AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 8  Febrero  2001
#Savater y la verdad
José Antonio ZARZALEJOS ABC 8 Febrero 2001

#Savater duda de que los no nacionalistas puedan votar libremente en las próximas elecciones autonómicas
J.A.R, Madrid El País 8 Febrero 2001

#Gil-Robles descarta mediar en la "atroz" situación de Euskadi
P.G, Vitoria El País  8 Febrero 2001

#Gil Robles constata que una parte de los vascos no es libre e insta a proteger a las víctimas
LOURDES PÉREZ VITORIA El Correo  8 Febrero 2001

#Gil Robles, caja de resonancia en Europa
Impresiones El Mundo   8 Febrero 2001

#Europeos de excepción
 
Editorial El Correo  8 Febrero 2001

#«La derrota electoral traerá la catarsis del nacionalismo»
OLATZ BARRIUSO BILBAO El Correo 8 Febrero 2001

#Detenida la inductora del atentado que mató a un niño
BILBAO. M. A. ABC 8 Febrero 2001

#Procesados tres etarras por el asesinato de Lluch y otros dos por el secuestro de Delclaux
Barcelona. Agencias ABC  8 Febrero 2001

Savater y la verdad
Por José Antonio ZARZALEJOS ABC 8 Febrero 2001

Reproducimos a continuación la intervención del director de ABC en la presentación del libro «Perdonen las molestias», de Fernando Savater.

Se pregunta George Steiner en su «Nostalgia del Absoluto» si la verdad tiene futuro. Tras dejar discurrir su mente en un ensayo lucidísimo se contesta -nos contesta-: «Creo que tiene futuro; que lo tenga también el hombre -dice el autor- está mucho menos claro». Pocas líneas antes Steiner afirma con rigor y poesía que «pertenece a la eminente dignidad de nuestra especie ir tras la verdad de forma desinteresada. Y no hay desinterés mayor que el que arriesga y quizás sacrifica la supervivencia humana».

La dignidad de Fernando Savater es eminente porque busca la verdad y la proclama. Su verdad, y sigo con el magistral Steiner, se acerca a él y nos la transmite «a garrotazos». Una verdad que Savater alcanza en una persecución que tiene «elementos de caza y de conquista» y que a él, como proclama el Evangelio, le hace libre y que la participa aun a riesgo de su propia vida para que todos seamos también libres.

¿Qué más podría decir de Fernando Savater? ¿Que es un pensador de izquierdas que no le importa alinearse con la derecha cuando sea necesario, democrático y decente hacerlo, como sostiene Carlos Martínez Gorriarán en la recensión de este su último libro en el Suplemento Cultural de ABC del pasado sábado? ¿Que Savater es hoy por hoy la encarnación, sin pomposidades académicas, de un referente intelectual imprescindible para buena parte de la sociedad española confusa a veces ante el terrorismo y el nacionalismo que es su sustrato? Todo eso es, y significa, Fernando Savater.

Si leen «Perdonen las molestias. Crónica de una batalla sin armas contra las armas» -a lo que les invito vivamente- descubrirán, si no lo han hecho ya, a un escritor de periódicos brillante por la transparencia de su lenguaje, capaz de trasladar conceptos con una sencillez casi pasmosa; a un filósofo -a él le gusta denominarse profesor de filosofía- que enhebra sus argumentaciones con la suavidad del humor y la ironía; que, de cuando en cuando, lanza un improperio que se convierte en descripción y no en insulto, y, especialmente, a un tenaz observador de los hechos que descarga sus palabras redentoras de la verdad sin la piedad de los complacientes, sin el cálculo de los taimados y sin la cobardía de los pusilánimes.

De Savater, y de algunos otros, admiro su valor y su lucidez, su capacidad de compromiso intelectual pero, sobre todo, admiro su sagacidad en la detección de la maldad. Porque la maldad de los que asesinan y destruyen es tan evidente como aterradora. Comienza a serlo -evidente, digo- la de quienes les inducen y alientan. No es todavía tan visible -aunque todo se andará- la maldad de los que justifican sus crímenes. Pero la maldad que no se nota es la que destila la indiferencia, esa actitud que lleva al colaboracionismo, a la búsqueda de terrenos intermedios en los que instalarse con comodidad mientras unos matan y otros mueren, y unos jalean a los asesinos y otros les impugnan en la calle. Me refiero a esa maldad común en el País Vasco de los que callan, de los que se encogen de hombros, de aquellos que aducen que primero es vivir y luego filosofar. Pues bien: la sagacidad de Savater -y uno de sus grandes méritos- es haber molestado a esos indolentes. Ciertamente, les pide perdón por la molestia de importunarles, pero les inocula, al menos, la inquietud de que su miseria moral pasará a formar parte del grueso sumario que la historia instruirá sobre las responsabilidades de los trágicos e inhumanos episodios por los que está atravesando el País Vasco y el resto de España.

Savater es un intruso en la sociedad vasca. O por mejor decir: Savater es un elemento inquietante para los poderes fácticos en el País Vasco, no todos nacionalistas, pero casi todos sometidos al nacionalismo con mayor o menor reverencia. Quien osa quebrar con la denuncia ese equilibrio de connivencias, cobardías y silencios es considerado un cuerpo extraño, y más extraño aún cuanta más sea su razón para el alegato, cuanta más sea su capacidad de situar a los indolentes ante el espejo de su pequeñez. Por eso, como el intruso que es, como una visita inoportuna y cargante, Fernando Savater pide disculpas: «Perdonen las molestias», dice.

En Fernando Savater concurren muchos méritos. El principal, a mi juicio, es la limpieza y el valor con los que busca la verdad y la espeta sobre el convencionalismo -un convencionalismo que puede llegar a ser criminal- en el que el nacionalismo vasco asienta todavía sus reales.

Nada más hipócrita que escuchar esos asustadizos comentarios de conciencias anestesiadas rezongando que Savater se «ha pasado» al mostrar miedo hacia algunos vascos y asco hacia otros. Algunos dicen que esas frases, y otras anteriores, no son sino provocaciones. ¡Claro que lo son! ¿Es que acaso hay verdad sin provocación? ¿es que la dignidad intelectual no ha de ser revolucionaria en el panorama de la vulgaridad moral? ¿es que hay otra sensación distinta al asco ante la indiferencia frente a la muerte, la extorsión y el asesinato? Savater provoca para convulsionar ciencias y ha descontado que en la medida en que acumula adhesiones, incrementa fobias. Lo tiene asumido. La suya es una vida marcada como la de tantos otros que se han amotinado moralmente y que llegados a este punto de la historia, ya no están dispuestos a regresar a la claudicación de la dignidad personal y colectiva.

 

Savater duda de que los no nacionalistas puedan votar libremente en las próximas elecciones autonómicas
J.A.R, Madrid El País 8 Febrero 2001

El escritor y filósofo Fernando Savater cree que los vascos no nacionalistas no podrán votar libremente en las próximas elecciones que se celebren en Euskadi, donde los políticos del PP y el PSOE parten con una doble desventaja: la de no poder acercarse libremente al pueblo como los nacionalistas "porque tendrán que llegar rodeados de escoltas" y la de tener que rebasar los "200.000 o 300.000 votos de los que comen la sopa boba gracias al nacionalismo". Savater hizo estas manifestaciones en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en la presentación de su libro Perdonen las molestias, crónica de una batalla sin armas contra las armas, que, como advierte su autor en el prólogo, "desgraciadamente, también versa sobre el nacionalismo vasco".

El miembro de !Basta Ya! fue precedido en el uso de la palabra por María San Gil, edil popular en el Ayuntamiento de San Sebastián amenazada por ETA; el director de Opinión de EL PAÍS, Joaquín Estefanía, y el director de Abc, José Antonio Zarzalejos, quienes subrayaron cómo Savater pone en riesgo su vida al contar la verdad sobre el País Vasco.

El filósofo subrayó el coraje de los que no comulgan con el nacionalismo y son beligerantes contra el terrorismo, porque han tenido que ver "cosas terribles" en Euskadi, como "la exterminación física de la UCD en el País Vasco" o intentos de atentado como el que ETA intentó contra la cúpula del PP vasco en el cementerio de Zarautz durante el homenaje al concejal popular Juan José Iruretagoyena . Si el artefacto hubiera estallado, dijo, "gran parte de los vascos habrían perdido su representación política". Por todo ello, pidió a los vascos -incluso a los "agazapados, los que detestan a ETA, pero no mueven un dedo contra ella"- que "digan públicamente lo que susurran en privado" y criticó al lehendakari, Juan José Ibarretxe, por decir que no se puede hacer una Euskadi contra España ni viceversa, ya que, dijo, "el proyecto de una Euskadi contra España ya está en marcha".

Gil-Robles descarta mediar en la "atroz" situación de Euskadi
Pide que se activen los mecanismos de defensa de las libertades
P.G, Vitoria El País  8 Febrero 2001

El comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil-Robles, calificó ayer de "atroz" la situación en la que viven muchos ciudadanos del País Vasco por la actividad terrorista. Si la víspera quedó impresionado al escuchar directamente de las víctimas "cosas muy duras", ayer pidió que se activen al máximo los mecanismos de defensa de las libertades y del Estado de derecho tras hablar con el lehendakari . "No vengo a mediar ni a impulsar el diálogo de nada", aclaró en el Parlamento vasco.

La jornada de ayer fue institucional. Si el martes conoció las impresiones de asociaciones y organizaciones cívicas y la de los responsables de IU y del presidente del PNV, Xabier Arzalluz, ayer hurgó en las principales instituciones vascas. Primero se entrevistó con el consejero de Interior, Javier Balza, a quien preguntó por algunas acusaciones que el día anterior hicieron los dirigentes del sindicato Erne, y se interesó por la seguridad de los cientos de cargos públicos amenazados por ETA. Una reunión en la que ambos hablaron sin limitaciones, de manera cordial pero con crudeza, de una situación como la vasca en la que toda la oposición lleva escolta.

"Efectivamente, hay un problema serio y grave de derechos humanos", dijo Gil-Robles en el Parlamento vasco, tras la reunión que mantuvo con el lehendakari, Juan José Ibarretxe, "porque se están violando derechos fundamentales de las personas de la mano de la violencia terrorista, entre ellos, el fundamental, el derecho a la vida".

En medio de las críticas de Euskal Herritarrok (EH), que calificó al comisario de "hipócrita" por olvidarse de aquellos que "sufren directamente las consecuencias del conflicto", en referencia a los presos de ETA, Gil-Robles denunció precisamente a los terroristas porque están negando el derecho de muchas personas a vivir como ciudadanos libres simplemente porque piensan de una manera distinta y no coinciden "con un concepto autoritario y dictatorial".

El consejero de Justicia del Gobierno de Vitoria, Sabin Intxaurraga, de Eusko Alkartasuna, también pidió al comisario europeo, aunque en diferentes términos, que mantenga un encuentro con representantes de Senideak, el colectivo de familiares de presos de ETA, ya que éstos "también sufren una conculcación de sus derechos ante la política penitenciaria de la Administración central". Gil-Robles se reunió a última hora de ayer con miembros de esta asociación.

Hoy viaja a Madrid, donde se reunirá con los grupos del Congreso y del Poder Judicial, y después trabajará en un informe que, según dijo, va a ser una "reflexión profunda" tanto en el ámbito europeo como en el vasco para potenciar la defensa del sistema democrático.

Covite y las libertades
Los máximos representantes del PSE y del PP en el País Vasco, Nicolás Redondo y Carlos Iturgaiz, presentarán hoy en el Parlamento vasco al Colectivo de Víctimas del Terrorismo (Covite) el Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo que ambas formaciones suscribieron en Madrid. Descartada ya una comisión específica de víctimas del terrorismo por el boicoteo del PNV, EA e IU, los partidos de la oposición quieren explicar de primera mano a Covite un acuerdo "que también se hizo pensando en ellos", dijo ayer el PSE.

Gil Robles constata que una parte de los vascos no es libre e insta a proteger a las víctimas
El comisario europeo de Derechos Humanos dedicó la última jornada de su viaje a reuniones institucionales Sostiene que la situación en Euskadi es «atroz» para quienes ya han sufrido la violencia y para los amenazados y niega que quiera ejercer de mediador Admite ante Intxaurraga que la política de dispersión no se ajusta al criterio de organismos internacionales
LOURDES PÉREZ VITORIA El Correo  8 Febrero 2001

Álvaro Gil Robles rompió ayer el casi absoluto mutismo que había mantenido en la primera jornada de su visita a Euskadi y adelantó algunas de las impresiones que se lleva de la realidad vasca, tras reunirse con una nutrida representación de partidos, instituciones y colectivos ciudadanos. «Afectado» aún por la crudeza de los testimonios recabados de las víctimas del terrorismo, el comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa anunció que en su informe quedará constancia de cómo un sector de la población no puede vivir en libertad, al tiempo que instó a perseverar en la protección de los afectados por la violencia y del «sistema democrático».

Gil Robles volvió a mostrarse ayer como un interlocutor incansable, dispuesto a entrevistarse con un abanico de representantes políticos y sociales lo más amplio posible. La primera parte de su agenda del día estuvo dedicada a las citas ya previstas con los consejeros de Educación, Justicia e Interior y con el lehendakari, quien le expresó el «compromiso» de su Gobierno «en la defensa a ultranza de los derechos humanos y las libertades» para todos los vascos «sin distinciones». Según señalaron fuentes de Ajuria Enea, el Ejecutivo se «congratula» del interés del comisario por conocer ‘in situ’ la situación en el País Vasco.

Con anterioridad, el titular de Justicia, Sabin Intxaurraga, puso al corriente a Gil Robles de las iniciativas de su departamento en la asistencia a las víctimas y también del frontal desacuerdo del Gobierno vasco con la estrategia penitenciaria. Intxaurraga, que calificó de «positivo» el encuentro, dijo que si bien el comisario no había criticado expresamente la dispersión, sí había admitido que el alejamiento de los presos no concuerda con el criterio de organismos internacionales y humanitarios. A última hora de la tarde y tras reunirse con los portavoces parlamentarios, Gil Robles atendió en la Cámara a una delegación de Senideak y Gurasoak.

«El deber»
El comisario europeo no hizo, sin embargo, ninguna alusión a los presos en la declaración institucional realizada a primera hora de la tarde, que coincidió con su entrevista con Juan María Atutxa. El ex Defensor del Pueblo subrayó que es su «deber» informar al Consejo de Europa de la realidad vasca, caracterizada en estos momentos por un «problema serio y grave de derechos humanos». La situación, advirtió, es «atroz» no sólo para quienes ya han sufrido el zarpazo de la violencia, sino también para el sector de la población que ve atacadas y limitadas «sus libertades esenciales».

Gil Robles señaló que su viaje le ha permitido constatar que en Euskadi se conculca «el más fundamental de los derechos, el de la vida», y otros tan básicos como el de poder vivir «como ciudadanos libres»; algo que a «muchos» se les impide simplemente por no compartir un pensamiento «autoritario y dictatorial». Por ello, exigió a ETA que deje de matar y generar «angustia y horror». El comisario precisó que su objetivo es provocar una «reflexión profunda» para «potenciar al máximo los elementos de defensa del sistema democrático contra el terrorismo y la protección a las víctimas».

El miembro de la UE elogió la colaboración prestada por las instituciones, pero rechazó que su voluntad sea la de mediar en el conflicto. Es más, precisó que esa función les corresponde a las fuerzas democráticas y que él sólo ha procurado «hablar con todo el que ha querido» hacerlo. En su breve encuentro con los portavoces parlamentario, Gil Robles se refirió a las apelaciones al diálogo escuchadas de distintos colectivos, una referencia que fue interpretada, como es habitual, de distinta forma por cada partido. Antes de cerrar la jornada, el comisario tuvo tiempo aún de saludar a la Ararteko, el obispo de Vitoria o Bakea Orain.

Gil Robles, caja de resonancia en Europa
Impresiones El Mundo   8 Febrero 2001

"No he venido ni a mediar ni a impulsar el diálogo», dijo ayer rotundo el comisario para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, Alvaro Gil Robles. El objetivo real de su visita al País Vasco es recoger testimonios sobre la amenaza que supone ETA para los derechos humanos. Gil Robles describió la situación en que viven los ciudadanos vascos como «atroz, inexplicable e intolerable». Hizo referencia al miedo de las personas «que tienen que vivir con protección, que dicen a sus hijos que no abran una carta...» No descubre Gil Robles nada que no sepamos aquí. Pero el valor de su juicio reside en su autoridad como representante de una institución que lleva 50 años velando por los derechos humanos en el Viejo Continente. Lo importante ahora es que Gil Robles relate todo lo que ha visto en ese foro y consiga una mayor implicación de las instituciones europeas en el fin de la violencia.

Europeos de excepción
Editorial El Correo  8 Febrero 2001

La visita a Euskadi del comisionado para los Derechos Humanos del Consejo de Europa, el español Álvaro Gil Robles, refleja hasta qué punto preocupa a la Europa democrática la situación de excepción que atraviesan los ciudadanos que, tanto en el País Vasco como en el resto de España, son víctimas del terror y la coacción. La opinión pública europea debe sentirse a la vez desconcertada e indignada por el hecho de que los derechos básicos del ser humano estén siendo violados en una sociedad, la vasca, que disfruta de la libertad y el confort comunes a la Unión. Máxime cuando dicha violación no constituye un fenómeno esporádico o una manifestación espontánea de conflicto social. En el País Vasco y Navarra, la vulneración de los derechos humanos es obra de una violencia organizada que actúa como un poder paralelo que, por procedimientos sumarísimos, dicta sus ‘fatwas’, establece la ley de la barbarie, sentencia a muerte y ejecuta la pena impuesta en un sistema de persecución implacable respecto a quienes por sus ideas, su función pública o su condición social considera enemigos. Desde el punto de vista de los parámetros democráticos en los que se mueven las sociedades europeas, ninguna ideología o aspiración política puede justificar la existencia de tal estado de cosas.

Es casual que un ciudadano español sea el encargado de elevar a las más altas instancias del Consejo y de la Asamblea el informe que muestra el lado más terrible de su propio país. Pero posiblemente no pueda darse un diagnóstico más veraz sobre un contexto tan dramático como el del terrorismo y la violencia de persecución que el de una persona informada como Gil Robles; la cual, ya antes de viajar al País Vasco, y desde sus tiempos de Defensor del Pueblo, debía saber perfectamente lo que aquí acontecía. Buena muestra de ello es que el propio Gil Robles ha rehusado la neutralidad a la hora de abordar la cuestión de los derechos humanos en Euskadi, y al condenar la vulneración del primero de ellos -el derecho a la vida- ha querido subrayar la necesidad de establecer una jerarquía entre esos mismos derechos que cierre el paso a cualquier argumentación contemporizadora respecto a su conculcación.

La defensa de los derechos humanos no permite coartadas exculpatorias; menciones a causas que justifiquen la flagrante violación del derecho a la vida, a la vida en paz y en libertad. Además, el respeto estricto a los derechos humanos no puede ser el punto de llegada del camino hacia la paz, sino su condición previa. Los vascos no protagonizan problema alguno que no pueda ser resuelto por medios pacíficos y democráticos. Pero la primera faceta de cuantos problemas afectan a los vascos se halla en los déficits que presenta nuestra convivencia. La mutua aceptación, la tolerancia y, por encima de todo, la defensa de la vida humana constituyen los puntos de partida ineludibles para una sociedad que pretenda ser dueña de su propio futuro.

«La derrota electoral traerá la catarsis del nacionalismo»
El columnista de EL CORREO Santiago González publica una recopilación de sus artículos, convencido de que el «fracaso» del PNV exige «depurar responsabilidades»
OLATZ BARRIUSO BILBAO El Correo 8 Febrero 2001

Durante años, el periodista y columnista de EL CORREO Santiago González ha retratado con pluma afilada la realidad política de Euskadi. Convencido de que «no conviene perder de vista lo que fuimos a fin de saber lo que somos», publica ahora ‘Un mosaico vasco’ (editorial Elkargunea), una recopilación de 115 artículos de Prensa escritos entre octubre de 1993 y marzo de 2000.

-¿Por qué hacer balance ahora, en tiempos de incertidumbre política?
-Fue un reto para ver cómo aguantaban los artículos el paso del tiempo. Y vi que razonablemente bien. En la vida siempre hay momento para echar la vista atrás, para no perder de vista lo que fuimos a fin de saber lo que somos.

-¿Los escritos conservan su valor por la situación de estancamiento que se vive desde hace años?
-Sí. En Euskadi siempre estamos en un eterno retorno. Hay artículos escritos hace cinco o seis años que ya preludian este momento.

-¿Qué signos apreciaba entonces?
-Los artículos comienzan en octubre de 1993, con un Gobierno de coalición PNV-PSE. Fue la mejor etapa de este país porque había más coincidencias que elementos de confrontación entre los demócratas y porque aún estaba vigente el pacto de Ajuria Enea, el instrumento fundamental para trazar la divisoria entre violentos y demócratas. Pero es entonces cuando se empieza a cuartear esta alianza, aunque no se hace rotundamente evidente hasta 1998 con el pacto de Lizarra. Entonces, ya algunos dirigentes nacionalistas empiezan a no estar a gusto con ese estado de cosas…

-El giro soberanista del PNV.
-En el PNV siempre ha habido dos almas: una posibilista autonomista y otra más soberanista y radical. Antes, los dirigentes nacionalistas sólo cultivaban este último aspecto en sus fiestas de campa. El resto del año eran más institucionalistas. Todo se precipita cuando negocian con ETA para que declare una tregua. Desde entonces, los pasos dados por el nacionalismo han ido respondiendo punto por punto a aquel acuerdo. Se precipita así la crisis en la que vivimos hoy, con una sociedad vasca más dividida y crispada que nunca.

-¿Qué cuota de responsabilidad atribuye a los constitucionalistas en el deterioro de la convivencia?
-En política no hay nadie que tenga siempre la razón, pero es que Lizarra deja sus frutos tan a las claras… Aún suponiendo que se embarcaran con la mejor de las intenciones, hay que concluir que fracasaron estrepitosamente. Prometieron que la tregua sería una pista de aterrizaje para el sector radical de este país. Pero no sólo no aterrizaron sino que sirvió de pista de despegue para los moderados. Es un fracaso y el fracaso en política pasa necesariamente por la depuración de responsabilidades, se paga con la alternancia en el poder.

-Sin embargo, Ibarretxe insiste en su propuesta de diálogo porque «es lo que quiere la sociedad». ¿Qué cree usted que demanda la ciudadanía?
-Yo no soy médium de la sociedad como parece serlo Ibarretxe. Para saber lo que demanda la sociedad debería convocar elecciones. Además, en Euskadi se habla de diálogo como la manera de sortear la representación que los ciudadanos ha dado a sus elegidos para que dialoguen en su nombre.

-¿Qué cree que ocurrirá tras los comicios?
-Si las elecciones permitieran al PNV seguir en el poder, continuaría la deriva soberanista. La derrota electoral traerá la catarsis del nacionalismo: es la única forma de que los nacionalistas que anteponen la democracia al soberanismo se vean legitimados para exigir depuración de responsabilidades y cambio de rumbo. De otra forma no se atreverían.

Detenida la inductora del atentado que mató a un niño
BILBAO. M. A. ABC 8 Febrero 2001

La miembro de ETA Rosa Arana Txakartegi fue detenida por la Guardia Civil en la mañana de ayer en Guernica, por mandato de la Audiencia Nacional, acusada de haber dado la orden de poner una bomba lapa en el vehículo de un guardia civil, atentado que en 1991 costó la vida al niño de dos años, Fabio Moreno, hijo del agente.

El auto de procesamiento fue dictado ayer por el titular del juzgado central número dos de la Audiencia Nacional, Ismael Moreno, tras las investigaciones de la Guardia Civil y los distintos testimonios aportados por otros juzgados de la Audiencia Nacional, a raíz de distintas detenciones.

CONDENA PREVIA
Rosa Arana Txakartegi fue detenida en otra ocasión, en febrero de 1992, y fue juzgada por colaboración con el «comando Vizcaya». En abril de 1993, la Audiencia Nacional le impuso una condena de seis años de cárcel por haber facilitado a ETA información sobre posibles objetivos. En febrero de 1996 fue puesta en libertad tras haber cumplido la pena impuesta.

El atentado que ha motivado la nueva detención tuvo lugar el 7 de noviembre de 1991 en Erandio. Los miembros del «comando Vizcaya» Javier Martínez Izaguirre —ya condenado a 85 años de cárcel por este atentado— y Juan Carlos Iglesias Chouzas, «Gadafi», —encarcelado en Francia desde el 2 de febrero de 2000— colocaron una bomba dentro del coche del guardia civil Antonio Merino Chico, domiciliado en Erandio.

El agente puso en marcha el vehículo con sus dos hijos gemelos de dos años, Fabio y Alexander, en el asiento trasero. El artefacto, compuesto por dos kilos de amonal hizo explosión causando la muerte de Fabio y heridas a su hermano y a su padre.

ANÁLISIS CALIGRÁFICO
Cuatro meses después del atentado una operación conjunta de la policía francesa y la Guardia Civil llevó a la captura de la ejecutiva etarra en Bidart, donde se descubrió un documento manuscrito que reflejaba la autocrítica de un recluso encarcelado en España. El documento contenía la frase «yo había estado con ellos controlando cuando abrieron la puerta y colocaron la bomba en el coche del padre de Fabio». Peritos calígrafos se trasladaron el pasado año a Francia, por orden del Juzgado, para estudiar el original del documento y llegaron a la conclusión de que la letra correspondía a Rosa Arana Txakartegi.

Procesados tres etarras por el asesinato de Lluch y otros dos por el secuestro de Delclaux
Barcelona. Agencias ABC  8 Febrero 2001

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha procesado a los presuntos etarras del "comando Barcelona" José Ignacio Krutxaga, Lierni Armendáriz y Fernando García Jodrá, este último huido, por el asesinato del ex ministro socialista Ernest Lluch en la ciudad condal el pasado 21 de noviembre.

Según informaron en fuentes jurídicas, el magistrado comunicó hoy a los dos primeros su procesamiento en una comparecencia en el Juzgado, por supuesto delito de terrorismo con resultado de muerte. Tras la declaración indagatoria practicada esta mañana, el juez mantuvo la situación de prisión de ambos.

DOS PROCESADOS POR EL SECUESTRO DE DELCLAUX
En otro auto, el juez Ismael Moreno ha procesado a los dos supuestos colaboradores de ETA expulsados de México el pasado 8 de enero, Francisco Ramada y Sagrario Yoldi, por su supuesta participación en el secuestro del abogado Cosme Delclaux entre 1996 y 1997.

Según fuentes jurídicas, el magistrado comunicó hoy el procesamiento a ambos en una comparecencia en el Juzgado por el supuesto delito de colaboración con banda armada y detención ilegal.

A ambos se les atribuye el haber vigilado supuestamente a Delclaux durante los días en los que estuvo secuestrado, desde el 11 de noviembre de 1996 hasta el 1 de julio de 1997, durante 232 días.

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