AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 1 Diciembre  2000
#El diálogo, el miedo, el pragmatismo y el antifranquismo
Edurne Uriarte Profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 1 Diciembre 2000  

#Palabras a un haya
Alfonso USSÍA ABC 1 Diciembre 2000  

#El grito de Rosa Díez
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  1 Diciembre 2000

#Hacia el final de la ignominia
Editorial La Razón 1 Diciembre 2000

#El PSOE virtual
Alejandro MUÑOZ ALONSO La Razón 1 Diciembre 2000  

#El vuelo de la paloma
Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC 1 Diciembre 2000

#Líderes blandos
Iñaki EZKERRA La Razón  1 Diciembre 2000  

#Zapatero tiene el alma partida
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón   1 Diciembre 2000  

#Vascos contra catalanes
Juan BRAVO La Razón    1 Diciembre 2000

#En ningún caso
JAVIER PÉREZ ROYO El País  1 Diciembre 2000

#República y centralismo
Nota del Editor1 Diciembre 2000  

#El PSE se alía con los nacionalistas y sale en defensa de AEK, vinculada a Eta por Garzón
J. Prats / Redacción - Madrid / Bilbao .- La Razón 1 Diciembre 2000

#La consejería de Justicia también da permisos para visitar etarras
MADRID. Servimedia ABC 1 Diciembre 2000

#Pallerols reclamó por carta subvenciones a la Generalitat para financiar a Unió Democràtica
XAVIER HORCAJO, Barcelona El País 1 Diciembre 2000

El diálogo, el miedo, el pragmatismo y el antifranquismo
Por Edurne Uriarte Profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco ABC 1 Diciembre 2000

LO preocupante de la grave ofensiva etarra de estos últimos meses no es sólo la ofensiva en sí misma, sino la incapacidad que tienen todos los perseguidos para clarificar y consensuar los principios democráticos en los que se basa su defensa frente al terror. En un exceso de optimismo, o de ingenuidad, algunos habíamos llegado a pensar en los últimos meses que la confusión tan sólo venía ya del nacionalismo. Pero Gemma Nierga y la penosa polémica que ha creado nos ha sacado de nuestro error.

La confusión es de los nacionalistas, pero también de otros muchos. Y es de una extrema gravedad, porque no sólo debilita la lucha contra ETA, sino que, además, pone en cuestión los principios democráticos mismos en los que se basa esa lucha. Pues bien, es hora ya de acabar con esta polémica. Porque esa palabra tan políticamente correcta llamada diálogo implica, en casi todos sus usos actuales, un cuestionamiento de la democracia misma, y es hora de tener el coraje moral de rechazarla con claridad y sin complejos para atajar esta confusión que amenaza con extender el desánimo y el escepticismo entre toda la ciudadanía.

Entendámonos, cuando las Gemma Nierga de este mundo exigen el diálogo, no están pensando en un diálogo entre el PSOE y el PP para fortalecer la defensa de los principios democráticos. No, están pensando, o bien en un diálogo con los propios asesinos, o bien en un diálogo con los que coinciden en objetivos con los asesinos para que la democracia ceda al chantaje del terror y conceda alguno de esos objetivos a cambio del fin de los crímenes.

La mayor parte de las veces, las exigencias de diálogo se refieren directamente al primer supuesto, es decir, al diálogo con los asesinos. Se trata, por tanto, de una exigencia profundamente antidemocrática, y así lo fue en las palabras de Nierga. La cuestión es, entonces, cómo y por qué surge con tanta naturalidad y con tanto desparpajo en gentes que se tienen y tenemos por demócratas.

Me parece que hay tres razones que es bueno clarificar a fin de neutralizarlas de una vez. Primera, el miedo, y el síndrome de Estocolmo correspondiente. Sabemos que ambos pueden hacer estragos, y, de hecho hacen, en gentes que intentan conjurar los peligros acercándose a las razones de los asesinos. El miedo es comprensible en la situación de presión psicológica máxima en la que están viviendo tantas y tantas personas, pero no es aceptable en los que tienen la responsabildad política o intelectual de liderar a los ciudadanos en estos difíciles momentos que vivimos.

Segunda, el pragmatismo. Hay muchas personas que señalan que es inevitable dialogar-negociar con los terroristas porque es imposible para los sistemas democráticos acabar con los terrorismos únicamente con medidas judiciales y policiales. Las culpas de este pragmatismo están muy repartidas, porque tanto los gobiernos socialistas como el gobierno popular han fomentado la extensión de esa idea con sus negociaciones o intentos de negociación con ETA. Si admitimos que es un fenómeno de tiempos pasados y diferentes, tengamos en cuenta, para el futuro, que una aceptación del pragmatismo lleva a la conclusión de que de nada sirve fortalecer principios morales o democráticos, porque luego, al fin y al cabo, vamos a pasar por encima de esos principios.

Tercera, los efectos del complejo antifranquista, que mantiene en España, ¡todavía a estas alturas! la idea de que los terrorismos de extrema izquierda no son tan rechazables como los terrorismos de extrema derecha, de que hay algún último resquicio moral o ideológico que los hace menos repugnantes. Baste un ejemplo-pregunta para explicarlo: ¿nos exigirían las Gemmas Nierga de este mundo que debemos dialogar con asesinos de grupos nazis, por ejemplo, con los que presuntamente asesinaron a un niño de origen turco en una piscina en Alemania para pedirles que no asesinen más?

Pero veamos el segundo supuesto al que se refieren las exigencias de diálogo, el referente al diálogo sobre los objetivos últimos de ETA, es decir, sobre los objetivos nacionalistas. Si en el primer supuesto nos encontrábamos con un diálogo directamente antidemocrático, en este segundo punto nos encontramos con un diálogo indirectamente antidemocrático. Porque cuando se plantea este segundo tipo de diálogo se hace en relación al problema terrorista, es decir, como una solución política al terrorismo y no como una respuesta a una exigencia del nacionalismo democrático.

El gran problema del nacionalismo, el problema que los demás denunciamos, y que ellos llaman acoso al nacionalismo, es precisamente éste. Que el nacionalismo piensa que hay que dialogar sobre los objetivos soberanistas que comparte con ETA para acabar con el terrorismo. Por lo tanto, reconoce legitimidad a las exigencias de ETA y, al mismo tiempo e inevitablemente, otorga legitimidad a la propia ETA. Es preocupante que en los siete Principios básicos para el Diálogo y la Convivencia que el lehendakari Ibarretxe acaba de buzonearnos a todos los ciudadanos vascos, la palabra ETA no aparece ni una sola vez. Y más preocupante aún que la solución que plantea es la de «abordar un proceso de diálogo que facilite cauces de expresión de la pluralidad de la sociedad vasca», con lo cual nos da a entender que ETA o quienes la justifican y apoyan son expresiones de esa pluralidad, como todos los demás.

Cuando los nacionalistas hacen esto se colocan enfrente de la democracia, porque no son capaces de distinguir la barrera entre los demócratas, por un lado, y los antidemócratas que están asesinando a los demócratas, por otro lado. Y cuando gentes no nacionalistas también lo hacen, entran en el mismo cuestionamiento de los principios democráticos. ¿Por qué este cuestionamiento? es la pregunta, una vez más. Sabemos la respuesta en relación a los nacionalistas. Simplemente, que muchos de ellos (no todos, quizá ni siquiera la mayoría, pero sí los que mandan en este momento) anteponen los objetivos nacionalistas a la democracia.

Respecto a los demás, otra vez los efectos del miedo y del pragmatismo. Y, además, una tercera razón. Se trata de la incapacidad de algunos líderes políticos e intelectuales españoles para poner un límite a las inacabables reivindicaciones nacionalistas. Sencillamente porque, para poner ese límite, es preciso tener un proyecto alternativo que, en este caso, es el proyecto de España, ausente en tanta gente. Lo más grave de esta ausencia es que, no sólo lleva a caer una y otra vez en el juego de los nacionalistas, sino que lleva también a entrar en el juego del diálogo con ETA, es decir, en el diálogo sobre el proyecto soberanista.

Pero este juego es un juego con asesinatos reales, los asesinatos de quienes no quieren ceder al chantaje de la muerte. Y por eso, los que voluntaria o involuntariamente entran en él, no sólo dan aliento a ETA, sino que, además, dan desaliento a toda esa resistencia política, civil e intelectual que cree en la democracia, y que necesita principios firmes y claros de los líderes políticos e intelectuales para seguir creyendo y luchando por ella.

Palabras a un haya
Por Alfonso USSÍA ABC 1 Diciembre 2000 

Tiene, como María San Gil, la belleza suave de las mujeres valientes. La decisión de la vida y la vocación de la palabra como única estrategia de sus actos. Todas las semanas preside, como alcaldesa, los plenos municipales, y mira de frente al grupo de concejales que justificaría su muerte. Detrás de su estructura bellísima de árbol firme, tiene la mayoría de los votos de sus conciudadanos. Cuando era consejera de Medio Ambiente del Gobierno Foral de Navarra, se perdía de cuando en cuando en las umbrías del bosque de Irati para hacerse haya. Hoy es un paisaje que anda entre la admirada simpatía de los más y el odio invencible de los canallas. Como alcaldesa de Pamplona, la capital de Navarra, ha quebrado la cobardía de sus antecesores, y dispuesto que en el edificio del Ayuntamiento desaparezcan los símbolos ajenos, impuestos por la minoría violenta que pretende entregar Navarra a quienes la reivindican sin derecho y sin Historia. Como al haya, el más hermoso y emocionante de los árboles, le amenazan pólvoras y hachas, pistolas y fuegos devastadores. Pero ella, Yolanda Barcina, alcaldesa de Pamplona, se sabe amparada por los votos libres y soberanos de los pamploneses, y como un haya se enfrenta a los peores vientos, sin perder la estética del rasgo y el amor de sus raíces. La querían derribar, como a Miguel Ángel Ruiz, como a todos los árboles de Navarra que resisten a tronco firme los más perversos temporales.

Nunca he comprendido ese afán de los hombres por resumir en sus atributos masculinos la síntesis de la valentía. Valientes ellas, que son mujeres, que son madres, que podrían camuflar sus ideas en la comodidad del segundo plano, y le dan la cara a la muerte, precisamente, para que sus hijos no tengan que vivir en el futuro sometidos a la injusticia y la barbarie. Cuando Yolanda Barcina, alcaldesa de Pamplona, a pie firme y en la calle, frente a la sede de Herri Batasuna, recibe la oleada de insultos, vejaciones, amenazas y groserías de los pamploneses traidores —aquellos que quieren entregar Navarra a quienes sólo les pertenece por su condición de españoles, que ellos niegan—, afirma aún más su dignidad en el suelo, y crece decidida, como el haya más alta y mejor nacida del bosque de Irati. Cuando Yolanda Barcina, alcaldesa de Pamplona, concede la palabra en los plenos a quienes están detrás de su proyecto de muerte, les está dando una lección de serenidad y valentía que humilla aún más sus odios miserables. Cuando Yolanda Barcina, alcaldesa de Pamplona, busca en esos fanáticos el último y más escondido de sus pliegues humanos para convencerles de que no hay forma mejor de defender las ideas que el de la palabra, se está jugando la vida, porque esa defensa de la palabra es la que ellos quieren silenciar con el disparo en la nuca. Lo que ignoran estos asesinos es que en Navarra hay centenares de mujeres, como Yolanda Barcina, dispuestas y preparadas para ser hayas cuando su tierra lo demande. Que un haya derribada, por fuerte y bella que sea, es una tragedia en el bosque, pero el bosque permanece. Los navarros que no saben lo que es Navarra, ni han leído su Historia, y desde su ignorancia plena y humillante se sienten amparados por los argumentos de la mentira, no alcanzan a comprender que Navarra no se va a rendir ni dejarse engañar, y que una mujer como Yolanda Barcina, árbol que da sombra y ejemplo, no es más que eso, una mujer de sangre y alma, de sangre ofrecida por la libertad, y de alma jamás vencible. Podrán —Dios no lo quiera—, derribar su árbol, correr su sangre y secar la lágrimas de sus ojos, pero nunca derrotar el valor de sus ideas, la defensa de la libertad y su sueño de justicia.

¿Son navarros los que desean derribarla con el hacha? De serlo, no sienten como tales. En aquel viejo Reino jamás se premió la cobardía. No es tópico ni lugar común. La tierra noble nace árboles de su condición. A todos esos navarros de pega les hace frente una mujer, bella como un haya, firme como un haya, y noble como un haya. Y tras ella, todo un bosque.

El grito de Rosa Díez
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  1 Diciembre 2000

A los catalanistas —no sólo a los nacionalistas— no les hace gracia que se compare a Cataluña con el País Vasco. Nunca les ha hecho gracia. Dicen que se trata de dos hechos políticos que se parecen tan sólo por la relación con el tercero: con la nación española. Por eso, los nacionalistas catalanes utilizan a fondo el problema vasco en la medida que les conviene para aumentar las tensiones territoriales. En estos últimos días los socialistas catalanes han llevado su oportunismo hasta el punto de intervenir en asuntos tan concretos como son las relaciones del PSE con el PNV. En una palabra, están intentando administrar la gravedad de la situación en favor de ellos mismos y a costa de la seguridad de sus compañeros de partido (confederal). Harta, Rosa Díez ha saltado y les ha exigido a sus compañeros respeto, que es tanto como pedir respeto al juego democrático mismo. Les ha pedido que terminen con la utilización de su partido y les ha acusado de disparar con pólvora ajena.

Como digo, los nacionalistas catalanes —desde Pujol a Maragall— no quieren reconocerse en el espejo del País Vasco porque se sienten deformados. No les gusta el etnicismo y aún menos la justificación impúdica de éste. Por supuesto no se imaginan a sí mismos ni en general a la sociedad catalana dando respuestas violentas a los problemas políticos. De hecho, Arzalluz vino a darles la razón cuando dijo recientemente que la violencia era para el pueblo vasco una salida normal, una cuestión de «carácter».

Pujol se siente comprometido con las audacias del PNV y baja la voz hasta hacerla casi inaudible cuando pide que no se excluya al nacionalismo democrático, como si los excesos de éste se debieran a la intransigencia de los demás. Es claro que los nacionalistas catalanes llegan a las más altas cotas de hipocresía cuando, abominando de la violencia, aprovechan la vasca en su beneficio. A veces he comparado la larga marcha nacionalista con esas expediciones en las que mientras unos abren camino con los machetes los otros les siguen descansados y seguros. Pero el caso de Pujol es aún más disculpable en la medida en que su referente en el País Vasco anda enmierdado con los violentos. Pero, ¿qué decir de Maragall? En su caso, el referente socialista es perseguido y asesinado. ¿Por qué les pide que se comprometan con los amparadores de la violencia que es ejercida sobre los socialistas? No es ciertamente masoquismo. Es utilización del otro, del PSC, de Redondo, de Rosa Díez. Y ésta ha dicho que no. A gritos. Humillada por este comportamiento que sería piadoso calificar como paternalista, ha levantado su voz para rechazar de forma tajante los consejos de Maragall y de Serra.

Rosa Díez ha dicho que no está dispuesta a seguir manteniendo la hegemonía del PNV, a renunciar para siempre al liderazgo de su partido o, a lo sumo, aspirar tan sólo a compartir el poder con el PNV de forma subordinada, esto es, respetuosa con las aspiraciones ideológicas del PNV absolutamente contradictorias con las del socialismo, y negadoras de España.

Pero si Rosa Díez se ha levantado ha sido, sobre todo, porque es consciente del peligro que corre ella (su libertad, su vida), su partido (la vida de sus compañeros y el ejercicio de la libertad de éstos) y la sociedad vasca, la no nacionalista, si sigue el proceso vasco en la línea que va. Para Rosa Díez es claro que el cumplimiento de los objetivos del PNV significará el salto a un estadio en que el exilio que se está produciendo ahora se convertirá en estampida, y que la persecución que sufren ahora terminará siendo exterminio etnicista. Por eso, Rosa Díez les dice a Maragall y a Serra que vayan al País Vasco a predicar con el ejemplo, esto es, a morir. Y que si uno de ellos consigue escapar a la barbarie, que apague la luz antes.

¿Habrán entendido Maragall y Serra lo que les dice Rosa Díez? Porque si no lo entienden, o están ciegos o su cinismo no tiene límites.

Hacia el final de la ignominia
Editorial La Razón 1 Diciembre 2000  

La definitiva aprobación, ayer, de las reformas penales contra formas de terrorismo insuficientemente perseguidas es una excelente noticia, no sólo por su contenido sino también por el respaldo logrado para estas medidas en el Congreso.

    En efecto, el PSOE, CIU y Coalición Canaria han votado con el PP un texto pactado, con lo que el noventa por ciento de los representantes de la soberanía popular han respaldado la iniciativa. Sólo el PNV, por motivos obvios (no disgustar al entorno proetarra con el que todavía comparten acuerdos y al que debe el Gobierno vasco) y la siempre errática IU, que se enfrenta verbalmente de forma inequívoca al terrorismo, pero duda cuando se plantean medidas concretas para atajarlo, han rechazado el proyecto.

    El alto nivel de consenso alcanzado es un éxito político que todos, Gobierno y oposición, deben compartir. Es también un excelente precedente para que los dos grandes partidos, PP y PSOE, avancen por el camino del entendimiento para poner fin a la crisis moral, institucional y política en el País Vasco, donde se les debe exigir la mejor voluntad para luchar por las libertades y la seguridad ciudadanas y por la vigencia de las normas de la convivencia establecidas en la Constitución.

    Parace que nos encontramos en el buen camino. La prueba está en la airada reacción del PNV, que amenaza ahora, por boca de Eguíbar, en avivar un frente nacionalista, como si éste no hubiera sido ya puesto en práctica en Estella, hasta el punto de obligar a los partidos constitucionalistas a tomar posiciones conjuntas para frenar el asalto soberanista en el campo de la política (PNV) y en el de la violencia terrorista (Eta).

    Ayer se dio otro paso contra la impunidad etarra. Simbólicamente, nos quedamos con una de sus consecuencias: la ley no permitirá más el escándalo de la presencia de terroristas en las instituciones, como «Josu Ternera», ni dejará en la calle a quienes hagan apología de Eta o persigan y acosen a las víctimas. Es un gran salto hacia el rearme moral de la sociedad frente al terrorismo.

El PSOE virtual
Alejandro MUÑOZ ALONSO La Razón 1 Diciembre 2000  

Al PSOE puede darle algo así como un ataque de triunfalismo después del último barómetro del CIS, según el cual la distancia que le separa del PP queda reducida a la mitad y su nuevo líder se dispara meteóricamente hasta las alturas de la popularidad. Se ha llegado incluso a hablar de efecto Zapatero porque, como es natural, se atribuyen al nuevo secretario general la autoría y el mérito de tan espectacular cambio. Casi podría decirse que estamos ante un auténtico milagro político porque Rodríguez Zapatero es un hombre joven, que cae bien y que utiliza un lenguaje correcto, alejado de precedentes bien conocidos de su partido (y de otros partidos, por supuesto) pero que, más allá de algunas vaguedades, tan bien intencionadas como imprecisas, ni ha explicado su programa, si es que lo tiene, ni ha tomado decisiones capaces de definir su auténtico perfil político. A Zapatero le vemos ahora con frecuencia en los medios de comunicación, pero lo que no hemos visto todavía es ningún «proyecto Zapatero» . Podría decirse que, políticamente, Zapatero sigue siendo un perfecto desconocido. Los porcentajes favorables para él y para su partido son, hoy por hoy, seguramente, meras expresiones de esperanza. Militantes y simpatizantes de izquierda están hartos, después de tantos intentos fracasados de encontrar un líder, y quieren que la apuesta Zapatero sea la definitiva. Comprensible.

    Pero apañados están si sus esperanzas se fundan exclusivamente en las encuestas, ya que confiar en la versatilidad de los porcentajes viene a ser como el cuento de la lechera en versión política. Esas encuestas nos regalan un PSOE virtual, que nada tiene que ver con el PSOE real que vemos todos los días en las informaciones políticas. Un PSOE que no ha podido dejar atrás la crisis que le atenaza desde hace años, que no ha conseguido superar sus divisiones internas ni ha logrado liberarse de la sombra alargada de sus viejos líderes, incapaces de resignarse a desaparecer y dejar que los nuevos aborden sus responsabilidades con plena libertad. El PSOE real, el PSOE de Zapatero y su equipo, pero también de Maragall el asimétrico, de Guerra y sus lecciones de Historia Contemporánea, de González y sus incurables rencores, de los Benegas que sueñan con un nuevo gobierno vasco PNV-PSOE, de la nueva secta de los dialogantes a cualquier precio, capaces de vender su alma al diablo por un poco de «diálogo» y de poder... Ese PSOE es una cacofonía que se parece cada vez más a esos programas de televisión, tipo «Crónicas Marcianas». Y este PSOE real, tan real como la vida misma, nada tiene que ver con la barométrica, porcentual, virtual imagen de los sondeos.

    Pero lo peor de lo que le ocurre al PSOE, como a sus demás correligionarios socialdemócratas de otros países, es su absoluta falta de referencias ideológicas, una vez que el vendaval de fin de siglo ha acabado con todas las ramas que brotaron del añoso tronco del marxismo, hendido por el rayo de la libertad y en su mitad podrido por la tentación totalitaria, como el machadiano olmo del Duero. Ya nadie habla de la «Tercera Vía» que, por un momento, pudo parecer la tabla de salvación a que se agarraban los socialistas para salvarse de su naufragio ideológico. No podía ser de otra manera porque The Third Way de Blair, como Die neue Mitte de Schrûder no eran sino una operación de transformismo político sin más objetivo que encubrir la conversión de los socialismos gobernantes a los principios y prácticas del capitalismo liberal. Todas las «terceras» y «cuartas» vías socialistas no han perseguido sino hacer aceptables a los paladares socialistas lo que antaño eran condenables heterodoxias. Que la operación ha tenido éxito es evidente: Zapatero ya ha podido decir, sin que nadie de los suyos se escandalice, que bajar los impuestos es de izquierdas. ¿Hace falta mayor demostración?

    El PSOE no ha podido remediar su indigencia con esa «ideología mosaico» fabricada a base de unos retales de feminismo, unos gajos de ecologismo, unas gotas de tercera edad más un evanescente aroma de juventud, todo ello aderezado por una salsa de demagógica solidaridad, sobre una base progresista. Como Pablo de Tarso (no en vano su fundador también llevaba ese nombre) el PSOE se quiere «hacer todo para todos para ganarlos a todos».

Pero en política esta interesada estrategia no es garantía de eficacia porque enseguida se ve el plumero. Una prueba de esa «polivalencia» ideológica es esa aspiración de Zapatero de lograr «un socialismo liberal e incluso libertario». Lo de «liberal» -pese al precedente de «don Inda» Prieto- , aunque es una contradicción, puede ser aceptable si se quiere decir que el socialismo asume la tradición liberal, que, dicho sea de paso, no sólo significa libertades y derechos humanos sino drástica limitación del poder y de la intervención del Estado. Pero «libertario» es un adjetivo de neta tradición anarquista que aspira, no ya a limitar al Estado, sino a hacerlo desaparecer. ¡Ni tanto, ni tan calvo! Con esa afirmación, Zapatero, como dicen los castizos, se ha pasado cuarenta pueblos.

    El desconcierto ideológico del PSOE real no puede confortarse con los falsos brillos numéricos del PSOE virtual. Lo peor es que algunos, para salir del caos, acarician la idea de volver a las seguridades de antaño, cuando el marxismo daba respuesta a todos los problemas.

    Como explica Jean François Revel en su último libro la utopía socialista tiene una clara tendencia a sobrevivir. Pero ninguna ideología ha sido tan ensayada y de ninguna se ha podido certificar tantas veces y tan contundentemente su fracaso como la socialista.

El vuelo de la paloma
Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC 1 Diciembre 2000

Y por fin se hizo la luz, acompañada de taquígrafos y sentido común, cuando ayer el Congreso de los Diputados tuvo a bien aprobar casi por unanimidad -292 votos a favor, sólo 17 en contra- las reformas legales contra el terrorismo callejero. Hete aquí al PP y al PSOE juntos sin que se les hayan caído los anillos ni a José María Aznar ni a José Luis R. Zapatero. Las tornas han cambiado y dentro de muy pocos días presidente del Gobierno y secretario general del PSOE tendrán el deseado encuentro en La Moncloa.

Lleva razón Aznar cuando ayer exigía un acuerdo de altos y largos vuelos, con el PSOE. Tensadas un poco más sus exigencias, el presidente del Gobierno busca con ello fijar la posición de R. Zapatero, para que ni desde fuera, el PNV, ni desde dentro, Maragall y González, le puedan torcer el rumbo a la menor ráfaga violenta.

A la espera del gran acuerdo, que no es más que la ratificación de valores constitucionales, hay otros vuelos, como de paloma, que al fin y al cabo es símbolo de paz, que por cortos y pegados al suelo, no son menospreciables. Y así, la votación conjunta de ayer no es el fruto de una alegría improvisada para poner árnica en el estado de opinión nacional, tan escocido. No, señor. Detrás del resultado insólito, hay muchas horas de conversaciones entre el Ministro Ángel Acebes y Zapatero; muchas cenas para el diálogo entre el secretario de Estado de Justicia, Michavila y el «fino jurista» del PSOE, López de Aguilar. El consenso, eso que algunos partidarios del «liberal-fanatismo» tanto denuestan, ha funcionado en este caso. Y no se han fundido los plomos gubernamentales, ni el PSOE ha perdido la virginidad opositora. Ayer, la democracia le ganaba una partida al terrorismo. Durante demasiado tiempo se ha tolerado el vandalismo de los terroristas callejeros con impasibilidad política y policial. De aquellos lodos tolerantes y resignados vienen hoy los lodos de los nuevos comandos de ETA, reclutados entre los jóvenes más agresivos. Como escuela de violencia, ha funcionado bajo la paternal mirada de Arzalluz hacia «estos chicos» que ahora nutren las levas de ETA.

¿Serían las cosas distintas si hace tiempo se hubieran aprobado las medidas?. Si ya no vale la pena lamentarse porque el tiempo pasado pudo ser mejor, no es menos cierto que el acuerdo trabajosamente entretejido desde el Ministerio de Justicia debe servir como modelo para los que están ahora negociando «el papel». De Perogrullo o conejo de chistera, lo que importa es el resultado final.

Líderes blandos
Iñaki EZKERRA La Razón  1 Diciembre 2000  

La última encuesta del CIS confirma que a la sociedad española le gustan los líderes blandos. No es que uno se crea los resultados de las encuestas ni que realmente Zapatero sea hoy el hombre de las multitudes, pero ya el hecho de que entre en el club de los políticos populares pese a estar en las filas socialistas demuestra que, además de una contradicción, Zapatero tiene su tirón. Hay gente a la que le va ese estilo suyo de la indefinición profesional, esa cara de no haber roto un plato que cultiva Zapatero y que Ibarretxe ha llevado al paroxismo en el País Vasco pese a estar rompiendo todos los días no un plato sino la vajilla entera.

    La maledicencia popular atribuye injustamente a los gallegos el don de no hacer saber si están subiendo o bajando las escaleras cuando ese tópico es la marca de estilo de los Zapatero y los Ibarretxe, el gran ideario que ha acabado abrazando todo el socialismo español y antes la más profunda seña identitaria del nacionalismo vasco, lo que le ha permitido aguantar en el poder hasta el órdago de Estella. La posibilidad de pasar a la oposición le ha llegado al PNV por eso, por haber dejado bien claro de una vez que está subiendo la escalera de la independencia y bajando la de la democracia. Y lo que le permite al lehendakari de Lizarra estirar patéticamente su legislatura es esa incertidumbre angustiosa que crea su indefinición, esa triste y hospiciana figura de correveidile a medio camino entre el despacho de Arzalluz y los funerales de las víctimas de Eta, la orfandad de ese flequillo de niño de San Ildefonso que es adoptado por los catalanes cada vez que le pide la dimisión o elecciones la sociedad vasca.

    Uno tiene su prevención con los líderes fuertes pero también con los blanditos y preferiría un término medio. Uno no se ha creído nunca las blanduras de Ibarretxe ni de Zapatero. El primero prefiere quedar históricamente como un títere de Arzalluz antes que sacar pecho y decir la verdad: que comparte su apuesta antidemocrática. En cuanto a Zapatero es la encarnación política del «Aleph» de Borges, aquel punto en el que uno podía ver todo el Universo. Zapatero es el «político-aleph», el que despierta esperanzas totalmente contrapuestas y en quien todos ven lo que quieren ver.

    La verdad es que uno le agradece a Aznar su popularidad ganada sin el atajo del carisma y que no ponga caras dolientes como las de Ibarretxe, que es lo que algunos le piden. Y hablando de blandos el que es blandito de verdad es Odón Elorza. En esa cara como en fase de crisálida, como a falta de una hornada está hoy el ideal de la política española.

Zapatero tiene el alma partida
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón   1 Diciembre 2000

Las reiteradas manifestaciones socialistas de lealtad al Gobierno en todo lo que se refiera a política antiterrorista se están demostrando puramente retóricas. De hecho, las discrepancias de fondo y de forma son continuas y la opinión pública acoge con creciente irritación esta falta de coincidencia de los dos grandes partidos nacionales en un tema que es hoy su principal motivo de preocupación. A medida que transcurren los días y el Gobierno y la primera fuerza de la oposición cruzan propuestas y contrapropuestas y escenifican permanentes desencuentros, la insistencia de José Luis Rodríguez Zapatero en proclamar que la lucha contra Eta ha de situarse por encima de la contienda partidista suena más y más hipócrita, y por límpida y pura que sea su mirada y por muy bondadosa que sea su expresión, la realidad demuestra tozudamente la falsedad de sus afirmaciones.

    No cabe duda que un sector del Partido Socialista tiene las ideas muy claras en cuanto al turbio papel que el nacionalismo vasco está jugando en la trágica trama que ensangrenta España desde hace tres décadas y que se niega vesánicamente a remitir. Ni Nicolás Redondo Terreros ni Rosa Díez, por citar dos ejemplos indiscutibles, abrigan la menor duda sobre la necesidad de derrotar electoralmente al PNV en las próximas autonómicas y formar un Gobierno de coalición con el PP que desmonte la oscura trama de complicidades entre la Sabin Etxea y el mundo criminal del MLNV. Pero otra corriente dentro del Comité Federal y también en el PSE ve las cosas de manera muy distinta, inquietantemente distinta. Desde esta perspectiva complaciente con el abertzalismo, el problema vasco debe ser interpretado sin apriorismos maniqueos y abordado con espíritu abierto y dialogante. Al fin y al cabo, se argumenta, Eta nació del combate contra la dictadura y no es tanto una organización de asesinos sino un resabio del franquismo, el último vestigio de la herencia maligna de la dictadura. El PNV se equivocó al auspiciar el Pacto de Estella, nos dicen estos espíritus piadosos, pero lo hizo de buena fe, con la loable intención de encauzar el proyecto independentista hacia la normalidad democrática. De acuerdo con tal enfoque, la exigencia de que el PNV rectifique públicamente representa una humillación innecesaria que impide su regreso a la colaboración con los demócratas frente a la barbarie etarra y, por supuesto, un Gobierno vasco sin el PNV es una provocación irresponsable que arrojaría a todo el nacionalismo en brazos de los radicales.

    Zapatero tiene el alma partida entre dos querencias: la de un nacionalismo divisivo y aconstitucional travestido de socialismo liderado por Pasqual Maragall y la de un socialismo auténtico comprometido sin reservas con la unidad constitucional representado por dirigentes como José Luis Rodríguez Ibarra. Más vale que se decida a definir su postura o su liderazgo, ya bastante tocado tras los últimos congresos regionales, se disolverá como un azucarillo.


Vascos contra catalanes
Juan BRAVO La Razón    1 Diciembre 2000

  La irritación de la mayor parte de los socialistas vascos con sus compañeros de partido catalanes es ya indisimulable. Los mensajes que mandan a los maragallistas son afilados como cuchillos, ocupan entre líneas sus artículos y llenan las tertulias de sus cenáculos. El mensaje que les mandan es inequívoco: si creen que su planteamiento pro nacionalista es la vía para abordar la crisis vasca, que vayan ellos a hacerlo, porque no tienen ni idea del ambiente en que puede vivir un socialista en el País Vasco, enfrentado a la hegemonía política del PNV y al acoso terrorista de Eta. Porque los de Maragall están literalmente en el monte nacionalista. Bastantes periodistas han oído a algún prominente socialista catalán su ambiguo discurso que casi llega a la justificación de las razones «políticas» de Eta, a la necesidad de que el PNV sea la clave fundamental para cualquier futuro político y al apoyo a las tesis soberanistas e incluso independentistas... Por su parte, son ya muchos los socialistas vascos que piensan, como Rosa Díaz, que lo fundamental es la alternancia política en el País Vasco, para, desde ahí, quitar toda esperanza a Eta. ¿Se impondrán las razones de los socialistas vascos, o la injerencia de los catalanes, a quien nadie sabe qué vela les han dado en ese entierro?


En ningún caso
JAVIER PÉREZ ROYO El País  1 Diciembre 2000

ETA empezó su actividad terrorista antes de la transición. Hay, por tanto, en sus orígenes un componente antifascista. Pero el terror de ETA ha estado dirigido fundamentalmente contra la democracia española y no contra el régimen del general Franco. Tanto desde un punto de vista cuantitativo como cualitativo, no tiene comparación el terror practicado por ETA contra la dictadura con el practicado contra la democracia.

Quiere decirse, pues, que la democracia española tuvo que constituirse en medio de una presión terrorista extraordinariamente intensa y que ha tenido que afirmarse sin que la amenaza terrorista haya dejado de estar presente. Hemos tenido, por tanto, que tener permanentemente una política antiterrorista. O lo que es lo mismo: el antiterrorismo ha sido un componente esencial de la política española que permitió la imposición, primero, y la consolidación, después, de un Estado democrático.

Dicha política ha girado en torno a dos ejes: la Constitución y el Estatuto de Autonomía como marco jurídico de la acción política y la unidad de todos los partidos en el aislamiento político del terror.

De esa política solamente se han excluido en determinados momentos Alianza Popular y el PNV. AP desde el momento constituyente y hasta bien pasada la mitad de los ochenta. AP ni aceptaba el Título VIII de la Constitución ni estuvo a favor del Estatuto de Gernika. Si hoy la Constitución y el Estatuto de Autonomía es el marco de convivencia para el País Vasco no es por el PP, sino a pesar del PP. Todos nos alegramos de que el PP rectificara. Pero conviene que no se olvide.

Y conviene que no se olvide porque el PNV ha abandonado el marco constitucional-estatutario y la política de unidad democrática contra ETA al final de la primera legislatura en que el PP ha ocupado el Gobierno de la nación. ¿Qué es lo que ha ocurrido para que el PNV, que había sido un componente esencial de la estrategia antiterrorista desde 1979, la haya abandonado en 1998? ¿Por qué con el PP y no antes? ¿Por qué el PP y el PNV se pusieron de acuerdo en casi todo entre 1996 y 1998 dejando aparcada como área de desacuerdo la política antiterrorista? ¿No ha tenido que ver el Gobierno del PP con la deriva del PNV hacia Lizarra?

La respuesta en estos interrogantes está lejos de ser clara e inequívoca. No cabe duda de que el PNV firmó voluntariamente el Pacto de Lizarra y se autoexcluyó con ello de la política antiterrorista común. Pero tampoco debe haberla de que el Gobierno no puede presentarse ante los ciudadanos como si él no tuviera responsabilidad alguna en la ruptura de dicha política antiterrorista, que se venía practicando desde la entrada en vigor de la Constitución y el Estatuto.

Desgraciadamente, el Gobierno del PP no es la solución en la política antiterrorista, sino una parte del problema. Ha convertido la estrategia antiterrorista en una estrategia antinacionalista, conduciéndonos de esta manera a un callejón sin salida. Y pretende, además, que los demás partidos democráticos, y en particular el PSOE, lo secunden.

Y en este terreno hay que ser inflexible. No se puede aceptar en ningún caso que la política antiterrorista se convierta en política antinacionalista. No solamente no se puede firmar nada en este sentido, sino que no se puede aceptar de facto una política de esta naturaleza.

El PNV tiene que rectificar. Pero el PP también. La Constitución y el Estatuto tienen que continuar siendo el marco de la convivencia. Y tienen que continuar siéndolo porque no son un apaño, sino la mejor expresión de la constitución territorial de España y también, por tanto, del País Vasco. Pero, justamente por eso, no pueden ser utilizados como armas arrojadizas, sino como elementos de integración. No se puede hacer uso de la Constitución y el Estatuto como se hacía uso de la bandera cuando el Athletic visitaba el Bernabéu en los primeros años de la democracia. Así no se va a ningún lado.

República y centralismo
Nota del Editor1 Diciembre 2000

Los tanques de El País, perdón, de El Pasoeís, atacan con fuerza, pero sin tino. Algunos republicanos centralistas, tampoco votamos a favor de la Constitución ni del Estatuto, y seguimos defendiendo los derechos civiles, la libertad. Yo me puedo permitir recomendar al PSOE, como desilusionado ex-votante y por mucho tiempo, que si quiere atacar al PP que lo haga con el de Galicia, donde encontrará abundante material, pero tratar de hacerlo con el PP de las vascongadas, es una falta de respeto a la ética y una demostración de inexistencia de sentido común.

El PSE se alía con los nacionalistas y sale en defensa de AEK, vinculada a Eta por Garzón
J. Prats / Redacción - Madrid / Bilbao .- La Razón 1 Diciembre 2000
 
Las Juntas Generales de Vizcaya aprobaron ayer una declaración, con los votos del PSE, PNV, EA e IU, en la que critican al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por cómo ha actuado contra la coordinadora de euskaldunización AEK, enmarcada según las investigaciones en la «estructura criminal de Eta-Kas». El texto, aprobado el mismo día que el juez interrogaba a cuatro de los diecinueve imputados, fue rechazado por el PP, mientras que EH suscribió el tercer apartado, en el que se «valora positivamente» la labor realizada por AEK y se rechaza «la vinculación que del auto pudiera desprenderse entre la defensa del euskera y cualquier proyecto político concreto». Las Juntas vizcaínas reclamaron que se actúe contra las acciones delictivas particulares, pero que no se criminalice a las instituciones. En el mismo sentido, la declaración institucional subraya que el euskera es «patrimonio de todos los vascos, independientemente de cualquier ideología política».

    Por su parte, Garzón interrogó a los miembros de la Junta directiva de AEK entre 1991 y 1994 Juan María Mendizábal, Eduardo Konde, Erramún Osa y Ángel María Olalde. Aunque se les imputa un delito de intergración en banda terrorista, el fiscal no solicitó medidas cautelares. Osa y Olalde fueron defendidos por el presidente del PNV de Navarra, José Antonio Urbiola, quien, en declaraciones a LARAZÓN, justificó su intervención como abogado por motivos de amistad, y aprovechó para cargar contra el juez: «Creo que Garzón no conoce la realidad del País Vasco y no va a poder sostener jurídicamente el caso», dijo.
  

La consejería de Justicia también da permisos para visitar etarras
MADRID. Servimedia ABC 1 Diciembre 2000

Los empleados de la Consejería de Justicia del Gobierno vasco también podrán disfrutar de permisos especiales para visitar a presos de ETA, según un acuerdo entre los sindicatos y la dirección de este departamento, suscrito a comienzos de noviembre.

El acuerdo, similar al alcanzado por el Servicio Vasco de Salud y que ha sido denunciado por el PP por beneficiar al entorno de la banda terrorista, concede permisos ilimitados y retribuidos a los empleados de Justicia para que puedan visitar a sus parientes encarcelados.

La inclusión de esta prerrogativa en el acuerdo de Justicia fue solicitada de forma expresa por el sindicato LAB, vinculado a la coalición Euskal Herritarrok.

El apartado que hace referencia a estos permisos figura en un anexo del documento y su redacción coincide textualmente con la parte del convenio del Servicio Vasco de Salud que hace referencia al mismo asunto. El sindicato nacionalista LAB quiere extender esos permisos a toda la Administración autonómica.

Pallerols reclamó por carta subvenciones a la Generalitat para financiar a Unió Democràtica
El secretario de Organización de UDC, Josep Sánchez Llibre, niega haber recibido misivas acusatorias del empresario
XAVIER HORCAJO, Barcelona El País 1 Diciembre 2000

El empresario andorrano Fidel Pallerols, propietario de tres academias subvencionadas por la Generalitat para formar parados, advirtió por escrito en marzo de 1999 al secretario de Organización de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), Josep Sánchez Llibre, de que debía recibir subvenciones del Departamento de Trabajo de la Generalitat "para así poder atender las urgentes necesidades de tesorería de UDC". Sánchez Llibre niega haber recibido estas cartas del empresario, que constan en el sumario, así como dinero de Pallerols, que está imputado por presunta financiación a UDC.

Fuentes de la Fiscalía de Barcelona indicaron ayer que el llamado caso Pallerols (uso indebido de fondos públicos para financiar supuestamente a UDC), que ahora instruye un juzgado ordinario, acabará en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña o en el Supremo, dado que aparecen relacionados dirigentes de UDC que tienen condición de aforados, informa Efe.

Los escritos de Pallerols, a los que ha tenido acceso este periódico, dan a entender que era Sánchez Llibre quien tomaba decisiones sobre las subvenciones del Departamento de Trabajo -al frente del cual estaba Ignasi Farreres, de UDC-. Jordi Casas, portavoz de Unió, rechazó las acusaciones: "Tenemos absoluta confianza en que la justicia nos dará la razón y demostrará que Unió no ha recibido ni un duro de Pallerols".

El primero de los escritos dirigidos por Pallerols a Sánchez Llibre tiene fecha de 12 de marzo de 1999 y resume un encuentro entre ambos en el Hotel Majestic (el 14 de enero de 1999), en el que el empresario le entregó "el documento de transacciones del ejercicio 1998", sobre las subvenciones de Trabajo para la formación de parados. La reunión fue confirmada posteriormente por Sánchez Llibre. Según la carta, Sánchez Llibre llamó a Pallerols el 3 de febrero para pedirle que "se pusiera en contacto con Lluis Gavaldà [antiguo director general de Empleo del Departamento de Trabajo] lo antes posible, ya que todo estaba pactado y sólo convendría concretar los temas".

El empresario afirma que Trabajo le propuso subvenciones por 330 millones, "un 20% menos que en 1998". Añade que unos días después, el 18 de febrero, le convocaron "a una reunión en el despacho de Dolors Llorens , porque querían negociar a la baja el precio/hora de los cursos pactados".

Pallerols refiere otra reunión con Dolors Llorens en la que se le rebaja la asignación de 330 millones a 275 millones "porque entienden que el importe es excesivo para entregarlo de golpe".

De nuevo le vuelven a convocar, según refiere en su carta Pallerols, el 9 de marzo, "para que modifique el título de los cursos, dado que no los encuentran oportunos". Según Pallerols, "el hecho de modificar todos los títulos de los cursos supuso que los funcionarios tuvieran que introducir las modificaciones de los títulos y volvieran a editar toda la documentación a la espera de las firmas". Los datos que ofrece Pallerols en la carta coinciden con los cursos por los que acabó recibiendo subvenciones. Las reuniones que cita Pallerols han sido confirmadas por fuentes de Trabajo.

Obtener dinero más rápido
El memorándum de Pallerols añade: "Otra forma de obtener dinero un poco más rápida sería con las resoluciones de 1999 y descontando el tanto por ciento de los cursos que pudiéramos comenzar, para así poder atender las necesidades urgentes de tesorería de UDC". El empresario continúa: "Yo no sé qué tengo que hacer (...) aprovecho la ocasión para pedirte instrucciones respecto a mis actuaciones a realizar".

Pallerols recibió a mediados de junio de 1999 la adjudicación de 250 millones para sus cursos con la firma del anterior consejero de Trabajo, Ignasi Farreres, que dimitió como presidente de UDC el 18 de noviembre pasado, sólo un día después de que el parlamento catalán debatiese el caso del uso indebido de subvenciones por parte de empresas vinculadas a Unió.

Pallerols dirigió otra carta a Sánchez Llibre , recogida en el sumario, en la que se quejaba de la difusión del informe de sus centros realizado por la Intervención de la Generalitat y advierte: "Si este tema no se controla, creo que las repercusiones económicas serán catastróficas, desproporcionadas e incontrolables". Es por ello que Pallerols pide a Sánchez Llibre "una opinión política de calidad, en tanto que desconozco de su repercusión mediática y para el partido". Pallerols solicita a Sánchez Llibre una intervención "personal y decidida".

En el segundo escrito, Pallerols se refiere al militante de UDC Santiago Vallvé, la persona a la que grabó recibiendo entregas mensuales de 500.000 pesetas en efectivo en dos ocasiones. "Respecto al señor Santiago Vallvé, la relación es absolutamente cordial e incluso estoy muy satisfecho a nivel personal; es una excelente persona, muy cumplidora, disciplinada y entregada. En cuanto a la relación económica, actualmente las liquidaciones se efectúan en efectivo y sin ninguna disfunción cada primero de mes, de acuerdo con lo que tú me pediste. No ha sido nada fácil dado que supone el tránsito de dineros de Andorra hacia España". Pallerols añade: "No tiene a punto la situación financiera actual (...) En todo caso, adelantarte que el montante es importante, pero que convendría para su liquidación, y, por tanto, para la entrega en efectivo y/o en bienes o servicios que Lluis Gavaldà facilitase esta liquidación dando instrucciones a Josep M. Puig para que incorporase a los pagos de libre disposición del Departamento de Trabajo, pactados con el Departamento de Economía, los 220 millones pendientes de liquidarme".

Militantes de UDC recibieron 127 millones en "comisiones"
X. H., Barcelona
En el sumario del caso Pallerols constan diversas carpetas en las que aparecen personas de UDC que supuestamente recibieron "comisiones" de CEI, el centro de Fidel Pallerols, por un montante de 126.961.509 pesetas, según la hoja "410.00.001 UDC Comissions GCDT" de la contabilidad de Pallerols. Esa misma contabilidad recoge que los tres centros del empresario habían recibido de la Generalitat catalana ayudas por un total de 1.356 millones desde su creación.

En la hoja de contabilidad figuran anotados pagos a Susana Díaz, abogada y militante de UDC; Albert Colomer, concejal de UDC en Girona; Joan Toribio Martínez, ex director del programa de Formación del Departamento de Trabajo; Josep Sánchez Llibre, secretario de Organización de UDC desde 1997; Vicenç Gavaldà ("VGC"), ex secretario de organización de UDC; Josep Gascón, ex presidente de Unió de Joves y que actualmente trabaja en el Departamento de Justicia de la Generalitat, según explica la Guardia Civil al juez. También figuran Enric Millo, diputado de UDC por Girona; Josep Maria Puig, militante de UDC y ex alto funcionario de Trabajo, Pere Grau, Emilia Marti Forets, de la agrupación de UDC en Sants, y Lluis Gavaldà, el dimitido director general de Empleo del Departamento de Trabajo.

El relato policial de las cintas de vídeo en las que Pallerols hace entregas monetarias a Santiago Vallvé, el empresario propone operaciones inmobiliarias a Vallvé que éste ha comentado a un tal "Josep". Curiosamente, el título de la cinta reza: "Josep Sánchez Llibre-Santi Vallvé-Valldaura 03.02.99".

Pallerols, según narra la policía al juez basándose en este vídeo, también le explicó a Vallvé un proyecto de 100 millones de pesetas con una constructora y de unos terrenos que Pallerols relaciona con el Departamento de Justicia, que también está dirigido por políticos de UDC. " se constituiría con personal y capital español, se efectuaría la venta de acciones desapareciendo todos los rastros posibles", dice Pallerols. "La sociedad", sigue explicando éste a Vallvé, "puede dar mucho dinero".

 

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