AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 25 Enero 2001
#Violencia continua
Editorial El Correo 25 Enero 2001

#La falsa neutralidad de la Iglesia vasca con las víctimas de ETA
Impresiones El Mundo 25 Enero 2001

#Cuando uno se topa con la iglesia
Julián LAGO La Razón 25 Enero 2001

#Los capellanes castrenses de Eta
José A. SENTíS La Razón  25 Enero 2001

#Sobre héroes y tumbas
ALFONSO VILLAGÓMEZ CEBRIÁN El Correo 25 Enero 2001

#Aznar asegura que las tecnologías acabarán con las barreras nacionalistas
VITORIA. A. Polo ABC  25 Enero 2001

#Un militar de Pamplona salva su vida al fallar la bomba lapa colocada en su coche
ÓSCAR B. DE OTÁLORA PAMPLONA El Correo  25 Enero 2001

#El alcalde de Tarrasa, del PSC, llama «ciudadano ejemplar» al etarra Larredonda
Josep Clemente - Barcelona .- La Razón   25 Enero 2001



Violencia continua
Editorial El Correo 25 Enero 2001

El subteniente José Díaz Pareja salvó ayer la vida porque la técnica criminal le falló a su verdugo. Su mujer, su hija, sus familiares y compañeros podrán seguir entrecruzando su existencia con la suya contra el deseo de una banda asesina. El atentado se produce dos días después de que ETA pretendiera sembrar la muerte en Getxo haciendo explotar sesenta kilos de dinamita. Un intento, como el de Zizur Mayor, que si bien se frustró, pese a la voluntad asesina de sus autores, dejará como siempre su secuela de horror, de miedo, de depresión e inseguridad en cuantos padecieron la cercanía de la irracionalidad y la destrucción.

La secuencia de los atentados de ETA, y de lo que fríamente denomina en sus comunicados ‘objetivos’, muestra a las claras que en su acción violenta nadie, salvo sus acólitos, queda impune, que en su afán siempre está el matar y que en su pretensión de domeñar voluntades y amedrentar, ningún atentado es estéril. Por ello, sería un tremendo error de la sociedad democrática caer en graduaciones o en regocijos baldíos. Evidentemente, la vida es el bien más preciado, el derecho más inalienable, y cada vez que alguien escapa a la muerte, como ayer, hay motivos sobrados para la celebración. Pero cada atentado arrastra una dura herencia psicológica, emocional y de convivencia que la sociedad está obligada a asumir como propia, por solidaridad con las víctimas, y a metabolizar como una parte más de esa energía que tiene que cohesionarla contra el terror. Ayer, ETA volvió a atentar contra la vida de un ciudadano y fracasó. Suficiente razón para el alivio y para el rearme moral.

La falsa neutralidad de la Iglesia vasca con las víctimas de ETA
Impresiones El Mundo 25 Enero 2001

Varios dirigentes del PP realizaron ayer declaraciones muy críticas con la Iglesia vasca por la negativa de dos párrocos a oficiar una misa por Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en San Sebastián hace cinco años. Jaime Mayor Oreja afirmó que los obispos y los religiosos vascos «deben poner todavía más el acento en el valor de la libertad que en el de la paz». Más explícita fue María San Gil, presidente del PP en Guipúzcoa, que pidió a los sacerdotes que «den un paso adelante y sean más valientes» y que arropen con «solidaridad y cariño» a las víctimas. Ciertamente resulta difícil de comprender la negativa del párroco de la Sagrada Familia a celebrar un acto religioso en memoria del difunto Ordóñez, que asistía regularmente a esta parroquia e incluso contribuía económicamente a su sostenimiento. El párroco pretextó que la misa debía ser anónima o colectiva, olvidando que Ordóñez era un personaje público y que fue asesinado por ETA. Un año después de su muerte, el obispo Setién también se había negado a oficiar misa en su memoria, alegando que no podía politizar un acto religioso. Setién, en cambio, nunca eludió su presencia en ceremonias religiosas a las que asistían Arzalluz u otros dirigentes del PNV. Y su sucesor, monseñor Uriarte, no tuvo inconveniente alguno en pedir el acercamiento de los presos en el funeral de López de Lacalle. Está claro que la Iglesia vasca apela, ahora como antes, a una falsa neutralidad para eludir la solidaridad con las víctimas de ETA. Puede que el obispo Blázquez fuera sincero al reconocer hace unas semanas que la Iglesia vasca no se ha portado bien con las familias que han sufrido el azote terrorista, pero desgraciadamente no se detecta el propósito de la enmienda que requiere esa confesión.

Cuando uno se topa con la iglesia
Julián LAGO La Razón 25 Enero 2001  

De la misma forma que se acuñó con fortuna la frase de que «en Jerez sólo se puede ser o Domecq o caballo», podría igualmente decirse que «en el País Vasco sólo se puede ser o radical o cura». Pocos comportamientos, sin duda, han sido más atemperadores y comprensivos con las actuaciones violentas de los radicales que el de los clérigos vascos.

    La negativa, por cuenta de tres parroquias de San Sebastián, a oficiar un funeral en memoria de Gregorio Ordóñez, dirigente popular asesinado por Eta hace ahora seis años, ahonda en las raíces mismas de un problema al que no es ajena la jerarquía eclesiástica en el País Vasco. Controlada por monseñor Setién, ahora obispo emérito de la diócesis guipuzcoana, pero no por ello menos influyente, la organización eclesial católica vasca encontró siempre más argumentos de justificación política para los verdugos que de solidaridad cristiana con sus víctimas.

    Desde su primera aparición en el lugar del crimen, Eta ha atentado contra todos los estamentos sociales y profesionales: industriales, financieros, políticos, militares, guardias civiles, policías nacionales, ertzainas, fiscales, jueces, catedráticos, intelectuales, periodistas, artistas, cantantes, humildes comerciantes de golosinas... pero nunca, y Dios no lo quiera, contra un cura. Ningún colectivo, digamoslo en voz alta, corre en Euskadi menor riesgos que la Iglesia. Sabemos que las generalizaciones conducen a cualificaciones injustas. Así en una reciente carta, puesta en circulación por más de doscientos religiosos a los que luego se han sumado muchos otros, los firmantes solicitan perdón por su falta de compromiso con las víctimas del terrorismo, lo cual introduce efectivamente un factor de revisionismo sobre el papel histórico de la Iglesia en esta materia: testimonios de atrición como éste son, efectivamente, muy importantes para la normalización de Euskadi, aunque sin duda lleguen tarde después de demasiados tiempos de silencios, sombras y encubrimientos.

    De ahí que, a la luz de los hechos, no podamos olvidar la concupiscencia clerical habida de antiguo con los terroristas, ya desde las reuniones fundacionales de Eta, cuyos miembros fueron «acogidos a sagrado» primero por los escolapios y poco después por los jesuitas. Sin remontarnos a episodios como el del arcipreste de Irún, en su día detenido por «colaboración con banda armada», la Iglesia en Euskadi ha distribuido, pues, un mensaje nada evangélico sobre una sociedad con una notoria carga teocrática en todos los ámbitos.

    Desde ETA a Euskal Herritarrok, desde el PNV hasta Izquierda (algunos de cuyos dirigentes proceden de la HOAC y de las JOC: otro dato), todos ellos en sus aparatos están trufados de quienes fueron, o son todavía, seminaristas, sacerdotes, religiosos y monjas. Sin este factor clerical no entenderemos nada de cuanto ocurre hoy en Euskadi: con la Iglesia allí uno siempre se topa.

Los capellanes castrenses de Eta
José A. SENTíS La Razón  25 Enero 2001

Hace bien poco se suscitó el debate sobre si en España hacía falta un partido católico. A tenor de lo que sucede en el País Vasco, lo que parece necesitar España es una Iglesia católica. Porque es sorprendente que una religión que se cimentó en la sangre de los mártires en la arena del circo esté representada ahora por los espectadores que contemplan el martirio desde la grada, donde miran con ecuanimidad a las fieras y a sus presas. Eso, si es que algunos de estos curas vascos, sagazmente dirigidos por obispos felones, no se colocan de capellanes castrenses de los verdugos, demostrando con ese gesto de generosidad espiritual que todos son hijos de Dios y que, además, algún pecado tendrán que purgar las víctimas.

    Los españoles han sido cantera de misiones. Es una lástima que algún esforzado pastor de tribus africanas no hubiera dedicado su energía a clarificar algunos valores cristianos en nuestra especial Ruanda del norte. Por el contrario, la clásica valentía del misionero, interponiendo su cuerpo en defensa del débil contra la violencia del fuerte, aquí se interpreta por buena parte de la clerecía vascongada justo al revés: se colocan de escudos humanos de los enterradores, mientras se deshuesan solos los cadáveres en los osarios.

    Y así, treinta años, con la siembra de la semilla moral cuyo fruto recogemos ahora con bíblica prodigalidad. No deja de sorprenderme, porque parece lógico que se dé consuelo al que sufre, más que al que hace sufrir. Y, sin embargo, no hay día en el que algún cura vasco no nos recuerde lo mal que lo pasan los presos de Eta, pobres asesinos por compasión que no tienen culpa de que el séptimo de caballería del españolismo fascista haya arrebatado las verdes praderas y las vastas campiñas a los indios sioux. Hay que reconocer la originalidad del planteamiento curil-nacionalista. Acabemos con la vulgaridad de rezar al lado del condenado a muerte. Sirvamos de consuelo al pelotón de fusilamiento.

    La sutil visión espiritual de esa secta ha descubierto el trasfondo del problema: es lógico el empleo de la violencia contra tenderos de golosinas, fontaneros o instrumentistas de batería, porque ésos no son sino disfraces de un alma agresora, empecinada en el pecado mortal de la opresión a un pueblo violado.

    Pues, qué quieren que les diga, ya empieza a ser hora de que se explique claramente a estos inquisidores que queda algo antiguo exigir la conversión (al nacionalismo) a través de la hoguera. Hace falta una teología de la liberación, pero para ayudar a los perseguidos, no para jalear a los perseguidores.

    Se me escapa por qué no hay un clamor en el conjunto de la Iglesia española contra tanta ambigûedad y tanta equidistancia de estos pastores de las vacas locas del terrorismo, empeñados en buscar el rastro de la paz en las rendijas de la maldad diabólica. Tal vez, todo sea más sencillo. No hay nada más peligroso que un cura que no crea en Dios.
 

Sobre héroes y tumbas
ALFONSO VILLAGÓMEZ CEBRIÁN El Correo 25 Enero 2001

Que me perdone el maestro Sabato por ‘hurtarle’ el título de su extraordinaria novela; pero no puedo resistirme a emplearlo en lo que ahora quiero contar a los lectores de EL CORREO. Como recordarán, los asesinos acabaron con la vida de un juez del Tribunal Supremo, la de su escolta y la del conductor del vehículo en el que viajaban por una calle de Madrid al explosionar una bomba que hirió a otros ciudadanos y causó innumerable daños materiales, a finales del mes de octubre pasado.

Y también recordarán que al día siguiente de esta barbarie, un integrante de la banda de los mismos asesinos comparecía ante otro juez para una diligencia sumarial en la que aparecía como autor de otros asesinatos perpetrados durante las últimas semanas en Andalucía. Una vez celebrado dicho acto judicial, tal encausado amenazó -por dos veces- al juez con ser el próximo objetivo de la organización criminal. El juez reaccionó con dar ‘dos hostias’ al etarra.

Así fueron los hechos. Y todavía estamos a la espera de que la investigación disciplinaria en curso pueda revelarnos otros distintos, mientras acaba de hacerse público que el amenazador ha sido condenado por esa delictiva actitud hacia el juez. Pero por encima de todo ello, y por desgracia, no hay ninguna duda del hecho de que los tres asesinados descansan en sus tumbas, mientras el dolor permanece para siempre en el corazón de sus seres más queridos y en el recuerdo de sus amigos y compañeros. Porque, a mi juicio, no puede escindirse este desacertado comportamiento del juez de aquella otra terriblemente circunstancia que se estaba produciendo en el edificio del Supremo, a pocos metros de la sala donde el juez central de la Audiencia cumplía con su trabajo judicial.

Es cierto que hay que tener siempre la cabeza fría, que los jueces deben -debemos- estar por encima de muchas cosas para mantener la firmeza y la entereza en nuestros comportamientos ante los justiciables, y que, en ocasiones, por decirlo en lenguaje castizo, hay que ‘atarse bien los machos’ para lidiar con ciertas bestias. ¿Pero hasta qué punto es posible exigir entonces que se pueda aguantar impávido una amenaza de muerte tan directa y de tanta gravedad y en un momento tan trágico?

Ese es el gran interrogante que suscita aquella nada recomendable reacción verbal de Ruiz Polanco. Él mismo fue diligente en reconocer, como no podía ser de otra manera, la irregularidad de su comportamiento, que una vez meditado y reflexionado en muy poco, o en nada, ayuda a mantener la posición institucional de imparcialidad y de independencia frente a todos, que debe caracterizar nuestro trabajo de jueces. Y por ello, el juez ha hecho bien apartándose de seguir conociendo de la causa. Porque, a pesar de lo mucho que algunos han contribuido a dibujar en la sociedad una imagen de héroes y de ‘justicieros’ incansables, los jueces no somos ningunos héroes aguerridos en busca siempre de insospechadas aventuras en persecución del delito y los delincuentes; pero tampoco somos mártires: sólo somos hombres, nada menos, pero nada más. Y como tales sentimos el miedo en nuestro cuerpo ante la amenaza a la vida o la integridad física, que es la más burda, pero más efectiva, agresión al juez que, como digo, es hombre al fin y al cabo.

Los viejos códigos nos hablan de ello con claridad : «Todo pleyto que fuera fallado por miedo o por mandado del Príncipe, mandamos que sea desdecho e non vala nada». Así, la misma palabra miedo emplea el ‘Ordenamiento de Alcalá’ : «e que por amor, nin desamor, nin por miedo, nin por don que les den, nin los prometan de dar, que no se desviaren de la verad ni del derecho», en cuyos términos también vienen a expresarse ‘Las Partidas’.

Pues bien, para protegerle de este peligro real, y para intentar preservar su imparcialidad, que se da hoy con el fenómeno del terrorismo, se han urdido remedios más o menos afortunados. En la lucha contra la organización ‘Sendero Luminoso’, las leyes procesales en la República del Perú echaron mano de lo que se llamó el juez o la sala ‘sin rostro’, que consiste en ocultar quiénes son los magistrados componentes del tribunal juzgador, cuyos nombres y apellidos se omiten en las actuaciones. Y es que la imparcialidad no es otra cosa que la falta de designio anticipado o de prevención a favor o en contra, que permite enjuiciar con rectitud. La imparcialidad del juez trasciende el límite puramente subjetivo de las partes para erigirse en una auténtica garantía previa del proceso y, por ello, puede poner en juego nada menos que la autoridad o prestigio de los tribunales que, en una socidad democrática, descansa sobre la confianza que la sociedad deposita en la imparcialidad de su Administración de Justicia. Es así reflejo mismo de la imagen institucional de los jueces ante el pueblo al que servimos y, también, por ello, incluso las apariencias pueden revestir importancia, pues, como ha recordado muchas veces el Tribunal Europeo de Derechos Humanos: «no sólo debe hacerse justicia, sino parecer que se hace».

La imparcialidad es así algo cercano pero distinto de la objetividad cuyo meollo se encuentra en la falta de interés y apasionamiento. En este sentido, ¿humanamente se puede pedir imparcialidad a los jueces a la hora de juzgar a los terroristas, que pueden ser y son sus víctimas? Que cada lector intente dar su respuesta particular. Ahora bien, de lo que no tengo duda alguna es de que a los jueces se nos debe exigir la máxima objetividad, haciendo de tripas corazón, juzgando a los presuntos terroristas y condenando a quienes sean considerados tales o absolviendo cuando no exista prueba material suficiente. Así lo ha venido haciendo la Audiencia Nacional durante todos estos años, sin desmayo alguno y con una gran entereza, que debe merecer el recoconocimiento por parte de todos los ciudadanos.

Aznar asegura que las tecnologías acabarán con las barreras nacionalistas
VITORIA. A. Polo ABC  25 Enero 2001

El presidente del Gobierno, José María Aznar, sentó ayer en Vitoria las bases de la futura sociedad de la información en España, a las que ligó con el desarrollo de las libertades públicas. En su discurso de presentación del Plan Info XXI, dotado con 825.000 millones de pesetas, destacó que la tecnología acabará con las actuales barreras que impone el nacionalismo.

En un discurso marcado por la ligazón histórica que existe entre el desarrollo tecnológico como motor de avance de las libertades públicas y el progreso económico, Aznar presentó ayer en Vitoria el Plan Info XXI (2001-2003), un ambicioso proyecto concebido por el Gobierno para impulsar el desarrollo de la sociedad de la información en España, que nace con una dotación de 825.000 millones de pesetas.

IBARRETXE NO ASISTIÓ
Ante un selecto auditorio formado por lo más granado del mundo empresarial y político, (excepción hecha del lendakari vasco Juan José Ibarretxe, que estaba invitado), el presidente reflexionó sobre la oportunidad histórica de progreso social que se abre para el Estado y avanzó que las tecnologías pondrán fin a las barreras levantadas por el nacionalismo.

El presidente del Gobierno señaló que «queremos fomentar decididamente la sociedad de la información porque creemos en una sociedad abierta. Queremos mirar hacia adelante, hacer realidad una nación sin barreras». Igualmente significó que «los países que más han progresado, los que más han avanzado hacia la prosperidad de sus ciudadanos, han sido los más abiertos; abiertos a evoluciones en su sociedad; abiertos a la expansión de las libertades; abiertos en su economía y sus mercados». También destacó que «estamos comprometidos en la defensa de las libertades de todos y cada uno de los ciudadanos. Aquí, o en cualquier otro lugar. La libertad para emitir su opinión y para recibir la que otros puedan generar. Queremos libertad. También de -y gracias- a la red».

MENSAJE A LOS RADICALES
En un claro mensaje dirigido a los radicales José María Aznar precisó que «nuestra sociedad no necesita que nadie levante nuevas fronteras donde nunca han existido. Nada bueno le ha sucedido nunca a ninguna sociedad cuando ha pretendido aislarse o encerrarse en un localismo empobrecedor. Al contrario».

Aznar reconoció el compromiso contraído por el Gobierno para desarrollar adecuadamente el proyecto en el plazo establecido e invitó a incorporarse a la iniciativa privada.

Por su parte la ministra de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés, manifestó que la puesta en marcha del plan ha sido posible gracias a la liberalización del sector de las telecomunicaciones (llamadas locales y apertura del bucle local) y al establecimiento de una tarifa plana para acceder a Internet.

La titular de Ciencia, el departamento que mayor protagonismo absorbe del proyecto, diferenció los tres grandes ejes sobre los que girará el Plan XXI. El primero asegurará el acceso de todos los ciudadanos y empresas a la sociedad de la información, garantizando que todos los colectivos y pymes tengan acceso a Internet y al uso de las tecnologías.

En orden a conseguirlo la Administración pondrá en marcha distintos proyectos de formación, programas para discapacitados e impulsará la implantación del correo electrónico. La segunda prioridad afecta al desarrollo de la administración electrónica, transformándola para acercarla al ciudadano y la tercera al reforzamiento de la presencia de España en Internet mediante el desarrollo de contenidos digitales de calidad.

El Plan Info XXI recoge un total de 332 iniciativas remitidas por los disitintos departamentos ministeriales, de las cuales se han seleccionado 21 iniciativas denominadas «emblémáticas». Se trata de proyectos (ver gráfico adjunto) estrella que absorberán un total de 67.273 millones de pesetas, de los 825.000 presupuestados por el Gobierno. De forma paralela se pondrán en marcha otros cincuenta proyectos menos relevantes que absorberán 58.727 millones de pesetas, de forma que a esta primera fase se destinarán 126.000 millones.

El gasto en diferentes tecnologías de la información contemplado por los distintos ministerios para el periodo estimado (2001-2003) se elevará a 600.000 millones de pesetas.

El Ejecutivo confía en que tanto la iniciativa privada como las comunidades autónomas y ayuntamientos se integren de forma efectiva en el plan para asegurar su desarrollo.

Los presidentes de la Comisión Europea, Romano Prodi, y de México, Vicente Fox Quesada, enviaron sendas intervenciones grabadas felicitando al Gobierno por la iniciativa adoptada.

Un militar de Pamplona salva su vida al fallar la bomba lapa colocada en su coche
El detonador del artefacto, compuesto por medio kilo de cloratita, llegó a estallar y abrió un boquete en los bajos del automóvil La carga estaba oculta junto al tubo de escape para que no fuera detectada
ÓSCAR B. DE OTÁLORA PAMPLONA El Correo  25 Enero 2001

El subteniente del Ejército José Díaz Pareja vio ayer como la muerte se deslizaba bajo sus pies y le perdonaba la vida. A las siete y media de la mañana, cuando conducía su ‘Peugeot 405’ por las calles de Zizur Mayor, una explosión reventó el suelo de su coche bajo el asiento del copiloto y abrió un boquete considerable. El interior del coche se llenó de un humo oscuro que apestaba a pólvora. El detonador de una bomba lapa adosada a su automóvil acababa de estallar, pero un fallo en el mecanismo evitó que se activara el resto de la carga: Medio kilo de cloratita, una cantidad suficiente para haber segado su vida en un instante.

Según los testigos presenciales, Díaz Pareja abandonó a toda prisa el coche humeante, bajo la fuerte conmoción de haber sido sacudido por una explosión que no esperaba. Apenas unos segundos antes, el militar había revisado exhaustivamente el automóvil en busca de una bomba lapa y comprobado que en su coche no había ningún artefacto letal. Todas las mañanas repetía la misma rutina, sin atreverse a poner en marcha el vehículo hasta comprobar que no había sido manipulado.

El subteniente, que lleva más de veinte años en Navarra y era consciente de ser objetivo de ETA, había revisado las cerraduras de su coche, ninguna de las cuales estaba forzada, y comprobado que bajo los asientos no había ningún artefacto sospechoso. En esta ocasión, sin embargo, los autores del atentado habían escondido la bomba lapa entre el tubo de escape del automóvil y la barra de transmisión. Esta ubicación del artefacto, que ya ha sido utilizada por ETA con anterioridad en otros atentados, hizo que Díaz Pareja no viera nada sospechoso al agacharse para comprobar que su automóvil estaba ‘limpio’.

Cambio de domicilio
Los vecinos, que se habían asomado a las ventanas tras haber escuchado la explosión del detonador, -similar a la de un cohete-, vieron entonces como el subteniente regresaba a su coche, apagaba las luces, quitaba la llave de contacto y, mediante el mando a distancia, cerraba las puertas de su ‘Peugeot 405’. Posteriormente, telefoneaba mediante su móvil.

Minutos después, la calle Undiano de Zizur era tomada por todoterrenos blindados de la Guardia Civil que acordonaron la zona. Dos horas después, a las nueve y media de la mañana, los artificieros de la Guardia Civil inutilizaban totalmente la carga de explosivo y el ‘Peugeot 405’ era retirado de la calle mediante una grúa.

Díaz Pareja, de 45 años y padre de dos hijos, reside desde hace dos años en Zizur Mayor. El militar, que ingresó en el Ejército de Tierra en 1975, está destinado en el Regimiento América 66, con base en el cuartel de Aizoain. Según explicó ayer el ministro de Defensa, Federico Trillo, Díaz Pareja cambiaba «con alguna frecuencia» de domicilio como medida de precaución para evitar ser objeto de un ataque. Según Trillo, el deseo del subteniente, tras haber sobrevivido al atentado, es «tener un poco de tranquilidad y que no se inquiete a su familia».

El delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribas, aseguró ayer que este atentado no implica que el ‘comando Nafarroa’ se haya reconstituido en las últimas semanas. Según las hipótesis que barajan las fuerzas de seguridad, el intento de asesinato puede ser obra del ‘comando Donosti’, grupo al que se atribuyen los principales ataques cometidos en los últimos meses. Entre ellos se encuentra el registrado el pasado lunes en Getxo, donde ETA colocó un coche cargado con sesenta kilos de explosivos que no estalló y pudo ser desactivado.

El alcalde de Tarrasa, del PSC, llama «ciudadano ejemplar» al etarra Larredonda
Liarni Armendáriz fue profesora de euskera de Pepe Rei y éste le dedicó un libro
La delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García-Valdecasas, declaró ayer que la detención del «comando Barcelona» de Eta ha confirmado la relación existente entre los grupos radicales antisistema y la banda terrorista. Ayer trascendió que Daniel Sánchez había seguido a los ediles del PP de Santa Coloma de Gramenet, y que su portavoz, J.M. Ruíz, era un objetivo inminente de los terroristas. García-Valdecasas también criticó al presidente de la Diputación, el socialista Manuel Royes, por defender la «presunción de inocencia» del presunto colaborador de Eta, Zígor Larredonda.
Josep Clemente - Barcelona .- La Razón   25 Enero 2001

El doble rasero con que los socialistas catalanes han abordado la operación policial contra Eta está levantando ampollas en determinados sectores de la sociedad catalana, que ven como los máximos dirigentes del PSC toman partido en favor de algunos de los detenidos y en contra de las decisiones del Juzgado central de la Audiencia Nacional. A esto mismo se refirió ayer la delegada del Gobierno en Cataluña, Julia García-Valdecasas, cuando pidió que «no se sea comprensivo con los grupos que practican la violencia». La delegada del Gobierno lamentó igualmente que algunas universidades catalanas, como la Ramón Llull, hayan proyectado el vídeo de Pepe Rei.

    Contra quien lanzó su más ataque la delegada del Gobierno fue contra el portavoz socialista del Ayuntamiento de Vic, Jaume Portell, quien no sólo acudió al Casal Independentista Munel Viusa para ver el vídeo de Pepe Rei, sino que, además, al concluir su visionado declaró que efectivamente los ciudadanos estamos siendo manipulados por los medios de comunicación. También García Valdecasas arremetió contra el alcalde socialista de Terrassa y presidente de la Diputación de Barcelona, Manuel Royes, quien calificó al presunto colaborador de Eta y supuesto autor de los señalamientos a la banda de los dos concejales asesinados en Viladecavalls y Sant Adriá del Besós, Zígor Larredonda, de «ciudadano egarense ejemplar», un ciudadano, comentaban ayer vecinos de esa localidad, «que es un okupa que no paga la luz, ni la casa, ni el teléfono, ni los servicios municipales que todos los demás egarenses pagamos religiosamente».

    Ayer mismo trascendía que el colaborador del «comando Barcelona», Daniel Sánchez Burria, había realizado seguimientos a los concejales del PP de Santa Coloma de Gramenet y que su portavoz, Juan Manuel Ruíz, había sido seguido hasta su casa, por lo que se sospecha que era uno de los objetivos inminentes del «comando».

    De las declaraciones de los principales detenidos del «comando» ha trascendido que Liarni Armendáriz fue profesora de vascuence de Pepe Rei, detenido la pasada semana por el vídeo en el que se señalan objetivos a la banda terrorista. También se ha sabido que el libro del ex jefe de investigación de «Egin» contra el Rey está dedicado a la L., inicial que ahora se ha podido saber que se refiere a Liarni Armendáriz. Esta pistolera etarra le dijo a Sánchez Burria tras el asesinato del guardia urbano, Juan Miguel Gervilla que «la muerte del agente nos ha estropeado la mejor de todas las acciones que ibamos a cometer en Barcelona», en clara referencia al atentado que preparaban contra Luis del Olmo.

    En relación a Pepe Rei también se ha sabido que la conferencia que pronunció en la localidad de Terrassa el 26 de octubre de 1998, en el casal Okupa de la calle Salmerón, fue introducido por el ahora detenido Zígor Larredonda, con quien fue visto de copas más tarde en esta misma localidad.

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