AGLI

Recortes de Prensa     Martes 16 Enero 2001
#El obispo-eguna
Iñaki EZKERRA La Razón  16 Enero 2001

#Espacio de convivencia
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 16 Enero 2001

#ETA PONE AL PNV ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
Editorial El Mundo 16 Enero 2001

#«Política»
Alfonso USSÍA ABC 16 Enero 2001

#La iglesia vasca y el buen terrorista
Lorenzo CONTRERAS La Razón  16 Enero 2001

#Recalde: «El pueblo vasco tiene que articularse en España»
Toni Ramos - Valencia .- La Razón  16 Enero 2001

#Amigos y clientes se unen para reabrir la castigada librería Lagun
MADRID. ABC  16 Enero 2001

#Recalde pide cohesión
El Conspirador La Estrella  16 Enero 2001

#PUJOL DIBUJA EL FUTURO DE CIU
Editorial El Mundo 16 Enero 2001

#Pospujolismo
Editorial El País 16 Enero 2001

#ETA pretendía atentar contra Luis del Olmo el día en que asesinó al guardia Gervilla
EUROPA PRESS, Madrid El País 16 Enero 2001

#Estalla un artefacto en la sede del sindicato Erne de la Ertzainzta en Bilbao
Redacción - Madrid .- La Razón 16 Enero 2001

#El ex director del Turismo catalán, acusado de primar a empresas de su mujer
XAVIER HORCAJO, Barcelona El País   16 Enero 2001

#Una bala de papel
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 16 Enero 2001

#JOSE ANTONIO MARINA. FILOSOFO: «Urge hacer una Constitución Universal»
ALFONSO BASALLO El Mundo
  16 Enero 2001

#Crisis en CiU
Editorial El Correo    16 Enero 2001

El obispo-eguna
Iñaki EZKERRA La Razón  16 Enero 2001

Ya sé, ya sé que hay que valorar positivamente la manifa episcopal que montó la Iglesia vasca el sábado a las afueras de Vitoria para «pedir a Eta que deje definitivamente las armas». Ya sé que se ha puesto una pica en Flandes con ese acto que llega con un cuarto de siglo de retraso. Pero, reconocido el histórico paso, cabe preguntarse a qué extremos de insolidaridad, encanallamiento y miseria moral ha tenido que llegar esa misma Iglesia para que haya que agradecerle un texto tan ambiguo, calculado, equidistante e irritante como el que se leyó durante ese acto, en el que se pedía el perdón para los terrroristas cinco veces y ni una sola el arrepentimiento a éstos. Texto en el que la gran novedad era la invocación a las «víctimas de la violencia» a la cual tenía que seguir -no podía ser de otro modo- otra invocación a sus verdugos y al deseo de verlos «liberados del sufrimiento que generan y padecen», o sea libres de cualquier penitencia espiritual o material.

    La oración de los obispos incurría de forma flagrante en «la mentira como estrategia» que denunciaba de forma vaga y en «la manipulación de la verdad al servicio de los intereses políticos» contra la que clamaba vaporosamente. Insistía en la «reconciliación», como si las víctimas se hubieran tomado alguna venganza o la pidieran, y seguía por lo tanto presentando el problema de Eta como un conflicto en el que son responsables las dos partes, cosa que explicitaba el empalagoso lema de la manifestación -«entre todos paz para todos»- como si la responsabilidad del terrorismo fuera de toda la sociedad y quienes lo padecen no hicieran bastante para evitarlo. La vomitiva y cargante alusión al «diálogo, que nazca del respeto y de la escucha mutua», como si todos pecáramos de intolerantes y Euskadi fuera una región tercermundista sin instituciones democráticas, ponía la guinda a todo el merengue. Es chocante que el Obispo de Roma, que no tiene la edad ni la cabeza ni el conocimiento directo del asunto ni el orondo aspecto de Setién o Uriarte fuera mucho más claro en sus palabras.

    A todo esto hay que añadir la escenografía propia de un Aberri Eguna, esa excursioncilla de campa a campa y «tiro porque me toca» -primero la de Armentia, luego la de Mendizabala- y el hecho de que no faltara el archipastor o arzobispo navarro para reivindicar «el ámbito vasco de confesión». Lo de Vitoria ha sido, en fin, un Obispo-Eguna, un montaje no de obispados sino de avispados, una oración-trampa en la que el nacionalismo ha conseguido lo que no consiguió con la tregua-trampa: llevar al huerto al Partido Popular.
    Sí, sí, ya sé que hay que valorar el acto positivamente.

Espacio de convivencia
JOSÉ RAMÓN RECALDE El País 16 Enero 2001

Texto del discurso pronunciado ayer por José Ramón Recalde en la entrega del Premio Manuel Broseta.

Si algún proyecto político tiene sentido, hoy, en el País Vasco, éste es el de construir una comunidad y una sociedad políticas, allí donde se están dando peligrosos pasos en el camino de la división: una sociedad de ciudadanos y con sentido de pertenencia a una comunidad, lo cual es perfectamente compatible con diversos modos de sentirnos partícipes de identidades distintas y con proyectos distintos sobre nuestra autonomía. Lo que de verdad impide la construcción de una realidad común de convivencia es la intolerancia.

La mayor atención que hay que mantener frente a la intolerancia es la que debe prestarse a la propia. Muchas personas, religiosas, políticas, intelectuales o gentes del pueblo, artistas, obreros o funcionarios, de distintas razas o nacionalidades, de clases altas, medias o bajas, creen ser el receptáculo de un espíritu: sea el "espíritu del pueblo" (el Volkeist con el que esas almas exquisitas de los románticos alemanes se pretendían encarnar, con bastante más de un siglo de antelación al nazismo que les siguió como no necesaria pero sí lógica consecuencia); sea el espíritu del pueblo elegido o su contrario, la Umma o comunidad islámica; sea nación, como comunidad de destino o como comunidad histórica, o sean visiones mucho más pedestres, como el sentido de lo común, que es lo mismo que la comunidad de sentirse integrados con los propios y enemigos de los demás. Sentirse en la posesión de la verdad es aquella actitud que criticaba un viejo teólogo cuando decía, según me contaba uno de sus alumnos, viejo amigo mío: "Todos los hombres tienen un pájaro en la cabeza, pero sólo los obispos creen que es el Espíritu Santo".

Nuestro pájaro en la cabeza es, en realidad, un ave siniestra que nos impide comprender al otro.

"Al principio era el verbo". La batalla contra la intolerancia ha nacido como lucha por la libertad religiosa: como libertad de creer y de expresar la propia creencia. Hoy es algo más amplio, pero no apartado de sus orígenes. Spinoza seguía relacionando la lucha contra la intolerancia con la libertad de pensamiento y de expresión. Refiriéndose al Estado, expresaba que "su fin último no es dominar a los hombres ni acallarlos por el miedo o sujetarlos al derecho de otro, sino, por el contrario, liberar del miedo a cada uno para que, en tanto que sea posible, viva con seguridad, esto es, para que conserve el derecho natural que tiene a la existencia, sin daño propio ni ajeno".

De la libertad de pensar y de expresar el propio pensamiento deriva el deber de comprender al prójimo en su ser, en su expresión y en su pensamiento. Se niega al prójimo cuando, en nuestro cuadro de convivencia, no caben las variantes que el prójimo aporta.

La intolerancia es un vicio, pero no está claro que cualquier tolerancia sea una virtud. A veces es simplemente una coartada hipócrita. Mirabeau decía que la palabra tolerancia le parecía, "en cierto modo, tiránica en sí misma, ya que la autoridad que tolera podría también no tolerar". Ha estado, en efecto, demasiado ligada a una especie de oportunismo, por el que quien se cree en la verdad se abstiene de perseguir a los que profesan ideas políticas, morales o religiosas que, sin embargo, se consideran malas. Es así una especie de táctica política del mal menor.

La misma posición cabe extender del debate religioso, en donde nació el problema de la tolerancia, al actual debate social. La presencia en nuestra sociedad de "cuerpos extraños" -gitanos, inmigrantes, gentes de otros modos de vivir y de entender la vida- e, incluso, la ocupación creciente por las mujeres de posiciones en lugares reservados tradicionalmente a los hombres, puede ser enfocada con intolerancia, y contra ello hay que luchar, pero puede ser soportada simplemente por simple tolerancia, como mal menor, lo cual sigue siendo un mal a evitar.

Lo que hay que buscar es lo que podríamos llamar el "espacio de convivencia". Por fallar en ese empeño se han producido los mayores desastres de nuestro siglo. Ninguna tierra es exclusiva de una raza o de una nación. Comenzó el siglo con el fracaso histórico que supuso el no poder soportar en una comunidad política democrática a los distintos pueblos que convivían, a veces mezclados en las mismas ciudades y comarcas, dentro de Austria-Hungría. Y termina el siglo, en Europa, con el nuevo fracaso que ha impedido la convivencia de los eslavos del Sur, esto es, de Yugoslavia. Será muy importante, en cada caso, indagar dónde están las culpas principales que han llevado a estos fracasos: seguramente en el espíritu imperial germánico, en el primer caso, y en el espíritu de la Gran Serbia, en el segundo. Pero tan importante es reflexionar que también hay culpas compartidas entre los que no comprenden que la verdadera virtud, frente al vicio de la intolerancia, está en la voluntad de crear espacios de convivencia.

La falta de voluntad de crear espacios de convivencia es lo que lleva a grandes desgracias, como las luchas entre tribus, pero es también lo que lleva a grandes incomprensiones, frente al enfermo, frente al que busca en nuestra tierra el trabajo que en la suya le falta, frente al de otra lengua u otra costumbre. No olvidemos, finalmente, que el gran espacio de convivencia es el mundo entero y que la solidaridad internacional es la dimensión fundamental de este espacio.

Convivir con el otro, en un mismo espacio, exige comprenderle y respetarle. Exige también la actitud humilde que consiste en pensar que nuestra verdad es sólo una parte de la verdad. Pero eso no quiere decir que todas las muestras de hábitos políticos, sociales o familiares sean equivalentes. Por el contrario, si afirmamos los espacios de convivencia es porque creemos firmemente que nuestra posición es válida y no es válida la contraria, aunque sea mantenida por otras comunidades, intolerantes.

Hay valores que se han ido conquistando y no puede equipararse a quienes los defienden y a quienes los niegan. Hay que huir, por tanto, del relativismo frente a indudables conquistas históricas de los hombres: el derecho a la libertad, a la igualdad entre las personas, a la igualdad, en particular, entre hombres y mujeres. Los derechos fundamentales, en una palabra. Y hoy, entre nosotros, ese derecho fundamental, soporte de los demás, que es el derecho a la vida.

José Ramón Recalde es catedrático de Sistemas Jurídicos del ESTE de San Sebastián.

ETA PONE AL PNV ENTRE LA ESPADA Y LA PARED
Editorial El Mundo 16 Enero 2001

Casi siempre los asesinos de ETA suelen justificar sus atentados con referencias retóricas y genéricas sobre la participación de las víctimas en una pretendida represión contra el pueblo vasco. Pero en el último número de Zutabe, su boletín, la organización terrorista se explaya algo más y aclara que pegó dos tiros a Ernest Lluch porque era un político que «apostaba por estrechar lazos entre el PSOE y el PNV, para arrastrar a éste a una colaboración decidida con el Estado». A quienes, en el ámbito nacionalista, se sorprendieron por el hecho de que mataran a un defensor del «diálogo», ETA les acusa de sufrir el «síndrome del colonizado», al tiempo que descalifica la moderación del ex miembro del Gobierno socialista, calificándolo de «ministro del GAL que quería hacer el papel de policía bueno».

Es cierto que la demencia de estos criminales debería llevar a las fuerzas políticas y a la sociedad a no prestar atención a sus inmorales justificaciones de los asesinatos. Pero en esta ocasión, el análisis de ETA -por muy demente que sea- ayuda a comprender las razones por las que la banda terrorista ha ido ampliando, de forma brutal, el ámbito de los que considera enemigos del pueblo vasco. Primero fueron el Ejército y las Fuerzas de Seguridad, más tarde los cargos públicos del PP y PSOE. Después de la tregua, todos aquellos que -como Lluch y Jáuregui- propugnan un acercamiento del PNV al PSOE que, naturalmente, conllevaría una moderación en las posiciones radicales que ha mantenido el partido de Arzalluz desde que firmó el Pacto de Lizarra.

El macabro mensaje de los terroristas no va, desde luego, dirigido a los socialistas -ellos hace tiempo que son sus enemigos-. El destinatario es el PNV. Lo que ETA le está diciendo a Arzalluz es que elija entre dos posibilidades: situarse al lado de los «españolistas» o de quienes matan para «liberar» al pueblo vasco. Todo o nada, sin matices ni ambigüedades. Al PNV, que quiso al firmar un acuerdo con ETA amansar a la fiera y que creyó conseguirlo con la tregua, los asesinos le ponen entre la espada -nunca mejor dicho- y la pared. Y, sólo con aplicar la experiencia reciente, no cabría descartar que también los nacionalistas puedan sufrir las dramáticas consecuencias de no hacer caso a los que empuñan la pistola.

El verdadero drama no es, sin embargo, que los terroristas hayan enloquecido hasta ese punto. La mayoría de la sociedad es consciente de que con ETA sólo se puede acabar combatiéndola hasta el final. Lo realmente incomprensible y penoso es que el PNV no quiera estar en contra de ETA, con todas sus consecuencias.

¿Está usted de acuerdo con estas opiniones? Aporte sus ideas en el foro abierto sobre cada editorial en la dirección: www.elmundo.es/diario/opinion

«Política»
Por Alfonso USSÍA ABC 16 Enero 2001

El Papa Juan Pablo II no se mordió la lengua: el terrorismo en España de la ETA humilla a toda Europa. Simultáneamente, su arzobispo de Pamplona-Tudela, monseñor Fernando Sebastián, manifestaba su oposición a que la Iglesia suscribiera el pacto antiterrorista por entender que supondría entrar en un acuerdo ¡¡Político!! Lo contrario que el arzobispo de Barcelona, cardenal Carles, que mostraba su apoyo a la integración de la Iglesia en dicho pacto. Los obispos de las Vascongadas y de Navarra convocaron con éxito a miles de personas en una campa alavesa para rezar «por la paz» y el «fin de la violencia». El término «terrorismo» les parece demasiado fuerte. Acudió monseñor Setién, detalle que debe reflejarse. En su comunicado, ambiguo y equidistante, recordaron a los familiares de los presos etarras refiriéndose al «sufrimiento que padecen». Como bien escribe Manuel Martín Ferrand, «el único sufrimiento que padecen es la consecuencia legítima del peso de la ley». Estaría bueno que no lo padecieran, como le gustaría a algunos obispos.

Al tiempo, un político vasco, el secretario general de Unidad Alavesa, Pablo Mosquera, comentando los síntomas de rectificación de muchos sacerdotes vascos, hace unas declaraciones que pasan casi desapercibidas y que son, a mi modo de entender, escalofriantes. Como conocedor profundo del extraño proceder de la Iglesia ante el terrorismo, manifiesta «su alegría por el acto oracional de los obispos en Vitoria», y justifica su optimismo con esta apreciación: «Si la Iglesia sigue en esa línea, la ETA está acabada». Volteando la intención de la frase puede interpretarse que la ETA sigue actuando porque la Iglesia le ha prestado su apoyo durante los últimos treinta años.

Pero es bueno volver atrás y recordar actitudes. Ya lo he hecho en diferentes ocasiones, pero parece que no han servido para humillar nuestra memoria. El programa «Protagonistas» de Luis del Olmo cumple 8.000 días de emisión. Una buena parte de esos 8.000 días emitiendo desde la COPE.

La ETA acababa de asesinar a siete inocentes con un coche-bomba en la casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza. Entre las víctimas, niños y niñas que iban al colegio. El entonces obispo de San Sebastián, al que se le pidió su opinión sobre los hechos, se zafó del compromiso con un argumento miserable. No debía pronunciarse en asuntos ajenos a su diócesis. Cinco niños asesinados y el señor obispo que no debía pronunciarse.

En la COPE, «Protagonistas» emitía los miércoles el espacio «Debate del Estado de la Nación». En aquellos tiempos participábamos, además de Luis del Olmo, Antonio Mingote, Luis Sánchez Polack «Tip», Antonio Ozores, José Luis Coll, Chumy Chúmez y quien esto narra. Por Navidad era y terminamos con unos villancicos. El mío no gustó a la Conferencia Episcopal. «En el portal de Belén / nadie toca la zambomba / porque un hijo de Setién / ha colocado una bomba». Me expulsaron de la COPE y lo comprendí. Pero Luis del Olmo dio la cara y advirtió que podía denunciar el contrato que le ligaba con la COPE. Antonio Mingote, Ozores y Tip anunciaron que no harían más programas sin mi participación. Había mucho dinero de por medio, porque «Protagonistas» era la gran fuente de ingresos publicitarios de la cadena de la Iglesia. Entonces, por petición de Luis del Olmo, le acompañé a la sede de la Conferencia Episcopal. Fuimos recibidos por su entonces secretario, el hoy arzobispo de Pamplona-Tudela, Fernando Sebastián. Estuvo correcto y duro, como era su obligación, pero le falló el subconsciente. En un momento dado del juicio, porque aquello fue un juicio, dirigiéndose a mí pronunció las siguientes palabras, con Luis del Olmo por testigo: «Usted es implacable con los obispos de ETA». Mi respuesta fue sencilla: «Menos que Su Ilustrísima, que acaba de referirse a los obispos de la ETA. Yo me refiero a los obispos vascos». Después de su metedura de pata, fui readmitido en la COPE.

En fin, que monseñor Sebastián no quiere que la Iglesia se integre en el pacto antiterrorista porque eso es «política». Cosas que pasan.

La iglesia vasca y el buen terrorista
Lorenzo CONTRERAS La Razón  16 Enero 2001

Un cierto silencio editorial, que no informativo, ha acompañado la actitud de la Iglesia contra Eta, primera reacción que se produce en treinta años y que suma la voz clerical vasca y la vaticana. Se ha producido una especie de asombro, como ocurre con esos acontecimientos cuya última clave no se sabe desentrañar. Eso de ver al Papa en el papel de censor público y universal de Eta, exigiendo la paz y subrayando que el comportamiento de la banda es una vergûenza para Europa tiene algo de novedoso. Novedoso por el estilo, desprovisto de ambigûedades, como un mensaje directo al corazón del asunto. Se puede apreciar una distancia entre ese mensaje vaticano y la declaración de los curas vizcaínos, pese a que éstos piden perdón a las víctimas del terrorismo. Pero lo hacen por «no haber trabajado lo suficiente por la paz y en contra de todas las injusticia». Es como reclamar sibilinamente el reconocimiento de su imparcialidad aun dentro de alguna pasividad en el empleo de la denuncia.

    Luego ha habido una manifestación por la paz bajo convocatoria de los obispos del País Vasco y de Navarra. A esta demostración pública, con todos los signos externos de los eclesiásticos, acudió también el ex obispo de San Sebastián monseñor Setién. En cambio, no lo hicieron los representantes de las principales asociaciones de víctimas del terrorismo, según dicen por entender que la convocatoria llega demasiado tarde.

    A la Iglesia vasca le va a costar trabajo conquistar la confianza de su clientela espiritual. Para empezar, el manifiesto de los curas no abarca a todo el clero vasco, sino aproximadamente a su mitad. Los guipuzcoanos han dado la impresión de haberse inhibido, de haber matizado más de la cuenta esa contricción cuando han dejado saber que ellos son curas de sacristía y de confesionario, dispensadores de consuelo sin fotógrafos, sin manipulaciones del dolor. Obsérvese cómo descalifican las protestas públicas contra Eta, cómo privan de significado auténtico las más desgarradoras expresiones de un pesar colectivo. El clero «abertzale», que lo hay, nunca abandonará al buen terrorista, al que mata por su ideal y sacrifica su vida por la causa frente a un Estado opresor que no dialoga en los términos que conviene.

    Habrá que estar a la expectativa de la futura línea eclesiástica. No basta para combatir la barbarie etarra con un manifiesto y una manifestación. Se necesita profundizar en la conciencia de la sociedad vasca, llevar al ánimo «abertzale» algo más que una confrontación trufada de comprensiones sibilinas alejadas pecadoramente del Quinto Mandamiento.

Recalde: «El pueblo vasco tiene que articularse en España»
Toni Ramos - Valencia .- La Razón  16 Enero 2001

El matrimonio formado por José Ramón Recalde y María Teresa Castells recibió ayer en Valencia el Premio Convivencia, que les fue concedido en su novena edición, en un acto en el que abogaron por la convivencia en paz y la tolerancia, valores que han llevado a la fundación Broseta a concederles el galardón.

    José Ramón Recalde, quien el pasado 14 de septiembre sufrió un atentado de Eta y su esposa, propietaria de la librería Lagun, contra la que la violencia callejera ha dirigido sus ataques en repetidas ocasiones, aprovecharon su asistencia a la entrega del premio, celebrada en el salón de las Cortes Valencianas del Palacio de la Generalitat, para expresar sus deseos de paz y de recuperación de la convivencia en el País Vasco.
   
    Tras recibir el premio, Recalde dijo a los periodistas que «tenemos pendiente terminar de cohesionar la sociedad vasca sobre la base de que viven en ella gentes con distintas mentalidades e ideologías nacionalistas y no nacionalistas, y todos forman parte del mismo pueblo».

    En su opinión, «el pueblo vasco tiene que articularse dentro de la comunidad española, y la mejor manera de profundizar en lo que es el sentido de la comunidad vasca es no despreciar, sino aceptar también el sentido de la comunidad española». 
  
    En su discurso, Recalde abogó por la creación de «espacios de convivencia» frente a la intolerancia y afirmó que la convivencia exige comprensión y respeto y «la actitud humilde que consiste en pensar que nuestra verdad es sólo una parte de verdad».

    María Teresa Castells mostró sus deseos en que en el País Vasco «se imponga la razón a la sinrazón, la tolerancia al fanatismo, la paz a la violencia» y, tras recordar que la librería Lagun permanece cerrada desde el atentado sufrido por su marido, confió en que «se abrirá de nuevo».

    El acto estuvo presidido por el jefe del Gobierno Valenciano, Eduardo Zaplana, quien dirigió un «mensaje de esperanza» y aseguró que «vamos a vencer a Eta» con los instrumentos del Estado de Derecho, como el diálogo entre partidos, la actuación policial y la respuesta del Derecho a los terroristas.

Amigos y clientes se unen para reabrir la castigada librería Lagun
MADRID. ABC  16 Enero 2001

El matrimonio formado por José Ramón Recalde y María Teresa Castells, tras vivir los penosos días de un atentado de ETA contra el político y numerosos contra la librería Lagun, protagonizan días mejores. Por una parte, han recibido en Valencia el premio Manuel Broseta; por otra, un grupo de amigos y clientes de Lagun están dispuestos a recabar fondos para reabrir la librería.

Más de medio centenar de amigos y clientes de la librería que regía María Teresa Castells —cerrada a causa de los atentados etarras— se han unido para recaudar fondos con el objetivo de crear una sociedad inmobiliaria que permita la reapertura de Lagun en otro punto de San Sebastián, dado que el que fue su emplazamiento está en el casco viejo, donde ha sido repetidamente punto de mira de acciones terroristas. La Federación del Gremio de Editores de España apoya una iniciativa a la que se unen socios capitalistas, que serán accionistas del proyecto mencionado, y socios amigos y clientes de Lagun, que se resarcirán del dinero que inviertan recibiendo libros hasta cubrir su donación.

ALQUILER SIMBÓLICO
«La sociedad inmobiliaria, una vez recaudado el dinero necesario, compraría un local y se lo alquilaría a un precio simbólico a la librería Lagun», explicó ayer a ABC Ignacio Latierro, quien junto con su mujer trabajaba en el citado establecimiento. Añade que «cuando los resultados económicos fueran rentables, se acordaría un precio de alquiler similar al del mercado».

Si este proyecto se convierte en realidad, no sólo supondría que unas personas vuelvan a lo que era su medio de vida, sino que significaría un triunfo moral, ya que un cierre como el que hoy sufre Lagun es un conflicto social y ético. Pero el plan puede encontrar problemas más allá de los puramente económicos, pues en el País Vasco resulta complicado para algunos la compra de un local si se sabe que puede acarrear conflictos de tipo terrorista. Algo de lo que ya tienen experiencia asociaciones como ¡Basta ya! y otras también pacifistas. María Teresa Castells dijo ayer en Valencia: «Soy optimista. Espero que en nuestro País Vasco se imponga la razón a la sinrazón, la tolerancia al fanatismo, la paz a la violencia y podamos vivir todos en libertad».

Mostró su agradecimiento por el IX premio Convivencia de la Fundación Profesor Manuel Broseta y declaró que más que a ella «el galardón ha sido dado a la librería por todas las vicisitudes que ha pasado desde que se abrió en 1968. Así, recordó que en la época franquista «fue varias veces multada, le rompieron cristales y la agredieron con cócteles molotov, pero nunca se cerró y aguantó». Dijo con emoción que «Lagun fue siempre un lugar de encuentro y de tertulia abierta a gente de distintas ideologías políticas». Mencionó que hace tres años sufrieron veinte ataques seguidos. El ex consejero de Educación y Justicia del Gobierno Vasco, José Ramón Recalde, a quien le han quedado secuelas al hablar como consecuencia del tiro que recibió en la boca, aparecía en público por vez primera tras el atentado. Galardonado junto con su esposa, manifestó que «ninguna tierra es exclusiva de una raza o de una nación. Convivir con el otro en un mismo espacio exige comprenderle y respetarle y la actitud humilde de pensar que nuestra verdad es sólo una parte de la verdad».

Recalde pide cohesión
El Conspirador La Estrella  16 Enero 2001

El testimonio de José Ramón Recalde, víctima de ETA, que ayer recibió en Valencia el premio Brosetta, es impresionante por la entereza de su ánimo y por la firmeza de su persona a la hora de advertir sobre el riesgo de la división y falta de cohesión entre los españolistas y los nacionalistas de la sociedad vasca, como una de las consecuencias de la actual tensión política entre las fuerzas democráticas.

Su discurso, con la voz muy afectada por el disparo que ETA le hizo en la cara semanas atrás, ha tenido el valor de enviar a los dirigentes políticos un mensaje que puede que sea tan inútil como certero: la urgente necesidad, por encima de todo, de que se evite una fractura en la sociedad del País Vasco, como está ocurriendo en esta muy larga precampaña electoral.

Recalde sabe bien de qué habla y, frente al discurso frentista o el más tenso y colérico de otros (a los que tampoco les falta razón frente a ETA), ha sabido en un momento difícil de su vida actuar con serenidad y, como conocedor que es del País Vasco y enamorado de su tierra y de su ciudad, pidió cohesión social.

Le acompaña, también para compartir el premio, su mujer, María Teresa Castels, la propietaria de una librería que ha sufrido una y otra vez el acoso del terror, como los de aquellos nazis que quemaban libros pensando que con el fuego iban a desaparecer las ideas. Una mujer ejemplar que ha soportado todo el sufrimiento del acoso terrorista en su trabajo y en su familia.

Hace muy poco que ETA ha querido justificar (sic) el asesinato de Ernest Lluch diciendo que éste quería propiciar un acuerdo entre el PSOE y el PNV. Curiosa estrategia la de la banda que, marcadas todas las distancias, coincide con la estrategia de partidos demócratas que están empeñados en aislar al PNV y EA, para que se produzca esa fractura social sobre la que alertó ayer Recalde en Valencia. Una ruptura que puede ser el comienzo de una crisis mayor al margen de esta insufrible y larga campaña electoral.

En el campo democrático encontramos muchas más posiciones distintas a las de Recalde, más cercanas al diálogo y la cohesión como las de CiU o IU, y otras más radicales y frentistas como las del PP y las de ciertas organizaciones ciudadanas (el PSOE nada en la ambigüedad por PP). Pero casi todos los discursos están anclados en la campaña electoral y no tienen el prestigio y la credibilidad que tiene Recalde, una víctima de ETA que se preocupa por el fondo de la cuestión, por la unidad y la cohesión de la sociedad. Ayer habló claro y alto, aunque con dificultad.


PUJOL DIBUJA EL FUTURO DE CIU
Editorial El Mundo 16 Enero 2001

El presidente de la Generalitat catalana, Jordi Pujol, ha comenzado a repartir los papeles de la función que se escenificará cuando él abandone su cargo. Y ha elegido como protagonista para el rol de sucesor a Artur Mas, secretario general de Convergència y, dentro de unos días, consejero jefe de su gabinete, una suerte de primer ministro a la catalana.

Mas se encuentra ahora en una posición privilegiada, como aspirante in pectore a ser el próximo president pero, al mismo tiempo, tiene ante sí el reto vital y político de comenzar a distanciarse de su mentor, una faceta aún inédita en él.

El encumbramiento de Mas ha frustrado todas las aspiraciones de Josep Antoni Durán Lleida, líder de Unió, la minoría democristiana de la coalición. Y esto ha desencadenado una crisis interna que, a juicio de Durán, es la más grave de la historia de CiU pero que, finalmente, se resolverá sin que llegue la sangre al río.

Durán pensó que la discusión sucesoria sería un buen momento para plantear la paridad con Convergència en el seno de la coalición y, al tiempo, frenar el exceso de líderes soberanistas en la cúpula de CiU. Sus aspiraciones -demasiado elevadas para la implantación de su formación- se han visto también perjudicadas por su propia debilidad política. Durán está cuestionado en el interior de su partido por su relación con el caso Pallerols y la malversación de fondos comunitarios en la Consejería de Trabajo, controlada por Unió.

Es difícil que Durán cumpla su amenaza de abandonar la coalición y buscar otro partido con el que aliarse, dada la frialdad actual entre Unió y el PP de Cataluña. Aunque éste sea el trago más amargo de su carrera, a Durán le sobra experiencia para saber que desgajarse de Convergència sería un suicidio político. Y le sobra asimismo ambición para sentarse a esperar que el destino le sea favorable. Si en tres años no tiene un golpe de suerte, su única salida honrosa será encabezar la candidatura de CiU al Parlamento. El mismo camino sin retorno que ya emprendieron Roca y Molins.

Pospujolismo
Editorial El País 16 Enero 2001

LA DECISIÓN del presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, de elevar a su consejero de Economía, Artur Mas, al rango de conseller en cap, una especie de primus inter pares, equivalente al cargo de primer ministro en los países con presidente o jefe de Estado, es el primer acto formal que permite visualizar la retirada del líder nacionalista catalán. Pero es seguramente el propio Pujol quien mejor conoce la debilidad en que deja a la coalición Convergència i Unió, desgastada por más 20 años de gobierno y ya vencida con un mayor número de votos por el socialista Pasqual Maragall. Con este legado en el horizonte, Pujol no ha dudado en reforzar la figura de su hereu Mas con un nombramiento que abre "la crisis más grave" vivida por la coalición, en palabras de Duran i Lleida, el líder de Unió Democràtica, que optaba también a la sucesión y que se convierte en el máximo perjudicado.

La decisión del presidente de la Generalitat de resolver los problemas sucesorios utilizando instrumentos institucionales ha sorprendido especialmente por la escasa disposición que ha mostrado a ceder parcelas de poder por pequeñas que fueran. El número dos histórico e indiscutido del nacionalismo catalán, Miquel Roca, abandonó hastiado ante la cerrada resistencia de Pujol, y sobre todo de su entorno familiar, a facilitar el relevo natural, lo que habría sido más seguro para los nacionalistas.

Sorprende también el empleo de una figura política, la de conseller en cap, en vigor durante la Segunda República, pero que no figura en el Estatuto de Autonomía debido a la firme oposición de CiU. Durante los 21 años de gobierno, Pujol nunca ha considerado necesario ni conveniente delegar parte de sus funciones en otro consejero, que es lo que permite el Estatuto, por lo que resulta evidente que es una causa electoralista la que le ha inducido a rescatar esa figura.

El aspecto más imprevisible del encumbramiento de Mas es, sin duda, la apertura de una crisis sin precedentes con su socio Unió, que culminará en la ruptura o en la refundación de la coalición. Sin Pujol las cosas serán distintas. Unió ha anticipado que pretende renegociarlo todo. Ya no es cuestión de una consejería más, ya no se conforma con la representación del 25% en las instituciones. Unió exige paridad en todo: en listas electorales, instituciones y todos los organismos políticos. Duran ha perdido la primera batalla de la sucesión, pero no necesariamente la guerra.

ETA pretendía atentar contra Luis del Olmo el día en que asesinó al guardia Gervilla
En el momento de su detención, los terroristas José Ignacio Crutxaga y Liarne Armendáriz planeaban colocar un coche-bomba en el edificio de Correos
EUROPA PRESS, Madrid El País 16 Enero 2001

El comando Barcelona pretendía asesinar al periodista Luis del Olmo el día en el que un coche cargado con 13 kilos de explosivo se les estropeó en la Avenida Diagonal de la Ciudad Condal. Según la policía, los terroristas pensaban hacer estallar el vehículo cuando del Olmo regresara a su casa. El guardia urbano Juan Miguel Gervilla Valladolid se acercó a auxiliar a los ocupantes, momento en el que recibió dos disparos que le causaron la muerte.

Fuentes de la investigación también han revelado que cuando el pasado jueves fueron detenidos los terroristas José Ignacio Cruchaga y Liarni Armendáriz por dos policías urbanos, estos pensaban colocar el coche-bomba en en que viajaban en la zona de carga y descarga de la oficina central de Correos de Barcelona. Tenían previsto activarlo de madrugada, en un atentado similar al que cometieron el 30 de diciembre en Sevilla contra la Delegación de Hacienda de la ciudad, aunque en ese caso la carga explosiva era muy superior.

Entre los siguientes objetivos de la banda terrorista, se encontraba el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Barcelona, Santiago Fisas, sobre quien el comando había recogido ya abundante información.

Según las mismas fuentes, los terroristas habían intentado en varias ocasiones, cuyo número no precisaron, asesinar al mencionado periodista radiofónico.

Luis del Olmo vive en la zona en la que a los terroristas se les estropeó el coche, en un lateral de la Avenida Diagonal de Barcelona, donde fueron sorprendidos por el guardia urbano, quien observó a dos personas empujar un coche Fiat Uno de color rojo que circulaba con los cuatro intermitentes encendidos y obstaculizaba el tráfico.

Según fuentes de Onda Cero, el día del atentado Luis del Olmo emitió su programa "Protagonistas", que comienza a primera hora de la mañana, desde Madrid y regresó por la noche a la Ciudad Condal. Si los terroristas conocían que ese día Luis del Olmo no estaba en Barcelona por la mañana, posiblemente la intención del comando era colocar el coche muy cerca de la vivienda del periodista y hacerlo explosionar cuando éste entrara o saliera de su domicilio.

Las Fuerzas de Seguridad del Estado, con la investigación abierta tras la detención de los dos etarras, han verificado que mientras que Kruchaga y Fernando García Jodrá llegaron a Barcelona en abril, y que tal vez en compañía de una tercera persona, se dedicaron a recopilar información para cometer atentados, la mujer, Liarni Armendariz González de Langarica, se incorporó al comando este pasado verano.

Abundante documentación
Durante los meses en que estuvieron en Barcelona, los etarras acumularon abundante información sobre políticos del PP y el PSC, empresarios y polícías, aunque las fuentes citadas precisaron que en el momento en que el comando fue desarticulado sólo tenían información precisa sobre Santiago Fisas.

Sobre muchas otras personas, sólo contaban con su nombre y en algunos casos la dirección de su vivienda, aunque ésta no siempre era correcta. Los terroristas habían apuntado también el nombre y la dirección del domicilio del ex-vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra y de la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García Valdecasas, pero no había ningún dato sobre seguimientos. Asimismo, los terroristas habían anotado matrículas de distintos coches policiales, de la Guardia Civil, vehículos militares, coches de escoltas, etc.

La Policía ha encontrado también en los pisos francos que ocupaban los terroristas planos de Barcelona donde habían señalado lugares emblemáticos de la capital, tales como el Palacio de la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento, la Comandancia de la Guardia Civil, la sede de los Mossos d'Esquadra o la Guardia Urbana.

También habían marcado en los citados planos sedes del Partido Popular, así como domicilios de dirigentes del PP y del PSC. No obstante, las fuentes mencionadas precisan que sólo estaban señalados en el plano, pero que no habían hecho seguimientos a esos dirigentes.

El comando Barcelona fue desarticulado el pasado día 11 con la detención de José Ignacio Cruchaga y Liarni Armendáriz González de Langarica, cuando se encontraban en el interior de un coche Renault 19 con una bomba que contenía 15 kilos de dinamita robada en Plevin (Francia).

El tercer miembro del comando, Fernando García Jodrá, consiguió huir. Tras las detenciones, la Policía descubrió dos pisos francos en la Ciudad Condal, donde además de diversa documentación, localizó 40 kilos de dinamita.

Los cinco detenidos la semana pasada por su supuesta relación con ETA, entre ellos Cruchaga y Armendáriz han comenzado a declarar hoy ante la juez de la Audiencia Nacional Teresa Palacios.

Estalla un artefacto en la sede del sindicato Erne de la Ertzainzta en Bilbao
Un abogado de esta organización, a punto de ser alcanzado por la bomba
Un artefacto de escasa potencia hizo explosión ayer en la sede del sindicato de la Ertzaintza ERNE de Bilbao. Compuesto por un cohete pirotécnico, una botella de gasolina y un spray con una mecha, el explosivo, situado dentro de una caja, no causó heridos ni daños materiales. Diversos grupos políticos vascos condenaron el ataque, al tiempo que manifestaron su apoyo a los agentes de la Policía Autónoma Vasca.
Redacción - Madrid .- La Razón 16 Enero 2001

El artefacto se ha dejado tres o cuatro escaleras antes de llegar al rellano del cuarto piso, justo fuera del acceso del circuito de televisión instalado como medida de seguridad en la entrada de las oficinas sindicales. Unos segundos antes de la explosión, un abogado de ERNE se percató de la existencia del paquete y, sospechando de su contenido, corrió a refugiarse en la sede del sindicato, lo que evitó que la explosión le alcanzara. «Ha actuado hábilmente, ha cerrado la puerta, que es una puerta blindada, y ha evitado la catástrofe que se podía haber generado con el artefacto que habían colocado», explicó el secretario general del Sindicato Independiente de la Ertzaintza, Iñaki Castro. La deflagración provocó escasos daños materiales y una intensa humareda. La Asociación de Ayuda en Carretera (DYA) envió una ambulancia al lugar, aunque no fue necesaria porque no se habían producido heridos.

    En una primera valoración de lo ocurrido, el portavoz de este sindicato, Teo Santos, además de condenar y rechazar este ataque, aseguró que «si esta gente nos intenta callar, van dados». En este sentido, reiteró el compromiso de ERNE en la defensa de los derechos y libertades de los ciudadanos, exigiendo «un esfuerzo mayor para aclarar estos asuntos, para detener a sus autores y ponerlos en manos de la justicia». Según explicó Santos, en la sede se encontraban más de una docena de personas ya que ayer celebraba una reunión la Junta directiva de ERNE, organización sindical mayoritaria en el seno de la policía autónoma vasca.

    Por su parte, el consejero de Interior, Javier Balza, expresó su «más enérgica repulsa y condena» por este atentado, al tiempo que afirmó que con este tipo de acto la Ertzaintza no cederá «lo más mínimo en su trabajo constante de lucha contra la delincuencia terrorista».

El ex director del Turismo catalán, acusado de primar a empresas de su mujer
XAVIER HORCAJO, Barcelona El País   16 Enero 2001

La Guardia Civil ha remitido un informe al Juzgado de Instrucción 11 de Barcelona que investiga una causa por supuesta malversación de fondos públicos contra el ex director del Consorcio de Turismo de Cataluña, Joan Cogul, en el que confirma su relación con una red de sociedades a las que pagaba servicios en nombre de este organismo público que depende de la Generalitat.

"Con el pretexto de realizar informes, varias sociedades facturaron decenas de millones al Consorcio de Turismo. Para ocultar la verdadera propiedad de dichas sociedades, Maria Carme Fargas (esposa de Cogul) entró en las mismas a través de una sociedad denominada Dis Catalonia, cuya administradora y socia es ella misma en unión de su hija Y. S.F.", dice el informe policial.

Cogul —militante de Unió Democràtica (UDC)— está imputado en el caso y se encuentra en libertad condicional. Ordenó pagos de servicios sin concurso de adjudicación a "sociedades que existieron como consecuencia de la toma de posesión como director del Consorcio de Turismo del Sr. Cogul. Dichas sociedades nacieron" —sigue el informe de la Guardia Civil— "únicamente para prestar servicios a dicho organismo y se extinguieron, y aunque vigentes a efectos registrales, quedaron inactivas como consecuencia del cese en el cargo de dicho señor".

Cogul fue director del Consorcio entre 1992 y diciembre de 1995 —bajo las órdenes del consejero Lluís Alegre, también de UDC— y la Guardia Civil confirma que su esposa, Maria Carme Fargas, esta vinculada "de forma directa o indirecta" con sociedades que tuvieron una relación comercial con el Consorcio de Turismo, "en algunos casos con carácter exclusivo".

Según el informe, Cogul "trató de beneficiar a ciertas personas aprovechando su condición (...), a veces por relación familiar, a veces por amistad, por su anterior relación laboral o por afinidad". El Consorcio de Turismo contrató a la Escuela de Idiomas de la esposa de Cogul "vulnerando la incompatibilidad que establece la Ley de Contratos del Estado". También contrató al ex marido de Fargas.

Una bala de papel
FERNANDO LOPEZ AGUDIN El Mundo 16 Enero 2001

Lluch ha vuelto a recibir un tiro en la nuca. Coincidiendo con la humillante captura de sus asesinos, a manos de una pareja de guardias urbanos, ha sido rematado con el disparo de una bala empapelada publicada en la revista Zutabe. Este asesinato de papel explica, según la teoría de quienes apretaron el gatillo, el papel del asesinato de Lluch. Quienes el viernes asistieron a su homenaje en San Sebastián, entre ellos muchos nacionalistas, pueden leer desde ayer su descripción como un policía mediador entre Arzalluz y Zapatero.

Aún resonaban los aplausos donostiarras en su honor, cuando los que aplaudían eran diagnosticados, en la citada publicación de los pistoleros, como víctimas del síndrome del colonizado. Aquello que ETA no se atrevió a reivindicar cuando los crímenes de Jáuregui y Korta, asesinados por defender la vía del diálogo, lo reivindica ahora abiertamente. No fueron crímenes al azar. Respondieron a una selección. Ya no es una hipótesis. Es un hecho. Lluch, pese a ser un cadáver, es un símbolo que necesitaban rematar. Internamente, en el tejido social de EH, para terminar con su perniciosa influencia en no pocos «sabiondos de la izquierda abertzale» ansiosos de abandonar la violencia terrorista. Externamente, para cerrar el callejón sin salida en el que buscan situar a Ibarretxe tras el cierre de las próximas urnas.

Dos objetivos claros que tienden a que el lehendakari, sin patrullas de salvamento, recupere Lizarra ante el peligro de perder el poder. Puede conseguirlo con la depuración en la sigla de Otegi de quienes dudan de la virtud de las armas, cayendo en el vicio del diálogo, y la genuflexión de la sigla de Arzalluz so pena de verse compuesta, sin novio socialista y sin ese largo contrato de inquilinato de Ajuria Enea.

A través de los latigazos de Zutabe, ETA aplica la disciplina masoquista a HB y la sádica a Sabin Etxea. De lo contrario, probablemente, está dispuesta a abrir el camino a Mayor Oreja, justo antes de las elecciones, elevando el grado de la presión terrorista. Al certificar oficialmente el motivo del asesinato de Lluch envía un aviso con acuse de recibo a aquellos que como Herrero de Miñón, Elorza y Benegas continúan por su misma senda política en Euskadi.

No es todavía la crónica de un crimen anunciado, pero podría serlo si a medida que se acerque la fecha electoral no han abandonado su intervención en el tejido nacionalista que han declarado como coto vedado. O abandonan la caza furtiva, a la que se dedican apasionadamente, o la bala de papel que acaba de perforar el cerebro de Lluch preludiará el papel de la bala en alguna restante nuca del diálogo.

JOSE ANTONIO MARINA. FILOSOFO: «Urge hacer una Constitución Universal»
ALFONSO BASALLO El Mundo
  16 Enero 2001

MADRID.- En Etica para náufragos (Anagrama, 1995), el filósofo José Antonio Marina sostenía que la idea de la felicidad era «una maravillosa argucia de la inteligencia para mantenernos en vuelo». En su último ensayo La lucha por la dignidad. Teoría de la felicidad política (Anagrama, 2000), argumenta que también la dignidad es «fruto de la inteligencia creadora».

El libro, escrito al alimón con la jurista María de la Válgoma, es la historia del proceso de humanización del hombre, desde la selva hasta la ética y el derecho. Los autores creen que no es utópico construir la Ciudad Feliz de la que hablaban los renacentistas, mediante una Constitución Universal.

- ¿No resulta excesivamente optimista?
- Hay razones para ser optimistas. Los autores del libro sostenemos que la evolución biológica arrojó al ser humano a la playa de la Historia y que estamos creándonos todavía. Luchamos por constituirnos como especie dotada de dignidad. Pero ya tenemos logros impresionantes y todas las posibilidades están abiertas. Le pondré un ejemplo reciente. Cuando estábamos concluyendo el ensayo, la FAO publicó en su informe anual que acabar con el hambre ya es un objetivo factible.

- ¿Pero cómo se construye esa Ciudad Feliz?
- Los cimientos son los derechos individuales. Estos derechos innatos, descubiertos en una gigantesca aventura intelectual, son la gran creación de la inteligencia para paliar el sufrimiento. Esa aventura tiene dos momentos estelares: la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) y la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948). Pero en el mundo complejo de estos días, no bastan las declaraciones y constituciones coyunturales hechas con anterioridad. De ahí nuestra propuesta de elaborar una Constitución Universal. Y creo que es absolutamente necesaria.

- ¿Y factible?
- Es factible. Primero, porque los problemas globales exigen soluciones globales. Segundo, porque ya existe una sorprendente homogeneización entre las constituciones. Y tercero, porque la creación de organismos como el Tribunal Penal Internacional, o la elaboración de la Carta europea de los derechos fundamentales apuntan ya esa tendencia.

- ¿Cómo se garantizará su eficacia?
- La Constitución Universal debe incluir las bases de un Código Penal Internacional, de un Código civil y hasta de una Ley fiscal. El objetivo es redistribuir la riqueza. María de la Válgoma y yo creemos que es posible resolver dramáticos problemas económicos mediante una ligera presión fiscal universal. Piense que una pequeña transferencia de fondos de Occidente al Tercer Mundo puede resolver problemas colosales.

- ¿Se podía calcular el coste que supondría?
- Sí. Estamos haciendo números junto con expertos en economía. Ese es precisamente el tema de un segundo trabajo: el coste económico de la dignidad.

- Pero ¿qué hacemos con la maraña de intereses creados?
- Hay que luchar contra ellos. Este libro es una llamada a la acción. Y es una labor muy ardua, en la que el menor gesto, por pequeño que parezca, tiene una función importante. Es como una lluvia suave. También la esclavitud se basaba en intereses creados, pero terminó siendo desterrada, al menos de Occidente.

- Sin embargo, las desigualdades parecen sugerir que seguimos en la selva, incluso en Occidente.
- No vamos a garantizar la felicidad para todo el mundo, porque siempre hay un componente de azar en la existencia, pero sí que podemos lograr que el destino tenga la menor influencia sobre las personas en su búsqueda de una vida más noble.

- Isaiah Berlin no se explicaba como se puede creer en el progreso y vivir en el siglo XX.
- Pues tomemos el siglo XX. En la primera mitad, parecía que los totalitarismos iban a dominar. Y ya ve. En 1900 había 9 democracias en todo el planeta, ahora superan el centenar. Tampoco existían a comienzos de la centuria conquistas sociales que hoy consideramos tan naturales que ni nos llaman la atención, como las vacaciones pagadas o la Seguridad Social, a la que considero la máxima creación poética del siglo XX.

- Ustedes hablan en el libro de cinco grandes amenazas de la dignidad.
- Así es. Son la miseria, el miedo, el dogmatismo, la ignorancia y el odio. Conforme una sociedad se va liberando de todo ello, evoluciona hacia formas de vida que aprecian los derechos individuales, el valor de la igualdad, el de la libertad, adquiere conciencia social y llega a un sistema democrático. Basta repasar la Historia.

- ¿Los nacionalismos van a representar una de las grandes amenazas del siglo XXI?
- En la medida en que sacrifiquen los derechos individuales en el ara de sus mitologías. En la medida en que los supediten a los derechos colectivos. También pueden constituir un peligro los dogmatismos.

- ¿Cuáles son, a su juicio, los héroes de la lucha por la dignidad?
- Nelson Mandela, por ejemplo. Un hombre que cambió Sudáfrica, que pasó 27 años en prisión, y que luego no aprovechó para vengarse. Y coincido con María de la Válgoma en señalar a Gandhi, Luther King, los jesuitas del Salvador.

- ¿Y del pasado?
- Los grandes líderes religiosos. Contribuyeron a transformar el mundo. También destacaría, por otro lado, a Marx.

- ¿No cita a ningún español?
- Sí. A quienes hicieron posible la Transición. Creo que es un ejemplo de lucha por la dignidad, poniendo en juego la voluntad de construir felicidad pública. A quienes hicieron la Constitución. Y también me gustaría señalar a un personaje en ocasiones minimizado, como es Joaquín Ruiz-Giménez.

Crisis en CiU
Editorial El Correo    16 Enero 2001

La decisión de Pujol de nombrar ‘conseller en cap’ -algo así como jefe de gobierno en un sistema presidencialista- a su ‘delfín’ Artur Mas persigue una doble finalidad. De un lado, dar visibilidad a la designación de su elegido como sucesor, es decir, como candidato a la presidencia de Cataluña en las elecciones catalanas del 2003. De otro lado, liberar a Mas del desgaste que provocarán las negociaciones sobre la financiación autonómica que deben concluir antes de finales de año y que difícilmente se saldarán con un resultado plenamente satisfactorio para las posiciones ambiciosas del nacionalismo catalán. Pero Pujol no ha consultado esta determinación con el socio democristiano de la coalición, Unió Democrática de Catalunya (UDC). Y su líder, Antoni Duran i Lleida, no ha tardado en mostrar su malestar. Experto en tensar la cuerda de las relaciones entre UDC y CDC hasta la antesala de la ruptura, ha lanzado un órdago. Desde México, donde se encuentra en razón de su cargo de consejero de Gobernación y Relaciones Institucionales, ha manifestado que la crisis de CiU es «la más grave» de la historia de la coalición y que tiene «muy difícil solución». Para resolverla, Duran acepta el nombramiento de Mas, pero exige a cambio una revisión de las relaciones entre ambas formaciones políticas para alcanzar la más absoluta paridad. De no conseguirse un acuerdo, Duran estaría dispuesto a que UDC abandonase el Gobierno catalán, a que sus 15 parlamentarios formasen grupo propio en el ‘Parlament’ y a reiniciar desde este punto una negociación integral de las relaciones. Para Duran, la paridad consistiría, según parece, en reservarse para sí la cabecera de cartel en la candidatura al Congreso en las próximas elecciones generales.

Todo indica que la crisis no terminará en ruptura. El debilitado nacionalismo catalán no puede perder sus energías en querellas internas si quiere mantener, ya sin Pujol, el gobierno de la Generalitat en 2003. CiU obtuvo menos votos, aunque un escaño más, que el PSC-PSOE en las pasadas elecciones autonómicas, y ahora el PP está también en alza en Cataluña. Pero es lógico que, una vez eclipsado el brillo carismático del fundador de Convergència, el líder de Unió aspire a conseguir una posición de igualdad con respecto al otro socio. Probablemente lo logre, porque sus argumentos son razonables. Por el contrario, en el supuesto de que llegara la ruptura, podría comprobarse si, como asegura Convergència, la aportación de Unió al caudal de votos de CiU es exigua o más bien decisiva en el sostenimiento electoral de la coalición.

 

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