AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 5  Enero 2001
#El Guadiana de las Humanidades
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Enero 2001

#Juego de pícaros
Editorial ABC 5 Enero 2001

#Navajazo felipista al acuerdo Aznar-Zapatero
Lorenzo Contreras La Estrella 5 Enero 2001

#Maniobras en la oscuridad
Editorial La Razón 5 Enero 2001

#El PP debe estar en el homenaje a Lluch
Editorial El Mundo   5 Enero 2001

#Homenaje a todos
Editorial El Correo   5 Enero 2001

#Tres puertas
Alfonso USSÍA ABC   5 Enero 2001

#El contubernio
Jaime CAMPMANY ABC   5 Enero 2001

#El Ejecutivo de Ibarreche financia una enciclopedia que ensalza a «Ternera»
M. R. Iglesias - Madrid .- La Razón   5 Enero 2001

#La Plataforma Libertad se adhiere al pacto contra el terrorismo firmado por PP y PSOE
Libertad Digital 5 Enero 2001

#La oposición acusa al PNV de «deslegitimar» las instituciones al financiar a Udalbiltza
BILBAO EL CORREO 5 Enero 2001

#Nación de naciones
ANTONIO ELORZA El País  5 Enero 2001

#España
Nota del Editor 5 Enero 2001

El Guadiana de las Humanidades
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 5 Enero 2001

Les causa extrañeza a los periodistas el cambio de actitud de los nacionalistas y los socialistas ante las reformas de las enseñanzas de Historia y Geografía que ha propuesto la ministra Pilar del Castillo. Los mismos que se rebelaron contra el plan de Esperanza Aguirre, parecen ahora aceptar de buen grado las directrices sobre las enseñanzas mínimas. Lo que entonces parecía imposición centralista, vuelta a los modos franquistas, pedagogía unitarista, concepciones castellanistas de la realidad española, ahora ni siquiera merece consideración alguna.

¿Qué ha podido suceder para que se haya pasado de la cruzada a la pasividad? Por supuesto sería absurdo pensar que los nacionalistas han dejado de considerar la enseñanza de la Historia y la Geografía como los instrumentos principales para la formación de un espíritu nacional. Eso equivaldría a renunciar a los fundamentos de su propia personalidad colectiva que es la razón de ser de sus reivindicaciones nacionales y estatales. Así que la respuesta a su cambio de actitud ante la reforma de las Humanidades no va por ahí. A mi entender, los nacionalistas han preferido abandonar el terreno de la polémica pública porque consideran que ésta no les favorece. Han optado por recluirse en sus propios dominios que es lo que dominan a la perfección. Por tanto, posiblemente no tengan ningún reparo en publicar en sus Boletines oficiales los programas de enseñanzas básicas que le corresponden al Ministerio y en eso terminará todo. En letra muerta. Otra cosa será la práctica de la enseñanza, el plácet de los textos escolares, el control en definitiva en el día a día, únicamente accesible a la inspección dependiente de las propias Comunidades. Porque las apelaciones a la alta inspección del Ministerio son pura retórica. Una ficción. Incluso una coartada para las Administraciones.

Los nacionalistas han decidido rehuir el debate público sobre la enseñanza de las Humanidades porque saben que sus agresiones a la verdad histórica tienen muy mala defensa. Son conscientes de que la manipulación de la historia es tal que termina siendo un argumento para la defensa de una realidad histórica española. Prefieren que no se conozcan los argumentos sobre los que se intenta construir la nación —vasca, catalana— ya que terminan por llegar a sus propias clientelas. Les ha ido hasta ahora muy bien el trabajo en silencio, el lavado de cerebros casi clandestino. ¿Por qué cambiar de método? ¿Por qué responder al desafío del Ministerio?

Por otro lado está el cambio de actitud de los socialistas. Tampoco a éstos les favoreció la polémica aun cuando contaron con «científicos» que salieron en su defensa. El informe de la Academia de la Historia les dejó por los suelos. Terminó por descubrirse el apaño nefando y nefasto que hicieron con los nacionalistas en un momento de entreguismo, de traición cultural.

En la polémica sobre la enseñanza de las Humanidades no sólo quedó muy clara la confusión tradicional de la izquierda entre España y franquismo sino la exaltación pueblerina de lo regional. Fueron muchos los socialistas que iban sintiéndose avergonzados a medida que afloraba el estado de la enseñanza. Las acusaciones de criptofranquismo o de castellanismo que se hicieron contra los profesores que habían asesorado al Ministerio no sirvieron más que como recurso coyuntural. Terminaron por conocerse las oscuras motivaciones económicas de algunos de los más encarnizados agresores contra el plan de Humanidades y, por supuesto, la polémica agotó toda su virtualidad de desgaste del gobierno.

Sin la ayuda de los socialistas, los nacionalistas se han recluido en sus cuarteles de invierno. En el País Vasco cabría una revisión de la enseñanza en el caso de que el PP y el PSOE pudiesen formar gobierno. No así en Cataluña, donde seguirá siendo necesario el debate cultural.

Juego de pícaros
Editorial ABC 5 Enero 2001

La reunión de «amigos» que mantuvieron Rafael Vera y José Luis Corcuera, ex secretario de Estado para la Seguridad y ex ministro del Interior, respectivamente, con el máximo dirigente del PNV, Xabier Arzalluz, supone una nueva contrariedad para José Luis Rodríguez Zapatero. Parece que los rostros socialistas de otros épocas están empeñados en «moverle el patio» al nuevo secretario general, en un inoportuno intento de comprometer su estrategia política referida al País Vasco. Cuando más arrecia la andanada de críticas peneuvistas al PSOE por firmar con el PP el pacto contra ETA, dos de los artífices de la política antiterrorista de la era González acuden a La Rioja para reunirse con el mandamás del PNV, en un almuerzo con larga sobremesa que sirvió para —en palabras de Arzalluz— «estar mejor informados. Ellos y yo tenemos nuestra influencia».

Es indudable que alguno, o quizás el trío de comensales de común acuerdo, no tuvo reparo alguno en publicitar la reunión. Todos ellos tienen la pericia suficiente para mantener en secreto una cita como esa. El despliegue de medios gráficos a la puerta del restaurante —alegue Arzalluz lo que alegue— sólo tiene que ver con su voluntad de hacerse notar. Y el objetivo es claro: el presidente del PNV intenta abrir una brecha en las filas socialistas y en la firmeza con la que la actual dirección se ha posicionado en el bloque constitucional, mientras que los ex mandos de Interior —uno condenado por secuestro y el otro procesado en el caso de los «fondos reservados»— reaparecen con un «¡eh!, que aún estamos aquí», dirigido a un partido que quizás perdiese el poder por la serie de escándalos que rodearon a su Ministerio. Se trata de un juego de pícaros.

La reacción inmediata de los actuales dirigentes del PSOE, desmarcándose claramente de tan estrafalaria reunión y no queriendo saber nada de lo que allí se habló, parece la postura más razonable. Aunque todo apunta a que deberán permanecer alerta. Algún miembro de la Ejecutiva, cándido como un mirlo, caía ayer en la trampa tendida por Arzalluz y andaba poniendo cara amable a la cita gastronómica y destacando el «capital político» de Vera y Corcuera, «al margen de errores que hayan podido cometer».

En todo el tiempo que lleva al frente del PSOE, Zapatero sólo ha hablado una vez, y por teléfono, con Arzalluz y fue para recibir el pésame por el asesinato de Lluch. Es curioso que los interlocutores socialistas que ha elegido en los últimos meses el presidente del PNV para «estar mejor informado» hayan sido González, Vera y Corcuera. Quizás es que, además de la amistad que enseñorean, tengan en común su afición a enredar todo de arriba abajo, de los mesones a las «alcantarillas», esas desde las que González decía que había que defender al Estado. Lo único que ocurre es que aquí parece que se defienden ellos mismos.

Navajazo felipista al acuerdo Aznar-Zapatero
Lorenzo Contreras La Estrella 5 Enero 2001

Hay que conceder a la entrevista-almuerzo de Arzallus con Corcuera y Vera en Fuenmayor (La Rioja) la importancia que tiene. Y no es poca. Con la sombra de Felipe González planeando sobre la reunión, dada su buena relación con el presidente del PNV, el acontecimiento pues de tal se trata cobra visos de perfilar dentro del PSOE una estrategia alternativa a la de la actual Ejecutiva Federal socialista. Por mucho que los reunidos con Arzallus, más Felipe González a distancia, estén fuera del núcleo dirigente del partido, no cabe establecer la conclusión de que todo se reduce a una anécdota. Cierto que Rodríguez Zapatero y sus colaboradores han restado importancia a un hecho que parece no afectarles. Ahí está Alfredo Rubalcaba, tan ligado a González en otro tiempo, con su mensaje relativizador de su significado. Pero lo tiene.

Para Arzallus, lo ocurrido es un éxito político. No lo ha dicho, pero se presiente. El aislamiento en que él mismo y su partido van encontrándose cuando precisamente las elecciones en el País Vasco parecen estar cercanas, no representa una situación política confortable, lo cual es obvio. Los nacionalistas de Arzallus necesitan el auxilio, siquiera eventual, de un socio que les ahorre el drama de caer plenamente en brazos de ETA y de su entorno. Les conviene no arruinar del todo la posibilidad de constituir Gobierno en Euskadi con los socialistas si las urnas vascas decretan una igualdad de fuerzas políticas entre nacionalistas y constitucionalistas.

La reunión de Fuenmayor es la primera andanada que recibe el reciente pacto antiterrorista entre populares y socialistas de Zapatero. Las propias resistencias que el nuevo secretario general del PSOE venía oponiendo a verse las caras con Javier Arzallus han sido desacreditas por este suceso político. Por mucho que Corcuera y Vera estén a su vez desacreditados como personajes públicos por su pasado al frente de cargos de responsabilidad, no cabe ignorar el papel intenso que jugaron en la lucha contra ETA y en el primer ensayo serio de negociación con la banda en Argel sin que en ningún momento perdieran de vista las actitudes del PNV. Había entonces, por tanto, una fluida comunicación con los poderes en presencia. Y ahora, en cuanto antiguos altos cargos de Interior nada menos que ministro y secretario de Estado de la Seguridad, ofrecen públicamente, con la prensa bien avisada por ellos mismos, un contraste con el Ministerio actual, el que regenta Jaime Mayor Oreja.

Hay que valorar, por consiguiente, los síntomas que aparecen sobre el escenario. Forzosamente las miradas se vuelven ahora hacia Rodríguez Zapatero. De momento, su Ejecutiva ha destilado una nota que se limita a recordar la condición de meros militantes que adorna a los reunidos con Arzallus. Y la rapidez con que Rubalcaba se ha adelantado a las interpretaciones para decir que Corcuera y Vera no acudieron a Fuenmayor comisionados por Felipe González fortalece el significado de los síntomas. Ni los dos comensales venidos de Madrid a Fuenmayor agotan sus respectivas personalidades con la nota de la mera militancia, ni González pierde su virtualidad mediadora porque su antiguo colaborador aduzca su lejanía del asunto.

Para José María Aznar, la reunión de Fuenmayor es inquietante. Está en solfa o empieza a estarlo el vigor del pacto antiterrorista, que sobre no contar con el respaldo de CiU recibe ahora el navajazo de los antiguos mandatarios de Interior. El presidente del Gobierno, a su vuelta de las vacaciones invernales pasadas en Baqueira, tiene que asegurarse la firmeza de Zapatero, cuya línea antiterrorista y anti-Lizarra sin duda ha contribuido a colocarle en cabeza de los líderes políticos mejor valorados por las encuestas de opinión recientemente difundidas.

Maniobras en la oscuridad
Editorial La Razón 5 Enero 2001

A falta de explicaciones claras, dos hechos de los últimos días permiten sospechar de la existencia de maniobras políticas en la oscuridad vasca. La reunión entre dos antiguos altos cargos del PSOE, el ex ministro Javier Corcuera y el ex secretario de Estado Rafael Vera, con el presidente del PNV, Javier Arzallus, por un lado. Y, por otro, la toma oficial de posición del Partido Nacionalista Vasco, en boca de Eguíbar, instando al lendakari Ibarreche al mantenimiento de la legislatura vasca, a la vez que el propio Arzallus volvía a tender la mano para un acuerdo de gobierno entre PSOE y PNV. Es bien sabido que esa tesis fue la defendida por Felipe González, empeñado en aislar al PP como fuera, y quien también se entrevistó con Arzallus hace algunos meses. No sería extraño que Corcuera y Vera participaran de similar estrategia. Obviamente, nada de malo hay en sostener esta opinión, e intentar un acercamiento a Arzallus. Son muy libres ambos y, en palabras de Vera, «no tienen nada que perder», teniendo en cuenta los problemas judiciales por los que atraviesan.

    Pero lo que es evidente es que la reunión con Arzallus es un golpe bajo a la estrategia de la actual dirección del PSOE, dispuesta a mostrase firme con el PNV y a no hacer concesiones en tanto que el partido nacionalista decida mantener la línea soberanista de Estella. Parece, pues, que un sector del PSOE está intentando minar a Zapatero.

    ¿Es esto lo que da ahora confianza al PNV para negarse a convocar elecciones y pretender desde su exigua minoría seguir gobernando? ¿La esperanza de que el PSOE finalmente se quebrará? ¿O es simplemente que los resultados de las encuestan hacen predecir un desalojo nacionalista del poder?

El PP debe estar en el homenaje a Lluch
Editorial El Mundo   5 Enero 2001

El homenaje que el alcalde de San Sebastián Odón Elorza quiere organizar en la memoria de su amigo Ernest Lluch, víctima del terrorismo de ETA, está creando una desagradable polémica. El PP se ha mostrado contrario a asistir al acto. Es cierto que un sector del PSOE y los nacionalistas quieren instrumentalizar el homenaje utilizando de nuevo la figura del socialista y académico catalán para impulsar de nuevo su concepto de diálogo, vecino al de que la paz tiene un precio político. Es cierto que Elorza no siempre actúa de forma adecuada y que, al convocar el acto de forma unilateral, cometió un error. Pero también es cierto que, de no sumarse al concierto-homenaje, el PP podría ser acusado de sectario. Ernest Lluch fue un hombre ilustre. Su figura intelectual, siempre en defensa del Estado de Derecho y de la Libertad, no se puede poner en duda.

Homenaje a todos
Editorial El Correo   5 Enero 2001

La polémica suscitada en torno al homenaje a Ernest Lluch refleja el profundo disenso que acompaña el tratamiento del terrorismo, de sus víctimas y su memoria por parte de las instituciones y la sociedad. No es bueno que se trate de hurgar en la convocatoria del concierto-homenaje a Lluch para buscar en él una intencionalidad ajena al recuerdo sincero de su personalidad y la condena de su muerte a manos del fundamentalismo asesino. Pero por tardías e inconvenientes que puedan parecer las críticas del PP al homenaje, sería una simpleza achacar las causas de la polémica a una mera reacción oportunista de dicha formación. La situación generada por dichas críticas y por las expuestas por ‘Basta ya’ y la Asociación de Víctimas del Terrorismo invitan a una seria reflexión sobre la actitud que las instituciones democráticas deben mostrar ante el recuerdo de cuantas personas han sido igualadas por la fuerza implacable del asesinato. Es imposible que las muertes causadas por el terror susciten los mismos sentimientos en la ciudadanía que en sus respectivos deudos. Es imposible que la trascendencia mediática y social de todos los asesinatos cometidos por ETA sea la misma. Pero, precisamente por eso, las instituciones democráticas deben procurar siempre un tratamiento sin distinciones hacia la memoria de las víctimas. Lo contrario podría dar a entender no sólo que hay asesinados de distinta clase, sino que la personalidad de cada finado permite presentar su muerte como un hecho más o menos lógico; incluso como un acontecimiento más o menos comprensible.

El terrorismo induce siempre una cierta privatización de sus víctimas; como si éstas, en el momento de ser ejecutadas por el fanatismo, no encarnaran al conjunto de la sociedad democrática, sino que representaran únicamente a una determinada ideología o estamento social. Pero frente a la «socialización del sufrimiento» resulta obligado que las instituciones realicen un esfuerzo para brindar un arrope solidario a quienes más directamente padecen los efectos de una misma barbarie, reivindicando la memoria de cada víctima como parte inseparable de la memoria colectiva de una sociedad que anhela poner fin a tanto horror. Hablar de consenso democrático se vuelve banal cuando el propio reconocimiento de las víctimas del terror da lugar a tantas y tan deplorables controversias. Si las formaciones democráticas y las asociaciones que representan el sentir de todas las personas asesinadas por el mismo poder destructivo que segó la vida de Ernest Lluch no coinciden a la hora de rescatar a las víctimas del anonimato y el olvido -y a sus seres más queridos de la amarga soledad que subraya la extrema injusticia del asesinato- la necesaria concordia no fraguará más que en espejismos pasajeros que al día siguiente se marchitarán en una nueva contienda partidaria.

Tres puertas
Por Alfonso USSÍA ABC   5 Enero 2001

Cuando fui candidato a la presidencia del Real Madrid viví toda clase de situaciones extrañas. Una de ellas, la de las credenciales el día de las elecciones. La Delegación del Gobierno nos había asignado a cada uno de los candidatos dos policías. Los míos se llamaban Encarna y Antonio, y eran unos tipos admirables, que se integraron en la candidatura más que alguno de sus componentes. El Real Madrid les facilitó las credenciales para acceder libremente al estadio. Una tarjeta con la fotografía y la función de cada acreditado. En las de los policías, con letras blancas en fondo carmesí, se leía a un kilómetro: «Policía Secreta». Y se preguntaban Encarna y Antonio: ¿Cómo vamos a ser «secretas» si lo pone en la credencial? Igual que si a un espía le especifican en el pasaporte: Profesión: Espía.

Igual de secreta que la profesión de mis viejos amigos ha resultado la reunión gastronómica riojana de Javier Arzallus, Rafael Vera y José Luis Corcuera. Se ha enterado hasta Pilar Urbano, y muy probablemente, la madre de Tamara. Un dato interesante que merece nuestra atención. La comida secreta se celebró en el restaurante «Chuchi» de Fuenmayor. Un establecimiento que cuenta con tres puertas diferentes para eludir a los reporteros indiscretos. Pues nada, ni por esas. En las tres puertas había fotógrafos.

De los tres, el que acudió vestido con más propiedad y elegancia, Javier Arzallus. Rafael Vera eligió un modelo algo cursi de «plumas» y José Luis Corcuera se presentó a su manera. Un caos estético. Los tres comensales se negaron a hacer declaraciones, pero Vera reconoció que fue una comida entre amigos que tuvieron relación en el pasado. Y ahí está el meollo de la cuestión.

Rafael Vera, ex secretario de Estado de Seguridad con los Gobiernos socialistas, ha sido condenado por montar el GAL y ordenar el secuestro de Segundo Marey. Eso que se llama terrorismo de Estado, que tanto daño ha causado al Estado de Derecho. Está acusado de otras cosas, pero lo fundamental es que Arzallus acudió encantado a comer con un fundador y dirigente del GAL. José Luis Corcuera fue ministro del Interior de un Gobierno socialista, y anda con problemas por culpa de su peculiar manera de administrar los fondos reservados y el dinero público, pero lo fundamental es que Javier Arzallus acudió encantado a comer con su antiguo y viejo amigo el ex ministro del Interior. En aquellos años, el PNV no se había desbocado del todo, y el propio Arzallus apoyó con entusiasmo la dispersión de los presos etarras propuesta y ejecutada por el entonces ministro de Justicia, Enrique Múgica. Las relaciones entre algunos socialistas y determinados dirigentes nacionalistas fueron sinceras y estrechas, como demuestra la celebración de esta reunión añorante y nostálgica.

Vera se defiende de su pasado afirmando que el terrorismo de la ETA necesitaba de una respuesta más contundente que la admitida por la Ley. Que asesinar a criminales no es tan grave como matar a inocentes. Desde el Gobierno de un Estado de Derecho, la gravedad es la misma e incluso, mayor. No obstante cuando lo hizo, sus relaciones con Javier Arzallus eran extraordinarias y fluidas. No lo sé, pero mucho me temo que el orate de Azcoitia, tan intuitivo él, haya convocado esta comida para asegurar cómodos silencios a cambio de reservas absolutas. Que hayan sido amigos no tiene importancia. Que lo sigan siendo, llama más la atención. Y que se reúnan habitualmente, merece una precaución constante. Vera y Corcuera pertenecen a un pasado sin posible renuevo. Arzallus es el peor presente del nacionalismo étnico y el separatismo de la mano de los terroristas. Una comida con esos comensales resulta rara, y aunque en el PSOE se afirme que se trata de una reunión privada de dos militantes, el hecho es digno de ser analizado. Quizá el Fiscal tenga curiosidad del contenido de la charlita. Al fin y al cabo, que un instigador del crimen se reúna con un ex secretario de Estado condenado y un ministro del Interior procesado, tiene interés. Una puerta, dos puertas y tres puertas.

El contubernio
Por Jaime CAMPMANY ABC   5 Enero 2001

Uno, dos y tres, tres banderilleros en el redondel. Cuando Corcuera (PNB) y Vera se reúnen a comer con alguien, periodista o político, algún souflé se está cociendo en el horno. Esos dos se reunieron a cenar con Luis María Anson en «Salvador» de Moralzarzal (en aquella ocasión toreó también Barrionuevo) y de allí salió la famosa conspiración que fue dando tumbos hasta dar en el Tribunal Supremo. Y ahora, los susodichos se han reunido con Javier Arzallus en el «Mesón Chuchi», de Fuenmayor, que tiene nombre de serranilla, a quince quilómetros de Logroño, caramba, caramba. Rafael Vera, José Luis Corcuera PNB y Javier Arzallus PNV tienen perfecto derecho a reunirse donde les dé la gana, faltaba más, lo que sucede es que eso es un contubernio.

Eso es un contubernio, no sólo en la acepción de confabulación, que seguramente también, sino en el sentido de cohabitación ilícita. Eso es un amancebamiento, un concubinato y una barraganería. Que los fundadores, organizadores y sostenedores del GAL se reúnan a manteles con el aliado de los terroristas es algo que no se entendería ni mucho ni poco a no ser porque ayer no más el amigo de los etarras se reunía con Felipe González, la famosa incógnita, aquella «X» jamás despejada por el juez-diputado. Algún juego se traerán entre manos estos fulleros, y no precisamente la rayuela o el pin-pin-margarín, juegos inocentes, porque como decía la Madre Celestina, ¿dónde irá el buey que no are?

Tengo para mí que el pacto que han suscrito José María Aznar y Rodríguez Zapatero ha tenido una virtud aperitiva y conciliadora, y ha incitado a algunos a reunirse y a otros los ha empujado hacia los manteles. Yo creía que Arzallus, por un lado, y Corcuera y Vera, por otro, se tomaban el chocolate de espaldas, y ya lo ven ustedes, buscando un mesón donde encontrarse partiendo el camino y quien sabe si acordándose y quedando a partir un piñón. El pacto Aznar-Zapatero ha dejado a Arzallus en la terrible soledad de las malas compañías. Más vale estar solo que mal acompañado, dice el pueblo, y Arzallus hace algún tiempo que abandonó la Santa Compaña democristiana. Los otros dos se encuentran acompañados por sí mismos. Terrible.

Y de otra parte, el «cambio tranquilo» de Rodríguez Zapatero, que burla burlando va dando algún pasito, les ha quitado a los compañeros del «GAL» el alpiste de los abogados, que era un alpiste pingüe, oiga, un montón de pasta mineral catalana. Claro está que los extremos se tocan, y mire usted por dónde se van los del «GAL» y el de Lizarra a un mesón de La Rioja a magrearse de lo lindo, dicen que durante cuatro horas, que en cuatro horas, digo yo, hay tiempo para tocarse desde la coronilla a la punta de los pies, pasando como requiere el recorrido por los mismísimos cataplines. No sé si en esta ocasión había también micrófonos ocultos debajo de la mesa del «Mesón Chuchi». Todo se puede esperar de estas buenas piezas. Si es así, a lo mejor un día lo publican Belloch o Anasagasti.

Vamos a ver. Arzallus se ha quedado solo y ahí está braceando en el «proceloso piélago» de Lizarra. Se ve atacado desde dentro de su propio partido y a punto de perder los papeles, que ya le tiemblan en las manos. Felipe González sigue mandando en el PSOE, pero cada vez menos, y algún linier avisa que está en «off-side». Los granaderos del «GAL» se miran desasistidos del partido, que ya no quiere saber mucho de ellos y está deseando tirarlos, como lastre, fuera del globo que se dirige lenta pero inexorablemente hacia las elecciones del 2004. No hay nada que una tanto como la tribulación y la decadencia. Pero eso solo no explica el contubernio. Ahí hay tomate. Felipe, Arzallus, Vera y Corcuera. A ver, que ensillen los caballos del Apocalipsis.

El Ejecutivo de Ibarreche financia una enciclopedia que ensalza a «Ternera»
M. R. Iglesias - Madrid .- La Razón   5 Enero 2001

ElGobierno vasco ha financiado con 130 millones de pesetas la inclusión en Internet de una enciclopedia en la que, entre otras cosas, se califica al etarra «Josu Ternera» como «personalidad política», se define Eta como «una organización nacionalista vasca de corte activista» y se critica con dureza el elevado número de inmigrantes que el País Vasco en la década de los cincuenta llegando a comparar este proceso con un genocidio.

    En concreto del ex dirigente de Eta, José Antonio Urruticoechea, alias «Josu Ternera», se dice que es «personalidad política vizcaína», que abandonó sus estudios para militar en Eta, pero en ningún momento se le califica de terrorista.

    La enciclopedia «Auñamendi» es editada por la institución cultural Eusko Ikaskuntza y fue puesta en Internet el pasado miércoles, en virtud de un acuerdo entre los promotores, el Gobierno vasco y las tres cajas de ahorro locales.

    La Auñamendi contiene también otras alusiones polémicas, como las referidas a Eta a la inmigración que llegó al País Vasco.

Eta, «organización activista»
En concreto, en los artículos referidos a Eta, la banda terrorista es definida como una «organización nacionalista vasca de corte activista», de la que se especifica que comenzó la «lucha armada» durante el franquismo.

    Asimismo, en estas referencias a la banda criminal no figura la palabra terrorismo, a lo que se une que la entrada directa a este concepto sólo incluye la definición «actos de violencia ejecutados para infundir terror», sin vincularlo a la organización surgida en 1968.

    Por otra parte, la enciclopedia alude a la emigración hacia el País Vasco desde otras partes de España como una «invasión» que perjudicó el mantenimiento de las esencias vascas, y califica el problema de «muy grave».

    Según esta enciclopedia pagada con fondos públicos vascos, «esta emigración se convierte en inmigración con una potencial carga conflictiva que tarde o temprano estallará si no se pone el remedio adecuado. Euskalerria se halla en trance de defender a ultranza su identidad y de sobrevivir como pueblo vasco. Los hechos demográficos a que nos referimos, causados por la falta de una política española de equilibrio en el desarrollo de sus distintas regiones y nacionalidades, crean ahora problemas que en el futuro van a ser de alcance imprevisible si no se les pone urgentemente remedio».

    Pero el vocabulario utilizado para hablar de los emigrantes es bastante polémica, ya que la enciclopedia Auñamendi llega a compararlo con un genocidio. En uno de los tomos se dice que «basta señalar que casi la mitad de nuestra población es foránea si exceptuamos a Navarra que es la que cuenta con un mayor porcentaje de población nativa. El estado actual de cosas 'resulta', de hecho, de algo que podría calificarse de genocidio si hubiere ocurrido en forma dirigida».

    En el artículo sobre «Euskalerría-País Vasco» se asegura que en la década de los setenta «la inmigración es tan masiva que reviste carácter de invasión y en la tierra de origen un despoblamiento, algo que se habría evitado con el debido control».

La Plataforma Libertad se adhiere al pacto contra el terrorismo firmado por PP y PSOE
Libertad Digital 5 Enero 2001

La Plataforma Libertad ha decidido este viernes adherirse "sin reservas" al pacto por las libertades y contra el terrorismo suscrito por el PP y el PSOE, que consideran "un paso imprescindible para hacer frente a ETA y a los cómplices políticos que tiene dentro y fuera del País Vasco".

Los máximos dirigentes vascos de los partidos firmantes del acuerdo, Carlos Iturgaiz, presidente del PP, y Nicolás Redondo, secretario general del PSE-EE, se ha reunido en Bilbao con representantes de esta plataforma, integrada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Foro Ermua, el Movimiento Contra la Intolerancia, la Asociación por la Tolerancia y el Foro El Salvador, para explicarles el acuerdo.

Al término de este encuentro Vidal de Nicolás, presidente del Foro Ermua, que actuó como portavoz de la plataforma, dio a conocer una declaración de adhesión en la que se valora especialmente el rechazo al Pacto de Estella.

La declaración sostiene que el nacionalismo democrático puede "con los votos que le dan las urnas, defender proyectos soberanistas y secesionistas". "Lo que exige el Pacto por las Libertades al nacionalismo vasco no es que se humille ni renuncie a esos objetivos, sino al chantaje que explicita el texto de Estella, porque pone precio al final de terrorismo, intenta humillar a la ciudadanía no nacionalista y va firmado, entre otros, por quienes no condenan sino que defienden y promueven el asesinato y la extorsión como instrumentos políticos".

Los firmantes sostienen que el Pacto "solo cierra las puertas al nacionalismo totalitario y las abre de par en par un nacionalismo que sea escrupuloso con el respeto a los derechos fundamentales del individuo".
En esta línea la plataforma de adhiere también al "discurso cívico e impecable de Emilio Guevara (ex diputado general de Alava por el PNV que mantiene posiciones críticas dentro de su partido) y le deseamos suerte en su tarea de hacerlo valer en el PNV". 

La oposición acusa al PNV de «deslegitimar» las instituciones al financiar a Udalbiltza
El foro ha recibido más de 150 millones de las diputaciones de Vizcaya y Guipúzcoa
BILBAO EL CORREO 5 Enero 2001

Los principales partidos de la oposición en el Parlamento vasco, PP y PSE-EE, arremetieron ayer con dureza contra el PNV, al que acusaron de «deslegitimar las instituciones vascas» al financiar con fondos públicos a Udalbiltza. La reacción de populares y socialista llegó tras saberse que la Diputación vizcaína también decidió desbloquear antes de fin de año la subvención de 93 millones de pesetas que dos meses antes el diputado general, Josu Bergara, negó con rotundidad a la asamblea de electos nacionalistas.

La institución foral acordó librar las ayudas tras el cambio registrado en la dirección del foro de electos, que ha pasado a estar liderado sólo por PNV y EA. Un portavoz oficial añadió el miércoles a este argumento los posibles problemas legales que podrían derivarse de la no ejecución de una partida «finalista». Las razones dadas no han convencido ni a populares ni a socialistas, que expresaron ayer su malestar por la reciente entrega a Udalbide, sociedad gestora de Udalbiltza, de más de 150 millones de las Haciendas de Vizcaya y Guipúzcoa.

«Actitud farisea»

El parlamentario popular Carlos Urquijo criticó la «actitud farisea del PNV porque -según dijo- cuando el descrédito del acuerdo con HB era total y absoluto decidió congelar las subvenciones. Ahora que considera que el coste político puede ser menor, vuelve a reactivarlas». El representante popular acusó a la formación jeltzale de «desprestigar y arrinconar con esta actitud a las instituciones legítimas del País Vasco».

El parlamentario y secretario general de los socialistas vizcaínos, Patxi López, advirtió al partido de Arzalluz que esta decisión impedirá «cualquier acuerdo, aunque fuera puntual» con el PSE. El problema, segun dijo, no radica en la participación de HB en el foro, sino en la «composición sectaria y los fines» de la agrupación.

Nación de naciones
ANTONIO ELORZA El País  5 Enero 2001

No es seguro que quienes empleamos desde hace tiempo la expresión "nación de naciones" referida a España la hayamos tomado de Meinecke ni la empleemos en el sentido propuesto por el historiador alemán. La calificación surge de la necesidad de reflejar la imbricación de procesos de construcción nacional, no simples diferencias regionales, en torno a un eje central constituido por la formación, problemática y sometida a fuertes estrangulamientos, del Estado-nación español.

"Nación de naciones" parece una calificación más precisa que la de Estado plurinacional, que sugiere la existencia de varias naciones bajo el caparazón de un Estado ajeno o dominado por alguna de ellas (casos de Serbia en Yugoslavia, o del Imperio Austro-húngaro). Y desde luego, por mucho que se empeñe la Real Academia de la Historia con su "ser de España" o su "España como nación", más adecuada a la realidad histórica y a la perspectiva política del presente que la consideración de España como un sujeto nacional en sí mismo, que puede prescindir en su definición de otras naciones (o nacionalidades, si queremos seguir a la Constitución) cuya evolución histórica se encuentra enlazada con la del conjunto de España en el marco del Estado de las autonomías.

No es cuestión de esencias ni de preferencias personales. Ese enlace de naciones con una identidad bien perfilada en torno al eje nacional español es un producto de la historia y como tal no debe alegrar ni procurar tristeza, aunque sí preocupación. Su fórmula política democrática, el Estado de las autonomías, en contra de tantas previsiones, funciona técnicamente de manera satisfactoria, con un país que progresa en su conjunto, sin que se incrementen las disparidades entre sus componentes en el plano económico y con un avance espectacular de la construcción nacional dentro de España para las tres nacionalidades históricas.

Pero al margen de la importancia decisiva que entraña la orientación secesionista del nacionalismo vasco, envuelta en el terror de ETA, puede decirse que ese éxito técnico no ha encontrado su complemento en el plano simbólico, quizás porque a diferencia de lo que ocurre en una federación, nuestro sistema cuasi-federal carece de mecanismos constitucionales de resolución de los problemas intercomunitarios, tarea asignada habitualmente a un Senado que no sea una pieza inútil como el nuestro.

Por eso surge la imagen de un juego de suma cero con intereses opuestos entre comunidades históricas y poder central. De nada vale entonces que en el plano sociológico todo funcione bien, fomentándose incluso una doble identidad mayoritaria —catalanes y españoles, vascos y españoles, españoles y gallegos— acorde con la estructura del Estado; la fisura está ahí y será ahondada desde los partidos nacionalistas, sin que el sistema llegue a la estabilidad imprescindible para acometer las reformas técnicas, como la urgente del Senado. Tenemos así ante nosotros un uroburos, la serpiente que se muerde la cola.

Ese marco inseguro incide sobre el grado de fragilidad que en el sistema provoca la cuestión vasca, de manera que cada elección en la CAV adquiere una importancia excepcional, pues una improbable victoria espectacular de lo que en el fondo sigue siendo un frente abertzale pondría al orden constitucional contra las cuerdas, del mismo modo que un también improbable retroceso excesivo del PNV haría difícil allí la necesaria restauración del equilibrio y del Gobierno de composición pluralista anteriores a Lizarra.

Aquí también nos encontramos con un rechazo ciego de la configuración plural de España y de Euskadi, de la nación de naciones, tanto por parte de un PNV, con una dirección encerrada en Sabino, como de un PP soñando con una victoria "española" que sin espíritu de concordia y enlace con el nacionalismo democrático tampoco resolvería nada. No es bueno que los políticos ignoren la sociología y la historia.

España
Nota del Editor 5 Enero 2001

La lectura rápida del articulito este de A Elorza me ha tenido en vilo unos instantes, borrarlo o dejarlo, pero  no hay que dejar estas cosas sin machacar.

Párrafo 1: "procesos de construcción nacional" .. "formación del Estado-nación español": el Estado-nación español está formado desde hace ya algunos años, y lo que llama "procesos de construcción nacional" no son sino procesos de destrucción nacional.

P2: "Nación de naciones" mejor que Estado plurinacional, mejor que "ser de España" o su "España como nación":  nacion de casas, de personas, de ideas, no casa de casas, persona de personas, idea de ideas.

P3: " naciones con una identidad bien perfilada": Jerez de la Frontera no tiene una identidad bien perfilada ?. "el Estado de las autonomías, en contra de tantas previsiones, funciona técnicamente de manera satisfactoria,": al menos dos de los artículos de hoy demuestran lo contrario. "tres nacionalidades históricas": y Navarra, Aragón, Castilla, etc. que?.

P4: " ese éxito técnico....  carece de mecanismos constitucionales de resolución de los problemas intercomunitarios": todo un contrasentido, que afianza la critica del P3.

P5: " intereses opuestos entre comunidades históricas y poder central": intereses  ante recursos limitados, en cualquier orden de la vida.

P6: "cada elección en la CAV adquiere una importancia excepcional": sin libertad no hay elección sino imposición.

P7: "configuración plural de España y de Euskadi, de la nación de naciones": quiere decir poder en manos de algunos en algunos sitios, porque lo que es configuración por definición ya implica pluralidad. "No es bueno que los políticos ignoren la sociología y la historia": vaya dos materias opuestas, la sociología o estudios de márketing para ir detrás de la sociedad y la historia para ver lo que sucedió en base a lo que seleccionaron quienes ostentaron el poder en su momento. Lo importante es el sentido común y la ética.

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