AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 11 Enero 2001
#Los malnacidos votan a Ibarretxe
Enrique de Diego Libertad  Digital 11 Enero 2001

#Instrumentalización política
FERNANDO SAVATER El País 11 Enero 2001

#ETA busca la matanza
Editorial ABC  11 Enero 2001

#Macabra trampa contra los artificieros
Impresiones El Mundo 11 Enero 2001

#Tardanza lamentable, ineficacia preocupante
Editorial La Razón  11 Enero 2001

#Miseria moral
Editorial El País   11 Enero 2001

#La ley del embudo
José Antonio ZARZALEJOS, Director de ABC  11 Enero 2001

#Homenaje al PP vasco
José A. SENTíS La Razón  11 Enero 2001

#Ustedes que pueden, díganles algo
Miguel Ángel RODRíGUEZ .- La Razón  11 Enero 2001

#Una patrulla de la Guardia Urbana de Barcelona detiene a dos presuntos etarras
AGENCIAS, Barcelona El País  11 Enero 2001

#ETA intenta de nuevo matar a artificieros de la policía con una bomba trampa en Gerona
LLUISA F. GONZALEZ. Corresponsal El Mundo  11 Enero 2001

#La Ertzaintza ignora si ETA colocó la bomba antes o después del homenaje al concejal del PP
San Sebastián EL PAÍS 11 Enero 2001

#Incendian el coche del portavoz socialista en el Ayuntamiento de Mondragón
Libertad Digital 11 Enero 2001

#El PSE denuncia la impunidad con la que actúan los violentos
Libertad Digital 11 Enero 2001

#«No tenéis vergüenza. No sois más que unos asesinos»
JOSE Mª ALONSO El Mundo  11 Enero 2001

#«Nunca se me pasó por la cabeza que intentaran matarnos a todos»
LOURDES PÉREZ ZARAUTZ El Correo 11 Enero 2001

#Lo sincrético
Antonio GARCíA TREVIJANO La Razón  11 Enero 2001

#Muerte sobre muerte
Editorial El Correo 11 Enero 2001

Los malnacidos votan a Ibarretxe
Por Enrique de Diego Libertad  Digital 11 Enero 2001


Es llamativa la facilidad con la que se entregan los psicópatas del terrorismo nacionalista. Hay ya precedente de cobardía superlativa en estos asesinos en serie. Los dos destinados a Andalucía gritaron todo lo posible para que no les dispararan, cuando ellos no habían dado ninguna opción a sus víctimas. Los de Barcelona se han identificado como etarras de manera inmediata y han informado de que el coche iba lleno de explosivos para que no se escapara un tiro y volaran ellos por los aires como Patxi Rementería. Mientras demuestran un desprecio absoluto hacia la vida de los demás, de personas decentes, de bien nacidos, sienten un miedo atroz a perder la suya. Es elogiable la serenidad y la prudencia –el profundo respeto al Estado de Derecho- de los miembros de las fuerzas de seguridad para que en esos momentos de tensión no se les escape un disparo. Al anterior guardia urbano, Juan Miguel Gervilla, que se disponía a ayudarles a empujar el coche, le dispararon a traición. Con los miembros de la Guardia Urbana que ahora les han detenido, han lloriqueado. Ni como psicópatas tienen un mínimo de dignidad. Sólo saben matar por la espalda.

Lleva razón Ibarretxe –ha demostrado ya su déficit democrático retrasando unas elecciones que se debían haber celebrado inmediatamente después de que Eta rompiera su tregua- al decir que todo o cualquier bien nacido ha de alegrarse por estas detenciones. Se evitan muertes inmediatas. Ahora, la periodista morcillera puede comprobar aquello del diálogo con los asesinos de Ernest Lluch: a él no le dieron opción, ni le dijeron ni le permitieron decir nada.

Pero la frase de Ibarretxe esconde el peor de los pecados, a tenor del Evangelio, el de hipocresía. José Ignacio Cruchaga y Oihane Errazquin iban a asesinar en nombre de la construcción nacional, iban a sacudir el árbol con veinte kilos de dinamita para que Arzalluz recogiera las nueces manchadas de sangre constitucionalista. Si todo bien nacido ha de alegrarse por estas detenciones, es porque estos asesinos son unos malnacidos (ellos no se alegran, tiritan de pavor y se defecan). Pero resulta que con los votos de estos malnacidos, y de los psicópatas del comando de Andalucía, es con los que ha gobernado y gobierna Juan José Ibarretxe. Estos son los compañeros patriotas de Otegi y Josu Ternera con los que pactó su investidura el lehendakari de todos los nacionalistas, con los que ha aprobado leyes y presupuestos y cuya ausencia le permite seguir en la poltrona, como se demostró con las mociones de censura. Estos malnacidos se han formado en el sistema educativo desarrollado por el nacionalismo durante más de veinte años de gobierno y han crecido en la impunidad de la kale borroka ignorada por el consejero de Interior, Javier Balza, al dictado de las consignas de Arzalluz. Ibarretxe gobierna gracias a los malnacidos del tiro en la nuca y el coche bomba, con los que matan concejales, jueces, periodistas, fontaneros y, según Egibar, aspiran a seguir haciéndolo, así que muchos bien nacidos que nos alegramos sobremanera de que detengan a esos psicópatas cobardes, nos alegraremos casi tanto cuando veamos abandonar Ajuria Enea a Ibarretxe por dictado de las urnas.

Instrumentalización política
FERNANDO SAVATER El País 11 Enero 2001

En algunas de sus siempre inspiradas e inspiradoras páginas, Hanna Arendt observó que la paradoja de los más reputados pensadores políticos occidentales estriba en que, la mayor parte de las veces, no teorizan sobre cómo hacer mejor política, sino sobre cómo acabar de una vez con la política: llámase a ese exaltante desenlace la perfecta República, Utopía, el final de la historia o el paso revolucionarios del gobierno de los hombres a la administración de las cosas. La política es un pugilato envilecedor, mezquino y estéril, donde sólo prospera lo peor de los peores; el anhelo más racional y más moral es prescindir definitivamente de ella, para que los humanos podamos por fin funcionar al unísono sin rencillas partidistas. Y sin rechistar.

En el País Vasco, créanlo o no, tenemos una plétora de pensadores políticos respetuosos con esa venerable tradición (y también con la mayoría de las demás, qué se le va a hacer). De modo que prefieren cualquier baldón, desde la malversación de fondos hasta la complicidad con el terrorismo, antes de que se les acuse de estar haciendo política. Nada puede ser más detestable a los ojos de la ciudadanía. Cuando aquí un responsable político quiere sacudirse de encima una crítica sin dar mayores explicaciones, le basta con decir que los que se la hacen están movidos por ambiciones políticas. El gobierno con mando en plaza desde eras inmemoriales denuncia constantemente el perverso compló de la oposición parlamentaria: ¡todo lo que dicen y lo que hacen va encaminado... a ganar las próximas elecciones! No se puede ser más canalla. ¡Cómo no les dará vergüenza! Denuncian abusos, señalan manipulaciones, protestan ante la ineficacia o la complicidad respecto a la violencia, pero no lo hacen por móviles altruistas como el amor a la humanidad o la piedad por los maltratados, sino por sucia concupiscencia de poder. ¡Con el pretexto de que los otros gobiernan mal, lo que en realidad quieren es llegar a gobernar ellos!

Me sonrojo al admitirlo, pero a mí no me parece del todo mal que los políticos denuncien la política equivocada de sus adversarios a fin de convencer así a los electores de que ellos podrían hacerlo mejor. Seguro que luego les toca sufrir el mismo trato, pero estoy resignado a vivir en tal perpetua discordia, que incluso considero democrática. De modo que la acusación gravísima de "instrumentalización política electoral" no me convence como refutación definitiva de ningún reproche contra iniciativas políticas. Ni mucho menos estoy dispuesto a creerme que el lehendakari, los alcaldes o políticos de cualquier laya sólo propongan empeños "morales o éticos" a la ciudadanía, tarea edificante para la que no se les ha elegido ni se les paga, y para la que dudo que tengan especiales calificaciones. Lo que tales próceres llevan a cabo es siempre política, a mucha honra, y como tal -sin caer en lo deshonroso- puede ser políticamente discutido. Que a veces moralmente también admita elogio o reproche me parece secundario, por lo menos en el nivel más público del debate.

Consideremos el caso del concierto en homenaje a Ernest Lluch organizado por el alcalde de San Sebastián y el Gobierno vasco. Quienes hemos criticado los modos y el planteamiento de esta iniciativa nos vimos inmediatamente acusados de "instrumentalización política", derogación proclamada tanto por los organizadores como por todo tipo de voluntarios, sea IU, Elkarri o, ay, Gesto por la Paz. Ya comprendo que poner objeciones al homenaje a una víctima del terrorismo no es tarea simpática y a mí me encanta caer simpático, como a ustedes o a cualquiera, pero no siempre es posible. De modo que seamos un poquito antipáticos, aunque espero que con buena causa. Lo que hemos cuestionado no son los méritos del homenajeado, sino la inoportuna estrechez personalizadora con la que se ha planteado el homenaje: quiero pensar que ni siquiera al propio Lluch le hubiese agradado. Se dice que existen precedentes, como el que se dedicó a Ordóñez o a Miguel Ángel Blanco. Yo asistí al de Ordóñez y no recuerdo haber visto allí a políticos que no fuesen del PP, salvo Bárbara Dürkhop y Kepa Aulestia; después del evento, hubo amigos socialistas que me reprocharon amistosamente haber asistido a lo que no podía ser más que un acto "electoral" del PP. ¿Les extrañaría ahora que otros vean en el concierto dedicado a Lluch un acto electoral de Odón Elorza? Ya que para la ocasión se cuenta con la colaboración de nuestro admirable Orfeón Donostiarra, que va a compensar los minutos de silencio no guardados por otras víctimas cantando en recuerdo de ésta, y la aún más insólita del Gobierno vasco -cuyas reticencias en el reconocimiento a víctimas que fuesen críticas con su gestión es de sobra conocida, tanto en el País Vasco como en Estrasburgo-, ¿no debía haberse aprovechado la convocatoria para dejar claro que no pretenden celebrarse en el Kursaal las respetables ideas de un asesinado, sino algo mucho más fundamentalmente respetable, el derecho a defender ésas o cualesquiera otras sin ser asesinado? ¿Es oportuna -o simplemente decente- hoy una discriminación semejante, sobre todo por parte de un alcalde tan polémicamente selectivo en sus ausencias y presencias?

Si de "instrumentalizaciones políticas" se trata, me temo que pocas víctimas del terrorismo han sido instrumentalizadas con tanto entusiasmo y desde el primer día como Ernest Lluch. No me quejo de que algunos hayan aprovechado el momento luctuoso para proclamar su adhesión a las opiniones del finado -aunque no acierto a ver de qué manera su crimen contribuye a verificarlas en lugar de comprometerlas-, pero me extraña que luego se indignen porque otros, condenando de todo corazón la atrocidad cometida, sigan mostrando radical discrepancia con ellas. La palabra que el caso ha convertido en fetiche político es "diálogo". A mi juicio, instar al diálogo en un sistema democrático parlamentario es algo tan irrefutable y ocioso como encomiar a los peces las ventajas de la natación. Incluso tiene mucho de ofensivo que, tras veinte años de democracia, se nos venga a recomendar el diálogo como algo inédito por los mismos que gracias a él tanto han obtenido y tanto tiempo hace que gobiernan a los vascos. Una de dos: o bien con "diálogo" no se quiere expresar sino un piadoso deseo de concordia y un algo más impío pero muy comprensible hartazgo ("que se sienten a una mesa a ponerse de acuerdo y nos dejen a los demás en paz"), o bien se trata de insinuar que sería aconsejable pactar con el PNV alguna concesión semejante a lo exigido por ETA, de tal modo que se contentase un poco a la fiera sin ceder directamente en apariencia a sus imposiciones. No sé si el diálogo así entendido, junto a la convicción de que los opuestos al nacionalismo vasco sólo pueden ser herederos putativos de Millán Astray y de que los atentados contra el pluralismo en este país siempre vienen de Madrid y nunca de Vitoria o Barcelona, son parte del "espíritu de Lluch": pero estoy seguro de que se trata de disparates mejor o peor intencionados.

Cuando los antipáticos nos quejamos de alguna instancia públicamente relevante, sea un distinguido periodista radiofónico, la enciclopedia Auñamendi o el alcalde donostiarra, nos llueven las protestas: "¡Pretenden homologarme con los simpatizantes del terrorismo! ¡A mí, que tantas veces he formulado condenas a la violencia!". Pero si un navajero me apuñala en el metro (de Bilbao, claro) y el médico que me atiende en urgencias me provoca luego una septicemia fatal -sea por negligencia o torpeza-, no considero injusto protestar contra él, pese a que su intención fuese mejor que la del navajero y no se le pueda acusar de complicidad con él. Lo cierto es que entre el uno y el otro me han hecho la pascua..., pero el segundo además me regaña por ponerle en cuestión.

Mientras escribo estas líneas, en ETB-1 pasan una antología de los mejores momentos del programa infantil Betizu, con público de diversos pueblos de Euskadi. En un escenario con la ikurriña al fondo, tres adolescentes improvisan una especie de rap. Todos llevan puesta la capucha del anorak y gafas oscuras (¿a qué me recuerda este atuendo?). El primero canta: "Ez da batere erosoa españoleen artean bizi izaeta..." ("No es cómodo tener que vivir entre los españoles"). El segundo proclama que "el castellano sube y aumenta, el euskera baja; no puede ser, en Euskadi sólo se debe hablar euskera". El público, formado por niños de 10 a 12 años, asiste a la actuación con atención, pero sin demasiado júbilo, salvo una monja que en primera fila baila al ritmo de la copla y anima a los pequeños que debe de haber traído con ella. Me pregunto si seré la única persona en el País Vasco que está viendo el programa con alarma: ¿no habrá alguien en nuestras instituciones culturales, entre los nacionalistas, en Elkarri o quien sea que manifieste desagrado ante espectáculos inducidos como éste? Claro que, si lo hicieran, inmediatamente serían incluidos en la próxima lista de agresores contra el euskera. Más vale no arriesgarse. A la monja se le empieza a torcer ya un poco la toca con tanta agitación, pero un par de críos parecen más motivados y largan un berrido de apoyo al show. En fin, la formación de la nueva generación de dialogantes para el siglo XXI va por buen camino.   Fernando Savater es catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

ETA busca la matanza
Editorial ABC  11 Enero 2001

La frustración de los últimos atentados de ETA con explosivos —Barcelona, Lejona, Sevilla, Zarauz y Gerona— provoca sentimientos contradictorios, dando lugar a una situación anímica muy propia de una ofensiva terrorista. Por un lado, el alivio porque se ha evitado un número incalculable de muertes, aunque el atentado frustrado de Barcelona acabó en el asesinato de un heroico guardia urbano, quien dio su vida por la de sus conciudadanos. Por otro, el temor ante la certeza de que ETA busca con rabia una matanza. El manual del terrorista dice que cuando la respuesta del Estado, de la sociedad y de las fuerzas políticas es firme y compacta, sin concesiones, sólo cabe aumentar la brutalidad y la selectividad de los atentados o abandonar la violencia. ETA ha optado por lo primero, porque pensó que, tras un año de tregua, la reanudación del terror se haría rápidamente insoportable para los ciudadanos, quienes acabarían exigiendo al Gobierno el «diálogo» con la banda terrorista. Este es el error de cálculo no sólo de ETA sino también de aquellos que esperan recoger los dividendos políticos del desistimiento. Frente a la abdicación, las Fuerzas de Seguridad y la Justicia han perseverado en la aplicación estricta de la ley, con la colaboración internacional, ampliada ahora con la nueva política de entregas de etarras por México; los dos principales partidos políticos, PP y PSOE, han comprometido de forma pública y solemne que no darán ventaja ni beneficio político a ETA; y, lo que es aún más importante, los demócratas vascos se han reafirmado en sus principios frente al terror y al separatismo. ETA no ha abierto fisuras en estos frentes, pero por eso su estrategia más reciente busca, a costa de lo que sea, sembrar el desánimo y la indefensión entre sus víctimas potenciales, demostrando que lo mismo es capaz de reventar el centro de Sevilla, que sembrar de bombas un cementerio mientras rezan por un concejal del PP sus familiares y compañeros. De lo que se trata es de arrinconar a todos en el miedo y, especialmente, a quienes pueden tomar en un futuro próximo las riendas del Gobierno autonómico, porque, aunque digan lo contrario con la intención de empujar al PNV a una nueva reafirmación independentista, ETA y HB recibirían la victoria electoral del bloque constitucional como un fracaso de su campaña de terror.

Para ETA no hay límite de perversión ni de maldad que no pueda superar, algo que sabe la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles, pero no quienes aún piensan, como hicieron al firmar el pacto de Estella, que ETA comparte su condición de banda terrorista con la de sujeto político, capaz de pactar y asumir obligaciones y compromisos sin armas. La diferencia es que quienes lo saben, lo sufren y pagan con su vida; quienes no lo saben, no sólo no lo sufren, sino que lo aprovechan.

Macabra trampa contra los artificieros
Impresiones El Mundo 11 Enero 2001

Si el pasado martes ETA ya dio muestras de una degradación moral sin parangón al intentar asesinar a varios dirigentes del PP en un cementerio, ayer volvió a ponerse de manifiesto su horrenda capacidad para tender trampas mortales. Esta vez, las víctimas potenciales del terror eran los artificieros que se dedican al peligroso trabajo de desactivar artefactos explosivos. Fue en Gerona, donde el comando que opera en Cataluña dejó dos mochilas que, en su interior, escondían un señuelo para que los seis kilos de explosivos estallaran entre las manos de los TEDAX. Afortunadamente, la destreza de los artificieros -cuya labor es, desde luego, vital en la lucha antiterrorista- impidió males mayores. Estos especialistas se han convertido en una verdadera obsesión para la banda terrorista que intenta medir sus fuerzas con ellos en una especie de juego completamente macabro.

Tardanza lamentable, ineficacia preocupante
Editorial La Razón  11 Enero 2001

El atentado frustrado de Eta contra un nutrido grupo de dirigentes cualificados del PP en el País Vasco ha puesto en evidencia algunos asuntos trascendentales. Unos son de carácter político, y otros de contenido humano. Empezando por los segundos, ha sido profundamente lamentable la falta de reacción del presidente del Gobierno vasco, Juan José Ibarreche, que sólo se dignó a mostrar su interés por los miembros del PP y los familiares del asesinado concejal Iruretagoyena, que estuvieron al borde de la muerte, una vez que Iturgaiz denunció su prolongado silencio de casi un día de duración.

    En el aspecto político, la banda terrorista Eta ha estado a punto de causar una crisis de Estado, como se hubiera derivado del virtual descabezamiento de un partido político en esa Comunidad. No quiere decir esto que hubiera podido doblegar al Estado, pero sí que hubiera dado un golpe institucional con consecuencias serias en el futuro democrático. Era un atentado para cambiar las reglas de juego y hacer desaparecer del País Vasco no a un hombre, sino a una institución, como es un partido. Y, con él, se hubiera desvirtuado cualquier decisión electoral para el futuro.

    Si los poderes públicos han de proteger a todos los ciudadanos, han de ser celosos cuando representan a las instituciones. La ineficacia preocupante de los servicios policiales para defender a los miembros del PP (o del PSOE) debe ser paliada de inmediato. Si el Gobierno vasco y su consejero Balza se muestran incapaces, debe ponerse en marcha de inmediato al resto de los servicios policiales del Estado, guste o no guste a los nacionalistas. Hay demasiado en juego.
 

Miseria moral
Editorial El País   11 Enero 2001

EL FALLIDO intento de ETA de asesinar en el cementerio de Zarautz a la cúpula del Partido Popular de Guipúzcoa es una prueba más de que no quedan barreras para su lógica del espanto, única baza que ya manejan la banda terrorista y sus cómplices más cercanos desde la reanudación de su actividad criminal, hace un año. Los etarras querían matar a los dirigentes del PP y a los familiares de José Antonio Iruretagoyena, que habían acudido al cementerio para recordar al concejal popular de Zarautz, asesinado hace ahora tres años. El lugar y el momento elegidos para este atentado fallido provocan una especial repugnancia, aunque ETA superó hace tiempo las barreras de la infamia y nada puede quedar excluido de su agenda criminal. Pero su necesidad de hacerse presente de la única manera en que sabe hacerlo, matando, provoca algunos errores afortunados. El martes, en Zarautz, y ayer, en Girona, donde colocó una mochila cargada de explosivos en las cercanías del Gobierno Militar.

El PNV ha reaccionado al atentado de Zarautz diciendo que ETA demuestra haber rebasado todas las barreras de la crueldad. En esas circunstancias, no parece lógico que se empecine en prolongar una legislatura cuyo Gobierno fue investido gracias a los votos del brazo político de la organización etarra, que no ha dudado en abandonar el Parlamento y dejarle en minoría en cuanto ETA reanudó su actividad terrorista. Los nacionalistas vascos deberían analizar hasta qué punto pueden terminar contaminados por una fuerza como EH, cada vez más sometida a los planes de ETA y que recuerda siempre que puede al PNV que fue su apoyo el que llevó a Ibarretxe a Ajuria Enea. Muchos dirigentes nacionalistas creen que el objetivo último de ETA y su entorno es precisamente disputarle al PNV la primogenitura de los votantes nacionalistas. En la medida en que el nacionalismo democrático mantenga zonas de confusión estará dando alas a ese propósito.

La ley del embudo
Por José Antonio ZARZALEJOS, Director de ABC  11 Enero 2001

Concierto Económico y Estatuto son inseparables, dicen los nacionalistas. Y tienen razón. Entonces, ¿cómo es que crean instituciones alternativas a las estatutarias?, ¿cómo es que las financian con fondos públicos procedentes de los impuestos y tributos que pagan todos los vascos?, ¿cómo es posible reclamar el Concierto —que se legitima en la Constitución y el Estatuto— y vapulear las previsiones de ambos textos legales?, ¿cómo encaja el pacto de Estella con el refrendo mayoritario de los vascos en 1979 del Estatuto de Guernica?

El Concierto Económico es una manifestación privilegiada del autogobierno. Y el autogobierno es un concepto en las antípodas de la autodeterminación y la independencia. Más aún: requiere, para su correcto funcionamiento, una especial relación de lealtad con el Estado constitucional. Y los dineros del Concierto no están para subvencionar periódicos que publican los comunicados de los terroristas, ni para introducir en la Red una enciclopedia que amaña la realidad, ni para pagar los sueldos y gastos a parlamentarios que no cumplen sus funciones y tratan de destruir el sistema que les ampara en su disidencia, fronteriza tantas veces con el delito, ni para crear redes clientelares al más puro estilo caciquil, ni para deslocalizar inversiones de otras Comunidades limítrofes, ni para vulnerar el principio de igualdad.

Los populares vascos —tan preocupados por el Concierto— no parecen entender que hay que impugnar también su mala utilización y reivindicarlo para lo que está previsto y no como peculio de los nacionalistas. Y éstos tienen que estar a las duras y a las maduras —ídem los empresarios—, de tal manera que o se alinean con ETA y EH en Lizarra o con el Estado. Que se decante Ibarretxe y restablezca la democracia en el País Vasco. De lo contrario, que esperen las negociaciones para una nueva ley del Concierto hasta que la administración autonómica vasca garantice que con dinero público no va a financiar la lucha ideológica contra el Estado. Cualquier otro planteamiento es hipócrita. Y, en lo que al Concierto se refiere, abunda la hipocresía en el País Vasco. Y es que cuando —desde la fusión de Iberdrola con Endesa, hasta la renovación del Concierto— las decisiones se acercan al bolsillo, los nacionalistas aplican la ley del embudo. Como siempre en su errática trayectoria histórica.

Homenaje al PP vasco
José A. SENTíS La Razón  11 Enero 2001

Aunque se quiera dejar la indignación colgada del perchero, ya que suele ser estéril, hay veces que tal empeño es imposible. El intento de matanza a la primera línea del PP vasco, especialmente la guipuzcoana, añadido a la miseria de buscar víctimas entre las familias de las víctimas, encenagada aún más por la violación con metralla de un cementerio, rebosa el límite de la reflexión y nos obliga a la pasión. La que reivindica la libertad vulnerada, y la que busca culpables (y los encuentra, desgraciadamente, pronto) del embrutecimiento moral en el que se ha sumido a una sociedad entera.

    Es evidente que el terrorismo busca para las gentes del PP vasco el mismo destino trágico que decretó la liquidación física de UCD. Si la cobardía no les puede doblegar, si su resistencia pone en peligro el Reich nacionalista, acábese a tiros con ellos, que es una forma expeditiva de alcanzar la victoria por incomparecencia del adversario.

    Del eximio lendakari que representa al pueblo vasco hay que reconocer que su altura moral es ya francamente comparable a la política. Supongo que su tardanza en interesarse por los sujetos pasivos de la vesania etarra habrá sido un gesto compasivo hacia ellos para no abrumarles con sus desvelos paternales. Por su parte, la falta de consideración de las víctimas frustradas, al no morir adecuadamente, le ha impedido asistir a una manifestación de condolencia en la que tan bien hubiera demostrado su papel institucional y donde hubiera podido proclamar de nuevo su inmarcesible fe en el diálogo.

    El «mudito» Ibarreche y el «gruñón» Arzallus siguen impertérritos en su papel de Moisés, llevando al pueblo al ámbito vasco de la tierra de promisión; sólo que, al cruzar el mar, el agua cae sobre la cabeza de los perseguidos, en lugar de sobre los perseguidores. Ellos y sus corifeos se refugian en la impunidad de la equidistancia victimista, mientras Eta desparrama los huesos de los cementerios para dejar sitio a más cadáveres. Conjuntado equipo el que forman.

    Frente a eso, unos pocos hombres y mujeres del PP (y no sólo: también del PSOE, de UA, de UPN) nos dan un ejemplo insuperable de gallardía. Hoy se llaman Iturgaiz, San Gil, Arístegui, Azpiroz, Usandizaga, García Rico, Manrique, Quiroga, Araniguria... Forman la última frontera en defensa de los valores democráticos. Su tenacidad es heroica; su determinación, emocionante; sólo cabe hacia ellos la admiración. Se juegan la vida por nuestra decencia y no hay precio que pague su riesgo, como no hay desprecio que pueda superar el que corresponde a quienes sostienen que este valor se esgrime por recompensa electoral.

    Si los perdemos, si les vencen, ni esta sociedad merecerá perdón para su ignominia, ni nuestra generación podrá recuperar nunca la vergûenza.

Ustedes que pueden, díganles algo
Miguel Ángel RODRíGUEZ .- La Razón  11 Enero 2001

Cuando los socialistas lanzaron la campaña del "ustedes que pueden" no se daban cuenta que esto del diálogo con los terroristas consiste en contar muertos, pero lo que no podíamos imaginar nadie es que terminaríamos recogiendo trozos de lápidas.

    Lo que han hecho los terroristas en el cementerio de Zarauz no tiene nombre. En el País Vasco algunos no pueden vivir, pero es que no pueden ni rezar en el cementerio ¿Es con los tipos que reventaron las tumbas con los que hay que dialogar? ¿Tiene alguien previsto de qué hablamos?

    Al final, lo que ha pasado a un sector del PSOE con lo del «ustedes que pueden» ha sido un intento de echar las culpas al Gobierno y al PP por los atentados terroristas, alejando así las miradas y las sospechas del nacionalismo vasco. Es no querer reconocer que aquí ya hay alguien que no tiene razón. A los nacionalistas se les permite cosas que no pasarían un mínimo filtro de calidad en cualquier otro partido político. Así ha sido siempre con la esperanza de que bajaran del monte y se integraran en la sociedad. Pero llega un momento en que hay unos que tienen razón y otros que no.

    Felipe González mimó a Javier Arzalluz y le hizo concesiones hasta más allá de lo razonable, pero aquella política no valió para nada. El «ustedes que pueden» representa el intento de volver a los métodos del PNV para solucionar el problema aunque ya sepamos que eso no funciona. Eso de decir "matan porque no se dialoga" es una falsedad: matan porque viven para matar. No hay más.

    Menos mal que frente a eso se impuso la sensatez del Pacto por las Libertades.

Una patrulla de la Guardia Urbana de Barcelona detiene a dos presuntos etarras
José Ignacio Krutxaga Elezkano y Ohiane Errazquin Galdós circulaban por la capital catalana en un vehículo cargado con explosivos cuando fueron interceptados por los agentes
AGENCIAS, Barcelona El País  11 Enero 2001

La perspicacia de una patrulla de la Guardia Urbana ha permitido esta madrugada la detención en la ciudad Condal de dos presuntos miembros del comando Barcelona, al que se atribuyen los últimos atentados de la organización terrorista en Cataluña, incluida la colocación ayer mismo de una mochila-bomba junto al Gobierno Militar de Girona.

La intervención policial se ha producido hacia las 3.30 de la madrugada en la intersección de la avenida Josep Carner con la avenida Paralelo, en las proximidades de la estatua de Colón, cuando un vehículo con una puerta medio abierta y la matrícula levemente desprendida ha despertado las sospechas de una patrulla del citado cuerpo.

Los agentes han interceptado entonces el coche, un Renault 19 de color blanco matrícula B-5432-MY, donde viajaban un hombre y una mujer, para pedirles la documentación. El hecho de que la mujer viajara en la parte de atrás del vehículo en vez de hacerlo en el asiento del copiloto también ha provocado sospechas en los agentes.

Al parecer, los ocupantes del coche se han identificado entonces sin mediar resistencia como miembros de ETA y han informado a los agentes de que el coche estaba cargado con explosivos, un extremo que luego se ha confirmado.

Los guardias, tras encañonar a los sospechosos, han procedido a su detención y, a continuación, los han trasladado a la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, a donde también ha acudido la delegada del Gobierno en esta comunidad, Julia García Valdecasas.

En el moment de la intervención policial, los sospechosos se han identificado como José Ignacio Krutxaga Elezkano, nacido hace 37 años en Bilbao, y Ohiane Errazquin Galdós, de 27 años y natural de Gernika. Ambos se encontraban en la lista de terroristas más buscados del Ministerio de Interior. Sin embargo, en una rueda de prensa posterior, el director general de la Policía, Juan Cotino, ha declarado que la identidad de esta última no está plenamente confirmada.

En el vehículo, que quedó en medio de la calle en una zona que fue acordonada, la policía encontró entre 15 y 20 kilos de explosivos, aunque no se ha hallado ningún detonador, y dos pistolas. El coche ha sido trasladado después al centro de la Policía científica para tratar de encontrar más pistas.

Cotino ha informado de que Krutxaga participó directamente en todos los atentados cometidos últimamente en Cataluña por ETA y que una de las pistola intervenidas modelo HS 9 milímetros parabellum corresponde con el cargador que la policía halló después de que dos terroristas asesinaran en la Avenida Diagonal de Barcelona al Guardia Urbano Juan Miguel Gervilla, el pasado 20 de diciembre.

El director general de la Policía ha añadido que con una pistola de esas mismas características fue asesinado el ex ministro socialista Ernest Lluch el pasado 21 de noviembre y probablemente también el concejal del PP de Sant Adriá del Besos, José Luis Ruiz Casado.

Operación jaula

Después de las detenciones, la policía ha puesto en marcha la operación jaula para detener a un tercer etarra que posiblemente integraba el comando y ha registrado un piso donde, al parecer, se alojaban los presuntos activistas. Las fuerzas de seguridad han distribuido las fotografías de los dos etarras y ha pedido colaboración ciudadana -teléfono 900.10.00.91- para hallar más pistas.

En la página web del Ministerio del Interior tanto Errazquin como Krutxaga aparecen en la lista de terroristas más buscados y se les describe como "armados y extremadamente peligrosos".

Se da la circunstancia de que días después del asesinato a manos de ETA del concejal popular en Málaga José María Martín Carpena, acaecido el pasado mes de julio, la policía identificó como presunta integrante del comando Andalucía a la ahora detenida Ohiane Errazquin.

El pasado 20 de diciembre, en un incidente similar acaecido en pleno centro de Barcelona, el guardia urbano Juan Miguel Gervilla Valladolid fue asesinado a tiros por dos terroristas a quienes pidió que se identificaran cuando empujaban un vehículo por la avenida Diagonal.

ETA intenta de nuevo matar a artificieros de la policía con una bomba trampa en Gerona
Colocó, a modo de señuelo, una mochila de la que sobresalía una bombona - Al ser manipulada, provocaría la explosión de una bolsa más pequeña que contenía el verdadero artefacto
LLUISA F. GONZALEZ. Corresponsal El Mundo  11 Enero 2001

GERONA.- ETA se hizo presente ayer en Gerona con una bomba colocada junto al Gobierno militar de esta localidad. Pero el verdadero objetivo no era este edificio. Los integrantes del comando Barcelona habían dejado preparada una trampa para los artificieros policiales, según la hipótesis que mantienen los responsables policiales de la Generalitat.

A las 7.45 horas de la mañana, un hombre, que aseguró hablar en nombre de ETA, llamó a los bomberos de Barcelona avisando de la colocación del artefacto.

Los bomberos dieron el aviso a todos los cuerpos policiales, que inmediatamente se dirigieron al edificio del antiguo Gobierno militar, que actualmente alberga la Delegación de Defensa.

Cuando se produjo la llamada en el lugar sólo se encontraban unos obreros que trabajan en un solar antiguamente ocupado por los cuarteles militares, justo detrás de la Delegación.

Ellos fueron los primeros en ser desalojados. En esta zona hay un gran parque con un lago artificial en el centro. Los obreros no se acercaron, pero pudieron ver dos mochilas que contenían los explosivos y que estaban colocadas entre los palés de la obra, junto a un muro que separa la delegación de Defensa del parque.

Un impresionante despliegue policial en el que participaron Mossos d Esquadra, Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local mantuvo acordonada la zona durante más de cuatro horas, cortaron el tráfico y desalojaron a los vecinos de los edificios próximos.

El subdelegado del Gobierno en Gerona, Robert Brell, destacó la «coordinación perfecta» entre policía local, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y Mossos d Esquadra, que impidió que hubiera heridos.

Cuando llegaron los artificieros de la policía se encontraron con dos mochilas de color negro. El equipo de detección de explosivos de la Guardia Civil, que intervino en primer lugar, vio al inspeccionar que una de las bolsas -la más visible- contenía una bombona de cámping gas y que la otra era la que contenía la carga explosiva, unos cinco o seis kilos de cloratita o dinamita. Las dos mochilas estaban conectadas entre sí. La Policía Científica está trabajando para determinar cuál era exactamente el mecanismo y el material explosivo utilizado por los terroristas.

Los Mossos d Esquadra utilizaron el robot para intentar desactivar el explosivo. Tras intensas labores, decidieron explosionarlo de forma controlada.

El director general de seguridad ciudadana de la Generalitat, Xavier Martorell, cree que el atentado iba dirigido contra los artificieros y no contra la ciudadanía. «Una de las mochilas era para atraer la atención de los artificieros y la otra, la que contenía el material explosivo, era una trampa, ya que estaba preparada para que hiciera explosión cuando los especialistas la movieran o la manipularan», señaló.

La onda expansiva, además de provocar una gran nube de humo y polvo de unos 20 metros de altura, derrumbó el muro de hormigón que tenía detrás y rompió los cristales de ventanas y coches situados a un centenar de metros del lugar de la detonación. Desde el Ayuntamiento de Gerona se ha pedido a los ciudadanos que han sufrido daños materiales que presenten una denuncia.

El conseller de Interior, Xavier Pomés, atribuyó este atentado al comando Barcelona de ETA «con la debida prudencia porque estamos en la fase preliminar de las investigaciones, pero todo nos hace pensar que no se trata de un segundo comando operativo en Cataluña sino que es una actuación del mismo comando que desde el mes de septiembre viene actuando hasta ahora en Barcelona y sus alrededores».

El hecho de que la llamada de aviso se haya realizado desde la provincia de Barcelona al teléfono de urgencia de los bomberos de Bellaterra abona esta tesis.

El alcalde de Gerona, Joaquim Nadal, afirmó que este atentado frustrado es una novedad en la estrategia de ETA de salir del área metropolitana de Barcelona, que ha de servir para que «la población esté alerta y para que se incremente la cohesión y la colaboración ciudadana con los cuerpos y fuerzas de seguridad, pero que en ningún caso debe alterar la convivencia ciudadana».

Nadal añadió: «Gerona no es el escenario de ninguna lucha que se pueda trasladar de una forma gratuita de un lugar a otro, atentando contra personas que no tienen nada que ver absolutamente con ningún conflicto que se pueda parecer». Esto debe obligar, según Nadal, a no conceder ni un mínimo de margen «ni aire para respirar a los que asesinan».

ETA no atentaba en las comarcas de Gerona desde que el 9 de julio de 1997 los artificieros hicieron explosionar dos artefactos explosivos que colocó el comando itinerante en las playas de Fenals y Calabanys de Lloret y dos artefactos parecidos que también hicieron detonar los especialistas en la vía del tren entre Blanes y Malgrat.

Artificieros muertos
MADRID.- Un total de 18 artificieros --11 del Cuerpo Nacional de Policía, seis de la Guardia Civil y el restante de la Ertzaintza-han fallecido desde 1978 hasta mediados del año 2000 cuando intentaban desactivar artefactos de ETA.

La Policía cuenta con 28 unidades de Técnicos Especialistas de Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX), en las que están integrados unos 280 hombres que operan desde el año de creación de esta división, en 1976.

Para la desactivación, estos especialistas suelen trabajar a distancia con un robot y emplean, en algunos casos, un chorro de agua a presión dirigido a la carga o bien utilizan cebos (pequeñas cargas explosivas).

Los TEDAX tienen prohibido desactivar las bombas manualmente, a no ser que existan vidas en peligro. Estos técnicos constituyen unidades especializadas dentro de los cuerpos a los que pertenecen.

La Ertzaintza ignora si ETA colocó la bomba antes o después del homenaje al concejal del PP
Populares y socialistas critican la actuación de la policía vasca en Zarautz y al consejero Balza
San Sebastián EL PAÍS 11 Enero 2001

La investigación de la Ertzaintza no ha determinado aún si la colocación de la bomba en el cementerio de Zarautz (Guipúzcoa) se produjo antes o después del homenaje que la cúpula del PP vasco rindió el martes al edil José Ignacio Iruretagoyena, asesinado por ETA en 1998. En medio de la incertidumbre y de las críticas de populares y socialistas contra la actuación de la policía vasca, el consejero vasco de Interior, Javier Balza, sostuvo como "hipótesis principal" que el artefacto fue colocado antes del acto, y sugirió que "el despliegue policial" fue lo que evitó el atentado.

Agentes de la Ertzaintza inspeccionaron durante todo el día de ayer el cementerio de Zarautz, que estará cerrado hasta el lunes, para tratar de determinar las características y el contenido de la bomba que los terroristas escondieron en una maceta próxima a la tumba de Iruretagoyena.

Balza sólo pudo precisar ayer en Vitoria que la bomba estaba compuesta por unos cinco kilos de dinamita tipo titadine -robada por ETA en la Bretaña francesa en septiembre de 1999- y tornillería gruesa. Al parecer, estaba preparada para estallar mientras dirigentes populares y afiliados realizaban una ofrenda floral en el tercer aniversario de su asesinato, aunque el consejero no pudo confirmarlo.

La investigación policial aún no ha arrojado resultados concluyentes sobre el momento en que fue colocado el artefacto. La unidad de explosivos y los perros de caninos de la Ertzaintza, que peinaron "exhaustivamente" el cementerio antes del acto, no descubrieron el explosivo. Pero no es un dato determinante. Balza reconoció que nunca se sabrá con certeza porque "los perros entrenados con explosivos tampoco son infalibles", pero indicó que todo apunta a que ya se encontraba sobre la lápida antes la primera inspección.

A su juicio, el cordón policial dispuesto por la Ertzaintza pudo obligar a los terroristas a alejarse en exceso del lugar, por lo que el mando a distancia no pudo accionar la bomba. O bien que los inhibidores de frecuencias interceptaran la señal emitida. La Ertzaintza sostiene que éste fue el sistema empleado porque hasta el momento, los agentes no han hallado ningún elemento típico de un temporizador.

La actuación de la policía vasca, que no desplazó a sus artificieros tras recibir el primer aviso de bomba, fue duramente criticada por el PP y el PSE. El secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Manuel Huertas, acusó al Departamento de Interior de una "inoperancia extremadamente preocupante". Balza replicó que "nadie discute de escoltas ni de medidas de seguridad cuando los atentados se producen fuera de Euskadi".

Carlos Iturgaiz, presidente del PP vasco, quien permaneció apoyado en la tumba junto al artefacto, dijo que pedirá a Balza explicaciones sobre la actuación policial y lamentó que el lehendakari Juan José Ibarretxe no le telefoneara ayer. Un portavoz de la Presidencia vasca replicó que la llamada se produjo durante la mañana. Iturgaiz se reafirmó en no dialogar con quienes "quieren que el PP desaparezca política y físicamente del País Vasco".

Incendian el coche del portavoz socialista en el Ayuntamiento de Mondragón
Tres individuos han incendiado a primeras horas de la tarde de este jueves el vehículo particular del portavoz socialista en el Ayuntamiento de la localidad guipuzcoana de Mondragón, Francisco García Raya, que ha quedado prácticamente destruido.
Libertad Digital 11 Enero 2001

El acto de terrorismo se produjo en la calle General Garro del barrio de San Andrés de Mondragón, cuando tres individuos rompieron los cristales de las ventanillas del Seat Córdoba, propiedad de García Raya, y arrojaron en su interior líquido inflamable, tras lo cual le prendieron fuego. El vehículo quedó prácticamente calcinado y las llamas causaron daños también a dos vehículos estacionados junto a él.

El PSE denuncia la impunidad con la que actúan los violentos
Libertad Digital 11 Enero 2001

El secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Manuel Huertas ha pedido al consejero vasco de Interior, Javier Balza que “se implique de una vez por todas en la persecución de los terroristas para hacer valer el Estado de Derecho”.

Huertas hizo estas declaraciones en el curso de la rueda de prensa ofrecida junto a Francisco García Raya, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Mondragón, a quien tres jóvenes han quemado el coche. Huertas dijo que la sociedad "necesita algo más que la mera condena y es que se detenga y se ponga a disposición judicial a estos terroristas" y exigió "a los mandos de la Policía Integral Vasca que hagan todo lo posible por prevenir este tipo de agresiones a las personas y a los bienes tanto públicos como privados".

"Ni siquiera pretendemos que sea la Policía Local de Mondragón la que detenga a esta gente, tal y como hoy ha hecho ejemplarmente la Guardia Urbana de Barcelona con todo un comando etarra", subrayó el dirigente socialista, tras denunciar "la impunidad con la que actúan estos vándalos, hasta el punto de prescindir de la nocturnidad para realizar este tipo de actos: a plena luz del día y en el centro de la localidad". En su opinión, el terrorismo "se sustenta en tres pilares que es preciso desmontar: los fanáticos que cometen los atentados, el apoyo social que rodea a los terroristas y la cobertura ideológica nacionalista".

«No tenéis vergüenza. No sois más que unos asesinos»
La hermana de Iruretagoyena increpa a los concejales de EH en Zarauz
JOSE Mª ALONSO El Mundo  11 Enero 2001


ZARAUZ.- La hermana de José Ignacio Iruretagoyena, Inmaculada Iruretagoyena, tildó ayer de «asesinos y sinvergüenzas» a los concejales de EH de Zarauz durante el pleno extraordinario que se celebró en el Ayuntamiento de esta localidad. En la sesión municipal, PNV (3), EA (6), PP (2) y PSE/EE (2) aprobaron una declaración de condena por el atentado frustrado de ETA en el cementerio contra los dirigentes del PP vasco y la familia de Iruretagoyena que homenajeaba al edil asesinado por la banda terrorista.

La hermana del edil popular, asesinado hace tres años, increpó a los tres concejales de EH que se encontraban en la sala -el otro miembro no acudió al Pleno- después de que el portavoz de la formación abertzale, Juan Mari Agirre, enmarcara el intento de atentado del martes en «una consecuencia más del conflicto político que Euskal Herria vive con los estados francés y español». «No tenéis vergüenza. No sois más que unos asesinos», afirmó, enojada, Inmaculada Iruretagoyena.

Todos los grupos municipales, a excepción de EH, que se abstuvo, condenaron el atentado frustrado. No obstante, uno de los tres concejales de la coalición, Danel Iruretagoyena, mostró, a título personal, su «desacuerdo» con la acción de ETA, a la que calificó de «éticamente inaceptable y políticamente negativa».

El concejal abertzale expresó su «alegría» por el hecho de que el intento de atentado de ETA en el cementerio de Zarauz no acabase en tragedia y subrayó que el «diálogo sin exclusiones y sin condiciones previas» puede ser la vía de solución al conflicto vasco, ya que, en su opinión, estas condiciones no se abordaron «cuando se redactó la Constitución».

Instantes antes, la alcaldesa de la localidad, Maite Etxaniz (EA), había leído una declaración institucional en la que se mostraba la «más enérgica condena y repulsa ante el intento de ETA de provocar una nueva tragedia» en el municipio. «Este Ayuntamiento reitera su más absoluto rechazo contra quienes pretenden imponer por la fuerza y de manera violenta el pensamiento único», indicó.

Desprecio
El texto criticaba la «vileza y execrable actitud de quienes pretendían sumar más dolor y sangre en el transcurso de un acto que trataba de recordar, a través del dolor y la emoción, a José Ignacio Iruretagoyena como representante público del pueblo de Zarauz». Asimismo señalaba que «quienes intentaron asesinar por segunda vez a José Ignacio, a su familia, a sus amigos y compañeros del PP, quienes jalean este tipo de acciones o se muestran indiferentes ante señales de muerte y violencia, sólo provocan en nosotros, representantes del pueblo de Zarauz, nuestro mayor desprecio y rechazo».

Etxaniz, quien calificó de «impresentable e intolerante» la acción de la banda terrorista, precisó que el atentado «bien podría haber provocado una masacre en la población que visita a diario el cementerio». La alcaldesa de Zarauz manifestó que con esta acción, ETA «demuestra una vez más lo irracional e indiscriminado de su violenta actitud, dirigida a desarrollar un clima de terror y miedo en la sociedad».

La máxima dirigente municipal destacó que «la mayoría de fuerzas políticas y personas» del Consistorio «se ha situado siempre y así lo seguirá haciendo, frente a quienes apuestan por el totalitarismo, la violencia más irracional y la conculcación de los derechos humanos» y, al mismo tiempo, exigió «a quienes hacen de la muerte su conducta habitual» que «nos dejen en pan y desaparezcan» para que «podamos construir nuestro futuro en libertad».

En el turno de réplicas, Agirre (EH) leyó un texto alternativo y solicitó a PNV y EA que «den con valentía los pasos en favor de nuestro pueblo» y advirtió que van a «hacer frente a las posturas que PSE/EE y PP han adoptado» ante el conflicto que vive el País Vasco con Francia y España.

El portavoz socialista, Patxi Etola, preguntó a Aguirre si el intento de atentado de ETA «es hacer frente a PP y PSE/EE», a lo que éste respondió que su partido ya ha presentado «sus propuestasdemocráticas» para acabar con el conflicto vasco.

«Nunca se me pasó por la cabeza que intentaran matarnos a todos»
INMA IRURETAGOIENA HERMANA DEL CONCEJAL DE ZARAUTZ ASESINADO POR ETA La hermana de Iruretagoiena confiesa sentir «mucho miedo» tras el atentado fallido contra la cúpula del PP «Tratas de rehacer tu vida, como puedes, pero ves que no te dejan, que vuelven a darte otro golpe»
LOURDES PÉREZ ZARAUTZ El Correo 11 Enero 2001

Inma Iruretagoiena lleva colgando por encima del sencillo jersey, como siempre, una medalla de oro con los rostros esculpidos de su hermano José Ignacio y de sus tres sobrinos, todos de muy corta edad. A dos de ellos, ETA les convirtió en huérfanos una soleada mañana de enero, hace ahora tres años. Desde entonces, los pequeños son el motor que arranca cada día la vida de su tía, una mujer de ojos limpios que ha heredado esa expresión entre aniñada y recia tan propia de los Iruretagoiena. «José Ignacio sólo me llevaba año y medio. Cuando salíamos de juerga, pasábamos por gemelos de lo que nos parecíamos», rememora, con una media sonrisa. «Éramos uña y carne. Su asesinato me hizo mucho daño, mucho».

En ocasiones, a los niños no conviene contarles toda la verdad. Los hijos del edil de Zarautz no saben con certeza cómo murió su padre, ni tampoco que el pasado martes ETA intentó asesinar a dirigentes del PP vasco cuando homenajeaban a su progenitor en el cementerio, en compañía del resto de la familia. Aunque quisiera, Inma Iruretagoiena sería incapaz de ofrecer a los suyos una explicación de por qué otros vascos, como ellos mismos, odian hasta el punto de pretender matarlos. En realidad, la hermana del corporativo lleva tres angustiosos años buscando una razón para tanta violencia. «Nunca» la ha encontrado.

-Cuando asesinaron a José Ignacio, tuve un arrebato de rabia y pensé que alguien tenía que dar la cara en mi casa. Y no me importaba ser yo, ni lo que me pudiera pasar, porque a mí la vida ya me la habían roto. Tuve claro desde el principio que no iba a esconderme: mi hermano no tenía la culpa de nada. De nada. Y quiero que me vean fuerte, aunque no lo esté. Por eso doy la cara, por mi hermano y por mí misma. Y más después de lo que nos acaban de hacer.

-El martes por la tarde usted estuvo en el cementerio, justo cuando la Ertzaintza buscaba la bomba. ¿Ni siquiera entonces pensó que podía no tratarse de una falsa alarma?

-No, no, no. Nunca se me pasó por la cabeza que pudieran intentar matarnos a todos. Bastante daño nos han hecho ya. Intentas olvidar... Bueno, olvidar no; tratas de rehacer tu vida, como puedes, pero ves que no te dejan, que vuelven a darte otro golpe. No quiero pensar en lo que ha pasado, no quiero. No les importa nada, ni los muertos.

-¿Cree que el atentado buscaba, como objetivo añadido, acallar a las víctimas del terrorismo?

-Eso no lo sé. Pero lo que sí sé es que en el cementerio estábamos también nosotros; así que iba en nuestra contra. Yo estaba preparada para que me quemaran el coche o algo parecido. Pero para esto, no.

-¿Está asustada?

-Sí, tengo mucho, mucho miedo. Me han llamado muchos amigos y todos me han dicho que tenga cuidado. Desde ayer (por el martes) lo tengo todo otra vez en la cabeza, todos los recuerdos de cuando mataron a mi hermano.

La víspera de aquel oscuro 9 de enero, Inma se despidió de José Ignacio como cada noche. Fue la última vez que lo vio vivo. A partir de entonces, ella tuvo que sujetar las riendas de su hogar y del negocio familiar, un almacén de maderas al que los Iruretagoiena llevan décadas entregando el sudor de su trabajo. En el caserío, sólo se habla en euskera; y pocas veces la conversación, con el acento franco y rotundo de la gente de campo, se detiene en la figura del concejal asesinado. A sus hijos sí le hablan de él, pero el resto de la familia prefiere no recordar a cada paso «que está muerto porque le asesinaron».

Sin alivio
«Tampoco pensé nunca que le pudiera ocurrir a él. Era un hombre tan sencillo, tan natural... ¡Pero si se iba de pintxos hasta con los de HB!», exclama, con la mirada húmeda. Para las víctimas, apenas quedan resquicios de alivio: cada nuevo atentado es como una película muda que se superpone a la que ellas ya padecieron en el pasado. Esos días, Inma Iruretagoiena apaga la televisión y no lee los periódicos, porque la contemplación del sufrimiento se le hace «insoportable». «Alguna vez sí he pensado en marcharme, pero esta es mi tierra. Si lo que quieren es que me vaya, no lo van a conseguir».

-¿Se siente más fuerte que antes?

-Sí, ésa es una cosa en la que he cambiado. Tampoco era desconfiada, y ahora miro para atrás muchas veces. Y siento mucho odio todavía, sobre todo a la gente de HB; no me importa reconocerlo. Nunca hemos tenido nada que ver con ellos, eso quiero dejarlo claro. Jamás podré perdonar, porque lo que nos han hecho no tiene perdón.

-¿Está preocupada por lo que ve a su alrededor?

-Está todo tan mal que vamos a acabar pegándonos unos a otros, porque esto no puede seguir así. Yo sólo pido que los asesinos vayan a la cárcel. Y, si llega un día en que ETA deja las armas, sé que tendré que tragar, si es que puedo. Aunque sea para que esto no se repita.

Inma Iruretagoiena confiesa que no expresó en la calle su rechazo frontal a la violencia hasta que mataron a su hermano. Eso, se excusa, alentó su compromiso cívico: pertenece al colectivo de víctimas vascas y no se pierde una concentración «por la paz, sea de quien sea». Anoche, ella y sus vecinos se vieron obligados a trasladar la concentración de protesta convocada por el Ayuntamiento, tras detectarse una jardinera sospechosa en la plaza de los Fueros. Esta vez, el sobresalto se quedó sólo en eso. Pero el lunes, los Iruretagoiena, como otros ciudadanos, deberán regresar al cementerio para recomponer sus lápidas.

Lo sincrético
Antonio GARCíA TREVIJANO La Razón  11 Enero 2001

La Constitución no constituye la realidad ni la idea unificadora de la soberanía. La divide en cuatro: la personal del Soberano, la nacional, la popular y la parlamentaria. La Constitución puede calificarse, por ello, de analítica o separatista. Cada una de esas soberanías tiene su propia dimensión y su propio dinamismo. La del Soberano tiende a la superficial unidad de lo expuesto a la intemperie, que cubre la diversidad natural bajo una misma costra protectora. La nacional se muestra proclive a dividirse en nacionalidades, por acumulación de competencias territoriales. La popular, como no tiene institución donde expresarse, propende a la secesión y la distribución de la demagogia por sectores o categorías sociales. La parlamentaria, o sea, la de los aparatos dirigentes de los grupos partidistas, oscila entre movimientos de unión en clase política o de enfrentamiento partidista. Dado el carácter fragmentario y fragmentador de la Constitución, la realidad recurre al consenso extraconstitucional para mantener unido lo que la norma separa. El soberanismo vasco, en la senda del pluralismo constitucional de la soberanía, atenta contra el consenso de partidos.

    Por ser analítica o separatista, la Constitución no puede ser conocida por intuición de la sensibilidad ni por las categorías sintéticas del entendimiento. Si la jurisprudencia alemana ha podido definirla, como constitutiva del Estado de Partidos, es porque en el consenso de estos grupos estatales está el único principio de síntesis que hace posible su conocimiento.

    Resulta paradójico que la definición científica de la Constitución se tenga que basar en algo que está fuera de ella. pero no tan extraño si pensamos que lo unido en su texto es de naturaleza heterogénea. Por un lado, se juntan definiciones, adscripciones y prescripciones. Por otro, se yuxtaponen capítulos de poderes estatales y competencias territoriales sobre otros capítulos de derechos, libertades o deberes del ciudadano, e incluso sobre principios programáticos en materia social, económica, fiscal, electoral y de administración local. Y se sabe desde los griegos que estos agregados no son productos naturales de una síntesis compositiva, sino uniones ocasionales de síncresis sumativas.

    El significado etimológico de la palabra «síncresis», unión de todos los cretenses contra un adversario exterior, se conservó en la tradición cultural que llegó a nosotros, a través de la unión sincrética del cristianismo con el platonismo y elementos religiosos egipcios, realizada por la gnosis y de modo especial por el Corpus Hermeticum de Hermes Trismegisto. Esta es la clase de unión procurada con nuestra Constitución. Mixtura ocasional y oportunista de elementos de poder monárquico, oligárquico y democrático, donde prevalece el tono vital del poder oligárquico. La unión se mantiene por el extraconstitucional consenso de los partidos contra su temido adversario común, la libertad política y la democracia formal. Esta síncresis política explica bien el espantoso sincretismo cultural de la Transición, que ha otorgado validez a todas las opiniones, incluso a las criterios de selección. En eso se diferencia del eclecticismo.

    La selección ecléctica domina el pensamiento y el arte cuando falta una síntesis cultural creadora, pero al decir de Brucker representa la luz en comparación con la oscuridad sincretista. Un fenómeno que, si no es religioso, convierte el misterio de la oscuridad en diáfana vulgaridad, como ha pasado en la mediocre y bastarda cultura intelectual y artística de la Transición.

    La iconoclasia de la «Fiera literaria», certeramente incorporada a la libertad crítica de este periódico único, responde al afán de la juventud inquieta de escapar, en un torbellino de sinceridad, de la miseria y escoria sincretista que se vende en el mercado editorial como cultura.

Muerte sobre muerte
Editorial El Correo 11 Enero 2001

El escalofriante atentado con que ETA quiso acabar con la vida de los familiares de José Ignacio Iruretagoiena y asesinar a los dirigentes del Partido Popular del País Vasco vuelve insuficientes los adjetivos con que podría calificarse la enfermedad que afecta a mentes fanatizadas hasta extremos inimaginables. Basta recordar las últimas cuatro ocasiones en que la banda no ha logrado su objetivo para percatarse del ánimo sangriento y el carácter psicópata de sus autores. El espeluznante atentado -felizmente fallido- contra la profesora Edurne Uriarte, los cien kilos de explosivos que no estallaron en Sevilla cuando los terroristas quisieron, la bomba que quedó inerme en el cementerio de Zarautz o la mochila cargada de explosivos que ayer mismo pudo ser desactivada en Gerona describen una desgarradora vuelta de rosca por parte de ETA, que trata de atenazar, con la imprevisibilidad de su terror y el alcance ilimitado de su locura, a una sociedad tantas veces impotente frente a tamaña atrocidad. La trampa explosiva que acechó a las personas que el pasado martes acudieron al cementerio de Zarautz a reivindicar la memoria de Iruretagoiena nos muestra a la perfección el único propósito de ETA: acumular asesinato tras asesinato.

Frente a tan pavorosa experiencia, la afirmación de que la violencia de ETA es consecuencia de un conflicto político no resuelto constituye, lisa y llanamente, una frase sin sentido o, peor aún, una afirmación irresponsable e insensible hacia el dolor ajeno. La necesidad de un mínimo de tranquilidad y de seguridad hace que los atentados frustrados se diluyan en el alivio general. Los propios medios de comunicación empleamos la coletilla «no ha causado daños personales» con cierta ligereza cada vez que tiene lugar una acción terrorista que no alcanza físicamente a ningún ciudadano. Pero los atentados frustrados nunca son atentados fallidos. Incluso cuando la bomba queda sin explotar hay una onda expansiva que perturba la paz de sus víctimas, el miedo recorre su espina dorsal, el insomnio altera su ánimo y una terrible desazón se apodera de su alegría por seguir vivos, de su anhelo por disfrutar de la vida. Cada bomba que falla supone que decenas de personas tiemblan pensando que les podía haber tocado a ellas. Cada ciudadano que escapa a la ejecución de la sentencia a muerte dictada por los terroristas no tiene siquiera tiempo de disfrutar de un alivio momentáneo, porque el atentado frustrado por la impericia de los matarifes sirve para confirmar su posición en la lista de los objetivos de ETA. Ya no basta con recurrir al fatalismo esquivo del «cualquiera puede ser víctima de ETA». Ni con acomodarse en la vaga esperanza de que algún día dejarán de matar. Sólo la reacción consciente y contundente de la sociedad y sus instituciones puede ofrecer un mínimo de amparo a los marcados por el designio asesino.

 

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