AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 9  Marzo  2001
#El PRI vasco
Alejandro MUÑOZ ALONSO La Razón  9 Marzo 2001

#Más allá de Redondo y Zapatero
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Marzo 2001

#ENORME NEGLIGENCIA FRANCESA, TERRIBLE AMENAZA DE ETA
Editorial El Mundo 9 Marzo 2001

#Eta asesina a un ertzaina y otro resulta herido al explosionar un coche-bomba en Hernani
Efe/Ep - San Sebastián.- La Razón  9 Marzo 2001

#Eta, problema de Francia
Editorial La Razón  9 Marzo 2001

#Las obligaciones de Francia
Editorial ABC  9 Marzo 2001

#Gobierno y ETA miden sus fuerzas en la precampaña electoral
Lorenzo Contreras La Estrella  9 Marzo 2001

#Vizcaya y Knörr
Carlos DÁVILA ABC   9 Marzo 2001

#Los párrocos
Jaime CAMPMANY ABC   9 Marzo 2001

#Cuatro detenidos tras el atentado en Hernani, tres del “comando Donosti” de ETA
Libertad Digital   9 Marzo 2001

#Un comando de ETA roba 1.600 kilos de dinamita en un polvorín de Grenoble
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo   9 Marzo 2001

#Arnedo denuncia que en Euskadi unos periodistas sufren el terror y otros miran a otro lado
Madrid EL PAÍS  9 Marzo 2001

#Juaristi advierte de que la repetición del frente nacionalista pondría a la sociedad vasca al filo de la guerra civil
MADRID. M. Calleja ABC  9 Marzo 2001

#La imprescindible solución policial
Enrique de Diego Libertad Digital   9 Marzo 2001

#Firmeza frente al terror
Editorial El Correo  9 Marzo 2001

#PSOE roto
RAUL DEL POZO El Mundo   9 Marzo 2001

#Un pacto contra Murphy
KEPA AULESTIA El Correo    9 Marzo 2001

#“Es necesario que el nacionalismo se estrelle en las urnas”
Libertad Digital    9 Marzo 2001

#Arzalluz y la prensa
JUSTINO SINOVA El Mundo   9 Marzo 2001

#Coartada perfecta
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo   9 Marzo 2001

El PRI vasco
Alejandro MUÑOZ ALONSO La Razón  9 Marzo 2001

En esta larga precampaña electoral vasca van a caer muchas caretas y van a quedar en evidencia muchas realidades, hasta ahora encubiertas. La más notable de esas realidades se refiere al PNV, dispuesto de nuevo a disfrazarse con un manto de respetabilidad que después de Estella/Lizarra ya no va a engañar a nadie. El PNV va a intentarlo todo con tal de no perder el poder que monopoliza desde hace más de veinte años. Aunque en democracia la alternancia es la regla de oro del juego político y a ningún partido le gusta verse desplazado del gobierno, todos cuentan con la eventualidad de tener que pasar a la oposición, a la que al final se acomodan sin perder por ello la legítima aspiración de recuperar el poder. 

En España tenemos el caso delPSOE que ha pasado de ser durante trece años un partido de gobierno a convertirse en el primer partido de la oposición, con no pocos traumas pero con la máxima normalidad democrática. De este juego normal de ida y vuelta entre gobierno y oposición hay que excluir aquellos partidos que por sentirse «naturalmente» llamados a gobernar o por considerarse la expresión genuina del «espíritu» (?) popular o nacional no aceptan ese juego y entienden que ellos no pueden ser otra cosa que partidos de gobierno.

  La sola idea de pasar a la oposición les parece inconcebible, una posibilidad que presentan siempre como augurio seguro de catástrofes sin cuento, no sólo para ellos sino para todos. Acabamos de comprobar el doloroso proceso de «descabalgamiento» del poder del PRI mexicano y lo complicado que le está resultando a Fox desmontar la red de clientelismo y corrupción que se forma en torno a un partido que se eterniza en el poder. Ese mismo augurio de catástrofes era un argumento que se manejaba mucho por aquí cuando, hace un cuarto de siglo, España se enfrentaba con la tarea de pasar de la dictadura a la democracia.

    No hace falta ser un lince para constatar que el PNV está sumido en pleno «síndrome PRI» y que, como él, se siente como el único legitimado para gobernar a los vascos, exento de la regla de la alternancia. De ahí su nerviosismo ante la eventualidad de perder el poder y sus incontables ventajas. Tanto el PRI como el PNV no se sienten «partidos», esto es, partes de un todo, sino que se ven y se identifican con ese mismo todo. Y esto es así porque tanto uno como otro son ejemplos patentes de partidos totalitarios, en el más estricto sentido de la palabra. Sucede que esa identidad está enmascarada porque, obligados a actuar en un contexto democrático, tienen que hacer continuas concesiones, la más importante de las cuales es la de someterse periódicamente a unas elecciones, capaces de producir sorpresas. 

No hace mucho veíamos, en Yugoslavia, cómo en unas elecciones en las que el partido nacional-socialista de Milosevic parecía tener todo bajo control, se producía el auténtico milagro político de que triunfase una oposición, a la que poco antes nadie daba ninguna oportunidad. Eso mismo pasó en México y eso mismo puede pasar en el País Vasco, porque tiene razón Anasagasti cuando habla de ese «sexto sentido», que tienen no sólo los vascos sino todos los pueblos, pero que es un sexto sentido que les hace intuir dónde está la libertad y dónde la sumisión a ideologías impuestas en nombre de pretendidas identidades nacionales. 

Cualquier elector vasco que no esté envenenado por las patrañas que les cuentan en los centros educativos y en los medios de comunicación dirigidos por el nacionalismo gobernante no tiene más que echar la vista atrás para comprobar cuál ha sido el fruto de pasividad ante el terrorismo, complicidad con la violencia, desprecio del pluralismo y de la libertad, frutos de odio, sangre e irracionalidad, en suma, de esta larga etapa de totalitarismo nacionalista. 

Habrá quien quiera más de lo mismo, pero habrá muchos más que, ante las urnas, se comporten como los mexicanos y los yugoslavos y hagan de la papeleta de voto una herramienta de libertad. Nada de esto quiere decir que la reconquista de la libertad sea fácil. En México los sectores duros del PRI llegaron al asesinato. En el País Vasco es Eta quien asume ese papel. Pero no deja de ser significativa la reacción oficial del PNV ante la detención de los «chicos de la gasolina», que tan simpáticos le caen a Arzallus, aunque ya esté más que demostrado que Haika es la cantera de los terroristas. 

No se entiende que ante una acción judicial y policial que pretende acabar con las «crías de la serpiente» del terror, un partido que ha ido de democrático y moderado sea incapaz de ocultar su contrariedad y trate de desautorizar una operación porque obedecería a «un impulso político y no jurídico» y porque tendría «motivaciones preelectorales». 

El nacionalismo hace un curioso uso del Derecho, que se aplica o no según convenga a la causa nacionalista. ¿Quién hace un uso político de la Ley? Hay que recordar aquellas declaraciones de Balza, el consejero de Interior vasco que pedía explicaciones porque en plena «tregua» las policías española y francesa habían detenido a algunos terroristas. Al PNV le gusta aplicar la Ley según, cómo y cuándo le convenga, porque la causa nacionalista pasa para ellos por encima de la Ley. Al fin y al cabo, el PNV piensa que «estos chicos», como les llama Eguíbar, sirven también a la causa y hay que ser comprensivos con ellos. 

Para un partido que, como el PNV, ha estado tanto tiempo monopolizando el poder y utilizándolo como si fuera un patrimonio propio ante la perspectiva de perderlo hay que tocar a rebato, como si se tratara de una guerra santa. El PNV-PRI ha empezado ya su peculiar jihad y se agradece toda clase de ayudas. Incluida la de cualquier obispo despistado, aunque pertenezca a otra secta nacionalista, como el tal monseñor Deig y su recomendación de votar a «los de allí...». Estos clérigos nacionalistas no saben que pertenecen a la Iglesia Católica. Está visto que hay más Setién de los que se ven a primera vista, pero lo que no se entiende es por qué la Curia Romana no corta de raíz estas conductas que confunden a los cristianos y hacen reírse a los que no lo son. A no ser que ya no estén vigentes las palabras de Cristo sobre el escándalo y sobre Dios y el César. Bien vamos, cuando hasta los arciprestes del País Vasco se permiten corregir al Papa. Todo sea porque el PNV no pierda las elecciones.

Más allá de Redondo y Zapatero
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 9 Marzo 2001

Más allá de Redondo y de Zapatero están González y Maragall. Y los negocios. La idea de una España partida y repartida, los entendimientos oscuros con los nacionalistas, una nueva concepción del Estado. En definitiva, la estrategia tradicional de la izquierda, la razonable, la correcta, no esta de Aznar, esencialista y abocada a los enfrentamientos, a los frentismos.

Más allá del pacto antiterrorista y la condena al PNV suscrita por Redondo y Zapatero persiste la política basada en el diálogo con los nacionalistas (incluidos los más radicales) y en el reconocimiento de la legitimidad de estos y en las propuestas de autodeterminismo camuflado que son las tesis de los Herrero de Miñón y los Joseba Arregi.

Detrás de la fachada de estos dos hombres honrados que son Redondo y Zapatero, sigue activa, aunque disimulada y agazapada, la correosa estrategia de González y Maragall, la solución postautonómica del federalismo. A medida que se va acercando la campaña electoral vasca vemos cómo van sacando la cabeza las tesis de siempre. Se diría que los amigos de los nacionalistas han conseguido aprender el lenguaje de estos, su capacidad para el disimulo, para la ambigüedad, para el manejo de los tiempos, para el oportunismo metódico. Dejan pasar las oleadas de indignación popular que provocan los asesinatos, dejan pasar las declaraciones no menos provocadoras de Arzalluz y al poco tiempo vuelven a reclamar la necesidad del diálogo, del arreglo, de la alianza con los nacionalistas frente a las soluciones que se derivan del Estado de Derecho y de la defensa de la Nación española. En los últimos tiempos han llegado a utilizar la memoria de Lluch como argumento sacralizado y, por tanto, indiscutible.

Así que una vez que las figuras de Redondo y Zapatero nos permiten confiar en la formación de un bloque constitucionalista con los Mayor Oreja e Iturgaiz y soñar en una victoria que daría por fin el vuelco político al País Vasco, aparecen estos mensajeros de las desgracias pasadas, los que llevaron al País Vasco a la postración en que se encuentra.

La desconfianza que tienen muchos españoles, vascos o no vascos, no viene de las dudas que razonablemente pueden provocar los resultados electorales sino de la actitud de los que no se resignan a renunciar a los pactos con los nacionalistas, de los que no conciben la pacificación del País Vasco a partir de un bloque popular-socialista. Lo que desbarata las ilusiones de muchos son declaraciones como las del socialista Eguiguren, que ha tachado de «destructiva» la política del PP: sólo saben destruir porque tan sólo piensan en desalojar del gobierno a otros, ha dicho, y con ello ha venido a indicar que no será lo más conveniente una alianza de gobierno del PP y del PSOE. Es obvio que con esas palabras Eguiguren está aludiendo a la necesidad de una salida postelectoral que incluya al PNV. Eso sería lo realmente «constructivo».

No está claro, por tanto, que la política del PNV (pacto de Estella, identificación con los objetivos de ETA...) haya abierto los ojos de algunos socialistas que piensan como González, como Maragall, como Elorza, como Eguiguren... hasta el punto de renunciar al gobierno con ellos. Existe la posibilidad de que en este sentido no hayan servido de nada las experiencias sufridas durante los veinte años de gobierno del PNV en solitario o en coalición con el PSE/PSOE: las concesiones en la enseñanza, la permisividad ante la violencia, la descoordinación con el Gobierno central, la creación de condiciones para el exilio, la división de la sociedad en dos clases de ciudadanos, la escalada autodeterminista... Según algunos, todo esto sería preferible antes que formar un gobierno con el PP. Eso sería letal para el futuro del Partido Socialista. Supondría la consolidación de Aznar, de la derecha, del españolismo. Antes que eso sería preferible una segregación inteligente, camuflada, pactada, del País Vasco. Una España partida, repartida. Una continuación de los negocios.

ENORME NEGLIGENCIA FRANCESA, TERRIBLE AMENAZA DE ETA
Editorial El Mundo 9 Marzo 2001

Las circunstancias del robo de 1.600 kilos de explosivo y -lo que es sin duda más inquietante aún- 20.000 detonadores en la zona alpina de Francia son tan increíbles como lamentables, ya que revelan una total imprevisión e incluso una evidente dejación de responsabilidad por parte de las autoridades de ese país. Un suceso cuya gravedad queda subrayada por el sangriento atentado de anoche mismo contra la Ertzaintza, que costó la vida a un agente y deja bien en evidencia lo que se puede seguir esperando de ETA.

Un mes antes de abandonar el Ministerio del Interior, Jaime Mayor Oreja manifestaba su preocupación por la eventualidad de un nuevo robo de explosivos, tras el que se produjo en Bretaña en 1999, y la trasladaba a sus colegas franceses. Pedro Morenés, secretario de Estado de Seguridad, pedía directamente al jefe de la Gendarmería Nacional que se extremasen las medidas -y no hay miles de depósitos de dinamita...- para evitar un nuevo robo, ante el convencimiento de que ETA necesitaba reponer su arsenal.

Todo ha sido en vano. El depósito de Grenoble, propiedad del mismo grupo que controlaba el de Bretaña, fue fácil presa de los terroristas: un par de guardas jurados eran su única protección. Los etarras pudieron pasarse cinco horas con varios camiones de un almacén a otro, antes de desaparecer. Todo ello sería imposible en España, donde la Guardia Civil controla todos los depósitos de explosivos, y debería serlo en Francia: da la impresión de que allí no se respetan las más básicas normas comunitarias sobre materiales peligrosos...

En resumen: un suceso, no sólo gravísimo, sino escandaloso. La famosa cooperación con Francia queda en entredicho. Hora es de recordar que el trabajo de información que lleva a las múltiples detenciones en suelo galo es realizado esencialmente por las Fuerzas de Seguridad españolas, mientras que las locales se limitan a practicar los arrestos. La dejadez del ministro del Interior, Daniel Vaillant, resulta todavía más bochornosa si recordamos que el anterior robo produjo destrucción y muerte no tan sólo en España, sino también en la propia Francia.

Nuestro Gobierno está legitimado hoy para exigir al de París un esfuerzo extraordinario, que vaya mucho más allá de la detención de un etarra, para reparar el daño hecho y recuperar los explosivos. Que, recordémoslo, equivalen a 32 coches bomba -el arma más incontrolable y más mortífera de ETA- cargados con 50 kilos de dinamita cada uno.

Eta asesina a un ertzaina y otro resulta herido al explosionar un coche-bomba en Hernani
El artefacto fue accionado cuando los dos agentes inspeccionaban un vehículo
mal estacionado
Un ertzaina de veinticinco años fue asesinado esta madrugada en Hernani (Guipúzcoa) a consecuencia de la explosión de un coche bomba colocado por la banda terrorista Eta en la plaza de Chinkuenea de la citada localidad vasca. Los hechos sucedieron pasada la una de la madrugada cuando una patrulla de la Policía autónoma vasca se paró a inspeccionar un coche mal estacionado. En el momento de acercarse al vehículo, éste hizo explosión causando heridas leves a uno de ellos y muy graves al otro, con la amputación de ambas piernas. Minutos después, el ertzaina fallecía en el Hospital Virgen de Aránzazu de San Sebastián a consecuencia de las gravísimas heridas sufridas.
Efe/Ep - San Sebastián.- La Razón  9 Marzo 2001

El ertzaina fallecido en el atentado registrado esta madrugada en Hernani (Guipúzcoa) tenía 25 años y perdió la vida mientras trataban de reanimarle en el hospital Nuestra Señora de Aránzazu de San Sebastián, según el parte médico hecho público por este centro sanitario.

    En el hospital permanecía el otro agente que resultó herido, que tiene 36 años y cuyo estado, «en principio», era menos grave, según informó a los periodistas el gerente del centro, Juan José Múgica. Explicó que los ertzainas ingresaron a la una de la madrugada en el Servicio de Urgencias, donde el policía herido permanecerá en observación «por lo menos» hasta mañana para evaluar sus lesiones. Múgica precisó, no obstante, que no corre riesgo su vida y será dado de alta.

    El gerente del hospital no facilitó la identidad del herido e informó de que las iniciales del fallecido son I.T.V.
    Los hechos se produjeron sobre las 00.40 horas de ayer en la rotonda de Zinkoenea situada en la localidad guipuzcoana de Hernani cuando, según explicaron fuentes de la Guardia municipal, los dos ertzainas se acercaron a un coche que estaba mal estacionado para comprobar la matrícula. Justo en el momento en que los agentes se encontraban junto al coche, que contenía el explosivo, se produjo una deflagración y fueron arrollados por el impacto.

    Minutos después, acudieron hasta el lugar del suceso varias patrullas de ayuda en carretera, que fueron los encargados de atender de urgencia a los ertzainas hasta la llegada de las ambulancias que trasladarían a los ertzainas hasta el Hospital Nuestra Señora Aránzazu de San Sesbastián.

    Con el atentado perpetrado esta madrugada en Hernani la banda terrorista Eta ha cometido 21 acciones terroristas en Guipúzcoa, en las que han muerto siete personas, desde el fin de la tregua en diciembre de 1999. Este hecho se produce una semana después de que la Ertzaintza llevara a cabo varias operaciones policiales contra la banda, que han supuesto la completa desarticulación del «comando Totto», uno de los (grupos) que componen el denominado complejo «Donosti», el comando más activo.

    Asimismo, el pasado 23 de febrero, quince personas, entre ellas un miembro «liberado» de Eta, fueron detenidas por la Ertzaintza en Guipúzcoa, en una operación policial desarrollada tras el atentado perpetrado contra el centro de menores de Zumárraga. Estas operaciones se desencadenaron después del último atentado mortal cometido el 22 de febrero en el barrio de Martutene de San Sebastián, en el que perdieron la vida tras la explosión de un coche-bomba José Angel Santos Larrañaga y Josu Leonet Azcona, trabajadores de la empresa Elektra. También cuatro personas resultaron heridas, entre ellas el concejal socialista Ignacio Dubrueil, su escolta y otros dos trabajadores de la misma empresa.

    También hay que sumar la muerte, el 26 de enero, del cocinero de la Comandancia de Marina de San Sebastián, Ramón Díaz García. Tras la ruptura de la tregua, el 3 de diciembre de 1999, el primer atentado con víctima mortal en Guipúzcoa fue el que costó la vida el pasado 7 de mayo al periodista José Luis López de Lacalle, en la localidad de Andoain.

    El político socialista Juan María Jáuregui fue la segunda víctima mortal en esta provincia al recibir varios disparos en un bar de Tolosa el 29 de julio. Diez días después, un coche-bomba mató al presidente de la patronal guipuzcoana (Adegi), José María Korta, cuando salía de su empresa en el polígono Gorostiaga de Zumaia. Ese mismo mes, el día 29, Manuel Indiano, concejal del PP en Zumárraga, fue asesinado a tiros por pistoleros de la banda terrorista.

    Sin embargo, la organización terrorista ha perpetrado en Guipúzcoa desde el 3 de diciembre de 1999 otros atentados en los que no se produjeron víctimas mortales. Entre los más importantes se pueden destacar el ocurrido el 7 de julio cuando Eta intentó asesinar con una bomba-lapa adosada a su vehículo al industrial hostelero Juan Bautista Rubio Beloki.

    El 14 de septiembre, los terroristas intentaron asesinar a tiros en San Sebastián al socialista José Ramón Recalde, quien resultó herido en la mandíbula, y el 21 de octubre Eta colocó una bomba en la compañía de cerrajería del militante de EA Juan Antonio Gallastegui.
 

Eta, problema de Francia
Editorial La Razón  9 Marzo 2001

La colaboración de Francia con España en la lucha contra Eta ha mejorado, afortunadamente, en los últimos años. Ahora, se puede decir que el Gobierno francés trabaja con lealtad y ayuda en la persecución de esa mafia de crimen organizado que aprovecha su suelo para mantener su clandestinidad y reaprovisionarse. Sin embargo, todavía es necesaria una vuelta de tuerca en el compromiso francés, que no sólo tiene que ser bienintencionado, sino también aumentar radicalmente de eficacia.

    El robo de 1.600 kilos de dinamita, 20.000 detonadores y diez kilómetros de cable explosivo en una fábrica cerca de Grenoble es el cuarto de esta naturaleza que se produce en menos de dos años. No estamos ante un hecho aislado, sino ante unas acciones previsibles y contra las que habría que haber tomado medidas. No tiene sentido tener este material de altísima peligrosidad al alcance de los terroristas, sin ninguna seguridad. Francia es un país fuerte, y ha podido mandar fuerzas espaciales a muchos kilómetros de su suelo en espectaculares operaciones antiterroristas (como la que apresó a «Carlos»). No es pedirle demasiado que extreme la protección de los centros de avituallamiento de Eta.

    Porque este robo, como los anteriores, nos plantea a los españoles un negro panorama por delante. Con el material sustraído, Eta puede fabricar no menos de cuarenta coches bomba, puede sustituir los detonadores que le fallaban en recientes atentados y puede preparar incontables paquetes-bomba. Por mucho que funcione la protección, o por mucho que opere la suerte, nos tememos que de la fábrica de Grenoble habrá salido la dinamita que segará la vida a muchos conciudadanos.

    Es explicable, por ello, el malestar no exento de indignación que la noticia del robo ha provocado en la sociedad española. Sin embargo, la reacción política de Gobierno y PSOE ha sido extremadamente prudente. Así ha de ser. Pero ello no significa que la noticia de este cuarto robo de explosivos no haya dolido profundamente.

    Nuestras autoridades han optado por la paciencia, pero también es la hora de decir con claridad que el terrorismo de Eta no es un problema sólo de España. Francia está concernida, porque de su interior sale la flecha que impacta en el corazón de España. No queremos siquiera imaginar cuál sería la reacción francesa si España acogiera (aun involuntariamente) a una banda terrorista que operara en su suelo. O lo que diría, y haría, Estados Unidos si desde un vecino le vinieran ataques armados. Por ello hay que pedir, con la diplomacia que se quiera, pero con firmeza, un compromiso de Europa para ayudarnos a vencer la plaga terrorista que nos acosa. Hay demasiadas vidas en juego, y nuestros socios deben concienciarse de ello.

    Confiemos ahora que la Policía francesa logre aprehender el explosivo robado, porque, en caso contrario, en quince días empezará a matar. La única buena noticia es la captura en los controles franceses de Vicario Setién, un peligrosísimo criminal que se sumará a la lista de quienes no podrán hacer daño al menos en los proximos treinta años.

Las obligaciones de Francia
Editorial ABC  9 Marzo 2001

Las llamadas a la precaución y a la prudencia tras los sucesivos golpes policiales contra ETA cobran todo su valor cuando se comprueba que esta banda terrorista dispone aún de infraestructura suficiente para planificar y ejecutar un robo de más de tonelada y media de explosivos, como el perpetrado cerca de la ciudad francesa de Grenoble. La detención de uno de los posibles integrantes del «comando» asaltante puede facilitar el seguimiento y la recuperación del material explosivo y evitar que entre en España preparado para nuevos atentados. Sin embargo, con una ETA siempre al acecho es preferible ponerse en las peores hipótesis, que, si se cumplen, exigirán de la sociedad española nuevas muestras de fortaleza y de confianza en sus instituciones y en sus Fuerzas de Seguridad. Contra ETA no hay más opción que perseverar en la acción policial y judicial, actuando contra todas las manifestaciones violentas y pseudopolíticas de su estrategia, realmente mermadas tras las desarticulaciones de «comandos» y tramas. Pero el robo de explosivos en Grenoble va a permitir a ETA sustituir el material robado en Plèvin, en 1999, ya defectuoso y causante del afortunado fracaso de muchos recientes atentados; y, al mismo tiempo, constituye un acto de presencia propagandística del que andaba muy necesitado su entramado político y social tras las operaciones policiales encadenadas en España y Francia.

Es precisamente en la colaboración con las autoridades francesas donde hay que situar el reconocimiento a los excelentes resultados obtenidos recientemente, pero también el preocupante saldo de cuatro robos de explosivos en año y medio. Después del asalto al depósito de Plèvin, ejecutado por ETA con la colaboración de los independentistas bretones, parecía obvio un refuerzo de la vigilancia en los almacenes de explosivos. Sin embargo, o dicho refuerzo no se ha producido o ha sido manifiestamente insuficiente, porque ETA pudo cometer dos nuevos robos, en julio y agosto de 2000, rubricando hace dos días la aparente facilidad con que se provee de explosivos asaltando un depósito de la misma empresa propietaria que el de Plèvin. Entonces, en 1999, como ahora, la actuación de ETA suponía una amenaza contra España y también contra Francia, tanto por la reactivación estratégica del terrorismo bretón, animado por su socio etarra, como por la coincidencia de estos robos con el progresivo incremento de actos violentos de la izquierda proetarra en suelo francés. Hace pocos días, un medio de comunicación francés recogía informes policiales que alertaban de la posible comisión de atentados etarras en Francia. La alerta no es gratuita. La colaboración antiterrorista de nuestro vecino del norte debe ir más allá de la detención de «comandos», para abarcar también el desmantelamiento de esas infraestructuras que permiten a ETA organizar sus convoyes de muerte con dirección a España. Esa es una obligación democrática del Estado francés.

  Gobierno y ETA miden sus fuerzas en la precampaña electoral
Lorenzo Contreras La Estrella  9 Marzo 2001

ETA ha asaltado de nuevo un polvorín francés, esta vez cerca de Grenoble, para renovar su arsenal dinamitero con vistas a lo evidente, es decir, la perpetración de atentados en España con mayores garantías de efectividad. Los explosivos que robó en Bretaña durante la llamada "tregua" entraron ya en fase de caducidad y la consecuencia ha sido que algunos actos criminales no pudieron consumarse, entre ellos uno especialmente cruel preparado en la Universidad del País Vasco. Ahora la banda cuenta con material fresco y con los dispositivos técnicos necesarios para que el terror conozca una etapa de especial recrudecimiento.

La proximidad de las elecciones vascas y la presencia de Mayor Oreja en ellas como candidato popular a lehendakari estimula la específica "campaña" de la banda. El miedo como componente esencial de la llamada a las urnas hacía prever que ETA no descuidaría la puesta a punto de su arsenal. Así ha sido. Ello requiere en los meses inmediatos, sin más dilaciones, una intensificación de la vigilancia policial, si es que cabe aumentarla, y, por supuesto, un adecuado despliegue de la Ertzaintza cuando más sensible tiene que mostrarse el electorado vasco a los efectos y al espectáculo de la violencia programada.

Ante la inmediatez de las elecciones ha ocurrido que el PNV, como conjunto organizado, no se ha puesto de acuerdo a la hora de valorar la ofensiva judicial y policial contra Haika, la rama juvenil juvenil de ETA heredera de Jarrai, a su vez refundida en la "división" francesa del independentismo vasco. Lo que podríamos llamar en el PNV la "sección Arzallus", con su jefe a la cabeza, no ha dudado en calificar de "garzonada" u operación caprichosa del juez Garzón la operación denominada "cría de la serpiente", que ha servido para detener a quince activistas juveniles y capturar en sus locales una considerable cantidad de documentación cuyo pase a poder de la Policía científica puede permitir importantes averiguaciones sobre planes terroristas.

Ahora bien, ha sucedido que otros dirigentes del partido nacionalista, entre ellos Anasagasti, Atucha e Imaz, éste último portavoz de Ajuria Enea, no han desaprobado en principio los fundamentos legítimos de la ofensiva policial-judicial. Se aprecia en ello una división de criterios que la precampaña electoral agudiza. La alarma de la sociedad vasca es algo que se percibe sin necesidad de encuestas. Y el nacionalismo vasco se programa a su vez para cuidar su imagen ante ese reclamo de orden que los ciudadanos van transmitiendo.

Lo que haya de "garzonada" o desprecio, por parte de Garzón, de las formalidades inherentes a la aplicación de la ley en un Estado de Derecho, es algo que está por demostrar en esta nueva fase de asalto a las estructuras de ETA en su base social, incluida la asociación Xaki, considerada como "ministerio de Asuntos Exteriores" de ETA o dispositivo encargado de organizar sus ramificaciones fuera de España. Conviene recordar que gran parte de las detenciones que acompañaron en su día la desarticulación de Xaki fueron desautorizadas por la propia Audiencia Nacional, sin que por ello el famoso juez se sintiera aleccionado e inhibido. La prueba es que ahora ha vuelto con nuevos bríos sobre la organización exterior de ETA para clausularla. En todo lo cual se olfatea un alto apoyo político del Gobierno y no sólo una simpatía concreta del Ministerio del Interior, que en su nueva etapa, bajo Mariano Rajoy, ha dado muestras inmediatas de una plena identificación con la política de Mayor Oreja.

Esta combinación articulada a base de Interior, Garzón y Fiscalía de la Audiencia Nacional funciona ya por encima de miramientos formales, esta vez con un jurista de indudable talla al frente del Ministerio, lo cual significa que esos aspectos se van a cuidar mejor ahora que en los días de Mayor Oreja. O, por lo menos cabe pensarlo así. Al final todo es cuestión de tiempo. 

Vizcaya y Knörr
Por Carlos DÁVILA ABC   9 Marzo 2001

Durante mucho tiempo han permanecido soterradas las graves discrepancias en la sede del PNV, en esa «Sabin Etxea» donde pulula un periodista plenipotenciario que pasó, en unos años, de ser almohadón de Garaicoechea a sostén de Arzalluz. Todo sin solución de continuidad; o sea, de golpe. Vizcaya es conocido por sus notas de prensa, lo que no es nada extraño dada su condición de jefe de esa Oficina en el EBB, pero es más conocido aún porque sus comunicados o son denuncias peligrosísimas contra periodistas no obedientes a Arzalluz, o joyas casi oficiosas que parecen más un editorial de «Deia». Vizcaya no tiene el menor reparo en poner a colegas suyos en el punto de mira de ETA y, mucho menos, en criticar ciertas acciones policiales que molestan a la banda. Ahora ha producido una convulsión en su partido por su babosa aportación a la detención de los responsables de la juventud etarra, de «Haika». Se ha despachado al gusto etarra en este caso, y se ha callado como un muerto tras saber, como todos, que nuevamente ETA se ha forrado de explosivos. Anasagasti, que no traga a este espadachín informativo, ha reaccionado esta vez desenmascarando al «entendedor» de los violentos y pidiendo a su partido, a Arzalluz y Egibar que patrocinan al libelista, que desautoricen a su escritor porque calificar de «garzonada» la aprehensión de los «junior» de ETA no ayuda a que los próximos electores piensen que, de verdad, el PNV está contra ETA. Vizcaya es como Egibar y un poco más despierto que su antiguo amigo, luego enemigo brutal, Gorka Knörr, del que Savater dice que es todavía peor político que cantautor. Viene a colación Knörr porque éste también se ha salido de madre y ha dicho, en nombre de EA, que «el PP no quiere que EH pierda votos y con ese fin monta operativos». Es decir: que la Policía atiende a los ruegos de Aznar y detiene a los jabalíes etarras para que Otegi se ponga ciego de votos. No hay por dónde coger la tontería. ¿O sí hay por dónde cogerla? Por aquí: Vizcaya y Knörr no quieren que ETA se vaya a la mierda. Sin los pistoleros, ¿qué sería de ellos?

Los párrocos
Por Jaime CAMPMANY ABC   9 Marzo 2001

Una parte significativa del clero vasco se ha empeñado en hacer del nacionalismo separatista un mandamiento de la Iglesia, especial para euskaldunes. El séptimo, matrimonio, y el octavo, segregación. Antes, estos curas estaban capitaneados por monseñor Setién, adalid esforzado de las huestes nacionalistas. Bueno, antes, y ahora, también ahora, desde la «oración domiciliaria» prescrita por el Vaticano al ex obispo de Donostia. En las ocasiones solemnes, monseñor abandona el recomendado mutismo y toma la palabra para hacer pública la advertencia. Tañe la campana mayor del aviso rotundo: «Los obispos vascos no firmarán». Y al oír la campana, los demás obispos no firman.

Y además, hay párrocos que se echan a la calle. Seis párrocos de Vitoria convocan una marcha para apoyar las tesis nacionalistas del PNV. No son muchos, porque Vitoria tiene 37 parroquias, y por lo tanto los de la marcha son una sexta parte del total. Pero ni una sola jerarquía ha aconsejado a los párrocos que sustituyan la marcha política por un paseo higiénico. El señor obispo de Vitoria no estará en la marcha, no porque la haya desautorizado, sino porque se encuentra en Roma, en otra marcha de carácter más religioso: la canonización de dos monjitas alavesas. La ambigüedad eclesiástica, y más la episcopal, que es la sublimación de lo ambiguo, siempre tiene mangas para decir que «por aquí no ha pasado». En cierto modo, la de los párrocos es una nueva marcha sobre Roma, que no estará demasiado contenta de esta nueva intromisión de la Iglesia vasca en un asunto político donde las tesis que defienden los párrocos están apoyadas por gentes que matan. Ahí coinciden los objetivos de los pistoleros y de los trabucaires.

Cuando esos curas de Vitoria abandonan la procesión para convertirla en marcha y repican por la paz pero condicionada por el diálogo, no ignoran que ese diálogo es para pedir la desmembración de España bajo la amenaza del terror y con las pistolas encima de la mesa y las bombas debajo de la silla del otro. Ahora mismo, ese «diálogo» que van a pedir los párrocos se encuentra argumentado en los kilos de explosivos que la banda etarra acaba de robar en Francia. Se trata de un diálogo explosivo y con explosivos. A muchos mártires de la Iglesia les fue ofrecida la paz a cambio de la apostasía, y no admitieron las condiciones de ese «diálogo». Aquí no se trata de apostar de la fe, pero sí de apostatar de España. Y eso de apostatar de España, nequáquam.

Algunos clérigos quieren hacer comulgar a los fieles con ruedas de molino dando el nombre de diálogo a lo que es una grave extorsión política e histórica, apoyada en el asesinato. La idea de la España entera y verdadera también tiene su martirologio, que algunas veces, por cierto, se confunde y abraza con el de la Iglesia. En este empeño en que ustedes andan metidos, España tiene mártires, pero ustedes, señores párrocos, no pueden ensalzar mártires. Sólo pueden ensalzar asesinos. Ellos no mueren, se rinden, y algunos se ponen de válgame Dios en cuanto alguien no les presenta la nuca desapercibida. Y además, puntualizan los párrocos que ese «diálogo» ha de ser sin límites. O sea, que todo es negociable. ¿También la fe, la moral, la libertad, la dignidad, la justicia?

Me había hecho el propósito íntimo de no volver sobre este ingrato asunto de la intervención de parte de la Iglesia vasca en el conflicto político de aquel país, y su cierta benevolencia hacia el terrorismo y los terroristas. Es un propósito imposible de cumplir para un periodista con sentido del deber. Hay curas que se empeñan en que los terroristas vayan detrás de ellos con la vela y detrás de nosotros con las pistolas. Algunos de ellos llegan a párrocos, incluso a obispos.

Cuatro detenidos tras el atentado en Hernani, tres del “comando Donosti” de ETA
Libertad Digital   9 Marzo 2001

Según fuentes jurídicas, tres de los cuatro detenidos tienen que ver con otro "comando" del llamado "complejo Donosti", similar al "comando Ttotto". Se les atribuyen varias acciones terroristas y, además, uno de los detenidos tiene multitud de antecendentes policiales por ataques de violencia callejera, lo que viene a ratificar la vinculación entre ETA y los grupos de agitación juvenil del secesionismo vasco.

Fuentes de la consejería de Interior del Gobierno vasco han confirmado que hay un cuarto detenido en la operación abierta tras el asesinato, en Hernani (Guipúzcoa), del ertzaina Iñaki Totorika. Dos de ellos, según ha confirmado el consejero vasco de Interior, Javier Balza, pertenecen al “comando Donosti” de la banda criminal. Ya han sido identificados tres de los detenidos. Según fuentes jurídicas, son Jon Zubiaurre y los hermanos Asier y Aitor García.

Los tres detenidos constituirían un comando legal, al mismo nivel del "comando Ttotto" dentro de los tres que había en el "complejo Donosti". Según fuentes jurídicas, se les relaciona con el atentado de esta madrugada. Se buscaba al cuarto miembro del "comando", al que ya han detenido.

Durante la operación policial, que continúa abierta, se han practicado cuatro registros, en los que se ha intervenido bombas-lapa, explosivos, armas, matrículas y alguna documentación. Los investigadores sospechan que los detenidos podrían ser los autores del asesinato, cometido el 26 de enero pasado, del cocinero de la Comandancia de Marina de San Sebastián Ramón Díaz y del intento de asesinato el 22 de febrero del concejal del PSOE Iñaki Dubrueil, en un atentado en el que dos trabajadores de la empresa Elektra murieron junto al apeadero de Renfe del barrio de Martutene en San Sebastián.

Jon Zubiaurre y Asier García fueron detenidos en la madrugada del viernes en una cabina telefónica, cuando estaban llamando para atribuirse el atentado y comunicar dónde se encontraba el dueño del coche que habían robado para la acción. Se les han intervenido las llaves del vehículo. Al parecer, el tercer detenido fue arrestado durante la práctica de los registros.

De lo que se ha investigado parece que el atentado de este viernes era una trampa, de tal forma que avisaron a la Ertzaintza diciendo que había incidentes de violencia callejera para que acudieran al lugar donde habían dejado el coche-bomba con el fin de hacerlo explotar. Al parecer, uno de los detenidos tiene muchos antecedentes de "kale borroka" (violencia callejera), lo que según las fuentes consultadas vuelve a demostrar que la violencia callejera puede ser el primer paso para pasar a los comandos de ETA.

En declaraciones a Euskal Telebista, el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, recalcó que, en los registros practicados en varios domicilios, los agentes han hallado diversas armas como pistolas y subfusiles. Balza informó de que la Ertzaintza trabaja con las hipótesis de que el atentado de este viernes es un ataque “directo” a ertzainas de base y destacó que no se descartaba que ETA actuara contra “patrulleros” ya que desde la ruptura de la tregua “atenta indiscriminadamente”. Aseguró también que en la acción terrorista “no ha habido fallos de seguridad” por parte de los ertzainas ya que no tocaron el coche y únicamente efectuaban una inspección ocular cuando la bomba estalló.

El consejero de Interior, que ha visitado en la mañana de este viernes a la familia de Iñaki Totorika –la última víctima de ETA— junto al lehendakari Juan José Ibarretxe, ha relatado que los allegados están “destrozados, con una gran pena y dolor”, y que “les hemos trasmitido que no están solos. Miles de ciudadanos estamos sufriendo con ellos”.

Un comando de ETA roba 1.600 kilos de dinamita en un polvorín de Grenoble
Detenidos un destacado activista y un delincuente común francés horas después del atraco Los asaltantes tomaron como rehenes durante 5 horas al gerente de la firma, a su familia y a unos amigos
FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL. PARÍS El Correo   9 Marzo 2001

ETA robó el miércoles por la noche 1.600 kilos de dinamita, 20.000 detonadores y diez kilómetros de cordón detonante en dos depósitos de explosivos situados en las cercanías de Grenoble (este de Francia). Ocho encapuchados armados tomaron como rehenes durante cinco horas al gerente, familiares y allegados del directivo de la empresa, propietaria del polvorín de Plévin (Bretaña) del que fueron sustraídas ocho toneladas de dinamita en setiembre de 1999. Gregorio Vicario Setién, uno de los asaltantes, fue detenido de madrugada en un control de carretera instalado en la región del robo. En otra operación diferente fue apresado un delincuente común francés supuestamente implicado en el atraco.

A las siete menos cuarto de la tarde un hombre vestido de ciclista tocó el timbre en el domicilio de Bertrand Noré. El gerente de la delegación en Grenoble de ‘Titanite Société Explosifs’, de 47 años, vive con su familia en una casa aislada de Veurey, cerca de la nacional que enlaza Grenoble con Valence. A esa hora se encontraba en el interior con su mujer, su hija y su yerno y sus dos nietos, de cuatro y un años. Abrieron la puerta sin desconfiar, pues esperaban amigos para cenar.

En lugar de los invitados, irrumpieron además del supuesto ciclista siete encapuchados, armados y con guantes que los ataron con cadenas y cintas de papel adhesivo tipo embalaje. Más tarde los intrusos hicieron lo mismo con los amigos cuando se presentaron en la vivienda. El comando se dividió en dos grupos. Dos hombres se quedaron en la casa con los rehenes y permanecieron en contacto con el jefe, que operaba en el exterior, a través de teléfonos móviles.

Dentro de una cueva
Los demás obligaron al gerente a acompañarlos hasta un depósito situado a unos 300 metros. Tras ordenarle que desactivara la alarma y abriera las verjas, se apoderaron de unos 20.000 detonadores y 10.000 metros de cordón detonante guardados dentro de una cueva horadada en la montaña.

Posteriormente, se trasladaron a un polvorín situado a un par de kilómetros en Saint Quentin sur Isere, siempre en compañía del directivo, donde sustrajeron 1.600 kilos de explosivos de dinamita industrial. Los asaltantes embarcaron el material a bordo de al menos dos camionetas. Una de ellas es un furgón blanco, marca Renault, perteneciente a la empresa, al que cambiaron las matrículas. Hacia las nueve y media se dieron a la fuga con el botín y varios turismos.

A medianoche los dos encapuchados que se habían quedado en la casa recibieron por teléfono la orden de abandonar el lugar. Uno de ellos se apoderó del turismo Volkswagen Golf, de color rojo y cristales oscuros, propiedad de los amigos de la familia Noré. Hacia las doce y media de la noche los rehenes consiguieron liberarse de las ataduras y dieron la alarma.

A las tres menos diez de la mañana uno de los integrantes del comando, al parecer el falso ciclista, el único que actuó a cara descubierta, fue detenido en Annonay, a un centenar de kilómetros del lugar del robo. Una patrulla de una brigada anticrimen, que había montado una operación contra la delincuencia local, observó que el conductor de un Renault 19 trataba de eludir el control de carretera.

Tras una breve persecución, lograron atraparle. Estaba armado con una pistola del calibre 9 milímetros parabellum, llevaba documentos españoles falsificados a nombre de Emiliano Díez y tenía un mapa de la región en el que estaba marcado un itinerario de repliegue en dirección al País Vasco francés. En el vehículo se encontraron 6.000 francos (unas 150.000 pesetas), matrículas falsas y documentación operativa sobre el robo en español. Posteriormente fue identificado como Gregorio Vicario Setién, durangués de 42 años, ex militante del ‘comando Barcelona’.

Según se desprende de las declaraciones de los rehenes, al menos uno de los asaltantes era francés ya que se expresaba en esta lengua a la perfección. La Policía detuvo en una operación llevada a cabo en Grenoble a un delincuente común galo relacionado con los hechos, indicaron fuentes autorizadas. El comando actuó de manera coordinada y planificada con alto grado de conocimiento del objetivo y su entorno. Se trataba de una operación preparada con antelación que probablemente había requerido semanas de observaciones.

El dispositivo desplegado por diversos cuerpos de seguridad franceses en el sur del país no había conseguido dar con el botín y los demás asaltantes a última hora de ayer. Los controles alcanzaron especial intensidad en el departamento de Pirineos Atlánticos y en todos los puntos de la frontera con España.

Arnedo denuncia que en Euskadi unos periodistas sufren el terror y otros miran a otro lado
Madrid EL PAÍS  9 Marzo 2001

Antonio Arnedo, director de El Correo Español-El Pueblo Vasco, publicación que recientemente sido objeto de ataques y amenazas del entorno de ETA, afirmó ayer que la persistencia del terrorismo 'pone a prueba' el oficio de periodista en el País Vasco, ya que los profesionales de la información están 'especialmente amenazados' por la intolerancia. Arnedo intervino en la Real Academia de la Historia en el ciclo de conferencias conmemorativas de los veinticinco años de reinado de don Juan Carlos.

En su intervención explicó cuáles son los condicionantes políticos, empresariales y sociales que han influido en la definición de la profesión en la Comunidad Autónoma Vasca y se detuvo en la situación actual, 'más dura y difícil de lo que nunca ha sido'. 'Las rencillas y acusaciones entre empresas y las querellas entre periodistas son frecuentes ya en nuestro ámbito', relató. La razón de 'esta degradación de las relaciones' hay que buscarla, según él, 'en el propio enturbiamiento de la vida política vasca; en la división entre los partidos y que comienza ya a observarse entre la ciudadanía, y en el hecho, más sangrante, de que unos periodistas se sienten en el punto de mira del terror mientras que algunos compañeros de profesión prefieren mirar hacia otro lado'.

Los medios vascos, dijo, se diferencian no sólo por su postura ante el aborto, la fiscalidad, el modelo de relaciones laborales o la política de subvenciones a la cultura, 'sino sobre todo por la forma de entender el engarce del País Vasco en España. Hay una esquizofrenia notable en los medios públicos controlados' por el PNV, que 'lleva, por ejemplo, a que la radio y la televisión vascas, nacidas al amparo del Estatuto, dediquen de forma habitual más minutos a los defensores de su superación que a los de su pervivencia'.

Heroicidad
En el País Vasco, detalló, realizar una información que trate de cubrir 'todos los ángulos de los hechos' se ha convertido 'casi en una heroicidad', porque 'todas las partes en litigio exigen militancia a los medios'. En su opinión, los periodistas vascos no deben actuar con neutralidad, 'como si nos encontrásemos cubriendo las escaramuzas de una guerra convencional entre dos ejércitos', sino 'profundizando, auscultando el pálpito social', e interpretar 'hechos que puedan aparecer velados'.

'Es verdad', prosiguió, 'que el panorama que he dibujado está muy lejos de ser el que correspondería a un país civilizado, democrático y en paz'. Pero también es cierto, matizó, que presenta 'indicadores que muestran una sociedad extraordinariamente dinámica'. 'Los periodistas que defendemos en el País Vasco la profesionalidad en el ejercicio de nuestra tarea tenemos que superar cada día una presión exorbitante, pero seguiremos al pie del cañón mientras nos queden fuerzas y sin pedir a cambio contrapartida alguna'.

Juaristi advierte de que la repetición del frente nacionalista pondría a la sociedad vasca al filo de la guerra civil
MADRID. M. Calleja ABC  9 Marzo 2001

El director general de la Biblioteca Nacional, Jon Juaristi, afirmó ayer que una repetición del frente nacionalista en el Gobierno vasco tras las elecciones del 13 de mayo sería «alarmante» y pondría a toda la sociedad vasca «al filo de la guerra civil».

Juaristi, quien pronunció la conferencia «Los nacionalismos vascos al filo del milenio» en el Club Siglo XXI, considera que si el PNV pasara a la oposición correría la misma suerte que la UCD cuando perdió el poder y se produciría una «rápida disolución» del nacionalismo moderado. El autor de «El bucle melancólico» se mostró partidario, antes de comenzar la conferencia, de que tras los comicios vascos se produzca un pacto de Gobierno entre el PP y el PSOE, como mejor fórmula para garantizar las libertades de todos los ciudadanos.

Durante la conferencia, a la que asistieron la presidenta del Senado, Esperanza Aguirre; la ministra de Cultura, Pilar del Castillo; el filósofo Fernando Savater y el catedrático Juan Pablo Fusi, entre otros, Juaristi explicó que el nacionalismo vasco pronostica, en el caso del triunfo de los partidos constitucionalistas en las urnas, la implantación «de una dictadura que gobernaría con la ley marcial y relegaría medio millón de abertzales a la condición de ilegales en su propio país». En su opinión, «por un mecanismo de proyección, el discurso victimista del nacionalismo describe el mismo futuro que los dirigentes abertzales han estado prometiendo a los vascos no nacionalistas durante los últimos años y al que los dos años y medio de gobierno del frente de Estella han servido de ensayo general».

REACCIÓN «ANGUSTIOSA» DEL PNV
Según Juaristi, el nacionalismo tiene una reacción «angustiosa» ante la posibilidad de que se produzca una alternancia en el gobierno autónomo, hasta el punto de pronosticar un «apocalipsis» con la llegada del nuevo milenio.

A diferencia de los nacionalismos catalán y gallego, continuó el director de la Biblioteca Nacional, «el antiespañolismo es un dogma constitutivo de la identidad abertzle, lo que hace imposible la integración del nacionalismo vasco en un sistema político español, por muy democrático que éste sea y por muchas concesiones que haga a los nacionalistas dentro del marco de la autonomía».

Juaristi subrayó que el nacionalismo vasco ha tenido un triple fracaso histórico: el proyecto radical ha fracasado, dijo, porque ETA no ha conseguido traspasar los límites de un grupo terrorista; el moderado, porque «hoy está más lejos que nunca de hacer realidad su ideal de un gran partido-comunidad sostenido por un terrorismo optimizado», y el frentista, porque la sociedad española ha resistido «la brutal presión de ETA y las incitaciones del PNV a negociar una paz vergonzosa».

La imprescindible solución policial
Por Enrique de Diego Libertad Digital   9 Marzo 2001

La banda terrorista no está pensando en ningún tipo de tregua, como desde los ámbitos nacionalistas se lanza esporádicamente, confundiendo los deseos con la realidad. La banda terrorista está pensando en provocar el mayor número de muertos y administrar el máximo posible de dolor.

La necesidad de contar con nuevo material explosivo era una evidencia ante el hecho de que la dinamita del último coche-bomba del comando Barcelona estaba en manifiesto mal estado y el último coche-bomba del comando Madrid no llegó a explosionar. El fruto del anterior robo estaba consumido.

El despliegue de la operación terrorista –hasta ocho de sus matones— contrasta con la ausencia de medidas de seguridad en el polvorín francés. Lo de la colaboración francesa es una media verdad que conviene difundir como propaganda, pero lo cierto es que Francia no considera a Eta como un problema interno y las operaciones en su suelo, como la detención de García Gaztelu, son culminaciones de informaciones españolas. Los interrogatorios son mucho menos eficaces en Francia y por ello los terroristas siempre van armados o con documentación falsa, además de por motivos de seguridad, para evitar la inmediatada extradición.

El robo de mil seiscientos kilos de explosivo es una pésima noticia. Indica, entre otras cosas, que Eta aspira a hacerse presente en las elecciones vascas con una ofensiva de terrorismo indiscriminado o de terrorismo de “fuerte impacto”, si han triunfado las tesis de los “veteranos”, críticas respecto a la nueva Eta. En términos políticos, la banda terrorista ha vuelto a las tesis previas a Argel de intentar forzar una negociación en la que obtenga sus tesis políticas mediante el terrorismo a gran escala.

Un corolario importante es que Eh no va a pactar con el PNV tras las elecciones y que las referencias al “diálogo” –como esas parroquias de Vitoria, ¿no quedamos en que la Iglesia no hacía política?— son más palabrería vacua que nunca, porque Eta ha situado al PNV en el campo de los traidores al no haber avanzado en el referéndum independentista que le propuso. El frentismo nacionalista, reflejado en la coalición PNV-EA, vive sus peores momentos, ha dejado de estar en el tiempo histórico, para ser una ficción a la búsqueda de mantener la parroquia electoral, mientras Eta ha pasado, en su huida hacia delante, a la mentalidad kamikaze, al terrorismo modelo Hamas.

Hoy queda más de manifiesto que nunca la importancia imprescindible de la solución policial. Hoy la esperanza es que la detención del etarra conduzca a la localización de esta terrible caravana de la muerte que busca esconderse en alguna infraestructura del sur de Francia o del País Vasco. Hoy toda la fraseología nacionalista –como esa última estupidez de Arzalluz de condenar la detención de los alevines de Eta— queda en evidencia ante el hecho evidente de que lo mejor es que se consiga la detención de los otros siete terroristas, la recuperación del explosivo y la mejora de las medidas de seguridad en los polvorines franceses. Eso es lo mejor y lo único posible para salvar vidas y defender la libertad. Todo lo demás es retórica.

Firmeza frente al terror
Editorial El Correo  9 Marzo 2001

Sometida a una extenuante ducha escocesa, la ciudadanía recibe consecutivamente datos esperanzadores en la lucha antiterrorista y demoledoras noticias de atentados o acciones como la que ayer perpetró ETA en las proximidades de la localidad francesa de Grenoble. Estos días, tanto autoridades como medios de comunicación galos han mostrado su temor a que ETA fuera a recrudecer su actividad en el país vecino, convirtiendo a sus instituciones y a sus ciudadanos en objetivos del terror. El hecho de que 1.600 kilos de explosivos hayan sido robados y circulen por territorio francés constituye, sin duda, una amenaza directa contra dicho país -que debería reforzar su control-, amenaza que las autoridades galas interpretarán como la extensión del terrorismo a su jurisdicción. Es de suponer que ETA ha decidido ya ‘extender el conflicto’ con la intención de que sus atentados le permitan doblegar algún día la voluntad de los vascos a través de la traslación de su acción terrorista al conjunto de España; y domeñar, a su vez, al Estado constitucional llevando sus crímenes a cualquier parte de Europa. Las palabras de Nicole Fontaine, presidenta del Parlamento europeo, expresan la contundente respuesta que ETA encontrará si persiste en su horror: «España no está sola. Y por esta razón, la violencia terrorista no tiene, no puede tener y no tendrá jamás un lugar duradero en la UE».

La espiral con que ETA nutre o mantiene sus entornos obliga a la banda terrorista a mostrar su mortífera fortaleza. ETA se ve en la necesidad de responder con hechos a las dificultades que le causa la colaboración internacional y la acción policial y judicial. Es indudable que el robo de Grenoble obedece a esa necesidad, como los reiterados ataques a medios de comunicación, que ayer tuvieron su último hito en la destrucción cobarde de una unidad móvil de la Ser. Pero, además, en su imperturbable huida hacia adelante, ETA ha demostrado ser capaz de romper incluso su propia y macabra lógica. Por eso, junto a la terrible amenaza que supone saber que posee tanta capacidad destructiva y junto a la certeza de que va a tratar de emplearla para causar daños irreparables, la sociedad ha recibido la noticia del robo de la dinamita francesa como un factor perturbador y de incertidumbre. Ante ello, una vez más, se hace urgente que las instituciones democráticas se esfuercen en ofrecer a los ciudadanos seguridad y un rumbo sin retorno hacia el final de la violencia. De tal forma que, a pesar de que las noticias desalentadoras jalonen el camino, la ciudadanía sea capaz de percibir un horizonte despejado a través de un esfuerzo unitario y de una acción sin flaquezas en la prevención contra la amenaza y en la persecución del delito terrorista.

PSOE roto
RAUL DEL POZO El Mundo   9 Marzo 2001

El Partido Socialista en Andalucía se desploma y pierde 11 puntos, según las encuestas de Demoscopia en El País. Hay agujeros en el sibil de votos del sur. Pero el peligro no es que el PSOE se desplome o se rompa, el peligro es que la izquierda en general se desvanezca o enloquezca en el dédalo de los malos análisis y de las pasiones comarcales. Mientras en Madrid, Ferraz intentaba llegar a un consenso con el Gobierno en Ley de Extranjería, en el País Vasco el PSE hizo posible que la Cámara recurriera la ley ante el Tribunal Constitucional, cosa que también intentó Maragall con el PSC en Cataluña, aunque no lo lograra. Un PSOE en esencia y tres posturas. Respecto al agua mantienen tantas y disparatadas orientaciones que para tapar el caos interno han ideado en horas veinticuatro un Plan Hidrológico alternativo, inspirándose en las hiperbólicas cuentas del Gran Capitán. Creo que el PSOE se cuartea, se quiebra y la izquierda, en general, se estrella contra esa máquina de hacer política que es el PP.

Las grandes catástrofes son precedidas de los malos análisis; la izquierda española no hizo ni antes del parto, ni en el parto, ni después del parto de la mayoría absoluta, un análisis riguroso del descalabro. No se dio cuenta de que la derecha española no era aquella ultramontana, beata, militarista, de gobernadores de vergajo, de obispos infiltrados y de banqueros que pagaban las sedes. El discurso de Aznar es liberal, moderno, homogéneo, nacional, sin descuidar a las clases medias y trabajadoras. Los dinoterios de la izquierda siguen con sus latiguillos, sus fantasmas, sus fanfarronadas; y sobre todo, siguen alcoholizados de demagogia. «La demagogia es la alcoholización de las masas» (Ortega). Ahora no son las masas las ebrias, sino los viejos inquisidores resentidos. Yo no sé si Zapatero será capaz de entrar en el laberinto y poner orden; orden en el buen sentido, el sentido del rigor. Alguien tiene que avisar a los marrulleros de provincia de que la izquierda está más allá del horizonte de un río o de un campanario. No le pedimos a Zapatero que sea Bismarck, pero sí que acabe con el envilecimiento del particularismo. La unidad de un partido de izquierdas no tiene nada que ver con la unidad hierática de la derecha, tiene más que ver con la utopía del matemático, del astrónomo. Escribe García-Trevijano en Pasiones de servidumbre que los nacionalistas tienen envidia del Estado. Los que más parecen odiarlo sólo sueñan con tener otro igual en su casa. «¡Dignidad nacional e igualdad de derechos con diecisiete patrias! Diecisiete nichos de ambiciones fáunicas». Diecisiete casas de pueblo, cada una con su gurú, su caudillo de secta, su corta y ruin mirada, mientras la izquierda se sumerge en las alcantarillas del regionalismo.

Un pacto contra Murphy
KEPA AULESTIA El Correo    9 Marzo 2001

No necesitamos la Ley de Murphy para contemplar con justificada preocupación un eventual empeoramiento de las condiciones políticas en Euskadi tras las elecciones del 13 de mayo. Es más, esa prevención debe formar parte de la consciencia ciudadana a la hora de depositar el voto. No sólo es posible que la situación empeore, sino que de hecho empeora cada minuto que transcurre sin que se remedie la paulatina bifurcación de los proyectos políticos confrontados. Basta que las cosas continúen como están para que el deterioro de la situación prosiga su marcha imparable, acceda quien acceda a formar el nuevo Gobierno vasco. En primer lugar, porque resulta imposible que el escrutinio final brinde datos que satisfagan a una amplia mayoría del Parlamento. Más bien cualquiera de los resultados posibles va a dejar un sinsabor compartido por demasiadas fuerzas. En esas condiciones, la disposición a admitir el resultado electoral como definitivo puede ser tan tenue que la demanda de una prórroga no será una tentación exclusiva del perdedor, sino que también los ganadores tratarán de afianzar su precario dominio con una próxima victoria. Nótese que cuando se celebren las elecciones autonómicas restarán dos años para los comicios locales y forales de 2003. Esta segunda fecha aparecerá a no tardar mucho como la siguiente incógnita a despejar a la que los partidos se remitirán antes de establecer su definitiva política de alianzas; el argumento infalible para seguir a merced de la inercia y la indecisión.

La propia simplificación del panorama electoral -con la formación de dos coaliciones preelectorales que reducen de siete a cinco las fuerzas en liza- ofrece a la vez una forma natural de agrupar energías y un mecanismo que constriñe el campo de juego de cada una de ellas. Vigilantes las unas con las otras, recelosas todas en medio de un tenso equilibrio de fuerzas, las formaciones políticas despertarán el 14 de mayo con la pereza de saber que su tarea comienza entonces. De hecho, es probable que, a base de retardar la convocatoria alegando que los comicios no solucionarán nada, los partidos responsables del Gobierno vasco hayan invalidado buena parte del potencial catártico que brinda todo proceso electoral. Desde un plano distinto, la fijación del PP y, en menor medida, del PSE-EE en torno a un único objetivo -la alternancia concebida como sustitución del nacionalismo al frente de las instituciones- dificulta sus posibilidades de reacción ante un eventual revés.

Una de las causas del empeoramiento de las relaciones políticas en Euskadi es que el nacionalismo democrático ha pretendido lo más sin garantizar previamente lo menos. Ha pretendido la paz o, en otro orden de cosas, la soberanía, soslayando la trascendencia que para la sociedad y la propia democracia tiene que las instituciones funcionen sobre mayorías estables. No es ésta únicamente una trasgresión reprochable desde el punto de vista de los fundamentos de la convivencia. Supone, además, un error de cálculo del que el nacionalismo no parece dispuesto a retractarse. El fondo de la trasgresión consiste en creer que la solución al problema del terrorismo se halla en la acción política; que es tanto como proyectar sobre la sociedad democrática una responsabilidad que atañe exclusivamente a quienes emplean la violencia. El error político estriba en concebir el pacto de gobierno sobre bases ideológicas a largo plazo, lo cual desbarata la posibilidad de garantizar el gobierno de las instituciones en una sociedad tan plural y con un mapa tan heterogéneo como el vasco. Es éste un error que puede cometer cualquiera tras el 13 de mayo.

Cuando los problemas no tienen solución, conviene buscarles por lo menos una salida. Hoy no tiene demasiado sentido apelar al diálogo final o a un consenso amplio y profundo. Entre otras cosas porque los acontecimientos y el comportamiento político de los últimos dos años han hecho trizas los mínimos de entendimiento precisos para sostener semejante arboladura. Hoy sería suficiente con que las formaciones políticas se comprometieran con un pacto no escrito contra la Ley de Murphy. Un pacto para demostrar que son capaces de impedir que las cosas empeoren. Que son capaces de respetar una serie de reglas dentro de lo que cabe. Que están dispuestos, en primer lugar, a admitir -no sólo formalmente- el resultado del 13 de mayo como la expresión de una voluntad libre por parte de la ciudadanía. Ello implicaría la renuncia expresa a utilizar políticamente la supuesta existencia de una mayoría sociológica -sean cuales sean sus señas definitorias- si la misma no se sustancia en una mayoría parlamentaria. E implicaría también la renuncia a reabrir el 14 de mayo una batalla electoral de desquite, cuando distan aún dos años para los próximos comicios. Junto a ello, sería necesario recuperar los mínimos de dignidad que requieren las instituciones, de manera que quien ostente el gobierno no abuse de su posición hasta forzar los límites de la razón democrática, y quien se sitúe en la oposición contribuya a restablecer el respeto a las instituciones, preservando en su acción crítica la legitimidad que asiste a éstas.

Posiblemente, un pacto implícito contra la Ley de Murphy requiere algo más que un nuevo talante compartido por las distintas formaciones políticas: requiere mayor compasión. Las elecciones del 13 de mayo serán libres en tanto que cada ciudadano con derecho a voto podrá ejercerlo en secreto. Pero es cierto que no todos los candidatos concurren en las mismas condiciones. Es éste un dato demasiado relevante como para que se soslaye o se pretenda obviar con cruel sorna, sugiriendo que los perseguidos por el terror son también beneficiados por su papel de víctimas. La amenaza cierta sobre afiliados a determinados partidos políticos logra, además, que éstos no piensen ni vivan la política como quienes pueden sentirse amenazados pero menos. El orden de prioridades es muy distinto en unos casos y en otros, porque el terrorismo tiende a desplazar el ánimo de sus víctimas lejos del de quienes no lo son. Esta desigual vivencia puede resultar, tras las elecciones, tan relevante como el propio escrutinio. Tanto que la Ley de Murphy podría imponerse sin compasión.

“Es necesario que el nacionalismo se estrelle en las urnas”
Libertad Digital    9 Marzo 2001

El PSE ha elaborado un borrador de programa electoral, al que ha tenido acceso Libertad Digital, en el que se aboga por arrinconar al nacionalismo gobernante. El partido de Nicolás Redondo lanza un ultimátum: “o el País acaba con ETA, con la democracia al frente, o ETA acaba con el País”. Culpa al PNV de asumir objetivos de ETA y plantea la necesidad de que “ese nacionalismo se estrelle en las urnas”. Aseguran que un lehendakari nacionalista significaría un freno a la libertad de expresión.

M. B. / L. D.-El borrador propone una comparación de la situación actual en el País Vasco con la de la Alemania previa a la llegada de Hitler: ”La escalada criminal de ETA, junto con la dejación del nacionalismo gobernante de sus responsabilidades específicas en el combate al cáncer totalitario del terrorismo, nos está conduciendo a una situación prefascista muy similar a la que imperaba en Alemania en vísperas de la ascensión de Hitler al poder”.

En estos términos se expresa el PSE-EE en el borrador de su programa electoral a los próximos comicios vascos, al que tuvo acceso Libertad Digital, y donde subrayan que la disyuntiva que se ofrece el próximo 13 de mayo “no puede ser más radical: O el país, con sus instituciones democráticas al frente, acaba con ETA o ETA acaba con el País".

"Y, paralelamente, o arrinconamos en las urnas al nacionalismo etnicista o, de lo contrario, acabará provocando la asimilación de toda la sociedad vasca a la ideología nacionalista, acallando la diversidad del país". La salida que se propone en este borrador se basa en un cambio: "El cambio profundo que el país necesita debe, pues materializarse a través de un Gobierno que haga de la lucha contra el fascismo el eje de su actuación".

La complicidad y los lazos entre el nacionalismo y ETA se expresa con claridad. Acusan al PNV de propiciar las tesis que ETA persigue a través de la violencia. ”Una minoría fascista pretende acallar con la violencia y el asesinato la voluntad de la inmensa mayoría del país imponer las tesis nacionalistas y la segregación en el País Vasco. Por otro lado, los actuales dirigentes del nacionalismo democrático, al compartir los objetivos de ETA, hacen todo lo posible para que estas aspiraciones cobren visos de realidad”.

"El nacionalismo etnocéntrico que gira en torno al Pacto de Estella es un proyecto fascista, totalitario y excluyente, que niega en la práctica los derechos políticos a la mitad de la población vasca. Ha apostado por romper las reglas de juego democráticas y ha asumido como legítimos y propios los objetivos fundamentales de ETA. De ahí su impotencia frente a ETA; y por eso es importante que este nacionalismo se estrelle en las urnas”.

La única solución, según el PSE, es un cambio profundo que se materialice el próximo 13 de mayo en un Gobierno fuerte que haga de la lucha contra el “fascismo” los ejes de su actuación. Por ello, propugna un Gobierno que sea de máxima beligerancia contra el terrorismo de ETA y sus presupuestos ideológicos y culturales; que propicie desde el primer día la unidad de las fuerzas democráticas para combatir a ETA y su entorno político, que defienda con intransigencia la legalidad democrática, constitucional y estatutaria, y que se proponga culminar el desarrollo del Estatuto de Autonomía.

Un nacionalismo que ofrece cobijo al terrorismo
El PSOE, utiliza un lenguaje muy duro contra los nacionalistas vascos, a quienes acusa de volver a sus orígenes "aranistas", de mostrar su faz más reaccionaria y de representar un nacionalismo químicamente puro, para el que lo fundamental es la unidad nacionalista y lo accesorio, la defensa de la democracia y de los derechos y libertades. Les acusa también de pactar con ETA y asumir un proyecto, el del Pacto de Estella, que atenta contra el pluralismo de la sociedad vasca.

”Nunca como hasta ahora la acción criminal de los liberticidas había encontrado tanto cobijo, tanta comprensión y tanta legitimación por parte del nacionalismo gobernante ni se había topado con un Gobierno tan incapaz de luchar contra el terrorismo y tan falto de voluntad para combatir a los terroristas”.

Al menos en este borrador, queda clara la postura de rechazo por parte del PSE, a que se repita un gobierno nacionalista: "Otro lehendakari nacionalista significaría más inoperancia frente a ETA, más organismos paralelos como Udalbitza, más indefensión de los no nacionalistas, más límites a la libertad de expresión, más división social y más crispación".

”El cambio es posible”. Cinco razones
Tras este análisis político, los socialistas vascos afirman que la posibilidad del cambio político en Euskadi es posible, en primer lugar, por el salto cualitativo en la percepción del problema terrorista por parte de la población vasca, después de que el miedo a ETA se haya generalizado y, en segundo lugar, por la pérdida de la "centralidad" política por parte del PNV, que le impide pactar con todos y que ha permitido que ETA le haya dado el "abrazo del oso", privándole de la más mínima capacidad de maniobra.

En tercer lugar, por la crisis de legitimación social del nacionalismo derivado de asumir un proyecto totalitario de construcción nacional, que choca frontalmente contra el pluralismo de la sociedad vasca y. La cuarta razón se centra en la emancipación de una gran parte de la sociedad vasca de la tutela del nacionalismo, que ha roto su "complejo de inferioridad" frente al partido que lidera Xabier Arzalluz.

Y el quinto argumento que esgrime el PSOE es la interiorización por parte del nacionalismo vasco de su propia decadencia, que queda corroborado con las declaraciones "racistas y xenófobas" de Arzalluz, las iniciativas anticonstitucionales como la del carné vasco y los llamamientos "angustiosos" a EH o la coalición con EA.

Arzalluz y la prensa
JUSTINO SINOVA El Mundo   9 Marzo 2001

El lunes ocurrió algo muy alarmante. Fue un breve episodio que millones de personas vieron posiblemente sin percatarse de su grave significación: el director de El Correo, Angel Arnedo, apareció en el Telediario para hablar de la lluvia de cócteles molotov que su periódico sufrió el sábado y lo hizo con su rostro desfigurado por el filtro que usa la televisión para impedir que una persona sea identificada. Hasta ahora, ese velo estaba reservado a policías (para prevenir represalias) y a menores (pues su imagen goza de una especial protección). La entrada de un periodista vasco en ese club de refugiados tecnológicos es todo un síntoma del estado catastrófico en que vive la prensa en Euskadi por el terrorismo.

Es un estado catastrófico de excepción, en el que periodistas independientes son perseguidos por terroristas de todas las intensidades, periodistas calificados de txakurras (perros) por un miembro de Haika, «vivero» de etarras según el ministro del Interior, en el que la sede de un periódico -El Diario Vasco- estuvo a punto de ser destruida, donde otra -de El Correo- es atacada en una de las habituales noches de violencia, en el que una unidad radiofónica -de la Ser- es destruida por encapuchados a plena luz del día.

En estas circunstancias es un ilusión caritativa hablar de libertad de expresión, porque la libertad desaparece bajo las amenazas y las agresiones. Si todo fuera normal, habríamos conocido las disculpas de las autoridades encargadas de velar por la convivencia -no sólo las de un portavoz del PNV-, además, por supuesto, de las gestiones más urgentes para poner bajo control a esos artilleros contra la libertad. Pero Euskadi vive en condiciones de excepción y cuenta con ciertos gobernantes que miran mucho para otro lado, realidades ambas que en ningún modo deben ser desconectadas. Y así, la voz actual del nacionalismo, Xabier Arzalluz, lejos de compadecerse por la ineficacia en la creación de condiciones de seguridad para todos, prefiere seguir criticando a la prensa no nacionalista -o sea, la atacada con bombas y coacciones-, por no actuar, precisamente, como nacionalista.

Arzalluz es un ejemplo de dirigente que busca impregnar de su idea política todo lo que toca, un combatiente que no descansa. Por ello, en este contexto, es tan sugerente el acuerdo alcanzado, con mediación de Felipe González -asiduo aliado-, con el grupo Prisa, que participará en tres televisiones locales junto con empresarios nacionalistas, según informaba este periódico. ¿Será que de pronto Arzalluz se ha enmendado en favor de la prensa no nacionalista? ¿Va a dejarse influir por nuevas amistades? ¿A estas alturas de su carrera? No hay milagros de este tipo en vísperas electorales. Habrá que permanecer atentos a los cambios que ofrezcan la pantalla y el papel.

Coartada perfecta
JOSÉ MARÍA CALLEJA El Correo   9 Marzo 2001

Horas después de que un grupo de simpatizantes de ETA lanzase una veintena de cócteles molotov contra la redacción del diario EL CORREO, el máximo dirigente del todavía primer partido del País Vasco arremetió contra la mayoría de los medios de comunicación, incluido el que había sufrido la lluvia incendiaria. Horas después de que el juez Garzón ordenara la detención de 15 personas, incluidas en la organización juvenil que simpatiza con ETA, la oficina de prensa del mismo partido emitía un comunicado en el que denunciaba las detenciones con la misma terminología que la empleada por EH y por IU. Menos mal que, por ahora, el jefe de ese partido nacionalista vasco no ha calificado de ‘machada’ el robo de explosivos en Francia, a diferencia de lo que hizo después del robo de dinamita en Bretaña.

Posiblemente una de las formas de contribuir a terminar con el terrorismo sea la de mostrar solidaridad con las víctimas, por mucho que se discrepe con ellas, o, mejor, casi debería haber más solidaridad cuanto mayor sea la discrepancia. No es de recibo que después de que el diario EL CORREO, el de más difusión de todo el País Vasco, haya sufrido un ataque incendiario que pretende quemar la libertad de expresión; no es serio que después de que hayamos sabido que los primos de ‘Txapote’ querían volar El Diario Vasco, el de más difusión de Guipúzcoa, determinados dirigentes nacionalistas no sólo no expresen ni una brizna de solidaridad con las víctimas, sino que se dediquen a arremeter contra ellos.

Al actuar de esta forma insolidaria, realizan una tarea complementaria a la de los incendiarios, que pueden encontrar en las palabras de estos dirigentes la coartada perfecta que les confirme en lo correcto de su acción presuntamente liberadora. Una unidad móvil de la Cadena Ser ha sido también incendiada, lo que confirma, ‘ad nauseam’, que los medios de comunicación, al servicio de una demanda fundamental en toda sociedad democrática como es el derecho a la información, son el objetivo de moda primavera-verano de quienes no necesitan llegar al poder para hacer patente el proyecto totalitario que llevan cosido en el forro del pasamontañas.

La desafortunada expresión «brunete mediática», acuñada por Xabier Arzalluz y aplicada a los profesionales de buena parte de los medios de comunicación, ha sido utilizada con fruición por los individuos que luego lanzan artefactos incendiarios contra EL CORREO, planifican la voladura del ‘El Diario Vasco’, queman la unidad móvil de la Ser o pegan carteles con las fotos y los nombres de determinados periodistas. Los profesionales de los medios de comunicación no somos ni más ni menos importantes que los concejales populares o socialistas, los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, los ertzainas, los cocineros, los trabajadores que pasan por allí, o que todos los que son, han sido o serán víctimas de ETA.

Pero los ataques a los periodistas tienen un rasgo añadido de terror: se quiere cerrar por la violencia medios que son masivamente aceptados por los ciudadanos, se quiere cercenar el derecho a la información, clave en toda sociedad democrática, se quiere intimidar -o eliminar, Intxausti, Palomo- a los periodistas para asustar así al resto de la sociedad. En fin, ya saben ustedes todo lo que significa cada crimen cometido o planificado.

En un editorial ejemplar publicado en EL CORREO, después de haber sufrido el ataque, se decía respecto de sus autores que los «periodistas, desde la dignidad profesional, hemos llegado a conocerles mejor de lo que ellos mismos se conocen. Sabemos qué es lo que pretenden, qué es lo que les envalentona y qué les genera frustración». Pues eso.

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