AGLI

Recortes de Prensa     Martes 6  Febrero  2001
#El decrépito nacionalismo
Enrique de Diego Libertad Digital 6 Febrero 2001

#¿Escudos humanos?
Iñaki EZKERRA La Razón  6 Febrero 2001

#Inmersión lingüística
Cartas al director, ABC   6 Febrero 2001

#¿Fraga otra vez?
ANTONIO GALA El Mundo   6 Febrero 2001

#PUJOL, EN CRISIS
Editorial El Mundo   6 Febrero 2001

#Peleas entre herederos
Editorial El País   6 Febrero 2001

#El gambito de Duran
El Conspirador La Estrella    6 Febrero 2001

#Duran, un paso atrás para tomar impulso
Pablo PLANAS ABC   6 Febrero 2001

#El final de una época
Ignacio Villa Libertad Digital  6 Febrero 2001

#El adiós de Garaikoetxea
Germán Yanke Libertad Digital  6 Febrero 2001

#Rudi denuncia por «desfasada» y «anacrónica» la autodeterminación
MADRID, ABC   6 Febrero 2001

#ETA desde América
Jorge Olavarría Libertad Digital  6 Febrero 2001

#Efluvios populistas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  6 Febrero 2001

#Savater acusa a la Iglesia de «no querer igual a todos sus hijos»
BILBAO EL CORREO   6 Febrero 2001

El decrépito nacionalismo
Por Enrique de Diego Libertad Digital 6 Febrero 2001


La existencia de partidos nacionalistas es una de las peores herencias de la dictadura franquista. Se explica y se entiende por el hecho de que las dictaduras, mediante la represión, provocan un proceso de hibernación de las ideas, de forma que cuando llega el deshielo, en la floración crecen muchas semillas fuera del tiempo histórico --del debate, la evolución y el método prueba-error-- que se presentan con los atributos de la modernidad. Nada más reaccionario que el nacionalismo con su sublimación del instinto tribal o sus cánones culturales o sus ortodoxias de campanario. No sólo el vasco, también el catalán, el gallego y el aragonés, con su revival de las “fronteras naturales”, nueva veta de infección del PSOE, como se está poniendo de manifiesto en el Plan Hidrológico Nacional.

La crisis que vive el nacionalismo catalán es de fondo, no sólo de personalismos o herederos; es de agotamiento de un proyecto precisamente porque se ha personalizado en una persona, con un perfil autocrático. El nacionalismo catalán es pujolismo. Una forma dinosaúrica y antediluviana de nacionalismo, porque el evolucionado, el que había aprendido de sus errores era el de Josep Tarradellas, cuyo peor enemigo fue precisamente Pujol.

Lo que se está escenificando de nuevo ante nuestros ojos es que el supuesto idealismo del nacionalismo es una figura literaria, una mentira piadosa. Que en él anidan, junto a sus tentaciones totalitarias, las mismas mezquindades que en cualquier otro sitio, y con mayor contenido inquisitorial por el transfondo pseudoreligioso de la doctrina, de forma que la vanidad despechada de Durán i Lleida ante el parvenu de Arturo Mas se ha acompañado de groseras amenazas chabacanas de Convergencia respecto a dejar en la indigencia a Unió. Nunca había quedado más claro que el nacionalismo tiene un alto componente de pesebre. La corte de Pujol adquiere en estos días la coreografía de la corte de los milagros. Es el nacionalismo decrépito.

¿Escudos humanos?
Iñaki EZKERRA La Razón  6 Febrero 2001  

La idea es de Carlos Iturgaiz -«que los nacionalistas hagan de escudos humanos de los constitucionalistas ya que Eta no va a atentar con ellos»- y no sólo sirve para evidenciar lo injusta, lo insolidaria, lo brutal y lo grotesca que es la actual estrategia del nacionalismo vasco: miles de amenazados y ellos tan tranquilos tomándose sus vinitos sin ninguna culpa, montados en la poesía épica, en su flipe soberanista, dándote palmaditas de pésame como si la cosa no fuera con ellos, como si Eta fuera un fenómeno atmosférico al estilo de la sequía y no dependiera de los mismos que rezan por la lluvia, como si ir con escoltas fuera igual de inevitable que la muerte de un familiar: «oye, ya siento lo tuyo». Ellos dando lecciones de tolerancia, sin arrepentirse de Lizarra ni de la pre-Lizarra, de la mierda de sociedad que han construido en veinte años con los odios y las cobardías residuales del franquismo, escandalizándose de Melitón Manzanas como si ellos no torturaran hoy, como si no mandaran vascos al paro, al exilio, al dolor, a la desesperación, al miedo, a la enfermedad, a la tristeza... Ellos atreviéndose a temer a Mayor Oreja y comparándolo con Eta. Bueno, ahora al menos les parecen igual de temibles: algo hemos avanzado.

    La idea de Iturgaiz les vendría mejor a los nacionalistas que a los constitucionalistas, la verdad. Asistiendo a homenajes en los cementerios, congresos, mitines, de sus rivales políticos podrían tomar apuntes, enterarse de que también existen otros vascos y tienen sus ideas, sus sueños, su corazoncito; de que ellos no están solos y no van a estarlo nunca por más que pacten con quienes practican la eliminación del adversario.

    ¡Qué sacrificado es enseñar a esta gente! No se valora lo abnegada y generosa que es la idea de Iturgaiz. ¿Se imaginan lo que sería salir de casa a comprar los periódicos y encontrarse a Egibar o Anasagasti sonrientes y dispuestos a hacer de escudos? Uno preferiría quedarse sin prensa esa mañana. Uno tiembla de imaginar que tiene que ir por la calle con Gorka Knûrr de escolta, hablando de música -pongo por caso-, o con Ibarretxe, aguantándole el tic de la palabra «ilusionante» o esa conversación insulsa sobre «aita y ama» que se tragó Pedro Ruiz en su programa de entrevistas. A uno le viene alguien en ese plan, hablándole de «aita y ama» para hacerse el entrañable, el sentimental, y le da con el escudo humano en la cabeza.

    Francamente, el remedio de Iturgaiz sería peor que la enfermedad. Todo demócrata del País Vasco viviría aterrado no sólo por Eta sino por la idea de que le podría caer Arzalluz de escudo humano. ¿Qué haces si te pasa eso? ¿Sería humano vivir con ese temor? ¿Sería realmente humano ese escudo?

Inmersión lingüística
Cartas al director, ABC   6 Febrero 2001

Hace años que llevo echando en falta a mi paso por Cataluña la falta de emisoras de radio en el idioma nacional. Este año he ido a esquiar a Baqueira Beret y durante los seis días de estancia allí no he podido sintonizar ninguna emisora que diese noticias en español. Esto me llevó a hacer una reclamación en la Oficina de Turismo de Viella en contra de la «Generalitat». Creo que esta situación se produce por la política de inmersión lingüística, con las ayudas que dan por el uso del catalán y las penalizaciones que conlleva el uso del castellano, ignorando la Constitución y el Estatuto de Autonomía.

Quisiera que esta denuncia sirva para que el Gobierno tome las medidas necesarias para garantizar que sus ciudadanos no sean discriminados al no tener acceso a través de radio a las noticias en español.    Rafael Rodríguez. Las Rozas (Madrid).

¿Fraga otra vez?
ANTONIO GALA El Mundo   6 Febrero 2001

Mis relaciones con Fraga, en el franquismo y en la falsa transición, han sido siempre atroces. Pero de eso hace ya siglo y medio. Ahora, yo que no represento a nadie, me pregunto si no tiene Galicia alguien que la represente mejor que él. El es un diplodoco de museo. ¿«Orgullo de Galicia»? Vamos, anda: como Franco el orgullo de El Ferrol. ¿«Garantía de futuro»? Pero si no está vivo, lo que está es muy mal enterrado. La prueba es que, cuando habla de él, habla no de proyectos sino de arrepentimientos no digeridos. Es lo único lógico que hay en él. Eso, y el retiro forzoso.

PUJOL, EN CRISIS
Editorial El Mundo   6 Febrero 2001

Después de 19 días rumiando el golpe que le propinó Jordi Pujol al nombrar conseller en cap a Artur Mas, Duran Lleida dimitió ayer como consejero de Gobernación de la Generalitat. Es cierto que era una renuncia anunciada. Ante todo, porque Duran no podía aceptar mansamente la humillación de verse desplazado en la línea de sucesión por una decisión unilateral del presidente de la Generalitat.

Pero el hecho de que en CiU se considerase poco menos que amortizada esta renuncia, no resta gravedad a las consecuencias que tiene para la gobernabilidad en Cataluña. Con este gesto, Duran ha propinado a Pujol un duro golpe, al obligarle a hacer la tercera crisis de Gobierno en los 16 meses transcurridos tras las elecciones catalanas.

Como subrayaron ayer algunos dirigentes de la oposición, Pujol ha dedicado su tiempo casi en exclusiva a ordenar su sucesión, dejando de lado la tarea de gobernar Cataluña. Y, además, sólo ha logrado a medias controlar el proceso sucesorio. Ha designado a quien él ha querido, es verdad, pero ha abierto la caja de Pandora y provocado la inestabilidad de su Gobierno.

De momento, la oposición del PSC y del PP ha sido comprensiva con la situación de Pujol y únicamente le ha pedido que resuelva la crisis. Sólo ERC considera necesarias las elecciones. Sin embargo, nada indica que Unió vaya a privar al presidente de la Generalitat de su respaldo parlamentario, única circunstancia que haría necesario el adelantamiento de los comicios.

Pujol ha sustituido a Duran por una consejera que pertenece a Unió. Si el partido democristiano negocia con Convergència un nuevo status dentro de la coalición y sigue respaldando a Pujol, éste habrá visto erosionado su prestigio y Duran seguirá el camino que ya emprendieron Roca o Molins, pero CiU podrá agotar la legislatura.

Peleas entre herederos
Editorial El País   6 Febrero 2001

EL LIDER de Unió Democràtica, Josep Antoni Duran i Lleida, dio ayer un golpe de efecto al adelantar más de un mes su profetizada dimisión, administrando así su salida del Gobierno de Jordi Pujol. Para la pequeña historia queda que Duran no habrá asistido a ninguna reunión del Gobierno autónomo presidida por su rival Artur Mas, hoy conseller en cap .

El problema es que la redoblada crisis de CiU está fabricada de pequeñas historias. Pujol formó su nuevo Gobierno a finales de 1999 con Mas y Duran como escuderos equivalentes, tras los peores resultados cosechados en veinte años. Catorce meses más tarde, celebrados sendos congresos de los dos partidos coligados y en medio de una desbocada pugna por el poder interno, ungió a Mas como su heredero. Transcurridas apenas dos semanas, se produce la dimisión del líder de Unió. Y aún faltan los augurados ajustes para catapultar a un consejero como candidato municipal y recolocar a algún próximo.

En resumen, Pujol lleva tres gobiernos en menos de año y medio y previsiblemente cuatro dentro de pocas semanas. Las remodelaciones obedecen no a nuevos retos que afrontar, sino a endogámicos líos de familia de la propia formación gubernamental. Queda de manifiesto que CiU no está al servicio del Gobierno de la Generalitat, sino que el formato de éste se ha convertido en un mecanismo para intentar solucionar, sin éxito, los desencuentros de la coalición.

En su comparecencia de despedida, Duran ha alegado que Pujol ha roto el equilibrio pactado en la formación del Ejecutivo de forma "unilateral y partidista". Jamás entre las filas pujolistas se oyó públicamente una frase de este tenor contra el patriarca. Con este prólogo, pocas esperanzas pueden albergarse respecto a la próxima refundación de CiU. Si los dioses ciegan a quienes desean perder, lo hacen en este caso a modo. El electorado castiga, sensatamente, a quien exhibe su división interna, porque ¿cómo administrará un dirigente los asuntos de todos cuando fracasa en la gestión de los suyos propios?

El gambito de Duran
El Conspirador La Estrella    6 Febrero 2001

Se ha puesto de moda decir que no y ahí van todos en tropel. Martín Villa y Oriol, le dicen que no a Rato y la noticia le llega al vicepresidente en la casa del rey del monopolio del gas, ínclito y agresivo Brufau (con lo majo que es Vilarasau), como si de un apaño o escenario amañado se tratara y el vicepresidente oficiando en el papel de Don Mendo el loco aquel de la venganza.

Todos dicen que no y Duran Lleida, al que le han puesto por encima a Artur Mas, ha dicho por fin que no traga a Jordi Pujol y que deja el gobierno de la Generalitat. Deja Duran el puesto de la gobernación  y sobre la cabeza del honorable la amenaza de una mayor ruptura en su escasa mayoría de gobierno para ver si de una puñetera vez los de Convergencia se toman un poco mas en serio a los de Unió, y hacen bueno lo de Convergencia i Unió, en vez de parecer: Convergencia y los pobres de Unió.

Duran tiene fama de componedor y de blandito y ya está cansado. Lo que no se sabe bien si está harto de Pujol y de colección de herederos (Roca, Pere, Mas) o si tiene en el horizonte un futuro mas halagueño, a lo mejor en el entorno del PP catalán de Aznar y al final pasa de Consejero de la Generalitat a ministro del gobierno español del PP, un cargo que le ha sido ofrecido reiteradas veces. El que a lo mejor le cae en suerte en fecha no lejana, si se confirma que Aznar hace una crisis de gobierno en marzo (los idus), o cuando se anuncien las elecciones vascas.

Si, es verdad, que vamos muy deprisa pero hay que poner la venda antes de la herida para que no nos pillen en un renuncio ni por sorpresa. Los de Unió están que trinan porque los de Convergencia los han dejado naufragar con los escándalos recientes de todas esas subvenciones a la formación profesional que nunca existieron. Un caso de corrupción, pero puede que también una pequeñez comparados con otros casos anteriores de los de Convergencia. Y lo grave no es esto, sino que esto ha sido utilizado para debilitar las aspiraciones de Duran a la sucesión de Pujol con malas artes.

Y encima viene Mas y les ofrece, paternalista, una fusión por absorción como la de Endesa e Iberdrola pero con decreto leonino de Pujol. Enfín Duran dirá eso de que no pasa nada, pero si que pasa. Y a la vista está de que ya no quiere mas coles, ni trucos ni monchetas, ni butifarras (en todo el sentido de la palabra) como las que le hacen en la Generalitat.

Duran se ha plantado y ya era hora, y Pujol que se ande con cuidado no vaya a ser que tengamos, en un horizonte no lejano, elecciones autonómicas en los tres frentes del nacionalismo histórico. Fraga ya tiene listos a los gaiteiros, Ibarretxe afina el chistu y el tambor y en Cataluña suenan los aires del segador que blande la guadaña de cortar cabezas. Atentos, pues, al movimiento de ficha de Duran, no vaya ser que en vez de un gambito de peón sea un salto de caballo que deje en pañales a la Generalitat.

Correo al Conspirador

Duran, un paso atrás para tomar impulso
Por Pablo PLANAS ABC   6 Febrero 2001

La renuncia de Duran Lleida como conseller de la Generalitat viene a añadir más confusión al rompecabezas catalán. Se preveía un órdago por parte del líder democristiano, pero del mismo modo que se espera un tren: con la seguridad de que pasará, pero con una cierta predisposición a aceptar que lo haga en el momento menos oportuno. En poco más de dos semanas, Pujol afronta dos crisis de gobierno; la que provocó él con el nombramiento de Mas como jefe de gobierno, y la que que ayer mismo le planteaba la renuncia de Duran. En el primer caso, se calificó de jugada maestra el movimiento de fichas de Pujol. En cuanto al lunes tormentoso de Duran, puede ser como si el Athletic hubiera marcado el gol del honor el sábado del 7-0. Ayer mismo, cuando daba cuenta de su renuncia, Duran decía que su paso atrás era para tomar impulso, que el partido todavía no ha terminado. Error o cuestión de matices. La liga, tal vez, sí está por definir. El problema es que no se sabe si los contendientes juegan el mismo partido, en el mismo campeonato, e incluso al mismo deporte. Hasta hay dudas sobre si es relevante que porten el mismo escudo.

Por otro lado, esta dimisión encaja perfectamente en los intangibles que definen a una sociedad tan fragmentada (los optimistas hablan de plural) como la catalana. Los socios del Círculo del Liceo aprueban la admisión de socias tras 154 años de prohibición. A pocos metros, musulmanes, budistas y descreídos se cobijan en los templos cristianos hasta que el Gobierno no les proporcione papeles. Se celebra una goleada del Barça como si a la ciudad le hubieran concedido la organización perpetua de los Juegos Olímpicos y Pujol se marcha con un conseller del partido del dimisionario a inaugurar la sede de una organización empresarial. Entonces, ¿quién es de los nuestros? Dadas las circunstancias, es prematuro sacar conclusiones. A veces, llueve en una acera de la Diagonal cuando clarea en la otra. Y viceversa.

El final de una época
Por Ignacio Villa Libertad Digital  6 Febrero 2001

El nacionalismo catalán no lo está pasando bien. La crisis interna que vive Convergencia i Unió desde hace meses, con la sucesión de Pujol encima de la mesa, ha entrado ya en un terreno peligroso. Con la dimisión como consejero de Duran i Lleida, las relaciones entre las dos formaciones de la coalición afrontan uno de sus momentos más delicados.

No estamos ante una mera rabietilla, no es un pataleo. Es la certificación de una clara división interna, amortiguada durante años por las necesidades electorales y, también, por compartir el poder. El tiempo pasa y todo se convierte en normalidad. Las razones iniciales se desgastan. Y las relaciones apuntaladas por la conveniencia se terminan rompiendo.

La “huida” de Duran del Gobierno catalán se puede interpretar de muchas maneras. Pero, desde luego, hay una interpretación que no ofrece discusión: la coalición está tocada de verdad. Esta situación no puede aguantar mucho tiempo. No estamos ante un enfado pasajero. Estamos ante una situación nueva.

Desde ahora, están todas las posibilidades abiertas.

Unió Democrática es un fenómeno peculiar. Son unas siglas con fuerza histórica. Solas nunca han tenido una representación política importante, pero con Convergencia ha creado una combinación que, ideológicamente, ha sabido personalizar durante años el nacionalismo catalán. Han tenido un peso político determinante.

Unió en la soledad no ha funcionado bien, como han demostrado algunos experimentos municipales. Necesita compañía política. Y esa compañía, bien, podría venir desde el PP. Una integración que podría tener muchas fórmulas. Una que podría dejar contentas a todas las partes es la utilizada en Navarra con UPN, que tan buenos resultados han dado a los populares.

En fin, estamos en el inicio de una nueva etapa del nacionalismo catalán. Es verdad que Convergencia tienen la fuerza y la personalidad de la coalición. Pero Convergencia sin coalición no es lo mismo. Aquí, las cosas están cambiando.

El adiós de Garaikoetxea
Por Germán Yanke Libertad Digital 
6 Febrero 2001

Por si no le faltaban motivos a Carlos Garaikoetxea para abandonar la política, su partido y el PNV le han proporcionado la definitiva. Al ex presidente del Gobierno Vasco ya le costaba ir de la mano con Xabier Arzalluz por la senda de Lizarra (Arzalluz fue el que dijo, tras la firma del acuerdo de coalición para el Gobierno vasco que no le había dado la mano, sino "los dedos"), tampoco era plato de gusto ver día a día cómo se limitaba la influencia de su partido, escindido interiormente entre desafecciones de sus antiguos amigos y dificultades para encontrar nuevos líderes con peso suficiente.

La guinda, quizá innecesaria pero definitiva, son las negociaciones entre el PNV y Eusko Alkartasuna para estudiar la posibilidad de concurrir juntos a las ¿próximas? elecciones autonómicas. Para el PNV es un último recurso que da muestra de que ya va sintiendo su debilidad: seguramente la suma de ambos no dará la suma de los parlamentarios que ahora tienen uno y otro, pero quizá, sólo quizá, consigan seguir siendo la primera fuerza política en el Parlamento Vasco a pesar del ascenso del Partido Popular. Para EA no es más que una tabla de salvación, tras el fracaso paulatino de su proyecto fuera del área de influencia del partido de Arzalluz. Pero Garaikoetxea, después de todas sus aventuras, no podía ir en las listas del PNV. Tal vergüenza no la justifica ni la patria...

Rudi denuncia por «desfasada» y «anacrónica» la autodeterminación
MADRID, ABC   6 Febrero 2001

La presidenta del Congreso, Luisa Fernanda Rudi, del PP, aseguró anoche en Madrid que la condescendencia con quienes apoyan el uso de la violencia con fines políticos causa «males irreparables» en la sociedad y, también en alusión a los nacionalistas vascos, calificó de «desfasado» y «anacrónico» el hecho de que algunas formaciones nacionalistas pidan la autodeterminación.

Respecto al sistema electoral propuso una reforma empezando por modificar los comicios locales para acercar más al elector y al elegible mediante listas desbloqueadas, de forma que la elección del alcalde llevara aparejada, de una u otra forma, una mayoría que dotara de estabilidad a los gobiernos municipales.

Rudi también abogó por «un nuevo proceso de descentralización» para que los ayuntamientos asuman competencias de las comunidades y evitar que éstas caigan en la tentación de un «centralismo de nuevo cuño».

REFERENCIA A PNV Y EA
En una conferencia pronunciada en el Club Siglo XXI, Rudi explicó que la Constitución de 1978 configuró un régimen autonómico de «notable éxito» hasta el punto de que «España se presenta hoy como uno de los Estados más descentralizados del mundo occidental».

Por ello, afirmó que resultan «cuando menos desfasadas en el tiempo» las propuestas de ciertos sectores políticos de «reabrir de nuevo el debate sobre la forma del Estado y la consiguientes reforma o relectura de la Constitución». «No digamos ya las declaraciones que incluyen como hipótesis la autodeterminación», agregó, en clara referencia a PNV y EA.

EL TERRORISMO DESPIADADO
Rudi se refirió también al problema del terrorismo como «la mayor amenaza a la libertad y las instituciones, el ataque más despiadado de quienes rechazan las reglas de la Democracia y el supremo valor de la vida».

A su juicio, «la experiencia histórica nos demuestra dramáticamente que la condescendencia con los grupos que se sirven de la violencia para obtener ventajas políticas origina males irreparables para la libertad y la convivencia».

«Sus instigadores, autores materiales y cómplices son criminales cualificados por la especial vileza de sus fines —enfatizó—. Son enemigos públicos y no es posible que obtengan un precio político por dejar de matar».

ETA desde América
Por Jorge Olavarría Libertad Digital  6 Febrero 2001

Las gigantescas manifestaciones de rechazo a los crímenes de ETA que se hacen en España con trágica regularidad, no han sido suficientes para que en Hispanoamérica se entienda en toda su dimensión, el demencial disparate histórico e ideológico que los lleva a matar; y menos, para que se reconozca la repugnante hipocresía de la íntima relación de ideas, objetivo y estrategia de ETA con el Partido Nacionalista Vasco (PNV) que, dirigido por Xabier Arzalluz, gobierna desde hace veinte años la comunidad autónoma de España del ‘País Vasco’ formado por los entes históricos de Alava, Guipúzcoa y Vizcaya.

Los que de este lado del Atlántico, intentan entender los antecedentes y las motivaciones de los crímenes de ETA, caen en enmudecida perplejidad cuando se dejan confundir por el uso disléxico de conceptos, característico de la retórica del PNV, que le da a palabras claves del léxico político –muy sonoras en Hispanoamérica- como ‘libertad’ e ‘independencia’ un sentido falso y contradictorio. Abusando de la ignorancia que de la historia del pueblo vasco se tiene aquí, cuentan una historia de la lucha ‘milenaria’ de un pueblo oprimido, como si fuera verdad conocida y reconocida.

La realidad es que la lucha ‘milenaria’ del pueblo vasco por su independencia no existió jamás, pues en toda la historia de España no se conoce un solo intento, ¡ni siquiera de una minoría! de constituir el País Vasco como entidad política soberana separada de España, alegando su preexistencia. Sólo fue después de las dos guerras ‘carlistas’ a fines del siglo XIX cuando Sabino Arana, usando perversamente la frustración que ello produjo en los vascos, fundó al PNV con ideas de un nacionalismo xenófobo, fanático, y racista. Y la historia de cómo y por qué esas ideas y ese partido sedujeron y secuestraron el amor que los vascos sienten por su patria es un enigma que no se narra –ni aquí ni allá- como en realidad sucedió. “Los etarras” –dijo Fernando Savater al recibir el Premio ‘Sajarov’- “son jóvenes educados en el fanatismo étnico, en el odio a más de la mitad de sus conciudadanos y a todo lo considerado ‘español’, a quienes se ha imbuido una historia distorsionada y una antropología demencial que les hacen creerse víctimas y les convierten así en verdugos”. Esa es la realidad.

La mayoría de los que en América se interesan en el drama vasco se han limitado a la repugnancia por los crímenes de ETA, sin hacer extensivo el peso de su culpa al PNV que, desde el gobierno vasco, da banderas de legitimidad a sus ideas separatistas aunque aparentemente condene sus medios. En América, la inteligencia de las falacias de las distorsiones históricas que llevan a que algunos vascos se sientan víctimas se escamotea, por el simplismo que califica de ‘independentista’ la ideología de la banda asesina. Ello apela aquí al afecto solidario de unos pueblos que, habiendo ganado su independencia de España por la situación creada a partir del colapso de las monarquías ibéricas en 1808; y que como consecuencia de la historia alienante que de sus matrices culturales nos fabricamos para justificarla, tienden a simpatizar con los vascos que alegan que no son españoles y aseguran que están injustamente oprimidos y por eso luchan y matan por su independencia. Ello produce algún grado de indulgencia de los crímenes de ETA, pues nuestra historia nos enseña que aquí también se mató y se murió por algo parecido, aunque nunca con métodos tan cobardes.

Así, todo se queda en la repugnancia por la cobardía del crimen alevoso, pero la identificación y condena de la ideología nacionalista y separatista del PNV como la verdadera instigadora de los crímenes, se pierde en los meandros bizantinos del intento por separar su mitología política de su historia. Así, todo esfuerzo por entender racionalmente lo que alegan, para rechazar sus absurdas falacias, queda en suspenso. Eso es parte del enigma del drama vasco. Otra, es entender cómo es posible que ello suceda en la España de hoy, que vive bajo un Estado constitucional de Derecho, en el cual los derechos autonómicos del pueblo vasco están garantizados y son ejercidos mediante un Estatuto de Autonomía, que reconoce a los vascos la mayor y más amplia libertad de su historia. Y otra, es entender cómo es posible que un hombre de las ideas de Xabier Arzalluz goce de autoridad y audiencia en el país vasco y el PNV lleve 20 años gobernando Euskadi.

© AIPE  El venezolano Jorge Olavarría es periodista y político.

Efluvios populistas
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  6 Febrero 2001

Había en mi pueblo un músico aficionado contratado muy de Pascuas a Ramos para amenizar romerías y fiestas de rango menor. La particularidad de aquel buen hombre era que el trajín del baile le ponía nervioso hasta el punto de que en cierta ocasión, que le hizo célebre, espetó a los mozos con mucha convicción: «¡No bailéis, que me confundís!».

Algo así le pasa al lehendakari Ibarretxe con el Parlamento. Pasó de tener mayoría a no tenerla y no cayó en la cuenta de que había llegado la hora de ponerle fin al baile. Magro favor le ha hecho algún estratega de su partido al animarle a resistir, en la creencia de que la oposición se desgastaría antes que un Gobierno en minoría, que ETA ofrecería una nueva tregua en plan tabla de náufrago o que, al final, como en el viejo cuento oriental, hasta podría ser que el caballo aprendiese a hablar.

Podría decirse que el nuevo período de sesiones empezó con más de lo mismo que el anterior, pero no sería del todo exacto. Para perplejidad de propios y extraños, los incansables partidos del diálogo habían empezado por reducir las ocasiones de diálogo parlamentario a una vez cada dos semanas. Será para que todos vayan a los plenos con las ganas recrecidas, pensó uno en un alarde de ‘wisful thinking’. Pues no. El lehendakari del diálogo («el que niega el diálogo, niega la solución») se fue a dar una rueda de prensa, mientras los representantes de los ciudadanos le preguntaban en el hemiciclo cosas que él no podía responder porque ya no volvió al pleno. Ibarretxe exaltó a la sociedad a la que quiere dirigirse para que «despierte y haga oír su voz por encima del griterío».

Al presentarse como el médium que interpreta el verdadero sentir de la sociedad, confunde la democracia con la quiromancia, aunque no sea la primera vez. Hace unos meses dijo a los parlamentarios elegidos por los ciudadanos vascos: «No me dirijo a ustedes; me dirijo a la sociedad», frase que es un contradiós en un Parlamento, algo así como una exaltación del ateísmo en el altar mayor de una catedral, algo que no viene a cuento.

Exaltar las virtudes del pueblo en detrimento de los partidos políticos y de los usos reglados de la democracia («el Parlamento es un lastre», Egibar dixit), es un acto de demagogia irresponsable. Establecer una relación directa con el pueblo, sin partidos, dando la espalda al Parlamento y sin consultar al citado pueblo mediante el procedimiento habitual que son las elecciones, revela una ignorancia preocupante sobre las reglas más elementales de la democracia representativa. Cuando se empieza así, se termina fabricándose uno un pueblo vasco a su medida. ¿Qué tal P.D.V. (Pueblo Dialogador Vasco)?

Savater acusa a la Iglesia de «no querer igual a todos sus hijos»
BILBAO EL CORREO   6 Febrero 2001

El filósofo y escritor Fernando Savater denunció ayer la posición «ambigua» de la Iglesia católica vasca ante la violencia terrorista. Según Savater, la Iglesia «condena la violencia, pero no a los violentos», a los que «comprende mucho más que a sus víctimas». El filósofo donostiarra diagnosticó que el problema del clero vasco es «que no ha querido a todos sus hijos por igual».

Al valorar la posibilidad de que un político no nacionalista ocupe la Lehendakaritza en el futuro, Savater afirmó que «las cosas cambiarían positivamente en muchos sentidos». De darse esa hipótesis, se mostró confiado en que una oposición nacionalista cumpliría «su papel democrático exactamente igual que los demás».

El escritor vasco valoró el terrorismo como el principal y más específico de los problemas de España, pues «todos los demás son parecidos a los de otros países europeos». No obstante, y a pesar de darle esa relevancia, Savater cree que la ciudadanía se va a acabar hartando de hablar de los problemas del País Vasco, pues «se comen el resto de la actualidad española».

El fundador de la plataforma ciudadana ¡Basta ya! también respondió a las declaraciones de los responsables de Turismo del Gobierno Vasco, quienes han mostrado su preocupación por aumentar la estancia media de los turistas en Euskadi. Para Savater, la preocupación prioritaria del Ejecutivo de Vitoria debería ser «cómo se va a retener a los propios vascos, porque existen algunos que se están yendo». El problema -reiteró- «es retener a los vascos que se están marchando para que no se vayan en las circunstancias en que estamos».

El filósofo, que acaba de recopilar en el libro ‘Perdonen las molestias’ sus artículos sobre la situación vasca, volvió a denunciar el «asfixiante nacionalismo» que, según aseguró, ha hecho que «amigos míos hayan dejado de visitar el País Vasco». Según Savater, esa presión nacionalista se suma al terrorismo para ahuyentar a los turistas.

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