AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 31  Agosto   2000
#Preguntas sin respuestas
Joseba ARREGUI .- La Razón 31 Agosto 2000

#ETA no. Vascones nodriza tampoco
Rafael Martínez Sierra ABC  31 Agosto 2000

#No te dejes ganar por la mano, José María Aznar
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 31 Agosto 2000

#Acribillado
Ramón PI ABC  31 Agosto 2000

#SECUELAS DEL ULTIMO ASESINATO
Impresiones El Mundo   31 Agosto 2000

#Alta tensión ciudadana
Editorial La Razón  31 Agosto 2000

#Un lendakari con fisuras
Manuel MARTÍN FERRAND  ABC 31 Agosto 2000

#Absentismo moral
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 31 Agosto 2000

#Ibarretxe, lobito misericordioso
LUIS ANTONIO DE VILLENA El Mundo  31 Agosto 2000

#Funeral
ERASMO El Mundo 31 Agosto 2000

#¿Cuál es el rumbo?
Manuel Martín Ferrand La Estrella  31 Agosto 2000

#La violencia como método
Editorial ABC 31 Agosto 2000

#Amenaza nacionalista en Francia
Editorial La Razón  31 Agosto 2000

#Palabras con paños calientes
Enrique de Diego Libertad Digital 31 Agosto 2000

#La mano que mece la cuna
José A. SENTíS La Razón 31 Agosto 2000

#Unidad y sensibilidad
Editorial El Correo 31 Agosto 2000

#Faltan palabras
Lorenzo CONTRERAS La Razón  31 Agosto 2000

#Miedo en HB
Juan BRAVO La Razón  31 Agosto 2000

#Jospin decide, Chevènement sale
Por Darío VALCÁRCEL ABC  31 Agosto 2000

#También en Córcega
José Luis Balbín La Estrella  31 Agosto 2000

#El mérito de la coherencia
Editorial El Correo  31 Agosto 2000

#Un centenar de jóvenes radicales están dispuestos a ingresar en ETA
MADRID. Ep ABC  31 Agosto 2000

#Gobierno y PSOE pactan los "principios básicos" para recuperar la unidad de los demócratas
AGENCIAS, Madrid EL PAÍS DIGITAL 31 Agosto 2000

#Dimite el vicepresidente de la Asamblea de Municipios Vascos por razones "morales"
EFE Libertad Digital 31 Agosto 2000

#El edil de PP en Zumarraga cree «imposible» cubrir el puesto que ocupaba Indiano
SAN SEBASTIÁN EL CORREO  31 Agosto 2000

#Un profesor de la UPV afirma que existen presiones «específicas y concretas»
EFE MADRID  EL CORREO  31 Agosto 2000

#«El nacionalismo debe ir a la oposición»
MARTA SUÁREZ. ColpisaMADRID La Voz   31 Agosto 2000

#La vuelta del nazismo
IGNACIO SOTELO El País   31 Agosto 2000

#Contundencia antinazi
Editorial El País   31 Agosto 2000

#Una página neonazi en la Red publica una lista negra de locales gallegos nacionalistas
A. DAS CAIASA CORUÑA La Voz   31 Agosto 2000

Preguntas sin respuestas
El parlamentario del PNV, Joseba Arregui, publicó ayer en el periódico «El Correo» el artículo titulado «Preguntas sin respuestas» que por su interés reproducimos a continuación.
Joseba ARREGUI .- La Razón 31 Agosto 2000

Aunque sepamos que cada asesinato, desde el primero hasta el último, es demasiado, aunque estemos convencidos de que ya no tenemos nada más que decir, aunque el cansancio haga mella en nosotros, aunque estemos muy aburridos, desesperados, cansados de tanta barbarie, no callaremos, no dejaremos de volver a repetir que Eta sobra, no dejaremos de gritar que no hay derecho, no dejaremos de seguir afirmando que toda esta sangre derramada no puede florecer jamás en nada de lo que pretendan sus asesinos.Y tampoco dejaremos de plantear cuestiones, de formular preguntas, aunque sepamos que no vamos a obtener ninguna respuesta satisfactoria. Preguntaremos por qué todavía no existe, no se ha restaurado la unidad de todos los demócratas frente a Eta.Volveremos a preguntar una y otra vez por qué nos empeñamos en trazar falsas fronteras, olvidándonos así de la única verdadera que importa: la que separa a quienes respetan la vida, la libertad y el pluralismo, de quienes no respetan ninguna de estas cosas.

    Seguiremos preguntando por qué el nacionalismo democrático no da el paso, imprescindible para cualquier actuación eficaz en la lucha contra el terrorismo, de deslegitimar el planteamiento de los terroristas.La fuerza del terrorismo no radica en el número de armas que tenga, no consiste en el número de militantes con el que pueda contar, no depende de la infraestructura que posea. La fuerza del terrorismo, el aire que necesita para respirar, es la legitimidad social y política que pueda alcanzar para sus fines, para sus propósitos. La batalla fundamental contra el terrorismo es una batalla ética e ideológica. Por eso seguiremos preguntando cuándo llegará el nacionalismo democrático a formular sus planteamientos de forma radicalmente distinta a la del terrorismo. Sabemos que no tiene sentido alguno hablar a Eta de ética, de derechos humanos.

    Sabemos que es un sinsentido en su lógica plantear cuestiones desde la racionalidad de la democracia. Pero es importante, para nuestra propia salud mental democrática, que sigamos formulando la pregunta de para qué sirve toda la actuación de Eta. Eta no nos va a contestar a esa pregunta, y si lo hace será en términos que no tienen ningún lugar en el planteamiento democrático. Seguiremos preguntando qué significa que un pacto, el de Estella, esté invalidado, y la afirmación al mismo tiempo de que sus principios siguen siendo válidos. ¿Qué es un pacto si sus principios no forman parte de él? Si fracasa un pacto, ¿qué es lo que fracasa, si sus principios se mantienen intactos?

    Seguiremos preguntándonos si nos damos cuenta de todo lo que se está pudriendo en nuestra sociedad por culpa de la violencia terrorista, como secuela del terrorismo, en la vida social y política marcada por la cultura del terrorismo y de sus planteamientos: pérdida de legitimidad de las instituciones, muerte de la ilusión y de la esperanza, crispación, ruptura social, vidas rotas, proyectos de vida quebrados, miedo real, obligación de marcharse, silencios impuestos, pérdida de instintos democráticos, perversión del lenguaje...

    Y mientras preguntemos mantendremos viva la esperanza de una sociedad vasca que no se deja comer las entrañas por los terroristas y sus planteamientos, la esperanza de que seremos capaces de declinar Euskadi, nación, construcción nacional, libertad, democracia de una forma radicalmente distinta a la que le han dado los terroristas. Y con esa esperanza seguiremos hablando, y preguntando, y articulando conceptos, y haciendo propuestas en las que pudieran caber principalmente aquellos que han sido excluidos de lo más sagrado que existe: la vida».

ETA no. Vascones nodriza tampoco
Por Rafael Martínez Sierra ABC  31 Agosto 2000

QUE los vascos, gallegos o catalanes quieran la independencia no es nada que a los andaluces les sorprenda, pues como los artistas del «Sacré Coeur» de París, hace tiempo que también se declararon independientes. Aunque entre ellos hay grandes diferencias. Un profesor cordobés anima a sus alumnos a que sin complejos pronuncien el «dialecto» Andaluz que se está perdiendo. Los andaluces de Andalucía siempre han sentido mucha admiración por lo fino que hablan en Madrid. Pronunciación que para darse postín importan a su tierra.

En mis primeras clases en la Facultad de Medicina de la Complutense, los alumnos hacían eco con los finales de mis frases: así si terminaba la oración en «cosas», después se oía un murmullo rítmico: osssá, osssá, ossá. Esto me obligó a ejercicios, parecidos a los de Cicerón con lo del garbanzo bajo la lengua, para la corrección de seseos, de no omisión de consonantes finales y adiestrarme en pronunciaciones madrileñas más complejas: no era lo mismo decir Valladolí (como nosotros ajonjolí), que Valladolid como lo entona Delibes o como ellos mejor lo entienden que es Valladolizzz que se consigue, en pocas sesiones, llevando la lengua a la nariz. Esto es, nosotros procuramos hablar para que se nos entienda, y esa es una de las grandes diferencias con otras nacionalidades, que no tenemos ningún antojo por imponer nuestra jerga. Esa actitud provoca el efecto rebote, despertando interés por él. Yo nunca utilicé, porque no se usa en Jaén donde aprendí a hablar y roncar, la expresión «Mi arma». En Madrid, sin embargo, la utilizaba mi Jefe que era de Ávila: «mi arma, mañana déme la clase».

Dentro de nuestras fronteras andaluzas tampoco nos empestillamos en nuestras expresiones genuinas. Así en una curva que existía al entrar al Padúl de Granada, donde estudiando medicina me estrellé con la vespa de alquiler, los paduleños pusieron un letrero que decía: «ojo que te escoñas». Pero al reincidir los franceses dándose tortas en ella a pesar de la advertencia, la tradujeron al correcto castellano: «curva peligrosa».

Para epatar como Antonio Gala, un avispado español editó un diccionario para Arios que preparaban su visita a Andalucía. El Dr. Hans en Flesburg gustaba leérmelo en el jardín de su casa: «Coño» -leía- palabra muy utilizada que se pronuncia: «cogno» o «conio», tiene múltiples significados pero su más frecuente uso es para dar mayor énfasis a las expresiones de agrado: «¡Coño! Que rico está el jamón», o para dar tintes más dramáticos al luctuoso suceso: «Otro asesinato en Vasconia ¡Co-ñó!».

Emigrantes andaluces decían que lo peor de Alemania era que había muchos extranjeros (alemanes). Y aseguraban que el problema del independentismo era cuestión más de sentimiento que de cosa administrativa, salvo en los lugares donde los invasores imponen sus gestos, gustos, cantos y rezos; que ahí sí que hay que reaccionar con brío, que la dignidad obliga. Por eso hay que comprender a Idígoras cuando dijo que ellos, los batasunos, están en guerra desde siempre. Y dice bien, su curriculum bélico es elocuente. Lucharon: contra la dominación romana; contra la visigoda; contra la franca del ducado de vasconia de los s. VII y IX; contra los «clanes familiares» en luchas intestinas a principios del siglo diez; contra el «pase foral» de las leyes castellanas y después españolas; contra la dictadura del estado español; contra el actual estado español democrático invasor; contra el estado vasco no abertzale traidor; contra el abertzale no colaborador; contra el abertzale colaborador ya aburrido (Pertur, Yoyes); y cuando se miran al espejo arremeten a tiros contra la imagen reflejada de su peor enemigo, el que está aplastando su dignidad y orgullo: La psicosis obsesiva de la manía persecutoria.

Cuando los Andaluces se hicieron independientes pusieron buenas fronteras: por abajo la mar y por arriba Sierra Morena, coloso valladar. Y abrieron el despeñaperros de par en par para que vinieran los que quisieran: ya en patera o, como tarzán, desde la encina al acebuche y del majoleto al retamal. Y que si se traen el txistu o la txalaparta mucho mejor, pues se los «afinaremos» para decires por soleares y tarantas. ¿Quién teme aquí perder su identidad? El inconveniente de esta hospitalidad es que hacen caso omiso del letrero de admisión: «ETA no. Vascones-nodriza tampoco». Habrá que traducirlo al euskara batua para que lo entiendan.

Lo mismo que Arzallus encontró en la biología del dantzari el soporte del transtemporal ritual aurresku, en el genoma humano están las señas de identidad de sus beligerantes y aguerridos ancestros que en su geografía describiera Estrabón. Con el genoma vasco nos llegó intacto el zortziko que cantaban sus antepasados, pero también trajo el estigma de la violencia que si otrora les garantizó la supervivencia, ora la democracia los dejó fuera de contexto y razón.

La evolución lentamente modifica los perfiles de la carga genética y los va adaptando al paso de los siglos. Pero los genes que no evolucionan, en cambio, se transmiten indelebles, como si en ellos se detuviera el tiempo. Y para desarrollarse en plenitud necesitan de un peculiar medio de cultivo. En Euzkadi incubaron, junto a la dotación genética evolucionada y democrática, genes genuinamente violentos. Y ahora, decantado y fortalecido el monstruo, no se puede pretender dialogar con él, pues el idioma que le enseñaron, y sólo entiende, es primitivo y testicular: el asesinato para cumplir con el ancestral delirio de ser garantes de la pureza étnica.

Tal hipótesis encuentra espeluznante confirmación con los políticos que alientan las acciones criminales: «Estamos de acuerdo con los objetivos de ETA, discrepamos con los métodos que utiliza». Y ahí está la perversidad, la terrible falacia, los nutrientes para el caldo de cultivo criminal. Pues para ETA la independencia es un objetivo en sí mismo, mientras que para un demócrata la independencia es un medio: nosotros queremos construir un estado donde su artificio se inspire en la identidad vasca y donde todos -sin exclusiones- como bertsolariak cantemos a la dignidad y a la paz... Para eso necesitamos «el instrumento»: la independencia. ¡El discurso de ETA esencialmente es distinto!, es excluyente: yo quiero la independencia y luego da igual lo que venga, aunque tengamos que matar a los vascos que discrepan. ¿Es ese el objetivo de la coincidencia?. Esto es algo más que un mensaje subliminal. Se está diciendo claramente a ETA que si se consigue el «objetivo común» ellos serían los laureados artífices de la «liberación nacional», y que los crímenes que ejecutaron entonces quedarán justificados, pues de todos es conocido que exterminios tan execrables como éstos hasta en «cruzadas» los convirtió la historia. El lendakari Ibarretxe pretende establecer una mesa de diálogo con ellos y difícil lo tiene, pues la mente de un ser evolucionado no puede regresarse para comunicarse con el indiferenciado: El desarrollo en biología puede detenerse pero jamás permite la marcha atrás.

La clonación para estirpar el estigma que los arrastra a la muerte y al terror pasa por que en el País Vasco desaparezca el medio de cultivo que permite el desarrollo de tal tara genética. Y eso sólo lo pueden conseguir en Euskadi los propios vascones impidiendo a sus hermanos que como nodrizas los alimenten y protejan. Desde afuera sólo se puede prevenir o castigar la estridencia.

El andaluz aprendió del gitano que, a pesar de ser cuatro, no hubo leyes ni mandatos que los sometieran. Y que para tener su «nacionalidad» gitana no necesitaron de tierra, ni constitución, ni icurriñas, ni fronteras. Porque donde pisan ahí está plantada su bandera: inmensa, soberbia. Sin trabucos para salvaguardar su identidad les bastó la guitarra y cuando «guardia civil caminera» celosa de su DNA se la quitó, se inventaron el martinete y otros palos para cantares sin ella. La nación del Andaluz como la del gitano reside en su alma. Por eso entienden el calvario de tantos vascos ¡pobres! sufriendo sin encontrar su parcela.

Otegui tildó de héroes y patriotas a los cuatro etarras del «comando Vizcaya» pulverizados por los cohetes que llevaban en su coche para «alegrar» alguna fiesta popular. Y esa es la auténtica tragedia: que están matando y muriendo, luchando como don Quijote contra el viento y la marea, que son los que podrían, si ellos pudieran entenderlo, inflar el velamen de su Euskal Herría y en paz navegar libres por entre las estrellas. Que asesinando al viento están matando la libertad. ¡Vuestra libertad!, que no la nuestra, por mucho que, a los andaluces, también nos duela.

No te dejes ganar por la mano, José María Aznar
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 31 Agosto 2000

Eta lleva la iniciativa. Asesina, extorsiona, secuestra. Ofrece una tregua para reorganizarse. La rompe. Vuelve a matar. Doblega al PNV, quiebra el Pacto de Ajuria Enea, ocupa los espacios preferentes de la Prensa, la radio, la televisión. Todo parece girar en torno a Eta y su estrategia de sangre y desolación.

    Y el Gobierno a la defensiva. Declaraciones, concentraciones, entierros, funerales, abrazos a las lágrimas de los familiares, medallas sobre los féretros. Está claro que Aznar debe sacudirse la estrategia etarra y tomar la iniciativa si no quiere verse acorralado. Le están toreando. Hay que endurecer la legislación sobre la apología del terrorismo y cortar de raíz la chulería con que Otegui, Ternera y otros cómplices se manifiestan. Es necesario modificar las leyes sobre el terrorismo de baja intensidad, la violencia callejera, la kale borroka, que encizaña la vida en el País Vasco. Si la Ertzaintza no puede o no la dejan intervenir, deberá hacerlo la Guardia Civil y la Policía Nacional. El Gobierno tiene la obligación de impedir que los terroristas dominen la calle y se enseñoreen de ella. Hay que poner en marcha programas educativos, audiovisuales, sociales, fiscales, judiciales, policiales para acorralar a Eta. Y es imprescindible que todo eso se haga desde el Estado de Derecho, con la ley en la mano, sin guerras sucias, solidificado todo por el consenso con el otro gran partido nacional: el PSOE.

    No te dejes ganar por la mano, José María Aznar. Si tomas la iniciativa y acosas a Eta, se puede ganar la batalla. Mayor Oreja tenía acorralados a los etarras en el verano del 98. La tregua permitió a la banda reorganizar y rearmar a sus comandos, fracturar el pacto entre los demócratas y formalizar en Estella un acuerdo que quebrantaba, con la complicidad miedosa del PNV, la alianza que les estaba venciendo. Eta, en fin, no puede seguir teniendo la iniciativa. Hay que poner a los terroristas a la defensiva como primer paso para derrotarlos. Aparte de las manifestaciones, las declaraciones, los cantos de sirena y las medallas póstumas, el Gobierno tiene que hacer algo más.

Acribillado
Por Ramón PI ABC  31 Agosto 2000

ÉSTE es el término empleado en sus portadas por los cuatro diarios de circulación nacional que tengo sobre mi mesa: acribillado. «ETA sigue la “cacería” y acribilla a un concejal del PP en Zumárraga» (ABC). «ETA acribilla en su tienda de golosinas en Zumárraga a un joven concejal del PP» (El Mundo). «Un joven concejal del PP, quinta víctima de ETA en este mes. El edil de Zumárraga acribillado tenía 29 años y esperaba un hijo» (La Vanguardia). «ETA mata en Guipúzcoa a un concejal del PP que renunció a tener escolta. Manuel Indiano, de 29 años, fue acribillado en su tienda de golosinas de Zumárraga» (El País). Y, efectivamente, este hombre fue literalmente acribillado, porque le dispararon trece tiros a quemarropa aunque, según algunas informaciones, sólo siete dieron en el blanco, el tórax y el abdomen de la víctima.

Manuel Indiano no había hecho nada más que aceptar la responsabilidad que contrajo el día que aceptó ser el número 6 de la lista del PP para el Ayuntamiento de Zumárraga. Al renunciar, por diversas razones, los cinco candidatos precedentes, le tocó ser concejal, y aceptó el encargo. Pero él no era militante del Partido Popular ni de ningún partido; era un hombre de buena voluntad que quería trabajar para el pueblo, aunque en seguida vio que aquello era realmente difícil. No soportaba la escolta fácilmente, y logró que se le retirase, porque pensaba, en su buena fe, que si apenas iba a las reuniones municipales y no era del PP, dejaba de ser objetivo de los asesinos. Evidentemente, se equivocó, y pagó su error con su vida.

Carlos Iturgaiz, presidente del PP del País Vasco, acaso porque esta vez la víctima no era militante, escribe en El Mundo un artículo, «Ganar la libertad», en el que dice, entre otras cosas, que «hoy más que nunca hay que censurar a quienes con su apoyo explícito unas veces e implícito otras inyectan a los asesinos dosis de esperanza en que el ejercicio del terrorismo acabará cobrando una determinada renta política. Y ese comportamiento, inaceptable políticamente y moralmente, merece el máximo de los desprecios (...) La generación de la democracia es más fuerte y es mayor que los degenerados terroristas y quienes les aplauden. Por eso, todos los demócratas vascos debemos agradecerte a ti, Manuel, a tu familia por entregar lo mejor de ti, tu propia vida, en la búsqueda de un País Vasco más libre, más demócrata y más tolerante».

Y María San Gil, presidenta del PP de Guipúzcoa, también escribe en el mismo diario («Un País Vasco para todos») que «escribo con la desazón de haber pasado hoy los tres peores minutos de mi vida. Enfrente tenía a una mujer, Encarna, destrozada por la muerte al tiempo que alberga en su seno la vida de un niño que nunca verá a su padre (...) Mientras que hay personas en el País Vasco que luchan por la libertad de todos, otros luchan sólo por la suya. Y no se dan cuenta de que la construcción de una nación no puede hacerse nunca sobre cadáveres».

Todos los periódicos de circulación nacional dedican comentarios editoriales a este último asesinato. La Vanguardia («Romper el silencio») reclama que el fantasma de la fractura social «debe superarse con la movilización ciudadana de todos los demócratas, como en Ermua en julio de 1997, tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, cuando la reacción popular fue tan contundente y masiva que el llamado entorno de ETA (...) sintió por primera vez que la teoría etarra de “socializar el miedo” también les afectaba a ellos». El País («Las madres jóvenes parirán huérfanos») sostiene que «si Aznar, Zapatero y los demás dirigentes políticos se dirigieron ayer prioritariamente al lehendakari y a su partido es porque suya es la mayor responsabilidad para retomar una estrategia de unidad democrática y de aislamiento de los que consideran legítimo que ETA mate concejales». Diario 16 («Un “conflicto” en el que sólo matan unos») se obstina en considerar al PNV entre los partidos democráticos, como si no mantuviera pactos con ETA y con Herri Batasuna: «Si se quiere avanzar en el aislamiento de los violentos hay que contar con el partido mayoritario en Euskadi. La unidad de todos los demócratas, combinada con las vías policial y judicial, es el único camino que tiene la democracia para combatir a sus enemigos».

(Con ésta de hoy, termina la «Revista de Prensa» que, a lo largo de un año mal contado, he servido al paciente lector. Exigencias del guión imponen que desde mañana este espacio se destine a otros fines, tan útiles, si no más, para el mejor contacto del periódico con sus lectores. Por mi parte, iniciaré desde ahora otra clase de colaboración habitual en estas mismas páginas, donde espero mantener el contacto con el público, que a fin de cuentas es el verdadero protagonista de la comunicación social. Nosotros, los periodistas, somos meros intermediarios).

SECUELAS DEL ULTIMO ASESINATO
Impresiones El Mundo   31 Agosto 2000

Ibarretxe y el miedo a ser abucheado
La destrozada familia de Manuel Indiano recibió ayer en la Colegiata de San Isidro de Madrid las condolencias de los líderes de los partidos, encabezados por el presidente del Gobierno. Aunque no de todos. La formación que gobierna en el País Vasco y en el Ayuntamiento del que era concejal el joven no se dignó a acudir al funeral. Nicolás Redondo Terreros cree que Ibarretxe no asistió por miedo a ser increpado. Centenares de cargos del PSOE y el PP están amenazados de muerte por los terroristas. Por eso, si el lehendakari no acudió por temer un abucheo, ello diría muy poco de la gallardía con la que asume sus responsabilidades. Es verdad que Ibarretxe asistió a la misa de Zumárraga. Pero su lugar -o al menos el de alguien del PNV- estaba ayer por la mañana delante del féretro, al lado de la familia. No ya por razones políticas -que también- sino por simple humanidad.

Detalles vergonzosos de un homenaje
Nuestro editorial de ayer ya subrayaba el sarcasmo en el que incurrieron los dirigentes nacionalistas al sentarse en un homenaje a Luis Companys, entregado por los nazis a Franco que lo fusiló, al lado de los amigos de los nuevos nazis que mataron a Manuel Indiano. Algunos lamentables detalles que se produjeron durante el acto obligan a insistir en el bochorno de algunas actitudes. ¿Qué calificativo, al margen de vergonzoso, puede merecer el hecho de que respetables dirigentes del PNV, CiU y EA -que se definen como demócratas- aguantaran estoicamente los vivas a ETA de una parte del público mientras se guardaba silencio por el atentado? Igual de incalificables resultan los comentarios de Arzalluz llamando «caudillo» a Aznar precisamente en un homenaje a un fusilado por Franco. Y si el PSOE se negó a acudir por la presencia de EH, ¿qué hacía allí Odón Elorza?

¿A quién teme el alcalde de Markina?
El alcalde de Markina, Angel Kareaga, del PNV, estaba citado ayer ante la Audiencia Nacional para explicar el acuerdo municipal que cedía el salón de plenos para instalar la capilla ardiente de uno de los etarras muertos al estallar una bomba en su coche. Un representante legal del alcalde informó a la Fiscalía que Kareaga no acudiría a la citación porque «tenía miedo». No sabemos de qué. Que se sepa, en la Audiencia Nacional no se comen a nadie. Cientos de personas declaran y nunca les ha pasado nada. Posteriormente, el PNV aclaró que la incomparecencia se debió a problemas de agenda, sin concretar qué tipo de problemas. Kareaga se ha comprometido a acudir a la Audiencia la próxima vez que se le cite. Así tiene que ser. Si no, se le debe obligar. Nadie -mucho menos un cargo público- puede negarse a colaborar con los tribunales sin responder por ello.

Alta tensión ciudadana
Editorial La Razón  31 Agosto 2000

Madrid acogió ayer el triste colofón al enésimo drama de la sinrazón etarra. El funeral por la última víctima mortal de Eta, el concejal del PP Manuel Indiano, fue, como tantos otros, un desgarrador ejemplo del tremendo dolor que los asesinos han causado sobre una familia de bien. Y sirvió, como en tantas otras ocasiones antes, ya demasiadas, para que nuestros políticos rindieran ese último tributo a un servidor público, a un héroe de la democracia como lo son aquéllos que están dispuestos a morir por ella. Pero el triste encuentro de ayer fue algo más. Fue una estruendosa caja de resonancia sobre el hastío y la desazón que la brutalidad de unos criminales han causado en una sociedad, que ve con impotencia cómo se le siega su libertad bajo los pies de una forma insoportable. Miles de madrileños, en un clamor que se extendió a todas las concentraciones de España en repulsa por el último atentado, pidieron a sus representantes políticos que se hiciera de una vez «Justicia».
 
El presidente del Gobierno, José María Aznar, tuvo oportunidad de sentir la amargura popular y palpó el sufrimiento de una sociedad que tiene derecho a vivir en paz, sin que una banda de delincuentes, y quienes la apoyan, se lo impida, y a encontrar el debido auxilio en las leyes y los tribunales. Es hora, pues, que desde el Ejecutivo, con serenidad pero con contundencia, se responda al desafío etarra con todas las armas jurídicas que la Constitución pone en sus manos, y que no son ajenas a otras democracias europeas de mucha más tradición.

    El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, definió ayer a la perfección la realidad española como de «alta tensión», mientras admitió sin rubor que la UE no disponía de armas contra el terrorismo. Si fuera así, es hora de que también las autoridades comunitarias se pongan manos a la obra, porque la lacra terrorista es la amenaza más directa contra la libertad que sufre hoy el viejo contienente. Pero habló Prodi de «alta tensión» y lo describió con acierto, porque eso y no otra cosa fue lo que los españoles transmitieron ayer. Y no sólo contra quienes aprietan el gatillo o explotan el coche-bomba, sino contra aquellos tan hipócritas y cobardes, como PNV y EA, que se hartan de condenar, pero son incapaces de asistir a los funerales de un representante del pueblo vasco.

Un lendakari con fisuras
Por Manuel MARTÍN FERRAND  ABC 31 Agosto 2000

Jean-Pierre Chevènement no es uno de los santos de mi devoción política. Su partido, el MDC (Movimiento de los Ciudadanos), se sustenta en la rancidez de la más vieja izquierda y antepone el Estado a la Sociedad. Con su ánimo jacobino ocurre como con las diligencias: fueron buenas, magníficas, antes de la implantación del ferrocarril. Con todo, su dimisión es un rasgo de honradez y coherencia que no debe pasar inadvertido entre los de su oficio. Cuando, hace unos meses, Lionel Jospin admitió negociaciones con los nacionalistas corsos sobre el estatuto de autonomía de Córcega, sin la exigencia previa del total abandono de la violencia, germinó una crisis entre el primer ministro y el titular del Interior que, civilizadamente, ha concluido con la retirada de este último, gran experto en retiradas.

Cuando, en este otro lado de los Pirineos, el lendakari Ibarretxe pide —no es la primera vez que lo hace— una respuesta «sin fisuras» contra la violencia que arrecia en, y desde, el País Vasco, asistimos a un fenómeno inverso al de Chevènement. El francés se siente dueño de sus actos y actúa en consecuencia, con acierto o desacierto, pero fiel a sus convicciones y creencias sobre la unidad de Francia. Ibarretxe, ¿es dueño de sus actos? Esas fisuras que tanto le alarman están en su propio partido y en los que con el PNV respaldan el actual Gobierno de Vitoria. Por la fisura que señala, ya convertida en inmensa grieta, se le están escapando al lendakari todos los fluidos de la ética ciudadana, la observancia democrática y el futuro vasco.

Chevènement dimite ante la repugnancia moral que le produce acatar una línea política que atenta, al menos en su personal interpretación, contra los supuestos de la patria francesa. Sea cual fuere la patria que Ibarretxe entiende como propia, que esa es parte del problema, el lendakari se debe a todos los vascos. Esa es la regla del juego; pero, lejos de atender la quebrada demanda de la sociedad, busca con sus ojos diminutos los signos del auténtico centro de poder en el territorio: la mirada santona e iluminada de Xabier Arzalluz. Además, lo hace sentado en el sillón de su poder con el apoyo de quienes sin ambigüedad alguna, no condenan el terrorismo etarra y, al menos en los hechos, se subordinan a él.

La libertad, eso que no existe en el País Vasco, es la meta de cualquier acción democrática. Ni en aras del «marco vasco de decisión» —un eufemismo sin pasado real y sin futuro posible—, el máximo responsable político del territorio tiene legitimidad moral para pedir lo que no da y hacerlo, para mayor escarnio, en obediencia a su jefe partidista y en olvido de la demanda ciudadana. Unidad de los demócratas, sí; pero, ¿desde qué supuestos éticos? Ético es el problema vasco antes que político. La mucha sangre embalsada no puede amortajarse con trapos ideológicos.

Absentismo moral
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 31 Agosto 2000

Sus ausencias, si no los delatan, al menos los retratan. El asesinato de Manuel Indiano bien merecía un viaje a Madrid. Las sillas moralmente vacías de la Colegiata de San Isidro proclaman, como mínimo, una desidia culpable. Ni Ibarretxe, ni ningún consejero del Gobierno vasco, ni ningún miembro del PNV se dejaron ver. Se diría que, contraviniendo el dictamen de Terencio —«nada humano me es ajeno»—, el concejal vasco asesinado es un extraño para el nacionalismo. Al parecer, el muerto no era de los suyos y sus asesinos son una especie de impulsivos compañeros de viaje secesionista.

No es extraño el absurdo equívoco que produjo la doble manifestación. Tanto equilibrio entre víctimas y verdugos les impide ya saber dónde están. Pero no bastan lágrimas, lamentos ni reproches si no se hace todo lo posible, absolutamente todo, para que cese la infame orgía de la sangre.

Resulta cada día más urgente que se instale en Ajuria Enea un lendakari que lo sea de todos los vascos y que viaje a Madrid para asistir al funeral de un concejal vasco asesinado. ¿Acaso no es Ibarretxe también el lendakari de Manuel Indiano? Arzalluz manda «a la mierda» al presidente de los concejales vascos que ETA asesina. Sin duda, existen diferencias entre el nacionalismo radical y el moderado.

Ibarretxe, lobito misericordioso
LUIS ANTONIO DE VILLENA El Mundo  31 Agosto 2000

Pocas cosas son hoy tan pobremente tragicómicas -entre las continuas imágenes de horror y barbarie que produce el País Vasco- como el triste lehendakari, señor Ibarretxe. Patética figura, Ibarretxe da lástima (insisto, entre la barbarie y el horror) cuando después de un crimen etarra, condena y lloriquea en larguísimas intervenciones, con aires de plañidera institucional pero nulo significado. Estoy seguro de que Juan José Ibarretxe (con su aire facial de lobezno aún no crecido) es un buen hombre que realmente lamenta el desastre que hoy ocurre en el País Vasco. Lo que sucede es que por muy lehendakari que se llame, Ibarretxe pinta allí muy poco, quizá nada... Tampoco Ardanza mandaba, pero eran otros tiempos en el PNV y tenía mayor papel en la función. Hoy -cuando el PNV va huyendo lentamente del Estatuto de Gernika- el papel real del lehendakari está quedando en mero comparsa. Dorado protagonista de unas marionetas sicilianas, cuyos hilos lógicamente maneja el verdadero jefe, el autor grande.

El jefe del PNV es -y ha sido desde el tiempo de la Transición- Xabier Arzalluz. Entonces (con las mismas ideas independentistas que hoy, pero con la prudencia de la espera) el gran jefe dejaba que el lehendakari se presentase como autonomista auténtico. Garaikoetxea y Arzalluz fragmentaron el PNV por cuestiones de principalía y liderazgo propios. Arzalluz, oso pétreo cual es, ha ganado. Todo en el PNV pasa por él, y el PNV gobierna Euskadi, así que él es una suerte pareja de caudillo y gran sacerdote. Arzalluz condena la violencia, pero no hace nada por evitarla. No se postula (siquiera metafóricamente) como diana etarra, porque los ideales que mueven esa violencia siempre le parecieron bien, y ya no lo disimula, lo que es de agradecer. Pero -siendo independentista como es y antiespañol hasta la última gota de su sangre- ¿por qué no confía en la democracia en paz para lograr sus objetivos? ¿Es más zafio de lo que parece, más violento, más apresurado? Las muertes inmovilizan a Aznar, pero también inmovilizan a Arzalluz, pontifex maximus de su religión monolítica. ¿Y qué pinta Ibarretxe en todo esto? Gimotea en público, condena, pone cara de preocupación y no es la voz del País Vasco, sino la voz de su amo... ¿Lo ignoraba alguien?  También en eso falta democracia auténtica.

Funeral
ERASMO El Mundo 31 Agosto 2000

Murió el joven Manuel en su tienda de golosinas: el día que a mí me maten/ que sea de trece balazos. Que la conciencia tranquila no precisa escolta y la voluntad de ser hombre sin más atributos que los de existir, simplemente. La televisión acerca de nuevo a las gentes a los templos, las viejas liturgias olvidadas, ropones, crespones, responsos, misas y lágrimas. Y en el Norte, el Diablo a sus anchas.

¿Cuál es el rumbo?
Manuel Martín Ferrand La Estrella  31 Agosto 2000

Los restos de Manuel Indiano no fueron enterrados en la tierra que él, libremente, había escogido para su hijo, próximo a nacer. Recibieron sepultura en la tierra que le habían dado sus padres, cuando nació hace veintinueve años, en Madrid. Dicen que ésa es la voluntad de la familia y así será; pero, ¿coincide con la del concejal asesinado cuando, hace tres años, cambió el rumbo de su vida ahora quebrada y fijó su residencia en Zumárraga?

La dolorosa historia de Manuel Indiano, en un último servicio del edil elegido como independiente en la lista del PP, debe hacernos reflexionar sobre la parodia democrática a que nos estamos acostumbrando en el País Vasco. Hay un cuento de los hermanos Grimm en el que la princesita, obsesionada con el color azul, se muestra inapetente y adelgaza hasta el punto de inquietar a los doctores de palacio. Uno de ellos, el más sabio, para prevenir el riesgo de la desnutrición de la princesita, ordena a los cocineros que le añadan un tinte azul a todos los platos. Así lo hacen y la princesita, ilusionada por el color de su adoración, come con apetito sopa azul, carne azul, pescados azules, azules pasteles y bebe agua tan azul como el cielo. ¿Estaba curada la princesita?

Los partidos no nacionalistas que tienen importante presencia y representación en el País Vasco, especialmente el PP, han tenido, ante la presión intimidatoria del terrorismo, que inventar mil ardides para, sencillamente, completar las listas con las que concurrir a todos los comicios. Manuel Indiano es un desgraciado ejemplo sobre el procedimiento. El PP lo incluyó, como independiente, con el número seis en la lista para la alcaldía de Zumárraga y, para ello lo reclutó del paro. Sucedió que el numero dos de la lista, concejal con asiento en el Ayuntamiento, dimitió por "razones personales". El número tres renunció al honor del relevo. También los números cuatro y cinco. En realidad, nadie quería ocupar un asiento en la Casa Consistorial porque ya son muchos los caídos con una bomba o unos disparos a quemarropa. Indiano, más valeroso y con ganas de futuro, entró en el juego y hasta tuvo bríos para abrir una modesta tiendecita de golosinas. ETA puso fin a sus fantasías y proyectos, de los que sólo quedan la tienda, supongo que sin pagar, y una mujer embarazada de siete meses.

Puede hablarse de democracia representativa cuando imperan el miedo, la violencia y algunos partidos tienen que reclutar para sus listas a personas en el borde de la temeridad?

Como es costumbre el asesinato se ha convertido en rutina en el País Vasco, a la muerte del concejal han sucedido todo tipo de voces de dolor y condena. Ésa es otra de las rutinas mortuorias del territorio. Y, ¿qué? El PP ruega una oración por su alma, el PSOE se solidariza lealmente y los partidos nacionalistas cada vez resulta más difícil la clasificación entre los democráticos y los que no lo son entonan raros pregones de confusión.

Alguien, desde el sentido común, sin obsesión electoral, con visión de España, respeto a las minorías y grandeza de mañana, ¿tiene claro lo que debe hacerse en el País Vasco para acabar con esta diabólica espiral de muertes inútiles, matonismo intolerable, ausencia democrática y anulación de la libertad? ¿Cuál es el rumbo? Me gusta repetir lo que dicen los marineros viejos: nunca sopla buen viento para quien no sabe a dónde va. ¿Dónde vamos?

Por mucho menos Córcega es un juego de niños en comparación con el País Vasco ha dimitido en Francia el ministro del Interior, Chevènement. No es que yo quiera inducir a nadie a una dimisión, pero sí a que todos los implicados en el problema, los "buenos" y los "malos", reflexionen un momento sobre su responsabilidad personal en el asunto. Ahí salta una cuota especial de responsabilidad en torno a la familia del PNV que, empecinada en un error, corre el riesgo de hacer saltar por los aires su propio partido y, con él, la hipótesis de una convivencia pacífica, ordenada y fecunda en una tierra que, por haberse inventado un pasado, puede quedarse sin futuro.

Reconozco mi incapacidad personal para bien entender la "ideología" nacionalista tan vieja, tan fuera de lugar en un mundo que tiende a la globalización y que funde sus monedas, sus espacios, sus intereses, sus empresas, sus ejércitos... El juego tribal y anacrónico podría ser válido si cursara sin dolor; pero, por lo que llevamos visto, la muerte es su única armazón eficaz. El mal, que es profundo y viejo, exige soluciones inteligentes. Un rumbo, por lo menos un rumbo.

La violencia como método
Editorial ABC 31 Agosto 2000

El calado de la dimisión del ministro del Interior de Francia, Jean-Pierre Chevènement, supera con mucho un simple cambio ministerial achacable al berrinche de un político encastillado en su postura personal, irreductible, sobre el proceso autonomista abierto en Córcega. El dimisionario ha abierto un debate que alcanza a toda la sociedad francesa, dividida casi a partes iguales entre los partidarios de conceder la autonomía a la isla y los que, como Chevènement, se oponen a la más leve descentralización legislativa en la República. Éstos últimos, incluso, son mayoría, al menos según las últimas encuestas, que aseguran que un 57 por ciento de los franceses están «descontentos» con la manera en que el primer ministro, Lionel Jospin, ha decidido iniciar el complicado proceso corso.

Partiendo quizás de esos sondeos, Chevènement se muestra dispuesto ahora, ya fuera del Gobierno, a formar un «foro republicano» que evite la deriva del Estado francés hacia el esquema autonómico. Con severas palabras, intenta capitalizar este movimiento contrario a la descentralización, al considerar la senda abierta en los Acuerdos de Martignon como «un ataque a la definición misma de Francia como comunidad de ciudadanos». Para él, la capacidad legislativa que podría obtener la isla mediterránea, aunque limitada, viene a profanar los principios esenciales de la V República. Chevènement, que es considerado como uno de los referentes de la izquierda francesa —quizás por el innegable afecto que aún despierta en este sector su indeleble barniz jacobino—, intentará una extraña peripecia supraideológica que aglutine también en torno a su causa a la derecha y al nacionalismo. En síntesis, su marcha del Ejecutivo no significa un «adiós, ha sido un placer», sino que tiene más pinta de ser un «hasta luego, ahora nos vemos». El pulso a Jospin está servido.

El inevitable torbellino que su marcha provocará tanto en el debate sobre el modelo de Estado como en el seno de la coalición gubernamental, se ve aderezado además por sus últimas reflexiones como ministro del Interior: «Las minorías violentas que quieren imponer por la fuerza su ley a la democracia plantean un grave problema. Sobre eso hay que ser firmes». Lo que podría resultar una obviedad no lo es en absoluto. Chevènement ha tenido, en función de su cargo, tres años para mirar atentamente al otro lado de los Pirineos y darse cuenta de cómo la excesiva complacencia con los violentos ofrece nulos réditos. La democracia facilita la más vasta gama de mecanismos que uno pueda imaginar para conseguir cualquier objetivo político que quepa en la ley, que, en su última expresión, es el reflejo de la voluntad de la mayoría y el único camino posible para lograr algo. En un sistema de libertades, la violencia como método no es más que un burdo chantaje, por mucha ideología, mucha raza y mucha historieta con que se quiera vestir.

Amenaza nacionalista en Francia
Editorial La Razón  31 Agosto 2000

Los defensores del Gobierno de la izquiera plural en Francia no ocultan su decepción por la crisis política a que ésta se ha visto sometida por la dimisión del ministro del Interior, Jean Pierre Chevenement. Ven ocultas maniobras, sin descartar ambiciones presidenciales del carismático líder del Movimiento de los Ciudadanos. No entienden que el diagnóstico de éste sobre el problema que se avecina a Francia después de la admisión de la vía autonomista de Jospin para Córcega sea lo suficientemente importante como para romper el discurso hasta ahora confortable de la izquierda en Francia.

    Sin embargo, el aviso de Chevenement puede tener aires de profecía para el futuro de la República francesa. Desde España, lo podemos corroborar con vehemencia, especialmente tras un día en el que la banda terrorista-nacionalista Eta ha vuelto a asesinar.

    Para Chevenement, plantear negociaciones con los nacionalistas corsos sin que éstos asuman como condición sine qua non la condena a la violencia terrorista, convierte al Estado francés en un futuro rehén de esa violencia, a la que deberá someterse si no se pliega sucesivamente a las progresivas reclamaciones nacionalistas: primero será la autonomía con capacidad legislativa; después, el derecho a la autodeterminación; y, finalmente, la reclamación de independencia.

    Este camino lo ve claro Chevenement; no así Jospin, que cree que puede ganar tiempo con este tipo de negociaciones. Cuando vaya a darse cuenta, ya será demasiado tarde, y será el porvenir de la propia Nación francesa la que esté en juego. Pero no sólo en Córcega. También en el País Vasco francés, en Bretaña y dondequiera que un grupo invente el nacionalismo como forma de obtener algún tipo de poder.

    Chevenement ha dimitido porque conoce bien el caso español. Como aquí, a quien defienda la unidad nacional se le tildará de jacobino, de centralista. Pero Chevenement sabe que el futuro, incluido el de la Unión Europea en la que él poco cree, está basado en la alianza de Estados-nación; no lo está en la desmembración de los Estados actuales hasta la amalgama de imposible cohesión. Y menos aún cuando entre los candidatos a gobernar nuevos «estados» están los que defienden la vía de la violencia como instrumento político.

Palabras con paños calientes
Por Enrique de Diego Libertad Digital 31 Agosto 2000

Refrendo hasta la última coma la firme condena de Juan José Ibarretxe del asesinato de Manuel Indiano. Es el lenguaje de la vida como principio absoluto, del sentido humanitario de que el hombre es un fin y no un medio y del rechazo de la violencia como imposición de ideas, porque la violencia pasa a ser la idea en sí. Lo único es que Juan José Ibarretxe fue votado en su investidura por los que han asesinado a Manuel Indiano y pertenece al partido que ha firmado los pactos de Lizarra y Estella para dar un balón de oxígeno a Eta. Partido que hace unas semanas declaraba a través de su portavoz que PNV y Eh se necesitan y que ha reafirmado a través de su ejecutiva que los principios de Lizarra siguen vigentes y no ha roto en ningún caso con esos pactos. Así que las declaraciones de Ibarretxe, aún con todo el respeto que merecen, no pasan de ser ejercicio de plañideras, hipocresía monda y lironda, y esquizofrenia política.

Refrendo hasta la última coma las declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero, con la única salvedad de que simplemente miente o se contradice, porque cuando dice que es “leal” a la política del Gobierno introduce un elemento de vacua retórica, porque en realidad es profundamente desleal y se muestra sin otro discurso que el irresponsable de la equidistancia entre PNV y PP, que es seguidismo respecto a las acusaciones de inmovilismo al Gobierno. La retórica de Zapatero deviene así en insidia. Aspira a ser el compañero de viaje del PNV y, en último término, a ser el nuevo socio de gobierno de Ibarretxe en sustitución de Eh. No quiere una alternativa al nacionalismo sino el mantenimiento del statu quo.

No puedo refrendar las declaraciones de un Julio Anguita que es la sombra de lo que fue y cada día se parece más a Javier Madrazo. La perversión nacionalista en el País Vasco de Izquierda Unida es una de las causas de su descenso imparable allí y en todo el territorio nacional, y lo será de su previsible desaparición. Al fin y al cabo, Eta mata en nombre del nacionalismo y del marxismo-leninismo. Es la única explicación lógica a los desvaríos del comunismo español.

Una izquierda que no responde al sentido de sus bases perseguidas se está prestando a la operación del PNV de evitarse el coste de Lizarra y de sus pactos secretos con Eta y públicos con sus lacayos. Hay una clave en ciernes que son los presupuestos del próximo año, en la que el PNV precisará apoyos distintos a los de Hb y soluciones de compromiso para evitar unas elecciones anticipadas. Y esa es la trampa en la que están cayendo un Zapatero vacuo y un Anguita gagá, mientras siguen los funerales por los demócratas asesinados por el terrorismo nacionalista. Las últimas condenas están llenas de palabras con paños calientes. Abel deplora las acciones de Caín, pero, rompiendo la lógica bíblica, Caín no mata a Ábel sino a sus adversarios políticos.

La mano que mece la cuna
José A. SENTíS La Razón 31 Agosto 2000
 
El PSOE acaba de cambiar de liderazgo. A Zapatero le toca arreglar su casa. Pero, antes de hacerlo, deberá atender al principal problema que tiene España en su convivencia y para la construcción de su futuro que, como a nadie se le escapa, es el terrorismo nacionalista en el País Vasco.

    Los primeros síntomas sobre la recién nombrada dirección del PSOE parece indicar que está muy influenciada por una línea de opinión que ha tenido no poca incidencia en la perduración de la hegemonía nacionalista en el País Vasco. Podríamos definirla como la obsesión por «tender la mano» al PNV. Según esa estrategia, nada se puede hacer en el País Vasco sin el partido de Arzallus; a él hay que dejarle el poder, tenga mayoría o se limite a esgrimir una exigua cuarta parte del electorado.

    Al partir de esa premisa, todo análisis de la realidad se convierte en cautivo. Forma parte, sin duda, de la tendencia a la utopía de muchos ideólogos socialistas, que aún deben creer la idiotez de la bondad inmanente, sin apreciar que un interlocutor político, como es el PNV, no tiene como fin último la felicidad, sino simplemente el poder; no busca la justicia, sino la hegemonía; no pretende la igualdad, sino la autoridad. Por eso, cuando al PNV se le ha tendido históricamente la mano, simplemente se la ha quedado. En forma de control de los medios de comunicación, para introducir sus mensajes; sobre las ikastolas, para encauzar a las nuevas generaciones; sobre la Policía, para tener instrumentos de dominio; y, en fin, sobre cuantos medios y métodos ha tenido para la preparación de un caldo de cultivo social orientado a transformar el nacionalismo como variante de la política democrática, en soberanismo como esencia totalizadora de ésta.

    Durante muchos años, el nacionalismo legal ha sabido que su fuerza era exigua. Pero se ha visto providencialmente apoyado por su variante armada, lo que le colocaba en una cómoda posición de colchón: si no queréis a Eta, dadme todo lo que pida. El juego ha terminado en el momento en el que el PNV, logradas metas impensables de autodeterminación, decide que el momento histórico de la confluencia nacionalista ha llegado y que puede alcanzar su histórico destino sabinoaranesco: el Pacto de Estella.

    Sin embargo, cuando parece que todos se dan cuenta de ese salto, y se plantan frente a la ruptura de la legalidad inherente a la apuesta independentista; cuando advierten del gravísimo salto mortal que acaba de acometer, el PNV se vuelve a encontrar con gente que dice: «Hay que contar con ellos, porque, si no, no hay solución».

    Es radicalmente falso. La hay, pero para ello tiene que perder el poder el PNV. El PSOE debería saberlo, y dejarse de milongas de foros de Ibarreche «sin exclusiones». Al PNV, ni agua, mientras no abjure de su deslealtad constitucional. Quien ahora le tienda la mano tiene que saber que es la mano que mece la cuna del terrorismo.
 

Unidad y sensibilidad
Editorial El Correo 31 Agosto 2000

La injustificable ausencia de una representación del Gobierno vasco y de dirigentes del nacionalismo democrático en el funeral celebrado en Madrid por el alma de Manuel Indiano constituye mucho más que un error político. Tras el espectáculo de división que dieron los responsables políticos concentrados en la tarde del martes ante el Ayuntamiento de Zumarraga, la ausencia del lehendakari Ibarretxe en las honras fúnebres se hizo notar en contraste con cuantos llamamientos a la humanización de la política ha formulado hasta ahora la máxima autoridad de Euskadi. La presencia del lehendakari, de miembros de su partido o de líderes nacionalistas en Madrid no era una posibilidad entre dos; era una necesidad y un deber de los máximos responsables públicos. Un deber para con la sociedad y los votantes que representan. Una necesidad para con todos los ciudadanos de España que anhelan ver en el comportamiento de los demócratas vascos esa luz de esperanza que les niegan los terroristas. Por el contrario, su ausencia mostró una clamorosa falta de sensibilidad y de valentía que ni siquiera pudo ser paliada por la imagen unitaria que en los oficios celebrados en Zumarraga dieron los que habían aparecido tan inexplicablemente desunidos la víspera.

Posiblemente, quienes no se personaron en el funeral de Madrid prefirieron evitar escuchar eventuales voces de protesta por su actuación política. Pero esa es una parte de la realidad que los dirigentes nacionalistas -y especialmente el lehendakari- no pueden soslayar restringiendo su presencia a aquellos círculos en los que la misma es poco menos que jaleada. La dignidad de la máxima figura institucional de la autonomía vasca no se preserva ausentándose de los funerales de ayer, sino que se debilita. Ayer el lehendakari no sólo echó a perder una magnífica oportunidad de fortalecer con su presencia esos mínimos de compasión y solidaridad que la ciudadanía precisa ver en sus representantes para estimular su propio ánimo democrático. Al igual que en anteriores ocasiones en las que tampoco supo estar a la altura de las circunstancias, ayer el lehendakari demostró una preocupante inclinación a huir del lado más duro de la realidad para cobijarse en ese otro lado del mínimo esfuerzo y la redundancia. La afirmación de que «todos somos víctimas de ETA» o de que «todos estamos amenazados» se vuelve poco menos que retórica cuando día tras día se demuestra que la violencia etarra tiende a ser ideológicamente selectiva. Por eso mismo, porque ETA se ceba en la persecución de ciudadanos que señala como víctimas por su adscripción política, los nacionalistas están obligados a mostrar su sensibilidad ante semejante evidencia, de tal forma que quienes más sufren el acoso del terror se sientan de hecho protegidos por todos los demócratas y por todas las instituciones.

Faltan palabras
Lorenzo CONTRERAS La Razón  31 Agosto 2000
 
Dice Ibarreche que Eta, como consecuencia de sus crímenes, se halla cada día más aislada. Es un diagnóstico muy alentador porque, según su enfoque, la banda sólo necesita la aportación aislante del PNV para quedar completamente desconectada del mundo demócratico. Así pues, el «lehendakari» propone casi sin darse cuenta el remedio. De los nacionalistas depende ese ideal de ver a la organización terrorista en condiciones terminales.

    El asesinato de Manuel Indiano en Zumárraga ha generado las reacciones automáticas de condena y protesta que son típicos de estas situaciones. El despliegue clásico de todos los movimientos ciudadanos produce una vez más una sensación de cansancio y desaliento. Es el «ritornello» del pesar y de la lamentación inútil. Cuando se oye que funciona una asociación contra la intolerancia, lo inmediato es preguntarse qué significa eso de no tolerar, como si Eta fuese una realidad que se propasó y conviene corregirla con palabras y conceptos cuidadosos.

    Hasta ahí hemos llegado. El uso constante y ya consolidado de la palabra «violencia» produce una sorda irritación. Se han degradado los términos y los significados. Y es muy importante restablecer la exactitud de las descripciones. Expresiones como la «violencia de baja intensidad», siempre en busca de lo políticamente correcto, establecen una frontera entre el crimen y el mero desorden. Arden los autobuses, los cajeros automáticos, las tiendas y las puertas de las viviendas y hay que dar por supuesto que este sin vivir que tal comportamiento público produce no entra en la categoría de terrorismo propiamente dicho. Pero no deja de ser muy elocuente que la famosa «kale borroka» haya conseguido mover el ánimo y la pluma de Iñaki Anasagasti contra los mismísimos pactos de Lizarra, provocando así una mayor visibilidad de la esquizofrenia peneuvista.

    Ahora, una muerte como la del vendedor de golosinas de Zumárraga, no encuentra fácilmente una palabra nueva que describa su impresionante cobardía, la alevosa ejecución de un hombre que vendía pan y caramelos tras el parapeto de un mostrador. Tendrá que ser la sociedad vasca, harta sin duda de lo que sufre y observa, la encargada de poner fin a todo esto con el armamento cívico del voto. Eta es un asesino que anda suelto por las calles de las ciudades vascas y no vascas, pero sobre todo por las primeras. Los rótulos del cine negro se quedan cortos para rubricar lo que sucede. Pánico en las calles, la jungla de asfalto y tantas otras semejantes son palabras que se adaptan a una actualidad constantemente renovada. El lunes, un ciudadano con doce tiros en el cuerpo, entre barras de pan, diarios y gomas de mascar, daba la medida de lo que ya, evidentemente, necesita palabras especiales.

Miedo en HB
Juan BRAVO La Razón  31 Agosto 2000

En esta época en la que la palabra miedo se prodiga en muchos ambientes -en los que tienen todo el derecho a tenerlo porque saben que bajo su coche puede haber una bomba, o a su espalda un pistolero, y en los que no lo tienen, salvo por falta de vergûenza torera, como el alcalde de Marquina- no sorprende que haya otros a los que no les llegue la camisa al cuerpo. Porque ¿dónde están los militantes y dirigentes de HB que no están de acuerdo con la escalada criminal de Eta? Algunos, pocos, los había, a tenor de algunas intervenciones públicas y algunos artículos. Pero ahora, cuando suena el fragor de los disparos, el acrisolado valor de éstos se demuestra frágil como cristal de Bohemia. Los demócratas, los amenazados, han llegado a creer que el miedo es patrimonio propio, aunque hagan de tripas corazón. Pero ¿y ellos, los batasunos que amagaron con una cierta dignidad? Ya no les debe quedar, como no les queda ni una gota a los nacionalistas. Porque si el alcalde de Marquina tiene miedo, ¿cómo es que no hicieron alrededor de él una piña los dirigentes del PNV, como se vanagloriaban de hacer cuando la «represión franquista»? Por lo visto, la amenaza policial les era entonces menos acuciante que la de la mafia ahora.

Jospin decide, Chevènement sale
Por Darío VALCÁRCEL ABC  31 Agosto 2000

Jean-Pierre Chevènement, el íntegro y eficaz ministro del Interior francés, acaba de dimitir por tres razones: la cuestión del «préalable», es decir la cuestión previa, según la cual todo nacionalista corso que quiera negociar con el Gobierno francés ha de condenar previamente la violencia. El primer ministro, Lionel Jospin, ha preferido perder un buen ministro antes que dar pretexto a nuevos incendios y asesinatos (los terroristas mataron al prefecto Claude Erignac en 1998). Segunda cuestión, el diálogo con los elegidos nacionalistas. El proceso negociador comenzó en septiembre de 1999. Jospin había planteado a los elegidos corsos la cuestión previa, la condena de la violencia como condición para negociar. Pronto comprendió que era un error. El voto nacionalista más radicalizado se situaba entre el 16 y el 17 por ciento. Jospin declaraba en julio: «La experiencia de estos 25 años demuestra cómo a cada nuevo estatuto, a cada amnistía, ha seguido una nueva llamarada de violencia». Y añadía: «Vean lo que ocurre en el País Vasco español, autónomo desde hace 20 años, en el que ETA acaba de cometer su 775 asesinato». Tercer punto, el más arduo: la minoría nacionalista pide un estatuto de territorio de ultramar, lo que permitiría a la isla legislar en su propia asamblea, fuera del marco jurídico de la República. Y es aquí donde el ministro ha puesto pies en pared. «No vamos a crear en el Mediterráneo una isla sometida a la ley de quienes gastan tres cuartas partes de sus energías en sus propios arreglos de cuentas».

Jean-Pierre Chevènement, enarca de 61 años, defensor de la entidad de Francia, es lo contrario de un intransigente simplificador: pero cree, como creía De Gaulle, que Francia es una nación milenaria, nacida si no con Carlomagno, sí con Hugo Capeto, a finales del 900, como un «continuum» de incesantes esfuerzos colectivos, tal como escribió Taine. Ese hilo conductor ha desembocado en la fórmula acuñada en 1792, República una e indivisible. Su creencia en la continua evolución europea ha llevado sin embargo a Lionel Jospin a entender el problema de otro modo. Córcega es francesa desde 1769, pocos meses antes del nacimiento de un niño al que se bautizaría con el nombre de Napoleón. La isla fue previamente romana, vándala, bizantina, franca, pontificia, hasta que a mediados del siglo XV Génova la emprendió contra Aragón para conseguir su dominio. Estamos ante un caso del todo distinto al del País Vasco, que pactó su primer acuerdo con la Corona castellana a mediados del siglo XIII; también distinto de Irlanda, una isla de principados independientes, depredada por los británicos desde su primera invasión en 1171. Pero hay un elemento sin embargo común, el malhadado radicalismo nacionalista, una causa fuera de la ley —asesinatos, secuestros, incendios— que respalda una parte minoritaria de la población. Todo paralelismo entre Belfast, Córcega y Euskadi es reduccionista: en el primer caso, más de 3.000 muertos han dado paso a un verdadero proceso de paz. En el segundo, Francia comienza una etapa incierta en la que el primer ministro parece haber optado por el campo de quienes creen que los problemas complejos no admiten soluciones simples. En el caso de España hay, junto a unos mediocres servicios policiales y un fracaso rotundo del Cesid, un giro político del poder central, empeñado en acusar a un partido democrático, integrador de una parte decisiva de los vascos, el PNV, cada vez que queda de relieve la incompetencia policial frente a ETA.

Francia empieza en este año 2000, una dura prueba: los primeros pasos de Jospin indican que el Gobierno de París podrá cometer muchos errores, salvo uno: convertir el problema de Córcega en una banal pugna electoralista. Una noche, cenando junto al mar, en Tel Aviv, un joven general recién relevado de la dirección del Mosad, repetía el consejo de un estadista francés: hay que negociar siempre, negociar de nuevo y volver a negociar. ¿Y con quién sentarse en la mesa de negociación? Naturalmente con el enemigo. No todo tiene solución. Hay problemas ontológicamente insolubles. Conviene esperar que no lo sean esos tres focos terroristas que permanecen, en Europa occidental, engañosos como brasas entre las cenizas.

También en Córcega
José Luis Balbín La Estrella  31 Agosto 2000

Sólo quienes siguen habitualmente la política internacional parecen interesados en la dimisión de Jean Pierre Chevènement, uno de los hombres fuertes del socialismo francés, ministro repetidamente dimisionario en diferentes gobiernos y hasta ahora titular de Interior del actual primer ministro, Jospin. Chevènement "es la izquierda" en un gobierno calificado de izquierdas y una prueba viva de que los calificativos, las adscripciones y divisiones ideológicas todavía existen en lo esencial, independientemente de que, por suerte, no suelan manifestarse con la agresividad virulenta de otros tiempos. Las ideologías pueden estar en su crepúsculo, pero no han desaparecido por completo. Es algo que merece una reflexión de fondo, pero no es la de estas líneas.

Estas líneas hacen referencia no a las disensiones generales, sino a la precisa e inmediata que ha causado la dimisión. Ante el terrorismo independentista corso, Jospin está dispuesto a conceder a la isla una cierta autonomía. Chevènement, siempre reticente ante la idea, había radicalizado su postura como consecuencia de los últimos actos terroristas, realizados precisamente después de que el primer ministro se hubiera decidido a dar el paso. El ministro dimisionario, gran apoyo de su colega español, Mayor Oreja, considera que tales concesiones son perjudiciales para la unidad y las libertades, y que hay que luchar, por ejemplo, conjuntamente contra el terrorismo vasco.

Grupos nacionalistas proliferan por toda Europa. Al fin y al cabo, la historia de la formación de las naciones es la historia de invasores e invadidos, de dominadores y dominados. A medida que vamos remontándonos en el tiempo, comprobamos que los sojuzgados de ayer son los conquistadores del periodo anterior. Si fuéramos reivindicando legitimaciones de origen hacia el pasado, no acabaríamos nunca ni habría manera de hacer justicia. En muchos casos el genocidio ha "arreglado" el problema.

Bretones, galeses, escoceses, corsos, sudtiroleses, etc., son conocidos desde hace tiempo. Evidentemente, unos se hacen notar más que otros. Por la vía violenta. No parece, sin embargo, que los Estados de derecho actuales estén dispuestos a hacer grandes concesiones al respecto. No sólo por principio, sino porque probablemente sería peor el remedio que la enfermedad. Las aspiraciones de los terroristas generan una cadena de reivindicaciones sin fin, empezando por la limitación de las libertades de las mayorías.

A medida que se va formando la unidad europea, algunos nacionalistas suponen que es el momento de la Europa de los pueblos, no la de los Estados, y que por ahí pueden forzar sus exigencias. Pensar que para la unidad europea hay que empezar por su atomización previa es una utopía aún de mayores proporciones que la de la independencia inmediata. Y pensar que los Estados de Derecho van a abrir una caja de Pandora de la que no se sabe qué puede salir, ingenuo; a veces, sangrienta, terroríficamente ingenuo. Algunos, como Jospin en el caso de Córcega, amagan concesiones, creyendo que así cortan el problema. La experiencia prueba lo contrario: las exigencias se multiplican cada día. Lo que importa, lo que verdaderamente importa y es racionalmente irrefutable, es que la representatividad de los poderes políticos tenga un origen democráticamente irreprochable y para cuya consecución todo el mundo pueda elegir en libertad. En libertad pacífica, por supuesto.

El mérito de la coherencia
Editorial El Correo  31 Agosto 2000

El ministro francés de Interior, Jean Pierre Chevènement, dimitió por coherencia. Sus tesis sobre la forma de abordar la normalización en Córcega eran incompatibles con las que mantiene el primer ministro Lionel Jospin. Y Chevènement, veterano republicano centrista, ha optado por marcharse. No se debe, sin embargo, despachar su salida como un choque insuperable entre la tradición jacobina francesa y la renovación del Estatuto corso. Esta reforma estatutaria contempla la concesión eventual y controlada a la isla de ciertas capacidades legislativas propias. Chevènement, con mucha experiencia y edad a sus espaldas, no es un intransigente profesional en busca de apoyo político para hacer carrera.

Si la reforma en marcha hubiera estado condicionada al final de la violencia -y no al mantenimiento duradero de la tregua de facto-, el ministro probablemente la habría aceptado.

Este matiz merece ser subrayado, porque desde la apertura del nuevo marco ya ha habido varios atentados mortales y no se descarta que el cambio sea inútil. La actitud del ministro puede parecer exagerada y radical, pero hay que reconocerle el mérito de la coherencia. Con su gesto, Chevènement ha colocado al Gobierno frente al sector de la opinión pública francesa que piensa que las concesiones al nacionalismo violento corso son la puerta para perpetuar la violencia. España pierde un extraordinario interlocutor en el Ministerio de Interior francés en un momento en que es más necesaria que nunca la cooperación transfronteriza contra ETA.

Un centenar de jóvenes radicales están dispuestos a ingresar en ETA
MADRID. Ep ABC  31 Agosto 2000

Los estudios y análisis realizados por las fuerzas de seguridad apuntan a que hay alrededor de un centenar jóvenes que practican la violencia callejera en el País Vasco que podrían estar dispuestos a integrarse en las filas de ETA, según informaron fuentes de la lucha antiterrorista.

Según estas fuentes, los participantes en la «kale borroka» podrían estar entre 2. 500 y 3.000 jóvenes. El número de ataques violentos que han realizado estos grupos ha ido creciendo en los últimos meses y este verano se ha superado la cifra de acciones de violencia callejera de todo el año 1999.

El pasado ejercicio, el Ministerio del Interior registró un total de 390 sabotajes, la mayoría en Vizcaya, donde se produjeron 145, seguida de Guipúzcoa con 123. Sin embargo, en lo que va de año, en ocho meses, la cifra supera los 400 ataques, que se han intensificado desde que el pasado día 7 de agosto murieron cuatro etarras al hacer explosión la bomba que transportaban en un vehículo en el barrio de Bolueta (Bilbao).

Las fuentes consultadas explican que algunos de estos jóvenes violentos participan más esporádicamente en la «kale borroka», pero otros lo hacen con mayor asiduidad y una parte de estos, de carácter más violento y radical, estaría dispuesto a dar pasos adelante en la estrategia de la violencia.

El cálculo realizado, en base a informaciones y parámetros sociológicos, apunta que esa cantidad de jóvenes más radicales podría estar entre el 3 y el 6 por ciento. Es decir que entre 70 y 180 violentos no tendrían inconveniente en empuñar las armas.

Esto supondría, según las fuentes consultadas, que la banda terrorista cuenta ahora con una gran cantera y eso explicaría también, según las mismas fuentes, que la nueva estructura de ETA esté integrada por gran número de legales, es decir, activistas no fichados por la Policía que podrían estar desarrollando su trabajo y su rutina con normalidad y, a la vez, formar parte de un grupo de información, de apoyo o de un comando.

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, aseguró ayer que ETA ha «activado una nueva estructura e la que están participando muchas más personas» y sobre todo, «más legales». Este hecho, es decir, la participación de más legales, muchos de ellos procedentes de la violencia callejera, es lo que está dificultando las investigaciones.

Gobierno y PSOE pactan los "principios básicos" para recuperar la unidad de los demócratas
El rechazo a la violencia y el respeto a la Constitución, las claves del consenso.- Los socialistas reiteran al Ejecutivo su apoyo "claro y nítido"
AGENCIAS, Madrid EL PAÍS DIGITAL 31 Agosto 2000

El rechazo a la violencia, el respeto al marco constitucional vigente y la asunción del problema del terrorismo desde una perspectiva de Estado son las claves que hoy han consensuado el Gobierno y el PSOE para recomponer la unidad de los demócratas. Tanto el Ejecutivo central como los socialistas trasladarán estos principios al resto de las fuerzas políticas, incluida el PNV, en reuniones que celebrarán por separado.

La primera reunión entre el Ejecutivo central, encabezado por el ministro de Interior Jaime Mayor Oreja, y el PSOE, ha estado marcada por las declaraciones del primero, que ayer pidió "tiempo" para que las fuerzas de seguridad puedan hacer frente a una banda terrorista "reorganizada" gracias a la tregua.

Durante cuatro horas y media, los representantes del Gobierno, representado por el ministro de Interior, el secretario de Presidencia, Javier Zarzalejos; y el secretario de Estado de Seguridad, Pedro Morenés; y del PSOE, representado por su portavoz en el Congreso, Jesús Caldera; el secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros; y el diputado Alfredo Pérez Rubalcaba, han protagonizado el primer encuentro que a lo largo de esta semana mantendrá el Ejecutivo con las fuerzas parlamentarias.

Tras la reunión, Caldera, acompañado por sus dos compañeros de partido, ha explicado en rueda de prensa que este encuentro "extenso y franco" ha servido para repasar la actual situación de ETA y la operatividad de las fuerzas de seguridad, y para reiterar una vez más el apoyo "claro y nítido" del PSOE al Gobierno en la lucha contra los terroristas.

Pero, sobre todo, el encuentro ha permitido analizar "los principios básicos que deben guiar una recuperación de la unidad de los demócratas para hacer frente a la estrategia y a la ofensiva terrorista de ETA", en los que constataron "un acercamiento mutuo" y una "amplia coincidencia".

Caldera ha enumerado estos principios, dejando claro en todo momento que la dirección del PSOE quiere "reforzar la cooperación con el Gobierno desde la lealtad activa", y que la aceptación de estos requisitos "inalterables" es condición sine qua non para formar parte de esa estrategia común.

"Quien no los comparta, por supuesto no podrá incorporarse a esa unidad de los demócratas", ha sentenciado el portavoz socialista que, no obstante, ha expresado su esperanza de que todas las fuerzas democráticas inicien a partir de aquí un camino compartido.

Condiciones de la unidad
El principal de estos principios es el rechazo a cualquier tipo de violencia, desde la extorsión y la coacción, hasta el asesinato. "No es posible admitir en modo alguno que del ejercicio de cualquier tipo de violencia se obtengan beneficios políticos", ha precisado Caldera.

En segundo lugar, el respeto al marco constitucional y estatutario vigente como el único posible para dar cauce a la expresión de los legítimos proyectos políticos que pueda tener cada uno de los partidos.

El tercero de estos principios es el tratamiento del terrorismo desde la dimensión de Estado, como el principal problema de los españoles. Esta necesidad conlleva, a su vez, la voluntad de los partidos de renunciar a sus diferencias políticas y electorales, y el apoyo firme de todos a la labor de las fuerzas de seguridad, a las actuaciones judiciales, y a las movilizaciones ciudadanas para aislar a quienes practican la violencia y a quienes les apoyan.

Estos principios, en los que Gobierno y PSOE coinciden, serán expuestos en reuniones por separado al resto de fuerzas políticas, incluido el PNV. Caldera, sin embargo, no ha especificado cuál será el calendario de encuentros que los socialistas mantendrán en los próximos días.

El portavoz del PSOE en el Congreso ha explicado también que su partido desea reforzar la presencia del Parlamento en la estrategia frente a ETA, y ha avanzado que, una vez finalizada la ronda de contactos, Gobierno y PSOE pondrán en común sus conclusiones para acordar los pasos siguientes.

Mañana, Convergencia e Izquierda Unida
La ronda de contactos que se celebra a lo largo de esta semana y de la próxima se enmarca dentro de la política del Ministerio desde la pasada legislatura de mantener relaciones con los partidos políticos para informarles sobre la lucha contra la banda terrorista.

La primera reunión, que debía celebrarse ayer, tuvo que ser pospuesta 24 horas a causa del último atentado cometido por ETA contra el concejal del PP en Zumárraga Manuel Indiano, cuyos funerales se celebraron ayer en Madrid.

Al encuentro con el PSOE le sucederán el que mantendrá mañana viernes Mayor Oreja con representantes de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC) e Izquierda Unida (IU), mientras que el resto de portavoces parlamentarios acudirán al Ministerio a partir del próximo lunes.

Dimite el vicepresidente de la Asamblea de Municipios Vascos por razones "morales"
Peio González (EA) ha decidido presentar su dimisión "irrevocable" en Udalbitza por motivos "personales". Según anunció en una carta enviada a la presidenta de EA, Begoña Errazti, su renuncia se debe a razones "éticas y morales" ante la "brutal escalada" de violencia etarra.
EFE Libertad Digital 31 Agosto 2000

La presidenta de EA, Begoña Errazti, ha dicho que comprende el hecho de que el alcalde de Urretxu (Guipúzcoa) y vicepresidente de Udalbitza (Asamblea de Municipios Vascos), Peio González, haya decidido dimitir de su cargo en esta última institución, y que se plantee que "no quiere figurar".

Según se ha podido saber hoy González remitió una carta el pasado mes de julio en la que anunciaba su decisión "personal" y de carácter "irrevocable" de renunciar a su puesto en la Comisión Permanente de Udalbitza por "razones éticas y morales" ante "la brutal escalada" de violencia de ETA en las últimas semanas.

En declaraciones a la Cadena SER la máxima mandataria de EA ha aclarado que su partido asume esta dimisión porque "no somos máquinas", aunque ha reconocido que su formación no ha decidido todavía quien sustituirá a González en la vicepresidencia de Udalbiltza. A pesar de ello, ha opinado que esta situación no puede ser interpretada como una negativa de EA a la Asamblea de Municipios Vascos.

Según Errazti la decisión de Peio González guarda coherencia con la ruptura del acuerdo establecido con EH en el ayuntamiento que preside, y, en consecuencia, con "una filosofía que, a su juicio, hace inviable la cooperación con aquellos que no defienden los derechos humanos".

El edil de PP en Zumarraga cree «imposible» cubrir el puesto que ocupaba Indiano
SAN SEBASTIÁN EL CORREO  31 Agosto 2000

El concejal del PP en Zumarraga, Valeriano Martínez, consideró ayer «imposible» encontrar a una persona que quiera ocupar en el Ayuntamiento de Zumarraga el puesto de su compañero asesinado, Manuel Indiano. «Ahora me he quedado solo y a ver a quién traigo aquí con todas estas cosas que están pasando, no puedo traer nadie. Eso es lo grave y lo triste. Me voy a encontrar muy solo», se sinceró el edil popular.

En esta línea, indicó que «habrá que mirar a ver si de alguna piedra sale alguien con coraje» que se atreva a trabajar con él en el consistorio guipuzcoano. Aunque reconoció que se sentía «doblado y hecho polvo» por la muerte de Indiano, al que «vigilaron, pero bien» antes de matarlo, Martínez advirtió de que no tiene «miedo».

«Yo estoy aquí porque tengo la ilusión de ser español. Llevo veintisiete años trabajando con el partido, estuve con la UCD, cuando sufrí mucho por los compañeros que mataron, y ahora estoy con el Partido Popular. Aquí sigo y seguiré hasta que me muera, hasta que me lleven al otro barrio», aseguró Valeriano Martínez.

Un profesor de la UPV afirma que existen presiones «específicas y concretas»
EFE MADRID  EL CORREO  31 Agosto 2000

El profesor de Historia del Derecho de la Universidad del País Vasco Jon Arrieta aseguró ayer que las presiones sufridas por docentes «están localizadas en un fenómeno de amenazas específicas y concretas a las personas» que «tienen expresiones «desde sutiles hasta muy específicas».

Arrieta, que participó en un curso que se desarrolla en El Escorial, aseguró que en el ejercicio de la docencia «cada profesor tiene que explicar su materia con arreglo a sus ideas y en el ejercicio de su libertad de expresión». Esta situación ideal se ve afectada por «operaciones que se están llevando a cabo para señalar a personas e intensificar las amenazas». Las palabras de Arrieta suponen una referencia a la situación de varios docentes de la UPV que han sido objeto de sabotajes en los últimos meses. La última expresión de esta campaña de ataques tuvo como víctima al profesor Mikel Azurmendi, quien anunció hace dos semanas que abandonaba Euskadi ante las continuas presiones procedentes del mundo radical.

Arrieta, por otra parte, al ser preguntado por una posible salida dialogada en Euskadi, afirmó que «cuando la violencia está de por medio, la solución por la vía del Derecho se ve enormemente obstaculizada, puesto que no se puede hablar con quien te apunta con una pistola».

«El nacionalismo debe ir a la oposición»
Carlos Iturgaiz, presidente del Partido Popular en el País Vasco
Carlos Iturgaiz vive amenazado por ETA. Como otros muchos en el País Vasco que no comparten las ideas terroristas. Confía en que unas elecciones anticipadas, si llegan, sirvan para desbancar al PNV del poder. Y, luego, espera que sean las bases de este partido nacionalista las que desbanquen a sus actuales dirigentes, con Xabier Arzalluz y Joseba Egibar a la cabeza.
MARTA SUÁREZ. ColpisaMADRID La Voz   31 Agosto 2000

Iturgaiz justifica la negativa de su partido a dialogar con el lehendakari y el PNV por sus relaciones con «los cómplices de ETA», vínculos que, a su juicio, han ocasionado una «fractura» en el País Vasco por la que los nacionalistas deben pagar en la oposición.

_¿Cree que no hablar con el «lehendakari» sirve para solucionar algo?
_Son el PNV y el lehendakari quienes bloquean un diálogo con el PP porque apuestan por compartir un proyecto con los asesinos y sus cómplices. Mientras el PNV dé por válido el pacto de Estella e Ibarretxe insista en convocar un foro con HB, el PP no va a dialogar.

_¿Cree que la incomunicación entre los dos principales partidos del País Vasco, PP y PNV, es positiva?
_Lo que no es positivo es compartir un proyecto con los asesinos y sus cómplices antes que con los demócratas. El PNV insiste en que no quiere una mesa con los demócratas, sino que prefiere seguir dialogando con ETA y HB.

_¿Por qué un adelanto electoral mejoraría la situación si, según las sondeos, se repetiría el esquema actual?
_Hay casi un empate entre el PNV y el PP. Por primera vez hay una alternativa al PNV, y esa es el PP. Además, en todas las encuestas el PP tiene el mayor número de voto oculto. El PNV ve que está en riesgo su poder.

_¿Y si el PNV volviese a ganar las elecciones?
_Todos tendríamos que replantearnos muchas cosas. Pero si el PP es mayoritario cambiarían las cosas, porque aportaría comodidad a todos.

_¿Formaría un gobierno con PSE y PNV?
_Mientras el PNV siga en Estella, descarto cualquier colaboración o planteamiento de gobernar conjuntamente.

_¿Y una alianza PP-PSE?
_El más cercano para una coalición es el PSE. Es necesario que el nacionalismo vaya a la oposición, que pague los gravísimos errores que han llevado al País Vasco a la fractura social y política.

_¿Ve movimientos de división en el PNV?
_Existen postulados diferentes. Cuando Anasagasti criticó Estella e Imaz habló de una mesa de partidos sin HB, se plantearon proyectos diferentes a los de Arzalluz, Egibar e Ibarretxe. Lo terrible es que el PNV los ha desautorizado.

_¿La situación cambiaría si el PNV no estuviese dirigido por Arzalluz y Egibar?
_Arzalluz y Egibar son un problema para el País Vasco y el PNV. Espero que las bases elijan una dirección que no comparta proyectos con ETA.

La vuelta del nazismo
IGNACIO SOTELO El País   31 Agosto 2000

Este verano, en los medios alemanes ha primado un tema cada vez más preocupante: el aumento de la violencia proveniente de una derecha radical que no disimula su fascinación por el nazismo. El fenómeno no es exclusivo de Alemania, pero allí el pasado lo convierte en especialmente insoportable. Hasta hace poco, el fantasma del nazismo nos parecía a muchos, más que una amenaza real, la comprensible obsesión de los países vecinos, que siguen con especial atención los devaneos de la derecha neonazi. Optimismo que se sustenta en la consideración de que si el nazismo triunfó en los treinta, ello fue debido a que la clase empresarial lo apoyó como antídoto a una revolución social. Hoy, no sólo no se percibe el menor peligro a la izquierda, es que la única que cuestiona los intereses fundamentales del orden social establecido es la derecha radical. Cada desmán del racismo influye negativamente en la imagen de una Alemania que, como país exportador, depende de la que se difunda fuera de sus fronteras. Además, sin mano de obra extranjera ni siquiera podría mantenerse el actual nivel de producción. El racismo xenófobo ataca de tal modo la línea de flotación de la economía alemana que hay buenas razones para creer que la violencia racista se mantendrá bajo control. Ahora bien, medio siglo de convivencia con el fenómeno proporciona una confianza que podría resultar engañosa. Una crisis social de cierta envergadura podría cambiar el panorama en poco tiempo. Se entiende que este verano Gobierno y oposición lo hayan dedicado a debatir la política para frenar el crecimiento de la violencia neonazi.

En la antigua República Federal ha sido constante la presencia -sin descender del 4% del electorado ni sobrepasar rara vez el 10%- de una derecha nacionalista, incapaz de asimilar la derrota, más o menos simpatizante del nazismo. Lo nuevo, y hasta cierto punto sorprendente, es que los nuevos Estados, precisamente aquellas zonas de Alemania en las que se practicó una política de desnazificación más contundente, se muestran hoy el terreno mejor abonado para la expansión del neonazismo. Diez años después de la unificación, la violencia nazi está expandiéndose entre los jóvenes de la Alemania Oriental. ¿Cómo se explica que deslumbre a una juventud educada en un socialismo que consideraba al nazismo su enemigo principal y que no se cansó de denunciar a la Alemania Occidental como el último reducto de la vieja sociedad capitalista que había apoyado al nazismo con el mayor entusiasmo? Que el nazismo fue la expresión última de un capitalismo agónico era dogma incuestionable en la antigua RDA.

Ahora tenemos que enfrentarnos al hecho de que resurja entre los rescoldos que ha dejado una sociedad socialista. Cierto que es un fenómeno harto complejo en el que convergen multitud de causas: desde la simpatía que provocan las ideologías que se combaten oficialmente -en la España de Franco, el comunismo; en la Alemania Oriental, el fascismo- hasta la educación autoritaria que, en vez de apelar a la responsabilidad individual, lleva a glorificar al Estado como protector universal. Después de 40 años de comunismo, la ilusión de los débiles de ser acogidos en una comunidad que los mantenga resucita hoy en un socialismo nacional, que se supone ampara a los propios y discrimina a los extraños. El renacer del nacionalismo, al desplomarse las sociedades comunistas, ha puesto de manifiesto que es mayor el arraigo de la nación que el de la clase social. Si en el pasado la izquierda aproximó el nazismo al capitalismo y la derecha al bolchevismo, hoy se recalcan más bien las coincidencias entre los dos sistemas totalitarios que inventó el siglo XX. Con todo, nada más peligroso que explicar el resurgir del nazismo como una secuela más de los 40 años de dictadura comunista, olvidando que el paro juvenil, y sobre todo la falta de un horizonte atractivo para una buena parte de la juventud germano-oriental, explica el fenómeno de manera bastante satisfactoria. No parece lo más atinado mirar sólo al pasado para descubrir las causas, ni contentarse con prohibir al NPD, empujando a la juventud ultraderechista a la clandestinidad.

Contundencia antinazi
Editorial El País   31 Agosto 2000

LOS TRES neonazis, un hombre de 24 años y dos adolescentes de 16, que el pasado 11 de junio mataron a golpes a Alberto Adriano, un padre de familia mozambiqueño, en la ciudad alemana de Dessau, fueron condenados ayer a largas penas de cárcel. El único mayor de edad entre los asesinos deberá cumplir cadena perpetua, y los dos menores, nueve años de prisión, uno menos de la pena máxima posible. Los acusados reconocieron que mataron a su víctima por ser negro.

La sentencia contiene un claro mensaje: hay que aplicar la ley con rapidez y rigor contra cualquier brote de racismo. Sólo diez semanas después del crimen comenzaba el juicio contra los acusados. Una semana más tarde ya saben éstos el precio que han de pagar por cometerlo. En la última década, las organizaciones neonazis, que proliferan sobre todo en los estados federados orientales, han medrado por la impunidad de muchas de sus agresiones, pero también por la impresión de que, aunque la sociedad alemana condenara sus métodos, en realidad compartía sus temores a la supuesta "invasión extranjerizante" y también sus ansias de ponerle coto.

La reacción social de este verano tiene por objeto acabar con este perverso malentendido. La conciencia democrática se ha movilizado, unida, para aclarar que no sólo no comparten nada con los nazis, sino que los consideran su máximo enemigo. La democracia tiene medios legales, el Estado debe aplicarlos, y la población, mostrar el coraje cívico para exigirlos y hacer frente a quienes hacen del odio un culto. Cuando esta constelación de voluntades cívicas se produce, los nazis no pueden doblegar a una sociedad libre.

Una página neonazi en la Red publica una lista negra de locales gallegos nacionalistas
De los 53 establecimientos que se citan en la página de Internet, 29 son de Santiago de Compostela
Una página neonazi en Internet realizada desde EE UU publica una lista negra de «53 negocios independentistas en Galicia». En el apartado «Y después los gallegos», aparecen los nombres de 29 locales de Santiago, ocho de A Coruña, siete de Ferrol, cinco de Vigo y cuatro en Ourense, Pontevedra, Bueu y A Estrada. La mayoría son bares y pubs.
A. DAS CAIASA CORUÑA La Voz   31 Agosto 2000

En el listado destacan los veintinueve negocios de Santiago de Compostela citados. A Coruña con ocho, Ferrol con siete, Vigo con cinco y Ourense, Pontevedra, Bueu y A Estrada, con uno cada una, son las otras localidades que tienen comercios en la lista negra.

Asimismo, aparecen en el listado 35 nombres de establecimientos tipo cafés, bares, restaurantes y pubs gallegos. En él hay también diez librerías, dos locutorios de Internet, dos locales de artesanía, una boutique, una imprenta, una copistería y una autoescuela situados en estas localidades gallegas.
Junto al nombre de cada establecimiento citado en la lista, se incluye su dirección, su número de teléfono y un breve comentario. Ejemplos de algunas de las apreciaciones empleadas son: «Apoyo al independentismo radical», «Lugar de reunión de antiguos presos de los GRAPO» o «Apoyo al movimiento estudiantil independentista».

Desde Estados Unidos
Los autores de esta página web son cuatro nacionalsocialistas, como ellos se definen, que residen en Estados Unidos. «Allí, afortunadamente, podemos escribir lo que queremos», aseguran. El hecho de emplear Internet para difundir sus ideales está justificado en que se ganan la vida con la informática, según afirman.
En su declaración de principios definen a sus enemigos como «los de la patria y los de la raza», entre los que se incluyen los nacionalistas gallegos.

Racismo
Las respuestas que dan a varias preguntas que se les han realizado por correo electrónico aclaran de forma contundente su postura ideológica. Interrogados por su condición de racistas, los autores de la web contestan tajantemente: «Es la cuestión más tonta que jamás nos han mandado y evitaremos comentar que la realizó una mujer de un grupo separatista catalán. Mi amor, niña, tenemos esvásticas por todas partes, ¿tú que crees? Claro que sí».

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