AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 7  Febrero  2001
#Gil-Robles escucha "cosas muy duras" en su primera jornada de visita a Euskadi
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 7 Febrero 2001

#«Los intelectuales vascos viven una "fatwa", como Rushdie»
FRANCISCO CHACON El Mundo  7 Febrero 2001

#Savater augura una "perestroika" en el PNV si sufre "un revés electoral"
Madrid EL PAÍS   7 Febrero 2001

#Bernard-Henri Lévy: «Los políticos deben aislar el terrorismo y avergonzar a sus defensores»
MADRID. Rosa Valdelomar ABC    7 Febrero 2001

#El Defensor rechaza la visita a Euskadi del comisario europeo de derechos humanos
AGENCIAS  BILBAO La Voz   7 Febrero 2001

#CiU, la crisis permanente
Editorial ABC   7 Febrero 2001

#El problema policial y el problema político
Pío Moa Libertad Digital   7 Febrero 2001

#Duran Lleida 'le dimite' a Jordi Pujol
Lorenzo Contreras La Estrella   7 Febrero 2001

#La lengua valenciana en las «españas»
Pere Marti i Martinez La Razón 7 Febrero 2001

#El PP rechaza una iniciativa para expedir el DNI en catalán y Benegas se desmarca del voto del PSOE
E. L. P. - Madrid .- La Razón  7 Febrero 2001

#El director del Instituto Cervantes destaca la relevancia económica del español
Libertad Digital 7 Febrero 2001

Gil-Robles escucha "cosas muy duras" en su primera jornada de visita a Euskadi
AITOR GUENAGA, Bilbao El País 7 Febrero 2001

El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil-Robles, se sumergió ayer de lleno en la realidad vasca. Y salió consternado por las "cosas muy duras" que oyó. En una maratoniana sesión fue ilustrado por organismos como Foro Ermua, víctimas del terrorismo, pacifistas de Gesto y de Elkarri, por políticos como Xabier Arzalluz (PNV) y Javier Madrazo (IU) o por el sindicato mayoritario en la Ertzaintza, Erne, de las situaciones de conculcación de derechos. Las críticas a la actuación del Gobierno vasco y de su policía fueron aderezadas con llamamientos al diálogo.

Alvaro Gil-Robles abandonó el hotel Carlton exactamente a las 16.20 junto a su comitiva, tras mantener, desde las ocho y media de la mañana, una serie de entrevistas que cerró el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, y el rector de la Universidad vasca, Manuel Montero. Tras ellas reconoció sentirse "bastante afectado por las cosas muy tristes, muy duras y muy difíciles que he escuchado". El dirigente peneuvista le trasladó un mensaje nítido, el mismo que ya apuntara a los máximos responsables de la UE en la última cumbre europea celebrada en octubre en Biarritz: la necesidad de que la Unión Europea se implique e intervenga en la resolución del conflicto vasco. Ayer pidió expresamente a la UE que se "preocupe" por un problema con "cierta dimensión comunitaria". "No pido pronunciamientos", precisó, y reiteró que la vulneración de derechos humanos por parte de ETA "tiene un origen político y hay que abordarlo no sólo policialmente, sino también políticamente", algo, que "el Gobierno no acepta".

Fue la entrevista más larga de las mantenidas ayer. Le siguió la también extensa conversación con los representantes del sindicato policial independiente Erne, mayoritario en la Ertzaintza, Iñaki Castro y Teo Santos. Durante más de hora y cuarto, ambos desgranaron la situación que vive ahora la Ertzaintza, "cuerpo que dedica casi el 100% de los efectivos de seguridad ciudadana, salvo incidencias, a la protección de personas amenazadas y que además tiene más de 500 agentes realizando exclusivamente tareas de escolta a cargos y políticos amenazados", según los datos aportados por Erne a Gil-Robles. Le indicaron, además, que la relación policía-habitante en Euskadi es altísimo. "Frente a la media europea de 3,6 por mil habitantes, estamos en un 7,2, sin contar las policías españolas y la creciente seguridad privada", cifró Castro.

Violencia en Getxo
Los representantes sindicales no encontraron en el comisario europeo de Derechos Humanos un mero amanuense. "Venía con la lección bien aprendida, aunque sin prejuicios. Nos ha preguntado cosas muy concretas sobre la situación en Getxo [el municipio más afectados por la violencia callejera y los coches bombas de ETA], sobre mandos concretos de la policía como Iñaki Muneta destituido en verano como máximo jefe operativo de la Ertzaintza] o sobre el hecho de que alguno de los mandos del Departamento de Interior como Natxo Ormaetxe haya defendido a hijos de familias nacionalistas detenidos por causas de violencia callejera. "Él ha sacado todos estos nombres", dijo Castro. Erne confirmó al comisario de Derechos Humanos que "hay una desprotección absoluta, que no se investigan temas de terrorismo y que las detenciones que se producen son fruto, casi siempre, de casualidades policiales".

Gil-Robles mostró mucho interés en todos estos datos e incluso pidió permiso para ponerlos hoy en Vitoria encima de la mesa en la entrevista que mantendrá, por separado, con el consejero de Interior, Javier Balza, y con el lehendakari , Juan José Ibarretxe. Además, instó a Erne a que le remita el soporte documental que posea sobre dichas aseveraciones. Erne pidió cuanto antes una "reforma de la seguridad pública vasca".

"Jauría de fascistas"
Fue esta la parte que más le interesó, según sus palabras, de la sesión matutina, aunque no la que más le afectó. No quiso restar importancia al discurso transmitido por las asociaciones cívicas o pacifistas, aunque es una realidad más conocida porque llena las páginas de los periódicos casi todos los días. Y agradeció escuchar de boca del presidente del Foro Ermua, Vidal de Nicolás, que los no nacionalistas viven acosados diariamente por una "jauría de fascistas", "único caso en Europa donde la oposición tiene que ir acompañada por agentes de protección". O que la presidenta del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite), Teresa Díaz Bada, y cuatro integrantes de este grupo, le trasladara su petición de que haya una "memoria permanente de las víctimas y su familiares que ahora no recibimos del Gobierno vasco".

En otro tono, aunque expresamente duros en la denuncia del terrorismo de ETA, Gesto y Elkarri trasladaron a Gil-Robles la responsabilidad que tienen la clase política, el sistema educativo y los ciudadanos en general ante el problema vasco y los niveles de movilización, según el pacifista Pedro Luis Arias. Gesto hizo especial mención crítica a la política penitenciaria del Gobierno con los presos vascos. Mientras, los representantes de Elkarri, Jonan Fernández y Gorka Espiau, apuntaron su ya conocida defensa del diálogo para resolver el problema vasco y le pidieron que lo contemple desde una visión multilateral y no reduccionista y comprendiendo "las razones que anidan en él".

En esa onda, los dirigentes de IU, Javier Madrazo y Oscar Matute, transmitieron al comisario la exigencia de que ETA deje de asesinar y la necesidad del diálogo entre partidos, algo que oirá hoy en boca de Ibarretxe. Como aperitivo, el portavoz del Ejecutivo vasco, Josu Jon Imaz, alabó su visita y pidió que no se instrumentalice. Gil-Robles quiere mantener también un contacto con los familiares de los presos de ETA, Senideak.

«Los intelectuales vascos viven una "fatwa", como Rushdie»
Bernard-Henri Lévy publica «El siglo de Sartre»
FRANCISCO CHACON El Mundo  7 Febrero 2001

MADRID.- Tan inequívocamente parisino como la apoteosis arquitectónica de La Défense, la onda expansiva de la creatividad que circunda al Centro Pompidou o los nada lejanos ecos de mayo del 68, Bernard-Henri Lévy se sienta a contraluz y extiende sus brazos alrededor de la butaca para verter un torrente de dialéctica sobre su flamante ensayo El siglo de Sartre (Ediciones B). Y sobre el mundo convulso que él trata de diseccionar desde hace más de tres décadas.

¿Una obra ambiciosa? ¿Un tratado-río? ¿Una deuda personal con la compleja figura de Sartre? «Decidí escribir este libro porque era una forma de escribir la historia del siglo XX. De plantear las cuestiones que el siglo plantea. De identificar los fantasmas que el siglo nos ha legado. De hacer un inventario de los horrores que el siglo nos ha hecho ver. De buscar los modos de conjurar la vuelta a esos errores. De llegar hasta el final de la noche para vislumbrar la luz del día. O sea que no era más que un pretexto para plantear todas estas cuestiones», declara.

El escritor y colaborador de EL MUNDO puntualiza que, en cualquier caso, «esto no quiere decir que no sea al mismo tiempo un libro sobre Sartre, que lo es, pero no sólo». Y el arranque del libro no deja lugar a dudas: «Aquel día, en Montparnasse, todo se rezagaba envuelto en un vago rumor de suavidad e inquietud. Cielo de abril. Luz fría. Una atmósfera de París sin coches. (...) Aquí y allá, se veían rostros embargados por una extraña emoción. (...) Yo era uno de ellos». El entierro de Sartre, por tanto, como punto de partida para sumergirse en las profundidades del pensamiento.

Para Bernard-Henri Lévy, la obra de Sartre está más vigente que nunca. «El escribe en virtud de su carácter circunstancial, pero hoy seguimos hablando de ella. Ahí está su vigencia. Tal vez para ser universal, hay que estar inscrito en un momento concreto. Cuando Sartre habla del terrorismo de los 60, se refiere al fenómeno en Italia y Francia. Pero lo que decía continúa teniendo un significado hoy en el País Vasco, por ejemplo», señala.

Admiración
El autor de títulos como La barbarie con rostro humano, El testamento de Dios o La aventura de la libertad se muestra categórico al asegurar: «Los intelectuales vascos viven la misma situación que mi amigo Salman Rushdie hace 15 años. Son objeto de una fatwa. Hay fatwas musulmanas y otras que no tienen nada que ver con el Islam. Por eso lo que viven los intelectuales vascos no deja de ser una fatwa. Me gustaría expresar mi inmensa admiración por ellos, que, a pesar de estar amenazados, siguen hablando. Es admirable que intenten vivir normalmente, con las amenazas de los asesinos sobre sus cabezas».

Una muestra más, como ya ha demostrado en repetidas ocasiones (resulta casi imposible no asociarlo con la causa bosnia), de que Lévy considera inherente al intelectual ser alguien comprometido socialmente. «Se puede ser escritor y no estar comprometido. Pero qué es un intelectual sino un ser comprometido con su tiempo», asevera.

Desde esta perspectiva, argumenta, el ojo del huracán se encuentra actualmente en Chechenia, entre otros muchos escenarios. «Una ciudad como Grozni ha sido arrasada en términos que no se conocían desde la Segunda Guerra Mundial. Y la mayoría de los políticos lo ha aceptado sin decir nada. En España, en Francia, en todas partes. El actual ministro de Asuntos Exteriores ruso, Igor Ivanov, que fue embajador en España, es el abogado y cómplice de la política criminal de Vladimir Putin. Y suele ser muy bien tratado por la prensa tanto en España como en Francia».

Frontera difusa
Para Bernard-Henri Lévy, cada vez se revela más difícil trazar una frontera entre la izquierda y la derecha. «Hoy, en la política, hay familias, más que corrientes. La derecha es una familia y la izquierda, otra. Al mismo tiempo, lo único interesante de esas familias es rebelarse contra ellas. Pero si tuviera que definirme, diría que soy el enfant terrible de la izquierda. Pero no sé si esto significa ser de izquierdas», manifiesta mientras esboza una nada inocente sonrisa irónica.

El ensayista de origen argelino no titubea a la hora de calificar los medios de comunicación como «perversos». Pero añade inmediatamente: «Efectivamente, lo son. Pero también los escritores son perversos. Perversión contra perversión. Que gane el mejor».

Y vuelve a remitirse a Jean-Paul Sartre para negar la existencia de una dicotomía entre filosofía «auténtica» y «comercial» en nuestros días: «Cualquiera que haya leído a Sartre sabe que se trata de una dicotomía que no existe. Sartre era ético, auténtico, hablaba en los periódicos, en la radio, en la televisión. Trataba de llegar al gran público. Así que los que se pretenden auténticos y, como prueba de ello, esgrimen su distancia con el público no son más que unos impostores».

Lévy ni subraya ni desmiente que la demagogia se haya instalado en el pensamiento actual. «¿Qué es la demagogia? No tener valentía para decepcionar. La mayoría de los políticos carece de ella. No tienen valor para ir en contra del sentimiento común».

Tampoco se inmuta al considerar como «un viejo sueño» la amenaza de que la tecnología y la ciencia puedan arrinconar la filosofía. «Ya en la época de Platón había gente que quería arrinconarla. Eran los sofistas. Pero 24 siglos después, la filosofía sigue existiendo».


Más allá de las divergencias ideológicas
Permaneció varios meses con los guerrilleros bengalíes a principios de los 70, puso posteriormente en antena el programa televisivo Las aventuras de la libertad (sí, como su libro homónimo), se estrenó como autor teatral con El juicio final y como documentalista con Un día en la muerte de Sarajevo. Pero Bernard-Henri Lévy no necesita recurrir a su propio, dilatado y heterogéneo background para enjuiciar sin tapujos a creadores tan polémicos como el escritor Peter Handke o el cineasta Emir Kusturica, manifiestamente proserbios. «Yo siempre me he posicionado a favor de Bosnia y en contra tanto del fascismo serbio como de la limpieza étnica. Pero, a pesar de ello, Peter Handke me interesa mucho. Tiene libros tan buenos como Historia del lápiz o El peso del mundo. Es un gran escritor que se equivocó a la hora de hacerse intelectual».

No menos contundente se muestra con Kusturica. «Exactamente lo mismo pienso de él. Hizo Underground, una magnífica película, más inteligente de lo que él mismo piensa. El cree que sólo ha hecho un filme proserbio. Pero, a menudo, sus películas son más inteligentes y más grandes que él. De todas formas, no deja de ser un cerdo».

Lévy atesora ya una larga sucesión de controversias mediáticas a sus espaldas. Los que seguían fielmente La clave, aquel añorado espacio de TVE en plena España del despertar, no olvidan que, en una ocasión, se erigió en azote de Santiago Carrillo. Nada extraño en un escritor que saludó El archipiélago Gulag, de Alexander Solzhenistyn, como un lúcido alegato anticomunista.

Desde entonces, Bernard-Henri Lévy -que lo mismo se deja ver en el Festival de Cannes que en la primera línea de combate- trata de mantener su aureola de outsider, sin hacer caso de quienes le atacan por ser, según ellos, excesivamente comprensivo con la derecha. Lo cierto es que la revista que él dirigió hace una década, La regla del juego, ha creado escuela a través del objetivo de «pensar el poscomunismo» y de una nómina de colaboradores ilustres que abarcaba a nombres como Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Czeslaw Milosz o el mismísimo Salman Rushdie.

Savater augura una "perestroika" en el PNV si sufre "un revés electoral"
Madrid EL PAÍS   7 Febrero 2001

El escritor y filósofo Fernando Savater está convencido de que el PNV sólo enmendará el rumbo trazado por su presidente, Xabier Arzalluz, si "sufre un revés electoral". Durante una entrevista en directo con internautas a través del portal Inicia, Savater opinó ayer que únicamente podría haber una especie de "perestroika" en el partido en el Gobierno de Euskadi "si el PNV perdiese, o dejase de ganar, más bien, unas elecciones". Y puso un ejemplo: "Lo mismo ocurrió en México: el PRI no comenzó a reformarse hasta haber sido derrotado electoralmente". Sólo mediante la derrota, los críticos del partido "podrían alcanzar mayor peso".

Savater consideró que el sustrato de votantes del PNV está consolidado, en parte, por la costumbre: "Creo que muchos votantes del PNV cumplen un rito familiar al votarle y ni siquiera se preguntan si el PNV actual es igual al de hace 15 años o es lo que necesita el País Vasco para resolver sus problemas". Dichos votantes tampoco se cuestionarían la imagen que proyecta Arzalluz, quien, dijo, hace todo lo posible "por parecer una reencarnación de Sabino Arana en plan comeniños".

El miembro de la plataforma Basta Ya extendió sus críticas a IU en el País Vasco que, auguró, camina hacia su autodestrucción. "Ezker Batua no es más que parte de la comparsa nacionalista" y va a conseguir, de la mano de su líder, Javier Madrazo, "lo que no hubieran conseguido la CIA y el FBI juntos: acabar con Izquierda Unida en el País Vasco".

Savater cree que la derrota del nacionalismo en las próximas elecciones autonómicas y la consiguiente victoria de los partidos no nacionalistas "vendría muy bien", entre otros motivos, "para lograr ver a alguien no nacionalista al frente de ETB y Radio Euskadi. Sería un cambio refrescante".

El filósofo y escritor matizó sus críticas a los cocineros vascos por su silencio tras el asesinato en San Sebastián de Ramón Díaz, ya que reconoció que pueden estar atenazados por el miedo: "Estoy seguro de que la mayoría de esos cocineros, muchos de los cuales son amigos míos, no tienen ninguna simpatía por ETA. En efecto, tienen mucho miedo. Lo que pasa es que a veces hay que aguantarse el miedo si se quiere vivir en libertad". Savater saludó el cambio ocurrido en la Iglesia vasca en "la era pos-Setién", que la ha llevado a hacerse "más católica, que significa universal, y menos nacionalista, que es lo más anticatólico que pueda imaginarse".

Bernard-Henri Lévy: «Los políticos deben aislar el terrorismo y avergonzar a sus defensores»
MADRID. Rosa Valdelomar ABC    7 Febrero 2001

Veinte años después de su muerte, Sartre encarna para Bernard-Henri Lévy el espíritu del siglo XX, con sus aciertos y horrores. Así lo refleja en «El siglo de Sartre» (Ediciones B), donde disecciona el espectro de la centuria para poder conjurarlo. El terrorismo y la inmigración prueban, a su juicio, que España sigue poseída por este fantasma. Y «los Sartre de hoy son los que, como Savater, saben plantar cara al fascismo del terrorismo de ETA».

Bernard-Henri Lévy supo en el entierro del autor de «El ser y la nada» que tarde o temprano debía enfrentarse «a esa aventura complicada, paradójica, desconcertante, que lleva el nombre de Sartre». Un hombre que como Moby Dick, cuya historia tanto admiraba, «tenía dos ojos separados, que mandaban a su cerebro dos visiones de la realidad distintas y contradictorias, lo que le llevó a ser al mismo tiempo el hombre más libre y el más sometido».

Por ello, para el pensador francés Sartre es una de las figuras que mejor representan las contradicciones del siglo que acaba de terminar y ha intentado no «cerrar los ojos sobre el lado oscuro de Sartre, quien en 1953 aseguró que existía la libertad de criterios en la URSS o que elogió una de las más terribles dictaduras, la de Fidel Castro». Éste es para Lévy el enigma de la personalidad de Sartre como lo fue también de «Heidegger, gran filósofo y defensor del nazismo o de Celine, uno de los mejores escritores de la historia y abyecto panfletario antisemita». Unos enigmas que Lévy trata de solucionar para delimitar el espectro que ha recorrido el siglo XX y aprender a conjurarlo.

Un fantasma terrible al que España ha conocido bien en la centuria pasada y que alarga sus miembros hasta el siglo XXI con el terrorismo de ETA y los problemas de inmigración. El terrorismo es para Lévy un espectro difícil de conjurar porque «está enraizado en las pasiones más elementales del ser humano. Siempre habrá personas que por defender sus nacionalismos recurrirán a la violencia pensando que ésta tiene una función regeneradora y que una comunidad se aglutina gracias al poder solidificador de la sangre». Por eso, le merecen respeto «los Sartre de hoy que son los que, como Savater, o la plataforma “Basta ya”saben plantar cara al fascismo del terrorismo de ETA». Para acabar con los prejuicios de la inmigración la obra de Sartre también nos puede servir, pues nos enseña «contra qué parte de uno mismo se lucha cuando se está contra el otro».

Así, para Bernard-Henri Lévy el pensamiento de Sartre y el análisis del siglo XX nos pueden ayudar a enfrentarnos con nuestros problemas pero no para solucionarlos, pues el término «solución» no le inspira ninguna confianza: «Creo que la solución definitiva a los grandes problemas no existe. La democracia no imperará nunca en todo el mundo. Es un problema de relación de fuerzas que se pueden modificar a nuestro favor manteniendo a distancia al enemigo. Existen dos modelos para enfrentarse con un problema el del médico y el del estratega. El primero quiere curar al mundo de sus enfermedades extirpándole sus virus, pero no se puede confundir la política con la cirujía porque se corre el riesgo de caer en los totalitarismos. Creo que los intelectuales y los políticos deben ser estrategas con el ingenio suficiente para saber aislar fenómenos como el del terrorismo, avergonzar a sus defensores y mostrarles cómo se ensucian con él. Hicimos algo parecido con los neofascistas del Frente Nacional en Francia».

PERSONALIDAD COMPLEJA
A lo largo de las seiscientas páginas de «El siglo de Sartre» Bernard-Henri Lévy intenta desvelar algunos de los aspectos más inexplicables de la vida y la obra de Sartre como su compleja relación con Albert Camus a la que dedica un capítulo: «Mi opinión —asegurá— es que finalmente Camus tenía razón en el plano político y Sartre en el metafísico».

Sobre la negativa del autor de «La naúsea» a aceptar el premio Nobel de Literatura Lévy tiene también una teoría propia: «Lo rechazó por una falsa razón y tres auténticas. Él mismo dijo que no quería aceptarlo porque era un premio imperialista, pero es un motivo falso y estúpido. En realidad, no lo quiso porque lo habían recibido tres personalidades con las que permanentemente luchó para que su obra no se asemejara a la de ellos: Gide, Bergson y su tío materno Schweitzer. Fue un rebelde que sabía que cuando una sociedad no puede callar a un escritor a golpes le hace académico. No le pudieron aplastar contra la mierda y no quiso que le aplastaran contra las flores».

El Defensor rechaza la visita a Euskadi del comisario europeo de derechos humanos

Enrique Múgica recuerda a Gil Robles que el País Vasco no es Chechenia «porque aquí sabemos quiénes son» los terroristas
El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, aseguró ayer que no se reunirá con el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil Robles, al tiempo que le recordó que el País Vasco «no es Chechenia, porque aquí sabemos quiénes son, quiénes violan y destrozan los derechos humanos, quiénes los quebrantan y quiénes los defienden». Múgica se refería a la visita que ayer inició el comisario a Euskadi para conocer la incidencia del terrorismo en el respeto a los derechos. Enrique Múgica afirmó que Robles le envió una carta diciendo que visitaría el País Vasco «teniendo como referencia a Chechenia».
AGENCIAS  BILBAO La Voz   7 Febrero 2001

El Defensor realizó estas declaraciones tras participar en un acto en el cementerio de Polloe de San Sebastián en el aniversario del asesinato de su hermano Fernando Múgica a manos de ETA, del que ayer se cumplían cinco años.
Enrique Múgica consideró que la iniciativa de Gil Robles «es buena», pero recordó que el comisario del Consejo de Europa «tiene que realizar la defensa de derechos humanos, sobre todo en aquellos países que no pertenecen a la Unión Europea», ya que, según dijo, «en la UE hay un defensor del pueblo». Consideró que «está bien que Gil Robles acumule fuerzas» en su tarea y precisó, no obstante, que «no puede tener como referencia a Chechenia ni a ninguno de esos países a los que está encomendada más directamente su defensa».
Gil Robles inició ayer por la mañana su visita a Euskadi con un desayuno de trabajo con el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna. La reunión comenzó a las ocho y media de la mañana en el Hotel Carlton, donde el comisario del Consejo de Europa ha situado «su oficina de trabajo» para mantener encuentros con organizaciones sociales, pacifistas y partidos políticos.
«La madre del cordero»
Durante la entrevista hablaron sobre la situación en el País Vasco. Al término del encuentro, Azkuna explicó que la violencia es «la madre del cordero aquí». «Sin violencia, con la política se puede hacer todo, presentar cualquier presupuesto ideológico, pero la violencia prostituye todos los razonamientos y, sobre todo, prostituye la situación de muchos ciudadanos que están amenazados», señaló.
Tras la reunión con el alcalde, Gil Robles se entrevistó con portavoces de Elkarri, del Foro de Ermua, del sindicato de la Ertzaintza, Erne, de la asociación de víctimas vascas del terrorismo, Gesto por la Paz, IU y PNV.

CiU, la crisis permanente
Editorial ABC   7 Febrero 2001

La coalición nacionalista Convergència i Unió gobierna Cataluña instalada en la precariedad. Los cambios en el Ejecutivo autonómico responden o son consecuencia de movimientos partidistas; la débil mayoría de Pujol depende de los votos del PP; y es casi imposible relacionar la acción de gobierno, por otra parte escasa, con una estrategia ajena a dinámicas sucesorias o electorales. El ascenso de Artur Mas a la categoría de «jefe de gobierno» le sirvió para desprenderse del día a día sobre la financiación autonómica, con lo que el caballo de batalla de la legislatura pasó, de un día para otro, a manos de un nuevo consejero, Francesc Homs, cuya primera providencia ha sido la de advertir que renuncian, de momento, al traspaso de la Agencia Tributaria. La dimisión de Duran Lleida, enmarcada en un tira y afloja partidista, deja en el aire el proyecto de reordenación territorial de Cataluña, uno de esos asuntos que resultan tan poco apasionantes como extremadamente importantes. El traslado de Núria de Gispert a la Cartera de Gobernación provoca el traspaso de la Cartera de Justicia a manos de Josep-Delfí Guàrdia, un reputado jurista sin ninguna experiencia política, y que, tras ponerse al día, deberá abordar el polémico proceso de normalización lingüística, la descentralización, el colapso de algunos juzgados, la política de atención a los menores desamparados sin papeles... No les faltará trabajo a los nuevos consejeros y a aquellos que cambian de departamento, aunque, dadas las circunstancias, lo que es casi seguro es que andarán escasos de tiempo, pues lejos de estar cerrada la remodelación del gobierno, quedan un par de Consejerías en el aire y un par de nombres a la espera de encontrar acomodo en el Ejecutivo más inestable de la era Pujol.

Poco podrá extrañar si tanto cambio acaba por pasar una elevada factura electoral. De entrada, los efectos son muy acusados sobre la credibilidad del Gobierno de Pujol, su capacidad negociadora, su independencia, no ya respecto al PP, sino a la coalición, sobre los cuadros medios de la Administración autonómica, sobre los funcionarios y, fundamentalmente, sobre los ciudadanos de Cataluña. Una vez subrayados estos aspectos, cabe considerar que CiU es una coalición que necesita una profunda recomposición y que la autoridad de Pujol no es tan granítica como años atrás. La dimisión de Duran encierra esa lectura, el no acatamiento de un plan sucesorio y la necesidad de revisar a fondo las estructuras, mensajes y posiciones de CiU, zarandeada por las corrientes soberanistas, por el independentismo de algunos dirigentes jóvenes, la moderación y el posibilismo. Y, por si no fuera suficiente, lejos de blindar el Gobierno, los mandos de CiU deciden dirimir la crisis en los despachos públicos.

El problema policial y el problema político
Por Pío Moa Libertad Digital   7 Febrero 2001

Si un grupo político, en una democracia, intenta imponer su programa a tiros, se transforma en una empresa de asesinos profesionales, y así debe ser considerado. Su represión es asunto policial; en la medida en que se le permita transformarse en cuestión política, en esa medida queda legitimado el crimen y entra en crisis el Estado de Derecho. La escasa tradición democrática española hace que muchos políticos no entiendan algo tan sencillo y, de hecho, colaboren peligrosamente con los asesinos. El caso de Margarita Robles –¡qué dirigió la lucha antiterrorista!– resulta pragmático. Si se permite que los atentados pongan en cuestión los principios del Estado de Derecho, habremos iniciado el camino a otra dictadura o la balcanización de España.

Dentro de esta distinción elemental, entra la mayor o menor eficacia de la policía en su cometido. A juzgar por la forma en que se van frustrando atentados espectaculares, en los últimos tiempos están dando mejor resultado las oraciones de Rouco que la técnica policial, casi nunca brillante. Pero, en todo caso, la técnica no debe condicionar la defensa de la democracia, como algunos pretenden al insistir en que, dada la persistencia de los asesinos, habrá que negociar –es decir, claudicar– con los asesinos. Nunca se ha oído decir que el Estado italiano o norteamericano deban negociar con la mafia para cederle parcelas de poder –pues de eso se trata–, a pesar de que la mafia constituye en esos países un fenómeno mucho más persistente y mortífero que la ETA en el nuestro.

Ello no implica que el tratamiento del terrorismo sea exclusivamente policial. En realidad, un atentado no es un acto de guerra, sino de propaganda, que intenta multiplicar su impacto por medio de la sangre: es un diez por ciento de sangre y un noventa por ciento de propaganda. En este sentido, la represión policial constituye sólo un diez por ciento de la solución. El resto corresponde a la sociedad, que puede y debe neutralizar esa propaganda y volverla contra sus autores. Si tenemos en cuenta cómo hasta hace poco la ETA era vista con complacencia en amplios sectores políticos y populares, cómo sigue siéndolo entre los nacionalistas vascos, catalanes, gallegos, y en Izquierda Unida, nos percatamos de lo mucho que se ha avanzado en ese terreno, y también de lo mucho que queda por hacer.

Los complacientes con el terrorismo –del que esperan obtener ganancias políticas muy claras– repiten machaconamente que el fondo de la cuestión es político, y que requiere un tratamiento político. Y tienen razón: al lado de los pistoleros están esos grupos y personas que, sin ser violentos, invocan la política para justificar la violencia y socavar los derechos ciudadanos. He ahí el auténtico y serio problema político.

Duran Lleida 'le dimite' a Jordi Pujol
Lorenzo Contreras La Estrella   7 Febrero 2001

Duran Lleida ha dimitido como consejero de Gobernación de la Generalitat pujolista. Ha tardado unos veinte días en darle al molt honorable la respuesta que éste demandaba. Falta saber si ha sido ha respuesta adecuada. Puede que todo haya quedado en una especie de ejercicio de derecho al pataleo. Una especie de "ahora te vas a enterar" cuyo peor infortunio sería que Pujol se limitara a replicar para sus adentros, pero prácticamente, con el clásico dicho de "ahí me las den todas".

La verdad es que Duran Lleida tenía en materia de réplica un repertorio escaso. ¿Qué podía hacer salvo lo que ha hecho? El nombramiento de Artur Mas como conseller en cap o jefe de Gobierno le había dejado sin lugar en el orden sucesorio de Pujol. O sea, le habían pisado la plaza de "delfín" a la que tanto aspiró, o por lo menos le habían arrebatado la posibilidad de competir de igual a igual con el predilecto del "señor president".

Se sabía que él no lo era. Como líder democristiano catalán, homologado en la Internacional correspondiente, creía contar con un aval que Pujol no le ha reconocido. En las valoraciones del molt honorable ya tenía bastante con haber parasitado a Convergència durante años. La locomotora electoral había sido él, Pujol, necesitado inicialmente de sumar fuerzas, aunque éstas sólo fuesen nominales.

Duran Lleida no pasaba de ser eso mismo, un líder nominal, a medio camino entre el nacionalismo catalán y la tentación española. El ascenso del ex nacionalista y ex comunista Josep Piqué a la categoría de ministro en Madrid primero en Industria y luego en Asuntos Exteriores, seguramente lo experimentó como un reto cuya única compensación para su propio caso sería situarse privilegiadamente en la sucesión de Jordi Pujol.

El paso que ha dado el líder de Unió es un primer ensayo de despegue político. Pero un despegue cargado de cautela. Duran es consciente de su escaso tamaño electoral y de su condición parásita, que él adorna de complementariedad nada menos, como si en la empresa de gobernar a Cataluña fuese él mismo una figura imprescindible.

Obsérvese que Duran ha evitado cuidadosamente arrastrar con su actitud dimisionaria y apartadiza a su propio partido democristiano. En la Consellería de Gobernación de la Generalitat le ha sustituido una compañera de Unió. Eso significa que en los futuros lances electorales de Cataluña, el jefe de filas democristiano mantendrá con Convergència una vinculación o parentesco político capaz de ahorrarle el riesgo de ir a las urnas en plan solitario. En el momento actual se le ha ofrecido al menos la oportunidad de la ruptura de la coalición, pero se ha abstenido de dar la orden. Su único placer vengativo ha sido trasladar a la opinión pública una sensación divisoria que pueda alejar de Jordi Pujol la imagen del líder totalmente acatado. Pero acatar a medias no es atacar. Ese momento no ha llegado para Duran todavía y es dudoso que pueda llegar.

El dimisionario no está tampoco en su mejor momento político. El "caso Pallerols" describe con feas tintas un sistema de financiación de UDC (Unió) que no parece a la altura ética de un líder democristiano repleto de pretensiones. De ese caso ha tenido que dolerse Duran más de lo que hubiese querido, porque le afectó de lleno en su condición de conseller de Gobernación y conocedor, por tanto, de los manejos fraudulentos del personaje andorrano. Ahí es nada destinar y desviar fondos europeos para la formación profesional hacia la tesorería del partido democristiano, cuya dirección está precisamente bajo la responsabilidad del hombre que ahora se enfrenta a Jordi Pujol.

La lengua valenciana en las «españas»
Pere Marti i Martinez La Razón 7 Febrero 2001

Profesor titular de Lengua y Cultura Valenciana de Lo Rat Penat
Son muchos los años (por no decir décadas) que los valencianos venimos padeciendo un ataque brutal e injustificado, un intento de anexión cultural, de suplantación lingûística, de tergiversación y de manipulación de la historia de nuestro glorioso pueblo, el antiguo e hispánico reino de Valencia.

    Todo esto, en aras de una supuesta inmersión «pseudocientífica» que pretende unir lo que nunca ha estado unido y, sobre todo, en catalanizar lo que nunca fue ni ha sido catalán.

    Años llevamos bregando muchos valencianos (unos de nacimiento y otros por vecindad) en una lucha que bien mirado es surrealista y carente de sentido, porque las evidencias son tan grandes a favor de la autenticidad e independencia de la lengua valenciana respecto del catalán, que parece absurdo seguir como seguimos en muchos ámbitos de la sociedad, tanto valenciana, como española; incluso comunitaria y extranjera.

    ¿Por qué, si tenemos un Estatuto de Autonomía, en donde se reconoce la existencia de la lengua valenciana, las instituciones del Estado, editoriales, Administraciones, partidos políticos y demás entidades, tanto públicas como privadas, sistemáticamente conculcan la ley, y no reconocen la lengua, la quinta (euskera, español, catalán, gallego y valenciano) según la Constitución y los correspondientes Estatutos de Autonomía? Gracias a Dios, nuestro sistema jurídico actual, reconoce y ampara a la lengua valenciana. El Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana, en su séptimo artículo, punto uno dice textualmente: «Los dos idiomas oficiales de la Comunidad Autónoma son el valenciano y el castellano».

    Y en el punto dos del mismo artículo, remarca: «la generalidad Valenciana garantizará el uso normal de ambas lenguas, y...» En general, todo el artículo séptimo reconoce la legitimidad de la lengua valenciana, porque si tiene siete puntos, en los siete reconoce la denominación de lengua valenciana.

    Por todo esto, y desde esta tribuna pública de LA RAZÓN he querido hacer partícipe a muchas otras personas que (fuera del ámbito social valenciano) desconocen la ridícula situación en que vive la sociedad valenciana, y que por extensión también afecta y padecen los españoles.

    Es por esto, que, ni histórica, ni cultural, ni social, ni política, ni lingûística, ni económica, ni jurídica, ni sentimentalmente... ni en ningún otro orden posible que pueda darse, lo valenciano derive o provenga exclusivamente de Cataluña.

    Ya que como bien lo definió el ilustre profesor y catedrático de la Universidad de Valencia, Julián San Valero Aparisi, decano de la Real Academia de Cultura Valenciana (RACV), «la valencianidad es el resultado de la combinación del romanismo, islamismo y neocristianismo».

    Y esto cualquier persona puede corroborarlo documentalmente en los miles y miles de documentos y textos existentes que lo evidencian. Siempre y cuando (también es verdad) estos textos no hayan pasado por la apisonadora normalizadora del aparato «pancatalanista» que hace y deshace, tergiversa y censura a su antojo.

    Es falso pues, el pretender que, Valencia (la actual Comunidad Valenciana) es catalana porque «habla», (ya que la mutua inteligibilidad, por si sola, igual que el parecido de sus estructuras no justifica la unidad de las lenguas, ya que ambas provienen del latín) «piensa», y mantiene ciertas «similitudes» y «afinidades» con lo catalán. Que por otro lado «podrían» ser lógicas, si pensamos que pertenecimos a la misma Corona de Aragón, que mantenemos una proximidad geográfica evidente, y que nuestra evolución paralela, ha hecho del catalán y del valenciano, dos ramas diferentes pero claramente hermanadas.

    Pero si es la personalidad valenciana la que sufre las peores embestidas, es la lengua valenciana, donde el ataque es total. Si no, consulte su diccionario enciclopédico e intente buscar la denominación de lengua o cultura valenciana, busque algún autor clásico valenciano (Ausias March, Joanot Martorell, etcétera). Todo aparece bajo el epígrafe de «catalán».

    Exceptuando, como siempre, algún honroso caso, que como se suele decir confirma la regla.

    Pero no quisiera, en el breve espacio que nos permite este artículo, indicar solamente, algunas de las líneas generales de las tesis lingûísticas valencianistas, mal llamadas secesionistas (las que pretenden «secesionar» el valenciano del catalán, cuando es público y notorio que no han estado nunca unidos) sin dar pie al lector, la posibilidad de comprobar la existencia secular de la lengua valenciana, diferenciada clara y meridianamente de su lengua hermana, la catalana.

    Para esto, sólo bastaría con que se pasara una temporada en tierras valencianas para ver y comprobar el léxico empleado, los giros, modismos y las expresiones, así como su fonética, la cual debe estudiarse para aplicar a su vez una correcta ortografía y gramática. su flexión verbal, etcétera.

    En este sentido, Salvador de Madariaga, en su libro «España» (pág. 186), escribe: «Valencia no quiere ser otra cosa que Valencia. Su lengua difiere lo bastante para poder permitirse gramática y vocabularios propios, si sus literatos quisieran construirselos».

    Es muy importante, en este sentido, recordar que la lengua valenciana (lengua románica) fue la primera lengua hispánica en tener un Siglo de Oro en su literatura, esplendor literario contemporáneo del italiano, pero mucho anterior que el castellano, el portugués, el inglés y el francés, y no así el catalán, que nunca ha tenido tan alto privilegio.

    Así, hay que destacar también (como importante documento) que el primer libro literario impreso en toda «España» fue escrito en su gran mayoría en lengua valenciana y titulado «Trobes en lahors de la Verge maria», del año 1474, en la imprenta valenciana de Lambert Palmart.

    La voluntad idiomática del pueblo valenciano también es decisoria, pues siempre he tenido convicción de hablar y tener como medio de expresión una lengua, y esto ha sido desde bien antiguo, como podemos comprobar en esta brevísima lista (la relación completa de nombres sería inacabable) de personalidades, intelectuales y escritores clásicos valencianos, aragoneses y catalanes de los siglos XIV, XV y XVI que siempre expresaron explícitamente el hecho de escribir en lengua valenciana y usarla en sus obras.

    Valencianos: San Vicent Ferrer, Bonifaci Ferrer, Fra Antoni Canals, Sor Isabel de Villena, Joan Esteve, Joanot Martorell, Joan Roig de Corella, Lluïs de Fenollet, Miquel Pérez, Bernardi Vallmanya, Fra Tomas de Vesach, Pere Antoni Beuter, Rafael Marti De Viciana, Gaspar Escolano, Pere Jacint Morlà, Pere Esteve, etcétera.
    Catalanes: Onofre Pou, Joan Lorenc Palmireno, Joan Bonlabi, Fra Francesc Eximenes, Jeroni Amiguet y Fra Josef de Jesus, este último aragonés.

    Creo, pues, en este breve espacio, haber demostrado que sí existen argumentaciones más que suficientes para plantearse al menos dudas más que razonables sobre el planteamiento «pancatalanista», ¿no?

    Finalmente, es conveniente aclarar para evitar posibles malos entendidos que la mayoría del pueblo valenciano nada tiene en contra de nuestros vecinos del norte los catalanes, y tampoco somos (los que como yo defendemos estas tesis y razonamientos) antinada y mucho menos anticatalanistas como se nos ha calificado en muchas ocasiones en un intento de descalificar nuestros planteamientos y de paso a nuestra persona.

    Es más, algunos valencianos, entendemos su celo y afán de protección y defensa por lo que les es propio y natural, y admiramos (como es mi caso) ese sentimiento de defensa exacerbada de su identidad histórica, política, cultural e incluso ese egocentrismo malsano que a veces (las más) no es del todo constructivo. Pero nos oponemos a que nos catalanicen y nos quiten lo nuestro, a que nos cambien el gentilicio, nos conviertan en una variante y sucursal de Cataluña cuando nunca ha sido así, y alteren la historia a nuestra costa para engrandecer la suya. Con todos los respetos si Cataluña es una nación, más lo es Aragón, y por supuesto el Reino de Valencia.

El PP rechaza una iniciativa para expedir el DNI en catalán y Benegas se desmarca del voto del PSOE
E. L. P. - Madrid .- La Razón  7 Febrero 2001

El PP rechazó la toma en consideración de una proposición de ley presentada por el Parlamento catalán ante las Cortes para expedir en catalán y otras lenguas oficiales del Estado los DNI, los permisos de conducir y los pasaportes. Se da la circunstancia de que hace tan solo un año, cuando los populares necesitaban el apoyo de CiU en la Cámara Baja votaron a favor de la misma iniciativa.

    Se produjo la votación, 140 sí; 161, no y 3 abstenciones anunciadas por CC. Este fue el resultado de la votación de la primera proposición de ley presentada por el Parlamento catalán para expedir DNI y permisos de conducir en las distintas lenguas oficiales del Estado. Pero, fue quizá el recuento de los votos de la segunda iniciativa (138, si; 164, no y 1 abstención), la que hacía alusión a los pasaportes, la que despistó a la inmensa mayoría de la Cámara. El panel informativo del hemiciclo apuntaba que la descarriada abstención llegaba desde uno de los escaños del PSOE y todas las voces apuntaban a algún despistado que, por error, había pulsado el botón equivocado. El PSOEhabía defendido entusiastamente las propuestas y había votado a favor de ambas, no sin antes acusar al PP de «ceguera política», por boca de la diputada Came Chacón. Al final, se descubrió el pastel:Txiqui Benegas rompía la disciplina de voto. «Pase que los documentos nacionales de identidad se expidan en catalán y en euskera, pase que se haga con los permisos de conducir, pero yo no estoy por la labor de que esto se refleje en los pasaportes».


El director del Instituto Cervantes destaca la relevancia económica del español  
Libertad Digital 7 Febrero 2001

El director del Instituto Cervantes, Fernando Rodríguez Lafuente, considera que el idioma español suma a su valor de tesoro cultural de amplia proyección internacional el de ser un importante bien económico y sostiene que la literatura moderna es impensable sin la leguna española.

En una entrevista publicada este miércoles por el diario alemán "Frankfurter Allgemeine", Rodríguez Lafuente destaca la relevancia económica que este bien cultural pueda tener en la literatura, el cine o los medios de comunicación, "también constituye un incentivo para las relaciones comerciales", afirma Rodríguez Lafuente, quien celebra que "españoles y latinoamericanos" lo hayan entendido así.

El director del Instituto Cervantes hace a lo largo de la entrevista un balance positivo de la evolución de este organismo, creado hace diez años y que vive una continua expansión. "El principal motivo de esta expansión es, sin duda, la enorme demanda. Alrededor de 400 millones de personas en el mundo tienen el español como lengua materna y otros muchos millones lo quieren aprender", señala Rodríguez Lafuente.

En ese sentido, resalta las crecientes actividades del Instituto Cervantes en Brasil y Estados Unidos. "Brasil quiere introducir el español como idioma obligatorio en la enseñanza secundaria y, según un acuerdo del Congreso de Diputados de ese país, incluso está previsto introducir clases en la enseñanza primaria", afirma. En Estados Unidos, el interés es similar, pues no sólo los hispanos desean mantener su lengua materna sino que los angloamericanos quieren que el español se convierta en su segundo idioma, dice.

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