AGLI

Recortes de Prensa     Martes 30 Enero 2001
#Cambio de leyes, ya
Mª Enriqueta Benito, portavoz de UA en el Parlamento Vasco  La Razón 30 Enero 2001

#La orientación de los atentados
ERNESTO LADRÓN DE GUEVARA El Correo  30 Enero 2001

#Fernando Savater afirma que parte del problema vasco se debe a la apatía de muchos ciudadanos
Libertad Digital   30 Enero 2001

#Catalán sin imposición
Editorial El País  30 Enero 2001

#Antología del disparate
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  30 Enero 2001

#Garzón y Arzallus
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón  30 Enero 2001

#La arpía
ANTONIO GALA El Mundo 30 Enero 2001

#Arzallus y el «¡Eta, mátalos!»
Lorenzo CONTRERAS La Razón  30 Enero 2001

#Asesinatos cívicos
Juan BRAVO La Razón  30 Enero 2001

#Arzalluz
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  30 Enero 2001

#Chochea
Alfonso USSÍA ABC 30 Enero 2001

#Los policías y la lucha contra ETA
M. MARTÍN FERRAND ABC 30 Enero 2001

#Sitiados en «el sitio»
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Enero 2001

#Españolismo
EDUARDO HARO TECGLEN El País 30 Enero 2001

#El juez Del Olmo también manda a prisión a Rei por amenazas terroristas y colaborar con Eta
J. P. - Madrid .- La Razón  30 Enero 2001

#Encapuchados amenazan a un distribuidor de EL CORREO en Bermeo
BILBAO EL CORREO   30 Enero 2001

#Educación y paz
XABIER ETXEBERRIA El Correo  30 Enero 2001

#Malos tiempos para la libertad
J. F. Rodil Lombardía. La Opinión  30 Enero 2001



Cambio de leyes, ya
Mª Enriqueta Benito, portavoz de UA en el Parlamento Vasco  La Razón 30 Enero 2001

Es evidente que se ha producido en los últimos años una desviación del objeto y espíritu de la Ley de Cuerpos Docentes de la Enseñanza no Universitaria. Es posible que el legislador tuviera como objetivo una voluntad sana de dar respuesta a las necesidades de euskaldunización desde el sistema educativo, pero sin perder como referencia que el fin principal de cualquier sistema educativo es formar personas autosuficientes, capaces de ser partícipes como ciudadanos activos en nuestra sociedad, desarrollados en el conjunto de sus facultades humanas, y fuente de transformación y mejora de la sociedad, y que el euskera no era más que una parte del currículum educativo.

    Posiblemente por ello, el legislador pensó que había que dotar de personal capacitado desde el plano lingûístico para dar respuesta a las demandas de escolarización del sistema educativo. Demandas que surgieran de forma espontánea, sin dirigismo alguno desde sus usuarios: los padres. Pero nunca pasó por la cabeza del legislador que la euskaldunización iba a ser el objeto exclusivo y monotemático de la voluntad educativa de nuestro sistema. Probablemente el espíritu de aquella ley fuera tener al profesorado mejor capacitado desde el plano de su formación académica, desde su experiencia y desde su capacidad innovadora, y que, además, era preciso ofrecer un profesorado, justo el necesario, para dar una respuesta activa a los requerimientos del bilingûísmo en la enseñanza, de forma equilibrada y procurando primar el lado técnico y aptitudinal docente sobre el lado lingûístico. 

Sin embargo a fecha del año 2001 la impresión es otra, y tenemos la constatación de que el euskera lo ocupa todo en la enseñanza, que se desplaza a magníficos profesionales de sus empleos por exigencias desmesuradas que, en demasiadas ocasiones, poco tienen que ver con el desarrollo de su función y que les obligan a muchos a tener que exiliarse, que hay un acoso y derribo contra el modelo A y el modelo B, tratando de imponernos un modelo totalitario de inmersión lingûística con fines de construcción nacional... Y, que, una vez inmerso el profesorado en el proceso de euskaldunización se le aparta por una serie de años de su primordial función de adecuación a los cambios didácticos y metodológicos, y de su actualización docente para tenerlos secuestrados en prolongados periodos de euskaldunización que en un gran porcentaje de casos acaban en fracasos que no sólo frustran al profesorado, sino que crean dramas y desmoralización profesional.

    Por ello Unidad Alavesa ha presentado una proposición de ley que pretende modificar la Ley de Cuerpos Docentes de la Enseñanza no Universitaria. Tenemos un gobierno en minoría que no puede sacar leyes pues ya no cuenta con el apoyo de los cómplices de los asesinos, por lo tanto el trabajo que tenemos que hacer es el de legislar desde la oposición y así contribuir al cambio tan esperado por los ciudadanos. Mientras el nacionalismo controle y dirija los destinos y las mentes de los ciudadanos, los cambios de leyes serán difíciles, a no ser que sean para endurecerlas aún más y reforzar su proyecto de construcción nacional.

La orientación de los atentados
ERNESTO LADRÓN DE GUEVARA El Correo  30 Enero 2001

La verdad es que llegando a los cincuenta años cualquiera puede estar curado de espanto por lo que te enseña la vida. Y también es verdad que todo lo que no mejora es susceptible de empeorar. Sin embargo he de confesar que no agoto la capacidad de asombro y no alcanzo a vislumbrar hasta dónde pueden llegar algunos personajes de nuestra actividad pública. Es el caso de Xabier Arzalluz.

Interpreto que Arzalluz protagoniza el papel de nacionalista radical para ver si así atrae a Euskal Herritarok a un pacto de apoyo legislativo o a una coalición electoral. Entiendo que el señor Arzalluz trata de rascar votos del mundo abertzale radical o intenta formar una coalición con la rama ‘Aralar’ de EH que es el sector crítico al mundo etarra, que propugna la intervención institucional para frenar la ofensiva del bloque constitucionalista y la relajación de la actividad ‘militar’. Que el PNV por mantenerse en el poder y no perder el control del Gobierno tras las próximas elecciones atraiga hacia sí a los batasunos puede ser entendido y hasta justificado, pues resulta muy duro perder el poder político tras veinte años de hacer y deshacer a su antojo. Que el PNV renuncie a los principios éticos y a los valores democráticos por mantenerse en el poder con el apoyo de los conniventes con el asesinato, con los cómplices de la bomba y el tiro en la nuca puede ser hasta comprensible, aunque a uno se le revuelvan las tripas y sienta disnea de pura repugnancia. Ahora bien, las consecuencias de conducta tan irresponsable son difíciles de prever.

El señor Arzalluz, con la crítica que hace a ETA de atentar contra un pobre infeliz, como la última víctima, lamentando que la banda no tenga ‘criterio’ en sus atentados, y -por si no se le hubiera entendido- con su matización de que ETA debía destruir el poder contra el que están, se coloca al lado de los que animan a los terroristas. El señor Arzalluz se convierte, simplemente, en un apologeta más del terrorismo. No cabe otra interpretación. Más aún cuando refiriéndose a las próximas elecciones amenaza con «nos veremos las caras en la calle». Con lo que deja patente su carácter mamporrero.

Hay en todo esto un problema de déficit moral alarmante. Parece mentira que el señor Arzalluz provenga del mundo eclesial, pues la evidencia de sus dichos y de sus actos descubren un erial vacío de respuestas éticas, como deja patente cuando expresa que el asesinato de Manzanas y Carrero fue un acto de virtud cívica. Podemos estar con toda nuestra energía contra los torturadores y dictadores, pero decir con todo desparpajo que un asesinato -por muy aberrante que sea el personaje asesinado- está justificado refleja cómo entiende este tipejo los derechos humanos y particularmente el derecho a la vida, y lo que haría él de tener poder absoluto. Lo cual no significa que muchos estemos de acuerdo con el reconocimiento que le ha hecho a Melitón Manzanas el Gobierno, por mucho que la ley de resarcimiento a las víctimas no dejara resquicios a otro tipo de salidas.

En definitiva, subyace un problema: el señor Arzalluz, como si de un niño mimado se tratase, amenaza con pataletas si se le quita su juguete preferido que es el de dirigir las vidas ajenas y controlar la sociedad desde su torre del homenaje de esto que considera su feudo y los ciudadanos que aquí vivimos sus siervos. Hay un problema preocupante, pues el señor Arzalluz nos amenaza con algo así como con una rebelión contra cualquier poder que surja de las urnas por voluntad popular si no es nacionalista. Su actitud es bélica y totalitaria. Es profundamente antidemocrática en el fondo. Ahí está el verdadero problema. Y para ello se convierte en alabardero del mundo proetarra.

La grave irresponsabilidad del señor Arzalluz tiene una grave consecuencia, que es que está insuflando oxígeno a los etarras, y que, por tanto, cabe recriminarle el ser coautor intelectual del problema de la violencia y de sus efectos. Consciente o inconscientemente se convierte en liberticida, con el agravante de estar liderando uno de los mayores partidos de Euskadi, con lo que ello supone de atentado contra la ética y la moral públicas, pues su responsabilidad, como la del resto de los líderes es hacer pedagogía social y difundir los principios y valores cívicos que posibilitan la convivencia plural y democrática.

Así es de grave el asunto. Mientras personalidades de profundo calado humanista como Emilio Guevara no consigan la revolución interna que propugnan, con el PNV no hay nada que hacer. Los líderes de los partidos políticos constitucionalistas deben tomar buena nota.

Fernando Savater afirma que parte del problema vasco se debe a la apatía de muchos ciudadanos
Libertad Digital   30 Enero 2001

La situación por la que atraviesa el País Vasco es culpa, en parte de los ciudadanos por su envilecimiento cotidiano, su desinterés por lo que ocurre y su falta de apoyo a la lucha contra la violencia, a juicio del filósofo donostiarra, Fernando Savater. Este escritor, quien ha presentado el libro, “Perdonen las molestias. Crónica de una batalla sin armas contra las armas”, hizo especial hincapié en el reciente asesinato del cocinero Ramón Díaz García la semana pasada, en que ninguno de los colegas del fallecido dijo ni una palabra ni cerraron los restaurantes en señal de duelo.

“Hay comportamientos de algunos vascos que dan miedo, pero hay comportamientos de muchos otros que dan asco”, dijo el filósofo. Por ello, ha decidido recopilar en el nuevo libro cerca de 60 artículos periodísticos que analizan la realidad vasca, desde el asesinato del concejal del PP de Ermua Miguel Angel Blanco, en 1997, hasta la entrega del Premio Sajarov a la Tolerancia a Basta Ya en 2000, para fomentar la movilización ciudadana y la solidaridad activa.

"Ya está bien de pasarnos la vida argumentando, ahora hay que salir a la calle y hay que movilizarse", indicó el escritor vasco, quien lamentó el hecho de que las encuestas indiquen que, "en un país como éste, pasando lo que está pasando, a siete de cada diez ciudadanos no les importe nada todo esto". "No son solamente los políticos los que tienen la culpa de las cosas", sino que también tienen responsabilidad los ciudadanos por su falta de implicación, "a pesar de que luego digan que lo lamentan todo", agregó.

Sin embargo, para Savater la tarea de recopilar sus textos le ha resultado algo descorazonadora, porque es consciente de que "todo se ha dicho ya" muchas veces y además "'el otro' no me va a hacer caso". A este respecto, consideró que el denominado conflicto vasco está más allá de las palabras. “Por eso algunos nos sonreímos cuando se pide diálogo. Aquí solamente han dejado de dialogar los que matan, porque los demás llevamos dialogando muchísimo tiempo", sostuvo.

Catalán sin imposición
Editorial El País  30 Enero 2001

EL TRIBUNAL Superior de Cataluña (TSJC) ha dictado una sentencia, que se promete importante, por la que invalida el grueso del reglamento lingüístico adoptado por la universidad tarraconense Rovira i Virgili (URV) por escoramiento hacia el monolingüismo catalán. La sentencia endurece la resolución del juzgado contencioso-administrativo, recurrida por los denunciantes. Si éstos impugnaban nueve de los 30 apartados del reglamento, el tribunal ha anulado finalmente 16, "por disponer el uso del catalán de forma imperativa, sin dejar margen a la otra lengua oficial", el castellano.

Los magistrados afianzan así el uso indistinto de los dos idiomas cooficiales, lo que está en sintonía con el bilingüismo real de la sociedad catalana, aunque reconocen que el catalán podrá ser el vehículo utilizado normalmente, de ningún modo exclusivamente, por la universidad. La URV ha anunciado su voluntad de ejecutar inmediatamente la sentencia, indicando así su probable renuncia a recurrirla. Es una reacción sensata, que contrasta con el nerviosismo mostrado anteriormente tanto por el rectorado como por la Generalitat, de la que depende.

Y ahora, ¿qué? Más allá del estricto cumplimiento de la resolución judicial, parece necesario que ésta abra una reflexión tranquila entre políticos y universitarios catalanes sobre el desarrollo ecuánime de la Ley de Política Lingüística, cuya constitucionalidad no ha sido puesta en cuestión por el tribunal, contra lo que reclamaban los denunciantes. Todos los grupos del Parlamento autónomo, salvo el PP, avalaron enfáticamente el reglamento que los jueces han desmochado. ¿Nada tienen que decir con vistas al futuro? Si mantienen un perfil tan discreto habrá que presumir una disposición a encajar de nuevo otras interpretaciones forzadas de la ley, similares a la que los jueces han rechazado. Artur Mas, Pasqual Maragall, Josep Lluís Carod-Rovira y Joan Saura no deberían mirar a otra parte: la sentencia va también con ellos.

Sólo reforzando su leal compromiso con la cooficialidad y el bilingüismo en Cataluña y en sus instituciones autónomas podrán defender creíblemente y con éxito las razonables propuestas, que algunos de ellos formulan, para que las instituciones políticas y universitarias estatales incorporen en mucha mayor medida de la actual la riqueza del plurilingüismo realmente existente en el conjunto de España.

Antología del disparate
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  30 Enero 2001

Démosle la vuelta a su miserable discurso. El 21 de noviembre de 1993 ETA asesinaba a tiros en Bilbao al militante peneuvista Joseba Goikoetxea Asla, sargento mayor de la Ertzaintza. ¿Pueden imaginarse en boca de otro político: «matan a un pobre hombre porque es afiliado al PNV y sargento de la Ertzaintza. ¿Es que no llegan a más?»

No pueden imaginárselo, claro. El único capaz es Arzalluz y no hubiera sido razonable que tras el criminal atentado que acabó con la vida de Goikoetxea, invitara a ETA a que llegara más arriba en el escalafón jelkide: «¿Es que no hay criterio ya en esa organización?». Eso es justamente lo que dijo el sábado pasado al comentar el asesinato del cocinero Ramón Díaz.

El desbarre no paró ahí. Este campeón del juego limpio también comentó el atentado fallido contra los dirigentes del PP en el cementerio de Zarautz. !Qué gran ocasión para repetir la expresión de Churchill: «No estoy de acuerdo con usted, pero daría mi vida para que pueda seguir defendiendo sus opiniones». Pues no. Su pena sólo alcanzaba al destrozo de las lápidas: «Y ponen una bomba en un cementerio. ¿No tienen ningún escrúpulo para reventar 80 tumbas? No sé, yo no tengo miedo a los muertos, pero siempre ha habido un respeto y están ahí nuestros mayores. Su memoria, gente querida para nosotros y ponen un bombazo ahí». ¿Se imaginan un discurso parecido en cualquier otra persona si ETA pusiera una bomba en el homenaje anual que el PNV rinde al fundador en el cementerio de Sukarrieta? (No lo quiera el Señor y no lo digo sólo por la profanación de tumbas.)

No pueden, claro. Luego, ya en plan Cossiga, enunció su tercer disparate del pasado sábado: «Todos estos (Manzanas, Carrero, etc.) eran opresores y levantarse contra Carrero Blanco o contra Franco, que suprimieron todas las libertades, no era ningún delito, se hiciera como se hiciera, era un acto de virtud cívica...» ¿Ven cómo nos puede cegar la pasión de la palabra? Oponerse a Franco era delito, se hiciera como se hiciera, aunque sólo fuese mediante la razón y la palabra, algunos correligionarios de Arzalluz fueron a la cárcel por ello. Él mismo había declarado en varias ocasiones que el asesinato de Melitón Manzanas le llevó a ingresar en el PNV, al comprender que ETA no era el camino. ¿Por qué 32 años después le encuentra justificación a lo que entonces no la tuvo? ¿Cree Arzalluz que el PNV y él mismo estaban equivocados entonces?

Hace un par de meses sentenció: «Ojalá los socialistas vascos fueran igual que Ernest Lluch». Dada la polisemia de este hombre, si yo fuera Odón Elorza, le pediría que me explicara un poco más la frase.

Garzón y Arzallus
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón  30 Enero 2001

El periodista está en la cárcel. El periodista fue interrogado ayer por el juez Del Olmo. No voy a entrar en el fondo del asunto Pepe Rei, que se encuentra sub júdice. Ya lo hice en el momento oportuno.

    Lo que importa ahora es esta pregunta: ¿por qué el juez Garzón detiene al periodista y no a Arzallus? La prudencia política aconseja, tal vez, hacer la vista gorda, a pesar de lo cual Javier Arenas ha sido contundente.

Pero la ley es ciega, la ley es ley para todos. El fiscal debería haber intervenido ya. El juez Garzón también, pero ya se ve que su vedettismo no es tan irrefrenable como sus enemigos sostienen. En su homilía semanal de batzoki y púlpito, el ayatolá Arzallus no dijo expresamente pero sí vino a decir: «Estos muchachos de Eta se están entonteciendo. Mira que matar a un pobre cocinero... ¿Adónde vamos a llegar? Lo que tienen que hacer es matar a un ministro o a un general o a un fiscal o a un concejal o a un periodista». Y vino a añadir: «¡Qué torpeza andar reventando tumbas! A ver si aciertan la próxima vez y terminan con estos cabrones de la cúpula del PP, con Iturgaiz a la cabeza!» Y vino a concluir: «Estos hijos de puta de periodistas que tienen la desfachatez de meterse conmigo, no se merecen otra cosa que acabar con ellos».

    ¿Por qué el juez Garzón detiene a Pepe Rei y no a Arzallus? ¿Por qué el fiscal no hace nada? Las monstruosidades que ha dicho el ayatolá vasco, desde la responsabilidad del cargo que desempeña, constituyen un atentado contra el Estado de Derecho y probablemente un delito tipificado en el código penal. ¿Por qué no actúa el fiscal contra él? Yo estoy con la libertad de expresión y que cada uno diga lo que quiera, dentro de la ley. Pero si se detiene a Pepe Rei, ¿por qué no a Arzallus? ¿Es que hay huevos para encarcelar al periodista y no los hay para proceder contra el político?

La arpía
ANTONIO GALA El Mundo 30 Enero 2001

La arpía llamada Arzalluz reprocha a ETA matar a cocineros y poner bombas en cementerios donde sólo hay muertos. Cree que la labor de ETA es «destruir el poder contra el que están». Poca gente he conocido a la que se le vaya tanto la fuerza por la boca. Se deshinchará. De ahí, para precaver el bajón, que anime a sus seguidores -infelices- a sacar votos de las piedras, con una borrachera de patriotismo, en las nuevas elecciones... También se refiere a sacar votos de los cócteles molotov y de las bombas y de las extorsiones y de los chantajes y de los crímenes. El impresentable padre Arzalluz va a Roma por todo. Y Roma se hace la loca. Como una vaca más

Arzallus y el «¡Eta, mátalos!»
Lorenzo CONTRERAS La Razón  30 Enero 2001

  Hablar mucho tiene graves inconvenientes. Javier Arzallus, líder del PNV, suele prodigarse en ese sentido. Lo cual obliga a recordar el conocido dicho oriental de que, comparado incluso con la palabra de plata, el silencio siempre es oro. Cuando Arzallus se apea de la ambigûedad clásica de su partido, tan criticada siempre, demuestra que en su caso es preferible utilizarla. Piénsese en lo que dijo el sábado a propósito del asesinato del cocinero Ramón Díaz por el «Comando Donosti» de Eta. Casi nada. Según el dirigente nacionalista, en vez de matar a un cocinero, «puestos a hacerlo (...) debían destruir el poder contra el que están».

    Era una manera de indicar que el verdadero objetivo de la banda terrorista debería ser un representante de ese poder, de ese poder político, que para algo está ahí bajo la forma de concejales, alcaldes, dirigentes de partido. Había, por tanto, según Arzallus, dónde escoger. Lo que no ha dicho es que, una vez más, Eta mata a quien puede, y que en este aspecto funciona un sistema de seguridad que da trabajo en Euskadi y Navarra nada menos que a unos tres mil policías o guardias o escoltas.

    Deponiendo la ambigûedad, que tan maravillosamente sabe emplear cuando quiere, Arzallus ha señalado desde su propia y olímpica inmunidad una serie de vidas perfectamente eliminables.

    Si en lugar de hablar por un megáfono, en una reunión o mitin, el padre secularizado hubiese escrito lo que dijo, haciéndolo imprimir en la página de un periódico «abertzale», habría estado muy cerca de la situación en que se halló don Pepe Rei cuando citó nombres concretos de periodistas que después se convirtieron en objetivos tangibles de los pistoleros y dinamiteros. Todo el mundo sabe, por ejemplo, cuál es según Arzallus el censo de «tertulianos, machacantes y mercenarios» que hablan por la radio y con más o menos acierto transmiten a la opinión conceptos que hieren los oídos de algunos nacionalistas. No de todos, por supuesto.

    Del viejo y abrupto «Eta, mátalos» se ha ido pasando a fórmulas verbales, más cautelosas, de invitación a hacerlo. Si matar a un cocinero es un absurdo cuando hay «material mejor» donde escoger, poca duda cabe de que la frase compuesta por Javier Arzallus es limítrofe de la grande y macabra apelación con la que se espoleaba a la banda para que limpiara el campo.

    De modo y manera que Arzallus acaba de demostrar que Pepe Rei no es único, que su modelo personal es clónicamente reproducible y, por consiguiente, que la justicia de urgencia empleada contra el excitador más vulnerable se puede servir judicialmente a la carta.

Asesinatos cívicos
Juan BRAVO La Razón  30 Enero 2001

Ayer lo decía Juan Bravo. Hoy lo confirma el portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura, José Luis Requero. A Arzallus difícilmente se le puede meter mano judicial por sus palabras sobre Eta, por mucho que los ciudadanos perciban en ellas una intolerable comprensión hacia su estrategia criminal, cuando ésta es «contra el Estado». Pero Arzalllus sí que ha incurrido en apología del terrorimo al justificar los asesinatos de Melitón Manzanas y Carrero Blanco, a los que atribuyó «valor cívico». Aceptar cualquier asesinato por motivos políticos es caer en la miseria moral. Lo mismo da si se trata de Eta o del Gal. Siempre habrá quien tenga motivos para querer la eliminación física del enemigo, pero para eso están las reglas éticas de una sociedad: para reprimir los impulsos de violencia tribal y confiar estos instintos a la Justicia. Para Eta no hay nada más beneficioso que adjudicarle con sus crímenes un papel glorioso, aun cuando sea históricamente. Si con Manzanas y Carrero se les da la razón, también pueden pesar los etarras que alguien se la podrá dar alguna vez con los asesinatos de un cocinero o un fontanero. El crimen nunca puede ser justificado y hacerle apología es un delito.

Arzalluz
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  30 Enero 2001

En una universidad privada ha salido que la mayoría de los estudiantes no conocen a Arzalluz, no les suena, no saben quién es. Esto escandaliza a los informadores, les parece una muestra indigna de la ignorancia juvenil. Pero yo, por el contrario, me digo y les digo: «No conoces a Arzalluz, gracias a Dios, no conoces el daño, vete en paz, hijo mío, bendito seas».

Es como si Eva no conociese a la serpiente. Como si Adán no conociese a Eva. Es no conocer el mal, el daño, la culpa. Como si el Doctor Fausto no conociese al demonio. Como si uno no conociese a su novia. Qué libertad en la inocencia, qué inocencia en la libertad. Ser joven, tener veinte años y no conocer a Arzalluz, ni temerle, por lo tanto, es el estado perfecto del hombre, es un milagro.

De modo que todavía nos queda una juventud sana, limpia, pura, pulcra, sincera, libre de todo mal, una juventud que conoce el amor y el estudio, la primavera y la calle, el logaritmo y la gardenia, pero no ha oído hablar nunca de Arzalluz, y su nombre, cuando se lo han dicho, les suena raro, así como bielorruso. Así que tenemos una juventud sana, fuerte, libre de miedos ancestrales y autonómicos.

Poco se ha difundido el reinado vascuence de Arzalluz cuando nuestros chicos de hoy, que lo saben todo de todo, y en varios idiomas, no saben nada de Arzalluz, el cardenal primado de la Iglesia off/off de los obispos etarras, que los hay.

Me alegra esta inocencia de nuestra juventud como si fuera yo un consiliario de Acción Católica. España está salvada. Hay un par de generaciones nuevas que lucharán por ella, frente a los heroicos asesinos de cocineros. ¿Hay que conocer a Arzalluz, querido Rodríguez, paisano? No. Mejor que nunca aprendan a decir su nombre, con ese o con zeta.

Si miles de estudiantes vascos mostrasen esa indiferencia ignorante, esa ignorancia indiferente hacia el caudillo vasco, seguro que las cosas irían mejor en aquel maravilloso pueblo que da pelotaris y museos, hierro y ternura, idioma y almuerzo, trabajo y proporción: esculturas poderosas de Chillida, que llevan la esbeltez en el alma del hierro, en el hierro del alma.

He ahí la Vasconia que yo amo. He almorzado ayer con Jon Juaristi, el maestro de El bucle melancólico, aforrado de libros y de fechas, he probado su honrado vino, su numerosa palabra, y les aseguro a ustedes que lo vasco me ha llegado de él con su perfume macho de erudición, pasión, conocimiento y esperanza. Juaristi va vestido de anciano institucionista, con la barba de Marx y los cigarrilos finos de Neguri.

Los jóvenes de España no conocen a Arzalluz. El jesuita patético no tiene nada que decirle a la juventud. Hay aquí una ruptura, una interrupción del variable discurso arzalluziano. No llega a las últimas filas, a las últimas generaciones. Es orador de trayecto corto, un corredor sin fondo, y solitario. Arzalluz es una alucinación de viejos como yo. Los chicos no sabrían ni encontrarle por la guía de teléfonos:

-¿Es un ciclista vasco?- me ha preguntado alguno.

Chochea
Por Alfonso USSÍA ABC 30 Enero 2001

Chochea y chorrea. Chochea de palabra y chorrea de intranquilidad. Cossiga es al PNV lo que Hebe de Bonafini a la ETA. Su tonto internacional. Cossiga ha sido un sabio cobarde y la Bonafini una zorra listísima, pero su desprestigio es tal que han derivado en tontos sin fronteras. Al político italiano, ministro del Interior pusilánime cuando el asesinato de Aldo Moro, le han premiado los nacionalistas vascos con ese galardón tan extraño que conceden anualmente a los tipos más variopintos. Curiosa la presencia, asistencia y emoción de Federico Mayor Zaragoza, también ensalzado en el Teatro Arriaga de Bilbao. Ha reconocido su humilde aportación a la paz en el mundo mientras recibía un premio de manos de quienes gobiernan y pactan con los cómplices de los terroristas que asesinan en su país. Tampoco hay que cargar las tintas porque lo mismo hicieron Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón y Margarita Robles en pasadas ediciones. El primero, con sorpresa dolorosa, por cuanto ha sido un padre de la Constitución y un parlamentario de extraordinaria brillantez. La segunda, un caso aparte de reprogresismo lerdo que a nadie llama ya la atención. Margarita Robles, de tener algo de gracia, que es virtud ausente de su persona, sería la portera del inmueble número 13 de la «Rúe del Percebe», propiedad del autor —grande, por cierto— de Mortadelo y Filemón.

Pero vayamos con Cossiga, el viejo chocho, el atormentado por su pasividad, el señalado por muchos como máximo responsable político, que no autor, del asesinato de Aldo Moro. Ha dicho Cossiga que Sabino Arana era un demócrata ejemplar. Ignoro qué obras o pensamientos de Sabino Arana ha leído el singular chochete para asegurar tamaña barbaridad. Como no se puede decir una idiotez sin atacar los fundamentos de la reflexión, ha insultado a Carlos Iturgaiz, llamándole «fascista». A un señor que se juega la vida todos los días enfrentando su palabra a los disparos en la nuca, le llama el decrépito payaso «fascista», al tiempo que abraza emocionado a Javier Arzallus, el que no entiende «por qué la ETA mata a un cocinero y no a un representante del Poder».

Cossiga, que en Italia tiene más o menos el mismo prestigio que Ramoncín en España, busca en el exterior el síndrome del bálsamo. Su vanidad y mala conciencia necesitan un reconocimiento público, aunque su repercusión sea escasa. Recuerdo la llamada de un poeta, que además de malísimo era un pelmazo, rogando mi asistencia al acto en el que iba a ser condecorado por el embajador de Bulgaria. «¿Y qué has hecho en Bulgaria?», le pregunté; «Una gran labor de acercamiento», me respondió. Lo mismo sucede con Cossiga y los nacionalistas vascos, que le han premiado por su gran labor de acercamiento. Ahora le toca alejarse, permanecer en Italia y cerrar los ojos cada noche para no asustarse con el fantasma de Aldo Moro, que le persigue por doquier. Y si le queda tiempo, bueno sería que leyera los escritos de Sabino Arana, para recrearse en su indómita falta del sentido del ridículo.

Simultáneamente, mientras Cossiga y Mayor Zaragoza recibían tan celebrado galardón, instituciones culturales vascas dependientes del partido de Arzallus ofrecían el libro del instigador de muertes Pepe Rei en ventajosas condiciones. El libro del encarcelado canalla es un compendio de calumnias y falsedades contra el Rey. ¿Se entiende que el partido político que gobierna el territorio autónomo de una nación divulgue un libelo contra su jefe de Estado? Aquí, nada sorprende.

Así que el viejo chocho, feliz con su premio, tras insultar a todos los que han muerto por no coincidir con las ideas de los que matan, proclamó que «Arana era un gran patriota y tenía un alma grande». Lo del tamaño del alma no se lo puedo rebatir, que para saber eso hay que tener acceso directo a Dios o al Diablo. Lo de patriota, liberal y demócrata, tiene gracia. Los italianos, aunque sean como Cossiga, suelen ser bastante divertidos. Aquí termina la importancia del premio. Ha venido, lo ha recibido, mañana se marcha y hasta la vista. Que lo disfrute el chochete

Los policías y la lucha contra ETA
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 30 Enero 2001

Muy discretamente, cual corresponde a las exigencias y deformaciones de su oficio, ayer se reunieron en Madrid los responsables policiales que, en Europa, tienen la responsabilidad de la lucha contra el terrorismo. Es la I Conferencia Europea sobre Terrorismo y sorprende, precisamente, que sea la primera porque nuestro Viejo Continente, especialmente en el último medio siglo, ha visto sangrar su piel por causa de las bombas y las pistolas de distintas bandas fanáticas que, autoexcluyéndose de la vía democrática, han pretendido —y pretenden, como es el caso de ETA— modificar la voluntad y el curso de las Naciones: imponer su voluntad frente a la de la mayoría.

Más vale tarde que nunca, como solemos decir los españoles para consolarnos de todos los retrasos; pero, como ayer proclamaba el ministro Jaime Mayor Oreja, el terrorismo cursa siempre con notas transnacionales: al igual que muchos otros pájaros, ponen los huevos en territorios distintos a los que pían. Así se benefician de las leyes de las democracias europeas para atentar contra alguna de ellas. La búsqueda y maduración de un espacio judicial y policial que resulte único para toda Europa será un avance importante en la lucha contra esa lacra, hoy especialmente aguda en España, que tanto ha hecho sufrir a los ciudadanos de la mayoría de los países de la UE.

Curiosamente, en coincidencia con esta Conferencia de las policías europeas especializadas en el asunto terrorista, conocimos ayer, por la información de ABC, el caso de un guardia civil, víctima de una gran psicosis que le aleja del servicio y al que el Ministerio de Defensa le niega la pensión extraordinaria que le correspondería de considerar su enfermedad como profesional. Este agente, desde que se incorporó al Servicio de Información de la Guardia Civil, en 1982, ha intervenido en las complicadas operaciones conducentes a la desarticulación de «comandos» etarras, la detención de algún cabecilla y la liberación de Ortega Lara. Por ello ha sido condecorado en varias ocasiones; pero ahora, según cuentan sus representantes legales, es víctima de una psicosis que le impide proseguir su trabajo. El Estado niega que el mal tenga su causa en la prestación anterior y le ha concedido una pensión de retiro ordinaria y no extraordinaria, de mayor cuantía, como aspiraba el, en cualquier caso, meritorio guardia enfermo.

Es posible, como muchos afirman, que el final de ETA no llegará únicamente como consecuencia de la acción policial; pero es seguro, como nos demuestra la experiencia, que sin ella los terroristas seguirán campando sin mayores limitaciones. La creación de un espacio judicial europeo —la asunción del problema como común a toda Europa— y la mejor coordinación de todas las policías continentales pueden ser, y serán, una ampliación del trabajo de nuestras policías y nuestro sistema judicial. Una ampliación, no un sucedáneo. El policía, el hombre, es la unidad de acción en esa lucha. Su trabajo es difícil y arriesgado. La austeridad del Estado, tan deseable como poco practicada, no tiene que demostrarse en la pensión de un policía que se ha dejado la salud en beneficio de todos.

Sitiados en «el sitio»
Iñaki EZKERRA La Razón 30 Enero 2001  

La mayor parte de la herencia franquista se la han llevado los nacionalistas vascos y no sólo la herencia política. Sin ir más lejos, mañana el Foro Ermua recibirá el premio «Carmen Tagle» en un edificio que Franco incautó a la sociedad liberal «El Sitio» tras la Guerra Civil y que el Ayuntamiento del PNV lleva un cuarto de siglo sin devolver. El ministro de Justicia, el presidente del Consejo General del Poder Judicial y cuantas autoridades visiten ese pastel decimonónico reconvertido en biblioteca hace años verán una gran vidriera que preside la escalera principal y en la que luce el escudo del foro en el que gritó Unamuno.

    No es un mal sitio para que el Foro Ermua reciba este reconocimiento de la Asociación Nacional de Fiscales tras el grotesco episodio de la negativa del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco a prestar, para ese mismo acto, la Audiencia de Bilbao. No es un mal momento para recordar que siguen sin devolver a esa sociedad su histórica sede esos mismos nacionalistas que no dejan de pedir como los frailes o de chantajear como los cacos. No es un mal momento para recordar los dos sitios carlistas de la Villa del Nervión en estos días en los que este neocarlismo -que le quitó a Espartero su calle en Bilbao para llamarla Ajuriaguerra mientras conservaba la avenida Zumalacárregui- estrecha cada vez más el cerco alrededor de quienes defienden la libertad en el País Vasco.

    Es penoso que, pasado más de siglo y medio, se puedan establecer paralelismos como éstos que, por otra parte, no deben invitar a la claudicación ni a las componendas sino a la resistencia cívica. La culpa de lo que duró el carlismo no la tuvo la «intolerancia» del débil Estado liberal sino el confiado y tontorroncete «abrazo de Vergara» que sólo sirvió en realidad para que los carlistas conservaran sus cargos en el ejército y su poder social y volvieran a armarla. ¿No invita también aquel abrazo a establecer inquietantes paralelismos con el presente? ¿No pretenden ciertos ingenuos el «diálogo de Vergara»?

    Mañana la resistencia vasca al carlismo de hoy celebrará una fiesta sitiada literalmente en ese edificio incautado. La alegoría es demasiado realista. Cuando uno era más joven se reía de los presidentes envarados y rancios de la sociedad «El Sitio» y del tono decimonónico de sus estatutos; de la expresión «la villa invicta» que en ellos se refería a un Bilbao ya vencido por el carlismo de Franco y por el de Arzalluz. Pero, ante quienes han cambiado toda la historia del País Vasco (últimamente con la ayuda de Cossiga) no pasa nada porque también uno la retoque un poco a su favor. Uno hoy reivindica esa expresión: «la villa invicta». Hay que darse moral.

Españolismo
EDUARDO HARO TECGLEN El País 30 Enero 2001

Reaparece el españolismo. Lo señala Javier Tusell (ayer, este periódico), aunque hurtaba la palabra esencial de lo que quería decir: renace el españolismo, y le parece bien, por dos o tres razones históricas que da, y porque encuentra que hay motivos de sentirse satisfecho de ser español visto una especie de resurgimiento económico, intelectual y general que cree encontrar en la actualidad.

Yo no lo veo tan claro en relación con el mundo pudiente en el que estamos; los datos me señalan que estoy relacionado en todo con un portugués y con un griego, y ya no con un irlandés, porque Irlanda ha resurgido mucho más notablemente. Ni veo tan claro que el nacionalismo en sí pueda dar satisfacciones intelectuales o históricas, y me fijo para ello en lo que más frecuentemente se llama nacionalismo en España: el de las regiones.

Creo que todas ellas, incluyendo a la favorita Cataluña, estarían mejor en una sola nación, y que esa nación estaría mejor integrada en Europa; y Europa sería mucho más limpia, clara y rica si no siguiese peleándose por sus nacionalismos, que surgieron de tantas guerras. He visto horrores achacables al nacionalismo o patriotismo, y a su compañera de siempre, la religión; los sigo viendo más allá de nuestro clan. Miro matar en Argelia o en Palestina, y veo huir de las naciones patrióticas a sus habitantes, esquilmados por los administradores de la patria a los que a veces se ve huir empujados por otros que reanudan la explotación.

Esos millones de personas que huyen tomarían gustosos cualquier otra nacionalidad, si se les ofreciera. No parece que el nacionalismo esté en la naturaleza del individuo, aunque sí entiendo que cuando otros nacionalistas le quieren quitar su comida se vuelva patriota. A veces no hace falta que vengan de fuera: aquí los "nacionales" (palabra que quería decir, exactamente, nacionalistas) surgieron de dentro.

Es posible que muchas personas se estén sintiendo españolistas por el desastre autonómico que creó una Constitución a la que, por otra parte, adoran. Es agradable tener una Constitución que no se cumpla y defenderla en lo que a uno le convenga. He visto de pronto proclamarse madrileños a personas que sabían que esa nacionalidad no existe, y que ésta es tierra de todos.

El juez Del Olmo también manda a prisión a Rei por amenazas terroristas y colaborar con Eta
El director de «Ardi Beltza» recusa a Garzón por su biografía y le denuncia ante el CGPJ
El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo decretó anoche el ingreso en prisión incondicional de Pepe Rei por los supuestos delitos de amenazas terroristas y colaboración con banda armada, tras tomarle declaración respecto a las denuncias presentadas por periodistas que aparecían en el vídeo «El negocio de mentir» distribuido por la revista que él dirige, «Ardi Beltza». Pepe Rei aprovechó su estancia en la Audiencia para recusar al juez Baltasar Garzón, quien también decretó su prisión, por enemistad manifiesta e interés directo o indirecto en la causa que instruye.
J. P. - Madrid .- La Razón  30 Enero 2001

El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo decretó ayer el ingreso en prisión incondicional del periodista Pepe Rei, tras interrogarle con motivo de las denuncias presentadas por varios periodistas que aparecían en el vídeo «El negocio de mentir», que fue distribuido por la revista que él dirige, «Ardi Beltza» (Oveja negra). Aunque la Fiscalía solicitó la imputación de Pepe Rei por inducción al asesinato y amenazas terroristas, el magistrado limitó finalmente la imputación a éste último delito y al de colaboración con banda armada.

    Fuentes jurídicas indicaron que el periodista aseguró que no conocía a los periodistas que aparecen en el vídeo, aunque admitió que su equipo de investigación ha recabado información de muchas personas. Asimismo, recordó que el año pasado, tras el atentado fallido de Eta contra los periodistas Aurora Inxausti y Juan Palomo, y su bebé, reivindicó públicamente el derecho a la libertad de expresión para todos los periodistas, incluso para los que aparecen en el vídeo.

    Por otra parte, Pepe Rei aprovechó su estancia en la Audiencia Nacional para presentar, junto con otros cuatro procesados del «caso Egin», dos recusaciones contra el juez Baltasar Garzón por interés directo o indirecto en la causa, con lo que pretenden apartarle de los procedimientos. La de Pepe Rei también alega enemistad manifiesta por parte del juez hacia él.

    Además, Rei y cinco imputados en el mismo sumario han presentado dos denuncias contra Garzón ante el CGPJ, órgano que ya tiene una investigación abierta contra el magistrado por el libro «Garzón: El hombre que veía amanecer», de Pilar Urbano. Según el abogado de Pepe Rei, íñigo Iruín, también tiene intención de presentar una querella contra el magistrado ante la Sala Segunda del Tribunal Supremo, por revelación de secretos sumariales, basada en los capítulos titulado «A las ocho en el gimnasio» y «Bailando con lobos» de la biografía.

    Previamente, el juez Garzón confirmó la orden de prisión que acordó el pasado día 19 para el director de la revista Ardi Beltza, Pepe Rei, al entender que ha reiterado un delito de colaboración con ETA a través de actos relacionados con la identificación de objetivos terroristas. Así lo acuerda el magistrado en un auto, en el que desestima el recurso de Rei contra la prisión, que acordó contra él en la causa en la que fue cerrado el diario «Egin», y al apreciar el instructor que supuestamente volvió a cometer dicho delito a pesar de que ya estaba en libertad provisional en relación con estas diligencias. En el auto notificado ayer, el magistrado argumenta que Rei reincide en la colaboración con Eta-KAS-EKIN «a través de actos directa o indirectamente relacionados con la identificación de objetivos».

Encapuchados amenazan a un distribuidor de EL CORREO en Bermeo
BILBAO EL CORREO   30 Enero 2001

Un grupo de encapuchados amenazó en la madrugada de ayer a un repartidor de EL CORREO con quemarle la furgoneta si no les entregaba los ejemplares que iba a dejar en un punto de venta de Bermeo.

El incidente se produjo a la altura de un kiosco de la calle Askatasun bidea, sobre las tres de la madrugada. Cuando el repartidor abrió el portón trasero de su vehículo para coger dos paquetes de periódicos fue asaltado por seis jóvenes cubiertos con pasamontañas. El encapuchado que parecía de más edad le espetó: «Suelta los periódicos o te doy fuego al furgón y márchate de aquí». Otro de los jóvenes tenía a sus pies una garrafa de plástico de unos 5 litros.

Ante la negativa del repartidor, los asaltantes le arrebataron los periódicos de un fuerte tirón. El trabajador tuvo que abandonar el lugar, porque los encapuchados reiteraron su amenaza.

Educación y paz
XABIER ETXEBERRIA El Correo  30 Enero 2001

Hoy, 30 de enero, aniversario de la muerte de Gandhi, es un día muy apropiado para estimular la apuesta por la no violencia. Es además ya una tradición que se le dé especial relevancia en la escuela. Aprovechando esta coyuntura, creo conveniente hacer algunas consideraciones sobre la compleja relación que puede establecerse entre educación y paz.

Gandhi, en su trabajo por y desde la paz, unió en su figura un modo de ser con una acción pública, de manera tal que se potenciaran ambos. La educación apunta más directamente a cultivar el modo de ser, aunque siempre en el marco de los contextos sociales concretos y en el horizonte de la acción transformadora. Si pensamos en el modo de ser al que nos empuja el testimonio de Gandhi, cabe resaltar en él unas convicciones y un talante. Respecto a las convicciones destacan dos en especial: nada justifica violentar a un ser humano; y la paz no es mera meta a la que se aspira, es un proceso que se vive, que, precisamente por ello, no puede ser violento. Esto es, sólo trabajamos por la paz viviendo la paz, o dicho de otro modo más conocido: la paz está en los medios -pacíficos- porque éstos son la semilla de lo que generan.

En cuanto al talante, es decisivo cultivar una confianza equilibrada en sí mismo, una apertura empática a los otros incluso -especialmente- cuando los siento no sólo diferentes sino mis contrarios, una firmeza capaz de enfrentarse no violentamente al violento, una serenidad que encauza adecuadamente las tendencias agresivas, un fuerte sentido de la justicia, un anhelo de poder con los otros -que se acrecienta al compartirlo- y no sobre los otros -que inevitablemente se disputa-.

La educación para la paz debería fomentar esas convicciones y ese talante, pero teniendo presente ante sí un concepto complejo de paz, alternativa a una concepción compleja de violencia. Debe efectivamente apuntar a la vez a una paz directa, estructural y cultural que se enfrenta a las correspondientes violencias.

La paz directa es la ausencia de violencia físico-psíquica directa. La educación debe ser un revulsivo contra ella, desautorizándola y desmitificándola desde convicciones y talantes como los citados. Ahora bien, como dije, eso no se hace ‘en el aire’, debe hacerse en el marco de contextos sociales concretos, esto es, desde la referencia a violencias directas, comenzando por las de nuestro entorno inmediato. Algunas de ellas, como la violencia contra las mujeres, tendemos a ignorarlas. Ante otras, omnipresentes en la vida sociopolítica, tendemos a escabullirnos.

Con esto último me refiero por supuesto al terrorismo de ETA. Los educadores, como colectivo no hemos sabido dar una respuesta educativa adecuada ante él. En parte, sobre todo hace unos años, por una incorrecta concepción de la neutralidad del educador que parecía pedir que se respetaran todas las opiniones de los alumnos: debemos tener muy presente que la neutralidad sólo se refiere a opciones legítimas desde el punto de vista de los derechos humanos, que ante las opciones ilegítimas no se puede ser neutral. En parte también porque las diferentes posturas sociales se reflejan en los claustros, lo que por un lado dificulta gravemente una tarea común y por otro lleva a conflictos internos muy incómodos para la vida de los centros. En parte, en tercer lugar, por las dificultades pedagógicas reales para encauzar adecuadamente los conflictos que surgen con los alumnos y entre ellos cuando se aborda esta violencia en la educación. En parte, por último, por miedo. El problema está en que no podemos pretender una educación para la paz que soslaye esta violencia. Por difícil que nos resulte debemos hacerle frente potenciando compromisos colectivos que no impliquen sólo el valioso testimonio personal, sino también las estrategias pedagógicas pertinentes que seamos capaces de crear.

La segunda expresión de paz es la paz estructural. Como definió Galtung hace unos años, hay también violencia allá donde las estructuras impiden que se realicen las potencialidades (de vida, salud, educación, etcétera) de muchas personas porque concentran los recursos en unos pocos o los desvían a fines indebidos. Frente a ello, la paz a la que hay que apuntar es la paz de las estructuras justas, a través de cambios pertinentes que la educación debe fomentar preparando el tipo de ciudadanos capaz de desearlas y de luchar por ellas. De nuevo aquí habrá que desarrollar las convicciones y el talante citados contextualizadamente, teniendo presente la violencia estructural que crea entre nosotros un porcentaje relevante de marginados y, a nivel mundial, los gravísimos problemas de pobreza de los pueblos del Sur. En general, la educación está cada vez más atenta a este fenómeno pero nos queda aún mucho camino por recorrer, a fin de no motivar sólo solidaridades puntuales -a veces paternalistas y en cualquier caso no cuestionadoras de las estructuras-, sino de motivar dinámicas en la sociedad civil (ONG, etcétera) que se expresen como presión política organizada que busca el cambio estructural.

La tercera expresión de paz es la paz cultural, que se enfrenta a una violencia que se ejerce cuando se potencian ideologías violentadoras, como el patriarcalismo o el militarismo, o cuando se vive etnocéntricamente la propia cultura devaluando y marginando al otro diferente. La escuela, institución ideada -junto con otras- para la socialización cultural, se encuentra en el corazón de este problema. Su reto es no colaborar en la reproducción de la cultura de la violencia y contribuir en cambio a fomentar la cultura de la paz.

Quiero a este respecto resaltar un desafío concreto que, afectando ya a la escuela, la va a afectar cada día más. Me refiero al hecho de la inmigración de los países del Sur, que está haciendo convivir a los culturalmente diferentes en los mismos centros educativos. La marginación es una amenaza real que se cierne sobre ellos. Afrontar decidida y correctamente el tema supone instaurar a la vez políticas educativas de la igualdad y la diferencia. Políticas de la igualdad, a fin de que todos los alumnos tengan las mismas oportunidades, lo que pedirá con frecuencia no sólo el que no se discrimine a los de origen inmigrante, sino el que se tomen medidas específicas de ‘acción positiva’ a favor de ellos. Políticas de la diferencia, para que se generen estrategias de interculturalidad creativamente respetuosas de las diferencias culturales que legítimamente se desean mantener.

Mi afán de presentar una panorámica de las exigencias de la educación para la paz me ha forzado a ser excesivamente elemental. Creo, con todo, que es importante tener presente este panorama para que todos los implicados en la acción educativa actuemos en consecuencia. Y los implicados somos muchos: responsables de la política educativa, educadores, padres, agentes educativos no formales -como los medios de comunicación o las iglesias-, etcétera. El aniversario de la muerte -del asesinato- de Gandhi puede servirnos de pequeño recordatorio de esta tarea que debe concretarse en iniciativas específicas.

Malos tiempos para la libertad
J. F. Rodil Lombardía. La Opinión  30 Enero 2001

Malos tiempos corren para la libertad de expresión y el derecho que todo ciudadano tiene a recibir información veraz. Tan malos, que los pocos intelectuales con conciencia social que aún sobreviven al ultraliberalismo y a la persecución sistemática del humanismo moral e intelectual, vienen empleándose en advertir de la amenaza que se cierne sobre estos dos derechos fundamentales de la democracia.

Y es que si oteamos el horizonte, no importa a donde miremos, nos daremos cuenta de lo amenazada que está la libertad. Y mirar en la distancia puede ser un consuelo, en tanto no bajemos la vista para fijarnos en el propio otero en que estamos subidos. Porque este mal que aqueja a medio mundo se expande como una plaga en volandas de lo que llamamos globalización y de la mano de esa estrategia política mundializadora que pretende uniformarlo todo, desde las costumbres hasta el pensamiento, buscando el control absoluto de una masa no pensante.

Pero, desgraciadamente, no hace falta mirar muy lejos. Galicia viene siendo un sórdido laboratorio en el que avezados alquimistas producen sofisticadas vacunas para controlar y evitar que se propaguen en la sociedad los procedimientos democráticos. En nuestra "Galicia calidade" que nos vende la propaganda oficial, la libertad de expresión y el derecho a la información veraz son dos fundamentos democráticos en serio peligro de extinción. La caza de la verdad la abre, como en tantas otras partes, la política dirigente, con la inestimable ayuda de arrojados batidores que facilitan el resultado de la montería. Tenemos muy recientes denuncias de los trabajadores de los medios públicos -antes lo había hecho el Valedor do Pobo- y el general malestar de cuanto periodista cubre información en Galicia.

Recientemente, he leído, en su periódico no gallego, lo que escribía un ilustre profesor de Derecho de la Información: "Los políticos intentan dominar los medios de comunicación -decía- creyendo erróneamente que las urnas los legitiman como dueños de lo público... Pero se equivocan, porque la verdadera libertad de expresión y de información se ejerce al margen o frente al poder, nunca a través del poder".

La reflexión del profesor articulista difícilmente la podrán entender -la querrán entender- quienes tanto empeño ponen en amordazar la opinión libre y controlar los medios de comunicación interpretando ¿erróneamente? el poder que les confirió la urnas. La mayoría absoluta es una situación que permite la democracia y que casi siempre acaba por convertirse en su antítesis.

Del talante y de la mentalidad política de los que gobiernan depende el modo de gobernar. Por mucho que nos digan que no hay ideologías, existen diferencias entre unos gobernantes y otros. Hoy, en Galicia hay un evidente déficit democrático. No lo denuncian los medios de comunicación convertidos en puras sociedades mercantiles, sin más, cuya complicidad con el poder se ve generosamente compensada con fondos públicos. El déficit de libertad y el exceso de control se nota en las páginas de los periódicos, en los informativos de la radio y de la televisión, en las actuaciones culturales del Gobierno, en casi todo. Y se comenta en al calle, en los corrillos, en las salas de espera de los ambulatorios, y hasta lo dicen con la boca pequeña algunos políticos del partido gobernante. Esa sensación está en todas partes y su denuncia empieza a ser un clamor. Un clamor silencioso y silenciado, pero un clamor que recuerda a clamores de tiempos pasados.

De que no haya un verdadero funcionamiento democrático en Galicia todos tenemos culpa. Bien es verdad que unos más que otros. Políticos, sindicalistas, periodista, profesores y cuantos respiramos en esta tierra no nos escapamos a esa incumbencia. Pero quizá los intelectuales tengan mayor responsabilidad, por ser también mayor su obligación con la sociedad. En buena medida, los ciudadanos de a pie esperamos de los intelectuales que sean los guardianes de la esencias de la libertad. Sin embargo, la intelectualidad gallega, con alguna honrosa excepción, parece una cofradía de silentes turibularios arrastrando sus miserias en las procesiones del poder. Cuando se les pregunta qué pasa en Galicia, hacen como que se sorprenden y miran para otro lado. Algunos escriben a menudo desde un jactancioso cosmopolitismo huidizo, pero jamás entran en liza contra nada que les comprometa. Lo que cuentan está afinado en el mismo tono y con los mismos registros de voz que la propaganda oficial.

El caso es que unos y otros, todos, con el silencio o con el incienso estamos colaborando con cuanto amenaza las libertades, estamos siendo cómplices en el secuestro de la sociedad civil y contribuyendo a hacer de la democracia una burda pantomima.

 

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