AGLI

Recortes de Prensa     Martes 19  Diciembre  2000
#El precio de la disidencia
Editorial ABC 19 Diciembre 2000

#Por fin
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 19 Diciembre 2000

#Bombas contra la inteligencia
Editorial La Razón 19 Diciembre 2000

#Elecciones anticipadas
Enrique de Diego Libertad  Digital 19 Diciembre 2000

#LA TEMERARIA AVENTURA DE LLAMAZARES Y MADRAZO
Editorial El Mundo  19 Diciembre 2000

#ETA quiso matar a un profesor para intimidar a los alumnos
Impresiones El Mundo  19 Diciembre 2000

#Volver a 1713
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  19 Diciembre 2000

#Bueno, oportuno e indivisible
M. MARTÍN FERRAND ABC 19 Diciembre 2000

#Zapatero
Alfonso USSÍA ABC 19 Diciembre 2000

#Llamazares y el casero Madrazo
Federico Jiménez Losantos Libertad  Digital 19 Diciembre 2000

#El eterno Rubalcaba
Pablo Sebastián La Estrella 19 Diciembre 2000

#Nacionalismo
ELISEO ÁLVAREZ-ARENAS El País  19 Diciembre 2000

#Colaboración internacional en el cerco a ETA
Editorial La Estrella  19 Diciembre 2000

#La esperanza desmayada
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 19 Diciembre 2000

#No nos podemos acostumbrar
Ignacio Villa Libertad Digital 19 Diciembre 2000

#Un acuerdo para la esperanza... de Eta
Lorenzo CONTRERAS .- La Razón 19 Diciembre 2000

#Atentado contra la razón
Editorial El Correo  19 Diciembre 2000

#Hoy por hoy
Ramón PI ABC  19 Diciembre 2000

#El Ejecutivo navarro adecuará los libros de texto en euskera a su currículo educativo
PAMPLONA. Begoña López ABC  19 Diciembre 2000

#La policía desactiva una potente bomba de ETA en la Universidad del País Vasco
CRISTINA ANGULO, Bilbao El País 19 Diciembre 2000

#La Generalitat propone fusionar literatura catalana y castellana en una asignatura
BARCELONA. ABC 19 Diciembre 2000

El precio de la disidencia
Editorial ABC 19 Diciembre 2000

ETA no engaña cuando afirma que todo aquel que no se somete a la adhesión inquebrantable con su proyecto de construcción nacional es víctima potencial de su terror. La Universidad vasca se manifestó hace unos días contra la persecución que sufren alumnos y profesores a manos de ETA y de sus grupos de apoyo, perfectamente identificados y perfectamente impunes. Con esta definición, la Universidad vasca se puso en la línea de tiro de la banda terrorista, porque afirmó su condición de institución que acrisola los valores esenciales de una sociedad civilizada, como la libertad de expresión, la libertad de pensamiento y el ejercicio racional del debate de ideas. Ni una sola de estas virtudes es compatible con el terrorismo, ni con las doctrinas pseudopolíticas que lo justifican o lo explican, otorgándole en cualquiera de ambos supuestos la categoría de efecto de un conflicto, y no la causa única y exclusiva de ese conflicto.

Tres kilogramos de explosivo pudieron haber causado una matanza de estudiantes y profesores en la Facultad de Ciencias de la Información, en Lejona, aunque el objetivo prioritario fuera una profesora del centro y colaboradora de este periódico. Si el atentado se hubiera consumado, ETA habría apurado la eficacia de su terror contra la Universidad, el pensamiento libre y la libertad de expresión. ETA ya no se conforma con atentar contra periodistas concretos: ha acudido a las fuentes, a la escuela del periodismo, para dejar claro a los futuros profesionales que en el País Vasco la disidencia democrática se paga muy cara. De paso, ha advertido a los intelectuales que no son nacionalistas —aclaración casi innecesaria— que los homenajes en Europa y la solidaridad de los foros internacionales no les blindan frente a las bombas. Y, por último, recuerda a todos los universitarios que frente a ETA y a la construcción nacional de Euskal Herria no valen ni las ideas propias ni el pensamiento libre, sólo el desistimiento y la adhesión resignada.

Puede reprocharse como interpretación interesada de este atentado decir que el crimen frustrado de ayer refuerza la solidez y la razón del pacto contra el terrorismo y por las libertades suscrito por el PP y el PSOE. Puede hacerse ese reproche, pero la afirmación es incontestable. El sentimiento de inseguridad y desamparo de los ciudadanos vascos sólo es explicable por el desarme moral y político que ha ejecutado el nacionalismo vasco en estos dos últimos años, expresado sin ambigüedades en la coincidencia de principios y objetivos entre el PNV, según Arzalluz, HB, según Otegi, y ETA, según sus atentados. ¿Quién puede sentirse respaldado, aun con miedo, frente a ETA si el partido que gobierna el País Vasco renuncia a pedir la disolución de la banda terrorista y pide que se pague el precio de la autodeterminación para parar su violencia? Los compromisos que anda vendiendo Ibarretxe para seguir burlando el sentido común deberían comenzar por el propio nacionalismo, exigiéndose la liberación de estos vínculos umbilicales con ETA. No sólo no se asume esta rehabilitación moral, sino que ni siquiera se ofrece a la ciudadanía vasca el principal compromiso de todo poder público que es combatir el crimen con todos los medios legales disponibles, empezando por los casi 7.500 ertzainas que integran la Policía autonómica. De este compromiso, es decir, del combate directo y frontal contra ETA, Ibarretxe no ha dicho ni una palabra.

La impunidad política con la que el nacionalismo vasco premia a ETA explica que el País Vasco se haya convertido en el último reducto europeo del fanatismo, de una yihad etnicista insaciable, porque, teniendo los poderes de gobierno, han hecho dejación de su responsabilidad. Ahora es el tiempo en que una Universidad, esta vez la vasca, con sus profesores y sus estudiantes, se sume a la lucha contra la dictadura, contra ETA.

Por fin
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 19 Diciembre 2000

El acuerdo suscrito contra el terrorismo y en defensa de las libertades por los dos principales partidos nacionales era un deseo largamente sentido por una inmensa mayoría de españoles y algunas de las críticas vertidas desde el campo nacionalista ante tan trascendental acontecimiento demuestran hasta qué punto era necesaria su feliz culminación.

    En efecto, escuchar de la boca de los firmantes del Pacto de Estella, que selló la alianza entre formaciones políticas parlamentarias y una banda criminal para construir un proyecto colectivo que excluía de la vida pública de la futura Euskal-Herría a los no nacionalistas, que un vicio inaceptable del documento elaborado por populares y socialistas es que deja fuera a la mitad de la población vasca, constituye un caso tan flagrante de cinismo que justifica por si sólo un bloque democrático de autoprotección. Gentes capaces de tal desfachatez pueden, como se ha visto, llegar a las coyundas más viles en la persecución de sus fines.

    Otra sorprendente descalificación del acuerdo entre PSOE y PP ha consistido en afirmar que impedía que las ideas sustentadas por el PNV y adláteres pudieran expresarse libremente, eso que algunos compañeros de viaje del benemérito padre Arzalluz denominan babosamente «la demonización del nacionalismo».

    Dejando aparte que el texto en cuestión, lejos de acallar a nadie, pretende que Eta cese en su inveterada costumbre de asesinar a los que dicen cosas que no le gustan, si algo propugnan el partido del Gobierno y el primer partido de la oposición en cada línea de su solemne convenio es que cualquier ciudadano o entidad cívica puedan manifestar públicamente sus convicciones, opiniones y propuestas sin sufrir otra coacción que la de la ley. Negarlo equivale, una vez más, a suministrar argumentos a la insania etarra.

    La insistencia de José Luis Rodríguez Zapatero en distinguir entre combate contra el terrorismo y confrontación con el «nacionalismo democrático» revela, aparte de su congénita bondad, un desconocimiento profundo de la historia del siglo XX y de la naturaleza profunda de los colectivismos identitarios.

    El hecho de que Pasqual Maragall sufra respecto a este punto una empanada mental considerable, no significa que haya de ser necesariamente contagiosa.

    La Constitución de 1978 y los Estatutos de Autonomía emanados de ella garantizan a cada ciudadano individual de la Nación española sus derechos fundamentales y sus libertades civiles, además del ejercicio pleno de sus rasgos culturales y lingûísticos específicos.

    Dentro de cada Comunidad Autónoma, el Estado protege y preserva la dignidad, la integridad física y la libertad de todos los individuos, respetando sus opciones personales de carácter religioso, lingûístico o cultural.

    La reclamación secesionista de una «nación» homogénea en nombre de una identidad única de corte étnico, base de la doctrina de los nacionalismos particularistas, los «democráticos» incluidos, es incompatible con la pluralidad propia de las sociedades modernas, caracterizadas por un elevado grado de heterogeneidad interna.

    En el seno de una sociedad abierta, toda voz tiene derecho a sonar en el ágora, pero no hay ninguna obligación por parte de los demás ciudadanos a no entender los mensajes que se le dirigen. Y las homilías lanzadas desde el púlpito nacionalista llaman a la violencia, violencia cruenta de las pistolas como la practicada por Eta y aprovechada inescrupulosamente por el PNV, violencia incruenta de las leyes y de su aplicación como la sutilmente tejida por Jordi Pujol.

    El pacto por fin alcanzado entre el Partido Popular y el Partido Socialista para oponerse a la barbarie del abertzalismo radical ha de ser bienvenido y apoyado por todas las personas decentes de nuestro país.

    Sin embargo, hemos de ser conscientes de que se queda corto. Mientras los dos grandes partidos nacionales -especialmente el PSOE, más ingenuo o más acomplejado en este ámbito que el Partido Popular- sigan adheridos a la apocada visión de que los impulsores de movimientos secesionistas de raíz étnico-lingûística, en tanto no recurran a las bombas, son inofensivos y susceptibles de participar en la marcha normal de un Estado plural y democrático, seguiremos padeciendo las tensiones fragmentadoras que nos afligen y debilitan desde hace cien años. Al tiempo.

Bombas contra la inteligencia
Editorial La Razón 19 Diciembre 2000

La bomba hallada en la Facultad de Periodismo de la Universidad del País Vasco, en evidente respuesta al estudio de esta institución que reflejaba el descenso en las expectativas nacionalistas, demuestra cómo se bate a la desesperada el mundo de Eta, aunque parezca con sus atentados que lleva la iniciativa.

    La realidad es que el terrorismo puede hacer mucho daño, pero está cada vez más aislado social y políticamente. La cobertura ideológica que en algún tiempo lo sustentó está en claro retroceso, y la respuesta ciudadana, especialmente tras el crimen de Ermua, se ha ido haciendo cada vez más sólida.

    Así, debido precisamente a que el terrorismo (y el nacionalismo etnicista y excluyente por extensión) sufre la implacable denuncia de intelectuales, y no sólo de políticos, no es de extrañar que la banda terrorista Eta haya dirigido hacia ellos sus armas. Algún «triunfo» consiguen los terroristas, como el asesinato o la agresión contra algunos intelectuales y el exilio forzado de otros. Pero cada disparo contra la inteligencia hace crecer la conciencia del compromiso con la libertad.

    El Gobierno vasco ha sido emplazado por el rector de la Universidad agredida, Manuel Montero, a que persiga a los culpables del intento de atentado. No es un requerimiento retórico. Desgraciadamente, a estas alturas el Gobierno del PNV debe empezar a demostrar con hechos, y no con condenas de boquilla, si las acusaciones de pasividad ante el mundo de Eta son ciertas; y si comparte los fines de Eta o luchará alguna vez contra sus medios.

Elecciones anticipadas
Por Enrique de Diego Libertad  Digital 19 Diciembre 2000

Los datos existentes sugieren una mezcla de terrorismo selectivo e indiscriminado, con control remoto para activar contra la víctima y con suficiente potencia para provocar una masacre. Este atentado frustrado adquiere magnitudes de huida hacia delante en la psicopatía de la ofensiva terrorista, y muestra algunas de las paranoias actuales más claras de la banda nacionalista: el odio contra los medios de comunicación y contra la Universidad, dos de los ambientes más proclives a la libertad en una sociedad abierta porque son el fundamento de su existencia.

Como apunta el decano de la Facultad de Periodismo, mientras el PNV no rompa con el pacto de Estella/Lizarra no está en un debate entre nacionalismo y constitucionalismo sino en estricta complicidad moral con el terrorismo nacionalista y sus asesinatos. Y mientras el lehendakari siga gobernando gracias a los votos de los que han intentado provocar una masacre en la Facultad y de su brazo político se encuentra también en zona de complicidad moral. Salir de esta situación exige elecciones anticipadas. Porque, mientras no las haya, lo que hace Eta es matar en nombre del conjunto nacionalista, como si sirviera al PNV y al gobierno vasco, como si estuviera luchando por el ideal común de la construcción nacional.

LA TEMERARIA AVENTURA DE LLAMAZARES Y MADRAZO
Editorial El Mundo  19 Diciembre 2000

Tras unos resultados electorales francamente malos, al borde del colapso económico y con una coalición fuertemente dividida en la última Asamblea Federal, el reto que asumía Gaspar Llamazares al ser elegido nuevo coordinador de IU era considerable.

Casi dos meses después, Llamazares no sólo no ha conseguido suscitar la ilusión de los militantes sino que además está provocando un grave daño a la credibilidad de IU por su posición respecto al conflicto vasco y, concretamente, al Pacto Antiterrorista que acaban de suscribir PP y PSOE.

Llamazares insistió ayer en que los dos grandes partidos de ámbito nacional deben «negociar» el contenido de este acuerdo con el resto de las fuerzas políticas. Lo que dice sería razonable si estuvieran en discusión cuestiones de matiz o puramente formales. Pero entre las cuatro modificaciones que plantea para sumarse al Pacto hay una inasumible para PP y PSOE: la renuncia a exigir al PNV que debe abandonar el Pacto de Estella y sus organismos como requisito previo a cualquier acuerdo tanto en el plano antiterrorista como en el de la política vasca en general.

Los dos grandes partidos que representan al 70% del electorado no pueden acceder a esta condición de IU que desnaturalizaría el Pacto hasta convertirlo en papel mojado. ¿De verdad cree Llamazares que es coherente que el PNV pueda sumarse a un frente democrático contra ETA mientras Arzalluz mantiene acuerdos con EH en la Udalbiltza, defiende que la paz tiene un precio político y asegura que sigue estando dispuesto a entenderse con los asesinos?

El propio coordinador de IU puso ayer el dedo en la llaga al reconocer que «es difícil que la longitud de onda de una fuerza política sea entendida a la vez en Euskadi y en el resto del Estado». Ciertamente, la gran mayoría de los votantes de IU fuera de Euskadi tienen muchas dificultades para entender la presencia de Javier Madrazo, coordinador de IU en el País Vasco, en una manifestación en Bilbao el pasado sábado junto a los dirigentes de EH y del sindicato LAB para defender un modelo de enseñanza dogmáticamente nacionalista. Y tienen dificultades para comprender por qué Madrazo -después de haberse aprobado en consulta a las bases la salida de Lizarra- y CCOO del País Vasco siguen intentando salvar la cara a los nacionalistas.

El PNV le ha hecho un favor a IU al modificar la normativa electoral para que la coalición pueda tener representación parlamentaria tras las próximas autonómicas. Pero ello no explica la aceptación de Llamazares de unas tesis nacionalistas que ni comparten buena parte de los dirigentes de IU (Frutos y Rosa Aguilar, entre ellos) ni tienen nada que ver con la tradición de la izquierda.

La temeraria aventura en el País Vasco puede salirle bien a IU-Ezker Batua en las próximas elecciones e incluso colocarla en una posición de bisagra, pero el coste de esta estrategia en el resto del Estado puede ser altísimo, a juzgar por el rechazo de las bases que se empezó a manifestar ayer en numerosas llamadas a tertulias radiofónicas. Llamazares es coordinador de IU gracias al voto de Madrazo, pero esa deuda no le puede llevar a conducir a la coalición al suicidio político.

ETA quiso matar a un profesor para intimidar a los alumnos
Impresiones El Mundo  19 Diciembre 2000

No sabemos por qué azares del destino -que ayer frenó a la siniestra mano que debía accionar el mando a distancia de una bomba- hoy no tenemos que lamentar una nueva masacre. ETA colocó un artefacto explosivo en el corazón de la Universidad del País Vasco (UPV). El lugar, un ascensor de la Facultad de Periodismo, había sido elegido con toda intención. En ella imparten clases numerosos profesores que se han destacado por enfrentarse al totalitarismo de la banda etarra participando en diversos movimientos pacifistas, aunque por ello tengan que ir escoltados. En ella se forman los futuros periodistas y ya se sabe que ésta es una profesión a la que ETA ha puesto en su macabro punto de mira. Según la hipótesis manejada por la policía, la bomba iba dirigida contra alguno de los profesores. De hecho, fue el escolta de uno de ellos quien se percató de que el paquete no era un regalo. Si hubiera estallado, habría podido causar una horrible masacre, ya que la cantidad de explosivo -3,5 kilos de dinamita- era suficiente para destrozar parte del edificio. Lo que pudo haber ocurrido debería ser una llamada de atención para los estudiantes radicales que, atrapados por el fanatismo, todavía disculpan a ETA. El Gobierno vasco condenó el hecho con una contundencia que suena retórica. El rector de la UPV emplazó al lehendakari a comprometerse públicamente a detener a los autores: «No sé si lo va a hacer, pero quiero oírlo». Con ello puso el dedo en la llaga. Porque el problema de Ibarretxe, como ha reflejado el Euskobarómetro dirigido -¿será casualidad?- por un profesor de la Facultad de Lejona, es que una mayoría de los vascos piensa que su Gobierno no pone todos los medios para luchar contra los que provocan el terror.

Volver a 1713
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS El Mundo  19 Diciembre 2000

El partido de Durán Lleida (y Pallerols) Unió Democrática de Catalunya ha celebrado un congreso importante. Todos lo son, pero en este ha adoptado como estrategia por votación mayoritaria la creación de un Estado catalán y la vuelta al «nivel de autogobierno anterior a 1714», fecha del Decreto de Nueva Planta de Felipe V tras su victoria frente al archiduque de Austria en la Guerra de Sucesión al Trono de España. Dice la Prensa que los mayores del antiguo partido de Carrasco i Formiguera se vieron sorprendidos por los jóvenes, que fueron los defensores de las tesis separatistas. No estoy muy seguro de que sea realmente así, porque han llegado a tal extremo de doblez algunos nacionalistas sedicentemente moderados que yo creo que proponen ellos mismos una cosa al partido, votan la contraria y además se quejan de haber perdido. Pero, en cualquier caso, UDC se ha definido nítidamente como partido separatista, al tiempo que Durán insistía en su vocación de suceder a Pujol como candidato de CiU. Uno tiene la impresión de que frente a Mas, allí presente, el separatismo era obligado. Y milagro es que no se reivindicara la Copa Davis para los Països Catalans (como hizo Mas a pie de pista tras la hazaña del equipo español) junto a los archivos de Salamanca sobre la Guerra Civil y otras gollerías que encandilan al separatismo del seny y al radicalismo de la ¢eba.

Pero lo más interesante es eso de «volver a los niveles de autogobierno anteriores a 1714», porque muestra a la perfección el carácter de alucinación despótica, de dictadura lunática, de historicismo antiliberal y de radicalismo antidemocrático que embarga a estos separatistas de derechas, tan poco moderados como los de izquierdas y a veces aún más irracionales en sus fantasías de futuro, construidas sobre la falsificación del pasado. Para volver realmente a los niveles de autogobierno de 1713, confesado deseo de estos demócrata-cristianos, habría que empezar por restaurar la monarquía absoluta y el Santo Oficio, o sea, la Inquisición. Unos pocos aristócratas de los antiguos condados y algunos patricios del comercio barcelonés participarían en las Cortes o General de la época, si las convocaban, pero el Poder de hecho y de derecho estaría en manos del Rey Nuestro Señor, que antes de Felipe V era Carlos II El Hechizado. Como nivel de autogobierno, no estaría nada mal: carecerían de derechos individuales, de libertad de religión, de Prensa, de reunión, de asociación y hasta de comercio y trabajo, fuera de los gremios y cofradías. Se regirían por viejas leyes, fueros y privilegios (para algunos) pero siempre sometidos al patrón político esencial, que era entre el Altar y el Trono. El «autogobierno» de Cataluña en 1713 era un despotismo de casta y de pasta, racial y social sobre todos sus habitantes, que no ciudadanos. Pero, eso sí, muy catalán y muy poco liberal. Para UDC, ¡el Paradís!

Bueno, oportuno e indivisible
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 19 Diciembre 2000

Suele suceder que, al ser requeridos como abajo firmantes, las gentes de muchas ínfulas pretendan añadirle, o quitarle, al pliego que se les propone algún párrafo y, en ocasiones, hasta alguna idea. Dicho sea lo de idea sin ánimo de molestar a nadie. De eso sabemos bastante quienes hemos perdido mucha juventud en la tarea de recolectar firmas de refuerzo para escritos platónicos. Javier Arenas y José Luis Rodríguez Zapatero, cada uno por su parte, aprenden en estos días con esa experiencia. Buscan apoyos para el pacto antiterrorista —por la libertad— suscrito por el PP y el PSOE y, mientras encuentran algunos, escuchan razones de otros para no adherirse a lo que es, sencillamente, una declaración de principios que viene a compensar la muerte fáctica, por consunción o abandono, de los pactos de Ajuria Enea y Madrid.

El papel que firmaron y promueven los dos secretarios generales de los primeros partidos españoles —el ochenta por ciento de los votos nacionales— tiene, más que nada, valor cívico. No es un gran documento político, ni una sutil finta táctica, ni una astucia estratégica: es la respuesta a una clamorosa demanda de la gente común. De ahí que deba reconocérsele el mérito del respaldo a los líderes de UGT y CC.OO. Al colocarse del lado de los partidos mayoritarios, Cándido Méndez y José Luis Fidalgo insisten en la unívoca voluntad de sus bases y confirman el generalizado sentimiento de repudio a la violencia que, a poco que se mire, se observa en la muy pacífica sociedad española.

Es también de comprender el recelo, o el desinterés, que muestran ante este pacto otros respetables grupos. IU —o lo que queda de ella—, por ejemplo, tiene que compatibilizar la hipótesis del rechazo al terrorismo etarra con la presencia en el caducado pacto de Estella y, aunque la esquizofrenia ideológica y posicional no es rara en el grupo que lidera Gaspar Llamazares, siempre hay un mínimo estilo que fuerza las conductas. CiU, el otro gran díscolo ante el acuerdo antiterrorista, no es un grupo sospechoso de simpatías a ETA. Todo lo contrario. Pero el nacionalismo ha ido sustituyendo la historia por los rituales y las ideas por los gestos. En consecuencia, más que proponer cambios en el texto, que los proponen, lo que pretenden es validar la idea del PNV, por partido y por nacionalista antes que por vasco, como fuerza «insustituible» en la solución de los problemas de «su» territorio. Eso es coherente aunque no sea ni ético, ni práctico. La lucha contra el asesinato y la extorsión es un asunto previo a los clientelares/electorales y, aunque sólo sea en ocasiones, la política debe anteponer principios a resultados.

Arenas y Zapatero insisten en la bondad, oportunidad e indivisibilidad del pacto. Bueno y oportuno lo es por el hecho de haber roto una inercia de desencuentros sobre el particular entre el PP y el PSOE. Indivisible porque, podado de algunos de sus supuestos preambulares, esto no sería un pacto, una mínima expresión de coincidencia en las voluntades respectivas, sino un mero gesto de los que, por cierto, ya no emocionan al respetable. ETA es una grave enfermedad y quienes no se manifiesten rotundamente contra ella, aunque sea de boquilla, pagarán sus cautelas en la primera ocasión en que los ciudadanos, muy hartos ya, acudan a las urnas.

Zapatero
Por Alfonso USSÍA ABC 19 Diciembre 2000

Al principio me pareció un tubo de aire animado por una mirada azul. Derrotó en el Congreso Extraordinario del PSOE a Rosa Díez y a Matilde Fernández, pero también a José Bono, uno de los grandes del socialismo. El presidente de Castilla-La Mancha es un político correoso e influyente que sale siempre airoso de sus citas electorales. Además, es amigo de Sara Montiel, y ello le ha servido para mantener estrechísimos contactos con el mundo científico. Bono tiene una capacidad asombrosa —y demostrada— para conectar con el ciudadano de la calle, y su amistad con Sara le ha servido para moverse mejor en el ámbito de la Cultura, la Ciencia y el Humanismo. Bromas aparte, José Bono es un hueso duro de roer, y Rodríguez Zapatero se hizo con el hueso.

La primera impresión que dio el nuevo dirigente del PSOE no fue buena. Eran tiempos de partido descabezado y mucha palabrería suelta. Felipe González no dejaba pasar la oportunidad de incordiar con sus sentencias resentidas y opiniones rencorosas. Poco a poco, sin aspavientos, el nuevo secretario general se fue haciendo con el control y el mando del gran navío desnortado. A su manera, hizo más o menos lo que José María Aznar cuando alcanzó el poder del Partido Popular. Convertir a los diplodocus en personajes de ficción y montar el tinglado con perspectivas de futuro.

Aznar debilitó el dogma y abrió la muralla. Zapatero se ha ajustado unos tapones en los oídos para no dejarse influir y no ha necesitado del segundo esfuerzo, porque la muralla estaba ya derruida. Gambeteó demasiado tiempo con el PP, el PNV y sus compañeros resentidos en el principal problema de la lucha contra el terrorismo. Pero se apercibió de que aquello no era un asunto de partido, sino un problema nacional, una angustia ciudadana que exigía valor, decencia y determinación. Y firmó el acuerdo con el PP con la oposición de más de un navegante en seco, ridículo y vociferante. Que una cosa es remar dando paladas a la arena y otra muy diferente hacerlo callado y con resignación. Pero la exigencia popular, abrumadoramente mayoritaria, fue cumplida y respetada, y el valor político de Zapatero subió como la espuma.

El sistema democrático sólo puede desarrollarse sano y fuerte con un Poder honorable y una honorable Oposición. Después de la pírrica victoria del PP en 1996, y de la aplastante de 1999, el horizonte del socialismo moderado y europeísta —entre Francisco Vázquez y Matilde Fernández se establece la diferencia entre el mañana y el ayer— no ofrecía franja alguna de claridad. El PSOE necesitaba renovarse, fuera de matices semánticos y verborreas convincentes que a nadie convencían. Y dio un paso fundamental eligiendo a un diputado gris y trabajador que no había despuntado en nada.

Según han coincidido todas las encuestas realizadas en los últimos meses, el problema que más preocupa a los españoles es el del terrorismo. Los grupos políticos que cierren los ojos a tan clamorosa evidencia, están destinados al fracaso electoral. El problema de Izquierda Unida no es que no sepa salir de Estella, donde entró por la obsesión estúpida de Madrazo y la complacencia penene de Anguita. Es que todavía no han sabido salir de la URSS, que ya se ha salido por sí misma. Gorbachov reconoció que la ETA siempre había sido tratada con simpatía en el derrumbado imperio de la ruina. Esa tenacidad en no ver las cosas está llevando al comunismo español a la marginación. Zapatero mira hacia adelante, y Europa es su referencia. Si cierra el puño es porque le pica la palma de la mano. Liberalismo y socialdemocracia, esa es la cuestión. Pero ante todo, la libertad y la vida. Si Felipe González habla, o Maragall suelta una chorrada, o Benegas llora amargamente, Zapatero responde con la firmeza. Pacto contra el terrorismo y defensa a ultranza de la Constitución.

No se dan cuenta los socialistas de que gracias a esa postura, el PSOE ha detenido su imparable camino hacia el barranco.

Llamazares y el casero Madrazo
Por Federico Jiménez Losantos Libertad  Digital 19 Diciembre 2000

Los derrotados en la última asamblea de Izquierda Unida, en especial los que fueron en la candidatura de Francisco Frutos, no ocultan ya su indignación por lo que consideran una enajenación de la línea política de IU por parte de Gaspar Llamazares, que estaría pagando así el voto de Madrazo para ganar a Frutos y Maestro en la reñidísima votación final. Es verdad que en aquella contienda todos se alinearon con la postura neoestalinista de sostener el Pacto de Estella como una apuesta de diálogo y de paz. Pero si todos buscaban así el voto de Madrazo, todos se equivocaron. Ahora se dan cuenta de que esta forma de pagar su elección hace de Llamazares un líder de alquiler que responde a la orden del casero, en este caso Madrazo. Y que este casero va a terminar por dejarlos a todos en la calle.

Como le pasa a Zapatero con Maragall, está claro que los nacionalistas apoyan a un candidato débil para después pasarle factura de sus servicios. Pero Zapatero entiende que no puede hipotecar su futuro a una elección que ya ganó y deja que Maragall diga lo que quiera sin verse en la obligación de hacerle caso. Llamazares, no se atreve ni a eso. Este chantaje sólo surte efecto en quien después de haber sido un candidato débil e un dirigente de pacotilla, un coordinador coordinado, un líder liderado, un sargento a las órdenes del Comandante Madrazo.

Sin embargo, este pago del voto alquilado por parte de Llamazares antepone escandalosamente el pequeño negocio individual de la carrera política al interés político general de los representados, que son los que les pagan el sueldo a ambos: a Madrazo y a Llamazares. Evidentemente, a Madrazo le da igual: no quiere pasar por las urnas y además espera que el PNV le facilite el paso aunque sea a hombros y sin votos. Pero la sangría de votos que esta política de complicidad con el terror va a suponerle a IU en el resto de España es tremenda. Y muy posiblemente tenga su primera confirmación en las elecciones del propio País Vasco.

Ese será el momento para que los derrotados Frutos y Maestro le pasen factura a un líder de polichinela que en pocas semanas ha destruido todas las esperanzas de renovación depositadas en él. Llamazares ha renovado a IU, sí, pero para convertirla en una sucursal del PNV. Y para ese viaje no hacían falta alforjas. Pronto se dará cuenta de que es más peligroso caerse de un burro que de un caballo, cuando ahora, con bajarse del burro, bastaría. Mañana será demasiado tarde.

El eterno Rubalcaba
Pablo Sebastián La Estrella 19 Diciembre 2000

El que fuera ministro portavoz del Gobierno en el último gabinete de Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, el que apostó por José Bono en el último Congreso del PSOE, se ha vuelto a situar en las altas esferas de poder del Partido Socialista con Zapatero y está asumiendo un protagonismo absoluto y casi exclusivo en el debate estelar de la política española, la crisis vasca.

Un debate donde Rubalcaba parece jugar a la vez en varios tableros, aprovechando la debilidad política de Redondo Terreros y la bisoñez del nuevo equipo de José Luis Rodríguez Zapatero, presentándose ante distintos interlocutores como el más fiel aliado de todos ellos, aquí incluidos guiños al PNV. Aunque en público se presenta como autor y estadista en la reciente firma del pacto de La Moncloa antiterrorista. Pacto en el que Pérez Rubalcaba (al parecer reclamado por el ministro de Interior, Mayor Oreja) aparece como motor de la redacción y firma del famoso documento, bajo la atenta mirada de Aznar.

Ayer mismo dos fuentes bien distintas decían que Rubalcaba acababa de declarar ante un colectivo de periodistas que la estrategia del PSOE era buscar el "aislamiento del PNV". Mientras, por otra parte, una ex alto cargo del último gobierno de González hacía llegar al PNV un mensaje, de la parte de Rubalcaba, pidiendo paciencia y diciendo que el PSOE "estaba donde siempre", lo que no se sabe bien lo que quiere decir, pero se interpreta que no lejos del PNV. Si a eso añadimos recientes confidencias del otro interlocutor del PSOE con el PP, Caldera, que le dice al PNV que han tenido que firmar porque se juegan en toda España cinco millones de votos, veremos que el electoralismo y la política de las capillas socialistas está plagado de intrigas.

Sobre todo por parte del famoso Rubalcaba, el que presume de una influencia periodística y tertuliana ("el comando Rubalcaba" del tiempo atrás de la crispación). El mismo que formaba parte del último gobierno de González que perdió las elecciones de 1996, el brazo derecho puesto por González de Almunia que llevó de nuevo al felipismo a la derrota, primero frente a Borrell en las primarias y luego frente a Aznar en generales, y todo ello después de haber colaborado en la caza de José Borrell. Y el mismo que apostó por José Bono en el último Congreso del PSOE y que, tras ser recomendado por González, hizo una pirueta en el aire y acabó de superconsejero de Zapatero y de hombre fuerte del PSOE actual en la crisis vasca y en el pacto antiterrorista.

Nadie le puede quitar mérito a este especialista en la supervivencia política, en una permanente renovación y, suponemos, que a la espera de Javier Solana, su líder in pectore, y el hombre que lo ascendió a ministro de Educación y luego a portavoz, en la víspera de la dulce derrota de 1996. ¿Es gafe Rubalcaba, por el cúmulo de derrotas que acumula tras de sí? ¿Trabaja en la sombra para González, aunque en esto del pacto ha traicionado la línea que va desde el felipismo hasta el ámbito del nacionalismo de Maragall? No se sabe, lo único que se sabe, de verdad, es que el famoso Rubalcaba trabaja principalmente para él mismo, y a la vista está.

En el entorno de Zapatero se ha dicho que la firma del pacto con Aznar y contra ETA y el PNV era una ocasión obligada para evitar daños en el despegue del liderazgo del nuevo líder del PSOE. Pero esa lectura, directa y tan simplista (los cinco millones de votos de los que habla Caldera) encuentra dentro del Partido Socialista no pocas reticencias. Sobre todo en Cataluña, lo que no ha impedido cierto regodeo de la prensa aznarista (véase el ABC de ayer: "Zapatero desautoriza a Maragall") metiendo el dedo en la llaga del PSOE para hacer sangre y buscar la contradicción desde la gran amistad y alianza reciente entre PP y PSOE, propiciada por un Rubalcaba que sirve a varios señores a la vez.

Nacionalismo
ELISEO ÁLVAREZ-ARENAS El País  19 Diciembre 2000

Diríase que el vocablo nacionalismo, en cuanto concepto expresivo, ha estado, desde que empezó a haber naciones, en uno de los primeros planos de la vida, de la política y de la historia de los pueblos. Ahora, en nuestros tiempos, desde hace un par de siglos, parece estar "de moda". Se habla de nacionalismo, se expone, se expresa, se maneja el vocablo con exagerada frecuencia, con lo que ha acabado perdiendo definición y claridad expresiva. Para hablar de nacionalismo con seriedad razonable hay que empezar por convenir qué se entiende por tal. Pretendo ahora una síntesis de lo que nacionalismo llegue a significar en el marco de lo que pueda pasar por definición de otros. Nacionalismo: 1) es un sentimiento que late en un pueblo en el sentido de que posee valores de grupo y de que tienen necesidad sus componentes de ser gobernados por ellos mismos y además como tal grupo; hay así nacionalismo liberal, que implica la "autodeterminación", y nacionalismo íntegro, que, superando la forma liberal, concentra su sentido en la prosecución de la política nacional, en la conservación de la integridad nacional y en el acrecentamiento de su potencia; 2) es algo rechazable si aspira, como tal nacionalismo, a convertir a la nación en el único receptáculo soberano por derecho del poder político y en la última unidad constituyente de una posible organización universal; 3) es lo que se origina en el sentir de un pueblo cuando la nación alcanza su, por así decir, plenitud; lo que, como nacionalismo ya, cada nación expresa y se siente al cabo orgullosa de sí misma y, en cuanto tal nación, se eleva a una nueva potencia; 4) es, en negatividad franca, no el simple y laudable deseo del bien y la prosperidad de la nación propia, sino la exacerbación de tal ansia que lleva al orgullo desmedido y al complejo de superioridad.

Síntesis de lo anterior: por lo pronto, el nacionalismo es un sentimiento que experimenta un pueblo, sentimiento que vibra y vive con referencias precisas y que se dirige bien al sujeto sintiente, bien a otros semejantes y homogéneos, pero distintos del sujeto que se considere, naciones otras que aquélla de la que se analice su nacionalismo. Bien, pero ¿es que un pueblo "siente"? Creo que no habrá grandes objeciones al decir que sí, aunque el modo de sentir un pueblo es harto peculiar. Como es impersonal, tratándose de pueblos, de naciones, hace que la exteriorización del sentir, apreciada sobre la coordenada del tiempo, sobre la historia, no aparezca en el presente vital del pueblo, en el momento histórico en que se esté produciendo el hecho que pueda provocar el sentimiento en cuestión, sino que empiece a cobrar forma y a hacerse inteligible cuando ese hecho originante se retira hacia el pasado.

Si se ponen objeciones a lo anterior en el sentido de que aquel sentimiento se puede apreciar en el momento mismo, diría yo que sí, pero siempre que se matizase que el sentimiento que se atribuye al pueblo no es propiamente de éste, sino de una minoría, de la dirigente a la sazón, o del pensador intelectual que "profetice" al respecto, porque eso, en mucho, es la política. El político dice de sí mismo que habla por el pueblo. Eso es falso con frecuencia, porque el pueblo sólo siente a posteriori. Si el pueblo siente, lo hace con frecuencia por influencia refleja del político, en especial si esto es tal en verdad; es decir, si su influencia es verdadera e intensa a la vez.

Por eso, en cuanto al nacionalismo en concreto, un pueblo tendrá, pues, conciencia de sí mismo en ese marco sentimental -conocimiento de su patria, conciencia de hermandad, sensación de hacer en común con conducción política y destino conjunto definidos- y podrá gozar de capacidad adecuada para proyectar su idea de "ser nacional" hacia otros sectores de la vida histórica comparando su presente con los de otros pueblos y comparándose con ellos valorando su sentir. También será capaz de proyectar su conciencia hacia el pasado y hacer algo parecido, aunque lo eficaz y útil sea la acción que corresponda al presente histórico.

Pues bien: parece ser que el nacionalismo en su acepción normal, la peyorativa, hinca su raíz en la proyección que un pueblo hace de su sentir nacional sobre otros pueblos con sentimientos análogos en comparación analítica. Si en la confrontación con otro u otros admite un pueblo superioridad suficiente, se siembra la semilla del nacionalismo, que acaba en complejo de superioridad. De éste es consecuencia el matiz de que todo nacionalismo se opone a la concepción de cualquier entidad supranacional, a la que, desde no hace mucho tiempo, se la empieza a englobar en la idea de internacionalismo.

El nacionalismo de uno o de varios impide la eficacia de lo supranacional. La historia moderna presenta ejemplos de ese orden: la Sociedad de Naciones no fue más que una sombra; las Naciones Unidas son poco más que eso; Europa está teniendo dificultades para ser ella misma por el nacionalismo de algunos, ostensible en casos e hipócrita o menos llamativo en otros. Erosionar las aristas improductivas de ese nacionalismo antiinternacionalista es simplemente cuestión de tiempo en sociedades llamadas a la integración por mandatos de las insoslayables realidades históricas. Europa es lo que interesa ahora. Hoy, Europa es en algo ya, si no en mucho todavía, ese todo ideal considerado frente a un pragmatismo suficientemente válido. Si fuéramos capaces de analizar el pasado europeo comparándolo con el presente, podríamos apreciar avances sustanciales. Quedan aún quizá algunos "picos" nacionalistas que dificultan el cómodo andar del engranaje unido europeo, pero eso podrá reducirse con voluntades dispuestas.

Es posible creer que el nacionalismo en general va remitiendo, aunque lentamente, en su virulencia negativa, por más que sea bueno acaso que siga habiendo nacionalismos positivos. En España ha habido siempre una expresión muy acertada y fértil para aludir a todo este marco sentimental considerado: es la de la patria chica. Cuando España, Francia, Inglaterra... lleguen a ser pequeñas patrias en relación con Europa, podrá empezarse a hablar con propiedad de la superación de los nacionalismos entre nosotros.

Pero Europa, podrá decirse, no puede llegar a ser patria de nadie, porque "patria" se comprende a la altura de "nación", y Europa llegará a ser lo que sea, pero estará más arriba, en mucho, de lo que nación verdaderamente es en idea y en realidad. Tal vez, podrá aducirse, no llegue a tener sentido un "patriotismo europeo" ni una "nacionalidad europea" literalmente hablando, ni, por supuesto, un nacionalismo europeo. Sí; la objeción es atendible y de gran interés, mas constituye en sí una cuestión intrigante y profunda -enigmática también, acaso- que no es de aquí ni de ahora. Mañana, tal vez...

Eliseo Álvarez-Arenas es almirante de la Armada y miembro de la Real Academia Española.

Colaboración internacional en el cerco a ETA
Editorial La Estrella  19 Diciembre 2000

Una bomba que no estalló en la Universidad del País Vasco ha sido la última "hazaña" de los terroristas de ETA. De "salvajada incalificable" se ha calificado el hecho dentro del claustro universitario, desde donde se le ha recordado a la banda que justamente este espacio físico e intelectual de la Universidad, contra el que han actuado, es el ámbito donde residen las libertades de expresión y cultura más ejemplares de la sociedad. La noticia llegó ayer a los teletipos junto a las procedentes de Francia en las que se da cuenta de que París ha extraditado al presunto etarra "Serafín Blanco" y que el Tribunal Correccional francés ha condenado a los etarras "Kantauri" e "Iñaki de Rentería" por comprar armas en Alemania. 

Como se ve por estas y otras noticias, en los últimos meses ETA ha pasado a  protagonizar casi en exclusiva el llamado "problema vasco" en los medios de comunicación y en la preocupación ciudadana. Al margen del pacto antiterrorista del PP y PSOE, que indudablemente se lleva su importante cuota de interés en las noticias de todos estos días, las informaciones en torno a la banda terrorista copan los titulares, especialmente las relacionadas con la capacidad de producir barbarie y terror. Por el procedimiento de no dejar de matar, ETA sigue empeñada en demostrar que aún está viva, con lo que llena de sangre y dolor su paso por la historia y, al tiempo, llena de oprobio la conciencia de muchos vascos nacionalistas demócratas que, sin duda, hubieran deseado para la "biografía" de Euskadi un pasado y un presente menos vergonzoso.

Felizmente, cuanto mayor son hoy la sangría y el dolor que producen los "patriotas nacionalistas vascos" en su paradójica misión liberadora, mayor es la aversión contra ETA en las sociedades y en los gobiernos de dentro y fuera de España. Nunca como ahora había producido esa banda un nivel tan generalizado de repulsa. Nunca se había advertido, en España, y, en general, en Europa, una reacción tan firme y enérgica contra el terrorismo de ETA como la que se registra desde hace unos meses. El terrorismo etarra y las actitudes patriotas nacionalistas extremas –de clara identificación con la violencia– se han convertido ya en objeto de condenas sin paliativos por parte de las instituciones comunitarias y de importantes sectores sociales de Europa. Reiteradas veces, desde el Parlamento Europeo se ha condenado enérgicamente la actividad e ideología terrorista, y los gobiernos de París, Londres, Roma y Berlín, entre otros, han expresado también su radical rechazo contra la banda terrorista vasca.

El último eslabón en la cadena del cerco europeo al terrorismo es el proyecto de Madrid y Berlín para crear un espacio judicial y policial común en el que se promueva la lucha contra el crimen organizado, especialmente contra el terrorismo. El hecho de que en la rueda de prensa de ayer de los ministros de Interior alemán y español, Otto Schilly y Mayor Oreja, se hiciera mención expresa a ETA da idea precisa de los objetivos de este plan hispano-alemán. Se trata principalmente de crear una infraestructura judicial y policial que permita la implantación y funcionamiento en las áreas comunes de ambos países de una base operativa eficaz relacionada con la orden de busca y captura en materia de delitos de terrorismo o de tráfico de seres humanos. Un paso más, junto a otros dados ya con Francia y con Italia, para estrechar en lo posible el cerco contra la barbarie terrorista, que, al final, no es únicamente un problema local o regional, sino de toda Europa.

La esperanza desmayada
MIGUEL ÁNGEL AGUILAR El País 19 Diciembre 2000

Por primera vez, repetimos, por primera vez, los obispos de las diócesis de Bilbao, San Sebastián, Vitoria y Pamplona y Tudela han decidido celebrar un encuentro de oración por la paz el próximo 13 de enero. Algunos diarios, como El Correo, EL PAÍS y Abc, dieron cuenta de que la rueda de prensa celebrada el pasado viernes 15 en Vitoria para dar cuenta de esta convocatoria estuvo precedida de la lectura de un comunicado episcopal de condena al terrorismo, que señalaba cómo ninguna causa justifica el asesinato y pedía a ETA que escuchara el clamor del rechazo. Desde otra percepción el diario Gara titulaba así: "Los obispos vascos, emplazados por sus fieles a buscar una solución al conflicto". En la entradilla que seguía, este periódico sumaba a la comparecencia de Vitoria una carta pastoral del arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, y le llevaba a una conclusión propia según la cual los prelados "se sienten instados a intervenir para lograr una solución al conflicto político".

Además, Gara quitaba hierro al comunicado de condena del atentado de Terrassa y lo resumía diciendo que en él se formulaba a ETA la petición de que escuche y a la sociedad que se comprometa a cultivar actitudes de la cultura de la paz: con el respeto a los derechos humanos, con el diálogo y la tolerancia. Pero hasta el momento, respetados señores obispos, es la sociedad la que escucha los disparos y las explosiones, la que recoge los cadáveres y los heridos y la que con actitud cristiana ejemplar se abstiene de cualquier práctica de represalia, haciendo gala de un respeto escrupuloso a los derechos humanos, incluso de los asesinos cuando se ponen a disposición de la justicia. ¿Podrían sus Ilustrísimas precisar ahora con más detalle cómo debe celebrarse ese diálogo y practicarse esa tolerancia que propugnan de los inermes frente a los armados?

Luego el diario de abiertas afinidades abertzales prefería entrecomillar al arzobispo de Pamplona en su citada carta pastoral pidiendo "que Dios ilumine a los terroristas y les haga ver el horror y la inhumanidad de sus crímenes e ilumine también y dirija las decisiones de cuantos intervienen en los distintos niveles de la vida política". Será la falta de costumbre respecto al lenguaje de estos pastores eclesiásticos vascos, pero, a oído de buen cubero, parece en principio chirriante la petición de que Dios ilumine a los terroristas. Cualquiera hubiera esperado en su lugar otra plegaria distinta solicitando, por ejemplo, del Altísimo, que detuviera el brazo cainita de los asesinos. La estridencia es aún mayor si se repara en que el arzobispo utiliza una mera conjunción copulativa para sumar así otra petición análoga al Supremo requiriendo que ilumine también a cuantos intervienen en la vida política, de donde con facilidad se desliza una muy desafortunada equiparación.

Señala Gara a continuación que el titular de la archidiócesis de Pamplona ha instado a los párrocos a que incluyan en sus misas una petición "por el fin de los atentados terroristas y el restablecimiento de la convivencia y de la paz en Navarra y en España entera". Para ello, el obispo anuncia que se repartirán unos formularios orientativos. Precisamente aquí nos invade el desconcierto sobre qué clase de formularios orientativos hacen falta para que un párroco rece por la paz. ¿Ayudaría, por ejemplo, distribuir un formulario con los diez mandamientos para recordar que el quinto dice No matarás? ¿O es que en las ediciones del Decálogo en vascuence se ha preferido ya eliminar ese precepto o evitar al menos una formulación taxativa para evitar susceptibilidades entre un sector de la feligresía al que también debe atenderse?

Según la información periodística de los otros diarios que aquí se viene comentando, el obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, dijo también que "una de las aportaciones principales que la Iglesia tiene que hacer a la sociedad es precisamente la de inyectar vitaminas en la esperanza desmayada que vemos como resultado de la situación actual". Sabemos por Ernst Bloch que "la razón no puede prosperar sin esperanza, ni la esperanza expresarse sin razón", pero la esperanza que la sociedad necesita recibir de esos prelados es la de que no desmayarán en sostener a las víctimas, en reprobar a sus asesinos ni en señalar los errores doctrinales contrabandeados desde antiguo bajo las sotanas y que han servido y sirven para intentar la legitimación del crimen.

No nos podemos acostumbrar
Por Ignacio Villa Libertad Digital 19 Diciembre 2000

El Partido Popular ha anunciado que cobrará el año próximo una cuota extraordinaria a todos sus afiliados con el objeto de financiar la seguridad de los cargos públicos. Es una señal más de que estamos todavía muy lejos de la normalidad. La situación de permanente emergencia está cada vez más extendida.

Hay miedo en el País Vasco, pero también en Cataluña y en más puntos de España. Los objetivos de ETA no tienen límite. La barbarie no tiene fronteras. Sólo un dato: el presupuesto de seguridad del PP el año próximo va a ascender a dos mil millones de pesetas. Una cantidad importante, pero que se queda corta cuando hablamos de vidas humanas. Esta medida del PP, que se ve necesaria, no deja de ser preocupante.

En España no se vive en paz. Tenemos ante nosotros no ya un terrorismo independentista, sino un fenómeno de terrorismo urbano, de guerrilla encubierta. Con este panorama, la movilización social se rebela de nuevo como uno de los caminos más adecuados para luchar contra el terrorismo etarra. Una actitud que tiene en el inconformismo una de las armas más eficaces.

Tener que mirar debajo del coche cada mañana, vivir pendiente de las amenazas telefónicas o soportar los insultos escondidos detrás de las pintadas son situaciones de una sociedad que vive inmersa en el miedo. En España se vive con miedo, y somos los ciudadanos los que tenemos que salir de ese triste callejón. Para hacerlo hay que ser inconformista: no como un ejemplo de resignación, sino de valentía.

Un acuerdo para la esperanza... de Eta
Lorenzo CONTRERAS .- La Razón 19 Diciembre 2000

Es por lo menos desalentador comprobar que los políticos no se ponen de acuerdo sobre el contenido del documento de Acuerdo por las libertades y contra el terrorismo, solemnemente firmado el 8 de diciembre por los secretarios generales del PP y del PSOE, Javier Arenas y José Luis Rodríguez Zapatero, con la rúbrica final del presidente del Gobierno. Las últimas horas han registrado actividad política de los partidos para el examen del asunto, cuando los sindicatos UGT y CC OO acaban de dar con su adhesión al pacto, sin mayores exigencias formales de cambio o modificación, una buena lección de responsabilidad.

    Así pues, sindicatos aparte, hay un fondo de desacuerdo sobre el Acuerdo, y todo porque el preámbulo del texto exige al PNV y EA «el abandono definitivo, mediante ruptura formal, del Pacto de Estella y de los organismos creados por éste», como «condición evidente y necesaria» para su incorporación a la nómina de adherentes.

    Está claro que con ello se excluye la participación de los nacionalistas, fundamentalmente porque ellos mismos se autoexcluyen estableciendo con el entorno de Eta y con la banda misma unas líneas de relación cuyo objetivo es el independentismo abierto y descarado.

    Es demasiado notorio todo ello como para exigir la desactivación de la premisa transcrita. Y no es menos evidente que el Gobierno, el PP y el PSOE oficial, cuando firmaron el Acuerdo, desistían de contar con un nacionalismo contaminado de «construcción nacional» al etarra modo. Si esa contaminación implica aproximarse a una caterva de asesinos en nombre de un diálogo de cómplices, es todavía más infumable la pretensión de suprimir en el preámbulo del Acuerdo el párrafo que precisamente denuncia ese hecho.

    La máxima desolación surge cuando correligionarios de Rodríguez Zapatero desautorizan a su líder y muestran disconformidad con el contenido de lo que firmó. Maragall está al frente de esas objeciones. Nicolás Redondo Terreros expresa dudas inquietantes. Son circunstancias que invitan a descreer de los remedios declarativos que contra el terrorismo se ensayan. Si ya fracasó el pacto de Ajuria Enea, aquel otro decálogo tan redondo y tan perfilado con el mismísimo patrocinio del PNV, ¿qué no sucederá con este otro Acuerdo ofrecido a la adhesión de los partidos democráticos y previamente purgado de presencias nacionalistas indeseables? Si se sabía que con el PNV no se podía contar, lo más razonable habría sido no concertar nada que, por las presumibles discrepancias que crearía, proporcionase a Eta la seguridad de que no debe «perder toda esperanza».


Atentado contra la razón
Editorial El Correo  19 Diciembre 2000

La potencia explosiva de la carga descubierta ayer en la Facultad de Periodismo de la Universidad del País Vasco y el sistema dispuesto para su detonación demuestran que la sinrazón terrorista no ha alcanzado aún su propio límite destructor y coactivo. Cada nuevo atentado, cada intento criminal, refleja que la locura asesina no está sujeta a otra consideración que la del odio más fanático hacia todo aquello que se le escapa de las manos; hacia todo lo que representa valores opuestos a la intolerancia, el miedo y la ignorancia. Durante los últimos años la UPV, sus profesores y sus alumnos, han sido objeto de una coacción constante, con episodios de vandalismo y sistemáticas persecuciones dirigidas no sólo contra personas que desde su libertad de cátedra o desde su compromiso cívico se han distinguido en el combate contra la violencia; también contra profesores o alumnos que en un momento determinado han podido ser señalados por el matonismo a causa de una discrepancia de criterios.

La pasada semana cientos de universitarios participaban en las concentraciones convocadas por Gesto por la Paz para condenar las amenazas y el terror que ha penetrado en los campus de Euskadi tratando de arrancar de dichos recintos el sosiego imprescindible para la libre expresión de las ideas y el desarrollo del pensamiento. El intento de atentado de ayer demuestra hasta qué punto la violencia de ETA cumple al pie de la letra lo que, precisamente, voces de la propia Universidad del País Vasco -de la propia Facultad atacada- han descrito como barbarie, fascismo, limpieza ideológica o dictadura del terror. La irrupción sedienta de sangre en el recinto de la razón simboliza la agresión a la libertad, a la dignidad y a la integridad de cada ciudadano, universitario o no. Quienes colocaron el artefacto letal quedarían frustrados ayer por no haber logrado su objetivo, fuese cual fuese éste; pero hoy, mientras la opinión pública comenta horrorizada lo que hubiera podido ocurrir, se sentirán reconfortados por el pavor que han sembrado al haber convertido en posible lo que anteayer parecía inimaginable.

El grado de inseguridad personal e incertidumbre colectiva que la escalada terrorista está generando no sólo nos impide ser una sociedad libre, sino que nos aleja de esa civilización democrática a la que pertenecemos por propia voluntad. Por eso es necesario reaccionar frente al atentado de ayer no como si se tratara de un atentado fallido, sino en su verdadera dimensión de acto de amedrentamiento general. La comunidad universitaria tiene ante sí el reto ineludible de utilizar la fuerza de la razón para extirpar de los campus toda acción que vulnere los derechos y las libertades y toda justificación cínica que pretenda arropar al terrorismo. Entre otras cosas porque si los campus se convierten en pasto de la ignominia, el terrorismo habrá arrebatado a toda la sociedad el espacio que posee para preservar y fomentar la civilidad.

Hoy por hoy
Por Ramón PI ABC  19 Diciembre 2000

Decir «hoy por hoy» es la fórmula castellana de invocar la cláusula rebus sic stantibus en los contratos. Eso es lo que ha hecho el presidente de la Generalidad de Cataluña, Jordi Pujol, al anunciar que de momento no piensa suscribir el acuerdo por las libertades y contra el terrorismo que ya han firmado PP, PSOE y Unión del Pueblo Navarro, y que han anunciado que suscribirán también Coalición Canaria, Partido Andalucista y Unidad Alavesa, así como UGT, Comisiones Obreras y cinco asociaciones cívicas, entre ellas las Víctimas del Terrorismo y el Foro de Ermua. En otras palabras: CiU no se adherirá a este acuerdo mientras las circunstancias sigan como hasta hoy.

Ahora bien, esas circunstancias pueden variar de tres modos diferentes: o porque cambie de actitud el PNV, o porque cambie el texto del acuerdo, o porque cambie el modo de ver las cosas de la propia coalición catalanista. Si ETA cambiase de modo de proceder no es que CiU se plantease firmar o no, sino que habría que plantearse si el acuerdo sigue vigente o si se disuelve esta sociedad por cumplimiento del objeto social.

¿Es previsible que el PNV se vaya formalmente del pacto de Estella? Sería deseable, desde luego, pero no parece que hoy por hoy su dirección tenga el menor interés en acomodar su comportamiento a sus proclamaciones verbales. Por otra parte, son ya tantos años de cultivo de la ambigüedad y del doble lenguaje, que no sería muy sensato contar con esa caída del caballo (aunque torres más altas cayeron). Por su parte, el texto del acuerdo no va a modificarse tampoco en ningún aspecto relevante, al menos hoy por hoy, porque justo los aspectos que nacionalistas catalanes e Izquierda Unida piden que se cambien son los que han movido a firmar a quienes lo han hecho.

Sólo queda, pues, que sean Pujol y los suyos los que se muevan, a no ser que se encuentren más a gusto, hoy por hoy, con Izquierda Unida, el BNG, Esquerra Republicana de Catalunya, la Chunta Aragonesista, y el PNV y EA, naturalmente. Pero, ¿por qué iba a preferir Pujol estas compañías?

El Ejecutivo navarro adecuará los libros de texto en euskera a su currículo educativo
PAMPLONA. Begoña López ABC  19 Diciembre 2000

El Departamento de Educación del Gobierno de Navarra está elaborando un borrador que desarrolla de manera específica para este Departamento el Decreto Foral que regula el uso del vacuence en las administraciones públicas de Navarra. Ese borrador podría estar ya preparado en febrero y se presentará para su visto bueno al Ejecutivo autonómico y al Consejo Escolar. 

El Gobierno navarro pretende editar, a partir del nuevo curso, los materiales didácticos empleados en la enseñanza en euskera. Los textos serán la traducción al vascuence de los libros utilizados en los modelos de castellano y tendrán carácter «obligatorio» en todos los centros educativos de la Comunidad Foral, según han señalado a ABC fuentes del Departamento de Educación.

La necesidad del cambio reside, según las fuentes consultadas, en que en la actualidad se utilizan los libros en euskera que se editan para el País Vasco y que «no recogen las particularidades de Navarra». Esta cuestión no se había planteado hasta el momento porque el Departamento estaba ocupado, principalmente, en todo lo concerniente a la implantación y desarrollo de la Logse.

Con esta medida, el Ejecutivo pretende que los niños aprendan los mismos contenidos, los aprobados para toda la Comunidad Foral, independientemente de la lengua en la que prefieran estudiar. Según el Departamento de Educación, ninguno de los libros que hoy se estudian en euskera ha sido supervisado ni, por tanto, autorizado como texto escolar. Considera, además, que la mayoría no superaría ese examen, ya que tienen unos contenidos «inadecuados». Como medida para facilitar el cambio, el Gobierno foral suscribirá acuerdos con las editoriales para facilitar la traducción de los libros de texto del castellano al vascuence.

El anuncio del presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, ha provocado una cierta polémica en la comunidad educativa de la comunidad. Algunos padres aplauden la iniciativa porque creen que es necesario que se controle lo que aprenden sus hijos y que todos los alumnos estudien lo mismo. Otros, sin embargo, no dudan en afirmar que se trata de una intromisión del Gobierno en las escuelas.

La Federación de Ikastolas de Navarra se muestra particularmenmte crítica y considera de dudosa legalidad la decisión del Ejecutivo. Defienden que tienen todo el derecho de elegir los textos y aseguran que la pretensión del Gobierno recuerda a sistema educativos del pasado, «caracterizados por la existencia del libro único». También algunas de las editoriales que hoy nutren a los colegios de textos en euskera denuncian que es un atentado contra esta lengua.

LIBROS SIN AUTORIZACIÓN
Pero el caso es que ninguno de los libros en euskera que hoy estudian los escolares en Navarra ha sido autorizado por el Departamento de Educación para ser un libro de texto. Según apunta el portavoz del mismo, Fernando Carbajo, ninguna editorial ha pedido esta autorización para sus libros. «Y aunque la solicitasen, la mayoría de ellos no serían aceptados», añade Carbajo. «No se ajustan al currículum de lo que tienen que aprender los escolares en nuestra comunidad y, además, hay incorrecciones muy graves en los textos, como incluir Navarra en Euskal Herria».

Para que un libro pueda ser considerado de texto en los centros escolares debe cumplir unos requisitos de contenidos y forma que determina cada Comunidad autónoma. Ésta, por tanto, puede autorizar o negar que alguno de esos volúmenes sea material escolar en función de si se ajusta o no al currículum de enseñanza fijado para cada curso.

«Las editoriales no han solicitado la autorización. La mayoría tienen el visto bueno del Gobierno vasco, pero eso en esta comunidad no vale: el contenido está adaptado a lo que se pide en el País Vasco, no en Navarra», afirma Carbajo.

La mayoría de los libros de Ciencias Sociales y Naturales en euskera que ahora se utilizan nunca serían aprobados en Navarra. «No hemos analizado todos de forma exhaustiva, pero aparecen cosas que no se corresponden con la realidad, a veces de forma sutil, otras no tanto. Unen Navarra al País Vasco y a las provincias francesas de los Pirineos y la mayoría de las ocasiones hablan de Euskal Herria, de su naturaleza, sus comunicaciones, de su clima...», explica el portavoz oficial.

Las editoriales discrepan de la versión del Ejecutivo navarro. Defienden que los contenidos de sus libros siguen una metodología educativa estudiada por expertos. «Las editoriales trabajamos con seriedad. Nuestros libros son revisados de arriba abajo por el Gobierno vasco y se autorizan», asegura el gerente de la editorial Elkarlanean, Txantxon Zubeldia. «¿Y ahora el Gobierno navarro duda de que sean buenos o adecuados? Que miren bien los contenidos y luego digan».

Las editoriales de libros en euskera han recibido hace algo más de un mes una carta del Gobierno foral en la que se les recuerda la necesidad de obtener una autorización para sus libros. No todos comparten esa necesidad. «No entiendo qué pretenden. Se supone que estamos en un libre mercado y hay libertad de expresión», critica Pello Ordóñez, gerente de la editorial Erein. «No es un problema de contenidos, sino de política. Parece que la intención del Gobierno navarro es conseguir el pensamiento único destruyendo la cultura», añade Zubeldía.

El Gobierno de Navarra insiste una y otra vez en que la exigencia de contenidos es la misma para los libros en castellano que para los de euskera. «Las editoriales no tienen interés en escribir libros adecuados al currículum navarro porque el mercado es reducido. Por eso precisamente se ha decidido apoyar económicamente a las editoriales para que traduzcan textos que se estudian en Navarra en castellano al euskera», aclara Carbajo.

El departamento de Educación va a comenzar de inmediato las conversaciones con el sector para sacar el proyecto adelante, si es posible, para el próximo curso. «No se van a imponer determinados libros. Pretendemos que haya variedad de ediciones para cada materia para que después sean los centros los que elijan», explica Carbajo. «Sólo queremos garantizar que los contenidos son los adecuados».

NUEVO DECRETO
El Gobierno de Navarra ha reformado un decreto de 1994 que regulaba el uso del vascuence en las Administraciones Públicas, tras la experiencia acumulada en los últimos seis años. La nueva norma aborda, por una parte, el uso del euskera en las relaciones administrativas con los ciudadanos y con otras administraciones y, por otro, la valoración del euskera para el ingreso y la provisión de los puestos de trabajo en las administraciones foral y local. El objetivo es adecuar el uso de este idioma a la realidad social navarra y evitar discriminaciones. Se mantienen las tres zonas a efectos del idioma: la vascófona, integrada por los municipios de la zona norte de Navarra; una zona mixta en la que se encuentra Pamplona y la comarca (Burlada, Cizur, Villava, Barañáin) y municipios de la zona de Estella. La zona no vascófona la conforman los restantes términos de la zona media y ribera.

El criterio para la elaboración del decreto, según explicó Sanz, ha sido el de posibilitar en la zona vascófona «el empleo indistinto del euskera y castellano como lenguas oficiales de trabajo y servicio al ciudadano».

La policía desactiva una potente bomba de ETA en la Universidad del País Vasco
"Quiero oír decir al 'lehendakari' que hará lo posible por detener a los autores", afirma el rector
CRISTINA ANGULO, Bilbao El País 19 Diciembre 2000

La policía vasca desactivó ayer una bomba con 3,5 kilos de dinamita colocada en un ascensor de la Facultad de Periodismo de la Universidad del País Vasco (UPV) en Leioa, Vizcaya. Profesores y alumnos utilizaron el elevador durante media hora sin sospechar del paquete colocado en un rincón del ascensor. Una escolta de una profesora de la facultad intuyó el peligro y alertó a la Ertzaintza, que procedió a desactivar el explosivo. "Me gustaría oír al lehendakari decir que va a poner todos los medios para detener a los autores de este atentado", declaró el rector de la UPV, Manuel Montero.

Faltaban cinco minutos para las 10 de la mañana cuando una de las profesoras de la UPV amenazadas por la banda terrorista, y que acuden a dar clases a la universidad con guardaespaldas, se disponía a entrar en uno de los dos ascensores del edificio de Ciencias Sociales y de la Comunicación para subir hasta su despacho, pero su escolta se lo impidió al sospechar de un paquete blanco colocado en el rincón izquierdo del ascensor, junto a la puerta. La intuición del escolta impidió que los tres kilos y medio de dinamita -similar a la robada por la banda terrorista en Bretaña- estallaran causando una matanza. En el último atentado mortal perpetrado en Viladecavalls, Barcelona, ETA utilizó entre 750 gramos y un kilo de explosivo.

El edificio elegido por ETA fue construido a principios de los años 80 y está repleto, al igual que los edificios circundantes, de enormes ventanales cuyos cristales hubieran estallado al detonar el artefacto, causando una decena de muertos, "sin contar a las personas que viajaran en el ascensor", señalaron fuentes de la universidad tras hablar con los artificieros de Ertzaintza, que neutralizaron la bomba con un robot y perros adiestrados.

"El explosivo tenía una enorme capacidad de matar y de realizar destrozos incalculables", declaró el rector de la universidad, Manuel Montero, quien calificó el atentado de "auténtica salvajada". A esas horas de la mañana hay unas 400 personas dentro del edificio. Montero, que compareció ante los medios rodeado de una decena de vicerrectores y profesores, destacó que le gustaría "oír decir al lehendakari que va a hacer todo lo posible por detener a los autores del atentado". Como respuesta, el portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, anunciaba que la Ertzaintza está investigando estos hechos con el objetivo de detener a los autores.

Ascensor inutilizado
La Facultad de Ciencias de la Comunicación donde ETA colocó la bomba cuenta con dos ascensores, pero uno de ellos ayer estaba inutilizado intencionadamente, según aseguró el decano de Periodismo, José Manuel Susperregui. Numerosos profesores y alumnos utilizaron al menos durante media hora el único ascensor que funcionaba sin sospechar del paquete blanco, similar a un paquete de folios.

Entre los viajeros del ascensor donde ETA había planeado su matanza están el ex decano de Periodismo, José Antonio Mingolarra; el reciente premio de ensayo de Euskaltzaindia, Patxi Juaristi, y Francisco Llera, director del Euskobarómetro, quienes como muchos otros profesores de las facultades de Ciencias de la Comunicación y Políticas tienen sus despachos en la última planta del edificio. Llera declaraba a Efe que tomó el ascensor a las 9.30 y vio el paquete, pero no le infundió sospechas, ya que pensó que se trataba de una caja que alguien había dejado olvidada.

La profesora cuya escolta localizó el artefacto y permitió su desactivación comentó: "Yo no hubiera sospechado del paquete y hubiera pulsado el botón del segundo piso , porque tenía la típica forma de un sobre del departamento. Saben que miramos el coche, saben que tenemos cuidado y lo tienen que intentar como sea".

Durante la mañana se comentaba en la universidad que el artefacto explosivo estaba dotado de un sistema de activación con mando a distancia y que iba dirigido contra una de las dos profesoras socialistas amenazadas, extremos que el Departamento de Interior del Gobierno vasco no había confirmado anoche. La ubicación de los ascensores, situados frente a la puerta de entrada del edificio, y las enormes cristaleras del mismo, que permiten que desde el exterior se controle fácilmente el acceso a los ascensores, refuerzan esta hipótesis.

La última acción macabra de ETA provocó una oleada de condena de todos los partidos -con la habitual excepción de EH-, del Consejo de Estudiantes de la UPV, Gesto por la Paz y sindicatos. La Ejecutiva del PNV emitió un comunicado en el que califica el atentado de "totalitario" y "contra las libertades individuales". La Junta de Gobierno de la universidad ha convocado para hoy un paro entre las 11 y 12 en los campus de Leioa, San Sebastián y Vitoria. 

Profesores, a clase con escolta
C. A., Bilbao
"Tres kilos de dinamita que explotan en el ascensor. Eso es como el cañón de un tanque que se lleva por delante todo lo que pilla". Esta reflexión, más propia de un experto en explosivos que de un profesor de sociología, que es quien lo dice, es sólo un ejemplo de la barbarie que planea sobre la universidad pública vasca.

El historiador Txema Portillo y el antropólogo Mikel Azurmendi han tenido que abandonar la Universidad del País Vasco (UPV) y marcharse a EE UU tras sufrir repetidas amenazas y ataques de la banda terrorista y su entorno. Otros todavía no se han ido, pero viven unidos a sus escoltas.

Decenas de profesores se congregaron ayer en torno a la plaza hexagonal de la universidad, desde la que se puede controlar perfectamente el acceso al ascensor donde los terroristas colocaron tres kilos y medio de explosivo, y que ha sido testigo de numerosas concentraciones en contra de la banda terrorista.

Editores, contra ETA
Entre las muchas reacciones de condena, ayer se pronunció también la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), que difundió un comunicado en el que señala que "ninguna organización de carácter totalitario y terrorista podrá acallar la libertad mediante la violencia y el resurgimiento de lo peor de la historia".

Además, explica que "ante esta nueva oleada de atentados, afortunadamente frustrados, contra profesionales de los medios de comunicación a manos de quienes sólo saben convivir en la intolerancia, la falta de libertad y la nostalgia hacia lo peor de la historia", AEDE "quiere más que nunca elevar su voz en defensa del inestimable principio de la libertad de expresión de todos los profesionales que trabajan en los diarios españoles". El comunicado destaca que "la libertad de expresión es el principio universal que garantiza el sentido y la razón de estar de los grupos y empresas editoras que integran la AEDE".

La Generalitat propone fusionar literatura catalana y castellana en una asignatura
BARCELONA. ABC 19 Diciembre 2000

La literatura catalana y castellana podrían impartirse en la misma asignatura a partir del curso 2002-2003 en Cataluña. Así lo anunció la consejera de Enseñanza, Carme Laura GIl, quien afirmó que el cambio beneficiará a los alumnos. No opinan lo mismo los profesores, que ven la medida como una «estrategia política» que repercutirá negativamente en la enseñanza.

La Consejería de Enseñanza de la Generalitat se plantea cambios profundos en el Bachillerato traspasado el umbral de 2001. Una de las reformas que propone este departamento tiene que ver con la literatura catalana y castellana, que a partir del curso 2002-2003 se impartirán conjuntamente en una única asignatura. Así lo anunció el viernes la consejera de Enseñanza, Carme Laura Gil, quien afirmó que los actuales currículos en esta etapa educativa «están desequilibrados» en claro perjuicio del área de Ciencias.

La nueva asignatura, que pasaría a denominarse «Literatura castellana y catalana» se estructurará por géneros y será impartida por profesores de esta materia, independientemente de cual sea su especialidad. Así, los alumnos estudiarán a los más significados autores literarios catalanes y castellanos estructurados en diferentes bloques, en función de los estilos literarios (poesía, teatro, narrativa, ensayo..). «Esta nueva distribución temática permitirá introducir de forma más fácil los autores de carácter universal», dijo Gil.

MÁS DESORDEN
La medida ha sido mal acogida por los profesores de esta materia, quienes consideran que la fusión de las dos literaturas perjudicará tanto a docentes como alumnos. A los primeros, porque se les amplía su área docente sin ninguna compensación, y a los segundos, porque recibirán la materia de una forma más desordenada y diversificada. Los profesores creen que se trata de una «estrategia política» de la Generalitat y, pese a que todavía no conocen los detalles, tienen claro que repercutirá negativamente en la calidad de la enseñanza. Para Carlos González, profesor de literatura castellana del IES Maragall de Barcelona, «fusionar la enseñanza de las dos literaturas será una estrategia equivocada». El docente se opone a impartir una única asignatura de literatura porque, según dice, «hará que los estudiantes conozcan la materia de un modo más superficial y disperso, lo que provocará que pierdan interés». A Gómez y a todos los profesores de su especialidad se les plantea ahora un nuevo reto: convertirse en especialistas en literatura catalana en menos de un año. «Es imposible que yo imparta literatura catalana igual de bien que un profesor de esta especialidad, y viceversa», dijo el docente.

La Asociación de Profesores de Español en Cataluña también comparte esta opinión. Este colectivo afirma que «plantear el estudio de la literatura a través de géneros consigue una desestructuración y atomización de la educación». A su entender, la propuesta de la Generalitat revela también una sospechosa intención de «provocar una escisión entre los filólogos» y de «alterar la convivencia entre los departamentos de catalán y castellano».

 

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