AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 16  Diciembre  2000
#Los vascos
Jaime CAMPMANY ABC 16 Diciembre 2000

#Lecciones para el PNV
Editorial ABC  16 Diciembre 2000

#El rompecabezas
JAVIER ORTIZ El Mundo  16 Diciembre 2000

#El verdadero diálogo sobre terrorismo
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  16 Diciembre 2000

#La nuez de Paco
Carlos HERRERA ABC  16 Diciembre 2000

#Una izquierda sin rumbo
José Antonio VERA La Razón 16 Diciembre 2000

#Autodeterminación
MARTIN PRIETO El Mundo  16 Diciembre 2000

#¡Basta ya!
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 16 Diciembre 2000

#Con este PNV no hay arreglo
Lorenzo CONTRERAS La Razón 16 Diciembre 2000

#Buena salud
SERGIO RAMÍREZ El País 16 Diciembre 2000

#Espiral lingüística
Editorial El Correo 16 Diciembre 2000

#Lenguas excluyentes
Nota del Editor 16 Diciembre 2000





Los vascos
Por Jaime CAMPMANY ABC 16 Diciembre 2000

Para no esconder la cabeza bajo el ala ni hacernos vanas ilusiones, habrá que reconocer que la última encuesta publicada sobre la intención de voto de los vascos es perfectamente desalentadora. El PNV, hoy por hoy, sigue siendo el partido más votado, y hasta se permite el crecimiento necesario para conquistar un escaño más de los que tiene en estos momentos. Pasaría de 21 escaños a 22. El crecimiento heroico del Partido Popular, aún con ser muy apreciable, no le lleva más arriba de los 20 escaños. En la perspectiva general, las fuerzas políticas nacionalistas, más o menos radicales o aparentemente moderadas, andarían emparejadas con los otros partidos, PP, PSOE y UA (Unidad Alavesa). Es decir, la relación de fuerzas sería la de siempre.

Es cierto que los delirios separatistas de Javier Arzallus han convertido al PNV en un aliado de la banda etarra, en un beneficiario declarado de la violencia y del crimen y le han apartado de su línea ideológica tradicional, o al menos, de su actuación política en la práctica. Tanto es así que ha motivado su abandono y alejamiento de la Internacional Democristiana. El Partido Nacionalista Vasco ha dejado de ser un partido democristiano para configurarse como un nacionalismo radical. El pacto de Estella o de Lizarra le define como un aliado de Euskal Herritarrok y en definitiva como un nuevo brazo político y negociador del terrorismo etarra. El PNV acepta que se nombre lendakari con los votos batasunos y los únicos pactos que firma es con EH y EA. Los demás partidos no son sus adversarios. Son sus enemigos.

Pero es más. Arzallus aparece cada vez más nítidamente como el gran ideólogo de ETA. Otegui no se habría atrevido a pronunciar alguna de las frases que en las últimas semanas ha pronunciado Javier Arzallus, no por respetos ideológicos, sino por falta de credenciales y de autoridad para hablar en nombre de la banda. Otegui jamás se ha permitido el lujo dialéctico de poner condiciones para la disolución de la banda. «No pediré a la banda que se disuelva mientras tenga un solo preso en la cárcel». Arzallus da a entender que disfruta de una autoridad sobre ETA que le permite pedir su disolución. O eso, o Javier Arzallus es un Napoleón de manicomio, es decir que Javier Arzallus es un loco que se cree Javier Arzallus.

Su enajenación mental le lleva a afirmar que el pacto firmado por populares y socialistas es un acuerdo «excluyente», cuando precisamente está redactado y pensado para que sirva de punto de encuentro a todos los partidos democráticos, dialogantes, pacíficos y amantes de la libertad. El hecho de que la negativa a entrar en ese pacto esté fundada en el argumento de la «exclusión», cuando el PNV es el promotor y el artífice del pacto de Estella, que excluyó expresamente a todas las fuerzas políticas no nacionalistas, demuestra hasta qué punto el PNV se ha alineado con el terror y ni siquiera intenta el juego esquizofrénico de jugar a los dos paños y de fingir una personalidad a renglón seguido de exhibir otra distinta.

He comenzado por decir que la encuesta del voto probable en el País Vasco era desalentadora. El pueblo vasco se parte por gala en dos a la hora de votar. Ello hace perder esperanzas de que el problema vasco se resuelva en un tiempo cercano. Pero también es cierto que ofrece la seguridad de que los frutos políticos que el terror consigue no crecen. Hasta ahora, lo más que el sentido común y la conciencia de la realidad han conseguido en el PNV y en el País Vasco es la resignación ante el terror y la violencia, pero sin abandonar los objetivos que el terror persigue. La «etarrización» de Arzallus y su falta de pudor para recoger las «nueces» que le echa la banda todavía no ha provocado en el PNV la necesaria escisión. Ya lo hará.

Lecciones para el PNV
Editorial ABC  16 Diciembre 2000

El pueblo catalán recordó ayer a Francisco Cano, última víctima de ETA, y volvió a manifestarse contra el terrorismo como lo hizo tras el asesinato de Ernest Lluch. Si hasta ahora la sucesión de condenas y movilizaciones estaba presa de una liturgia peligrosamente rutinaria, entre ambas manifestaciones se han producido cambios tan sustanciales que hoy existe un nuevo escenario frente al terrorismo y a las estrategias políticas que concurren con sus objetivos secesionistas. El asesinato de Lluch dio paso a una exigencia pública de diálogo, que se concretó en un acuerdo que desbarata la confusión interesada de algunos y la ambigüedad cómoda de bastantes. Tras el asesinato de Francisco Cano, populares y socialistas, con el respaldo de otras formaciones, dan fe conjunta de que el único diálogo posible era y es el que recuperara los principios de la Constitución como territorios innegociables. A partir de ahora, quien persista en reclamar «diálogo» frente al pacto PP-PSOE corre el riesgo de acabar convertido en un comodín indolente de la estrategia frentista del nacionalismo vasco.

Pero no sólo ha cambiado la acción política de los principales partidos. El «Euskobarómetro», encuesta elaborada por la Universidad del País Vasco, refleja una reducción de distancias entre los bloques nacionalista y constitucionalista, hasta el extremo de que la suma de parlamentarios de PP, PSE y Unidad Alavesa podría superar en seis escaños a la de PNV, EA e IU. Sólo el apoyo contaminante de Euskal Herritarrok aseguraría el Gobierno a los nacionalistas. Si la tendencia electoral es inequívoca, el estado de la opinión ciudadana demuestra con más nitidez la porosidad de la hegemonía nacionalista, con datos muy significativos: el 70 por ciento de los ciudadanos reprocha la ineficacia del Gobierno de Vitoria contra la «kale borroka» y sólo un 42 por ciento se declara nacionalista, cuatro puntos menos que en la anterior encuesta. Sería imprudente pensar que el nacionalismo como ideología está retrocediendo en la sociedad vasca. Lo que realmente sucede es que las consecuencias del pacto del PNV con ETA se han hecho insoportables para muchos nacionalistas, ajenos a los beneficios del poder, que no se reconocen en el discurso atávico de Arzalluz ni en la aproximación de su partido a la izquierda proetarra. Los líderes nacionalistas llevan años conduciendo su política como únicos dueños e intérpretes del pensamiento de los vascos. Sólo una soberbia exacerbada les puede cegar los ojos ante una realidad social que empieza a estar saturada de este nacionalismo suicida y que se está moviendo en busca de una convivencia estable, porque el deseo de toda sociedad moderna es encauzar sus problemas y vivir en paz, no en un permanente estado de violencia física y de agresión política. La lección para el nacionalismo es muy sencilla. Para ETA, infinitamente más complicada.

El rompecabezas
JAVIER ORTIZ El Mundo  16 Diciembre 2000

Que ETA tome a un fontanero-electricista de un minimunicipio catalán por representante de la opresión nacional de Euskadi no tiene ya, para estas alturas, nada de sorprendente. Francisco Cano ejercía en horas libres de concejal del PP, y a ETA con eso le basta. Con eso y con menos. Lo que trata es de llevar a la opinión pública española al hartazgo y el desaliento, para que fuerce a los responsables del Estado a tirar la toalla y, con tal fin, nada mejor que esta constante lotería de muerte que ha puesto en marcha desde la ruptura de la tregua: hoy aquí, mañana allá, pasado acullá; hoy un ex ministro, mañana un concejal, pasado mañana un ertzaina, al otro un periodista...

Muchos se quedan perplejos ante la selección de víctimas que hace ETA, aparentemente fuera de toda lógica. Pero, cuando lo que se pretende es provocar la desesperación del otro, nada más adecuado que acosarlo de manera arbitraria e impredecible. En ese sentido, la falta de lógica formal es una forma de lógica. No hay nada más aterrorizante que vivir con la angustia de no saber contra quién o quiénes, cuándo y dónde llegará el golpe siguiente. Porque es imposible estar preparado para todo. Porque no cabe defenderse de todo.

Pero hasta el último aspirante a estratega sabe que, para combatir eficazmente a un enemigo, lo primero que se requiere es entenderlo: saber cómo funciona.

Hay quien confunde entender con justificar y se toma cualquier intento de analizar la táctica de ETA como si fuera un amago de excusa. Grandísimo error. Por el contrario, lo que más contribuye a los fines del terrorismo son esos manidos discursos, a los que tan aficionados son algunos políticos y comentaristas, que pretenden que ETA no es más que una banda de «gente enloquecida» compuesta de «descerebrados» que «no saben lo que quieren». Un planteamiento así tendría algún sentido si estuviéramos refiriéndonos a un puñado de elementos aislados, sin capacidad de reproducción orgánica. Pero sabemos que son bastantes, y que si no son más es porque no quieren: cuentan con varios miles de jóvenes dispuestos a ser reclutados en cualquier momento para continuar la obra de quienes vayan siendo neutralizados.

Así las cosas, las seudoexplicaciones que apelan al delirio de ETA sólo multiplican el terror y la desesperanza de la ciudadanía. Surten el efecto contrario.

El rompecabezas vasco -es verdad- tiene muy mal apaño. Hay bastantes piezas que sobran y otras -demasiadas- que faltan. Abordémoslo con mucha serenidad. Y con imaginación. Y con valentía. De lo contrario -que es, me temo, lo más probable-, vamos a tener horror para rato. http://www.mundofree.com/javier_ortiz/

El verdadero diálogo sobre terrorismo
Por Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC  16 Diciembre 2000

La noticia de que IU ha abierto la puerta a suscribir el Acuerdo por la Democracia firmado por PP y PSOE es esperanzadora. De ser así, ampliaría y reforzaría el consenso constitucional en un momento en que eso es absolutamente necesario tras el nuevo asesinato en Tarrasa. La posible incorporación de IU dejaría claro a los terroristas que esta vez, a diferencia del desconcierto suscitado por la seudotregua de 1998, no van a obtener ninguna ventaja política de sus crímenes y maniobras. Ni siquiera, y esto es importante, de Izquierda Unida, cuya sección vasca (Ezker Batua) firmó en su día el Pacto de Lizarra para escapar después por la puerta de atrás sin corregir la desastrosa y desleal política filoabertzale de Javier Madrazo. 

IU representa a valiosos grupos sociales indudablemente democráticos en su inmensa mayoría, de manera que su reincorporación a un consenso del que nunca debió salir sería un avance indudable contra el terrorismo abertzale. Sin duda es ETA la que habría conseguido, con su último crimen execrable, ampliar los apoyos al Acuerdo firmado por PP y PSOE; es muy probable que CiU también acabe incorporándose al mismo. Los únicos que van a quedarse fuera, por su propia mezquindad y sectarismo demenciales, son el PNV y EA (Arzalluz habría perdido, además, otro peón del tablero con el que especulaba, el apoyo de IU a otro gobierno anticonstitucional). En la entrega del premio Sajarov en Estraburgo a «¡Basta Ya!», la ofensiva salida de los eurodiputados abertzales mientras hablaba Fernando Savater dejó claro cómo entienden ellos el diálogo: como adulación de los verdugos y boicot a toda crítica de las víctimas por razonada que sea. El diálogo político necesario es, en cambio, el de este Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo que conseguirá aislar a los terroristas y a los apoyos políticos que les insuflan aire. El apoyo de IU aceleraría este proceso.

La nuez de Paco
Por Carlos HERRERA ABC  16 Diciembre 2000

Paco era un plomero. Paco arreglaba tuberías, y, en sus ratos, se dedicaba a desatascar problemas de la colectividad de un pequeño pueblo de la Cataluña que le acogió, años atrás, después de que éste dejara La Carolina. Ese es mucho peligro para la libertad de la supuesta Euskalherría. Así no se puede ser libre. No hay pueblo que aguante la opresión que significa un tipo sencillo revisando tuberías en la Cataluña profunda. Hoy respirarán aliviados sus ciudadanos: Arzallus ya tiene otra nuez más con la que construir su locura racista. 

¿Qué hacen, entretanto, esa pandilla de miserables Covergentes? Tal vez estén sopesando un nuevo paso agresivo en su magnífica política de gestos, esa que consiste en no hacer nada. Hoy puede que decidan si suspender una entrevista más o ponerle nuevos peros a cualquier comunicado o exigir cínicamente algún tipo de «diálogo». Harán como hicieron en la Ley de Extranjería: estar pero no estar, apoyarla pero quitarse, componer su figura rechoncha y resultona para la foto. 

Harán lo que vienen haciendo desde hace tantos años: quitarse de en medio, no comprometerse si eso no les reporta beneficios económicos claros con los que mostrarse ante su camada como los grandes logreros de la rapiña. Habrá de llegar el día en que alguien pida cuentas a ese grupo pamplinoso y tibio que sólo es capaz de aportar su ayuda si a cambio se llevan una buena mordida. Mientras llega ese día, seguirán solidarizándose horizontalmente con esos partidos que tanto dicen hoy llorar pero que siguen mucho más cerca de los asesinos que de Paco. 

A la Mafia Nacionalista no le conmueve que Paco haya volado por los aires: ese sea, tal vez, el paso desagradable que haya que dar para cumplir así sus sueños soberanos y separatistas en los que la gente como Paco no cabe. Siento hoy, el día en que los andaluces hemos vuelto a poner el muerto en esta guerra, profundo y hondo desprecio por aquellos que siguen siendo timoratos, miserables, equidistantes. De nada servía limpiar tuberías, Paco, cuando las ratas se obstinan en guardar en ellas todas las nueces que pacientemente van recogiendo.

Una izquierda sin rumbo
José Antonio VERA La Razón 16 Diciembre 2000

Lo dijo Rodríguez en la-razón. Esta es la última oportunidad de Izquierda-unida. Llevan demasiados años equivocándose, cometiendo los mismos errores, dando pasos en falso, haciendo y diciendo tonterías, apartados del mundo, de la realidad, de la sociedad, instalados en el pasado y en las utopías del pasado, amarrados al muro y al marxismo y al comunismo arcaico de Fidel y al maoísmo de Mao y a los mitos de la Komintern y a los gritos de la Internacional. Se enfrentan a todo y a todos, a veces sin tener la razón. Se oponen a lo que sea con tal de ir a la contra. Critican incluso por criticar. Construyen poco. Enredan más de lo necesario.

    Llamazares, es verdad, ha cogido una Izquierda-unida semihundida. Pero él solito la puede acabar de hundir si se empeña en seguir por el camino emprendido. No es normal, ni lógico, ni tiene ningún sentido, la postura adoptada por la coalición comunista en materia de terrorismo. Aliarse en Estella con los aliados de los etarras fue un error. Votar sistemáticamente con el peneuve en el Parlamento vasco, otro mayor. Querer ser más abertzale que los propios abertzales es algo que sólo se le podía ocurrir a Madrazo. Apoyar a Madrazo es algo que jamás pensamos se le iba a ocurrir a Llamazares.

    Pues bien. Se le ha ocurrido. El nuevo líder de los comunistas españoles y máximo dirigente de iú será un hombre sensato y razonable, como algunos dicen. Será un buen político. Seguro. Será un gran tipo. No lo dudo. Pero hasta hoy, perdona, sólo ha demostrado que es capaz de perseverar en el error dando vueltas y tumbos por esos arenales de la política.

    Llamazares tiene ante sí un gran reto: evitar que iú insista en su tendencia a la marginación. Porque no puede ser que siempre vayan en contra de las corrientes de la historia. Si la sociedad está por Europa, ellos van contra Europa. Si los españoles quieren autopistas y aves, ellos van contra las autopistas y los aves. Si la mayoría de los ciudadanos clama por un pacto contra eta, ellos apuestan por pactar con los que están con eta. De qué se trata, que me opongo. Con semejante empanada, no es de extrañar que cada vez pierdan más votos y más representación en las instituciones. Por ejemplo, en el País Vasco. Tras ser muchos años extraparlamentarios, les fue bien ocupando el hueco dejado por Euskadiko-ezkerra. O sea. Siendo una izquierda sensata, un partido más socialista que nacionalista, más preocupado por las conquistas sociales y laborales que por las banderas y los símbolos. Pero llegó Madrazo y lo cambió todo. Ezker-batua viró hasta batasunizarse y convertirse en un apéndice de la actual euskalherritarrok. Ahora son menos socialistas y más nacionalistas. Son abertzales. Van siempre de la mano de los proetarras y votan con Eguibar y con Arzallus, con los partidos que legitiman los atentados y quieren sacar partido al terrorismo de eta. Una estrategia a todas luces suicida, como se demostró en las últimas elecciones autonómicas, cuando bajaron de seis a dos escaños su representación en el Parlamento vasco.

    A nivel nacional, Anguita tuvo la gran oportunidad de pisarle los talones a González en el noventa-y-cinco. Con motivo de las elecciones regionales y locales de aquel año, iú se colocó a cuatro millones de votos del psóe. Romero ganó a Martín-toval en Málaga. Comunistas y socialistas casi empataron en Guadalajara, Burgos, Cádiz y algunas otras significadas capitales de provincia. El avance de iú fue espectacular en Madrid. Pero aquella oportunidad histórica de Izquierda-unida, favorecida electoralmente por la corrupción socialista, se desaprovechó por la obstinación de Anguita, empeñado en encerrarse en su programa, en aislarse del mundo y en abrir una guerra absurda con la Almeida, Sartorius, Ribó, Gutiérrez y con todos los que no pensaban como él, lo que le desacreditó como líder y le perjudicó sobremanera en las siguientes confrontaciones electorales.

    El reciente empeño de Frutos en regresar a la ortodoxia leninista, con arcaicas proclamas en favor de las nacionalizaciones y de subir los impuestos y en contra del ave y las autopistas, deparó el conocido desastre del frente progresista, que ha dejado a la coalición sin apenas representación parlamentaria y tocada del ala.

    A iú y a Llamazares no se les puede pedir que sean de derechas ni de centro ni liberales ni socialistas. Pero sí se les puede pedir, les debemos pedir, que actúen con sentido común, que vivan el presente y se olviden del pasado, que no se empeñen en sacar antiguas banderas para defender sistemas o modelos que ya están out. También se les puede pedir, les debemos pedir, que como demócratas que son no flirteen con los que han impuesto la dictadura del miedo y con los que matan y persiguen a los que no piensan como ellos. Y se les puede pedir, les debemos exigir, que como demócratas que son sean beligerantes con los que han demostrado ser xenófobos y racistas y enarbolan la bandera del erreache en contra de sus conciudadanos y vecinos. Porque, a ver: ¿qué hacen Madrazo y Llamazares bailándole el agua a Arzallus, cuyas teorías sobre el voto-inmigrante, reiteradamente expuestas en foros y revistas, escandalizan ya a media Europa?

    Llamazares puede hacer y pensar lo que quiera. Pero es verdad que son muy pocos los que hoy entienden lo que hace y lo que piensa. Aún tiene tiempo y puede rectificar. Aún puede sumarse al bloque democrático y romper con los que legitiman el tiro en la nuca. La sociedad se lo agradecerá y también su partido. Le irá mejor en general. Porque algunos en el pecé ya empiezan a no entender nada de lo que ocurre.
 

Autodeterminación
MARTIN PRIETO El Mundo  16 Diciembre 2000

Una historieta sobre Felipe González circuló en la mitad de los 70, entre la reforma política y la Constitución: principales socialistas vascos defendían la autodeterminación de Euskadi metiendo a Navarra en el zurrón, siguiendo a Clemenceau en aquello de «a mi izquierda nadie» y confundiendo bobaliconamente la democracia con el desguace nacionalista. Tiempos equivocados en que se tenía a ETA por bastión antifranquista o vanguardia armada de las libertades de todos. 

Entonces González, que parecía tener largo aliento, antes de enlodazarse con satrapías y mezquindades, hablaba en privado con los mismos jerifaltes peneuvistas de hoy, a vueltas con la noria mareante de la prehistoriedad de un primigenio Estado vizcaíno independiente, a un tiempo Arcadia feliz y Camelot, con Excalibur y el Santo Grial, Merlín, la reina Ginebra y toda la parentela. Felipe, que puede ser nefasto pero no papamoscas, les cortó el cuento: «Si alguna vez siendo yo presidente proclamáis la independencia vasca, ordenaré al Ejército que restablezca la unidad de España». 

Anécdota de segunda mano y quizás apócrifa, retrata a quien en el 82 quería devolver a los españoles el orgullo de serlo, aunque luego sus gobiernos trataran a las víctimas del terrorismo como a una organización de extrema derecha. No hace falta estudiar a Clausewitz y su De la guerra para entender que en tal arte no se trata de ganar batallas sino de desposeer al enemigo de su voluntad de seguir luchando. 

Sólo cuando el PNV, ETA, HB y los ciento y la madre que firmaron en Estella se convenzan de que en España no cabe la autodeterminación del 30% de los vascos o del 90% de los cartageneros, dejarán de disparar con las pistolas o los papeles. Porque, además, si algún político en delirio libertario, propone incluir la autodeterminación en la Constitución, eso habría que llevarlo a referéndum nacional, donde toparía con una mayoría natural de bloqueo. A menos que pretendan refrendar las iluminaciones enfermizas de Sabino Arana sólo en Euskadi. 

En el pacto PP-PSOE falta un undécimo punto: que en España no habrá autodeterminación para nadie. Cuando lo asuman ETA y su galaxia, pensarán en remediar la situación de sus presos, y el PNV volverá a aceptar España como Arana en vísperas de su muerte. Si teólogos como Arzalluz y Egibar, con Anasagasti de monago, quieren dialogar sobre la independencia vasca, que llamen a Gemma Nierga y se sienten con ella. Mientras crean posible la autodeterminación modelo Alemania oriental, estados bálticos, balcanización balcánica, islas Feroe y toda la pesca, tendremos excluidos y para siempre, como el último concejal del PP, que no tuvo tiempo de dialogar con sus verdugos.

¡Basta ya!
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 16 Diciembre 2000

Europa entera, encarnada en sus representantes populares, aplaudía puesta en pie a Fernando Savater, cuando desde la tribuna de invitados del impresionante hemiciclo azul que acoge a los diputados de la Unión empezó a distinguirse con claridad la cadencia de palmas característica del ¡Basta Ya! Tres golpes seguidos, una pausa, y vuelta a empezar. Las tres sílabas de ese grito de indignación que ha dado nombre a la plataforma premiada por su heroica defensa de los derechos humanos. Las mismas con que resuena la palabra libertad. Para quienes hemos participado en alguna de las concentraciones convocadas por ese valeroso colectivo ciudadano con motivo de uno de tantos asesinatos perpetrados por ETA, un clamor tristemente familiar y a la vez un canto al coraje, a la resistencia frente al terror, a la negativa de un pueblo a hincar la rodilla ante unos pistoleros y sus cómplices.

En ese preciso instante, mientras en Estrasburgo Nicole Fontaine proclamaba una vez más que «en el seno de nuestra Unión no hay lugar para el terrorismo que pretende destruir el sistema político que ha sido democráticamente elegido por sus ciudadanos», los criminales en cuestión preparaban en la oscuridad de su guarida el artefacto con el que horas más tarde asesinarían en Tarrasa a Francisco Cano Consuegra, fontanero de profesión y culpable de participar activa y responsablemente en ese sistema desde el puesto de concejal del PP en el Ayuntamiento de Viladecavalls. Hoy, como ayer, no faltarán bienpensantes útiles que llamen al «diálogo entre partidos» -así, sin especificar condiciones ni contenidos- como fórmula mágica para detener la sangría terrorista; un modo sutil pero eficaz de imputar al Gobierno la responsabilidad última de los atentados, por negarse a ceder al chantaje conjunto de los terroristas y quienes desde el PNV les proporcionan justificación, esperanza y cobertura ideológica, al compartir abiertamente sus fines. Pues bien, hoy, como ayer y también mañana, cuando arrecie la ofensiva etarra o tal vez se detenga momentáneamente para retomar impulso, como ya ocurrió en 1998, es menester tener bien presentes las palabras pronunciadas por Savater ante el Pleno del Parlamento Europeo, en nombre de los millares de vascos de toda procedencia ideológica, económica, cultural y social que integran ¡Basta ya! y cuyo ejemplo ha sido determinante para la firma de un sólido pacto contra el terrorismo por el PP y el PSOE.

«Naturalmente, aceptamos que los nacionalistas vascos puedan proponer por vías pacíficas la creación de un nuevo Estado independiente que nunca antes existió, pero rechazamos que ese proyecto político de un determinado partido se presente como el derecho inalienable de todo un pueblo, convirtiéndose así de modo indirecto en justificación de los violentos... Precisamente por vocación de diálogo democrático rechazamos que éste pueda venir forzado por el terrorismo violento, que la agenda política de los ciudadanos la establezcan quienes trastornan los usos de la convivencia pacífica y que las leyes consensuadas parlamentariamente deban cambiarse a gusto de los asesinos, como rescate para que dejen de matar. Queremos vivir en paz, pero también queremos vivir en libertad; nos negamos a sustituir el Estado de los ciudadanos por el Estado de las etnias».

El precio de esa libertad puede ser la vida y siempre es la tranquilidad personal. La dignidad se paga en miedo; el miedo que atenaza a todo aquel que se atreve a oponerse a los designios de los asesinos y sus cómplices. Pero se impone el coraje. En Estrasburgo resonaron, entre otras muchas, las voces de Savater, Cristina Cuesta o Raúl Guerra Garrido, que se niegan valientemente a doblegarse, aunque en ocasiones se pregunten, como me lo pregunto yo, dónde está el respaldo del Ministerio de Cultura cuando ETA se ceba, entre concejal y concejal, con los intelectuales vasco-españoles.

EL PERSONAJE

La campaña de Paco Vázquez

Ultimátum. Gentes próximas a Vázquez, cuentan que no se recata en decir a todo el que quiere escucharle que los españoles, incluidos los socialistas, «harán un altar» a la memoria de Pujol y añorarán con dolor su sentido del Estado, en caso de que le sustituya al frente de la Generalitat Maragall. Aseguran las mismas fuentes que Vázquez ha advertido de que dimitirá sonoramente de alguno de sus cargos institucionales, si el PSOE pacta con el PNV.

LA ADIVINANZA

Libelo digital

Jugada «popular». Adivina adivinanza: ¿Qué dirigente popular alineado entre los más poderosos del partido pero venido a menos en la última remodelación del Gobierno, invirtió en su día un buen número de horas y de esfuerzos en la consecución de financiación pública y privada para un presunto periódico digital especializado en difundir calumnias sin firma, que cuenta en su plantel de colaboradores con el juez Navarro Estevan?

LA LLAMADA

El Consejo de RTVE

Aluvión. La periodista Victoria Prego, autora del reportaje televisivo dedicado a los 25 años de reinado de Don Juan Carlos, se vio sorprendida la pasada semana por un aluvión de llamadas de diputados de diferentes partidos, sorprendidos por la virulencia que mostraba contra ella en los pasillos del Congreso su colega Consuelo Alvarez de Toledo, miembro del Consejo de RTVE a propuesta del PP y colaboradora de Abc. Más de uno pertenece al PP.

Con este PNV no hay arreglo
Lorenzo CONTRERAS La Razón 16 Diciembre 2000

Tras el último asesinato de Eta, en la persona del concejal popular Francisco Cano, Arzallus ha declarado que «sin el PNV esto no lo arregla nadie». Suponiendo que eso fuese verdad, también lo sería esto otro: «Con este PNV esto no tiene arreglo». Lo cual significa que o el PNV cambia o Eta tiene garantizada larga vida. Otra cosa son la victoria o la derrota de éstos o de aquéllos. En realidad la duración de un problema es un fracaso de todos. Claro que de la duración se deduce un «modus vivendi», y toda mafia bien organizada, y Eta es una de ellas, saca provecho material de las situaciones de crisis. Es quien mejor se adapta a los conflictos interminables.

    Acaba de conocerse un Euskobarómetro de la Universidad del País Vasco, correspondiente a noviembre, y entre sus datos figura la apreciación de que HB/EH pierde apoyos sociales. Es una tímida invitación al optimismo. En una perspectiva de elecciones en aquella Comunidad (¿marzo?, ¿octubre?) se podría especular con la posibilidad de que las urnas proporcionaran una lección para aviso de caminantes. Un retroceso electoral de los «abertzales» filoetarras sería un descalabro parcial de Eta misma y una confirmación de que la sociedad tiene la última palabra.

    Es difícil que el PNV descienda de sus posiciones, aunque tampoco mejore sensiblemente. De manera que en el juego de posibilidades combinatorias se abre paso aritméticamente una alternativa de gobierno no nacionalista. Si HB/EH se desvirtúa en los sondeos, lo normal será que el PNV intente captar esos votos potenciales del descontento en las huestes radicales abocadas al trance de votar. En buena lógica eso podría deparar una moderación de la capitanía nacionalista. Pero siempre habría que contar no con el propio PNV, sino con Arzallus, que es quien determina el signo de la tendencia. O sea, radicalización para captar.

    Arzallus, he aquí el problema. Aznar, con el pacto PP-PSOE a la vista, tuvo la tentación de lanzar una sonda a los peneuvistas moderados. Desde el miedo a las acusaciones de desafección interna, la respuesta no tardó en llegar. Los llamados «michelines» dijeron que toda actitud pasaría por la lealtad a su propio partido.

    O sea, que sin Arzallus esto no lo arregla nadie y con el Arzallus de hoy, tampoco. Sólo con el milagro de un giro electoral de la sociedad vasca se vislumbraría el comienzo de una solución. Pero los milagros no suelen ocurrir. Por eso son milagros. Y cuando el líder nacionalista piensa en el PNV como pieza esencial de todo arreglo piensa en sí mismo y en los compromisos de Estella/Lizarra. Es decir, en la rendición del Estado.

Buena salud
SERGIO RAMÍREZ El País 16 Diciembre 2000

En un mundo de extensiones cada vez más globales, y donde los juegos de espejos tienden a repetir las mismas imágenes homogéneas, no importa que se viva en Bangkok que en Santiago, en Lagos que en Bruselas, se da por entendido que hay también un idioma global, el inglés, que se encarga de ejercer el papel de lingua franca para descifrar todas las operaciones posibles, sean financieras o culturales, cibernéticas o políticas; el mismo papel que el latín tuvo hace dos milenios en el apogeo de aquel otro mundo global que recibía sus impulsos desde Roma y los extendía por el universo conocido, tal como estaba entonces inscrito en los pergaminos cartográficos.

¿Quién se atreve a discutirlo? Es el inglés el idioma que hablan preferentemente las computadoras, el que baja de los satélites guardianes, el que usan los controladores de vuelos en todo el mundo, el idioma de trabajo de las organizaciones que mueven las mercancías por el globo, como por ejemplo, el Grupo Asiático de Comercio; el que se usa en los laboratorios de investigación científica en Alemania, o Suecia, o Brasil, para encontrar nuevas enzimas, o descubrir nuevas vacunas; el idioma del Banco Central Europeo, que no tiene siquiera su sede en Londres, sino en Francfort.

Es lo que usted y yo creemos ¿no es cierto? Que el inglés es el idioma universal sin desafíos, porque lo hablan los técnicos financieros del FMI que uno se encuentra en el ascensor del hotel, en Manila o en Managua, y porque en inglés están escritos los manuales que vienen con las computadoras en sus cajas. Pero resulta que no lo es. Y, de acuerdo a los estudios de la firma consultora The English Company UK, con sede en Londres, tampoco va a serlo en el futuro. El chino es el que despunta como el idioma dominante. Es ya el idioma materno de cerca de mil doscientos millones de seres humanos, y sólo menos de cuatrocientos millones hablan el inglés como su primer idioma, en un distante segundo lugar. Y dentro de cincuenta años, el inglés habrá sido desplazado de ese segundo puesto por el grupo lingüístico surasiático compuesto por el hindi y el urdu. ¿Y el español? Pisándole los talones al inglés, casi en un empate técnico, estarán el español, y el árabe. Nada, pues, de idiomas únicos globales.

Además, el estudio de The English Company UK afirma que todos aquellos que usan el inglés para operaciones como las del tráfico aéreo, o las computadoras, no necesariamente lo dominan como lengua, ni tampoco todos aquellos que dicen hablarlo como segundo idioma en Europa, o en América Latina. Un buen porcentaje de quienes lo utilizan para los negocios, o asuntos profesionales, no aprobarían un examen de eficiencia completa en su manejo. Millones de gentes tienen un conocimiento básico y limitado del inglés, que les sirve de poco cuando se salen de su especialidad, y como en el caso de los pilotos y controladores aéreos esta limitación puede llegar a ser catastrófica en caso de emergencias.

El manual de Inglés Especial de la Voz de América, por ejemplo, contiene un vocabulario básico de 1.500 palabras apenas, cuando el Diccionario Oxford, el equivalente de nuestro Diccionario de la Real Academia, contiene 750.000. Con base en ese diccionario para párvulos es que se preparan los boletines de noticias que son transmitidos diariamente a millones de oyentes, que al apagar su radio en las noches, y darse por servidos, se quedan con la ilusión de saber muy bien una lengua que no conocen sino de manera elemental.

El español, como lengua agresiva, y creativa, ya se ve, está en la pelea y se apunta desde ahora entre los primeros cuatro lugares en el mundo global. El artículo '¿Qué lenguaje global?', de Bárbara Walraff, publicado en The Atlantic Monthly, nos informa que el inglés está siendo desafiado aún dentro de su patio principal, los Estados Unidos, por el español. Según los censos, el número de hispanoparlantes creció en la última década en más del cincuenta por ciento, y aún una ciudad tan pequeña y remota como Sioux City, en Iowa, tiene su propio periódico en español; y uno de los canales hispanos de televisión en Nueva York, donde la población latinoamericana alcanza el treinta por ciento, aparece en las encuestas de audiencia disputando los primeros lugares a las estaciones que transmiten en inglés.

Ésas son, pues, las noticias. Una lengua como la nuestra, que crea puentes, y viaja lejos, que se transforma, crece y renace mientras viaja, no puede sino gozar de buena salud, y prepararse para ser cada vez más universal.

Sergio Ramírez es escritor nicaragüense.

Espiral lingüística
Editorial El Correo 16 Diciembre 2000

A medida que la reinstauración de las libertades y el ejercicio del autogobierno fueron recuperando para el euskera el sitio que en justicia le correspondía en la sociedad vasca, las lindes entre la parte de esa misma sociedad que emplea o reivindica su uso como lengua preferente y el resto de los vascos se han convertido en un espacio extremadamente delicado para la convivencia. Ninguna aproximación racional al tema puede pasar por alto el abuso que en torno al euskera se ha hecho de la demagogia, la ignorancia, la manipulación ideológica y el maniqueísmo más atroz. De tal suerte que, dos décadas después de que la autonomía vasca promulgara la Ley del Euskera, resulta difícil abordar el debate de los derechos lingüísticos -y de los deberes que implican esos mismos derechos- con sentido crítico o con un afán que no desbarre en la agitación. Hay, en nuestra sociedad, quien ve el euskera como un estorbo anacrónico a sortear, dado que le resulta imposible librarse de él; o quien desprecia todo cuanto se produce en euskera, convencido de que pertenece a un género menor. Hay, también, quien no siente la obligación de corresponder desde sus propias obligaciones como servidor público a los derechos que amparan a los ciudadanos que optan por expresarse en euskera. Pero, frente a ese extremo de desconsideración e insensibilidad, se hace notar la labor de quienes perjudican al euskera por la forma que tienen de defenderlo. Es la tarea de aquéllos que descubren en el euskera los signos insobornables de la propia identidad, el talismán tras el que esconder las miserias propias, el ariete siempre presto para derribar la opresión extranjera, o la techumbre bajo la que guarecerse de los interrogantes de otros conciudadanos, desdeñados como reflejo del acoso que ejerce el enemigo interior. Si la ignorancia de los primeros, con su comportamiento torpe y su concepción uniformizadora de la lengua, ofrece argumentos para que los segundos justifiquen su proceder obtuso y excluyente, corresponde fundamentalmente a las instituciones democráticas aportar moderación y racionalidad a un tema tan preñado de fetiches y de tabúes como de seguidismo populista por parte de las mismas.

Hoy no es posible formular un balance de la política lingüística de las instituciones vascas o del Gobierno de Navarra, ni reflexión alguna respecto a la relación entre el euskera y la sociedad, sin que la discusión desemboque en una disputa maniquea sobre quién está a favor y quién en contra del euskera. No es posible, por ejemplo, desentrañar cuánto de lo que se hace supuestamente en favor del uso del euskera lo propicia de verdad; cuánto esfuerzo resulta baldío y cuánto de él contraproducente. Porque en nombre del euskera se convocan movilizaciones, se camina y se corre; o se recaban aportaciones económicas para convocar nuevas movilizaciones y seguir caminando o corriendo. En nombre del euskera se traducen diariamente miles de páginas que nadie o casi nadie lee. Se editan más libros cada año, que no consiguen aumentar el número de lectores. En muchas ocasiones se llega a venerar que alguien haga algo en euskera, sin que a nadie parezca importarle qué aporta esa nueva adquisición al conocimiento, la diversidad o el acerbo cultural de los vascos.

Demasiadas veces el euskera se erige en la última trinchera, tras la que las concepciones etnicistas reclaman la defensa comunitaria de lo esencial. La sensibilidad herida por una actuación judicial inexplicable se une a esas otras sensibilidades incomodadas por el anuncio de una actuación de dudosa constitucionalidad por parte del Gobierno de Navarra, o ante el hecho de que un parlamentario vasco augure un negro futuro profesional a los alumnos adscritos al modelo D. De tal forma que el indiscriminado reproche hacia los ámbitos que trabajan en euskera se convierte muchas veces en excusa para propiciar respuestas sectarias; para alentar confusas alianzas en las que se mezclan posiciones incapaces de desprenderse de un numantinismo interesado con la actitud de personas honestas que se ven arrastradas por la llamada de la causa común.

Hace tan sólo unos días murió Luis Villasante, cuya sabiduría humilde y paciente nos legó uno de los principios fundamentales de la convivencia cultural: el reconocimiento del euskera como un patrimonio de todos los vascos, independientemente de que conozcan o no dicha lengua. Pero los acontecimientos demuestran que la realización efectiva de ese principio requiere, previamente, la renuncia a la manipulación ideológica -sea a favor o en contra- del uso de una de nuestras dos lenguas oficiales.

Lenguas excluyentes
Nota del Editor 16 Diciembre 2000

"Hay, también, quien no siente la obligación de corresponder desde sus propias obligaciones como servidor público a los derechos que amparan a los ciudadanos que optan por expresarse en euskera".

En este párrafo está el meollo de la cuestión: los que defienden el derecho a utilizar el vasco por una parte de la ciudadanía, que constitucionalmente tiene la obligación de conocer el español, no están defendiento tal derecho sino la exclusión de la mayoría de los hispanohablantes a poder realizar las funciones de servidor público al desconocer el vasco y su exclusión al conocimiento y uso de todo lo que utiliza el vasco como medio de comunicación, y que encima tiene que financiar con sus impuestos.

En 1995 moría en un trágico accidente Manuel Jardón, autor del libro "La normalización lingüística, una anormalidad democrática: El caso gallego", y donde pueden encontrar un razonado análisis del disparate de las leyes de normalización que han creado "el problema" que antes no había y obviamente la solución consiste en anular todas las leyes y reglamentos de normalización y dejar que cada idioma ande a su aire, y si le falta, en caso alguno ponerlo en la UVI para aguartarle la respiración un poco más a base de miles de millones del erario público.

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