AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 24 Enero 2001
#Reacción o sometimiento
Editorial El Correo 24 Enero 2001

#La autoridad y el poder de ETA
JOSÉ M. PORTILLO VALDÉS El Correo 24 Enero 2001

#Recordatorios molestos
TONIA ETXARRI El Correo 24 Enero 2001

#Como tumbas podridas pintadas de blanco
Miguel Ángel RODRíGUEZ .- La Razón 24 Enero 2001

#Terrorismo y libertad de expresión
JAVIER PRADERA El País 24 Enero 2001

#El innombrable gobierno de coalición
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  24 Enero 2001

#«La venganza de los muertos»
Redacción - Madrid .- La Razón 24 Enero 2001

#La nostalgia de los ideólogos
Enrique Rúspoli, Profesor de Filosofía. Universidad Complutense ABC 24 Enero 2001

#ETA intenta matar con una bomba lapa a un subteniente del Ejército en Navarra
AGENCIAS, Zizur Mayor (Navarra) El País  24 Enero 2001

#Traición a los valores cristianos
Editorial La Razón   24 Enero 2001

#Pujol tiene su marqués de Villaverde
Julián LAGO La Razón  24 Enero 2001

#ETA intentó atentar con 60 kilos de dinamita contra la familia Delclaux
JAVIER URTASUN El Mundo   24 Enero 2001

#«No podemos aguantar más»
DIEGO ARTOLA El Mundo    24 Enero 2001

#«Ví una pistola y pensé que era una broma macabra»
Redacción - San Sebastián .- La Razón 24 Enero 2001

#Quinientos actos conmemorarán en España el Año Europeo de las Lenguas
MADRID. A. Astorga ABC  24 Enero 2001


Reacción o sometimiento
Editorial El Correo 24 Enero 2001

ETA está dispuesta a rebasar, día tras día, todos los límites del terror en su acoso a una sociedad de la que, perversamente, dice brotar. Las imágenes de la noche del lunes en Getxo sólo cabe verlas a través de la deshumanización y ceguera con que la banda contempla la realidad. Familias que abandonaban con espanto sus casas, padres que arrastraban de la mano a sus hijos, bebés en brazos de sus madres; personas, en fin, torturadas por el miedo y la incertidumbre, sacadas bruscamente de su normalidad diaria por la arrogancia sangrienta de quienes se atribuyen el derecho sobre la vida y la muerte. Una estampa de desolación, de pavor ciudadano, que recordaba las peores escenas de la intransigencia y el totalitarismo, ése que reduce al ser humano a un elemento prescindible en función de una causa superior.

Está claro que ETA ha elegido Getxo como escenario para explicar a la sociedad vasca, a golpe de dinamita, el alcance de su mensaje violento. Tres coches bomba en poco más de medio año hablan a las claras del carácter simbólico que la banda terrorista, en su demagogia e irracionalidad, parece haber otorgado a la localidad. Una zona residencial donde, más allá de la clase social o el nivel económico, de la ideología o la profesión, habitan seres humanos.

La colocación en el corazón de Getxo de un coche bomba con sesenta kilos de dinamita, que sólo el error de los asesinos, el fallo del artefacto o la pericia de los desactivadores de la Ertzaintza evitó que explotaran, ratifica, además, lo que ya se sabía desde hace tiempo, que, en su fanatismo, ETA ha hecho de toda la sociedad -vasca y española- su objetivo. Sevilla, Barcelona o Gerona son otros ejemplos de cómo universalizar el terror, de cómo perturbar la convivencia para intentar imponer unos criterios antidemocráticos por encima de la voluntad mayoritaria. En su barabarie excluyente, sólo quienes de forma manifiesta, pública y práctica comulgan son sus métodos y fines pueden sentirse a salvo de sus ataques. Los demás, la inmensidad de una ciudadanía que únicamente aspira a vivir en paz, son simples enemigos a los que abatir o someter.

Este afán por expandir el terror a toda la comunidad obliga a que sea la sociedad en su conjunto, todo el tejido social, quien deba responder, sin escapismos ni coartadas. Sobre la clase política e institucional, y principalmente sobre el nacionalismo gobernante, recae la responsabilidad de canalizar esta reacción, de encauzar un movimiento ciudadano unívoca en favor de la convivencia y la libertad.

La autoridad y el poder de ETA
JOSÉ M. PORTILLO VALDÉS El Correo 24 Enero 2001

El cambio más notable que se ha producido en la sociedad vasca respecto a ETA en los últimos años ha sido, sin duda, el de la pérdida total de autoridad de esta organización terrorista. Si hubo un tiempo en que ETA tuvo, además del poder que le dan las armas y la voluntad de usarlas, autoridad sobre una parte significativa de la sociedad vasca, hoy en día tal autoridad no existe más que para una parte minoritaria y menguante de la misma. ETA sigue teniendo el poder que deriva de su capacidad para amenazar, atacar y asesinar a la ciudadanía desarmada, pero ya no tiene reconocida autoridad por parte de una sociedad que, de manera creciente, entiende que ETA y las formaciones que le son fieles, sobre todo HB, no cuentan con un proyecto político que pueda generar un reconocimiento de autoridad por parte de la sociedad civil. Esta pérdida de autoridad, su reducción a una exclusiva manifestación de la forma más arbitraria, estúpida y totalitaria del poder -el asesinato del contrincante político- debería ser un dato beneficiosamente aprovechado por las instituciones políticas dotadas del suficiente reconocimiento de autoridad legítima, especialmente las del autogobierno vasco. Pero no ha sido así, y menos en la administración del presente Ejecutivo.

De manera irresponsable, el Gobierno presidido por Juan José Ibarretxe ha preferido ponerse al servicio de un dictamen político de la dirección de su partido que se empeña en otorgar aún autoridad política a ETA. El pacto de Estella, cuyo reflejo institucional fue la única mayoría que ha sido capaz de formar Ibarretxe a través de un pacto parlamentario con el fascismo vasco, se basa precisamente en el reconocimiento de autoridad en ETA y, por ello, su legitimidad para plantear una negociación política como fórmula para el abandono del terrorismo. Los dirigentes del nacionalismo han creído, y creen aún, que mediante el reconocimiento en ETA de tal autoridad para negociar, sea directamente como lo hicieron en vísperas de la ‘tregua’, sea a través de la alargadera de HB, quien ha de salir ganando es el proyecto ideológico nacionalista de la independencia, dicha también ‘soberanismo’. Puede que sea así únicamente si por tal proyecto se entiende el que encarnan Arzalluz o Egibar, con sus peregrinas ideas sobre la ‘ciudadanía otorgada’, pero en ningún caso un proyecto de profundización en el autogobierno o de independencia que se plantee desde bases democráticas. El simple hecho de reconocer autoridad en una organización totalitaria ya desmiente la premisa.

Más aún, la dirección nacionalista, haciendo bueno el pacto que aún mantiene con el fascismo vasco, entiende que la autoridad que debe cuestionarse es la del sistema constitucional y estatutario, de ahí la permanente campaña de acoso al mismo del que han participado activamente consejeros del Gobierno vasco, los sindicatos nacionalistas y los dirigentes del PNV y EA. Tal actitud ha venido a oxigenar el convencimiento de ETA de que aún goza de autoridad para plantear su presencia negociadora, hasta el punto de que incluso ha retirado a HB del Parlamento vasco. La irresponsabilidad de autorizar a ETA y desautorizar al sistema constitucional y estatutario está a la vista: de una ETA desautorizada y reducida a un fenómeno de poder por la rebelión social que siguió al asesinato de Miguel Angel Blanco en el verano de 1997, hemos pasado a una ETA que se siente autorizada de nuevo a plantear sus exigencias políticas y a reforzar su posición negociadora por medio del terror, ya desbocado por hacerlo más efectivo.

Sería insensato pensar que por el hecho de formarse otra mayoría de gobierno diferente de la actual vaya a desaparecer el terrorismo. Pero si desde las instituciones de autogobierno vasco se refuerza la autoridad del sistema democrático y se desautoriza a ETA, es decir, se le reduce de nuevo a un fenómeno de poder dañino para la libertad y la democracia, habremos ganado mucho. Para ello es necesario un nuevo Gobierno vasco que sea leal al principio constitucional del autogobierno, al más constitucional aún de que las opciones políticas, todas, se presentan, discuten y votan en el Parlamento, y que con el terrorismo ni se negocia, ni se insinúan negociaciones. ETA seguirá entonces teniendo el poder que deriva del hecho de poseer armas y la voluntad de querer usarlas, pero habrá perdido, definitivamente, toda autoridad. Esto no solamente se traduciría en una mayor efectividad policial y judicial, sino sobre todo en una capacidad de las instituciones vascas, y del lehendakari particularmente, para liderar a la sociedad contra el fascismo, lo que Ibarretxe no ha conseguido lamentando muy sinceramente las víctimas, pero queriendo premiar a los terroristas con la negociación.

Recordatorios molestos
TONIA ETXARRI El Correo 24 Enero 2001

Cuando la representante del PP en Getxo, Marisa Arrue, clamaba por que el pueblo vasco se implique de una vez por todas en la lucha por la paz minutos después de que la Ertzaintza lograra desactivar los 60 kilos de explosivos del coche bomba, volvía a poner el dedo en la llaga. Porque recuperaba la foto en blanco y negro que refleja la delicada situación que atraviesa Euskadi desde que ETA volvió con las pilas cargadas después de su tregua vigilada y desde que el PNV y EA prefirieran optar, como prioridad, por sellar alianzas exclusivamente nacionalistas, también con HB, antes que retomar el consenso democrático. Nuestros políticos no solo se han ido alejando del reto de la unidad, imprescindible para lograr el desistimiento de los terroristas, sino que han dejado el Parlamento hecho unos ‘zorros’; es decir: partido en dos mitades. Esas fueron las consecuencias del diseño del pacto de Lizarra y ahora no hay grupo inteligente que valga que dé un paso para recuperar las prioridades en Euskadi.

Sigue cada cual con lo suyo. El PP, desde hace tiempo, perdió el interés por coincidir con el PNV. Los socialistas de Redondo lo intentaron, pero del ‘bienio negro’ de Lizarra, tal como suele recordar Eguiguren, ha quedado el campo del diálogo como un erial. Desde el PNV el mismo Arzalluz, que acaba de hacer una proclamación de guerra contra el PP, minimizaba el sufrimiento de las familias socialistas y populares por culpa del terrorismo y, de paso, les recriminaba que utilizaran a sus víctimas. Quizá por eso el toque de atención de Arrue contiene, de paso, un recordatorio de lo molesto que le resulta aún a una parte de la sociedad vasca que la otra le recuerde a sus muertos. Tan perverso como real. Y es que detrás de las condenas a pie de micrófono, las reacciones individuales, a estas alturas, dejan mucho que desear. Como si el recordatorio de nuestras vergüenzas (seguimos sin democracia en Euskadi) supusiera un incordio para muchos.

Pero así está el tema mientras ETA persista y algunos sigan creyendo que la pueden convencer para que se jubile. Nadie mejor que Consuelo Ordóñez sabe lo que ha tenido que pasar su familia , deambulando de parroquia en parroquia, para que su hermano pudiera tener una ceremonia religiosa como Dios manda. Alfredo Tamayo no es su párroco pero se brindó a oficiar la ceremonia que, por cierto, no pudo realizarse -¿por qué?- en la EUTG de San Sebastián. Un donostiarra desencantado comentaba que tal y como están las cosas habrá que aplicar el epitafio de la tumba de Groucho Marx -«perdonen que no me levante»-- en clave vasca. A saber: «Perdonen que me haya convertido en una víctima del terrorismo». La verdad es que no tiene ninguna gracia.

Como tumbas podridas pintadas de blanco
Miguel Ángel RODRíGUEZ .- La Razón 24 Enero 2001

He ahí la faz de la Iglesia en el País Vasco. He ahí a la curia vaticana mirando para otro lado. He ahí la mayoría de los sacerdotes y monjas avergonzados por lo que ha hecho la Iglesia en San Sebastián.

    La cosa de algunos falsos consiste en que pecas, te confiesan y luego puedes volver a pecar y parece que no se toma nota en el Cielo. En cambio, la cosa de los hombres consiste en que puedes meter la pata, pides disculpas, pero no lo vuelves a hacer. Seguramente, el Cielo ya no pida penitencia por lo que han hecho los curas del País Vasco hasta hace unos días, desde que pidieron perdón a la sociedad por haber estado ausentes en la lucha contra Eta, y, según esta práctica, empezará a tomar nota desde ayer cuando se negaron a rezar por Goyo. Quizás piensen que si se confiesan mañana, ya les vale para el Cielo. Pero los hombres vienen tomando nota desde hace tiempo de todo lo que ocurre con estos fariseos en el peor sentido que el Cristo en el que no creen utilizaba la palabra.

    No soy teólogo, así que allá ellos con las valoraciones canónicas que hagan en el Vaticano del pésimo incidente. Pero desde el punto de vista político, en una semana ya se han destapado claramente los culpables de que no haya paz en España: unos, los que políticamente no hacen nada para que Eta no se enfade; otros, los que ni siquiera prestan el templo para rezar por el alma de un Cristiano asesinado. Ambos se denominan demócratas y católicos romanos. Pero, tranquilos, la Iglesia española no tomará medidas: es mejor meterse con el PP.

    No se debe escribir con rabia contenida, así que ahorraré calificativos. Simplemente voy a rezar una oración sencilla, para que Dios sepa que algunos cuantos tenemos allí arriba un amigo, y le pediré que lo trate mejor de lo que sus enemigos están tratando su memoria en la tierra. Bastardos.

Terrorismo y libertad de expresión
JAVIER PRADERA El País 24 Enero 2001

Los titulares de dos noticias relacionadas con el periodismo situaron la semana pasada bajo el mismo rubro la lucha contra el terrorismo y la defensa de la libertad de expresión. Cancelada por el juez Garzón la libertad bajo fianza de Pepe Rei, procesado hace dos años por un delito de colaboración con banda armada, la revista Ardi Beltza (Oveja Negra), especializada en calumniar e intimidar desde sus páginas o mediante vídeos a periodistas y políticos, tiene a su editor responsable en la cárcel.

Casi al mismo tiempo, el director de Telemadrid era destituido —o invitado a presentar su dimisión— por el presidente de la Comunidad con el motivo —o con el pretexto— de haber autorizado la difusión de Los caminos de Euskadi, un programa informativo realizado sin propósito exhaustivo y mediante entrevistas a un conjunto plural de políticos, sociólogos y periodistas.

Aunque la defensa de la libertad de expresión haya sido esgrimida en ambos supuestos como escudo protector común, el paralelismo entre los casos de Ardi Beltza y de Telemadrid resulta falaz. La libertad de expresión no ampara cualquier manifestación (hablada, escrita, visual o gestual) sobre cualquier asunto (público o privado) o sobre cualquier persona (figuras populares o simples particulares).

Una jurisprudencia ya consolidada del Tribunal Constitucional y del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo sostiene que la libertad de expresión no es un derecho absoluto: siempre que choque con otros derechos fundamentales (la Constitución española menciona de forma expresa el honor, la intimidad y la propia imagen), corresponderá a los jueces ponderar los bienes en conflicto y dar su amparo al más valioso.

El carácter prevalente del derecho a la vida frente a la libertad de expresión resulta obvio. En una célebre sentencia del Tribunal Supremo estadounidense, el juez Holmes citaba el ejemplo de un espectador insensato que grita !fuego! sin fundamento en un teatro abarrotado, provoca varias muertes a causa de la estampida del público hacia la puerta de salida y pretende luego acogerse a la Primera Enmienda como coartada.

Más disparatada aún sería la invocación salvadora a la libertad de expresión realizada por el chivato que informa a ETA sobre una futura víctima o por el jefe del comando que exclama ¡ahora! para explosionar un coche bomba. Los atentados frustrados de la banda terrorista contra los periodistas Aurora Intxausti y Juan Francisco Palomo y contra Luis del Olmo se produjeron tras una campaña injuriosa, delatora y amenazante de Ardi Beltza.

Los abogados de Pepe Rei intentarán negar o al menos debilitar la relación causal existente entre los señalamientos individualizadores de los objetivos humanos llevados a cabo por Ardi Beltza y la decisión posterior de ETA de hacer realidad esas crónicas de muertes anunciadas; no parece probable, en cambio, que los letrados elijan como línea argumental de defensa la imposible prevalencia de la libertad de expresión de su cliente sobre el derecho a la vida de las víctimas de la banda terrorista.

El cese-dimisión fulminante del director de Telemadrid, ordenado por el presidente Ruiz-Gallardón sin consultar siquiera al consejo de administración del ente público, a raíz de la difusión de Los caminos de Euskadi, choca en cambio frontalmente con la libertad de expresión, esto es, con los derechos reconocidos por el artículo 20 de la Constitución "a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones" y "a comunicar o recibir libremente información veraz" por cualquier medio de reproducción o difusión. La referencia a las amenazas terroristas contra la vida como una justificación de la censura ex post del programa suena absurda.

La libertad de expresión no es sólo un derecho subjetivo, sino también una garantía institucional de la comunicación política libre, condición sine qua non para la formación de la opinión pública en una sociedad democrática: el documental de la discordia se hallaba indiscutiblemente amparado por esa doble protección. El argumento según el cual el contenido del programa no pecaba por acción sino por omisión (al no incluir imágenes de los atentados terroristas) parece una broma: a diferencia del detallado mapa del mundo que cubría en el relato de Borges la superficie entera del globo terráqueo, 30 minutos de vídeo no permiten agotar un tema.

El innombrable gobierno de coalición 
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  24 Enero 2001

Los socialistas piden, como el PP, elecciones en el País Vasco; sostienen, como el PP, el pacto contra el terrorismo pero nunca hablan de gobierno de coalición, como hace el PP. ¿Por qué esta resistencia? Piensan que esta sería la peor de las desgracias, y no sólo porque de este modo se daría carpetazo a la que ha sido hasta ahora una cultura de alianzas políticas entre socialistas y nacionalistas sino por una razón aún más profunda: la formación de un gobierno PP-PSOE sería un golpe mortal a la autoestima de los socialistas, que en estos momentos se definen no tanto por ser socialistas como por «no ser de derechas». Un gobierno de coalición rebajaría hasta niveles preocupantes la confrontación entre los dos partidos y nada menos que en el País Vasco, donde la derecha es, además, española, esto es, con una conciencia nacional más acusada que en cualquier otra región. Dicho de otra manera: si en otros países cabe la aproximación de la izquierda y la derecha en circunstancias excepcionales, aquí es mucho más problemático porque «aquí» —según los socialistas— entre el PP y el resto de la sociedad se interpone la idea disturbadora de España.

Así que a la incapacidad de la izquierda para poder concebir un Gobierno vasco sin el PNV (de lo que hemos hablado en muchas ocasiones) se suma esta otra razón: la necesidad de diferenciarse de la derecha. Porque en el PSOE existe una conciencia muy clara respecto a la similitud de las políticas reales de los dos partidos. Por eso ¿qué quedaría del PSOE si se le privara de un enfrentamiento basado en la historia, fundamentado en la guerra civil y en lo que se considera una transmisión sociológica del franquismo? Pelo a pelo ¿cómo considerar más progresistas las políticas del PSOE que las del PP? Una buena parte de los socialistas saben que, al margen de unos cuantos tics demagógicos, las políticas son intercambiables cuando no son más audaces las que defiende el PP. En esas circunstancias un gobierno de coalición en el País Vasco eliminaría esa continuación larvada de la guerra civil a la que el PSOE acude en momentos difíciles. ¿Cómo seguir condenando la naturaleza intrínsecamente perversa de la derecha española?

En una cosa tienen razón los objetores del gobierno de coalición: se trata de una iniciativa que entra de lleno en el problema de las identidades de los dos grandes partidos. Hasta ahora la experiencia vasca ha favorecido la imagen del Partido Popular como no podía sospecharse hace años. Existía la creencia de que el PP no resistiría la prueba del País Vasco, de que, en definitiva, terminaría siempre demostrando su incapacidad para manejarse políticamente en un medio tan hostil. La realidad ha sido bien distinta. El PP ha ido acertando constantemente con su estrategia, ha ido ganando electores sin desmayo y todo esto lo ha ido rubricando con el martirio de sus militantes, a veces sencillos concejales. ETA ha hecho más que nadie por el prestigio del PP como organización democrática. Ha sido, ciertamente, un precio muy alto, el más alto de todos y, por lo mismo, capaz de dar un cambio a la opinión pública. Lo que no conseguían los programas de gobierno, las proclamas ideológicas o incluso la cooptación de personalidades inequívocamente progresistas, a veces con un pasado de izquierdas, lo ha logrado el testimonio de las vidas sacrificadas, el tributo de la sangre, la prueba del dolor. El propio Aznar estuvo en un tris de perder la vida cuando aún estaba en la oposición (no fue visitado en la clínica por el presidente del Gobierno) y hace tan solo unos días el PP pudo perder a una buena parte de la dirección.

Son muchos los que sospechan que un gobierno de coalición en el País Vasco significaría la consolidación definitiva del PP. De ahí esa resistencia correosa a tocar siquiera la cuestión.

«La venganza de los muertos»
Redacción - Madrid .- La Razón 24 Enero 2001

Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio, concejal popular asesinado por Eta en San Sebastián, aseguró ayer que «muchas cosas buenas que están pasando, como los últimos fallos de Eta y la reacción social, son la venganza de los muertos». «Hay mucha gente arriba (en el cielo) y algo estarán haciendo, eso está claro», afirmó.

    Ordóñez reconoció que desde el asesinato de su hermano hay «una mayor fractura social», pero a la vez «ya nadie se lleva a engaños. Hay gente que le va la marcha y disfruta con la sangre y con el sufrimiento ajeno y los que estaban un poco engañados, los que tenían principios, se alejan de ese mundo y ya no tienen confusión».

    «Mi hermano», recordó, «irradiaba un espíritu de sencillez y de gran valentía y vitalidad para enfrentarse y hablar claro. Todo el mundo le entendía y era muy acogedor. Fue pionero en decir todo lo que pensaba».

    «Si hoy viviera, mi hermano seguiría firme en la defensa de la libertad y la democracia. Sería ahora, como antes, una persona muy valiente, pese a los momentos más difíciles y las amenazas más insoportables e insufribles», declaró.

    Consuelo Ordóñez afirmó ayer en el sexto aniversario de la muerte de su hermano que lo único que le tranquilizaba era pensar que «el asesinato de mi hermano no haya servido para nada a los que le asesinaron».
 

La nostalgia de los ideólogos
Por Enrique Rúspoli, Profesor de Filosofía. Universidad Complutense ABC 24 Enero 2001

EL tiempo, se dice, nada perdona. Todo está sometido a la mutación temporal. Nada, ni nadie, se puede escapar a su destrucción postrera. Esta experiencia del constante fluir ha acompañado a la humanidad desde sus orígenes, cuyas máximas expresiones nos han llegado por la voz del griego Heráclito. Tan pesimista diagnóstico, que al extremarlo conduciría al nihilismo y a la desesperanza, encontró siempre su contrapunto en la búsqueda de un fundamento estable por la vía religiosa de lo trascendente y a través de la reflexión filosófica. El anhelo humano de lo permanente y absoluto pareció encontrar una tabla de salvación en la defensa por Parménides de la unidad del ser. Las contradicciones y frustraciones de ambas posiciones propiciaron la genial síntesis platónica, cuya defensa de lo absoluto de la idea en un mundo incontaminado por la variabilidad de lo sensible, encontró siglos más tarde la aquiescencia del sentimiento cristiano. La idea absoluta pertenecía como Dios al ámbito de lo trascendente, fuera, por tanto, de este mundo material. Ni siquiera el propio Aristóteles, vuelto como es bien sabido hacia lo concreto, lo individual sustantivo, caerá en la tentación de hacer un absoluto de la realidad empírica. Esta flagrante contradicción entre lo inestable y relativo de la experiencia y la inmutabilidad del ser ha dado lugar a las dos líneas maestras del pensamiento occidental, que se ha debatido entre la búsqueda de un equilibrio de la idea absoluta (platonismos) y las exigencias de la realidad empírica (aristotelismos) o su frontal oposición (idealismos y empirismos) y, por ende, su mutua negación.

Todo esto viene a cuento ante la extrañeza que me produce el fenómeno sorprendente del apogeo de las ideologías en gran parte del siglo que ha terminado y la aún más sorprendente reacción nostálgica de aquellos que no quieren admitir su inevitable ocaso. Porque las ideologías tienen en su raíz un error que siempre se había evitado, que consiste en trasladar lo absoluto a lo esencialmente circunstancial, con lo que han dogmatizado una explicación del mundo empírico, cayendo en la contradicción de hacer de lo mudable algo absoluto. Proponen una solución final y de totalidad a los problemas sociales y políticos, que necesariamente están vinculados a una circunstancia histórica determinada. El hombre es un ser histórico y la historia es devenir constante, por lo que cualquier solución política tiene que ser consciente de su limitación temporal, válida sólo para unas determinadas coordenadas espacio-temporales.

Las incontestables y sonoras caídas del fascismo y del comunismo, el primero en la guerra más destructora jamás habida, y el segundo por la inoperancia interna del sistema que dio lugar a la rebelión pacífica de la sociedad, son demostración empírica de lo que vengo diciendo. Lo más asombroso es que todavía haya pensadores y escritores, algunos con gran influencia cultural, que sigan sosteniendo posiciones afines, mostrando una inmadurez impropia de un adulto reflexivo. Los años transcurridos de la vida personal nos enseñan que para mantenerse vivos es necesario adaptarse a la evolución de la sociedad, lejos de fobias y filias características de la adolescencia. El hombre no sólo se hace en el tiempo, sino que es el creador de la historia. El aforismo orteguiano de que yo soy yo y mi circunstancia significa que desarrollamos nuestro ser en la circunstancia concreta, social, política y cultural, haciéndonos en la medida del tiempo.

Las ideologías vienen validadas por la circunstancia, de manera que al cambiar ésta, deben aquellas adecuarse, pues de lo contrario se tiende a absolutizar lo que es perecedero o contingente. Sus anacrónicos defensores pueden encontrar cierta disculpa desde el punto de vista de no haber atisbado la contradicción entre ideología y absoluto, pero hay que ser menos condescendiente ante sus anclajes numantinos en ideologías cruelmente fracasadas en el tiempo y el espacio concretos. Esos pensadores que se aferran a sus adhesiones del pasado sin que en ellos cuenten los cambios producidos por las circunstancias sociales, políticas y culturales difícilmente pueden merecer nuestro respeto, porque enseguida nos asaltará la sospecha de si en ellos actúan más el rencor, el resentimiento o la nostalgia que la lúcida reflexión racional. Si a esto sumamos la tiranía intelectual de grupos que en determinada izquierda y en el nacionalismo excluyente practican la estrategia del desprecio de todo aquel que no comparta sus posiciones, ignorando su existencia o escandalizándose ante cualquier discrepancia que no sea políticamente correcta, nos reforzamos en su parca disposición reflexiva, pues la actividad racional encuentra en la diversidad y la oposición el aliciente para la búsqueda de la verdad.

El pragmatismo marxista cayó en la contradicción de convertir en permanente lo mudable. Por eso, proyectaba en un futuro utópico la realización de la sociedad perfecta, al modo de la vida ultraterrena de las religiones. El nacionalismo excluyente basado en la superioridad de la raza, de la historia o de la cultura sitúa igualmente en un futuro la sociedad ideal de un Estado uniforme negando la diversidad enriquecedora. Pero son sueños imposibles puesto que, volviendo a las ideas con las que iniciaba este artículo, parece más racional situar lo absoluto en una realidad trascendente, religiosa o ideal, que en el mundo empírico en que vivimos. Podemos pensar en principios ontológicos, lógicos y éticos absolutos, como en algunas ideas filosóficas y nociones matemáticas, podemos también pensar en una realidad trascendente ajena a la corruptibilidad, Dios necesario, pero es imposible pensar en nuestro mundo como algo permanente y absoluto, que no pase, cambie ni perezca. Podemos hacer proyectos para mejorarlo y además en una tensión siempre hacia delante, pero sabiendo que lo perfecto es inalcanzable y, por tanto, cualquier descalificación de los demás a partir de dogmatismos empíricos debe ser rechazada.

ETA intenta matar con una bomba lapa a un subteniente del Ejército en Navarra
El subteniente José Luis Díaz Pareja se percató de que salía humo de su vehículo por lo que lo abandonó de forma inmediata sin resultar herido
AGENCIAS, Zizur Mayor (Navarra) El País  24 Enero 2001

ETA ha intentado hoy asesinar en la localidad navarra de Zizur Mayor al subteniente del Ejército José Díaz Pareja, de 45 años, al colocar bajo su vehículo una bomba lapa compuesta por medio kilogramo de cloratita que no llegó a explotar por causas desconocidas.

El presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, ha considerado que el subteniente se había salvado "milagrosamente" porque en una primera revisión ocular no detectó "absolutamente nada" por tratarse de una bomba "muy plana". El vehículo llegó a arrancar el coche y circular varios metros hasta que oyó una pequeña explosión que le hizo abandonarlo y llamar a la Policía.

El suceso ha tenido lugar sobre las 7:35 horas cuando el militar, destinado en el acuartelamiento de Aizoáin al igual que la última víctima mortal de ETA en Navarra, el también subteniente Francisco Casanova, asesinado el 9 de agosto de 1999 en Berriozar, se subió a su vehículo, aparcado a la altura del número 8 de la calle Undiano, para dirigirse al trabajo.

El coche, un Peugeot 405 de color negro, había sido revisado antes por su propietario, quien, al no detectar la bomba lapa, lo arrancó y comenzó a circular hasta que, poco después, una pequeña explosión correspondiente al cebador del artefacto hizo que lo abandonara de forma inmediata sin resultar herido.

Fue el propio subteniente el que, mediante su teléfono móvil, llamó al 091 para informar de lo sucedido, según han precisado fuentes de la delegación del Gobierno en Navarra, que han agregado que todavía se desconocen las razones por las que falló la bomba que, compuesta de medio kilo de cloratita y tornillería, había sido colocada en los bajos del vehículo, en la parte correspondiente al asiento del conductor.

"Suficiente para hacer saltar el coche por los aires"
Esta cantidad de explosivo era "suficiente para hacer saltar el coche por los aires", según ha indicado el delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribas, por lo que el fallo en su activación salvó la vida del subteniente, de 45 años, casado y con una hija, natural de la provincia de Málaga y destinado desde 1979 en Navarra, donde ha permanecido desde entonces salvo un periodo de seis años.

Iribas, que se ha trasladado inmediatamente al lugar del atentado, una localidad cercana a Pamplona, ha precisado que la bomba pudo ser retirada del coche y éste trasladado a dependencias policiales para ser analizado por los especialistas, quienes tratarán de averiguar la identidad de los autores y las razones por las que no explotó la cloratita que, según ha dicho, estaba preparada para ser accionada por "un detonador en sistema de movimiento" que, aunque al parecer sí funcionó, no llegó a dar "suficiente potencia a la carga".

El delegado del Gobierno ha comentado que, tras el atentado fallido, había hablado con el militar, que ingresó en el Ejército el año 1975, "y le he encontrado entero, afectado pero bastante entero".

Tanto Iribas como el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, han coincidido en apuntar que, pese a este atentado fallido, no hay indicios que hagan suponer la existencia de un comando estable en Navarra.

"A día de hoy, con todos los datos que tenemos, podemos decir que no hay comando Nafarroa reconstruido", ha asegurado Iribas, quien ha matizado que "eso no quiere decir que no puedan hacer determinadas barbaridades en un momento dado, porque para ello pueden venir de fuera o pueden utilizar a alguien que tengan en Navarra, pero sin que ello signifique que tienen una infraestructura creada".

Traición a los valores cristianos
Editorial La Razón   24 Enero 2001

La denuncia de los dirigentes del PP vasco de la negativa de varias parroquias de San Sebastián a celebrar el funeral por el alma de Gregorio Ordóñez, asesinado por Eta hace seis años, revela un estremecedor paisaje en el ministerio eclesiástico en el País Vasco.

    Algunos bienintencionados pensaben que el panorama había cambiado y que la antigua marginación a las víctimas del terrorismo por parte de numerosos curas respondía a errores del pasado, por los que la Iglesia había pedido (bien es verdad que muy recientemente) perdón. Pero no es así. Tres parroquias: la de los jesuitas de Deusto, la de la Universidad de Teología y la de la Sagrada Familia se han negado al acto religioso en memoria de Gregorio Ordóñez. La universitaria, además, con el agravante de haber aceptado previamente la celebración, pero haberla negado después por «indicaciones desde arriba», que no pueden ser otras que de la jerarquía eclesiástica guipuzcoana. No menos delito tiene que la parroquia de la Sagrada Familia, a la que pertenecía el asesinado Gregorio Ordóñez, sólo le haya ofrecido un funeral «anónimo», con la sola mención de su nombre entre los otros fallecidos del día.

    La cabeza de la Iglesia guipuzcoana está ahora ocupada por el obispo Uriarte; la influencia de su antecesor, el polémico obispo Setién, ahora emérito, permanece, sin embargo clamorosamente vigente. Así se demostró en sus últimas declaraciones, que mantienen la irritante equidistancia de siempre entre víctimas y verdugos; la misma que se hizo patente en el acto de los obispos vascos de «oración por la paz», en la que ponían el énfasis en los sufrimientos que padecen los terroristas, equiparándolos a los que producen con sus actos criminales.

    Entre las más graves muestras de degradación moral que se han padecido en el País Vasco en los seis lustros de vigencia del terrorismo de Eta están la marginación, el silencio, el olvido, el desprecio y la calumnia a las víctimas del terrorismo. En ese proceso, que incluía entierros y funerales casi clandestinos, negativa a este tipo de celebraciones en numerosas iglesias y comprensión pastoral hacia los victimarios, la Iglesia tiene una responsabilidad innegable. Entendíamos que la clara línea expuesta por el Papa (y enviada para su lectura hace bien poco a los propios obispos vascos) en defensa de la vida y la libertad frente al terrorismo era suficiente indicación como para que los obispos vascos y los curas de sus diócesis reaccionaran. Desgraciadamente, no ha sido así.

    Es más sorprendente, si cabe, esta falta de reacción si tenemos en cuenta que la sociedad en su conjunto ha evolucionado notablemente en el respeto a la memoria de las víctimas, al considerarlas, con toda justicia, como mártires de la libertad frente a la dictadura totalitaria de la violencia terrorista.

    Pero algunos curas vascos se permiten tratar aún a las víctimas como a ciudadanos de segunda, negándoles a su memoria y a sus familias el consuelo de la religión que profesan. No sabemos si eso les proporcionará éxito pastoral con los terroristas y con sus amigos; porque, para los demás, su traición a los valores cristianos solo inspira desprecio. Nos preguntamos si el obispo Uriarte permanecerá como impasible cómplice de esta injusticia.
   
 
Pujol tiene su marqués de Villaverde
Julián LAGO La Razón  24 Enero 2001

Duran Lleida es ese señor atildado, con aspecto de aburrido y aire de primer ministro francés, más bajo que Giscard y más alto que Fabius, que tuvo un día un sueño: suceder a Pujol. Duran ejerce además de democristiano, condición ésta que nos ayuda a comprender su comportamiento: primero hace como que se va del gobierno catalán, luego se arrepiente y a continuación pide perdón.

    El nombramiento de Artur Mas como conseller en cap, es decir como primer ministro de la Generalitat, le ha puesto a Duran de los nervios. El candidato a la presidencia para las elecciones autonómicas de 2003 será, pues, Mas que se comporta como si fuera ya el hijo mayor de los hermanos Pujol Ferrusola: papa m'a dit, papa m'a dit. Vamos, como el niño grandón ese de Miterrand pero sin tráfico de armas, que se sepa.

    Tras 22 años de matrimonio de conveniencia, Duran escenifica, con freno y marcha atrás, el anuncio de una ruptura de la coalición nacionalista CiU. En realidad Duran odia fervorosamente a Pujol por cuanto le ningunea, y Pujol recela de Duran, porque sabe de la tentación a que los populares le someten: su amistad pirenaica con Manuel Pizarro le otorgó en la anterior legislatura un valor añadido al convertirse en el «correo del zar» entre Moncloa y San Jaume.

    No obstante, el cambio de correlación de fuerzas y su intermitente diletantismo, ora cerca del PP, ora cerca del PSC, con que amenaza por igual a Pujol y a Aznar, le han acabado debilitando tanto dentro como fuera de la coalición. Si nos apuran, Aznar ahora disfruta con el castigo político infligido por Pujol a Duran, que se considera con más currículum que Mas para administrar el postpujolismo. Pero Mas tiene a su favor, aparte de su toque kennedyano de peluquería de Llongueras, algo que lo que carece Duran. Es de Freedon Catalonia, donde ha compartido militancia con los niños independentistas de Pujol, especialmente con Jordi, quien sufrió arresto domiciliario a causa de la quiebra de la sociedad Geset Afers, en cuyo socorro acudió el solícito Mas desde Tipel, empresa de la que era consejero-delegado: suceso éste, por cierto, sobre el que en su día nadie en Cataluña escribió una sola línea.

    Con una prensa domeñada y una sociedad acrítica, la herencia de Pujol es la de un Partido-Estado, patriarcal, totalizador y clientelista, que ha repartido a manos llenas: rara es la familia catalana en la que alguno de sus miembros no viva, directa o indirectamente, de los presupuestos de la Generalitat. En definitiva, la Cataluña que deja Pujol es, al lado de Italia, una broma de nepotismo, trama de intereses y corrupción.

    De la misma forma que sin Franco el franquismo no fue posible, el pujolismo sin Pujol tampoco será posible. De ahí que Pujol aspire con Mas a lo mismo que el Invicto con el marqués de Villaverde: que, una vez desaparecido él de la escena del poder, no se venguen de su familia.

El mecanismo, que no llegó a detonar por un fallo, incluía un tubo metálico a modo de cañón para orientar la explosión - La gran potencia del artefacto hubiera causado «enormes» daños en el edificio
ETA intentó atentar con 60 kilos de dinamita contra la familia Delclaux
JAVIER URTASUN El Mundo   24 Enero 2001

BILBAO.- El objetivo de ETA era, una vez más, la familia Delclaux. El coche bomba que colocó el lunes la organización terrorista en Neguri disponía de un complejo dispositivo para orientar el potente explosivo, compuesto por 60 kilos de dinamita, hacia el bloque de viviendas donde hasta hace poco vivía Manuel Delclaux de la Sota, primo de Cosme Delclaux, secuestrado por ETA en 1996.

Según fuentes del Departamento vasco de Interior, una tubería de acero de 39 kilogramos soldada a la base del maletero del vehículo y ligeramente inclinada hacia arriba hubiera permitido orientar la onda expansiva del artefacto -que no estalló debido a un fallo- hacia el número 22 del Paseo del Puerto, donde vivía Manuel Delclaux. No obstante, esta persona ya no habita desde hace algún tiempo el inmueble, que actualmente está ocupado por su ex mujer.

En su comparecencia de ayer, el consejero de Interior, Javier Balza, defendió que el atentado iba contra una «zona» en general por su vinculación con la economía, aunque añadió que también perseguía a objetivos «clásicos» de ETA y a personas que han aparecido en documentación incautada a la banda.

Precisamente, en el piso franco hallado en Galdácano tras la desarticulación del último comando Vizcaya, se hallaron documentos con potenciales objetivos, entre los que se encontraban 20 folios dedicados a miembros de la familia Delclaux. Varios de ellos cuentan con protección policial.

Además, en varios de sus últimos comunicados, ETA ha reiterado sus amenazas a los Delclaux, ya que la banda les acusa de no haber pagado una parte del rescate por la liberación de Cosme Delclaux. Y, de hecho, ya las había materializado. El 25 de junio del 2000, el chalé de la madre de Manuel Delclaux quedó destrozado por la explosión de otro coche bomba colocado en Neguri.

Sistema utilizado
Esta vez, el artefacto era de enorme potencia. Contenía 60 kilogramos de dinamita Titadine, del mismo tipo que la robada por ETA en Bretaña en 1999, además de un reloj Casio PQ-10 para actuar como temporizador y dos detonadores eléctricos.

Además, constaba de un curioso mecanismo a modo de cañón para dirigir toda la potencia de la deflagración hacia su objetivo: un tubo de acero soldado a la base del maletero del vehículo y ligeramente inclinado hacia arriba. Este sistema ya fue utilizado por ETA el 16 de julio del año pasado, cuando atentó contra el cuartel de la Guardia Civil de Agreda (Soria).

La gran potencia del artefacto y el hecho de que el coche bomba estuviera aparcado a apenas cuatro metros del inmueble hubieran provocado «enormes» daños en el bloque de viviendas.

Sin embargo, el mecanismo de activación del explosivo falló. Javier Balza explicó ayer que en esta ocasión no fallaron los detonadores, como suele ser habitual. Al estar intactos todos los componentes del artefacto, la Ertzaintza cree que pudo haber un fallo en la iniciación del reloj o un problema eléctrico en el mecanismo.

Aunque la Policía autonómica no ha podido determinar la hora en que estaba previsto que estallara, Balza considera que estaba programado para hacer explosión unos minutos después de que se avisara de su colocación. «Cuando ETA amenaza no suele ser mentira. En junio y julio también dieron un plazo de 15 minutos y explotaron en 15 minutos», señaló.

El hecho de que el coche bomba no estallara ha permitido a la Ertzaintza conservar el vehículo intacto. Por ello, abrirá una investigación «exhaustiva», a partir de huellas dactilares u otros objetos, para tratar de determinar la identidad de los miembros de ETA que perpetraron el atentado.


El vehículo procedía de Guipúzcoa
BILBAO.- ETA no ha reconstituido por el momento el comando Vizcaya. Así lo cree la Ertzaintza, basándose en que el coche bomba que colocó la banda el lunes en Neguri había sido robado el pasado mes de diciembre en la localidad guipuzcoana de Deba.

Este dato permite a los responsables policiales sostener la hipótesis de que el vehículo, cargado de explosivos, fue trasladado desde Guipúzcoa hasta Getxo.

Según indicó ayer el consejero vasco de Interior, Javier Balza, este procedimiento ya fue utilizado por la organización terrorista el 24 de junio del año pasado, cuando colocó otro coche bomba en Neguri.

En esa ocasión, ETA había robado en Francia el vehículo, un Mercedes blanco, para trasladarlo posteriormente hasta Getxo, una vez cargado de dinamita.

Sin embargo, no ocurrió lo mismo un mes después, cuando ETA volvió a atentar en Neguri. Esta vez, el turismo empleado para perpetrar el atentado había sido sustraído en la Margen Izquierda vizcaína, lo que permite suponer que fue obra del comando Vizcaya, que ya había sido reorganizado.

La Ertzaintza descubrió el mismo lunes que el Renault 19 Chamade colocado en el Paseo del Puerto de Neguri había sido robado en Deba en diciembre. Para ello, la Policía autonómica se sirvió de mecanismos de ámbito europeo, ya que había aportado el robo a la base de datos de los países incluidos en la zona Schengen.

«No podemos aguantar más»
La clase empresarial de Neguri, amenazada por ETA, medita su marcha
DIEGO ARTOLA El Mundo    24 Enero 2001

GETXO.- Los vecinos de Neguri despertaban ayer de la pesadilla del coche bomba con la extrañeza del superviviente que continúa su rutina diaria, una sensación que a fuerza de reincidencia etarra se ha convertido casi en costumbre. Con tres bombas en menos de siete meses, ETA volvía a poner a este barrio de empresarios en la diana de su particular destrucción nacional. La tentación de ceder a la dictadura del miedo dejando atrás familiares y amigos era más fuerte que nunca: «No podemos aguantar más».

La clase empresarial de Neguri, motor de la riqueza vasca, medita un nuevo éxodo a Madrid: «Estamos aterrorizados, ¿quién va a hacer negocios aquí?».

El temor era ayer una constante entre los residentes del Paseo del Puerto del barrio de Neguri en el municipio bilbaíno de Getxo. Los pocos transeúntes de la zona cubrían con la coraza de la discreción su miedo genético a provocar con una forzada proyección pública la acción terrorista. «Aquí nadie habla, aunque queremos hacerlo tenemos miedo», confirma un anónimo. Por la mañana, sombras fugaces atenazadas por el terror apenas musitaban palabras de rabia e indignación. «Todavía nos tiemblan las piernas a mis hijos y a mí», señalaba una señora.

La pesadilla de la noche estaba todavía presente en los rostros desencajados de los vecinos. Doce familias se vieron entonces obligadas a desalojar sus viviendas con la incertidumbre mortal del coche bomba. La tensión llegó a los extremos más altos a las 20.30, hora fijada para la explosión.

En ese escenario de fatalidad los niños lloraban y los mayores corrían sin dirección. «Estábamos en la calle con lo puesto sin saber adónde ir», relata un protagonista.

El episodio terrorista quedó marcado por empeños de supervivencia entre los que renunciaron a desalojar y pasaron las interminables horas de angustia parapetados en armarios y bañeras. Mientras, sus familiares prestaban la máxima atención a las escasas informaciones de la televisión autonómica. «Fue como el 23F» recuerda un vecino. A las 4 de la mañana, tras ocho horas de tila y vigilia, los vecinos pudieron regresar a sus hogares.

Neguri se ha convertido hoy en una señal de peligro retrocediendo a los años de mayor actividad etarra en los años 80. Sus residentes vuelven a retomar prácticas olvidadas del pasado, como camuflar sus coches con matrículas de Madrid, para esconder su pertenencia al barrio. «A la gente le da miedo decir que es de Neguri», confirma una vecina. La desconfianza reina en un vecindario ansioso por descubrir la sombra del terrorismo en cualquier gesto sospechoso. «La gente está aterrorizada, ya ves a alguien con mala pinta y sospechas de él», señala un vecino.

Se saben objetivos de ETA, una percepción confirmada ayer mismo por el propio alcalde de la localidad Iñaki Zarraoa. «La frecuencia de los últimos atentados indica una especial fijación de ETA en Getxo».

El secretario general de Adegi, José María Ruiz Urchegui, afirmó ayer que la inmensa mayoría de los empresarios vascos no pagan el denominado impuesto revolucionario exigido por ETA. Urchegui, en una entrevista a ETB, manifestó que la clase empresarial vasca se siente respaldada por la gran mayoría de la sociedad y por las instituciones.

«Ví una pistola y pensé que era una broma macabra»
Redacción - San Sebastián .- La Razón 24 Enero 2001

Han pasado ya seis años, pero María San Gil, presente en la macabra escena del crimen, aún recuerda el día en que los pistoleros de Eta, entrando en el restaurante «La Cepa», acabaron con la vida de Gregorio Ordóñez. «Vi la pistola y pensé que era una broma macabra».

    El tiempo no ha borrado esos recuerdos «espantosos», que continúan posados en su memoria. « Y lo más drámatico -añadió- es que seis años después seguimos igual, hay mucho dolor sembrado».

    Carlos Iturgaiz, presidente del PP vasco, tambien tuvo ayer unas palabras emotivas para Ordóñez, de quien dijo que dejó un «hueco» insustituible en el Partido Popular vasco y que fue una figura «irrepetible». Por ello, San Gil subrayó que si el PP llega al Gobierno vasco «se vería cumplido el sueño» del portavoz del PP en el consistorio donostiarra, asesinado hace ahora seis años.

    El presidente del PP vasco reconoció el nivel de complicación que los partidos no nacionalistas tienen que afrontar a la hora de llevar a cabo una campaña electoral en esa comunidad autónoma y criticó las declaraciones del presidente del PNV, Javier Arzallus, sobre el «combate político» que esta formación debe llevar a cabo contra el PP de cara a las próximas elecciones.

    Calificó esas declaraciones de «lamentables» y de «barbaridad» y señaló que Arzallus está con el «chip bélico». «Sus pactos con el mundo de Eta y de HB le harán tener ese concepto de que hay un enfrentamiento, pero en esta guerra, los muertos siempre los ponemos los mismos», apuntó.

    Iturgaiz reiteró su llamamiento al PSE para gobernar tras las elecciones, que podrían celebrarse en mayo, según publicó el diario «Deia» hace días. «Me fío del secretario general del PSE, Nicolás Redondo Terreros. Su lealtad a la Constitución y al Estatuto de Guernika está sobrada», afirmó.

    Añadió que le gustaría que en el PSE hubiera una «voz unánime» sobre el deseo de alcanzar un gobierno «estatutista» y «constitucionalista» para el País Vasco. Además, destacó la necesidad de que el PNV pase a la oposición para que «rectifique» y «reflexione», «para que los actuales dirigentes se den cuenta de que han fracasado en sus pactos con HB y Eta», y descartó cualquier tipo de pacto.

Quinientos actos conmemorarán en España el Año Europeo de las Lenguas
MADRID. A. Astorga ABC  24 Enero 2001

El idioma español desarrolló durante el pasado siglo un proceso de consolidación realmente espectacular, más allá de su dimensión demográfica. Así lo subrayaba ayer Francisco Marcos Marín, director académico del Instituto Cervantes que conduce con maestría Fernando Rodríguez Lafuente, durante la presentación del Año Europeo de las Lenguas en España, que ha programado más de 500 actos. Bajo el lema «Los idiomas abren puertas», el Ministerio de Cultura ha organizado cuatro congresos nacionales sobre la enseñanza y aprendizaje del español; y el Instituto Cervantes coordinará un congreso internacional en Valladolid sobre el español en los medios de comunicación, entre otros acontecimientos.

Innegable es que un número de hablantes en torno a los 400 millones supone cumplir una condición demográfica imprescindible para la consolidación como lengua internacional. Pero la demografía es un requisito mínimo. Sostiene Marcos Marín que un factor que ha aportado un enorme peso en la expansión del español en el mundo y consagración como lengua internacional ha sido su homogeneidad. El español es un idioma homogéneo. Sus variantes en la fonética, en la gramática, en el léxico son muy pequeñas y, en muchísimas ocasiones, meramente anecdóticas. «Dejando a un lado las listas de palabras con las que nos obsequian los “avezados” viajeros que han ido una o dos veces a América, la experiencia real indica que, fuera del ámbito de la broma o la ironía —a los taxistas porteños no les gusta que ningún gallego coja su taxi— es más fácil comprar guisantes en Buenos Aires que arvejas en Madrid». Es decir, la intercomprensión entre un mexicano y un santiagueño o entre un zaragozano y un limeño es mucho más sencilla e inmediata que la que se da entre un australiano y un escocés, un irlandés y un sudafricano, por no mencionar a los kenianos o nigerianos.

La homogeneidad, recalca Marcos Marín, se apoya en una característica que lleva a la reflexión: «Los hablantes de español son alrededor del 6 por ciento de la población mundial, frente al 8,9 de los hablantes de inglés o el 1,8 de los hablantes de francés. Pero el español es lengua única o ampliamente mayoritaria en todos los países donde es lengua oficial: lo habla el 94,6 por ciento de la población que vive en estos países». «En el caso del inglés -añade-, el porcentaje de población que habla esta lengua en los países donde es oficial es el 27,6».

 

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