AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 15 Enero 2001
#Ambigüedades y equidistancias
Juan BRAVO La Razón 15 Enero 2001  

#El llamamiento de los obispos
José María CARRASCAL La Razón 15 Enero 2001 

#Los obispos y el terror
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  15 Enero 2001 

#ETA, Arzallus y la Iglesia vasca
Lorenzo Contreras La Estrella 15 Enero 2001 

#El clero vasco
Jaime CAMPMANY ABC 15 Enero 2001 

#UA cree que si la Iglesia deja la ambigüedad, ETA está «acabada»
El Mundo  15 Enero 2001 

#Redondo, candidato
Editorial La Razón   15 Enero 2001 

#¿Diálogo para qué? Para defender la vida
ANTONI COMÍN I OLIVERES y JOSÉ I. GONZÁLEZ FAUS El País 15 Enero 2001

#Libertad o vida
Nota del Editor 15 Enero 2001

#El PSOE abre la campaña vasca
Pablo Sebastián La Estrella 15 Enero 2001

#El cambio de gobierno de Pujol provoca la crisis más grave en la historia de CiU
David Martínez - Barcelona .- La Razón  15 Enero 2001

#Atacan con ‘cócteles’ a plena luz del día la Comandancia de Marina en San Sebastián
BILBAO EL CORREO  15 Enero 2001



Ambigüedades y equidistancias
Juan BRAVO La Razón 15 Enero 2001  

No han estado esta vez los espías a la altura de las circunstancias. Sus análisis no han llegado a tiempo a los despachos cuyos titulares los leen con fruición. La convocatoria realizada por los obispos vascos y navarros para pedir la Paz y el perdón para los etarras, que tanto «padecen», era cosa conocida; también se sabía que los sacerdotes considerados como no nacionalistas habían sido marginados expresamente de las gestiones que precedieron a dicha convocatoria. Y ha pasado lo que ha pasado. El nacionalismo vasco, que tanto debe a la Iglesia, no ha podido comenzar de una manera mejor su campaña preelectoral. Es verdad, reconocen a Juan Bravo los espías-analistas, que al Partido Popular, cuyos militantes son casi en su totalidad católicos, le hubiera resultado más que complicado explicar su ausencia. Pero también es verdad que con su presencia avalaron un acto en el que, una vez más, los prelados vascos y navarros, se situaron en la ambigûedad y la equidistancia y, en su mensaje, recogieron algunos de los postulados que preconiza el nacionalismo excluyente para la solución del «conflicto». Menos mal que el mensaje del Papa fue claro y dejó las cosas en su sitio. Ayer, si se leían la mayoria de los periódicos, parecía que se había avanzado mucho hacia la Paz pero, lamentablemente, el camino que trazan algunos no es recto sino bastante sinuoso.


El llamamiento de los obispos
José María CARRASCAL La Razón 15 Enero 2001 

Suele decirse que Eta se acabará el día en que mate a un sacerdote, vasco se sobreentiende. ¿Se acabará tras el llamamiento que le han hecho los obispos vascos para que dejen de matar? No creo y nada celebraría tanto como equivocarme. Eta se halla metida en una dinámica terrorista en la que matar ya no es el medio sino el fin.

Si fuera sólo el medio, hace tiempo que hubiera dejado de matar, como también habría dejado si de verdad quisiera lo mejor para Euskadi. De todas formas, el llamamiento de los obispos tiene una importancia excepcional. Primero, por el papel que la Iglesia ha interpretado siempre en aquel conflicto. No olvidemos que las guerras carlistas fueron guerras no sólo dinásticas, sino también religiosas, posiblemente más religiosas que dinásticas, de las que la actual de Eta contra el Estado español no es más que la última, con las diferencias traídas por el tiempo transcurrido. O sea que la Iglesia ha pesado siempre mucho en el desarrollo de aquellos acontecimientos y que los obispos vascos se hayan decidido a hablar de él con una sola voz significa el comienzo de un nuevo capítulo del mismo.

    Está luego cómo lo han hecho. Se acabaron las medias tintas, titubeos y equívocos que hasta ahora nos tenían acostumbrados los sermones y homilías que allí se escuchaban. El documento habla de paz, libertad y respeto a la vida como valores máximos y objetivos a lograr. Tres elementos que faltan hoy en la sociedad vasca precisamente porque Eta los está violando un día sí y otro también. La paz, disturbada por la violencia ininterrumpida. La libertad, pisoteada por la amenaza y el chantaje ininterrumpidos. Y el respeto a la vida, quebrantado por los asesinatos que de forma regular ensangrientan la convivencia española. Al documento de los obispos sólo le faltó citar a Eta por el nombre.
    Pero tan importante o más de lo que en él se dice es lo que no se dice. No se habla en él de «diálogo», lo que nos parece un enorme progreso respecto a posiciones anteriores. Pues «diálogo» se ha convertido en un símbolo, en una alegoría, muy lejos de su concepto original. En el contexto del contencioso vasco, «diálogo» no significa hablar con otro. Se ha intentado más de una vez hablar con Eta sin poderse llegar a ningún sitio. Eta no quiere dialogar, quiere la rendición. Y esto es en lo que ha devenido el concepto «diálogo», en la rendición ante Eta, en darle todo lo que pide. Que es, dicho sea de paso, lo que hizo el PNV en Estella. Con las consecuencias que todos sabemos. Lo importante, sin embargo, es que los obispos no hablan de diálogo, sino de paz, libertad y respeto a la vida, que es lo que quieren la inmensa mayoría de vascos y españoles. El problema es si Eta no ha ido ya demasiado lejos en sus planteamientos y le trae sin cuidado las palabras de sus obispos, al considerarlos más españoles que vascos. Esperemos, sin embargo, que a los muchos nacionalistas vascos que no son de Eta les hagan reflexionar.

Los obispos y el terror
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  15 Enero 2001

La condena, absoluta e incondicional, del terrorismo resulta tan obvia desde la perspectiva cristiana que resultan poco comprensibles las tibiezas y ambigüedades. El quinto mandamiento, como acaba de recordar Mingote, continúa vigente. En este sentido la actitud del Papa ha sido siempre clara y terminante. Acaba de reiterarla al expresar su dolor por los atentados de ETA que «hieren a España y humillan a Europa». Es lo que ha vuelto a repetir el Partido Popular Europeo y es el sentir ejemplar de las palabras de José Ángel Cuerda, ex alcalde Vitoria y militante del PNV, que ha declarado que su partido debe renunciar a la independencia mientras exista terrorismo. Éste es el camino y la verdad.

Los obispos de Vitoria, San Sebastián, Bilbao y Pamplona, es decir, los obispos vascos y el de Navarra han hecho pública una «Oración por la paz» en la que instan a la organización terrorista a que abandone las armas y a los políticos a que entablen un diálogo para buscar vías de entendimiento y de paz estable. El fin es tan irreprochable como discutibles los medios. Las objeciones fundamentales son dos. La primera se refiere a la perversión del sentido genuino de la palabra «paz». La actividad criminal de ETA no constituye una mera alteración de la paz, ni es la guerra su consecuencia. No lo es, como no lo es la de la actividad de un grupo mafioso o de un asesino en serie. El problema no reside en alcanzar vías de entendimiento ni una paz estable, sino en que una organización terrorista deje de asesinar. Hay que empezar llamando a las cosas por su nombre. La batalla del lenguaje no es asunto menor. Tampoco hay que olvidar las ambigüedades de la palabra «diálogo».

La segunda de las objeciones reside en el párrafo cuarto de la declaración, que quizá convenga reproducir: «Pedimos también a Dios por quienes, provocando muertes, terror y destrucción, están causando tanto daño. No han dejado de ser hijos de Dios y hermanos nuestros. Los queremos tener entre nosotros construyendo una sociedad mejor, liberados del sufrimiento que generan y padecen». Sobre todo, queremos que dejen de matar, porque no existe ningún conflicto de naturaleza política que haya que resolver para que dejen de asesinar. El problema son ellos. Lo más inquietante es la última frase, esa referencia al «sufrimiento que generan y padecen», como si fueran dos cosas que se pudieran poner una tras otra.

El único «sufrimiento» que padecen es la consecuencia legítima del peso de la ley que, por cierto, comparten con todos los demás delincuentes condenados a penas privativas de libertad. El dolor de los familiares de las víctimas del terrorismo debe de haberse agudizado ante tan desafortunada frase. No es extraño que se hayan negado a asistir al acto episcopal. Está muy bien que los jefes de la Iglesia vasca y navarra pidan perdón por sus errores pasados, pero cabe conjeturar que algún día no muy lejano se vean obligados a reiterar la petición de perdón ante su tibieza de hoy. Y las Escrituras se pronuncian claramente sobre los tibios. Cuando tantas insidias y persecuciones sufre la Iglesia universal, no cabe decir lo mismo de la confortable situación de la Iglesia vasca y navarra. Desde luego, no sufren persecución por causa de la justicia. Alguien podría llegar a pensar que más que obispos vascos son vascos nacionalistas obispos. El perdón aquí no puede ser recíproco, transita en una sola dirección: de las víctimas a los asesinos. Éstos no tienen nada que perdonar.

ETA, Arzallus y la Iglesia vasca
Lorenzo Contreras La Estrella 15 Enero 2001 

La mitad de los curas vascos han pedido recientemente perdón por su actitud inhibida ante las víctimas del terrorismo etarra, es decir, por no haber estado cristianamente a la altura de las circunstancias. Los tres obispos vascos (Bilbao, San Sebastián, Vitoria) y el de Navarra (Pamplona y Tudela) han pedido a ETA que abandone su actividad criminal. El Papa ha condenado  solemnemente el terrorismo durante un acto vaticano, hasta el punto de afirmar que el comportamiento de ETA degrada a Europa.

Ya no se puede decir que la Iglesia "chaquetea" en materia de terrorismo. O por lo menos no lo hace tanto como antes. Los curas vascos que suscribieron el manifiesto contra la violencia etarra y en solicitud de perdón a las víctimas corresponden a la diócesis de Vizcaya, nada más. De manera que los nacionalistas radicales pueden especular con la actitud de los restantes sacerdotes y apuntarse a su favor a la mitad de ellos.

De todos modos, algo parece haber cambiado en términos generales. Sin embargo, se mantiene una cierta equivocidad en la referencia a "todas las injusticias", esa vieja tendencia a buscar entre la violencia terrorista y la violencia institucional del Estado una equidistancia.

Contra ese pretendido equilibrio de situaciones, las víctimas del terrorismo han replicado que la Iglesia olvidó a "los que más sufren". Y lo hizo durante treinta años. Tantos años son que cuesta trabajo no comprender a las víctimas cuando no quisieron asistir a la concentración ante la basílica de San Prudencio (Álava) y luego en la campa de Mendizabala, en las afueras de Vitoria. La verdad es que hubiese sido muy difícil soportar la presencia de monseñor Setién, el ex obispo abertzale de San Sebastián, quizá el más grande pecador de cuantos pedían perdón por la actitud de la Iglesia.

Es demasiado tarde, como objetan los perjudicados, para arreglar las cosas? La Iglesia, depositaria del poder divino, puede absolverse a sí misma, pero no está en su mano conseguir el perdón humano, ni mucho menos lograr que la situación de conflicto se reduzca.

Aun así, invita a reflexionar el hecho de que una manifestación de eclesiásticos, organizada por eclesiásticos con todos los distintivos de su condición, haya sido posible al cabo de los años. La Iglesia nunca cambia para perder. Aquí se está moviendo algo importante, algo políticamente inspirado, o inspirado por los poderes seculares más que por el Espíritu Santo.

Lo que haya de venir, si viene, ya se concretará . ETA golpea más que nunca, pero también es cierto que sufre más golpes que nunca. Sus "comandos" han sido desarticulados en Andalucía, Cataluña, Aragón, Madrid... Sus infraestructuras para el ocultamiento, la extorsión y el almacenaje han padecido embates considerables. Sobre su realidad se abate la sombra de la condena internacional y la persecución diplomática.

Pero hay otra sombra mayor, concretamente la que proyecta sobre la situación vasca una incontenible crítica de origen nacionalista puro. No vale desestimarla con los argumentos de Arzallus y su entorno, cuando precisamente en ese entorno se insinúan no pocas reservas mentales. Los "michelines" o grasa sobrante que el presidente del PNV considera como sustancia tristísima de esa oposición interna puede ser, a fin de cuentas, el colesterol de su propia situación personal.

Entre este colesterol político y los tóxicos que segrega la Iglesia –no sólo la vasca–, el pedestal sobre el que se asienta el poder de Arzallus, ex jesuita al cabo, puede ir peligrando, perdiendo su insultante salud de siempre.

El clero vasco
Por Jaime CAMPMANY ABC 15 Enero 2001

Buena parte del clero vasco ha caído de la cabalgadura. La cabalgadura no era desde luego el caballo de san Pablo. La cabalgadura es el asnillo independentista, que intenta que suene la flauta, no por magia como la de Mozart, sino por casualidad como la del burro flautista. Aún queda clero encima del burro. Ahora, los tres obispos de las sedes del País Vasco más el de Navarra se han unido para convocar a los fieles a una rogativa. Piden que los etarras dejen de matar. Los etarras llevan ya casi mil muertos, pero la Iglesia no se estremece demasiado ante los muertos. Lleva en la procesión muchos mártires con la palma en la mano y muchos inocentes degollados. A los muertos por los etarras, parte del clero vasco ni siquiera les cantaba el gorigori. No son sus muertos. Por lo que se ha visto, sus muertos son los que matan.

Se analiza la actitud de buena parte, ilustre parte, por cierto, del clero vasco ante el fenómeno terrorista y el cristiano se encuentra sumido en el desconcierto. ¿Pero qué quieren esos curas, ilustres curas acaso? No parece sino que quieran estar solos en la tierra, solos con sus parroquianos de valles y de aldeas, incontaminados de sus vecinos castellanos, pueblo liberal que vota y blasfema. No parece sino que hayan incorporado a la doctrina cristiana el delirio de Sabino Arana, cuyo arrepentimiento ocultan, tapan y olvidan. No parece sino que también quieran estar solos en el cielo, porque el cielo es solamente para los que hablan la lengua con que Adán y Eva se requebraron en el paraíso. Ellos, los vascos, por disposición episcopal de sus obispos gozarán de un cielo aparte y privilegiado.

Para que los obispos de Vasconia y Navarra convocaran al pueblo de Dios a rezar por la paz, el Papa ha debido repetir su dolor por el terrorismo que ensombrece a España. No sólo a España. El Papa ha dicho con su voz de viejo santo combatido también por el terror, casi con la voz de morir, que «el terrorismo etarra siembra la muerte en España y humilla a toda Europa». No ha sido ésta la primera vez que Juan Pablo II exhorta a los terroristas a que respeten el derecho a la vida y tiene palabras de dolor y recuerdo para las víctimas. Sin embargo, ese partido nacionalista que perteneció a la Internacional democristiana hasta la dictadura de Arzallus sigue erre que erre. Además, el Papa es polaco, ni siquiera nació en Zumárraga o en Durango y es probable que lleve en la sangre el Rh negativo.

El obispo de Pamplona no es partidario de que la Conferencia Episcopal española se adhiera al Pacto por la Paz firmado y apoyado por varias fuerzas políticas. Su Ilustrísima discrepa de otras opiniones eclesiásticas muy autorizadas, como por ejemplo la del cardenal Carles. Explica su razón: ese pacto es un acto político. ¡Ay, monseñor, válganme Dios, y san Fermín de los Navarros! ¡Como si fuera a ser éste el primer compromiso político que bendice o reprueba la Iglesia! Gracias a Dios, la Iglesia se metió en esos berenjenales y condenó dos doctrinas políticas perversas, el marxismo por un lado y el nazismo por otro, con la «Mit brenender sorge».

Pero los curas vascos van cayendo del burro. Mejor para ellos, para nosotros los cristianos y para la Iglesia toda. Se iba a dar el caso curioso de que el costalazo se lo pegaran los curas vascos, no al caer del burro, sino al permanecer encima. Ahora por primera vez los obispos vascos convocan al rezo por la paz y reducen al mínimo su habitual ambigüedad. No sé si esto hubiese sido posible sin la ausencia de monseñor Setién. Dos sucesos aparecen como necesarios, tal vez imprescindibles, para lograr la paz en el País Vasco: que Setién abandonara la silla episcopal de Donostia y que Arzallus deje de una vez el sillón presidencial del PNV.

UA cree que si la Iglesia deja la ambigüedad, ETA está «acabada»
El Mundo  15 Enero 2001 

BILBAO.- El secretario general de Unidad Alavesa, Pablo Mosquera, mostró ayer su «alegría» por el acto oracional por la paz desarrollado por los obispos en Vitoria y añadió que si la Iglesia sigue en esa línea, «ETA está acabada».

El secretario general de UA declaró a Europa Press que el hecho de que el clero vasco «esté dejando de lado la ambigüedad es muy importante» porque la banda terrorista «no podrá resistir el envite de la Iglesia».

«Si la Iglesia sigue por esa línea y todos vamos detrás de ella, ETA está acabada. Ahora sí que yo, personalmente, soy optimista porque las palabras de la Iglesia no le hacen nada al pistolero, pero le hacen a la base social de la que tiene que salir el pistolero y, tarde o temprano, la semilla que planta la Iglesia acaba con la mala hierba que en estos momentos hay en el seno de la sociedad vasca», argumentó.

Y, en otro orden de cosas, Pablo Mosquera hizo un llamamiento al Partido Popular para que sea «generoso y no meta la pata» en las negociaciones que están manteniendo para presentarse coligados a las próximas elecciones autonómicas.

Mosquera advirtió que el PP «no debe poner ninguna pega a lo que tiene que ser, no una absorción de Unidad Alavesa, sino un acuerdo entre iguales para lograr un resultado espectacular que beneficie a todos los vascos y que provoque una imagen de esperanza en todo el País Vasco y en España».

Redondo, candidato
Editorial La Razón   15 Enero 2001

Los socialistas vascos han hecho oficial la candidatura de Nicolás Redondo a la Presidencia del Gobierno vasco. La decisión cuenta con la prospección de unas elecciones anticipadas que Ibarretxe, quizá sin quererlo, rescató del terreno de los rumores al confirmarlas para este mismo año y que deberían ser antes del verano, salvo que el lendakari quiera aumentar su tragedia añadiendo a la evidencia de su debilidad el descrédito por su provisionalidad confesa, algo insoportable para cualquier Gobierno. La aparente prisa con que los socialistas han resuelto la designación de su candidato no es tal, porque una sociedad como la vasca, que funciona con situaciones de hecho, tiene poco margen para las sorpresas, aunque cuando las hay suelen ser de gran calibre. La candidatura de Redondo era una de esas situaciones de hecho, como lo es la precariedad de Ibarretxe o el estado preelectoral que ya se vive en el País Vasco.

Con la designación de Redondo, los socialistas vascos también dejan resuelto el capítulo pendiente de su último congreso regional, lo que permitirá reforzar la unidad del mensaje y mitigar los desatinos en una formación política que ha tenido que superar la inercia de su historia reciente y cambiar las coordenadas de la relación con el nacionalismo. No eran pocos los militantes y altos cargos socialistas que, al principio, miraban con recelo una nueva estrategia que, si bien aceptaban como consecuencia de la deriva nacionalista, temían que manchara la imagen de supuesta centralidad que tan gratos los hacía a ojos del PNV. Era la sabida teoría del puente entre las dos orillas. Ahora, sólo quedan brasas de esos prejuicios, más fuera que dentro del socialismo vasco y sólo avivadas por quienes contemplaban el problema vasco como un laboratorio de sus propias ideas federalistas o como la ocasión de procurarle al Gobierno popular una derrota especialmente sensible o, al menos, impedirle contar con el respaldo necesario para fijar una política de Estado frente a las ofensivas terrorista y soberanista. El realismo político y la lealtad constitucional han cortado estos lastres y, de paso, han devuelto voz propia al socialismo vasco. Y también a Rodríguez Zapatero, frente a quienes se atribuyeron, por su propia mano, la tutoría del nuevo secretario general del PSOE.

En sus discursos de ayer, Zapatero y Redondo advirtieron al PNV de que el socialismo vasco no será el comodín que lo vuelva a sacar del apuro en que se ha metido por voluntad propia. Es una forma bien clara de reiterar que sus reglas de juego son las del pacto suscrito con el Partido Popular y que no las abandonarán por más que el nacionalismo siga combinando la seducción con la amenaza para atraer a sus antiguos socios. Como dejó escrito Rosa Díez, los tiempos felices de la colaboración entre socialistas y nacionalistas ya no volverán. Durante los doce años de gobierno entre PNV y PSE, los socialistas miraron a otro lado para eludir la complicidad con la ambigüedad congénita del nacionalismo. Pero, al menos, existía un nivel de entendimiento que algo resguardaba a la sociedad vasca frente al terrorismo, al que mantenía extramuros de las instituciones y de la vida política. Los convenios soberanistas del PNV con ETA no sólo reventaron esta estructura de convivencia, sino que metieron a la banda terrorista hasta la cocina y pusieron a los socialistas —y a otros muchos— en la encrucijada de seguir fingiendo para nada o enfrentarse al nacionalismo por dignidad.

El mérito de Nicolás Redondo es haber asumido la obligación de liberar al socialismo vasco de sus ataduras históricas, que lo reducían al papel de eterno segundón del nacionalismo, para presentarlo a la sociedad vasca como una formación política de izquierda, vasca y no nacionalista, capaz de reclamar la vigencia de la Constitución y el Estatuto sin sentirse acomplejada ante los doctrinarios progresistas, ni verse obligada a pedir perdón a los despechados nacionalistas.

¿Diálogo para qué? Para defender la vida
ANTONI COMÍN I OLIVERES y JOSÉ I. GONZÁLEZ FAUS El País 15 Enero 2001

¿Quiénes tienen que dialogar? ¿Por qué tienen que dialogar? ¿Sobre qué? ¿Qué condiciones hay que ponerle al diálogo? Creemos que estos interrogantes tienen respuesta.

1. ¿Quiénes tienen que dialogar? El diálogo tiene que ser entre todos los demócratas. ¿Quiénes son "los demócratas"? De entrada, todos aquellos que están a favor del derecho a la vida, como derecho absoluto e incuestionable, que está más allá de cualquier otro derecho. En segundo lugar, los demócratas son quienes respetan las reglas elementales de la democracia; es decir, el derecho de una sociedad de decidir su propio destino, conforme al debate político y a la regla de la voluntad de la mayoría y el respeto a los derechos de las minorías.

En nuestra sociedad, la Constitución es la encarnación jurídica de la democracia. Por lo tanto, los demócratas serán aquellos que respetan las reglas del juego allí establecidas. En primer lugar, todos aquellos partidos que condenan la violencia. En segundo lugar, el Gobierno español y el Gobierno vasco, en la medida en que han sido constituidos con arreglo a derecho; es decir, legalmente. Otra cosa es que la legitimidad política de un Gobierno esté en cuestión, pero la falta de legitimidad política no lo excluye de la categoría de "los demócratas".

2. ¿Qué condiciones hay que ponerle al diálogo? El respeto a la Constitución no supone estar a favor de la Constitución. La Constitución española protege la libertad ideológica (artículo 16) y el pluralismo político (artículo6). Esto incluye la posibilidad de estar en contra de la propia Constitución, como no puede ser de otro modo en una sociedad democrática. La única exigencia del texto constitucional es que este rechazo se exprese pacíficamente y dentro de los límites que la propia Constitución establece. Y el primero y fundamental de estos límites es el derecho a la vida. Por otro lado, si la Constitución prevé su propia reforma es porque legitima la posibilidad de que en algún momento haya una mayoría en contra de algún precepto constitucional.

Por estos motivos, es ilegítimo que el PP exija al PNV y EA el abandono de su opción soberanista como condición para empezar un diálogo político. La renuncia al soberanismo del PNV y EA puede ser un contenido del diálogo, un tema a discutir, pero en ningún caso es una exigencia previa al diálogo. No es razonable que el presidente del Gobierno diga que, para empezar a dialogar, antes hay que estar de acuerdo en cuestiones que afectan a las opciones ideológicas de fondo de los partidos. El PNV y EA tienen todo el derecho a ser soberanistas, sin que ello suponga que rompen los mínimos que la Constitución les exige para ser considerados "demócratas".

Cuando el lehendakari propuso en agosto un foro de diálogo y puso como condición para participar en él, por un lado, la defensa incondicional del derecho a la vida, y por el otro, la aceptación previa del "ámbito vasco de decisión" fue duramente criticado, y con razón. Se le dijo que el "ámbito vasco" podía ser un tema a discutir en el foro, pero no una condición para participar en él. Las declaraciones del presidente del Gobierno a raíz de la manifestación de duelo por la muerte de Lluch incurren exactamente en el mismo error, pero en su versión opuesta. El PNV pretendía en agosto que el PP aceptara de facto la autodeterminación del País Vasco antes de ponerse a hablar; el PP pretende hoy que el PNV renuncie de facto a la autodeterminación del País Vasco antes de ponerse a hablar. "Si usted no grita ¡viva la nación española indivisible!, no pienso dialogar con usted". "Si usted no grita ¡gora Euskadi askatuta!, no hay nada que hablar". Es completamente absurdo.

Lo que sí pueden legítimamente exigir los demócratas y el presidente del Gobierno al PNV y EA es que rompan sus lazos institucionales con todos aquellos que no hacen una condena explícita de la violencia; es decir, con EH. Pero el PNV y EA no han hecho una ruptura explícita con EH, de una solemnidad equiparable a la constitución del Pacto de Lizarra. Es evidente que cuando ETA empezó a matar, el PNV y EA no deberían haber seguido ni cinco días con EH si este partido no condenaba la violencia. Lo contrario hace dudar de la lucidez o de la buena voluntad del PNV y de EA. Por ejemplo, ¿cómo se puede reclamar a los partidos españoles que confíen en la lealtad del PNV cuando llegan noticias de la falta de diligencia de la dirección política de la ertzaina en la persecución de la kale borroka? ¿Cómo no alimentar la desconfianza respecto del rechazo del PNV a ETA cuando el presidente del PNV hace el tipo de declaraciones que hace, por ejemplo, respecto de la disolución de ETA?

Pero también comete un abuso el presidente del Gobierno cuando dice que Lizarra no es condenable sólo por la vinculación que supone con ETA, sino también, y "en igual medida", por sus contenidos. Ciertamente, Lizarra propone que "los ciudadanos de Euskal Herria tengan la última palabra respecto de su futuro" y que el Estado español -y el francés- acaten las decisiones por ellos tomadas. Pero este pacto no obliga, en ningún caso, a entrar en él a quien no quiera hacerlo. Es sólo una propuesta y se puede no estar de acuerdo con ella, pero en cualquier caso no es condenable. ¿Cómo se puede exigir al PNV y EA que abandonen el texto y los contenidos de Lizarra como condición imprescindible para sellar con ellos el "Acuerdo contra el terrorismo"?

3. ¿Sobre qué hay que hablar? Sobre aquello que separa a unos y a otros. El PP se identifica con la Constitución, con la defensa que en ella se hace de la unidad de España y con el Estatuto vasco, y no quiere ni oír hablar de autodeterminación. Legítimo. El PNV y EA no se identifican con la Constitución y con el Estatuto en la medida en que impiden el derecho de autodeterminación. Legítimo también. De esto es de lo que hay que hablar, de esta grave divergencia política, para intentar encontrar la solución más democrática posible. Esto, y no otra cosa, es lo que defendía, junto con Herrero de Miñón, Ernest Lluch. Y con ellos, muchos otros.

Hay un problema político que no se puede ignorar ni está resuelto. Para el PP, el sujeto de decisión que tiene derecho a decidir el futuro de Euskadi sólo puede ser el "pueblo español", tal y como está establecido en la Constitución. Para el PNV y EA, ese sujeto de decisión tiene que ser el "pueblo vasco". El PSE-PSOE no se pronuncia muy explícitamente sobre esto. Por otro lado, ¿quién es el "pueblo vasco"? Tampoco se da una respuesta clara y distinta a esta pregunta. ¿Quién tiene la razón, el PP o el PNV y EA? Éste es el conflicto, éste es el ámbito del desacuerdo y, por tanto, de esto es de lo que hay que hablar. La tregua, según Lluch, debería haber sido aprovechada para abrir este debate. Porque creía que es posible encontrar el punto de encuentro entre estas dos posiciones, aunque en principio parezcan excluyentes entre sí.

Además, a la hora de afrontar este debate, la visión de Lluch nos deja otra enseñanza. La Constitución no es un chicle que se pueda estirar hasta romperlo. Pero mucho menos es un tótem ante el que haya que sacrificar vidas humanas. La Constitución es algo abierto y que prevé su propia apertura en dos sentidos: la Constitución no sólo puede ser reformada, sino que exige siempre ser interpretada. Como dijo el propio presidente del Tribunal Constitucional, la Constitución requiere ser leída "con una mirada fresca y flexible".

El fundamentalismo de la Constitución en el que se ha situado el PP puede acabar siendo una negación de facto del propio espíritu constitucional. La Constitución es sólo -¿sólo?- un instrumento al servicio de la libertad, la paz y la voluntad de todos los ciudadanos. A la vista de esto, por poner un ejemplo, el mismo artículo 8, allí donde dice que el Ejército tiene como misión "defender la integridad territorial" de España, en ningún caso puede ser entendido como una forma de legitimar el uso de la fuerza militar en contra de ciudadanos protegidos por la propia Constitución, sino sólo contra ataques exteriores.

4. ¿Por qué y para qué dialogar? El objetivo del diálogo tiene que ser la recuperación de la unidad de todos aquellos que rechazan los asesinatos sin ambigüedades y que no los legitiman de ninguna manera, ni directa ni indirecta, para trabajar juntos por el fin de la violencia. No hay nada que fortalezca tanto a ETA ni que abra tanto espacio para que prospere su estrategia como la división entre los partidos democráticos. Cada día que pasa sin que empiece la unidad democrática se aleja un poco más la paz. Porque la violencia etarra sólo podrá ser desactivada desde esta unidad.

La primera responsabilidad de los partidos, ahora mismo, es la defensa del derecho a la vida, en el País Vasco y en el resto de España. Este derecho estará mucho más protegido el día en que los partidos y las instituciones españolas y vascas lo defiendan conjuntamente y no antepongan su proyecto político a la defensa de este derecho. Parece que el PP piensa que la mejor manera de garantizar este derecho es echar a los nacionalistas de Ajuria Enea y gobernar él en Euskadi. Si así piensa, comete -creemos- un grave error. El derecho a la vida estará mucho más protegido cuando se defienda tanto en nombre de la unidad de España como en nombre de la autodeterminación de Euskadi. Lo contrario sólo legitimará a ETA ante los nacionalistas más radicales y alimentará la espiral de violencia.

Parece también que el PNV y EA piensan que es malo para la paz romper definitivamente sus lazos con EH. Seguramente, su apuesta es que EH se decida por los cauces políticos y renuncie al apoyo más o menos explícito a ETA. Esto, lógicamente, sería bueno para el derecho a la vida. Pero si EH no ha condenado el asesinato de Lluch, un militante de Elkarri, que fue uno de los movimientos firmantes de Lizarra, ¿qué atentado va a condenar? También el PNV y EA cometen -creemos- un grave error. No se puede estar aguardando a que EH se desmarque de ETA. Sólo lo hará el día que quiera, o quizás el día en que tenga valor para ello.

Para que los partidos democráticos puedan defender juntos el derecho a la vida, que es aquello que los une, es necesario que dialoguen sobre aquello que los separa; es decir, sobre su posición respecto a la Constitución, el Estatuto y el ámbito vasco de decisión. La defensa conjunta de este derecho, que es su primera responsabilidad en este momento y siempre, exige que dialoguen sobre aquello en lo que no están de acuerdo: el futuro político del País Vasco. Y exige también que se separen de manera indiscutible, de palabra y de hecho, de aquellos que no están por el derecho a la vida ante todo. Sólo el miedo a la democracia puede explicar el rechazo a lo uno o a lo otro.

Antoni Comín i Oliveres es profesor de Ciencias Sociales de ESADE (Universitat Ramon Llull) y José I. González Faus es catedrático emérito de Teología Sistemática de la Facultat de Teologia de Catalunya.

Libertad o vida
Nota del Editor 15 Enero 2001

Siempre con las mismas, medias verdades, equiparación de incomparables, independencia para unos pocos, y de rebote leña al PP y cursos de vasco y catalán. Todo un ejemplo para que los lectores ejerciten su capacidad crítica, si tienen tiempo y ganas de leer estos panfletos. ...Ver ¿Fundamentalismo democrático? Por Carlos Martínez Gorriarán, Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC  18 Enero 2001

El PSOE abre la campaña vasca
Pablo Sebastián La Estrella 15 Enero 2001

Para no perder tiempo y mantener la iniciativa política (algo que preocupa a Zapatero), el PSOE presentó a Nicolás Redondo Terreros como su candidato a jefe del Gobierno vasco, una vez que el lehendakari Juan José Ibarretxe anunció que los comicios vascos adelantados se iban a celebrar este año "antes o después del verano".

Esta iniciativa del PSOE lleva aparejada presión directa sobre el PP y su Gobierno, porque ello podría obligar al presidente Aznar a presentar de una vez a Jaime Mayor Oreja como candidato, lo que obligaría a una crisis del Gobierno central. Si el PP no da este paso, a medida que se acercan las fechas electorales, las críticas sobre la doble función de Mayor Oreja como ministro y también como candidato arreciarán del lado del PSOE.

Aunque de momento parece claro que tanto el propio candidato socialista, Redondo, como el líder del PSOE, Zapatero, han centrado todas sus críticas contra el PNV y el Gobierno de Ibarretxe, dejando fuera de su línea de tiro al PP, lo que en principio confirma un frente españolista y veremos si también un frente nacionalista.

Los duros ataques que el PNV ha recibido dentro y fuera de España por parte del PP, su Gobierno y medios de comunicación, sumados a las recientes críticas del PSOE, sobre todo desde la firma del llamado pacto de La Moncloa o antiterrorista, hacen presagiar una campaña en dos frentes, nacionalista y españolista, y puede que con la participación de pocos partidos: mínimo de cuatro (PNV, PP, PSOE e IU) si EH no se presenta y EA y UA llegan a acuerdos con el PNV y PP, respectivamente; y un máximo de siete si deciden participar todas las formaciones que lo hicieron en la anterior legislatura, lo que está por ver.

Como están por ver la fecha electoral, los resultados y las posibles alianzas o los pactos  de gobierno. Unos pactos que no se podrán vislumbrar antes del resultado electoral y mucho menos durante la campaña porque PSOE y PP van a librar, de espaldas el uno al otro pero sin enfrentarse entre ellos, una batalla en pos del voto españolista a base de lanzar duras críticas contra el PNV y su líder, Xavier Arzalluz.

De ahí, por ejemplo, las palabras de ayer de Zapatero contra Arzalluz diciéndole que, si no cambia, su destino será la soledad, una mayor radicalización y la oscuridad. Zapatero habló también del marco constitucional español como espacio libre y de garantía democrática para el desarrollo de la identidad de Euskadi. Y lo hizo en el acto de presentación de Redondo Terreros, una vez que se han descartado las "primarias" y sobre todo para dar desde la secretaría general clara respuesta a la entrevista celebrada días atrás entre Corcuera y Arzalluz para decir ante la opinión pública que en el PSOE sólo hay una posición oficial: la que lidera Zapatero y la que Redondo sigue sin pestañear.

El cambio de gobierno de Pujol provoca la crisis más grave en la historia de CiU
Duran confirma desde México que se abre un episodio de «muy difícil solución»
La coalición nacionalista CiU, que lleva más de 20 años en el poder en Cataluña, está atravesando la crisis más grave desde su fundación en 1978. La gota que ha colmado el vaso en las pugnas internas entre CDC y UDC ha sido la decisión de Pujol de remodelar esta semana su gobierno nombrando a su futuro sucesor Artur Mas como consejero jefe del ejecutivo autonómico. La decisión ha provocado la airada reacción de Josep Antoni Duran Lleida (UDC), quien calificó este nuevo episodio en CiU de «crisis de muy difícil solución».
David Martínez - Barcelona .- La Razón  15 Enero 2001

El futuro político del nacionalismo catalán que se ha encarnado desde la recuperación de la democracia en la coalición CiU, en el gobierno catalán desde 1980, está pasando por una crisis sin precedentes por el elevado tono de los términos. Es la primera vez que el máximo representante político de uno de los partidos que forma la coalición se ha enfrentado tan duramente al presidente del partido con mayor representación política en CiU y al mismo tiempo presidente de la Generalitat dando nombre de «crisis muy grave» a la situación interna.

    La gota que ha colmado el vaso en las relaciones entre Convergència Democràtica (CDC) y Unió Democràtica (UDC)- con menor representatividad en el poder de decisión de CiU- y que representa una crisis en el Gobierno catalán es la decisión de Jordi Pujol -presidente de CDC y de la Generalitat- de remodelar su ejecutivo esta semana.

    Para ello, nombrará al actual consero de Economía y portavoz, Artur Mas, como consejero jefe, un cargo de nueva creación que equivale al de primer ministro. Pero en su decisión no ha contado con la opinión de sus socios de coalición, es decir, de Unió Democràtica, la formación demócratacristiana nacida en 1931 y capitaneada por Josep Antoni Duran Lleida. «El nombramiento de Mas por parte de Pujol como nuevo consejero no tiene ninguna justificación institucional sino que se trata de una opción de partido unilateral por parte de Convergència», aseguró el viernes Duran. Duran es miembor del Gobierno de Pujol y ocupa la cartera de Gobernación y de relaciones institucionales. Las declaraciones del líder de UDC se produjeron un día antes de que Duran viajara hacia México donde desde allí, muy lejos de Cataluña, afirmó ayer: «No quiero llegar aquí y hablar de crisis de gobierno, o mejor dicho de mi coalición, pero es cierto que atravesamos la crisis más grave de sus 22 años de historia y se trata de una situación de muy difícil solución».

    Pujol ha confirmado sus intenciones de catapultar esta semana a Mas en la jefatura de su gobierno en una estrategia política estudiada muy cuidadosamente. Al tiempo que Mas se sitúa en la primera línea por la carrera sucesoria de cara a las elecciones autonómicas de 2003, en las que deberá enfrentarse al aspirante socialista Pasqual Maragall, en las filas convergentes se entrevé que el veterano presidente catalán está preparando su retirada a la re-elección al ceder su confianza y su «savoir faire» político al joven Mas. En esta nueva etapa que se abre, Pujol ha descolocado al propio y eterno «compañero-rival» Duran y también lo ha hecho con las aspiraciones de sus socios democristianos por alcanzar la Generalitat.
   
Sanidad podría calmar la tormenta nacionalista
El cargo de «conseller en cap» o consejero jefe del ejecutivo que Jordi Pujol le ha preparado a Artur Mas dibujará una remodelación estratégicamente estudiada por Pujol pero que cuenta con una víctima anunciada: el consejero de Gobernación y líder de UDC, Josep Antoni DuranLleida. Éste verá reducidas sus aspiraciones de ser candidato a la Generalitat y el protagonismo por encarar la sucesión de Pujol. Con la intención de calmar las movidas aguas de CiU, el presidente catalán quiere compensar a Duran dándole una consejería más en el nuevo ejecutivo que plantea. Actualmente, Unió sólo controla tres de las quince consejerías: Lluís Franco en Trabajo, Núria de Gispert en Justicia y el propio Josep Antoni Duran Lleida en Gobernación. «Yo, por los contactos que he mantenido con el presidente Pujol sé que seremos sensibles a no dejar de banda a UDC y es posible que se le conceda una consejería más». Fuentes próximas al partido convergente, a CDC, han asegurado a este diario que una de las consejerías con las que contaría Pujol para ampliar la presencia de los democristianos en su futuro gobierno y calmar la tensión existente en la coalición es la de Sanidad, dirigida por el convergente Eduard Rius. Todas las posibilidades de adquisición de un departamento nuevo para UDC no se centrarían en consejerías de carácter político, en manos de CDC.

Atacan con ‘cócteles’ a plena luz del día la Comandancia de Marina en San Sebastián
BILBAO EL CORREO  15 Enero 2001

Varios encapuchados atacaron ayer, a plena luz del día, la Comandancia de Marina en San Sebastián. Pocos minutos antes de las cinco de la tarde, un grupo de radicales arrojó varios ‘cócteles molotov’, que impactaron contra la puerta de entrada y la fachada del edificio, ubicado en la parte vieja donostiarra, detrás del Ayuntamiento.

Una dotación de bomberos se desplazó hasta el lugar, si bien no fue necesaria su intervención. El fuego producido por los artefactos se extinguió por sí solo y únicamente provocó el ennegrecimiento de la parte exterior del edificio. Tras el sabotaje, los radicales se dieron a la fuga, por lo que no se practicaron detenciones.

También en la capital guipuzcoana, desconocidos rociaron la noche del sábado con líquido inflamable un cajero automático de La Caixa, ubicado en la calle Egia. El incendio, que tuvo que ser sofocado por los bomberos, dejó completamente calcinada la instalación. Durante la jornada de ayer, una persona fue detenida en San Sebastián por su presunta participación en la quema del cajero. El detenido fue arrestado en su domicilio del barrio donostiarra de Alza y trasladado a la comisaría de la Ertzaintza en Ondarreta, a la espera de que sea puesto a disposición judicial.

Entretanto, la presidenta del PP de Guipúzcoa, María San Gil, expresó su condena por los dos sabotajes de San Sebastián que, a su juicio, «son una muestra de la intolerancia y el fanatismo que anida en unos individuos que sólo buscan sembrar la inquietud y mantener un acoso continuo contra la sociedad vasca».

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