AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 7  Marzo  2001
#Operación rescate
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 7 Marzo 2001

#Hijos del nacionalismo
Editorial ABC 7 Marzo 2001

#LA DIFUSA FRONTERA ENTRE ETA Y SU ENTORNO
Editorial El Mundo 7 Marzo 2001

#La cantera de ETA
Editorial El País  7 Marzo 2001

#Se felicita la sociedad democrática
Editorial La Estrella  7 Marzo 2001

#Noticias de ETA
Carlos DÁVILA ABC 7 Marzo 2001

#Golpe de Rajoy contra la impunidad
Editorial La Razón  7 Marzo 2001

#Los «hijos de la impunidad», contra las cuerdas
Javier PAGOLA ABC  7 Marzo 2001

#El magisterio episcopal
M. MARTÍN FERRAND ABC 7 Marzo 2001

#Curas vascos contra el Papa
Editorial La Razón 7 Marzo 2001

#Juegos de solitario en el limbo
JAVIER PRADERA El País 7 Marzo 2001

#Garzón detiene a quince dirigentes de Haika y les acusa de pertenecer a ETA
COLPISA BILBAO/ MADRID EL CORREO  7 Marzo 2001

#Garzón clausura la Asociación Europea Xaki por su presunta vinculación con ETA
EUROPA PRESS Madrid El País   7 Marzo 2001

#De tirar un «cóctel» a pegar un tiro
S. Andía - Madrid .- La Razón    7 Marzo 2001

#Violencia callejera, la «guerra» que el PNV no quiere ganar
R. L. V - Madrid .- La Razón     7 Marzo 2001

#Prisa amplía su presencia mediática en el País Vasco de la mano del PNV y de Euskaltel
JOSEAN IZARRA El Mundo  7 Marzo 2001

#El nuevo Gobierno vasco
ANDRÉS DE BLAS GUERRERO El País  7 Marzo 2001

#Andalucía, unidad y división
Antonio PRIETO La Razón  7 Marzo 2001

Operación rescate
Aleix VIDAL-QUADRAS La Razón 7 Marzo 2001  

Nadie pone hoy en duda que el extremo de degradación al que ha llevado el nacionalismo étnico a la sociedad vasca pone en serio riesgo la democracia misma. Una parte de la ciudadanía, la comprometida con el vigente ordenamiento constitucional y estatutario, vive amenazada y limitada en sus libertades básicas, mientras que la otra, vinculada al secesionismo excluyente, campa por sus respetos en manifiesta alianza con el crimen organizado o en un confuso solapamiento de medios y fines expresado mediante oscuros pactos de alcance difuso y validez indefinida.

    En estas condiciones, las elecciones del 13 de mayo no pueden ser plenamente limpias. Si unos votantes están amedrentados, temen por su integridad física o por la de sus familias, si el sentido de su sufragio es susceptible de acarrearles agresiones o de someterles a vejaciones o discriminaciones, no se dan la igualdad de trato y la ausencia de coacción indispensables para que unos comicios sean democráticamente válidos. En otras palabras, un colectivo de compatriotas nuestros se encuentra severamente disminuído en su capacidad de elegir sin trabas ni presiones a sus representantes por la actitud violenta de un grupo que no respeta las elementales normas de convivencia ni reconoce el marco legal existente. Ante semejante situación, la solidaridad cívica y la fraternidad humanitaria deben movilizarnos a todos. No sólo los militantes del Partido Popular y del Partido Socialista han de acudir en ayuda de sus correligionarios perseguidos y cercados por la barbarie participando en la campaña, contribuyendo con donativos, y ofreciéndose como interventores o apoderados para la fecha en que se abrirán los colegios electorales, sino que todas aquellas organizaciones y entidades ciudadanas de cualquier tipo y propósito en todas las Comunidades españolas, están en la obligación moral de animar a sus miembros a apoyar a los partidos constitucionalistas en el País Vasco, y, muy especialmente, de solicitar voluntarios para cubrir las dos mil quinientas mesas electorales. 

Si nadie vigila a aquellos que han demostrado ya sobradamente su carencia de escrúpulos, no disponemos de garantía ninguna de que no cometan una fechoría más, alterando suciamente los resultados en su beneficio. Gentes capaces de sentarse a compadrear con asesinos desalmados y de firmar con ellos siniestros acuerdos considerarán sin duda una fruslería sustituir unas papeletas por otras o arrojar las del adversario a la basura. Por eso resulta esencial que el secreto del voto quede de verdad asegurado, que en todos los colegios se monten cabinas y que no quede ni una mesa sin supervisión por parte de las fuerzas defensoras de los valores democráticos y de la pluralidad. El 13 de mayo toda España ha de desplazarse al País Vasco en una masiva operación de rescate de aquella noble y torturada tierra de las garras del totalitarismo y de la muerte.

Hijos del nacionalismo
Editorial ABC 7 Marzo 2001

UN Estado de Derecho que se precie de serlo no puede ni debe conceder un momento de respiro al terrorismo. ETA merece ser combatida con todos los instrumentos de la ley y en todos los frentes necesarios, lo que constituye un objetivo común para todos los poderes del Estado, sin excepción, cada uno en el ámbito de sus competencias y compartiendo la defensa del interés general que es acabar con ETA. Ayer volvió a ponerse de manifiesto este principio. Si hace pocos días fue detenido en Francia el máximo dirigente de la banda terrorista, Francisco Javier García Gaztelu, alias «Txapote», en la madrugada de ayer fue desmantelada la cúpula de Haika, la organización juvenil del entramado etarra llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Haika fue el resultado de la fusión de Jarrai y de su proyección francesa, Gazteriak. Actualmente Haika se había convertido en el vivero de ETA, del que había sido reclutada la mayoría de los nuevos terroristas incorporados a la banda tras la revocación de la tregua, al mismo tiempo que ejecutaba, con escandalosa impunidad, el terrorismo destructivo y las acciones de intimidación, reservándose ETA el terrorismo homicida.

La operación, dirigida por el juez Garzón y expresivamente denominada «la cría de la serpiente» (Sugekumea) se ha desarrollado en las tres provincias vascas y en Navarra, con un resultado de quince detenidos, cuyas edades no superan los veinticinco años. En apenas una semana, ETA se encuentra atacada en su cabeza operativa, con la caída de «Txapote», y menoscabada en su fuente de suministro de nuevos integrantes. El cerco debe seguir estrechándose con la presión policial y la colaboración internacional, porque aunque ETA siga matando, que lo hará, y siga lanzando a jóvenes fanáticos a una violencia suicida, que también lo hará, cada día que pasa se hace más evidente la vulnerabilidad de ETA, algo que confunde y desanima a la izquierda proetarra y desmiente un argumento esencial de la estrategia del PNV y compañía. Para el nacionalismo, la fortaleza de ETA es la coartada del diálogo que propone a los no nacionalistas, perfectamente reflejada en la manifestación del próximo día 10, cuyo lema es todo un alarde de chantaje subliminal, porque sólo a través del diálogo, según el nacionalismo, es posible salvar la vida. Que ETA pierda terreno, que sus comandos sean detenidos, que sus aspirantes a matarifes se queden sin ocupación, es algo que salva vidas y, además, despeja el ambiente social y político en el País Vasco. Ahora bien, la operación policial contra Haika también requiere una interpretación sociológica e histórica ineludible. Los quince detenidos ayer sólo han conocido un País Vasco gobernado, controlado y dirigido por nacionalistas. Esos quince jóvenes representan la tragedia de un nacionalismo que, tras veinte años de gobierno, sólo puede ofrecer el balance de una sociedad dividida y de una parte de la juventud fanatizada por la violencia.

LA DIFUSA FRONTERA ENTRE ETA Y SU ENTORNO
Editorial El Mundo 7 Marzo 2001

El juez Garzón y el fiscal Fungairiño -una unión judicial poco habitual últimamente- han impulsado la acción policial realizada ayer contra el colectivo juvenil abertzale, Haika, que es el producto de la fusión de Jarrai y de su versión vascofrancesa. Resultado: 15 detenciones entre los que, a todas luces, han sido máximos responsables de Haika al sur de la frontera.

Las reacciones tras la redada van desde la posición del nuevo ministro del Interior, Mariano Rajoy, para quien la vinculación entre los 15 detenidos y ETA «está comprobada», hasta la respuesta curiosamente unánime del PNV y de Euskal Herritarrok, según la cual la operación es «otra garzonada».

Desde luego que, si bien Jarrai y Haika han sido, como hoy se insiste, «viveros» de terroristas etarras -de ellos procedía la gran mayoría de los detenidos o acusados con relación a los atentados ocurridos desde el fin de la tregua-, no por pertenecer a Haika se es automáticamente miembro de ETA. Es de desear que, con todas las garantías jurisdiccionales, pronto queden establecidos indicios firmes de la actividad delictiva de los detenidos, y que -en su caso- sean puestos en libertad aquéllos para quienes no se pueda acreditar la «pertenencia a banda armada» que argumenta la Fiscalía.

Dicho esto, lo de garzonada no se sostiene, como no se habría sostenido una acusación de ertzaintzada, que -por cierto- no escuchamos cuando la Policía autonómica vasca realizó su última operación anti-ETA, con unos detenidos que en su casi totalidad estaban en la calle a las pocas horas... Las garantías del Estado de Derecho son, por fortuna, válidas tanto en el caso de aquella redada como en el de la actual, y prácticamente descartan toda posibilidad de privación prolongada e injustificada de libertad.

Lo importante de esta última acción policial está en otro aspecto: en que se pueda establecer una relación directa entre muchos sectores de ese magma llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco y la dirección de ETA. Para Garzón, la impresión de autonomía entre unos y otros no es más que una cortina de humo. El de ayer es el quinto golpe del juez contra ese entorno, tras los de Egin, KAS, Ekin (el antiguo KAS técnico) y Xaki (el aparato internacional de ETA): la Audiencia Nacional revisó, controló y, en casi todos los casos, ratificó las iniciativas de Garzón. Ahora, si se demuestra que, como ayer decía Interior, los detenidos estaban directamente a sueldo de ETA y bajo control personal de García Gaztelu, las tesis de Garzón se verán reforzadas y la lucha antiterrorista cobrará un sesgo nuevo. 

La cantera de ETA
Editorial El País  7 Marzo 2001

Según el Ministerio del Interior, la organización juvenil abertzale Haika, cuyos dirigentes fueron detenidos ayer por orden del juez Garzón, forma parte del complejo organizativo de ETA como cantera de la que salen los terroristas. El PNV, por su parte, calificó las detenciones de nueva 'garzonada', recordando anteriores iniciativas de este juez que la Audiencia Nacional desmontó en alguna medida, y expresó su temor de que se trate de una operación que obedezca a 'un impulso político' relacionado con las elecciones.

Acabar con la impunidad de hecho con que se mueven esos grupos juveniles que extienden la intimidación de los ciudadanos que no se pliegan -políticos, jueces, periodistas, profesores- es una condición para interrumpir el proceso de renovación generacional de ETA. Que existe una relación entre Haika, prolongación de Jarrai, y la violencia callejera es una evidencia social; también lo es que esa práctica sirve de iniciación y campo de captación de futuros terroristas. Pero se necesitan pruebas personalizadas para considerar que ser dirigente de Haika equivale a formar parte de ETA, y no será fácil encontrarlas.

Sin embargo, no es exacto que la Audiencia haya desautorizado la investigación realizada por Garzón de las tramas financiera, de comunicación, exterior, etcétera, de ETA. El pasado 8 de febrero, la Audiencia Nacional dictó un auto en respuesta a un recurso de los encausados por sus actividades en Xaki, organización especializada en las relaciones exteriores del entramado. El auto distingue entre 'integración' y 'colaboración', aunque admite que una colaboración permanente con ETA podría considerarse equivalente a pertenencia a la misma. En función de ese criterio, la Audiencia rechaza la identificación automática de Xaki con ETA, pero considera que hay suficientes indicios como para mantener el procesamiento de la mayoría de los imputados por sus actuaciones individuales orientadas a 'favorecer los fines' de ETA.

El director de la Policía dijo ayer que se ha requisado 'documentación como para llenar un camión'. Habrá que esperar a conocer los resultados de un análisis preciso para saber si hay pruebas que justifiquen la acusación de pertenencia a la banda. Pero, con independencia de ello, merece elogio, y no sarcasmos, que la justicia intente acabar con la impunidad con que el sector juvenil del tinglado se entrena para matar amenazando, agrediendo y destruyendo.

Se felicita la sociedad democrática
Editorial La Estrella  7 Marzo 2001

Como es bien sabido ya, quince jóvenes radicales vascos pertenecientes a la organización juvenil 'Haika' han sido detenidos por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. El hecho incuestionable a estas alturas de que a nadie enterado de la situación se le ocurra dudar sobre las vinculaciones de esta organización con ETA,  hace que el suceso tenga timbres de acontecimiento. Sobre todo ante la posibilidad de que, mediante estas detenciones, se puedan impedir males mayores. En este sentido, como bien ha sugerido Iñaki Anasagasti, portavoz del PNV, una sociedad democrática tiene que felicitarse por esto. Es de desear, por tanto, que la operación haya sido realizada con todo fundamento probatorio y que no depare la desagradable sorpresa como sucedió con el sumario Ekin de que instancias superiores a Garzón pongan dentro de unos días en libertad a los ahora detenidos. 

Después de la detención, junto a la satisfacción general, grupos o partidos radicales nacionalistas han expresado su desagrado, como si la operación fuera movida, más que por necesidades de atacar el cáncer terrorista de la sociedad vasca, por puras razones electoralistas. Que entre estos grupos nacionalistas aparezcan también algunos llamados democráticos como es el caso de sectores del PNV y de EA que han criticado la operacióncausa asombro. De aquí que la mayoría de la sociedad española esté pendiente de la solidez judicial de las detenciones, ya que desautorizaciones posteriores serían un inmerecido alivio para quienes, en el fondo, desde posiciones nacionalistas, no desean las detenciones de los cachorros de la banda terrorista, según está ya más que comprobado a lo largo de los últimos veinte años de acoso radical en medio, sin embargo, de un clima democrático y constitucional.

Por las declaraciones del propio ministro de Interior, Rajoy, y del director general de la Policía contundentes ambos en afirmar que se trata de la "cantera" de ETA–, parece que esta vez la acción judicial y policial puede contar con todas las garantías. Que un Estado de Derecho se apoye en sus leyes para acabar con esta lacra no puede ser más que motivo de gran satisfacción.

Noticias de ETA
Por Carlos DÁVILA ABC 7 Marzo 2001

La tentación es enorme. Relacionar la detención de García Gaztelu con la aprehensión de los dirigentes de la ETA juvenil, está tirado, parece de manual, pero no es así. Por lo que se sabe, el asesino «Txapote» no ha dicho en Francia ni una sola palabra. Al criminal que remató a Miguel Ángel Blanco y que convirtió en pedazos irreconocibles el cuerpo digno de Fernando Buesa, no se le ha cogido hasta la fecha más que una somera agenda en clave, con siglas y con citas que aún están sin descifrar. Pero la tentación es enorme porque Gaztelu, primero, salió de la «kale borroka», las divisiones inferiores de ETA, y, después, se convirtió en su jefe. Está por confirmar que el miserable acudiera a la asamblea que los «kale», los «jairrechus» españoles que aún no se habían juntado con otros jabalíes franceses de su misma condición, celebraron allá por el 92. Entonces asistieron a la reunión cerca de trescientos sujetos indeseables, púberes a los que sus padres (el cronista lo ha visto en el Bulevar donostiarra) enseñaron a gritar de niños: «¡ETA; mátalos!», de ese número cien están ya en la cárcel acusados de haber perpetrado fechorías en nombre de ETA. 

O sea, los «junior» del 92 se convirtieron pronto en «senior» bajo la autoridad de Gaztelu. Ahora ha caído toda la Junta Directiva de Haika, la mezcolanza que surgió de la unificación hispanofrancesa. Algunos de los ilustres matarifes, tan precoces ellos, que ha enviado a la Audiencia Nacional la Policía, eran compañeros de los asesinos de Cariñanos, el médico sevillano al que destrozó la banda, y todos, pobrecitos, estaban huérfanos desde que Gaztelu pasó de un restaurante a una mazmorra francesa. Gaztelu era el hombre clave de la organización donde un bobo de solemnidad, «Antza», que seguramente está ya en Cuba bajo la protección de Castro, no es más que un recuerdo. Gaztelu había enviado a Madrid, meses antes de su detención, a un hombre y una mujer, un bombón ella, que, según parece son el dúo de la gasolina que tanta gracia le hace a Arzalluz. También ellos vienen de la «kale borroka», de la cuadrilla de chicos equivocados que tanta sangre nos están haciendo tragar.

Golpe de Rajoy contra la impunidad
Editorial La Razón  7 Marzo 2001

La etapa de Mariano Rajoy al frente del Ministerio del Interior no puede comenzar con mejores augurios: el brillante golpe del Cuerpo Nacional de Policía a la cantera de Eta, la organización juvenil Haika, marca el principio del fin de la impunidad de un grupo que ha colaborado activamente en la extensión del imperio del terror. Y la esperanza de que la Justicia ponga de una vez coto a la terrible imagen de unos gamberros en libertad, adueñados de las aulas y las calles, quemando autobuses o cajeros automáticos, amenazando de muerte a todos los que consideran enemigos de Eta (que son todos menos ellos), y señalando incluso a quienes deben caer asesinados por Eta. Y hacerlo, para mayor descaro, en rueda de prensa.

    La cabeza más joven de la hidra del monstruo etarra es sin duda «vivero de los terroristas», como ayer definía a la organización el presidente del Gobierno, José María Aznar, y la «escuela de etarras» descrita por Mariano Rajoy, que destacó la vinculación de Haika con Eta y confirmó que «desde luego está comprobada la vinculación que existía entre los miembros de la organización terrorista y las personas que se han detenido».

    Era de esperar la reacción de los amigos de Eta, las quejas de Otegui y su banda. Pero, en plena campaña electoral, es difícilmente explicable que el PNV, EA e IU se duelan por la detención de 15 presuntos etarras.

    Queda todavía mucho por hacer en este frente abierto en el entramado etarra pero, al menos, ayer se vieron ya los primeros frutos: en la «protesta» por la operación, los cachorros de la banda aparecían, por primera vez, encapuchados.

Los «hijos de la impunidad», contra las cuerdas
Por Javier PAGOLA ABC  7 Marzo 2001

La operación llevada a cabo ayer por el Cuerpo Nacional de Policía en el País Vasco y Navarra contra la organización Haika supone un duro golpe, no sólo a la estrategia de «kale borroka» -escuela de prácticas de futuros pistoleros-, sino también a los planes de ETA de involucrar en su actividad terrorista a jóvenes franceses. De hecho, la Policía ha detectado en los dos últimos años una progresiva implicación de elementos de nacionalidad gala vinculados con Haika en el «aparato logístico» de la banda que, hasta su detención, controlaba el máximo dirigente de ETA Francisco Javier García Gaztelu, «Txapote».

Expertos en la lucha antiterrorista subrayaban ayer que esta operación, con ser de gran importancia, no puede considerarse, ni mucho menos, un desmantelamiento de Haika, ya que está integrada en el País Vasco español por unos mil jóvenes especialmente activos, a los que habría que añadir una cifra superior de simpatizantes y, en el País Vasco francés, por unos cien.

Muchos de quienes hoy integran Haika tenían quince, dieciséis o diecisiete años en 1995, cuando ETA/MLNV puso en marcha la estrategia de las contramanifestaciones desde las que se amenazaba y agredía a los pacifistas que pedían la libertad de José María Aldaya. Los proetarras, envalentonados por la pasividad de una Ertzaintza que recibía órdenes de Juan María Atutxa, acabaron por recuperar la calle, que ya era suya cuando repitieron esta provocación durante los secuestros de Delclaux y Ortega Lara. Hoy, muchos de quienes integran Haika son los hijos de la impunidad de la era Atutxa.

Los estrategas de ETA vieron en esa impunidad el caldo de cultivo idóneo para reclutar nuevos terroristas y superar la crisis de captación, que se les había agravado tras la operación de Bidart, y que había llevado a un envejecimiento de los pistoleros.

Haika adquiere en la labor de captación de futuros terroristas un papel clave que, además, ha alcanzado una importancia mayor en la estrategia de la nueva ETA surgida tras la tregua trampa y que ha basado su brutal ofensiva en la precipitación, con el objetivo de intentar poner contra las cuerdas al Gobierno, pese a que ello comporte a la banda el riesgo de sucesivas caídas, como así ha ocurrido. Pero ETA invierte poco en la formación de sus actuales pistoleros y, con la amplia reserva que tiene al amparo de esa escuela de prácticas que es Haika, también le supone menos esfuerzo que hace unos años el relevarlos.

Nunca en la macabra historia de ETA se habían registrado en tan poco tiempo tantas desarticulaciones de grupos criminales, pero también es cierto que se observa una cierta capacidad para lanzar a la barbarie a nuevos activistas, aunque para ello tenga que suplir a jóvenes de 21 o 22 años por casi adolescentes de 18 o 19.

Cuando aún ETA no acaba por decidirse a cometer atentados en territorio francés, la constitución de Haika le ha permitido, al menos, exportar al otro lado de los Pirineos la estrategia de su «kale borroka», lo que ha comenzado a preocupar a las autoridades galas, quienes, sin duda, habrán recibido de buen grado esta operación, que podría tener continuidad en el país vecino.

El magisterio episcopal
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 7 Marzo 2001

La última vez que estuve en Solsona, hará tres años, fue para compartir un blat pelat a la cassola, un guiso de trigo pelado, con unos amigos catalanes. Gran plato de esos que se calientan, mitad por mitad, con hambre y tradición. Ya entonces me hablaron de la curiosa personalidad del bisbe Deig, el titular de la Diócesis que el próximo domingo presentará su renuncia al Papa porque cumple los setenta y cinco años en los que Roma fija el prudente retiro episcopal.

Antoni Deig prefiere que el PNV gane las próximas elecciones autonómicas vascas «porque ellos son de allí». Lo quiere, lo pregona y quienes siempre están dispuestos para el escándalo se enrabietan con ello. Supongo que en Solsona, que está cerca del cielo —a setecientos u ochocientos metros de altura— y lejos de todas partes las gentes se aburren una barbaridad y el obispo no será menos que sus hijos diocesanos. Ahora, en la fiebre vigente, cuando a los nacionalismos se les ven las entretelas xenófobas, no es raro que alguien diga tontunas parecidas. Los del PNV «son de allí». Claro. Como lo son muchos de EH, de EA, de IU y, más aún —numéricamente hablando—, muchísimos del PSE y del PP. Jaime Mayor Oreja es de San Sebastián y Nicolás Redondo Terreros nació en Portugalete. ¿Son de allí?

¿Y si no fueran de allí? ¿Durán i Lleida no es un buen catalán por no haber nacido en Solsona? Parece ser que el obispo San Ignacio de Antioquía, naciendo el siglo II, fue el primero en utilizar la condición de catolicidad para definir y predicar la plenitud universal de la fe de Cristo. Ignacio padeció la persecución de Trajano y murió en el martirio para dar testimonio de esa fe. Tras él, según lo poco que me han enseñado de Teología mis desordenadas lecturas, la catolicidad fue admitida como propiedad de la Iglesia de Roma y hoy es una de las notas que la diferencian de las restantes iglesias cristianas: una, santa, apostólica y católica.

No seré yo quien le enseñe nada al bisbe de Solsona. Líbreme el Señor de tal temeridad. Él se confiesa nacionalista y yo no lo soy. Sólo coincidimos, supongo, en que los dos somos personas de buena voluntad. De ahí mi extrañeza cuando el monseñor acusa al Gobierno (de España) de «aprovecharse» de las últimas declaraciones de Marta Ferrusola y los últimos escritos de Heribert Barrera. «Se aprovechan para hacernos daño (a los catalanes)», dice Deig. «Me parece que el Gobierno de Madrid (se refiere al de Aznar, no al de Ruiz-Gallardón) nos quiere exprimir un poco más a los catalanes», dice también el obispo.

Como no puedo dudar, ni por un segundo, de la buena voluntad y la recta intención de Antoni Deig, tengo que pensar que sobre todos nosotros, los españoles, ha caído una nube de incomprensiones hondas. Unas ya estaban ahí. Son los viejos demonios —con perdón— familiares. Pero hay otras incomprensiones nuevas como la que sintomatiza monseñor Deig, pobrecito. El nacionalismo excluyente está en el Gobierno Aznar y los del PNV «son de allí». Toda una teoría política que merece estudio porque convendría aislar el germen que la produce. Que la Mare de Deu del Claustre, que creo que es la patrona de Solsona, bendiga al bisbe y nos ampare a todos.

Curas vascos contra el Papa
Editorial La Razón 7 Marzo 2001

Mientras la Conferencia Episcopal intenta acabar con la polémica sobre su posición ante el terrorismo, un sector del clero vasco, el Consejo de Arciprestes de Guipúzcoa, ha demostrado que las acusaciones de equidistancia y ambigûedad aplicadas a una parte de la jerarquía vasca no son ociosas.

    El Consejo arciprestal, coordinador de las parroquias guipuzcoanas, se ha permitido en su boletín interno criticar la posición del Papa sobre el terrorismo, leída en la Oración por la Paz celebrada el pasado mes de enero.

Ahí, Juan Pablo II aseguró que «por encima de todo es preciso levantar la voz a favor de la vida, de la seguridad, de la integridad física, de la libertad» y concluía: «No se puede invocar la paz y despreciar la vida». Pues bien, los arciprestes guipuzcoanos afirman que esa misiva papal utilizó «términos políticos que apuntan a la división, lo que no es correcto viniendo de la Santa Sede». Para los curas de San Sebastián, no fue suficiente el mensaje de los obispos en aquella Jornada, pese a su evidente comprensión hacia los terroristas, a quienes equiparó «por los sufrimientos que padecen» a las víctimas que ellos causan. Estos arcipretes querían más. Querían que se hablara más de los presos etarras (y menos de las víctimas), y no les valió el mensaje papal, demasiado inequívoco contra el terrorismo «porque no citaba para nada las causas de la falta de paz». Lo que han demostrado es que la Iglesia tiene un problema, de consecuencia pastorales imprevisibles. Y éste no es que haya sido criticada por no apoyar un determindo Pacto, sino porque tiene en su interior a un sector, el de Setién, arriscadamente nacionalista y para el que víctimas son equiparables a los verdugos, al que no frena ni la autoridad del Papa.


Juegos de solitario en el limbo
JAVIER PRADERA El País
7 Marzo 2001

El lehendakari Ibarretxe decidió aprovechar a tope las semanas de gracia regaladas por la brecha artificialmente creada a comienzos de este mes entre el anuncio oficioso de la disolución del Parlamento y la convocatoria oficial de los comicios. Ese espacio temporal pertenece políticamente al género epiceno y se emparenta teológicamente con el limbo; aunque teóricamente forme parte de la legislatura abierta por los comicios autonómicos de octubre de 1998, a efectos materiales invade la campaña electoral del 13 de mayo de 2001. Presidente del Gobierno vasco en pleno ejercicio de sus competencias y candidato in pectore de su partido para revalidar ese mandato, Ibarretxe se permite el privilegio de repicar desde el campanario e ir a la vez en la procesión.

Así, el llamamiento lanzado la semana pasada desde el Palacio de Ajuria-Enea para que la sociedad vasca manifieste el próximo sábado en las calles de Bilbao su apoyo al lema Sí a la vida, sí al diálogo constituye en la práctica el primer acto de la campaña electoral de la coalición PNV/EA en vías de formalización. Bajo ese abstracto encabezamiento, que se pronuncia de manera inobjetable a favor del derecho a la vida y de la solución pacífica de los conflictos, la convocatoria aspira en concreto a movilizar a los vascos contra los adversarios electorales -de signo opuesto- de esa incoada alianza. De un lado, la condena verbal de los asesinos y el compasivo recuerdo de sus víctimas ('frente al no de ETA a la vida') pretende atraerse a potenciales seguidores de EH desengañados por la ruptura de la tregua; de otro, la presentación de las negociaciones con la banda terrorista como camino obligado para poner fin a sus crímenes ('frente al no al diálogo del PP y del PSOE'), trata de denunciar ante sus votantes a populares y socialistas como corresponsables de la violencia a causa de su intolerancia.

El lehendakari Ibarretxe y la actual cúpula del PNV se jactan de constituir un término medio aristotélico, escarnecido en dos frentes por gentes alejadas a igual distancia de la verdad y consagrado a la irenaica tarea de conciliar las posiciones de esos fanatizados adversarios. A veces, sin embargo, los pespuntes del disfraz carnavalesco utilizado por los nacionalistas moderados para vestir sus intereses partidistas con el ropaje del Sermón de la Montaña resultan demasiado visibles: la manifestación del próximo sábado, organizada desde el Gobierno de Vitoria y financiada con dinero público para arañar votos en beneficio de la coalición PNV/EA, mete en el mismo saco a los verdugos y a las víctimas, a los criminales que tratan de imponer su voluntad mediante el coche-bomba y a los amenazados que se resisten a capitular ante sus intimidaciones. No se trata ya del terreno opinable de la política y de sus tácticas sino del ámbito de la ética y de sus principios: equiparar a los dirigentes de EH, que siguen las instrucciones de los asesinos de Gregorio Ordoñez y de Fernando Buesa (dos nombres entresacados de una terrible esquela de muertos), con los candidatos del PP y del PSOE, que arriesgarán su vida durante la campaña, constituye una obscenidad. Esa indecente actitud de equidistancia del PNV se hace igualmente visible en el ámbito de la defensa de la libertad de expresión: mientras el diputado Anasagasti se condolía de la agresión perpetrada el pasado fin de semana contra El Correo, una operación que forma parte de la estrategia de intimidación de ETA contra unos comicios libres, Arzalluz seguía desgranando su paranoico sermón contra los medios de comunicación (la Brunete mediática) discrepantes o críticos de la concepción del mundo nacionalista.

Ibarretxe parece en ocasiones un inofensivo habitante del limbo teológico, ese lugar equidistante del paraíso, del purgatorio y del infierno que sirve de alojamiento a las almas sin bautizar y a los santos inocentes. Sin embargo, la manera en que ha creado su propio limbo político, situado entre la legislatura de 1998 todavía sin consumir y la campaña electoral oficial, no cuadra con esa imagen beatífica: la decisión de convocar, en su doble condición de lehendakari y de candidato, una manifestación orientada a conseguir votos tanto del nacionalismo radical (ETA y su brazo político EH) como de los partidos constitucionalistas (PP y PSOE) recuerda la imagen patética del autista que se hace trampas a sí mismo al jugar a los solitarios.

Garzón detiene a quince dirigentes de Haika y les acusa de pertenecer a ETA
El Gobierno central asegura que con los arrestos se «descabeza la cantera de ETA» Mariano Rajoy dice que la relación entre el colectivo juvenil y la banda «está comprobada»
COLPISA BILBAO/ MADRID EL CORREO  7 Marzo 2001

Quince dirigentes de la organización juvenil de la izquierda radical Haika fueron detenidos ayer en una operación del Cuerpo Nacional de Policía coordinada por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón y en la que intervinieron mas de 300 agentes. Los arrestos se desarrollaron de forma simultánea en distintos puntos del País Vasco y Navarra, y la Policía se incautó de una cantidad ingente de documentación que hizo necesario el uso de un camión para trasladarla.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional anunció ayer mismo que pedirá el ingreso en prisión de los arrestados bajo la acusación de pertenencia a ETA. El Gobierno de José María Aznar no dudó en vincular, desde el primer momento, la operación con las actividades de la banda armada. En un comunicado oficial, sostiene que Haika «mantiene una relación de dependencia y subordinación con respecto a ETA, cooperando en su actividad terrorista», concretamente, «en la ejercida a través de la ‘kale borroka’». En opinión del Ejecutivo, la operación de ayer «descabeza la cantera de ETA».

El ministro de Interior, Mariano Rajoy -tras la primera operación que la Policía lleva a cabo desde que el pasado martes asumiera el cargo-, afirmó de manera rotunda que la relación entre los arrestados y ETA «es un hecho objetivo y está comprobada». Según Rajoy, el grupo juvenil estaba a las órdenes directas del dirigente de la banda Javier García Gaztelu, ‘Txapote’, detenido el 22 de febrero en Anglet, y a quien se le imputa haber comandado la ofensiva desatada por la organización terrorista tras la ruptura del alto el fuego. Rajoy recordó que «buena parte de los terroristas detenidos tras la tregua, tanto en Sevilla, como en el País Vasco como en Zaragoza, militaba en Haika».

‘Cría de la serpiente’
En un juego de palabras vinculado con la acusación del Gobierno a Haika de ser «la cantera de ETA», la Policía denominó a la operación ‘Sugekumea’, en castellano, la cría de la serpiente. Los arrestos se iniciaron a las 2.05 horas de la madrugada en los domicilios de los acusados y, en apenas veinte minutos, habían concluído. Según aseguró ayer el director de la Policía, Juan Cotino, la líder del colectivo «y quien organizaba a todos los demás» es Olatz Dañobeitia Ceballos, de 24 años y detenida en Lekeitio. Los agentes arrestaron en San Sebastián a Ugaitz Elizaran Aguilar, de 24 años; Igor Ortega Sunsundegi, de 23; Igor Suberbiola Zumalde, de 21; Arkaitz Rodríguez Torres, de 22, y Patricio Jimbert Leturiondo, de 24.

En Bilbao fueron apresados Unai Beaskoetxea Gutiérrez, de 23 años, y Olatz Carro Boado, de 25 años. También en Vizcaya, en la localidad de Zamudio, fue detenido Ibon Meñica Orue-Etxeberria, de 23 años. El Cuerpo Nacional de Policía arrestó en Eibar a Garazi Viteri Izagirre, de 25 años; en Azpeitia, a Garikoitz Etxeberria Uria, de 23 años; en Hernani a Aiora Epelde Agirre, de 23 años y en Vitoria a Mikel Ayllón Corral, de 21 años, y a Igor Chillón Barbadillo, de 23 años.

En Pamplona se detuvo a Arturo Villanueva Artega, de 24 años,. En la capital navarra la Policía registró la sede de Haika, situada en el piso superior al que ocupan los locales de Euskal Herritarrok. Los parlamentarios de EH Pernando Barrena y Félix Puyo fueron testigos de la inspección. Las sedes del colectivo en la comunidad autónoma vasca también fueron registradas. Dos miembros de la organización radical no fueron localizados por la Policía, por lo que el dispositivo permanece abierto.

Según fuentes policiales, en las pesquisas no se esperaba encontrar material de lucha urbana, ya que la acusación contra los arrestados no tiene que ver, en principio, con la realización de sabotajes, sino con las órdenes para llevarlos a cabo. Gran parte de la argumentación legal en la que se basa la operación parte del sumario 18/98 que instruye el juez Garzón contra el ‘entramado legal’ del MLNV y que ya ha permitido cinco operaciones policiales, entre las que se encuentran el cierre de ‘Egin’ o la desarticulación del presunto aparato internacional de ETA, ‘Xaki’. La tesis del juez es que la banda armada es «la vanguardia» de una serie de organizaciones legales, que dan lugar a «una organización delictiva compleja que se desarrolla a través de distintos frentes». Según la agencia ‘Europa Press’, entre la información incautada a Haika, la Policía halló listados de militantes con vistas a una posible captación por parte de ETA, instrucciones para presionar a determinados colectivos, como periodistas, y datos de contabilidad con un listado de aportaciones económicas.

En este sentido, el presidente del Gobierno, José María Aznar, aseguró ayer que ETA «no se circunscribe sólo a sus comandos, sino que tiene sus aparatos de apoyo, sus aparatos logísticos, su aparato internacional, y tiene su vivero». Para Aznar, la operación policial demuestra que «la perseverancia es uno de los elementos fundamentales en la lucha contra el terrorismo ». Desde el Gobierno vasco, su portavoz, Josu Jon Imaz, indicó que las detenciones practicadas parten de la premisa de que «existen indicios suficientes y racionales» que justifican los arrestos. No obstante, Imaz pidió que no se realicen «juicios mediáticos paralelos» a la labor de los jueces.

Garzón clausura la Asociación Europea Xaki por su presunta vinculación con ETA
La organización es considerada como el aparato de relaciones internacionales de la banda
EUROPA PRESS Madrid El País   7 Marzo 2001

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón ha acordado clausurar la Asociación Europea Xaki, a la que investigaba dentro del conocido como "caso Xaki" o aparato internacional de ETA, según han informado fuentes jurídicas.

Asimismo, Garzón ha citado a declarar a Mikel Egibar como representante legal de la asociación.

La clausura se ha producido en función del artículo 129 del Código Penal que establece que los jueces, "en los supuestos previstos en este Código, podrán imponer, motivadamente", la clausura de una empresa, la disolución de una asociación o fundación o la suspensión de sus actividades por un plazo que no podrá exceder de cinco años.

La decisión del magistrado se ha producido un mes después de que se hiciera público un auto de la sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en el que se revocaba el procesamiento acordado por Garzón de cinco de los quince inculpados en el "caso Xaki" por pertenencia a banda armada.

Los cinco imputados a los que se les levantó el procesamiento son María Rosario Buñuel, Sabin del Bado, Gotzon Resa, María Teresa Ubiria y Carlo María Gonzato Raveli (éste último era el único procesado por colaboración con banda armada).

En dicho auto, también se dejó en libertad a los tres procesados que aún seguían en prisión: Mirian Campos, responsable de Relaciones Exteriores de la Asociación Europea Xaki, quien quedó en libertad sin fianza; y el presidente de la junta directiva de Xaki, Mikel Gotzon Egibar, y Gorka Martínez Bilbao, miembro de la asociación y de la comisión de deportados, y responsable del área de Relaciones Internacionales de HB, a quienes se impuso una fianza de 10 millones de pesetas.

Tras esta resolución de la Sala de lo Penal, en el "caso Xaki" continúan procesados, además de los tres anteriores, otras seis personas, responsables de distintas divisiones de la organización.

La operación contra "Xaki" o el aparato internacional de ETA comenzó a finales de febrero del año pasado, cuando fueron detenidos los procesados, salvo Elena Beloki, quien compareció voluntariamente en la Audiencia Nacional en el mes de abril.

En el auto de procesamiento dictado por el juez Garzón se afirma que la Asociación Europea Xaki fue constituida en 1996 por Mikel Gotzon Egibar, presidente de su junta directiva, quien mantenía una estrecha relación de colaboración con la organización terrorista, concretada en su asistencia entre 1994 y 1998 a cuatro reuniones con responsables del aparato político de ETA, con quienes mantenía desde 1996 una comunicación fluida sobre los distintos aspectos funcionales de Xaki.

Según el juez, ETA, a través del colectivo Elkano, influía en Xaki a través de sus miembros con quienes mantenía fluidas relaciones, mediante las que los procesados recibían instrucciones para desarrollar sus actividades, fundamentalmente el control, por delegación de la banda terrorista, sobre los colectivos de deportados y refugiados. Además, también transmitían informaciones relevantes a los responsables de ETA.

De tirar un «cóctel» a pegar un tiro
Los últimos etarras detenidos como Solana e Iragui procedían de la escuela de Haika. Al menos 30 antiguos militantes de Jarrai han sido detenidos por su vinculación a Eta
«Primero tiran piedras, luego cócteles y después cogen una pistola o ponen un coche bomba». El director general de la Policía, Juan Cotino, retrataba así a los miembros de la organización juvenil proetarra Haika. Ya el pasado verano, en el transcurso de la ofensiva terrorista, los responsables de la lucha antiterrorista advertían de que los sanguinarios asesinos que cometieron atentados un día tras otro de ese verano eran jóvenes de la «nueva Eta». El mismo director de la Policía los llegó a comparar con el mismo diablo. Ayer se les definió como Sugekumea, la cría de la serpiente.
S. Andía - Madrid .- La Razón    7 Marzo 2001

Es la nueva Eta. Asesinos inexpertos, sin apenas formación en armas y en explosivos pero que con el paso del tiempo se convierten en sanguinarios pistoleros. Con apenas 20 años no dudan en vaciar un cargador y rematar a su víctima en el suelo. Hoy se llaman «Haika» que significa levantarse en vascuence. Ayer se denominaban Jarrai. Bajo estas siglas hay muchas historiales de etarras. En septiembre de 1998 tres jóvenes ofrecen una rueda de prensa en la sede del colectivo juvenil proetarra. David Pla, Igor Ortega y Olatz Oñabeitia analizan la actualidad del País Vasco. Los tres han seguido caminos distintos pero han acabado en el mismo sitio, en la cárcel.

    Pla fue detenido el pasado 28 de agosto en Zaragoza en compañía de Aitor Lorente Bilbao. En su poder se encontraba documentación y una bomba-lapa. Asimismo estaban preparando un atentado contra el alcalde de Zaragoza. Pla fue el máximo responsable de Jarrai en Navarra. Ayer Ortega y Oñabeitia fueron acusados de pertenencia a banda armada.

    El pasado 16 de septiembre, agentes del Cuerpo Nacional de Policía detenían a Jon Igor Solana y Harriet Iragui después de que hubieran asesinado en Sevilla al doctor militar Antonio Muñoz. Asimismo fueron los autores del asesinato del fiscal Luis Portero además de la colocación de varios artefactos. Estos dos asesinos procedían de Jarrai y de la «kale borroka». Solana fue identificado como uno de los participantes en una paliza al ertzaina Ander Susaeta. Iragui fue condenado en 1996 a cinco años de prisión por el ataque a una patrulla de la Ertzaintza.

    El 24 de noviembre, Iñaki Beaumont fue detenido por la Policía Nacional cuando se disponía a asesinar por la espalda a un concejal de UPN. También militó en Haika.

    El pasado 25 de febrero, Iñigo Guridi Lasa, miembro de la «nave nodriza» de Eta, el «comando Donosti», fue detenido tras haber explotado un centro de menores de Zumárraga. Antes de matar a López de Lacalle «de cuatro tiros», de hacer volar por los aires a Irene Fernández y José Ángel de Jesús Encinas, una pareja de guardias civiles, este individuo de 23 años quemaba cajeros automáticos y lanzaba botellas incendiarias a la Ertzaintza.

    Otros antiguos militantes de Jarrai que han acabado en Eta son Mikel Zubimendi que fue detenido en marzo de 1999 en París junto a «Kantauri» e Irantzu Gallastegui Sodupe, alias «Amaia», antigua militante de Jarrai, mismo colectivo juvenil al que perteneció Jon Bienzobas, el presunto asesino de Francisco Tomás y Valiente.
    También procedía de la actual Haika, Mikel Otegui, el supuesto asesino de dos ertzainas en 1995 y que fue absuelto por un jurado y que actualmente se encuentra huido.

    «Si quieren guerra, la van a tener». Estas palabras las pronunció la portavoz de Jarrai, Ana Lizarralde, tras una operación policial. Fue detenida el pasado mes de septiembre en la operación «Lobo negro». También integraron Jarrai, los presuntos terroristas del «comando Vizcaya» Ekaiz Ruiz Ibarguren, Urko Guerrikagoitia y Zigor Aranbarri que murieron junto al jefe del «comando» Francisco Rementería en el barrio bilbaíno de Bolueta el pasado 7 de agosto cuando hizo explosión la potente bomba con la que iban a atentar y que transportaban en un vehículo.

Violencia callejera, la «guerra» que el PNV no quiere ganar
R. L. V - Madrid .- La Razón     7 Marzo 2001

Los datos revelados el lunes por la Consejería de Interior del Gobierno vasco al respecto de la actuación de la Ertzaintza en los casos de violencia callejera, que muestran una notable reducción en el número de acciones perpetradas por los grupos de apoyo a Eta en el pasado año, no reflejan, sin embargo, los problemas con los que cuenta la Policía Autónoma vasca para atajar este tipo de actuaciones y que llevaron, en el Euskobarómetro del mes de junio pasado, a que la mitad de los vascos considerasen que la actuación de este Cuerpo Policial contra estos ataques era «carente de energía».

    La operación que la Policía Nacional realizó en la madrugada del lunes al martes y que ha llevado a la detención de 15 de los considerados cabecillas de la organización juvenil Haika, heredera del grupo Jarrai, pone nuevamente en entredicho la capacidad de la Ertzaintza para combatir este fenómeno en contraposición a la efectividad demostrada por otros Cuerpos de Seguridad del Estado.

    Tanto desde la sociedad como desde el propio seno de la Policía Autónoma vasca la respuesta a esta falta de efectividad no hay que buscarla en la mala preparación de los agentes, sino en la política de los mandos. Tal y como denunciaron en una ocasión a LARAZÓN varios ertzainas, desde la Consejería de Interior se sigue la consigna de dar órdenes a la Ertzaintza para que no actue contra los que queman cajeros automáticos o atacan viviendas de ediles del PP y del PSOE. «La violencia callejera campa a sus anchas sencillamente porque alguien nos ha organizado de tal manera que siempre llegaremos tarde y nos limitaremos a contemplar lo sucedido. Nunca llegaremos a tiempo», declaraba hace un año un ertzaina.

    Con el paso del tiempo, la afirmación aún se sostiene y lo peor es que, como han afirmado en alguna ocasión los sindicalistas de la Policía Autónoma, «el descrédito hacia la Ertzaintza está aumentando, lógicamente, entre la población, y a muchos de nosotros nos lleva los vientos que la gente nos meta en el saco de nuestros jefes, que piensen que somos unos vagos, cobardes que sólo estamos aquí por el sueldo». La realidad, y otro Euskobarómetro, vuelven a dar crédito, lamentablemente para estos profesionales, a estas palabras. Según los datos del sondeo de diciembre del pasado año, la sociedad vasca percibe que la actuación del Gobierno autónomo contra la violencia callejera ha empeorado de manera apreciable. Un 71 por ciento de los entrevistados considera negativa la actuación del Ejecutivo de Ibarreche contra la «kale borroka» y cree, nuevamente, que se caracteriza por su falta de energía y eficacia para erradicar un mal que el año pasado causaron daños por valor de más de mil millones de pesetas.

Prisa amplía su presencia mediática en el País Vasco de la mano del PNV y de Euskaltel
Participa en tres televisiones locales impulsadas por empresarios nacionalistas
JOSEAN IZARRA El Mundo  7 Marzo 2001

VITORIA.- El grupo Prisa ha cerrado en las últimas semanas su entrada en dos televisiones locales del País Vasco controladas accionarialmente por empresarios cercanos al PNV. Aumenta así su presencia en Euskadi, donde ya contaba con la televisión local más importante de Vizcaya. La filial de Prisa Pretesa (Promotora de Emisiones de Televisión S.A.) se incorporó la pasada semana al accionariado de Canal Gasteiz con la adquisición de un 11% de sus acciones. Se trata de la televisión local de Alava en la que también participan la empresa pública Euskaltel y conocidos industriales nacionalistas.

El desembarco de Prisa en empresas de comunicación vascas en las vísperas de la campaña electoral se complementa con la puesta en marcha de Localia Televisión en San Sebastián que ya ha comenzado a realizar programas experimentales y en la que cuenta con una participación del 40% de su capital.

La incorporación de Prisa a la televisión local de Vitoria y la puesta en marcha del canal televisivo en Guipúzcoa se produce después del encuentro que el pasado mes de noviembre mantuvieron en Madrid el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, y el presidente del grupo Prisa, Jesús Polanco. Junto a ellos, el almuerzo contó con la presencia de Felipe González, ex secretario general del PSOE y una de las voces socialistas que impulsan la necesidad de mantener puentes con el PNV pese a la estrategia nacionalista de lograr un proceso independentista en el País Vasco.

Según ha podido conocer EL MUNDO, fue el propio Xabier Arzalluz quien solicitó a Felipe González que mediara ante Polanco para facilitar un encuentro en el que analizar conjuntamente la situación del País Vasco. Arzalluz, además, aprovechó la cita para reiterar su discurso contra los medios de comunicación críticos al nacionalismo y para reclamar de Prisa un mejor tratamiento informativo.

Arzalluz, que conocía la firme posición favorable a la alternancia política en el País Vasco del grupo de profesionales que en El País fundamenta la opinión del periódico, insistió en la necesidad de suavizar las relaciones con Prisa ante la inminente convocatoria de elecciones en Euskadi.

El desarrollo de la cita entre Arzalluz, Polanco y González impulsó la culminación de dos operaciones en el sector de la comunicación en las que han intervenido Pretesa y empresarios afines al PNV. Prisa cerró la pasada semana su incorporación a Canal Gasteiz después de un largo proceso negociador que se prolongó durante gran parte del año 2000 y que estuvo a punto de fracasar al desvelar el diario El País la participación del accionista mayoritario en varias controvertidas operaciones de la Caja Vital, la caja pública de Alava.

Paro en las negociaciones
La paralización de las negociaciones con Prisa permitió que se incorporase a esta televisión la empresa pública Euskaltel, el operador de telefonía que preside el ex lehendakari José Antonio Ardanza. Francisco Javier Allende, director de Euskaltel y ex miembro del Euskadi Buru Batzar (la dirección del PNV) y primer presidente de la Caja Vital, se convirtió en uno de los hombres fuertes del PNV en esta televisión.

El PNV, con las elecciones sobre la mesa, aumentó su control de esta cadena local de televisión al encomendar a Juan Carlos Peral, ex diputado nacionalista de Hacienda en Alava, la supervisión de su estructura y contenidos. El nombramiento de un gerente avalado por Peral ya ha provocado la eliminación de los dos únicos programas de debate políticos dirigidos por profesionales independientes.

Prisa y el PNV han acelerado su colaboración empresarial con la puesta en marcha de Localia Televisión en San Sebastián. El proyecto cuenta con la participación de profesionales de la Ser y Prisa se ha sumado a él con la adquisición del 40% de sus acciones, aunque el control de la emisora televisiva corresponde a empresarios cercanos al PNV. De hecho, durante el proceso negociador significados dirigentes nacionalistas guipuzcoanos establecieron como condición la designación de Joseba Aguirretxea, ex concejal del PNV en Ondarroa y profesional con experiencia en la televisión y radio pública vasca, como uno de los pilares de este proyecto.

La incorporación de Prisa en las televisiones locales controladas por el PNV refuerza la colaboración entre el grupo de Polanco y medios de comunicación cercanos al nacionalismo. La compañía de exclusivas de publicidad Gerencia de Medios (GDM) consiguió recientemente la comercialización publicitaria del ente público EITB que engloba dos canales de televisión y varias emisoras de radio dirigidas por el Gobierno de Juan José Ibarretxe.

Además, dos medios escritos nacionalistas como el diario Deia y El Periódico de Alava, distribuyen un suplemento dominical realizado por Prisa. Deia, editado por la sociedad del PNV Iparaguirre, renunció a su suplemento dominical en octubre y cerró un contrato con Prisa para distribuir el suplemento La Mirada.

El nuevo Gobierno vasco
ANDRÉS DE BLAS GUERRERO El País  7 Marzo 2001
Andrés de Blas Guerrero es catedrático de Teoría del Estado de la UNED.

Ya están convocadas las elecciones en el País Vasco. La lógica de la democracia ha ganado esta primera batalla que debería tener, después de la larga etapa de gobiernos nacionalistas, su prolongación en la alternancia en el poder. Si, como parece posible, los electores dan mayoría en mayo al PP y al PSE, resultaría oportuno ir reflexionando sobre la estrategia a seguir por el nuevo Gobierno de Vitoria. Vaya por delante que creo, caso de que los datos electorales lo permitan, que este Gobierno será de coalición entre el PP y el PSE. Y ello, fundamentalmente, porque son hoy mayores las proximidades que las distancias entre los dos partidos constitucionalistas. No se me oculta que habrán de surgir en el PSE voces favorables a formar Gobierno con el PNV. Pero creo que estas voces no prosperarán por la razón anterior y, subsidiariamente, por la condición del PSOE de partido estatal. El conjunto del electorado español nunca entendería una decisión del PSE a favor de prolongar la vida de un Gobierno nacionalista. Este factor, que ya tuvo una presencia en las anteriores elecciones legislativas, tendría una incidencia negativa en las expectativas electorales socialistas que los dirigentes del PSOE no pueden pasar por alto. Respecto a las líneas de actuación del futuro Ejecutivo autonómico de coalición entre populares y socialistas, parecería adecuado tener en cuenta las siguientes:

1. Conveniencia de poner a punto un discurso susceptible de ser calificado de neoforalista, que subraye el aspecto más positivo de la tradición foralista en relación a la superación de la crisis vasca: el modelo de doble lealtad a la realidad española y vasca de conformidad con un esquema de dobles lealtades nacionales que encaja a la perfección en la presente lógica constitucional. Ésta es la receta que, en última instancia, señala el texto de 1978 para la solución de los contenciosos nacionales en España, y a ella debe aferrarse el futuro Gobierno constitucionalista de Vitoria. Esta filosofía neoforalista debe partir de la asunción de que la cultura vasca nunca ha sido, ni puede serlo, enemiga de España. Y construir un subsistema político pluralista acorde con este postulado deberá ser uno de los grandes objetivos del nuevo Gobierno.

2. Complemento del Gobierno de coalición PP-PSE con la presencia de personalidades que ponga de manifiesto la voluntad del nuevo Ejecutivo de representar e integrar, hasta simbólicamente, al grueso de la sociedad vasca en la nueva situación política. El protagonismo de los dos grandes partidos debe verse reforzado por esa presencia de notables, extensible a las listas electorales, que ayudará también a superar la previsible oposición nacionalista al nuevo Gobierno.

3. Una práctica de prudencia respecto a los relevos en la Administración autonómica. El nuevo Gobierno tendrá que hacer frente a decisiones legislativas y a políticas que pongan fin al ejercicio continuado de un poder nacionalista. Pero estas decisiones deben hacerse de modo medido y respetuoso con la acción de unos gobiernos nacionalistas que han gobernado con el apoyo democrático de la sociedad vasca. El nuevo Gobierno debe dejar claro que no viene a interrumpir, sino a continuar, con las reformas necesarias, la historia reciente del País Vasco. Esa labor de continuidad debe tener reflejo tanto en las nuevas políticas a adoptar como en la renovación de los equipos administrativos llamados a ponerlas en práctica. La experiencia en la Administración alavesa debe ser un modelo de referencia en la futura Administración vasca.

4. Sin menoscabo de lo anterior, el nuevo Gobierno debería impulsar un nuevo marco de relaciones con el conjunto de España. Es en este campo donde debe ponerse de manifiesto el corte con una práctica nacionalista que no ha sabido sacar provecho de un esquema de dobles lealtades para garantizar un encaje armonioso y cordial del País Vasco en la vida española. Ello habrá de tener su reflejo en una nueva orientación de la socialización política de los ciudadanos vascos que haga posible el surgimiento de una cultura política más democrática y participativa en la vida de conjunto de España.

5. El nuevo Gobierno deberá afrontar sus responsabilidades con confianza en sí mismo, sin temor a la oposición de cualquier tipo que puedan emprender las fuerzas políticas desplazadas del poder. Los mecanismos del Estado de derecho tienen mucho de inexorables. Una vez alcanzado el poder legalmente, en democracia entran en juego los complejos mecanismos de legitimación a favor de los nuevos gobernantes. No debe haber temor a las resistencias activas o pasivas a la acción de un nuevo Gobierno que, automáticamente, se beneficiará de todos los recursos legales y morales para llevar adelante su acción política y administrativa.

6. El nuevo Gobierno vasco deberá saber en todo momento que tendrá tras de sí no solamente a la mayoría de la sociedad vasca que lo ha llevado al poder, sino al conjunto de la sociedad española para que lleve a buen puerto sus objetivos. Quiero decir con ello que el Ejecutivo vasco deberá contar en todo momento con el apoyo de las instituciones del Estado para llevar a cabo un programa integral, que no puede verse reducido, por importantes que sean ambas cuestiones, a la pacificación y a la consecución de unas relaciones cordiales con el conjunto de España.

7. La acción del nuevo Gobierno vasco deberá servir de guía para el desarrollo de nuestro Estado autonómico y de su relación con la Unión Europea. Dentro de los límites constitucionales deberá, por tanto, protagonizar una proyección exterior que ponga al País Vasco como modelo a ser seguido tanto en la política española como en el conjunto de la política europea. La presencia en su seno de representantes del PP y del PSOE hará de él un laboratorio permanente para el consenso de determinadas políticas que luego podrán ser aplicadas al conjunto de España. Esto subrayará el papel de laboratorio de la política española que puede corresponder en el inmediato futura a la política vasca.

8. Habría, por último, que insuflar optimismo en la sociedad vasca sobre la nueva etapa política que se abriría con el cambio político en Vitoria. Convencerla de que la alternancia en el poder es un mecanismo esencial de la vida democrática, y que de esa alternancia van a beneficiarse tanto los que hoy apoyan una política no nacionalista para el país como los que mañana reclamarán la vuelta de un Gobierno nacionalista. El nuevo Gobierno no hará sino poner de manifiesto el carácter plural de una sociedad vasca que debe tener su expresión en la vida política. Será la oportunidad de cerrar el proceso de transición e institucionalización de la democracia en el País Vasco, aún por culminar, como consecuencia de la acción terrorista y como resultado también de una equivocada estrategia nacionalista. A partir de la alternancia de gobierno, el conjunto de la sociedad vasca debe ser consciente de que se abrirá una nueva etapa política de consolidación democrática para el País Vasco.

Andalucía, unidad y división
Antonio PRIETO La Razón  7 Marzo 2001

Una lengua conforma la unidad de una nación y desde la posesión de esa lengua se aspira a una pervivencia eterna, con sus evoluciones. El andaluz Antonio de Nebrija, pensando en Roma, bien lo sabía cuando al frente de su Gramática de la lengua castellana le señala a la reina Isabel «que siempre la lengua fue compañera del imperio; y de tal manera lo siguió, que juntamente comenzaron, crecieron y florecieron, y después junta fue la caída de entrambos». Esa Gramática, era la primera impresa de un idioma vulgar, romance, y por un autor que, con su Vocabulario de romance en latín, por ejemplo, tenía plena conciencia de cuanto una lengua es renovada herencia de otra anterior, y capacitada para ser clásica en cuanto que sea capaz de contener, expresar y difundir una cultura. En esa sucesión se dan oposiciones nacionalistas, como la sostenida contra el helenismo por Catón Censorinus, lisonjeado por el uso de la lengua latina en la historiografía. Pero junto a decisiones políticas como la equiparación de los itálicos con Roma, con lo que los dialectos perdían consistencia, estaba el estrechamiento con Atenas y las capitales helenísticas. La poesía augustea no sólo mira formalmente los poemas homéricos sino que la lengua latina se enriquece con los préstamos semánticos de la lengua griega. Con su diversa personalidad, Cicerón, Catulo, Virgilio, Horacio, Propercio... están dándole a Roma su lengua clásica. Se vive la lengua en los círculos literarios como el de Valerio Mesala, en el que Tibulo sería protagonista, y a Mesala admira Cicerón por la urbanitas de su lengua, queriendo darle un rango de nacionalidad uniforme frente a la mezcla de griego y latín que, por ejemplo, había gustado usar en sus cartas César Augusto.

    En esa herencia recibida de otra lengua caben los latinismos del cordobés Juan de Mena, los cultismos semánticos de un Garcilaso o un Góngora y, desde luego, el concepto de imitación renacentista y esos «hurtos» de Garcilaso que tan atinadamente defendía, en 1574, Sánchez de las Brozas en sus Anotaciones de la poesía del toledano. Todo ello, frente a «la originalidad del bárbaro», engrandece la historia de una lengua, su personalidad. Ya Juan de Valdés, en su Diálogo de la lengua, señalaba «que la ignorancia de la lengua latina... ha sido muy principal causa para la negligencia que avemos tenido en el escrivir bien la lengua castellana». Porque saber heredar y apreciar una herencia cultural es importante.

    El sentido de unidad que otorga una lengua entre los conciudadanos, es algo que parece claro. ¿Qué contradicción crea entonces las disidencias en una misma comunidad? También la Roma a la que debemos nuestra lengua nos muestra la sucesión de guerras civiles que la convulsionaron hasta llegar a la Pax de Augusto. Con frecuencia leo la prensa andaluza y compruebo el litigio establecido entre las provincias. Un reciente, y excelentemente escrito artículo de Ignacio Camacho, titulado «Las dos Andalucías», se iniciaba con amargura: «En Andalucía ya sólo creen aquellos que viven de ella». No se trata de la división entre la Andalucía oriental y la occidental, o entre la interior y la costera, sino de aquella «que dispone de los privilegios y la que los sufre». En esa división, crecen los agravios comparativos entre las provincias y como un escondido rescoldo de los reinos de Taifas que va levantándose. Las taifas, con sus vanidosas rivalidades, es todo lo contrario de aquél espíritu de recepción que tuvo Roma concediéndole el derecho a ciudadanía a los itálicos y asimilando aquello que los pueblos conquistados le ofrecían. Creo que una esencialidad andaluza, a través de su trimilenaria historia, es la capacidad receptiva de su pueblo. Quizás promovido por su posición geográfica entre dos continentes y por el constante movimiento de población y repoblación que tuvieron sus tierras. Es difícil condensar la riqueza andaluza que está en su historia, en la unidad de su lengua española. Quizás, con la debida distancia, nos faltara un Mecenas que animara a Horacio y a Virgilio a exaltar con su poesía la paz y unidad augustea.

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