AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 28 Enero 2001
#Réquiem por un cocinero español
José María CARRASCAL La Razón 28 Enero 2001

#LA PELIGROSA BORRACHERA PATRIOTICA DE ARZALLUZ
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo  28 Enero 2001

#Tanto da
Carlos DÁVILA ABC  28 Enero 2001

#Unidad o barbarie
Editorial El Correo   28 Enero 2001

#Sombras del pasado
SANTOS JULIÁ El País   28 Enero 2001

#ETA NO, VASCOS... DEPENDE. ETA, CONTRA TODOS
SANTOS JULIÁ El País   28 Enero 2001

#Muerte
Pilar CERNUDA La Razón   28 Enero 2001

#HORROR DOMESTICADO. ETA, CONTRA TODOS
ANJEL LERTXUNDI, escritor La Voz  28 Enero 2001

#Las quimeras de Ibarretxe
CARMELO BARRIO BAROJA El Correo   28 Enero 2001

#Que me quede como estoy
ROSA DÍEZ  El Correo    28 Enero 2001

#PSC y PP apoyan la sentencia sobre el catalán
El Mundo    28 Enero 2001

#Ramón Díaz salvó a otra víctima de un atentado de ETA que ahora lamenta su asesinato
Bilbao. Agencias ABC   28 Enero 2001

#Miles de vascos piden paz y libertad en la manifestación unitaria de San Sebastián
LOURDES PÉREZ SAN SEBASTIÁN El Correo  28 Enero 2001

#La Ertzaintza desalojó varias viviendas en Vitoria tras el ataque de los radicales
El Correo   28 Enero 2001

#La Ertzaintza sigue en tregua, según su principal líder sindical
MELCHOR SÁIZ-PARDO. Colpisa  MADRID La Voz 28 Enero 2001

 

Réquiem por un cocinero español
José María CARRASCAL La Razón 28 Enero 2001  

Terminarán asesinando señoras de la limpieza, niños a la salida del colegio, vendedores del cupón de ciegos. Cuando ya no puedan matar a los que tienen en sus listas, matarán al primero que se les ponga a tiro. ¡Un cocinero de la Armada! ¡Qué hazaña, que orgullosos deben de sentirse los nacionalistas vascos! Así no hay duda de que algún día llegarán a alcanzar sus objetivos de levantar una gran patria vasca.

    De lo que no se dan cuenta esos nacionalistas, y si se dan no quieren reconocerlo, es del altísimo precio que va a pagar Euskadi por esto. Del precio que ya está pagando, tanto moral como material. En libertades y en riqueza. En ética y en bienestar. En esperanza y en calidad de vida. Han criado a una generación en el odio y la mentira, en el desenfreno y la ignorancia, en el racismo y la irracionalidad, y esas cosas se pagan. De momento, toda esa furia se descarga sobre los no nacionalistas, sin importar quienes sean o el lugar que ocupen. No ser nacionalista hoy en el País Vasco es estar ya condenado a muerte. Pero si los promotores de esta orgía de sangre creen que va a detenerse en los estrictos límites políticos están muy equivocados. Quienes se han alimentado de terror seguirán expulsándolo toda su vida, no importa ya contra quién. El medio se ha convertido en fin para ellos. De ahí otra de las grandes falacias del nacionalismo democrático: intentar acomodar sus fines, pero no sus medios, a los de Eta, como aquellos teólogos medievales que intentaban diferenciar el sexo de los ángeles. 

Si Arzallus y compañía creen que van a poder sujetar a los que acaban de asesinar a Ramón Díaz Casas, les aguarda la misma desilusión que cuando creían poder atraer a la vía democrática a la cúpula de Eta con el pacto de Lizarra. Pocas veces se ha repetido más al pie de la letra la vieja fábula del aprendiz de brujo. Han creado un monstruo, una máquina de matar, que un día se volverá contra ellos. En realidad, ya se está volviendo, destrozando lo más humano, lo más decente, lo más democrático que había en el nacionalismo vasco, para dejar tan sólo su fondo más bronco y ancestral, su llamada telúrica a lo que subyace en todo hombre bajo la moral y la cultura. ¿De qué le sirve a Bilbao tener un Guggenheim, si la mitad de sus habitantes salen a la calle temiendo que les peguen un tiro? ¿De qué le sirve San Sebastián ser una de las ciudades más bellas del mundo si sus habitantes no pueden decir lo que piensan? Todos. Incluidos los de la propia banda, que son los primeros en conocer lo irracional de sus motivaciones. ¿O qué se creen ustedes, que Arzallus, Ibarretxe y Setién no tienen miedo? ¡Claro que lo tienen! Como todo el mundo allí. Han soltado a las fieras, y como no pueden confesarlo, lo único que dicen son despropósitos. Lo más triste de todo es que hasta la Iglesia, que nunca tuvo miedo, parece tenerlo. Es por lo que creo me he quedado corto en el título de esta columna. No es sólo un réquiem por un cocinero español. Es un réquiem por todo el País Vasco.

LA PELIGROSA BORRACHERA PATRIOTICA DE ARZALLUZ
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo  28 Enero 2001

Prácticamente a la misma hora en la que era enterrado en Hernani (Guipúzcoa) el cocinero Ramón Díaz, asesinado, Xabier Arzalluz descargaba toda su furia verbal contra el PP en la reapertura de un batzoki del PNV en Bilbao. Antes de una manifestación en la que todos los partidos marcharon juntos por las calles de San Sebastián en repulsa por el último atentado, el mitin fue de una inoportunidad política notable y volvió a segarle la hierba bajo los pies a un Ibarretxe que dice apostar por una estrategia de unión contra el terror.

Sin embargo, lo peor de la intervención del presidente del PNV no fue esta inoportunidad, ni siquiera sus expresiones guerreras -«hay que luchar», «no van a poder con nosotros»- sino su falta de contundencia contra los terroristas, en contraposición con la ira que le provoca el PP. Resulta que Arzalluz no entiende a ETA. Le molesta su falta de «criterio» para elegir a las víctimas -«matan a un pobre hombre»- y su ausencia de escrúpulos para «reventar 80 tumbas» en el cementerio de Zarauz. Puestos a reprochar cosas a los terroristas, podría echarles en cara que intentaran matar a la cúpula del PP en el camposanto, puesto que la bomba iba contra ellos. Pero no. «Siempre ha habido un respeto a los muertos. Ponen un bombazo ahí. ¿Es que no hay ni criterio en esa organización?»

En esta línea, asombra al líder del PNV que maten a un cocinero y no a alguien de mayor significación. «Puestos a hacer algo, entiendo que debían destruir al poder contra el que están». Acabáramos. A asesinar le llama «hacer algo». Está feo que asesinen a un cocinero, pero tal vez no a un concejal y no digamos ya a un ministro.

Más grave aún fue la identificación que hizo del PP con Melitón Manzanas y Carrero Blanco y el subsiguiente corolario. «Eran opresores, levantarse contra ellos no era ningún delito, se hiciera como se hiciera, era un acto de virtud cívica». Como el Gobierno -en una iniciativa desacertada, sin duda- ha dado una condecoración al policía asesinado y, además quiere enseñar la «historia de Franco» en las escuelas, Arzalluz concluye que «ha sacado la patita» franquista. No faltará quien interprete -con lógica- que el presidente del PNV está convirtiendo la destrucción del poder establecido -«se haga como se haga»- en un «deber cívico». Tampoco los periodistas se libraron. Arremetió contra los «tertulianos y mercenarios» que contribuyen a difamar al PNV, en línea con el Gobierno, que «utiliza al PNV y a ETA» -los dos juntos- para tapar «todas sus manchas». La referencia se comenta sola. Hace poco ETA intentó matar a Luis del Olmo.

Tal vez todos estos disparates quepa atribuirlos a los «vinos de patriotismo» que Arzalluz invitó a tomar a los asistentes. Peligrosa borrachera la suya.

Tanto da
Por Carlos DÁVILA ABC  28 Enero 2001

Lo que le viene mejor a ETA es que insistamos en la condición profesional de su última víctima. Quizá haya matado a un cocinero para que se repare en su condición de «inocente»; así, los anteriores asesinados (si no es correcto el vocablo, puristas, me da igual) resultan culpables o, por lo menos, se pueda explicar sensatamente su muerte. Por otro lado, lo que también le viene muy bien a ETA es que Ibarretxe acuda a la estomagante cantinela de «la unidad de las fuerzas democráticas como única receta para hostigar a la banda». Así, ETA constata que del PNV no tiene nada serio que temer.

Otra cosa: lo que le viene estupendamente a ETA es que con crímenes o sin ellos, Nicolás Redondo esté siendo atosigado por su partido para que se dé el pico con Arzalluz y compañía; así, observa la banda, que es probable que el PSOE nunca termine de gobernar con el PP en el País Vasco. Si Redondo fuera un poco más atrevido de lo que es, daría un puñetazo en la mesa y denunciaría la presión a que le someten los viejos y jóvenes del PSOE para que no cierre la puerta a la colaboración con los nacionalistas. Y no sólo son Vera y Corcuera los que se ocupan de dar la tabarra a Redondo; son Ramón Jáuregui, Benegas, González y algún colaborador cercano de Zapatero, que nunca quiso firmar el pacto con Aznar porque le pareció —bien visto, listo— que el documento era bastante más, tenía mayor alcance que un acuerdo antiterrorista. Tanto es el cerco que sufre Redondo, que en el socialismo vasco, más proclive a la coalición con el PP, le dicen cosas (sic) como éstas: «Tenemos que hacer todo lo posible para impedir que Redondo se rinda al PNV». Todo esto le viene bien a esta ETA humanicida que se apunta a la liberación del pueblo trabajador vasco, asesinando a todo quisque: desde policías a cocineros, que tanto da. A ETA le trae por un higo matar a quien se ponga por delante. Con escolta o sin escolta. A ETA lo único que le importa es seguir sembrando el horror.

Unidad o barbarie
Editorial El Correo   28 Enero 2001

Tras el asesinato de Ramón Díaz, los llamamientos a la unidad han vuelto a recordar que sólo cuando la víctima del terror está de cuerpo presente los dirigentes políticos se avienen a un gesto de encuentro -tantas veces fugaz- en torno a un dolor compartido por la inmensa mayoría de los ciudadanos. Ayer mismo, el consejero Imaz manifestó que «lo que nos une es más de lo que nos separa», en una declaración sin duda bienintencionada, pero incongruente con la política que practica su propio partido. Anteayer, mientras se preguntaba «¿qué podemos hacer los demás?» ante la ofensiva etarra, el lehendakari Ibarretxe declaró que el éxito de ETA no está en las muertes que causa, sino en la división que genera.

Sin embargo, sería más justo achacar las causas de la división política a los errores y mezquindades de los demócratas que a la perversión asesina del terrorismo. Porque ha habido momentos en los que precisamente el terror alentó la aparición de un frente de todos los demócratas que, por encima de las diferencias de ideas y proyectos, comprendieron que el futuro común sólo podía abrirse paso tras la derrota política de ETA. Pero aquella unidad parecía perturbar, diluir o postergar las aspiraciones nacionalistas y la inquietud creció entre las filas abertzales, hasta el punto de que hubo dirigentes jeltzales que llegaron a imputar a la existencia del Pacto de Ajuria Enea nada menos que las dificultades que encontraba el Estatuto para su desarrollo pleno.

Es natural que -de existir- el consenso frente a la barbarie deba pivotar en torno a la defensa de las libertades y la democracia existente, y obligue a las instituciones a constituirse en auténtico dique de contención frente a cada ofensiva terrorista. El primer cometido de la unidad consiste en negar razones a la sinrazón violenta, en entablar una batalla ideológica por la cohesión de la sociedad democrática. El punto de partida de esa batalla no es otro que el reconocimiento de la paz y la libertad como bienes superiores y objetivos anteriores al debate en torno a cualesquiera otros proyectos políticos. Pero, especialmente a raíz del alto el fuego de ETA, el PNV no sólo se negó a posponer el logro de sus objetivos a la consecución previa de una situación de paz y normalidad, sino que, alterando el orden de los factores, condicionó la propia paz a la consecución previa o simultánea de unas metas nacionalistas que jamás antes se habían distanciado tanto del común denominador por el que había circulado el autogobierno hasta entonces. Los planteamientos del nacionalismo gobernante llegaron a aproximarse tanto a la retórica empleada por quienes ayer, al día siguiente de otro vil asesinato, enarbolaban la consigna ‘La autodeterminación es la paz’, que resulta sarcástico que el lehendakari Ibarretxe se pregunte en público «¿qué podemos hacer los demás?». La paradójica renuncia a legitimar socialmente un Estatuto en virtud del cuál ha gobernado durante toda su vigencia ha llevado al PNV a una segunda renuncia: la renuncia a labrar la derrota política de ETA en el seno del propio nacionalismo como la mejor aportación de los demócratas nacionalistas a la paz.

En la homilía pronunciada en los funerales por Ramón García, el obispo Uriarte se preguntó «¿qué clase de pueblo puede construirse sobre tanto dolor y tanta sangre?». Él mismo ofreció la respuesta: una sociedad rota. Pero no es sólo ETA la que está fracturando la sociedad, en tanto que alista a sus seguidores para arremeter contra la mayoría secundando la muerte y la coacción. Una sociedad cuyos partidos e instituciones parecen acostumbrarse a una réplica rutinaria tras cada atentado de ETA, caminando siempre por detrás de quienes más sufren las consecuencias del embate terrorista, incapaces de adelantarse a los acontecimientos, administrando los resortes del poder y la representación política con una mezcla de desidia y enconamiento tiene que ser consciente de su propia responsabilidad colectiva: instar a sus parlamentarios y gobernantes a la unidad para la defensa del derecho a la vida y a la libertad.

Sombras del pasado
SANTOS JULIÁ El País   28 Enero 2001

"Efectuada la votación, dio el siguiente resultado: votos emitidos, 314; a favor, 314". En contadas ocasiones se ha mostrado el Congreso de los Diputados tan unánime como en la sesión de 16 de septiembre de 1999. El motivo de tan extraordinaria unanimidad fue la proposición de ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, presentada por todos los grupos parlamentarios: nadie propuso enmienda alguna; nadie formuló la más leve objeción. Por el contrario, todos los portavoces coincidieron en resaltar, como dijo la señora Lasagabaster, el espíritu de consenso y de unanimidad que había hecho posible, no sin grandes esfuerzos, la aprobación de aquella ley. La misma diputada de EA había recalcado lo "terriblemente importante" que era continuar así, observación que no desmintió la diputada del PNV, Uría Echevarría, cuando mostró la satisfacción de su grupo porque el esfuerzo de todos había hecho posible la tramitación rapidísima de aquella ley, destinada a rescatar del olvido a todas las víctimas del terrorismo.

Fue, por lo demás, el lenguaje empleado por el portavoz del Bloque Nacionalista Galego, cuando habló de pacificación, diálogo y comprensión mutua entre los ciudadanos del Estado español; de Coalición Canaria, cuando destacó el consenso como un principio político ennoblecedor; de CiU, cuando insistió en el reconocimiento de toda la sociedad a las víctimas del terrorismo que "nos están reconciliando con la libertad, la convivencia, la tolerancia, la democracia"; de IU, cuando entendió el acuerdo como una apuesta por la normalización definitiva; del PSOE, cuando habló de la generosidad mutua como un requisito de toda reconciliación que mire al futuro; del PP, cuando se refirió a las víctimas como un patrimonio común, al abrigo del juego dialéctico entre Gobierno y oposición.

Hay que remontarse al debate del proyecto de Ley de Amnistía, celebrado por las Cortes elegidas en junio de 1977, para encontrar un lenguaje similar. Allí se pudieron escuchar las mismas cosas, desde la celebración de la unanimidad con la expresa renuncia de protagonismo por ningún grupo hasta la exigencia de una ley que borrara el pasado como una apuesta por la reconciliación hacia el futuro. ¿No se habían percatado los diputados de 1977 de los efectos de aquella ley que aprobaban en medio de un regocijo general? ¿No se han percatado los diputados de 1999 de que los beneficios de esta ley se extendían a todas las víctimas del terrorismo desde el 1 de enero de 1968? Flaco favor sería imputarles tamaña inconsciencia. Lo sabían, claro que lo sabían, entonces como ahora. Entonces lo aceptaron como el precio que era preciso pagar para dar por liquidada una dictadura. Ahora lo aprobaron porque sin una ley como ésta, o muy similar, no será posible dar por cerrada la historia de terror que ETA lleva escrita desde hace más de 30 años.

Pues lo que está implícito en la Ley de Solidaridad con la Víctimas del Terrorismo, la interpretación que impone el contexto de su aprobación, es que se trata de una especie de borrón y cuenta nueva. Hasta el 16 de septiembre de 1999 todas las víctimas son iguales, viene a decir esta ley. Lo que hace dos años parecía desestimiento definitivo de ETA, su renuncia a seguir matando, es lo único que explica ese contenido y el consenso de que se vio rodeada su aprobación: que ETA hubiera dejado de matar igualaba en cierto modo a los muertos y permitía a todos echar sobre el pasado una mirada en la que la voluntad de reconciliación se imponía como punto de partida de un proceso de pacificación que exigiría en algún momento la incorporación de miembros de ETA a la vida civil. Pero con el retorno de los asesinos esa voluntad ha saltado por los aires y con su voladura se ha hecho insoportable que un torturador pueda ser considerado como una víctima del terrorismo igualada por la muerte a todas las demás. Mientras la muerte siga reinando, las sombras del pasado seguirán pesando con su insoportable carga sobre los vivos.

ETA NO, VASCOS... DEPENDE. ETA, CONTRA TODOS
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS, catedrático de Derecho Constitucional La Voz  28 Enero 2001
 

Como usted, o como usted, lo he coreado muchas veces: «ETA no, vascos sí». En concentraciones, en manifestaciones o en actos de solidaridad de manos blancas, el sentido del grito resulta siempre coincidente: el de expresar que los vascos han sido y son las principales víctimas de ETA y que los execrables atentados de la banda criminal no pueden imputarse a los vascos, sino a ETA, única y entera responsable del dolor inconmensurable que este país lleva sufriendo por su culpa desde hace más de treinta años.

Sí, como usted, y como usted, yo también he voceado una y otra vez «ETA no, vascos sí», aunque he de reconocerles que llevo ya mucho haciéndolo con una crecientemente escasa convicción. Pues aunque ETA es, sin ningún género de dudas, la única culpable del horror del terrorismo, lo cierto es que ese horror ha podido mantenerse durante todos estos años porque hay vascos, muchos vascos, que han apoyado y apoyan a ETA de una u otra forma. Pueden creerme que lo escribo con dolor, pero, como en los versos de Quevedo, «pues amarga la verdad, quiero echarla de la boca»: ETA ha podido mantenerse, en primer lugar, porque hay vascos que han ayudado a sus comandos, suministrándoles fuentes financieras, dándoles cobertura física y logística, y facilitando su reconstrucción a medida que sus miembros iban siendo detenidos.

Pero ETA ha podido mantenerse, también sin ninguna duda, porque ha habido vascos que han dado cobertura política a su discurso demenciado, y vascos que han permitido, por ejemplo, que el sistema educativo haya venido transmitiendo una visión de su país que ha funcionado como un combustible imprescindible para la reproducción de la banda terrorista. Hay vascos, unos pocos, que son de todo eso directamente responsables, por acción, pero hay vascos, mucho más, que lo son por omisión, por no haber dejado de votar a los primeros.

Decir que todos esos vascos son responsables de los crímenes de ETA es una burda e intolerable falsedad. Tanto como afirmar que su responsabilidad en la catástrofe actual es la misma que la de los vascos que la han combatido con su voto y que han pagado con su vida, su integridad física o sus bienes el derecho a rebelarse contra ella. Gritar «ETA no, vascos sí», es muy reconfortante. Pero para ser justos con los vascos, con todos ellos, habría que gritar probablemente «ETA no, vascos... depende».

Muerte
Pilar CERNUDA La Razón   28 Enero 2001

¿Un cocinero? ¿Cómo es posible que asesinen a un cocinero? Ah, claro, trabajaba en la comandancia de Marina. Es como el empresario aquel que se movía en ambientes nacionalistas, por lo visto no pagaba el impuesto revolucionario; y aquel chico que era de familia del PNV de toda la vida, resulta que militaba en el PP, era concejal del PP. Pasa lo mismo que con el catedrático que tuvo que marcharse porque no aguantaba las presiones y las amenazas a su familia; sí, siempre fue muy vasco en todo, pero ahora estaba muy próximo al Foro de Ermua, incluso colaboraba con ellos. Y aquel que mataron el año pasado ese que escribía unos artículos tremendos contra ETA y Herri Batasuna.

    Lo han conseguido esos salvajes. Han logrado que, inconscientemente, especulamos sobre el motivo por el que eligen a sus víctimas, como si hubiera justificación alguna a sus horrores. De tanto atentar contra militares, policías, guardias civiles, empresarios, periodistas, jueces, fiscales, políticos del PP y del Psoe, creemos que si alguien pertenece a esos círculos, no debe extrañar el asesinato. Qué espanto.

HORROR DOMESTICADO. ETA, CONTRA TODOS
ANJEL LERTXUNDI, escritor La Voz  28 Enero 2001
 

ETA necesita muertos, lo único que le acarrea macabra notoriedad. La sangre de Ramón Díaz está aún caliente pero su nombre está ya, casi anónimo, en la larga cuenta de víctimas necesarias para la supervivencia de ETA. Tanto da que fuera cocinero o significado dirigente político. No le mataron para cimentar la pan-euskalerria soberana y triunfadora ni porque la justicia revolucionaria no podía dejar sin reparar no se sabe muy bien qué. Los que le mataron le necesitaban para hacerse notar. Para nada más. Ahora Ramón Díaz es sólo una línea más en la larga lista. Lo mismo que Ernest Lluch, es sólo una línea entre tantas. Y Tomás y Valiente. Así todos. Líneas sin vida, que sólo aportan eso: un negro trazo que contribuye a que la lista sea más larga. Más larga. Más larga...

Nada hay más peligroso en la vida de un país que una situación objetivamente deleznable convertida en políticamente llevadera. Cuando se logra domesticar el horror, ese país se habitúa a pagar cuotas de perversión y degradación moral imposibles de cuantificar; la ignominia convive con el ajetreo cotidiano; la miseria moral es percibida como equipaje inevitable; el silencio sólo es roto para sublimar aspectos anecdóticos de la contienda política mientras se da la espalda a los valores fundamentales que debieran compactar una sociedad. Y lo que es más grave: esa sociedad no percibe -o no confiesa percibir- que su pasividad y falta de talla política y moral están minando poco a poco, pero inexorablemente, sus propios cimientos.

Maixabel Lasa, la viuda de Juan María Jáuregui, también asesinado por ETA, tiene razón cuando dice que a los terroristas no les interesa que esto acabe. Sólo hace falta que nos demos cuenta también de la cruda realidad que evidencia esa constatación: a ETA no le interesa que esto acabe, pero lo que va acabándose es el país; es el país lo que va diluyéndose como azucarillo en el agua; es el país el que va perdiendo desde hace tiempo vida, convicción espiritual, sus resortes más generosos.

ETA, enemigo público número uno. Considerar que sus objetivos son compartibles aunque no sus métodos significa contribuir a la autodestrucción, a que se cumpla lo que Gombrowicz escribía sobre la Polonia de los años cuarenta: el País Vasco es un barco que, si mantiene su rumbo actual, pronto tocará tierra: el fondo.

Las quimeras de Ibarretxe
CARMELO BARRIO BAROJA El Correo   28 Enero 2001

El presidente del Gobierno vasco sigue tomándose poco en serio la situación política que vive esta tierra y, lo que es más grave, no es consciente del retroceso democrático que hoy vivimos precisamente por la incapacidad, debilidad e inseguridad del Gobierno que preside. Desde el primer momento ha puesto sus prioridades no en contemplar este país desde un punto de vista plural, sino de hacerlo desde intereses privativos y partidistas.

¿Qué supone para el lehendakari ser incapaz de presentar unos presupuestos al Parlamento vasco, conforme marca la ley, y deteriorar el marco de relaciones económico-financieras y socio-políticas que se establecen anualmente en las sociedades democráticas? ¿Qué supone para él perder pleno tras pleno, votación tras votación, el respaldo y la confianza de la Cámara autonómica, no sólo en lo relativo a la censura que obtuvo del legislativo vasco, sino también en lo concerniente a los mandatos parlamentarios, reiteradamente incumplidos por su Gobierno? ¿Qué supone no poder presentar ante el Parlamento proyectos de ley claves para nuestro desarrollo económico, social y político e incumplir sus propios compromisos programáticos?

Ibarretxe sabe hace tiempo que no tiene respaldo parlamentario y que no lo va a tener y, sin embargo, no es capaz de asumir las responsabilidades y se deja llevar por lo que el EBB dice. Desde el principio de su mandato ha sido un portavoz cualificativo del PNV y no el lehendakari de todos los vascos, función que renunció a desempeñar desde su apuesta decidida por Lizarra y su inseguridad y falta de criterio hacia EH.

Bueno, pues ante esta realidad, el lehendakari se convierte en el gran prestidigitador, quien juega con el acertijo y aquél que, no siendo capaz de traducir la realidad y de responder a las necesidades de verdad, las oculta, las maquilla y sigue empeñando de una forma estéril en hacernos creer que aún no se dan las condiciones para celebrar de una manera inmediata las elecciones, y que conviene esperar y reabrir un período de sesiones que sólo va a comportar el progresivo deterioro institucional.

Las declaraciones de Ibarretxe y su obstinada preocupación por no concretar las necesidades electorales de este País se suman a la agonía y a la ceremonia de la confusión en la que se han movido el Gobierno y los partidos que le apoyan en los últimos tiempos. De portavoces nacionalistas hemos escuchado que la situación es «angustiosa» o que «no se puede gobernar contra el Parlamento» y, sin embargo, cuando la situación se sitúa como el paradigma de la necesidad de elecciones anticipadas, el lehendakari sólo nos sigue presentando elucubraciones, acertijos e injustificables retrasos.

Las afirmaciones en las que habla de mayo, junio o septiembre, como posibilidad en la convocatoria electoral, revelan mucha indecisión y sobre todo muy poca seriedad en el tratamiento de los asuntos públicos.

La chistera de Ibarretxe no puede ser el elemento de referencia, no puede moverse todo por ilusiones, apariencias y disfraces, que tratan de ocultar la realidad. La utilización de la política nacionalista de Lizarra como doctrina, Udalbiltza y el constante apoyo en EH constituyen fracasos que deben rectificarse y no maquillarse. Es el momento de hablar claro, de asumir las responsabilidades y de abandonar la ficción y el espectáculo escénico.

Lo más grave es que con estas actitudes los vascos corremos el riesgo de perder nivel y credibilidad institucional. Y me refiero al nivel de seriedad y rigor político que hemos ganado con nuestro Estatuto, con nuestro Concierto Económico y con referencias como el Pacto de Ajuria Enea. Factores claves de desarrollo político institucional en España y en la Unión Europea que hoy corren el riesgo de debilitarse por la radicalización del nacionalismo y su falta de pragmatismo y eficacia. Se antepone hoy por los nacionalistas en Euskadi la actitud del estafermo y la política del órdago a la actitud del estadista y la política del realismo.

Que me quede como estoy
ROSA DÍEZ  El Correo    28 Enero 2001

Acabo de recibir en mi despacho de Bruselas un calendario editado por Eusko Alkartasuna en cuya portada y bajo el título ‘Ventajas de ser Estado en Europa’, se despliega un mapa de toda Europa flanqueado por una relación de 28 países compuesta por los 15 actuales miembros de la Unión, 12 candidatos y, en rojo brillante y entre la lista de los candidatos, el nombre mágico de Euskal Herria.

De un primer vistazo se deducen lo que a juicio del redactor son las ventajas. La primera de ellas, que de un plumazo se constituirá la República Vasca con la incorporación de una parte de Francia y Navarra y tendremos derecho, con el 2% de la población, a cinco diputados. La segunda ventaja sería que los vascos pasaríamos de ser ciudadanos de la Unión, o sea, europeos de pleno derecho, a ser otra vez candidatos a europeos.

Quizá esté muy obtusa, pero no alcanzo yo a encontrar la ventaja de volver a tener que sacar el pasaporte para viajar por Europa o ir de vacaciones a Málaga. No se me ocurre qué ventajas tendrían nuestros jóvenes estudiantes que hoy reciben becas en universidades europeas o se incorporan al program Erasmus cuando les quiten esas ayudas y tengan que volver a depender del poder adquisitivo de su familia o renunciar a una parte de su formación.

No se me alcanza qué ganarán los empresarios vascos cuando se les vuelvan a levantar las fronteras y se vea nuestra auténtica dimensión. ¿Será una ventaja competitiva para ellos tener que enseñar el pasaporte en los aeropuertos, no en la taquilla que pone Europa, sino en la que pone ‘otros’?

No se me ocurre qué ganarán nuestros municipios cuando dejen de recibir fondos europeos para proyectos urbanísticos, de desarrollo comarcal y/o de cohesión. No alcanzo a descubrir por qué tendrían que dar saltos de alegría el conjunto de los ciudadanos vascos cuando descubran que, gracias a la genial propuesta de Eusko Alkartasuna, vamos a volver a ser extranjeros.

O sea, toda la vida tratando de entrar en el Club, toda la vida queriendo formar parte de esta Europa que hoy es de 15 y mañana será de 27, para ahora querernos salir y además decir que es una ventaja...

La verdad es que ‘el calendario’ se comenta por sí solo. Cualquiera que lo lea traduce de inmediato el titular y lo convierte en ‘las desventajas de dejar de formar parte de Europa’. Porque Gorka Knörr ha colocado al mito, o sea, a Euskal Herria, en la lista de candidatos, sacándonos de la lista de titulares de la que ya somos parte, y eso en sí ya es una gran desventaja.

Sólo que si esa ensoñación nacionalista no fuera virtual, la realidad de nuestra situación sería mucho peor. En ese supuesto no estaríamos, como él apunta, detrás de Lituania, sino que nadie escribiría nuestro nombre en la lista. Seamos sinceros y llamemos a las cosas por su nombre: seríamos, como mucho, pre-pre-candidatos. Nos tendríamos que pelear por estar en la cola, detrás de Turquía.

Señor Knörr, muchas gracias por su oferta pero quédese con ella. Preferimos seguir siendo vascos, españoles y europeos. No se me ocurre ningún motivo para renunciar a ninguna de las tres cosas.

PSC y PP apoyan la sentencia sobre el catalán
El Mundo    28 Enero 2001

BARCELONA.- El Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC) y el Partido Popular (PP) se mostraron ayer de acuerdo con dos sentencias del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que han anulado parte de los reglamentos de las universidades Rovira i Virgili y Pompeu Fabra por excluir a la lengua castellana en favor del catalán.

El eurodiputado popular Aleix Vidal-Quadras llegó a decir que la ley de política lingüística es «anticonstitucional».

Montserrat Duch, responsable de Universidades del PSC, afirmó: «Siempre hemos defendido que la normalización se debe basar en el consenso social y no en lógicas imperativas».

Recomendó que los claustros de esas dos universidades, «haciendo uso de la autonomía universitaria», procedan a «matizar» los artículos que han sido anulados, según Europa Press.

Esta diputada autonómica del PSC añadió: «La decisión judicial nos obliga a todos a hacer compatible el avance del uso social del catalán y el respeto a los derechos lingüísticos individuales».

Dolors Nadal, portavoz parlamentaria del PP, dijo que han recibido la sentencia «con normalidad y sin aspavientos» porque «responde a la realidad bilingüe del país».

Dijo que el PP «está a favor del impulso de la lengua catalana, siempre que no suponga la discriminación del castellano».

Aunque ella representa la línea oficial del PP, el eurodiputado y ex presidente de este partido en Cataluña Aleix Vidal-Quadras dijo que esta ley «no respeta el espíritu de la Constitución y el Estatuto de Autonomía, es una ley intervencionista, vulneradora de derechos individuales y que asfixia la pluralidad de la sociedad catalana».

Josep Bargalló, de Esquerra Republicana de Catalunya, dijo que la sentencia es «incongruente con los reglamentos», ya que éstos se corresponden «con la ley de política lingüística, que no ha sido declarada inconstitucional» a pesar de que lo pidieron los que recurrieron esas normas lingüísticas.

VIDAL-QUADRAS SE PONE AL MARGEN
El eurodiputado del PP Aleix Vidal Quadras y el dirigente socialista Julio Villacorta anunciaron ayer que abandonan sus cargos de presidente y vicepresidente, respectivamente, de la plataforma Convivencia Cívica Catalana, contraria a la política lingüística de la Generalitat. Ambos continuarán vinculados a la organización. El nuevo presidente es Francisco Caja, profesor de Estética y Teoría de las Artes de la Universidad de Barcelona.

Ramón Díaz salvó a otra víctima de un atentado de ETA que ahora lamenta su asesinato
Bilbao. Agencias ABC   28 Enero 2001

Ramón Díaz hizo en 1991 un torniquete en la pierna a José Ignacio Lago, un joven al que ETA había colocado una bomba en su coche y que ahora afirma que "lo que más me duele es no haberle podido salvar la vida, como él hizo conmigo".

El 10 de enero de 1991, sobre las 19:30 horas, José Ignacio Lago bajó de su domicilio en la barrio de Loyola en busca de una farmacia, informan hoy "El Diario Vasco" y "El Correo". Cogió su coche y poco después reventó. "Volé unos veinte metros. Era justo el mismo sitio donde el viernes estalló el coche de Ramón. Vi que mi cuerpo estaba ardiendo. Me cogí el brazo izquierdo y lo metí en la cazadora, estaba reventado. Al salir del coche, se quedó la pierna colgando".

"Creía que había estallado la batería, porque jamás pensé que fueran a atentar contra mí. ETA dijo que era un traficante de drogas, lo cual es mentira, como alguna vez me han reconocido desde ese mundo de forma privada".

Lago, que ahora tiene 30 años y ha perdido la pierna y el brazo izquierdos, recuerda en su entrevista con "El Diario Vasco" y "El Correo" que "de todo el mundo que estaba alrededor, la única persona que tuvo el valor de acercarse a mí fue Ramón. Me hizo un torniquete en un muñón de la rodilla. Si Ramón, que en paz descanse, no hubiera intervenido, no estaría ahora aquí. Me estaba desangrando, perdí cinco litros de sangre".

"Nada más recuperarme -recuerda- fui a buscarle y se lo agradecí infinitamente, porque ahora he podido rehacer mi vida junto a mi novia Yolanda".

Díaz y el hermano de Lago eran miembros de la misma sociedad gastronómica, la Loyolatarra, y a partir de aquel suceso "cogimos más confianza y más amistad".

El jueves a los ocho de la mañana José Ignacio recibió una llamada de su madre. "¡Un atentado en mi barrio y encima a este señor! Fue un golpe total". "Lloré mucho -reconoce Lago-. Lo que más me dolió fue no haber podido estar allí en ese momento para ayudarle, como hizo él conmigo. Es algo que voy a llevar encima toda la vida, porque él me ayudó. Estas cosas te dejan mentalmente bloqueado. Además, ocurrió en el mismo lugar y casi en la misma fecha que a mí. Parece como si ETA hubiera buscado esa coincidencia.

Miles de vascos piden paz y libertad en la manifestación unitaria de San Sebastián
Una quincena de dirigentes políticos de todos los partidos menos EH y líderes sindicales arroparon a los amigos del cocinero asesinado La marcha en repulsa por el brutal atentado de ETA discurrió en medio de un sobrecogedor silencio
LOURDES PÉREZ SAN SEBASTIÁN El Correo  28 Enero 2001

Los ciudadanos no se resignan y siguen en pie frente a las constantes sacudidas de ETA a la convivencia. El asesinato del cocinero Ramón Díaz, un vasco de vida tan común como la de sus vecinos, congregó ayer en San Sebastián a miles de personas, que respondieron con su compromiso cívico a la manifestación unitaria convocada por Comisiones Obreras -el sindicato al que estaba afiliado la última víctima de los terroristas-, el Gobierno autónomo y las dos principales instituciones del territorio, la Diputación foral y el Ayuntamiento donostiarra. Anoche, los dirigentes políticos sí procuraron dar ejemplo de pluralidad y se entremezclaron en las primeras filas detrás la pancarta, configurada con un lema muy simple escrito en castellano y euskera en letras azules: ‘ETA no. Paz y libertad’.

La marcha que recorrió la capital donostiarra, bajo un intenso frío, coronó las decenas de movilizaciones organizadas a lo largo del día en distintos puntos de España para expresar la repulsa colectiva por el atentado contra el empleado de la Comandancia de Marina, el primero mortal desde que arrancó el año. La cita en San Sebastián era a las ocho y media de la tarde en los jardines de Alderdi Eder, junto al Ayuntamiento, y allí se reunieron representantes de todas las fuerzas vascas, con la única ausencia de HB. Simpatizantes de la izquierda radical habían recorrido esas mismas calles un par de horas antes, dejando un reguero de pegatinas con sus proclamas.

Los donostiarras volvieron a plantar ayer cara a la violencia con un silencio contenido y respetuoso. Poco antes de que la multitud -unas 20.000 personas, según fuentes municipales- echara a andar, los fotógrafos y las cámaras de televisión pudieron inmortalizar escenas poco habituales en la crispada situación política vasca: el corrillo formado en torno al lehendakari y los socialistas Jesús Eguiguren y Manuel Huertas o el saludo entre la diputada de EA, Begoña Lasagabaster, y el secretario general del PP, Javier Arenas. Todos procuraron departir con todos en los prolegómenos de la manifestación, a la que acudieron el grueso de los consejeros del Gobierno autonómo, el ministro Juan Carlos Aparicio y los responsables de UGT, CC OO y Confebask. La imagen de unidad se trasladó a la pancarta, portada codo con codo por una quincena de líderes políticos y sindicalistas. En el centro caminaban el presidente y el secretario de la sociedad Loyolatarra, el refugio de Ramón Díaz.

Simpatizante de HB
Sólo se echó de menos a sus familiares más íntimos, impedidos anímicamente para sumarse a la marcha; su hijo, simpatizante de las juventudes de HB, asistió entre lágrimas al funeral. Los allegados de Díaz que sí estuvieron presentes en la manifestación coincidieron en su dolor con otras víctimas, como la viuda de Jáuregui o las hermanas de Iruretagoiena y Ordóñez. Ayer sólo se desplegó una pancarta y únicamente se escucharon gritos de ‘libertad’ al comienzo del acto, pero fue suficiente. Tras recorrer a buen ritmo el centro, en medio de visibles medidas de seguridad, la marea humana regresó al punto de salida para dar su último aplauso a Ramón Díaz.

La Ertzaintza desalojó varias viviendas en Vitoria tras el ataque de los radicales
El Correo   28 Enero 2001

Los vecinos abandonaron sus domicilios tras ser incendiada una sucursal bancaria

BILBAO.- Los violentos se conviertieron ayer, de nuevo, en protagonistas en las calles del País Vasco. En esta ocasión, los objetivos fueron dos sucursales bancarias, una del BSCH, en Berriz (Vizcaya) y otra de Caixa, en Vitoria. También provocaron diversos daños en un vagón de tren en Rentería (Guipúzcoa). Los autores de los sabotajes, a los que el alcalde de Berriz calificó de «fanáticos bien adiestrados», lograron sembrar el pánico, sobre todo en Vitoria, donde varios vecinos fueron desalojados tras la explosión de una bomba casera en la oficina de la Caixa.

El episodio más importante de kale borroka se produjo en Vitoria. Un artefacto casero, compuesto por una bombona de camping gas, estalló a las siete y cinco de la mañana de ayer en el cajero automático de la sucursal que la Caixa tiene en la calle Paraguay de la capital alavesa, según informó la Ertzaintza.

El artefacto lanzado por los protagonizas de este nuevo episodio de kale borroka explotó en el interior del habitáculo del cajero y provocó un incendio que tuvo que ser sofocado por los Bomberos.

Ataque al tren
La Policía atonómica vasca desalojó a los vecinos de las viviendas superiores a la sucursal, debido al humo que había causado el fuego, y para evitar riesgos. Sobre las ocho menos 20, todos los desalojados pudieron volver a su viviendas.

Otro de los ataques se produjo la noche del viernes cuando varios desconocidos incendiaron un vagón vacío de EuskoTren en la estación de Rentería, informaron los Bomberos.

Estas fuentes explicaron que, al parecer, los jóvenes radicales, arrojaron gasolina en el interior de esa unidad y luego prendieron fuego. El ataque a este vagón del Euskotren, que se encontraba parado en un andén de la estación y que estaba vacío se produjo sobre las 22.40 horas y el fuego quedó sofocado 40 minutos después. La unidad ferroviaria quedó calcinada.

Horas después, el alcalde de Rentería, el socialista Miguel Buen, condenó la quema del vagón y exigió a los autores de los sabotajes que «cesen de una vez» sus acciones y «sepan distinguir entre la acción política y la terrorista».

Buen difundió un comunicado en el que recordó que el viernes los ciudadanos se levantaron «sobresaltados» por el asesinato en San Sebastián del cocinero del Ejercito Ramón Díaz García por parte de ETA y por la noche los habitantes de Rentería comprobaron, «una vez más, cómo un grupo de fanáticos bien adiestrados realizaron una nueva hazaña revolucionaria».

Fines políticos
El alcalde preguntó a los autores del incendio del vagón de la compañía Euskotren «si creen que con estas bárbaras acciones consiguen algo de sus pretendidos fines políticos». «Solamente consiguen aislarse cada día más y que la inmensa mayoría de la población deplore y condene sus actividades», concluyó Miguel Buen, quien exigió a los violentos que «nos dejen trabajar en paz y en libertad».

En Vizcaya, un grupo de encapuchados atacó con cócteles molotov una sucursal del Banco Central Hispano en Berriz. Los hechos sucedieron pasada la una de la madrugada.

Los desconocidos intentaron romper los cristales del local, sin conseguirlo. Posteriormente, lanzaron dos cócteles molotov contra la entidad. Los artefactos incendiarios ennegrecieron la fachada del edificio y causaron daños en un coche que estaba aparcado en el lugar.

La Ertzaintza sigue en tregua, según su principal líder sindical
Iñaqui Castro afirma que Ibarretxe y Balza están deslegitimados
La pasada semana, ETA colocó una bomba en la sede del sindicato Erne, mayoritario en la Ertzaintza. Su secretario general, Iñaki Castro, cree que la banda ha señalado al cuerpo porque sabe que antes o después este colectivo se implicará en combatir a los violentos. Sin embargo asegura que muchos mecanismos para combatir la «kale borroka» están desactivados desde la tregua.
MELCHOR SÁIZ-PARDO. Colpisa  MADRID La Voz 28 Enero 2001

«La Ertzaintza no puede seguir en tregua. El País Vasco ha cambiado de arriba a abajo. ETA está una espiral más violenta que nunca y saben que los ertzainas no van permanecer impasibles ante estos acontecimientos», afirma.
El responsable sindical reconoce un mayor apoyo entre la sociedad vasca del que recibe por parte del Ejecutivo de Ibarretxe: «Cuando sufrimos el atentado, la gente se volcó con nosotros. Recibimos la solidaridad de todo el mundo», señala. «En cambio -asegura- el lehendakari no ha llamado ni una sola vez. Tanto él como el consejero de Interior están deslegitimados»
Castro considera, asímismo, que el cuerpo no hace todo lo que puede en materia de lucha contra la violencia. «Los resultados que estamos ofreciendo son bastante vagos. Antes de la tregua había dispositivos para combatir la kale borroka que se desactivaron por completo y no se han vuelto a activar. ETA y su entorno surgen del País Vasco y la Ertzaintza tiene que responder a esto. Pese a ello -señala-, estamos ante un colectivo muy difícil de combatir. En Guipúzcoa trabajan 2.000 miembros de las fuerzas de Seguridad del Estado el comando Donosti lleva intacto dos años».

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