AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 22  Febrero  2001
#El más sanguinario
Enrique de Diego Libertad Digital 22 Febrero 2001

#Época de clarificación en el País Vasco
Editorial La Razón 22 Febrero 2001

#Atutxa quiere echar el cerrojo al Parlamento sin disolverlo
Editorial El Mundo 22 Febrero 2001

#Todo es miseria
Ignacio Villa Libertad Digital 22 Febrero 2001

#La casa común
Editorial ABC  22 Febrero 2001

#¿Nacional-catolicismo?
Iñaki EZKERRA La Razón 22 Febrero 2001

#Del «horror vacui» al «horror loci»
Pedro DE VEGA, Catedrático de Derecho Constitucional ABC  22 Febrero 2001

#Los obispos no pasan
Editorial El País  22 Febrero 2001

#Apuesta total
MARTIN PRIETO El Mundo 22 Febrero 2001

#Lecciones de analfabetos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Febrero 2001

#Acabar con ETA
Ramón PI ABC  22 Febrero 2001

#Después de la retórica
GABRIEL ALBIAC El Mundo   22 Febrero 2001

#De Ibarretxe y algunos tópicos
JOSEP RAMONEDA El País   22 Febrero 2001

#Un mes más
Editorial El Correo   22 Febrero 2001

#Elecciones vascas
Ramón Tamames La Estrella   22 Febrero 2001

#HORA DE AUTODETERMINACIÓN
ROBERTO LUIS BLANCO VALDÉS La Voz  22 Febrero 2001

#ETA asesina a dos trabajadores, uno de ellos de EH, al querer matar a un edil socialista en San Sebastián

Bilbao. Agencias ABC 
22 Febrero 2001

#Detenido García Gaztelu, «Txapote», presunto número uno militar de ETA
París. Agencias ABC 22 Febrero 2001

#Universidad del País Vasco: «ETA ha convertido a todos los vascos en víctimas circunstanciales»
Bibao. Agencias ABC  22 Febrero 2001

#FERRUSOLA EN SU CRUZADA
Editorial El Mundo   22 Febrero 2001

#El Parlamento francés debatirá la autonomía de Córcega en contra de Chirac
JOAQUÍN PRIETO París  El País  22 Febrero 2001

#Ministro, militante y catalán
M. MARTÍN FERRAND ABC  22 Febrero 2001

#El PP exige que se retire el folleto sobre la historia de Cataluña
BARCELONA. M. J. C. ABC  22 Febrero 2001

#HISTORIA DEL CASTELLANO: El español se propagó por el mundo por ser una lengua de frontera, según un experto
Libertad Digital  22 Febrero 2001

 

El más sanguinario
Por Enrique de Diego Libertad Digital 22 Febrero 2001


García Gaztelu no sólo es el “número uno” real de Eta, es también el dirigente más sanguinario, el padre putativo de esta nueva Eta de jóvenes torpes y desquiciados, muy similares a los terroristas suicidas del terrorismo islámico. No sólo es el asesino material de Miguel Ángel Blanco, es también el que ha dado las órdenes de matar lo más posible a los dementes del comando Barcelona o del Andalucía o el que ordenó matar a “siete concejales” de Navarra a un terrorista al que detuvieron sacando la pistola.

Es muy difícil que la banda terrorista encuentre a una persona más deteriorada moralmente y con tal instinto de violencia. En ese sentido es un golpe muy fuerte a la banda terrorista, que ha tenido que echar mano últimamente a algunos dirigentes históricos –osea, viejos y ajados— para intentar recomponen su dirección. Pero García Gaztelu es, incluso dentro de Eta, punto y aparte, otra cosa, un burdo nivel extremo de psicopatía, un instinto necrófilo de matar al mayor número posible de seres humanos. Un personaje de Auschwitz o del Gulag, de esos a los que gustaría vivir en un universo de muertos.

Época de clarificación en el País Vasco
Editorial La Razón 22 Febrero 2001

Tras un bienio desconcertante, en el que el PNV ha emprendido el camino del monte político tras el espejismo soberanista del Pacto de Estella, es la hora de la clarificación. Es muy probable que los nacionalistas vascos, preocupados por una derrota electoral, aprovechen la larguísima campaña que nos espera para desdecirse de cuanto han mantenido desde las pasadas elecciones y desde su pacto con los proetarras de HB, finalmente frustrado. Es posible que ahora Arzallus y los suyos se pongan la piel de cordero para ocultar el soberanismo rampante con que nos han martirizado durante esta penosa legislatura autonómica; y es posible también que arrecien, como han empezado, sus cantos de sirena para alcanzar un acuerdo con el PSOE, a quien se lo negó en su momento convencidos de que nos encontrábamos en un momento ideal para el ejercicio del separatismo.

    No se deberá caer en esa trampa, y creemos que el PSOE será coherente con la actitud de firmeza expresada formalmente en un pacto de hondo alcance moral y político con el PP. Pero el PNV va a intentar debilitar ese pacto con todas sus armas, entre las que no es desdeñable su presión sobre un determinado sector socialista de la vieja guardia para que éste convenza a Zapatero de la necesidad de llegar a un acuerdo con los nacionalistas.

    Pero Zapatero, y Nicolás Redondo Terreros, no deben olvidar (como creemos que no olvidan) la actitud anticonstitucional y rupturista del PNV en todo este tiempo. No deben olvidar su nefasta gestión y su incapacidad o falta de vluntad para enfrentarse al terrorismo y a sus portavoces políticos. No deben olvidar su apuesta soberanista y, por el contrario, harán bien en recordar que si el PNV la abandona ahora es exclusivamente para esperar a una mejor coyuntura, para lo que le es imprescindible mantener los resortes de poder en el País Vasco.

    Sólamente con la alternativa democrática al gobierno nacionalista puede empezar a regenerarse el País Vasco y pueden empezar a salvaguardarse los derechos a la vida, a la seguridad y a la libertad de numerosas personas en esa comunidad ahora acosadas y amenazadas por el terrorismo, y excluidas y marginadas por el nacionalismo gobernante.

    Quedan todavía muchas incógnitas por resolver en este proceso electoral. La primera puede ser el propio candidato del PNV y la segunda, su proyecto. ¿Se atreverá a incluir la autodeterminación, igual que aparece en el programa del partido? Sea como sea, no hay que analizar ahora qué hacer respecto al PNV por lo que diga en la campaña o por quién presente, sino por lo que ha hecho hasta ahora y por quién le ha mandado.

    Las elecciones serán vitales para dar esperanza a un sector amplísimo de la sociedad vasca que debe mirar bajo su coche cada vez que sale de casa. Que debe soportar desde la manipulación de la historia al acoso social. Esos ciudadanos tienen derecho a una respuesta firme de los partidos democráticos, sin tacticismo electoralista.

Atutxa quiere echar el cerrojo al Parlamento sin disolverlo
Editorial El Mundo 22 Febrero 2001

Ni siquiera a la hora de convocar las elecciones, Juan José Ibarretxe ha cumplido con los cánones democráticos al uso. Anunciar públicamente la fecha de las elecciones un mes antes de disolver el Parlamento es casi tan inaudito como todo lo que ha hecho el lehendakari de un año a esta parte. Y así se producen circunstancias tan pintorescas como la que hoy tendrá lugar en la Junta de Portavoces de la Cámara de Vitoria. El presidente, Juan María Atutxa, propondrá que no se celebren más sesiones plenarias hasta que se disuelva el Parlamento el próximo 21 de marzo. «Las cartas ya están echadas», ha dicho. La propuesta no puede ser más insólita. Si el presidente considera ocioso reunir a un Parlamento ya virtualmente disuelto, que pida cuentas al responsable de esta situación, que no es otro que Ibarretxe. Su obligación es garantizar el normal funcionamiento de la Cámara, a no ser que pretenda dar a Ibarretxe la ventaja de disfrutar de un mes de precampaña sin el inconveniente de someterse al control parlamentario. El ministro del Interior y candidato in pectore del PP acusó al lehendakari de despreciar las formas democráticas. Es probable que Ibarretxe haya querido con esta decisión pillar con el pie cambiado al PP, su principal rival electoral. Es verdad que la situación en la que está Jaime Mayor Oreja no es nada cómoda. Todo el mundo sabe que será el candidato, pero mientras siga siendo ministro del Interior no puede actuar como tal. Por eso él mismo ha pedido al presidente del Gobierno que le releve cuanto antes para que su partido pueda designarlo como aspirante a lehendakari. Es lo más sensato. Aznar debería resolver esta situación cuanto antes. Esta semana, mejor que la que viene.

Todo es miseria
Por Ignacio Villa Libertad Digital 22 Febrero 2001

El nuevo atentado de ETA sitúa a los asesinos ante sus propias miserias. Un coche bomba en un lugar público y concurrido en hora punta, dirigido hacia un concejal del PSOE, antiguo militante de HB; un coche bomba que por equivocación ha asesinado a dos trabajadores, uno de ellos militante de EH.

Todo un esperpento, toda una contradicción propia de la barbarie terrorista. De un golpe, de un plumazo, han cometido demasiados errores. El primero de ellos es atentar contra la vida humana. Sea quien sea la víctima, es un error injustificable desde todo punto de vista. Pero es que, además, en esta ocasión se pone de manifiesto una absoluta falta de escrúpulos, una actitud de revancha hacia el antiguo simpatizante y, para colmo, la maldita casualidad de asesinar a una persona cercana a las ideas radicales.

Todo es suficientemente contradictorio para afirmar, una vez más, que el terrorismo no sólo es una autentica barbaridad, sino que los objetivos que ETA persigue ni se entienden ni pueden encontrar cobertura social y política. Y es que la locura puede llegar a justificar incluso el asesinato de un simpatizante de EH como un accidente inevitable.

Este atentado es un ejemplo claro de lo que quiere ETA para el País Vasco. Deja en evidencia las contradicciones de un mundo desfasado, anquilosado y de otra época, como es el nacionalismo radical. Aquí no hay ideología. Sólo hay odio, rencor, barbarie, falta de escrúpulos y revanchismo.

El pueblo vasco se merece otra cosa. El próximo 13 de mayo tiene la oportunidad para cambiar el rumbo de la política. La situación se encuentra tan deteriorada que no hablamos ya de siglas políticas; hablamos de rectificar, de sentido común y, sobre todo, de normalidad. Y la normalidad sólo llegará por las urnas. Si no ocurre así, la sociedad vasca seguirá en manos de la mafia.

La casa común
Editorial ABC  22 Febrero 2001

A simple vista, son muchas las cosas que separan a la coalición nacionalista CiU del Partido Popular. La dinámica convergente, su sentido territorialista y las contingencias políticas agudizan unas distancias que son más cortas en el plano teórico de lo que a veces aparenta. Es obvio que en materia de financiación autonómica o respecto al escoramiento radical del nacionalismo vasco, convergentes y populares no comparten ni la más liviana de las tesis.

Ahora bien, esas discrepancias tienen mucho de superficial si se atiende a las coincidencias en objetivos como el de la estabilidad, el modelo económico, la cohesión o la responsabilidad respecto a España, que CiU ha tendido a mostrar con independencia del color del Gobierno español. Es en este terreno donde se inscribe la conferencia pronunciada el martes en Barcelona por el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, quien tendió la mano a CiU para una colaboración más estrecha, para una implicación del PP en el Gobierno de Cataluña con un correlato evidente en Madrid. Pese a las dificultades que ponen muchos dirigentes de CiU cuando flirtean con el soberanismo o recurren a la técnica del agravio para ocultar una negociación fallida u obtener una coartada política, es en cierto modo una obligación del PP el retar a los nacionalistas a que afilen su perfil más amable y se decanten por desterrar de su imagen las aristas excluyentes. Al actuar así, al reclamar a CiU colaboración, al mostrarse dispuesto a implicarse en la gobernación de Cataluña, el PP no obtiene ninguna ventaja ni a corto ni a medio plazo. En realidad, desprecia, en pro de la colectividad, el hecho irrefutable de que cuanto más radical se ha mostrado CiU, mejores han sido los resultados electorales del PP. Esta circunstancia no es precisamente desdeñable si se advierte que la política catalana afronta un final de etapa, el término de un liderazgo personal, que ha frenado o a veces tan sólo ocultado la tentación involucionista de un nacionalismo que paradójicamente ha sobrevivido más por los aciertos en la gestión administrativa que por su reverencia a los tópicos y la simbología. En esas circunstancias, tender una mano a CiU es una muestra de responsabilidad ajena a los cálculos políticos.

El tándem formado por Piqué y Alberto Fernández ha dado sobrados ejemplos de responsabilidad que los nuevos dirigentes de CiU no deberían arrojar en saco roto. Lo fácil, incluso lo político, hubiera sido abandonar a la coalición nacionalista a la suerte de sus propias contradicciones, a lo traumático de un cambio de liderazgo. Sin embargo, tanto en el plano parlamentario catalán como en el social, el PP prefiere apostar por la estabilidad que por una invasión del territorio electoral que CiU abandona cada vez que uno de sus dirigentes apuesta por el frentismo contra Madrid, por las «esencias» o por un nacionalismo que nada tiene que ver, ni en lo histórico ni en lo funcional, con el catalanismo regeneracionista.

A partir de ahora, si CiU se obceca con sus propias posibilidades, si no atiende a todo aquello que lo relaciona con el PP, si no da carta de credibilidad catalanista al proyecto que representan los populares en Cataluña, es más que probable que el escenario tras las próximas elecciones autonómicas no pase, ni siquiera de puntillas, por la ahora emergente figura de Artur Mas y unos dirigentes seducidos por el quebecquismo. Cataluña se prepara para un gran cambio y en manos de todos, pero muy especialmente de CiU, está el decidir si ese cambio va a ser sólo nominal (Maragall por Pujol) o de concepto, lo que, como expresó Piqué, da paso a tantas posibilidades y fórmulas como las que se deducen de un libro en blanco. El ofrecimiento del PP a CiU de una colaboración no sujeta a aritméticas electorales no es fruto del tactismo, no se circunscribe tan sólo a Cataluña. Ahora bien, conlleva la obligatoriedad de un cambio de mentalidad profundo por parte de CiU que debería traducirse en un talante abierto, participativo y en el que las decisiones se adoptaran en función de valores relacionados con los ciudadanos más que con los imaginarios colectivos y las tergiversaciones históricas.

¿Nacional-catolicismo?
Iñaki EZKERRA La Razón 22 Febrero 2001  

Ha sido Gaspar Llamazares quien ha acusado al PSOE y al PP de querer volver al nacional-catolicismo por instar a la Iglesia a firmar el Pacto por las Libertades. Y la acusación tiene su gracia. Yo no sé si lo de este hombre es ingenuidad o cinismo. Hasta los párvulos saben que los únicos residuos nacional-católicos que quedan en España están en el partido de Arzalluz y en las gafitas timoratas, la cartera patibularia, la halitosis de párroco de pueblo y los jerseys de seminarista que luce Madrazo. Quien quiera ver restos de nacional-catolicismo en España que se dé una vuelta por los locales parroquiales de Euskadi. Allí verá entrar y salir a cientos de Madrazos con las mismas gafitas hipócritas, las mismas carteras siniestras, las mismas halitosis de sopa de convento, los mismos jerseys de cuello cerrado, las mismas fisonomías hospicianas de los koskas y los alevines de la Legión de María que refulgían en la larga noche franquista, las mismas voces de rosario monótono.

    Cualquiera que ve tanto movimiento, tanta gente entrando y saliendo de esos locales para-clericales, piensa que el índice vasco de vocaciones religiosas es el más alto del mundo. No es así misteriosamente. Los curas de allí se quejan -como todos los del mundo- de que no hay vocaciones. ¿A qué va entonces toda esa gente a pedirle las llaves de la sacristía a Setién? ¿Para qué coño quiere Madrazo las llaves de la sacristía?

    Antes que firmar el Pacto por las Libertades ni nada, lo que debe hacer la Conferencia Episcopal es poner orden en todas las parroquias de la «Gran Euskal Herria», expulsar del templo a todos esos mercaderes de la construcción nacional y detener ese 23-F con sotana en vez de tricornio que llevan preparando desde hace un cuarto de siglo. Si hoy no lo hacen por sentido evangélico, mañana lo harán por interés económico. Porque a la Iglesia le va a pasar lo que ya les está pasando a los jesuitas a causa de ese provincial vasco especialista en vaciar colegios de la Orden por justificar lo injustificable. De la desamortización de Mendizábal han pasado a la desamortización de Echarte.

    Quien quiera entender por qué el clero oficial vasco es hoy tan nacionalista no tiene más que comparar lo coquetas que están todas las iglesias en Euskadi con lo abandonadas que se hallan las de las provincias limítrofes. La cantinela de los curas de Cantabria es «ya podíamos tener las ayudas que da para la restauración el Gobierno Vasco». Gaspar Llamazares acusaba de nacional-católicos al PSOE y al PP. Y quizá el problema sea ése: que no son nacional-católicos. Quizá tengan que firmar un konkordato como el que Arzalluz firmó con Setién & Cia. para que la Iglesia vasca deje de acosar a la democracia española.

Del «horror vacui» al «horror loci»
Por Pedro DE VEGA, Catedrático de Derecho Constitucional ABC  22 Febrero 2001

No han sido, ciertamente, afortunadas las declaraciones de Juan María Atutxa anunciando la clausura definitiva de la actividad del Parlamento vasco, cuya disolución no está prevista hasta el día 21 de marzo. Lo que menos importa ahora es recordar que jurídicamente la cancelación de la vida parlamentaria no depende en ningún Parlamento del mundo, y en el Parlamento vasco, por supuesto, tampoco, de la voluntad de su presidente. Lo que bien merece reseñarse, sin embargo, es el particular entendimiento de la democracia representativa y parlamentaria que cabe deducir de las últimas palabras con las que acaba de obsequiar a la opinión pública el señor Atutxa.

Para otorgar continuidad al Parlamento —como pieza medular del sistema democrático— evitando el horror vacui del que hablaban los peripatéticos, se recoge en la Constitución Española y en el Estatuto de Autonomía Vasco la institución de la Diputación Permanente. Se trata con ella de conferir simbólicamente, a la más importante institución de la democracia, vida política ininterrumpida. Ajeno a esa preocupación simbólica de continuidad y permanencia ha venido a sustituir con sus declaraciones el señor Atutxa el horror vacui por el horror loci de la monástica medieval. Anunciar la suspensión arbitraria de la celebración de plenos previstos en el calendario parlamentario, sin que se haya disuelto oficialmente la Asamblea, representa el último y definitivo testimonio de una legislatura capitaneada por los políticos del PNV, que han dado suficientes muestras de no haber sabido situarse al servicio de las instituciones, sino que, a la inversa, en un deplorable entendimiento de la democracia, han puesto las instituciones a su servicio. Sólo de esta forma puede explicarse que, cuando las instituciones ya no resulten utilizables, se piense en prescindir impunemente de ellas. Si la ausencia de la actividad parlamentaria no causa horror vacui al señor Atutxa, habrá que pensar que es el horror loci de los monjes medievales lo que le conturba. Que a un demócrata le pueda horrorizar la institución parlamentaria es el último enigma que en su creatividad política puede plantear el PNV.

Los obispos no pasan
Editorial El País  22 Febrero 2001

Los obispos no han querido, como hubiera deseado el vicepresidente Rajoy, pasar por alto las acusaciones lanzadas por el Gobierno, y a las que se sumó luego la oposición, por la negativa de la Conferencia Episcopal a adherirse al pacto antiterrorista PP-PSOE. 'El escándalo injustificado tiene su precio', puede leerse en el documento difundido por los obispos en respuesta a las diatribas de los políticos.

La polémica es bastante absurda. Es lógico que los obispos no se sumen a un compromiso suscrito entre dos partidos y cuyo objetivo esencial es dejar claro que, con independencia de quién esté en el Gobierno, se comprometen a no buscar rentas políticas de la violencia. Los firmantes renunciaron expresamente, con buen criterio, a rebajar o expresar de manera más ambigua ese principio. No se trataba de buscar un mínimo común que permitiera la adhesión de los nacionalistas, sino de dejar claro el compromiso de los dos únicos partidos con posibilidades realistas de gobernar. Si a los principios del pacto se adherían otros partidos, santo y bueno; pero no era ése el objetivo prioritario.

No se entiende qué puede añadir a un compromiso tan específicamente político la firma de la Iglesia, excepto confusión. Es lógico que los obispos rehusaran sumarse. Incluso es preferible que no sienten un precedente que pudiera un día invocarse para justificar injerencias indeseables. Pero los obispos rehusaron hacer algo que nadie les había pedido. Alguien se dirigió a la Conferencia Episcopal para hablar del pacto, no para pedirles que se adhirieran. Lo que ocurrió fue que antes de que se produjera la respuesta apareció el obispo jubilado de San Sebastián José María Setién criticando el pacto y advirtiendo de que si la Conferencia lo firmaba estaría 'excluyendo a los obispos vascos'.

Ello dio verosimilitud a la sospecha de que el rechazo de algo no solicitado estaba motivado por el deseo de no disgustar a lo que representa Setién. Concretamente, un discurso en el que cada palabra contra ETA requiere otra contra el Gobierno de turno, y cualquier referencia a las víctimas, otra equivalente sobre los presos; y que sostiene que en la raíz de la violencia terrorista hay un conflicto de naturaleza política, que la paz no se alcanza con la mera desaparición de ETA (sin contrapartidas) y que hay que esclarecer 'las razones enfrentadas' de las partes. Nadie duda de que los obispos no respaldan el asesinato; pero se echa en falta un planteamiento nítido en relación con ideas como las reseñadas, cuya influencia en la situación actual del País Vasco es considerable.

Apuesta total
MARTIN PRIETO El Mundo 22 Febrero 2001

Es una rareza que en un país relativamente rico un inspector fiscal gane mayorías absolutas, o que el ministro del Interior, que en todo el mundo manda a los guardias que dan porrazos a los manifestantes o detiene famélicos inmigrantes, sea el político más valorado por los votantes, como acaece entre nosotros con Aznar y Mayor Oreja; pero la exasperación de la originalidad reside en que ese ministro aspire con posibilidades de éxito a liderar no ya Quebec, sino unas provincias que en buena parte nutren desde hace 30 años un independentismo terrorista. Afirma Otegi, bisagra entre la política y la bomba, que la estrategia vasca del PP consiste en ganar un voto más que el PNV y luego paciencia y sangre hasta el día del Juicio Final. No anda descaminado el barbián, porque el secesionismo ganará cuando una mayoría de la sociedad española repartida entre el PP y el PSOE se desanime y prefiera el sapo de la autodeterminación a resistir.

Muchos hemos supuesto y escrito que para enfriar la sartén vasca era necesario el PNV en la gobernación; reflejos distorsionados de nuestra Transición cuando los socialistas mayoritarios dejaban paso a los hijos de Sabino Arana como si el liderazgo de éstos fuera una prehistórica iluminación divina, cosa que por otra parte creen. Ha bastado este último Gobierno vasco, traidor al Estatuto y la Constitución y a ETA-HB, para considerar que cualquier otro será menos malo y servirá a la democracia de todos mejor que el de este gregario (hace ciclismo) de Arzalluz y el también teólogo y aún más radical Egibar, que en Lizarra establecieron la división entre los vascos secesionistas y los maketizados sólo buenos para las tinieblas exteriores y funerarias. Dios les confunda.

Estas elecciones son más importantes que unas generales, un gozne del destino, y en ellas no caben los antifaces y las marrullerías. Que Arzalluz y sus monagos digan alto y claro cuando pidan el voto que su objetivo es la independencia vasca y a plazo inmediato, para que un censo ya bastante amedrentado calcule con sosiego lo que arriesga con su sufragio. Que desde Sabin Etxea se volantée aquello del descerebrado Arana: «Si a esta nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ánimo del náufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera». ¡Será cabrón! Por eso despedimos a un vasco como Mayor camino de su tierra como si fuera a la de infieles, porque el odio independentista no lo generó la decrepitud de Franco sino la juventud pazguata y reprimida de Arana. España se pudre por la cabecera del Ebro, y en la apuesta de mayo jugamos todos la apuesta total.

Lecciones de analfabetos
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Febrero 2001

Es difícil concebir una burla tan involuntaria como insultante a las víctimas del terrorismo, a los españoles de a pie, vulgo contribuyentes, y a los valores de libertad que seguramente inspiran a los representantes de la soberanía nacional española (repito, española) que esa moción sobre el 23-F votada por unanimidad a propuesta del PNV e Izquierda Unida. Sólo faltó el escribano de Eusko Alkartasuna para que en nombre de España y de sus libertades siempre amenazadas sus señorías se adhiriesen a un texto de quienes dedican todo su esfuerzo político a destruir la nación y hacer pedazos la Constitución. Porque eso es el Pacto de Estella, ni más ni menos.

Es tradición, desde sus orígenes gaditanos en 1812, que las libertades constitucionales españolas sobrevivan bajo el fuego de sus enemigos, interiores o exteriores. Nacieron bajo el cerco implacable de Napoleón, sobrevivieron al rey felón Fernando VII, vencieron luego en tres feroces guerras civiles a los carlistas, sobrevivieron al totalitarismo de izquierdas y de derechas tras la convulsión republicana, la guerra del 36 y la dictadura franquista, y hoy, entrados en el siglo XXI, se baten heroicamente contra los etarras y los separatistas vascos, resumen y recuelo del jacobinismo del XVIII, la carcundia del XIX y el totalitarismo del siglo XX. Ya que sus señorías no tienen memoria histórica, podían poner un poquito de atención intelectual. Y ética. Y moral.

Acabar con ETA
Por Ramón PI ABC  22 Febrero 2001

Cuando la comunidad internacional condenó a la Unión Soviética por la matanza producida en la invasión de Afganistán, Moscú replicó diciendo que sus tropas fueron allí llamadas por un sector de los afganos no para invadir, sino para «liberar» al pueblo afgano, y añadió que si los afganos se hubieran dejado «liberar» en lugar de resistirse, no se habría derramado una gota de sangre.

No veo más diferencia, entre esto y lo que ocurre en el País Vasco, que en el caso soviético los que mataban y los que «liberaban» eran los mismos, mientras que en el País Vasco la que mata es ETA, y los «liberadores», además de ETA, son los nacionalistas llamados moderados. Pero el argumento de fondo es igual: si los vascos no nacionalistas se dejan invadir, cesarán las muertes. En ambos casos, el soviético y el vasco, la única forma que se ofrece para acabar la matanza es propiciar la victoria de los que matan. De lo contrario siempre habrá asesinos dispuestos a hacer el trabajo sucio. Y cuando Xabier Arzalluz y los suyos dicen que si se acaba con esta ETA surgirá otra, y que por eso para acabar con el terrorismo es indispensable un «diálogo» que incluya a los emisarios políticos de los asesinos, están diciendo, aunque de forma oblicua, exactamente lo mismo.

La novedad de la próxima confrontación electoral es el alineamiento formal del Partido Nacionalista Vasco y de Eusko Alkartasuna con esta estrategia. Con la fecha de las elecciones autonómicas ya fijada, me parece importante tener presente la vigencia de este planteamiento perverso, porque en esta larguísima campaña se va a intentar envolver de palabrería y a enmascarar con toda suerte de circunloquios esta realidad macabra, de la que los nacionalistas que dicen abominar de la violencia no van a poder sustraerse mientras no renuncien explícita y formalmente al pacto de Estella y a todo lo que esta coyunda siniestra ha traído consigo. Y aun así, no sería la época preelectoral la que otorgase precisamente credibilidad a un movimiento táctico de este tipo, si se produjera.    Ramón PI

Después de la retórica
GABRIEL ALBIAC El Mundo   22 Febrero 2001

"El poder no sería sino la muerte, los Estados son los grandes administradores de su terror». Tomo, de su tan bello último libro, Retratos y naturalezas muertas, la fórmula austera -y conceptualmente perfecta- en la cual José Jiménez Lozano cifra la esencia del ascetismo barroco. Y de su cegadora inteligencia.

Ha analizado, con minuciosa delicadeza, Jiménez Lozano, la paradoja que hace del rechazo jansenista de la política la más imperdonable subversión: aquella frente a la cual no conoce el Estado más respuesta que el exterminio. Esa lógica es perenne. Máquina de terror y muerte, de terror que opera sobre el telón del monopolio normativo de la muerte, el Estado es la invención más grave de la era moderna: fábrica regulada de obediencia. Nada que esperar tiene el que, frente a su inercia aplomada, trate de hacer valer lo verdadero. La apuesta por la verdad trueca al ciudadano en hombre libre, enemigo del Estado, cosa aniquilable.

Sólo que, a veces... A veces, las máquinas son dos. En conflicto insoluble. No es frecuente que un doble poder se perennice. Sucede, sin embargo. Y entonces, sólo entonces, le es dado a una sociedad, de veras, degustar un anticipo del infierno.

Anticipo del infierno. País Vasco. Mienten consuelo las palabras desde hace ya meses, desde que, al reiterado drama que el fracaso de la tregua puso en vivo, alguien buscó sedante en una ilusoria alternativa de gobierno no nacionalista (la ilusión es la forma menor sólo del delirio). No están mal los sedantes, cuando el dolor aprieta. Confundir la morfina con un anticancerígeno es, sin embargo, poco aconsejable.

Partamos de la verdad: no hay cura para el País Vasco. Como para otras tantas cosas. La condición humana está tejida en situaciones insolubles. Sólo afrontar que lo son permite aminorar su sufrimiento, al menos. Fomentar lo ilusorio a costa de lo real, allá donde se juegan vida y muerte, es lanzar una locomotora hacia el abismo.

Estado dentro del Estado (terror dentro del terror, lo que es lo mismo), el PNV nuclea una administración propia, una fuerza policial privada, una red de blindada clientela e intereses económicos precisos. Derecho al margen, el PNV es una máquina de Estado. Homóloga a la de Madrid. Ninguna de ambas puede aniquilar la otra.

Ausente la realidad, todo queda aquí en retórica. Circo. Y, así, cumplida la liturgia de las urnas, el rito cederá, como es mandado, su peso a la fría aritmética. Tras la postrer pirueta, PNV y socialistas sumarán escaños y formarán gobierno. Y vuelta al cero. Es la repetición, enseña Freud, metáfora inequívoca de la muerte. De la muerte o -Jiménez Lozano y Port-Royal lo saben- del Estado.

De Ibarretxe y algunos tópicos
JOSEP RAMONEDA El País 
  22 Febrero 2001

Si al final de la tregua Ibarretxe hubiese tenido la autoridad política suficiente para adelantarse a su partido y emprender la revisión de la fracasada estrategia del pacto de Estella, todo hubiera sido distinto. Si al final de la tregua Arnaldo Otegi hubiese tenido el coraje moral para rechazar la violencia y seguir por la vía política, todo habría ido de otra manera. Pero el lehendakari Ibarretxe es rehén de Arzalluz y su partido y nunca ha sido capaz de imponer la autonomía propia de su cargo sobre los intereses de partido. Y Arnaldo Otegi es un rehén voluntario de ETA, sin dignidad moral para correr el riesgo de distanciarse de lo que ésta decide. Uno y otro volverán a ser candidatos. Lo cual da la medida de lo que esperan nacionalistas democráticos y nacionalistas radicales de las próximas elecciones: que todo quede más o menos como está.

No dudo de la buena voluntad de Ibarretxe, que a juzgar por la angustia y tristeza que transmite su rostro no lo pasa bien en este oficio. Pero la angustia de un político es cinismo si no va acompañada de acciones efectivas para resolver los problemas. Y desde que ETA dio por acabada la tregua, la aportación de Ibarretxe se ha reducido a piadosos sermones y convocatorias por la paz. Sometido a las exigencias de Xabier Arzalluz, retrasó absurdamente la ruptura con Euskal Herritarrok cuando ETA volvió a matar y ha alargado hasta el disparate la legislatura a la espera de alguna novedad -¿una nueva tregua?, ¿un desencuentro entre el Partido Popular y el PSOE?- que cambiara la situación en su favor. El resultado ha sido un año de tensión civil y degradación institucional creciente. El hombre que ha presidido Euskadi en este triste período es el elegido del Partido Nacionalista Vasco para liderar el futuro.

Con esta perspectiva, no es extraño que se anuncie, como tópico de campaña, que estas elecciones no cambiarán nada. Era el argumento que utilizó el PNV para no convocarlas y es el argumento que utiliza ahora para espantar el fantasma de la pérdida del poder. No hay elección sin cambio. El solo hecho de que las elecciones tengan lugar ya es un cambio en sí mismo, porque un resultado electoral renueva legitimidades e impone nuevas responsabilidades a los partidos concurrentes. Y la primera novedad está ya sobre la mesa: por primera vez, la alternancia es posible en Euskadi con un pacto alternativo a la coalición gobernante.

El tópico de que no va a cambiar nada es, lógicamente, el preludio de otro tópico de igual calado: el que anuncia todo tipo de horrores si el PNV perdiera el poder. Según esta doctrina, los nacionalistas deberían tener siempre el Gobierno del País Vasco. Sin ellos, el caos. ¿Más caos, todavía? No es un tópico menor, porque viene de lejos: de los albores de la transición. Tanto Adolfo Suárez como Felipe González fomentaron esta idea, probablemente porque pensaban que el PNV tenía la capacidad y la voluntad para resolver el problema de ETA. Los tópicos tienen siempre un recorrido que va más allá de su verosimilitud inicial. La alternancia ni es la panacea que resuelve todos los problemas, ni tiene por qué empeorar la situación existente. Sin el poder -y la enorme red que de él se desprende- el PNV probablemente no tardaría en moderar su discurso para recuperarlo, que es lo que quiere todo partido con voluntad hegemónica. Las instituciones vascas en manos del PP y del PSOE deberían ser menos dubitativas contra el terrorismo.

De un tópico a otro. Para cimentar la amenaza de radicalización se dice que ETA apuesta por una victoria del Partido Popular como vía hacia una confrontación civil. Y vaticinan una escalada de violencia durante la campaña. Una nueva tregua sería, sin duda, un modo de votar a favor del Partido Nacionalista Vasco, aunque las condiciones de la misma podría ponerle en un aprieto. Una campaña sin violencia favorecería a todos, porque mejoraría sensiblemente las condiciones de ejercicio del voto. Pero no está claro que si ETA opta por matar dé ventaja el Partido Popular. Probablemente, los efectos electorales se compensarían entre el hartazgo (que beneficiaría al PP) y el miedo (que tradicionalmente ha beneficiado al nacionalismo). Lo que sí está claro es que, inevitablemente, todos los partidos están a la espera de que ETA diga la suya. Es el indicador que más crudamente expresa la situación.

Un mes más
Editorial El Correo   22 Febrero 2001

El anuncio de elecciones para el próximo 13 de mayo permite vaticinar que se abre una larga etapa de parálisis institucional añadida a todo un año previo de inestabilidad política. La noticia de que tanto la Diputación de Vizcaya como el Ayuntamiento de Bilbao suspenden la discusión de sus respectivos presupuestos hasta después de las elecciones indica hasta qué punto los efectos del inicio de la precampaña pueden incidir en la ya dificultosa marcha de cuantas instituciones carecen de mayorías estables de gobierno. La última comparecencia pública del lehendakari no sólo preludia un trimestre siempre convulso por la proximidad electoral. Además, el hecho de que la fecha fijada para los comicios sea el 13 de mayo augura, con el verano por medio, un período de incertidumbre posterior al escrutinio inusitadamente largo. Así, la etapa de inestabilidad institucional inaugurada con las elecciones autonómicas de 1998 puede prolongarse -si las urnas no lo remedian de forma taxativa- mucho más de lo que la sociedad vasca podría soportar, dadas las vicisitudes políticas por las que atraviesa, la bárbara presión del terrorismo y los riesgos de fractura que amenazan la convivencia.

Obviamente, la situación no es ajena a la exasperante cadencia que el lehendakari ha imprimido al calendario político. Desde el momento en que el Ejecutivo vasco quedó en minoría, el lehendakari y su partido han pretendido sortear la lógica democrática que requiere el buen gobierno en un régimen parlamentario. El hecho de que Ibarretxe haya anunciado la disolución de la Cámara vasca a un mes vista de firmar el decreto correspondiente no es más que el reflejo de una gestión unipersonal del calendario político. Pero llegados a este punto resulta improcedente que el presidente del Parlamento sugiera la suspensión de la actividad plenaria del mismo, como si a Juan María Atutxa correspondiera cubrir el flanco abierto por Ibarretxe con su extraño proceder. El Parlamento vasco tiene pendiente una larga lista de iniciativas cuya tramitación no puede dejarse en suspenso mientras el Gobierno siga actuando y quien tiene potestad para ello no firme el decreto de su disolución. Lo contrario no sólo supondría tapar una anomalía con otra mayor, sino que además significaría una auténtica mofa hacia los grupos de la oposición, que si por algo se han caracterizado todos estos meses ha sido por su insistencia en que la legislatura estaba agotada ya, y por su demanda de unas elecciones anticipadas. Al fin y al cabo, siempre será mejor que, mientras llegue el día en que el lehendakari convoque las elecciones, lo que las distintas formaciones tengan que decirse se exprese en sede parlamentaria y se consigne en el diario de sesiones.

Elecciones vascas
Ramón Tamames La Estrella   22 Febrero 2001
Catedrático de Estructura Económica (UAM) 
Catedrático Jean Monnet de la UE

El escenario es bien conocido: el pasado martes, el lehendakari Juan José Ibarretxe anunció las elecciones vascas para el próximo 13 de mayo. Tras haber sufrido 60 derrotas en las votaciones que ha habido en el Parlamento de Vitoria en los últimos meses, desde que los diputados de EH lo abandonaron, tuvo que reconocer que, más que un Gobierno, lo que ha estado presidiendo desde entonces es el vacío total.

Las espadas dialécticas, y para los extremistas las otras también, están en alto; en lo que van a ser unas prolongadas y tormentosas precampaña y campaña electorales, que virtualmente ya han empezado semanas atrás, con el enfrentamiento continuo de nacionalistas y constitucionalistas. Defendiendo los primeros el soberanismo –vulgo independencia–, y convirtiéndose los segundos en custodios de la Constitución y del Estatuto de Guernica.

Lo que nos vamos a jugar todos los españoles en esas elecciones es mucho. Pues se trata de ver si finalmente podrá ponerse fin a la tiranía del miedo y al terrorismo letal, que tantas víctimas han producido en el ciego e imposible propósito de conseguir una emancipación que solamente podría lograrse a través de las urnas democráticas. Pero sabiendo con toda seguridad que eso es imposible, los asesinos de ETA y sus cómplices más o menos disfrazados de EH y otros grupos, sólo ven como horizonte para sus propósitos la destrucción de la sociedad por el terror.

Pero eso no lo van a conseguir, porque aparte de que más de dos millones de vascos no lo quieren, detrás de ellos están otros 38 millones de españoles, cuya inmensa mayoría consideran que los tres territorios históricos de Vizcaya, Guipúzcoa y Álava son parte integrante de la nación española.

Es casi seguro que el candidato por el PP será Jaime Mayor Oreja, y por el PSOE ya lo es Nicolás Redondo Terreros. Ambos dirigentes políticos harán una gran campaña, en defensa de las libertades del derecho a votar libremente, a ser educados sus hijos con la razón y no la mentira, y a poder vivir en paz en un hermoso país que lo tiene casi todo; pero que lamentablemente es el reducto de una minoría de mentes envenenadas y sedientas de fuego y muerte, que niegan el más elemental de los derechos, que es, justamente, el derecho a la vida.

En la campaña también van a tener importancia los temas económicos, porque no en vano, desde que terminó la mal llamada tregua, las tendencias de la coyuntura en lo que antes conocíamos a veces como Vasconia o Provincias Vascongadas, va de mal en peor. En el 2000 fue la región que menos creció, y en el 2001, si ganaran los nacionalistas, el derrumbe de las previsiones sería casi automático. Pero no teman, eso no va a suceder.

Los dos candidatos constitucionales, frente a un Ibarretxe que parece se mantendrá como aspirante a seguir de inquilino en Ajuria Enea, van a hablar de democracia, libertades y paz. Pero también deberían poner de relieve que el peor negocio a hacer por los empresarios vascos, los trabajadores de la industria, de los servicios y de la agricultura, sería votar nacionalista. Porque es lo mismo que echar la papeleta por ETA o EH, que tienen un programa económico absolutamente disparatado en el que ni ellos mismos logran ponerse de acuerdo. Y con la incertidumbre de esas tendencias políticas y de ese caos mental económico, ¿quién invertiría en grandes proyectos?, ¿cómo podría crecer un turismo que está desvaneciéndose?

Lo que alimenta a los nacionalistas es una doctrina de enloquecidos. Y en ese sentido, recuerdo la respuesta que don Telesforo Monzón dio una vez cuando hablaba de independentismo en los tiempos en que Arzalluz y los suyos eran autonomistas. A la pregunta aquella de: "¿y qué harán Uds. cuando sean independientes, don Telesforo?", la respuesta fue inmediata y de lo más sorprendente: "Ingresaremos en la OTAN". Esta última frase produjo la hilaridad más absoluta, y nos hizo comprender que estábamos ante un caso patéticamente en el límite. No sé qué diría Arzalluz, porque ya ingresamos en la OTAN en 1982, pero su estratagema europeísta tampoco funciona. Porque desde 1986 nos encontramos en lo que ahora denominamos Unión Europea.

Y aparte de todo eso, lo más irritante es que quienes están pidiendo un Estado vasco no quieren darse cuenta de que ya lo tienen. La autonomía de las tres provincias es prácticamente total, constituyendo en lo que se refiere a fiscalidad un sistema confederal, con la recaudación de prácticamente todos los tributos y el libre gasto de los ingresos. En cultura, la libertad de acción ha sobrepasado todo lo imaginable, y lo mismo sucede en otros muchos aspectos, incluida la seguridad, con una Ertzaina que, inspirada por los peneuvistas más amigos de la violencia, mira hacia otro lado en la kale borroka, y que se niega a colaborar con las dos policías del Estado en la lucha contra el terrorismo del tiro en la nuca, de los coches-bomba, de las bombas-lapa, y de otros ingenios de los que se ha hecho un arte siniestro.

Los que en el PNV están pidiendo un Estado suyo, deberían percatarse de que además de tenerlo ahora mismo, sin embargo podrían perderlo si un día las ideas de EH y ETA se impusieran sobre los restos de racionalidad que quedan en los discípulos de un Sabino Arana que ya en los últimos años de su vida se dio perfecta cuenta de todas las aberraciones que había soltado al abrir la Caja de Pandora. Quizás él sabía que en el fondo de esa caja quedaba la esperanza, pero de eso tampoco se han enterado Arzalluz y sus muchachos de hoy.

En las elecciones vascas vamos a tener que implicarnos todos, porque es un asunto de todos, como se ha visto reflejado en los últimos sondeos de opinión, en los cuales se convierte en el problema número uno de España. Muy por encima del paro, la seguridad, la inmigración, la educación, etc. Seguiremos opinando a lo largo de los próximos 50 días.

HORA DE AUTODETERMINACIÓN
ROBERTO LUIS BLANCO VALDÉS La Voz  22 Febrero 2001

¡Era imposible! Juan José Ibarretxe ha pretendido durante los últimos seis meses gobernar contra el principio primero y esencial del parlamentarismo: el de que ningún ejecutivo puede sostenerse sin una mayoría que lo apoye. Ibarretxe dejó de tenerla el mismo día en que los diputados de Herri Batasuna decidieron abandonar el Parlamento de Vitoria. Fue así como a la ignominia de un pacto de gobierno asentado en el acuerdo secreto con una banda terrorista iba a sucederle la increíble pretensión de mantenerse en el poder contra la voluntad mayoritaria del órgano de representación del pueblo vasco.
El balance final de una política que el PNV se empeñó y, contra toda evidencia, se empeña aun, en presentar como la única posible para acabar con el terror ha sido, a la postre, un auténtico fiasco: ni el terror ha cedido un palmo de terreno, ni los que lo combaten desde el nacionalismo o desde el constitucionalismo están hoy en mejores condiciones para enfrentarse a ETA y a sus compinches que cuando esta legislatura de infernal memoria se inició.

La convocatoria de elecciones rompe, al fin, con una dramática parálisis que sólo estaba beneficiando a los violentos. Y abre la posibilidad de trasladar al pueblo vasco la cuestión esencial que ha dividido en estos meses a los nacionalistas no violentos y a los contitucionalistas: la de si Euskadi debe caminar o no hacia su indepedencia del resto del Estado. Después de haber oído lo que hemos oído a los dirigentes del PNV y de Eusko Alkartasuna, no sería ya de ningún modo tolerable el fraude que supondría que ambos partidos acudiesen a las elecciones del día 13 de mayo sin dejar bien claro en sus programas si defienden o no la independencia y, en caso de que sí, con qué ritmos y en cuáles condiciones.
De ese modo, podrán los vascos autodeterminarse una vez más, por si no hubieran sido suficientes las muchas ocasiones en que, con todas las garantías democráticas, lo han hecho anteriormente. El PNV tiene ahora la obligación de pulsar sin disimulos la voluntad de ese pueblo que tan bien dice conocer: presentándose ante él, no como el defensor de un Estatuto del que abomina en cuanto las urnas se han cerrado, sino como el impulsor de un proceso de construcción nacional -así llamada- que debería convertir a Euskadi en un Estado independiente. Para que, como ha repetido Ibarretxe hasta el hartazgo, «los vascos puedan decidir».

ETA asesina a dos trabajadores, uno de ellos de EH, al querer matar a un edil socialista en San Sebastián
Bilbao. Agencias ABC  22 Febrero 2001

ETA ha vuelto a actuar esta mañana. Dos personas han muerto al explotar un coche bomba minutos antes de las ocho de la mañana en el barrio donostiarra de Martutene. Los dos fallecidos son los trabajadores de la empresa Elektra José Angel Santos Larrañaga y Josu Leonet Azkona, vecinos de Ikastegieta y Tolosa.

Al parecer el objetivo del atentado no eran estos trabajadores, si no el concejal del PSE-EE en Ordizia Ignacio Dubreil Churruca, que ha resultado herido.

El edil es profesor de un centro educativo de la zona, hasta donde se había trasladado en tren. Cuando se dirigía a pie a dicho centro estalló el coche, afectando a otras cuatro personas, trabajadores de empresas de la zona, tres de ellos de la empresa Electra, que también acababan de apearse del tren y se dirigían a sus trabajos. Todos fueron evacuados al hospital de Aranzazu.

El vehículo, que ha quedado totalmente destrozado y casi irreconocible, estaba estacionado en las inmediaciones del apeadero de Renfe en Martutene y cerca del acceso al polígono industrial de la zona. Los terroristas han activado a distancia la bomba.

Uno de los dos trabajadores fallecidos, Josu Leonet, era militante de Euskal Herritarrok, según confirmó un concejal de EH de Tolosa que se desplazó al Hospital Nuestra Señora de Aranzazu. Leonet, casado y con una niña de varios meses, es hermano de la alcaldesa de Beizama (Guipúzcoa), Idoia Leonet (PNV).

Dos de los cuatro heridos en el atentado se encuentran en estado «muy grave» y otro está menos grave, mientras que el pronóstico del concejal socialista contra el que iba dirigido el coche bomba es «grave».

Los responsables del hospital Nuestra Señora de Aránzazu, donde los cuatro heridos fueron ingresados, han facilitado un parte médico a la una de la tarde, aunque han rehusado pronunciarse sobre si la vida de alguno de ellos corre peligro.

VIAJABA TODOS LOS DÍAS EN TREN
 El edil socialista viaja diariamente en tren desde su localidad hasta el barrio de Martutene, donde imparte clases en un centro educativo, informaron fuentes municipales. Dubreuil tiene 43 años, está casado y tiene dos hijos.

Dichas fuentes recordaron que hace aproximadamente un mes compañeros y ex compañeros de la corporación, a excepción de los representantes de EH, ofrecieron una cena al concejal herido como muestra de solidaridad y apoyo, ya que tras la ruptura de la tregua y el hostigamiento de ETA a los cargos no nacionalistas tuvo que empezar a llevar escolta.

ENTRE 5 Y 6 KILOS DE EXPLOSIVOS
El coche bomba contenía entre 5 y 6 kilos de material explosivo, según informaron fuentes de la Ertzaintza. El vehículo era un Renault 18 robado que tenía sus matrículas dobladas. Los terroristas activaron el coche bomba con un mando distancia.

Detenido García Gaztelu, «Txapote», presunto número uno militar de ETA
París. Agencias ABC 22 Febrero 2001

Francisco Javier García Gaztelu, "Txapote", considerado como el máximo responsable actual del aparato militar de ETA, fue detenido hoy en la localidad vascofrancesa de Anglet, confirmaron fuentes oficiales francesas. La detención ha sido fruto de una operación conjunta de la Guardia Civil y de la policía francesa y se produjo a primera hora de la tarde en el barrio de Sables d'or de esa localidad cuando almorzaba en la terraza del restaurante "Havana Cafe". "Txapote", que acaba de cumplir 35 años, portaba documentos de identidad falsos y estaba armado en el momento de su captura.
El dirigente etarra ha sido trasladado a las dependencias de la policía judicial de Bayona (País Vasco francés). Se trata de la primera detención de un responsable de ETA este año y se produce cinco meses después de la captura en Bidart de Ignacio Gracia Arregui, "Iñaki de Rentería", considerado entonces como el "número uno" de ETA y de destacados miembros del aparato logístico-militar de la banda terrorista.

García Gaztelu, también conocido como "Jon", habría tomado las riendas asimismo de los "comandos ilegales" (fichados) de ETA, cuando José Javier Arizcuren Ruiz, "Kantauri", fue detenido el 9 de marzo de 1999 en París.

Está acusado de haber colaborado con el "comando Vizcaya" hasta el 30 de agosto de 1991, fecha en la que huyó a Francia tras un tiroteo en el barrio bilbaíno de Begoña entre miembros de este comando y agentes de la Ertzaintza en el que resultaron muertos un policía y el miembro de ETA Juan María Ormazábal, "Turko".

A finales de 1994 se incorporó, según la policía española, al "comando Donosti" entonces dirigido por "Kantauri". El asesinato del sargento de la Guardia Municipal donostiarra Alfonso Morcillo el 15 de diciembre de 1994 es la primera acción que se atribuye a "Txapote".

La policía española también le considera uno de los autores del asesinato de Gregorio Ordóñez, presidente del Partido Popular (PP) en Guipúzcoa, el 23 de enero de 1995 en San Sebastián.

García Gaztelu estuvo también presuntamente implicado, entre otros atentados, en los asesinatos del brigada de Infantería Mariano de Juan Santamaría (10 de abril de 1995) y Enrique Nieto (que murió el 19 de octubre por las heridas sufridas el 8 de junio), de acuerdo con las autoridades españolas.

Además, las fuerzas antiterroristas creen que García Gaztelu podría ser uno de los implicados en los asesinatos de los concejales del PP José Luis Caso Cortines (11 de diciembre de 1997), José Ignacio Iruretagoyena (9 de enero de 1988) y Manuel Zamarreño (25 de junio de 1998).

"Txapote" ha sido condenado varias veces en rebeldía en Francia por "asociación de malhechores con fines terroristas".

Universidad del País Vasco: «ETA ha convertido a todos los vascos en víctimas circunstanciales»
Bibao. Agencias ABC  22 Febrero 2001

La Universidad del País Vasco (UPV) mostró hoy su "enérgica" repulsa por el atentado perpetrado en San Sebastián y señaló que lo ocurrido "da la medida de la auténtica degradación moral de estos asesinos, que han convertido a todos los vascos en unas mínimas, molestas e insignificantes víctimas circunstanciales".

El rector de la UPV, Manuel Montero, señaló en un nota que el atentado de hoy, en el que dos trabajadores murieron y otras cuatro personas resultaron heridas, muestra "de nuevo el carácter absolutamente indiscriminado de la violencia etarra y su absoluto desprecio hacia la vida humana".

"Es trágico y absolutamente reprobable -indicó- que una minoría fascista pretenda asesinar a una persona por sus ideas, pero la repugnancia ética y moral que nos invade aumenta más, si cabe, cuando se considera su total desprecio por las presuntas víctimas circunstanciales de sus atentados, víctimas que, como en este caso, son sólo unos trabajadores que afrontaban sus obligaciones cotidianas".

La UPV, que puso de manifiesto que "la locura asesina de ETA ha traspasado hace mucho tiempo todos los límites imaginables", mostró su solidaridad con los familiares y allegados de las víctimas y señaló que "basta ya de muerte y de sangre entre nosotros. Basta ya de violencia fascista".

Se comprometió, asimismo, a seguir siendo un foro que aliente los valores democráticos y defienda "conceptos tan elementales, pero al mismo tiempo tan absolutamente innegociables, como que la vida humana es más importante que cualquier presunto proyecto político".

FERRUSOLA EN SU CRUZADA
Editorial El Mundo   22 Febrero 2001

Para la muy distinguida Marta Ferrusola, señora de Pujol, hay algo peor que un charnego: un moro. Anteayer, advirtió al público que asistió a su conferencia del peligro del «alud» de inmigrantes: «Si no lo evitamos nos destruirán. ¡Hemos de defender el país como hace 20 años!». Así son las cosas; se empieza haciendo dogma de fe del nacionalismo visceral y se termina cayendo en el provincianismo xenófobo.

Aunque ayer llegó la matización de rigor, el espíritu de su diatriba es indeleble. Se mostró muy ofendida porque los inmigrantes que llegan a Cataluña no sepan hablar catalán y sugirió un novedoso parámetro para la deportación: «El que se quede en Cataluña que hable catalán, porque el castellano sí lo hablan». En su incongruente perorata hubo incluso una emocionante reivindicación del patrimonio artístico nacional: «Dentro de 10 años las iglesias románicas no servirán y servirán las mezquitas». Audaz, Ferrusola se atrevió incluso a afear a su marido que conceda ayudas oficiales «a una gente que no sabe ni lo que es Cataluña».

Ferrusola no ocupa ningún cargo público pero ya dice el refrán que «dos que duermen en el mismo colchón terminan siendo de la misma opinión». Para rematar, un tercero, el consejero jefe Artur Mas, salió ayer en defensa de la cruzada de Ferrusola, argumentando que sus posiciones son compartidas «por miles de personas y no resultan peyorativas». Es conocido el erratismo de CiU en el asunto de la inmigración. Primero apoyó la ley que fomentaba el efecto llamada, después la reforma del Gobierno y últimamente están dispuestos a recurrir lo que ellos votaron. El caos mental de Ferrusola es el más atildado exponente de esa confusión.

El Parlamento francés debatirá la autonomía de Córcega en contra de Chirac
JOAQUÍN PRIETO París  El País  22 Febrero 2001

El Consejo de Ministros francés aprobó ayer el envío al Parlamento del proyecto de ley por el que se delegan poderes legislativos y reglamentarios a la isla de Córcega, un proceso sin precedentes en Francia, que nunca ha llegado a reconocer la autonomía política a sus regiones metropolitanas. El presidente Jacques Chirac, que se negó a discutir este tema en el Consejo de Ministros de hace una semana, advirtió ayer al Gobierno de Lionel Jospin de los peligros que ve para mantener a Francia como 'el país unitario' que ha sido desde la Revolución Francesa.

El Parlamento comenzará a discutir este proyecto en mayo. Tras el Consejo de Ministros, Chirac hizo una declaración por radio y televisión en la que pidió a los parlamentarios que enmienden 'sabiamente' el texto remitido por el Gobierno, bajo la advertencia de que, de lo contrario, él lo recurrirá ante el Consejo Constitucional. Chirac se alinea así con los que equiparan la autonomía corsa al fin del principio de igualdad de los franceses ante la ley proclamada en 1789 y de la indivisibilidad de la República, vigente desde 1792.

Chirac argumentó contra el proyecto sentado a la cabecera del Consejo de Ministros. Aun declarándose partidario de 'una nueva arquitectura de poderes y responsabilidades' y de 'un refuerzo de la democracia local que no puede limitarse a la región de Córcega', el jefe del Estado insistió en que algunas disposiciones del proyecto gubernamental 'presentan un fuerte riesgo de inconstitucionalidad'.

Para Chirac, el primer riesgo es que Córcega se aleje 'progresivamente' de Francia, 'como lo desean los partidarios de la independencia que han aportado su sostén al proyecto de ley'; y el segundo, que esas disposiciones sean reivindicadas por 'otras regiones', en una velada alusión al País Vasco, Bretaña o Alsacia.

Pacto republicano
Para el jefe del Estado, si ese proceso sigue adelante, Francia 'dejará de ser un país unitario en el que cada uno es igual delante de la ley votada por el único Parlamento'. Esto supondría 'cuestionar profundamente nuestro pacto republicano en un momento de nuestra historia en que debemos permanecer juntos y unidos para estar más presentes, más fuertes, más influyentes en la Europa en construcción'. Argumento este último particularmente curioso: al otro lado del Rin, y para temor de Francia, Alemania está destacándose en la carrera por el liderazgo europeo, sin perjuicio de existir como Estado federal.

Lionel Jospin rebatió a Chirac en la reunión del Consejo de Ministros: a su entender, este proyecto se ajusta a la Constitución. El actual primer ministro y casi seguro candidato a la presidencia está pensando en un referéndum para el año 2004, bien sea sólo para una revisión definitiva del estatuto de Córcega, bien para un proyecto más amplio de reforma del Estado centralista que Francia conserva todavía.

A su vez, Jospin advirtió al jefe del Estado y a los grupos políticos que se oponen a su plan: 'El proceso comprometido en Córcega comienza a producir resultados: un retroceso de la violencia y una esperanza de solución. A nadie le interesa comprometerlo'. El titular de Interior, Daniel Vaillant, remató ante los periodistas el aviso del primer ministro con un recordatorio de que los anteriores Gobiernos de derecha 'no habían tenido gran éxito' en la política de combatir la violencia con una combinación de 'represión y negociaciones secretas'. Paul Giacobbi, presidente del Consejo General de la Alta Córcega, se preguntaba ayer, en declaraciones a Le Monde, por qué Chirac no había defendido 'el pacto republicano' cuando 'un ministro próximo a él, Charles Pasqua, recibía a terroristas en su mesa', y atribuyó gestiones también secretas a Jean-Louis Debré, otro ex ministro del Interior aún más próximo a Chirac.

El enfrentamiento no se limita a las dos cabezas del poder ejecutivo. Al mantener el rumbo hacia la autonomía corsa con firmeza, Jospin obliga a definirse a la mayoría parlamentaria que sostiene su Gobierno. Ya sufrió la dimisión de Jean Pierre Chevènement como ministro del Interior por este plan político. Henri Emmanuelli, que en el último congreso socialista de Grenoble encabezó una corriente minoritaria de izquierda, no ha ahorrado críticas contra el proceso corso. Los Verdes lo apoyan, por el contrario, y los comunistas mantienen un perfil bajo sobre este asunto. A la derecha, la Unión por la República (RPR) se manifiesta oficialmente unida como una piña con Chirac; la centrista UDF se muestra más tibia, y el líder de los liberales, Alain Madelin, apoya el proyecto de autonomía, aunque espera que sea retirada 'la obligatoriedad' de aprender la lengua corsa.

Ministro, militante y catalán
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  22 Febrero 2001

Si juzgáramos a las personas por su aspecto, como hacen los directores de «casting» en el mejor cine americano, a Josep Piqué podríamos aceptarlo como ministro de Exteriores, sí; pero de un país del Este. Hay algo de cosaco en este hombre que induce a sospechar que siempre tiene frías las orejas porque ha olvidado su gorro de astracán en alguna de sus últimas etapas. Un chico que va de rojo, en el franquismo duro, mientras su padre ejerce como alcalde de su pueblo, lo menos que puede perder, ya de mayor, es el sombrero. Quizás por ello, el tantas veces converso Piqué busca ahora una barretina.

El que fuera inventor de los Costes de Transición a la Competencia —CTC—, mérito por el que no le han hecho homenaje alguno sus beneficiarios —¡ingrato que es el mundo!—, se fue a Barcelona para dar una conferencia en Esade: «Cataluña desde España». Supongo que forma parte de los esfuerzos en curso para que el partido del Gobierno se injerte una C y pase a ser PPC, sigla gastada en otros tiempos por los propagandistas católicos, pero útil a la causa postpujolista. Aun así, la equiparación de la parte con el todo es un error de bulto en el proceso de reinvención del Estado al que asistimos en un inquietante cóctel en el que se mezclan, a partes iguales, el oportunismo con la ignorancia.

Aprovechando el viaje, que Piqué es de la Vilanova i la Geltrú, el hombre que ha dejado el mapa político de Cataluña sin ofertas que no sean catalanistas, ofreció a Jordi Pujol y a sus representantes en la tierra la cooperación del PP para garantizar la gobernabilidad, presente y futura, del territorio. No una cooperación cualquiera, no: una cooperación «sin límites». El Dante no le ofreció nunca tanto a Beatriz, ni Abelardo a Eloísa, ni Diego a Isabel. Sin límites, eso es nada, amor del bueno, del que ni se compra ni se vende. Haría falta un Rafael de León para escribir la copla de algo tan fino e integrador. Yo no digo que Piqué no tenga la razón, que para eso es, al tiempo, «ministro, militante y catalán», pero si de lo que se trataba era de encontrar un proyecto común para Cataluña entre CiU y el PP se podían haber ahorrado algunos viajes y muchísimos disgustos.

Es curioso esto de la política en Cataluña. Mientras, en ceremonia oficiada por Piqué, se alcanza la unión hipostática entre el PP y CiU, o viceversa, el PSC no le pasa a José Luis Rodríguez Zapatero ni un pelín y apoyará un recurso contra la Ley de Extranjería. Al mismo tiempo, ya en el capítulo de la vida social, Marta Ferrusola, la esposa del presidente de la Generalitat, en un coloquio organizado en Gerona, dice cosas sobre los inmigrantes que cuando, en menos, el PP los escucha en el Parlamento andaluz alcanza tremendos grados de excitación. Al racismo le ocurre lo que a algunos vinos, cambia de graduación según el lugar al que se lleven.

El PP, para bien cooperar sin límites, como predica su canciller, no le pone límite alguno a la dimensión de su subordinada complacencia. Es más que posible que «dentro de diez años, las iglesias románicas (de Cataluña) no sirvan y habrá mezquitas». En ellas veremos a Piqué, que ya habrá perdido la barretina.

El PP exige que se retire el folleto sobre la historia de Cataluña
BARCELONA. M. J. C. ABC  22 Febrero 2001

El PP exigió ayer a la consejera de Enseñanza de Cataluña, Carme Laura Gil, la retirada del folleto sobre la «historia diferenciada» de esta comunidad por entender que «estimula el enfrentamiento con una visión políticamente tendenciosa».

Tal como publicó ayer ABC, la Generalitat ha repartido en los centros docentes un folleto que lleva por título «Historia de Cataluña, ¿historia diferenciada o compartida?» en la que se asegura que esta Comunidad fue independiente de hecho durante cinco siglos, y jurídicamente durante siete.

Asimismo, se alude al período democrático como única etapa común con España aunque con matizaciones ya que, según indica, en 1975 «se entra en una etapa de respeto a los derechos individuales, pero no así de los derechos de las naciones hispánicas, pese a la proclamación de una Constitución y de unos estatutos de autonomía».

Este material de soporte educativo está editado por Ómnium Cultural, una asociación promotora de la cultura catalana que, según indica en el texto, pretende hacer «una relación de hechos básicos de la historia de Cataluña, marginada y tergiversada durante muchos años y, por tanto, desconocida».

La diputada del Grupo Popular en el Parlamento catalán y responsable en materia de enseñanza, Carina Mejías, mostró su «perplejidad» ante la distribución de estos folletos que introducen «una visión sesgada y políticamente tendenciosa de nuestra realidad como país».

«MANIPULACIÓN
La diputada anunció que presentará diversas iniciativas parlamentarias en las que el PP instará al Gobierno de la Generalitat a retirarlos de los colegios «con el objetivo de evitar la manipulación de la que podrían ser objeto los jóvenes y niños catalanes».

En opinión de Mejías, «desde una indisimulada voluntad de estimular el enfrentamiento y un criterio claramente alejado del espíritu constitucional y estatutario, los autores niegan a Cataluña su encaje en España, invocando agravios que pretenden situar, incluso, en nuestro presente histórico».

La diputada popular afirma que la información que contiene la citada publicación «confunde interesadamente a los destinatarios y, dado que se trata de niños y adolescentes, constituye un hecho especialmente grave».

HISTORIA DEL CASTELLANO: El español se propagó por el mundo por ser una lengua de frontera, según un experto
Libertad Digital
  22 Febrero 2001

La expansión del español por varios rincones del mundo se debió a su condición de lengua de frontera durante la Edad Media, la conquista de América y finalmente en la etapa de la gran emigración a América Latina, según el escritor Juan Ramón Lodares. Este experto, quien acaba de publicar su libro "Gente de Cervantes: Historia humana del idioma español", explica que el castellano es una lengua de andariegos, de inmigrantes y que la comunidad hispanohablante nació tras la necesidad económica.

"El español ha tenido y tiene una gran capacidad de engullir y asimilar términos", sostiene Lodares. “En la actualidad no tiene, como otras lenguas, que defenderse para mantenerse como una de las primeras del mundo, sino que está en un momento de proyección y promoción, de modo que los que tienen que preocuparse por el "splanglish americano" son los ingleses”, agrega.

En el libro el autor describe la influencia del castellano en el resto del mundo desde los primeros tratados, fundamentalmente el dictado por Alfonso VIII en Toledo para regular en el siglo XIII el comercio peninsular. Asimismo incluye la reacción de los países iberoamericanos ante la derrota de España en 1898 y la expansión actual.

Lodares también expone cuáles fueron los cancilleres de los reinos medievales que comenzaron a usar el castellano en lugar del latín, aunque también menciona a aquellos españoles que abandonaron este idioma por la de los indígenas americanos. También habla de los italianos que en la Argentina del siglo XIX se entendieron en castellano, evitando así que fuera el italiano nombrado lengua co-oficial del país. 

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