razón: una vez más, el nacionalismo desintegrador, que ha llegado a la muy centralista Francia como hace años se introdujo lenta, pero implacablemente, en el corazón del nuevo diseño del Estado en España.
    Chevenement está, probablemente, entre los franceses que mejor han analizado el ejemplo español en el País Vasco para alertar de lo que podría suceder en Francia respecto a Córcega. De ahí que se haya opuesto hasta el borde de la dimisión, que nadie descarta, a las concesiones de Jospin a la autonomía corsa. El caballo de batalla es la cesión de la capacidad legislativa, en lugar de la puramente administrativa. Para Chevenement, otorgar mayor autonomía a la isla, para que la gestionen los nacionalistas corsos (que tienen detrás de sus reclamaciones a grupos terroristas) no sólo no acallaría las reivindicaciones independentistas, sino que sería la vía de agua hacia la independencia y hacia la ruptura del consenso constitucional de l República.

    Jospin, al parecer, no detecta el peligro. Debería aprender del caso vasco, que ayer citó el propio Chevenement para alertar de su peligro y para prometer, lo que es muy de agradecer, el total apoyo de Francia a España. Para nosotros, la salida del ministro de Interior galo podría considerarse una mala noticia. Él ya sabe muy bien lo que es el terrorismo independentista insaciable.
TERRORISMO DE MEDIA INTENSIDAD
Editorial El Mundo 25 Agosto 2000

Ya tenemos una nueva y siniestra moda: la del terrorismo de media intensidad.

No encaja con el modelo típico del activismo etarra -no causa víctimas mortales, no implica descomunales destrozos-, pero tampoco es el fruto de las andanzas de un grupo juvenil de alborotadores puestos en marcha en una noche de festejos patronales. Son atentados muy bien planificados que apuntan contra intereses de importantes empresas vascas, sobre todo del ramo del transporte, tanto de pasajeros como de mercancías.

Roza lo evidente que los atentados criminales que se han sucedido en las últimas horas responden a un plan: sólo así se explica que se hayan visto afectados objetivos similares en el plazo de escasas horas y en puntos muy alejados entre sí. Pero, a su vez, llama la atención que las cargas de explosivo utilizadas sean de potencia comparativamente escasa.

Tal parece que ETA ha puesto en funciones una especie de comandos de aprendices dedicados a sembrar el terror entre los empresarios vascos que se muestran renuentes a aceptar la extorsión del llamado -del mal llamado- «impuesto revolucionario». Individuos que no se dedican a la kale borroka -a las acciones más o menos improvisadas- , pero que tampoco integran todavía comandos estables y profesionalizados.

La variedad que está cobrando el activismo etarra, que compromete un complejo entramado de actividades -unas aparentemente pacíficas, otras violentas a escalas diversas; unas clandestinas, otras formalmente legales-, exige también de los medios judiciales y policiales del Estado una especialización creciente. Tanto punitiva como preventiva. En concreto: habría que proteger al empresariado vasco de la fiebre recaudadora compulsiva de estos desalmados. Sean de alta, de media o de baja intensidad.

El terrorismo en Europa
Carlos SEMPRÚN MAURA La Razón  25 Agosto 2000

Por toda una serie de una serie de motivos, algunos que desconozco, pero no soy el único, estos últimos meses, una serie de atentados terroristas sacude Europa. Si no sé por qué, ni quién ha puesto bombas en Dusseldorf o Riga, la reciente explosión en Moscú, en cambio, parece tener relación son el integrismo islámico, siempre activo y en el mundo entero, prácticamente, y, en este caso con la guerra de Chechenia. 

Asimismo, se conocen los motivos ya añejos del terrorismo en Grecia, Córcega, otros países, como de todos los conflictos sangrientos que acompañan la explosión de ex Yugoslavia, y el papel del dictador Milosevic. Y, claro, los crímenes de Eta en España. Hace veinte, e incluso menos años, pese a particularismos evidentes, el terrorismo en Europa se situaba en el marco de la «guerra fría», y casi todos los grupos estaban ayudados por los servicios secretos comunistas y, al mismo tiempo, en muchos casos, por los árabes: Libia, Siria, extremistas palestinos, etc. En este sentido se puede notar que casi todos los terroristas europeos han pasado por campos de entrenamiento comunistas. 

Pero, hoy en día, las cosas han cambiado, debido a la implosión de la URSS y a la consiguiente liberación de Europa del Este. Han cambiado hasta cierto punto, porque si las organizaciones estatales que ayudaban o fomentaban el terrorismo han desaparecido, o se han transformado, todo el sector de intermediarios, aventureros, traficantes de armas, ex agentes que se han «privatizado», etc, sigue en pie. Esto se ve más claramente en Alemania, que en otros países. La ritual campaña demagógica sobre un supuesto «renacimiento del nazismo» tiene objetivos políticos claros: agitar una inexistente amenaza nazi, para unir a la izquierda, incluyendo a los comunistas, y derrotar así a la derecha, siempre acusada de simpatías y complicidad con un nazismo inexistente. 

Esta maniobra resulta rentable, porque en Alemania, el país menos nazi del mundo, todo lo que recuerdo, por nimio que sea su siniestro pasado, crea indignación, y, en Francia, por tratarse de Alemania, precisamente, y en otros, países, para seguir la corriente, por pereza intelectual. Hace ya varios años, cuando hubo una racha de criminales incendios de hogares turcos, en Alemania, el mundo entero lanzó alaridos de alerta contra el «renacimiento del nazismo», y luego se demostró que eran comunistas kurdos del PKK y gamberros manipulados por ex agentes de la Stasi, quienes habían cometido esos, y otros, crímenes racistas. 

Claro que existen grupitos de extrema derecha que se dicen nostálgicos del III Reich. No constituyen un peligro real, y sería un error prohibirles, aunque sólo fuera porque la clandestinidad empuja a veces al terrorismo. Trescientas personas que se manifiestan en la calle se disuelven rápidamente, trescientos ilegales furiosos pueden poner bombas. Toda la prensa habla estos días del caso Horst Mahler, como si fuera extraordinario, cuando sólo es sintomático. Este abogado, de estudiante fue de extrema derecha, luego comunista con la RAF, lo que le valió diez años de cárcel, y ahora anuncia a bombo y platillo su adhesión al anoréxico partido NPD, de extrema derecha. Esto tiene su lógica, aunque no se refleje en los despachos de agencias: siempre fue, fueron, antisemitas, y sus enemigos, ayer y hoy, los USA, gobernados por judíos, según él, y su vanguardia Israel, y de paso, claro, todos los judíos del mundo. Esta pista rojiparda no será la única, pero es la más evidente, y si un fuerte caso de cultivo racista existe en ex RDA, infinitamente más que en el resto del país (¿por qué será?), y aunque se haya disuelto la Stasi, sus agentes siguen libres, y sus fondos secretos, sus depósitos de armas y explosivos, y sobre todo su odio a la democracia «burguesa», siempre en actividad. 

Tampoco resulta tan complicado ir de Berlín a Dusseldorf, pongamos. Eta formó parte de lo que se calificó «Internacional terrorista», con reuniones conjuntas con las Brigadas Rojas, la RAF, el FLNC corso, y terroristas latinoamericanos, en Cuba, pero también en otros países. Además de su leyenda de organización antifranquista -ellos mismos dicen que están contra Madrid, con o sin Franco- y su desprecio por la democracia, leyenda que aún perdura en Europa y les procura simpatías, pocas veces se ha comentado por qué Francia fue su retaguardia y su base de operaciones, hasta hace muy poco. 

A principios de los años sesenta, en los trágicos momentos del fin de la guerra de Argelia, apareció la OAS, organización terrorista que quiso impedir la independencia de Argelia, y matar a de Gaulle, considerándole traidor. España, entonces, se convirtió en refugio y base de operaciones de la OAS, y los servicios secretos galos, como respuesta, ayudaron a Eta, y montaron el ridículo y siniestro golpe armado en el Valle de Arán, dirigido por «El Campesino». Desde entonces, y pese a los cambios de gobierno, se siguió protegiendo a Eta, en Francia. Yo estuve varias veces en Bayona, la última vez pocos meses antes de la muerte de Franco, y soy testigo de que ciertos barrios y la famosa calle Pannecau, eran feudos indiscutibles y abiertos de Eta. Cuando llegaron al poder, Mitterrand, y luego González, decidieron cambiar las cosas. 

El remedio fue peor que la enfermedad y lleva un nombre: los GAL. Eta, hoy, goza de muchos menos apoyos en Francia, en todo caso oficiales, pero algún apoyo tiene en la población vasco-francesa, en cambio nada nos permite afirmar que no mantenga contactos con lo que queda de la Internacional terrorista. Y queda bastante. Por cierto ¿cuántas armas y explosivos van a poder comprar con el «impuesto revolucionario» que van a cobrar para que el Festival de cine de San Sebastián se celebre con su glamour habitual? Está visto que la oleada de crímenes continúa, y los resultados de la lucha antiterrorista, por ahora, no se ven. Con su reciente costumbre de domingos sangrientos, otra pareja de la Guardia Civil ha sido asesinada el pasado día 20, por una bomba lapa en su coche patrulla. Uniéndose al pésame y a la indignación de tantos, confieso mi absoluta sorpresa: ¿cómo es posible que guardias civiles suban a sus coches sin verificarlos minuciosamente antes? Y además un coche aparcado frente al cuartel, o sea fuera. Ya que tardan tanto en detener a culpables de los últimos actos de terrorismo, ¿no podrían, al menos, proteger más eficazmente a los suyos?

Javier Reverte: «El nacionalismo es un atraso; el racismo, una aberración»
EL ESCORIAL. Rosa Valdelomar ABC  25 Agosto 2000

Aunque el viaje no es una ciencia exacta, Javier Reverte hizo ayer un alto en su deambular para desvelar las fórmulas desde las que resuelve las incógnitas de los países que va visitando. Todo es cuestión de ángulos y es el viaje paralelo que emprende la conciencia el que despeja al final «los dos fantasmas con los que se enfrenta el hombre: el nacionalismo (un atraso) y el racismo (una aberración)». 

Javier Reverte recordó ayer en uno de los Cursos de Verano que la Universidad Complutense celebra en El Escorial —«Periodismo, literatura, viaje y aventura», que dirige Antonio Pérez Henares— su largo periplo de dos años por diversas editoriales españolas con el manuscrito de «El sueño africano» en la mano, que nadie se atrevía a publicar «porque los libros de viaje no se vendían». «Ahora -comenta el autor- este tipo de literatura, que algunos consideraban un subgénero, está viviendo un “boom” con más de treinta colecciones distintas».

UN VIAJE EMPIEZA EN LA LIBRERÍA
Para el periodista, el motivo principal es que los españoles viajan cada vez más y que la gente puede palpar con estos libros el mundo a través de todos sus sentidos, en contraposición con la información cada vez más fría y deshumanizada que ofrecen los medios de comunicación, en los que los redactores, debido a las nuevas tecnologías, están dejando de salir a la calle».

Además, Reverte cree firmemente que todo viaje empieza en una librería, descubriendo una obra que te abre las puertas de un nuevo mundo que luego personalmente quieres conocer. Por eso, recela de las guías de viaje, «que te encasillan y se quedan enseguida anticuadas», y confía en los grandes libros de viajes de siempre que escribieron Conrad, Greene, Gide, Miller... «Son libros que nunca pasan porque los autores han sabido llegar a la esencia de las cosas, han penetrado en el alma de los países y ésta no cambia nunca», afirma.

El autor de «Vagabundo en África» reconoce que primero empezó a viajar «para ver monumentos, luego paisajes y ahora lo hago para conocer a las personas». Personas muy diferentes que al final tienen una identidad única: «En mis viajes he descubierto que las ideas sólo tienen un valor relativo y que el hombre sólo es uno. No nos diferenciamos por el color de la piel, la religión o las ideas sino por si somos buenos o malos, listos o tontos. La diferencia está en la cabeza y en el corazón, no en el color o la sangre».

«Viajar —continúa Reverte— ayuda a cambiar la conciencia, a luchar contra los dos grandes fantasmas que amenazan al hombre: el nacionalismo, que es un atraso, y el racismo, que es una aberración. Baroja decía que el nacionalismo se quita viajando y Huxley, que viajando se te caen los principios como si fueran gafas, sólo que luego es mucho más difícil volver a ponértelos».

TURISTAS Y VIAJEROS>
Reverte no cree que exista una diferencia entre turistas y viajeros, «porque lo importante es moverse, conocer cosas, suspender el tiempo que se acelera inevitablemente con la rutina», aunque tiene una serie de consejos que ofrecer al viajero literario: no comprar el billete de vuelta antes de la partida ni ajustarse a un plan preconcebido, llevar poco equipaje, ir siempre solo, coger siempre el tren, el barco o el autobús, huir de los hoteles caros y las residencias de lujo y abrirse a la gente. El viajero tampoco debe olvidar un cuaderno de notas que le ayude a reconstruir su periplo cuando decida escribirlo. Y su fórmula para que el libro salga bien no es complicada: «Leer, trabajar, corregir y estar sentado muchas horas. Los mejores libros se hacen con el trasero».

ETA intimida a empresas guipuzcoanas con una nueva ola de atentados
ABC  25 Agosto 2000

La Ertzaintza cree que detrás de los seis artefactos colocados en la madrugada de ayer en San Sebastián, Irún y Lazcano, de los que hicieron explosión cuatro y otros dos fueron desactivados por los especialistas, hay un intento de ETA o su entorno de intimidar a los empresarios para que paguen el «impuesto revolucionario». 

A esta hipótesis se llega por el hecho de que todos los atentados han ido dirigidos contra intereses de pequeñas y medianas empresas. Las últimas campañas de exigencia del denominado «impuesto revolucionario» también se han extendido a este tipo de industrias e incluso a comerciantes. Esta nueva cadena de atentados se registra cuando aún está reciente el asesinato del presidente de la patronal guipuzcoana ADEGUI, José María Korta, o la bomba lapa colocada en la furgoneta de un hostelero de Beasain. A ello se añaden los dos coches bomba hechos explosionar por ETA en Guecho y el último atentado de la banda en Madrid junto al domicilio de un empresario al que había exigido dinero.

El primer ataque se registró a las tres de la madrugada en la empresa de construcción Terrain, situada en el barrio de Bidebieta, a las afueras de San Sebastián. La deflagración provocó daños en las instalaciones, así como en varias oficinas. El responsable de esta empresa José Manuel Gurruchaga, comentó ayer que no habían recibido amenazas.

Diez minutos antes, un vecino llamó a la Asociación de Ayuda en Carretera de Guipúzcoa (DYA) para advertir de la existencia de un paquete sospechoso junto a una oficina de Seguros Bilbao, en el barrio donostiarra de Gros. La Ertzaintza llegó a tiempo para localizar una mochila, de tal forma que los especialistas colocaron un cebo para comprobar si existía o no explosivo, registrándose una explosión a las cuatro de la mañana que provocó daños materiales.

CERCA DE UNA GASOLINERA
En este contexto, a las tres y media de la madrugada explosionaron otros dos artefactos colocados entre la cabina y el semirremolque de dos camiones de la empresa de transportes Olloquiegui, estacionados en el término municipal de Irún, próximo a una gasolinera. La explosión, además de causar daños a los dos vehículos, alcanzó a una patrulla de la Guardia Civil que casualmente circulaba por el lugar en el momento de la deflagración. En un polígono industrial de esta localidad fue atacado por el mismo procedimiento otro camión de la empresa Decoaxa.

Representantes de la empresa Olloquiegui, que tiene su sede social en la localidad navarra de Burlada, pero delegaciones en varias provincias españolas, dijeron que el ataque les había cogido por sorpresa.

Finalmente, a las nueve y media de la mañana de ayer, empleados de la empresa Pingon, cooperativa dedicada a la construcción de maquinaria, situada en la localidad de Lazcano, alertaron a la Ertzaintza de la presencia de un objeto sospechoso, por lo que los especialistas realizaron una explosión controlada.

La mayoría de los artefactos tenían una composición de aproximadamente kilo y medio de explosivo. La Ertzaintza investigaba ayer si ha sido obra de algún «comando legal» de ETA, ya que en alguno de los ataques se podría haber utilizado dinamita robada en Bretaña, o de grupos «Y» que en ocasiones también han empleado explosivos.

En relación a los atentados de ayer la Asociación Empresarial del Transporte de Mercancías por Carretera de Guipúzcoa (GUITRANS) reclamó ayer «una mayor protección policial para un sector tan vulnerable a los sabotajes», al tiempo que expresaba su condena más «energética» por estos hechos en los que «se ha puesto en peligro la vida de los conductores que podían estar dormidos en ese momento en el interior de los camiones afectados o en los que estaban aparcados al lado».

También denunció que los artefactos que explosionaron junto a los dos camiones de la empresa Olloquiegui podrían haber perjudicado a «la seguridad vial», dada la proximidad de una gasolinera.

La Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (FENADISMER) expresó su apoyo a la empresas atacadas.

El alcalde de Bilbao izará hoy la bandera española, pero abogará por no alzar ninguna
Amplio dispositivo de la Ertzaintza para evitar incidentes en el día grande de las fiestas
Bilbao EL PAÍS 25 Agosto 2000

La bandera de España volverá a ondear esta mañana, el día grande de las fiestas de Bilbao, en un mástil del Ayuntamiento de la capital vizcaína junto a la ikurriña y las enseñas de la propia ciudad, de Vizcaya y de la Unión Europea. El alcalde, Iñaki Azkuna (PNV), aseguró ayer que su "deber" es "cumplir la legalidad vigente", pero instó a todos los grupos municipales a buscar "un amplio consenso" de forma que el año próximo no ondee ninguna enseña. EA, socio del PNV en el consistorio, ha formulado ya esa petición al regidor mientras que EH le exige que no ponga la bandera española.

Un "considerable" dispositivo de seguridad de la Ertzaintza, cercano al centenar de agentes, incluyendo efectivos de la Brigada Móvil (antidisturbios), según fuentes policiales, protegerá esta mañana, como en ocasiones anteriores, las cinco banderas. En los últimos años, las enseñas han ondeado en los mástiles del Ayuntamiento casi dos horas hasta ser arriadas, lo que previsiblemente se repetirá hoy.

Aunque desde 1996 no se han registrado los incidentes entre los manifestantes radicales y los agentes de la Ertzaintza que dieron lugar a lo que se llegó a llamar la guerra de las banderas, EH se ha enfrentado a Iñaki Azkuna, el alcalde de Bilbao, tanto en 1999 como en las fiestas actuales por su decisión de cumplir la ley y colocar en la casa consistorial la bandera de España junto a la ikurriña y las demás enseñas.

"Un símbolo de imposición"
Los ediles de la marca electoral de Herri Batasuna pidieron esta semana a Azkuna que renuncie a izar la bandera rojigualda por ser "un símbolo de imposición, de dolor y de sufrimiento para decenas de miles de bilbaínos", en palabras de su portavoz, Lander Etxebarria. Este edil agregó que la actitud de Azkuna, "un alcalde que se dice nacionalista, no es nada positiva ni contribuye en nada a zanjar los conflictos ocurridos en los últimos años".

Una petición similar hizo ayer mismo el presidente de EA de Vizcaya, Juan Carlos Goienetxea, quien abogó por que no se izase ninguna de las banderas.

Goienetxea, cuyo partido es miembro del equipo de gobierno bilbaíno, manifestó en un comunicado que no comparte la postura de Azkuna y añadió: "Aunque EA hubiese preferido que solamente se izasen la ikurriña y la bandera de Bilbao, las fiestas deben desarrollarse en un ambiente de concordia entre todos, intentando no crear situaciones de conflicto, por lo que es más lógico que ninguna bandera ondee".

Desde el otro lado del abanico político, el PP ha apoyado de forma rotunda la decisión de Azkuna.

La situación es este año más tensa que en 1999, cuando ETA mantenía su alto el fuego y no hubo incidentes, aunque sí hubo serias fricciones entre EH y el PNV. Esta semana se han hecho pintadas en diversas calles de Bilbao con inscripciones como "Azkuna tú decides" y "Azkuna tú sabrás" en relación a la izada de las banderas.

Así las cosas, el alcalde bilbaíno aseguró ayer que izará las enseñas porque quiere "respetar la sensibilidad de todos los pensamientos y de todo lo que han votado los bilbaínos a través de los partidos políticos", informa Loreto Setién.

Pero, a renglón seguido, propuso a "todos los grupos políticos municipales buscar un amplio consenso para el año que viene no poner nada".

El regidor precisó que ese acuerdo debe ser evidente: "No puede haber un 14 contra 15 o un 15 contra 14 [la corporación bilbaína suma 29 ediles]. Tiene que haber una mayoría [por parte] de los grupos representativos del sentir general de la villa para tomar una decisión de ese calibre".

De Palacio: «La situación vasca recuerda la Alemania nazi»
MADRID. ABC 25 Agosto 2000

La vicepresidenta de la Comisión Europea y responsable de Transportes, Loyola de Palacio, comparó ayer la situación de violencia que se vive en el País Vasco con la de la «Alemania de los años 30». En declaraciones a la Cadena Cope, de Palacio consideró que «en vez de la raza aria, aquí \ lo que se quiere imponer es el pensamiento nacionalista», y subrayó la necesidad de que «la gente sensata», que es «la mayoría» del País Vasco, «reaccione frente a eso, porque es un monstruo muy complicado».

La que fuera primera ministra de Agricultura del Ejecutivo de Aznar en la pasada legislatura tachó de «bastante lamentable» la actitud de los nacionalistas vascos moderados por mantener «estrategias de colaboración» y no dejar clara su posición del lado de los derechos humanos.

Cataluña teme que las rebajas de los «hiper» acaben con los textos en catalán
Los editores prevén el cierre de más de 2.000 pequeños comercios
La liberalización de los precios de los libros de texto ha alertado a todos los editores y libreros españoles, pero los de Cataluña están especialmente sensibilizados con el asunto, ya que los manuales en catalán son de los menos vendidos. El presidente del Gremio de Editores de Cataluña, Jordi Úbeda, aseguró ayer que las rebajas de las grandes superficies pueden provocar el cierre del 30 por ciento de los puntos de venta de libros.S. Doménech - Barcelona .- La Razón 25 Agosto 2000

Varios sectores del mundo cultural catalán se mostraron ayer preocupados por la aplicación del las medidas liberalizadoras en los libros de texto. Según estos sectores, la liberalización del precio de los libros escolares puede llevar al cierre de más de 2.000 comercios pequeños y medias, donde principalmente se venden los libros editados en catalán. Si estas tiendas cierran no habrá establecimientos en los que se puedan encontrar textos en catalán y este hecho provocaría una gran crisis.
    El consejero de Cultura de la Generalitat, Jordi Vilajoana, anunció ayer que su gobierno ha creado una mesa de negociación con libreros y editores para tomar medidas ante la liberalización de los libros de texto que se venden en las grandes superficies con descuentos de hasta el 25 por ciento de su precio habitual.
    El consejero de Cultura se mostró «muy preocupado» por la situación a la que se puede llegar si las grandes cadenas aplican descuentos desproporcionados y los pequeños comercios no pueden entrar en la competencia, con lo que a largo plazo acabarían desapareciendo. «Sería una pérdida importante para la cultura», apuntó ayer Vilajoana desde la Universidad Catalana de Verano de Prada de Conflent, y añadió que sobre todo afectaría a la difusión de los libros menos vendidos, como es el caso de la literatura catalana.

    En la misma línea crítica estuvieron las declaraciones del presidente del Gremio de Editores de Cataluña, Jordi Úbeda, quien matizó más en el número de comercios que pueden cerrar. «El 30 por ciento de los puntos de venta de libros podrían desaparecer», de manera que las pérdidas para el sector serían de «miles de millones».
    Para reforzar esta tesis el presidente del Gremio de Editores de Cataluña apuntó que el año pasado, con la aplicación de un descuento del 12 por ciento, ya «desaparecieron unos 2.000 puntos de venta» aunque no todos eran librerías. Además, Jordi Úbeda es de la opinión que no sólo los libros en catalán se verán perjudicados por el cierre de los pequeños establecimientos sino que también las obras más especializadas, como los libros de Historia o los ensayos, estarán en crisis de manera directa.

    Por su parte, desde el PSOE la secretaria de Educación, Carme Chacón, apuntó como posible medida para paliar las pérdidas del pequeño comercio que el Estado realice una compensación a los libreros «para evitar que las pequeñas librerías no se vean perjudicadas». Carme Chacón se mostró partidaria del abaratamiento de los precios y afirmó que es partidaria de llegar a la gratuidad de los libros de texto.
    Por su parte, el presidente de la Asociación de Editores de Libros de Enseñanza, Mauricio Santos, aseguró que los descuentos suponen una estrategia de «venta a pérdidas para machacar a la competencia».

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