AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 20 Enero 2001
#Un único manifestante moviliza a decenas de pontevedreses contra un acto de Jarrai
REDACCIÓN  PONTEVEDRA La Voz 20 Enero 2001

#Granito de arena o pedrusco
Nota del Editor 20 Enero 2001

#La undécima falacia
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 20 Enero 2001

#Lagun
JUAN CRUZ El País  20 Enero 2001

#El triunfo del pacto
Editorial La Razón   20 Enero 2001

#La banda se cabrea
Miguel Ángel RODRÍGUEZ  La Razón   20 Enero 2001

#Matar a periodistas
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo   20 Enero 2001

#Ni la ETB lo hace mejor
Iñaki EZKERRA  La Razón   20 Enero 2001

#Una destitución justificada
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo 
20 Enero 2001

#Cataluña necesita la enmienda 22
ALBERT MONTAGUT El Mundo  20 Enero 2001

#Atacan con artefactos caseros las viviendas de dos ertzainas en Bilbao
Bilbao. Vp ABC   20 Enero 2001


Un único manifestante moviliza a decenas de pontevedreses contra un acto de Jarrai
La charla había sido organizado por la Asamblea da Mocidade Independentista en un conocido local
REDACCIÓN  PONTEVEDRA La Voz 20 Enero 2001

«¿Será un loco?», se preguntaba la gente que paseaba sobre las siete de la tarde de ayer por la calle de la Oliva de Pontevedra tras observar a un joven coruñés venido ex profeso a la ciudad que, portando una pancarta, interrumpía el paso de los clientes a una conocida tienda. Una atenta mirada a su cartel permitía leer: «Hoy a las 20.00 horas los cachorros de ETA van a celebrar un conferencia en esta sala Sargadelos. Hay que impedirlo. Ellos son los futuros asesinos de ETA».
La charla, aunque organizada por la Asamblea da Mocidade Independentista, iba a ser impartida por un miembro de Haika, asociación creada tras la fusión de Jarrai y los franceses Gazteriak.

Y vaya si el hombre consiguió su objetivo. La gente se agolpó en la zona y el local se vio obligado a echar la verja, mientras su propietario afirmaba a todo aquel que quisiera escucharle que había sido engañado. «Me pidieron la sala para una conferencia sobre la situación de la juventud en el País Vasco y el fenómeno del independentismo. No sabía que iba a intervenir alguien de Jarrai», se lamentaba.

Y llegaron las ocho de la tarde. Mientras se anunciaba la suspensión de la conferencia, cuatro simpatizantes de los independentistas gallegos entraron en Torrado, tienda que se comunica por el interior con la galería Sargadelos. A su salida, la muchedumbre explotó... Comenzaron las carreras, los insultos y las provocaciones hasta que los agentes de la policía tuvieron que intervenir para impedir que la sangre llegase al río.

Granito de arena o pedrusco
Nota del Editor 20 Enero 2001

Esta persona, en vez de un granito de arena, ha movido un buen pedrusco en contra de los asesinos y sus cómplices. En cuanto a la sala Sargadelos, no se dejen engañar por las apariencias y recuerden el anuncio que pusieron no hace tanto tiempo: #Anuncio publicado en varios periódicos de Galicia, El Progreso (de Lugo) 10 Abril 1999

La undécima falacia
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 20 Enero 2001

El ministro del Interior acaba de enunciar diez mentiras o falacias que dificultan el triunfo de la vida, la libertad y la Constitución frente al terror, el totalitarismo y ETA. La victoria deviene casi imposible cuando uno deja de creer en la razón y legitimidad que le asisten y estas falacias entrañan, en general, otras cuantas claudicaciones y debilidades intelectuales y morales. Mayor Oreja ha reiterado con ello la estrategia política de su partido. Y resulta especialmente urgente y oportuno que lo haga cuando incluso en las filas del PP podrían llegar a apuntar algunos síntomas que sólo cabe explicar como fruto del hastío y del desaliento. Frente a ellos hay que recordar que la estrategia del PP (y, felizmente, la del PSOE) es la correcta. Es quizá larga y dolorosa, pero es la correcta. Incluso Felipe González apoya a Zapatero en el pacto contra ETA, aunque exprese su deseo de que incluya al PNV. En realidad, el único reproche debe ir dirigido al PNV por no firmarlo y reiterar el error de Estella.

Si la España constitucional no se deja engatusar por estas diez falacias, el final del terrorismo puede estar un poco más cerca. La única fuerza de ETA es la que nace del crimen y de la debilidad acomplejada de una parte de la España constitucional. Expresión de este extravío, de esta debilidad y de estos complejos son las diez mentiras desgranadas por el ministro. Cabría tal vez añadir a éstas una undécima falacia que sirve además de explicación a algunas de ellas o a todas. Es una desviación derivada del prestigio de que disfrutan las terceras vías y del mal entendimiento del sentido del auténtico diálogo y de la paz. Aristóteles entendía que toda virtud consistía en un punto intermedio y equidistante entre dos errores opuestos. La verdad estaría en el justo medio. Y en muchos casos es así. Pero cuando se enfrentan lo justo y lo injusto, el asesino y la víctima, el bien y el mal, la virtud no se encuentra en el medio sino en uno de los dos extremos. Entre el carcelero de Auschwitz y el recluso no existe un conflicto que haya que resolver mediante el diálogo, sino un crimen que debe cesar. Entre el violador y la víctima no existe un conflicto de intereses sexuales que quepa solventar mediante una recíproca cesión. La paz es el resultado de la justicia, no la transacción entre ella y la injusticia. Es verdad que las grandes soluciones a los problemas políticos, como el derivado de la Revolución francesa o de la transición española, han sido obra de la moderación y del equilibrio, de la mutua cesión. Pero el equilibrio se rompe cuando una parte pretende imponer su voluntad mediante el terror. Eso ya no es una cuestión política, sino una afrenta a la moral y a la dignidad humana.

El problema que enfrenta a los partidarios de la Constitución y a las minorías separatistas puede afrontarse mediante el diálogo (siempre dentro del ámbito de la Carta Magna y del respeto a la voluntad mayoritaria). Pero la lucha entre el bien y el mal no puede resolverse mediante la adopción de un punto intermedio. Si el crimen es rentable, la justicia se esfuma. Los independentistas vascos no tienen ni un mínimo ápice de razón más que los catalanes o gallegos por el hecho de que una parte de ellos practique el terrorismo y la otra se beneficie políticamente de él. Sólo faltaría que el crimen produjera dividendos políticos y cotizara al alza en la Bolsa de la democracia. En resumen, es falso que el problema consista en la existencia de dos posiciones irreconciliables y radicales, representadas por el PP por un lado y ETA por el otro. No se puede equiparar la intransigencia de los justos con la de los criminales. Y, por cierto, la comparación del nacionalismo vasco radical con el totalitarismo nazi es mucho más que una mera licencia retórica.

Lagun
JUAN CRUZ El País  20 Enero 2001

Lagun es un símbolo de lo que ha pasado en Euskadi y por eso su nombre ya es mucho más que el nombre de una librería acosada bajo las dos dictaduras, la fascista de Franco y la fascista de ETA. Lagun es una metáfora de la resistencia. La persecución que antes y ahora ha sufrido este local hiere mucho más allá de lo que se puede soportar porque va a lo más hondo de la libertad, que es lo que está en los libros. El último embate fascista contra la librería tuvo como víctima a José Ramón Recalde, ex consejero de Educación del Gobierno vasco, propietario, con su esposa, Teresa Castells, de ese local barojiano que los donostiarras tenían en la plaza de la Constitución. Tenían. Tras el atentado, que estuvo a un palmo de causarle la muerte a Recalde, el matrimonio clausuró la librería. Numerosos escritores y editores están tratando de resucitar Lagun y han abierto una suscripción de acciones de cuyo resultado puede depender que esta metáfora llena de libros florezca de nuevo en la capital guipuzcoana.

Los terroristas no se conformaron, en los últimos tiempos, con el acoso permanente, semanal, inclemente, soez, contra los muros, los cristales y las existencias de Lagun, sino que fueron poco a poco minando la moral de sus propietarios, intimidando a sus clientes, señalando, como señalaban los nazis, la estela por la que se podría producir la muerte civil -la muerte violenta es también la muerte civil- de ese local sin fronteras que es una librería. Y después de matar la moral, de limitar con metralla insuficiente los cimientos de aquel centro de encuentro, fueron al corazón del alma que lo mantenía. Por fortuna, Recalde no murió, Teresa Castells y él tuvieron la entereza de responder con calma al ataque brutal que sufrió el consejero vasco y ahora éste ha vuelto a tomar la palabra en Valencia, donde el matrimonio recibió el Premio Manuel Broseta por su trabajo a favor de la tolerancia.

El discurso de Recalde fue ejemplar y emocionante; sin que en su tono se advirtiera el fantasma del rencor, pidió Recalde un espacio de convivencia y se ofreció él mismo como ejemplo de que es posible el lugar de ese diálogo. "Convivir con el otro, en un mismo espacio, exige comprenderle y respetarle". Y dijo también Recalde que ese ejercicio de convivencia "exige también la actitud humilde que consiste en pensar que nuestra verdad es sólo una parte de la verdad".

Digamos que parece mentira que esas palabras, que parecen sacadas de un catecismo civil de obligado cumplimiento, resultan hoy en Euskadi una dolorosa, lejana, inalcanzable utopía. Los terroristas han conseguido un propósito perverso, el de crear un badén infranqueable entre los que piensan de un modo y de otro, entre los que manejan una idea u otra en contra de la intimidación y de la muerte. La apelación de Recalde, cuyas palabras tienen una resonancia dramática, porque las dice alguien que probó con su propio cuerpo la metralla del odio, es hoy en día un instrumento necesario pero utópico, porque las mismas palabras -contra la violencia, contra la muerte- que se dicen en Euskadi no hallan la confluencia que deben tener, se dicen en un sitio y no hallan eco en el otro lugar, y así sucesivamente.

Lagun es un símbolo, como es ahora en sí mismo una metáfora el propio Recalde; él tiene la autoridad moral de sus múltiples procedencias: procede del antifranquismo, de la izquierda, de la cultura y, además, procede de la grave experiencia de haber estado a punto de ser el pasado de una ilusión acosada, la ilusión de la libertad en Euskadi. Lo que él reclama, un espacio de convivencia, no es una apelación inédita en este país, pero se está diciendo desde dos calles distintas que no confluyen, y a lo mejor ya es hora de que alguien, una voz, una conciencia moral, regrese de una de esas dos calles y las junte de una vez. A lo mejor un día esas dos calles confluyen en la nueva libre, abierta, generosa estantería de la librería Lagun.

Ahora la llave de esa librería simbólica está en muchas manos.

El triunfo del pacto
Editorial La Razón   20 Enero 2001

El último comunicado de la banda terrorista Eta resulta extraordinariamente revelador para valorar el éxito del pacto contra el terrorismo y por las libertades firmado por el PP y el PSOE. La mafia asesina se duele de la eficacia de un acuerdo que demuestra más que nunca que con un compromiso sincero se pueden recuperar las libertades para todos y cada uno de los ciudadanos. Los cabecillas de Eta aprovechan la reivindicación de sus últimas locuras asesinas y de sus extorsiones mafiosas a empresarios, para amenazar a todos cuantos osen suscribir el acuerdo con socialistas y populares. Y para recordar a los nacionalistas que deben retornar al camino marcado en Estella y apartarse del peligro del «regionalismo».

    La dirección de la banda, a quien no puede negarse una temible capacidad para la estrategia de la maldad, que tuvo en la tregua-trampa una de sus mayores expresiones, da ahora muestras de que el pacto, con su compromiso expreso de no obtener rédito político alguno, de no aprovechar ni una mísera nuez caída del árbol agitado por el coche-bomba o el tiro en la nuca, es la mejor de las políticas antiterroristas posibles. Por eso, Eta amenaza hoy a quienes lo secunden en un intento de frenar su imparable extensión a toda la sociedad. Por eso, desde el otro lado de esa línea que separa a los demócratas de quienes no lo son, de quienes dicen claramente que están con las víctimas y no con sus verdugos, se hará lo imposible por romper el acuerdo.

La banda se cabrea
Miguel Ángel RODRÍGUEZ  La Razón   20 Enero 2001

Mira que si alguien dudaba de que el Pacto por las Libertades era bueno, han llegado los terroristas y han matado la duda. Por una vez han hecho algo útil.

    ¿Es que esta amenaza es nueva? ¿Es que es nuevo eso de decir que serán objetivos de los terroristas los que firmen ese pacto? No sé a quién va dirigida la advertencia. Quiero decir: no sé quién se estaba planteando firmar el pacto y ahora se siente intimidado, pero la sociedad normal ya lo estaba, los partidos democráticos ya lo estaban, la buena gente ya lo estaba y han firmado.

    Cada vez que la banda habla, el nacionalismo vasco debería reflexionar sobre si de verdad les conviene seguir en medio del agua turbulenta ¿Qué tiene que ver esa amenaza con los derechos pueblo vasco? ¿Cuál es la ideología sobre la que se sustenta el razonamiento de que si no haces lo que yo te digo, te mato?

    Lo que pasa es que a algunos les asalta una nueva duda: ¿a ver si lo del pacto de Estella es una excusa y lo que está pasando verdaderamente es que los nacionalistas vascos no firman el Pacto por las Libertades para no sentirse amenazados? Porque en España hay muchos a los que quieren matar, y mientras pasa el tiempo no les dejan vivir. Da la sensación de que los nacionalistas vascos lo que quieren es poder subsistir tranquilamente aunque para eso tengan que taparse las narices. Ni ideologías, ni independencia, ni nada de eso: supervivencia.

    Así se va entendiendo por qué en el Parlamento Vasco todo el mundo lleva escolta menos los diputados que apoyan al Gobierno, cuando lo que entraría dentro de la lógica es que fuera al revés: ellos hacen lo posible para ser buenos a su modo, así la banda no se cabrea.

Matar a periodistas
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo   20 Enero 2001

La actuación que le costó la vida al policía municipal de Barcelona Juan Miguel Gervilla ha impedido que hoy tengamos que hablar de la muerte del periodista Luis del Olmo. Triste consuelo. Se trata, en ambos casos, de vidas humanas con idéntico valor, de personas que están casadas, tienen hijos, etcétera. El policía municipal deja una viuda y tres huérfanos que sólo se habrán sentido aliviados cuando dos policías, compañeros de la víctima, han detenido a la pareja de criminales, Krutxaga y Armendariz, que en los últimos meses ha sembrado de sangre y miedo las calles de Cataluña. Los asesinos de Gervilla preparaban un atentado contra Luis del Olmo cuando fueron sorprendidos por el policía municipal.

Queda claro, pues, que ciertos profesionales de los medios de comunicación son ya objetivo declarado y explícito del grupo terrorista. ETA quiere asesinar también a periodistas y esta decisión supone un síntoma de agotamiento, de no soportar la imagen que les devuelve el espejo, como lo es también el que hayan querido cometer una masacre, asesinar en un cementerio -¡que redundancia de muertes!- a familiares de una víctima y a la dirección del PP en el País Vasco.

La evidencia de que cada atentado desborda en barbarie al anterior, pero es más soportable que el que viene, demuestra hasta qué punto el grupo terrorista siente que la situación se le escapa de las manos y se obliga a si mismo a entrar en una espiral enloquecida que le va a llevar más pronto que tarde a su desaparición. Los atentados de la Universidad del País Vasco, del cementerio de Zarautz y contra Luis del Olmo permiten visualizar a muchos ciudadanos, y en toda su crudeza, las intenciones de este grupo terrorista que lleva cosido en la capucha un proyecto de independencia y socialismo que pasa por exterminar a todos los ciudadanos constitucionalistas o autonomistas.

Pero la capacidad de hacer daño que mantiene el grupo terrorista no puede encubrir otras evidencias. Por ejemplo: cada vez transcurre menos tiempo entre la aparición en escena de la pandilla de criminales y el día en que se les detiene, cada vez son más los atentados que fracasan por impericia del funcionario de la muerte o caducidad del explosivo -en el último año siete de cada diez atentados no les han salido-, y una sensación de chapuza empieza a embadurnar las actuaciones de la banda hasta no hace tanto aureolada por una supuesta eficacia. Esa misma sensación impregna a la propia organización terrorista y a algunos de los que la apoyan, con lo cual tiene un efecto de contagio nada positivo para ETA. Esa actuación desatada puede llevarles a asesinar a gente, incluso a matar en masa, pero les somete a un nivel de exposición y de riesgo que se traduce en detenciones y desarticulaciones cada vez mas numerosas.

Pero además de esta sensación terminal, conviene subrayar que antes de que unos aprieten el gatillo o pongan el coche o el tiesto-bomba, otros se han dedicado a verter afirmaciones que desprestigian a la profesión periodística en su conjunto, o señalan con el dedo a alguno de sus integrantes. No somos los periodistas más importantes que los policías municipales, los catedráticos de universidad, los concejales del PP o cualquiera de los muchos que aparecen en el catálogo criminal de ETA, pero parece evidente que asesinar, o intentar matar, a periodistas tiene un valor añadido: silenciar la realidad, clausurar otras visiones que no se ajustan al proyecto dictatorial que manejan los que viven de organizar la muerte ajena.

En este contexto se ha producido el cese del director general de Telemadrid a manos del presidente de la Comunidad de Madrid. Por muy mal que esté hecho el reportaje en cuestión, aparente motivo que ha desbordado el vaso, no es de recibo esta medida: el cese es un ataque a la libertad de expresión y, en este caso, supone aplicar de forma miope los principios democráticos y de compromiso con la paz que deben guiar la tarea profesional de los periodistas que, por serlo, son también ciudadanos que han de de estar comprometidos ante situaciones de barbarie como la que se vive en el País Vasco

Ni la ETB lo hace mejor
Iñaki EZKERRA  La Razón   20 Enero 2001

Ni la Euskal Telebista lo habría hecho mejor. Me refiero a ese video que no le ha gustado a Alberto Ruiz-Gallardón y en el que Otegi chantajea a los madrileños explicándoles que no les va a pasar nada si el Gobierno satisface la demanda nacionalista de la autodeterminación. Yo lo que no sé es por qué Otegi va a tener derecho a usar los medios de comunicación para hacer de portavoz de Eta y exponer las condiciones de su chantaje mientras no se les permite a los portavoces de otras bandas mafiosas que se dirijan a los empleados del Banco de España para explicarles igualmente que no les va a pasar nada si depositan todo el dinero de esa entidad en determinado furgón.

    ¡A cuento de qué vienen estas discriminaciones! ¿A cuento de qué viene, sí, todo este linchamiento público a Ruiz-Gallardón por haber pedido la dimisión a un director general de Telemadrid que se dejó colar o decidió hacer un homenaje en Tecnicolor al Pacto de Estella en el que sobraba mucho EH y mucho PNV del de Egibar mientras faltaban las extorsiones para completar el idílico paisaje, los atentados terroristas y las actuaciones vandálicas de las juventudes neohitlerianas? ¿A qué viene este escándalo por tomar la decisión de «dimitir» a un señor al que de pronto le da la ventolera de ponerse a jugar a las equidistancias entre las víctimas y sus verdugos? El cargo que detentaba Silvio González era un cargo de confianza. Y los cargos de confianza son para quitar a quienes los detentan cuando se pierde la confianza en ellos. ¿Se puede saber qué misterio hay en esto?

    Criticar la decisión de Ruiz-Gallardón es pedirle que nombre «cargos de desconfianza» ni más ni menos; que se rodee de cretinos o de gente de la que no se fía un pelo en aras de no sé qué independencia profesional que al parecer está por encima del bien y del mal, por encima de cualquier consideración ética y por encima del problema más grave que tiene España según las encuestas realizadas a la propia ciudadanía. ¿Por qué quienes se escandalizan por esa dimisión piden luego la de Celia Villalobos sin ningún complejo? Quienes no consideran ese video una razón suficiente para dimitir es porque en realidad consideran el terrorismo un problemilla que no llega a la altura del síndrome de las vacas locas.

    Esta es una de las claves fundamentales para entender la tolerancia que algunos practican con la intolerancia nacionalista: no se le concede a ésta su verdadera gravedad. Hay un extraño complejo, una tácita consigna, que ordena padecerla sin protestar demasiado, que ordena caer asesinados educadamente sin chistar y sin salpicar. Es esa consigna y ese complejo los que han propiciado el linchamiento mediático de Ruiz-Gallardón y los que permiten a los nacionalistas que les salga todo gratis. Habrá quien se crea incluso que está defendiendo la libertad por clamar desde una columna contra el presidente de la Comunidad de Madrid. Pero, como me decía un día Raúl Guerra Garrido, el escritor perseguido de San Sebastián, «defender la libertad es protestar contra aquellos que nos dan miedo». Y protestar, levantar soberanamente la voz contra Ruiz-Gallardón es algo que también nos sale gratis, como les sale a los nacionalistas conspirar permanentemente contra el Estado democrático; algo que no nos reporta ningún problema, ningún disgusto, ningún peligro de perder nada, ni la vida ni el trabajo ni la seguridad ni el buen humor.

    Sí. Ya está bien de que a los apóstoles de Lizarra les salga gratis su manipulación de la televisión pública vasca. Hay en la ETB rostros de presentadores de informativos que recuerdan a aquellos que se comprometieron con la dictadura de Franco creyéndose que iba a durar toda la vida. Son los que cada vez que emiten una buena noticia de signo constitucionalista añaden indefectiblemente un «sin embargo» para informar, acto seguido, de una reunión tiñosa montada por los nacionalistas de Dublín con los de Iparralde o con los del Kurdistán. Son los caretos del régimen de Arzalluz, que como los franquistas, se han equivocado en su apuesta y tendrán un buen día que dimitir o pasar a los bastidores. Aunque no me cabe duda de que también ese día habrá quienes desinteresadamente los defiendan y consideren antidemocrática su dimisión.

    Lo imperdonable de la campaña orquestada contra Ruiz-Gallardón es que colaboren en ella los bienintencionados de siempre, no que provenga de los Iñakis Gabilondos y las Gemmas Niergas. De estos, la verdad, ya se esperaba. Y se sabe que detrás de tanto generoso desgaste de energías lo que se esconde es una calculada ofensiva contra el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, un serio intento de vulnerar éste o sea de que el PSOE no respete el contrato y convierta sus contenidos en cuestión de debate. Ya se sabe que lo único que se pretende es que Rodríguez Zapatero entre al trapo y haga electoralismo fácil con la libertad de los vascos. Sólo cabe confiar en su prudencia y en su habilidad para evitar las trampas de sus propios correligionarios tanto en el partido como en determinados medios de comunicación. No. Uno no tiene la menor intención de que este artículo sea una apología de Alberto Ruiz-Gallardón. Quiere que sea algo más porque con las estrategias defensivas no se va a ninguna parte. Ahora que hay gente a la que le preocupa tanto la dimisión del directoir de Telemadrid, es hora de preguntar por otras dimisiones. ¿Por qué Arzalluz hizo caer en desgracia a Garaikoetxea y González a Borrell? Por la misma regla de tres por la que no se acepta que le sea retirada la confianza a Silvio González, se puede preguntar por qué dimitió Kinito de la Mesa Nacional. Sí; es hora de gritar: «¡Kinito readmisión!». 

Una destitución justificada
ISABEL SAN SEBASTIAN El Mundo  20 Enero 2001

Vaya por delante una declaración de principios: Yo no creo en la televisión pública, o, al menos, en el modelo de televisión pública que ha sentado sus reales en España y que responde plenamente a lo que Montanelli define magistralmente como «botín de guerra de los partidos vencedores en las urnas». Yo no creo en una televisión creada desde el poder político con fines evidentemente propagandísticos, financiada, como todas, mediante publicidad, pero además con acceso ilimitado a fondos públicos, y dedicada a emitir información más o menos benigna para el Gobierno de turno en los espacios de noticias, y en todo el resto de la parrilla programación absolutamente comercial, a menudo más chabacana que la de las televisiones privadas.

No es ese el concepto que yo tengo de lo que debería ser una televisión entendida como servicio público, según establece la Ley, destinada a elevar los valores éticos y culturales de los españoles. Pero puesto que existe y la pagamos entre todos, hay unos mínimos exigibles a los que no podemos renunciar. Y el primero de ellos es asegurarnos de que no se convierte en instrumento de apoyo directo o indirecto a la banda terrorista que siega nuestras vidas y cercena nuestras libertades.

Por eso la destitución fulminante del director general de Telemadrid, Silvio González, el pasado miércoles, está a mi juicio plenamente justificada. Y es que González no era un profesional cualquiera en el desempeño de sus tareas informativas, sino un alto cargo directivo de designación política. González no era el periodista autor del reportaje causante de la polémica, a quien ampara, por supuesto, el inalienable derecho a la libertad de expresión e información, sino el responsable último de todos y cada uno de los productos elaborados por ese poderoso instrumento de comunicación que la Ley define, repito, como un «servicio público». La fulminación del mensajero; es decir, del director del programa Los Caminos de Euskadi o del espacio Treinta Minutos, habría sido un acto de censura injusto e injustificable. El cese del director general de la cadena, por el contrario, me parece una medida impecable, porque ese reportaje no debería haberse emitido nunca y era responsabilidad suya haberlo impedido, en el legítimo ejercicio de sus facultades.

¿Por qué esa rotundidad a la hora de calificar la grabación en cuestión? Porque sin entrar en estériles juicios de intenciones, si grave es que una televisión pública desinforme, intolerable es que se convierta en instrumento de una organización terrorista destinado a transmitir veladas amenazas. Y tanto una cosa como la otra abundaban en Los Caminos de Euskadi. Ni un funeral, ni un atentado, ni una imagen de violencia callejera o de intimidación personalizada aparecían en la pantalla. Sólo bucólicos barridos de un País Vasco próspero y feliz, aderezados con declaraciones de representantes políticos y sociales implicados en el mal denominado conflicto, no ya equidistantes entre víctimas y verdugos, sino desequilibradas en tiempo y contenidos a favor de esos últimos. Pero nada de todo eso habría sido suficiente para aplaudir la drástica reacción de Alberto Ruiz-Gallardón, de no haber existido la guinda, la perla, la aparentemente inocente y demoledora sentencia del portavoz filoetarra Arnaldo Otegi: «¿Qué le cambiaría la vida al ciudadano español el derecho a la autodeterminación? Absolutamente nada, va a seguir trabajando y viviendo, y además va a recuperar un clima de distensión que me imagino están deseando recuperar los ciudadanos madrileños.» En otras palabras: «Si quieren que ETA deje de matar, cedan a su siniestro chantaje».

Eso es más de lo que una sociedad democrática puede y debe tolerar. Algunos ya se equivocaron gravemente en su día al invocar el derecho a la libertad de expresión para defender al infame Pepe Rei, hoy felizmente en la cárcel. Procuremos no repetir una y otra vez los mismos errores.

LA LLAMADA
El enfado de Corcuera
La defensa de los GAL. De todos los afectados por la decisión de la nueva Ejecutiva socialista de eliminar de su presupuesto los gastos de la defensa de los implicados en casos relacionados con los GAL, el que más se ha enfadado, según cuentan en la sede del PSOE de la madrileña calle de Ferraz, ha sido José Luis Corcuera. El ex ministro del Interior, pendiente de sentencia en el caso de los fondos reservados y susceptible de verse afectado por otros sumarios, ha hecho algunas llamadas en tono más que airado, aunque sin obtener resultado alguno. Vera y Barrionuevo callan.

LA NOTICIA
Renacer cultural vasco
Esperanzas y Lagun. En medio de la profunda crisis política y social que vive el País Vasco, se producen noticias de índole cultural que dan lugar a la esperanza. El escritor Raúl Guerra Garrido, miembro de la plataforma ¡Basta Ya! y autor de la célebre novela La Carta, que le situó junto a su familia en el punto de mira de los terroristas, va a ver reeditada estos días Lectura insólita de El Capital. Este y otros libros podrán adquirirse en la librería Lagun, de San Sebastián, que bajo el impulso inagotable de Teresa Castells anuncia la reapertura de sus puertas.

EL RUMOR
Holocausto bovino
Miles de sacrificios. En España serán 180.000 las reses de más de 30 meses sacrificadas e incineradas en las próximas semanas como consecuencia del mal de las vacas locas, en Alemania más de 400.000 y en toda Europa unos dos millones de animales, de los cuales la inmensa mayoría están perfectamente sanos y son aptos para el consumo humano. ¿Por qué entonces este holocausto? En la UE es un secreto a voces: para evitar el goteo de nuevos casos y el desgaste político que de él se deriva para los gobiernos de los países afectados.


Cataluña necesita la enmienda 22
ALBERT MONTAGUT El Mundo  20 Enero 2001

Esta tarde, sobre las cinco hora peninsular, Jordi Pujol alcanzará otro logro político que podrá sumar a su plusmarca de permanencia democrática en un poder ejecutivo.

Hoy, cuando George W. Bush pida a Dios en las escalinatas de Capitol Hill que le ayude a respetar y defender la Constitución de Estados Unidos, el presidente catalán podrá explicar a sus seres queridos y colaboradores más cercanos que mientras él ha estado al frente de la Generalitat ha visto desfilar hasta cinco presidentes norteamericanos, con un total de siete mandatos cuatrienales, pues dos de ellos repitieron en el cargo.

Pujol llegó al Palau coincidiendo con Carter y ha visto pasar por la Casa Blanca a Reagan -dos mandatos-, a Bush padre y a Clinton -también reelegido-.

Ahora dará la bienvenida a W., y si no nos engaña se despedirá antes que él. ¡Ufff!

El poder político engancha. Nadie que lo haya poseído parece dispuesto a soltarlo. Incluso Clinton lamentó en su discurso de despedida la existencia de la enmienda 22 (1951), la que prohíbe volver a presentarse a unas elecciones presidenciales tras dos mandatos como presidente.

La España de Felipe hubiera necesitado una enmienda 22. La Cataluña de Pujol, también.

Los catalanes vivieron ayer una jornada importante. Pujol ofició la entrega del relevo político a su delfín, Artur Mas. No fue un cambio de presidencia, pero sí un cambio en la manera de gobernar.

Pasqual Maragall tiene razón cuando exige una moción de confianza.

No tiene tanta razón Mas cuando no acepta las quejas de Josep Antoni Duran Lleida y le recuerda que el president puede organizar su Gobierno como le plazca.

Pujol, Mas y Convergència parecen haber olvidado en las últimas semanas que su gobierno es el fruto electoral de una coalición. El nombramiento de Mas no sólo ha apartado del camino hacia la presidencia a Duran Lleida: ha herido profundamente a Unió Democràtica.

Los democristianos, consternados por la ejecución política de su líder carismático, han quedado desnudos frente a la opinión pública. Y cuando han amenazado con abandonar el Gobierno, muchos se preguntan a dónde irían.

Mientras se resuelven las incógnitas en el futuro de Unió, Artur Mas debe organizar su propia agenda: nacionalismo, soberanismo, españolismo, catalanismo, terrorismo... demasiado lastre para un político que debe crecer en el siglo XXI, donde los buenos gestores deberán sustituir a los líderes carismáticos.

Tal vez Mas llegue a ser presidente. Si así es esperemos que siga los pasos de José María Aznar y entienda que el tiempo de permanencia en el poder debe ser limitado, incluso sin que nuestra Constitución tenga una enmienda que lo especifique.

albert.montagutelmundo.es

Atacan con artefactos caseros las viviendas de dos ertzainas en Bilbao
Bilbao. Vp ABC   20 Enero 2001

Las viviendas particulares de dos agentes de la Ertzaintza han sido atacadas esta madrugada en Bilbao con la colocación de sendos artefactos caseros. En ningún caso se han producido heridos, aunque sí se han producido daños materiales, según han informado fuentes del Departamento del lnterior del Gobierno vasco.

El primero de los ataques ha ocurrido a las 01.43 de esta madrugada en el barrio bilbaino de Santutxu, cuando desconocidos han colocado una botella con líquido inflamable en la puerta de la vivienda de un ertzaina. La deflagración ha ocasionado daños materiales en la puerta, el techo y las paredes del rellano del piso.

El segundo ataque ha sucedido cinco minutos después, en esta ocasión, en el barrio bilbaino de Begoña. El sistema utilizado ha sido similar pues desconocidos han colocado una botella con líquido inflamable en la puerta de entrada de la vivienda de otro agente de la policía autónoma.

Tras prender la botella, se ha originado un incendio que ha causado daños materiales en el techo, paredes y en la puerta, así como en otras puertas de domicilios vecinos, según fuentes de lnterior.

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