AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 2  Diciembre  2000
#¿Qué les pasa a los votantes nacionalistas?
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA El País 2 Diciembre 2000

#Un gran paso en la lucha española y europea contra ETA
Impresiones El Mundo 2 Diciembre 2000

#La araña negra
Carlos HERRERA ABC  2 Diciembre 2000

#El nacionalismo
RAUL HERAS El Mundo  2 Diciembre 2000

#Tápense la nariz y firmen el pacto
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo   2 Diciembre 2000


#¿Otra tregua a la vista?
Abel Hernández La Estrella 2 Diciembre 2000

#La UE está decidida a luchar contra ETA
Nicole FONTAIN, Presidenta del Parlamento Europeo ABC  2 Diciembre 2000

#Los ministros de Interior de la UE cierran filas con España para combatir el terrorismo etarra
Francho Barón Cano - Bruselas .- La Razón  2 Diciembre 2000


¿Qué les pasa a los votantes nacionalistas?
IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA El País 2 Diciembre 2000

En estos últimos meses, cada vez que ha habido un asesinato terrorista se han multiplicado las críticas y los ataques a los líderes del PNV. Probablemente ya se haya dicho todo lo que se podía decir al respecto. Aunque no quiero sugerir que los Egibar y los Arzalluz no se merezcan muchas de esas críticas, me gustaría enfocar el asunto desde otro punto de vista: no el de la cúpula directiva del partido, sino el de sus seguidores. Pues parece, a base de tanto criticar a estos líderes, que todos los demás nacionalistas no hacen más que soportar el chaparrón que cae desde la ruptura de la tregua como si la cosa no fuese con ellos.

Asombrosamente, las últimas encuestas realizadas anuncian que, a pesar de la fiera batalla política que están llevando a cabo los partidos, el PNV no sólo no se ha desgastado, sino que incluso podría aumentar su número de escaños en unas elecciones que se celebraran mañana mismo. ¿Cómo es posible que los votantes no pasen factura a los dirigentes de su partido? ¿Qué lecciones puede extraer el PNV de esta impasibilidad de su electorado?

Con estos votantes incondicionales, no es extraño que el PNV se anime a hacer lo que le venga en gana sin temer perder el poder. Cualquier aventura, salga bien o mal, parece reforzar la fidelidad de sus bases. Un breve repaso de los acontecimientos puede ser ilustrativo. En 1998, el PNV inició consultas secretas que acabaron con la firma de un pacto con ETA, también secreto, en virtud del cual abandonaba la posición que venía defendiendo desde que comenzó a funcionar el Estatuto. No se vio obligado a dar demasiadas explicaciones en ese momento, puesto que todo quedaba disculpado con el inicio de la tregua etarra. Se celebraron unas nuevas elecciones en otoño de 1998, de las que salió un Gobierno sólo nacionalista con el apoyo de EH. A finales de 1999 se rompió la tregua y al poco ETA volvió a matar. EH retiró entonces su apoyo al Gobierno. Lo que desde entonces ha hecho el PNV es muy difícil de definir. Por un lado, parece resistirse a reconocer su incapacidad para gobernar. Por otro, no acaba de saberse si ha renunciado o no al soberanismo. Un día parece que se vuelve a la senda del Estatuto y al siguiente alguien anuncia desde el mismo partido que la soberanía sigue siendo el objetivo más o menos inmediato.

Cualquier partido que en tan sólo tres años hubiese dado todos estos bandazos y que hubiese actuado a espaldas de su electorado recibiría en una democracia normal el castigo de los votantes. No de todos, pero sí por lo menos de algunos. Ya no se trata sólo de que cambie de rumbo, es que parece haberlo perdido. Si hay hoy un partido en España que defienda mensajes estrictamente incompatibles, es el PNV. Un mismo día de diciembre de 1999 Arzalluz decía que apoyaría la independencia vasca incluso con sólo la mitad más uno de los votos, mientras Anasagasti declaraba que plantear la independencia era absurdo (EL PAÍS, 14 de diciembre de 1999); casi un año después, seguimos en las mismas, con un Arzalluz para el que el PNV comparte los fines con ETA y un Anasagasti que niega que el PNV comparta fines o medios con ETA (EL PAÍS, 17 de noviembre de 2000).

Estos bandazos y estas divisiones no son precisamente insignificantes. El dilema entre compartir fines con ETA o no compartirlos no es como las dudas que puedan surgir en un partido sobre bajar o mantener los impuestos de los carburantes. Igualmente, los bandazos entre autonomismo y soberanismo no son meros cambios tácticos como los que realizan los partidos con cierta frecuencia para mejorar sus expectativas electorales. Aquí lo que está en juego es el tipo de partido, los objetivos últimos que defiende. Y todo ello agravado porque además el PNV está en el Gobierno. Los partidos en la oposición se pueden permitir ciertos experimentos con su línea ideológica, pero no mientras ejercen el poder.

Es cierto que hay otras experiencias democráticas de partidos que se presentan a unas elecciones con un programa electoral, llegan al poder, una vez en él hacen lo que les da la gana y finalmente son reelegidos. Los casos mejor conocidos son los de Menem en Argentina y Fujimori en Perú, que prometieron llevar a cabo políticas económicas de aumento del bienestar y sin embargo pusieron en práctica programas de ajuste ortodoxos, lo que no les impidió volver a ganar las elecciones. Si a pesar de la traición los ciudadanos renovaron su apoyo a estos gobernantes fue, o bien porque sus políticas dieron resultados mejores que los esperados, haciendo que la economía saliese de la recesión, o bien porque convencieron a la opinión pública de que había poderosas razones, no conocidas antes de llegar al poder, para cambiar el rumbo de las políticas económicas.

El caso vasco es todavía más paradójico. Todo indica que el PNV podría volver a ganar a pesar de que la embarcada soberanista no ha dado lugar al fin del terrorismo. Al revés, el experimento ha acabado de la peor manera posible, con el odioso asesinato de ciudadanos que no tenían nada que ver con aquel experimento y con la negación de los derechos políticos más básicos para todos aquellos que se oponen abiertamente a las tesis nacionalistas. No obstante estos desastrosos resultados, los votantes del PNV parecen dispuestos a disculpar indefinidamente la irresponsable actuación de sus representantes.

La situación ha llegado a tal grado de deterioro que hay que empezar a pedir cuentas no sólo a los líderes del PNV, sino también a sus seguidores. En tiempos normales esto no es posible, ya que cada uno se puede permitir votar a un partido o a otro en función de las más diversas motivaciones. Habrá quien vote al PNV porque admira a Arzalluz, o porque el Gobierno vasco le ha puesto una carretera al lado de su pueblo, o porque hoy habla más gente el euskera que hace veinte años. En tiempos normales cualquier razón es igualmente buena.

La cosa cambia en circunstancias excepcionales. En esas circunstancias, que son las que ahora mismo se dan en el País Vasco, la propia situación fuerza las opciones entre las que tiene que elegir la ciudadanía. Hoy por hoy, con gente amenazada, atemorizada, exiliada, extorsionada o directamente asesinada, los votantes del PNV no tienen más remedio que reconocer que si su partido no cambia radicalmente de aquí a las elecciones, votarlo de nuevo significa apoyar a quienes se niegan a admitir que los derechos de los no nacionalistas no están garantizados y que ése, y no otro, es el problema fundamental, básico, impostergable que tiene ante sí el País Vasco. Estos votantes, por descontado, pueden negarse a ver el problema en estos términos, anteponiendo sus sacrosantas convicciones nacionalistas, pero en ese caso tienen que saber que, desde un punto de vista moral, su elección será una irresponsabilidad.

Ignacio Sánchez-Cuenca es profesor de Ciencia Política.

Un gran paso en la lucha española y europea contra ETA
Impresiones El Mundo 2 Diciembre 2000

Las instituciones europeas -muy particularmente el Parlamento y, ayer mismo, la Comisión- han dado en más de una ocasión su apoyo explícito a la lucha antiterrorista del Gobierno español. A este respaldo inequívoco se sumaron ayer los ministros de seis países de la UE. En un acto público sin precedentes, los titulares de Interior de Alemania, Gran Bretaña, Italia, Grecia, Bélgica y Portugal, arroparon al ministro Jaime Mayor Oreja y condenaron el asesinato del ex ministro Ernest Lluch. El británico Jack Straw sintetizó bien el espíritu del encuentro: «No hay sitio en una sociedad democrática para quienes quieren legitimar sus puntos de vista con las bombas». Pero más allá de las palabras, la importancia de esta solidaridad quedó reforzada por el compromiso de esos seis países de poner en marcha mecanismos para reforzar la cooperación policial en Europa. Por un lado, Bruselas prepara para el año próximo medidas penales comunes que sirvan para castigar delitos graves, como el terrorismo. Por otro, con cuatro de los países asistentes, España iniciará en breve contactos para establecer acuerdos similares al firmado con Italia, a fin de eliminar el proceso tradicional de extradición. España lleva muchos años propugnando esa unión judicial que permita una mayor eficacia en la lucha contra el terrorismo. Sería deseable que la rúbrica de estos acuerdos fuera rápida. Pero de momento, lo más importante es haber logrado crear en los Quince la conciencia de que es imprescindible hacerlo. No sólo porque todas las medidas para combatir legalmente a ETA son pocas, sino también para apuntalar una Unión Europea demasiado volcada en lo económico y a veces débil ante los problemas que más preocupan a los ciudadanos.

La araña negra
Por Carlos HERRERA ABC  2 Diciembre 2000

Tengo mis dudas, don Ricardo. Y ya sabe usted que no vengo a referirme a aquellas que acosan convenientemente al buen cristiano y que por igual acosaron al mismísimo Jesucristo. No. Tengo serias dudas acerca de la frase que manejó usted refiriéndose a la seguridad que tenía la ETA de no contar con el apoyo de la Iglesia vasca. Ya sé que con la Iglesia vasca, como tal, la ETA no cuenta. Pero dudo de que los asesinos no sepan que sí cuentan con algunos curas. Tres sotanas no hacen un seminario, lo sé, ni un cura es el Vaticano, pero no sería la primera vez en la que alguno de esos pajarillos desnortados busca cobijo enredándose entre unos hábitos. En este tipo de pendencias, querido Primado, siempre anda enredada una casulla, dicho con todo el afecto que un hijo de la Iglesia Católica siente por tanto sacerdote ejemplar que ha conocido. La ETA cree que el sustrato popular de la Iglesia vasca está con su causa, porque así se lo hacen ver algunos sacerdotes que tiene usted metidos en Palacio y alguno que otro zascandilea entre bachokis, o como coño se escriba. La Araña Negra, ya sabe. Sin ir más lejos, el que ha sido su compañero de taller, hoy felizmente retirado por Roma, monseñor Setién, estaba mucho más cerca de la causa política de los verdugos que de la causa humana de las víctimas, a las que nunca hizo puñetero caso. Y Setién era tenido por Iglesia vasca. Cuando usted llegó a esa hermosa tierra, quiero recordarle que le llamaron loro, sólo por no tener edad, decían, de aprender vasco. Y dijeron, no los vascos, sino esa representación de una parte de los vascos que ya sabemos, que usted siempre sería «el tal Blázquez». Los que le dijeron eso también aseguran no tener nada que ver con la ETA; sin embargo su jefe manifestó tener exactamente los mismos fines. A ver si con la Iglesia vasca va a pasar lo mismo: que usted manifiesta estar en contra de ellos y por detrás algún curilla anda «compartiendo fines» y quien sabe si algo más. Échele un vistazo a su nómina y felicítese por la fortuna de haber sido el suyo el único colectivo entre los que no se cuentan bajas por terrorismo.

El nacionalismo
RAUL HERAS El Mundo  2 Diciembre 2000
 

El PNV es un partido nacionalista y liberal-conservador. ETA es el aguijón militar de un partido nacionalista y marxista-leninista. El único vínculo de unión entre las dos formaciones es el nacionalismo. Superado éste, en una hipotética Euskadi independiente la guerra entre las dos formaciones sería inevitable y sangrienta. Evitar este futuro a los vascos exige un compromiso de todos los españoles, y en especial un acuerdo entre los partidos políticos que los representan. Aquí es donde surgen las mayores discrepancias ya que parten de tesis distintas y llegan a síntesis muy diferentes.

En el PP creen que hay que combatir a ETA desde los dos frentes: el nacionalista y el leninista. Todo aquello que entre en ese espacio debe ser objeto de parecidos ataques. El PNV coincide en el nacionalismo, luego debe ser combatido en esa esfera. En el PSOE, por el contrario, piensan que se deben separar ambos conceptos, dejando que el nacionalismo se desarrolle y se enfrente como tal al marxismo duro de la organización terrorista. De ahí que se predique el pacto y el consenso con el PNV.

¿Quién tiene razón? Sin profecías por medio, tenemos que aceptar que la violencia como fórmula de presión política se va a mantener durante bastante tiempo. Debemos, por tanto, centrarnos en la vía política más aceptable: ¿podemos asumir en España que existan partidos nacionalistas e incluso soberanistas que preconicen y busquen la independencia de unos territorios por vía democrática y electiva? Si la contestación es no, unir al PNV con ETA y su entorno es lo lógico. Si la respuesta es sí, la vía es la negociación eterna con el PNV, al igual que lo será con CiU o el BNG. Lo que ocurre es que en el debate de fondo, como cuestión de Estado e histórica, se entromete la coyuntura y el interés partidista y electoral. Junto al futuro de España, de la idea de España y de lo que somos y podemos ser los españoles como pueblo pluricultural, aparecen las siglas de los partidos y los deseos de poder de los políticos. Muy pocos se muestran dispuestos a mirar el futuro a 25 o 50 años; y son muchos los que colocan el catalejo en el horizonte de las urnas.

Hoy, el callejón de Euskadi, cargado de violencia y muerte y miedo, no tiene salida. Comenzará a abrirse una cancela tras las elecciones. De poco o muy poco valen las conversaciones públicas o secretas entre los partidos. Sólo con los escaños en la mano, un nuevo Parlamento en Vitoria y otro lehendakari al frente del Ejecutivo vasco, se podrá separar al nacionalismo de la revolución. El único consenso que se debe buscar es el del calendario.

Tápense la nariz y firmen el pacto
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo   2 Diciembre 2000


La feliz expresión no es mía, sino del maestro Indro Montanelli, que la acuñó en los años de la Guerra Fría y el azote de las Brigadas Rojas en Italia, cuando la única alternativa al Partido Comunista, que ascendía vertiginosamente de elección en elección, era una vetusta Democracia Cristiana podrida de corrupción.

La situación de la España de hoy no resulta en modo alguno parecida, pero la expresión es de perfecta aplicación a nuestro caso. Me explico. Probablemente tanto el PP como el PSOE tienen sobradas razones para desconfiar el uno del otro y poner en cuarentena las intenciones del contrario al proponer o rechazar un gran acuerdo de fondo para la lucha contra el terrorismo. Indudablemente ambos aspiran legítimamente a la victoria en las urnas y saben que se disputan una porción considerable de electorado intercambiable. Pero ni ésas, ni las demás excusas que esgrimen ambos, les eximen de su obligación de satisfacer el clamor ciudadano que exige un frente sólido, unido e inquebrantable ante una brutal ofensiva de ETA que a buen seguro arreciará en diciembre.

En el seno del PP reinan las dudas y arraiga la determinación a ceñirse apretadas vendas en previsión de nuevas pedradas como las recibidas en el pasado. Tanto en Moncloa como en Interior existe la convicción de que ese pacto que proponen los socialistas sólo está pensado para servir de coartada a un futuro acuerdo con el PNV prácticamente alcanzado ya para después de las elecciones autonómicas, y que si el PP no vence en esos comicios, sus representantes en el País Vasco se quedarán una vez más solos ante el peligro, nunca mejor dicho, mientras el PSE negocia a la baja su entrada en el Gobierno de Vitoria.

A día de hoy es imposible saber si esos temores son fundados, aunque es innegable que la experiencia pasada los avala. Pero incluso en el supuesto de que ese fuera el caso, no se justificaría ni la arrogancia en la respuesta ni la imagen de división con el otro gran partido democrático como la transmitida en los últimos días, para mayor triunfo y regocijo de los criminales de ETA, sus cómplices de HB/EH y quienes desde el nacionalismo llamado democrático (PNV y EA) legitiman sus fines soberanistas.

Desde el Partido Socialista, entre tanto, se intenta transmitir el mensaje de que las cosas han cambiado y se han acabado los tiempos de los cambalaches con el PNV. Condenados a los rigores de la oposición y obligados a tomar iniciativas que les otorguen algo de visibilidad en un escenario dominado por la mayoría absoluta popular en España y la tradición de heroica resistencia del PP en el País Vasco, los socialistas se reparten los papeles y cada cual desempeña el suyo con convicción: vascos como Nicolás Redondo Terreros o Javier Rojo, conocedores escarmentados del terreno que pisan, tratan de estrechar lazos con sus compañeros populares de tormento cotidiano, desde un profundo desprecio por la traición del PNV. Felipe González y Pasqual Maragall siembran cizaña. El nuevo secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, propone de buena fe, jura a los cuatro vientos un pacto que comprometa a quienes lo firmen a no pagar jamás un precio político por la paz, lo cual es exactamente lo mismo que dijo el Gobierno en su día, cuando ETA anunció su falsa tregua. Y Pérez Rubalcaba intenta construir confianza con Mayor Oreja y Zarzalejos, asegurándose de que el PP no tome medida unilateral alguna que pueda rentabilizar políticamente en solitario dejando en fuera de juego a su partido. Seguramente, aquí nadie sea del todo inocente, salvo la ciudadanía que pide a gritos a los políticos que olviden sus diferencias cuando corre la sangre derramada por ETA. Que pacten y firmen. Después, allá cada cual con su conciencia y sus votantes, que no dudarán en pasar las correspondientes facturas.

LA ANECDOTA
Arzalluz y Pujol
Líder irrecuperable. En fuentes cercanas a la nueva dirección de CDC, donde se ha interpretado el asesinato de Ernest Lluch como un mensaje al catalanismo para que se abstenga de intervenir en la política vasca, se estima que Arzalluz es irrecuperable para el escenario democrático. No hace mucho, un periodista vasco invitaba a Pujol, a usar sus buenos oficios para «catalanizar» y «civilizar» un poco a los nacionalistas vascos. La respuesta del molt honorable no pudo ser más escueta: «¡No lo consiguieron los romanos, cómo lo voy a conseguir yo!»

LA NOTICIA
Acuerdo en Alava
Formaciones unidas. PP y UA tienen prácticamente ultimado un acuerdo en virtud del cual ambas formaciones acudirán unidas a las próximas elecciones vascas, en una única lista y bajo las siglas del PP. Este pacto, que podría incrementar el número de representantes que los de Iturgaiz envían actualmente por dicho territorio al Parlamento vasco, ha sido suscrito por Mosquera después de que su grupo se aliara con IU para forzar un cambio legislativo que reduce al 3% el porcentaje de votos necesario para ir al Parlamento.

LA LLAMADA
La medicación de Mohamed VI
Desenlace. El Gobierno espera como agua de mayo la intervención del rey de Marruecos, Mohammed VI, como última esperanza para un desenlace positivo del conflicto pesquero que amenaza con enviar al paro a cerca de 3.000 pescadores y arruinar a varias decenas de armadores. Mientras los ministerios de Agricultura y Exteriores intentan buscar caladeros alternativos, se recuerda que en ocasiones anteriores, menos apuradas que la actual, fue una llamada in extremis del padre del actual monarca lo que desbloqueó la situación.

¿Otra tregua a la vista?
Abel Hernández La Estrella 2 Diciembre 2000

Hasta ahora son sólo rumores y algunas insinuaciones desde las proximidades del PNV. Parece que algo hay. La hipótesis de una nueva tregua de ETA empieza a dejar de ser inverosímil. Su sólo anuncio rompería los actuales esquemas políticos del conflicto vasco y los nacionalistas radicales recuperarían la iniciativa.

Para el sector dirigente del PNV, partidario de mantener los puentes con EH y, en resumidas cuentas, con la vanguardia violenta del nacionalismo, sería un balón de oxígeno, que lo sacaría de la actual asfixia. Sólo con una nueva tregua de ETA, sobre todo si fuera definitiva, Arzalluz evitaría su fracaso histórico. Puede que fuera el momento de dejar casi gloriosamente la dirección del Partido Nacionalista Vasco.

Después de la experiencia anterior, el Gobierno de Aznar seguirá pensando en otra tregua-trampa. Sería, en todo caso, un respiro, pero las posibilidades de Jaime Mayor como "lehendakari" o, más propiamente, de un Gobierno constitucionalista en unas previsibles elecciones adelantadas se esfumarían. En cambio, el golpe psicológico de la repentina paz facilitaría en las urnas el predominio de los nacionalistas, ahora en trance de perderlo, Arnaldo Otegi recuperaría el protagonismo perdido. El pacto de emergencia que están tejiendo Aznar y Zapatero perdería interés con el final de la violencia.

Desde EH vienen advirtiendo severamente al PNV de que se olvide de volver a pactar con el PSOE. Desde el Gobierno español advierten a los socialistas con no menor severidad de que se olviden del PNV. El órdago de Aznar se quedaría en un farol si ETA anuncia la nueva tregua que se rumorea.

Hace tiempo que el ala menos radical de HB viene exigiendo a ETA un armisticio. El creciente rechazo social, tras cada uno de los cruentos atentados, empieza a hacer mella en la organización política. El clamor de la opinión pública nacional e internacional contra la barbarie terrorista está cerrando el cerco. La incómoda posición del PNV, cada vez más inclinado a gobernar con los socialistas y, si llega el caso, con los populares, podría hacerlo irrecuperable en mucho tiempo para el proyecto secesionista. Y el cansancio de los presos y sus familiares, que ven pudrirse la situación con una tendencia al endurecimiento de las penas, también puede estar influyendo en un posible cambio estratégico, tanto como la exigencia formal de Amnistía Internacional de "que pare de inmediato esta ola de crímenes".

El asesinato del ex ministro socialista Ernest Lluch, amigo del diálogo y del nacionalismo vasco, y la impresionante reacción popular, sobre todo en Barcelona, puede haber marcado una inflexión en el conflicto vasco. Si hay alguna muerte que el PNV no perdonará nunca a ETA es la de Lluch. La sima abierta con el nacionalismo catalán parece ya casi insalvable.

Las insinuaciones de una próxima tregua antes de la convocatoria de elecciones proceden como digo, del PNV, cuyos dirigentes, tanto en el Gobierno como en el partido, parecen estos días más tranquilos y conciliadores. Es posible que confundan los sueños con la realidad. En las   proximidades del Gobierno español estos rumores se reciben con escepticismo. En un grupo cerrado y sectario como ETA es imposible adivinar los planes y las intenciones. Pero parece claro que la escalada de violencia se está volviendo contra su descabellado proyecto. Y más que puede volverse. A lo mejor quieren hacer de la necesidad virtud.

La UE está decidida a luchar contra ETA
Por Nicole FONTAIN, Presidenta del Parlamento Europeo ABC  2 Diciembre 2000

Me siento muy satisfecha de que el espíritu del Consejo Europeo de Tampere, de octubre de 1999, sobre la construcción de un espacio de libertad, seguridad y Justicia, se vaya concretando en acciones precisas. El convenio bilateral suscrito esta semana por España e Italia resulta, en este sentido, ejemplar porque permitirá, entre otras cosas, la aceleración de los procesos de extradición de los grandes criminales, entre los cuales destacan los que han cometido actos de terrorismo. El Parlamento Europeo así lo había pedido en su declaración contra el terrorismo de ETA aprobada el pasado mes de octubre y en la que reclamaba además una orden de busca y captura europea y no puedo sino apoyar al cien por cien este desarrollo.

La acogida dada por el Consejo de Ministros de Justicia e Interior de la UE a esta convención bilateral y el anuncio realizado por la Comisión Europea de que presentará en breve una iniciativa legislativa inspirada en este convenio para el conjunto de la Unión demuestran la voluntad política de los Quince de avanzar en este terreno. Nuestros conciudadanos, estoy segura, serán muy sensibles a la materialización de este aspecto del espacio judicial europeo, porque les demostrará que la Unión Europea está decidida a luchar, real y eficazmente, contra la gran criminalidad, entre la que destaca el terrorismo.

Los ministros de Interior de la UE cierran filas con España para combatir el terrorismo etarra
Francho Barón Cano - Bruselas .- La Razón  2 Diciembre 2000

Los ministros del Interior de los Quince, en un gesto inusual, mostraron ayer su rechazo expreso al terrorismo de Eta y ofrecieron un total respaldo a su homólogo español, Jaime Mayor Oreja. En plena reunión del Consejo de Justicia e Interior de la Unión Europea, seis ministros abandonaron la mesa de debate para comparecer ante los periodistas junto a Mayor Oreja y hacer pública su solidaridad con el Gobierno de Madrid. El mensaje, básicamente, es que «la Unión Europea está contra Eta», dijo Mayor.

    El titular de interior opinó que los acuerdos bilaterales, como el sellado recientemente con Italia, son el paso previo a un pacto comunitario para combatir el terrorismo.

    Los Quince debatieron el proyecto de reconocimiento mutuo de las decisiones judiciales, que tendría como resultado la «orden europea de busca y captura». Mayor señaló que habrá que proceder a una armonización «de mínimos» de las legislaciones europeas y confió en que esto sea posible durante la Presidencia española de la UE, durante el primer semestre de 2002.

    «Lo importante es que hay una voluntad política decidida para confirmar que queremos afrontar juntos el fenómeno del crimen organizado», sentenció Mayor. Por su parte, el titular de Interior alemán, Otto Schily, declaró que «Eta no sólo es una amenaza para España sino para todos los países de la UE». Junto al ministro alemán, los representantes de Reino Unido, Portugal, Grecia, Italia y Bélgica, además del comisario europeo de Justicia e Interior, Antonio Vitorino, rodearon a Mayor durante la rueda de prensa.

    El ministro italiano, Enzo Bianco, subrayó la importancia de atajar el problema del terrorismo mediante la cooperación policial. Y puso como ejemplo el Tratado hispano-italiano, ratificado el pasado martes para acabar con la extradición en los casos de delito grave. Alemania, Bélgica y Portugal también expresaron su interés por reforzar la colaboración bilateral con Madrid.

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