AGLI

Recortes de Prensa     Martes 23 Enero 2001
#Los apoyos concéntricos de ETA
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Enero 2001

#El Tribunal Superior de Justicia cuestiona el modelo educativo vasco por no coincidir con la realidad social
BILBAO. M. Alonso ABC 23 Enero 2001

#DAVID NO VINO A LA UNIVERSIDAD
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Enero 2001

#PASIÓN POR LA LIBERTAD
JOSÉ ANTONIO FOLGADA La Voz 23 Enero 2001

#Cierra los ojos
FERNANDO SAVATER El Correo  23 Enero 2001

#Ausencias justificadas
Editorial ABC   23 Enero 2001

#Los orangistas vascos
Iñaki EZKERRA La Razón  23 Enero 2001

#Cierre en falso
Editorial El País  23 Enero 2001

#Manzanas, nuestro espejo roto
Julián LAGO La Razón   23 Enero 2001

#ETA utiliza a independentistas catalanes y «okupas» para instalarse en Barcelona
BARCELONA/MADRID. A. Marín/ J. Pagola ABC 23 Enero 2001

#Fantasmas y paradojas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  23 Enero 2001

#Un fallo mecánico evita el estallido de un coche bomba con 60 kilos de dinamita en Guecho
Libertad Digital  23 Enero 2001

Los apoyos concéntricos de ETA
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Enero 2001

El conocimiento fehaciente, es decir, el reconocimiento por la vía de los hechos de que el catalanismo radical mantiene una colaboración estratégica permanente con el terrorismo etarra es una prueba más, aunque no la única, de que el pacto por las libertades y contra el terrorismo pergeñado por PP y PSOE tiene enfrente un abanico de organizaciones y grupos políticos que va más allá de las siglas y que abarca esencialmente a la izquierda --toda la izquierda comunista y los sectores nacionalistas del PSOE, amén de los irreductibles de González y Polanco-- y a todo el nacionalismo, sin excepción, por muy democrático que se proclame y por muy alejado que parezca estar de ETA. Detrás del terrorismo está el pacto de Estella, detrás de Estella, la Declaración de Barcelona, y detrás de Barcelona están el PSC de Maragall y Solé Tura, más Felipe González y, al fondo, Jesús de Polanco. Esos, todos esos, son los enemigos de la estrategia antiterrorista de Aznar y Zapatero. Y ojo: no son pocos ni de poca entidad.

La colaboración de ese poderoso grupo, cuyo factor común es el doble "anti" --son "anti-España" o "anti-PP"--, obliga a un arqueo de fuerzas y a una constatación de debilidades que ni el PP ni el PSOE zapateril se han planteado en serio. Pero mientras a la izquierda de Esquerra Republicana acampan los colaboradores de la infrestructura del terrorismo etarra en Cataluña, a la derecha de Arzallus, si es que existe un sitio tan extremoso ideológicamente, o en todo caso al lado del jefe real del PNV, está Polanco, del que la revista "Época" cuenta esta semana unas recientes entrevistas y acuerdos de tipo informativo e industrial.

Esta complicidad del nacionalismo supuestamente democrático con ETA y esta colaboración de la izquierda felipista y polanquista con el PNV son los enemigos de fondo de la estrategia contra el terror. ¿Sería capaz Gallardón de enfrentarse a Polanco por la cobertura ideológica que le brinda a Arzallus a cambio de que "Deia" le contrate un dominical y de que la ETB le entregue la publicidad? ¿Sería capaz Aznar de enfrentarse con Pujol por las complicidades del nacionalismo catalán con el terrorismo? ¿Será capaz Zapatero de amenazar con la expulsión del partido a Solé Tura por ese manifiesto pidiendo el "diálogo" con ETA, como ha hecho con el alcalde de La Coruña por decir exactamente lo contrario? Ahí queremos ver a Aznar y a Piqué, a Zapatero y a Ruiz Gallardón. Aunque el fondo sea exactamente el mismo, eso no es Telemadrid.

El Tribunal Superior de Justicia cuestiona el modelo educativo vasco por no coincidir con la realidad social
BILBAO. M. Alonso ABC 23 Enero 2001

La batalla de los modelos lingüísticos está poniendo en cuestión el sistema educativo vasco, en el que las instituciones autonómicas invierten en mayor proporción que en el resto de España. La enseñanza en castellano se está quedando reducida a los colegios privados o concertados y la escuela pública dirige la demanda de los padres hacia la enseñanza en euskera.

El Gobierno vasco apoya económicamente programas de trilingüismo castellano-euskera-inglés en centros concertados, en los que se ofrece también la posibilidad de un cuarto idioma, el francés, a condición de que quienes eligen la enseñanza en castellano para sus hijos den el nivel de euskera que quiere conseguir el Gobierno vasco. Mientras, en los centros públicos, se ofrecen las mejores condiciones a quienes opten por la enseñanza en euskera.

El sistema educativo vasco gira en torno a los modelos lingüísticos, desplazando otras consideraciones académicas. Cuando un niño va a iniciar su escolarización la principal cuestión a dilucidar no es que centro ofrece una enseñanza de más calidad, o más cercana al domicilio familiar, ni siquiera si se va a optar por una enseñanza pública o por centros concertados, sino cuál será su modelo lingüístico, porque eso va a condicionar el resto de las opciones.

Existe el modelo A, de enseñanza en castellano con el euskera como asignatura; el modelo B, bilingüe en castellano y en euskera, y el modelo D, en euskera con el castellano como asignatura.

SERIAS DIFICULTADES
Si se elige el modelo A, los padres que pueden permitírselo dirigen mayoritariamente sus solicitudes a los centros concertados, porque, según las denuncias de asociaciones de padres que han llegado incluso al Parlamento vasco, en la enseñanza pública todo son dificultades; tienen que buscar otras personas para completar la demanda para abrir un aula en castellano, o tienen que desplazarse lejos de sus barrios o tienen que renunciar a los institutos de prestigio, porque han sido adjudicados al modelo B o D, como ocurre en el centro de Bilbao y en el de Vitoria, o incluso compartir aula con niños de otros cursos, como los veinte alumnos de enseñanza en castellano en las Escuelas de Alonsótegui.

Cuando el Gobierno de coalición PNV-PSE diseñó el sistema educativo vasco en 1992 lo hizo logrando un difícil consenso entre nacionalistas y no nacionalistas, que dejó muchos temas en el aire. Curiosamente, el único partido que no lo apoyó, Eusko Alkartasuna, es el que se está encargando de su aplicación.

Se diseñó un mapa escolar cuya puesta en práctica no coincide con los objetivos que se trazaron en su día, según denuncia a ABC la parlamentaria socialista María Isabel Celá. En opinión de la dirigente del PSE la educación se ha ido sesgando en los últimos seis años hacia un modelo a medida de una parte de la comunidad, la nacionalista.

MODELO CUESTIONADO
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha llegado a cuestionar el diseño del mapa escolar, por no coincidir con la realidad sociolingüística, y falló a favor de un grupo de padres que consideraba que los modelos lingüísticos ofertados en el centro de Bilbao y en concreto en el Instituto Miguel de Unamuno no se ajustan a la demanda, ni a la situación social del entorno.

Pero el Gobierno vasco mantiene su posición, que según los socialistas supone un sesgo del sistema educativo, a pesar incluso de las resoluciones del Parlamento vasco. No ha cumplido, señala Celá, ninguna de las proposiciones no de ley que la oposición de populares y socialistas ha conseguido aprobar en una Cámara en la que el Gobierno no cuenta con mayoría. Estas iniciativas han ido encaminadas hacia la puesta en marcha de un plan de medidas urgentes para la defensa de las libertades desde el sistema educativo vasco; a la modificación del decreto de desarrollo curricular de los libros de texto de Bachillerato, especialmente los de Geografía e Historia, que no se ajustan al marco jurídico-político de la Comunidad autónoma; a una evaluación continua de los profesores en el Irale, que es el sistema de euskaldunización y a que en el modelo D se respeten las horas de castellano que se tienen que dar oficialmente y que, según denuncias de padres, no se cumplen, por criterios de algunos colegios que entienden que eso puede entorpecer la inmersión lingüística de los niños en euskera.

Los conflictos que se originan en torno a los modelos lingüísticos, con continuas denuncias de padres de alumnos, tienen una raíz, como explica el parlamentario del PP Iñaki Oyarzábal, que es el diseño del mapa escolar, al margen de la realidad lingüística pre-existente, para dirigir la demanda de los padres hacia la enseñanza en euskera. De esta forma, denuncia el parlamentario del PP, el Gobierno vasco consigue que cada vez haya menos matriculaciones del modelo A y más del B y del D. Además, la aplicación del diseño del sistema educativo vasco está convirtiendo centros de modelo B, bilingüe, en modelo D, en euskera, y se suprimen clases de castellano en la enseñanza en vascuence.

400 PROFESORES RELEGADOS
La situación del profesorado también es motivo de enfrentamiento entre la Consejería y los grupos de la oposición. Tras años de euskaldunización del cuerpo docente, actualmente hay 1.051 profesores que forman parte de la enseñanza pública vasca, de un total de 18.000, que no dan clases.

De ellos, un 35 por ciento, 373 en total, están ya apartados de la docencia por «problemas lingüísticos» al no haber superado los perfiles de euskera exigidos. Estos cerca de 400 profesores de la enseñanza pública vasca realizan a cambio labores de administración, biblioteca o comedores. Tanto el PP, como el PSE y UA critican el hecho de que profesores con una larga trayectoria dando clases «se vean castigados o sancionados al no haber tragado con la euskaldunización a la están sometidos», así como al cambio de destino al que, en muchos casos, se les ha obligado tras años en un mismo centro. Con ello, denuncia Oyarzabal, se «utiliza el sistema educativo como cantera ideológica del nacionalismo».

DAVID NO VINO A LA UNIVERSIDAD
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 23 Enero 2001

¡El soliño! Sosteniendo un cartel, blanco como las manos blancas que hemos alzado tantas veces, en el que había escrito su mensaje: «Hoy a las 20.00 horas los cachorros de ETA, Jarrai, van a celebrar una conferencia en esta sala Sargadelos. Hay que impedirlo. Ellos son los futuros asesinos de ETA». Fue en Pontevedra, el viernes 19. Eran las cinco de la tarde cuando el joven se plantaba ante la puerta. A las ocho, se le habían unido varias decenas de personas. Entonces el encargado del local dijo que lo habían engañado, que él no sabía que los conferenciantes fueran de Jarrai. Y el acto se dio por suspendido.
Hemos podido conocerlo todo por La Voz, otra vez testigo imprescindible, que nos lo contaba al día siguiente, ofreciéndonos una imagen del suceso que vale más que mil palabras. No he vuelto, desde entonces, a saber nada del asunto: ni quién era el joven, ni su historia, ni si alguien le ha llamado o piensa hacerlo. Tampoco si el concesionario de la galería Sargadelos decía la verdad sobre el engaño: es muy probable, como lo es, quizá, que desconozca que el padre del propietario de la empresa que da nombre a su franquicia fue paseado por los falangistas en 1936.

Sí tengo, no obstante, la absoluta convicción de que nadie hubiese prestado su local a quien hubiera querido hablar justificando lo sucedido en el gueto de Varsovia. O defendiendo por qué Franco hubo de fusilar a docenas de miles de personas después de 1939. No, nadie prestaría hoy sus locales para que alguien explicase que los blancos son superiores a los negros, o que las cámaras de gas fueron una invención de los judíos, o que Pinochet era sólo un luchador contra la subversión procomunista.

Nada de eso es hoy posible en una sociedad que ha desarrollado un gran olfato para detectar a los farsantes... a menos que los farsantes hablen del complejo tema vasco, tan complejo, al parecer, que los que se pasean por ahí llamando a los pistoleros patriotas han de tener el mismo derecho a ser oídos que tienen los ciudadanos respetuosos con la ley.
Salvo, claro, que se lo impida un David dispuesto a levantarse contra el Goliat de la indiferencia hija del cansancio y de la cobardía hija del miedo. No lo tuvimos en la Universidad compostelana, institución cinco veces centenaria, donde los de Jarrai se han paseado como Pedro por su casa. Es nuestra responsabilidad. Y, también, nuestra vergüenza.

PASIÓN POR LA LIBERTAD
JOSÉ ANTONIO FOLGADA La Voz 23 Enero 2001
 

Pasión por la libertad es el lema con el que Nuevas Generaciones celebró su undécimo congreso nacional este fin de semana. Y con esta pasión es con la que los ciudadanos de Pontevedra se han manifestado el viernes. Si ha quedado algo claro, es que no había manipulación. Ni los propios líderes políticos locales tenían conocimiento de lo que podía ocurrir.

Han sido, una vez más, los ciudadanos. Podemos pensar que los miembros de AMI, como estrategia, hayan suspendido el acto para sacarle provecho. Una cosa está clara: para expertos en boicotear y atentar contra la libertad de expresión está AMI. Por algo los conocemos. Miembros de Galiza Nova, cachorros del BNG que proclaman sus consignas independentistas. Sin embargo, al BNG le pasa lo que a EH y PNV. Los más radicales se desmarcan y provocan problemas dentro de la nueva estrategia de ambigüedad política de estos partidos políticos que no se centran.

Lo curioso es que el líder del BNG local se despachó a gusto diciendo que todos tenemos derecho a expresarnos. Cuando AMI boicotea con insultos actos en las universidades, actos del PP o de otra fuerza política demócrata, actos institucionales, etcétera, que nunca se suspenden, nos preguntamos qué piensan los señores del BNG. Y nos preguntamos si al señor alcalde le gustaría que después de unas clases de terrorismo callejero empezaran a destrozarle el mobiliario urbano en la mejor zona vieja que existe en Galicia. Por algo comenzaron los que ahora asesinan.

Las palabras no dañan mientras no sean consignas que reivindiquen la independencia por medio de la violencia sin más, o promocionen cualquier otra forma que altere ese respeto a la democracia y la tolerancia en que vivimos. ¿Ustedes se creen que Haika y AMI nos venían a hablar de la anorexia o de las drogas, de la vivienda, de la igualdad de oportunidades y de otros muchos problemas que afectan a los jóvenes? No. Sólo de independencia y del problema vasco, que son ellos. Y lo que hay que hacer para conseguir que te presten atención, terrorismo callejero.

Cierra los ojos
FERNANDO SAVATER El Correo  23 Enero 2001

Hace tiempo, un amigo mío que vive en la parte vieja donostiarra llamó a la Ertzaintza para solicitar que retirasen de su calle una pancarta que consideraba ofensiva y amenazadora. Le respondieron amablemente que ellos no tenían atribuciones para hacerlo, pero que si el cartelón insultante le molestaba podía retirarlo él mismo: contaba con su bendición. Mi amigo repuso que ciertos indicios le hacían suponer que podía resultar peligroso llevar a cabo esa tarea y, con timidez, preguntó si no había alguna otra alternativa. «Sí -le contestaron-, cuando pases delante puedes cerrar los ojos». Y así quedó la cosa.

Algo parecido supongo que debemos hacer muchos donostiarras si nos empeñamos con tozudez ‘koshkera’ en asistir a la izada de la bandera en la plaza de la Constitución que marca el comienzo de la fiesta patronal de la ciudad. Es el único modo de no sentirnos agredidos o amenazados por la proliferación de pancartas que esa noche decoran el popular recinto, exhibiendo lemas a favor de ETA, de los objetivos de ETA y de los presos etarras y atacando a partidos constitucionales (mayoritarios en San Sebastián), a las fuerzas de seguridad o incluso a personas concretas que figuran entre los objetivos probables del terrorismo.

Lo importante es que la fiesta transcurra con «total normalidad», es decir, con la habitual y ya aceptada anormalidad de cada año. Por supuesto, los carteles son muchos pero quienes los colocan y jalean bastante pocos. Sin embargo, esos pocos pueden imponer tranquilamente y en nombre de la tranquilidad su voluntad a todos los demás, sin que la guardia municipal del alcalde ni la policía autónoma, ni el fiscal ni nadie puedan, por lo visto, hacer nada para impedirlo. De modo que, visto lo visto, sólo cabe cerrar los ojos, mirar hacia otro lado y darle al tambor. Rataplán.

Nada de esto molesta en absoluto al grupo municipal de EA-PNV, campeones por lo demás de la lucha contra la intolerancia entre vascos y los mejores amigos con los que cuentan las víctimas del terrorismo en cien leguas a la redonda. En cambio se han sentido muy irritados porque el alcalde Elorza ha eliminado este año la comida del Tambor de Oro en Istingorra y la cena corporativa de la víspera del patrón, argumentando que «no había demasiado ánimo para celebrarla». ¿Cómo se atreve nuestro primer edil a ir así contra las «tradiciones y costumbres», vulnerando además su pública apuesta por la participación? Concluyen que «Elorza debe creer que Donostia es su cortijo y que nuestra ciudad siente lo que siente él».

Tienen razón, claro: no sé de dónde se saca el alcalde que esta ciudad siente los asesinatos bien recientes de conciudadanos y compatriotas, ni padece lo más mínimo porque bastantes de sus vecinos vivan hostigados y extorsionados por facinerosos, hasta el punto de no poder asistir tranquilamente al entrañable comienzo de las tamborradas. No imagino qué puede llevarle a suponer que crea «mal ambiente» en nuestro día grande ver en la misma plaza la librería Lagun cerrada y el símbolo de ETA bailoteando frente a ella, impunemente. Todo eso forma parte de la tradición y la costumbre, de la participación popular entusiasta, como las cenas con solomillo (de vaca local, nunca loca) y los tambores que a todos nos hermanan. Ran-rataplán.

Siguiendo por ese camino de arbitrariedad, denunciado con su habitual nobleza por EA-PNV, lo mismo podía habérsele ocurrido al alcalde pedir en la izada de los tamborreros un momento de silencio por las víctimas o cualquier desatino semejante.

Y eso sí que hubiera ido contra la tradición y la costumbre, por no hablar de la lógica indignación que provocaría en quienes se molestan en llevar sus pancartas a favor de ETA, fabricadas con mimo artesanal. Porque lo que la tradición impone es que -pase lo que pase, mande quien mande y amenace quien amenace- la tamborrada debe redoblar impertérrita. Como en tiempos de Melitón Manzanas, ¿se acuerdan? Les confieso que no entiendo por qué se quejan tanto de que se condecore póstumamente a ese sujeto. Si la protesta viniera de José Luis López de la Calle, de Agustín Ibarrola o de José Ramón Recalde, aún se comprendería. Pero los tantísimos pancistas que aporrean el tambor y cenan tranquilos lo mismo ayer, cuando Manzanas torturaba, que hoy, cuando ETA asesina (porque a ellos nunca les toca)... díganme, ésos, ¿de qué se quejan? Si miraban para otro lado entonces y miran para otro lado ahora, poco pueden juzgar lo que ha cambiado en el paisaje. Además, ETA ya ha decretado que todo sigue igual; no cambies, no cambies.

En un interesante libro recién publicado (‘Anales de la primera guerra carlista en San Sebastián’) se cuenta que por aquel entonces se compuso en la ciudad un himno para conmemorar el previsible triunfo del gobierno ante los carlistas en Oriamendi. Pero todo salió al revés, llegaron los carlistas, los músicos y los ciudadanos huyeron abandonando las partituras y los carlistas se apropiaron de ellas, convirtiendo esa música en su himno ‘Oriamendi’. Todo me resulta familiar, salvo que aquellos valientes donostiarras echaran a correr. ¿A qué viene tan fatigoso ejercicio, si basta con cerrar los ojos para no ver cómo llega la carlistada? Menos mal que nosotros ya hemos aprendido a comportarnos.

Ausencias justificadas
Editorial ABC   23 Enero 2001

La ausencia de la mayoría de los presidentes de Asambleas autonómicas en la Conferencia anual que ayer se celebró en Vitoria sólo se entiende correctamente si se valora el pacto PP-PSOE en su verdadera dimensión. El acuerdo del día 8 de diciembre contra el terrorismo y por las libertades es un programa de acción política conjunta entre los partidos que representan al 80 por ciento de los ciudadanos españoles. La legitimación de este pacto y de sus consecuencias no está condicionada a criterios de oportunidad o de protocolo. Habrá actuaciones más fáciles de comprender que otras, y algunas tendrán un mayor coste de imagen que otras. Pero todas arrancan del diagnóstico común de que en el País Vasco no hay normalidad política ni institucional, en ningún ámbito. El pacto del día 8 desveló, por fin, como en el cuento, que el rey estaba desnudo y que sólo los resignados y los cortesanos le aplaudían un traje que no llevaba. El problema no es, por tanto, que Atutxa, presidente de la Cámara Vasca, sólo recibiera la visita de sus colegas catalán, balear y aragonés —estos dos últimos elegidos con apoyo socialista, síntesis fidedigna de las contradicciones que aún tiene que superar este partido—. El problema está en las causas por las que no ha asistido el resto de presidentes de Parlamentos autonómicos. Desviar el eje de las responsabilidades y volver otra vez a confundir los términos del problema supone seguir beneficiando, con dolo o negligencia, la doblez del nacionalismo vasco, que se queja del «boicot» a una institución a la que están intentando minar desde el verano de 1998.

Reprochar a PP y PSOE una falta de respeto al Parlamento de Vitoria es un verdadero sarcasmo, si el reproche viene de un nacionalista vasco. Han sido aquellos partidos, con Unidad Alavesa, los únicos que han mantenido a la Asamblea de Vitoria con una actividad parlamentaria digna, ajustada a sus posibilidades, rescatándolo del coma en que lo sumió el Gobierno de Ibarretxe y los partidos gobernantes, PNV y EA, tras la marcha de Euskal Herritarrok. Sólo en el País Vasco se ha visto a un Ejecutivo que no presenta ante la Cámara el proyecto de presupuestos anuales o que se mantiene en contra de la nueva mayoría parlamentaria, que reprobó por dos veces al lendakari. El respeto al Parlamento vasco empieza por reconocerlo como depositario de la soberanía popular, y no, como hace el nacionalismo, como una resistencia que hay que vencer, por las buenas o por las malas, para imponer un determinado proyecto político, el de la construcción nacional, que es esencialmente antidemocrático. Y el primer paso debe ser la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones. Sólo así no se producirán nuevamente situaciones tan difíciles, pero inevitables, como la de ayer.

Los orangistas vascos
Iñaki EZKERRA La Razón  23 Enero 2001

Fueron los socialistas guipuzcoanos los que hace poco anunciaron su plan de limpiar las calles de los carteles y pintadas proetarras. Y ha sido uno de ellos, Odón Elorza, el que un año más ha permitido que en la Plaza de la Constitución la Tamborrada esté presidida por un cartelón de «Amnistía» y un escudo de Eta. Los socialistas guipuzcoanos tuvieron hace poco una oportunidad de oro para callarse y recordar que el primer obstáculo a una iniciativa semejante lo iban a hallar en ese compañero suyo que tienen de alcalde en San Sebastián.

    Una vez más las televisiones de la Unión Europea y las cámaras fotográficas de los turistas japoneses pudieron recoger las imágenes de una sociedad que en apariencia rinde homenaje a los símbolos y las demandas de Eta. Porque ¿cómo explicar al resto del mundo que no, que toda esas autoridades que sonríen desde los balcones oficiales y toda esa gente que rodea a esos símbolos están contra Eta? ¿Cómo explicar que ese pueblo que danza alrededor del becerro de oro en el Éxodo odia en realidad a ese ídolo y lo combate haciendo como que no lo ve? ¿Quién se puede creer algo tan demencial?

    A esos, que, con el fin de celebrar la fiesta en paz, bailan ante el logotipo de una Eta a la que odian, Otegi los llama orangistas. Y habrá que reconocer que son unos orangistas muy raros porque sólo piden que no los maten y para ello no sólo prescinden de las banderas unionistas sino que tragan con las fasces enemigas. ¿No serán los orangistas Otegi y sus amigos? ¿No será todas las fiestas de Euskadi una humillación que se permiten los orangistas de Eta? Lo que sucede con las fiestas donostiarras sucede con las bilbaínas para las cuales hasta los pregoneros se escogen de fuera, de una aldea carlistona donde se odie bien a la villa liberal. Son ésos unos pregoneros de mirada torva y criptoetarra que se pasan la fiesta como a disgusto, mirando a la ciudad por encima del hombro o al reloj para ver si cogen cuanto antes el autobús para el pueblo. Dicen que los buscan así porque hablan euskera pero es por masoquismo, por purgar la culpa de derrotar a Zumalacárregui.

    La fiesta de San Sebastián debería ponerse boinas rojas en vez de gorros de cocinero porque es eso: una humillación neocarlista a la ciudad que fue antinapoleónica pero luego también liberal, un desfile chulesco del orangismo de la serpiente y el hacha, una confusión de esa independencia española que celebra la Tamborrada con la otra independencia de la que habla Egibar. Bien pensado, quizá es mejor que el mundo crea que todos los vascos somos Eta. ¿Quedaríamos mejor si se supiera la verdad? Quedaríamos como idiotas.

Cierre en falso
Editorial El País  23 Enero 2001

CON EL encumbramiento de Artur Mas como delfín, Jordi Pujol ha dado un hábil golpe de mano que para sí hubieran deseado o desearían otros pesos pesados de la política, de Helmut Kohl a José María Aznar, pasando por Felipe González: la autosucesión controlada, inter vivos y a gusto del designador. No es poca cosa en un líder carismático la consciencia del propio declive electoral y la consiguiente renuncia a intentar perpetuarse en el primer escaparate del poder.

Más allá de esta habilidad del veterano líder, la operación exhibe flecos democráticamente dudosos. La sucesión se realiza sin explicaciones políticas; sin someterla al Parlamento autónomo en forma de moción de confianza, como reclama la oposición encabezada por Pasqual Maragall, y contradiciendo la negativa histórica de Convergència i Unió (CiU) a la figura del conseller en cap.

Todo indica, por el contrario, que Pujol ha utilizado las instituciones para resolver un problema de su coalición -quién la mandará-, un problema de su partido -quién lo dirigirá- y un problema personal: qué papel se reserva y con qué apoyo lo desempeñará.

Esta crisis no se ha cerrado en falso porque sea difícil imaginar una Cataluña dirigida por un político del leve peso que de momento acredita Mas. O porque resulte aún menos imaginable la prejubilación de un formidable dinosaurio -renqueante- como Pujol. Se ha cerrado en falso porque no ha logrado la menor benevolencia (no se pida entusiasmo en los repartos de herencias) del segundo partido de la coalición, la Unió de Josep Antoni Duran Lleida.

Las críticas convergentes según las que este partido democristiano asociado ha vivido parasitariamente a sus espaldas tienen sentido. Pero también es evidente que, jubilada la plana mayor histórica del pujolismo -los Roca, Alavedra y otros-, Unió cuenta con personajes de mayor calado que sus colegas de Convergència ungidos por obra y gracia de la sintonía generacional con el entorno filial del presidente saliente. Ése es el problema interno, que ni los gestos conciliadores ni el aplazamiento de la dimisión de Duran resuelven. Aunque el extraordinario malabarismo equilibrista de Pujol lo aplace designando a un tecnócrata soberanista como sucesor y a un moderado roquista bien acogido en ámbitos empresariales, el ex diputado Francesc Homs, como su hombre fuerte. La crisis se ha cerrado en falso, y por eso no está cerrada.

Manzanas, nuestro espejo roto
Julián LAGO La Razón   23 Enero 2001

El recuerdo del comisario Manzanas nos retrotrae al túnel del tiempo. La nueva generación de españoles ignoraba, afortunadamente, de la existencia de un siniestro personaje, de nombre Melitón y apellido Manzanas, a quien en 1968 Eta le descerrajó un tiro en la nuca. Evidentemente, Manzanas no era un demócrata, ni siquiera un ciudadano respetable. Manzanas fue un policía torturador cuyos métodos conoció, entre otros, el fallecido presidente del PSOE Ramón Rubial.

    A título póstumo, el Gobierno acaba de concederle la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil de las Víctimas del Terrorismo. Nunca su nombre debería haber estado cerca de tal reconocimiento civil, pero ¿podía el Gobierno negarse a la reclamación formulada por su viuda? Al filo de la norma, indemnizatoria en su carácter, de la que también se ha beneficiado la familia de Santi Brouard asesinado por el Gal, no.

    Podremos tildar la ley de nefasta, contradictoria, e incluso de moralmente perversa, pero su aplicación es de todo punto ineludible en un Estado de Derecho: fue aprobada de consuno, PNV incluido, por todas las fuerzas políticas del Parlamento, pese a que algunos ahora se rasguen cínicamente las vestiduras.

    Nadie, por supuesto, entonces pensó en Manzanas, pero Manzanas estaba ahí con su tenebroso expediente. Sin duda resulta hoy muy difícil de explicar, y más aún de explicarnos a nosotros mismos, la reacción que produjo su asesinato entre los antifranquistas, de igual modo que no es menos difícil entender hoy los sentimientos que para la oposición democrática, entonces clandestina y perseguida, supuso la voladura del almirante Carrero. Ciertamente hay episodios sobre los cuales mejor es pasar de puntillas, por cuanto conturban nuestra memoria colectiva: Manzanas fue lo que fue, pero ello en nada exime de culpa a quienes hace más de treinta años perpetraron su crimen.

    Con la Transición pasamos página de cuantos excesos protagonizó el aparato policial del Viejo Régimen, que como el rayo de luz atravesó el cristal constitucional sin romperlo ni mancharlo. Si Manzanas no hubiera sido entonces asesinado, podríamos haberle conocido de jefe de seguridad de una gran empresa como otros compañeros del cuerpo, igualmente de infausta memoria; o implicado en los GAL, en cuyos sumarios se han visto imputados policías más jóvenes que él; o, finalmente, disfrutando de su retiro como un ciudadano respetable: la muerte anticipada impidió al comisario torturador acogerse a la Gran Lavadora.

    Desde luego, el escenario de convivencia no es el mismo. El marco de libertades de nuestra Constitución y de los estatutos de autonomía en nada se parece al franquismo, la izquierda democrática es víctima también del terrorismo y los asesinos siguen siendo los mismos. Hoy la única dictadura que perdura es la de Eta y Manzanas, en todo caso, el espejo roto al borde de nuestro camino.

ETA utiliza a independentistas catalanes y «okupas» para instalarse en Barcelona
BARCELONA/MADRID. A. Marín/ J. Pagola ABC 23 Enero 2001

La Policía cree que Zígor Larredonda es la clave de las crecientes conexiones entre ETA y elementos del independentismo catalán más radical, de los que se sirvió el «comando Barcelona» desarticulado para crear su infraestructura. Larredonda compaginó el movimiento «okupa» con fiestas del euskera en Francia y actos del «Aberri Eguna» de HB en Pamplona.

Las detenciones de Diego Sánchez y Zígor Larredonda como colaboradores del «comando Barcelona» han vuelto a encender la luz de alarma por las conexiones entre ETA y sectores del independentismo catalán así como el movimiento «okupa» que, sin embargo, desde hace tiempo investiga la Policía.

Fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por ABC sostienen que en esta ocasión ETA ha dado un «salto cualitativo», ya que ha utilizado un mayor número de elementos del movimiento independentista catalán y, además, no ya sólo para labores de infraestructura, sino también de información a fin de obtener datos sobre posibles objetivos.

LABORES DE INFORMACIÓN
Así, por ejemplo, en el interior del vehículo de Diego Sánchez la Policía encontró biografías y fotografías de dirigentes del PP de Cataluña, obtenidas a través de la página web de esta formación política. Además, disponía de datos muy precisos del dirigente popular Carlos Fisas. También desempeñó una importante labor en la «logística» ya que impartió a los etarras nociones sobre seguridad y se encargó de alquilar el piso de la calle del Pintor Fortuny en el que los miembros del «comando» pretendían ocultarse hasta el próximo verano e incluso lo acondicionó.

Por otra parte, la Policía busca a la novia del joven Sergi O.S.. Éste, activista también del movimiento «okupa», se entregó en la noche del domingo en el juzgado de guardia de Barcelona y, tras declarar como imputado, ha quedado en libertad, aunque con la obligación de comparecer mañana ante la Audiencia Nacional. Se le acusa de haber escondido en su domicilio a Diego Sánchez, aunque ha declarado que desconocía las actividades del presunto colaborador de ETA hasta que su identidad fue difundida por los medios de comunicación, el pasado jueves.

Al día siguiente, según las declaraciones de Sergi O., Sánchez le explicó que le buscaba la Policía y le pidió dos favores: que avisara a su novia sobre su situación y que llevara una carta al juez expresando su intención de entregarse ese viernes.

EJEMPLARES DE «ARDI BELTZA»
Anteriormente, y tras la desarticulación del «comando» el pasado 11 de enero, Sánchez se ocultó hasta el día 15 en el domicilio de Francisco B.M. y Carolina M.G., que también han sido detenidos. En esta vivienda se han encontrado ejemplares del boletín de Pepe Rei «Ardi Beltza», así como documentación de la banda terrorista Terra Lliure y del grupo independentista Moviment de Defensa de la Terra (MDT), además de cintas de vídeo con documentales sobre ETA, la «kale boroka» y disturbios contra el Día de la Hispanidad en Barcelona.

Diego Sánchez había intentado salir de Barcelona tras la detención de los etarras Liarni Armendáriz y José Ignacio Krutxaga, pero desistió por los controles policiales.

Las investigaciones parecen confirmar el papel clave de Zígor Larredonda, que se entregó ayer también en la Audiencia Nacional, al saber que era buscado, en las conexiones entre ETA y sectores independentistas catalanes. De hecho, fue el que puso en contacto a Diego Sánchez con los «liberados» del «comando Barcelona». La Policía ya tenía algunas pistas sobre sus vinculaciones con la banda ya que había sido detenido en febrero de 1995 cuando la etarra Rosario Ezquerra, «Agurtzane», intentaba reorganizar el «comando Barcelona». Entonces Larredonda quedó en libertad por falta de pruebas. Con posterioridad, fue detenido en otras tres ocasiones: una por desórdenes públicos durante una manifestación por la muerte del activista de Terra Lliure Guillem Agulló; otra por la ocupación ilegal de una casa en Tarrasa y la tercera por un delito de robo con fuerza de material informático.

EN EL «ABERRI EGUNA»
En 1996 acudió al «Aberri Eguna» (Día de la Patria Vasca) celebrado por HB en Pamplona. Además, se ha detectado su presencia en una concentración anual que se realiza en el País Vasco francés con el pretexto de apoyar el euskera y que en numerosas ocasiones ha sido utilizada por ETA para mantener citas.

La mayoría de los detenidos ha participado en campamentos organizados por Jarrai en varias localidades del País Vasco, como Oyarzun. En estas concentraciones, los proetarras de Jarrai adoctrinan e imparten instrucciones sobre la «kale borroka» y la actitud a adoptar en caso de ser detenidos a sus «colegas» independentistas de otras comunidades.

Fantasmas y paradojas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  23 Enero 2001

La concesión de una medalla a Melitón Manzanas ha agitado en Euskadi todos los fantasmas familiares que se amontonaban en el arca de la abuela. El comisario Manzanas fue un policía torturador que se convirtió en víctima de ETA el 2 de agosto de 1968. Es de suponer que a la condición de torturador llegó de manera voluntaria. A la de víctima, no.

Hay una desdichada paradoja y un sarcasmo cruel en el hecho de que un gobierno democrático condecore a un torturador franquista. El Gobierno ha concedido a Manzanas la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo en aplicación de la ley 32/99 de 8 de octubre, que en su artículo 4.3 dice: «El Gobierno, previa solicitud de los interesados o de sus herederos, concederá las condecoraciones contempladas en este artículo en el grado de Gran Cruz, a título póstumo, a los fallecidos en actos terroristas y, en el grado de Encomienda, a los heridos y secuestrados en actos terroristas».

No parece que haya en la ley mucho margen para su interpretación. Una ley que obliga a otorgar una distinción a Manzanas es una mala ley, pero habrá que imputar su responsabilidad a quienes la elaboraron y a quienes la aprobaron, en ningún caso a quienes la cumplen. Así lo quisieron todos los grupos parlamentarios en el Congreso y en el Senado, salvo que nos representen 609 ágrafos. Entre los que votaron la ley estaban Anasagasti y González de Txabarri, que ahora le reprochan al Gobierno su aplicación. Su voto afirmativo no quiere decir gran cosa; en la pasada legislatura votaron amén a todo lo que envió Aznar al Congreso.

Podría haberse puesto una fecha límite en la amnistía o el referéndum de la Constitución, pero no habría sido justo para los abogados de Atocha, por ejemplo. ¿Por qué los de Hipercor sí y los de la Cafetería Rolando no? ¿Podría haberse previsto el caso y exceptuar a las víctimas que en vida tuvieron un comportamiento inadecuado? ¿requiere la condición de víctima idoneidad moral? Podría haber más paradojas, claro. Imaginen que Manzanas hubiera sobrevivido al atentado y que alguien defendiese su inclusión en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco con las mismas palabras con que Urkullu defendió la pertenencia a dicha comisión de Josu Ternera: «Es un dato esperanzador que quien en el pasado se ha relacionado con los derechos humanos en negativo pueda participar y aceptar el juego de las mayorías».

Mi amigo José Luis López de Lacalle fue detenido por su militancia comunista durante el franquismo y sufrió tortura a manos de Manzanas, aunque sobrevivió. También era demócrata. Por eso, muchos años después, fue irreversiblemente asesinado por ETA.

Un fallo mecánico evita el estallido de un coche bomba con 60 kilos de dinamita en Guecho
Libertad Digital  23 Enero 2001

Según el Ministerio del Interior, un fallo en el mecanismo activador del coche bomba colocado en Guecho (Vizcaya) evitó que el artefacto estallara. El vehículo contenía sesenta kilos de dinamita titadine, de la robada por ETA en la Bretaña francesa, y estaba preparado para explotar a las 20:30 horas del lunes a la altura del número 22 de la calle Paseo del Puerto. El consejero del Interior, Javier Balza, confirmó que el artefacto colocado en el coche, un Renault 19 con matrícula falsa, estaba compuesto por una tubería de acero de 39 kilos de peso soldada a la base del coche.

Además, había un aparato temporizador con un reloj al que acompañaban dos detonadores eléctricos conectados al explosivo. El consejero Balza señaló que la llamada de aviso, en nombre de ETA, se produjo a las ocho y cuarto de la tarde al periódico Gara y aseguró que dos minutos después la Ertzaintza se encontraba ya en la zona.

Según el consejero, se va a poder contar con el vehículo "intacto" para la detección de huellas dactilares de los terroristas. La bomba contenía un temporizador que, al fallar, hizo que el coche no explotara. Artificieros de la Ertzaintza consiguieron desactivar el artefacto después de seis horas de trabajo y tras desalojar la zona ante el riesgo de que se pudiera producir la explosión.

Neguri, zona castigada
En un primer momento, numerosos vecinos del barrio residencial de Neguri no pudieron entrar en sus casas debido al cordón policial desplegado en la zona. Cuando se fueron confirmando las sospechas sobre el coche bomba, los efectivos policiales procedieron de inmediato a desalojar la zona ante el riesgo de que se pudiera producir una explosión. El Ayuntamiento de Getxo ofreció de inmediato una residencia del municipio a los vecinos desalojados.

El supuesto automóvil bomba, un Renault modelo 'Chamade' con matrícula BI-8401-BC, se encontraba estacionado junto al bloque de edificios en el que hasta hace poco vivía Manuel Delclaux, hermano del abogado secuestrado por ETA Cosme Delclaux. Con suma prudencia, los artificieros cebaron el coche bomba y descubrieron en su maletero la olla que contenía los explosivos. En las labores de desactivación, los agentes utilizaron perros adiestrados y un robot teledirigido.

Se trata del tercer coche bomba que la organización terrorista ETA coloca en el barrio de Neguri desde que rompió la tregua el 3 de diciembre de 1999. Además, desde entonces, ETA ha matado a tres personas en el País Vasco mediante este sistema del coche bomba: el diputado socialista vasco Fernando Buesa, su escolta Jorge Díez y el empresario Jose María Korta.

Muchos vecinos de la zona han relatado a los medios de comunicación la tensión que viven todos los días ante el temor de atentados. La noche fue larga para aquellos que han tenido que salir de sus casas por la cercanía del coche. La Ertzaintza usó altavoces para pedir a los vecinos que cerraran puertas y ventanas ante la posibilidad de una fuerte explosión.

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