AGLI

Recortes de Prensa     Martes 28  Noviembre  2000
#Maragall oyó mal
Iñaki EZKERRA La Razón 28 Noviembre 2000  

#El guirigay
Jaime CAMPMANY ABC   28 Noviembre 2000

#PSOE Y PP DEBEN RECUPERAR LA UNIDAD DE ACCION
Editorial El Mundo  28 Noviembre 2000

#Las barbas del PSOE y el afeitado común
M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Noviembre 2000

#Nervios y unidad
Ramón PI ABC  28 Noviembre 2000

#Diálogo sí, pero PP-PSOE
Editorial La Razón   28 Noviembre 2000

#Del diálogo como trampa
Ignacio CAMACHO ABC   28 Noviembre 2000

#Dialogar consigo
ANTONIO GALA El Mundo   28 Noviembre 2000

#Diálogo en la Torre de Babel
Julián LAGO La Razón    28 Noviembre 2000

#Zapatero rodeado
RAUL DEL POZO El Mundo   28 Noviembre 2000

#Teatro, puro teatro
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital   28 Noviembre 2000

#Sabor a nada
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 28 Noviembre 2000

#Año de sangre y esperanza
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo  28 Noviembre 2000

#El diálogo
Dalmacio NEGRO La Razón 28 Noviembre 2000

#«Operación diálogo»
Juan BRAVO La Razón   28 Noviembre 2000

#Zapatero contra Aznar
Enrique de Diego Libertad Digital   28 Noviembre 2000

#El tiempo se acaba
Ignacio Villa Libertad Digital   28 Noviembre 2000

#Aznar responde al «diálogo-trampa» con una oferta de pacto de Estado al PSOE contra Eta y el PNV
Carmen Morodo - Madrid .- La Razón   28 Noviembre 2000

#La Justicia destapa la doble fachada de AEK por usar la enseñanza del euskera para financiar a Jarrai
VITORIA. Jesús Alonso ABC    28 Noviembre 2000

#Del Burgo desmonta el mito nacionalista en el libro «El ocaso de los falsarios»
MADRID ABC   28 Noviembre 2000

#Estalla un artefacto en una empresa navarra
PAMPLONA. Vp ABC   28 Noviembre 2000

#Fuerte malestar en el PSE por la «intromisión» de Maragall en los problemas del País Vasco
E. L. Palomera - Madrid .- La Razón   28 Noviembre 2000

Maragall oyó mal
Iñaki EZKERRA La Razón 28 Noviembre 2000  

El interés y la capacidad que han demostrado ciertos sectores del PSOE para manipular la manifestación de Barcelona en homenaje a Ernest Lluch y para tratar de convertir la protesta de un millón de ciudadanos contra Eta en un alegato en favor del «diálogo» con esa banda o sus cómplices políticos demuestra la colosal envergadura que tiene, dentro del principal partido de la oposición, el mezquino afán de revancha contra Aznar así como lo poco que les importa a esos revanchistas desbaratar todas las expectativas de cambio en Euskadi y toda la resistencia civil trabajosamente tejida para hacer frente a la ofensiva antidemocrática del nacionalismo.

    Y demuestra también la descarada y peligrosísima intención que esos sectores del PSOE tienen de controlar el movimiento ciudadano, de infiltrarse en él e instrumentalizarlo para sus fines políticos. En esa manifestación del Paseo de Gracia había pancartas en las que podía leerse «diálogo» pero también otras en la que se leía «Eta no». Las cámaras televisivas enfocaron durante un buen rato una en la que se podía leer «Eta a la mierda». Sin embargo, Maragall asegura que ese millón de personas pedía «negociar». ¿Es que oyó mal Maragall? ¿Es que pretende llenar con consignas de su propia cosecha el silencio que se pidió a los manifestantes? ¿Es que uno va a tener que pensarse si acude o no a una movilización en protesta por un asesinato según quén la convoque y quién sea el personaje que va leer el comunicado? ¿Es que uno va a tener que andar con miedo a que su participación en una manifestación contra el horror sea tergiversada y utilizada para presionar y empujar al Pnv a un infame pacto de supervivencia con el PSOE y para legitimar ese pacto que aplazaría la llegada de la libertad al País Vasco cuando no la abortaría para siempre?

    Después de esta campaña que ha montado en apoyo de Ibarretxe, ha llegado la hora de dejar de pedir al PSOE que firme el famoso pacto de Estado contra Lizarra. Ha llegado la hora de dejar a ese partido por imposible (el pacto lo hará sólo si le conviene) y de vigilar todos sus pasos dentro de los movimientos cívicos. Hace unas semanas Zapatero hablaba de crear una Fundación de Víctimas del Terrorismo que «tuviera verdadera autoridad moral», como si carecieran de ella las asociaciones ya existentes. ¿Pretendía dividir también a las víctimas ya que no puede controlarlas? ¿Pretendía dinamitar el impulso social que éstas han tomado por fin y que ese partido no alentó jamás desde sus gobiernos? ¿Pretendía crear un instrumento de socorro a las manifas de Ibarretxe cuando las rechace la Asociación de Víctimas del Terrorismo?

El guirigay
Por Jaime CAMPMANY ABC   28 Noviembre 2000

Esto del PSOE es un garbullo. Cada cual va por su lado y unos tiran al monte y otros salen por los cerros de Úbeda. El socialismo vasco y el socialismo madrileño están partidos por gala en dos. En Madrid ganan los guerristas, Rafael Simancas, toma nísperos, aunque por la mínima, y en el País Vasco no gana nadie, Nicolás Redondo y Rosa Díez están en empate técnico, como dicen los encuestadores, o sea, Amando de Miguel y los demás del estetoscopio de la opinión pública. En Asturias también hay cisma, y Rodríguez Zapatero se envaina por la tarde la frase que ha dicho por la mañana. Lo bueno que tiene Zapatero es que expresa una opinión y enseguida la contraria, pero las dos con muy buenos modos, en tono educado y voz educada.

El caso es que en el seno de nuestro socialismo (siempre que escribo la palabra «seno» me acuerdo de las domingas parlamentarias de Clementina Díez) se ha organizado el guirigay. Los socialistas ya tienen a Eguiagaray, caray, a quien sacan diputado por Murcia, que manda huevos salir diputado por Murcia con ese apellido, ya podían presentarlo por Guipúzcoa, pero además están en el guirigay, Zapatero qué guay, ya veremos cuándo lo mandan al Uruguay, poco se saca de donde no hay. El vestigio del felipismo ha inventado lo del diálogo, y todo el país de «El país» se ha aplicado a predicar el diálogo con lo que estamos dándole a la muí, que no descansamos. Hablando se entiende la gente, pero es que los muertos no hablan.

Cuando unos hablan con las bombas o con las pistolas, otros salen a la calle y hablan con el silencio. Minutos de silencio, manifestación en silencio, silencio en las tumbas, diálogo bajo tierra, paz de los cementerios. Vázquez Montalbán dice que la calle en Barcelona pedía diálogo y silencio. Pues eso. Que hablen los políticos y callen las armas. Los etarras dialogan con bombas y los socialistas dialogaron con el «Gal», y unos se quedaron con el dinero de los secuestros y del impuesto revolucionario, y los otros con los fondos reservados. Al final, monises. El Inhóspito va más allá, y dice que hay dialogar ¡con el criminal!, escrito así, entre signos de admiración. Quizá él, que ya va de momia, pueda establecer una conversación sin que las palabras 9 mm. parabellum le hagan pupa.

«Hay que hablar con él —dice el Inhóspito—, que no nos mate y buscar salidas». Pero, hombre, Haro, fíjate en que para hablar no te dan tiempo y hasta ahora la única salida que ha dado buen resultado es la que encontró Gabriel Cisneros, por ejemplo, y otros que tuvieron su misma fortuna, y es la de salir corriendo o pedir a los dioses que no estalle la bomba. La verdad es que los etarras presentaron a José María Aznar una propuesta de diálogo muy considerada, ¿recuerdan? Hicieron estallar un coche-bomba al paso del suyo, y no acabaron con su facultad de dialogar por unas décimas de segundo. Si aquel diálogo se hubiese establecido, José María Aznar estaría ahora montado en un cirro o en un cúmulo manteniendo una conversación con los angelitos a los acordes del arpa.

Si podíamos albergar alguna duda acerca de si la locutora de la morcilla hablaba con voz propia o con boca de ganso, ya se ha disuelto. Basta ver a este nuevo Quinto Regimiento de los «mass media», los Largo Caballero (el Lenin español) del polanquismo felipista salir en apoyo de Gemma Nierga como en el «No pasarán» de la defensa de Madrid. Bueno, y si eso fuese una posición política coherente con todas las matizaciones y «sensibilidades» como ahora se dice, menos mal, porque sabríamos a qué atenernos. Pero en el PSOE andan como perros y gatos felipistas, guerristas, chavesistas, bonistas y zapateristas, y andan todos con lo de mi Tarara, sí, mi Tarara, no. O sea, el guirigay, el garbullo y el lelilí.

 

PSOE Y PP DEBEN RECUPERAR LA UNIDAD DE ACCION
Editorial El Mundo  28 Noviembre 2000

Tal día como hoy, hace un año, la euforia suscitada por la tregua de ETA, sobre todo en el País Vasco, dio paso a la pesadilla cuando los terroristas anunciaron que volverían a matar. Los terribles acontecimientos posteriores demostraron de forma palmaria que el alto el fuego no fue más que un espejismo y que la banda aprovechó la tregua para rearmar a sus comandos y reclutar pistoleros más sanguinarios, si cabe. En los últimos doce meses, ETA ha cometido 21 asesinatos. Es verdad que hubo periodos más cruentos, cuando las víctimas eran miembros del Ejército y las Fuerzas de Seguridad. Pero el hecho de que la amenaza se haya extendido a empresarios, dirigentes del PP y el PSOE, miembros de la judicatura y periodistas hace que estemos ante la mayor ofensiva de ETA desde el ingreso de España en la UE, en el año 86.

En su brutal desafío contra el Estado de Derecho han encontrado en el PNV de Xabier Arzalluz un aliado estratégico. Los nacionalistas -antaño moderados- se han negado a admitir que cometieron un error al pactar con ETA y se han radicalizado, llevando al País Vasco a una crisis institucional sin precedentes. Y, lo que es peor, favoreciendo la chulería de los violentos. Como ayer dijo el director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, ante el Comité Ejecutivo de la Asociación Mundial de Periódicos que se reúne en Berlín, «sin la justificación que le presta el PNV, los ataques de los terroristas posiblemente no serían tan frecuentes o peligrosos».

Con todo, la desmoralización que se percibe en la sociedad a un año del fin de la tregua no sólo está provocada por la brutalidad etarra. Desgraciadamente, el asesinato de Ernest Lluch -el último- ha dejado una decepcionante estela de discrepancias entre los principales partidos, PSOE y PP, cuya unidad de acción es la columna vertebral de la lucha contra ETA. La polémica desatada en torno al diálogo no puede ser más desafortunada. Sobre todo porque hay pocas dudas de que la actual cúpula del PNV es quien hace imposible el ansiado diálogo.

Ello no debe impedir, sino todo lo contrario, el entendimiento entre el PSOE y el PP. Las últimas manifestaciones, tanto de Rodríguez Zapatero como de Aznar -que ayer hizo una propuesta de acuerdo a los socialistas- parecen devolver las aguas a su cauce. Afortunadamente.

 

Las barbas del PSOE y el afeitado común
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Noviembre 2000

La primera gran crisis del PSOE se produjo en 1888, a los trece años de su fundación. José Pamías, después del primer Congreso del partido y recién fundada la UGT, se separó del grupo y las nacientes fuerzas socialistas de Cataluña quedaron desbaratadas. Pablo Iglesias se enteró de ello mientras tomaba un vaso de vino y un pincho de bacalao frito en una taberna madrileña de la calle Tetuán —«Labra»—, junto a la Puerta del Sol. El pincho costaba entonces dos céntimos y hoy, que la taberna sigue existiendo, ciento treinta pesetas; pero la historia sigue siendo parecida. También andaba entre aquellos contados padres fundadores del socialismo español, Antonio García Quijido, que después se hizo comunista. La disensión es una esencia de la sigla y, por venirnos más cerca, baste recordar los enfrentamientos de Francisco Largo Caballero con Julián Besteiro, o los de Juan Negrín con Largo Caballero para ver que, en nuestros días, los padecimientos de Josep Borrell, Joaquín Almunia o José Luis Rodríguez Zapatero son poco más que un juego de niños.

No es que la afición por la disputa sea un privilegio socialista. La discordia es esencial en todos los partidos, efímeros o perdurables, que por aquí asoman su propuesta de poder; pero la bronca interna del PSOE, más cuajada de lo que parece, nos afecta especialmente por su trascendencia nacional. Lo del País Vasco y Cataluña, salta a la vista. Lo del congreso de la Federación Socialista Madrileña es, si se apura, más sintomático de una enfermedad que recuerda los efectos de la osteoporosis: el esqueleto del partido —sus ideas y el predicamento de la Ejecutiva— se va quedando en nada. El pensamiento único, que causa estragos, y la incapacidad de la formación para, inmunodeficiente, rechazar los nuevos cuerpos que hoy la sacuden y convulsionan, la tiene hecha unos zorros. Vive de los recuerdos y de la cuota autonómica que aún le corresponde, pero es incierto su porvenir.

Rodríguez Zapatero —tan prudente, tan conciliador— bastante tiene con saltar sobre las trampas que le van colocando los no resignados integrantes de la vieja guardia y sus epígonos, cuando son como José Blanco, incapaz de sugestionar a los vecinos de su pueblo para que le eligieran alcalde, contribuyen con su rabiosa debilidad a la desarticulación del grupo mejor que a su fortalecimiento y presencia pública coherente. Cuál es la propuesta nacional del PSOE. ¿La unitaria que podemos personificar en Francisco Vázquez o la (con)federal que encarna Pascual Maragall? Dentro del partido de los socialistas, y por referirnos sólo al concepto básico del Estado, hay más muestrario que, sin el partido, en el felizmente plural Congreso de los Diputados.

Sería muy fácil atribuirle el mal a la resaca del felipismo. Ahí podría estar una parte o, si se quiere, el germen de la enfermedad; pero la porción más abundante, y determinante de la situación, viene dada por la histórica concepción federal del PSOE incrementada por la vigencia y desarrollo de la España autonómica. Tanto que cabe empezar a preguntarse si es posible hoy en España un partido político que cubra homogénea y equilibradamente todo el ámbito del Estado cuando su líder vive lejos de La Moncloa. Y, además, lo del fulanismo.

Nervios y unidad
Por Ramón PI ABC  28 Noviembre 2000

El secretario general del PSOE está muy enfadado con José María Aznar porque no ha querido aceptar la escenificación de la firma de un documento solemne propuesto por los socialistas, a fin de «visualizar», como ahora se dice, la unidad de los dos grandes partidos nacionales contra ETA. A la vista de que ha recibido calabazas del Gobierno, al que le parece que eso no añadiría nada a la realidad que ya existe, ha pedido públicamente a Aznar «serenidad» para mantener lo que ha llamado «la unidad de los demócratas contra el terrorismo».

A esta reacción, Forges la bautizaría como «uno very mucho malo represalio», porque se trata ciertamente de una reacción forgéndrica: el Gobierno está en el mismo sitio, no veo por ninguna parte nerviosismo precisamente, que es lo que hace que uno vaya de aquí para allá, sin norte y sin tino, y tampoco aprecio ruptura de la unidad entre los demócratas en lo tocante a la lucha contra el terrorismo de ETA, a no ser que los socialistas vayan a producirla. ¿Y cómo podrían romper la unidad? Todo apunta a que considerarían ruptura el entablar el famoso «diálogo» con el PNV, pero se ignora acerca de qué podrían dialogar para que se pudiese hablar propiamente de ruptura, porque no creo que el PSOE vaya a firmar el pacto de Estella. ¿Hablarían del «ámbito vasco de decisión»? ¿De la «Udalbiltza» y sus subvenciones con dinero público? ¿De la comprensión hacia «los chicos de la gasolina»? Si fuera de estas cosas, entonces lo que habría pasado sería justo lo contrario que Rodríguez Zapatero atribuye al Partido Popular: el PSOE se habría puesto muy nervioso, y la consecuencia de eso sería que es el PSOE quien abandona los presupuestos democráticos y constitucionales que hoy son el fundamento de la unidad de los demócratas frente a ETA y las pretensiones políticas que usa como coartada.

Es muy importante que nuestros socialistas completen el camino que han emprendido hacia la normalización después del descalabro sufrido con el felipismo. La cuestión es saber si son conscientes de eso.

Diálogo sí, pero PP-PSOE
Editorial La Razón   28 Noviembre 2000

El PP realizó ayer una «contraoferta» al PSOE en relación con la forma de abordar de forma pactada el problema del terrorismo y la crisis política e institucional del País Vasco. El PP contesta, en forma de preguntas al PSOE, al documento de éste, cuyo rechazo provocó una airada reacción socialista. Dijimos entonces, y sostenemos, que no se podía tratar con cajas destempladas la oferta socialista, pero el PSOE tampoco podía soñar con imponer a la trágala su posición en las complicadas cuestiones que han de abordarse. Ahora debe suceder lo mismo. Ambos partidos tienen que hacer un esfuerzo de sentido común y de sentido de Estado para avanzar en la solución al principal de los problemas de la sociedad española, que es el terrorismo (y su vocación separatista).

    Frente a la postura de un sector socialista que busca aislar al PP en el País Vasco, entendemos que el PSOE, especialmente en sus sensibilizados militantes vascos, quiere que se profundice en la solución constitucionalista. En ella pueden y deben entenderse PP y PSOE, porque su acuerdo es la única solución que se vislumbra tras el fracaso de las opciones encabezadas por el PNV durante casi veinte años. Fracaso que, en los últimos tiempos, adquirió verdaderos caracteres de riesgo para la estabilidad con la apuesta independentista del Pacto de Estella y Udalbiltza. El pacto PP-PSOE es, pues, la única alternativa.

Del diálogo como trampa
Por Ignacio CAMACHO ABC   28 Noviembre 2000

En la política actual se mitifica el diálogo como panacea porque no existen proyectos de relieve y porque la ideología ha adelgazado tanto que apenas sirve para determinar un punto arriba o abajo de inflación o de presión fiscal. En un panorama deshabitado de ideas y de proyectos, el diálogo representa ese vago punto en el que se encuentran los diferentes ropajes de la nada. Los liderazgos han desaparecido, y las ofertas de soluciones se sustituyen por mesas, plataformas, comisiones y gestoras, que dialogan de un modo por lo general interminable hasta alcanzar un punto de acuerdo que suele situarse en la más indefinida vaguedad.

Pero los ciudadanos desean sentirse escuchados, acaso porque la vida cotidiana propone un discurso genérico de soledades, y exigen que sus representantes dialoguen como metáfora de un consenso social que en realidad no existe. Quizá desengañados de entrada respecto a la posibilidad de acuerdos, confían al menos en el poder taumatúrgico de la palabra para acercarse al difuso territorio del interés común. Acostumbrados al fracaso de todas las iniciativas políticas, se conforman con que las soluciones propuestas contengan una base lo bastante ancha como para poder compartir las migajas.

De algún modo, los socialistas —quizá sería más preciso decir los felipistas— han logrado extender la idea de la conveniencia del diálogo con el nacionalismo vasco, no tanto porque lo consideren una vía practicable hacia la paz, sino porque se trata de un camino alternativo al que propone el Gobierno.

El principal objetivo de toda oposición es dejar de serlo lo antes posible, y para eso es fundamental el hallazgo de fórmulas que obstaculicen cualquier éxito del rival. En el caso del terrorismo, la dificultad añadida consiste en que nadie puede oponerse a la persecución de los asesinos, de modo que alguna mente maquiavélica —no es difícil sospechar cuál— ha hurgado en los entresijos de la política para encontrar una grieta en el muro de la más aparente evidencia.

La propuesta del diálogo con los nacionalistas está envenenada —«una trampa saducea», que diría el recordado Fernández Miranda— porque introduce un sutil elemento de confusión, al mezclar las soluciones policiales con las políticas en medio de un notable desaliento popular ante la escalada de los atentados.

Maniobrando con eficacia desde las bambalinas de la escena política, los felipistas trasladan el debate hacia el terreno más resbaladizo, forzando incluso la deriva inicial de la actual dirección del PSOE. La base de la operación es muy sencilla: parte de la idea de que un hipotético éxito antiterrorista sólo es rentable para quien lo protagoniza, y no para quien colabora.

La posición unívoca del Gobierno Aznar tiene, evidentemente, un punto débil, y es el de que no alcanza todas las zonas posibles del territorio político, y permite la instalación de campamentos templados a los que suele apuntarse mucha gente bienintencionadamente alérgica a las fórmulas categóricas. La oposición puede así ganar posiciones y al tiempo ocupar una suerte de centro escénico aprovechando que, al haber muertos por medio, el Gobierno ha decidido alejarse de cualquier ambigüedad. Ocurre, sin embargo, que la ambigüedad ofrece ventajas confortables para la autoestima, sobre todo si se presenta envuelta en el celofán del diálogo, al que nadie se puede negar en abstracto sin aparecer como intransigente.

Hay un pequeño detalle incómodo, que es el de que esta estrategia mina la firmeza del frente policial, pero ese problema incumbe tan sólo al que tiene la responsabilidad de afrontarlo. Alguna ventaja ha de tener el ejercicio de la oposición, y en este caso se trata de la impagable desatribución de responsabilidades. Luego viene la ETA y zanja el debate matando tanto a los que proponen el diálogo como a los que lo desaconsejan, pero ése es un factor con el que hay que contar incluso desde el más frío y turbio cinismo conspirativo: que siempre hay alguien dispuesto a manejarse con menos escrúpulos.

Dialogar consigo
ANTONIO GALA El Mundo   28 Noviembre 2000

Dime de lo que presumes y te diré de qué careces. Hay que ver cómo se ha puesto el PSOE de reclamar diálogo. Se oye, a su través, la voz de González que sigue manejando los títeres. Y, sin embargo, el PSOE no dialoga consigo mismo, que buena falta le hace. Así le han salido los congresos en que se han constituido, a medias, las federaciones importantísimas de Madrid y Bilbao. El PSOE no da una. A veces se oye a Felipe, a veces a Guerra. Lo que no se oye es el diálogo de las bases ni del núcleo: un griterío y un tumulto. Veremos a quién proponen, para dialogar, como lehendakari. ¿Dónde está Zapatero?

Diálogo en la Torre de Babel
Julián LAGO La Razón    28 Noviembre 2000

En Babilonia, a orillas del Eúfrates, los descendientes de Noé quisieron construir una torre para escalar hasta el cielo. Dios, ante tal desafío, les castigó confundiendo su lengua: hablaban la misma lengua pero, sin embargo, no se entendían. En el País Vasco también hay descendientes de Noé: se habla efectivamente de los mismo, pero iguales palabras expresan conceptos distintos.

    A raíz del asesinato de Lluch, cuya memoria ha sido estos días sacralizada precisamente por muchos de quienes en vida denostaban su discurso, se ha hecho del diálogo un equívoco. Nadie en abstracto está por principio en contra del diálogo, cualquiera que sea su verbalización. El problema surge a la hora de concretar qué significado tiene aquél para cada parte, cuya interpretación en ocasiones resulta antagónica: lo que los lingûistas llaman polisemia del lenguaje.

    Hablar de qué, hablar con quién, hablar para qué, y sobre todo, hablar en qué lengua para no incurrir en el diálogo de sordos en el cual estamos. Así términos tan universales como paz y libertad tienen en Euskadi contenidos bien diferentes, según sean interpretados por constitucionalistas, por nacionalistas y, no digamos ya, por separatistas radicales.

    Es obvio que cuando Lluch se refería al diálogo como instrumento de entendimiento no se refería al diálogo que defiende Redondo Terreros, que tampoco es el mismo que el de Maragall, ni el de Zapatero ni el de González, cuya tesis es: decirme qué piensa Aznar que me opongo. Igual ocurre con el nacionalismo, en el que el diálogo que reclama Arzallus en nada se parece al del Atuxa y, si nos apuran, al del propio Ibarretxe.

    El diálogo sobre el País Vasco se atiene a un catálogo de traducciones. Por supuesto, libertad y paz son términos que no significan lo mismo para quienes pueden en cualquier momento recibir un tiro en la nuca que para quienes no corren tal riesgo y, por supuesto, mucho menos para quienes disparan.

    Durante la dictadura, libertad y paz eran conceptos intrínsecamente inseparables: la libertad se conseguía con la paz civil tras la liquidación de la guerra. En la actual perversión del lenguaje parte de la sociedad vasca no vincula la libertad a la paz, de tal forma que creen posible la libertad en coexistencia con la violencia, es decir con la «no paz».

    Por razones culturales, los nacionalistas vascos manejan ambas lenguas: la de los violentos y la de los no violentos. Se necesita, por tanto, intérpretes que hagan del diálogo un concepto biunívoco y transitivo. Sabemos que la culpa de lo que pasa no la tienen los intérpretes, pero sabemos también que un intérprete encabronado no parece aconsejable para aproximar términos.

    Arzallus es el intérprete encabronado de Ibarretxe y González, el intérprete encabronado de Zapatero. Entre uno y otro están, como los descendientes de Noé, creando una gran confusión de lenguas en esa torre de Babel que es el País Vasco. Los dos, pues, deberían callarse un ratito.


Zapatero rodeado
RAUL DEL POZO El Mundo   28 Noviembre 2000

  Rodríguez Zapatero, el arcángel que envió Dios para salvar a los socialistas, está rodeado de antropófagos. El síndrome de Robinson Crusoe que padece se ha hecho más visible en los congresos de Madrid y del País Vasco, donde se enfrentan el viejo y el nuevo aparato. Ni Felipe González, ni Alfonso Guerra aceptan ser embalsamados ni las facciones han dejado la navaja. Pero Zapatero superaría ese síndrome de desacompañamiento y lograría construir la nueva cabaña si no fuera porque se confunden las lenguas en lo que concierne a la idea de España, rompiente más trascendental que los impuestos o el Plan Hidrológico. De pronto, el diálogo estalló en plena manifestación de Barcelona y el vocablo tiene diversas traducciones, la candorosa e ilustrada y la exigencia de la multitud de que se pacte con el PNV. Se puede ir más lejos y transcribir que lo que se exige al Gobierno desde Cataluña es un armisticio.

Los socialistas catalanes que apoyaron el triunfo de Zapatero exigen ahora su cuota y enuncian una nueva política respecto a las nacionalidades. Recuerda Josep María Ainaud de Lasarte que en los años ochenta no se podía circular por los ministerios madrileños sin saber catalán; era la lengua importante en pasillos, ascensores y bares. En aquel tiempo, los socialistas catalanes apoyaron al Gobierno del Estado Español.

Ahora Maragall ha dicho en las exequias de Lluch que el asesinato del ex ministro debiera servir para que nazca un nuevo Estado. El socialismo catalán, los nacionalistas de Ben Bella, antes de que surja Bumedian, una CEDA regionalista y socialdemócrata, todo lo que se llamó hace cinco años un régimen, ha decidido que contra Aznar todo vale, incluida la capitulación. Los maragallistas de todos los confines defienden el federalismo asimétrico y no es que simpaticen con los nacionalistas: son más nacionalistas que Jordi Pujol, que ha congelado su soberanía compartida. Rechazan el modelo autonómico y por tanto la Constitución. Desde Barcelona llaman Ramiro de Maeztu al que resiste; acusan a Aznar de autismo y de empecinamiento.

No sé si Zapatero se dejará guiar por los nacionalistas o decidirá que mientras la Constitución exista, la pieza fundamental del régimen es el Parlamento y el cumplimiento de las leyes, aunque en estos días la melodía que más suena es la de la servidumbre y la sujeción. El Gobierno se va debilitando porque, afortunadamente, no emplea la fuerza y en España sólo se respeta a quien está armado. Aznar aguanta. No sé si sigue esa máxima de Maquiavelo que dice: para el príncipe es un regalo de la suerte si los enemigos le asedian cuando tiene razón; de este modo, subirá por la escalera que ellos mismos levantaron.

Teatro, puro teatro
Por Federico Jiménez Losantos
Libertad Digital   28 Noviembre 2000

Zapatero montó la comedia de proponer un acuerdo por escrito, la clave es que fuera con firma ante la tele, para escenificar con Aznar un pacto entre iguales e igualmente entusiastas en la lucha contra ETA. Pero Zapatero lo hacía precisamente para ocultar la indefinición de su partido, la alta traición de Maragall, la baja pasión de González y su incapacidad de pastelear en un asunto que no admite azúcar. Era comedia y como tal la rechazó Aznar, que es un tipo serio en esta cuestión y que además no tiene mano izquierda ni para esto ni para nada. Lo suyo es la derecha y al centro del mentón, no sale de ese golpe.

Aznar tenía razón, pero eso en política no basta. Viendo cómo por ser serio en un asunto que lo merece puede debilitar muy severamente a Zapatero, dejándole a Maragall vía libre para sus desmanes y dándole a González carta blanca para su venganza, el Presidente ha decidido montar, también él, otra comedia de enredo. Le devuelve la pelota con otro papelito y ahora pueden seguir peloteando hasta el Día de la Constitución, en cuya víspera podían escenificar el Auto de los Reyes Magos y los Políticos Titiriteros. Como dice en otro comentario Enrique de Diego, Aznar tampoco ha hecho pública autocrítica de su diálogo con la banda etarra cuando la tregua-trampa. No quedó mal, pero, aparentemente y también realmente, picó. Más por Zarzalejos que por Oreja, cierto, pero picó. Y no se ha explicado al respecto.

Puestos a crear una farsa navideña con final feliz, podían incluir en su papelito conjunto un recuerdo a esos afanes dialogantes que no pasaron de engaños del terrorismo y, sobre todo, lo que todos queremos oir: que van a defender juntos a España y a su Constitución hasta la extenuación bipartidista.

Eso sí, que Aznar procure no condecorar ese día a Olga Guillot como hace poco a Chabela Vargas. Ver a populares y sociatas cantando "Y volver, volver , volver / al consenso otra vez" sería de lo más navideño. Pero oir a la cubana denunciando la "falsedad bien ensayada / estudiado simulacro" y rematando: "perdona que no te crea / me parece que es teatro", sería demasiado. Estamos ante una comedia, no en La Máquina de la Verdad.

Sabor a nada
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 28 Noviembre 2000

Tras un año de asesinatos, hoy se cumplen 12 meses desde que ETA anunciara la ruptura de la tregua, y la sensación predominante en el tejido social de HB puede ser descrita con la letra de una conocida copla «ese amor que hasta ayer nos quemaba, hoy el hastío ya le dio sabor a nada». Cuando está por explicarse el motivo de la vuelta de los que dijeron que se iban en una célebre declaración de intenciones, «nosotros nos marchamos, pero si no se resuelve satisfactoriamente el problema, otras generaciones volverán», el balance de su retorno hace todavía más inexplicable su regreso a las armas.

Las mismas razones expuestas para asesinar, la ausencia de resultados en un corto período de tiempo, podrían conducir hoy al abandono del crimen. Peor aún. Los «militares» de ETA han destejido, a través de una veintena de asesinados, lo pacientemente tejido por los civiles de HB. Lizarra es un cadáver. Udalbiltza padece tetraparaplejia. El pacto parlamentario de los nacionalistas ha sido enterrado. La unidad entre el sindicato nacionalista ELA y el batasuno LAB no va más allá de la relación personal entre Elorrieta y Usabiaga. El lehendakari no ha caído y las encuestas señalan que podría sumar nuevos escaños.

En el horizonte se perfila un acuerdo entre Ibarretxe y Zapatero como prevé el boletín interno «Zutabe» de la propia ETA. En su contabilidad política, todo son números rojos menos el haber de la agudización de la división de los partidos democráticos.

Mientras que ETA ha retrocedido a los tiempos del pacto de Ajuria Enea, las fuerzas democráticas no logran elaborar un pacto antiterrorista. Las anteojeras del electoralismo lo impiden. Es un éxito pírrico. Tan difícil como que Mayor Oreja consiga la mayoría de los votos, es dudoso que se presente para no cambiar un sillón ministerial por un escaño autonómico, es imposible que logre el apoyo de los socialistas.

Es todo un año de «sabor a nada» desde que la «autoridad militar competente» irrumpiera pistola en mano en HB que conduce, inexorablemente, a la siguiente estrofa de la misma copla «reflexionemos. O nos condenaremos a vivir eternamente fingiendo amor ante la gente y a no soportarnos al vivir íntimamente».

Año de sangre y esperanza  
CASIMIRO GARCIA-ABADILLO El Mundo  28 Noviembre 2000

Hoy se cumple un año del anuncio del fin del alto el fuego que ETA declaró unilateralmente el 18 de septiembre de 1998. En un comunicado reproducido por el periódico Gara la organización terrorista anunciaba: «A partir del 3 de diciembre queda en manos de ETA hacer saber a todos los comandos operativos cuándo comenzar a realizar acciones».

Las consecuencias del fin de la tregua no se hicieron esperar. El 21 de enero de 2000 ETA asesinó en Madrid al teniente coronel Pedro Antonio Blanco y comenzó una ofensiva de terror que ha tenido como última víctima (la número 21 desde entonces) al ex ministro socialista Ernest Lluch.

Desde 1992 (en que ETA asesinó a 26 personas) no se había producido un año tan sangriento en la mortífera historia de ETA. Durante los años en que gobernó el PSOE, la banda asesinó a 424 personas (una media de una treintena por año).

Los golpes del terror han sido contestados con una acción policial contundente. A pesar de las críticas a la pretendida «falta de eficacia» de Interior, en lo que va de año se han producido casi un centenar de detenciones (entre ellas las del número uno de ETA, Iñaki de Rentería), lo que significa un récord difícil de superar.

Sin embargo, ese balance, que en el argot etarra podría considerarse como «militar», es sólo una parte y probablemente no la más importante de lo que ha sucedido en este último año.

La decisión de ETA de romper la tregua colocó al PNV en un callejón sin salida. EH dejó de apoyar a los nacionalistas en el Parlamento de Vitoria y el gobierno de Juan José Ibarretxe, en minoría, ha sido incapaz de sacar adelante ninguna iniciativa legislativa.

Por otro lado, el PSOE y el PP han ido consolidando una unidad de acción frente a ETA y el nacionalismo que cuajó en la presentación de dos mociones de censura contra Ibarretxe el pasado mes de octubre.

La polémica surgida tras el asesinato de Lluch ha estado a punto de echar a perder todo lo que se ha conseguido en estos meses. Pero el triunfo de Nicolás Redondo y sus tesis en el IV Congreso del PSE y la buena acogida por parte de Rodríguez Zapatero a la oferta de «un acuerdo de fondo» hecha ayer por Aznar, hacen pensar que el intento de una parte del PSOE (fundamentalmente Maragall y González) de romper el consenso con el PP no va tener éxito.

El presidente del Gobierno, que ha delimitado en el respeto a la Constitución y el Estatuto el margen para el diálogo, debería convocar al líder del PSOE para fortalecer la imagen de unidad con el principal partido de la oposición. La solidez del «pacto constitucional» es la única esperanza de que algún día el PNV rompa sus lazos con los que apoyan a ETA.

El diálogo
Dalmacio NEGRO La Razón 28 Noviembre 2000

La manifestación convocada por eta mediante su última hazaña, se ha celebrado -o ha concluido oficialmente- bajo el signo del diálogo, es decir, civilizadamente; pues, como dijo Heidegger y nadie lo discute, a partir de los griegos la civilización europea descansa en el diálogo. Los griegos descubrieron la política -el diálogo que apunta al compromiso- como el sustituto de la romé, la fuerza, para dirimir los conflictos entre rivales políticos. Tal es el objetivo político de esa notable organización: hacer que el pueblo español pida dialogar, que sus representantes, ya que el pueblo sólo puede manifestarse, traten con ella o al menos con su intermediario, el pnv, políticamente, dialogantemente, civilizadamente. La idea, con la ayuda del pacifismo ideológico que emana el propio Estado, suscita muchos adeptos espontáneos.

    Los dirigentes de eta tienen, al parecer, mucha mejor formación política que la muchachada del gobierno y la oposición (que aunque quizá lo ignora la lúdica clase política es parte inseparable del gobierno); o, quizá, son menos inmaduros y más adultos. También decían los griegos, que son una mina para estas cosas, que la política es cosa de adultos, no de muchachos y aficionados. Eta y pnv saben muy bien, que todo gobierno nuevo, como el que quieren fundar, independiente de España -es el único sentido del «soberanismo»-, comienza siempre por la fuerza, es decir, por el miedo, aunque luego, conseguida la soberanía política e instalado el nuevo gobierno, para conservar el poder se reconozca un orden jurídico; hasta estableciendo un Estado de Derecho. Y da la impresión que, aplicando una división del trabajo ad hoc, eta se encarga de difundir el miedo en toda España y el pnv de la retórica -la lógica de la política-, con el resultado buscado de que el pueblo, cuya única vela en estos entierros es la de manifestarse, dada la evidente incapacidad del Estado, tras veinticinco años de experiencia, para dar protección, seguridad, su primera obligación y fin principal, empieza a pedir el diálogo que solicitan directa o indirectamente los simpatizantes subjetivos y objetivos (tema muy interesante el de los simpatizantes objetivos) de eta y el pnv (o, según se dice -el pueblo ignora los entresijos-, de un sector del pnv, casualmente el que manda).

    Esta es la situación política en que se encuentra, no ya el gobierno (y la oposición de la que es inseparable), que, siendo importante, es accesorio, sino España: mediante el terror, eta manda absolutamente en el país vasco -incluso recauda impuestos- y, aunque algo menos, en el resto de la Nación, que, indefensa, pide, quizá fraudulentamente en la reciente ocasión, pero el caso es que la idea corre, el diálogo: que el Estado, pues de eso se trata, no del gobierno, que es sólo su manager, negocie la soberanía con eta y pnv


    El pueblo, incluida seguramente una porción mayoritaria de vascos, no simpatiza con eta y el pnv. Mas no puede hacer nada. Todo depende de sus « representantes». Y si estos, en su profunda sabiduría, son incapaces de decidir unilateralmente una respuesta política, quiere, no por egoísmo, sino porque no ve otra alternativa, la paz o, por lo menos, la tranquilidad. ¿Qué puede significar para el pueblo la Nación cuando la classe dirigeante, ocupada en si misma, desnacionaliza sistemáticamente el Estado?

    Aquí, el problema del «diálogo» es que descompone el Estado. Si el gobierno negocia en su nombre directa o indirectamente, está reconociendo un adversario o enemigo político, un igual. El pueblo, que hacer no puede hacer más que manifestarse, a lo mejor, para que alguien -un «submarino», un tonto, un despistado, un orate, un pacifista o un busca votosÄ se aproveche y lo interprete a su acomodo, ya no sabe qué decir; pero cabe pensar que el gobierno (con la oposición, hay que recalcar este concepto elemental de derecho político) tampoco. Es lógico; quizá tiene el presentimiento de que el diálogo es su perdición, pues, cualquiera que sea el resultado, se habrá puesto en cuestión su juguete preferido, el Estado. Y si la clase política se queda sin el Estado se queda sin nada.

    La situación apenas permite ya la ironía. Escribiendo en serio, sólo cabe pedir, como Ortega -inútilmente- en su circunstancia de hace muchos años, que se «levante el nivel moral de la vida pública». Es la cuestión decisiva.
   

«Operación diálogo»
Juan BRAVO La Razón   28 Noviembre 2000

Corren por los mentideros todo tipo de explicaciones sobre la inmersión de un sector del PSOE y del grupo mediático más cercano a sus tesis en la piscina del «diálogo». A Juan Bravo le ha llegado una información complementaria, que no ha de tomarse ni al pie de la letra ni a beneficio de inventario. Se trata de la reunión, el pasado miércoles, entre Felipe González y un alto dirigente del citado grupo. Tal vez hablaron del tiempo, pero no deja de ser sospechosa, porque precede a toda una estrategia informativa que apoya la operación que desde hace meses está muñendo González para lograr un pacto del PSOE con el PNV que aisle al PP. Como ese pacto no es nada fácil de explicar a la ciudadanía, harta de Arzallus y de sus coqueteos «finalistas» con Eta, hay que venderlo muy bien. Lo más importante es demostrar que el PP no es capaz de dialogar. A partir de ahí, la teoría del mal menor: un pacto PSOE-PNV para «reconducir» a los nacionalistas. Lo que pase después de volver a legitimar al nacionalismo soberanista ahora aislado y desprestigiado es harina de otro costal. Lo importante es que el PP quede descolocado, para que empiece a perder poder hasta salir de La Moncloa. Si esto se hace a cuenta de España, tanto da.

Zapatero contra Aznar
Por Enrique de Diego Libertad Digital   28 Noviembre 2000

La delicada situación del PSOE en el País Vasco, escenificada en su Congreso, no es una buena noticia para los socialistas, tampoco lo es para los populares. El objetivo de la estrategia del Gobierno pasa por el "sorpasso" de Jaime Mayor Oreja sobre el PNV y el mantenimiento del PSOE con los suficientes diputados para conseguir una “alternativa constitucionalista”, que el PP no puede conseguir en solitario.

Los problemas de reconstitución del socialismo -lógicos en un partido en la oposición cuyos resortes prebendarios están capitidisminuidos- y la sensibilidad del socialismo catalán mostrada en el funeral de Ernest Lluch han hecho que se haya producido un distanciamiento claro de Rodríguez Zapatero del presidente del Gobierno. La exhibición de artículos de Aznar en su etapa de AP es, en buena medida, munición dialéctica gastada, pero establece una radicalización de la confrontación en lo que tiene de deslegitimación.

El Gobierno está sopesando el análisis de que los socialistas desean la continuación del PNV en el Gobierno. O dicho a la inversa, tienen miedo escénico a un horizonte en el que se vieran obligados a votar un lehendakari del PP y a ir de la mano en un gobierno de coalición con su adversario político. Los problemas de conciencia y complejo de culpa que eso crearía pudo atisbarse en las mociones de censura, en las que Redondo Terreros expresó que no le gustaba votar con el PP. A día de hoy, un dilema tan esencial podría hacer estallar al PSOE vasco y al nacional.

La cuestión es que para su estrategia vasca, de la que depende el perfil histórico de Aznar en su definitiva legislatura, el PP necesita al PSOE. Y, en ese sentido, la política de firmeza, respaldada por los ciudadanos, puede generar al tiempo una imagen de prepotencia, de forma que Zapatero se sitúe en un plano de mayor moderación en base a esa palabra totem de diálogo. Una parte de la responsabilidad en esta situación cuanto menos delicada está también en el Gobierno, que no ha hecho hasta el momento la autocrítica de sus propios errores durante la etapa de la tregua-trampa. No es baladí recordar que con ese concepto en su día Mayor Oreja quedó “aislado” dentro del Gobierno y que el entorno de Aznar mantuvo criterios similares a los que ahora sostiene Zapatero. Quizás poder y autocrítica sean conceptos antitéticos. Pero reconocer el error propio del “diálogo” -dialogamos y nos equivocamos- sería conveniente para mostrar el error ajeno y conseguir esa “alternativa constitucionalista” que el PP -insisto- no puede construir en solitario y mucho menos en monopolio.

El tiempo se acaba
Por Ignacio Villa Libertad Digital   28 Noviembre 2000

El partido socialista está realizando un mal servicio al futuro del País Vasco. Diversidad de opiniones, declaraciones aparatosas sin contenido y, sobre todo, el desgaste al que están sometiendo una palabra importante: diálogo. Una estrategia equivocada, falsamente protagonista y de clara torpeza política. Tanto ha insistido el PSOE en esta actitud que al final se ha quedado con la pelota en el tejado.

José María Aznar ha realizado una propuesta al PSOE con un claro objetivo: un pacto antiterrorista, atemporal, que articule una alternativa democrática en el país vasco, después de las elecciones. Es decir, no vale pactar antes con el PP y gobernar después con el PNV. Si hay acuerdo ha de ser antes y después. Es esta una propuesta clara y sobre la que ahora el PSOE ha de pronunciarse, sin la colección habitual de vaguedades de la que hace gala su secretario general, Rodríguez Zapatero. Una propuesta que llega, después de que el congreso del PSE, haya demostrado la clara división interna de los socialistas.

Rodríguez Zapatero, si tiene vocación de líder, debería coger las riendas de la cuestión y no seguir intentando contentar a todos. Tendría que buscar un perfil que le sitúe en un lugar con personalidad propia, no a medio camino de todos y de ninguno. Y es que en efecto, el tiempo se acaba. No se puede seguir perdiendo el tiempo. Y vaciando de contenidos conceptos tan básicos como el diálogo.

Aznar responde al «diálogo-trampa» con una oferta de pacto de Estado al PSOE contra Eta y el PNV
En el acuerdo exige que el cambio en el Gobierno vasco y la lucha antiterrorista se traten juntos. El PP quiere que los nacionalistas respondan por sus pactos con EH
El presidente del Gobierno, José María Aznar, ofreció ayer al PSOE un pacto «atemporal», que no dependa de coyunturas, y que además del consenso contra Eta incluya una posición común para hacer frente a la actual situación política vasca. Este acuerdo debe hacerse visible en todas las instituciones y tiene que dejar claro con quién se puede dialogar y de qué. Los populares ven con preocupación la división interna del principal partido de la oposición en cuestiones fundamentales para España como el asunto vasco y, por ello, piden también a su secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, que deje de intentar quedar bien con todas las familias socialistas y tome decisiones. Aznar le recordó que «el tiempo se acaba».
Carmen Morodo - Madrid .- La Razón   28 Noviembre 2000

La agudización del problema vasco y la falta de claridad del PSOE respecto al mismo fueron ayer los ejes de la reunión que mantuvo el máximo órgano de dirección del PP, su Comité Ejecutivo, bajo la presidencia de José María Aznar.
    Según informaron a este periódico algunos de los asistentes, Aznar demostró a los suyos, por primera vez, estar seriamente preocupado sobre cómo marchan las cosas en el País Vasco, especialmente cuando como principal punto de apoyo hay un PSOE dividido e incapaz de asentarse en una posición clara e inequívoca ante una cuestión tan sensible como ésta. El presidente del Gobierno se presentó ante la dirección de su partido con su última declaración institucional, leída en Zagreb, e insistió en la importancia de llegar a un entendimiento con el PSOE, que sirva para antes y después de las elecciones vascas, y que esté construido sobre la base de considerar indisociable la lucha contra Eta y la necesidad de introducir un cambio en la situación política vasca.

    Según las fuentes consultadas, Aznar reconoció que para lograr más eficacia contra la violencia es imprescindible la sustitución del Gobierno del PNV por uno no nacionalista.

    El PSOE no aporta nada
    En este contexto, el Comité Ejecutivo del PP tomó cuenta del contenido del pacto ofrecido por el PSOE hace unas semanas en relación a la lucha antiterrorista. Analizados sus términos, la cúpula popular llegó a la conclusión de que el mismo no aporta nada nuevo. Además, también consideró que en la actual situación de ofensiva etarra, unida a la dirigida por los nacionalistas con el fin de avanzar hacia el soberanismo, es «secundario» hablar de la rúbrica del citado documento de los socialistas.
    Frente a esto, el PP ofreció ayer al PSOE un acuerdo de «principios», «de fondo y a fondo», de carácter «atemporal», y que vaya más allá del entendimiento que existe entre ambos en materia de lucha antiterrorista, según explicó el secretario general, Javier Arenas, quien protagonizó buena parte de la reunión de la dirección popular con la exposición de un exhaustivo informe valorando la actitud del PSOE en relación al problema vasco.

    Este acuerdo, al que Arenas insistió en quitar ante todo el carácter de «pre electoral», tiene que estar asentado en una idea «clave», que la lucha contra el terrorismo es indisociable de la vida política vasca y en que es imprescindible acabar con toda legitimación política directa, o indirecta, de la violencia. Además, plantea la importancia de que se construya una alternativa de libertad para ofrecérsela a los vascos, que se celebren elecciones anticipadas que acaben con un gobierno asentado en un «pacto con los cómplices de Eta», y que se dé un impulso a la regeneración de las instituciones vascas.

    Pedir cuentas al PNV
    El PP considera que no se puede cerrar los ojos ante los errores cometidos por el PNV desde su decisión de apostar por Estella, y por ello cree que los nacionalistas deben responder «con todas las consecuencias de sus acuerdos con el secesionismo violento y la deslealtad que aún mantienen al consenso constitucional y estatutario».
    Arenas, en rueda de prensa, se dirigió directamente a Zapatero, para exigirle que «tome decisiones» y deje de intentar quedar bien con todas las familias que hay en su partido, máximo en cuestiones de Estado como puede ser el problema vasco. Señaló también que no se puede dialogar «cuando unos ponen las pistolas y otros la palabra».
    El presidente del Gobierno, desde Luxemburgo, aludió públicamente en la tarde de ayer al principal partido de la oposición para alertarle de que en el asunto vasco es hora ya de que comience a tomar decisiones «porque el tiempo se va a acabar», informa Efe.

La Justicia destapa la doble fachada de AEK por usar la enseñanza del euskera para financiar a Jarrai
VITORIA. Jesús Alonso ABC    28 Noviembre 2000

La supuesta pertenencia de AEK al entramado del MLNV/ETA, que denunció en 1996 el entonces consejero de Interior, Juan María Atutxa, no fue obstáculo en ese momento ni tampoco ahora para que esta coordinadora de carácter privado, aunque homologada por el Gobierno vasco, haya recibido subvenciones que superan los 3.300 millones de pesetas. Ante el mutismo de la Consejería de Cultura, el PP y UA quieren que el Parlamento vasco investigue si ese dinero público ha servido para dar cobertura estratégica o ideológica a la actividad terrorista.

De momento, el PP presentó ayer en la Cámara autonómica una pregunta en la que exige al Ejecutivo de Juan José Ibarretxe que detalle el conjunto de las subvenciones concedidas a AEK desde 1995 hasta la fecha. Asimismo, quiere saber el número de funcionarios del Gobierno vasco que han realizado cursos en centros adscritos o asociados a AEK.

El PNV, sin embargo, criticó ayer que se pretenda criminalizar a esta coordinadora. Josune Ariztondo, secretaria de la ejecutiva del PNV, pidió que se le dé el mismo trato que a cualquier institución o empresa a la que se le abre una causa y exigió que se le aplique la presunción de inocencia. Solicitó también a los Tribunales que «huyan de la tentación de buscar culpables a cualquier precio» y de la «generalización abusiva».

En un auto conocido el pasado miércoles, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón afirma que esta coordinadora de euskaldunización de adultos forma parte presuntamente de «la estructura organizativa del entramado criminal de ETA-KAS»; ordena la administración judicial de la sociedad y cita a declarar como imputados a 19 directivos. Garzón acusa de pertenecer a ETA a los cuatro integrantes del equipo que dirigió AEK entre 1991 y 1994; de colaboración a tres militantes de KAS integrados a su vez en AEK, y de haber defraudado a la Hacienda vasca y a la Seguridad Social a la gran mayoría de los imputados.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA
Según indicaron fuentes parlamentarias, desde 1995 hasta la actualidad, en el Parlamento vasco se han registrado 7.490 iniciativas sobre AEK, sin que el PNV haya retirado su apoyo a la labor de esta coordinadora de alfabetización y euskaldunización supuestamente integrada en el entramado de ETA.

A nivel social, siempre han existido sospechas sobre la vinculación entre los «euskaltegis» de AEK y la banda terrorista, hasta el punto de existir una percepción general en la sociedad vasca de que sus centros son fuentes de información y de adoctrinamiento. Por esta razón, muchos profesionales liberados y trabajadores públicos, no comprometidos con la causa nacionalista, no quieren pisar sus aulas, a pesar de las ayudas del Gobierno vasco.

En 1995, el Departamento de Cultura y AEK pusieron fin a una década de desavenencias con la rúbrica de un acuerdo marco por el que ambas instituciones se reunirían anualmente para concretar proyectos de actuación conjunta y la cuantía de las subvenciones. Este acuerdo de colaboración por el que AEK recibiría en 1996 cerca de 115 millones, fue denunciado en medios de la Ertzaintza, según publicó ABC en enero de 1995, como una muestra más del doble lenguaje que mantiene el PNV en asuntos relacionados con el terrorismo. Unos días antes de la firma, Juan María Atutxa implicó a la coordinadora en el entramado proetarra.

En su comparecencia ante los medios de comunicación para explicar el alcance de la operación llevada a cabo por la Policía autónoma en 1995 contra el «comando Araba», el entonces consejero de Interior declaró que no era casualidad que los tres etarras capturados «tengan un grueso currículum de vinculaciones a organismos como Jarrai, Ikasle Abertzaleak, AEK y KAS».

En marzo de 1998, ABC publicó el contenido de un documento de contabilidad incautado por la Policía en 1996 en una sede de Bilbao de Jarrai, la rama juvenil de ETA. En este documento aparecía una partida de nueve millones de préstamos provenientes de AEK. El grupo de UA llevó este posible caso de malversación de fondos públicos al Parlamento, donde interrogó a la consejera de Cultura, Mari Carmen Garmendia, sobre el uso que hace AEK del dinero público que recibe a través de HABE, el instituto público de alfabetización y reeuskaldunización de adultos.

AUDITORÍA
Garmendia respondió entonces que no tenía constancia del desvió de esa partida y llamó la atención sobre el hecho de que un documento que estaba bajo secreto sumarial hubiera sido dado a conocer y estuviera en manos de un partido político. Además, anunció que ese año, 1998, tocaba hacer una auditoria a AEK por parte del Departamento de Hacienda, de la que hasta el momento no se ha sabido nada. Una de las imputaciones del juez Garzón a los miembros de AEK es, precisamente, por delitos de defraudación.

Unidad Alavesa también hizo que compareciera ante la Comisión de Cultura el responsable de la coordinadora en Vizcaya, Erramun Osa, inculpado en la actualidad de los delitos de integración en organización terrorista y defraudación contra la Seguridad Social. Osa, además de negar los hechos, acusó a este grupo político y a ABC de desatar una campaña en contra del euskera y advirtió a UA que asumiría las responsabilidades políticas por esta denuncia. En el auto de 1998 sobre la financiación del entramado de ETA que llevó al cierre de Egin, el juez Baltasar Garzón estimó que hubo desvío de fondos de AEK a Jarrai.

HECHOS SIN ACLARAR
A pesar de estos hechos, el Departamento de Cultura del Gobierno vasco no ha adoptado medidas para esclarecer la situación de AEK ni el destino final de los fondos recibidos ni ha accedido a la petición de la oposición de suspender cautelarmente las cada vez más cuantiosas subvenciones que la coordinadora viene recibiendo desde 1995.

Con anterioridad a estos hechos, AEK protagonizó una serie de polémicas por el uso en las clases de material injurioso contra las fuerzas policiales; viñetas en las que se alecciona sobre la preparación de «cócteles-molotov» y también ejercicios sobre la planificación de un secuestro en uno de sus centros de San Sebastián. Este episodio se saldó con dos sanciones simbólicas impuestas a dos de los profesores, pero sin consecuencia alguna para AEK.

Del Burgo desmonta el mito nacionalista en el libro «El ocaso de los falsarios»
MADRID ABC   28 Noviembre 2000

«Comencé a escribir este libro en el verano de 2000, mientras ETA sometía a la sociedad a un brutal acoso. Pensé que mi aportación al “¡Basta ya!” pasaba por demostrar las falsedades del nacionalismo». Con estas palabras Jaime Ignacio Del Burgo, diputado de UPN en el Congreso de los Diputados desde 1989, explica cómo empezó «El ocaso de los falsarios», que fue presentado ayer en Pamplona por la alcaldesa de la capital navarra, Yolanda Barcina, y el secretario general del PP, Javier Arenas. El libro, de 192 páginas estructuradas en seis capítulos y una agenda histórica sobre Navarra, recuerda desde el pensamiento «racista y xenófobo» de Sabino Arana hasta la rebelión de los demócratas liderada por Mayor Oreja y el asesinado Gregorio Ordóñez, respuesta que Del Burgo preconiza que concluirá con el ocaso del mito nacionalista.

En su libro, Del Burgo lamenta la evolución de Arzalluz, quien al contrario que Arana, «ha ido a peor, radicalizando sus posturas». También recorre la historia de Navarra para demostrar que «nunca hemos formado un núcleo político común con las vascongadas. Esa visión de Navarra es fantasmagórica».

Estalla un artefacto en una empresa navarra
PAMPLONA. Vp ABC   28 Noviembre 2000

Un artefacto hizo explosión en las dependencias de la empresa navarra Guema SA, en la localidad de Bacaicoa, y causó daños materiales, según han informado fuentes de la Delegación del Gobierno.

La Guardia Civil tuvo conocimiento de la explosión hacia las seis y veinticinco de la mañana de ayer, cuando los trabajadores acudían a su recinto laboral. Sin embargo, la explosión podría haberse producido sobre las ocho de la tarde del domingo, hora a la que varios vecinos de la zona oyeron un fuerte ruido.

El artefacto, compuesto por un kilo de explosivo aproximadamente, fue colocado junto a un muro lateral de la planta, en las proximidades de los vestuarios de los trabajadores. La deflagración provocó la apertura de un agujero de grandes dimensiones en el muro.

Fuerte malestar en el PSE por la «intromisión» de Maragall en los problemas del País Vasco
El líder del PSC se disculpó por teléfono con Rodríguez Zapatero y matizó sus declaraciones
Las declaraciones del lìder del PSC, Pascual Maragall, sobre la necesidad de crear un Gobierno de concentración en el País Vasco han caído como un jarro de agua fría entre los socialistas vascos, en particular, y en toda la casa del PSOE, en general. Desde el PSE se le ha invitado a ocuparse de su federación y a no inmiscuirse en los problemas del País Vasco. Su secretario general, Nicolás Redondo, fue tajante en sus declaraciones: «El diálogo con el PNV no vale para nada. Yde seguir así terminará siendo un lastre para la sociedad». En la direección federal, tampoco se oculta el malestar.
E. L. Palomera - Madrid .- La Razón   28 Noviembre 2000

En declaraciones a Radio Nacional de España, Redondo Terreros, recalcó que es imposible dialogar con un partido que sigue aferrado a la «estrategia de Estella», pero dejó claro que la vocación del PSE es hablar.Eso sí el líder de los socialistas vascos hizo especial hicapié en que «por encima de las relaciones que se puedan tener con los partidos políticos democráticos, la sociedad vasca necesita unas elecciones; las necesita para expresarse». En contra de la tesis matenida desde la dirección federal -donde se apuesta bajo la tutela de Felipe González por una política de acercameinto con el PNV-, Redondo Terreros asegura que si los nacionalistas vascos siguen empeñados en su actitud «acabarán siendo un lastre para la sociedad vasca».

    Pero no fue Terreros el único que ayer se desmarcó de las tesis de Pascual Maragall y arremitió contra el líder de los socialistas catalanes. Javier Rojo, vicesecretario general del PSE de Álava fue incluso más duro y recordó a Maragall que la política de los socialistas en el País Vasco es algo que deciden los responsables del PSE, aunque sean bienvenidas el resto de las opciones. En declaraciones a Servimedia, Rojo descartó la posibilidad de crear un Gobierno de concentración que incluya a los nacionalistas porque lo que el PSE demanda «son elecciones anticipadas». En efecto, el PSE es partidario de la convocatoria inmediata de elecciones y, después, decidir cuál será el Gobierno.

    También el diputado Francisco Fernández Marugán enfatizó, en la línea de Rojo, que los socialistas que mejor conocen la situación política en el País Vasco son los miembros del PSE, por lo que invitó a Maragall a hacer sus reflexiones en el seno del PSOE, y no en los periódico.

    En la sede de Ferraz el malestar con el líder del PSC era ayer evidente y, aunque, se intentó restar importancia a sus declaraciones, admitieron que las mismas habían sido desafortunadas. Es más, Pascual Maragall, según ha podido saber LA RAZÓN de fuentes solventes, llamó el pasado domingo al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, para disculparse por las mismas. «Maragall aseguró, en ningún momento había querido introducir distorsión en sus declaraciones. El secretario general le entendió perfectamente», subrayaron las mismas fuentes. Pero, lo cierto es que Maragall se vió obligado a matizar sus palabras y le explicó a Zapatero que nunca se había referido a un escenario preelectoral, sino que sus afirmaciones se referían a la posibilidad de sumar, en la actualidad, esfuerzos entre todos los partidos democráticos, incluido el PNV. «Si es así -dicen en Ferraz- no hay ninguna diferencia con nuestras tesis».

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