AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 23  Diciembre  2000
#Lenguas universitarias
Editorial El País 23 Diciembre 2000

#Economía de medios
Nota del Editor  23 Diciembre 2000

#Un juez rechaza suspender las reglas lingüísticas de la Pompeu
BARCELONA. ABC 23 Diciembre 2000

#Las circunstancias
Editorial El País 23 Diciembre 2000

#¿Qué IU es ésta?
ANTONIO GALA El Mundo  23 Diciembre 2000

#Bomba en la Universidad
FERNANDO VALLESPÍN El País 23 Diciembre 2000

#Setién o la justificación de la muerte
Lorenzo CONTRERAS La Razón  23 Diciembre 2000

#La lotería
RAUL HERAS El Mundo 23 Diciembre 2000

#Diálogo con el lehendakari
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 23 Diciembre 2000

#El odio
Carlos HERRERA ABC 23 Diciembre 2000

#El milagro del pacto
EDUARDO MENDICUTTI El Mundo 23 Diciembre 2000

#Cientos de profesores de la UPV exigen a ETA su disolución
VASCO PRESS BILBAO El Correo  23 Diciembre 2000

#Francia reconoce la «especificidad» del País Vasco francés
AGENCIAS BAYONA La Voz 23 Diciembre 2000

#Ya tengo un nombre más de un tipo ridículo 
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 23 Diciembre 2000

#El Govern está fuera de la ley
IVAN TUBAU El Mundo 23 Diciembre 2000

Lenguas universitarias
Editorial El País 23 Diciembre 2000

EL TRIBUNAL Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha dado, por discriminatoria, un triple varapalo a la actual política lingüística de la Generalitat.

Ha restituido el honor de la profesora de la Universitat Rovira i Virgili (URV) Josefina Albert, quien fue excluida de los exámenes de selectividad por entregar copias de los cuestionarios en castellano, contrariando la circular lingüística preuniversitaria del Gobierno de Pujol, tendente al monolingüismo. El tribunal, contra lo que sostenía el rector, acredita su "idoneidad" para la corrección de la selectividad.

El tribunal, en los fundamentos de esta sentencia, y por tanto sin la fuerza obligatoria del fallo, cuestiona la circular y su aplicación en la URV: detecta deficiencias en "el necesario equilibrio" entre derechos y deberes de los alumnos; considera que algunos quedan en "situación de inferioridad", y, exhortando a que se "fomente el uso de la lengua catalana", critica que se "imponga".

En otro fallo, el TSJC confirma la suspensión de media docena de disposiciones contenidas en tres artículos del reglamento lingüístico de la URV.

Estas resoluciones afianzan el uso indistinto de los dos idiomas oficiales en Cataluña..., aunque lo que el tribunal establece cuerdamente para los demás no se lo aplica él mismo, pues expende de oficio sus propios textos sólo en versión castellana.

El varapalo interpela a quienes aplaudieron al rector, ahora desautorizado, y denostaron a la profesora Albert, ahora rehabilitada. A todos los grupos parlamentarios que —salvo el PP— apoyaron el discriminatorio reglamento de la URV. Y al consejero Andreu Mas-Colell, quien dio marcha atrás en su benemérito propósito de reformar la desequilibrada normativa autonómica, plegándose así a los radicales. Sostenella y no enmendalla, cuando los jueces están —aunque aún no fallen— en contra, equivale a provocar recursos, litigios y malestar. A los políticos se les paga por adelantarse al conflicto.

Economía de medios
Nota del Editor  23 Diciembre 2000

Este editorialista estropea las cosas como las caballerías, con las patas de atrás, pues apostillar a estas alturas "Estas resoluciones afianzan el uso indistinto de los dos idiomas oficiales en Cataluña..., aunque lo que el tribunal establece cuerdamente para los demás no se lo aplica él mismo, pues expende de oficio sus propios textos sólo en versión castellana." indica una intencionalidad perversa, primero porque el uso indistinto es un cuento chino, y encima pretende dar a entender que con el idioma español se pude ser un ciudadano normal en Cataluña, cosa imposible, aquí en esta dirección de Internet tiene muchos miles de artículos para corroborarlo. 

Por otro lado, si existe la obligación constitucional de conocer el español, y la demanda estaba escrita en el español, el Tribunal, por economía de proceso es lógico que la emita únicamente es este idioma, aquí no se está cercenando el derecho de un hablante catalán que no ha tenido oportunidad de aprender el español, se trata de la universidad, donde el idioma propio debería ser el español si en algún momento quieren que el distrito único sea algo posible.

Un juez rechaza suspender las reglas lingüísticas de la Pompeu
BARCELONA. ABC 23 Diciembre 2000

El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 13 de Barcelona ha denegado la suspensión cautelar del reglamento de usos lingüísticos de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) de esta ciudad, aprobado en marzo. De esta forma, el juez desestima la petición de la asociación Convivencia Cívica Catalana (CCC), que reclamó la suspensión provisional de la normativa, mientras el magistrado de dicho tribunal dicta la sentencia definitiva.

Se da la circunstancia de que otro juzgado de lo Contencioso, el número 14, dictó en junio una sentencia que dejó en suspenso la normativa a petición de la asociación Profesores para la Democracia, causa que sigue también pendiente de resolución por parte del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

La resolución del juzgado número 13, dictada el pasado 1 de diciembre y que se hizo pública ayer, no valora la legalidad de la normativa que regula el uso del catalán en la Pompeu Fabra, sino que deniega la suspensión provisional de este reglamento porque cuestiona la posible legitimidad de CCC, plataforma de defensa del castellano liderada por el eurodiputado del PP Alejo Vidal-Quadras.

«AMBICIÓN EXPANSIVA»
A juicio de esta entidad, el auto no tiene ningún efecto en la práctica, ya que, según indicaron a ABC portavoces de esta asociación, «las reglas siguen en suspenso hasta que el TSJC se pronuncie». En el texto, el juzgado estima que la argumentación de CCC «está huérfana de cualquier mención relativa al perjuicio que se le deriva a la entidad» de la aplicación del reglamento. Añade, además, que «no consta en qué medida pueda verse o se haya podido ver perjudicada por la aplicación del acuerdo que se impugna».

Pese a ello, el auto admite que aunque la normativa afecta sólo a la universidad, «en varios de sus preceptos se observa una ambición expansiva que va mucho más allá de lo que es la propia actividad universitaria».

El pasado jueves, el TSJC ordenó el levantamiento de la orden de suspensión cautelar de otra normativa lingüística, la de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona, que había dictado un juzgado de esta capital atendiendo a un recurso de las asociaciones Convivencia Cívica Catalana y Profesores para la Democracia. La sentencia no afecta a los artículos más polémicos del reglamento del centro, que siguen en suspenso.

 

Las circunstancias
Editorial El País 23 Diciembre 2000

LA SALA de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha esgrimido las "circunstancias socio-políticas que caracterizan el presente de esta comunidad autónoma" para denegar el uso de una de sus salas para el acto de entrega del Premio Carmen Tagle de este año al Foro de Ermua. Estas mismas circunstancias son, al parecer, las que han llevado al consejo de administración de Eusko Telebista a no emitir un año más el discurso navideño del Rey, en contra del mandato expreso del Parlamento de Vitoria.

Si esas circunstancias socio-políticas son de naturaleza tal que impiden transmitir por la televisión pública autonómica un discurso del jefe del Estado y utilizar una dependencia judicial para la entrega de un premio creado en memoria de una fiscal asesinada por ETA, habría que intentar cambiarlas. Lo que es difícilmente admisible es que se las refuerce aún más, como ha hecho la Sala de Gobierno del Tribunal de Justicia del País Vasco con su extravagante decisión. Dice que "el uso de dependencias judiciales para llevar a cabo la entrega del premio referido se calificaría de inmediato como el resultado de una actitud politizada del Poder Judicial".

Se trata más bien de lo contrario: es la denegación de esas dependencias para la entrega de un premio judicial a una plataforma cívica caracterizada por la defensa de los derechos constitucionales lo que refleja una actitud politizada. La que considera que la imagen imparcial e independiente del Poder Judicial en el País Vasco puede verse afectada por contribuir a la entrega de un premio que, por el nombre que lleva y la organización que lo recibe, constituye una reivindicación de valores y principios básicos del Estado de derecho, sin adscripción geográfica o política para cualquier persona de recto entender. Y que, por lo tanto, ningún juez, dentro o fuera del País Vasco, puede dejar de defender.

¿Qué IU es ésta?
ANTONIO GALA El Mundo  23 Diciembre 2000

Si hay algo que rechine -aún más- en el oxidado aparato de IU son los nacionalismos y el terrorismo como medio. Escalofría pensar hasta dónde ha llegado lo que creímos verdadera izquierda española. Ya no sirve ni para testimoniar. El que ahora la lleva, pisando sobre borrosas huellas, dice que el pacto PP-PSOE debería negociar su contenido con el resto de las fuerzas políticas. ¿Negociar la sangre? ¿Se cree una fuerza IU, que con tal propuesta pierde la poca que tenía? ¿Qué hace su representante en Euskadi alternando con EH? ¿Por qué no miran hacia atrás y ordenan su cabeza? Si es que les queda alguna idea clara.

Bomba en la Universidad
FERNANDO VALLESPÍN El País 23 Diciembre 2000

En El agente secreto, uno de los más sugerentes libros de Joseph Conrad, aparece un pintoresco anarquista cuya única obsesión es hacer explosionar una bomba en el emblemático observatorio de Greenwich. En aquel lugar, precisamente, que define el meridiano que lleva su nombre. Su intención no es criminal, sólo pretende atentar contra un símbolo: el tiempo. O, lo que es lo mismo, contra una de las unidades de medida que hacen posible la racionalización de la vida en la sociedad industrial. Volándolo por los aires imagina que destruye el núcleo mismo de una nueva forma de organizar la sociedad que ha conducido, a su parecer, a la explotación y la injusticia.

La bomba que afortunadamente no consiguió explotar en la Universidad del País Vasco tenía un más que evidente propósito criminal e iba dirigida a personas, no al edificio. Pero no por ello deja de tener también una importante carga simbólica. El ataque contra la universidad lo es también contra la representación del saber, la reflexión y el libre intercambio de ideas. Es el lugar de donde se supone que emana casi todo lo que sabemos sobre el mundo natural y la sociedad y donde no es posible imaginar la presencia de dogmas o ideas no cuestionadas.

Como el anarquista de Conrad, los etarras debieron pensar también que es uno de esos meridianos que estructuran la forma de vida enemiga. Igual que los medios de comunicación o las instituciones del Estado democrático. Aunque eso quizá suponga atribuirles una capacidad de abstracción de la que carecen. Si "pensaran" realmente, como diría Sócrates, no serían capaces de tanta abyección moral. Lo más probable es que fueran contra alguna persona concreta porque no les gustaban sus ideas o, más bien, porque se dignaba a manifestarlas con valentía.

Su objetivo, lo sabemos de sobra, es silenciar al enemigo, eso y no otra cosa es lo que siempre busca simbolizar su violencia. Y es probable que lo estén consiguiendo. Por estudios empíricos elaborados por personas que residen en la misma Facultad donde se ubicó la bomba sabemos que sólo quienes confiesan votar a partidos abertzales afirman gozar de libertad de expresión en el País Vasco. Quizá, después de todo, lo que les inquieta en realidad es que haya alguien que se dedique a levantar acta del país "real" en vez de la patria "imaginada".

Siempre hemos de ser condescendientes con quienes ceden ante las amenazas o son presa del miedo e incluso del pánico. Donde ya no cabe ser tan transigente es cuando una universidad, como hace unos días ocurrió en la de Barcelona, exige la contratación de seguridad privada a los organizadores de un ciclo de conferencias por su supuesto potencial "conflictivo". A representantes de un grupo, además, que no sólo acaba de obtener el premio Sajarov de derechos humanos, sino que es la pura expresión de arrojo cívico. ¿No habíamos quedado que la universidad era la sede del libre e insobornable intercambio de ideas, la reserva de todas las fuentes de espíritu crítico?

Sigue siéndolo, desde luego, y hay suficientes muestras de ello. Pero junto a esa universidad, a la que quizá seguimos idealizando, convive también otra más proclive a la especialización ramplona, al estamentalismo y la burocratización, la mera factoría de títulos y de lo políticamente correcto. Estoy seguro de que las condiciones impuestas por la Universidad de Barcelona no responden a un intento por controlar la libre expresión de opiniones.

Son el mero producto de la más pura estulticia burocrática. Y puede que también de un excesivo celo por no contrariar a las asociaciones de estudiantes nacionalistas más sensibles a un discurso crítico contra esta corriente. Las autoridades académicas se los encontrarán después en el claustro y no querrán ser calificadas de "españolistas", igual que hay otras que no desean ser acusadas de "hacer el juego al PP". Pero hay principios que son categóricos y no pueden dejarse al albur de consideraciones de índole pragmática. Por encima de las ideas concretas, sean cuales sean, están los principios que regulan su expresión pacífica y plural. Duele que haya que recordárselo precisamente a una universidad.

Setién o la justificación de la muerte
Lorenzo CONTRERAS La Razón  23 Diciembre 2000

Como era inevitable, monseñor Setién, ex obispo de San Sebastián, ha desencadenado una tormenta de réplicas con su defensa de la negociación política con Eta aunque ésta siga disparando. Incluso, como ha dicho, con las pistolas encima de la mesa. Habrá quien piense que hay que tener coraje para plantear así las cosas. Pero serán, son, más sin duda los que atribuyen a una falta de sentido religioso la mera expresión de ese punto de vista.

    El eclesiástico vasco, no se olvide, tuvo que pasar a la jubilación después de estar un montón de años en el foco de la polémica. Tenía en contra de sus actitudes no sólo a la opinión más común, sino al quinto mandamiento de la Ley de Dios, cuya observancia se supone que forma parte de la conciencia de todo cristiano.

    Creo recordar que en una visita «ad limina» de prelados a Roma, monseñor Setién eludió la presencia directa del Papa Juan Pablo II. Sus partidarios podrán decir que arrostró en pro de la paz las más hirientes situaciones, siempre que por paz se entienda lo que Setién entiende: capitulación política ante la banda terrorista y aceptación de postulados esenciales del nacionalismo radical.

    En honor al prelado vasco hay que decir que jamás ha engañado a nadie. Cuanto ha defendido lo ha hecho sin ambages ni posturas indirectas. Ha sido la suya una escalofriante sinceridad. Manifestó en su día que la paz en el llamado Euskadi tiene un precio y que ese precio hay que pagarlo. Más claridad no cabe.

    Es lo que podía dar de sí un obispo nacionalista. En el fondo no defendía que callaran las armas, sino que se negociase para que aquel efecto se produjera. Nunca se le oyó condenar la violencia sin matices. Lo que de sus posiciones públicas se recuerda es que la violencia debía terminar viniese de donde viniese. Con lo cual equiparaba al que disparaba con el que se defendía de los disparos articulando las medidas de seguridad que pudiese, pero sobre todo consideraba que en el concepto de violencia tenía también cabida el uso de la ley. Usarla desde el «Estado español» era también una modalidad de violencia. La llamada violencia institucional era el pecado mayor.

    Había, pues, que negociar desde esa equidistancia. Todos con sus razones encima de la mesa, todos iguales. Pero -nunca más oportuna la cita de Orwell- unos más iguales que otros. Negociar sin dejar de matar previamente, en un «todo vale» con tal de que los objetivos independentistas se alcancen, era el trasfondo de este interés por la paz y el cese de la efusión de sangre. Era como aceptar la prórroga de la muerte o la necesidad de ella.
 

La lotería
RAUL HERAS El Mundo 23 Diciembre 2000

Tres bolas de pena con el número 9 grabado en los milímetros de las parabellum salieron ayer en silencio de los bombos de la gran lotería. Ningún alumno de San Ildefonso las cantó y en Cataluña tres lágrimas heladas rompieron al caer los corazones de cristal de la familia Gervilla, de la familia Lluch, de la familia Casado. El sorteo de muerte de Juan Miguel, de Ernest y de José Luis llevaba horas y días consumado. Dos jóvenes salidos de las ikastolas, con luto en sus ideas, rabia en sus manos y sus dedos índices convertidos en rehenes de una historia tan falsa como las matrículas de los coches que utilizan para huir, decidieron que el asesinato era el único sorteo en el que ellos lo decidían todo: los nombres de los perdedores y el día y la hora en la que los arrebatarían la vida y la libertad.

Ayer, junto a las voces de todas las emisoras de radio, me quedé con los ecos de varias preguntas que caminaban apretadas, muy apretadas, manifestándose contra el salvajismo y la locura, contra la sinrazón y el miedo, tan cargadas de tristeza como hartas del tiempo perdido. ¿Juegan los terroristas a la lotería? ¿Es posible incluso que en Terrassa, mientras seguían al fontanero Casado en busca del mejor momento para colocar en su coche la bomba que le mataría, compraran el mismo número en el bar de cualquier esquina? ¿Están celebrando en Bilbao su suerte, esa que les va a permitir pagar las letras de un piso o la compra de un coche nuevo o meter unos ahorros en el banco para la futura pensión aquellos que niegan el futuro a los que no piensan como ellos y que manejan el bombo siniestro de la violencia con las bolas marcadas?

En tres casas, símbolos de todas las casas marcadas con una cruz de sangre o una cruz de ceniza a lo ancho y largo de 30 años, hay estos días turrón amargo y uvas de la ira junto a niños que miran incrédulos el juguete roto en que han convertido unos rostros de papel a sus familias, calcetines vacíos de caricias en chimeneas fantasmas y una ausencia de besos que se extiende como la niebla por las habitaciones saladas del alma. Hay madres y mujeres con los ojos vacíos y mudos, padres curvados y secos como los cayados de los pastores, escaleras sin ecos en las que se espera encontrar al amigo abrazado ya a la tierra, y sillas vacías, y camas vacías, y armarios y cajones llenos de ropas huecas con las que no se sabe qué hacer. En algún bolsillo o en la cartera gastada de los carnés y las fotos puede que aparezca un billete con un número comprado a escondidas para sorprender con la suerte y convertir en risas los sueños y las ilusiones. Todo suena a Navidad, todo sabe a Navidad. El dolor es más Navidad que nunca.

Diálogo con el lehendakari
EMILIO GUEVARA SALETA El Correo 23 Diciembre 2000

Si tuviera ocasión de dialogar con el lehendakari Ibarretxe hasta al amanecer, o al menos hasta la medianoche, lo que de verdad me gustaría mucho, intentaría convercerle de que en su planteamiento sobre la paz se contiene algo que conviene corregir o aclarar. Ha dicho en Gernika el lehendakari, si los medios no se equivocan, que si es una imposición antidemocrática intolerable la actitud de ETA, condicionando el cese de la violencia a la consecución de su proyecto, «tampoco es democráticamente aceptable condicionar la defensa y la realización de los proyectos legítimos a la desaparición de ETA». Luego añadía que «no es lícito intimidar a los ciudadanos para que renuncien a su libertad a cambio de que se les deje en paz, ni posponer el ejercicio de la democracia al logro previo de la paz» porque, concluyó «si así lo hacemos, el timón para definir nuestro presente y futuro se lo estaremos dando a ETA» en ambos supuestos.

Yo le diría al lehendakari que cuando se intenta construir una argumentación, las equiparaciones o asimilaciones son tan tentadoras como peligrosas, sobre todo cuando se mezcla o se asimila en el razonamiento lo indiscutible y lo opinable, o cuando se contrastan o contraponen realidades muy diferentes. Yo creo, con el lehendakari, que es indiscutible que nadie puede asesinar a otro por pensar de manera diferente, buscando que todos se le rindan. Por tanto, es indiscutible que todos estamos obligados a resistirnos ante esa imposición, y el primero de todos el lehendakari, cuya primordial y básica obligación es cumplir y hacer cumplir las leyes, así como defender las instituciones legítimas que emanan de aquéllas.

Dicho lo anterior, estoy seguro también de que el lehendakari sabe que, por el contrario, no es desde luego indiscutible, sino en el mejor de los casos opinable, el otro término de la comparación. En efecto, es opinable y no indiscutible, el otro término de la comparación. En efecto, es opinable y no indiscutible considerar que se afecta al funcionamiento de la democracia porque se pueda posponer el planteamiento de un determinado proyecto político mientras no se haya logrado previamente la paz. De antemano, conviene insistir en que llevamos al menos desde la aprobación por los ciudadanos vascos del Estatuto de Autonomía viviendo y ejercitando la democracia. Que ahora algunos, muchos o pocos, quieran superarlo o sustituirlo por otro marco, no le priva ni al Estatuto, ni al Parlamento vasco, ni por supuesto al propio lehendakari de legitimidad democrática. En esto hay que ser siempre muy rotundo y preciso, y evitar cualquier equívoco o malentendido cuando se efectúan esas sugerentes asimilaciones, porque algunos podrían llegar a la inconcebible conclusión de que el propio lehendakari se considera desprovisto de legitimidad democrática, y pone en duda que exista hoy un sistema democrático. La cuestión, por tanto, no es si existe o no democracia, que realmente existe, sino discutir sobre la convenencia o no, en un momento dado y precisamente en ejercicio de la responsabilidad democrática, de plantear nuevas fórmulas institucionales o nuevos marcos políticos. Y mi respuesta a esta cuestión es clara: entiendo que hoy el plantear nuevos marcos políticos mientras ETA subsista no conduce a la paz ni a la libertad y un adecuado uso de la democracia exige, por ello, posponer el ejercicio del derecho a la modificación en tanto subsista el terrorismo.

Considero que cuando el lehendakari afirma que dejamos el timón en manos de ETA si condicionamos la defensa de proyectos políticos legítimos a su previa desaparición, está estableciendo una afirmación errónea, salvo que esté profundamente convencido de que ETA es invencible y de que sólo desistirá cuando se acepte un nuevo marco político que la banda considere suficiente. Yo pienso que si el lehendakari creyera que no hay manera de derrotar a ETA dimitiría, ya que él es un gobernante elegido para hacer guardar la Ley frente a cualquier delito. El error sin embargo proviene, como muchas veces, de una buenísima intención, y consiste básicamente en olvidar, a fuerza de desearla, que la paz nunca puede ser a cualquier precio, y que cuando se proponen, en tiempos de sedición, proyectos que pueden coincidir en algo con lo que los sediciosos quieren imponer, se les da, aún sin quererlo, base y apoyo social y una cierta justificación. Y es a través de ese mecanismo, y no del de la resistencia democrática, que se les transfiere el timón y el mando de la nave. Más aún, se corre el peligro de que muchos puedan pensar mal y sostener que nos estamos aprovechando de la propia existencia del terrorismo para lograr nuestros objetivos.

Finalmente, no puedo aceptar que este planteamiento represente renunciar a mi identidad ideológica y a mis objetivos políticos finales, cualquiera que éstos puedan ser. Al contrario, es ser consecuente con algo que el lehendakari ha repetido muchas veces y yo comparto sin reservas: se debe separar la paz de la política, y no se puede admitir que el ejercicio del terrorismo pueda producir dividendos. Es ser también consecuente con algo que pertenece asimismo al ámbito de lo indiscutible: el ejercicio y el resultado concreto de la expresión de la voluntad popular son nulos cuando no hay una previa situación de normalidad, en la que todos los agentes políticos y sociales pueden exponer libremente sus programas y cada ciudadano pueda elegir sin trabas y, por supuesto, sin temer por su vida.

Por todo ello, yo le rogaría al lehendakari que considere la posibilidad de dirigirse a este pueblo en la siguiente forma: como lehendakari de todos voy a utilizar los medios que la Ley ha puesto en mis manos para que haya libertad plena en esta tierra; y como militante del PNV decido libre y responsablemente, en ejercicio de mis propios derechos democráticos, esperar a presentar mis propuestas en orden a un nuevo marco político mientras no hayamos logrado crear las condiciones que garanticen el pleno respeto a la voluntad de todos los ciudadanos que viven en Euskadi y que, en igualdad de derechos y sin excepción, constituyen e integran la sociedad vasca.

El odio
Por Carlos HERRERA ABC 23 Diciembre 2000

Uno de los deleites escasos que estoy paladeando estos días de zozobra y melancolía es la lectura de un fascinante libelo titulado «El Odio» que firma un tipo inusualmente brillante, cínico y cruel al que llevo admirando nada secretamente desde hace años: Ramón de España. El argumento fundamental sobre el que gira este brillantísimo ejercicio es el de que el odio está más extendido que el amor y que, bien canalizado, puede ser hasta positivo. Cita una serie de ejemplos y define magistralmente esa corriente social, derivada del amor, que es el «bonismo», y que estaría conformada por una secta peligrosa de personas que basan su existencia en ser buenos o en parecerlo y en obtener pingües beneficios de ello. Pero donde el libro alcanza cotas de delirante mala leche y rasgos de descarnado realismo es en el capítulo dedicado al odio nacionalista que de manera tan palpable se vive en el País Vasco y en su Cataluña natal. Ramón de España lamenta haber vivido la mitad de su vida con Franco y la segunda con Pujol, es decir, de haber pasado del patrioterismo ramplón al nacionalismo rencoroso y vengativo, de la histeria española a la histeria catalana. Cataluña está llena de paranoicos que devienen su odio en patriotismo; aunque debamos reconocer que allí, al menos, eso no te cuesta la vida. En el País Vasco, sí. En el caso de que esos talibanes de las patrias inventadas te señalen como enemigo, bien por boca de sus portavoces parlamentarios, bien por su periódico titular, ya sabes a lo que te arriesgas: a que lleguen sus socios con aspecto de político-leñador de HB y le encarguen a ETA que te suprima. Ramón lo explica mucho mejor que yo. Y define a Arzallus como el profesional del odio más contumaz de toda España.

Pero los ejemplos políticos no lo son todo. Hay otros fascinantes —en el terreno musical, por ejemplo— que merecen una lectura sosegada. Háganlo sin reservas.

¡Ah! Hasta ahora, que se sepa, CiU sigue sin firmar el pacto contra el terrorismo. Vaya por Dios

El milagro del pacto
EDUARDO MENDICUTTI El Mundo 23 Diciembre 2000

Contra viento y marea, a pesar de los pesares, en medio incluso de las más atroces contrariedades, al final de lo único que se habla es del pacto. Que a nadie le extrañe. Pacto es sinónimo de milagro.

El inicio fue indeciso, un intercambio de desplantes y desencuentros, un toma y daca de recados destemplados, un duplicado memorial de ofensas, un rifirrafe bilateral de resquemores y desaires. Pero, de repente, los dos grandes entraron en razón, olvidaron reproches, limaron asperezas, renunciaron a protagonismos, consensuaron un decálogo y, sobre todo, un prólogo, y firmaron el pacto. Perfecto. Tan perfecto que no se le podía tocar ni una coma. Aunque no lo suficientemente perfecto: el propio Rodríguez Zapatero pidió un día que todos los demás se sumaran de una vez al pacto para alcanzar una unidad «más perfecta» contra ETA. Y es que eso es lo que tienen los milagros, consiguen hasta que lo perfecto llegue a ser más perfecto. De hecho, los sindicatos mayoritarios, las patronales mayoritarias, algunos partidos poco mayoritarios, pero muy respetables y responsables, lo entendieron muy bien y contribuyeron enseguida a perfeccionar la perfección del pacto.

En realidad, la progresiva perfección del pacto es imparable. Lo vamos a ver. IU -¡ay!, el siempre amargo destino de los disidentes- comprenderá de una puñetera vez que fuera del pacto no hay salvación, que o firma el pacto o nadie va a creer que está de verdad contra el terrorismo, que el único camino que lleva a la irreprochable decencia democrática es el del pacto. Y tres cuartos de lo mismo acabará ocurriendo con CiU: se convencerá de que no basta con subrayar en el Parlamento catalán la unidad contra el terrorismo, que es preciso hacer inconfundible y contundente esa unidad integrándose en el pacto. Más aún: tarde o temprano aflorará un nuevo PNV, libre del desvarío patriarcal de Arzalluz, se confesará de todos sus pecados y ambigüedades, y se sumará con todo su nacionalismo democrático, Rh incluido, al pacto. Y todos los tibios y los suspicaces, y todos los que a estas alturas de la catástrofe siguen apostando por la humillante o desesperada utopía del diálogo, terminaremos firmando un manifiesto en defensa del pacto. Hasta el obispo Setién, homilía en ristre, se apuntará al pacto.

Y entonces se producirá el verdadero, el gran milagro: ETA, profundamente impresionada por el pacto, dejará de matar. ¿O no?

Cientos de profesores de la UPV exigen a ETA su disolución
Aseguran en un manifiesto que la libertad de cátedra y expresión en Euskadi «están en peligro» Expresan su apoyo a las compañeros universitarios exiliados por las amenazas
VASCO PRESS BILBAO El Correo  23 Diciembre 2000

Varios cientos de profesores de la Universidad del País Vasco (UPV-EHU) han firmado un manifiesto en el que exigen a ETA su disolución y a las autoridades que trabajen para garantizar los derechos y libertades que, a su juicio, están «en peligro», al tiempo que expresan su preocupación por el «deterioro de la convivencia» en la sociedad vasca.

El manifiesto responde a la iniciativa de un grupo de profesores universitarios que contempla desde hace tiempo con «preocupación» la situación política y social por la que atraviesa el País Vasco. El texto ha sido distribuido por la comunidad universitaria en las últimas semanas y ha recogido el apoyo de casi dos mil firmantes, entre los que figuran personal administrativo, alumnos y, sobre todo, profesores de la UPV.

El documento, que será presentado a la opinión pública pasadas las fiestas navideñas, cuenta con el respaldo de profesores que ejercen la docencia en universidades del resto de España. Los promotores pretenden también dar a conocer a las universidades extranjeras el manifiesto, que ya ha recibido la firma expresa de una autoridad científica recientemente galardonada con el Premio Nobel.

Aunque los promotores llevan semanas trabajando en la redacción y distribución del manifiesto, la iniciativa coincide en el tiempo con el atentado frustrado que la organización terrorista ETA cometió el pasado lunes, día 18, con la colocación de una bomba en el ascensor de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV en el campus de Leioa.

El artefacto, compuesto por tres kilos y medio de dinamita, pretendía acabar con la vida de un profesor, aunque sus efectos hubieran podido causar una «catástrofe», según informaron fuentes policiales. El manifiesto lleva por título ‘Contra la opresión terrorista’ y está compuesto por una breve introducción y cuatro puntos finales.

Convivencia
Los firmantes expresan su «preocupación» porque la Universidad, al igual que la sociedad vasca, sufre un «deterioro de la convivencia» y constatan que en Euskadi hay un «número creciente de ciudadanos» que ven coartada su libertad por las «amenazas, coacciones y ataques terroristas».

Los profesores firmantes expresan su solidaridad y apoyo con los compañeros universitarios que han tenido que «exiliarse temporalmente» o que desplazarse «a otras universidades» para ejercer su docencia ya que, a su juicio, la libertad de cátedra y expresión en el País Vasco «está en peligro, haciendo muy difícil el desarrollo normal de la vida universitaria».

El manifiesto asevera que en la actualidad hay muchos profesores que reciben amenazas y son objeto de campañas de «injurias e intimidación», promovidas por grupos de «fanáticos y simpatizantes de terrorismo», a los que acusan de interrumpir las clases «contra la voluntad de la inmensa mayoría» e intentar imponer sus campañas «de exaltación del crimen y de la violencia».

Francia reconoce la «especificidad» del País Vasco francés
Presionan al gobierno galo para crear una región
El Estado francés y representantes de las colectividades locales y regionales firmaron ayer en Bayona la Convención del País Vasco francés, que reconoce la «especificidad geográfica y cultural» de esta zona. Se trata del primer documento de este tipo firmado por el Gobierno galo, al que el movimiento nacionalista presiona para crear un departamento vasco en el suroeste del país.
AGENCIASBAYONA La Voz 23 Diciembre 2000
 
Según explicó la secretaria de Estado para los Derechos de las mujeres y concejal de Bayona, Nicole Péry, la Convención del País Vasco francés está dotada con un presupuesto de 2.600 millones de francos (65.000 millones de pesetas), y supone un especial reconocimiento «a la lengua vasca». 

Actualmente hay en la zona 222 profesores de euskera remunerados por el ministerio de educación galo, y en los últimos cinco años se han abierto 46 secciones bilingües vasco-francesas. La Convención apoya la creación de un consejo de la lengua vasca.

Más allá del reconocimiento cultural, la firma del documento supone un espaldarazo a la idea de crear un departamento vasco en el sur de Francia, tal y como defienden sectores nacionalistas y aberzales. Esta pretensión ha contado hasta ahora con la total oposición del Gobierno galo, y así se lo transmitió el ministro de interior, Jean-Pierre Chevènement, a los alcaldes de la zona durante una reunión en marzo de este año. Chevènement argumentó que crear una región vasco francesa reforzaría a ETA. La banda terrorista defiende la inclusión de las provincias de Lapurdi y Zuberoa en su proyecto de una Euskal Herria independiente.
 

Ya tengo un nombre más de un tipo ridículo 
Miguel Ángel RODRÍGUEZ La Razón 23 Diciembre 2000

Lamento molestar en estas fiestas tan entrañables y de dicarme al sarcasmo y a sacar los colores a la gente que es mala gente. A veces me dicen «es que no puedes callar» y yo digo que sí por quedar bien pero realmente pienso «es que no me da la gana callar», y eso lo aprendí de pequeñito entre el colegio y Mafalda. 

    Estoy haciendo la lista Yosuyón de tipos ridículos. Estos son mala gente que hace cosas cutres y que se cree que va de progre o así. Bueno, ya tengo unos cuantos, pero el otro día me han dado un nombre sensacional. El tipo se llama Antoni Caparrós, y es un ridículo que te pasas. Es el rector de la Universidad de Barcelona y a pesar de la que está cayendo ha vetado unas conferencias del colectivo «¡Basta ya!» ¡¡por defecto de forma!!

    ¿A qué defecto se refería este probo funcionario público que se lleva el dinerito a casa a costa de los impuestos que pagamos los españoles? ¿Qué falta u omisión grave estaba vigilando, defendiendo o precaviendo? ¡¡Que no tenían seguro!! En la Universidad de Barcelona no se pide responsabilidades a los bestias que no dejan hablar, sino a los que dan las conferencias ¡¡Eso sí que es ridículo!! Para este tipo, hablar contra los terroristas es provocar. Allí hay que conferenciar a favor de Eta, del nazismo y del independentismo…

    A mí me parece que ese tipo no puede seguir siendo rector porque lo básico para ocupar el cargo es tener cierta ambición cultural, y toda cultura es agresiva en la lucha intelectual para conseguir paz, libertad y felicidad. Yo creo que le deberían nombrar emérito cuidador de las pólizas de seguros o cualquier cosa ridícula, y luego, eso sí, que le pongan a limpiar las paredes de los carteles en los que Eta amenaza con matar a los de «¡Basta ya!». 

El Govern está fuera de la ley
IVAN TUBAU El Mundo 23 Diciembre 2000

La sentencia del Tribunal Superior de Justícia de Cataluña (TSJC) sobre el uso de las lenguas oficiales en las pruebas de acceso a la universidad sigue exigiendo comentarios. Las siete universidades públicas catalanas entregan los textos de las pruebas a los examinandos únicamente en catalán, siendo así que la otra lengua oficial de Cataluña, el castellano, es la propio y materna del 67,8% de la población escolar de esta comunidad española. El TSJC se ha limitado a constatar la evidencia: tal proceder es discriminatorio. Y se ha ceñido a la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona porque la sentencia se origina en la denuncia de su profesora Josefina Albert, apartada injustamente (lo afirma el TSJC) de los tribunales de las pruebas por haber entregado textos en castellano al alumno que lo solicitó.

La Universitat Pompeu Fabra también está denunciada. Detrás vendrán otras. Bastantes profesores de universidad e instituto -los tribunales son mixtos- hemos actuado alguna vez en las pruebas y estamos dispuestos a testificar donde sea (en el TSJC o en el Tribunal Russell redivivo) que los presidentes de los tribunales -la presidenta en mi caso, profesora de mi universidad, la Autónoma de Barcelona- nos prohibían a los juzgadores incluso mostrar el texto en castellano a los estudiantes.

Desobedecí esa orden contraria a la Constitución y al Estatut vigentes y denuncié los hechos en su día (hará unos cuatro años) en este periódico. El catedrático de catalán Jesús Royo (vuelvo a recomendarles su reciente libro Arguments per al bilingüisme) me hizo lo propio en una carta a La Vanguardia.

Volvamos al presente. El conseller de Universidades de la Generalitat, Andreu Mas-Collell, niego que la normativa sea injusta o discriminatoria y afirma que el Govern no piensa reformarla. Es decir, hace caso omiso del TSJC se sitúa fuera de la ley. Los catedráticos de Derecho Constitucional Jaume Vernet y Francesc de Carreras aconsejan a la Generalitat que se lo piense un poco. El primero señala que las consideraciones de la sentencia «no tienen eficacia jurídica», pero el segundo considera que pese a ello «expresa que la normativa es contraria a la legislación vigente y a las normas constitucionales y estaturias».

Hasta aquí alcanzaron las aguas, hasta aquí llegó el desatino de los crepúsculos fanatizados -los estudia muy bien Joan-Lluís Marfany en La cultura del catalanisme- que hace un siglo empezaron a soñar la tortilla de una Cataluña absurda, monolingüe y monoloca. Mas-Colell exhibe como prueba de que no hay problema el hecho de que «no ha habido quejas de estudiantes», pero la profesora Albert contesta con tino que tragan por miedo: ningún reo osa quejarse ante el juez de quien depende que lo absuelvan o lo condenen Lorenzo Gomis, síndic de greuges de la UPF, ya dijo que tener que pedir el texto en castellano es en sí discriminatorio: lo único justo es distribuirlo de oficio las dos lenguas oficiales.

Déjenme terminar esta última columna del milenio con optimismo, puesto que mañana es Nochebuena y Jordi Pujol admitió en Ona Catalana que acaso se habían querido forzar las cosas: «President, ja no és l hora dels talibans. ¿I si obríssiu el segle escoltant els catòlics assenyats com Llorenç Gomis? ¿Píos deseos al terminar el año?

 

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