AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 14  Febrero  2001
#El PP acusa al Gobierno vasco de “engañar” a los padres sobre los modelos lingüísticos de enseñanza
Libertad Digital 14 Febrero 2001

#«Aranita»
Carlos DÁVILA ABC  14 Febrero 2001

#EL PNV SE ESCONDE DETRAS DEL 18 DE JULIO DEL 36
Editorial El Mundo  14 Febrero 2001

#Arzallus contra su padre Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  14 Febrero 2001

#El trasero de ETA y las témporas franquistas
Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC 14 Febrero 2001

#El PNV y el 18 de julio
César Vidal Libertad Digital 14 Febrero 2001

#El PNV quiere borrar la historia
Pío Moa Libertad Digital 14 Febrero 2001

#El atentado de ETA y sus supuestas horas bajas
Lorenzo Contreras La Estrella 14 Febrero 2001

#Las estrategias y las ideas
GERMAN YANKE El Mundo  14 Febrero 2001

#Las verdades de monseñor Estepa
Editorial La Razón  14 Febrero 2001

#José Manuel Estepa: «No se puede dialogar con las pistolas encima de la mesa»
Alex ROSAL - Madrid .- La Razón  14 Febrero 2001

#Estrasburgo niega a la AVT ser parte acusadora en el recurso contra la excarcelación de HB
S. R. - Madrid .- La Razón  14 Febrero 2001

#Jóvenes denuncian «palizas» de radicales en la Universidad vasca
JAVIER URTASUN El Mundo 14 Febrero 2001

#Entrar al trapo
TONIA ETXARRI El Correo 14 Febrero 2001

El PP acusa al Gobierno vasco de “engañar” a los padres sobre los modelos lingüísticos de enseñanza
Libertad Digital 14 Febrero 2001

El parlamentario del PP Iñaki Oyarzabal acusó hoy al Gobierno Vasco y en especial al consejero de Educación, Inaxio Oliveri, de "engañar" a los padres sobre los modelos lingüísticos de enseñanza en euskera y de "arrinconar" el modelo A (en castellano con el euskera como asignatura).

El portavoz del PP en la Cámara Vasca en materia de Educación ha comparecido en Vitoria para denunciar, a su juicio, la "cada vez mayor supresión" del modelo A en los tres territorios.
Según ha dicho, "el Gobierno Vasco está dirigiendo la demanda de los padres hacia los modelos B (mitad euskera, mitad castellano) y D (euskera con el castellano como asignatura), arrinconando el modelo A" y trasladándolo a los centros situados en el extrarradio de las ciudades o a los centros "peor" equipados.

Asimismo, ha denunciado un intento del Ejecutivo autonómico por "limitar" la libertad de los padres mediante el buzoneo de diversos panfletos aconsejando el ingreso de los niños de 0 a 6 años en los modelos B o D, bajo reclamos como "en el futuro te lo agradecerán".

Oyarzabal repartió varios de estos papeles, firmados por el Gobierno vasco y la Diputación de Vizcaya, en los que destaca que la mejor opción para ser bilingüe es el modelo D. Por ello, pidió una oferta "lógica" y "coherente" de los tres modelos lingüísticos y "que se garantice la libertad de elección de los padres mediante la existencia del modelo A en todos los distritos de las grandes ciudades y en todas las comarcas".

«Aranita»
Por Carlos DÁVILA ABC  14 Febrero 2001

De vez en cuando Sabino Arana renace de sus cenizas y escribe no en «Deia», que ahí no le dejan espacio Arzalluz y Anasagasti, sino directamente en el periódico terrorista «Gara», en ese «Somos» que interpreta a la perfección la portavocía autorizada de ETA. Arana sale de la tumba y escribe cosas así: «La caverna española nos odia porque nos envidia... Tenemos otro nivel de civilización. Los vascos hablan más lenguas que los españoles; leen más libros y periódicos; viajan más; las encuestas reconocen que su juventud es la más liberal, permisiva y secularizada del Estado; hay mucho menos racismo; menos agresiones sexistas; más diversidad política; mayor respuesta a cualquier solidaridad; menos robos; más sindicación y actividad ciudadana; muchísima menos criminalidad a pesar del conflicto armado; menos militarismo; más tierra comunal; menos latifundios; más asistencia social; menos aristocracia; más cooperativismo; menos diferencias de clase; más sensibilidad ecológica; el mayor banco gratuito de sangre, RH incluido...».

El sosias de Arana, del que me resisto a escribir nombre y apellidos porque ya será para siempre «Aranita», es un exacto denunciador de todo lo que predica. A este individuo no le va a cambiar ni el Genoma, cosa que no debe preocuparnos después de conocer que estamos —algunos más que otros— cerca de la «Drosophila». Pero el libelo terrorista donde se destilan estos desatinos sería una hoja volandera de kale borroka, si no fuera —esto es lo grave— porque en la misma edición que firma este xenófobo de ikastola, estampa su opinión el obispo Uriarte, se anuncia con dinero público el Gobierno Vasco para apostar por el «diálogo» ya se sabe con quién, propone sus productos financieros la BBK, ofrecen sus coches todas las marcas que en el Mercado son, o hace declaraciones el insigne Tonino Carotone: «Cada vez que me enamore, me cagaré en el amor». Claro que Carotone no es como «Aranita»; ni es un vasco civilizado como «Aranita», ni como los asesinos que nos están matando y que son —«Gara»— el «tallo de los nabos y de las berzas». ¡Ah!, se siente, lo dice el Diccionario.

EL PNV SE ESCONDE DETRAS DEL 18 DE JULIO DEL 36
Editorial El Mundo  14 Febrero 2001

El Congreso de los Diputados fue escenario ayer de un debate lamentable. Secundando desdichadamente una provocación del PNV, PSOE, CiU e IU pretendieron aprobar una proposición en la que se mezclaba la condena del golpe de Estado del 18 de Julio con el rechazo del terrorismo. El hecho de que los diputados que representan a los ciudadanos se dedicaran a discutir a la vez sobre Julio del 36 y la ETA de hoy resultó tanto más grotesco cuanto que se produjo un día después de que los asesinos intentaran -afortunadamente sin éxito- una nueva masacre en Madrid.

Teniendo en cuenta tal circunstancia, ninguno de los grupos parlamentarios debió aceptar un debate tan tramposo como el que planteaba el PNV. Porque la intención de los nacionalistas vascos estaba muy clara. Intuyendo que el Gobierno se iba a negar a entrar en esta discusión, pretendían identificar al PP con el franquismo. Es lo que ya vienen haciendo cuando hablan de la «Brunete mediática», relacionan a los intelectuales de ¡Basta Ya! con el 18 de Julio o hablan del nuevo bombardeo -periodístico, claro está- de Gernika. Así, como insinuó Arzalluz no hace mucho, hay quien podría pensar que los atentados están justificados porque contra un Estado tan opresor como el de Franco cabe todo.

Al utilizar el señuelo del Alzamiento Nacional -¿por qué no condenar también la dictadura de Primo de Rivera, la revolución de Asturias o el golpe de Sanjurjo?- y mezclarlo con el terrorismo, el PNV intenta enmascarar la gravedad de sus pactos con EH y con ETA.

Sin embargo, la finta de los nacionalistas vascos no hubiera sido posible sin la colaboración del PSOE, CiU e IU. Fue esta coalición la que, tal vez con mala conciencia por su papelón en el País Vasco, introdujo en la propuesta del PNV la condena del terrorismo a renglón seguido de la del golpe del 36. Queremos suponer que todos los grupos actuaron con buena intención, incluso es inobjetable el argumento de sus portavoces de que ETA es una forma de fascismo, pero con su ingenuidad han hecho el caldo gordo a los nacionalistas vascos. Es posible incluso que el PP -cuya mayoría impidió que la iniciativa prosperase- se haya equivocado al caer en la burda provocación del PNV, ya que puede quedar la impresión ante una parte de la opinión pública de que no quiere condenar el levantamiento contra la legalidad republicana.

La sesión parlamentaria se saldó con un triste balance. Sólo sirvió para distraer la atención del único debate relevante en relación con el terrorismo a día de hoy: el respaldo, aunque sea indirecto, que brinda el PNV a la estrategia criminal de una ETA que pretenderá mañana desencadenar el dolor y la muerte que se le escaparon ayer.

Arzallus contra su padre
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  14 Febrero 2001

No se sabe bien --si excusamos los efectos del Alzheimer-- por qué razón se empeña Arzallus en recordarnos una y otra vez la Guerra Civil y en pedir que la condene un Parlamento, una legalidad y una nación en los que no cree y a los que combate. En rigor, el mussoliniano jelkide está tirando piedras contra su tejado, porque si ETA, como dice, o sea, como miente, nace del franquismo, y Arzallus ha terminado por ir del brazo con ETA en ese proyecto totalitario y genocida que es el Pacto de Estella, lo que debería pedir es una moción de agradecimiento público al 18 de Julio por ayudar al naciminento de su principal socio estratégico, de su alma gemela en la construcción de la Gran Euskalerría. Si gracias a Franco existe ETA y gracias a ETA puede Arzallus recoger las nueces del árbol que sacuden los etarras, lo correcto sería que Arzallus se pusiera una placa a Franco y una calle al General Mola.

Es habitual que los hijos quieran romper con sus padres en el período adolescente. Un cargo político franquista como fue el padre de Arzallus --alcalde carlista-- podría cosechar la inquina de su vástago y la cosa no tendría mayor importancia. Pero Arzallus ya no es un niño. Más bien empieza a padecer mentalmente los estragos de la edad. Al pretender, una vez más, condenar el Alzamiento contra el Gobierno del Frente Popular en 1936, consecuencia del alzamiento del 34 contra el gobierno legal republicano por parte de los socialistas y los nacionalistascatalanes, Arzallus no sólo está manipulando la Historia de forma cainita. Está condenando también a todos los carlistas --su padre lo era-- que se agruparon en el Requeté y cantando el Oriamendi se lanzaron a la Cruzada. El propio PNV participó en el Alzamiento al lado de los tradicionalistas en Navarra y Vitoria.

De manera que lo correcto sería que el PNV de Vizcaya y Guipúzcoa censurase con sesenta y seis años de retraso la conducta de sus camaradas alaveses y navarros. Pero, en fin, si lo que quiere es condenar retrospectivamente la violencia, debería comenzar por el alzamiento carlista contra la monarquía liberal y parlamentaria en 1834, un siglo antes de lo de Franco, Mola y la mitad de la familia política de Arzallus. Y terminar rompiendo con ETA y el Pacto de Estella. Lo peor de la historia de España se sintetiza ahí, en Estella, incluído el guerracivilismo abyecto que cultiva Arzallus.

El trasero de ETA y las témporas franquistas
Por Consuelo ÁLVAREZ DE TOLEDO ABC 14 Febrero 2001

¿Qué demonios tienen que ver ETA y el franquismo con el debate político de la España de hoy? Pues nada, pero da igual porque, de vez en cuando, a sus señorías les entra la imperiosa necesidad de retornar al pasado, hacer una especie de vudú sobre la memoria histórica y demostrarse a sí mismos que son muy demócratas votando en contra de Franco. Un ucrónico entretenimiento que, por lo demás, resultaría ser de lo más inocente si no fuera porque tiene mucho tupé que sea precisamente el PNV, tan comprensivo con la dictadura del presente, la que impone el terrorismo de ETA y HB, el que tenga tanto interés en condenar lo que tuvo lugar hace sesenta años. Es muy importante que los pueblos no pierdan la memoria histórica pero lo menos que cabe pedir es la misma sensibilidad ante los horrores del pasado como del presente. Si González de Chávarri en compañía de Arzalluz quiere saber lo que son el «pensamiento único» y los regímenes totalitarios sólo tienen que mirarse a su ombligo. Lo tienen bien cerca, en un País Vasco donde no se puede vivir, no se puede hablar, no se puede enseñar en libertad en aras de un proyecto nacionalista excluyente y visceral. Aquí de «amnesia colectiva», como señaló el diputado socialista Joaquín Leguina, nada, ni para lo de hace sesenta años, ni tampoco para lo de ayer mismo. Y con ser por tanto la iniciativa una añagaza, tampoco se entiende el empecinamiento del PP en escurrir el bulto a la hora de explicitar una condena de la dictadura franquista. Ayer ocurrió por segunda vez, en medio de una maraña de proposiciones y enmiendas ante las que los del PP no supieron tener agilidad, cintura o simplemente un poco de picardía para no quedarse solos frente al resto de los grupos políticos. Se había concebido el trámite parlamentario desde el PNV como una encerrona para quebrar la unanimidad del PP y del PSOE y en realidad acabó siéndolo, porque hay veces en que ganar por mayoría no implica necesariamente tener sentido de la oportunidad política. Que el debate era falaz, como dijo Robles Fraga, era evidente; pero la tramposa iniciativa del PNV con el juego de las equiparaciones dio el resultado apetecido a sabiendas de que el PSOE no podía en ningún momento negarse a votar su propuesta. La memoria histórica de la oposición al franquismo forma parte de la esencia de un partido que ante la palabra dictadura actúa, y con razón, como con resorte mecánico. Mal rollo, el de ayer en el Congreso.

El PNV y el 18 de julio
Por César Vidal Libertad Digital 14 Febrero 2001

La memoria selectiva de los miembros del PNV es cuestión que, sencillamente, pasma. Mientras persisten en recordar como padre fundador –e imposible de revisar– al racista Sabino Arana, sustentador de tesis incompatibles con el mapa del genoma humano, muestran una amnesia vergonzosa en relación con su papel durante la guerra civil española.

A finales de 1936, el padre Onaindía, sacerdote del PNV, se ponía en comunicación con la Santa Sede para explicar a la jerarquía eclesiástica la reticencia del partido nacionalista a sumarse al bando alzado en julio de aquel mismo año. Onaindía reconocía que el PNV había participado en la conspiración, que había mantenido conversaciones con el general Mola incluso después de estallar la guerra y que el verdadero enemigo de su partido era el Frente Popular. A pesar de todo, señalaba como causas para no unirse más abiertamente a los alzados la insistencia de Mola en que los gudariak combatieran también fuera de las Vascongadas y –racista a fín de cuentas– el hecho de que Franco había recibido ayuda de banqueros judíos.

Onaindía no cerraba del todo las puertas a un arreglo futuro --siempre que se respetaran las condiciones del PNV– ya que, a fín de cuentas, en Álava y Navarra los nacionalistas vascos no se habían opuesto al alzamiento sino que se habían sumado a él. Este cúmulo de circunstancias explica cómo el PNV pudo traicionar al mando republicano tras la caída de Bilbao, no sólo pasando a las fuerzas de Franco informaciones militares esenciales para derrotar a las tropas del Frente popular en Asturias y Santander, sino rindiéndose por separado a los ejércitos fascistas de Mussolini en Santoña.

En cuestión de días, centenares de aquellos gudariak se sumaron a las banderas de Falange y del Requeté donde continuarían hasta el final de la guerra. Entre ellos, no se hallaba el padre de Arzalluz... como buen carlista se había sumado a los alzados antes incluso del 18 de julio.

El PNV quiere borrar la historia
Por Pío Moa Libertad Digital 14 Febrero 2001

En su huída hacia delante, el PNV está intentando borrar la historia, hasta extremos que recuerdan la famosa novela de Orwell. Según estos nacionalistas, Franco hizo sufrir lo indecible a los vascos. Si fue así, ¿por qué el PNV opuso tan poca resistencia a aquel régimen? Porque, con oposiciones como la del PNV, Franco hubiera podido continuar otros cuarenta años, si biológicamente hubiera sido posible. Y hay que decir que todos esos mitos sobre el fusilamiento de vascos y demás son falsos. En Vasconia, la represión fue mucho menor que en otros lugares, y afectó fundamentalmente a izquierdistas, mucho menos a nacionalistas. Y se entiende: el PNV, entre otras cosas, entregó a Franco, intacta, la industria pesada vizcaína, un regalo fundamental para su victoria. ¿Por qué habría tenido que ser Franco especialmente duro con ellos? ¿Y por qué habían los nacionalistas de oponerse realmente a Franco?

La resistencia nacionalista al franquismo fue la de ETA, y fue, desde el principio, una resistencia basada en el tiro en la nuca, que empezó con el asesinato de un niño de meses, como recordaba en un artículo Ernest Lluch. Para bien y para mal, fue la ETA la que se opuso al franquismo, no, hablando en serio, el PNV.

Y si la ETA prosperó fue porque tuvo muchísimos apoyos, desde el clero a los comunistas. Hace poco Carrillo se justificaba diciendo que había apoyado a la ETA porque luchaba contra la represión franquista. Fue exactamente al revés. La estrategia de ETA consistió en provocar la espiral acción-represión más acción, es decir, fue un factor determinante en el aumento de una represión que venía decayendo desde hacía bastante tiempo. La ETA, por cierto, no nació en la época realmente dura del franquismo, sino precisamente cuando éste se había liberalizado considerablemente.

Ahora el PNV quiere levantar la bandera antifranquista. Demasiado tarde.

El atentado de ETA y sus supuestas horas bajas
Lorenzo Contreras La Estrella 14 Febrero 2001

ETA ha intentado una nueva matanza en Madrid, poco más de cien días después de la que costó la vida a un magistrado del Tribunal Supremo, su escolta, su chófer y un conductor de autobús. Apenas producida la nueva situación, un vocero oficial dijo que todo estaba bajo control. En realidad la situación se había controlado sola gracias a que la explosión preparada por los terroristas había fallado. Otras versiones optimistas apuntaron a los reiterados fracasos de la banda y a su debilidad, como si lo decisivo no fuera la capacidad potencial de ETA para seguir haciendo daño.

Es verdad que el explosivo robado por ETA en Francia se ha ido quedando obsoleto. Se supone además que los nuevos miembros de la organización están en su mayoría "verdes" comparados con los de antiguas promociones, lo cual sería otro factor para abrigar un cierto optimismo respeto a sus posibilidades deletéreas. Existe por parte oficial un empeño en subrayar que ETA va a menos y que su debilidad es constatable. En cambio, se habla comparativamente poco de su infraestructura en Madrid, que sigue siendo importante a juzgar por lo que intenta y organiza en los aspectos logísticos e informativos.

Más prometedores que otros datos son los referentes al aislamiento político que sufre. El Acuerdo Antiterrorista del PP con el PSOE, reeditado ahora en clave catalana para abarcar también al PNV, sigue dando muestras de alguna solidez hoy por hoy. Por otra parte las declaraciones de Arzallus contra el juego político sucio de ETA y la presunta imposibilidad de que vuelva a embaucar a los nacionalistas democráticos en acuerdos falsamente pacificadores como los de Lizarra, permiten alimentar algunas ilusiones al respecto.

Otro punto de vista alentador vendría dado por la cada día más evidente inevitabilidad de las elecciones autonómicas vascas, cuyo efecto positivo se cifra en un cambio de Gobierno capaz de repercutir en una mayor eficiencia de la Ertzaintza. Esta policía, por ahora, padece las consecuencias de una interferencia política nacionalista que cercena sus posibilidades en la lucha contra el terrorismo, incluido el que se manifiesta a través de la "kale borroka".

Es muy significativo que Iñaki Castro, líder del sindicato mayoritario de la Ertzaintza, haya pedido la dimisión de Javier Balza, consejero de Interior del Gobierno vasco. Hay, por tanto, razones para prever que la política vasca, sin las cortapisas que denuncia el sindicalista, funcionará bajo otra Administración de un modo mucho más satisfactorio que hasta ahora. Javier Balza acredita sus temores políticos cuando acusa a ERNE, el sindicato de Castro, de andar en connivencias con el Partido Popular.

El retroceso de la imagen de ETA en el escenario internacional se va acentuando poco a poco. Se camina hacia una simplificación legal de los procesos de extradición de terroristas. Hay esperanzadoras tendencias en Francia, potencialmente afectada por la extensión del problema etarra a su propio territorio. Significa poco en este contexto la resistencia de Portugal a mostrarse legislativamente generoso en la materia. Conviene recordar, por ejemplo, los criterios mucho más abiertos de los nuevos gobernantes mexicanos.

La frustrada barbaridad de ETA en Madrid es otro síntoma de su indiferencia frente a las líneas del contexto internacional. E1 nuevo atentado ha estado a punto de coincidir con la visita al País Vasco y Madrid del comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Alvaro Gil-Robles, cuyo informe ha tenido que ser en conjunto tremendamente negativo para la tanda terrorista, sin descartar que de paso haya podido influir esa presencia de Gil-Robles en las declaraciones, nada proetarras esta vez, del presidente del PNV, Javier Arzallus.

Las estrategias y las ideas
GERMAN YANKE El Mundo  14 Febrero 2001

El despiste del nacionalismo vasco es sólo parcial. Hay que reconocer a sus dirigentes cierta capacidad estratégica: saben a qué periodistas hay que invitar a comer, cómo pueden ser ayudados por Pujol y los socialistas temerosos y cuáles son los puntos débiles de la oposición parlamentaria. A ésta le interesa, demostrando lo atrás que se ha quedado, confrontar al PP con el Franquismo y la Guerra Civil, como si así fueran a quedar relacionados uno y otro.

Es un empeño electoralmente vano pero que tiene su efecto mediático. A cambio de una nueva condena del alzamiento, el PNV acepta añadir el rechazo a ETA y su calificación como fascismo. Al PNV no le importa: pretendía molestar al Gobierno y buscar el modo de votar de vez en cuando con el PSOE, alimentar la idea de que el pacto para un Gobierno vasco constitucional no está sellado.

Son escarceos políticos. Pero examinémoslos. Convertir el Congreso en una cámara de historiadores justicieros es una solemne tontería, como si no tuvieran cositas de las que ocuparse y por las que se les paga. Y, si quieren serlo, deberían ser meticulosos y explicar causas y efectos y hasta el número de los alzamientos que hubo en España en los años 30. El esfuerzo por presentar al PP como heredero del Franquismo tiene su doblez: los herederos del Franquismo están en la cúpula del PNV, en las filas del PSOE y en los escaños de CiU. No está mal lo de matar al padre (o al abuelo), pero no parece una actividad parlamentaria.

Veamos cómo llega este asunto al Congreso. Una propuesta estrafalaria del PNV, mezclando el alzamiento del 36 con el pensamiento único en una suerte de vomitona ideológica, se cuela en el Pleno añadiendo una condena a ETA, como segundo plato añadido para no dejarla a un lado. A esto se dedican nuestros representantes un día después de que la banda terrorista intentara otra matanza. En el Congreso, al parecer, hay que enfrentarse a este constante alud totalitario contra la vida y las libertades aprovechando una ocurrencia del PNV sobre una Guerra Civil en la que sus militantes estuvieron divididos y dubitativos.

El despiste del PNV es intelectual, la estrategia funciona porque sirve cualquier cosa. Queda escrito en las actas del Congreso que ETA pertenece a los fascismos. Sería más preciso, por utilizar la expresión de Adam Scaf, hablar de comunofascismo, pero no están los diputados para delicadezas intelectuales. Preguntémosnos qué partido de los que ayer votaron en el Congreso ha buscado, logrado y vuelto a buscar un acuerdo con una organización fascista. Sólo el PNV, que ayer quería, para matar al padre y la verdad histórica, relacionar al PP con una ideología que no es la suya. Y seguiremos pagándoles a todos...

Las verdades de monseñor Estepa
Editorial La Razón  14 Febrero 2001

«Borrón y cuenta nueva para la Iglesia en elPaís Vasco», pide Monseñor Estepa, el todavía arzobispo Castrense, en entrevista que publicamos en FE y RAZÓN. Ello puede leerse como acabar con la sumisión de la Iglesia en esa comunidad a determinadas políticas nacionalistas; rectificar ante su falta de compromiso con los sectores oprimidos de la sociedad y terminar con la ambigûedad comprensiva con los responsables de la violencia terrorista, cuyo «sufrimiento» fue equiparado por los obispos vascos con el que padecen sus víctimas.

    Estepa no ha perdido el ojo crítico y el verbo duro que le valieron el calificativo de «progresista» entre los obispos y despertaron protestas militares cuando fue nombrado para el Arzobispado castrense. Por eso, su análisis es una radiografía de la penosa situación del País Vasco y, a la vez, una serena reflexión de cómo una comunidad católica, que debería estar basada en los principios de la fe y del amor, está dirigida o representada por personas que no están a la altura de su misión.

    No es monseñor Estepa el único que ha comprendido la raíz del problema y la penitencia que, más tarde o más temprano, tendrá que pagar ese sector eclesiástico vasco. Hace poco, un centenar de sacerdotes daban un paso, pequeño pero trascendente, al pedir perdón a las víctimas por no haber estado con ellas. Antes, un puñado de curas se sublevó en el Foro del Salvador contra quienes han preferido mantenerse en una cómoda equidistancia, tan poco solidaria con las víctimas del terrorismo como comprensiva con sus verdugos. Pero esos gestos han sido simbólicos, porque la postura oficial de la Iglesia en el País Vasco no ha perdido después su falta de compromiso y de liderazgo moral de la sociedad a la que se debe.

    El arzobispo Estepa se libera de la tradicional autocensura episcopal y considera imprescindible dar la vuelta a la Iglesia vasca como a un calcetín, aunque haga falta para ello cambiar hasta el último catequista. Es preciso decir, en efecto, que un católico no puede moralmente votar por un partido que ampare la violencia o el racismo. O que no se puede negociar con las pistolas encima de la mesa, como dijo Setién. Acierta así el arzobispo con su dardo certero en el mismo corazón del totalitarismo, y ello puede escocer a algunos nacionalistas. Pero Estepa no ataca al nacionalismo político, un asunto de exclusiva competencia del «césar»; defiende a la Iglesia y recuerda a los pastores cuáles son sus deberes. Critica la sumisión a este nacionalismo de los valores católicos y de quienes tendrían que fomentarlos. Y critica, por tanto, la falta de valentía de los curas que prefieren plegarse al poderoso (como es el que tiene el monopolio de la violencia) que estar con el oprimido. De estas críticas no se libran algunas órdenes sacerdotales, como la jesuita, de la que denuncia, sin citarla, su actitud contra aquellos de sus miembros que se han rebelado con la situación, como sucedió con la reclusión de un jesuita en Loyola por criticar a Setién.

    Estepa se sitúa con al Papa al advertir que no hay una «iglesia vasca» diferente de la gallega o la canaria, y que esta institución está obligada a recordar que todos los hombres son iguales y que el sacerdote debe estar con el que sufre persecución y no con el perseguidor. Ése es el sentir de la inmensa mayoría de los católicos.

José Manuel Estepa: «No se puede dialogar con las pistolas encima de la mesa»
Entrevista con el arzobispo castrense de España
Este veterano obispo mira de frente. No le importa el qué dirán. Por eso habla claro y alto. Su máxima preocupación es hacer la voluntad de Dios cada momento. Experto catequeta, es el responsable, en buena medida, de la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica.
Alex ROSAL - Madrid .- La Razón  14 Febrero 2001

Apunto de jubilarse como Arzobispo castrense, José Manuel Estepa ha concedido esta entrevista a FE Y RAZÓN para hablar, entre otros asuntos, de la violencia terrorista de Eta, y el cauce adecuado para poner fin a esta lacra.
    – ¿Hay que dialogar con los terroristas?
    – No se puede dialogar con las pistolas encima de la mesa. Un ciudadano normal, cualquiera, no puede entablar un diálogo si el interlocutor pone la pistola sobre la mesa. Un grupo que quiere que yo dialogue, pero me acogota, no me deja dialogar con libertad. Mientras se persista en justificar los crímenes no hay posibilidad de dialogo. Hay dos presupuestos sin los cuales no se pueden dialogar: verdad y justicia. No se puede pedir a las víctimas que perdonen si se quiere ocultar lo que pasó. El perdón exige la busqueda de la verdad.

    – La Iglesia es la única institución que no ha sufrido atentados o amenazas en el País Vasco. ¿ Cambiaría la posición eclesial ante Eta si los pastores estuvieran amenazados?
    – Si la Iglesia estuviera amenazada por Eta, o sufriera alguno de sus miembros un atentado, la posición de los eclesiásticos ante este problema hubiera cambiado sustancialmente.
    – ¿Debe cambiar la Iglesia vasca sus actitudes o caminos pastorales para lograr el fin de Eta?
    – La Iglesia católica en el País Vasco debe cambiar de rumbo. Debe concentrarse en hacer posible el servicio que Dios pide hacia ese pueblo, aunque una parte de ese pueblo se haya desviado.

Arrancar el mal
    – La pregunta del millón: ¿Cómo extirpar el mal o la confusión que se ha apoderado de algunas comunidades cristianas de Vascongadas?
    – Aunque el mal se haya extendido entre una parte del clero y de algunas comunidades cristianas hay que empezar a trabajar para extirparlo. Y hay que hacerlo con honradez. No es de recibo que aquellos sacerdotes que consideran que la pastoral actual no es del todo idónea para trabajar por la paz, se les arrinconen, o no se les deje reunir para reflexionar en común sobre estos temas. Esta situación denota una falta de libertad. Por eso urge que los cristianos creamos una opinión pública en contra de actitudes u omisiones que favorecen este clima de violencia

    – Algunos sacerdotes y teólogos que disienten de la línea que siguen algunas comunidades cristianas o pastores, se les aparta. ¿Qué opina de esta práctica?
    – Hay ciertos sacerdotes y teólogos que tienen una situación de privilegio en el País Vasco, y hay que denunciar esto. Hay que preguntarse por qué un teólogo como Rafael Aguirre tiene que pronunciarse, pero casi en sordina. O por qué el jesuita Antonio Beristain está absolutamente marginado. ¿Por qué una Iglesia local puede hacer eso? Esta situación exige medidas. Que las gentes que quieran hablar se tengan que ir, o por su propia autoridad ser reducidos al silencio, es muy grave. Hay que cambiar es esto.

    – ¿Qué habría que hacer?
    – Yo no puedo propugnar la salida de una orden, pero hay un mínimo de libertad evangélica para poder decir las cosas. Recuerdo que de niño, las predicaciones de algunos curas eran valientes. Decían que la posguerra se estaba haciendo mal por los excesos de la represión. Y no recuerdo que ningún obispo les mandaran callar. Son temas susceptibles a debatir.

    – ¿El Episcopado español ha sido claro con el asunto de Eta?
    – El Episcopado siempre ha condenado la violencia de Eta. Ahí están las condenas. La Conferencia Episcopal siempre ha hecho un comunicado condenatorio, pero lo que yo lamento es que esas condenas han podido convertirse en un mero formalismo. No en una actitud hipócrita, no, pero hay que reconocer que ha faltado un proyecto de reflexión y análisis de todos estos fenómenos para sacar las debidas consecuencias en la pastoral ordinaria. Se ha vivido estos momentos de violencia y atentados terroristas como extraordinarios de la propia pastoral, pero no se ha proyectado una pastoral ordinaria para solucionar estos males. Teníamos que haber hecho un análisis de lo que significa ese deterioro de las virtudes sociales. Una sociedad así se envilece y se humilla.

    – ¿Cuáles son las claves para que veamos pronto el fin de la violencia etarra?
    – Todo lo que se haga para poner fin a la violencia de ETA debe estar basado en la verdad y no en unos planteamientos confusos. Hasta ahora hemos ido permitiendo todos, todos –recalca el arzobispo–, con esperanzas equivocadas, un deterioro de la verdad, degradando el propio lenguaje. Todas las viejas expresiones de «yo condeno la violencia venga de donde venga», crean mucha confusión. Crea una situación de convicción de que todo el mundo lo está haciendo mal. Y esto no es así. El que una sociedad democrática se defienda a través de sus propias leyes y fuerzas de seguridad ante una amenaza, es normal. Sin embargo, se ha creado un estado de desconfianza y esa evolución del lenguaje ha sido realizada por algunos con «muy buena intención». La salida a esta situación de violencia no puede estar nunca en la mentira.

    –¿Cuáles son los campos en la sociedad vasca en los que se percibe un mayor deterioro de la «verdad»?
    – Uno de los sectores más deteriorados es el de la educación. Los propios textos, manuales y libros en el País Vasco, y en el resto de España, sufren un deterioro llamativo. También ha habido una desatención de los jóvenes, que ha dado como consecuencia una violencia callejera de «aprendices de terroristas». Que no haya habido una acción común en la Iglesia para frenar estas situaciones es triste: «Estos lodos vienen de aquellas lluvias».

Nacionalismo y violencia
–¿Qué papel juega el nacionalismo en el nacimiento de la violencia etarra?
    – El nacionalismo ha llevado a una legitimación de la propia violencia. No cabe duda. Cuando se organizan funerales en las parroquias del País Vasco, con grandes honores de la comunidad local a las gentes que han muerto llevando bombas en la mano, este hecho significa una cofusión total de los principios. Las comunidades cristianas que acogen este tipo de actos en los propios templos estan enfermas de confusión sobre el mal.

    – ¿Ha habido muchas omisiones y disimulos egoístas para frenar este mal?
    –La denuncia pública de la falsificación se tenía que haber hecho. No se puede dejar crecer a generaciones con esas mentiras. Se enseña la Historia de España para engendrar odio y deformación en los jóvenes. Teníamos que haber tenido más sentido de la responsabilidad. Y sobre este asunto de la falsificación de la Historia en los libros de texto no se ha expresado la Iglesia o casi nada. Ha habido, eso sí, intervenciones del cardenal Rouco muy precisas y claras sobre este problema, pero no ha habido declaraciones colectivas. ¿Como es posible que la Iglesia asista desde una presunta neutralidad, que se convierte en asepsia, a la almoneda de España? Yo no quiero dramatizar, pero el centrifugismo que hemos vivido en estos años ha supuesto un déficit de responsabilidad. Por ejemplo, cuando se produce en Italia, hace unos años, el intento de secesión del norte del resto del país, todo el episcopado, el del norte, centro y sur, se manifiesta clarísimamente en común por la unidad italiana, al considerar que «hay más bienes en la unidad que en la fragmentación», y organiza, incluso, la gran campaña de oración por la unidad de italia, y ahí estaban de acuerdo el cardenal de Palermo y el de Milán.

    –¿Está enferma la sociedad vasca?
    – Hay una parte de la sociedad vasca que está enferma; no cabe duda. Hay carencia de libertad. Si en una barriada, un pequeño grupo impone su norma, su «poder», el resto de los componentes de la barriada se calla, y poco a poco van perdiendo sensibilidad.
    –¿Tienen razón los familiares de las víctimas de Eta en quejarse por la desatención de la Iglesia con ellos?
    – Los familiares de las víctimas del terrorismo de Eta tienen razón en quejarse. Yo mismo me examino: hemos hecho condenas, pero no hemos sabido acoger. Se hacían condenas de los atentados terroristas, a veces llenas de equilibrios, de matices y de equidistancias; se hacían funerales a veces casi en la clandestinidad. Las pobres familias tenían que esperar para poder encontrar el verdadero calor del consuelo y de la fraternidad a llegar, para enterrar a su esposo o padre o hijo asesinado, a su pueblo salmantino o extremeño o granadino. Después, frecuentemente, quedaban aislados y olvidados de todas las instancias. Es duro de afirmar, pero en la Iglesia no hemos sido a menudo más fraternos y cercanos con estas personas víctimas que los restantes sectores. Y yo siempre he visto grandeza en estas víctimas y familiares. Aunque estallara el corazón en rabia y en llanto, esas gentes representaban, con su fortaleza, su capacidad de perdón y su dolor sereno, lo mejor de la sociedad y también de la Iglesia y de la auténtica fe y esperanza. A veces, su propia tristeza callada resultaba clamorosa; y ojalá todos nosotros hubiéramos estado más abiertos a su interpelación. – ¿Un católico puede votar a un partido que apoye la violencia?
    – Ningún católico puede votar o apoyar a ningún partido político o grupo que apoye la violencia.
    – ¿Está incómodo hablando de estos asuntos de terrorismo?
    – Cuando me veo obligado a hablar sobre el terrorismo, no estoy queriendo, de modo alguno, atacar a nadie de dentro ni de fuera de la Iglesia. Probablemente con torpeza, estoy queriendo decir que unos y otros no hemos estado a la altura, que nos hemos dejado atrapar en silencios; en consideraciones que no eran las sustanciales para un cristiano; en justificaciones más o menos conscientes o encubiertas de unos hechos que siempre envilecen a todos; superar afinidades ideológicas y vínculos de amistad con los sectores, de algún modo, más cercanos a los que asesinan, para proclamar que nada, nada, vale la vida de un hombre ni la orfandad de un niño.

Estrasburgo niega a la AVT ser parte acusadora en el recurso contra la excarcelación de HB
S. R. - Madrid .- La Razón  14 Febrero 2001

La AVT no tiene legitimación para ser parte acusadora en el recurso contra la excarcelación de la antigua dirección de HB. Según informó ayer el director gerente de la asociación, Juan Antonio Corredor, ya han presentado una serie de alegaciones al Tribunal Europeo de Derechos Humanos por su decisión de rechazar el recurso contra la excarcelación de la «mesa nacional» de HB.
    La principal asociación de víctimas del terrorismo etarra presentó el 18 de enero del pasado año un recurso ante el Tribunal Europeo contra la sentencia del Tribunal Constitucional que propició la excarcelación de la «mesa nacional» de Herri Batasuna. Un año después el Tribunal le ha contestado que no tiene legitimación para ser parte acusadora en dicho procedimiento.
    La rápida respuesta de la AVT se ha realizado a través de una solicitud al Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la que le pide que haga una interpretación del contenido del Convenio Europeo de los Derechos Humanos que no sea lesiva para el conjunto de los ciudadanos europeos, con independencia de sus intereses y admita a trámite la demanda interpuesta. El abogado de la asociación, Jorge Trías, afirmó que sería «escandaloso que no se admitiera a trámite la demanda por una visión restrictiva» del citado Convenio. Corredor concluyó que «el poder judicial es siempre garante de los derechos de los terroristas pero nunca de las víctimas».

Jóvenes denuncian «palizas» de radicales en la Universidad vasca
JAVIER URTASUN El Mundo 14 Febrero 2001


BILBAO.- Las juventudes del PP del País Vasco denunciaron ayer que varias personas han recibido «palizas» y han sido «apaleadas» e «insultadas» por jóvenes radicales en diferentes puntos de Euskadi en los últimos meses. Nuevas Generaciones no quiso precisar más datos acerca de la gente que ha sido víctima de estos hechos o las circunstancias en las que se han producido, ya que, según señaló este colectivo, todos los afectados tienen «mucho miedo».

El presidente de las juventudes populares en el País Vasco, Santi Abascal, declaró a este periódico que los ataques se han producido «por defender libertades en el entorno juvenil» y han ocurrido en campus universitarios, en la calle o en bares. Según explicó, algunas de las víctimas pertenecían a organizaciones políticas, otras a colectivos estudiantiles, y otras «son simplemente gente que no se calla».

Abascal consideró que «lo peor de todo esto es el daño psicológico», pero aseguró que los estudiantes que han sido agredidos continúan acudiendo a las clases.

Abascal señaló que Nuevas Generaciones tampoco va a adoptar ninguna iniciativa al respecto. «Lo único que podemos hacer es pedir una vez más a este Gobierno vasco ilegítimo que convoque elecciones para poder hacer frente al miedo que se vive en el País Vasco», señaló.

A pesar de las denuncias de Nuevas Generaciones, fuentes de la Universidad Pública Vasca aseguraron que no tienen constancia de que se hayan producido recientemente este tipo de agresiones. No obstante, recordaron que, el pasado mes de noviembre, fue incendiado en Urnieta el vehículo de un miembro de la Comisión de Estudiantes de la Facultad de Derecho de San Sebastián.

Santi Abascal denunció además la aparición en el campus de San Sebastián de pintadas amenazantes contra los miembros de esta organización y concejales del PP Iñigo Arkauz y Borja Semper, así como contra el profesor Carlos Martínez Gorriarán, a quienes se tacha de «fascistas, carceleros y terroristas»

Entrar al trapo
TONIA ETXARRI El Correo 14 Febrero 2001

Después de haber entrado tantas veces ‘al trapo’ del PNV, el presidente Aznar ha dicho que «ya somos mayores para caer en provocaciones, por muy fuertes que éstas sean». No está mal el mensaje como actitud de principios . Pero semejante propósito no suele funcionar cuando las salidas de tono -en una comunidad como la vasca en donde no existe libertad para todos los ciudadanos y en donde las críticas se convierten en denuncias y de ahí a las amenazas... hay un paso demasiado corto- suelen poner en peligro la integridad de los aludidos. No le ocurre únicamente a Carlos Iturgaiz, de quien dicen desde el PNV y EA que «está a la que salta», sino a tantos y tantos que, sin saber cómo ni por qué, de repente se ven señalados como «enemigos del pueblo vasco». Por ejemplo. Calificación peligrosa en un país por donde pululan los intolerantes buscando excusas para seguir recordando, a pesar de Ibarretxe, que son ellos quienes dirigen el destino del pueblo vasco hacia la tierra prometida. Quizá por eso la parlamentaria socialista Gema Zabaleta no quiso pasar por alto la alusión del representante de EA, en una tertulia radiofónica, a la situación de los socialistas que, en este clima de acoso terrorista, lo están pasando «peor». Y quiso entrar al trapo para corregir algo más que un matiz. No es que lo estén pasando peor, «es que yo vivo como una secuestrada», espetó, quedándose tan ancha después de trasladar el peso de tan incómoda información a toda la audiencia.

Algo parecido ha ocurrido con el sindicato Erne que, después de haber oído al consejero Balza acusarle de que trabaja para los partidos opuestos al Gobierno vasco ha querido defenderse, entre otras cosas, y sobre todo, porque está seguro de que el primero que cuestiona la credibilidad de la Ertzaintza es su propio responsable con este tipo de declaraciones. Los ertzainas de este sindicato -¿por qué será mayoritario?- le devuelven la pelota al decir que sus mensajes están en sintonía con los de EH. Mal están las cosas, en fin, con tanto descrédito político e institucional. Mal estamos si tras la aparición de carteles de denuncia contra periodistas, políticos y profesores tan solo al PP y al PSE les toca la fibra sensible; los demás reaccionan tarde y otros miran para otro lado. Tan mal estamos que esta vez, los socialistas, a pesar del alcalde Odón Elorza, no han tenido la más mínima duda sobre la Conferencia de Elkarri. No acudirán porque no es oportuna. Ares lo puede decir más alto pero no más claro. En torno a una cita más inmediata, mañana en Leioa, se están moviendo los rectores de toda España para solidarizarse con los profesores amenazados. Con una declaración de Saturnino Plaza y la lectura del manifiesto por Manu Montero, los universitarios quieren dejar claro su rechazo a la intolerancia. No se ha cursado invitación expresa y concreta a los políticos. Así es que quien quiera sumarse a la defensa de la libertad de expresión y de cátedra... ya sabrá qué tiene que hacer.

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