AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 22 Enero 2001
#Los «legales»
José María CARRASCAL La Razón 22 Enero 2001

#Tras la detención de Pepe Rei
Enrique de Diego Libertad Digital  22 Enero 2001

#Libertad de agresión
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  22 Enero 2001

#Proceso clave para CiU
Editorial La Razón 22 Enero 2001  

#La Tamborrada
ANTONIO BURGOS El Mundo 22 Enero 2001  

#Melitón Manzanas
JUAN FRANCISCO MARTIN SECO El Mundo 22 Enero 2001  

#Redondo: "El pacto daña a ETA"
A. URIONA, Bilbao El País  22 Enero 2001 

#Un nuevo «gobierno» de España usurpa al de Aznar el ejercicio del derecho de gracia
Impresiones El Mundo 22 Enero 2001 

#Eta carga contra sus «traidores» y extiende el «impuesto revolucionario» a ex miembros de HB
S. Andía - Madrid .- La Razón  22 Enero 2001 

#Pepe Rei introduce publicaciones de «Ardi Beltza» en bibliotecas de las instituciones vascas
Madrid. Agencias ABC  22 Enero 2001 

#Algo se mueve en la Iglesia vasca
RAFAEL AGUIRRE El Correo   22 Enero 2001

#«Nuestra meta no es detener comandos, sino el fin de ETA»
ÓSCAR B. DE OTÁLORA MADRID El Correo   22 Enero 2001

#Radicales atacan otras tres casas de agentes en Bilbao, San Sebastián y Amorebieta
BILBAO EL CORREO    22 Enero 2001 

#Una experta augura el final del catalán
El Mundo Cataluña, 22 Enero 2001

Los «legales»
José María CARRASCAL La Razón 22 Enero 2001  

A quienes realmente hay que temer es a los «legales». Más incluso que a los «ilegales». Aunque «ilegales» sean todos. Pero el tenebroso, complejo, pervertido y alucinante mundo de Eta ha necesitado crear para sí un nuevo lenguaje en el que «legal» se llama al terrorista no fichado por la policía, que vive entre el resto de la gente como si fuera un ciudadano más. Es verdad que los «ilegales» son los que asesinan. Pero no podrían asesinar si, antes, los «legales» no les hubieran desbrozado el camino, localizando a las potenciales víctimas, haciendo seguimiento de ellas, anotando sus movimientos diarios y pasando toda esa información a los que luego aprietan el gatillo o ponen el coche bomba. 

Los «legales» suelen ser «chicos majos» para sus compañeros y vecinos, aunque apenas crucen con ellos más que los buenos días. Quienes les conocen un poco más, como sus familiares, les definen como idealistas. En realidad, pertenecen a la peor calaña de asesinos: la de los emboscados. Viven como las personas honradas, comparten con ellas trabajo y asueto, van al cine y comentan la última jornada de liga. Pero amparados en ello, están preparando el asesinato de los mismos con quienes se cruzan cada día. Son traidores y cobardes, lobos con piel de cordero que conducen a sus víctimas al matadero, para que otro más brutal, pero no peor que él, les asiente el golpe fatal. Sin los «legales», los pistoleros de Eta no tendrían pisos en los que refugiarse antes y después de los atentados; estarían totalmente desorientados en las distintas ciudades españolas a las que han extendido su radio de acción; no sabrían dónde viven sus potenciales víctimas, ni a qué hora salen de casa, ni dónde comen, ni cuando regresan. Desconocerían las matrículas de sus coches, si los dejan en un garaje, si tienen chófer o qué recorrido suelen hacer. En una palabra: tendrían muchísimas más dificultades en matar sin correr el riesgo de fallar el golpe o ser detenidos.

    Los «legales» hacen todo ese trabajo sucio. Son auténticos lacayos de la muerte. Nadie debe dejarse engañar por su aspecto amable y educado. Para hacer lo que ellos hacen y poder guardar luego, junto a sus compañeros de trabajo, el minuto de silencio por las víctimas que ellos mismos han causado, se necesita un alma rastrera y encallecida. En la escala moral están incluso por debajo de los que disparan, como las hienas están por debajo de las fieras. Asesinos son todos, ya que todos colaboran en ese festival de sangre en el que ha caído el nacionalismo radical. Pero resultan mucho más peligrosos por vivir entre nosotros indetectados. Forman la primera línea en torno a Eta, que va ampliándose con los que la apoyan, defienden, justifican o, incluso sin justificar, comprenden.

Tras la detención de Pepe Rei
Por Enrique de Diego Libertad Digital  22 Enero 2001

La detención del director de Ardi beltza, Pepe Rei plantea una cuestión más general como es la utilización de los beneficios del sistema democrático para favorecer las actividades de la banda terrorista, lo que al final concluye en el asesinato de personas inocentes. Se ha avanzado en el criterio de que los terroristas de los comandos no son unos violentos espontáneos, únicos responsables de la acción, sino que son el último eslabón de una cadena jerárquica, con diferentes grupos de apoyo, que teorizan los asesinatos, marcan los objetivos, dan pistas y avisos sobre las víctima y difunden de inmediato las detenciones para favorecer la huida de los que no lo han sido. El tiro en la nuca, la bomba-lapa y el coche-bomba no serían posibles sin ese entramado que se ampara en actividades legales y utiliza principios como la libertad de expresión para imponer la tiranía del terror y acabar con la toda libertad, incluida la de expresión.

Desde las experiencias totalitarias del siglo XX se sabe que la tolerancia ha de tener un límite necesario en la violencia y en su apología; que la democracia ha de ser tolerante a cualquiera que contemple la alternancia en el poder, pero no a quienes, y más con métodos violentos directos, plantean la supresión de la libertad personal. Es la intolerancia contra los intolerantes, de la que hablaba Karl R. Popper, como corolario de sentido común.

La detención de un señor siniestro que presuntamente marca objetivos a los etarras, plantea incluso un problema tan profundo o más como el reseñado, y se refiere a la legitimidad de las subvenciones que el entramado etarra --los grupos que se proclaman inmersos en un único movimiento de liberación nacional vasco, según la rancia terminología marxista-leninista-- recibe de los presupuestos del gobierno vasco y de aquellas instituciones --como las Juntas Generales de Vizcaya y Guipuzcoa-- gobernadas por los partidos nacionalistas firmantes de Estella/Lizarra. ¿Esas subvenciones multimillonarias no son una subvención indirecta a la propia Eta? ¿No se presta un considerable servicio a la banda terrorista teniendo que despreocuparse de la financiación de su hólding? Con la dificultad para controlar las subvenciones públicas en todas las instituciones, ¿alguien puede poner la mano en el fuego porque una parte de ese flujo multimillonario de dinero público --de los contribuyentes, también de los constitucionalistas, también de las víctimas-- no vaya a la financiación de la actividad terrorista como tal?. Esas preguntas establecen una corresponsabilidad del PNV superior a la identidad en los fines con Eta, tan proclamada por Xabier Arzalluz. Establece una complicidad en los medios --las cúpulas de algunas de esas organizaciones tan subvencionadas están ahora mismo en la cárcel acusadas de pertenecer a Eta-- y en aspecto tan fundamental como la financiación.

Incluso plantea el hecho de si cualquier ejecutivo en el que esté el PNV tiene capacidad de maniobra para combatir el terrorismo, cuando indirectamente se mantienen pactos con tales contrapartidas con los “compañeros patriotas” de Hb y firmados con la propia Eta --como hizo público la banda terrorista. ¿Cómo el sheriff puede imponer y respetar la ley cuando pacta con los cuatreros? Esos acuerdos contemplan la superación del marco legal, ¿cómo pueden un lehendakari y un consejero de Interior del gobierno vasco perseguir a los mismos con los que pactan y les sostienen en la poltrona? ¿Cómo puede el PNV pretender subvertir el orden público --como explicitan sus pactos-- y al tiempo ser el garante de él en las calles, como corresponde a todo gobierno en un orden civilizado? Son muchas preguntas que tienen respuestas fáciles desde el sentido común, pero ya se sabe que es el menos común de los sentidos, sobre todo en un ambiente enrarecido por los climas de Estocolmo que genera la violencia genocida.

Libertad de agresión
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  22 Enero 2001

Toda idea noble y todo valor terminan por caer, al menos en parte, en manos de beatos y de cínicos. La libertad de expresión, pilar de la civilización liberal, constituye uno de los más nobles principios ideados por el hombre, pero no entraña el derecho a decir cualquier cosa y en cualquier circunstancia. Libertad de expresión no es libertad de agresión. No conozco más ferviente y conmovedor elogio de la libertad en general y de la de expresión en particular que el ensayo «Sobre la libertad» de John Stuart Mill. Es difícil ir más allá que él en su defensa. Y, sin embargo, postula la necesidad de establecer límites. Así, por ejemplo, sostiene que un escritor tiene todo el derecho a defender la tesis de que el incremento provocado del precio del trigo es el responsable del hambre que padece la población, pero parecidas palabras proferidas ante las masas indignadas y violentas y ante el domicilio de un comerciante de trigo, pueden constituir un delito. Las teorías y las opiniones no delinquen; las palabras sí pueden delinquir. Es evidente que la apología del terrorismo va incluso más allá que el ejemplo propuesto por Mill. Poner el bozal a un delincuente verbal no constituye un atentado contra la libertad de expresión sino un acto de justicia. Además, una cosa es expresar opiniones abyectas y otra colaborar con una organización terrorista.

Un segundo aspecto. Uno tiene derecho a expresar sus propias opiniones, pero no a hacerlo donde le venga en gana y en nombre de quien no le autoriza. Ni una iglesia atenta contra la libertad de expresión cuando suspende la docencia en sus propios centros a un profesor que enseña doctrinas opuestas a sus principios, ni una fundación para el fomento y la difusión del comunismo está obligada, en nombre de la libertad de expresión, a contratar entre sus profesores, por ejemplo, a Jean-François Revel. Uno tiene derecho a difundir incluso la bondad de sus propias perversiones, pero no a hacerlo con el dinero público. El candor, quizá en algún caso hipócrita, de quienes claman en defensa de la libertad no repara en que nada es más normal que quien puede nombrar a alguien pueda destituirlo. Otra cosa es que entre las funciones razonables del Estado se encuentren las de enseñar, curar, divertir, entretener, informar y otras por el estilo. No hay nada malo en que los etarras hablen en un programa de televisión. Es incluso conveniente, siempre que se den, al menos, dos condiciones: que se les distinga de las personas decentes, por ejemplo, mediante un corte publicitario y la advertencia de que después de la publicidad van a intervenir los asesinos, y de que sus palabras vayan acompañadas de las imágenes de algunas de las atrocidades cometidas, por ejemplo, Irene Villa o Hipercor. Lo que no resulta fácil de resistir es contemplar cómo vociferan en defensa, muchas veces gremialista y corporativa, de la libertad de expresión, los mismos que aplauden la detención de un librero por vender libros favorables al racismo o al nazismo, la prohibición del uso de ciertos símbolos no más criminógenos que otros tolerados y aún venerados, o el expediente disciplinario a un profesor por defender lo que los «tolerantes» estiman intolerable. La detención de un presunto colaborador con banda armada y el relevo de un director general de una televisión autonómica no son asuntos que afecten a la libertad de expresión.

Proceso clave para CiU
Editorial La Razón 22 Enero 2001  

Las declaraciones en México del líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, cuando al referirse a la crisis de CiU dijo que «era la más grave de toda su historia y la de más difícil solución», no respondían al enfado de la formación democristiana por el nombramiento de Artur Mas como «conseller en cap» del gobierno catalán, y por tanto virtual sucesor de Jordi Pujol al frente de la coalición, sino que diseccionaban por completo el cuerpo entero del nacionalismo catalán que ha dirigido los designios de esta comunidad en el último cuarto de siglo. El «ahora o nunca» diseñado por Unió para que Duran Lleida liderara el nuevo proyecto de catalanismo político y que tan brillantemente expuso el líder de UDC en el paraninfo de la Universidad de Barcelona en plena tormenta del «caso Pallerols», chocó con la hábil jugada del President y su «time» para preparar el lanzamiento de Mas pasado el paréntesis navideño y aprovechando un viaje institucional de Duran. A su regreso de la capital mexicana y tras dar por perdido su pulso sucesorio frente al joven Mas, Duran Lleida se reunió con los suyos y abrió el proceso que decidirá el futuro no sólo de la coalición para los próximos años, sino quién gobierna la Generalitat en las próximas décadas.

    En primer lugar, los socios de Pujol se dan el plazo de dos meses para resolver el encaje de ambos partidos en la llamada refundación de CiU, conscientes de que una ruptura allanaría definitivamente el camino de Maragall a la Generalitat. Descartada la posibilidad de fusión entre ambas formaciones, alternativa ésta que sólo habría sido posible de haberse reservado para Duran el liderazgo de CiU, a Unió sólo le queda el camino de su autoafirmación al margen de las cuotas del 25 ó el 33 por ciento que se baraja ahora en el reparto interno de cargos y puestos para los democristianos. En plena soledad política, Duran no descarta ahora cualquier posibilidad, incluso la de romper la coalición y adentrarse en una difícil travesía del desierto, de alcance y resultados más inciertos todavía.

    Todo es posible si la prepotencia con la que se manejan los asuntos en CiU vuelve por sus fueros en estos dos meses en los que ambos socios pondrán a prueba su necesidad mutua. Bajan las aguas revueltas en la coalición, pero también en cada uno de los partidos que la integran, y la «deslealtad» mostrada por CDC en el asunto Pallerols todavía no ha cicatrizado en Unió. Duran sabe que tanto Mas como él mismo lo tienen muy difícil, por no decir imposible, respecto a Maragall, y sólo la unidad de CiU y de todos sus recursos humanos y políticos pueden retener la Generalitat del lado nacionalista y del centroderecha en Cataluña. Por eso hay quien piensa en CDC, y también en UDC, que el líder de Unió estaría aún dispuesto a un último sacrificio para mantener esa hegemonía política, pero sólo si Mas accede a reconocer la paridad entre ambas formaciones. El «ahora o nunca» de Duran, también puede serlo para Mas en la refundación de CiU, sino, la travesía del desierto también puede llegar a CDC.

La Tamborrada
ANTONIO BURGOS El Mundo 22 Enero 2001  

Lo peor de todo es la rutina, que admitamos como normales las mayores aberraciones. Que demos rutinariamente por perdidos territorios geográficos, cuando no la batalla del lenguaje con eufemismos como violentos. Hasta damos por perdida la libertad de ir a San Sebastián, con lo hermosa que es, con el gozo que da pasear por La Concha con marea vacía. San Sebastián ha celebrado su fiesta patronal, en honor del mártir romano: un señor que trabajaba en las Fuerzas Armadas y tras ser públicamente denunciado como cristiano lo mataron. En otros pueblos y ciudades lo sacan en procesión con su taparrabos y sus saetas, lo que movió los versillos que me ha recordado desde Canadá el embajador Cuenca Anaya: «Glorioso San Sebastián, / si en este invierno tan crudo / te sacan medio desnudo, / en el verano ¿qué harán?». En San Sebastián no lo sacan desnudo, sino que, ran, cataplán, van de Tamborrada. Como la Calanda de Buñuel, pero por lo civil.

Bueno, pues hasta la Tamborrada es ya territorio arrebatado por los enemigos de la libertad... y otorgado por miedo. Fue sorprendente oírlo la otra noche. Tengo adicción nocturna al gran informativo de Manuel Antonio Rico en RNE. San Sebastián estaba en fiestas y conectó para la Tamborrada. Fue terrible oír al informador local hablar del paisaje de pancartas en defensa de los criminales. Este señor, como vive allí, lo consideraba lo más normal. Se oía el miedo. Las llamaba «pancartas alusivas a ETA». Daba angustia ver cómo Rico tenía que sacarle las palabras:

-¿Pero esas «pancartas alusivas», son a favor de ETA, no?

-Sí, y del acercamiento de los presos vascos...

Los presos vascos, traduzco, son los asesinos condenados. Con sacacorchos tuvo que conseguir Rico la información de un San Sebastián con los balcones llenos de pancartas de la complicidad o del miedo. A duras penas logró que su corresponsal dijera que la policía autonómica vasca estaba por allí, pero que no hacía nada, que no retiraba una sola pancarta. Al día siguiente, miré los periódicos con ese recuerdo. Ni palabra. Sólo una foto, en la que Juan M. Abad, con su uniforme de húsar de opereta de jefe del desfile de la Tamborrada, pasa ante un cartel de la ETA, con su bicha, su hacha y todos sus avíos, como lo más normal del mundo. O será que a estas cosas no le dan importancia porque en materia de denuncia de los asesinos y sus cómplices es más cómodo y más seguro seguir tocando el tambor. Así está todo el año Odón Elorza, el alcalde donostiarra: tocando el tambor.     www.antonioburgos.com

Melitón Manzanas
JUAN FRANCISCO MARTIN SECO El Mundo
22 Enero 2001

Pretendemos juzgar y condenar a los torturadores de medio mundo, al tiempo que condecoramos a los nacionales. Se acaba de conceder la Gran Cruz del Reconocimiento Civil a aquel Melitón Manzanas de infausta memoria, jefe de la brigada políticosocial de San Sebastián, colaborador de la Gestapo, sayón y torturador de cientos de antifranquistas. El Gobierno se defiende afirmando que se ha limitado a cumplir una ley aprobada en el Congreso. Endeble justificación.

El Grupo Popular dispone de mayoría parlamentaria y, además, se opuso a la enmienda del PNV que, con tino, proponía que su aplicación no fuese desde 1968 sino desde el comienzo de la democracia. Pero la responsabilidad del PP no exonera al PSOE ni a IU ni al propio PNV, que acabaron votando la ley. Resulta ridículo que ahora se rasguen las vestiduras. Tendrían que haberlo pensado antes.

Es lo que se deduce de tanto pacto y consenso. Es lo que sucede cuando, en determinados temas, las posturas irracionales y sin matices acaban imponiéndose. Entre las innumerables consecuencias negativas del terrorismo no es la menor la actitud que la sociedad va asimilando de blanco o negro, y la creencia de que para combatir a ETA todo es lícito. Resulta irónico que después de poner tanto empeño en mantener cerrada y superada la etapa de la dictadura, ahora, varias décadas después, se reabra con una ley que remonta sus efectos a 1968 y que se haga no precisamente para juzgar a los tiranos, a los usurpadores del poder, a los torturadores, sino para condecorar a uno de ellos.

Condenar por igual toda violencia conduce a situaciones paradójicas, en especial si al tiempo se bombardea a otros países con plutonio o con uranio empobrecido. Se puede estar a favor o en contra del tiranicidio, pero resulta bastante absurdo equipararlo a una masacre indiscriminada en un centro comercial. Homologar a la ETA de la dictadura, se estuviese o no de acuerdo con sus métodos, con la ETA actual sólo favorece a los terroristas.

Sin el franquismo, ETA seguramente no hubiera existido. Es más, el Estado se legitima frente el terrorismo tanto más cuanto más democrático sea y permita que todas las ideas aun las que se juzguen más disparatadas y perniciosas puedan ser defendidas. Por el contrario, cuando henchidos de santa ira, creyendo combatir a ETA, cercenamos la libertad de expresión, lo único que hacemos es el juego a los terroristas.

Redondo: "El pacto daña a ETA"
A. URIONA, Bilbao El País  22 Enero 2001 

El líder de los socialistas vascos, Nicolás Redondo, señaló ayer en Barakaldo que las amenazas de ETA a quien se sume al pacto antiterrorista PP-PSOE demuestran que el PNV se equivoca cuando afirma que va contra el nacionalismo. "Del último comunicado la primera conclusión es que quien se ha dado cuenta contra quién va el acuerdo es ETA. Ha visto que es un gran y grave peligro para ellos. A quien hemos hecho daño es a ETA y sus aledaños".

Redondo ironizó también sobre los ataques dirigidos por ETA al PNV por su falta de decisión para avanzar hacia la independencia. "No es, como dice Arzalluz, que sólo algunos de su partido tienen que ir al gimnasio a quitarse los michelines. ETA dice que toda la dirección del nacionalismo vasco tiene que ir al gimnasio porque no pueden seguir el ritmo que marca el nacionalismo radical. Que en el PNV tomen buena nota de este comunicado de ETA y que vuelvan al lugar donde estaban con nosotros".

El secretario general del PSE y candidato a lehendakari pronunció un discurso claramente electoral en su visita a la agrupación de Barakaldo y censuró de nuevo al consejero vasco de Interior, Javier Balza. "Vuelvo a decir que este consejero no ha detenido a ningún miembro de ETA en dos años. Sí a alguien por kale borroka y a algún colaborador, pero a ningún miembro de un comando".

Tras afirmar que el actual Gobierno vasco no ofrece "cobertura y apoyo a los empresarios", marcó distancias con el PNV y el PP en la negociación del Concierto Económico, que debe renovarse antes de final de año. Anunció que su partido evitará tanto la monopolización del Concierto que hace el PNV como su "utilización" por el PP.

Redondo pidió al PSE que tenga cohesión interna y se abra a otros sectores. Asimismo, se comprometió a un desarrollo pleno del Estatuto de Gernika, abogó por una revisión de los modelos educativos, pero sin promover una política contra el euskera, y la coordinación plena entre los cuerpos policiales en Euskadi.

Un nuevo «gobierno» de España usurpa al de Aznar el ejercicio del derecho de gracia
Impresiones El Mundo 22 Enero 2001 

Sólo un planteamiento tan disparatado como el que refleja este friso de fotos explica el contenido del auto por el que los ocho magistrados del Supremo que han bloqueado el indulto del juez Liaño, pretenden tener la última palabra en el asunto. El texto no se limita a refutar el criterio de la Sala Tercera del propio Tribunal -aplicado consecuentemente por el Consejo del Poder Judicial- y a establecer que, en contra de lo ocurrido con Barrionuevo y Vera, la inhabilitación lleva aparejada la pérdida de la carrera y ésta no es indultable. Sin que nadie les haya requerido opinión al respecto, proclaman también que su criterio es inapelable y que no ha lugar a que el Gobierno acuda al Tribunal de Conflictos Jurisdiccionales para dirimir la cuestión. Poniendo así la venda antes que la herida, el bloque mayoritario de la Sala Segunda coacciona al Gobierno democrático y trata de restringir su margen de maniobra constitucional. Si esos ocho jueces tuvieran razón y el Ejecutivo hubiera de plegarse a su dictamen, estarían en la práctica usurpando el ejercicio de una prerrogativa tan genuina de los gobernantes -acabamos de ver el caso de Clinton- como el derecho de gracia. Es cierto que ése y todos los derechos deben aplicarse dentro de la legalidad y que ésta adjudica al tribunal sentenciador la «ejecución» del indulto. Pero es obvio que en el espíritu del legislador nunca estuvo contemplada la posibilidad de que el tribunal se negara a aplicar el criterio del Gobierno, pues, tal y como han precisado los seis jueces discrepantes, eso convertiría la medida de gracia en «ilusoria». El que el problema se plantee -al cabo de 20.000 indultos jamás los tribunales habían hecho otra cosa que dar curso a lo acordado- con un condenado por haber ofendido a uno de los hombres con más medios de influencia de España, es la prueba elocuente de que estamos ante un pulso entre poderes, con el propio concepto de igualdad ante la ley de por medio, que debe ser resuelto por el Tribunal de Conflictos. Sería grotesco que un Gobierno que ha obtenido el refrendo de la mayoría absoluta de los votantes estuviera habilitado para perdonar a quien ha asesinado a su marido o robado en favor del PSOE, pero no a quien ha agraviado a Jesús Polanco. Aznar debe mover ficha cuanto antes para salvaguardar, como él mismo dijo en Antena 3, una prerrogativa «de éste y de cualquier Gobierno».

Eta carga contra sus «traidores» y extiende el «impuesto revolucionario» a ex miembros de HB
Una de las empresas a las que pertenece un ex líder proetarra sufrió un atentado con dinamita
Eta no perdona a los traidores o antiguos miembros de la izquierda abertzale radical que no pagan el «impuesto revolucionario». En la noche del 30 de diciembre la banda terrorista colocó una bomba en las instalaciones de la empresa Construcciones Sukia en San Sebastián que causó cuantiosos daños materiales. La mafia etarra no comete errores y no fue una equivocación colocar dos kilos de dinamita de la robada en Bretaña en el paseo de Lugaritz. Fue un aviso a un constructor que olvidó pagar el «impuesto revolucionario», que olvidó haber estado en el mundo de EH.
S. Andía - Madrid .- La Razón  22 Enero 2001 

La noche del 30 de diciembre, Eta colocó dos kilos de dinamita en las instalaciones de la empresa Construcciones Sukia. En el último día del año, todos los periódicos dieron cuenta de un nuevo atentado por no pagar el «impuesto revolucionario». A la gente de San Sebastián no se le escapaba que en esta empresa «hay gente que pertenece o ha pertenecido a EH». «¿Cómo? Pero, no es esa la empresa de...», fueron algunos de los comentarios. El diálogo se hacía sin nombres porque al final todo el mundo se conoce en San Sebastián. El protagonista de esta página tiene un pasado que ahora le pasa factura.

    Antes de iniciar su carrera en el mundo de la construcción militó en la izquierda abertzale radical. La pasión por la «política» también ha arrastrado a algún miembro de su familia al ambiente batasuno. Pero el dirigente de HB abandonó la política guipuzcoana por la empresa de construcción. En su nueva situación le ha ido «pero que muy bien». Y Eta ni olvida ni perdona. Tras saber de su buen hacer en el complicado mundo de los negocios le ha pedido el «impuesto revolucionario». La respuesta fue negativa y dos kilos de dinamita lo atestiguan.

    El comité de empresa de Construcciones Sukia denunció que Eta ponía en peligro 85 empleos. La patronal vasca Confebask también instó a los empresarios a «mantenerse firmes en sus puestos, porque es la mejor respuesta y el mayor compromiso que se puede seguir ofreciendo a este país». En términos similares se pronunciaron también las asociaciones de Empresarios y de Constructores de Guipúzcoa, Adegi y Ascongi, respectivamente, que en un comunicado conjunto manifestaron su solidaridad.

    El atentado a la empresa de este antiguo líder proetarra revela que en el mundo de la plataforma electoral de HB andan las aguas revueltas. En la Cámara de Vitoria, si aparecen los ¿parlamentarios? de EH lo hacen en dos grupos bien diferenciados. Por un lado toman café el ex dirigente etarra José Antonio Urruticoechea, alias «Josu Ternera». Al otro lado de la barra se sienta Arnaldo Otegui y Jone Goiricelaia. El hecho es que se escuchan cada vez más alto las voces de representantes batasunos que condenan los asesinatos de políticos y de civiles cuando sus compañeros de partido musitan las palabras «acciones armadas». El vocabulario a emplear en los debates es muy importante. Lo saben muy bien dos ediles de EH, el portavoz en el Ayuntamiento de Vitoria, Iñaki Ruiz de Pinedo, y el edil de Balmaseda José Julián Pascual Gallastegui, que dimitieron en diciembre de sus cargos tras reconocer diferencias con la línea de su partido respecto a Eta.

    Éstas dos son discrepancias aisladas, individuales. Pero también las hay colectivas. En septiembre nació la corriente Aralar, conformada por militantes críticos como el histórico Patxi Zabaleta y ex diputado Iñaki Aldekoa. En las «Bases de Identidad de la Corriente Aralar» se asegura que «la lucha armada ha dejado de tener legitimidad y no es conveniente». Además, «es erróneo situar a los presos al frente de un movimiento político y equivocado llevar una estrategia centrada en ellos». En este férreo mundo de apoyo a los presos también aparecen grietas. Hace unas semanas un grupo de reclusos etarras comenzaron a realizar trabajos dentro de la prisión para lograr beneficios penales. Inmediatamente Gestoras pro Amnistía restaron importancia al hecho. Esa es la política que en EH se postula ahora para cerrar filas. «El que se mueve en la foto no sale», como dijo un ex ministro. Ahora en EH no están para fotos, sólo está la imagen invisible de un fuerte debate interno.

Pepe Rei introduce publicaciones de «Ardi Beltza» en bibliotecas de las instituciones vascas
Madrid. Agencias ABC  22 Enero 2001

Varios de los libros y publicaciones editados por la revista "Ardi Beltza", que dirige el periodista Pepe Rei, están presentes en las bibliotecas de la Diputación de Guipúzcoa y del Ayuntamiento de Bilbao.

Según consta en los catálogos de estas instituciones, ambas cuentan en los estantes de las bibliotecas dependientes de ellas -la Koldo Mitxelena en el caso de la Diputación y las municipales en el caso del Ayuntamiento- con algunos de los más polémicos títulos editados por "Ardi Beltza".

Así, ambos organismos disponen de ejemplares del libro "Un rey golpe a golpe; biografía no autorizada de Juan Carlos de Borbón", del que es autora Patricia Sverlo y que es el último título editado por la revista de Rei. 

En esta obra, según constaba en la publicidad que sus promotores realizaron en prensa, se habla de los "amores", los
"negocios" y el "círculo de amigos" del jefe del Estado.

Asimismo, tanto la Diputación Guipuzcoana como el Ayuntamiento bilbaíno disponen del libro "Golpes de afecto solidarios", que recoge distintas acciones de colectivos de apoyo al acercamiento de los presos, como la aparición de falsas "giradillas" durante la inauguración de los Mundiales de Atletismo celebrados en Sevilla.

Otro libro con el que cuentan ambas instituciones es un informe de la Asociación contra la Tortura que incluye nombres de
funcionarios supuestamente condenados por torturas, cuya difusión fue prohibida en Internet por la Agencia de Protección de Datos.

Por otra parte, la Diputación de Guipúzcoa también tiene entre sus fondos el video "Periodistas, el negocio de mentir", editado por "Ardi Beltza", y en el que se acusa a diversos informadores de estar al servicio del Ministerio del Interior.

El contenido de este video ha sido denunciado ante la Audiencia Nacional por varios periodistas que aparecen en la cinta, por considerar que se los coloca como potenciales objetivos de ETA.

Algo se mueve en la Iglesia vasca
RAFAEL AGUIRRE El Correo   22 Enero 2001

Parece que se detecta un cierto cambio en la actitud de la Iglesia vasca ante la violencia etarra. La prueba es la carta de un numeroso grupo de curas vizcaínos y, sobre todo, el acto convocado por los obispos de las diócesis vasca y navarra el día 13 de enero. Al aire libre, sin buscar el refugio de un templo, lo más notable no fue el elevado número de participantes, sino su pluralismo ideológico, social y eclesial. Allí había obispos cuyas diferencias a nadie se le escapan, cristianos de estilos muy distintos y gentes de todo el espectro político, a excepción de los muy adictos a HB. Pero todos los reunidos, en medio de su diversidad, concedían un margen de confianza a la Iglesia para convocar en nombre de valores y actitudes que trascienden las diferencias ideológicas y hunden sus raíces en lo más hondo de la humanidad que todos compartimos. Pese a todos los pesares, la Iglesia es probablemente el lugar de encuentro más plural que existe en nuestra sociedad. Y esto, que es siempre importante, se convierte en un tesoro a preservar con cuidado y a fomentar con mimo en una sociedad tan dividida como la nuestra. Naturalmente la convivencia intraeclesial no es fácil ni está exenta de tensiones. Pero, sin duda, la capacidad de convocatoria plural puede conferir un protagonismo, pero también una responsabilidad especial a los obispos.

¿Pero cuál es el contenido del cambio mencionado? Me fijo en tres aspectos. El primero, una defensa de la dignidad de la persona humana, que conlleva una tajante condena del terrorismo sin establecer equidistancias con otras supuestas violencias ni vincularla con ningún tipo de problema político. Todavía hace muy poco quien ha sido durante muchos años vicario de Monseñor Setién declaraba que el terrorismo no es fundamentalmente un problema de fanatismo, sino que tiene causas políticas. Un eclesiástico avezado habla con propiedad y sabe que lo propio de una causa es producir necesariamente un efecto. Este planteamiento es nefasto, subordina la resistencia cívica de raíz moral e implica que para acabar con los terroristas no hay otro camino que el de las concesiones políticas.

El segundo, la reiterada petición de perdón a las víctimas porque se reconoce que la actitud de la Iglesia durante estos años ha dejado mucho que desear. Es esta una cuestión sumamente dolorosa y delicada: hay procesos personales que requieren tiempo, heridas que tardan en cicatrizar y la Iglesia sólo podrá adquirir la autoridad moral que tiene perdida ante las víctimas si se muestra efectivamente solidaria con la justicia de su causa y colabora porque se conozca la memoria de sus sufrimientos. El tercer aspecto, que se opta por una intervención más específicamente religiosa renunciando a análisis y propuestas políticas de solución a hipotéticos contenciosos, que en un pasado reciente han dividido fuertemente a la comunidad cristiana y oscurecido su papel específico. Y es que, en efecto, el de Vitoria fue un acto de oración. Por cierto, notable por la dignidad de los textos elegidos, por la participación de la gente y por la actitud de los obispos, que estuvieron en su puesto, pero con sencillez en los atuendos y en las palabras y con cercanía física con la gente hasta en el estrado presidencial. Creo que es necesario reivindicar la legitimidad y necesidad del lenguaje religiosos, que es en buena medida simbólico y poético. Estamos excesivamente colonizados por la técnica y por la política. El lenguaje de la vivencia religiosa, muy diferente al de la reflexión teológica, es poco objetivable, pero expresa emociones y experiencias profundas, establece vínculos íntimos y abre horizontes nuevos. Cuando se habla de la oración se habla de esto. Orar no es pedir a un ser superior que modifique el curso de la naturaleza ni que supla o suplante las responsabilidades humanas. Orar, como experiencia transcultural, implica hacernos conscientes del misterio que nos envuelve, distanciarnos de lo inmediato para descubrir otras riquezas en la realidad, purificar los ojos y serenar el corazón. Creo que la Iglesia vasca acierta si abandona la pretensión de buscar la presencia social a través de un discurso ideológico, además sesgadamente partidista, y subraya que el valor de la persona humana, la defensa de la libertad de los amenazados y la solidaridad con las víctimas precede a toda consideración política y es una exigencia absoluta de la fe cristiana. Basta una somera lectura del evangelio de Jesús para caer en la cuenta de que el lenguaje religioso es prepolítico, pero ni retorcido ni ambiguo, sino claro y contundente cuando está en juego la dignidad humana. A este respecto creo que el mensaje enviado por el Papa a los concentrados en Vitoria tiene un gran valor, como me lo hicieron notar un par de periodistas extranjeros, pero que, sin embargo, entre nosotros ha pasado demasiado inadvertido.

¿Que la Iglesia llega tarde? Sin duda, como tantas otras veces. Son otros quienes abrieron el camino antes y con más claridad, jugándose mucho en el empeño. La Iglesia no está dando pasos proféticos, pero sí pasos muy importantes para ella misma y para la sociedad. Es la señal evidente de que jamás ETA ha estado más aislada y de que tiene la batalla perdida. Pero ahora la Iglesia, desde su propia especifidad, debe colaborar en la ardua tarea que tenemos por delante: combatir el terrorismo y, sobre todo, la cultura de la violencia que se ha incrustado y ha tejido toda una red social, así como superar los abismos que se han abierto en nuestra convivencia social. ¿Cómo? En primer lugar introduciendo espiritualidad y valores morales en la sociedad vasca. Existe, sin duda, el vacío dejado por el rápido derrumbe de una moral cristiana tradicional. Pero quizá es peor la manipulación del idealismo de sectores juveniles provocando una perversión radical de los valores. El fanático no se caracteriza por la falta de valores, sino por una sobredosis desquiciada. Urge que la Iglesia, desde la fe en Dios como único absoluto, denuncie una ideología que se absolutiza hasta el punto de justificar los sacrificios humanos. No basta denunciar los crímenes; hay que ir a las raíces ideológicas que los alientan. A la Iglesia vasca le cuesta mucho dar este paso pero no sé si por los riesgos que comporta o por las afinidades ideológicas que predominan. Monseñor Romero, en los años de mayor actividad de la represión de los escuadrones de la muerte en El Salvador, decía que «me preocuparía grandemente que en un momento que el pueblo entero sufre la represión la Iglesia y los sacerdotes estuviesen seguros». A la Iglesia vasca le debería dar mucho que pensar el ser una de las pocas instituciones respetadas por ETA. Precisamente por eso la Iglesia está más obligada a hablar con libertad y claridad para denunciar el chantaje a que se somete a nuestra sociedad, defender a los amenazados y exigir justicia para las víctimas.

La sociedad vasca está asomada a un precipicio y algunos empujan para que demos un salto suicida. Hace falta una reacción de cordura y sensatez. La Iglesia puede contribuir de forma importante a hacer del País Vasco un espacio de convivencia en la pluralidad, por usar una expresión de ese gran referente de dignidad personal y cívica que es José Ramón Recalde. Desde ámbitos eclesiales surgieron iniciativas pacifistas minoritarias, pero muy valiosas. Lo que hace falta ahora es contribuir a la cohesión de la sociedad vasca, respetando el pluralismo, eliminando pretensiones excluyentes y patrimonializadoras y educando en el civismo democrático. En las campas de Mendizabal se puso de manifiesto que condividimos valores más importantes y profundos que las discrepancias políticas y estratégicas. El diálogo, tan invocado, pero casi siempre de forma imprecisa, cuando no convertido en arma arrojadiza, requiere lealtad, libertad y aceptación del interlocutor. No hay lealtad cuando se dialoga con los demócratas y se negocia a sus espaldas con los terroristas; la aceptación del otro exige respeto a los representantes institucionales y al marco establecido democráticamente; la libertad diferencia el diálogo del chantaje que busca imponerse por el miedo o por el cansancio.

«Nuestra meta no es detener comandos, sino el fin de ETA»
JUAN COTINO DIRECTOR GENERAL DEL CUERPO NACIONAL DE POLICÍA «La posibilidad de que la banda cometa otro secuestro siempre existe» «Hasta que no abandone las armas, cualquier tregua será sospechosa»
ÓSCAR B. DE OTÁLORA MADRID El Correo   22 Enero 2001

El director general de la Policía, Juan Cotino, es reservado y discreto. En las últimas semanas, los hombres que dirige han desmantelado el ‘comando Barcelona’ y localizado el ‘zulo’ donde estuvieron secuestrados José María Aldaia y Cosme Delclaux. Pese a las detenciones, se muestra cauteloso. Según Cotino, el problema al que se enfrenta la Policía no son sólo los comandos, sino toda la estructura de apoyo de la banda.

-¿Cuál es la situación actual de ETA, según las investigaciones realizadas tras los últimos arrestos?
-Cada acción policial en la que se detiene a un criminal, tenga una pistola o no la tenga, supone que esa banda quede un poco dañada. Y cuanto más se repita esa operación, más dañada quedará. Pero eso no significa que quede muerta.

-El año pasado se activó la ofensiva de ETA, pero también fue el año en el que más comandos cayeron en los últimos tiempos.
-Todo tiene una explicación. Si hacemos un poco de historia, cuando se produjo el despliegue de la Ertzaintza, el Cuerpo Nacional de Policía replegó un poco su estructura, desde el punto de vista de la lucha contra el terrorismo. Parecía lógico, pues había otro cuerpo que iba a trabajar en ese campo. A mi llegada a la dirección de la Policía, nos replanteamos esta situación y decidimos que era necesario cambiar, por lo que se unificó en una única cabeza la lucha contra ETA y se acordó no ir sólo contra los pistoleros, sino contra todo lo que es ETA y aquello que llamamos MLNV. Esto ha dado unos resultados, aunque no diría si buenos o malos, porque nuestra meta no es capturar un comando, sino el fin de la banda; que ETA, como organización, desaparezca.

-¿Y es posible que ETA desaparezca?
-Tenemos que intentarlo. Nuestra sociedad no puede tolerar que exista una banda de criminales con una ideología determinada que se dedique a matar, a extorsionar y a privar de libertad a los demás.

-¿Usted cree que es factible la victoria policial sobre la banda?
-Con el crimen se acaba por distintos caminos, pero no cabe ninguna duda de que a un criminal hay que detenerlo y entregarlo a la Justicia. Otra cosa es la ideología, con la que no se puede acabar desde el trabajo de la Policía.

-Las operaciones sobre el entramado de apoyo a ETA, ¿qué tipo de potencial han demostrado?
-Haciendo un símil de teatro, ETA es una obra en la que cada uno tiene un papel diferente; hay personas que escriben el guión, otros que buscan artistas y otros que interpretan la función. Por eso, no nos hemos dedicado sólo a detener comandos, sino también a quien, por ejemplo, va a vender el producto a otros países. Hablo del llamado ‘ministerio de asuntos exteriores’, que es un órgano de propaganda que les sirve para enviar mensajes internos, pero también para intentar que haya más gente que aplauda la función.

‘Kale borroka’
-Usted anunciaba, unos días después de la ruptura de la tregua, la llegada de una nueva generación de activistas. ¿De qué datos disponían entonces?
-Teníamos los datos sobre los detenidos que habían caído antes y después de la tregua dentro del mundo de la ‘kale borroka’. Se veía claro que muchos de estos jóvenes que habían comenzado tirando piedras acabarían cogiendo una pistola. Hay un problema de educación grave con esta gente, porque están educados para matar. Además, hay que tener en cuenta que, en su ideología marxista leninista, el fin justifica los medios.

-¿La cantera de ETA es grande?
-La capacidad de convocatoria de ETA no es pequeña. Pero me refiero a todo el conglomerado. De todas formas, tampoco hay que exagerar.

-Tras el desmantelamiento del ‘zulo’ de Irún, ¿ETA puede volver a cometer un secuestro?
-Esa posibilidad existe siempre, nunca hay que descartarla. El ‘zulo’ de Irún es abandonado en plena tregua. ¿Dos criminales han podido volver a construir otro? Sí, entra dentro de lo posible.

-La tregua, desde su perspectiva, ¿fue un mero intento de ETA de reorganizarse?
-La tregua fue un planteamiento que ETA instrumentalizó y la utilizó para reorganizarse. El comando de Sevilla entró en junio, en plena tregua, lo que significa que, antes del contacto que mantuvieron el Gobierno y ETA, ya había un comando en Andalucía. La banda no tenía ninguna intención de dejar de matar.

-¿Y manejan la hipótesis de que ETA pueda declarar otra tregua?
-Lo desconozco.

-¿Usted cree que cualquier nuevo alto el fuego también tendría como objetivo la reorganización de ETA?
-Si se declara una tregua, habrá que estudiarla. Pero, hasta que ETA no tenga el firme propósito de dejar las armas, todo lo que haga es sospechoso.

-Gran parte de las detenciones de comandos ha surgido de las unidades de patrulleros, no de investigaciones.
-Dentro del plan de Policía 2000 en el Cuerpo Nacional de Policía, tomamos diversas medidas; entre ellas, que haya más agentes en la calle. Todo eso implica unos posibles resultados eficaces, pero no sólo en materia de terrorismo, sino también en el descenso de la delincuencia, que ha sido de dos puntos en los lugares donde hemos aplicado el plan.

‘Documento de Madrid’
-Pese a las detenciones en España, Francia sigue siendo básica en la lucha antiterrorista.
-Es un eje esencial. Vamos a tener una reunión de Europol a finales de mes para tratar temas de terrorismo, donde esperamos sacar el ‘documento de Madrid’, en el que se dan las líneas básicas de la Policía europea para luchar contra el terrorismo. Ese documento ha sido impulsado por España, con el apoyo de Francia.

-Pero, aunque ha habido arrestos, da la impresión de que muchos de los comandos se han movido con entera libertad por territorio francés.
-Creo que una realidad es que Francia, durante toda la historia de ETA, ha sido un elemento esencial, y lo sigue siendo. El último coche bomba desactivado en Sevilla, por ejemplo, fue robado allí. Yo entiendo que la colaboración es buena, pero eso no quiere decir que no sea mejorable. Y mi opinión es que todo mejoraría con instrumentos jurídicos que permitan que un detenido en Francia sea entregado a España y pueda ser interrogado aquí, para que se abran líneas de investigación.

-La colaboración con México también ha sido necesaria para importantes operaciones.
-Allí no hay tantos activistas como en Francia, aunque es un país en el que los etarras pasan temporadas. De todas formas, México va a seguir colaborando en la línea que ha mantenido hasta ahora.

-Usted, que siempre ha hecho públicas sus fuertes convicciones religiosas, ¿qué opinión tiene del acto por la paz organizado por los obispos en Vitoria?
-Es muy importante. La Iglesia, básicamente, tiene entre sus valores la defensa de la libertad, y esa libertad está perseguida en algunos lugares. Esta mañana, he asistido a una misa en la que el sacerdote ha pedido por la libertad en el País Vasco y la reconversión de los terroristas. Yo creo que es urgente que la Iglesia abandere la lucha por la libertad, un tema que no es político, sino esencialmente humano.

-¿Qué le parecen las críticas que acusan a los obispos de haber tomado tarde esta decisión?
-Nunca es tarde si la dicha es buena.

Radicales atacan otras tres casas de agentes en Bilbao, San Sebastián y Amorebieta
El sabotaje a un concesionario de Peugeot en Barakaldo daña ocho coches y ocasiona grandes destrozos en el local
BILBAO EL CORREO    22 Enero 2001 

Los violentos volvieron a escoger ayer como objetivo las viviendas particulares de miembros de los Cuerpos de Seguridad. Tras los sabotajes del sábado contra las casas de dos ertzainas, los radicales continuaron la ofensiva en la madrugada del domingo con los ataques a los domicilios de un guardia civil jubilado en Amorebieta y de un ertzaina en San Sebastián. Ambas casas se encontraban ocupadas, pero no se produjeron daños personales ni fue preciso desalojar al vecindario. Durante la tarde de ayer, la Policía autónoma retiró en el bilbaíno barrio de San Ignacio otro artefacto en las escaleras de un piso en el que vivió un ertzaina.

La primera de las acciones violentas contra las FSE se produjo a las dos y veinte de la madrugada en San Sebastián. Radicales lanzaron un petardo de grandes dimensiones contra la ventana de la casa de un agente de la Ertzaintza. El cohete provocó la rotura de los cristales, así como daños en la cornisa.

Casi una hora después estalló otro artefacto de fabricación casera en el descansillo de la casa de un guardia civil jubilado en Amorebieta. Los desperfectos provocados fueron escasos, ya que el artilugio no se activó por completo. Las llamas sólo provocaron el ennegrecimiento de la puerta.

A media tarde de ayer, efectivos de la Policía autónoma retiraron un nuevo artefacto incendiario en una vivienda de la calle Pedro Astigarraga en el barrio bilbaíno de San Ignacio, en la que residió un ertzaina. Vecinos del inmueble avisaron de la presencia de una bolsa sospechosa en las escaleras. Una vez en el lugar, los agentes comprobaron la presencia de bombonas de camping gas y algún artefacto pirotécnico. Como medida preventiva, acordonaron la zona y mantuvieron a los inquilinos en sus domicilios durante casi dos horas.

Reivindicación
Las agresiones del sábado contra agentes de la Ertzaintza fueron reivindicadas por un comunicante anónimo en llamada a ‘Gara’, que justificó los ataques «en respuesta a la brutal agresión a Jon Ander Couceiro (condenado por ‘kale borroka’) y a su padre» -mando policial- cuando se dirigían a la cárcel de Basauri.

Al margen de estas acciones, los violentos atacaron también en la medianoche del sábado un concesionario de Peugeot en la calle Lurkizaga de Barakaldo. Tras romper con una maza uno de los cristales del local, lanzaron en su interior varios ‘cócteles’ que afectaron a las instalaciones y oficinas. Como consecuencia del incendio, un coche resultó calcinado y otros siete sufrieron desperfectos parciales. Ante la densa humareda, muchos vecinos salieron a la calle hasta que los bomberos sofocaron el fuego.

El secretario de los populares vascos, Carmelo Barrio, condenó estos actos de «terrorismo callejero», que a su juicio constituyen «una nueva explosión de fascismo» cuyo fin es «amedrentar» y «liquidar a quienes no piensan como los asesinos de ETA». Asimismo, demandó al Departamento de Interior que «ponga todos los medios para que este cáncer de la sociedad responda lo antes posible ante la Justicia».

Una experta augura el final del catalán 
Carme Junyent asegura que la lengua desaparecerá a finales de este siglo si no se toman medidas
El Mundo Cataluña, 22 Enero 2001

BARCELONA.- Carme Junyent, profesora de Linguística General de la Universitat de Barcelona (UB), pronostica que, si no se toman medidas, el catalán habrá desaparecido a finales del siglo XXI. Las causas de la muerte de la lengua catalana son la falta de transmisión a las nuevas generaciones y la convergencia con el castellano, del que se podría convertir en un dialecto.
Esta lingüista indicó que «si la situación actual no se invierte, no acabaremos el siglo XXI hablando catalán». «Lo que se podría producir en Cataluña -advirtió- es una convergencia entre catalán y castellano, porque aquí muy a menudo se tiene la percepción de que todos hablamos catalán, cuando de hecho no es así, hay mucha gente que cree que está hablando catalán cuando en realidad no lo habla», informa Efe.

Además, a su juicio, «habrá un proceso de interrupción de la trasmisión intergeneracional del catalán, que me parece que se generalizará cuando la generación que tiene ahora 20 años comience a tener hijos».

Carme Junyent considera que el proceso de normalización lingüística que impulsa el Govern no es suficiente para frenar este proceso y esgrime como prueba la situación de los colegios catalanes. «Cualquiera puede comprobar acercándose a los colegios y a los institutos que, aunque la lengua del aula sea el catalán, la de los patios, en el recreo, ya no es el catalán», aseguró Junyent.

La experta también señaló que en los países en que se da protección oficial a una lengua amenazada se observa una cierta dejación en la población porque «como otro ya se cuida de ello, ya no hace falta hacer nada». De todas maneras, la lingüista se muestra optimista de que la situación actual del catalán se pueda invertir y aseguró que, en todo el mundo, se está detectando «una reacción por parte de las comunidades con lenguas amenazadas para que éstas no desaparezcan». 

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