AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 29  Noviembre  2000
#Independencia o muerte
Ramón CENDOYA La Razón 29 Noviembre 2000

#Alternativa constitucional
Editorial ABC 29 Noviembre 2000 

#Zapatero logra un éxito al recortar distancias con el PP...pero sigue sin tener una estrategia clara en el País Vasco
Impresiones El Mundo 29 Noviembre 2000  

#Gobierno a cuatro
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Noviembre 2000  

#Narcís dialoga
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 29 Noviembre 2000  

#Zapatero saca pechito
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Noviembre 2000

#La invencible desconfianza entre PP y PSOE
Lorenzo Contreras La Estrella  29 Noviembre 2000

#Un «O.P.N.I.» en Ferraz
Julián LAGO La Razón  29 Noviembre 2000 

#Analogía
FÉLIX DE AZÚA El País   29 Noviembre 2000

#Pesimismo y optimismo
Pío Moa Libertad Digital  29 Noviembre 2000

#Quebec: derrota de los secesionistas
Impresiones El Mundo  29 Noviembre 2000

#La división canadiense
Editorial El País   29 Noviembre 2000

#Un grupo bretón entrega 100 kilos de las 8 toneladas de dinamita que robó con ETA
J. P., París El País   29 Noviembre 2000

#El PP denuncia manipulación ideológica en la oferta pública de empleo del Gobierno vasco
VITORIA EL CORREO 29 Noviembre 2000

#Birulés insta al sector a crear una gran industria de comunicación en español
MADRID. ABC 29 Noviembre 2000


#Pujol y Birulés
Nota del Editor 29 Noviembre 2000  

Independencia o muerte
Ramón CENDOYA La Razón 29 Noviembre 2000

Tras el asesinato de Ernest Lluch, la sociedad española se ha visto sumida en el desconcierto, al comprobar que su movilización en contra de ETA y por la paz era manipulada por el partido al que Lluch pertenecía y por el grupo mediático a su servicio. Alterar el sentido de la manifestación por la reivindicación política partidista es una estafa.

    El asesinato de Ernest Lluch está siendo utilizado de tal forma que hemos perdido de vista el nítido horizonte del problema del terrorismo de ETA y de su vinculación, a través de los mismos objetivos, con los nacionalistas vascos. ETA ya ha asesinado, con un definido criterio en la selección de la víctima, a dos de los máximos exponentes de la búsqueda de un independentismo dentro de España, mediante una peculiar lectura de la Constitución. Tras el asesinato, en agosto pasado, de Juan María Jáuregui han asesinado a Lluch, tres días después de un esclarecedor comunicado de ETA. Leer los comunicados de los terroristas es muy importante, porque es en ellos donde quedan claros sus líneas de actuación y sus posiciones. ETA no da ninguna posibilidad a la vía estatutaria y apuesta por la independencia de Euskal Herria y por la creación de unos órganos soberanos a través del único instrumento que acepta: el uso de la violencia. ETA critica con dureza al PNV y a EA por no apostar con toda la fuerza necesaria por esta vía y por seguir manteniendo, lejos de lo pactado con ellos, algunas posturas autonomistas y estatutarias.

    En esta situación, ETA asesina a Lluch, y como todos queremos que ETA deje de matar (algunos más que otros) se aprovecha la coyuntura para insistir en la necesidad de un diálogo inútil con el PNV para supuestamente lograr la paz.

    No lo entiendo. Una vez más los dirigentes del PSOE caen en la trampa del diálogo y en la manida frase «hay que hacer algo». Egibar reclama al Gobierno que haga caso a la manifestación de Barcelona. ¿Por qué no piden que se haga caso al pueblo cuando solicita la cadena perpetua? No me cansaré de recordar que la manifestación de Barcelona fue convocada contra ETA y no por el diálogo.

    Con el PNV ya se han mantenido 19 años de generoso y amplio diálogo y no debemos descontextualizar la situación que estamos viviendo. Es el resultado de pensar y profundizar en la idea de que la «solución» pasa por el PNV cuando la realidad nos demuestra, de forma tozuda, envuelta en asesinatos y terrorismo que, desde sus 22 años de gobierno en el País Vasco, el PNV es el responsable de que se haya agravado el problema. La política educativa, informativa, de permisividad con «los chicos de la gasolina», de calculada ineficacia de la Ertzaintza y de financiación encubierta del entorno terrorista nos ha traído esta generación de jóvenes asesinos.

    No entiendo que para que ETA
deje de matar haya que hablar con el PNV. Estoy cansado de ver y sufrir la connivencia del PNV con los terroristas (tienen los mismos objetivos según Arzallus) y oírles decir que ellos no tienen nada que ver con ETA, que también son sus víctimas y que también están amenazados. Por eso, si lo que pide el pueblo es que se dialogue para que ETA deje de matar, con la que habrá que dialogar es con ETA. Si es verdad que no tienen nada en común con ETA ¿para qué y de qué hay que hablar con el PNV?

    Por cierto, todas las veces que se ha intentado dialogar con ETA, que son muchas en los últimos 20 años (mesa de Argel, tomas de temperatura, conexión Dominicana, etc.) al PNV le ha dado un ataque de nervios. Ellos se erigen en parte imprescindible de ese diálogo inútil porque están pendientes de obtener su rédito político. Jamás ETA les ha reconocido la más mínima representación. ETA siempre ha hablado de una negociación ETA-Estado, nunca PNV-Gobierno. La realidad es tozuda. Si después de 22 años de gobierno nacionalista estamos como estamos es que el diálogo con ellos no es útil para que ETA deje de matar y que su teórica política de pacificación desde el Gobierno Vasco, ha fracasado, si es que alguna vez la han tenido.

    ¿Cuándo van a tomar conciencia muchos dirigentes y analistas políticos de que el PNV ha cambiado? Es cierto que ha sido socio y ha estado junto a la UCD, el PSOE y el PP. ¿Y? El PNV cambió con el Pacto de Estella. Es otro partido y está en otro plano político porque ha roto con el marco jurídico y con la Constitución. Arnaldo Otegui, con amplio conocimiento de causa por lo que le toca, nos ha recordado muy acertadamente que el PNV ha firmado pactos y acuerdos con los terroristas, lo que le aleja totalmente de lo que entendemos por un partido democrático.

    El PNV, bajo la presidencia de Javier Arzallus, reelegido para el cargo por aclamación, tomó esa decisión de forma soberana. Ellos tomaron ese camino y ellos serán los que tendrán que decidir si quieren volver a nuestro marco jurídico. ¿Cuántas conversaciones secretas mantuvieron Egibar, Ollora y Agirre con HB y ETA para intentar hacer saltar por los aires la Constitución y el Estatuto, firmando un pacto ilegal con los terroristas, que por sus características es un Golpe de Estado? Fueron muchas. Por cierto, ¿acaso dialogaron con nosotros para tomar esa decisión?

    Estoy harto de oír que para pacificar Euskadi hay que dialogar. Además, cuando preguntas cómo y sobre qué debe ser el diálogo, todos responden que tiene que ser un diálogo democrático, sin concesiones políticas y dentro del marco de la Constitución. ETA que es quién mata no tiene intención de dialogar con esas premisas. ETA ya ha anunciado que independencia o muerte. ¿Qué pinta en esa situación el PNV?

    Supuestamente, esta pasada semana, la sociedad ha pedido diálogo. La semana pasada pedía cadena perpetua y pena de muerte. ¿Por qué entonces todo el aparato socialista no se movilizó en función de ese clamor popular a favor de la cadena perpetua? Quizás la semana que viene la sociedad pida que los vascos nos vayamos a la mierda con nuestra querida Euskadi para que de una vez por todas en el resto de España se pueda vivir en paz y tranquilidad. ¿Los Zapatero, González y Maragall serán tan sensibles con la sociedad y exigirán al Gobierno que haga lo que el pueblo pide y que nos dé la independencia para que los vascos nos arreglemos entre nosotros?

    Por mucho que Lluch creyera en el diálogo, su muerte a manos de ETA jamás podrá legitimar sus tesis para conseguir la paz. Siguiendo este criterio las ideas de las FSE, de los militares, de los miembros de la Justicia, de demasiados civiles asesinados y del Partido Popular tienen mucha más fuerza que las del PSOE. Por supuesto, que en este absurdo ranking las ideas del PNV una vez más salen perdedoras.

    La solución del País Vasco debe ser democrática, con los intrumentos que la Constitución establece para ello: medidas policiales, judiciales y políticas. Estos instrumentos, por su naturaleza garantista, son mucho más lentos que los de los delincuentes. No hay que desesperarse, y como demócratas debemos confiar en ellos.

    Esperemos que haya unas elecciones que dibujen la realidad social del País Vasco. Si el gobierno resultante sigue sin cumplir con su obligación, sólo entonces, utilícense los recursos constitucionales que la Constitución otorga al Estado para que pueda recuperar aquellas transferencias de las que el gobernante autonómico hace, como ahora, flagrante dejación.

    Lo más lamentable de esta situación es que, gracias a los que han usado y abusado de nosotros, no sabemos si haremos bien acudiendo a la próxima manifestación. Yo por el diálogo con el PNV o ETA no voy. Contra ETA siempre.

Alternativa constitucional
Editorial ABC 29 Noviembre 2000

El primer error que puede cometer el PSOE es recibir la propuesta de acuerdo político para el País Vasco realizada por el PP como una réplica al pacto antiterrorista que exige por escrito al Ejecutivo de Aznar. Las siete preguntas que dirigió el secretario general de los populares, Javier Arenas, a los socialistas, precedidas por la declaración de Aznar en Zagreb el pasado viernes, no son más que la recopilación de las directrices que el PP y el Gobierno llevan defendiendo desde hace un año para consolidar una alternativa de gobierno, constitucional y estatutaria, para el País Vasco, después de veinte años de mandato nacionalista. Y así como la colaboración institucional entre el Gobierno y la oposición ha funcionado satisfactoriamente en materia antiterrorista, no se puede decir lo mismo, en absoluto, en cuanto a la concertación de una oposición política al nacionalismo que vaya más allá de la colaboración parlamentaria que impone la minoría del Ejecutivo de Ibarretxe y la obcecada permanencia del PNV en el frente soberanista. Sería una incongruencia defender y ampliar esta colaboración entre populares y socialistas en la Cámara vasca si estos últimos la orientaran únicamente a la convocatoria de unas elecciones anticipadas, sin darle significado programático. Si es posible el acuerdo parlamentario entre ambas formaciones en aspectos básicos como el reconocimiento a las víctimas, la educación, el bilingüismo y la defensa del Estatuto, los socialistas deberían explicar por qué no es posible incorporarlos como elementos de una alternativa al nacionalismo, salvo que estén haciendo como oposición lo que no harían como gobierno.

El obstáculo al entendimiento político del PSOE con el PP para plantear esa alternativa de libertad, como la ha calificado el presidente del Gobierno, José María Aznar, sigue siendo la percepción del nacionalismo por los socialistas. El oscilante discurso del PSOE se basa en una sucesión de mensajes que lo alejan y luego lo aproximan al PNV, mezclándolos con declaraciones categóricas —como las de Nicolás Redondo— sobre la imposibilidad de entenderse con este partido, para, a renglón seguido, reclamarlos como aliados de la unidad democrática incluso como socios de un gobierno de concentración, sobre todo cada vez que el Gobierno o el PP les pone en el compromiso de precisar su oferta para el País Vasco. Es necesario que el socialismo baje del terreno de las propuestas cómodamente ambiguas y convierta en decisiones concretas sus apelaciones a la defensa del proyecto constitucional y estatutario, eje del planteamiento de los socialistas vascos, porque el nacionalismo no se ha movido de su lealtad al pacto de Estella ni a la estrategia soberanista, que ayer mismo ratificó la cúpula del PNV, por boca de su presidente, Xabier Arzalluz.

Los siete puntos de acuerdo planteados por el PP no son de «Perogrullo», porque su posible aceptación por el PSOE sería incompatible con la indefinición que aún mantienen frente al nacionalismo, muy beneficiosa para dibujar un perfil de amigable componedor, pero un auténtico lastre para despejar las opciones políticas de los ciudadanos vascos ante la crisis de sus instituciones. El PSOE y, en particular, su máximo dirigente Rodríguez Zapatero siguen condicionados por el miedo al reproche del «seguidismo» y por la nostalgia de un pasado de colaboración con el nacionalismo en las tareas de gobierno de la comunidad vasca, pero el nacionalismo ha cambiado sus formas y sus contenidos, abandonando la responsabilidad institucional para engrosar un frente de ruptura del marco de convivencia que durante veinte años han ido tejiendo, con extrema dificultad, los ciudadanos vascos. Los socialistas pedían al PP que asumiera su responsabilidad como partido en el Gobierno y que tomara la iniciativa en la crisis vasca. Ya lo ha hecho planteando un acuerdo político. Sus cartas están sobre la mesa. Ahora, es el PSOE quien debe mostrar las suyas.

Zapatero logra un éxito al recortar distancias con el PP...pero sigue sin tener una estrategia clara en el País Vasco
Impresiones El Mundo 29 Noviembre 2000  

Los resultados de la última encuesta del CIS demuestran que José Luis Rodríguez Zapatero tiene motivos para estar satisfecho, lo cual debe ser un respiro después del contratiempo político que supusieron los congresos de la FSM y el PSE. Según el sondeo, los socialistas han logrado recortar a la mitad la distancia electoral que les separaba del PP en el mes de julio, antes del Congreso que entronizó a Zapatero. Más aún. El secretario general del PSOE es el líder político español mejor valorado, al lograr una puntuación de 5,57, por encima de los 5,44 puntos de José María Aznar y sólo por detrás del cada vez más popular ministro Mayor Oreja. Ello significa que el liderazgo de Rodríguez Zapatero está siendo muy positivamente valorado por los electores y está cosechando buenos dividendos para su partido. Lo cual es un respiro para los socialistas, cuyos cambios de liderazgo les habían dejado electoralmente bajo mínimos antes del verano. Los datos demuestran que los votantes están volviendo al PSOE porque el nuevo líder les convence más que los anteriores y no hay duda de que la encuesta es un refrendo importante para el estilo de oposición sensata, moderada y responsable de la que hace gala el secretario general. Es lógica, pues, la euforia con la que los socialistas han acogido el sondeo. Harían mal, sin embargo, en confiarse demasiado. Los datos del CIS también dicen que el PP sólo ha perdido ocho décimas de punto en intención de voto desde las elecciones generales. ....

El aprobado general que logra la gestión de Rodríguez Zapatero no incluye su actual estrategia en el País Vasco, ya que la encuesta del CIS está realizada en octubre, cuando el PSOE cerraba filas con el Gobierno. Por tanto, no recoge la opinión acerca del cambio que se ha apreciado en los socialistas, a raíz del asesinato de Ernest Lluch. Los titubeos del secretario general en la cuestión vasca, al no lograr imponerse al coro de opiniones discrepantes que existe en su partido, pueden pasarle factura. Igual que puede perjudicarle, y mucho, la irrupción en escena de algunos dirigentes socialistas que, como Maragall o algunos supervivientes del felipismo, intentan dictarle el camino a seguir. Ayer, el líder socialista insistió en que es necesario un entendimiento con el PNV. Se trata de un deseo bienintencionado. Pero en política lo que cuentan son los hechos, no las buenas intenciones. Y la realidad es tozuda. Zapatero dice que el PNV debe cambiar, pero los nacionalistas vascos siguen en sus trece. Lo pudo comprobar ayer mismo en un programa de radio. Mientras él advirtió que nadie se puede apropiar de la memoria de Lluch, la réplica de Xabier Arzalluz fue: «nadie puede impedirnos que nos las apropiemos», las ideas del político asesinado. Eso por no hablar del comunicado del PNV en el que insiste en que hay que hablar con ETA. ¿Qué más pruebas necesita Zapatero para convencerse de que con la actual dirección nacionalista no hay nada que hacer?

Gobierno a cuatro
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Noviembre 2000

Maragall y Serra han lanzado la propuesta de un gobierno de concentración en Vitoria: PNV, EH, PP y PSOE. Sin tener que esperar elecciones. Para ya. Es una propuesta tan disparatada que no ha sido tomada en serio por nadie.

Por un momento me recordó aquella vieja obsesión de Carrillo en los primeros tiempos de la transición. Consciente de que nunca llegaría al gobierno por la vía electoral se buscaba esta otra extraordinaria. Tanto en aquel caso como en éste se juega con la extrema gravedad de la situación.

Es claro que el interés de esta ingeniosidad de Maragall y Serra no estriba en las posibilidades de convertirse en realidad ya que ni siquiera fue recogida por Ibarretxe, a quien posiblemente le haya conmovido el gesto generoso de los catalanes. Tampoco los socialistas vascos mostraron el más mínimo interés. Tan solo tardaron unos minutos en rechazarla como quien espanta un moscón. ¿Cómo iban a considerar un pacto de gobierno con el PNV cuando se está montando tal alboroto con la mera posibilidad del diálogo?

Todo esto nos lleva, en cualquier caso, a preguntarnos cómo ha sido posible que los socialistas catalanes ni siquiera hayan consultado a sus compañeros vascos sobre la oportunidad de una iniciativa de este alcance. Sería más grave pensar que Maragall y Serra se lo comentaron a Nicolás Redondo y no tuvieron en cuenta la negativa de éste. Algunos quieren ver la mano de González detrás de la de Maragall, pero ¿con qué finalidad?

Cabe pensar que, al hacer esta propuesta, Maragall y Serra han perseguido un doble objetivo. Por un lado, han querido poner en marcha un discurso que viene a rescatar al PNV del desprestigio en que ha caído entre los constitucionalistas. De este modo lo colocan por la vía virtual en un marco que recuerda al de Ajuria Enea. Lo recuperan para la lista de las siglas respetables (incluyo también a EA), lo normalizan frente a la «demonización» y lo descargan de sus vinculaciones con el pacto de Lizarra sin necesidad de ningún tipo de debate o de rectificación. En definitiva lo purifican con esa agua milagrosa que es el gobierno de concentración, un remedio mágico por encima de los particularismos de los partidos, una operación de gran generosidad, especialmente, claro, para los que necesitan unos especiales auxilios.

Esto, a corto plazo. Pero, como digo, hay otra segunda intención. Se trata de lanzar ya, desde ahora, la idea de cuatripartido que deberá aplicarse después de las elecciones. Lo de ahora es un masaje a la opinión pública que muy posiblemente tendrá que enfrentarse a una situación postelectoral de muy difícil salida. De este modo Maragall y Serra hacen por adelantado las excelencias de esa fórmula maravillosa que es el gobierno de concentración que podrá evitar la muy engorrosa posibilidad (según ellos) de un pacto entre socialistas y populares.

El gobierno de concentración es un remedio contra la peor de las hipótesis para ciertos dirigentes socialistas: un escenario electoral que exija el pacto del PP y el PSOE. Los socialistas catalanes piensan que no es imposible que, con los datos de que disponemos (subida del PP y mantenimiento del PSOE), los constitucionalistas puedan llegar a ser mayoría. Esta sería para Maragall y Serra la peor de las desgracias. Ellos no conciben una salida en la que no figure el PNV y en esa hipótesis el Partido Socialista podría llegar a jugar la baza de la iniciativa, a pesar de ser el tercer partido. El PP quedaría desairado si se negase a formar un gobierno a cuatro. Quedaría en plena evidencia su cerrazón a cualquier solución que pretenda integrar a los nacionalistas. En definitiva, aparecería como el españolismo intransigente.

Maragall y Serra quieren conjurar la eventualidad de un pacto del PSOE con el PP que en la legislatura anterior pactó con CiU y el PNV y que en ésta mantiene a CiU al frente de la Generalidad.

Narcís dialoga
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo 29 Noviembre 2000  

Zapatero debería cultivar menos esa sonrisa de yerno encantado con la suegra y este gesto de recluta constipado que se ha puesto la percha con el traje y debería aclarar de una vez qué piensa su partido sobre el terrorismo, si es que piensa algo coherente, y qué relaciones piensa llevar con el PP. Porque una cosa es que Aznar sea a veces torpe de puro soberbio y otra muy distinta que el partido que se presenta como alternativa de Gobierno se pase el día proclamando su lealtad al Gobierno de España en la lucha contra ETA y luego convierta las supuestas manifestaciones antiterroristas en mociones de censura contra Aznar. O que pida en Bilbao la unidad con el PP y contra el PNV, y en Barcelona la unidad con el PNV y contra el PP. O que para empezar ese diálogo con no se sabe quién para no se sabe qué, aunque sin duda para nada bueno, lance propuestas tan sonrojantes y ofensivas para el PP y para el común de los españoles como la emitida ayer en El País por Narcís Serra.

Aparte de la hojarasca retórica autocomplaciente típica de la Escuela Progre de Barcelona y del enésimo meneo al cadáver de Ernest Lluch, lo que Serra propone son dos cosas: un Gobierno PNV-PSOE-PP en el País Vasco (se convoquen o no elecciones) y, sobre todo, que Mayor Oreja renuncie a ser candidato a lehendakari porque, según Serra, un ministro del Interior español no puede ser nunca la persona que presida un futuro Gobierno vasco para el necesario diálogo. O sea, que Serra retira por su cuenta la moción de censura a Ibarretxe presentada por el PSE-EE y además despoja a Mayor de sus derechos como ciudadano porque no es nacionalista y porque se ha significado mucho en la lucha contra el terrorismo nacionalista. Ni Arzalluz había llegado a tanto.

Aunque en la teoría dialoguera de Serra subyace la tesis típicamente nacionalista y antiespañola de una supuesta continuidad represiva contra el nacionalismo vasco desde Franco hasta hoy por parte de todos los gobiernos de Madrid, es también muy probable que Narcís se haya dejado llevar por su propia experiencia y mida al ministro del PP por el mismo patrón que a sus compañeros de Gabinete. Pero hay diferencias. Por ejemplo, Mayor Oreja no ha montado el GAL para la lucha contra ETA, no ha secuestrado a nadie, no ha mandado matar terroristas, no ha usado los fondos reservados de Interior para operaciones tan inmorales como ilegales; en suma, no le pueden imputar los mismos excesos represivos que si fuera un ministro felipista. Tampoco ha espiado a todo el mundo violando la Constitución, ni ha usado el Cesid para pisotear los derechos y libertades más elementales. Si Zapatero quiere la unidad antiterrorista debe disculparse ante Mayor y desautorizar a Narcís Serra. Cuando lo vea me lo creeré.

Zapatero saca pechito
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital
29 Noviembre 2000

Poco le ha durado la humildad a Zapatero. Ha bastado que el CIS le diga que es el político más valorado por los españoles, aunque de momento no piensan alquilarle la Moncloa, para que el presunto sucesor de González se recree en la suerte y le de un soplamocos a José María Aznar a propósito de la teatral propuesta de consenso antiterrorista del Gobierno, que no era sino contestación de la ridiculez propuesta por el propio Zapatero para no dar la impresión de "seguidismo" del PP que tanto molesta al Comando Rubalcaba.

Pero no debería darse tanta prisa el aspirante a líder del PSOE en sacar pecho. O pechito, porque ni en lo anatómico ni en lo que realmente importa, lo político, tiene el leonés hechuras de Tarzán. Al margen de que Aznar, rodeado de adulones, haya planteado muy mal ante la opinión pública los problemas que encuentra en el PSOE para llevar a cabo una política antiterrorista común, esos problemas existen y no se deben en absoluto al Gobierno ni al PP, que son un modelo de coherencia y solidez si se les compara con el partido de González y Zapatero, Elorza y Redondo, Ibarra y Maragall, Vázquez y Serra. Una cosa es que Aznar tenga un problema de comunicación muy serio, que no remedian sino que agravan las sinecuras y satrapías audiovisuales, y otra que Zapatero dirija algo parecido a un partido nacional con una línea coherente en materia antiterrorista.

De momento, Zapatero vivaquea en la indefinición y prospera en la inoperancia porque nadie se lo toma en serio como presidenciable. Pero cuando eso se plantee en serio, y ojalá llegue a plantearse alguna vez, tendrá que darle la vuelta a su partido como un calcetín y aclarar de una vez qué idea de España, si tiene alguna, y qué modelo de Estado, entre los muchos modelitos de las últimas temporadas, piensa defender desde el Poder. El felipismo, del que no ha abominado nunca Zapatero, sigue empeñado en desgastar a Aznar fortaleciendo todo lo posible a Arzallus, es decir, al Pacto de Estella y a ETA. Ayer mismo, Narcís Serra instaba al PP en las páginas de "El País" a retirar la candidatura de Mayor Oreja a lehendakari, por padecer el terrible baldón de ser ministro del Interior y simbolizar la lucha antiterrorista. ¿Acaso pretende el PSOE en el País Vasco hacer algo que no sea luchar contra el terrorismo con todas las armas legales en la mano? ¿Es que Zapatero tiene otro proyecto para el País Vasco que no sea el de la lucha sin cuartel en defensa de la vida y la libertad de los ciudadanos, lucha en la que toda policía será poca?

Uno piensa que Zapatero no tiene nada: ni partido ni política. Que en el mejor de los casos tendrá una intuición de partido y una ilusión de política pero que, hasta hoy, no la hemos visto. Eso sí: procura no molestar a nadie y por eso sube en las encuestas. Pero la gente no lo votará mientras no le vea capacidad de molestar y hasta de mortificar, no sólo a Aznar, que es lo de menos, sino a Arzallus, a los etarras y a sus propios compañeros nacionalistas: Maragall, Serra y el mismísimo Rencor González. Mientras eso no se vea, y no se ve, menos lobos, señor Zapatero, menos lobos.

La invencible desconfianza entre PP y PSOE
Lorenzo Contreras La Estrella  29 Noviembre 2000

Hay una cuestión de fondo de la que depende en gran medida el futuro inmediato de la política española, es decir, de la política interna: que haya o no haya pacto entre los partidos principales –PP y PSOE– para hacer frente al problema de ETA y a sus derivaciones nacionalistas. La urgencia de este asunto se ha incrementado a raíz del asesinato de Ernest Lluch, el abanderado del diálogo. En la manifestación barcelonesa que protestó contra esta atrocidad de la banda terrorista, la lectora del mensaje colectivo de los partidos convocantes, Gemma Nierga, locutora de la SER, añadió una "morcilla" aparentemente de su cosecha propia, pero de seguro inspirada por el PSC de Maragall, si no por Maragall mismo: "Ustedes que pueden dialogar, dialoguen". Era el colofón para las numerosas pancartas menores que muchos manifestantes portaban en favor del diálogo político.

Maragall ha sido luego público partidario de que se forme un Gobierno de concentración en el País Vasco, o sea, un "frente" democrático contra ETA a base de PP, PSE-EE (PSOE) y, por supuesto, PNV, todos ellos sentados en Ajuria Enea para protagonizar una situación excepcional. Una invitación que ha tenido replicantes por todos lados, incluido el socialismo vasco, a cuyo frente Nicolás Redondo Terreros se apresuró a decir no sólo que tal concentración era cuestionable, sino que además un diálogo con el PNV "no vale para nada", como lo demuestran a estas alturas los numerosos fracasos que han acompañado al intento de establecerlo.

Paralelamente a este forcejeo dialéctico, PP y PSOE se han entregado a la batallita de los mensajes cruzados. Esto significa que se cartean por oral y por escrito en un supuesto propósito de entenderse. Primero fueron los socialistas de Zapatero quienes ofrecieron un pacto formal a los populares, sin que éstos aceptaran en principio, aunque poco después, sólo cuestión de días, hayan respondido con una contraoferta de siete puntos que son en realidad siete interrogaciones sobre cuestiones esenciales, aunque unas más esenciales que otras. Por ejemplo, el punto cuarto, que se enuncia así: "¿Estamos de acuerdo en que los nacionalistas vascos deben responder con todas las consecuencias de sus acuerdos con el secesionismo violento y la deslealtad que aún mantienen al consenso institucional y estatutario?".

Ésa es la cuestión básica. Lo que el PP propone es no contar para nada con los "desleales" nacionalistas del señor Arzarllus, que es quien manda en el PNV. Nada de pactar con ellos, nada de dialogar con quienes, digan lo que digan, han pactado con ETA para los objetivos fundamentales del independentismo.

No contar con el PNV puede parecer a no pocos observadores y opinantes en general una barbaridad de primera magnitud. No faltan quienes alegan que una cosa es el partido nacionalista y otra el Gobierno del señor Ibarreche. Puede que lleven razón al diferenciarlos. Pero difícilmente podrá objetarse que uno y otro se parecen tanto que las hipotéticas diferencias se disipan. Porque Ibarreche sólo gobierna en un sentido teórico. Este hombre es un prisionero del Euskadi Buru Batzar, la dirección del PNV, y no hará jamás nada que no le haya sido indicado, por mucha que sea la presunción de su desazón y desencuentro íntimo con el "ayatolá" vasco.

En los posibles acuerdos del PP con el PSE-EE (PSOE) todo tiene que pasar previamente por Madrid, y más concretamente por la Moncloa y por Ferraz. A los socialistas centrales les ha molestado que el PP haya hecho público su documento en una expresión material de "juego sucio". Así lo entienden Zapatero y compañía. Pero habrá que admitir la desconfianza fundamental de los populares. De ahí que pretendan tener "atado y bien atado" un pacto preelectoral que impida o dificulte las deslealtades o deserciones de última hora. Es lo que los socialistas temen, es decir, quedar maniatados por su palabra y vinculados a los populares en Vitoria. Quieren tener plena libertad para retroceder cuando les convenga, según prescriban o aconsejen las urnas. Y Mayor Oreja, probable candidato a "lehendakari", no se resigna previamente al riesgo de "quedar tirado" en la carrera por el poder vasco.

Un «O.P.N.I.» en Ferraz
Julián LAGO La Razón  29 Noviembre 2000 

Sabemos por la literatura clásica que las complacientes maneras servían para definir a quienes hacían de las formas condescendientes su oficio. Las complacientes maneras fueron las que en principio hicieron posible que Zapatero fuera el elegido frente a un candidato engallado como Bono, que salió desplumando y cacareando.

    Circuló entonces la idea de que Zapatero incorporaba al Partido Socialista un estilo diferente de hacer política, que enseguida hizo fortuna mediática. Zapatero no anunció sino el ejercicio de una oposición tranquila y la consecución de un partido sereno: las complacientes maneras acabaron por convertirse en la sustancia misma de su discurso político.
    El partido socialista venía, sin embargo, de todo lo contrario que Zapatero proponía. Venía de la pendencia en la oposición y de la trapatiesta en el partido. González nunca ejerció complacientes maneras sino la política de la bronca y la vara. Resultaba evidente que aquellas formas eran eficaces porque sin duda enlazaban con la cultura misma del partido.

    De ahí que la organización socialista, acostumbrada a la consigna, no parezca haber encajado en las complacientes maneras de Zapatero. Sólo hay que hacer balance de los últimos cuatro congresos celebrados bajo su dirección: Valencia con Ciscar de incómodo superviviente; Asturias en manos del guerrismo, el País Vasco con un Redondo castigado; y Madrid donde los delegados a Zapatero han llamado de todo menos líder.
    Amén de tal deterioro personal, hemos de añadir la incapacidad manifiesta para poner disciplina en el socialismo, que parece cada vez más la casa de tócame Roque. Cuestiones de tanta trascendencia como el modelo de Estado y las relaciones con el Gobierno de Aznar en materia vasca evidencian el guirigay por el que, para desgracia de la democracia, atraviesa el partido socialista.

    Así Maragall, defiende el federalismo asimétrico y un ejecutivo de concentración para Euskadi; Ibarra/Chaves se manifiestan a favor de la cohesión consitucional y la aproximación al Gobierno de la Nación; Elorza, que está en la equidistancia confederal, apuesta por el diálogo con el PNV; Redondo, sin levantar demasiado la voz, prefiere un pacto con el PP; González apuesta por el aislamiento de los populares, se hunda con ello o no el templo del Estado con tal de que pille a Aznar dentro; y, finalmente, el propio Zapatero, que un día es Maragall, otro Ibarra/Chaves, otro Elorza, otro Redondo y, cada vez más, otro día es González, cuya sombra todo lo sigue encenagando. Con su sonrisa dentrífica emerge de nuevo el inevitable Solana, que éste sí ha hecho toda su carrera, tanto en la guerra como en la paz, desde la política de las consignas.
    En el socialismo, salvo Blanquiño y dos más, son contados los que ven a Zapatero de cartel electoral para el año 2004. El hombre de las complacientes maneras empieza, pues, a ser para su propio partido un O.P.N.I., es decir, un Objeto Político No Identificado.
Analogía
FÉLIX DE AZÚA El País   29 Noviembre 2000

Se puede dialogar de pie, de rodillas o tumbado.

Supongamos que los GRAPO lograran una cierta influencia entre los jóvenes, lo que puede suceder en cualquier momento. Al fin y al cabo, son marxista-leninistas, como muchos de los actuales políticos hace veinte años, y su objetivo es acabar con el capitalismo, finalidad digna de consideración. Varios miles de simpatizantes podrían formar un partido político, pacífico y democrático, que defendiera los fines de los GRAPO sin practicar el asesinato, aunque sin condenarlo, porque, ya se sabe, "el capitalismo produce más muertes".

Imaginemos un país de fantasía en el que un partido nacional tomara el poder gracias al "brazo político de los GRAPO", y que sólo pudiera gobernar con el apoyo de ese brazo político, el cual, insisto, defiende pacíficamente la abolición del capitalismo. Y ahora supongamos que los GRAPO le pegan un tiro a su hijo para acabar con el capitalismo. ¿Saldrá usted a la calle y exigirá que todos los partidos políticos negocien de inmediato con los GRAPO? Ciertamente, no. Entonces, ¿con el brazo político de los GRAPO? ¿Para qué, si son la voz de los GRAPO? ¿Con el partido nacional que gobierna gracias al brazo político de los GRAPO? ¿Está usted seguro de que exigiría dialogar con un partido cuyo poder depende del brazo político de los asesinos de su hijo? ¿Y qué les diría? ¿Que rompan con su aliado? Eso ya lo saben.

Nadie vaya a suponer que la ideología de los GRAPO es menos ideológica que la de ETA. ¿Es el comunismo menos ideológico que el nacionalismo? Nadie vaya a creer que sus fines son menos "políticos". O que sus medios sean "peores". O que estén más locos. Lo único que les diferencia es la fuerza. ¿Debe dialogarse con unos porque son fuertes, pero no con otros porque son débiles? ¿No es eso dialogar de rodillas? En ese país de fantasía sería tan inmoral (e inútil) negociar con los GRAPO como negociar con aquellos que ya han negociado con los GRAPO.

Lo que nos diferencia a unos de otros, en el país real, no es que seamos socialistas, comunistas o nacionalistas, sino que defendamos las libertades civiles o colaboremos en un golpe de Estado que quiere imponer el apartheid a la mitad del País Vasco. Son palabras de Arzalluz. Y él es quien manda.

Pesimismo y optimismo
Por Pío Moa Libertad Digital  29 Noviembre 2000

“¿Qué carajo podemos hacer?”, preguntaba Ibarreche afectando desesperación ante uno de los últimos atentados. ¿Qué hace la autoridad legítima de un estado de derecho ante el crimen organizado? Nada más sencillo: reprimirlo con la ley en la mano. Y eso es justamente lo que no hace Ibarreche. Al contrario, su gobierno autónomo protege a los terroristas y su entramado legal por medio de la pasividad policial, una propaganda favorable y subvenciones multimillonarias. Ibarreche y los suyos no ven en la Eta un grupo criminal, sino unos hermanos nacionalistas, algo descarriados, pero con los que desea repartirse los papeles contra la democracia española, como tan expresivamente ha teorizado Arzalluz y los hechos confirman. Eso significa pura y simple complicidad con el terrorismo, y la pregunta de Ibarreche, con toda su hipocresía, ya es una respuesta: van a seguir por la misma línea.

La trampa tendida a Aznar por nacionalistas y socialistas catalanes en la manifestación por Ernest Lluch revela algo no menos alarmante: la conjunción de un sector, al menos, del PSOE con los nacionalistas catalanes y vascos para socorrer a estos últimos, con la mira puesta en progresar hacia la desmembración de España. La historia guarda recuerdo de coincidencias semejantes, como en el verano de 1934, cuando ambos nacionalismos y el PSOE cooperaron a desestabilizar al Gobierno legítimo de centro derecha. He aquí un incidente significativo de entonces: varios diputados acusaron en las Cortes a la Esquerra catalana, dueña del gobierno autónomo, de repartir armas y preparar la insurrección. El entonces jefe del Gobierno, Samper, hombre bienintencionado pero débil, replicó que eso sería “incubar una catástrofe”, por lo que él no daba crédito a la denuncia ni sería “capaz de inferir a los representantes de la Generalidad semejante injuria”. Pero la denuncia era totalmente cierta y, en efecto, la Esquerra “incubaba la catástrofe” de la guerra civil, junto con el PSOE y, en plano secundario, el PNV.

Creo que Aznar no es Samper, pero conviene advertir que los tiempos no van a ser fáciles ni la solución rápida. Las aguas han llegado muy lejos, en gran medida por la claudicación sistemática de izquierdas y derechas, durante más de veinte años, ante la demagogia nacionalista, que ha conquistado en el País Vasco a un sector muy amplio de la opinión. Hay, sin embargo, motivos para el optimismo. Desde hace unos años se percibe allí, por primera vez, una valerosa reacción intelectual, moral y política. La situación ya no es la que era. 

Quebec: derrota de los secesionistas
Impresiones El Mundo  29 Noviembre 2000

El primer ministro canadiense Jean Chrétien ha logrado un espectacular triunfo electoral por tercera vez consecutiva. El veterano político ha demostrado, con su victoria, más olfato político que los numerosos dirigentes de su partido que le criticaron con dureza por convocar elecciones anticipadas. Pero hay un dato aún más importante, tanto para el primer ministro como para el futuro del país. Y es que la victoria de Chrétien se ha producido gracias al hundimiento de los independentistas de Quebec, provincia natal del político. El retroceso de los nacionalistas de la provincia francófona ha sorprendido a todos y se ha producido como consecuencia de la política de firmeza del primer ministro frente a los secesionistas. En la campaña electoral, Chrétien pidió a los canadienses que le dieran la mayoría absoluta para hacer frente a la amenaza independentista. Ya la tiene y gracias, precisamente, a los votos de Quebec. 

La división canadiense
Editorial El País   29 Noviembre 2000

EL PRIMER ministro liberal de Canadá, Jean Chrétien, ha hecho historia obteniendo por tercera vez consecutiva la mayoría absoluta en el Parlamento federal, lo que equivale a una profundización del statu quo, seguramente el menor de los males para un país dividido entre un este liberal y federalista y un oeste donde predomina una sensibilidad conservadora, que actualmente se expresa en la Alianza Canadiense, que, aunque también apoya la estructura federal del Estado, muestra una creciente impaciencia ante el separatismo de la región francófona de Quebec.

El jefe de Gobierno, originario precisamente de Quebec, bilingüe aunque escasamente elocuente en cualquier lengua, ha redondeado su mayoría de 155 a 172 escaños, en una Cámara de 301, para seguir enfrentándose a dos clases de oposición. La federal, donde la Alianza pasa de 58 a 67 escaños, crecimiento muy inferior al previsto por su líder, Stockwell Day, y la nacional, en la belle province, donde el Bloque Quebequés, secesionista, baja de 44 a 37 representantes.

Los dos resultados son reconfortantes a corto plazo, pero no desmienten que la base electoral del liberalismo sea geográficamente muy limitada. Chrétien ha logrado un buen resultado en Quebec, aunque el descenso de los independentistas puede ser sólo táctico, puesto que no faltan votantes que dan su sufragio al liberalismo en las elecciones federales porque éste defiende el fortísimo acopio de poderes de la provincia, sin que por ello dejen de ser sensibles a algún tipo de soberanismo de Quebec. Y lo incontestable es que el liberal sigue siendo fundamentalmente el partido del Estado más rico y poblado de Canadá, Ontario, donde obtiene 102 escaños sobre 103. El partido conservador clásico, que tantos años alternó con el liberalismo en el poder y de aspiraciones más pancanadienses que la Alianza, sigue, por su parte, como desde comienzos de la década, en respiración asistida, al caer de 19 a 13 escaños.

Canadá, que cuenta con una prosperidad económica envidiable, vive bajo la tentación de asimilarse cada vez más a Estados Unidos, muy notablemente en los Estados del oeste. La subida de la Alianza apunta a la consolidación de dos países cada vez más diferentes y extraños entre sí. Sin contar con un tercero, el del Bloque, que, además, quiere dejar de ser canadiense.

Un grupo bretón entrega 100 kilos de las 8 toneladas de dinamita que robó con ETA
Los independentistas piden la puesta en libertad de los cuatro detenidos
J. P., París El País   29 Noviembre 2000

El denominado Ejército Revolucionario Bretón comunicó ayer que ha devuelto un centenar de kilos de explosivos, procedentes de las ocho toneladas de dinamita industrial robada el 28 de septiembre de 1999 en una empresa de Plévin (departamento de Côtes-d'Armor) por un comando que, según la policía, integraba a militantes de ETA y del grupo bretón.

Cinco toneladas y media del material robado fueron recuperadas posteriormente, pero se cree que otra parte ha sido utilizada por ETA para cometer sus atentados de los últimos meses en España. También fueron sustraídos unos 5.000 detonadores.

La entrega de los explosivos se produjo el viernes a unas decenas de kilómetros del lugar donde habían sido robados, a las pocas horas de conocerse la muerte de una persona en La Baule (departamento de Loire-Atlantique) por el estallido de un paquete bomba. En la entrega intervino el juez antiterrorista francés Gilbert Thiel.

El grupo bretón devuelve los explosivos para apaciguar "el clima político" en Bretaña y para que "cese la represión hacia el movimiento bretón", según un comunicado, en el que declina toda responsabilidad por cualquier otra acción realizada con el material explosivo robado, en un intento de dejar claro que ha devuelto lo que le quedaba. Otra nota, firmada por la Coordinadora anti-represiva de Bretaña, pide que sean puestos en libertad los cuatro detenidos por el robo de Plévin, uno de los cuales, Gérard Bernard, permanece en huelga de hambre.

Dos días después del robo, la policía francesa detuvo cerca de Pau a tres presuntos miembros de ETA, entre ellos Jon Bienzobas, Karaka, por su supuesta implicación en el caso, y recuperó en una casa de Idron, cerca de Pau, 2,5 de las 8 toneladas de dinamita sustraída. Tres toneladas más fueron halladas poco después en una furgoneta abandonada en Pontivy.

La policía vigila a los independentistas bretones no sólo por ese robo, sino por el estallido de una bomba en un McDonalds en Quévert (Côtes-d'Armor) en mayo pasado, que mató a una empleada. A ello sucede la muerte provocada por el paquete bomba del viernes, cuya autoría no se ha establecido.

El PP denuncia manipulación ideológica en la oferta pública de empleo del Gobierno vasco
VITORIA EL CORREO 29 Noviembre 2000

El PP del País Vasco denunció ayer la existencia de una «manipulación ideológica» en los temarios de los exámenes de la oferta pública de empleo convocada por el Gobierno vasco este año, por lo que ha presentado una iniciativa en el Parlamento de Vitoria.

En su pregunta dirigida a la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, denuncia que entre las preguntas de las que luego se extraerán las que finalmente se formularán en los exámenes se encuentran «minucias de la historia política del nacionalismo», como el nombre del hermano de Sabino Arana o a quién encargó el PNV la redacción del Estatuto de autonomía.

El PP también explica en su iniciativa parlamentaria que en numerosas preguntas se considera a Navarra como parte de la Comunidad Autónoma Vasca y, en otros casos, «se amplía la ensoñación territorial al País vasco-francés, como cuando se pregunta por el territorio más tardíamente industrializado y las únicas respuestas admitidas son Araba/Alava; Lapurdi; Navarra/Nafarroa; Zuberoa».

Además acusa al Gobierno vasco de «manipular» la visión de la Constitución española al referirse en las preguntas únicamente a las respuestas que la Carta Magna plantea «respecto de situaciones de excepcionalidad».

Asimismo, el PP critica que se hayan reducido a entre 1.500 y 2.000 preguntas el conjunto de las que saldrán las que finalmente se pondrán en las oposiciones, con lo que «aprobar la fase de oposición será un trámite muy sencillo», por lo que «es una forma de hacer fijos a los interinos».

Filtraciones
Para «agravar» más la situación, según el Grupo Popular, la Administración ha enviado a los opositores el cuestionario de preguntas «oficiales» con las cuatro posibles respuestas y pese a que las respuestas correctas deberían elaborarlas cada opositor «lo cierto es que diferentes academias y sindicatos facilitan planillas de respuestas ya elaboradas». «Tales acusaciones han disparado los rumores de filtraciones en el contenido de los ejercicios teóricos», considera el PP.

Birulés insta al sector a crear una gran industria de comunicación en español
MADRID. ABC 29 Noviembre 2000

La ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, animó ayer a los empresarios a desarrollar una «potente» industria de contenidos para el sector de la comunicación -y especialmente para Internet- en castellano, ya que esta lengua constituye «un activo muy importante que debemos aprovechar y rentabilizar». Birulés señaló que en la nueva economía tener una lengua tan utilizada como el castellano constituye una ventaja competitiva que debe ser utilizada a la hora de «crear contenidos de calidad» dirigidos a la amplia comunidad que comparte esta lengua.

La ministra hizo estas afirmaciones durante la inauguración de las jornadas «La sociedad de la información en el siglo XXI. Nuevas estrategias y técnicas de comunicación», organizadas por la Asociación de Directivos de Comunicación (ADC DirCom).

Preguntada posteriormente por los periodistas, Birulés negó que Barcelona o Cataluña vayan a tener problemas para ser un centro potente de contenidos en castellano por la política de normalización lingüística del catalán, informó Ep. En este sentido, la ministra señaló que «Cataluña tiene una experiencia magnífica que es la industria editorial en castellano. Esta industria fue la que dio fortaleza económica y a la vez los conocimientos y la posición de mercado para hacer también una industria editorial en catalán. Esta situación no ha sido nunca contradictoria y con inteligencia editorial no lo será. Estoy segura», añadió.

Respecto a la adjudicación de las licencias de TV Digital Terrestre (TDT) Birulés no descartó que si hay espectro radioeléctrico disponible pueda haber alguna nueva concesión. «Es una posibilidad, pero si ya hubiese estado disponible (el espectro), ya se hubiesen dado más», señaló. La ministra justificó el resultado del concurso para las dos nuevas licencias porque la oferta de los dos grupos ganadores «era mejor» tanto en los contenidos que se ofrecían, como en el acceso a Internet y la velocidad del despliegue en el conjunto del territorio. Por último, se refirió a la decisión de Telefónica de apostar por el ADSL y aseguró que se cumplirán los plazos establecidos para el despliegue del cable y la fibra óptica en España.

Pujol y Birulés
Nota del Editor 29 Noviembre 2000  

Mientras Birulés habla del castellano, Pujol anda por Bruselas recogiendo las pesetas para el catalán y defendiendo los derechos que le otorga el tener más hablantes que algunos idiomas oficiales de la UE (si es por número, nos veremos, en cuanto China termine el padrón y el recuento, hablando chino). Y no olvidemos las cartas de Retevisión que con el membrete "Catalunya" nos enviaba.

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