AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 18  Diciembre  2000
#Sombras, luces y sondeos
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC   18 Diciembre 2000

#Ficción mortal
JOSÉ MARÍA GUELBENZU El País  18 Diciembre 2000

#Carta a una víctima de Eta
Iñaki EZKERRA La Razón 18 Diciembre 2000

#Democracia y terrorismo
Jean-François Rével. La Opinión  18 Diciembre 2000

#Antinomias
ÁLVARO DELGADO-GAL El País  18 Diciembre 2000

#La firmeza de Zapatero y las discutibles prioridades de Pujol
Impresiones El Mundo 18 Diciembre 2000

#Desmemoriados
ANTONIO GALA El Mundo 18 Diciembre 2000

#Solución
ERASMO El Mundo 18 Diciembre 2000

#Por las libertades y contra el terrorismo
José Antonio SÁNCHEZ La Razón  18 Diciembre 2000

#El asesino anda suelto o el miedo es libre
Lorenzo Contreras La Estrella   18 Diciembre 2000

#Zapatero, un hombre de palabra
Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC  18 Diciembre 2000

#La bomba en la Facultad de Periodismo de Bilbao habría derribado medio edificio
JAVIER URTASUN | AGENCIAS El Mundo  18 Diciembre 2000

#PP y PSOE cierran filas en torno al pacto contra el terrorismo y afirman que «no es modificable»
ZARAGOZA/MADRID. ABC  18 Diciembre 2000

#Los expertos afirman que el voto oculto perjudica al bloque constitucionalista en el País Vasco
MADRID. ABC   18 Diciembre 2000

#La Guardia Civil y la Policía Nacional comenzarán a actuar contra la 'kale borroka' en el País Vasco
ÁNGEL MUÑOZ Madrid La Estrella    18 Diciembre 2000

#Experiencia piloto en Brasil de la enseñanza del español
ÁNGEL MUÑOZ Madrid La Estrella 


Sombras, luces y sondeos
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC   18 Diciembre 2000

Un tibio y prudente optimismo suele ser buena terapia porque o coincide con la realidad o tiende a mejorarla. Otra cosa cabe decir de la ignorancia de los problemas que sólo conduce a agravarlos. El nerviosismo y el malestar nacionalista con los que ha sido recibido el pacto entre el PP y el PSOE, al que ya han decidido sumarse Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria y Unidad Alavesa, y en el que podrían (deberían) integrarse muy pronto otros partidos como Convergencia y Unión e Izquierda Unida, revela por sí solo sus bondades, que permiten augurar la probabilidad de un Gobierno no nacionalista en Vitoria, en el que, pese a sus dificultades, tantas esperanzas cabe depositar.

El último sondeo sobre intención de voto en el País Vasco (el algo bárbaramente denominado «Euskobarómetro») parece confirmar esta razonable orientación hacia una primacía de los valores constitucionales y estatutarios en el País Vasco, con todas las reservas con las que hay que considerar este tipo de prospecciones, y más en una región en la que las libertades se encuentran mediatizadas y, en muchos casos, eliminadas por el terror. Ciertamente no es para morir de alegría comprobar que el PNV podría obtener un escaño más que en las anteriores elecciones autonómicas, alcanzando la cifra de 22. Es triste, muy triste, que una política como la perpetrada en los últimos años por Arzalluz no reciba la descalificación de las urnas. Pero este hecho desalentador para la salud política vasca puede resultar compensado por otras dos cifras que exhibe el sondeo. El PP mantiene su tendencia alcista y, en una hipotética coalición con Unidad Alavesa, que bajaría algo, podrían alcanzar los mismos escaños que el PNV. La hegemonía nacionalista es sólo una fantasía desmentida por la realidad. La coalición proetarra perdería cuatro o cinco parlamentarios. Al menos, el crimen cotiza a la baja en el mercado democrático. Dos buenas noticias que atemperan mucho el buen resultado de un nacionalismo vasco en un pasado reciente democrático. Al margen de todo esto, hay que recordar que en gran parte del territorio vasco no hay propiamente elecciones libres y que donde el terror totalitario campa a sus anchas no existe verdadera libertad. A lo mejor no habría que descartar una posible lista conjunta en defensa de la libertad, la democracia y la Constitución, que podría aspirar a una benéfica mayoría absoluta.

Mientras tanto, la triste historia de la agresión del odio hacia España sigue su camino entre las luces, cada vez mayores, del valor cívico, y las sombras, cada vez más negras y escasas, de la indigencia intelectual y moral. Al impecable discurso de Fernando Savater ante el Parlamento Europeo, la pequeña desbandada de los parlamentarios del PNV y del Bloque Nacionalista Gallego hunde en la miseria política a sus protagonistas, extravagantes invitados a la construcción de una Europa de libertad y tolerancia que les es ajena. Al abandonar su escaño realizaron el más perfecto ejercicio de coherencia. No escuchar en un Parlamento, sede política de la palabra, sólo estaría justificado cuando se hace apología del crimen, mas no cuando, como hizo Savater, habla la dignidad humana. Su escapada del foro de la democracia revela sus «ideales» y sus «valores» y, sobre todo, su odio a la palabra libre y sin prejuicios.

Ficción mortal
JOSÉ MARÍA GUELBENZU El País  18 Diciembre 2000

Si lo propio del novelista es la invención, la tribu nacionalista vasca sería una cantera de novelistas. El formidable trabajo que vienen realizando para inventarse un enemigo es, desde luego, un verdadero esfuerzo colectivo. No sólo es eso: también inventan un territorio imaginario que llaman Euskal Herria, que no es un nombre tan sonoro como Macondo o Yoknapatawpha, ni tiene la entidad literaria de estos últimos, pero que les sirve para andar por casa. Sin embargo, me permito señalar que la fantasía convertida en ficción tiene unas reglas de las que no cabe escapar en la medida que son esenciales, es decir, que la constituyen como invención narrativa.

Una de ellas es la del principio de verosimilitud. Ya se ha dicho suficientemente que verosímil no es lo mismo que verdadero, pero no es ocioso recordárselo a estos euskaldunes que tienen la infortunada costumbre de confundir la realidad con sus deseos; de hecho, tienden a creer que realidad y ficción son una misma cosa. En fin, como estamos hablando de invención, hablaremos de verosimilitud. Y es en este punto donde advierto una fisura en su construcción inventiva. Veamos: una característica necesaria del enemigo, que lo define necesariamente, no aparece en la narración que nos cuentan; a saber: que el enemigo ataca y causa bajas.

Por el contrario, en esta historia las bajas sólo las causa el que se dice invadido. ¿Cómo es posible esto? Pensemos en las escenas dramáticas: los que lloran la pérdida de la vida son siempre los del enemigo y nunca los atacados. Yo no he visto llorar a niños o adultos nacionalistas -y, más específicamente, abertzales- por la pérdida de los seres queridos; al contrario, van por ahí tan tranquilos y tan campantes. En cambio, a los niños y adultos del enemigo, a esos sí que los veo llorar de desesperación y dolor con frecuencia.

Tampoco veo sufrir a ningún nacionalista -y, más específicamente, abertzales-. Deben sufrir muy a escondidas, pero, en ese caso, ¿por qué están todo el santo día con lo del sufrimiento del pueblo vasco en la boca? En fin, como novelista debo decir que hay algo sustancial en su ficción que falla y no sería malo corregirlo en aras de la verosimilitud de la historia que pretenden contar.

Y no por nada, sino porque cada vez hay menos gente que se la cree, y así no se puede hacer triunfar una invención. La verosimilitud es inexcusable. Claro que quizá el despiste les venga del lío que tienen entre los conceptos de verdadero y verosímil. Por ejemplo: en su narración no cuentan que los terroristas matan, sino que matan de verdad y esto último pertenece al terreno de la realidad, no al de la ficción. ¿Conocemos a algún novelista que mate a sus posibles lectores con la intención de hacerles comprender de qué va la historia que les cuenta? Pues lo mismo es matar al enemigo cuando el enemigo es alguien que se está inventando uno. Es una pescadilla que se muerde la cola; o quizá lo que se muerde la cola es una pesadilla para el lector de esta historia inverosímil.

Total: que se inventan un enemigo que no mata, pero al que matan para poder considerarlo el enemigo. Y tampoco deja de ser extraordinario que si en la vida real los terroristas actúan siempre contra los Gobiernos, en este territorio de ficción los personajes-terroristas, creados por el colectivo de autores nacionalistas, contra quien actúan es contra la oposición. Otro fallo grueso de verosimilitud. Ver para creer.

Éste es un mundo de ignorancia y de confusión interesada. El territorio de Macondo es real porque es literario, no confunde literatura y vida; el de Euskal Herria es una permanente confusión entre vida y ficción. Es un mundo en el que la ignorancia empieza a valorarse porque la sabiduría escasea tanto por todas partes que algo hay que hacer para no disolverse en la nada. Como inventar cuentos que acaban siendo mortales, por ejemplo.

Carta a una víctima de Eta
Iñaki EZKERRA La Razón 18 Diciembre 2000

Coincidí con usted hace unos meses en una concentración de Barcelona ante un atentado de Eta. Hablábamos de lo que acababa de pasar y usted me explicó de pronto que su marido era uno de los que murieron en Hipercor. Al aludir a esa tragedia se emocionó y yo no supe qué decirle. Nos miramos y simplemente le apreté la mano consiguiendo lo contrario de lo que yo deseaba: que sus ojos se llenaran aún más de agua. Fueron unos segundos pero en esos ojos vi su corazón estallando hace años con aquella misma bomba, la forma física del dolor que le abrasó cuando les tuvo que decir a unos niños que su padre no iba a volver. Vi el vacío que ha quedado en su casa desde entonces, cómo se le parará el pulso cuando vea una foto o un reloj de él o un nuevo atentado en la televisión, otra mujer gritando... Y, junto a ese dolor innombrable, las palabras frías y huecas de los que quieren sacar un rédito político en medio de la conmoción.

    No sé que debía haberle dicho yo, qué se puede decir en un instante así. Pero quiero ahora contarle que me sentí responsable de sus lágrimas y de algo que era importante que no me callara. Responsable por pertenecer a una sociedad que no ha sabido mostrar toda la solidaridad que usted merecía. De algún modo me sentía en esos momentos representante de esa sociedad. Sentía la necesidad de decirle que había vascos que sabíamos el tamaño de su sufrimiento y nos avergonzábamos de quienes se lo habían causado. Me sentía repentinamente como un embajador de todo el consuelo que los vascos no habíamos sabido darles a las personas como usted. Yo quería en sólo unos instantes algo imposible y quizá hasta osado y petulante. Quería hacer ni más ni menos un poco más pequeña su herida de tantos años, darle una señal tierna y reconfortante desde ese lado de la frialdad y el silencio que asombrosamente han constituido el sello genuino de la Euskadi social e institucional.

    No. No se trataba sólo de dejar claro que muchos vascos no somos de Eta ni pensamos como Eta o que estamos contra Eta. Eso se da por supuesto. Eso es lo elemental. Se trata de algo más delicado y comprometido. Al margen de la responsabilidad colectiva que, por nuestra cobardía general o nuestra falta de coraje y de compromiso, podamos tener los vascos en la existencia de esa máquina de matar, yo sé que somos responsables de algo más sutil y más grave: de no haber colaborado a dar sentido al sacrificio de esos hombres y mujeres asesinados. De acuerdo, no podemos hacer nada por evitar que Eta mate. Pero sí podíamos haber intentado llenar algo del vacío que dejan esos crímenes en los que se quedan de este lado de las tapas de los ataúdes y tienen que seguir viviendo. Podíamos haber hecho que esas muertes no fueran absurdas e inútiles. Ante el sinsentido del asesinato nosotros teníamos la obligación moral de dar sentido a ese dolor y así mitigarlo. Dar sentido a lo que no lo tiene homenajeando a los caídos, reconociéndolos, rindiéndoles gratitud, defendiendo su memoria y el honor de los que siguen con nosotros.

    Sé muy bien que si hubiéramos sabido convertir cada asesinato en una rebelión, en un paso más hacia la libertad; que si hubiéramos sabido enterrar y recordar con dignidad a esos seres, ser dignos de ellos y de su sacrificio, las personas como usted habrían estado más arropadas, habrían podido salvar de mejor forma el hueco demoledor que deja toda muerte. Sé que las cosas habrían sido distintas si a cada víctima le hubiéramos dicho lo que escribió el poeta José Agustín Goytisolo para su hija: «Tu dignidad es la de todos». Sé que así habríamos podido llenar algo de toda esa soledad, ese desgarramiento que deja el sillón vacío de un compañero, el cajón de la mesilla lleno de sus objetos personales, su transistor, el permiso de conducir, una pipa, unas llaves con las que ya no abrirá la puerta, unas monedas sueltas que ya no usará para comprar el periódico...

    No hemos sabido abrazar a los seres como usted. Hemos permitido que enterraran solos a sus cónyuges o padres o hermanos o hijos. Solos e incluso a escondidas. No les hemos dado las gracias por lo que en justicia les debemos. Si Eta y sus cómplices han sido ya moralmente derrotados es gracias a sus víctimas. Si un día en Euskadi recuperamos la libertad será gracias a las personas como usted. En una jornada de colectivos sociales titulada «Para la libertad» que se celebró en Vitoria hace unas semanas, el criminólogo y victimólogo Antonio Beristain dio un conferencia en la que intentó hacer algo que hasta ahora no se ha hecho públicamente desde el laicismo con ustedes. Intentó usar sus conocimientos y su capacidad intelectual para quitarles dolor. Habló de Rilke, de su teoría de la muerte como «un paso del estado visible al no visible». Citó al pensador católico Teilhard de Chardin y su idea de «darles libertad a nuestros muertos, de dejarles convertirse en otros». Y concluyó con una frase que mi agnosticismo no me prohibiría suscribir:«Sobre el barro pueden crecer los gladiolos».

    No sé qué eficacia pueden tener los argumentos metafísicos de Antonio Beristain para el consuelo de los que han perdido a los suyos de un modo tan brutal y para dar sentido a esa pérdida. Pero creo que invocando los nombres de las víctimas con respeto y con gratitud sí podemos darles por lo menos a las personas como usted y a su tragedia un sentido humano. Entre los reproches que se les pueden y deben hacer a determinados líderes vascos no está sólo el de haber callado o hablado con ambigûedad ante los asesinatos de Eta o el de intentar sacarles un provecho político. Hay un reproche que nunca se les ha hecho y es el de no haber permitido durante más de veinte años que sobre el barro crecieran los gladiolos.

Democracia y terrorismo
Jean-François Rével. La Opinión  18 Diciembre 2000

Los terroristas vascos quisieron marcar con un nuevo asesinato el día del 25 aniversario de la entrada en funciones del rey Juan Carlos. Después han vuelto a matar. Pero el asesinato del 22 de noviembre pone de relieve, una vez más, el incomprensible contraste entre la democracia española, bajo la égida de una monarquía parlamentaria y la bestialidad de un terrorismo salvaje que parece escapar de cualquier racionalización.

Este contraste se ha convertido para los españoles en el objeto de una tremenda obsesión. Todos los interlocutores que he tenido en Madrid, donde me encontraba durante la semana del aniversario, no conseguían hablar de otra cosa. En efecto, el terrorismo se puede explicar cuando es el único recurso contra una dictadura. Pero es inexcusable en una democracia en la que todos pueden expresarse libremente, votar o hacerse elegir, y donde si una solución no se acepta es porque no tiene el apoyo de la mayoría.

Esta mayoría ni siquiera la ha rozado el partido considerado como la fachada política de ETA. En un cuarto de siglo de consultas de todo tipo, ha obtenido inexorablemente menos de una quinta parte de los sufragios emitidos. Es ahí donde llega al clímax la delirante construcción mental de los terroristas. Al no poder convencer, deciden vencer. Convencidos de que sirven a la justicia absoluta, no se sienten en ningún modo dispensados de ese deber por el hecho de ser terroristas. Al contrario, se sienten con derecho a obtener por la violencia lo que las urnas les niegan. Estamos en presencia del razonamiento totalitario por excelencia. La verdad es mía, por lo tanto la moral me obliga a eliminar físicamente a los que la combaten o dudan de ella. Sobre este sistema intelectual de circuito cerrado, el diálogo no tiene sentido. Hay quienes en España, ante esta situación desesperante, habla de dialogar. Pero ¿dialogar sobre qué, cuando el interlocutor estima que no concederle la totalidad de lo que exige es un rechazo al diálogo? ¿Y cuándo lo que exige no tiene limites, porque no tiene en cuenta los hechos?

Adoptado hace más de veinte años, el estatuto del País Vasco le concedió una autonomía más extensa que a otras regiones de la península, incluidas Galicia y Cataluña. A pesar de todo, el portavoz de ETA sostiene, nada menos que desde hace veinte años, que las provincias vascas están ocupadas por una potencia imperialista, que no han gozado de la más mínima libertad de expresión. ¿Qué responder a esos fantasmas?

Su implacable lógica totalitaria, o sea sanguinaria, se advierte en casos concretos de la vida cotidiana. Un amigo mío, profesor de Filosofía en un colegio de Álava, recibe de los emisarios de ETA la orden de dar las clases en vascuence. El profesor objeta que el 90% de los alumnos tiene el castellano por lengua materna. En efecto, apenas el 15% de todos los vascos tienen el euskera como primera lengua, y casi todos ellos se encuentran en Guipúzcoa y Vizcaya. Mi amigo añade que, por añadidura, el vasco está desprovisto de todo vocabulario filosófico, por lo que sigue dando clases en castellano. Quince días después, descubrió dibujado en el cristal de la clase el signo fatal, una diana de tiro, anunciando que ETA se disponía a ejecutarle. Ha tenido que abandonar España. Miles de universitarios, de periodistas, de escritores, de empresarios se ven empujados a escapar por el terror.

Ésta es una de las paradojas de nuestra época. En el interior de una democracia en la que todos los partidos, de un punto a otro del abanico político acaban de rendirle un homenaje unánime, un país, que por añadidura, conoce una impresionante prosperidad económica, con un crecimiento superior al 4%, subsiste un núcleo de locura totalitaria que nadie consigue reducir. Moraleja: ninguna democracia está inmunizada contra este mal.

Antinomias
ÁLVARO DELGADO-GAL El País  18 Diciembre 2000

El pacto antiterrorista ha gustado poco a los nacionalistas vascos. Esto era perfectamente previsible, y no merece mayores comentarios. Lo que sí se me antoja interesante, y en cierto modo desorientador, es la guerra de cifras que se ha desencadenado a continuación. Los nacionalistas afirman que el pacto excluye a tal y cual porcentaje de la población. Y los firmantes del pacto replican esgrimiendo sus porcentajes adversos: notabilísimos si se tienen en cuenta a las tres provincias, y abrumadores si se introduce en la ecuación al conjunto de España.

Detrás de la polémica persiste una idea inexacta de lo que es la representación democrática. Se diría que las políticas de los partidos reflejan el sentir de quienes han votado por ellos, y que confrontar votos viene a ser lo mismo que cotejar opiniones ciudadanas tomadas a granel. Esto... no es por fuerza así. Y no sólo porque los partidos son proclives a contravenir sus programas electorales u ocultar sus auténticas intenciones -famosamente, quienes votaron al PNV en las últimas autonómicas desconocían el acuerdo secreto de éste con ETA-, sino, a la vez, porque el propio concepto de "representación popular" es equívoco. "Representar" es una palabra equívoca, y "popular", también. Para comprobarlo, basta reparar de nuevo en el contencioso vasco.

Según las encuestas, una mayoría de los ciudadanos vascos apoya el derecho a la autodeterminación. Ahora bien, según las encuestas igualmente, el derecho a la autodeterminación ocupa un lugar muy secundario en el menú de las prioridades expresadas por los vascos. No acostumbramos a concentrar nuestras energías intelectuales en las cuestiones que nos tocan sólo de refilón, y de resultas, el votante tiende a contradecirse cuando son esas cuestiones, esas cuestiones precisamente, las que se ponen sobre el tapete. Prueba del algodón: una mayoría de los vascos manifiesta su conformidad con el Estatuto, el cual es incompatible con el derecho a la autodeterminación. He aquí un primer límite a lo que se denomina "representación popular": el alcance y significado de la representación popular se difractan cuando el pueblo cultiva nociones inestables en torno a la cosa que ha de ser objeto de representación.

A las dificultades anejas a un déficit de información o reflexión por parte del electorado se añaden luego otras, de índole, por así decirlo, matemático/estructural (véase, a este respecto, el apéndice 2) a The Calculus of Consent, por M. Buchanan & Gordon Tullock). Una de las más conocidas y letales circula por ahí con el nombre de "la paradoja de la mayoría cíclica". Supongamos que se ha de elegir entre tres opciones, A, B y C, y que el votante puede establecer, y saldar mediante el voto, todas las contraposiciones pertinentes: de A con B, de B con C, etcétera. A gana por los pelos a B, y B a C. ¿Se sigue de aquí que A ganará a C? No. Existe la posibilidad lógica de que C venza a A. Ninguna opción sería entonces la mayoritaria. ¿Conclusión? El mero hecho de plantear alternativas suscitaría una situación irresoluble por el sufragio democrático.

Por descontado, el ejemplo que acabo de pintarles aloja un valor puramente heurístico. Aparte de no corresponderse con ninguna posibilidad real, ignora que un referéndum celebrado en el País Vasco contendría ya, anticipadamente, un desenlace favorable a los nacionalistas. Puesto que el referéndum sólo sería convocable tras la derrota moral de la Constitución. Esto lo sabe Arzalluz, el cual, por otra parte, está contemplando la confección de un censo hecho a su corte y medida. Lo único que me he propuesto en esta columna es recordar que una de las mayores responsabilidades de los partidos democráticos consiste en no formular preguntas inconvenientes. Entendiendo por "inconvenientes" preguntas que, además de no ser vitales para la gente, dividen al cuerpo electoral en porciones o añicos de recomposición difícil en términos políticos. Distinto sería que una mayoría insoslayable de los vascos deseara la independencia. Pero esa situación, claramente, no es nuestra situación. Hasta que la última no se haga efectiva, podremos afirmar que el PNV está coadyuvando activamente a que sea la cola la que mueve al perro.

La firmeza de Zapatero y las discutibles prioridades de Pujol
Impresiones El Mundo 18 Diciembre 2000

La calculada ambigüedad de Pasqual Maragall respecto al Pacto Antiterrorista recibió ayer respuesta de Rodríguez Zapatero. El secretario general del PSOE aseguró en Zaragoza que «no hay horizonte de cambio» en el contenido del texto suscrito por PSOE y PP. A diferencia de su compañero de partido, Zapatero considera que son IU y CiU quienes deben cambiar para sumarse al acuerdo. Su razonamiento está cargado de sentido común: es Llamazares quien debe pedir a Madrazo, responsable de IU en el País Vasco, que renuncie a sus acuerdos con EH y es Pujol quien debe persuadir a Arzalluz de que el PNV abandone Lizarra. 

Pero estos argumentos siguen sin hacer mella en Jordi Pujol, que ayer reiteró que, aunque no formula ningún reparo de fondo al Pacto, CiU no lo suscribirá hasta que el PNV no se decida a hacer lo mismo. Está claro que Pujol, cuya actitud de condena del terrorismo nunca ha sido tibia, no quiere debilitar al PNV ni poner en peligro su posición en el País Vasco.

 Probablemente porque cree que una crisis del PNV reduciría la fuerza de CiU ante el Gobierno de Madrid. Pero como Josep Piqué declara hoy a EL MUNDO, CiU «comete el error de anteponer su solidaridad entre nacionalistas a la defensa de todos los ciudadanos». Pujol tiene que mantener un cuidadoso equilibrio entre Arzalluz y Aznar, ya que depende de los votos del PP para seguir gobernando. Lo que parece claro es que sería un despropósito entrar en una especie de puja para comprar el apoyo de IU y CiU al texto pactado entre los dos grandes partidos. Y no porque no sea susceptible de mejoras o modificaciones sino porque el Pacto podría quedar desnaturalizado si se incorporan algunos de los planteamientos de Llamazares y se suprime el preámbulo, como pretende Pujol.

Desmemoriados
ANTONIO GALA El Mundo 18 Diciembre 2000

Es un axioma: lo capaz de empeorar acaba empeorando. Hubo un pacto de Ajuria Enea en 1988 en que las cosas no iban mal. Ha empeorado desde entonces todo, incluso la memoria. Lo que se proponía era la defensa del Estatuto, acuerdos de Gobierno, acción policial, colaboración internacional, erradicación del terrorismo... Que ahora se firme un pacto, más de 10 años después, entre PP y PSOE, significa que otros partidos se han alejado de la norma. Sobre todo el PNV, que se mantiene abierto para pactar hasta con EH. La pesadilla se ha completado. Nada como matar para ir contra el recuerdo de uno mismo.

Solución
ERASMO El Mundo 18 Diciembre 2000

Por el eufemismo piadoso a la realidad enturbiada: llamar violencia al crimen. O de HB: no condena la violencia, quienes la urden y diseñan. El fervor en torno al diálogo con quienes reafirman su pasión secesionista, excluido el desvarío, sólo ha de ocultar la capitulación temerosa en pos del armisticio. ¿Qué hacer? Una edición conjunta para el Norte, un periódico de coalición Mundo-País.

Por las libertades y contra el terrorismo
José Antonio SÁNCHEZ La Razón  18 Diciembre 2000

El PP y el PSOE firmaron la pasada semana un «acuerdo por las libertades y contra el terrorismo», a pesar de que antes de la firma ambas formaciones políticas estaban de acuerdo «en las libertades» y estaban de acuerdo «contra el terrorismo». Siempre me ha parecido un ejercicio poco útil ponerse de acuerdo en lo obvio y, por tanto, comparto plenamente lo dicho el pasado 17 de noviembre por el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, en el sentido de que el documento «no aporta absolutamente nada», ya que se trata -dijo- de una iniciativa similar a «sacar un conejo de la chistera» para llamar la atención.

    Populares y socialistas han puesto por escrito que «la violencia es moralmente aborrecible y radicalmente incompatible con el ejercicio de la acción política democrática», algo que ya todos sabíamos, y han firmado que «no existe ningún objetivo político que pueda reclamarse legítimamente en democracia mediante coacciones o asesinatos. El verdadero conflicto es que aquellos que no creen en la democracia ejercen la violencia terrorista para imponer sus objetivos a la mayoría». ¿Cómo es posible que todas estas obviedades sean noticias a estas alturas del siglo? Eta sigue matando y ahí está el asesinato del concejal de Viladecavalls, Francisco Cano.

    Al pacto de Ajuria Enea le ocurrió lo que, según Tácito, sucedió con aquel emperador romano, que quienes lo adularon en vida con singular vileza lo denostaron una vez muerto con una vileza aún mayor. Esperamos y deseamos que este «acuerdo por las libertades y contra el terrorismo» tenga una vida más duradera y más eficaz que su predecesor, a pesar de que el primero fue firmado por todos. En esto de los pactos, dada la publicidad que su inauguración conlleva, debería de figurar la fecha de clausura, ya que cuando finalizan no nos enteramos. ¿Qué pasó con el pacto de Ajuria Enea? ¿Sigue en vígor? ¿Qué fue de los pactos de Pamplona y Madrid? En caso de que no estén vivos, ¿quién o quiénes lo enterraron? ¿Participaron en la defunción todos los que acudieron al bautizo?

    A juicio de muchos, lo más importante del pacto es que PP y PSOE han acordado que «la defensa dé los derechos humanos y de las libertades públicas corresponde, en primer lugar, al conjunto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado: Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y, en su ámbito, la Ertzaintza. De su capacidad y eficacia depende que se erradique la violencia, las amenazas y los chantajes de los terroristas y de quienes los sostienen». Dado que todavía no se ha erradicado «la violencia, las amenazas y los chantajes», el acuerdo cuestiona la «capacidad y eficacia» de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Bueno, pues ya conocemos un problema. Ahora hay que solucionarlo.

El asesino anda suelto o el miedo es libre
Lorenzo Contreras La Estrella   18 Diciembre 2000

Llevaba ETA más de veinte días sin disparar cuando asesinó  al fontanero Francisco Cano Consuegra, concejal popular por la localidad catalana de Viladecavalls, junto a Tarrasa. Todos los asesinatos son iguales ante la ley y deben serlo también ante los ojos humanos, pero hay ocasiones en que su repercusión es mayor en algún sentido. El de Francisco Cano ha tenido la propiedad de establecer una variable. En la cadena de crímenes se había producido en la persona del ex ministro Ernest Lluch una elevación política del objetivo, que es una circunstancia, por siniestro que ello parezca, relativamente tranquilizadora dado que las víctimas posibles se sienten socialmente lejanas del muerto de turno. Y de repente, demostrando que la banda terrorista no hace acepción de personas, ETA regresó al crímen fácil, ese que se ceba en el político semianónimo, afectando pro ello en mayor medida, tras un paréntesis de tres semanas, a esa masa de políticos de pequeña cualificación que creen estar protegidos por su escasa "visibilidad".

Ernest Lluch  era también un objetivo fácil, pero estaba a otro nivel. Psicológicamente producía su muerte el efecto de que el peligro se alejaba. Con Francisco Cano el peligro "se acerca". Los miles de concejales populares, emboscados en el número, experimentan la sensación de que están en lista de espera. La alarma crece. Son ellos los que brindan al asesino en la sombra el "muerto de recurso" para seguir alimentando sin excesivos problemas el terror necesario. La muerte descendió al valle de la gráfica después de haber subido una cresta.

El asesinato de Lluch había disparado una alarma cualitativa. Tanto que se produjo el pacto antiterrorista el 8 de diciembre, inicialmente firmado por el PP y el PSOE con pretensiones de obtener adhesiones en todo el espectro político, excepción hecha del PNV entre las formaciones políticas moderadas.

Ahora la sensación de que todo el mundo está rifado en una lotería igualitaria se incrementa de modo dramático. Cada vez es mayor en los dirigentes políticos del PP y del Gobierno, empezando por el presidente Aznar, la necesidad de "infundir ánimos" en los representantes de base, ofreciéndoles mayor protección sin que sepa como será posible distribuir tanta escolta en cada momento.

El asesinato del concejal fontanero ha querido pasar por respuesta de ETA al pacto antiterrorista. Lo más probable es que por sus características de minuciosidad en los preparativos, en el grado de información, en su propia complejidad de crimen ultralocalizado, fuese un crimen en marcha, listo para ejecutarse sin mayor significado de respuesta contra un gesto político.

El asesino anda suelto y no necesita para actuar especiales motivaciones. ETA sabe que éste es el camino de la desmoralización ajena. También sabe que es el lenguaje que entiende mejor el PNV. Por eso es tan difícil que vuelva una tregua etarra o que una tregua, como la que existió, se mantuviera. Sembrar el miedo universal es tan indispensable como tener dinamita.

De todos los mensajes que Aznar, con motivo del último crimen, ha dirigido a los suyos, el más inquietante y menos tranquilizador, cuando pretendía ser lo contrario, se contiene en esta advertencia: "No hay peor enemigo que la rutina". El significado es claro: nada de confiarse, nada de repetir trayectos si se puede diversificar. Osea, esto es la guerra, aquí no hay cuartel por parte del enemigo. La protección a niveles secundarios es una utopía. Sólo muy arriba encuentra ETA su barrera de contención. El presidente del Gobierno no suele mencionar el atentado que sufrió cuando todavía era jefe de la oposición popular. Pero esta vez ha creído oportuno recordar en Viladecavalls o en Tarrasa, rodeado de concejales de su partido, que también a él puede tocarle la suerte negra. "Soy un superviviente", dijo, para añadir de inmediato: "Y un privilegiado". Acababa de leer en el pensamiento de quienes le escuchaban.

Zapatero, un hombre de palabra
Por Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC  18 Diciembre 2000

No faltará a su palabra. Se la juega ahora José Luis Rodríguez Zapatero, personal y políticamente, si no demuestra que es capaz de mantener los compromisos adquiridos, la palabra dada, rubricada de su puño, rosa y letra, sobre el gran acuerdo antiterrorista. Los peores enemigos de Zapatero, que habitan en su propia casa, le envenenan sus sueños sobre esa idea cierta de España en donde todo cabe si hay libertad. Eran precisamente estas traiciones internas desde dentro del propio PSOE las que José María Aznar quería evitar amarrando aún más el texto del Pacto por las Libertades. Atilas insaciables de ambición de poder, pretenden aplastar esa brizna que apunta ya en el PSOE y poner a Zapatero a los pies de los caballos de la incoherencia y la debilidad. Son los que abogan tan prematuramente por modificar el pacto suscrito con el PP con tal de mantenerse en su machito, localista y provinciano, apenas disfrazado de nacionalismo a la violeta. Pero no conocen a Zapatero quienes minusvaloran en él su voluntad. En la firmeza necesaria tiene el nuevo secretario general del PSOE su primera prueba, como en su día la tuvo Aznar con el «caso Naseiro». Y ayer mismo daba el do de pecho: «No hay horizonte de cambio en el acuerdo». Nadie dijo nunca que fuera fácil suceder a Felipe González y liderar un partido quebrado en baronías.

Alentado por la legitimidad que les otorga a PP y PSOE la representación del 80 por ciento de los españoles, Zapatero está firmemente decidido a no entrar en un proceso de regateo a la baja para contentar a las minorías. La definición de un proyecto político tan ambicioso no se construye con precipitación dirigida a satisfacer intereses coyunturales, y esto lo tiene claro el del PSOE. Pasqual Maragall tiene un problema en Cataluña, porque se ha empeñado en competir con el nacionalismo de Jordi Pujol. Pero Zapatero tiene un problema de mayor envergadura, y es la recuperación de aquella vieja idea de un PSOE vertebrador de una España en la que los movimientos nacionalistas están protagonizados precisamente por partidos conservadores como el PNV y CiU. inchan en hueso quienes creen que van a quebrar en Zapatero la palabra dada.

La bomba en la Facultad de Periodismo de Bilbao habría derribado medio edificio
El paquete estaba en un ascensor que ha sido utilizado durante toda la mañana por numerosos profesores y alumnos - Contenía entre dos y tres kilos de explosivos
JAVIER URTASUN | AGENCIAS El Mundo  18 Diciembre 2000

LEIOA (VIZCAYA) .- La explosión del artefacto colocado esta mañana en un ascensor de la Facultad de Periodismo del País Vasco habría derruido buena parte del edificio, según fuentes de la investigación. La bomba contenía tres kilos y medio de dinamita, según ha informado la Policía Autónoma.

El artefacto, que ha sido desactivado mediante un cebo, constaba de más de tres kilos de dinamita titadine, como la robada por ETA en Bretaña, han apreciado fuentes de la investigación, que han explicado que, de haber explotado, se habría venido abajo «medio edificio», un recinto hoy albergaba a unas 400 personas.

El ingenio explosivo estaba preparado para ser accionado con un mando a distancia, por lo que podría estar dispuesto para activarse a la entrada de una persona determinada.

El edificio en el que fue colocado el explosivo consta de tres plantas y en él están situadas aulas, despachos de profesores y un aula de televisión.

Encontrado por un escolta
El artefacto fue encontrado por el escolta de una profesora de la Facultad cuyo nombre había aparecido entre la documentación incautada al comando Vizcaya de ETA, después de que numerosos alumnos y profesores hicieran uso del ascensor sin sospechar del paquete.

Avisado el servicio de seguridad privado de la universidad pública vasca, éste dio cuenta a la Ertzaintza, que desplazó a su Unidad de Desactivación de Explosivos.

En el recinto universitario se congregaron efectivos de la Ertzaintza, del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil que, tras confirmar la existencia de material explosivo, procedieron a la desactivación del paquete mediante un cebo.

El artefacto se ha desarmado
Tras activarse el cebo, el artefacto se desarmó, por lo que no se registró ninguna explosión y el material quedó intacto.

El profesor de la Facultad Francisco Llera ha asegurado que él mismo tomó el ascensor a las 9.30 de la mañana y vio el paquete, pero no le infundió sospechas, ya que pensó que se trataba de una caja que alguien había dejado olvidada.

Llera, responsable del Euskobarómetro, encuesta sociológica cuyos resultados de noviembre fueron dados a conocer la pasada semana, indicó que se trata de una caja cuadrada pequeña con sobres, que tenía la apariencia de ser material de secretaría.

Según precisó, profesores y alumnos suben y bajan diariamente por este ascensor, que es de uso público y está situado en el aulario antiguo de Periodismo.

Esta es la primera vez que se coloca un artefacto explosivo en el interior del campus de Lejona de la Universidad del País Vasco.

PP y PSOE cierran filas en torno al pacto contra el terrorismo y afirman que «no es modificable»
Los dirigentes de los partidos firmantes del pacto antiterrorista, PP y PSOE, han cerrado filas frente a las fuerzas políticas que han demandado cambios en el texto del acuerdo, principalmente IU y CiU. Ayer, los secretarios generales de los populares y de los socialistas, Javier Arenas y José Luis Rodríguez Zapatero, respectivamente, se mostraron tajantes al señalar que el texto «no puede modificarse» y que «los que deberían cambiar son otros, no el pacto».
ZARAGOZA/MADRID. ABC  18 Diciembre 2000

El acuerdo antiterrorista «goza de buena salud», y «los que tienen que cambiar son otros, no el pacto». Con estas palabras pronunciadas ayer en Zaragoza, el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, mataba dos pájaros de un tiro. En primer lugar, cumplía con el objetivo prioritario que se han marcado los dos grandes partidos nacionales: poner en valor el acuerdo, que, aunque consideran que no son las «tablas de la ley», sí constituye «un ejercicio de firmeza y cohesión» como para no ceder ante exigencias de fuerzas minoritarias.

En segundo lugar, Zapatero frenaba en seco las «ligerezas» expresadas por algunos dirigentes socialistas, entre ellos Pasqual Maragall y Juan Fernando López Aguilar. Este último, que ostenta el cargo de secretario de Libertades de la Ejecutiva del PSOE, apuntaba el pasado sábado la posibilidad de introducir modificaciones en el acuerdo para que se sumen otras fuerzas políticas. Ayer, en cambio, López Aguilar tuvo que dar marcha atrás a sus palabras, y rectificaba en una emisora de radio.

Zapatero no desaprovechaba su comparecencia ante la Prensa, tras clausurar el XII Congreso del PSOE de Aragón, para dar una respuesta contundente a las peticiones de IU y de CiU acerca de que el texto del pacto debería cambiarse para dar cabida a los nacionalistas vascos. Zapatero insistió en que no ve un «horizonte de cambio» en el pacto, a la vez que expuso que una posición constructiva sería que «Llamazares pida a Madrazo que no se alíe con Otegui y que CiU pida al PNV que no siga manteniendo hipótesis de pactos con quienes no condenan la violencia, o sea, con EH».

En el mismo sentido que Zapatero se expresaba el secretario general del PP, Javier Arenas, en una entrevista aparecida ayer en «El Correo», al señalar que el documento antiterrorista no puede modificarse para incluir a otros partidos porque «pierde toda su virtualidad y fortaleza si se altera alguna de sus partes». Arenas añadía que «no se trata de una actitud intransigente, sino que este texto no se puede trocear porque no se podría entender si se parte o se divide. Mantenemos su integridad».

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, reiteró que, a pesar de las presiones que CiU ha recibido del PP y del PSOE, no se sumará al pacto antiterrorista mientras existan condiciones que impiden al PNV sumarse al acuerdo. Pujol también desmintió que se vaya a reunir con Aznar para tratar de la lucha antiterrorista.

Por su parte, el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, reprochó al PP y al PSOE que dejen sólo al lendakari Ibarretxe el miércoles en Guernica, en el acto convocado para unir a los sectores políticos, económicos y sociales en un «compromiso ético» contra la violencia, y les emplazó a que expliquen «por qué son capaces de firmar acuerdos en términos políticos excluyentes» y, sin embargo, «no son capaces de trabajar en común en favor de este compromiso», informa J.J. Saldaña, desde Vitoria.

Los expertos afirman que el voto oculto perjudica al bloque constitucionalista en el País Vasco
MADRID. ABC   18 Diciembre 2000

Los expertos en la realización de sondeos y sus posteriores estimaciones de votos y escaños coinciden en apuntar que el voto del bloque constitucionalista, especialmente al PP, está oculto, subdelclarado en terminología técnica, en el País Vasco en los sondeos. Por su parte, el PNV está sobredeclarado y normalmente obtiene menos respaldo en las urnas que en las encuestas.

«En España ya nadie oculta si es de derechas o de izquierdas, pero en el País Vasco sí se esconde el voto no nacionalista», según Opitel

Las estimaciones de escaños varían según la empresa u organismo que trabaje los resultados de los sondeos, pero, en términos generales, las constantes son la existencia de voto oculto al bloque constitucionalista. en especial al PP, sobredeclaración del voto nacionalista, sobre todo el del PNV, y ligera y cada vez menor subdeclaración del voto de Izquierda Unida. Los expertos difieren, por el contrario, sobre la influencia que el carácter excepcional del escenario vasco tiene en las encuestas.

José Ignacio Wert, presidente de Demoscopia, recuerda que al comienzo de la Transición «en España se vivieron momentos de sesgo declarativo q(no decir con sinceridad a qué partido se va a votar) y de sesgo muestral u(no querer responder a las preguntas) que a finales de los años 80 se corrigen. Sin embargo, en el País Vasco aún permanece». Fruto de esta circunstancia, Wert, apoyándose en la experiencia de Demoscopia, apunta que «se produce un tipo de desviación de tal manera que el voto del bloque PP-PSOE está subdeclarado, por lo que. a la hora de traducir las encuestas en estimaciones de escaños, es preciso tener en cuenta este factor para no manipular la opinión pública». En el caso del PP, la ocultación de su voto es tal que «en 1998, pese a incluir el factor corrección, casi nadie predijo que sacaría 16 escaños».

No comparte esta opinión José Miguel de Elías, presidente de Sigma Dos, para quien los estudios de predicciones electorales en el País Vasco «están ajustados y las estimaciones se equivocan y aciertan en un porcentaje similar al del resto de España: «La gente dice lo que piensa, pues antes de mentir se refugia en el no sabe o no contesta». No obstante, las distintas encuestas realizadas por Sigma Dos en periodo electoral en el País Vasco «reflejan una subdeclaración del voto a los partidos no nacionalistas».

Para Josefina Elías, presidenta de Opitel, el territorio vasco es un marco «difícil de encuestar» y advierte de un elemento a considerar: la distribución fija de 25 escaños por provincia «provoca un margen de error que hace imposible el cálculo exacto», si bien reconoce que «mientras que hoy en España nadie oculta que es de derechas o de izquierdas, en el País Vasco sí se oculta en cierto porcentaje la inclinación no nacionalista».

Uno de los mejores conocedores del País Vasco, Francisco José Llera, responsable del Euskobarómetro, asegura que «la calidad y fiabilidad técnica de las encuestas que se hacen aquí es muy buena. Lo que ocurre que nos encontramos con un porcentaje de un 18 o 19 por ciento de potenciales votantes que acuden al no sabe o no contesta. Incluso en momentos de crispación llegó al 40 porciento». Para Llera, este fenómeno provoca «un margen de sesgo que se puede corregir mediante análisis de comportamientos, recuerdo del voto anterior,... y otras variables que, al cruzarlas, reducen la opacidad en la respuesta». Precisamente al desvelar esa opacidad aparece «una intención sobredimensionada del voto al PNV y a pequeños partidos de izquierda, aunque esta es una tendencia que casi está desapareciendo, y menor declaración del voto al PP y ahora también al PSOE».

Un técnico del Gabinete de Prospección Sociológica de la Presidencia del Gobierno Vasco, que prefiere mantener el anonimato, asegura que los condicionantes con que se encuentran los profesionales «son homologables a todo el Estado: «normalmente siempre salen sobredeclarados los partidos mayoritarios», si bien reconoce que «tradicionalmente el PP sale menos beneficiado en las encuestas que en las urnas».

Ricardo Montoro, presidente del CIS, advierte que «igual que no se pueden tomar muestras fiables en la Antártida cuando hay tormenta, cuando hay una sociedad crispada es difícil trabajar, pues esto provoca que unos no respondan con sinceridad y otros evidencien cambios de opinión poco predecibles». En el marco actual, según Montoro, «estamos viviendo un mezcla de ocultación del voto no nacionalista y de exaltación del nacionalismo»,

HOMOGENIEDAD
Asimismo, los expertos apuntan que, a la hora declarar su intención de voto, el comportamiento de los ciudadanos es homogéneo en las tres provincias vascas.

Así, para José Ignacio Wert, de Demoscopia, la provincia donde hay mayor ocultamiento del voto de los partidos constitucionalistas es Guipúzcoa, aunque para el catedrático Francisco José Llera «es Álava la provincia más opaca». Por su parte, Javier Urrutia, vicerrector de Profesorado de la Universidad del País Vasco y vicepresidente de la Federación Española de Sociología, destaca que «aunque Vizcaya es una provincia más fácil de trabajar, también aquí hay voto oculto de los partidos no nacionalistas, aunque no tanto como en Guipúzcoa».

El hecho de que se trate de elecciones locales, forales, autonómicas, nacionales o europeas no condiciona la declaración del voto, si bien los expertos señalan que hay mayor sesgo en la declaración del voto no nacionalista en las elecciones locales, donde partidos como el PP o el PSOE tiene problemas para conformar sus listas.

REACCIÓN AL PACTO
Josefina Elías, presidenta de Opitel, se ha atrevido a predecir que «la firma del pacto antiterrorista entre el PP y el PSOE va a provocar que haya mayor voto oculto de los partidos no nacionalistas y va a aumentar el voto declarado al PNV, que va a agrupar la intención nacionalista.

Para el catedrático Francisco José Llera, en la posible evolución de la intención de voto, el PP puede jugar la baza que aporta la variable de liderazgo. En este sentido, «Mayor Oreja aporta un plus que puede asegurar mejor unos buenos resultados al PP, aunque la figura de Iturgaiz también está bien vista».

De cara al futuro, en lo que sí coinciden los expertos es que los frentes nacionalistas y no nacionalistas cada vez están más posicionados. Según Llera, «la barrera izquierda-derecha es menor que la barrera soberanista-autonomista para el trasvase de votos. Por ejemplo, la dualidad de votar al PSOE en generales y al PNV en autonómicas va a menos». ++Por el contrario, en Cataluña este voto dual se sigue ejerciendo, de tal manera que hay un importante porcentaje de ciudadanos que vota al PSC en las elecciones legislativas nacionales y a CiU en los comicios autonómicos.

Desgaste del nacionalismo
MADRID. ABC

Otro punto en el que coincide el diagnóstico de los expertos es en el retroceso que viene sufriendo la intención de voto nacionalista aproximadamente desde los años 1992 y 1993.

Según Francisco José Llera, «tradicionalmente ha habido un empate sociológico entre nacionalistas y no nacionalistas que electoralmente se ha decantado a favor del nacionalismo. Sin embargo, en los últimos años, debido al desgaste del nacionalismo y la deriva soberanista del PNV, se advierte que ese empate sociológico se decanta electoralmente a favor del autonomismo». Llera asegura que «la dirección del PNV ya advirtió hace años este desgaste del nacionalismo y por ello se embarcó en el pacto de Estella». Asimismo, Llera anuncia que «en un futuro, en un hipotético escenario de paz, en el País Vasco habrá 4 partidos: PP, PSOE, PNV y un partido nacionalista más radical y de corte más socialdemócrata».

Esta opinión es compartida por Josefina Elías, presidenta de Opitel, empresa radicada en Cataluña, quien asegura que «el estancamiento e incluso descenso del voto nacionalista es evidente, pero eso también se da en Cataluña, donde, por ejemplo, el independentismo está anclado en el 8 por ciento e incluso tiende a disminuir. El independentismo en Cataluña no deja de ser una utopía que alimentan ciertos grupos sociales. El caso del País Vasco no es comparable, pues el sentimiento independentista es mayor, aunque nunca superior al 35 por ciento de los votantes».

La Guardia Civil y la Policía Nacional comenzarán a actuar contra la 'kale borroka' en el País Vasco
La entrada en vigor de la reforma legal sobre terrorismo permite a los cuerpos de seguridad del Estado sustituir a la Ertzaintza
ÁNGEL MUÑOZ Madrid La Estrella    18 Diciembre 2000

El Gobierno tiene previsto desplegar a la Guardia Civil y a la Policía Nacional para evitar los destrozos de la denominada 'kale borroca' en el País Vasco. El Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, y el ministro de Justicia, Ángel Acebes, confirmaron a este diario que, tras la entrada en vigor de las reformas legales para luchar con más eficacia contra ‘las nuevas formas de terrorismo’, los cuerpos de seguridad del Estado intervendrán en estas tareas encomendadas hasta ahora a la policía autónoma del gobierno vasco.

Las reformas del Código Penal y de la Ley Penal del Menor fueron aprobadas sin modificaciones por el Senado en la madrugada del viernes pasado tras el asesinato del concejal del PP de Cataluña, Francisco Cano. A partir de ahora, se consideran delitos de terrorismo los daños de la lucha callejera y se equipara a los concejales y alcaldes con las autoridades del Estado a la hora de beneficiarse de medidas de protección y en el castigo a los que les agredan, coaccionen o amenacen.

La Guardia Civil y la Policía Nacional podrán detener a los menores que suelen protagonizar los actos vandálicos y protestas de la kale borroka para ponerlos a disposición de la Audiencia Nacional, donde se crea un juzgado especial de menores.

Los que ahora pasarán a ser considerados legalmente como ‘terroristas’, se exponen a internamientos de hasta un máximo de cinco años para los adolescentes de 14 a 15 años, y de hasta diez años para los de 16 y 17 años. Los jóvenes de la lucha callejera serán internados en régimen cerrado en centros especiales de ‘rehabilitación’ para personas de su edad.

Son numerosas las críticas que ha recibido el Gobierno vasco durante los últimos años por lo que se califica como dejación de funciones en lo que se refiere a la lucha contra la kale borroka, que de forma casi cotidiana sufren numerosas localidades de Euskadi.

Desde algunos ámbitos políticos se llegó a pedir la sustitución temporal de Ertzaintza por los cuerpos de seguridad del Estado. Ahora, al ser actos considerados como de terrorismo, la Guardia Civil y la Policía Nacional podrán actuar, al igual que la policía autónoma, en su persecución.

Reformas legales
En las reformas legales, que fueron aprobadas tras un proceso de ‘diálogo y consenso’, se introduce el terrorismo urbano, con lo que actos como la quema de autobuses, cajeros o el lanzamiento de cócteles molotov no podrán quedar fuera de la definición de delito terrorista.

La reforma fue apoyada por 210 votos y rechazada por 10 del Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos (GPSNV) e IU (en el Grupo Mixto).

Las medidas legales también incluyen aspectos como la inhabilitación para ejercer cargo público, entre seis y veinte años, con la finalidad de impedir que condenados por delitos terroristas puedan ocupar cargos públicos.

La reforma del artículo 578 fija una pena de prisión de uno o dos años para las personas que "enaltezcan" o "justifiquen" por cualquier medio de expresión pública o difusión delitos de terrorismo, o a quienes hayan participado en su ejecución.

La misma pena podrá aplicársele a quienes participen en actos que entrañen "descrédito, menosprecio o humillación" de las víctimas de estos delitos o de sus familiares.

Con el objetivo de otorgar mayor protección jurídica a los miembros de las Corporaciones Locales, se incorpora un nuevo artículo 505, que viene a sancionar, según su gravedad, las perturbaciones que se provoquen en las sesiones plenarias de los Ayuntamientos.

Experiencia piloto en Brasil de la enseñanza del español
JUAN ARIAS , Río de Janeiro (18-12-00)  El País 18 Diciembre 2000

Los centros privados y públicos de Brasil están introduciendo la obligatoriedad de estudiar español antes de que lo apruebe oficialmente el Parlamento de Brasil. Una llamativa experiencia piloto se está desarrollando desde 1998 en la escuela pública de Goiânia, la capital del Estado de Goiás, a 200 kilómetros de Brasilia, la capital del país. Goiás es un Estado llamado a ser uno de los ejes del futuro desarrollo económico y cultural del país.

El programa, denominado Escola para o Século XXI, incluye el estudio obligatorio del español a todos los niveles. Lo más importante es que los profesores son licenciados que ganan el puesto por concurso, al revés de lo que ocurre en otras escuelas, donde los docentes de español tienen escasa preparación. La Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Goiâna ha hecho un acuerdo con la Universidad Federal de Goiás para formar profesores de español.

El Gobierno de Goiás encuentra tres motivaciones para imponer la enseñanza del castellano en las escuelas públicas participantes: la importancia de Brasil en el Mercosur (en el resto de países se habla español); el derecho del alumno a conocer otra lengua de expresión mundial, y la posibilidad de que los estudiantes brasileños puedan comparar las estructuras morfo-sintácticas de su idioma, el portugués, con otra lengua de origen latino.

6.000 alumnos
Tras sólo dos años de experiencia, y contando con la dificultad de encontrar profesores licenciados en español, la enseñanza del español está ya implantada obligatoriamente en 17 escuelas de la red pública municipal de Goiânia. De ello se benefician 6.000 alumnos de entre 10 y 11 años, distribuidos en 174 grupos.

El proyecto piloto de Goiâna revoluciona además los métodos tradicionales de la enseñanza en las escuelas públicas brasileñas. El lema de estos centros es "educar para la vida". El principio básico es "la calidad de la enseñanza", así como preparar a los alumnos para enfrentarse a un mercado globalizado y competitivo. Por ello se hace mucho hincapié en el uso de la informática en todas las materias.

La Escuela para el Siglo XXI desarrolla además cursos para una reflexión sobre la función "social y simbólica de la escuela". Los alumnos están dotados de bibliotecas y laboratorios de varias disciplinas, tienen una jornada escolar de cinco horas y cuentan con un sistema moderno de valorización del progreso del alumno, basado más en el seguimiento continuo de los estudiantes que en los fríos exámenes tradicionales.

En el campo de la producción, el trabajo de Escuela para el Siglo XXI apunta hacia la necesidad de una sistematización del material utilizado y de la organización de producción intelectual de los profesionales de la red municipal de enseñanza.

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