AGLI

Recortes de Prensa     Martes 12  Diciembre  2000
#Navarra suprime el euskera como requisito para entrar en la Administración
DIEGO DELGADO GRÁFICO: PAMPLONA CARLOS ZAHUMENSZKY El Correo 12 Diciembre 2000

#El juicio
Alfonso USSÍA ABC 12 Diciembre 2000

#Balones de oxígeno comprensibles (y no tan comprensibles) para Arzalluz
Impresiones El Mundo 12 Diciembre 2000

#De necios
ERASMO El Mundo 12 Diciembre 2000

#La República de Euskalerría
Julián LAGO La Razón 12 Diciembre 2000

#Conflicto y problema
Ramón PI ABC  12 Diciembre 2000

#El tercero en un dúo
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo  12 Diciembre 2000  

#La izquierda de Llamazares
Iñaki EZKERRA La Razón   12 Diciembre 2000  

#La imposibiidad de lo que no pudo ser
Lorenzo CONTRERAS La Razón  12 Diciembre 2000  

#PP/PSOE, un pacto cojo
Manuel Martín Ferrand La Estrella  12 Diciembre 2000  

#Puerto Rico reduce el inglés a segunda lengua y deja al español como primer idioma
Efe - Ponce (Puerto Rico) .- La Razón  12 Diciembre 2000  

#Sociología recreativa
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo   12 Diciembre 2000

#Gesto denuncia la «violencia de persecución» en la Universidad
OLATZ BARRIUSO BILBAO Correo   12 Diciembre 2000

#El temor catalán
El Conspirador La Estrella    12 Diciembre 2000


Navarra suprime el euskera como requisito para entrar en la Administración
El idioma sólo será obligatorio para puestos de traductor en el área bilingüe El Gobierno de UPN elaborará el material para la enseñanza del vascuence
DIEGO DELGADO GRÁFICO: PAMPLONA CARLOS ZAHUMENSZKY El Correo 12 Diciembre 2000

El conocimiento del euskera dejará de ser un requisito específico para ocupar un puesto de funcionario en la Administración de la Comunidad Foral de Navarra. Cuando entre el vigor el decreto sobre el uso del vascuence aprobado ayer por el Gobierno navarro, el dominio de la lengua vasca sólo será exigido en Pamplona y en el resto del área mixta para ocupar los puestos dedicados a las labores de traducción en esta zona.

La pérdida de peso específico del euskera en las oposiciones responde al deseo del Ejecutivo de UPN de eliminar la «discriminación» que, a su juicio, sufren los ciudadanos que desconocen la lengua vasca en Navarra. Con este propósito, el vascuence únicamente influirá en la zona mixta como mérito en aquellas convocatorias que, de manera motivada, así lo exijan. En esos casos, además, la valoración de su dominio lingüístico no podrá exceder del 5% de la puntuación fijada para quienes acrediten conocimientos de las lenguas oficiales de la UE.

Junto a esta novedad, el decreto aprobado ayer faculta a los servicios centrales del Ejecutivo foral a sustituir su circuito lingüístico en vascuence por una unidad de traducción. Para las Administraciones locales de la zona mixta, la creación de dicho servicio tendrá carácter potestativo.

El dominio del euskera sí será preceptivo en el área vascófona para acceder a ocupar determinados puestos de la función pública. De hecho, el decreto se fija como objetivo para esta parte de Navarra el empleo indistinto de las dos lenguas oficiales de trabajo y servicio al ciudadano. Por el contrario, la nueva normativa establece como meta para el territorio mixto la capacitación del personal «necesario» para posibilitar el ejercicio de los derechos lingüísticos de la población.

Traslados
La disposición, no obstante, matiza que quienes accedan en el área vascófona a plazas donde se exija el euskera sólo podrán optar en los concursos de traslados a puestos que requieran el conocimiento de la lengua vasca. Asimismo, las convocatorias que reconozcan el euskera como mérito no podrán otorgar a su conocimiento una puntuación superior en un 10% a la fijada para otras lenguas de la Unión Europea.

El jefe del Gobierno navarro, Miguel Sanz, precisó que el Ejecutivo no ha pretendido «eliminar» el euskera del sistema educativo, sino «adecuar» su regulación a la «realidad sociolingüística» de la comunidad foral. Al mismo tiempo, y en respuesta a quienes critican el carácter «restrictivo» del decreto, el presidente aseguró que «no será positivo» para quienes ligan el aprendizaje del euskera con la consecución de un objetivo político y para aquellos que pretenden utilizar el idioma vasco con el fin de acceder más fácilmente a un puesto de trabajo en el sector público.

Libros de texto
Además de revisar el uso del euskera en las Administraciones, el Gobierno navarro pretende editar, a partir del nuevo curso, los materiales didácticos empleados para la enseñanza en euskera. Los textos, que tendrán carácter «obligatorio» en todos los centros educativos de la comunidad foral, serán la traducción al vascuence de los libros utilizados en los modelos de castellano, según precisó ayer el presidente, Miguel Sanz.

La nueva reglamentación sobre la lengua vasca se completará con la próxima elaboración y aprobación de una Ley específica sobre el euskera en la Universidad Pública de Navarra. Para su redacción, el Ejecutivo foral comenzará a trabajar en breve con todos los estamentos educativos afectados por esta medida.

El juicio
Por Alfonso USSÍA ABC 12 Diciembre 2000

La frase del canalla tronante no tiene desperdicio: «Nunca pediré a ETA que se disuelva mientras haya un solo preso en la cárcel». ¿Quiénes son esos presos que impiden a Javier Arzallus pedir la disolución de una banda terrorista? Aquellos que han sido juzgados y condenados en un Estado de Derecho por cometer delitos comunes como el terrorismo, el asesinato, la colaboración con el crimen, el secuestro y la extorsión. Nadie ha ido a parar en España con sus huesos a la cárcel por declararse independentista, o soberanista, o antiespañol. Nadie está preso por sus ideas o sus aspiraciones. En la cárcel están los asesinos, y es de esperar que ahí permanezcan hasta lo que permita nuestro bondadoso y agilipollado Código Penal. Lo demás son excusas, frases meditadas, eufemismos perversos de un personaje que no sabe ya qué decir para mantener viva la llama del odio. Javier Arzallus lleva más de veinte años ofreciendo pruebas de su colaboración con el terrorismo de ETA, pero hasta ahora no se ha apercibido la mayoría de su infame actitud. ¿Cómo va a pedir Arzallus que se disuelva la más compacta y eficaz de sus obras?

El PNV de Arzallus está con ETA, y el que no quiera enterarse, o es tonto o está comprado. De los miles de millones de pesetas que Arzallus maneja, regala o distribuye a su antojo —«para mí, lo principal es poder seguir manejando la caja»—, algunos han llegado por arte de magia a las manos de venales opinantes maquetos. Algún día se conocerán sus nombres y se abrirán los ojos de muchos incautos. Analicen las crónicas y los mensajes de quienes defienden la honorabilidad democrática y centenaria del PNV y guarden sus firmas en la memoria. Es el mensaje pactado. Recurrir a la historia pasada del PNV para justificar la presente, que nada tiene que ver.

Poco importa la incoherencia, que es enfermedad congénita en los nacionalistas que siguen a Arzallus, en su mayoría burgueses y católicos. «Nuestra vía política coincide con Euskal Herritarrok». Les está diciendo Arzallus a sus incondicionales de los «batzokis», los consejos de administración y las sacristías que sus caminos son coincidentes con los estalinistas y los marxistas-leninistas que conforman la bóveda inmediata de amparo al terrorismo de la ETA. Les está diciendo a los acaudalados empresarios vascos que prosperan con su trabajo y el apoyo oficial —aunque de vez en cuando asesinen a uno de ellos para recordar a los demás su condición de explotadores del pueblo—, que sus compañeros de futuro son los batasunos y los herritarroques. Y les está diciendo a los sacerdotes que predican en los púlpitos que no está del todo mal compartir los medios y los objetivos con los que matan. Pero en fin, ése es su problema. El nuestro es adivinar cuándo y a quiénes nos van a enterrar prematuramente gracias a la efectividad de los que Arzallus no quiere que se disuelvan.

«A Javier Arzallus ya le juzgará la Historia», decía hace pocas semanas uno de los tontos o los comprados de turno. En efecto, la Historia le juzgará y pondrá en su sitio, que es la más abyecta y repugnante de las cloacas. Pero a la espera de que la Historia lo haga, va siendo hora de que lo intente también la Justicia. La abierta confesión de unidad, colaboración, apoyo anímico y reunión de objetivos con el terrorismo, que ya no oculta ni disfraza, son suficientemente graves para que nadie reaccione. Al menos que sea llamado por un juez para que le cuente en su declaración de qué habla con los etarras y qué nombres vuelan por el aire de «Sabin Etxea» durante sus reuniones con los asesinos. Al menos por curiosidad. Y también por deferencia a los nombrados, para que no les sorprenda en exceso el último segundo de su vida antes de perderla con la nuca pulverizada.

Pero en definitiva, frases y más frases. Arzallus no está en condiciones de pedirle nada a ETA. Ya les ha pedido demasiadas cosas, y entre ellas nunca ha figurado la disolución. Más «acciones» sí les pidió en su día. El juicio de la Historia se me antoja demasiado lejano.

Balones de oxígeno comprensibles (y no tan comprensibles) para Arzalluz
Impresiones El Mundo 12 Diciembre 2000

Pujol ha decidido salir en ayuda del PNV y ha anunciado que no firmará el pacto antiterrorista suscrito por el PP y el PSOE. El president quiere evitar que los nacionalistas vascos se queden solos ante el acuerdo alcanzado por los dos grandes partidos argumentando que el pacto «deja al margen al nacionalismo democrático». A Pujol no le interesa que el PNV salga debilitado porque ello perjudicaría sus intereses partidistas, ya que se ha caracterizado siempre por aprovecharse de los momentos de tensión entre PP y PSOE. El president, que se entrevistará la semana próxima con Xabier Arzalluz «porque considera conveniente un contacto con el PNV para saber su opinión al respecto», sabrá moderarse en el momento oportuno, ya que está en juego el apoyo del PP en el Parlamento de Cataluña. 

El balón de oxígeno ofrecido por Jordi Pujol puede entenderse. Les unen sus intereses nacionalistas. Más extraña es la ayuda ofrecida por el socialista Odón Elorza. El alcalde de San Sebastián sostiene que el pacto entre el PP y el PSOE «beneficiará más a ETA». El político, que ni tan siquiera asistió a la manifestación convocada por ¡Basta Ya! a favor de la Constitución y el Estatuto vasco, hace un flaco favor a su partido con estas afirmaciones. Pero aún hay más. Pasqual Maragall, bajo la apariencia de estar aplaudiendo el pacto alcanzado, asegura que se convertirá «en una bola de nieve imparable»... ¡hacia el diálogo con el PNV! Un diálogo al que el acuerdo firmado pone una condición determinante: «el abandono definitivo, mediante ruptura formal del Pacto de Estella y sus organismos». Decididamente el PSOE tiene voces que distorsionan el esfuerzo clarificador de José Luis Rodríguez Zapatero.


De necios
ERASMO El Mundo 12 Diciembre 2000

Propuesta dodecafónica para un orfeón de gansos. Dicen el PNV, Ibarretxe: El pacto PP-PSOE, bueno para ETA porque logra y consagra la división. ¿Y qué dice este pacto? Que el PNV ha de romper efectiva, seria, formalmente, con Lizarra. ¿Y con quién ha firmado el PNV el acuerdo de Lizarra? Con ETA. ¿Entonces? Eso le pasa a Arzalluz por meterse en camisa de fuerza de once varas.

La República de Euskalerría
Julián LAGO La Razón 12 Diciembre 2000  

Cada vez que el arco se tensa, la flecha sale disparada. Desde Estella para acá el soberanismo vasco ha utilizado la tensión del arco para conseguir que la flecha llegara, cuanto más lejos mejor, hasta el otro lado de la frontera estatutaria. En realidad todo el proceso de deslegitimación de las instituciones democráticas vascas, con la Udalbitza como expresión política extramuros del Sistema, apunta inequívocamente hacia la constitución de un Estado paralelo sobrevenido. En puridad democrática cualquier formación tiene derecho a declararse independentista, de la misma manera que un partido también puede, sin más, declararse republicano sin por ello atentar contra el Estado de Derecho. Por pedir, se puede pedir la luna. Pero en el caso concreto vasco a la luna no se la puede alcanzar encarándose sobre una atmósfera de muertos y terror propia de Chicago años 30.

    No dejemos, pues, engañarnos más por las palabras de victimismo tras las que se camufla el espíritu sabiniano, que no ha dejado de ser endogámico y, sobre todo, predemocrático, amén de antiespañol. Desde luego, ni Eta, ni tampoco su ortopedia política Euskal Herritarrok hubieran conseguido, en este peligroso juego de vasos comunicantes, traspasar su proyección en el País Vasco más allá de su círculo de irredentismo, si no hubieran recibido el oxígeno político, e incluso social, prestado por un partido tan burgués y de derechas como el PNV.

    De ahí la virtud de los acuerdos rubricados entre el PSOE y el PP, que explicitan objetivos democráticos compartidos en orden a la lucha contraterrorista y la defensa de las libertades para todos sin exclusiones. Así resulta, pues, un imposible metafísico dialogar con quienes, aprovechando la tensión del arco, rompieron las reglas del juego que no parecen, y esto es lo más grave, estar dispuestos a restablecer.

    Tampoco hubiera sido eficaz ampliar las conversaciones a otros interlocutores, como algunos reclaman, que al final hubieran desembocado en un guirigay de tesis encontradas y superpuestas. ¿Se imaginan un acuerdo posible con el confuso Llamazares, el abstruso Maragall y el difuso Pujol, por citar tres nombres, discutiendo sobre si los principios constitucionales son galgos o podencos?

    Los acuerdos PSOE-PP, por tanto, contextualizan el terrorismo en términos de criminalidad, que es justo lo que al soberanismo, en su amplísimo abanico, más les ha irritado sobremanera: se trata de «una declaración de guerra» para Otegi y de «una pantomima» para Arzallus, que para mayor inri anuncia que no reclamará a Eta el cese de sus prácticas asesinas.

    Lo peor para Arzallus es que ya no podrá tensar el arco como lo ha venido haciendo hasta ahora. A él, y a cuantos detrás y a un lado le acompañan en su deriva desagregadora, sólo les queda ya proclamar la República Independiente de Euskalherría: el siguiente paso del plan.

Conflicto y problema
Por Ramón PI ABC  12 Diciembre 2000

Jaime Ignacio del Burgo, en su reciente libro «El ocaso de los falsarios», lo ha expresado con mucha precisión: el conflicto es ETA, pero el problema es el nacionalismo vasco separatista, racista y xenófobo. ETA, con sus asesinatos, plantea una situación conflictiva para la convivencia en paz y en libertad, de solución fundamentalmente policial y represiva, que debería haber movilizado hace ya mucho tiempo a todos los que se reclaman enemigos de la banda. El problema surge cuando el PNV y su derivación EA abdican esta responsabilidad, y con sus hechos de inhibición irresponsable desmienten sus palabras de condena de ETA, en vista de que hay plena coincidencia en el objetivo separatista con los asesinos.

Ahora todo esto se ve con más claridad porque Xabier Arzalluz, presidente del PNV, empieza a acomodar sus palabras a su conducta. Es claro que le gustaría la secesión de su imaginaria Euskadi sin tiros, pero no lo es menos que tiene que saber que eso es una pura quimera, porque la mayoría de los vascos no quiere la secesión, porque la mayoría aplastante de los navarros abomina de los planteamientos nacionalistas vascos, porque ni siquiera con sus ambigüedades el PNV llega a un tercio de los votos allí donde se presenta, porque en el territorio francés que reivindica el nacionalismo vasco esa pretensión es un absurdo político ridículo, porque los mecanismos que plantean para la secesión son enteramente antidemocráticos, y porque, al final, el PNV se apoya desde hace años en la sangre derramada por ETA, tanto si le gusta oír eso como si no.

Cuando la comunidad internacional se echó encima de la Unión Soviética por la cruenta invasión de Afganistán, la réplica del Kremlin fue que no se habría derramado una gota de sangre si los afganos les hubieran dejado entrar sin resistirse. Hay modos y modos de lograr un objetivo sin sangre. Lo que ocurre es que no todos son democráticos. Y ése es el problema del PNV: que se ha instalado extramuros de la democracia.

El tercero en un dúo
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo  12 Diciembre 2000


Pese a que hoy Arenas y Zapatero firmarán el pacto antiterrorista, al que están invitados a sumarse los restantes líderes democráticos, Zarzalejos y Rubalcaba son como dos anfitriones a los que sus huéspedes dejan plantados. A Pujol le sobra el preámbulo, a Llamazares le falta la inclusión del décimo punto de Ajuria Enea y a Arzalluz le parece una pantomima.

Pero de todas estas iniciales reacciones, esperadas dada la elaboración restringida del acuerdo, ninguna es tan importante como la del lehendakari que se ha sumado a su devaluación. De hecho, Ibarretxe es el tercero en el dúo formado por Zarzalejos y Rubalcaba. Porque lo firmado ayer será papel mojado si, finalmente, no hay dos sin tres.

En la definitiva presencia de ese tercero deseado descansan todas las esperanzas del dúo que lo ha parido con fórceps. Les separa el cadáver de Lizarra que, por mantenerse in corpore insepulto, se ha convertido en un fantasma político que unos nacionalistas desean ahuyentar y otros resucitar. Pero, mientras no se convoquen elecciones, Arzalluz lo pasea en procesión ante la mirada expectante de amplios sectores sociales batasunos que lo adoran tanto como rechazan la supervivencia de la cofradía de pistoleros que lo rodean.

Precisamente, porque lo que se está ventilando hoy es la capacidad de presión de mañana, entre quienes se verán obligados a formar un Gobierno de coalición, Zarzalejos y Rubalcaba saben que Ibarretxe no va a proceder antes de tiempo electoral al entierro de Lizarra. Hasta que no se dilucide si esa bolsa de votos batasunos va al nacionalismo democrático o a la abstención, el dúo artífice del pacto no sabrá en qué condiciones podrá contar con el tercero deseado.

De momento, ese claro objeto de deseo que es el lehendakari señala sintomáticamente que todos, tantos los que estuvieron en Lizarra como los que están en La Moncloa, confundieron y confunden la paz con la política. No tardará, justamente por ello, en producirse la reacción criminal de una desconcertada ETA que no se esperaba la inflexión de Aznar al marchar el primero por la senda del dúo. Bien sea, rebanando michelines del nacionalismo democrático, o descerrajando cerebros socialistas, tratará a través de asesinatos selectivos de que no pueda formarse el terceto e, incluso, de que se rompa el dúo en la búsqueda de que vuelvan a imponerse aquéllos que conciben el diálogo como una trampa.

Todo antes que Ibarretxe, como podía leerse en el diario Gara este domingo, «pueda enfundarse un traje clásico después de llevar meses sacudiéndose las vestimentas soberanistas». Nadie mejor que el entorno de los pistoleros valora el alcance de lo gestado por Zarzalejos y Rubalcaba si, tras las elecciones vascas, logran que Ibarretxe sea el tercero en el dúo.

La izquierda de Llamazares
Iñaki EZKERRA La Razón   12 Diciembre 2000  

El don de IU para irritar al escaso electorado que le queda es asombroso. Ahora Llamazares anda atacando el pacto antiterrorista PP-PSOE y repartiendo autodeterminaciones en plan Santa Claus por Euskadi, Navarra y el sur de Francia. No quiere entender que el castigo sufrido por IU en las últimas elecciones y el premio recibido por el PP algo tienen que ver con las actitudes ante la cuestión vasca. El PP necesitaba la mayoría absoluta para gobernar sin hipotecas con los nacionalismos así como para decirles a éstos que ya han tocado techo. Y la sociedad española entendió ese mensaje y le dio ese voto que necesitaba reaccionando como un solo individuo. IU necesitaba votos para seguir perdiéndolos a base de hacer el ridículo en Estella o en sus afueras, mendigando la estima de quienes la desprecian íntimamente por carecer de Rh negativo. Y la sociedad se los negó en Euskadi y el resto de España.

    Haciendo seguidismo del nazismo de Eta y de la «deretxona» del Pnv, Llamazares se olvida de que la Izquierda está donde se defiende la libertad y se lucha contra los privilegios étnicos, políticos o económicos. Llamazares no se entera de que izquierda vasca no está hoy pendiente de Otegi ni en la alopecia vergonzante de Madrazo sino en el bosque de Ibarrola que han saqueado nuestras juventudes neohitlerianas; en los versos del poeta Vidal de Nicolás, compañero generacional de Otero y Celaya a cuya viuda, por cierto, arrojaron huevos en Hernani esos mismos eusko-fachas; en Francisco Doñate, uno de los fundadores de IU y también del Foro Ermua.

    Sí. En el Foro Ermua están la izquierda vasca y aquel PCE que constituyó la única resistencia a la dictadura. Están en esa gente que no ha conocido nunca la libertad, ni en las cárceles de Franco ni en la Euskadi de Arzalluz. Están en la memoria del magistrado antifranquista Antonio Giménez Pericás, que fue procesado en el consejo de guerra de 1962 contra los inspiradores de la huelga de la Naval de Sestao, y que, cuando el juez le preguntó si pertenecía al PCE, le respondió que «no pero que solicitaba solemnemente en ese mismo momento el ingreso en dicho partido». En esa gente está la izquierda vasca y la dignidad de la izquierda española; en los puños en alto que rodearon el ataúd de José Luis López de Lacalle...

    Donde no está la izquierda es en esa IU que en febrero de este año se negaba a que las Juntas Generales condenaran el ataque de los nazis al caserío de los Ibarrola. La izquierda está hoy donde en 1978 estuvo el PCE al que yo mismo pertenecí; en aquella manifestación de Bilbao que fue la primera que un partido convocaba contra Eta. ¿Es que nadie recuerda nada?

La imposibiidad de lo que no pudo ser
Lorenzo CONTRERAS La Razón  12 Diciembre 2000  

Parecen condenados a no acertar. Es decir, a no conseguir que se les reconozca un acierto. El acuerdo PP-PSOE contra Eta y por las libertades está siendo denigrado como pocos documentos lo han sido jamás en la agobiante lucha contra el terrorismo. Los socialistas habían pedido un compromiso por la pacificación y los populares, o sea, el Gobierno, ofrecieron con el PSOE un pacto a dos bandas abierto a la adhesión de las fuerzas políticas que quisieran sumarse. Había que elaborar un texto que diera forma a ese concierto de voluntades y el resultado ha sido el decálogo del 8 de diciembre, sobre el que ahora llueven maldiciones porque en su gestación no se había contado con los nacionalistas.

    Pero, ¿se puede contar con los nacionalistas vascos, que eran y son el flanco especial en el que toda pretensión de entendimiento tiene que apoyarse? Cuando el señor Arzallus asevera que jamás pedirá la disolución de Eta mientras tenga un solo preso en la cárcel, lo que dice en realidad es que ha cerrado la tienda y no está para nadie. Una organización terrorista que mata casi a diario, que perpetra atrocidades criminales, no debe tener gente detenida y en prisión. Si alguien entiende que esta actitud ofrece algo de racionalidad, que levante el dedo y lo explique. Con esos datos a la mano, con esa cerrazón nacionalista ante los ojos, tenía que ser imposible contar con el PNV para elaborar un Acuerdo. Un texto en el que no constate la necesidad de abandonar el pacto de Estella con Eta y sus afines habría sido, y así será siempre, una vaciedad, una nadería. En suma, una pantomima, que es lo que Arzallus dice del Acuerdo de Madrid porque plantea el abandono nacionalista de las amistades peligrosas.

    En todo documento pactado con pretensiones de acabar con el terrorismo había que incluir dos referencias esenciales: nada de legitimar directa o indirectamente la llamada violencia y, sobre todo, dejar nítidamente claro que la paz y los derechos humanos son «valores no negociables». ¿Son éstos los gravísimos fallos o errores que invalidan el Acuerdo del 8 de diciembre?

    Los firmantes del texto han cometido también otros «pecados imperdonables», como invocar, por ejemplo, la Constitución y el Estatuto de Guernica. ¿A quién se le ocurre sacar conclusiones semejantes de un postulado como es el abandono del pacto de Estella?

    En la manifestación de Barcelona por el asesinato de Ernest Lluch se pidió diálogo. ¿Con quién? ¿Con el PNV que no admite criminales etarras en la cárcel ni piensa abandonar los acuerdos de Estella, con su Udalbiltza adherida? Valga el dicho: lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

PP/PSOE, un pacto cojo
Manuel Martín Ferrand La Estrella  12 Diciembre 2000  

El Richebourg, de Romanée-Conti, es uno de los mejores vinos de la Borgoña. Eso no lo discute nadie. Sería como discutirle parecido mérito al Château de Beucastel, de Châteauneuf-du-Pape, o al Vega Sicilia, de la Ribera del Duero. Pero, ¿son vinos para tomar con mucho hielo, una rodaja de limón y un buen chorro de gaseosa? No le discutiré yo a nadie el derecho a bebérselos así o, más todavía, a hacerse con ellos un calimocho. La libertad es más importante que el vino y cada cual disfruta como quiere. O como puede.

El pacto antiterrorista suscrito por el PP y el PSOE o por el PSOE y el PP es, también sin duda, un pacto magnífico. Tiene buen color y mejor olor. Sus negociadores le han puesto amor y dedicación y, sólo por haber llegado a él, merecen el aplauso de los espectadores. Pero tengo la sensación de que, por parte del PSOE, es un pacto con gaseosa.

Mi admirado paisano, Francisco Vázquez, alcalde de La Coruña y persona de probada sensatez, le decía ayer al ABC, en una oportuna entrevista, que "el discurso del federalismo asimétrico", el de Pascual Maragall, es una "mamarrachada". Vázquez habla desde el socialismo, sin complejos de "progresismo" alguno y con la claridad de ideas que, sin presumir, suele acompañarnos a los gallegos. "A veces se olvida decía en la entrevista aludida que la independencia de una región española supondría inevitablemente el final de la democracia, de la Constitución y la ineludible intervención de las Fuerzas Armadas para salvar la unidad". Qué PSOE es el que firma el pacto antiterrorista con el PP, ¿el que se sintetiza en Vázquez o el que representa Maragall?

El PSOE de Vázquez, desgraciadamente, no es el común en la vida española. El PSOE es hoy, tras el felipismo, una realidad magmática en la que, para entenderlo, hay que promediar el aroma, no siempre de firme unidad nacional, de sus distintas familias. De ahí la gaseosa. Personalmente, creo poco en los nacionalismos. Me resultan anacrónicos y reaccionarios. No caben en la izquierda, ni en el centro, ni en ningún planteamiento que aspire, con acento liberal, a la internacionalidad que hoy marcan los tiempos. Respeto muchísimo a quienes ven en el nacionalismo la reafirmación de su propia identidad; pero también respeto a los vegetarianos y no me dispongo a someterme a una dieta de verduras.¡Hasta ahí podríamos llegar!

José Luis Rodríguez Zapatero podría recitarle a José María Aznar aquello tan cursi de Ramón de Campoamor:

Porque lleno de amor te mandé un día
una rosa entre fresas, Jose mío, (1)
tu boca, con que a todos embelesas,
besó la rosa sin comer las fresas.

La rosa, del PSOE se supone, se puede besar en la formulación que la lleva al pacto; pero, ¿cabe aceptar las fresas? El federalismo asimétrico y esas otras "mamarrachadas" que manejan algunas, varias, familias socialistas son fresas de imposible digestión para un partido de izquierda, sí; pero también para otro que aspira al centro. ¿Cómo se las va a comer Aznar? Ni por hambre que tuviera después de machacarse el cuerpo en una de sus intensas jornadas atléticas del amanecer.

El pacto está cojo. Tiene gaseosa disuelta en el vino socialista y, en consecuencia, al tiempo que se aplaude su voluntad, hay que recelar de su eficacia. Por el contrario, si el PNV no perdiera la sensatez de que hizo gala en periodos anteriores al Pacto de Estella, podría suscribir el pacto. Una cosa es el antiterrorismo y otra ir limando asperezas políticas hasta conseguir que las distintas piezas del puzzle encajen en el tablero español. Sin perder esa identidad española, que también existe.

(1) En el original de Campoamor, claro, el "Jose mío" figura como "Juana mía".

Puerto Rico reduce el inglés a segunda lengua y deja al español como primer idioma
Efe - Ponce (Puerto Rico) .- La Razón  12 Diciembre 2000

Puerto Rico volverá a darle al español el rango de idioma supremo, reduciendo el inglés a segundo idioma «también oficial, pero secundario». Así lo anunció el próximo presidente del Senado puertorriqueño, Antonio Fas Alzamora, que presentará personalmente el cambio normativo: «Vamos a revisar lo del español como idioma oficial, el inglés quedará como segundo idioma, pero sin regresar a la legislación que derogó el Partido Nuevo Progresista».

    La nueva ley será tajante y no equiparará el español al inglés, como hasta ahora. «Sería irreal, porque el español es nuestro idioma natural y vernáculo», dijo Fas, que añadió que la modificación legislativa se realizará en la primera sesión ordinaria de la próxima legislatura, que comenzará el 8 de enero. El próximo presidente del Senado cree que la nueva legislación «no debe traer controversia, porque el español ha sido el idioma de la cultura en que han crecido los puertorriqueños». Tanto la ley que en 1991 oficializó el español como idioma, así como la aprobada en enero de 1993 por el PNP «son defectuosas», dijo Fas.   

Siete años
En 1993, el todavía gobernador Pedro Rosselló, del anexionista Partido Nuevo Progresista (PNP), derogó la ley que proclamaba al español como único idioma oficial de la isla y le dio el mismo rango al inglés. El pueblo puertorriqueño había ganado un Premio Príncipe de Asturias por la defensa del idioma español y la derogación de la ley provocó entonces una masiva marcha en protesta.

    Fas afirmó que «ambas legislaciones son defectuosas, la primera porque excluía al inglés como segundo idioma y la segunda porque es irreal al poner el inglés al mismo nivel del español, cuando aquí el 90 por ciento de los puertorriqueños no hablan inglés», aseguró. El próximo presidente del Senado explicó que en la legislación el inglés sería, únicamente, usado en transacciones internacionales y asuntos bancarios.

Sociología recreativa
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo   12 Diciembre 2000

Después de descubrir que las elecciones no resuelven nada, porque son un ‘quítate tú para ponerme yo’, Ibarretxe ha decidido apoyar su legitimidad en las encuestas, por lo menos hasta que las encuestas indiquen que puede convocar elecciones sin perderlas. No es importante que su Gobierno haya perdido 47 votaciones en el Parlamento, marca superior a la del legendario coronel Aureliano Buendía, que promovió 32 guerras civiles y las perdió todas. Mucho peor sería perder el Gobierno y el control de las empresas públicas.

Así, en vez de convocar elecciones ha encargado una encuesta que pone las cosas en su sitio y otorga a Ibarretxe el único aprobado en una lista de once políticos, elegidos sin mucho criterio, las cosas como son. ¿Qué pinta Julio Anguita, que ya está de maestro en Córdoba, mientras falta Mayor Oreja, que va a ser el gran contrincante de Ibarretxe para ocupar Ajuria Enea? Claro que la sociología también tiene sus aspectos recreativos. Aquí, el Gobierno vasco encarga una encuesta cada tres meses para preguntar a los ciudadanos si nos sentimos únicamente vascos, más vascos que españoles, cuarto y mitad de españoles y de vascos, más españoles que vascos o únicamente españoles.

Es un trajín esto de la identidad. No se llega a imaginar uno que los murcianos o los cántabros se pregunten cosas tales cuatro veces al año. Actitud tan perseverante es digna de la adolescencia, edad de la incertidumbre, en que los muchachos se miden con tanta frecuencia como ansiedad el símbolo del soberanismo, utilizando para ello el sociómetro de la costura de mamá.

La última encuesta señala que el 28% de los encuestados se siente únicamente vascos; el 20%, más vascos que españoles; el 38%, tan vascos como españoles; el 5%, más español que vasco; otro 5%, únicamente español y el 5% restante, no sabe, no contesta o ambas cosas a la vez. De estos datos extraen los encuestadores la conclusión de que el sentimiento vasco predomina sobre el sentimiento español y mueven a confusión al lehendakari y a los medios de comunicación.

Hay otras lecturas posibles. Por ejemplo, que una mayoría holgada de los ciudadanos vascos, el 63%, se siente producto del mestizaje, comparte las dos identidades en proporciones variables. O, dicho de otra manera, que todos los nacionalistas vascos caben en el 28% de los únicamente vascos. ¿Creen ustedes que Arzalluz, Egibar, Otegi, Errazti o cualquiera de sus correligionarios pueden considerarse vascos en un 80% y españoles en el 20% restante? No es posible. Lo explicaba una hermosa y antigua perla del cancionero nacionalista: «¿Cómo quieres que una luz/ alumbre dos aposentos?/ ¿Cómo quieres que yo sea/ vasco y español a un tiempo?»

Gesto denuncia la «violencia de persecución» en la UniversidadÇ
Convoca para mañana concentraciones de condena a «la estrategia de acoso y amenaza» de ETA y su entorno contra profesores y alumnos
OLATZ BARRIUSO BILBAO Correo   12 Diciembre 2000

‘Si te amenazan nos agreden’. Éste es lema elegido por la comisión de Universidades de la coordinadora Gesto por la Paz para denunciar la «estrategia de acoso» de ETA y su entorno que, en los últimos tiempos, padecen con especial «virulencia» miembros de la comunidad universitaria vasca.

En el marco de una campaña contra la denominada «violencia de persecución», presentada ayer en Leioa por el ex vicerrector de la UPV y el miembro de Gesto Pedro Luis Arias, el colectivo ha convocado para mañana cuatro concentraciones silenciosas de quince minutos: a las once de la mañana en la Universidad de Deusto, a las doce en los campus de Leioa e Ingenieros de la UPV y a la una en Sarriko. Los actos pretenden condenar el «amedrentamiento» que sufren docentes y alumnos de las facultades vascas y solidarizarse con los afectados, que, en algunos casos, como el del antropólogo Mikel Azurmendi o el historiador Txema Portillo, se han visto obligados a abandonar Euskadi ante la «presión» de los radicales.

En el transcurso del acto -en el que participaron, entre otros, el rector de la UPV Manuel Montero y el profesor Imanol Zubero-, los convocantes consideraron «necesaria» una respuesta por parte de la Universidad vasca a la «utilización sistemática de la violencia callejera, el acoso, la amenaza, la agresión u otros medios, incluido el asesinato, para señalar, perseguir, hostigar y aislar a determinadas personas», una estrategia que, subrayaron, afecta «crudamente» a «muchos» profesores y estudiantes universitarios por el «mero hecho de expresar sus opiniones en público» y que «altera inaceptablemente» la vida en los campus.

En un momento en el que, según Arias, la sociedad vasca vive «una de las peores situaciones» por la «virulencia y extensión de la violencia de persecución», la plataforma pacifista pretende condenar de este modo «los atentados contra la libertad de expresión y contra el propio derecho a la vida» que suponen estos ataques y mostrar su solidaridad con aquellos que los sufren y que, incluso, se han visto abocados al exilio.

Reflexión y diálogo
En el comunicado redactado para la ocasión, que se difundirá estos días a través de mesas informativas en las facultades, Gesto manifiesta su intención de «responder con firmeza al intento de imponer el miedo» a través de las señas de identidad que distinguen a la Universidad: «La reflexión racional, el diálogo crítico y el respeto a la pluralidad». «No nos acostumbraremos nunca a ver a algunos de nuestros colegas caminar por las facultades acompañados de guardaespaldas», subraya el texto.

El temor catalán
El Conspirador La Estrella    12 Diciembre 2000
Hoy se firma en Madrid el pacto antiterrorista que han elaborado y negociado el PSOE y el PP. Con este acuerdo se pasa del Pacto de Ajuria Enea al Pacto de La Moncloa y en entredicho queda el Pacto de Estella. Es un acuerdo entre dos, un paso para dos, al que han dicho no IU y sobre todo los nacionalistas del PNV, EA y CiU. Sin embargo, el pacto esconde unas rendijas por donde se podría colar poco a poco algo de aire y de diálogo entre todos los demócratas.

Es verdad que en él se ponen condiciones al PNV y EA sobre Estella, a título casi de rendición, cuando ambos partidos han ido rompiendo poco a poco los acuerdos de Estella, pero también es cierto que se deja abierta al PNV y EA, una puerta de diálogo que antes era rechazada de antemano, aunque el papel del nuevo pacto los deje fuera por el momento.

Se trata de un acuerdo PP/PSOE preelectoral, que vuelve a aparentar el frentismo entre españolistas y nacionalistas y que veremos qué efectos produce antes y después de la campaña electoral. Acuerdo que ha sido rechazado por los nacionalistas vascos pero también por CiU, lo que constituye un elemento importante para este debate. ¿Porqué Pujol no se suma al acuerdo? Bueno, sería muy fuerte pasar de la Declaración de Barcelona al Pacto de La Moncloa sin rechistar.

Pero sobre todo Pujol teme algo más. Teme que este pacto sea un primer ensayo de lo que luego PP  y PSOE puedan aplicar en Cataluña. A fin de cuentas Aznar quiere conseguir una mayoría españolista en el País Vasco para gobernar en Vitoria, de la misma manera que el PSOE espera gobernar en Cataluña de la mano de Maragall. Por eso Pujol piensa en ese refrán de "cuando las barbas del vecino veas pelar, por las tuyas a remojar". Pujol no quiere que se les margine a los nacionalistas vascos porque piensa que por ahí se pueden articular fórmulas que afecten más tarde al nacionalismo catalán. Pero ¿qué piensa Maragall del pacto PP/PSOE?

Digamos que el Pacto de La Moncloa sobre Euskadi tiene dos posibles salidas: la de abrir poco a poco la puerta para el diálogo con todos los demócratas y la de fomentar el frentismo entre una y otra comunidad. Sobre una y otra opción la solución va a estar en las manos de los ciudadanos cuando sean llamados a las urnas en el País Vasco, cuando el lehendakari decida convocar las elecciones. El resultado final de estos comicios marcará una u otra dirección a la vista de las opciones matemáticas que unos y otros tendrán en ese momento para gobernar. Sin descontar aquí la injerencia de ETA, que, con sus atentados, se hará notar en todo este debate político y electoral.

 

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