AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 25  Febrero  2001
#MILAGRO! ¡MILAGRO! LA SITUACIÓN DEL NACIONALISMO GALLEGO
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  25 Febrero 2001

#Demasiado tarde
KEPA AULESTIA El Correo  25 Febrero 2001

#Radicales queman y destruyen con gasolina un cajero en Galdakao
BILBAO EL CORREO   25 Febrero 2001

#Que el silencio lo diga todo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón   25 Febrero 2001

#La Iglesia católica debe reflexionar
Editorial El Mundo   25 Febrero 2001

#«Euskadi vive ahora un franquismo invertido»
MANUEL ARROYO VITORIA El Correo  25 Febrero 2001

#«Sin una derrota de los postulados nacionalistas, Euskadi no tiene salida»
M. RAMIREZ El Mundo 25 Febrero 2001

#Miles de personas reclaman en Pamplona la derogación del decreto sobre el euskera
DIEGO DELGADO PAMPLONA El Correo  25 Febrero 2001

#27.000 contra más de 400.000.000
Nota del Editor   25 Febrero 2001

#Posiciones de partida
Editorial ABC  25 Febrero 2001

#DOS MODELOS DE SOCIEDAD SE ENFRENTAN EL 13 DE MAYO
Editorial El Mundo 25 Febrero 2001

#Los «dialoguistas»
Carlos DÁVILA ABC  25 Febrero 2001

#En las fauces de Procrustes
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo   25 Febrero 2001

#La queja episcopal
Jaime CAMPMANY ABC  25 Febrero 2001

#La señora cazurra
ANTONIO GALA El Mundo   25 Febrero 2001

#El PP propone la revisión de los contenidos de los libros de texto
FERNANDO GAREA El Mundo
   25 Febrero 2001

#Voto perturbado
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  25 Febrero 2001

#La ertzaintza puede funcionar
Enrique de Diego Libertad Digital  25 Febrero 2001

#El PNV no es imprescindible
Ignacio Villa  Libertad Digital  25 Febrero 2001

#No echar las urnas al vuelo
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  25 Febrero 2001

#Haider en España
Editorial El País 25 Febrero 2001

#
Largo camino hacia las urnas
SANTOS JULIÁ El País 25 Febrero 2001

#Ahora o nunca en Euskadi
JOSÉ L. BARBERÍA  San Sebastián  El País 25 Febrero 2001

#Consuelo Ordóñez: «El pacto PP-PSOE es la única posibilidad de cambio en el País Vasco»
Inmaculada G. de Molina.- La Razón 25 Febrero 2001

MILAGRO! ¡MILAGRO! LA SITUACIÓN DEL NACIONALISMO GALLEGO
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz  25 Febrero 2001

Como en la película genial de Pepe Isbert, pero cambiando el jueves por domingo, también el BNG ha hecho, hoy hace una semana, una sustancial contribución al catálogo de los acontecimientos prodigiosos. El domingo, milagro: bajo ese título podrían resumirse algunos de los más sobresalientes resultados de su última asamblea nacional. ¿Qué cuál ha sido el milagro benegeo? Es evidente: el de la multiplicación de los sillones y los votos. Vean, si no.
El BNG ha elegido en la asamblea milagrosa a 40 de los miembros de su llamado Consello Nacional, órgano superior de decisión entre congresos donde se cuecen listas electorales y estrategias. De esos 40 dirigentes, 25 son militantes de UPG, madre nutricia del complejo conglomerado que es el Bloque y partido guía determinante de sus objetivos a corto, medio, y largo plazo. La UPG se hace, por tanto, con el 40% de los sillones del Consello elegidos directamente en la asamblea... pese a que los militantes de UPG representan solamente el 10% de los 10.000 afiliados que dice tener actualmente el BNG.
Y es aquí, claro, donde el prodigio se manifiesta en toda su magnificencia y esplendor: ¡El 40% de los sillones, con el 10% de los votos! ¡Qué tronío! ¡Qué habilidad para las cuentas! ¡Qué capacidad de doblegar la fría disciplina de los números, que nada saben de ideales, timoneles y vanguardias! Porque lo más curioso del asunto es que la UPG multiplica diez por cuatro, no en medio de un impresionante escandalazo, sino contando con la adhesión inquebrantable de una asamblea entregada a su mágica chistera. Únicamente el respeto reverencial al padre fundador, mezclado con el miedo insuperable que ese respeto suele llevar aparejado, permite explicar la paradoja de que los perjudicados por una decisión acaben por aplaudirla con ardor.
Sólo Beiras, que es el abuelo putativo del padre fundador, se ha atrevido a quejarse, al parecer, de las rígidas reglas que aquél impone a la hora de repartir las raciones que llegan a la mesa. «Mentres eu fago o discurso, outros andan manexando a organización». ¡Exactamente! Así ha sido en el Bloque desde siempre y así será también en el futuro, visto lo visto en su última asamblea. Es de esperar, en todo caso, que esa forma peculiar de concebir la democracia no sea un adelanto del modelo que la UPG tiene en la cabeza para el caso de que, algún día, llegase a gobernar este país.

Demasiado tarde
KEPA AULESTIA El Correo  25 Febrero 2001

El PNV comenzó a dar pasos unilaterales en el camino de la paz cuando vió que su proyecto había llegado a un punto en el que, para avanzar, precisaba liberar las energías que la violencia mantenía cautivas en el seno de la izquierda abertzale. La tregua de 1998 suscitó la hipótesis de una evolución democrática del conjunto del nacionalismo radical. Su ruptura por parte de ETA ha despertado en el nacionalismo alguna vana ilusión respecto a la eventualidad de un fuerte disenso interno en las filas de Euskal Herritarrok. «Si no es toda la izquierda abertzale, que por lo menos una parte de ella rompa amarras con el dictado de ETA», parecen soñar algunos ‘jeltzales’.

Posiblemente así procedan el 13 de mayo muchos votantes de EH, desencantados por el engaño atroz que les llevó a optar por esas siglas en las últimas autonómicas. Cosa bien distinta es que ese voto que nieguen a EH vaya a parar a la coalición PNV-EA. Para el PNV resulta evidente que su capacidad de atracción es proporcional a la tensión bipolar que genere frente a PP y PSE-. Pero la fórmula no está exenta de efectos secundarios. El primero de ellos es que, en el caso de que se extreme esa tensión, EH y ETA pueden suplantar al PNV en el polo que trata de ocupar sobre-representando a la comunidad nacionalista. El segundo efecto inducido es el propio dilema al que se enfrentará el nacionalismo democrático durante los próximos dos meses y medio: qué trato dispensar a la izquierda abertzale, la confrontación abierta o la invitación constante al diálogo.

Pero el verdadero problema que tiene el nacionalismo democrático con la izquierda abertzale no se dirime en el terreno táctico o electoral. El verdadero problema es que cuando la izquierda abertzale se desarme, ya será demasiado tarde para el nacionalismo democrático. Ni siquiera los más optimistas se atreven a vaticinar una fecha próxima. Pero incluso en esa hipótesis, las energías que lograra liberar la desaparición de ETA serían insuficientes para apuntalar al nacionalismo, no ya como fuerza hegemónica, sino ni siquiera como opción claramente mayoritaria.

Aunque parezca mentira, la cultura ‘jeltzale’ tiene perdida la pista de por dónde va la izquierda abertzale y de lo que ETA y HB son en realidad. Tras el atentado de Martutene, se desató una inusitada expectativa respecto a la incidencia de tan horrible crimen en el seno de HB. Como ha ocurrido tantas veces, fue la personalidad de los asesinados -el hecho de que no fuesen ellos el objetivo del comando- lo que obligó a la izquierda abertzale a reaccionar para cubrirse y preservar la cohesión interna. Pero el atentado de Martutene no mató el proceso Batasuna; porque el proceso Batasuna había nacido muerto, en tanto que el papel de los discrepantes ni siquiera ha condicionado jamás la posición oficial, sino que la legítima con su mera presencia.

Radicales queman y destruyen con gasolina un cajero en Galdakao
BILBAO EL CORREO   25 Febrero 2001

Varios desconocidos atacaron durante la madrugada del viernes un cajero de la BBK en Galdakao, en el que causaron importantes daños materiales tras prenderle fuego con líquido inflamable, según informó la Ertzaintza. El sabotaje se produjo a las dos menos veinte de la madrugada, cuando el grupo de radicales roció con gasolina un cajero ubicado a la altura del número 10 de la calle Urreta de Galdakao.

El ataque provocó un incendio que fue sofocado inmediatamente por el Cuerpo de Bomberos, por lo que no se registró ningún herido. Tampoco fue necesario el desalojo de los vecinos del inmueble superior.

Según la Policía autónoma, no se practicó ninguna detención debido a que los responsables de la acción se dieron a la fuga.

Que el silencio lo diga todo
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón   25 Febrero 2001

Del otro lado me ha enseñado muchas cosas que no sabía sobre la realidad de la sociedad vasca actual. Hay que ir al teatro alternativo. Es lo mejor que puede verse en Madrid, hoy. La Cuarta Pared estaba abarrotada de un público serio, joven y exigente. La escenografía de Elisa Sanz eriza la comedia. Varios montones de cajas de bebidas perfilan el escenario cuyo fondo son las paredes desnudas y el techo real del sótano y del garaje, con sus tubos, sus manchas y sus suciedades. Teatro en estado puro. Vi en toda su profundidad aquel ambiente escenográfico como un cuadro tachista de Tapies. La interpretación de Pepa Pedroche, Black y Villa, eficaz, pero insegura. Bien la dirección.

    Y Borja Ortiz de Gandra. El autor ha puesto un espejo delante de la sociedad vasca actual. Hay algo más que los problemas del nacionalismo, del constitucionalismo, del soberanismo, del tejido de los intereses económicos creados. Están las familias vascas desgarradas, que ocupan el epicentro del conflicto. El padre enfermo deja que su esposa y su hijo Ángel cojan el coche para ir al supermercado. La bomba lapa termina con ellos. Joaquín, el hermano mayor, se ausenta trece años del País Vasco y de la tragedia. Antonio, el otro hermano, se queda y termina ennoviado con una mujer que está con los etarras más por miedo que por convencimiento. Regresa Joaquín, aprovechando la tregua. Y Borja Ortiz sintetiza en unos diálogos troquelados a cincel toda la tragedia de la familia vasca, de una familia vasca como tantas otras. Y lo hace con notable nervio dramático y una arquitectura teatral sólida, aunque, tal vez, con alguna laguna. El autor muestra el otro lado de la realidad vasca. Antonio sale a comprar unas bebidas y un cóctel molotov termina con él delante de su novia. Ésta, desolada, termina entregándose a Joaquín en el que ve al hermano muerto. Decide además acudir a las manifestaciones del «basta ya» aunque el miedo es una termita que la corroe y fragiliza. Sobre la avidez del escenario desolado, queda flotando para el espectador la frase que resume el otro lado de la experiencia vascona: «En esta tierra lo importante es callarse y que el silencio lo diga todo». Impresionante. Los espectadores se rompieron las manos aplaudiendo en pie a este dramaturgo vasco que es ya una realidad espléndida del teatro español.

La Iglesia católica debe reflexionar
Editorial El Mundo 
  25 Febrero 2001

Tal y como dijimos en el editorial publicado el lunes pasado, la Iglesia católica debería reflexionar seriamente acerca del malestar que ha suscitado entre sus fieles la negativa a apoyar el pacto antiterrorista. Y no porque se le exija a la Iglesia suscribir un acuerdo entre dos partidos políticos, sino porque entre los ciudadanos existe la percepción de que la jerarquía católica -en especial la vasca- no es todo lo contundente que debiera frente al fenómeno terrorista. Así lo corrobora la encuesta que EL MUNDO ha realizado entre los internautas. El número de respuestas -7.300- es el mayor desde que existe este sondeo. El 86% cree que la Iglesia no es todo lo beligerante que debiera, frente a un 13% que opina lo contrario. La Conferencia Episcopal tiene un problema inmediato y, en contra de lo que socarronamente sugiere hoy Mario Onaindia, no dispone de toda la eternidad para resolverlo.

«Euskadi vive ahora un franquismo invertido»
«Para que haya democracia, debemos obligar al nacionalismo a renunciar a su proyecto totalitario, como los franquistas renunciaron al suyo» «Arzalluz está preparando al PNV para la oposición»
MANUEL ARROYO VITORIA El Correo  25 Febrero 2001

Hasta los cinco años, el euskera fue su única lengua. Nacido en una familia nacionalista, militó de joven en el PNV antes de entrar en ETA (1967) y ser condenado a muerte en el juicio de Burgos -luego le fue conmutada la pena- en los estertores del franquismo. Tres décadas después, Mario Onaindia se pasea pegado a dos escoltas y ejerce de látigo inmisericorde del nacionalismo. El presidente del PSE-EE en Álava acaba de publicar sus memorias (‘El precio de la libertad’), en las que quiere reivindicar a «aquella generación que luchó contra el franquismo por todos los medios y hoy lo hace, a riesgo de sus vidas, por la democracia y contra ETA».

-¿Qué queda de la ETA en la que usted militó en la banda que acaba de asesinar a dos trabajadores en un atentado contra un concejal de su partido?

-No tienen nada que ver. Yo entré en ETA porque era la única organización que me permitía luchar a diario contra el fascismo, no sólo el Primero de Mayo; y convencido de que desaparecería cuando llegara la democracia. Y me marché en cuanto empezó a degenerar hacia lo que es ahora: una organización fascista que atenta contra los ‘Txiki’ y Otaegi de hoy, contra luchadores por la libertad como Buesa, Recalde o López de la Calle.

-En una Euskadi con el mayor grado de autogobierno de toda su historia, ¿cómo se explica que ETA siga ejerciendo una gran capacidad de atracción entre la juventud, que haya sido capaz de regenerarse durante la tregua con veinteañeros que sólo conocen la dictadura por los libros de Historia?

-Es una muestra del fracaso de la autonomía administrada por los nacionalistas. Las instituciones, por sí solas, no tienen el efecto milagroso de constituir una sociedad democrática. Y menos si son utilizadas como plataforma para desprestigiarse a sí mismas con el discurso del «contencioso», de que Euskadi está oprimida, que el Estatuto es una simple carta otorgada y no va a servir para resolver el problema vasco. Entonces, hay quien se cree esos mensajes, los lleva a sus últimas consecuencias y pasa lo que pasa. Por eso es necesario un Gobierno vasco constitucional. En los años 80, cuando el PSE gobernó con el PNV, no era tan importante. ETA era un residuo del franquismo, con la misma estrategia y objetivos que en la transición: parecía que buscaba una negociación para aumentar el autogobierno y que desaparecería tras conseguirlo. Hoy, su objetivo es muy distinto: el exterminio de quienes no comparten su proyecto totalitario. Para combatirla, es necesaria una defensa a ultranza de la libertad; o sea, de la Constitución, que es la única garantía de los derechos de los ciudadanos.

El PNV y la dictadura
-¿Ese proceso pasa por enviar al PNV a la oposición?

-¡Hombre, desde luego…! El PNV ha gobernado durante veinte años y no hay que darle más prórroga, porque no nos conduce a ninguna parte. La transición llegó porque la democracia triunfó sobre el franquismo y por la capacidad para integrar a los franquistas en el sistema democrático. En Euskadi, donde no habrá democracia hasta que acabemos con el terrorismo, el proceso debe ser similar.

-¿Está comparando acaso al nacionalismo con el franquismo?

-La democracia fue posible porque se consiguió que los franquistas renunciaran a que todos los demás juraran lealtad al Estado del 18 de julio. El nacionalismo etnocéntrico que gira en torno al Pacto de Estella es un proyecto fascista, totalitario y excluyente, que intenta negar los derechos políticos a la mitad de la población. Tiene que fracasar. Debemos lograr que renuncien a él, igual que los franquistas renunciaron al suyo. No hay que encarcelar a nadie por sus ideas, pero sí combatir las que impiden el desarrollo de la convivencia o sirven para pisotear los derechos humanos.

-Hablar de ‘apartheid’ en Euskadi o llamar «neonazi» a Xabier Arzalluz, como hizo usted la pasada semana, suena muy fuerte.

-A Arzalluz no le llamé neonazi: dije que era peor que los neonazis, porque en Alemania ningún partido neonazi propone suprimir el derecho al voto a los socialdemócratas, los liberales o los democristianos.

-El PNV tampoco.

-El PNV ha convertido en su filosofía central tratar a los no nacionalistas como a los alemanes en Mallorca. Su giro desde Estella no es coyuntural: responde a una estrategia muy bien definida. Si, tras la ruptura de la tregua, el lehendakari se hubiera sometido a una moción de confianza (lo que le obligaría a pactar con el PSE o el PP y, por tanto, a rectificar el rumbo) o hubiera convocado elecciones, habríamos visto que el PNV se había jugado el bigote, aunque fuese el de los demás, sólo por la paz; que no había nada detrás. Al persistir en su estrategia, es evidente que sí hay algo detrás. Una vez consolidada la democracia, el PNV ha demostrado su verdadera faz. Se ha negado a utilizar el enorme poder que acumula desde los 80 para crear la nacionalidad de la que hablan el Estatuto y la Constitución; una cultura común entre nacionalistas y no nacionalistas, como la ensayada durante los años de coalición con el PSE, porque ha concluido que ese camino consolida el constitucionalismo. Ha apostado por romper la baraja, por un proyecto totalitario y excluyente. Lo más grave de Estella es que el PNV asume como legítimos y propios los postulados fundamentales de ETA; pretende conseguir los mismos objetivos que ETA a través de la vía legal e imponerlos marginando a los no nacionalistas.

La libertad, «en juego»
-¿La libertad está en peligro en Euskadi o ya ha desaparecido?

-Nos estamos jugando la paz y, sobre todo, la libertad de los ciudadanos frente a ese proyecto fascista del nacionalismo, que nos chantajea con que sólo cuando sea aceptado desaparecerá la violencia. El terrorismo ha desaparecido del resto de Europa porque allí, en el área cultural e ideológica en el que surgió, los proyectos moderados se han impuesto a los radicales. Aquí, los moderados asumen las demandas de los radicales. Euskadi vive el franquismo invertido. Durante el franquismo, pensábamos que teníamos una sociedad madura para la democracia, pero había un Estado opresor. En cambio, ahora contamos con unas instituciones inequívocamente democráticas, pero carecemos de la cultura política democrática que las haga funcionar. Durante veinte años, el PNV ha hecho todo lo posible por impedir el desarrollo de esa cultura, por deslegitimar las instituciones de autogobierno. Es decir, ha intentado evitar que la democracia se consolidara en Euskadi.

-¿Cree posible aún un giro del PNV que le permita pactar con el PSE-EE tras las elecciones?

-Soy pesimista. Ha ido demasiado lejos como para volver al punto de partida. Además, toda su estrategia está diseñada en unas ponencias, aprobadas por un congreso... No lo veo. Yo creo que Arzalluz está preparando al partido para que, cuando vaya a la oposición, no le ocurra lo mismo que en Álava, donde ha desaparecido tras perder la Diputación y el Ayuntamiento de Vitoria. Ha radicalizado su mensaje para competir con HB y convertirse en el único partido nacionalista.

-De sus palabras se deduce que ya ha interiorizado un pacto PP-PSE.

-No es descartable. Los socialistas sabemos lo que queremos hacer. Con quién me parece secundario cuando nos estamos jugando algo tan básico como la libertad. Lo bueno de la democracia es que la aritmética parlamentaria, muchas veces, obliga a aplicar una racionalidad a la que se resiste la política.

-Un Gobierno PP-PSE sería una amenaza para el sistema educativo y el euskera, alerta el PNV.

-Si el PNV pierde el Gobierno será una hecatombe, sí, pero para los militantes del PNV. Esos ‘fantasmas’ no se los cree nadie. El actual sistema educativo vasco lo montó Recalde y lo desarrolló Buesa. El PSE-EE defiende y defenderá ese sistema que tan mal le debió de venir a ETA que asesinó a uno y lo intentó con el otro, que se salvó de milagro. El sistema educativo tiene que servir para el desarrollo de los valores democráticos y para formar ciudadanos que puedan participar tanto de la cultura en euskera, como en castellano. Me da risa que el PNV aparezca como el gran valedor del euskera. Salvo un señor de Ondarroa, de 84 años, no conozco a ningún militante del PNV que haya escrito un libro en euskera. Los socialistas somos una garantía de no retroceso del euskera. El PNV no le dio un duro a AEK hasta que nosotros abrimos esa puerta. ¿Y el ‘telepandero’? Me parece bien que gente que sabe tocar el pandero salga en la telebista (ETB). Pero es un exceso que salgan todos y todo el día, mientras que no hay manera de ver una entrevista con gente clave de la cultura en euskera o a un escritor que acabe de publicar un libro en euskera.

MARIO ONAINDIA / PRESIDENTE DEL PSE-EE DE ALAVA
«Sin una derrota de los postulados nacionalistas, Euskadi no tiene salida»
M. RAMIREZ El Mundo 25 Febrero 2001

Ex militante de ETA, condenado a muerte en el Proceso de Burgos (1970), preso durante ocho años en las cárceles de Córdoba y Cáceres, y desterrado a Bélgica (1977) antes de convertirse en diputado del Parlamento vasco (1980), Mario Onaindia no está retirado de la política activa, pero su corazón, que le ha convertido en jubilado a la fuerza, le impide estar en primera línea, aunque no mengua la fortaleza de su compromiso. La militancia ha sido una de las constantes de una difícil trayectoria vital, que desembocó en el socialismo vasco, cuya organización preside en Alava. Su pensamiento configura hoy la senda por la que discurre su partido en Euskadi.

El «lehendakari» ha convocado, por fin, elecciones. ¿Ha llegado el momento de la verdad?

Sí, ahora es el pueblo vasco quien debe decidir si quiere seguir inmerso en esta pesadilla absurda del proyecto nacionalista, que utiliza la autonomía para desestabilizar la democracia, o si quiere que la autonomía sea utilizada por partidos que crean en ella y en el marco de la Constitución para resolver nuestros problemas. Yo pienso que la gente optará por lo segundo, porque el PNV, en 20 años, ha tenido la oportunidad de hacer todo tipo de ensayos, en los que nos ha contado que la desaparición de ETA dependía del concierto económico, de una televisión en euskara, de la Ertzaintza... Mentira. Que el PNV tenga más o menos poder no tiene absolutamente nada que ver con ETA.

Pero también es cierto que la ETA actual nada tiene que ver con la de los años 80...

Sí. Antes, su discurso era el de sectores antifranquistas, y todos pensábamos que ETA desaparecería negociando un mayor autogobierno para los vascos. Hoy, las generaciones de ETA están en contra del país democrático en el que han nacido y quieren echarnos a los 300.000 que, calculan, sobramos aquí. Nuestra política no puede ser la misma. Si no quieren diálogo, sino echarnos, habrá que detenerlos y meterlos en la cárcel y desarrollar una política basada en la defensa del Estado de Derecho.

Entonces, ¿tiene claro que las concesiones políticas no acabarán con ETA?

Si es que no hemos hecho más que aplicar soluciones políticas y no han servido para nada. Al contrario, cuanto más autogobierno, más se radicaliza el nacionalismo. No hay nada que se le pueda dar al pueblo vasco para que ETA deje de actuar. Yo siempre he creído en la negociación recogida en el Pacto de Ajuria Enea, pero tengo que ser riguroso. Si el PNV cede ante ETA en los derechos políticos de los no nacionalistas y acepta Udalbiltza y una Euskal Herria independiente y soberana, si cede en todo y esa negociación no sale adelante porque ETA dice que hay que hacerlo «ya» y empezando por el censo, es que ETA no quiere negociar. Si ETA se planteara que quiere más autogobierno para todos los vascos se podría reformar el Estatuto y la Constitución, pero si lo que quiere es expulsar a los 300.000 que están legitimando el Estado en Euskadi, te está echando de la negociación.

¿Dónde encuentran ahora su caldo de cultivo las nuevas generaciones de ETA, nacidas bajo el Estatuto?

Quienes han nacido en plena democracia han visto cómo cada fin de semana sus gobernantes deslegitimaban el autogobierno, hablando de que Euskadi está oprimida y hay un contencioso político que legitima la violencia. El discurso nacionalista, que deslegitima la democracia, es el caldo de cultivo de ETA, porque debilita el sistema al no defenderlo, y traslada a quienes apuestan por la violencia una sensación de impunidad a la vez que de valentía por poner en práctica algo a lo que los demás no se atreven.

Si la vía policial es insuficiente y las concesiones políticas no sirven, ¿cómo lograr que ETA desaparezca?

Primero, empecemos a defender la libertad. El problema no tiene solución en términos de paz, ya que al no existir una relación causa-efecto entre la situación objetiva del pueblo vasco y ETA, sólo ella decide. Segundo, combatamos las ideas totalitarias que conducen al terrorismo porque no es verdad esa tontería que suelta el lehendakari de que todas las ideas son legítimas. Y, tercero, hay que cumplir la ley y quienes tienen alguna autoridad deben velar por las libertades: ni los alcaldes ni los rectores ni los directores de colegio pueden permitir pintadas amenazantes, porque bajo una pretendida libertad de expresión se están haciendo concesiones inaceptables.

¿Y si los resultados electorales confirman que hay una mayoría social, como dice Ibarretxe, que apoya sus postulados de diálogo y de autodeterminación?

Adelantarse a los resultados es política-ficción. Lo importante es que los socialistas tengamos claro qué queremos, más que con quién lo queremos. Lo importante es nuestra apuesta por un gobierno constitucionalista, imprescindible para alcanzar la libertad y derrotar a ETA. Una apuesta de la que el PNV se halla lejos y no creo que vaya a cambiar de estrategia, porque veo una gran coherencia en su discurso. El giro soberanista del PNV no es algo coyuntural sino que parece casi una necesidad histórica.

¿Por qué está tan seguro?

Porque el PNV ha comprobado con horror cómo el entendimiento con el socialismo que le llevaba a moderar sus posiciones ha provocado que el PP pasara de dos a 16 diputados en 10 años y, si no fuera por la tregua y el Acuerdo de Estella, igual habría perdido el gobierno hace dos. Su giro no es sólo una defensa del poder sino que luego lo ha teorizado de forma sólida. Telegráficamente: Frente al riesgo de que la globalización reste mucho poder al estado nacional y del bienestar, dejando al ciudadano a los pies de los caballos del mercado, el PNV pretende organizar una nación de nacionalistas, en la que todos los nacionalistas gocen de derechos políticos y sociales y los que no sean nacionalistas estén a la intemperie. O sea, un sistema de apartheid, que es lo que hay detrás de esas cosas que dice Arzalluz de que sólo son vascos quienes defienden la soberanía o de que debemos tener los mismos derechos que los alemanes en Mallorca...

¿La fórmula PNV-PSE se encuentra totalmente agotada?

Sí, la fórmula que ha funcionado hasta el 97 está absolutamente agotada. Hoy no se puede mantener la ambigüedad, la permisividad o la complacencia que se tuvo ante el PNV, cuyo proyecto también era muy ambiguo. Esto lo cuenta muy bien Joseba Arregi, que explica que el PNV apostó por la autonomía confiado en que no iba a generar autonomismo, sino nacionalismo, pero hoy el nacionalismo no tiene ni un solo voto más que en el 77. Ante esta situación, Arregi dice: «Hagámonos autonomistas, cambiemos la idea culturalista de la nación y hagamos la nación de los ciudadanos, la autonomía». Y, en cambio, Arzalluz plantea: «Hagamos un nacionalismo duro, porque, si no, nos van a echar del Gobierno». La política de colaboración entre nacionalistas y no nacionalistas es buena, pero ya no puede basarse en la ambigüedad, sino en la defensa de la Constitución.

¿Por qué la autodeterminación es un tabú y el Estatuto, sagrado? ¿Por qué no es posible superar el actual marco jurídico y aprovechar, por ejemplo, la vía estatutaria de los derechos históricos, tal y como defendía Eguiguren?

Hay una cuestión esencial. Cuando los socialistas barajamos estos conceptos estamos refiriéndonos a todos los vascos, pero los nacionalistas, después de Estella, están hablando sólo de los vascos de verdad. La autonomía y la Constitución no son una barrera frente a la voluntad de autogobierno de los vascos, sino frente al terrorismo y el proyecto totalitario nacionalista; lo único que protege mis derechos como ciudadano. Si no hubiera Constitución, yo tendría que ir con pistola, como en el franquismo; pero como sí la hay, ando con guardaespaldas. La piedra angular de la autonomía es que todos los que vivimos en Euskadi somos ciudadanos vascos. Mientras que, en nombre de la autodeterminación, quieren decidir quién es vasco y quién no. Esos son los dos modelos de país que se enfrentan en estas elecciones: el del nacionalismo cultural, siempre totalitario, y el del nacionalismo político, que es considerar miembro de la nacionalidad a cualquier habitante de Euskadi.

La culpabilidad del nacionalismo en la merma de libertades es una constante en su discurso, pero, haciendo autocrítica, ¿de qué es culpable el no nacionalismo?

De condescendencia. La convivencia democrática y la libertad tienen un precio, que nosotros pagamos al asumir, por ejemplo, una Constitución no republicana. En cambio, al PNV se le ha dado todo sin exigirle ninguna contrapartida: se legaliza la ikurriña, pero él no acepta la bandera española; se reconoce la autonomía, pero él no acepta el Senado; se admiten todos los planteamientos de Arzalluz en el debate constitucional, pero el PNV no acepta la Constitución... Al PNV nunca se le exige la aceptación de lo otro. El otro es el enemigo, el antivasco o el que le ayuda a sacar adelante su proyecto, pero nunca lo acepta de igual a igual. A mí me parece perfecto que haya más autogobierno, y la vía de los derechos históricos siempre y cuando se asuman los resultados, pero si no los asumen, ¿para qué cambiar? Sin una derrota de los postulados nacionalistas Euskadi no tiene niguna salida. Lo grave del acuerdo PNV-ETA es que el PNV acepta el modelo fascista de ETA. El PNV está jugando con fuego y está angustiado porque tiene miedo a desaparecer, a que, si pierde las elecciones, le ocurra lo que en Alava.

¿El acuerdo antiterrorista con el PP está tan blindado como dicen?

Sí. El pacto es fundamental porque condenar a ETA es una obviedad. Lo importante es hacerlo porque estamos a favor de la libertad y de la democracia, o sea, de la Constitución.

¿A qué cree que obedece la negativa de la Iglesia a suscribir el acuerdo?

A sus contradicciones internas. La división de la Iglesia vasca ante el terrorismo y el giro del nacionalismo es mucho más fuerte que en la sociedad. No me gusta opinar porque no soy católico, pero creo que si el clero vasco vive del Estado, lo que debería hacer es defender la democracia. Los propios curas han reconocido que han perdido el tiempo. Pero es que los más fanáticos defensores de la violencia son sectores del clero vasco. Con esa gente dentro, la Iglesia no se va a poner a defender a la democracia que les paga el sueldo. Por eso hablan de paz, de pájaros y flores, porque ya podrán condenar a ETA dentro de 100 años. ¡Como tienen toda la eternidad por delante!

¿No cree que algunas actuaciones judiciales, cuando menos discutibles desde el punto de vista del Derecho, contribuyen a que el PNV se atrinchere en sus posiciones?

Pero si es igual, hagas lo que hagas. Yo suelo contar el chiste del bolígrafo. El de aquel tío que decía «¡Jo, menudo día llevamos! A tí te secuestran y te matan al padre, a mí se me pierde el bolígrafo...». Al PNV sólo le interesa su bolígrafo. Ya pueden haber matado a cinco socialistas en un año, que te pueden salir preguntando por los derechos de los presos. Lo único que sienten es lo de los suyos.

Miles de personas reclaman en Pamplona la derogación del decreto sobre el euskera
Los convocantes acusan el Gobierno navarro de otorgar al castellano «un predominio absoluto» y querer marginar la lengua vasca
DIEGO DELGADO PAMPLONA El Correo  25 Febrero 2001

Miles de personas -27.000, según los cálculos de la organización- se manifestaron ayer en Pamplona para reclamar la derogación del decreto del Gobierno navarro sobre el uso del euskera en las administraciones públicas. La movilización, de carácter festivo, reclamaba también medidas que faciliten la normalización de la lengua vasca en la comunidad foral.

Medio centenar de alcaldes de la zona vascófona y la plataforma en favor del euskera habían realizado un llamamiento para secundar la marcha, encabezada por una pancarta en la que se podía leer ‘Euskara guztion eskubidea’ (Euskara, derecho de todos). La portaban miembros de la plataforma y el secretario general de Kontseilua, Xabier Mendiguren, seguidos de los alcaldes, cargos electos de PNV, EA y EH, y personalidades de la cultura y el deporte. Fuentes de la organización confirmaron la presencia del físico navarro, Pedro Miguel Etxenike.

Lengua oficial
A lo largo del recorrido no se corearon consignas, aunque sí fueron arrojadas octavillas en euskera, que recordaban a los líderes de UPN, PSN y CDN que «Navarra es euskaldun», y abogaban asimismo por la «oficialidad» de la lengua vasca en todo el territorio de la comunidad foral.

Concluida la marcha, los alcaldes de Aranaz y de Baztan, José Ramón Amorós y Patxi Oyarzabal, respectivamente, denunciaron que el decreto del Gobierno navarro pretende otorgar al castellano un «predominio absoluto, marginando y apartando al euskara del uso oficial y diario».

Aseguraron que el decreto vulnera «los derechos lingüísticos de todos los navarros», y «puede considerarse como un ataque grave al euskera». Por su parte, el director de la Coral de Cámara de Pamplona, Koldo Pastor, reivindicó el «pleno derecho» a elegir la lengua vasca para relacionarse con las administraciones públicas y exigió la elaboración de una política lingüística adecuada para conseguir la normalización del euskera en la vida pública.

27.000 contra más de 400.000.000
Nota del Editor   25 Febrero 2001

Aunque tarde, pues la mafia vascófona ya ha debido copar toda la burocracia del Gobierno Navarro, éste ha tomado medidas para que la gran mayoría de los navarros y más de 400.000.000 de hispanohablantes no sean discriminados por razón de idioma regional en la comunidad foral.

Posiciones de partida
Editorial ABC  25 Febrero 2001

Toda encuesta electoral en el País Vasco tiene unos condicionamientos especiales que obligan a un análisis muy prudente, cualquiera que sea su resultado. La ocultación o la simulación de voto como mecanismo de autoprotección, la existencia de bolsas de abstención fluctuantes, según el tipo de convocatoria electoral, entre los dos bloques políticos vascos, la imprevisibilidad de los acontecimientos, muchas veces trágicos, que pueden incidir en la decisión electoral, son elementos que impiden formar juicios plenamente fiables sobre las expectativas electorales. Al final, en el País Vasco es donde se hace más cierto que en ninguna otra Comunidad española la advertencia de que la mejor encuesta es la que sale de las urnas. La experiencia demuestra que los partidos constitucionalistas, sobre todo el Partido Popular, obtiene mucho mejores resultados que los anticipados por las encuestas, incluso por los sondeos a la salida de los colegios electorales.

Sin embargo, la consolidación y la homogeneidad de los procedimientos demoscópicos sí permiten identificar las tendencias políticas de los ciudadanos vascos, que se miden más por opciones globales que por formaciones políticas concretas. En la encuesta de Ipsos-Eco Consulting que hoy publica ABC, la tendencia perceptible es el aumento de los partidos constitucionalistas, tanto en porcentaje de votos como en escaños, frente a un bloque nacionalista que vería reducidos ambos conceptos. PNV y EA, en el mejor de los casos, obtendrían 27 escaños, que, ni con el apoyo de los 3 parlamentarios de Izquierda Unida, les facilitaría el gobierno de la Comunidad vasca, frente a una representación del bloque constitucional que oscilaría entre 34 y 37 representantes, suficientes para llevar a Ajuria Enea a un lendakari no nacionalista, si la izquierda proetarra sigue fuera del Parlamento. Por tanto, sólo el apoyo de Euskal Herritarrok permitiría a PNV y EA gobernar el País Vasco, lo que pondría a prueba la resistencia interna de ambos partidos, sobre todo del PNV, ante una vuelta a las andadas de pactos soberanistas y aventuras fundamentalistas. Mención aparte merece el calculado impacto que tendrá en el 13-M la reforma de la Ley Electoral Vasca, que rebaja el porcentaje mínimo para acceder a la Cámara del 5 al 3 por ciento por provincia. Gracias a esta reforma, Izquierda Unida obtiene un parlamentario más, hasta alcanzar 3, pese a que en ninguna provincia supera el 5 por ciento y en el conjunto del País Vasco reduce su porcentaje del 5,7 al 4,3 por ciento. Es el premio a la esquizofrénica tarea de zapa que hizo Madrazo al vender al pacto de Estella las siglas de un partido nacional y no nacionalista para comprar su medra en un escenario político del que estaba llamado a desaparecer.

El resultado de esta encuesta fija unas posiciones de partida que aún no han podido asumir la concreción de aspectos esenciales en todo proceso electoral, como la entrada en escena de algunos candidatos o la presentación de los programas electorales. No cabe esperar ningún desplazamiento masivo de votos, pero sí es posible que se movilicen votos abstencionistas o que cambien de sentido aquellos que se sitúen en el nacionalismo moderado y recelen de una apuesta electoral soberanista del PNV, tal y como ha sido anunciada por el portavoz de este partido, Joseba Egibar. Este partido tiene la obligación moral y política de no volver a ocultar sus pactos ni sus intenciones, como ya hizo en 1998, y si cabe una expectativa de que los resultados electorales hagan de los parlamentarios abertzales sumandos de un nuevo gobierno nacionalista, Ibarretxe, candidato oficioso del PNV, debe pronunciarse claramente sobre si está dispuesto o no a volver a pactar con Euskal Herritarrok.

Aún faltan dos meses y medio para las elecciones. Es la primera vez que el bloque constitucional encara una campaña electoral con la posibilidad real de que el cruce de programas, el debate político, el perfil de los líderes, en definitiva, de que la oferta no nacionalista para el futuro del País Vasco, pueda desenrocar votos afincados en la resignación o en la indiferencia o liberarlos de la disciplina tribal que marca el ideario nacionalista. Dos meses y medio en los que el País Vasco decidirá si se da una oportunidad para cambiar veinte años de fracaso nacionalista por cuatro de una opción verdaderamente democrática.

DOS MODELOS DE SOCIEDAD SE ENFRENTAN EL 13 DE MAYO
Editorial El Mundo 25 Febrero 2001

El País Vasco se encuentra ya inmerso en un escenario electoral que desembocará en el 13 de mayo. Los partidos aceleran la designación de sus candidatos -el PNV nominó ayer a Ibarretxe y el PP hará lo propio el martes con Mayor Oreja- para acudir a una cita con las urnas que, sin exagerar nada, se puede calificar como histórica. El pueblo vasco se juega su futuro. Deberá elegir no entre varios partidos, sino entre dos tipos de sociedad. Como dice hoy Mario Onaindia en una interesante entrevista en EL MUNDO, son dos los modelos de país que se enfrentan en estas elecciones. El del nacionalismo cultural, totalitario, que propone un sistema de «apartheid ideológico» y sirve de caldo de cultivo a ETA, representado por el PNV y, de forma más radical, por EH. Y el de dos partidos -PSOE Y PP- que defienden la Constitución y el Estatuto para proteger los derechos de todos los ciudadanos frente a la barbarie terrorista.

Onaindia sabe de lo que habla. Proviene del abertzalismo más radical, perteneció a ETA y fue condenado a muerte en el proceso de Burgos para después fundar Euskadiko Ezkerra. Pero, habida cuenta de la deriva nacionalista, lo tiene claro. «Sin una derrota de los postulados nacionalistas, Euskadi no tiene ninguna salida».

El ahora dirigente socialista explica con claridad cuál es el nudo gordiano del PNV, partido que gobierna el País Vasco desde hace veinte años. «El proyecto totalitario y excluyente de Arzalluz tiene que fracasar en las urnas para incorporar a los nacionalistas al sistema constitucional». La fragmentación del electorado vasco hace que la alternativa que representan PP y PSOE tenga difícil alcanzar la mayoría, pero el drama del PNV es mayor. Si su posicionamiento político sigue siendo el de la legislatura que ahora finaliza, su única esperanza para gobernar es EH. Es cierto que en los últimos días, los nacionalistas vascos parecen haber dado un pequeño giro de moderación. Arzalluz mismo reconoció ayer que quizá se equivocaron al pactar con EH. Y la Ertzaintza, cumpliendo al fin con su deber, ha detenido a un sanguinario etarra, Iñigo Guridi, presunto autor material del asesinato del columnista de EL MUNDO José Luis López de Lacalle. Pero la reelección de Ibarretxe como candidato fomenta el más de lo mismo, ya que él fue quien llegó a lehendakari con los votos de los amigos de ETA.

Frente al bloque nacionalista, emerge el de los partidos constitucionalistas, cuyo acuerdo se fortalece cada día un poco más. Hasta el punto de que -a diferencia de lo que ocurría hace sólo tres meses cuando mataron a Lluch- nadie cuestiona dentro del PSOE la necesidad de un Gobierno alternativo al PNV con el PP como socio. Ambos partidos pretenden evitar, por ejemplo, que el sistema educativo continúe adoctrinando a los jóvenes en los planteamientos racistas que, según un amplio informe que hoy publicamos, son moneda común en los libros de texto de los escolares vascos.

Los «dialoguistas»
Por Carlos DÁVILA ABC  25 Febrero 2001

Suelen contar los socialistas vascos que Maragall aterrizó en Bilbao y se marchó asustado de lo que había tenido que escuchar. O sea, con el rabo de su ignorancia entre las piernas de su audacia. La versión es tan buena como optimista, porque lo cierto es que el candidato catalán va de fechoría en fechoría. La última es esa descalificación del Pacto por la Libertad que parece hecha o por un obispo o por un nacionalista. Que a Maragall no le agrade ni siquiera el «tono» del documento, es un aval para los firmantes. En tiempos de Franco, un locutor enfático de televisión solía decir que «no molesta tanto lo que digo, sino el “tonillo” que le pongo”. Eso da cuenta retrospectiva de que en los mensajes, el «tono» es casi tan importante como lo escrito. Por eso le molesta a este Maragall que no para un solo momento de enredar.

Y no se debe enredar ahora cuando se está demostrando que se puede terminar con ETA a nada que cada quien se aplique a su labor. Sobre todo, las Policías. Pero Maragall es de temer que, como otros nacionalistas, no quieren que ETA sea derrotada. A mayor victoria sobre ETA, menor rédito para los nacionalistas. Esta es la proporción. Maragall, como el obispo Uriarte, propala las virtudes del diálogo y nos deja a los que no estamos por el canto, como trogloditas de la porra. Los «dialoguistas» como él son sin embargo unos tramposos, porque esconden qué quieren encontrar tras el diálogo. En ese lenguaje de plastilina, oscuro como el porvenir de Egibar, el diálogo es concesión, porque, en el fondo, los «dialoguistas» pacíficos están en casi todo de acuerdo con los «dialoguistas» del terror. La trampa consiste, primero, en reconocer el «conflicto», o sea, la naturaleza política del tópico «problema vasco». Después se dice: si hay problema, busquemos las soluciones. Y se termina por asumir la paz a cambio de territorios, que es lo que quiere ETA, lo que desea el PNV y que es lo que le mola al boboncio de Maragall. Todos ellos están desenmascarados. Maragall e Ibarreche son la misma cosa. Unos petardos.

En las fauces de Procrustes
PEDRO J. RAMIREZ El Mundo   25 Febrero 2001

El mito de Saturno devorando a sus criaturas volvió a materializarse el jueves, de repente, cuando supimos que una de las víctimas mortales del coche bomba dirigido contra el concejal socialista era simpatizante de EH y la otra, un afiliado de ELA, sindicato peneuvista impulsor del Pacto de Lizarra.

La primera vez que alguien evocó al insaciable dios antropófago, capaz de engullir a su progenie, como símbolo de la peligrosa endogamia de todo proceso revolucionario, fue en la Francia del Comité de Salud Pública, en la que Robespierre había puesto el terror «a la orden del día». La ocurrencia -mil veces glosada y celebrada desde entonces- salió en concreto de labios del girondino Vergniaud en un brillante discurso ante la Convención que habría de resultar fatídicamente profético del destino que los jacobinos les reservaban tanto a él como a los demás líderes federalistas.

Mucho menos conocida es, sin embargo, la otra referencia a la mitología clásica que Vergniaud incluyó aquel 13 de marzo de 1793 en su alegato, cuando comparó la obsesión por la igualdad de sus adversarios de la Montaña con la cama de hierro en la que el tirano Procrustes descoyuntaba los huesos de las víctimas que no alcanzaban sus medidas y aserraba los miembros de aquellos que las excedían.

Ya se sabe que la primera ocupación de todo Gargantúa es ajustar el tamaño de sus bocados a la dimensión exacta de sus fauces. No veo por qué le sorprende entonces a Savater que el camarero de la hidra, Arnaldo Otegi, haya explicado a una periodista norteamericana que en el imprescindible referéndum de autodeterminación sólo participarían los vascos y que sólo puede considerarse como tales a aquellos que «viven y trabajan aquí aceptando el principio de la autodeterminación vasca». O sea que el resultado se prevé reñidísimo. A fin de cuentas, eso mismo y con palabras muy parecidas lo ha planteado en más de una ocasión Arzalluz: tanto el que por su tibieza o timidez no dé la talla como el que pretenda ser más de lo que le corresponde -por ejemplo español además de vasco- deben quedar fuera del juego.

La única diferencia es que ETA aplica el método de Procrustes en su literalidad: a quien no encaje en el molde o se las arregle para pasar por el aro, se le hace aumentar de tamaño dilatando con metralla sus entrañas o se le disminuye a la dimensión precisa mutilando con dinamita su tronco y extremidades.

Todo sistema de represión, toda máquina de picar carne humana, necesita una coartada ideológica y un aparato de propaganda que adapte la realidad al guión establecido, justificando las mayores aberraciones en función de la supuesta lógica que aglutina la comunión de sus fieles. Por eso cada vez que hay un asesinato, el cadáver de la víctima es manipulado de forma que la boa constrictor se sienta cómoda al engullirlo.

A menudo se trata de descoyuntar la verdadera personalidad o significación de los eliminados estirando de ellos, sin límite de rubor alguno, hasta convertir a Juan Mari Jáuregui en espía del Cesid, a José Luis López de Lacalle en agente intoxicador de Mayor Oreja y al cocinero de la Comandancia de Marina en paradigma de la colaboración con los poderes fácticos del Estado. Y de la misma manera que se inventa o exagera hasta el delirio lo que puede ensombrecer la imagen del finado, se produce la poda implacable de cualquier atributo capaz de generar admiración o simple simpatía: un periodista no persigue nunca la verdad, sino la toma de aquellas cotas estratégicas decididas por el mando del batallón correspondiente de la «Brunete mediática»; un concejal del PP o del PSOE no está jamás en la política municipal para contribuir al bien de su pueblo, sino para extender la red de dominio del invasor español sobre la nación vasca; un intelectual, un profesor universitario, un dirigente de organizaciones cívicas que clama contra el nacionalismo excluyente y la barbarie etarra nunca actúa por sincero idealismo sino por remunerado espíritu mercenario.

Las circunstancias del salvaje mordisco que tritura y aniquila a las personas deben ser igualmente magnificadas o disimuladas para que el tragar de la anaconda sea un rito colectivo lo más placentero o lo menos turbador posible. Aquí es la propia cama de Procrustes la que se abre o se cierra a conveniencia, transformando en compleja y meritoria acción «militar» la zafia aproximación trasera hasta la nuca de un viandante enemigo y diluyendo en cambio en el éter de la elipsis la causa del óbito de estos dos trabajadores abertzales.

Viendo las manifestaciones de duelo de los otegis y demás terneras cualquiera diría que fueron víctimas de una catástrofe natural, un siniestro laboral o un accidente de tráfico. Todo buen seguidor de la Real caracterizaría mejor lo ocurrido: gol en propia meta. Pero admitirlo así supondría dar paso a la autocrítica sobre la estrategia del entrenador, la política de fichajes y hasta la filosofía del club, con la consiguiente erosión del mito de que cuando la serpiente muerde siempre sabe lo que hace.

Por eso el metalenguaje orwelliano es el último reducto del fanatismo ante la catástrofe moral y operativa de la banda. Las pancartas de EH proclaman que «la soberanía es la paz» con el mismo desparpajo con que los esbirros del Gran Hermano repetían que «la mentira es la verdad». Como si el enfático enunciado de la equivalencia contraria pudiera ocultar que su concepto de soberanía sólo acarrea destrucción y muerte. El diario Gara habla una y otra vez en sus editoriales de «los parámetros del conflicto». ¿Se les llama ahora así a las piernas amputadas, a los vasos sanguíneos reventados, a la masa encefálica esparcida por el suelo? ¿Era Miguel Angel Blanco un «parámetro»? ¿También García Gaztelu? ¿Cuál es la raíz cuadrada de la hipotenusa de la temperatura de deflagración del arma que apuntilla a un hombre arrodillado en el suelo? ¿Me lo puede alguien explicar en castellano o euskara?

No contaré hoy cómo el heroico Teseo acabó con Procrustes y su cama de hierro, no vaya a ser que se interprete como propaganda en favor de Mayor Oreja. En cuanto al mito de Saturno, baste decir que el derrocamiento de la tiranía jacobina se produjo cuando quedó claro que si alguien no le paraba los pies, Robespierre «ejecutaría incluso al verdugo». Nos esperan dos meses y medio de angustia y suspense preelectoral, pero entre la estela del drama de los últimos días emergen signos tan alentadores como que Anasagasti pida oficialmente en la Mesa del Congreso el blindaje de su automóvil. «¿Qué pasa, es que tienes miedo de que algún grupo kurdo o algo así atente contra ti?», le preguntó con ácida ironía un dirigente del PP. «No, pero tal y como van las cosas -le respondió el portavoz del PNV- a lo mejor dentro de unos meses estamos juntos en un gobierno tripartito». Sin Arzalluz ni Egibar, claro. pedroj.ramirez@el-mundo.es

La queja episcopal
Por Jaime CAMPMANY ABC  25 Febrero 2001

En esta ocasión, los obispos se han apresurado a condenar severamente el terrorismo y sus crímenes. «A su manera», como dijo uno de ellos y con toda la razón. No se puede pretender que los obispos condenen algo, por muy reprobable que sea, a la manera de los militares, de los jueces o de los políticos. Uno de ellos, el de Plasencia, ha ofrecido una explicación más concreta. El cuerpo central del pacto es asumible por la Conferencia Episcopal, pero el preámbulo contiene elementos puramente políticos en los que la Iglesia no debe entrar. Otro de ellos, el de Tuy, ha pedido a los políticos que suscriban ellos la política de la Iglesia en defensa de la vida, incluidos el aborto y la eutanasia. Y ahí tampoco les falta razón. El derecho a la vida hay que defenderlo siempre y en todos los casos, frente al tiro en la nuca, la inyección letal, la silla eléctrica o el bisturí del aborto.

El caso es que los obispos se duelen del aluvión de críticas, en algunos casos acerbas, que ha caído sobre ellos al negarse a firmar el famoso Pacto Antiterrorista. Pero es que la situación, con la sensibilidad de la sociedad a flor de piel, vino a complicarse y a enconarse con las inoportunas declaraciones de monseñor Setién, cuya ambigüedad y marineo hemos sufrido los cristianos durante muchos años y durante muchos asesinatos. Ante un obispo, aunque sea un obispo «jubilado», que hace tales manifestaciones de arrogancia y que anuncia la desobediencia y el cisma de los obispos vascos, algo habría tenido que decir la Conferencia Episcopal. Las bravatas de este obispo trabucaire no serían posibles sin la infinita paciencia y mansedumbre de sus hermanos en el episcopado.

Dios es uno, además de trino, la Iglesia es una, además de santa, católica y apostólica, y España es una, además de diversa. La unidad siempre plantea problemas. El misterio de la Trinidad no pudo explicarlo ni san Agustín, y se sacó de la manga aquel ejemplo del niño que quería meter el mar en un hoyo de arena. La teología no ha podido desentrañar los viajes del Espíritu Santo del Padre al Hijo y del Hijo al Padre. Los teólogos no han podido meterle mano al viejo intríngulis del «filioque». Y los problemas de la unidad de la Iglesia se mezclan y entrecruzan casi siempre con los problemas de la unidad de España. El arzobispo de Sevilla, monseñor Amigo, pide obispos catalanes para Cataluña, y obispos vascos para Vasconia, y eso en una Iglesia que se llama Ecuménica. Algunos obispos catalanes están propugnando una Conferencia Episcopal Catalana, es decir, el separatismo eclesiástico. Y desde Recaredo, los vascos se han negado a que su Iglesia la gobiernen desde Roma. «Si entra obispo en Vizcaya, mátesele».

La Conferencia Episcopal Española quiere tratar el problema vasco y catalán, «su» problema en ambas regiones, con largos ejercicios de paciencia, humildad y mano izquierda. A veces, esa es la manera de la Iglesia. Otras veces, es el Castillo de Sant´Angelo. Durante años, ha dado ese trato paciente al singular problema de monseñor Setién, hasta que se le destinó, no al Castillo de Sant´Angelo, pero sí a la «oración domiciliaria». Los políticos están obligados a tomar otras medidas. Cuando hay un muerto, la Iglesia lo bendice con el hisopo y reza un gorigori, pero el Gobierno, los políticos, tienen el deber de asegurar la vida, la libertad y la pacífica convivencia de los ciudadanos. Es natural que los obispos hagan las cosas a su manera, pero también es lógico que los cristianos se escandalicen ante algunos tiquismiquis eclesiásticos que impiden la adhesión a una política que practica la moral esencial. En realidad, son los curas los que dicen eso de «nihil sine episcopo». Pero que se pongan de acuerdo.

La señora cazurra
ANTONIO GALA El Mundo   25 Febrero 2001

Marta Ferrusola, mujer del honorable, ha hecho las declaraciones más representativas de los últimos tiempos. Porque dice lo que callan muchísimos. Y porque expresa la xenofobia más refinada y bienpensante. O sea, aquí somos buenos, pero no tontos; la caridad bien entendida empieza por uno mismo; al villano dale el pie y se tomará la mano... Bien se ve que la señora es catalana por los cuatro costados. Y católica. Y románica. Y absolutamente decidida a defenderse: el que se fue a Sevilla perdió su silla, y de fuera vendrá quien de tu casa te echará. Y a ave de paso, cañazo. Es decir, un primor.

El PP propone la revisión de los contenidos de los libros de texto
Asegura en un informe que los utilizados ahora en el País Vasco tergiversan la Historia y favorecen las ideas nacionalistas
FERNANDO GAREA El Mundo   25 Febrero 2001

MADRID.- El Partido Popular incluirá en su programa electoral para las elecciones vascas del 13 de mayo el compromiso de revisar los contenidos de los libros de texto que se utilizan en la comunidad autónoma.

El programa, que estará concluido en torno al 10 de marzo, dedicará un amplio espacio a la reforma de la educación, ya que esta formación considera que en los actuales contenidos educativos se ofrece una visión distorsionada de la Historia y de la realidad vasca. Esta situación, siempre según el PP, sirve de caldo de cultivo y favorece las posiciones más radicales.

Para la preparación del programa, el PP del País Vasco ha realizado un amplio informe sobre ejemplos concretos de dicha distorsión. Estos son algunos de los numerosos ejemplos incluidos en el informe del PP en los que se ensalza a ETA y se incluyen referencias de la autodeterminación:

ARANA Y LOS «MAKETOS»
Historia de Erein para alumnos de 17 y 18 años. Libro de segundo de bachillerato, en castellano. Fue autorizado por el Gobierno vasco el 25 de junio de 1998:

Páginas 150 y 151.

Extracto de un artículo de Sabino Arana de 1896, titulado «Errores catalanistas»: «La política catalana consiste en atraer a sí a los demás españoles; la vizcaína en rechazar de sí a los españoles como extranjeros. (...) Aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euskéricos, oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano (...). Los catalanes quisieran que no sólo ellos, sino también todos los demás españoles establecidos en su región hablasen catalán; para nosotros sería la ruina el que los maketos residentes en nuestro territorio hablasen euskara. (...) Si nos dieran a elegir entre una Vizcaya poblada de maketos que sólo hablasen el euskara y una Vizcaya poblada de vizcaínos que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar esta segunda porque es preferible la sustancia vizcaína con accidentes exóticos que pueden eliminar o sustituirse por los naturales, a una sustancia exótica con propiedades vizcaínas que nunca podrían cambiarla (...) Si nuestros invasores aprendieran el euskara, tendríamos que abandonar éste, archivando cuidadosamente su gramática y su diccionario y dedicarnos a hablar el ruso, noruego o cualquier otro idioma desconocido para ellos».

A continuación, se pregunta a los alumnos: «¿Crees que en la actualidad el PNV sostiene las mismas tesis con respecto a la raza y la lengua que Sabino Arana?».

Página 254.

«En Euskal Herria las cuestiones más reseñables fueron la fundación de ETA en 1959 (simbolizó con el tiempo gran parte del descontento sociopolítico existente a pesar de la presencia notable del PNV), la muerte de José Antonio Agirre (1960) y el creciente descontento de sectores del clero».

Página 255.

«¿Crees que hay elementos particulares en el siguiente documento de ETA? Si piensas que efectivamente los hay, establece cuáles son las peculiaridades que aporta en el terreno político con respecto al resto de las fuerzas políticas».

«ETA es un movimiento vasco de liberación nacional, creado en la resistencia patriótica, e independiente de todo otro partido, organización u organismo. ETA, dentro del marco político, propugna para Euskadi: El establecimiento de un régimen democrático e inequívocamente representativo, tanto en el sentido político como en el social-económico y en el cultural, en orden a actualizar en todo momento los valores positivos del Pueblo Vasco; la repulsa del racismo y, por tanto, de los principios de superioridad legal de unos pueblos o razas sobre otros. No apoya, consecuentemente, la segregación o expulsión de los elementos extraños al país, en tanto éstos no se opongan o atenten contra los intereses nacionales de Euskadi; ETA manifiesta su aconfesionalidad y la propugna para la Constitución de Euskadi; la desaparición del liberalismo económico como sistema base de la futura economía vasca».

Página 270.

«ETA, que en su V Asamblea iniciada en 1966 se había definido como "movimiento socialista de liberación nacional", incrementó desde 1968 su actividad, lo que atrajo la represión sobre ella».

«¿EXISTE LA RAZA VASCA?»
Filosofía de Gaiak para alumnos de 16 y 17 años. Libro en euskara, para primero de bachillerato. El texto fue autorizado en 1997:

Páginas 132 y 134.

«La cultura vasca, para sobrevivir, ha tenido que estar por un lado cerrada al exterior para apoyar lo propio como ocurre en el campo de la biología con el aislamiento de las especies y aún así hay que saber al mismo tiempo cambiar o evolucionar (...) Los euskaldunes han mantenido algunas características biológicas».

Páginas 146 y 147.

«Siendo el euskara una lengua desconocida por otros grupos humanos es un instrumento adecuado para la identificación de los que "hablan euskara". "Tomando parte en el euskara se puede llegar a ser un ciudadano vasco de primera categoría"», La lucha del euskara, Jakin 1983.

Página 151.

«A finales del siglo 19 sucedieron tres hechos que revolucionarían la sociedad tradicional vasca: la industrialización, la llegada a Euskal Herria de numerosos emigrantes y el crecimiento de las ciudades industriales. Para hacer frente a esta situación se empezó a mencionar la raza como característica principal de la identidad vasca. Los trabajos de Arana siguen esa línea. La raza es el núcleo donde se atesoran todas aquellas características que nos diferencian de otros, cultural y moralmente».

Página 155.

Evaluación a los alumnos con seis preguntas del tipo «¿Existe una raza vasca?». A continuación a varios ejercicios como el que pregunta «¿cómo definirías "etnia vasca"? ¿Cuáles serían las características que conformarían su "carnet de identidad"? Escribe y analiza textos de pintadas y carteles de reivindicación del euskara».

Página 498.

Se incluye un texto de Antonio Casado da Rocha, sobre el ecosabotaje en la presa de Itoiz que asegura: «Da lo mismo que la acción sea sabotaje, desobediencia, atentado, etc., lo que importa es saber si se alcanza el resultado deseado. A esto hay que hacerle dos comentarios. Primero, que eficacia y legitimidad moral no significan lo mismo. Si la propia violencia legal no tiene legitimidad, aunque sea efectiva, mucho menos la va a tener la violencia ilegal. Por otra parte, la legitimidad y la eficacia de una acción se miden, entre otras cosas, en función de la aceptación que tienen entre la opinión pública. Y esa opinión pública, además de los objetivos que se persiguen, valora también los medios que se emplean. Esa valoración es moral y en ella tiene una función importante la denominación de las cosas».

A continuación se añaden tres preguntas: «¿Qué diferencia hay entre sabotaje, desobediencia y atentado?, ¿qué te parece, desde el punto de vista moral, la opinión de que lo importante es la eficacia? ¿qué argumento se puede emplear en contra del argumento de la eficacia?».

LA LIBRE AUTODETERMINACION
Filosofía de Ibaizabal para alumnos de 16 y 17 años. Libro en euskara para primero de bachillerato.

Página 311.

«Para poder hacer uso del poder, la autoridad política ha de estar provista de una serie de medios y esos medios son los aparatos del Estado. Pueden ser de dos tipos: de orden y administrativos. Con los primeros, el poder político utiliza la violencia física (policía y ejército)».

«Cuando el nacionalismo está unido a un estado, como es el caso en nuestros tiempos, el estado buscará también el control político e ideológico. Pero es falso el sentido intemporal que los nacionalismos dan a las fronteras, pues las fronteras han ido modificándose a lo largo del tiempo: así se demuestra que ni son eternas, ni absolutas, ni precisas». Al lado se reproduce una foto de Arana.

Páginas 339 y 340.

«Euskal Herria quiere reforzar la conciencia de su voluntad firme y nacional, tener la posibilidad de manifestar su voluntad y decidir por su cuenta. Cuando tuvo la posibilidad, aprobó por amplia mayoría su Estatuto. Hoy en día, Euskal Herria quiere ver sus ideales convertidos en realidad y sus sueños en hechos».

«En un texto de autonomía aparecen en primer lugar una realidad y un deseo legal: ser una misma y única comunidad, una unión ilimitada que esté por encima de la falta de unidad interior o rasgos diferentes pero no separatorios. De este modo, se recupera una tradición viva que viene desde el comienzo de la Historia, un derecho incuestionable del pueblo vasco y de los siete territorios históricos que conforman su cuerpo nacional: esto es, el derecho que tienen los vascos, sin intervención ajena, a su libre autodeterminación y a regular las instituciones que certifiquen la posibilidad de valerse de ese derecho. Según el Estatuto, el euskara es el elemento principal y más representativo de la comunidad étnica de Euskal Herria y lengua nacional de los vascos. Llama la atención que no es la raza, si alguna vez lo ha sido, sino la lengua, el principal exponente de la identidad vasca y el lazo de unión más evidente de la comunidad vasca»

«Se ha elegido el nombre de Euskal Herria porque es un término popular que recoge todos los territorios históricos que conforman la nación vasca, es decir, el pueblo del euskara, reuniendo a la vez a la gente y al territorio, el derecho que tiene a autodeterminarse libremente. En la medida que es una nación, es una mera declaración provisional del derecho incuestionable a la libre autodeterminación».

Página 357.

Se reproduce la foto de una manifestación con una pancarta de los sindicatos ELA y LAB y un pie que dice: «En las manifestaciones y en los movimientos de los trabajadores la utopía siempre está presente».

EL CINE EN EUSKAL HERRIA
Historia del arte de Ibaizabal para alumnos de 16 y 17 años. Texto en euskara para primero de bachillerato. Según el informe ha sido presentado ante el Departamento de Educación, sin que conste fecha de autorización.

Página 116.

«Arquitectura renacentista española. También a Euskal Herria llegó tarde la influencia renacentista». Esta diferenciación se repite en el estudio de cada una de las etapas en la historia del arte.

Página 272.

Tras el estudio del cine en España, se explica: «En lo que a Euskal Herria se refiere, la primera película se proyectó en Biarritz en 1896. Al tener tanto éxito, enseguida se extendieron las proyecciones a todo el territorio».

PINTAR LAS SEÑALES DE TRAFICO
Euskara y literatura de Ibaizabal para alumnos de 17 y 18 años. El texto de segundo de bachillerato fue aprobado por el Gobierno vasco el 12 de julio de 1998.

Página 9.

Bajo el título «Jóvenes y compromiso» se reproduce un texto firmado por Jaxinto Mary Albizu que concluye: «Y, mientras tanto, ¿qué hacemos los jóvenes? Preparar oposiciones, a ver si conseguimos emplearnos en la Administración como funcionarios (ahora con las inhabilitaciones de los insumisos las posibilidades se están ampliando, así que ánimo). Eso sí, mientras tanto gritamos que esta sociedad está enmierdada y que no hay nada que hacer».

Página 46.

Se reproduce una foto de cinco encapuchados pintando señales de tráfico con este pie: «En Francia el euskara no es lengua oficial. Por ello, todas las señales de tráfico, como las de la fotografía, están escritas exclusivamente en francés». En el texto de esa página se habla del euskara con un texto que incluye este párrafo: «En 1982, en la Sakana navarra cuatro personas fueron encarceladas por pintar señales de tráfico, cuatro de ellas pagaron fianzas y Sagrario Alemán pasó un mes en la cárcel al no pagar la fianza».

Luego se incluyen cuatro preguntas para «reflexión»: «¿Cómo crees que argumentarían los jóvenes de la foto lo que están haciendo? Los carteles redactados en una sola lengua, ¿respetan los derechos de los viajeros? ¿Te parece el de la foto el modo más adecuado para traducir al euskara las señales de tráfico? ¿Por qué tenemos los euskaldunes derechos diferentes?».

CONTINUA LA TVE FRANQUISTA
Euskara y literatura de Ibaizabal para alumnos de 16 y 17 años.Texto autorizado el 10 de julio de 1997.

Página 281.

«Fue durante el mandato de Franco cuando surgió la TVE y fue sin duda el aparato de propaganda más poderoso de la dictadura (...) Hoy en día, desgraciadamente, en esa televisión pública que se supone que es de todos, de los euskaldunes y de los no euskaldunes, el euskara tiene menos cabida que en aquella época. De igual forma, o incluso peor, han actuado los medios de comunicación en Francia y las cadenas privadas surgidas en los 80».

FUNDADOR DEL NACIONALISMO
Ciencias sociales, geografía e historia de Erein para alumnos de 15 y 16 años. El libro, en castellano, de cuarto de ESO fue autorizado el 12 de mayo de 1998.

Página 90.

«Sabino Arana Goiri es considerado el fundador del nacionalismo vasco. Los fundamentos de la nación vasca, según Arana, son la raza, la lengua, el carácter, las costumbres, la religión católica y la personalidad histórica de Euskal Herria».

OBLIGACION DE USAR CASTELLANO
Literatura euskara de Elkarlanean Ikastolen Elkartea para alumnos de 13 y 14 años. El texto de segundo de enseñanza secundaria fue autorizado el 16 de mayo de 1996.

Página 103.

«A menudo decimos algo en euskara y nos contestan: no, no entiendo. ¿Y qué? Pues tenemos que hablar en castellano. Yo creo que somos demasiado educados».

NACIONES SIN TERRITORIO
Ciencias sociales de Erein para alumnos de 12 y 13 años. Texto autorizado el 19 de abril de 1996 para primer curso de secundaria. Tras estudiar la historia de Euskal Herria, al margen de la española, se dice: «Las personas que integran una nación tienen un territorio (aunque no se lo reconozcan como independiente), y es ahí donde aparecen claramente los elementos básicos de su cultura».

Ciencias sociales de Elkarlanean Ikastolen Elkartea para alumnos de 12 y 13 años. El libro, en euskara, de primero de secundaria se autorizó en abril de 1996.

Página 279.

«Hay en Europa algunas naciones sin Estado. En muchos casos, algunos pueblos de Europa, a pesar de contar con unas características especiales, no tienen plena libertad política y es por ello que los movimientos patriotas locales reivindican la cultura de su pueblo, su identidad y derechos». Se estudia la estructura legal de Euskal Herria, dividida entre los estados francés y español, y se añade que «de acuerdo con las nuevas leyes, la comunidad autónoma vasca y la comunidad foral de Navarra podrían unirse, en caso de así decidirlo».

Euskara de Elkarlanean Ikastolen Elkartea para alumnos de 11 y 12 años. Autorizado en 1994, el libro incluye textos del diario abertzale Egunkaria con diálogos sobre la presión para utilizar el castellano y las restricciones al uso del euskara.

LA VIOLENCIA DE LA POLICIA
Euskara de Erein para alumnos de 9 y 10 años. El texto de cuarto de primaria tiene autorización desde 1993 e incluye estas frases para lectura:

«ETA no es obstáculo para presentar Euskal Herria fuera»; «El 27 de mayo se hará huelga general en Euskal Herria sur»; «Explota la violencia de la policía»; «La policía ejecutó al musulmán» y «Una bandera francesa fue quemada ayer en Baino, el último día de la marcha a favor de la insumisión. Esta marcha se inició en Hendaia el día 2 de este mes y finalizó ayer en la capital labortana. En el transcurso de la misma, la policía ha detenido a tres insumisos y ese fue el motivo de la protesta de ayer, según manifestaron. La policía prohibió la concentración y los jóvenes prendieron fuego a la bandera».


Denuncian marginación de castellanoparlantes
BILBAO.- El Grupo Popular en el Ayuntamiento de Bilbao denunció ayer que esta adminsitración «margina» en su campaña de excursiones escolares a los niños que hablan castellano.

Según explicó el PP, la oferta de plazas para alumnos que hablan euskara triplica la disponible para los que hablan castellano.

El portavoz popular, Antonio Basagoiti, aseguró que estas actividades están organizadas con «clara intención política de arrinconar a quienes optan por una enseñanza en castellano».

«Primero impiden que los padres matriculen a sus hijos en castellano en las aulas de dos años, después ponen dificultades para que los inscriban en la enseñanza primaria en modelos de enseñanza en castellano; en el mejor de los casos se les obliga a realizar desplazamientos a otros centros escolares, y ahora tienen que aguantar que también les pongan dificultades para que vayan de excursión si no hablan euskara», dijo Basagoiti, para solicitar una rectificación urgente al Departamento municipal de Educación. El PP considera que deben primar criterios «exclusivamente educativos y de ocio, con independencia de la lengua que hablen los escolares, sobre todo si tenemos en cuenta que el número de plazas es limitado y que este tipo de actividades se realizan con el dinero de todos los ciudadanos, hablen la lengua que hablen».

Voto perturbado
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  25 Febrero 2001

Todo análisis electoral y toda prospección sobre intención de voto en el País Vasco deben quedar matizados y corregidos por la grave patología que vive la región. El ejercicio del derecho de sufragio y las demás libertades se encuentran menoscabados, cuando no eliminados, si imperan el miedo y la dictadura del terror totalitario. Es más que problemático que existan hoy en el País Vasco las condiciones que permiten el normal ejercicio de los derechos ciudadanos. El terrorismo y el sectarismo nacionalista tiñen con sombras de sospecha de ilegitimidad los resultados electorales. La libertad es incompatible con la coacción y el miedo. Uno no es genuinamente libre cuando se encuentra amenazado por decir lo que piensa.

La encuesta sobre intención de voto en el País Vasco, elaborada por Pisos-Eco Consulting para ABC, sitúa su margen de error en un 3,3 por ciento como máximo. El profano debe exhibir su prudente modestia ante el saber de los expertos, mas una consulta realizada a novecientas personas a través de entrevistas telefónicas, en las actuales condiciones de violencia y crispación que se dan en el País Vasco, incrementan el margen de error a que toda encuesta se encuentra sometida. No dudo de que este margen haya sido tenido en cuenta, pero la estadística se basa en la descripción de los hechos y no puede dar cuenta de las falsedades de los encuestados o de sus sentimientos de inseguridad. La encuesta nos transmite lo que han dicho, no lo que efectivamente harán.

Hechas estas prudentes salvedades, los resultados avanzados confirman la patológica perturbación que vive la sociedad vasca. Vayamos a lo fundamental. Extrapolando los resultados de la investigación, la participación electoral sería alta, entre el 65 y el 70 por ciento. El PNV sería el partido más votado, con el 31,8 por ciento de las papeletas, un 3,8 por ciento más que el resultado obtenido en 1998. Pasaría así de 21 escaños a 22 o 23. El PP subiría algo más de un 1 por ciento y ganaría tres o cuatro escaños. El PSOE mejoraría levemente, y EH perdería tres o cuatro diputados. El saldo de escaños nacionalistas sería de 37, y el de los no nacionalistas, de 39. Este último dato, pese al triunfo del PNV, no dejaría de ser esperanzador. No obstante, el ascenso del partido de Arzalluz, dada su estrategia durante los dos últimos años, desde el desvarío de Estella, no puede dejar de ser contemplado con inquietud. Quizá el miedo tienda a ser conservador.

Por otra parte, este eventual ascenso no deja de resultar incongruente con la opinión de los ciudadanos vascos sobre la situación política general en el país. El 68 por ciento de los encuestados cree que esta situación es mala o muy mala, mientras que sólo un 11,6 opinan que es buena o muy buena. Los resultados mejoran para el estado de España y más aún para el de Europa. Pues bien, a pesar de creer que el País Vasco se encuentra peor que el resto de España y mucho peor que el resto de Europa, los encuestados parecen decididos a seguir votando al PNV, como si el inquilino de Ajuria Enea fuera irresponsable de lo que sucede en la comunidad que gobierna. Extraña forma de extraer consecuencias. Por si fuera poco, Ibarretxe es el dirigente político mejor valorado. Se diría que el estado de los pueblos es regido por un ciego destino y no por sus gobernantes. Estamos mal, luego sigamos igual. Es preciso que nada cambie para que continuemos igual de mal. Extraña lógica política. No deja de ser sintomático que los votantes de la coalición proetarra sean los que mejor valoran la situación general. Al menos, su seguridad no se encuentra amenazada, salvo por error de los matarifes. Tampoco es extraño que Arzalluz resulte mejor valorado por los votantes de EH que por los de su propio partido.

Queda por delante mucho tiempo y una larga campaña electoral que pueden alterar estos indicios, por otra parte problemáticos. Si se confirmaran, sobrarían razones para dudar de la salud política y moral de una nutrida porción de la sociedad vasca o de las condiciones de libertad en la que se acude a las urnas o, quizá, de ambas cosas a la vez. En cualquier caso, la formación de un gobierno no nacionalista en Álava no está excluida. En las democracias, cuando las cosas no marchan bien, lo normal es la alternancia. Mas el voto vasco se encuentra sometido a la intolerable perturbación del miedo. Cabe confiar en que el amor a la libertad y el coraje cívico se impongan a la dictadura totalitaria del miedo.

La ertzaintza puede funcionar
Por Enrique de Diego Libertad Digital 
25 Febrero 2001

Una de las lecciones de los últimos días es que la policía autónoma vasca puede funcionar. No está aquejada de ningún mal metafísico, ni son inútiles esenciales, con taras que les impidan detener delincuentes salvo por la llamada obediencia debida, es decir, por la existencia de órdenes superiores. Vemos, pues, que en etapa preelectoral los policías autonómos son capaces de detener a terroristas tan peligrosos como Iñigo Guridi Lasa, e incluso adelantarse a las Fuerzas de Seguridad del Estado. Eso implica dos lecciones: que la mayoría de los contribuyentes, incluidos buena parte de los nacionalistas, ven mucho mejor que haya seguridad en las calles, con disfrute de los derechos y libertades sin riesgo para la vida, que el golpismo desde arriba, con inhibición en la política de orden público, que significa Estella/Lizarra y que ha practicado Ibarretxe. Por eso, el PNV, como arma electoral, pide ahora eficacia policial.

La segunda es que la solución policial, con la reducción drástica de las víctimas, a través de algo tan obvio como detener a los asesinos y quitarlos de la circulación, es posible. Incluso con el PNV en etapa preelectoral, cuando los ciudadanos no están por la labor de los cobardes relativismos morales de Xabier Arzalluz. Seguramente, funcionaría mucho mejor, y en todo momento, con un gobierno constitucionalista. Desde su creación, la finalidad originaria de la policía autónoma era su mayor capacidad, por una supuesta superior autoridad moral por ser “de aquí”, para acabar con el terrorismo. Como ha venido protestando el sindicato mayoritario Erne, ello no ha sido posible por las órdenes recibidos de la cadena de mando Arzalluz-Ibarretxe-Balza. La policía autonóma está demasiado politizada, sus cargos, del tipo de comisario de seguridad ciudadana, que en todas las policías del mundo son profesionales, aquí son políticos de libre designación.

En las importantes operaciones de los últimos días, desde la detención de García Gaztelu, hasta las de Aitor Aguirre y Asier Arzalluz, no ha habido suficiente coordinación. Si la hubiera, entre el Gobierno de la nación y el vasco, es de lógica concluir que los resultados serían mucho más eficaces.

El nacionalismo ha de dejar de vivir de sus matones y ofrecer algún proyecto mínimamente constructivo. No lo creo capaz, y por eso me parece que recurre a la violencia como un elemento consustancial de su praxis, pero nada me encantaría más que me desmintieran.

Estas detenciones en cadena se producen cuando Eta ha manifestado su última filosofía estrictamente genocida. Algo que siempre ha existido pero que se sublimaba a través de elucubraciones ideológicas o cuanto menos estratégicas. La doctrina más sostenida era la de acción-reacción, tratando de extender al conjunto de la población los efectos de la “represión” del Estado para provocar un levantamiento. La real, ha sido la estrictamente fascista de la eliminación del contrario. El último atentado de Martutene introduce un nueva concepción, amén de la torpeza de la nueva Eta, de terrorismo indiscriminado, de forma que no importa asesinar a dos trabajadores y herir gravemente a otros dos, con tal de acertar en el objetivo. Esto ha producido una quiebra muy profunda en el sentido tribal del nacionalismo, porque se sobreentiende que Arnaldo Otegi o los dirigentes de LAB (los nacionalistas no necesitan escolta) pueden ser víctimas de Eta a condición de encontrarse cerca de un concejal del PSOE o del PP.

El PNV no es imprescindible
Por Ignacio Villa  Libertad Digital 
25 Febrero 2001

La intervención de José María Aznar en Bilbao ha marcado el inicio de la precampaña electoral en el País Vasco. Pero también ha marcado las que van a ser las pautas de los próximos meses en la política vasca hasta el 13 de mayo.

Aznar en una intervención medida, preparada y al mismo tiempo contundente ha repasado los puntos cruciales de la actual situación vasca. Para empezar, el presidente del Gobierno ha lanzado un mensaje: el cambio es posible, la alternancia es necesaria. ¡Que nadie se asuste! El PNV no es imprescindible. Si los nacionalistas vacos no gobiernan, aquí no pasa nada. Precisamente para que este cambio sea posible, el presidente del Gobierno ha pedido coraje, ha pedido valentía, ha pedido decisión a los ciudadanos vascos, quienes al fin y al cabo tienen depositada la llave del cambio.

En un tono duro y fuerte, José María Aznar también se ha referido a los cobardes que desde su pasividad, su silencio y su consentimiento permiten que pase lo que está pasando. Son estos muchos ciudadanos los que, desde el anonimato, pueden protagonizar el cambio necesario, si deciden afrontar la situación. Aznar también ha hablado de los terroristas y ha recordado que son los únicos que pueden tener miedo ante un cambio real.

El presidente del gobierno ha dejado enunciados un conjunto de principios: el País Vasco es España. Después del 13 de mayo, la Constitución y el Estatuto será el único programa de un supuesto Gobierno del Partido Popular. Velada referencia al PSOE y a posibles tentaciones de transformar los contenidos electorales por conveniencia.

José Maria Aznar, en definitiva, ha querido marcar posiciones: el cambio es posible, se puede prescindir del PNV. Los vascos tienen la palabra. ¡Más claro, agua!

No echar las urnas al vuelo
Por Federico Jiménez Losantos
Libertad Digital  25 Febrero 2001

Algunos medios de comunicación deberían moderar su entusiasmo y ponerle unos cubitos de hielo a su optimismo sobre las elecciones del 13 de mayo y el futuro del País Vasco. Hace falta voluntad, mucho empeño y un tesón infinito para que los partidos españoles y democraticos lleguen algún día a ganar las elecciones y esa voluntad se alimenta en parte de la confianza en la victoria. Pero sólo en parte.

La victoria electoral sería un paso en el proceso de derrota y liquidación del terror nacionalista, un proceso larguísimo que ocupará a dos generaciones en el mejor de los casos. En el peor, quién sabe a cuántas. Pero limitar la batalla política a un resultado electoral, a uno solo, es vender demasiado barato lo que no tiene precio: la lucha por la dignidad y la ciudadanía que ejemplifican Mayor Oreja y Redondo Terreros. Echar las urnas al vuelo puede ser contraproducente si las urnas vuelan bajo. Y no puede elevarse mucho un electorado que en buena medida está bajo la bota del terror.

Si los partidos españoles y/o democráticos pierden, habrá que ver por cuánto lo han hecho, lo mismo que si ganan. Y puede darse el caso de que ganen moral, aritmética y políticamente y, sin embargo, no puedan formar gobierno. ¿Supondría eso una derrota? En absoluto. El PP y el PSOE se presentan a las elecciones por un imperativo moral y eso no sale a votación. Las razones para luchar contra el nacionalismo serán igual de válidas si Mayor es lendakari que si no lo es. Pero se corre el peligro de convertir una heroicidad moral en una derrota política sólo por la perversa costumbre periodística de confundir el deseo con la realidad y el análisis con la propaganda.

De los datos de las encuestas, por mucho que suban PP y PSOE, se deduce aún un gobierno nacionalista, bien es cierto que apoyado en los votos de ETA y, ojo, en esa Izquierda Unida para la que se ha cambiado fraudulentamente la ley electoral y cuyos dos o tres escaños pueden ser decisivos. Sería muy malo para la lucha por la libertad en el País Vasco, que es la cuestión de fondo, la única que debería preocuparnos y que, por supuesto, no depende en última instancia de las urnas, que estas elecciones acabaran como el cuento de la lechera.

Haider en España
Editorial El País 25 Febrero 2001

Ha dicho Jordi Pujol que el problema planteado por las declaraciones de Marta Ferrusola, su esposa, sobre la nueva inmigración es que ella utiliza 'un lenguaje muy directo y muy franco'. En efecto, ése es el problema: que no ha recurrido al lenguaje políticamente correcto del nacionalismo actual, sino al más sincero que algunos nacionalistas emplean en privado. Ahora bien, ese lenguaje es más parecido -casi calcado- al de un Jorg Haider, el líder de la extrema derecha xenófoba austriaca, que al del nacionalismo integrador que predica Pujol.

Las palabras de Ferrusola pretenden tejer una denuncia de los supuestos abusos que de las prestaciones sociales hacen estos inmigrantes; del presunto favoritismo de la Administración, incluida la que encabeza su marido, hacia ellos en detrimento de los nacionales; de su supuesta tendencia a imponer sus costumbres, su lengua y su religión, completada con una actitud refractaria hacia los valores de la sociedad que los acoge; de su llegada como presunta amenaza hacia ésta, dada su mayor fertilidad... Todo ello en un lenguaje que combina desprecio, miedo y amenaza.

Es un discurso xenófobo: que transmite hostilidad al extranjero. Recuerda al discurso de un Sabino Arana que culpaba a la invasión maketa de la inseguridad ciudadana, corrupción de costumbres, aumento de la conflictividad social y pérdida de la religiosidad. Pero el propio Arana reprochaba a los nacionalistas catalanes su voluntad integradora: de 'atraer hacia sí a los demás españoles' [en lugar de] 'rechazarlos como extranjeros'. Ya hace tiempo que Pujol se arrepintió de su artículo de 1958 en que definía al inmigrante (andaluz o murciano) como 'un hombre destruido y anárquico' que, 'si por su número llegase a dominar, destruiría a Cataluña', pues 'introduciría su mentalidad anárquica y pobrísima, es decir, su falta de mentalidad'.

El presidente de la Generalitat defiende desde hace muchos años una actitud integradora, que no es lo mismo que asimilacionista, respecto a los llegados de fuera. La sociedad de acogida, ha escrito, 'debe ser justa, respetuosa, no discriminatoria, favorable a todo lo que puede ayudar a promocionar a los inmigrantes'. Y es esa actitud lo que da coherencia a su oposición a determinados aspectos de la Ley de Extranjería que ha promocionado el PP. La cuestión es saber cuál de esas dos actitudes de Pujol es la auténtica.

Porque han sido las declaraciones de Pujol, y antes las de su conseller en cap, Artur Mas, las que han acabado por dar estatuto público a las palabras de Marta Ferrusola (que de todas formas no es una particular: es dirigente sectorial de su partido, además de esposa del presidente catalán). Pujol y Mas han tratado de justificarla alegando que 'la gran mayoría de los ciudadanos piensa como ella'. Dejarse arrastrar por lo que se supone bajos instintos y torcidas pasiones del hombre de la calle es renunciar al papel pedagógico que corresponde a todo líder democrático: si se tratase de cabalgar la ola, no tardaríamos en escuchar que hay que restaurar la pena de muerte. De esa renuncia parte la legitimación del autoritarismo, y por ello el drama no está en los prejuicios xenófobos de Ferrusola, sino en su aceptación como algo natural por los dos principales dirigentes institucionales de la Generalitat. Es cierto que al observar que 'muchos comparten' Pujol no afirma que entre esos muchos esté él. Pero tampoco indica lo contrario, seguramente porque sabe que muchos de esos muchos le votan a él.

Pero no sólo a él. La nueva oleada migratoria está suscitando en toda Europa reacciones de hostilidad al percibido como diferente. Las respuestas de los gobiernos van de la improvisación demagógica al autoritarismo. 'Había un problema y se ha solucionado', dijo alegremente Aznar al dar cuenta de la indigna expulsión de un centenar de inmigrantes. Luego vino el pogromo de El Ejido, y hace pocos días un socialista, vicepresidente del Parlamento andaluz, consideraba gracioso decir -creyendo que el micrófono estaba apagado- que 'los moros, a Marruecos, que es donde tienen que estar'. Los nacionalistas no tienen el monopolio del desprecio al definido como diferente.

La revolución industrial y la desintegración de los imperios centroeuropeos generaron en el primer tercio del siglo pasado inmensas oleadas migratorias y brotes de xenofobia y de racismo, que en un caso desembocaron en la mayor vergüenza de la historia europea. Hoy recorremos los primeros pasos de una nueva revolución económica global, que multiplicará las tensiones poblacionales y constituirá la base de cualquier desafuero xenófobo. Por eso el episodio Ferrusola no merece comprensión, ni admite frivolización ni minimización. Sólo el más contundente rechazo.

Largo camino hacia las urnas
SANTOS JULIÁ El País
25 Febrero 2001

Al final, el acuerdo contra el terrorismo y por las libertades, firmado por PP y PSOE y tan denostado por PNV y EA, ha dado su fruto: tras la bronca parlamentaria y la ceremonia de los adioses de la semana pasada, el lehendakari no ha tenido más remedio que fijar una fecha para las elecciones. Tan atado se sentía al gobierno que ha señalado esa fecha sin previamente disolver el Parlamento, un lapsus que dice sobre su cultura política mucho más de lo que a primera vista parece, como elocuente es también la pretensión del presidente del Parlamento de no celebrar más plenos con objeto de no sufrir nuevas derrotas durante el largo camino hacia las urnas.

Miedo a los plenos del Parlamento: eso es lo que ha determinado el adelanto electoral; miedo a una sucesión de derrotas no meramente testimoniales, sino cargadas de contenido político, sólo posible por la existencia de un pacto firme entre dos partidos de la oposición alejados ideológicamente pero unidos en la común decisión de plantar cara al terror. Si el PNV creyó a finales de 2000 que podía introducir una cuña en ese acuerdo y alargar así la legislatura sin coste alguno de su parte, la firmeza de los dirigentes del PSE, que no ha flaqueado a la hora de colocar en el lugar que merecen las lacrimosas llamadas del lehendakari a no se sabe qué tres compromisos, le ha obligado a desistir de esas torpes maniobras dilatorias.

PP y PSE han mantenido su pacto porque no podían hacer otra cosa, por una necesidad que el mismo PNV se encargó de reforzar desde que se supo que había sellado un infame acuerdo con ETA en el que calificaba a esos dos partidos como enemigos de la construcción nacional de Euskal Herria. Cierto, ETA declaró una tregua pero dio mano libre a sus cachorros para incendiar, humillar y apalear a ese enemigo ante la pasividad de la dirección política de la policía vasca y ante los sarcasmos de connotados nacionalistas que juzgaban aquellos atentados como una gracieta de los chicos de la gasolina. En el pacto entre PP y PSE no hay más que una necesidad de supervivencia, un aunar fuerzas ante la embestida política del frente nacionalista y la violencia asesina de ETA y de sus cómplices de EH a quienes la moralina bienpensante se obstina en presentar como políticos atenazados por el miedo más que como directos responsables de lo que está ocurriendo.

Con el acuerdo PP-PSE más firme de lo que habían esperado los dirigentes del PNV, y con un creciente sector de nacionalistas demócratas decidido a exigir responsabilidades a sus jefes, al lehendakari no le quedaba más opción que convocar elecciones. Así es la política: por pretender embaucar a todos, ocurre a veces que el embaucador se queda sin campo de maniobra. El PNV no lo tiene, ni que mire a la izquierda abertzale ni que mire a los partidos constitucionalistas. Se acabó su capacidad de engañar a unos y a otros; se acabó jugar con cartas marcadas, reservándose por si acaso un as en la bocamanga. En el drama en que la actual dirección del PNV ha metido al País Vasco, todas las cartas están repartidas, todos los dados echados; ya no quedan conejos que sacar de la chistera.

A las urnas, pues. Pero sin lanzar las campanas al vuelo sino dominados por una inevitable preocupación: nadie puede atisbar un resultado ideal. Tratándose, como se trata en esta convocatoria, de echar una sólida base que permita acabar con los atentados contra la vida y la libertad, lo ideal sería que de las urnas saliera un gobierno de concentración democrática. Pero al punto en que han llegado las cosas, nadie puede imaginar cómo será posible sentar juntos en el mismo gobierno a PNV-EA, PSE y PP. Harían falta dosis inmensas de negociación y pacto entre demócratas para que lo roto por el frente nacionalista pudiera recomponerse en una síntesis superior y más equilibrada, que abarcara a todos aquellos decididos no a pedir a ETA que deje de matar, sino a erradicar del País Vasco la amenaza del terror.

Ahora o nunca en Euskadi
El 13 de mayo supone para todos los comprometidos contra ETA una oportunidad única para cambiar el destino de la vida vasca
JOSÉ L. BARBERÍA  San Sebastián El País 25 Febrero 2001

'Ahora o nunca', es la idea fija que circula estos días en las sedes de los partidos vascos no nacionalistas, en los colectivos más comprometidos en la movilización contra ETA, en las charlas y conversaciones de todos aquellos que percibieron el pacto de Lizarra como una amenaza, como la deriva nacionalista que conduce al abismo de la fractura y el enfrentamiento civil. No es, pues, una consigna de ocasión, ni un mensaje recurrente, es más bien la expresión de un sentimiento agónico de revuelta que ve en las próximas elecciones autonómicas una oportunidad única para cambiar el derrotero de la vida vasca. Para algunas de estas personas, el 'ahora o nunca' significa que si el nacionalismo vuelve a imponerse electoralmente habrá llegado el momento de bajar los brazos, hacer las maletas y buscar una salida personal fuera de la atmósfera de miedo y opresión que envuelve sus vidas. Tal es su grado de hartazgo después de dos décadas de hegemonía nacionalista, de desconfianza en el partido que ha guiado la marcha del país, de hastío infinito ante la negación de la pluralidad identitaria vasca, de temor a verse engullidos definitivamente por el remolino de la división ideológica y social, atrapados en la fórmula según la cual para que ETA deje de matar sólo cabe dialogar y negociar con ellos las estaciones y apeaderos del tren de la secesión.

El lehendakari Ibarretxe ha llamado a la urnas al electorado vasco cuando los fantasmas domésticos de la división interna tantas veces invocados estos años atrás adquieren perfiles cada vez más nítidos, cuando miles de ciudadanos portan sobre ellos la condena de muerte de ETA, cuando la limpieza ideológica descubre su rostro criminal, cuando las relaciones políticas han llegado al punto de putrefacción. Pese a la ruptura de la tregua, que teóricamente debería haber desanudado los compromisos suscritos en Lizarra, el PNV ha seguido instalado en la orilla soberanista, reproduciendo la escisión de facto del mundo político vasco, ratificando tácitamente su decisión de hace dos años de romper amarras con el Estado. Las urnas del 13 de mayo abren así dos caminos divergentes: el que discurre por los terrenos estatutario y constitucional y el que se adentra en la senda soberanista del nuevo marco político y el ejercicio de la autodeterminación, con una ETA campando por sus respetos.

'Lo que nos jugamos es lisa y llanamente la libertad y la vida, un proyecto de país integrado en una España plural, un Gobierno, una Ertzaintza, unas instituciones que luchen verdaderamente contra el terrorismo y reconquisten la libertad de los vascos, que hagan posible una sociedad de ciudadanos que vivan y dejen vivir', dice María San Gil, presidenta del PP de Guipúzcoa y concejala donostiarra, estrecha colaboradora del asesinado Gregorio Ordóñez. 'Lo que nos jugamos', indica el portavoz de Eusko Alkartasuna, Rafael Larraina, 'es un nuevo marco político, porque la Constitucion y el Estatuto ya no son un espacio de encuentro. Las elecciones pueden servir para salvar la desconfianza existente, para que los partidos negociemos sobre los distintos proyectos existentes y lleguemos a un nuevo consenso, independientemente', subraya, 'de lo que haga ETA. Los nacionalistas tenemos que lograr el máximo espacio social posible para que la violencia no tenga terreno'.

Políticamente, a expensas tan sólo de si fructifica la alianza electoral PNV-EA -acuerdo que acentuaría más el tono soberanista del programa del partido de Arzalluz-, la campaña electoral va ser un tiempo perfectamente inútil, un tiempo basura como lo ha sido el último año de la legislatura de Ibarretxe. Las orillas están claramente delimitadas y no cabe esperar que el PNV, el único que podría haber intentado recuperar la centralidad perdida, vaya ahora, en plena confrontación electoral, a desandar el camino de Lizarra. De la misma manera, parece ilusorio pensar que la defensa de su terreno electoral, la acentuación de su propio perfil ante el PP, pueda llevar al PSE-PSOE a aproximarse a un PNV soberanista aunque los socialistas aspiren a ocupar la centralidad perdida por el partido de Arzalluz. La centralidad que reclaman estos días el PNV y el lehendakari Ibarretxe -'Estamos entre los dos extremos, ETA y el PP'- se remite a un centro imaginario que únicamente existe en el nacionalismo. Y las posibilidades de un Gobierno transversal nacionalistas-no nacionalistas parecen, por lo demás, sumamente escasas, aunque cuentan con partidarios dentro del PNV y también del propio PSE.

Más allá de la gestión provechosa de las respectivas campañas electorales, el momento político actual es ya el de la hora de la matemática de las urnas. Si el PP y el PSE suman más de 34 escaños (ahora con Unidad Alavesa tienen 32), parece claro que serán ellos los que tendrán la iniciativa de tratar de formar Gobierno, puesto que la ausencia de HB no les exigiría alcanzar la mayoría absoluta (38 escaños). En las actuales circunstancias, la pugna por la mayoría entre nacionalistas PNV-EA y no nacionalistas PP-PSE adquiere obviamente un carácter trascendental. El PNV fía sus escaños a un desastre de EH, posible, a tenor de las encuestas, y al concurso de los tres escaños con que cuenta IU. Tampoco puede confiar demasiado en los votos de los 65.000 jóvenes que se incorporan por primera vez a las urnas, ya que, según las encuestas, se trata de un voto mayoritariamente autonomista.

Las negociaciones entre el PNV y EA para formalizar una alianza electoral tropiezan con el empeño de este último de incorporar el compromiso soberanista al programa electoral de la futura coalición. EA quiere atar en corto al PNV, porque recela de su comportamiento futuro y quiere descartar la posibilidad de que, en función de los resultados, el partido de Arzalluz llegue a decantarse de forma oportunista por una alianza con el PSE y abandone el terreno de Lizarra. No puede decirse en este caso que los dirigentes de EA pequen de falta de coherencia, puesto que su propuesta de soberanía ya establece expresamente que los planteamientos y calendarios de autodeterminación deben ser incorporados a los programas electorales. 'Efectivamente', apunta el portavoz de EA, Rafael Larraina, 'un triunfo nacionalista no podría ser presentado en clave de respaldo popular a las tesis soberanistas si éstas no se han incluido en el programa electoral. De ahí nuestra insistencia en el asunto'.

El 'proceso soberanista pacífico' adoptado por EA establece que, 'si como resultado de la negociación política, los Estados español y francés no aceptaran una reforma o bien una reinterpretación de sus textos constitucionales en lo tocante a los derechos nacionales del pueblo vasco, nos veríamos abocados a crear un conflicto institucional, mediante una declaración de soberanía desde las propias instituciones vascas, al amparo del derecho internacional'.

El problema ahora para el PNV es que la incorporación del proyecto soberanista a su programa puede precipitar la fuga de votos, preferentemente en dirección al PP. Joseba Egibar, su portavoz, ya ha anunciado que su partido asumirá abiertamente el ejercicio de la autodeterminación, pero, de momento al menos, este compromiso resulta insuficiente para EA. El PNV necesita la coalición para asegurarse de que su lista se impondrá a la del PP, para optimizar los resultados y para canalizar mejor los votos de los desengañados de HB.

Consuelo Ordóñez: «El pacto PP-PSOE es la única posibilidad de cambio en el País Vasco»
Entrevista con la hermana de Gregorio Ordóñez
Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio Ordóñez, primer concejal del PP asesinado por Eta, critica, con dureza, a la Iglesia vasca. Dentro de ella «hay muchos artistas del escaqueo y cobardes que predican muy poco sobre el mandamiento de no matarás»
Inmaculada G. de Molina.- La Razón 25 Febrero 2001

Habla con vehemencia y pasión, pero también con mucho, mucho aplomo. Consuelo Ordóñez arremete contra la Iglesia vasca, por «cobardes». Mientras que «los párrocos de los pueblos celebran funerales por los asesinos», negaron el mismo trato por la memoria de su hermano, en el sexto anirversario de su asesinato. Ella ya lo ha dejado dicho, que si le llega la hora, no hagan ni media misa por su alma, sino «una fiesta en una discoteca». Por su puesto, coloca, año tras año, la equis en la casilla de fines sociales de la declaración de la renta. Es rebelde y se le nota cuando habla. Consuelo Ordóñez asegura que el día que «estos desgraciados desaparezcan» a lo mejor se plantea abandonar el País Vasco. Pero, de momento, mientras esté amenazada y quieran que se calle y deje de pensar, seguirá luchando desde su tierra por la paz y la libertad. No obstante, «a veces, pienso que no sé si lo veré».

    -¿Qué sintió al conocer la detención de García Gaztelu?
    -Una gran satisfacción y también el ir logrando algo pendiente. Nunca me he olvidado de las personas que participaron en el asesinato de mi hermano. Lasarte, que afortunadamente está en la cárcel, no por la eficacia de la Policía, sino por la colaboración de un ciudadano, que tenía cuentas pendientes con estos desgraciados y que tuve la suerte de poder conocer al año. Pero sabía que faltaban García Gaztelu y Carasatorre, del que no he oído hablar nunca más.

    -¿Cómo acogió la noticia de la convocatoria de las elecciones vascas?
    -Muchos vascos necesitamos estas elecciones. No son formas de funcionar, con un gobierno que no puede sacar nada adelante, que tiene todo colapsado y que ha llegado a la vergûenza de mantenerse en el poder dos años para que todos los consejeros puedan acceder al sueldo vitalicio.   

Decisivo
    -¿Será decisivo el 13-M?
    -Sí. En 20 años, es la primera vez en que se vislumbra la posibilidad de cambio. Hasta ahora, nunca se había tenido claro que había un pacto PSOE-PP. La única forma de que se produzca un cambio es mediante ese pacto.

    -¿Y si la correlación de fuerzas queda como hasta ahora?
    -El panorama electoral vasco está muy trillado. La correlación de fuerzas quedará prácticamente igual que ahora. Lo único que variará será el pacto PP-PSOE. Uniéndose si que pueden llegar a gobernar, siempre que EH no participe en el Parlamento.

    -¿Entonces, cree posible que haya gobierno de coalición PP-PSE?
    -Sí. Es nuestra esperanza.

    -¿Mayor Oreja es la llave para la solución del problema vasco?
    -Necesitamos una persona con ese carisma, prudencia, crebilibidad y saber estar.

    -¿Qué pensaría si, por el bien del Estado, Mayor Oreja cediera la Presidencia vasca a Redondo?
    -Por sentido común, debería tener la Presidencia el que más votos tenga. 

    -¿Le preocupa que el PSE pacte con el PNV el 14 de mayo?
    -Sería un fraude para la inmensa mayoría que ha votado PSOE y para todos los que hemos votado PP.

    -¿Ibarreche se está distanciando de Arzallus para poder ser lendakari?
    -No lo creo. Como están las cosas y con todo lo que hemos tenido que vivir, ya nadie se puede llamar a engaño. Somos bastantes ya los que hablamos claramente y denunciamos la injusticia. Lo que es una vergûenza se denuncia. Llamamos al pan, pan y al vino, vino. Los que votan EH son gente que justifican clarísimamente la violencia para conseguir su único fin: la soberanía y un estado totalitario. Nadie que vote EH votará engañado. Vota convencido, porque celebra que exista Eta y sus asesinatos. En el mundo de Otegui y en el de los que le votan están los que pasan la información, el que celebra el asesinato, el que cobra por la extorsión, el que vive de puta madre de toda esta historia y mafia...

    -¿Y los que votan al PNV?
    -Son los que quieren seguir gobernando. El PNV es peor que el PSOE en Andalucía con las peonadas. Sabes la de gente que tiene ya voto fijo. La pasta es la pasta y el poder es el poder. Los afiliados y afines al PNV son los que tienen el poder económico, el chollo en Ajuria Enea y las subvenciones agrícolas...

    -¿Y usted que vota al PP?
    -Como procuradora, soy la que más problemas puede tener de mis compañeros. Estoy estigmatizada. Soy una persona incómoda para mucha gente. Si hubiera dicho: «sé que a mi hermano lo han asesinado, pero coincido plenamente con el PNV», me hubiera ido mucho mejor. Seguro que el PNV me hubiera dado un trabajo, como a otras víctimas que son del PNV, que están muy bien consideradas. Toda esa gente no quiere soltar el poder y la pasta. Lo que me ha demostrado la gente nacionalista es que es muy poco solidaria. Como no les pasa a ellos, si nos pasa a los demás es un problema nuestro. Desconocen el concepto de libertad. Me importaría más que a nadie que una persona, en mi nombre, oprimiera, coartara la libertad y quitará la vida a personas, porque no piensan como yo. A esta gente, no. Algunos desde el PNV o su ideología nacionalista sienten lo que nos está pasando como si les pasara a ellos. Pero critico que aún son muy pocos.   

Un país de cínicos
    -¿Qué opina de que Anasagasti pida al Congreso coches blindados?
    -Hasta hace dos años, que nos hemos constituido como colectivo de víctimas, todo el mundo se rasgaba las vestiduras por los pobres presos. Los presos parecían las víctimas y nosotros unos apestados. Es más, el Gobierno vasco aún no nos reconoce como víctimas del terrorismo. Van contra corriente. En la Comisión de Derechos humanos tenemos un terrorista, algo que no pasa ni en los sitios con dictaduras más estrictas. Esto pasa aquí, porque es el país de los cínicos. Ellos que no tienen que mirar bajo el coche, van de víctimas.

    -¿Arzallus es un iluminado o radicaliza su discurso para atraer votos de EH?
    -Siempre se le ha visto el plumero. No es que lo haga para atraer esos votos, sino que piensa como muchos de EH. Tampoco se diferencia ideológicamente. Obras son amores. De qué me vale que condene la violencia, los atentados y luego esté, codo con codo, con los que la utilizan. Es partidario de hacer pactos con ellos, no sólo con EH, el brazo político de Eta, sino que ha negociado directamente con Eta. ¡Qué casualidad!, han negociado más poder para ellos. Ya veríamos si negociarían con Eta la pérdida del poder y que se lo dejaran a EH, por ejemplo. Esto no lo negociarían.

    -¿Qué opina de las salidas de tono de Arzallus?
    -No me merece ningún respeto. Lo único que le pediría es que se presentara a las elecciones.

    -¿El PNV será capaz para perpetuarse en el poder, mediante un pacto con el PSE, de entregar las cabezas de Arzallus y Eguibar?
    -El pacto PP-PSE es lo único que me esperanza. Si hiciesen lo contrario, me sentiría muy defraudada, como muchos vascos que conozco, que no son del PP, sino de izquierdas de toda la vida, que, de votar, votarán PSOE.   

Ajuria Enea
    -¿El pacto anti-Eta sirve para combatir el terrorismo?
    -Sí. De hecho, les está doliendo mucho. Claro que sería muchísimo mejor que el PNV se hubiera unido. Pero tampoco pasa nada.

    -¿Se puede acabar con Eta sin contar con el PNV y su electorado?
    -Hay que tender a lograr una Ajuria Enea. Hace unos años, la situación estaba mucho mejor. Estábamos todos unidos frente a Eta. Ahora, hay menos libertad, por lo que es más necesario luchar todos frente a aquéllos que quieren hacer desaparecer la democracia en el País Vasco. El pueblo está muy asqueado y harto. Tras el atentado de este jueves, es triste, pero la gente reacciona cuando ve que la cosa le llega. El cinismo, la comodidad, el egoísmo y la indiferencia es lo que nos ha llevado a perpetuar esta situación al punto que nos encontramos. Hay mucha gente que tiene miedo a lo diferente, que es cobarde y sin muchas luces. Por ello, optan por atacar al que piensa diferente. Con este atentado, querría pensar que hay gente que ha perdido su indiferencia.

    -¿Es una osadía que el PSOE diga que se puede acabar con Eta en cuatro años de legislatura?
    -No me creo todo lo que dicen los políticos. No es tan fácil acabar con Eta. Si gobierna el PP y el PSE, Eta ni será peor, ni mejorará la cosa. Irá mejorándose con el trabajo responsable del Estado de Derecho. No creo que matará después más que ahora.

    -Según Arzallus, sí.
    -Lo que hacen los nacionalistas es meter miedo. Igual que el PSOE amenazaba con el miedo, si el PP llegaba al poder. Y qué ha pasado. Que ha llegado al poder y en las siguientes elecciones ha arrasado. Aquí puede pasar algo parecido.

    -¿La respuesta de Eta al 13-M fue el atentado de Martutene?
    -No sé lo que pasa por la mente de estos desgraciados. Podría ser. Pero, por otra parte, todos los días intentan un atentado gordo en el País Vasco. Pero, cada vez, lo tienen más crudo. Casi todo el mundo está con escoltas. Esto complica la actividad de Eta. Si no hubiera escoltas, estaríamos cayendo como moscas. Si no hacen más es porque no pueden, pero intentarlo, lo intentan continuamente.

    -¿Cómo valora el papel de la Iglesia vasca?
    -He perdido toda la fe en la Iglesia vasca. Ya sé que todos no son iguales. Hay cuatro que dan el callo y que son valientes y se enfrentan a la doctrina mayoritaria de la Iglesia vasca, que es de ambigûedad total y absoluta. Cuando llega el momento de las obras, entonces se escaquean. Son unos artistas del escaqueo.

    -¿Lo comprobó el en sexto aniversario de la muerte de su hermano?
    -Me dijeron que no me fuera a creer que iban a hacer algo especial por mi hermano. Ya lo sabía, no lo han hecho nunca. Cuando llega el aniversario del asesinato de mi hermano, lo que más asco me da es ir a la misa fría de la Sagrada Familia. El cura me dijo que la palabra España era polemizar. Busque por otro sitio y me encontré con Tamayo, una bellísima persona, lo que pasa que el de arriba, el superior de los Jesuitas vascos, le dijo que «no».   

Misas por los asesinos
    -¿La Iglesia vasca predica sobre el mandamiento de no matarás?
    -No se dedican a matar. Pero, desde luego, predicar sobre ese mandamiento lo hacen muy poco. Por mí que nadie pida un funeral. Lo tengo dicho, que den una fiesta en la discoteca. Lo hago por mi hermano, porque era creyente. Aquí los párrocos de pueblos celebran misas de aniversario por los asesinos y no ponen ningún impedimento a la familia.

    -¿Acogen al hijo pródigo, al refugiar a los proetarras y etarras?
    -No tienen ningún problema en ceder sus locales a las familias de los presos.

    -¿En la casilla del IRPF pone una equis para fines sociales?
    -Sí. Por su puesto.

    -¿Hay que exigirle al Estado que las donaciones a la Iglesia no desgraven y que le quite la casilla del IRPF?
    -Con mi dinero no, pero no puedo quitar la oportunidad de que libremente quien quiera lo dé. No voy a meter en el mismo saco a la Iglesia vasca con la del resto de España.

    -Ha habido mucha polémica también con el resto de la Iglesia.
    -Siempre les achacaré que son cobardes. Qué se creen, que asesinan a un familiar y caduca a los cinco años. Pues claro que tenemos memoria. Si ellos no quieren tener memoria, porque nos le interesa, quieren estar siempre al lado de los que pegan tiros y llevarse bien con todos, pues bien. Yo no me llevo bien con todos y lo llevo a mucha honra. Con los desgraciados, con los que matan y extorsionan no me quiero llevar nada bien. Y con el indiferente tampoco.

    -¿El asesinato de su hermano ha servido para algo?
    -Espero que no. Mucha gente luchamos para que todas las muertes no sirvan para nada. Un sector de esta sociedad, que tiene el poder, sí que quiere rentabilizar las muertes y que hayan servido para algo, sino no negociarían con Eta. Ésa es en la trampa en la que quieren que caigamos.

    -¿Si algún día los presos salen a la calle, qué hará si se encuentra a Lasarte y a Gaztelu?
    -Haré lo posible por no encontrarme con ellos. No queremos paz por olvido e impunidad. Queremos una paz basada en la verdad y en la justicia. Puede llegar un momento, que ahora está muy verde, en el que lo único que se pueda negociar con Eta es una solución para los presos.

    -¿Cómo sería?
    -Seguro que se podrá llegar a pactar en un futuro una serie de indultos, previstos en la ley. Pero debería primar el arrepentimiento de esos presos y la petición del perdón individual a las personas ofendidas. Nunca un indulto generalizado.   

Cadena perpetua, no
    -¿Se imagina que Lasarte y Gaztelu le pidieran perdón?
    -No lo van a hacer.

    -¿Es partidaria de la cadena perpetua?
    -No. Con que se cumplan las leyes es suficiente.

    -¿Eta acabará el día en que los vascos den la cara y no paguen el impuesto revolucionario?
    -El rechazo social es fundamental. El día en que las instituciones, la justicia y la policía funcionen y que haya una política de educación en valores comenzará el fin de Eta.

    -¿Cómo valora el papel de la Ertzaintza?
    -Deja mucho que desear. Consideraban que era feo que la policía interviniera y dejaron que fuera normal que tras nuestras concentraciones tuviéramos que aguardar cola en La Cruz Roja para curar nuestras heridas. Miesperanza es que se produzca el cambio, porque los ertzainas de base quieren trabajar. Es la obsesión del PNV de no enfrentarse a EH. El poder político y el dinero lo tienen ellos y, lo que es más importante, tienen garantizadas sus vidas y sus propiedades.

    -¿Veremos algún día el fin de Eta?
    -Espero verlo, aunque, a veces, pienso que no sé si yo lo veré.

    -¿Ha pensado, alguna vez, en irse del País Vasco?
    -Lo que más me impide irme es saber que vivo en un país donde no hay libertad y me quieren obligar a dejar de pensar. Me amenazan de muerte, porque lucho por conseguir un país libre y en paz. Si quieren lograr que me vaya, que esté callada, conseguirán todo lo contrario. Ahora, igual el día que desaparezcan y que nadie me presione, a lo mejor me lo pienso.

    -¿Qué balance hace de la Fundación Gregorio Ordóñez?
    -Hemos aportado un grano de arena por cambiar la situación. Estamos en el momento de trabajar todas las fundaciones unidas.

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