AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 29  Diciembre  2000
#Pretérito subjuntivo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 29 Diciembre 2000

#4. Pujol es más peligroso que Arzallus
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Diciembre 2000

#«Residencia vigilada» a la francesa
Impresiones El Mundo  29 Diciembre 2000

#Alternancia sin alternativa
IMANOL ZUBERO El País 29 Diciembre 2000

#El sondeo vasco
Editorial La Razón 29 Diciembre 2000

#La alternancia es posible
GERMAN YANKE El Mundo   29 Diciembre 2000

#Elecciones
ERASMO El Mundo 29 Diciembre 2000

#Miedo al miedo
José María CARRASCAL La Razón 29 Diciembre 2000

#Fugas evitables
Editorial ABC  29 Diciembre 2000

#La coartada Atutxa
Enrique de Diego Libertad Digital 29 Diciembre 2000

#Insensibilidad e injusticia
Editorial El Correo  29 Diciembre 2000

#Contra las víctimas y contra el Parlamento
MANUEL HUERTAS  El Correo  29 Diciembre 2000

#«Hay alumnos que protestan por vernos con escolta en clase»
Redacción - Vitoria .- La Razón 29 Diciembre 2000

#Los funcionarios de Justicia en el País Vasco no estarán obligados a saber euskera
MADRID. ABC  29 Diciembre 2000

#PP y PSOE avisan al PNV de que cada vez es más posible un Gobierno sin nacionalistas
ANABEL DÍEZ / JAVIER CASQUEIRO, Madrid El País 29 Diciembre 2000

#Arranca en Ávila una muestra que ilustra el «Camino de la Lengua Castellana»
ÁVILA. Mayte Rodríguez ABC  29 Diciembre 2000



Pretérito subjuntivo
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 29 Diciembre 2000

Si tuviera que elegir cuál de las varias características negativas de la ejecutoria del Partido Nacionalista Vasco es más rechazable, creo que me inclinaría por su helada y repulsiva hipocresía. La lectura de la Declaración de Guernica no se sabe si produce más asombro que asco. La continua y seráfica invocación al respeto a las ideas ajenas, la llamada a la resolución de los conflictos sin violencia ni coacción, y el reiterado compromiso con el diálogo y la libertad por parte de unos tipos que se han sentado con la peor ralea de matarifes a sueldo que ha conocido España para compadrear y establecer arreglos y estrategias conjuntas, suenan tan indignantemente falsos que revuelven las tripas del más pintado. Hay que echarle considerable caradura a una exhibición tal de cinismo, carente del mínimo asomo de decoro que a veces queda en el fondo de los espíritus más encanallados.

    Afortunadamente, parece que los dos grandes partidos nacionales han empezado a reaccionar y a darse cuenta de que en esta guerra de los particularismos étnicos contra el Estado constitucional, la mejor vía es dejar al enemigo sin suministros cortándole la intendencia. En efecto, la cláusula contenida en el pacto PP-PSOE contra el terrorismo en virtud de la cual el abandono explícito del acuerdo de Estella es condición indispensable para cualquier colaboración con las organizaciones que lo suscribieron, representa la garantía de que la ciudadanía vasca pueda disfrutar de un Gobierno decente. No es extraño que a Jordi Pujol le incomode tanto el susodicho preámbulo porque ya huele la chamusquina en las barbas de Arzalluz, del que se siente, más que vecino ideológico, correligionario. 

En una cosa lleva razón el jeremíaco ex jesuita, y es que la solución del problema del terrorismo nacionalista no vendrá exclusivamente a través de la acción de la policía y de los tribunales. El componente político es, en efecto, esencial. Por eso resulta indispensable que las fuerzas constitucionalistas ganen las próximas elecciones autonómicas vascas, privando a los padrinos del crimen organizado de los recursos de la hacienda foral, de los medios de comunicación públicos, de las cajas de ahorro y del mando de la Ertzaintza. El día que los ertzainas lleguen a tiempo para detener a los energúmenos de la kale borroka, el dinero del contribuyente no vaya a parar a manos de Eta a través de entidades culturales tapadera, el mensaje de fin de año del Rey se emita en Euskaltelebista, las escuelas no sean semilleros de odio y centros de propagación de delirios antropológicos arcaizantes, y los empresarios se vean liberados de la red peneuvista de clientelización y control, estaremos en mejor situación para acabar con el horror etarra.

    En la Declaración de Guernica, el lehendakari dice textualmente: «Sólo se me ocurre pensar que, en estos momentos, únicamente Eta pudiera estar fuera de este espacio». Revelador modo verbal. Hay dudas que son como puñales en el cuerpo de la democracia.

4. Pujol es más peligroso que Arzallus
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 29 Diciembre 2000


En una serie de siete artículos, el editor de Libertad Digital analiza el Pacto por las libertades y contra el terrorismo firmado por el PP y el PSOE, respaldado ya por muchas fuerzas políticas o sociales y extraordinariamente bien acogido por la opinión pública, pero también esquinada y rabiosamente combatido por una parte de la izquierda y todo el nacionalismo. Del futuro del Pacto depende buena parte del futuro de España.

4. Todos los nacionalistas son iguales, pero Pujol es más peligroso que Arzallus
Además de poner de manifiesto la terrible debilidad interna del PSOE, pidiendo en Barcelona el diálogo, es decir, la sumisión a ETA y el nacionalismo, mientras en el País Vasco se enfrenta heroicamente a ambos, el Pacto por las libertades y contra el terrorismo ha servido para revelar de forma diáfana que todos los nacionalistas, llámense moderados o radicales, están unidos contra España y, en ese sentido, respaldan inequívocamente el Pacto de Estella. Ya lo demostraba la Declaración de Barcelona suscrita en su día por CiU, PNV y BNG como respaldo al proceso separatista abierto por Arzallus, Garaicoechea y Madrazo a la sombra de ETA. Pero si eso no resultaba suficientemente claro, ahí está la negativa de Pujol a suscribir el Pacto “siempre que suponga la exclusión del PNV”, cuando precisamente es el PNV el que se ha excluido no ya de este pacto sino de cualquier otro aceptable para el PP y el PSOE porque ha renegado de la Constitución, de España y de la libertad.

Pero la doblez de Pujol diciendo que está de acuerdo con los diez puntos del Pacto pero no con el Preámbulo, que es el resumen y quintaesencia del mismo, prueba que no existe ni un nacionalismo realmente democrático ni tampoco “moderado”, porque sea cual sea la táctica elegida para prosperar políticamente en su comunidad, al final todos se unen en una misma estrategia, que es la de debilitar a su enemigo común: España, tanto en lo que tiene de nación como de Estado. Y en esa estrategia el terrorismo etarra cumple un papel esencial, el del reto de fondo, el de la enmienda a la totalidad, que es por lo que ni Arzallus abandona a ETA ni Pujol abandona a Arzallus.

La división del nacionalismo entre buenos y malos, según su presunta inocuidad o su virulencia a corto plazo, es una táctica política defendible e incluso inteligente. Lo estúpido es acabar confundiendo la táctica con la estrategia y el problema inmediato con el problema de fondo. El problema inmediato es el terrorismo. El problema de fondo es el nacionalismo, de donde el terrorismo nace y en el que continuamente obtiene apoyo, justificación, renovación y subsistencias.

La peligrosidad de un enemigo declarado, que, como el nacionalismo antiespañol, se considera antagonista y excluyente por definición, es directamente proporcional a su fuerza, aunque la inmediatez en el tiempo pueda alterar la consideración de su entidad espacial. La fuerza de Arzallus está, por propia decisión desde el Pacto de estella, unida a la de ETA, pero en la medida en que PP y PSOE se consideran democráticamente capaces de desalojar al PNV de sus posiciones en el Gobierno Vasco, esa fuerza de Arzallus se convierte en su debilidad, ya que no puede mantener a la vez su alianza estratégica con los terroristas y su anterior estrategia de pacto con las fuerzas políticas españolas, tanto en Madrid como en Vitoria. Arzallus es más débil en cuanto ya no se le considera ni invencible ni imprescindible. En realidad, es esa declaración de caducidad de su Poder lo que le debilita más.

Pero Pujol sigue siendo igualmente fuerte y aún más peligroso en la medida en que no se piensa siquiera en tratar de combatirlo y, de forma implícita o explícita, se admite que es parte de la solución democrática y no del problema nacional español. Naturalmente, Pujol es consciente de que su fuerza es ideológica y nace de la impregnación de nacionalismo del PSC y de la eliminación de Vidal Quadras en beneficio de Piqué dentro del PP de Cataluña. Pero también advierte que no hay ninguna razón de las que se esgrimen desde el PP y el PSOE contra el PNV que no puedan esgrimirse contra él. Si dentro del PSC se produjera un cambio como el del PSOE en el País Vasco, el PP lo apoyaría y eliminaría a Convergencia del Poder, en el que ha creado una red clientelar durante veinte años en la que radica su fuerza pero también su debilidad. Un partido basado en las nóminas no sobrevive a la pérdida del presupuesto.

Pero Pujol, como cabeza visible del nacionalismo catalán, es la retaguardia y el factor clave de cualquier nacionalismo, que naturalmente se define siempre contra España. Y su respaldo indirecto a ETA muestra que no es sólo Arzallus el que recoge las nueces cuando los etarras sacuden el árbol. Pujol tiene su propio nogal, que es la debilidad intrínseca de los partidos españoles en Cataluña, y eso le permite ser a la vez el que sacude y el que recoge. Instalado entre el Noguera Pallaresa y el Noguera Ribagorzana, es el verdadero Cascanueces de esta ópera donde nunca baja el telón y que sólo terminará por la extinción o por la dimisión del público.

«Residencia vigilada» a la francesa
Impresiones El Mundo  29 Diciembre 2000

La eficaz colaboración de Francia con España en la lucha contra el terrorismo está teniendo su lunar y además importante: las fugas de etarras, muy peligrosos según todos sus antecedentes, sometidos en territorio francés al régimen de residencia vigilada, una forma de arresto que está demostrando ser cualquier cosa menos vigilado. En mes y medio se han producido dos fugas de presuntos terroristas que se hallaban en esa situación: el 13 de noviembre, Félix López de la Calle, alias Mobutu, desaparecía de un hotel de Aubusson; ahora es Faustino Villanueva, más conocido como Txapu, el que huye de un apartamento de Vic-sur-Cère, en el centro del país. El Ministerio del Interior galo debe revisar urgentemente sus procedimientos de vigilancia, ya que Mobutu y Txapu han demostrado lo fácil que es huir de este pretendido confinamiento.

Alternancia sin alternativa
IMANOL ZUBERO El País 29 Diciembre 2000

Una vez más (y van...), los datos son inapelables. El sondeo electoral del Gobierno vasco dibuja un escenario que, matices coyunturales a un lado, repite una estructura política de fondo cien veces plasmada en otros tantos sondeos y siempre validada en las urnas. Es cierto que en el sondeo el nacionalismo vasco (PNV+EH+EA) ve disminuir su presencia parlamentaria, pues en el mejor de los supuestos se quedaría a dos escaños de los 41 que actualmente ocupan. Es cierto, en contrapartida, que los no nacionalistas (PP+PSE+UA) verían incrementado su peso, en el supuesto más favorable, hasta en cuatro escaños. Pero en el fondo no hay nada nuevo.

Para escándalo de algunos y alborozo de otros, el PNV mantiene su porcentaje de voto, pudiendo además ganar uno o dos escaños. No hay nada que afecte a un partido-comunidad que ha sabido combinar como nadie la emoción del sentimiento para unos y el pragmatismo del interés para otros, hasta casi blindar un electorado heterogéneo pero fiel. Se ha dicho que el PSE se configura como "fuerza clave" en el nuevo Parlamento, en la medida en que su apoyo es el único que permitiría bien reeditar un gobierno tripartito PNV-PSE-EA, bien ensayar un gobierno PP-PSE-UA sustentado en una mayoría minoritaria. En realidad, ésta era la situación con la distribución actual de escaños. El PSE ha sido siempre la única fuerza política vasca con posibilidades objetivas para suturar una sociedad desgarrada por la acción de dos trenes poderosos que no es que avancen uno contra otro, sino que se alejan a toda velocidad en direcciones opuestas (el mayor riesgo para esta sociedad no es que se produzca un choque, sino que se radicalice un desencuentro). En cuanto al importante ascenso en escaños del PP, éste sigue resultando tan insuficiente o tan suficiente para configurar un gobierno sin nacionalistas como lo es hoy: en el Parlamento actual, PP, PSE y UA ya suman más escaños que PNV y EA. La única incógnita que el PP no puede despejar es la que, en la práctica, permitiría o no la alternancia: qué va a hacer EH con sus escaños.

Va a ser precisamente la posibilidad o no de esta alternancia la cuestión central de aquí al día siguiente de las elecciones. Aunque ya hemos visto que no es así, unos dirán que por primera vez se plantea la posibilidad de sustituir al PNV en Ajuria Enea y, en el caso de no lograrlo, volverán a decir que el PNV gobierna con el apoyo de "los amigos de los terroristas". Otros dirán que tal cambio en el gobierno no cambiaría nada en la convulsa realidad vasca y, en cualquier caso, defenderán la legitimidad de apoyarse en los votos de cualquier fuerza política legal para mantenerse en el poder. En cualquier caso, el debate sobre la alternancia va a permitir que EH rentabilice su descenso electoral, pues todos al final van a depender de lo que la coalición radical haga o deje de hacer.

Por eso, propongo humildemente que no se convierta la alternancia, sino la alternativa, en la cuestión central de estas elecciones. Y que todos los partidos democráticos asuman que, más allá de la alternancia posible, es imposible la alternativa al marco estatutario como punto de encuentro para avanzar hacia un futuro que, sin duda, será distinto; que es imposible la alternativa a una sociedad plural, mosaico, bilingüe; que es imposible, en fin, la alternativa a lo que hoy somos, pues nadie puede saber lo que seremos mañana. Imanol Zubero es sociólogo y escritor.

El sondeo vasco
Editorial La Razón 29 Diciembre 2000

Los resultados del sondeo electoral difundidos por el Gobierno vasco, con todas las salvedades que pueden y deben hacerse a una encuesta elaborada por los servicios dirigidos por el PNV, indican como mínimo que la alternancia en el Gobierno de Vitoria es posible. En la próximas elecciones, que a tenor de las declaraciones de los líderes nacionalistas, serán convocadas en breve. El PP y el PSOE subirán sustancialmente en número de votos y escaños en el Parlamento vasco. Para el PNV se plantean escenarios diferentes, según concurran o no los proetarras de EH a las urnas. Pero en ambos casos parece que el voto nacionalista pierde fuerza y el hecho de que sea el propio Gobierno vasco quien lo afirme puede anticipar una estrategia electoral basada en la llamada al voto útil para evitar una derrota y su salida del Gobierno de la Comunidad.
    Hay una parte que no figura en el sondeo y que puede modificar sustancialmente los resultados. La intención de voto no cuenta con el miedo y con Eta. Porque cabe pensar si estos resultados ahora estimados sufrirían alguna modificación trascendente si la banda asesina decreta una nueva «tregua-trampa» como estrategia electoralista para EH. Como también hay que tener en cuenta el voto oculto, debido al temor de los encuestados a revelar su elección en una encuesta oficial del Ejecutivo nacionalista. Es precisamente en este inescrutable voto oculto donde el PP espera obtener nuevos apoyos y poder con ellos demostrar que las cosas pueden cambiar para mejor, también en el País Vasco.

La alternancia es posible
GERMAN YANKE El Mundo   29 Diciembre 2000

Hasta los profesionales de la demoscopia admiten que hay que desconfiar de las encuestas en el País Vasco. Si se suma al recelo técnico que suelen producir los sondeos elaborados desde los poderes públicos y, además, no se aportan datos de cuántos encuestados han preferido no contestar o todavía no han decidido su voto, habrá que tomarse con saludable cautela las previsiones de voto del Gabinete del Gobierno vasco.

Asegura el sondeo que hoy disminuiría sensiblemente el voto a EH, que sus escaños en la presente legislatura (14 en pleno espejismo del alto el fuego de ETA) quedarían entre 10 y 11, que sus porcentajes se rebajarían entre el 3% en Alava y Vizcaya y el 4% en Guipúzcoa.

Si los votos que aún mantiene son muestra de la enfermedad moral que padece el País Vasco, el descenso tiene lógica: ya no hay espejismo de alto el fuego, la personalidad de EH no es otra que la de ETA, su capacidad de iniciativa se identifica con el chantaje de la violencia.

¿A dónde van los votos que pierde? Al PNV. EH es el gran colchón con el que cuenta el partido del señor Arzalluz que, junto a sus más próximos, dedica mucho tiempo y bastantes barbaridades a cultivarlo. La pérdida del voto moderado y autonomista es compensada por el PNV por la incorporación de las papeletas radicales que se resisten a apoyar a EH o que entienden que su doctrina está bien representada por un partido que ha hecho de la filosofía del Pacto de Estella su programa.

Así, el PNV, de acuerdo a la encuesta gubernamental, aumentaría aproximadamente un 2% en las tres circunscripciones (algo menos en Vizcaya) y podría mantener su actual posición en el Parlamento vasco (21 escaños) e incluso aumentarla hasta 23. Que es un partido fuerte y asentado nadie lo duda pero si, con estos datos, se siente satisfecho es sólo por voluntarismo.

El nacionalismo considerado en su conjunto perdería, en el mejor de los casos, dos escaños. Y la vieja convicción de que no se podía gobernar en el País Vasco sin el PNV va quedando en un mal recuerdo del pasado. La fidelidad de sus votantes y el apoyo de los desencantados del PNV augura un magnífico resultado para los partidos constitucionales.

El PP, de acuerdo a este sondeo, incrementaría sus apoyos en medio punto en Guipúzcoa, en más de dos en Vizcaya y, en Alava, (a la espera de poder incorporar votantes de UA si terminan felizmente sus negociaciones) en más de cuatro, lo que es significativo ya que es en esta provincia en la que actualmente gobierna. Sus escaños pasarían de los 16 actuales a un número que oscila entre 18 y 20.

El PSOE, por su parte, recibiría el premio de los votantes a una posición de firmeza, a veces sostenida con el resquemor de algunos de sus compañeros de fuera del País Vasco: un incremento de casi dos puntos en Guipúzcoa, de uno en Vizcaya y de casi cinco en Alava. El resultado: pasar de 14 escaños a 16.

Los partidos firmantes del pacto antiterrorista podrían sumar 36 escaños de 75. No sólo se trataría de poder gobernar en coalición, tampoco sólo de que podrían hacerlo con comodidad si EH sigue sin participar en la actividad parlamentaria. Es, sencillamente, que estarían a dos escaños de la mayoría absoluta. Y no sabemos cuántos no han querido responder al sondeo ni cuántos no han decidido aún su voto...

Elecciones
ERASMO El Mundo 29 Diciembre 2000

Utilícese la voz regeneracionista, la metáfora biológica para analizar al cuerpo enfermo: lección de anatomía, el Norte en la mesa de disección, gran cirujano: pinza, bisturí, esto es Gasteiz, esto es Donosti, tejido social, tejido adiposo, grasas sobrantes. Sólo la sangre convierte tal acumulación de insensatez en tragedia irremediable. ¿Y? Hacen sondeos, se acercan las urnas, se tientan la ropa.

Miedo al miedo
José María CARRASCAL La Razón 29 Diciembre 2000

«Dejadme expresaros mi firme convicción de que de lo único que debemos tener miedo es del miedo», decía el presidente Roosevelt a los norteamericanos acongojados por la crisis económica del 29. Y, a continuación, la promesa de «liberarles de la dictadura del miedo». Pienso que sería el mejor eslogan cara a las próximas elecciones vascas. Alguien tiene que prometer a los españoles en general, y a los vascos, en particular, acabar con esa dictadura. En otro caso, tenemos una democracia bien anémica.

    Si el 82 por ciento de los españoles, según la última encuesta CIS, considera el terrorismo el problema más importante y al 31 por ciento les preocupa personalmente, ¿qué ocurrirá en el País Vasco? Aunque tampoco hace falta que venga el CIS a decírnoslo. Este es un secreto a voces. El País Vasco está hoy dominado por el miedo.

  Socialistas y populares tienen miedo de que les asesinen los terroristas y los nacionalistas tienen miedo de perder las elecciones. Tienen miedo los jueces, los empresarios, los periodistas, los policías, los profesores, los empleados de banca, los conductores de autobuses, los funcionarios y, en general, todas las personas, incluidas las que no se meten en política, pues saben que corren el riesgo de que un coche bomba o un cóctel molotov acabe con su vida o con la de un familiar que se encuentre en el lugar inoportuno en el momento equivocado. El miedo es hoy el ingrediente principal de aquella vida y la mejor prueba de ello es que nadie quiere reconocerlo. Están sencillamente amedrentados.

    Con el miedo viene su corte de perversidades, grandes y pequeñas: la cobardía, el cinismo, la mentira, el egoísmo, la insolidaridad, extendidas entre la gran masa, a la que están salvando individualidades, que seguro sienten tanto miedo como los demás, pero que son capaces de superarlo para hacer frente a los asesinos. A eso es a lo que suele llamarse heroísmo. El día que se escriba la Historia del País Vasco de estos años, estas personas tendrán un lugar de honor.

    De todos esos miedos, el más despreciable es el de los dirigentes del PNV. Porque todos los demás temen por su vida, pero esos dirigentes temen tan sólo perder el cargo, el coche oficial y el control de los miles de millones que representa el presupuesto vasco. Por eso se han atado al mástil del barco que deberían pilotar, dispuestos a que el oleaje terrorista no les arranque de allí por más que barra la cubierta. Que el barco se vaya contra las rocas les importa ya bien poco, como demuestra que no hace nada.

    Pero ésta es una situación insostenible, como reconocen muchos de ellos mismos, y la hora de la verdad se acerca. Encuesta en la mano, el gobierno Ibarretxe nos asegura que sacará más votos en las próximas elecciones. Tan seguro no debe de estar cuando no acaba de convocarlas. El maldito miedo.

 

Fugas evitables
Editorial ABC  29 Diciembre 2000

En marzo de 1997 un jurado de San Sebastián absolvió a Mikel Otegi, homicida confeso de dos ertzainas a los que dio muerte en Itxasondo. El veredicto del jurado, mal presidido y peor motivado, fue anulado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y por el Tribunal Supremo, pero el homicida impune se escapó antes de que se acordara su prisión provisional, perdida por la lenta reacción del Tribunal. Este episodio se ha vuelto a repetir con la fuga de Carlos García Preciado, quien ha sido condenado por la Audiencia Nacional a dieciséis años de prisión como autor de un delito de terrorismo. Arrasó con fuego una sucursal bancaria y en su domicilio se halló documentación que probaba su vinculación con los movimientos proetarras. No obstante, pese a la gravedad de la acusación, traducida en una no menos grave condena por terrorismo, el terrorista estaba libre, aunque su prisión provisional iba a ser previsiblemente acordada antes de la notificación de la sentencia. Previendo lo peor, Carlos García Preciado ha huido, dejando otra vez a los ciudadanos con muchas preguntas y con ninguna respuesta.

Puede que en otras circunstancias, la fuga de este delincuente hubiera sido motivo sólo de disgusto y, como mucho, de alguna crítica sobre la falta de reflejos de la Justicia. Pero ha coincidido con la segunda fuga en Francia de un militante de ETA confinado, Faustino Villanueva «Txapu», quien ha seguido el ejemplo de Alberto Félix de la Calle «Mobutu», el que se fugó a la vieja usanza, atando sábanas y descolgándolas por la ventana. Sin duda alguna, mucho más importante es la coincidencia de la desaparición de García Preciado con la publicación de una encuesta que sitúa al terrorismo como el problema que preocupa al 80 por ciento de los españoles, diez puntos más que en la anterior consulta. Sería muy poco responsable ponderar las posibles responsabilidades por la fuga del terrorista callejero en función de las jerarquías de la opinión pública, pero una cosa es rechazar tajantemente que la Justicia esté condicionada a los criterios demoscópicos y otra muy distinta no pedir a los Tribunales, y a los demás poderes públicos que colaboran con la Justicia, que sean receptivos a un estado social de preocupación por una delincuencia brutal, reiterada e indiscriminada. La Fiscalía y los Tribunales penales de la Audiencia Nacional, a pesar de alguna resolución incomprensible, como la excarcelación de Elena Beloqui —y, sobre todo, la discutible motivación judicial de su puesta en libertad— asumen diariamente con eficacia y responsabilidad su deber de someter el terrorismo al juicio inexorable de la ley. Pero hechos como la fuga de García Preciado son golpes que recibe la confianza del ciudadano en la Justicia, y no tanto porque revelen un fallo de funcionamiento o un enjuiciamiento equivocado. Frente al terrorismo no cabe más que la aplicación de la ley, y esto sólo corresponde a los jueces, quienes acaban convertidos en el escudo protector de los ciudadanos y, fundamentalmente, de las víctimas, a las que, por ejemplo, el Gobierno nacionalista de Vitoria, con el apoyo de Izquierda Unida, se niega a una Comisión en la que sólo se hable del terrorismo, sin adulterar el concepto de víctima con eufemismos que cuelan a los verdugos en el mismo nivel. Si el poder autonómico ha rendido su fuerza ente ETA, si el terrorismo sigue asesinando y si el Estado de Derecho ha de vencer y neutralizar cualquier tentación de reacción ilegal, sólo queda la Justicia —jueces y policías— como esperanza frente al terror.

Estas fugas demuestran que la lucha antiterrorista es muy compleja y no se agota sólo en aprobar nuevas leyes, ni en imponer condenas, ni en practicar detenciones. La lucha antiterrorista es todo eso y, además, tener la conciencia clara de que ETA es el mayor enemigo del Estado y de la sociedad. A los etarras no se les debe conceder la más mínima posibilidad de burlar la acción de la justicia. La ley tiene suficientes mecanismos para evitarlo, empezando por la prisión provisional y siguiendo por otras medidas de control. Utilícense, por jueces y fiscales, hasta el límite. Ni un centímetro más allá, pero tampoco ni uno menos.

La coartada Atutxa
Por Enrique de Diego Libertad Digital 29 Diciembre 2000

No parece lo más decente -máxime cuando se acaba de vetar una comisión ex profeso- intentar utilizar a las víctimas en lo que ya suena a campaña electoral. El comentario autocrítico sobre el distanciamiento del ejecutivo respecto a las víctimas entra dentro de lo eufemístico. Paños calientes. En realidad Eta ha asesinado desde la tregua en nombre de un ideal común y en unidad de acción con el PNV -y con Izquierda Unida- dentro del pacto de Estella/Lizarra. Es lógico que muchas de las víctimas se hayan negado a la manipulación de ser homenajeadas por quienes han ido de la mano con los verdugos.

Lo llamativo es que se saque en este tramo al primer plano a Juan María Atutxa. La manifiesta calcinación de Juan José Ibarretxe levanta la expectativa de si no estaremos ante una operación de cambio de candidato. A favor de Ibarrretxe juega su propia inconsistencia, lo que favorece el mangoneo de Xabier Arzalluz. Es difícil que el presidente del PNV encuentre un paniaguado tan en estado puro. El perfil de Atutxa, más confrontado con Eh, más próximo a un acuerdo de gobierno con el PSOE, respondería a las necesidades del momento y a la oportunidad de romper la estrategia del pacto entre el PP y el PSOE, aunque también sería una forma indirecta de sumarse a él y de alejarse de Estella/Lizarra. En cualquier caso, el Partido Nacionalista Vasco ha demostrado funcionar casi más como una religión que como un partido y en ese panorama de fondo Atutxa no deja de ser una coartada, como posible candidato a lehendakari o como figura recuperada de apoyo. El pulso futuro, en realidad, es entre Jaime Mayor Oreja y Xabier Arzalluz.

Insensibilidad e injusticia
Editorial El Correo  29 Diciembre 2000

El terrorismo convierte en víctimas directas de su horror a las personas que condena a muerte, a la extorsión y a la coacción, y a cuantos ciudadanos -familiares y amigos- se ven afectados por cada asesinato o cada intento frustrado. Pero lo más descorazonador del caso es que la dignidad o la memoria de las víctimas es una y otra vez ultrajada por los largos tentáculos de la violencia, que propician el envilecimiento más o menos acusado de la conciencia social. Las desavenencias políticas al respecto y la dificultad que demuestran las instituciones vascas para ponerse, ‘de corazón’, en el lugar de las víctimas, constituyen el reflejo más deplorable de dicho envilecimiento. Durante años, el recuerdo de las víctimas de ETA fue relegado al olvido; las personas a quienes el fanatismo arrebataba la vida pasaban inmediatamente a formar parte de un paisaje anónimo; parecían, en muchas ocasiones, el reflejo tenue de un problema llamado violencia. Fueron las expectativas de paz generadas a raíz del alto el fuego anunciado por ETA en septiembre de 1998 las que suscitaron la imperiosa necesidad de que la sociedad devolviera a las víctimas el lugar que les correspondía en nuestra historia colectiva. No era posible imaginar el final de la violencia sin que, previamente, la sociedad y sus instituciones procedieran a reconocer y compensar moralmente a quienes habían padecido en propia carne su sadismo.

Sin embargo, el Parlamento vasco se convirtió en el escenario de un juego de insensibilidad e injusticia: el juego que llevó al nacionalismo democrático a consensuar con quienes jamás condenarán el terrorismo de ETA el significado mismo del concepto ‘víctima’. Bajo la argucia de dispensar un trato de igualdad «a las víctimas de las distintas violencias», la institución representativa de la voluntad política de los vascos equiparaba, en realidad, a la víctima con el victimario. Al conformar una ponencia parlamentaria viciada de inicio -no es posible llegar a un reconocimiento justo de las víctimas sin una condena moral previa de sus verdugos- ni siquiera la ausencia final de EH del Parlamento pudo corregir el descabellado rumbo emprendido con su presencia. El boicot de los integrantes de dicha ponencia (PNV, EA e IU) a constituir una comisión específica para las víctimas del terrorismo en la Cámara vasca el pasado miércoles representó una actitud semejante a la abstención de esos mismos grupos parlamentarios en la sesión plenaria que acordó la celebración del homenaje de hoy. Después de todo eso, nadie puede reprochar a las organizaciones de víctimas que han rehusado su asistencia que denuncien con su gesto las carencias que las instituciones están demostrando a la hora de compensar con gestos de reconocimiento y sincero afecto la crueldad que siguen padeciendo, especialmente cuando el terrorismo no ceja en su empeño de convertir su obstinada presencia en un horror cotidiano.

Contra las víctimas y contra el Parlamento
MANUEL HUERTAS  El Correo  29 Diciembre 2000

Los grupos nacionalistas e IU han hecho imposible la materialización de un mandato parlamentario como es el de la constitución de la Comisión de Víctimas del Terrorismo por la vía de boicotearla activamente, por la de negarse a hacer posible con sus escaños el quórum suficiente para que esta Comisión quede formalmente constituida. Es una decisión grave sin precedentes, que impide el normal funcionamiento de la institución parlamentaria y atenta frontalmente contra el principio de representación popular que la Cámara encarna mediante las relaciones que rigen entre mayorías y minorías. Al parecer, los grupos nacionalistas y el de IU han querido dejar claro que hay mayorías legítimas, las suyas, que han podido imponer sus criterios a los demás a lo largo de la legislatura, y otras ilegítimas que no pueden hacer valer sus puntos de vista por arrastrar el pecado original de no ser nacionalistas. En el primer caso, todos tenemos que acatar la decisión mayoritaria del Parlamento. En el segundo, lo que dice el Parlamento es papel mojado.

Pero, enfrentándose al Parlamento vasco, los grupos nacionalistas y el de IU se enfrentan, igualmente, a un sector extremadamente sensible de la sociedad vasca, el de las víctimas del terrorismo, a quienes tratan de privar de su expresión política más consecuente: la representación por una oposición -socialistas, populares y foralistas alaveses- que se ha venido pronunciando reiteradamente a favor de sus intereses. Hablo, por supuesto, de las víctimas verdaderas, y no de las inventadas. Esas supuestas víctimas que, según el informe de la ponencia formada en su día por nacionalistas, EH e IU, lo son por el simple hecho de ser vascos y padecer los efectos del contencioso. Y no es broma, porque las comparecencias recogidas en el informe así lo atestiguan. De un total de 833 asesinados por ETA, de los que 555 son víctimas vascas, la ponencia recoge la comparecencia de seis. De las llamadas ‘víctimas de otras expresiones de violencia’ se recogen 101 comparecencias, que abundan en consideraciones realmente pintorescas.

Hay, entre ellas, quienes afirman que «lo que hoy estamos viviendo es consecuencia de las actuaciones de las fuerzas represivas»; quienes justifican la violencia de ETA diciendo que «hay que hablar de las causas y no de las consecuencias» de esa violencia; quienes han participado en actos de violencia callejera; quienes han sido expulsados por actividades terroristas; quienes se consideran ‘refugiados’; quienes afirman que «víctimas somos todos los ciudadanos de este país, aunque no hayamos sufrido directamente los efectos de la violencia»; quienes afirman que «Euskal Herria está preso» y que los victimarios son España y Francia; quienes hablan en nombre de las Gestoras Proamnistía...

En suma, la ponencia de los nacionalistas y de Izquierda Unida se ha inventado la víctima a la carta, porque su informe, lejos de responder a la verdad, la memoria y la justicia, como se proponían los ponentes, viene a ser un informe hecho a la medida de la situación conyuntural del nacionalismo y de su actual teoría del contencioso vasco. Para relativizar el sufrimiento de las víctimas, las que han sufrido y siguen sufriendo el acoso del terrorismo, nos vienen a decir los ponentes que las víctimas son muy diversas, puesto que son producto de un enfrentamiento entre dos bandos. Por el contencioso, claro está.

¿En qué consiste ese contencioso? El informe de la ponencia no se digna a definirlo. En algún momento, me pareció ver que se trata de un conflicto con la democracia. Sobre todo cuando leí: «A lo largo de su historia, ETA ha cometido 794 asesinatos, de los que sólo el 5,5% lo fueron bajo la dictadura de Franco. El 94,5% de los crímenes han sido perpetrados contra el sistema democrático. Desde que se celebraron en España las primeras elecciones libres, las diversas ramas de ETA han cometido casi 3.000 atentados, que, además de los muertos, han dejado un balance de más de 2.000 personas heridas». Y más aún cuando en otro párrafo se decía: «Solamente ETA se ha opuesto durante todo este tiempo a la voluntad democrática de los vascos, intentando cambiar la decisión de las urnas mediante el uso del terrorismo».

Cabe concluir, entonces, que el único contencioso que padecemos es el que enfrenta a la mayoría de la sociedad vasca y sus instituciones con ETA? De ningún modo, porque, en otro lugar del informe, se deja claro que ETA no es la causa, sino la expresión de ese indefinido e indefinible «contencioso político que se vive en el País Vasco y que perdura hasta nuestros días». Con lo cual la ponencia se encuentra al fin con que no sabe quiénes son las víctimas. Como la violencia existe porque existe el contencioso, y no a la inversa, los ponentes nacionalistas y de IU han tenido bien cuidado de catalogar a las víctimas, no en función de criterios objetivos, sino «teniendo en cuenta las distintas sensibilidades de la sociedad vasca». Así pues, ¿Fernando Buesa fue víctima de quien lo asesinó? ¿O, por el contrario, quien asesinó a Fernando Buesa no era más que una víctima del contencioso que se vengó del que consideraba su enemigo? Y lo mismo podríamos preguntarnos a propósito de la larga lista de personas que ETA ha venido asesinando hasta el presente. Según los criterios de la ponencia, tan víctimas son Fernando Buesa y quienes hayan venido cayendo por los atentados de ETA como sus asesinos. Merecen todos la misma consideración, la misma protección, el mismo respaldo institucional.

La teoría del contencioso justifica lo más peregrino, lo más contradictorio, máxime cuando días más tarde, y con atentado terrorista de por medio, fue el propio presidente de la Comisión de Derechos Humanos, Iñigo Urkullu, quien tuvo que reconocer, aunque implícitamente, que no hay otro contencioso que el terrorismo de ETA, al escribir (‘Un camino para todos’, EL CORREO, 15-12) que «ETA... se ha convertido en nuestro principal problema» y que «es ETA la única que está arruinando política, económica y moralmente a la sociedad vasca», por lo que dice sentir vergüenza «de quienes, con la boca pequeña, lamentan el atentado de Tarrasa y lo contextualizan en el marco de un conflicto que ellos mismos están haciendo perdurar».

Afortunadamente, este informe fue rechazado por mayoría en la Comisión de Derechos Humanos del pasado 12 de diciembre. A la vista de sus conclusiones, se entiende, igualmente, que las víctimas del terrorismo, con buen criterio, no hayan querido saber nada de esta ponencia que no las reconocía y que, lejos de atender sus aspiraciones, las humillaba todavía más. Y se hace evidente la necesidad de constituir una verdadera comisión parlamentaria que trate específicamente de esta cuestión vital para el futuro de una Euskadi reconciliada en el marco de una verdadera convivencia democrática. Una cuestión que, afortunadamente, nadie va a poder dejar en el olvido, aunque nacionalistas e IU se empeñen. Porque, más pronto que tarde, la Comisión de Víctimas del Terrorismo acabará creándose.

«Hay alumnos que protestan por vernos con escolta en clase»
Redacción - Vitoria .- La Razón 29 Diciembre 2000

Edurne Uriarte, profesora de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco y objetivo de la bomba que falló en la Facultad de Periodismo, y que podía haber causado una auténtica masacre al estar colocada en el interior de un ascensor en el que viajaban varios alumnos, aseguró ayer que se ha acostumbrado a «vivir con el miedo en el cuerpo», al tiempo que denunció la «miseria moral» que existe en una parte importante de la sociedad vasca, por lo que ha sucedido.    

Muestras de apoyo
En declaraciones a Servimedia, Uriarte agradeció las muestras de apoyo recibidas tras el intento de atentado del pasado día 18, y criticó el hecho de que algunos de los alumnos de Periodismo «protestaron y expresaron su enfado por que hubiera profesores que tuvieran que ir con escolta a clase, lo cual a mí me pareció algo tremendo».

    Uriarte dio por descontado que hubo un «comando» de información de ETA que estuvo haciendo seguimientos en el interior del campus de Lejona, aunque todavía se desconoce si esos informadores están o no matriculados en la universidad.

    Explicó que el ambiente que se respira en el mundo universitario es «de una preocupación enorme, sobre todo para las personas que, como yo, hemos expresado públicamente nuestras ideas».   

«No estoy asustada»
«Vivimos cada día sabiendo que nos puede pasar algo», dijo la docente, para añadir que «antes no existía esa preocupación con tanta nitidez en el mundo intelectual y ahora se ha abierto el abanico de los objetivos de ETA en este último año».

    Uriarte añadió que, tras el atentado, «no me he asustado demasiado porque me he acostumbrado a vivir con el miedo en el cuerpo, y este miedo es un miedo generalizado».

Los funcionarios de Justicia en el País Vasco no estarán obligados a saber euskera
MADRID. ABC  29 Diciembre 2000

El Consejo General del Poder Judicial considera el conocimiento del euskera como mérito preferente de los funcionarios para ocupar determinadas plazas en la Administración de Justicia en el País Vasco, pero no como condición «indispensable o excluyente», tal y como se recoge en un acuerdo de dicho órgano publicado ayer por el Boletín Oficial del Estado.

El Boletín Oficial del Estado recogió ayer el acuerdo tomado el pasado 19 de diciembre por la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial, en el que se aprobaban las propuestas de la Comisión de Calificación de ese órgano en relación con las solicitudes presentadas por miembros de la Carrera Judicial y una alumna de la Escuela Judicial para que se les reconociera el mérito preferente del conocimiento oral y escrito del idioma oficial propio de aquellas Comunidades autónomas en que exista el mismo.

El Pleno del CGPJ —tal y como público ABC el pasado día 27— emitió un dictamen contrario a la pretensión del gobierno vasco de establecer el conocimiento del euskera como «condición técnica» para que los funcionarios de Justicia destinados en el País Vasco puedan acceder a los puestos de trabajo. El PNV ha intentado reiteradamente introducir esta normativa estatal, pero ha sido rechazada de manera sistemática por las Cortes.

El dictamen del Consejo señala que el dominio de la lengua vasca «no debe operar como causa de exclusión absoluta, sino como mérito preferente del funcionario que pretenda optar a una determinada plaza». El CGPJ dio la misma respuesta a la Generalitat de Cataluña cuando proyectó imponer el catalán como requisito imprescindible.

El Consejo General del Poder Judicial estima insatisfactorios también otros aspectos del llamado «Segundo Preacuerdo» entre la Consejería de Justicia y los sindicatos, como la creación de coordinadores en las oficinas judiciales y los permisos laborales para visitar a familiares presos.

PP y PSOE avisan al PNV de que cada vez es más posible un Gobierno sin nacionalistas
Rajoy desea que esa alternativa "vital" sirva para cambiar la Ertzaintza y el modelo educativo
ANABEL DÍEZ / JAVIER CASQUEIRO, Madrid El País  29 Diciembre 2000

Gobierno y PSOE coincidieron ayer en su análisis favorable a las posiciones de los partidos "constitucionalistas" y contrario a las tesis nacionalistas tras estudiar el sondeo electoral del Gobierno vasco. Mariano Rajoy, vicepresidente primero del Ejecutivo, prefirió resaltar, además de la pérdida del espacio nacionalista, la necesidad "vital" de una alternativa de gobierno asociada a cambios en la Ertzaintza y del modelo educativo. Juan Fernando López Aguilar, de la ejecutiva socialista, demandó al PNV una reflexión sobre la tendencia al alza de los partidos contrarios al Pacto de Estella.

PP y PSOE no pactaron su reacción al sondeo del Gobierno vasco durante la conversación que tuvieron la tarde anterior sus dos principales interlocutores en materia antiterrorista para discutir las declaraciones del ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, sobre el objetivo antinacionalista de su pacto. No lo pactaron, pero lo pareció.

Rajoy relativizó ayer el valor de las encuestas y se quedó con la tendencia hacia arriba de los partidos favorables a la Constitución y el Estatuto (citó a PP y PSE) frente a la pérdida de peso de los nacionalistas. Luego habló del sinsentido de pregonar en un mundo en proceso de integración las teorías segregacionistas y de la importancia "vital del cambio de Gobierno".

Ya en ese contexto, Rajoy afirmó de forma rotunda que su partido no podrá pactar nunca con un PNV que siga en el Pacto de Estella. Y a la hora de apuntar al Gobierno algunos tantos en materia antiterrorista, además de los éxitos policiales, se apropió el mérito de haber generado una conciencia social más activa, con más reacciones y presencias públicas, y un "compromiso espectacular y digno de elogio de los intelectuales".

Llegado a ese punto y tras negarse a adelantar acontecimientos sobre una reedición de la situación actual tras las elecciones, Rajoy concluyó que lo relevante ahora es que "cada vez más personas entienden que es imposible disociar la lucha antiterrorista de la necesidad de cambio de gobierno para modificar el funcionamiento de la Ertzaintza y del modelo educativo".

Los socialistas, por su parte, prefirieron quedarse con el dato de su paulatino crecimiento en las preferencias electorales de los vascos y con la advertencia hacia las posiciones nacionalistas. "El PNV debe reflexionar sobre el crecimiento de los partidos que estamos contra el Pacto de Estella porque cada vez se marca más la tendencia de que puede producirse una alternancia de gobierno sin nacionalistas", dijo en nombre de la Ejecutiva Federal del PSOE su responsable de Libertades y Desarrollo Autonómico, Juan Fernando López Aguilar. Fuentes de la dirección del PSOE reconocieron que en sus debates internos se constata la dificultad de un acuerdo con el PNV tras las próximas elecciones en tanto que suben las opiniones a favor de pactar con el PP. El PSOE trabajará en primer lugar por conseguir "articular una opción de Gobierno" en torno a su candidato, Nicolás Redondo Terreros.

Los dirigentes del PSOE consultados reconocen que la mejor opción, tras las elecciones, sería la del pacto tripartito entre PP, PSE y PNV, extensivo a Eusko Alkartasuna, porque sería "la más constructiva y útil para los ciudadanos, aunque también la más difícil de acordar".

Pero en el PSOE se reconoce que la situación no será fácil de manejar tras unas elecciones, que consideran imprescindibles, porque "la extraordinaria diversidad y pluralidad de la sociedad vasca sigue muy patente", dijo López Aguilar, quien destacó al segmento que vota nacionalista "como expresión legítima de un sentimiento que busca una traslación política". Y añadió: "Los socialistas nunca hemos propugnado, ni queremos hacerlo, la desaparición de los nacionalistas; nada menos que la fuerza política que lleva en el Gobierno 22 años, por lo que no es asumible que con tantos años de poder se quieran colocar de víctimas". Con ese argumento, López Aguilar zanjó posibles contradicciones con las tesis de su compañero Ramón Jáuregui, ex vicepresidente del Gobierno vasco, respecto a que no hay solución ni futuro para el País Vasco "sin un entendimiento entre nacionalistas y autonomistas".

Arranca en Ávila una muestra que ilustra el «Camino de la Lengua Castellana»
ÁVILA. Mayte Rodríguez ABC  29 Diciembre 2000

La iglesia gótica de San Francisco de Ávila acoge desde ayer la primera exposición sobre el Camino de la Lengua Castellana, que hace un recorrido por la historia de nuestro idioma a través de los lugares en los que se fue gestando: desde las primeras glosas emilianenses de San Millán de la Cogolla hasta «El hereje», la última novela de Miguel Delibes.

La exposición itinerante sobre el Camino de la Lengua Castellana abrió sus puertas ayer en Ávila, primera ciudad a la que llega esta muestra para recorrer hasta el mes de abril tres Comunidades Autónomas. En la exposición, que puede contemplarse en la iglesia de San Francisco, el visitante encontrará un recorrido por la historia de la lengua española. Así, la exposición comienza con los primeros documentos escritos en castellano, las glosas emilianenses halladas en el monasterio de San Millán de la Cogolla, que dan paso al Cantar de Mío Cid del monasterio de Santo Domingo de Silos, para llegar a Valladolid, ciudad considerada punto de partida del idioma español hacia el Nuevo Mundo en el siglo XV.

El itinerario de la exposición sobre el Camino de la Lengua Castellana continúa en Salamanca, ciudad universitaria por excelencia, en la que nuestro idioma comenzó a ser objeto de estudio, y continúa en Ávila, cuna de los escritores místicos por excelencia, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. El recorrido de la muestra concluye en Alcalá de Henares, representación del legado cultural de literatos de renombre como Francisco de Quevedo y Miguel de Cervantes.

De esta forma, la exposición muestra el itinerario del Camino de la Lengua Castellana como ruta cultural recorriendo las ciudades que, hasta ahora, conforman el camino y presentando también buena parte de la cultura popular de cada uno de los seis hitos a través de romances, narraciones y canciones tradicionales.

El presupuesto de la muestra, que podrá contemplarse en Ávila hasta el mes de febrero, asciende a diez millones de pesetas, cantidad que ha sido financiada en un 80 por ciento por el Ministerio de Cultura.

El comisario de la muestra, Carlos Alvar, quiso reiterar en la rueda de prensa que esta exposición «acerca al público la lengua castellana a través de escritores, como Unamuno o Delibes, por ejemplo, y de gente que la habla, pero sin desvincularlos de su entorno». De este modo, la exposición hace referencia a la Muralla de Ávila o a la comarca de Tierra de Campos, junto con la calidad del vino riojano o la importancia de las rutas de la lana, producto que se llegó a conocer como el «oro blanco».

Alvar se refirió también al «espíritu didáctico» de esta exposición de carácter itinerante, que podría también viajar fuera de España como elemento de proyección cultural de nuestro idioma. El director general de Cultura de La Rioja, Domingo Rivera, recordó que el Camino de la Lengua Castellana es «firme candidato» para ser designado en los dos próximos años como «Itinerario Cultural Europeo».

 

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