AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 10  Marzo  2001
#ETA avisa al PNV
Editorial ABC 10 Marzo 2001

#Saturno Arzallus devora a sus hijos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Marzo 2001

#Demanda de unidad
Editorial El Correo  10 Marzo 2001

#ETA arrecia
ANTONIO PAPELL El Correo  10 Marzo 2001

#Sacrificios humanos para la nación
MIKEL VILLARREAL El Correo   10 Marzo 2001

#Muerte sin precio
JOXAN REKONDO El Correo   10 Marzo 2001

#Ya han aprendido a matar
Miguel Angel RODRíGUEZ .- La Razón  10 Marzo 2001

#Palabras en Euskadi
ANTONIO ELORZA El País  10 Marzo 2001

#Los ultraobispos
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  10 Marzo 2001

#Dos pérdidas del sentido de la realidad
Enrique de Diego Libertad Digital  10 Marzo 2001

#El diálogo
Jaime CAMPMANY ABC 10 Marzo 2001

#¿Violencia vasca o del nacionalismo vasco?
Pío Moa Libertad Digital  10 Marzo 2001

#La serpiente creció demasiado
Editorial La Razón  10 Marzo 2001

#Violencia sin cuartel
Pablo Sebastián La Estrella  10 Marzo 2001

#Garzonadas
MARTIN PRIETO El Mundo  10 Marzo 2001

#Todos son nuestros
CARLOS TREVILLA SECRETARIO GENERAL DE UGT-EUSKADI El Correo  10 Marzo 2001

#HAIKA, UNA MAQUINARIA DE TERROR AL SERVICIO DE ETA
Editorial El Mundo  10 Marzo 2001

#La Ertzaintza reacciona y detiene una hora después a los asesinos de su agente
Vasco Press - San Sebastián .- La Razón  10 Marzo 2001

#La Ertzaintza detiene a otras 14 personas en la jornada de violencia de Haika
SAN SEBASTIÁN. ABC  10 Marzo 2001

#Rajoy y Balza confirman la vinculación entre el terrorismo de ETA y la violencia callejera de Haika
Libertad Digital 10 Marzo 2001

#Redondo se reafirma en su acercamiento al Partido Popular para combatir al nacionalismo
Esther L. Palomera - Madrid .- La Razón  10 Marzo 2001

#Fernando Savater: 'El fascismo que hay que condenar es el del nacionalismo radical y no el del 36'
A. G. Madrid El País 10 Marzo 2001

#Sartori: «El inmigrante recibe mucho y debe también dar, si no, la relación es destructiva»
ROMA, Juan Vicente Boo, corresponsal ABC  10 Marzo 2001

#Un problema de humanidad
JUAN MARÍA ATUTXA MENDIOLA PRESIDENTE DEL PARLAMENTO VASCO El Correo  10 Marzo 2001

#Terror a la deriva
ALBERTO SURIO El Correo 10 Marzo 2001

#Asesinado un ertzaina
TEO SANTOS ERTZAINA. AFILIADO AL SINDICATO ERNE El Correo 10 Marzo 2001

#La «solución Mayor Oreja»
JAVIER ORTIZ El Mundo  10 Marzo 2001

#Que venga también a crispar la vida social gallega
Nota del Editor 10 Marzo 2001

#Vamos a ganar
JOSEBA ARREGI El Correo 10 Marzo 2001


ETA avisa al PNV
Editorial ABC 10 Marzo 2001

Con el asesinato del ertzaina Iñaki Totorica, ETA responde a una semana de acciones policiales y judiciales que han evidenciado su vulnerabilidad. Para ETA es esencial mantener la cohesión de sus tramas sociales y pseudopolíticas, y sólo el acto criminal, la presencia sangrienta, sirve como argumento para sostener su ánimo. La muerte brutal del agente Iñaki Totorica, perversamente planificada y cobardemente ejecutada, ha sido la respuesta a una serie de golpes policiales contra ETA y Haika, en los que ha intervenido la Ertzaintza con protagonismo inédito, y no se puede desvincular del enconamiento de las relaciones entre PNV y HB. Al menos, la sociedad vasca ha tenido la satisfacción de una eficaz y brillante actuación de los compañeros del asesinado, que detuvieron, pocas horas después del crimen, a los presuntos autores del atentado. Esta actuación de la Policía autonómica demuestra que, cuando deje de ser un Cuerpo secuestrado por el Partido Nacionalista Vasco y reciba la instrucción de combatir a ETA sin cuartel y con todos los medios, se acortará el camino para derrotar a la banda terrorista.

El asesinato de Iñaki Totorica, afiliado al PNV y a UGT, no es un salto cualitativo de ETA, que ya había asesinado a nueve ertzainas, ni aumenta la inmoralidad despreciable de su terrorismo. Pero es evidente que ETA ha asesinado a un ertzaina con la finalidad de enfrentar al PNV con sus propias contradicciones y para demostrar hasta dónde está dispuesta a llegar, después de haber asesinado a personas muy próximas a la causa nacionalista, como Korta, Jáuregui o Lluch. Este atentado es un emplazamiento de ETA al PNV para que sea fiel a aquellos pactos terribles que firmó con los terroristas y con la izquierda proetarra. ETA ya sabe, porque la historia lo demuestra, que el PNV siempre acaba aproximándose a sus postulados cada vez que aumenta la presión sobre lo que este partido considera su ámbito patrimonial, del que lo mismo forma parte la Ertzaintza que un batzoki. Así sucedió antes de los pactos de 1998, que pusieron fin a un período de intimidación y violencia contra sedes del PNV. Al final, el partido de Arzalluz y Egibar acordó con ETA partir la sociedad vasca en dos y cercar la frontera con los no nacionalistas con un compromiso que ETA no olvida. La rectificación del PNV debería ser de tal envergadura que sólo sería creíble con una renuncia expresa al soberanismo, porque ya no hay distancia moral entre fines y medios, y con la jubilación de aquellos de sus dirigentes que han causado este desastre político, algo impensable en el PNV de hoy. Por eso, esta lección histórica descarta lamentablemente cualquier reacción de coraje, de dignidad, de limpieza ética y democrática en el PNV y hace imprescindible el cambio de gobierno en el País Vasco, porque esta comunidad no puede seguir en manos de un partido hipotecado por una organización terrorista.

Saturno Arzallus devora a sus hijos
Por Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 10 Marzo 2001

Un poco desfigurado sale Javier Arzallus en la pintura de Goya pero el mito o la metáfora de Saturno devorando a sus hijos mantiene plena, dramática vigencia. El cuerpo destrozado de un ertzaina militante del PNV es la prueba de la voracidad caníbal del patriarca nacionalista. Bien puede aquí decir que el muerto es "de los suyos", porque tiene buena parte de la culpa material --el sindicato ERNE ha denunciado el desmantelamiento de los mecanismos defensivos de la Ertzantza por parte de Balza tras la "tregua-trampa"-- y, por supuesto, toda la culpa moral. Porque ha sido él, Arzallus, con Eguíbar y demás cuadrilla, quien ha creado ese proyecto de hermandad separatista lizarresca donde ahora resulta que la vanguardia está asesinando a la retaguardia. La dinámica puesta en marcha por él mismo cuando se echó en brazos de ETA para conseguir cuanto antes la independencia de España, más la anexión de Navarra y la conquista de una parte de Francia, está dando los frutos antropófagos que cabía esperar.

Si, al fingir la tregua-trampa --fingieron todos los nacionalistas-- y firmar el Pacto de Estella para la creación del Estado Euskonazi, creyó Arzallus que se ahorraba los entierros de "los suyos" y que sólo iría a los de los populares y socialistas, se equivocó de medio a medio. Pensó, en su vanidad, que él iba a engañar a los etarras y los etarras lo han engañado a él, el listillo más tonto de Euskalerría.

Como buenos leninistas, los etarras siguen una estrategia de manual: aprovechan las contradicciones entre el separatismo del PNV y su legalismo al contado, su condición de partido que pasta en el Presupuesto. Uncido al carro separatista de Estella con gran alegría por su parte, están aprovechando su odio al PP, al PSOE, a la prensa vasca y española no nacionalista y a cualquiera que no sea de la tribu "abertzale" para que se convierta en el brazo propagandístico del crimen, pero, llegado el momento electoral, el de la gran farsa para los totalitarios, dan un paso más para exacerbar las contradicciones del aliado burgués, su incoherencia de ser a la vez policías y delincuentes, Estado y Anti-Estado, legalidad y antilegalidad. Así llevan a cabo el proceso de voladura controlada del PNV, para heredar --ya lo están haciendo en las ikastolas-- los pedazos aprovechables y mandar el resto a "los basureros de la Historia", como manda la estrategia totalitaria.

Los etarras son malvados asesinos, pero coherentes en su delirio totalitario. Lo incoherente es que Ibarretxe cancele ahora su manifestación contra ETA y el PP-PSOE, "por la vida y por el diálogo". Si el muñeco de Arzallus pretende que PP y PSOE "dialoguen" con los que los matan, ¿qué mejor ocasión para aplicarse el cuento? El diálogo es la fórmula que utiliza el PNV para hablar de la rendición de los demócratas españoles. Ellos hace tiempo que se rindieron. Criaturas del Saturno nacionalista, creyeron que les perdonaría su apetito por ser de la familia. ¿Sentimentalismo y canibalismo? ¡He ahí el resultado!

Demanda de unidad
Editorial El Correo  10 Marzo 2001

El asesinato de Iñaki Totorika mientras servía a la seguridad y a la libertad de los ciudadanos de Hernani ha confirmado las informaciones que señalan a los miembros de la Policía autónoma como objetivos prioritarios de ETA. El joven ertzaina portugalujo murió en la madrugada cruel que los terroristas habían elegido para tenderle una trampa letal. Una vida en ciernes segada a distancia por la mano prematuramente embrutecida de un terrorista más joven que la propia víctima. La sociedad vasca y la opinión pública española despertaron en la mañana de ayer con una noticia terrible, a la que un pueblo que se precie de serlo nunca puede acostumbrarse.

El atentado de Hernani demostró no sólo que el terrorismo de ETA y la llamada violencia callejera responden a un mismo patrón de fanático sectarismo e inhumana crueldad, sino que además no hay ya posibilidad de distinguirlos. La violencia callejera es algo más que un estadio de temprano aprendizaje de las técnicas más primarias de coacción y destrucción; sus actores no constituyen únicamente el batallón de reserva de los comandos etarras; la algarada callejera es el cebo o la distracción que ETA precisa para practicar su terror con mayor impunidad, para extender el eco de su barbarie hasta hacerse presente en todos los rincones del País Vasco. Quienes llevan años campando a sus anchas por Hernani y otras localidades en las que el nacionalismo violento se vuelve fuerte y amenazante hacia los que desaprueban su proceder se superaron a sí mismos en su macabra osadía. La nueva generación de activistas provenientes del cóctel y la agresión se ha fundido con tal naturalidad con la violencia asesina, que sólo su manera de actuar, el sadismo que muestran para con sus semejantes, la frialdad con que ejecutan las órdenes recibidas, infunde un temor añadido a la angustia que vive la sociedad en general y a la impotencia y al sentimiento de soledad que soportan las víctimas directas de la persecución y la amenaza.

De nada sirve que responsables políticos o líderes de opinión se entretengan especulando sobre las intenciones últimas de la última ofensiva terrorista. La barbarie no responde a otro impulso que al de su propia perpetuación como poder fáctico capaz de aplicar la pena de muerte de forma aleatoria, amedrentar a ciudadanos indefensos, perturbar la convivencia y penetrar por entre los resquicios de la disputa política hasta dinamitar la unidad democrática. Cometan más o menos asesinatos que hace unos años, los terroristas se mueven dentro de una espiral ascendente que les lleva a perpetrar atentado tras atentado conscientes de que tanto ellos como los sectores sociales que les apoyan requieren acumular atrocidades como la de Hernani para así volverse inmunes a la condena pública de sus actos, a la acción de la justicia y al reproche moral que les dirige la sociedad democrática.

El lehendakari Ibarretxe mostró ayer un rasgo de tardía sensatez al desconvocar su programada manifestación. Pero sería un error que él o su partido contemplaran dicha decisión como un mero gesto de oportunidad. Porque el problema de fondo es que nadie, ni antes ni después del asesinato de Iñaki Totorika, puede convocar una manifestación divisionista «por la vida y el diálogo», porque es precisamente la división de los demócratas lo que da alas a la desfachatez cínica de la izquierda abertzale y favorece la perpetuación de la violencia.

Hoy dirigentes de todas las formaciones democráticas harán acto de presencia en Portugalete. Ante semejante situación es lógico que muchos ciudadanos se pregunten cómo es que los partidos democráticos se unen sólo tras los funerales por las víctimas del terrorismo. Es lógico que sean muchas las personas de bien que muestren su desazón más íntima por la incapacidad que las instituciones y los partidos en Euskadi están mostrando a la hora de hacer frente al desafío terrorista. Por eso mismo, el nacionalismo democrático no puede seguir por más tiempo tratando a quienes prestan cobertura argumental y social al terrorismo con una mezcla de resquemor paternalista e inanidad política. Lo que incapacita al nacionalismo gobernante frente al terrorismo es que cultiva la ilusión de que los que hoy matan cobardemente serán algún día sus aliados. Y es precisamente esa interesada candidez del nacionalismo democrático la que aporta a los terroristas un impulso añadido para proseguir con su dictadura.

ETA arrecia
ANTONIO PAPELL El Correo  10 Marzo 2001

Era bien previsible que, ante el anuncio de las próximas elecciones autonómicas, ETA no permanecería inmóvil. Todo indicaba que su actividad arreciaría para superar mediante la irracionalidad de la violencia el pequeño contratiempo de saber que su opción es minoritaria, que nunca podría ganar en las urnas lo que pretende por la fuerza. El nacionalismo moderado abrigaba, dicen, la esperanza de que los terroristas concedieran ‘in extremis’ una tregua que mitigaría el gran desgaste que PNV y EA han sufrido a consecuencia de Lizarra, la gran trampa tendida por los extremistas. No sólo no habrá tregua -el robo de explosivos en Francia introduce presagios bien claros al respecto-, sino que el terrorismo ha dado un relevante salto cualitativo: los ‘jóvenes cachorros’ de Haika han apalizado al concejal del PNV de Mondragón José María Loiti y, en una significativa derivación de unos episodios de kale borroka, ETA ha asesinado en Hernani a un ertzaina. Éste es el primer atentado que tiene como claro y único objetivo a simples agentes de la policía autonómica.

La ‘socialización del sufrimiento’, impuesta por el mundo radical, alcanza, en fin, al nacionalismo moderado, como evidente castigo a su insistencia en no aceptar el entendimiento con EH en tanto perviva la violencia etarra. Si el PNV creyó estar a salvo de la acometida brutal del terror por el hecho de mantener declarativamente vivo el ‘espíritu de Lizarra’, la comunidad de fines con ETA, matizada por la discrepancia en los medios, puede constatar ya que se ha equivocado. Ante la perspectiva de que pueda producirse un cambio sustancial en la correlación de las fuerzas vascas, ETA quiere dejar claro que tratará de arrasar todas las instituciones autonómicas, incluida naturalmente la Ertzaintza, y también a quienes desde el lado nacionalista están dispuestos a participar en el juego institucional de la autonomía. El chantaje parece ser bastante explícito: o el nacionalismo democrático se echa al monte, o también será objeto de la agresión etarra.

La realidad que se desprende de los hechos recién acaecidos deja en evidencia a quienes, desde la cúpula del PNV, calificaron de ‘garzonada’ la detención de la cúpula de Haika por considerarla cómplice de ETA y organizadora de la kale borroka. La evidencia es que la protesta organizada por los ‘cachorros’ del radicalismo contra la detención ha terminado en un atentado en toda regla con coche bomba contra dos ertzainas.

Así las cosas, el viraje radical del PNV, que está en el origen de la actual crispación en Euskadi (el problema no ha sido Lizarra, sino la resistencia a reconocer el error por parte del nacionalismo), se manifiesta con toda su carga esquizofrénica. Y la propia ETA, con su salvaje arremetida, apoya objetivamente las tesis de quienes no comparten el extremismo de la cúpula peneuvista. Pero lo grave es que el PNV no es internamente flexible, no dispone de los mecanismos que permitirían un debate y, si fuera preciso, el desplazamiento de una dirección por otra. Y, sin embargo, la conveniencia de que el nacionalismo democrático regrese a la senda de la moderación es ya un clamor en muchos ámbitos de esta actitud ideológica.

El diagnóstico de la situación no requiere análisis muy alambicados: ETA no va a declarar otra tregua para facilitar al PNV oxígeno en las elecciones de mayo; ETA se avendría quizás a cesar temporalmente en su actividad terrorista sólo si el PNV accediera a abandonar por completo las instituciones autonómicas y a plantear la ruptura, en términos inaceptables desde el punto de vista democrático. En consecuencia, el actual radicalismo del PNV, que produce el rechazo de una parte de su clientela y de personalidades relevantes que pertenecen a sus propias bases, no juega a favor de reducir el irredentismo de EH ni de provocar una tregua, sino al contrario: está siendo utilizado por los extremistas para tratar de arrastrar al PNV a su propio terreno.

Si el PNV no toma conciencia de que está obligado a regresar a la moderación, a descartar expresamente la vía inútil de Lizarra, a recomponer puentes con las demás fuerzas democráticas, es que sus líderes han perdido definitivamente el sentido de la orientación. Obstinarse en acentuar la fractura social es más que un suicidio: es condenar a él a la propia sociedad vasca.

Sacrificios humanos para la nación
MIKEL VILLARREAL El Correo   10 Marzo 2001

Estamos muy acostumbrados a escuchar que la violencia política es un medio hacia el logro de fines políticos. La organización ETA mató ayer al joven ertzaina Iñaki Totorika, se infiere que para conseguir un fin político. Un joven de 25 años, sacrificado por Euskalherria por pertenecer a una categoría social, ertzaina. Según ello, ¿todo ertzaina puede ser exterminado? ¿Debe de ser exterminado? ¿Todos los socialistas deben de ser exterminados? ¿Toda persona que tenga algo que ver con organizaciones opuestas o adversas en el espectro ideológico es susceptible de ser eliminada?

La acción de violencia que ejerce ETA tiene como efectos perversos no sólo el exterminio de seres humanos que sólo gozan de una sola vida, y ésta es sagrada, sino que, esencialmente, va dirigida a la delimitación y el sostenimiento de un marco de prejuicios identitarios en la sociedad vasca, imposibles de mantener vigentes sin el recurso de las prácticas violentas. La violencia política tiene no sólo la vocación de fabricar y marcar el escenario de identidad política, sino también, e inseparablemente, la de ejercer un control social implacable, mediante los mecanismos de aprendizaje vicario, de las consecuencias de su acción violenta en las víctimas.

La violencia política, proporciona a quien la ejerce un sentimiento de poder omnímodo, una autovaloración de hegemonía sociopolítica específica. Este ingrediente psicológico, los factores consecuentes de las acciones de violencia (reforzantes, gratificantes) para los actores violentos, es lo que convierte en algo intrínseco las bases y fuerzas reproductoras de la violencia (su tendencia a la reproducción como recurso progresivamente más ampliable y generalizable, la permanente huida hacia adelante). El efecto de irradiación progresiva de la violencia a campos más diferenciados, de generalización de la violencia política a estratos y sectores sociales inimaginables en principio, es un aspecto esencial y persistente de la acción violenta. Ningún actor político que pretenda iniciar caminos no ilusorios hacia escenarios de no violencia puede olvidarlo.

El sentimiento de hegemonía sociopolítica de quien ejerce la violencia política, es así mismo reatroalimentado por el estado general de estupor de una población sin ‘recursos’ para afrontar y gestionar por sí mismos la violencia (la gestión no ya de los aspectos materiales, sino también psicológicos, existenciales, desde la seguridad personal, hasta la ansiedad y el desasosiego que ello genera en otras personas no necesariamente impactadas por la violencia; el sentimiento de soledad de las víctimas).

En la forma en que se da el sentimiento de hegemonía política para quien ejerce la violencia, concurren la carencia de habilidades de la ‘clase política’ en general y de nuestro propio gobernante, en particular, para encarar y proteger al cuerpo social de esta intervención sistemática de actores violentos. En este contexto, el sentimiento de hegemonía de quien ejerce la violencia política se intensifica y se refuerza cuando el gobernante no sólo descuida su ineludible tarea de proporcionar sentimientos de seguridad y de control a los ciudadanos. Reprender a las personas que sienten miedo por su ‘incapacidad para controlar el miedo’ como objetivos de la violencia es un acto de responsabilización a la propia víctima.

Las tragedias de la violencia política se agravan progresivamente porque la identidad política (su visibilidad social) depende cada vez más de su inversión en violencia, y en capacidad de control sociopolítico. La violencia política se muestra progresivamente más útil y necesaria para mantener el control sociopolítico tanto interno como externo.

La acción violenta siempre genera sus propios objetivos y fines, un entramado simbólico de símbolos y significados, un ‘conocimiento hermético’. Este es el origen de verdades políticas (revelación de verdades y de certezas) que son incorporadas y experienciadas con la intensidad y emocionalidad que conocemos. Dentro de este mundo, la violencia juega el gran papel, un papel insustituible como organizador y sostén de dicha identidad política.

El ‘Corpus hermeticum’ de la acción violenta proporciona en un momento dado a los actores internos un nuevo significado de la muerte; la muerte se ritualiza como sacrificio; las muertes son interpretadas como propias de un estadio sacrificial históricamente necesario. Así mismo, la muerte que se origina se torna en testimonio y prueba de la verdad que se afirma. El grado de aceptación del ‘modelo sacrificial’ de muerte deviene en instrumento de medida del grado de devoción de los actores políticos a la ‘causa verdadera’. Las víctimas, incluso, se las presenta como ingredientes co-conspiradores, aceptándolas finalmente como necesidad histórica.

Esta es una de las formas elementales de cómo la violencia política llega a generar su corpus de legitimación política. La víctima como necesario sacrifio en un estadio histórico es el gran argumento de la violencia política, la gran mentira, y el origen de la gran tragedia que ensombrece a nuestra sociedad vasca. Pero este argumento no sobrevivirá por mucho tiempo, pues choca frontalmente con el núcleo de valores y fuerzas culturales con las que los vascos, como sujetos modernos y postmodernos, estamos conformados y constituidos.

Ya han aprendido a matar
Miguel Angel RODRíGUEZ .- La Razón  10 Marzo 2001

Se supone que hasta los del PNV hoy ya saben que los chicos que salen de fin de semana a quemar cajeros automáticos ya no son gamberros: son asesinos. Pero no son aprendices de asesinos: son asesinos.

    Se supone que ahora ya no será cosa de los del PP y los del PSOE que llevan años clamando porque se tomen medidas contundentes contra ese eufemismo llamado «kale borroka» y que debería denominarse terrorismo sin más.

    ¿Qué va a hacer la Policía ahora cuando vea un coche cruzado en la calzada o tres cubos de la basura? ¿Habrá dentro diez kilos de dinamita? La trampa que han tendido los terroristas es perversa. Han tomado la calle a sus anchas y ahora son dueños de nuestro miedo. Cada vez que dejen una bolsa de deportes junto a un semáforo tendremos que mandar un robot anti-explosivos a recogerla.

    Han sido muchos años de contemplar pasivamente ese movimiento hasta que ya tienen su primera sangre ¿alguien piensa que se han asustado por la tragedia? No: están más valientes que nunca.

    Pero los del PNV echarán la culpa a Garzón. Tienen excusas para todo. Ayer andaban haciendo frases poéticas juntando palabritas de paz, sociedad herida y otras cosas cursis que dicen en los entierros. Pero esos chicos son sus chicos, aquellos a los que nunca han cerrado el camino de la crueldad, los mismos a los que han defendido anteayer.

    La Ertzaintza tendrá que enterrar a su compañero mientras que por el walkie talkie reciben la orden de no detener ni siquiera dispersar a los jóvenes que les increpan con la cara tapada con un pañuelo. Les llamarán perros pero sus jefes políticos les impedirán defenderse. Luego les darán una palmadita en la espalda y les dirán una cosa que sonará a pésame.
   
Palabras en Euskadi
ANTONIO ELORZA El País  10 Marzo 2001

Antonio Elorza es catedrático de Pensamiento Político de la Universidad Complutense de Madrid.

En todo proceso electoral, la propaganda política se apoya en un grado muy alto de manipulación del lenguaje. Se trata de un juego permanente de presentación de propuestas y mensajes con el objeto de maximizar las adhesiones y reducir los rechazos en los sectores del electorado hacia quienes se orienta el propio discurso. Además, en las últimas décadas, las técnicas de publicidad política se han vuelto cada vez más sofisticadas y en ocasiones incluyen el recurso a procedimientos de deformación, dirigidos al mensaje y a las personas de los adversarios, con el fin de destruir la imagen de éstos. Fue el caso del famoso doberman empleado por los expertos en comunicación del PSOE para subrayar la supuesta amenaza que entrañaba Aznar, trayendo al presente, vía Norteamérica, las formas de manipulación informativa en que fue maestro Goebbels en la Alemania nazi. En suma, el objetivo no era potenciar la propia candidatura, sino cubrir de basura la imagen del oponente.

Ante la interminable campaña electoral vasca que ha caído ya sobre nosotros, conviene, pues que el ciudadano, en su calidad de destinatario de los mensajes, aguce al máximo su capacidad para descifrarlos, si no quiere verse sometido a una sucesión de engaños no menos inacabable que la propia campaña. Intervienen a favor de este riesgo la trascendencia de estas elecciones, el estrecho margen en que van a moverse los resultados, así como la presencia de fuertes tensiones bipolares acompañada de un notable margen de inseguridad en cuanto a los recursos disponibles para resolver el gran problema de pacificación que afronta la Comunidad Autónoma vasca. De modo que los mensajes electorales tenderán a elaborarse mediante una combinatoria de plurisemia y precisión digna de una jugada de billar a tres bandas, con la consiguiente dificultad para que el elector efectúe una interpretación correcta de lo que verdaderamente se dice y se propone.

En este terreno, el PNV ha tomado ya la delantera, igual que lo ha hecho en el lanzamiento de la campaña aprovechándose, con clara infracción del espíritu democrático, de su posición institucional. En el terreno de los mensajes electorales, el PNV ha construido una oferta de apariencia irreprochable, apoyada en cuatro objetivos: Vida, Paz, Diálogo, Autodeterminación. Tomados uno a uno, parecen constituir una prueba de que, como siempre, el partido de Arzalluz quiere lo mejor para Euskadi y por los mejores medios. ¿Quién no desea que en Euskadi triunfe lo que Ibarretxe llama Vida, es decir, el fin de los atentados mortales causados por ETA? ¿Cómo se puede dudar de que es preciso dejar atrás la permanente conmoción social provocada por el terrorismo de baja y alta intensidad? ¿Qué mejor que un clima de tolerancia recíproca e intercambio de planteamientos políticos para resolver las cuestiones planteadas en Euskadi? ¿Qué demócrata puede oponerse a que un pueblo, entendido como sociedad política, decida su futuro? Hasta aquí, todo perfecto. Sólo que para leer la propuesta resulta imprescindible poner en relación cada uno de sus términos.

También interesa ahondar en el significado de cada palabra-clave. Reivindicar el derecho a la vida, por ejemplo, amén de tener un tufillo a campaña antiabortista, es mucho menos claro que condenar el terror. Resulta significativo que el PNV busque en ese terreno siempre eufemismos. Habla de violencia, término que es muy amplio y en el que caben todo tipo de contenidos, y rehúye lo que es la esencia de la actuación de ETA: el terrorismo. Contra lo que suele creerse, 'terrorismo' es un concepto neutro, imprescindible para designar actos puntuales dirigidos a provocar la muerte de individuos o grupos, y a provocar un efecto político intimidatorio. Caben en el recipiente un atentado de ETA, uno palestino y el que en tiempos hiciera un miembro de la Resistencia contra los nazis. Lo que sí es ideológico es lo que hacen PNV y EA suavizando la calificación, de un lado, al referirse genéricamente a 'la violencia'; de otro, convirtiendo la condena del terror en esa ambigua consigna cristiana del derecho a la vida. En suma, está bien proteger a las víctimas, pero ello no debe impedir la designación y la condena de los verdugos. Eso, sin olvidar que para el PNV dicha protección humanista es compatible con la aplicación de la técnica del doberman a quienes las defienden políticamente.

Aun así, Vida y Paz se encuentran correctamente unidas. El terreno se convierte en más resbaladizo al asociar indisolublemente en el discurso nacionalista la Paz con el Diálogo y éste con la Autodeterminación. Porque es claro que para Ibarretxe la Paz en sí misma no es una meta y ha de ir acompañada del Diálogo, pero no en cuanto actitud dialogante, lo cual es perfecto, sino con un contenido concreto de mesa de negociación. Aquí reside la trampa. Nos llenamos la boca de Paz y luego resulta que la Paz no es el verdadero objetivo, sino un 'diálogo' que supone inexorablemente el establecimiento de una mesa de negociación. Y esta mesa de negociación se encuentra también teleológicamente orientada. Ni por asomo supone un regreso a Ajuria Enea: es diálogo / negociación por un objetivo político: la Autodeterminación. Así que cuando Ibarretxe proclama la necesidad de la Paz, está proponiendo un más allá que es la Autodeterminación, la cual, por su parte, no se agota en sí misma. Nadie se acerca a un paso de cebra para tener derecho a cruzar, sino para cruzar al otro lado. De ahí que cuando en muchos lugares, en este diario entre otros, se ha aceptado como moneda contante que hablar sólo de autodeterminación en el pacto PNV-EA era signo de moderación, se olvida que el desenlace natural del proceso es la independencia, con unos u otros plazos. Lo ha explicado Larreina, secretario de organización de EA, a Gara: la meta de la autodeterminación es muy clara, y se piensa además llevarla a la práctica. Como consecuencia, la lectura correcta de las cuatro palabras mágicas del PNV ha de hacerse del mismo modo que la interpretación de las ofertas por Internet de un balón del Real Madrid por cien mil pesetas, acompañado como regalo de dos entradas para el encuentro con el Barça. No se vendía el balón, sino las entradas. Votar a PNV-EA no es votar a 'paz' más 'diálogo tolerante', es votar la puesta en marcha de un proceso de secesión. Conviene pues, que electores y partidos fuercen a los de Arzalluz a desvelar de verdad sus objetivos políticos.

Claro que lo contrario también existe. Si la propuesta del PNV es fruto de un hábil enmascaramiento, la de Exker Batua / IU puede clasificarse entre los objetos imposibles. Aceptemos que por respeto a San Lenin tengan que poner por delante 'el ejercicio de una autodeterminación democrática', pero si es cierto que, como dicen, su objetivo no es la independencia, sino el federalismo, resulta incomprensible que la prioridad para Madrazo haya consistido en solicitar que el Gobierno y el Parlamento de Madrid transfieran la facultad de convocar 'referéndum' al Parlamento vasco. Es un dislate comparable a la propuesta de Odón Elorza de realizar un referéndum a escala estatal para la reforma de la Constitución, de modo que así quepan todas las sensibilidades vascas. Ya es grave vivir en Donostia e ignorar qué objetivos tiene ETA y lo es también poner el carro delante de los bueyes en la respuesta a las demandas democráticas de la sociedad vasca. Cuando ésta hable en las urnas, si cuela la trampa nacionalista de la autodeterminación -preferencia mayoritaria, en contra de lo que ocurre con la independencia-, ya será tiempo de pensar en soluciones constitucionales. Pero dar por hecho que la sociedad vasca es políticamente el 'pueblo vasco' de ETA y PNV, es decir, el conjunto de los vascos nacionalistas sin mezcla de españolista alguno, equivale a adentrarse en los terrenos del absurdo.

Sin duda, ese protagonista mítico y excluyente, el 'pueblo vasco', heredero de la limpieza de sangre propia del Antiguo Régimen vasco, cubrirá el discurso de la izquierda abertzale seguidora de ETA, enfrentado siempre de un modo u otro a la pertenencia de Euskal Herria a España (y a Francia). Lizarra, Lizarra y más Lizarra. Udalbitza, Udalbitza, y como tampoco controlan Udalbitza, su propio sucedáneo. Las invocaciones de EH, aderezadas con el lenguaje de nazi jatorra exhibido por Otegi, se complementarán con los varapalos dados día a día a la coalición PNV-EA por no ser consecuentes. Ahora bien, lo que aquí cuenta no es lo que diga EH, cosa sabida, sino la intensidad con que lo diga, en palabras, y en número y sentido de los atentados cometidos por el sanguinario gran hermano.

Frente a este universo, el riesgo para los estatutistas consiste en encerrarse en un recinto amurallado frente al que ya han definido los partidos abertzales. Más que ir al choque ante el impulso 'soberanista', sería inteligente jugar al fuera de juego, intentar mostrar los efectos de un desarrollo hasta sus últimas consecuencias de la serie Vida-Paz-Diálogo-Autodeterminación. Y también, aun cuando resulte difícil, escapar a la tentación antinacionalista y al discurso estrictamente defensivo. La sociedad vasca del nuevo milenio vuelve a ser una sociedad opulenta y lo que necesita es que le definan el cauce de una evolución progresiva, compatible con la integración nacional, una vez vencido el terror por medios policiales y políticos. Lo más peligroso sería acentuar la deriva españolista apuntada por Aznar en su discurso de Bilbao, evitando incluso hablar de Euskadi. Es en el duelo a balonazos donde los demócratas tienen todo que perder y deben saberlo cuando muy pronto concreten sus programas. Las elecciones serán ganadas por aquél que convenza a los vascos de que sus propuestas son más eficaces de cara a la paz. Y por el momento la trampa del PNV lleva ventaja.

Los ultraobispos
FRANCISCO UMBRAL El Mundo  10 Marzo 2001

Los obispos transcurren como lamas, llevados en su orla de escarlata, los obispos están contra la paz, se manifiestan por la España etarra, los ultraobispos transcurren como nubes, como cielos de incienso, como sangre, y van pisando muertos, gente asesinada, los obispos son fieles a la causa, pastores del país de la violencia.

Lo más fácil es decir que tienen miedo, que actúan contra sí mismos, que se traicionan, que son rehenes de una amenaza. Pero los antropólogos del caso vasco saben que la Iglesia y la raza han ido siempre muy enmadradas en aquel país, donde la religión tiene como regazo la tierra verde y la violencia tiene siempre un obispo como reposo del guerrero. Son creencias que se adunan, que hacen cuerpo, son fanatismos que se complementan. Toda causa local necesita la bendición del cielo para ecumenizarse. Toda Iglesia comarcal, toda nave de catedral con el ancla arraigada a la tierra es como una repetición minúscula y latiente de la Teología. La parroquia vive en función del enemigo, al que codicia, y la raza vive en función del Otro, al que mata de amor. Todos los fanatismos son el mismo y nacen de una percepción del mundo como hostilidad.

Purpurales obispos, pastorales, solemnes enemigos de los hombres, el alma purpurada de secretos, pidiendo por la paz y por la guerra. El Dios de los Ejércitos les ama, ellos sólo bendicen las pistolas y pisotean la patria, que es de todos, con su edad, con su rezo, con su angina, dispuestos a morir muy mansamente por lo que diga un Dios encapuchado.

Los ultraobispos, digo, que hay obispos normales, católicos y hasta creyentes. El cura humanizado es el que duda, como los de Unamuno. Estos curas fanatizados, obispalizados, como su fe nunca les basta, porque el Vaticano es hermético, acaban reforzando la idea de cielo con la idea de sangre, confunden la universalidad con su parroquia y la pureza con la depuración (política), que es otra cosa.

Las ideas de raza e Iglesia, de Patria y Dios, de tierra sagrada y cielo en sementera, se confunden en casi todas las culturas rurales. La metrópoli es el mal, la mezcla de los hombres, y la otoñada es el bien, allí donde un hombre se perfila en el paisaje, es él mismo paisaje y de la perspectiva pasa a la divinidad. El hombre casto de los montes (el pecado sólo cruza raudo como una cabra), llega a ser el Cristo de los párrocos pedáneos, y la sangre que derrama es siempre la sangre de los que no quieren entender, de quienes propagan el vicio de las multitudes. El tedio de los campos se ameniza así de politeísmos y de víctimas.

La adhesión de ciertos obispos a la causa nacionalista es como un afán de reducir el mundo a su parroquia para mejor gobernarla e instalarla en el cielo. Claro que para llegar a esto hay que matar a mucha gente, pero la Iglesia siempre ha estado lujosa de mártires. El ecumenismo vaticano se hace sacristanejo a la hora de colaborar contra Madrid, contra Babilonia, contra Alejandría, contra París, empequeñeciendo las dimensiones del firmamento y reduciendo las Escrituras a panfleto.

Dos pérdidas del sentido de la realidad
Por Enrique de Diego Libertad Digital  10 Marzo 2001

Según la tesis de la respuesta, la banda terrorista ha contestado con su trampa a los ertzainas a las detenciones del comando Totto, con el lenguaje inhumano y trágico de la muerte, de forma que un servidor de la libertad ha sido asesinado y se ha destrozado a una familia. Sin embargo, antes de la última operación policial se había detectado una intensificación del terrorismo callejero contra policías autonómos y también el inicio de una campaña de diabolización del PNV en el entorno etarra.

En la simple dialéctica amigo-enemigo en la que se mueven los totalitarios, la banda terrorista situó, como dije en aquel momento, en el bando de los enemigos al PNV cuando decidió abandonar el Parlamento vasco. En ese sentido, el diagnóstico del fracaso de Estella/Lizarra, a pesar del curioso proceso de ocultación de Xabier Arzalluz, está plenamente asumido por los terroristas que han pasado al criterio de reducto o reserva espiritual, en una de esas espirales paranoicas a las que induce la corrupción de la violencia y la obsesión de pureza profiláctica, con su depuración constante. La banda terrorista ha retornado a su peculiar concepción de la unidad de los demócratas... como víctimas.

¿Por qué mantiene entonces el PNV un discurso frentista y un análisis que es simplemente una pérdida del sentido de la realidad? Porque quiere ocultar la evidencia de que no cuenta con EH como posible socio de gobierno y, por tanto, está abocado a pasar a la oposición si el PSE-PSOE se mantiene firme en su defensa de la Constitución. Reconocer el fracaso de Estella/Lizarra es reconocer que el PNV se ha introducido tanto en el problema que ha salido del campo de las soluciones posibles. Lo que espera lo que queda de Eta, pues es notorio que se está echando mano de los veteranos ante el fracaso de los cachorros, es que un PNV en la oposición se radicalice, mediante la especie de que sólo la lucha armada puede conducir a la independencia. Es una pérdida del sentido de la realidad aún mayor, porque donde el nacionalismo ha pasado a la oposición, como en Navarra o Álava, no ha hecho otra cosa que moderarse y descender.

Si no hubiera que lamentar muertes, si no hubiera que desear vivamente que se recuperen los mil seiscientos kilos de explosivos, habría que felicitarse por el atolladero en el que se ha metido hasta el fondo el nacionalismo y por el avance de las soluciones que no pasan por la erradicación del problema –no se puede transferir la propia responsabilidad a los demás, no se puede evitar que algunos psicópatas quieran asesinar—, sino por su mitigación. Avanzar por el nacionalismo, como la autodeterminación ensalzada como programa radical de la coalición PNV-EA, era y es ir hacia el genocidio.

El diálogo
Por Jaime CAMPMANY ABC 10 Marzo 2001

Mil seiscientos kilos de explosivos nos aguardan en algún lugar de nuestra tierra y de nuestra vida para iniciar con nosotros un diálogo constructivo acerca del futuro del País Vasco. Antes de empezar a hablar a estallido limpio, ya han hecho volar por los aires la manifestación de Ibarreche. Paz y diálogo. En realidad, ya han respondido. Han cosechado en Francia mil seiscientos argumentos, quizá cartesianos. Mato luego existo. Por si la amenaza no fuese suficiente, ahí están los hechos: un ertzaintza muerto y otro herido. Seguramente es una represalia o un aviso para que no los toquen. No sólo quieren matar. Quieren matar en la impunidad. Quieren hablar solos, matar solos. Eso es un monólogo de cloratita, y que nadie se atreva a responder.

A lo mejor, los seis párrocos alaveses suspenden la marcha y la dejan para otro día sin ertzaintza muerto y sin los mil seiscientos kilos de explosivos esperando el paso de cualquier cristiano, de cualquier feligrés del pueblo de Dios, cordero para el sacrificio de Caín. Que vayan a hablarles a los del explosivo. Que vaya Ibarreche, con su gobierno, con las banderas del PNV, con Arzalluz, con Eguíbar, Otegui indicando el camino, los párrocos alaveses, los obispos con Setién al mando, y que nos expliquen cuál es el lenguaje en el que responden, cómo se expresan, de qué hablan, cómo piden la paz y la palabra, cuántos kilos de cloratita, o de dinamita o de lo que sea, gastan en cada parlamento.

Lo diremos con giro de tango. Con los etarras mejor no hay que hablar. En cuanto abren la boca, les sale un tiro o una bomba-lapa. Podemos hablar de otras cosas, de trabajo, de prosperidad, de defender las ideas en libertad y con las razones por delante. Que nos dejen hablar de lo que nos dé la gana, de los marroquíes que vienen y de doña Marta Ferrusola que los ve venir desde el parapente, de los moros que están aquí y del señor Centeno que quiere echarlos, de la sucesión de Jordi Pujol, del cabreo de Durán i Lleida y de la elegancia tiralevitas de Artur Mas, de que se lleven el «Tireless», de las «vacas locas» y de la fiebre aftosa, del discurso de colegio de monjas de Ana Torme, de la disputada sucesión de Aznar, de que se acaban dos joyas del museo español: la mili y la peseta.

Que nos dejen hablar del impuesto de Ibarra a los bancos, y del apego de Bono a cenar con los cardenales, «hoy ha cenado Bono en la embajada, habrá cenado bien su señoría», y de Enrique Bacigalupo, el Argentinito, ese inmigrante que ha organizado en España un conflicto de poderes, con la falta que hace eso por allá, y del Plan Hidrológico Nacional, que el PSOE ha tenido que esconder el suyo porque el partido se venía abajo, descoyuntado, y de Paco Vázquez, el alcalde de la izquierda votado por la derecha, que quiere que el Estado asuma las competencias de la Enseñanza en el País Vasco, no nos caerá esa breva, y de Felipe González, que ha nombrado a Jesús Polanco editor áulico del PNV, y del suplicatorio de Garzón para Berlusconi, ése no da puntada sin hilo, y de los diputados peperos que votan al revés, y de que Rodrigo Rato se quiere ir, y de que Juan José Lucas ya ha venido.

Que dejen que cada cual hable de lo que quiera. Las marujas quieren hablar de «Tómbola», de la pilila del conde Lequio, que se la vieron en el couché, y todavía no saben si el padre Apeles se acostó o no con Yola Berrocal, tan tonta y tan placentera, y los celtíberos quieren hablar de fútbol. España es la primera potencia mundial en fútbol. Y del gol de Rivaldo con el orsay y el gol de Raúl con la mano de dios. El fútbol recorre Europa. Nosotros le llamamos camarada. Con todo eso se divierte la hermosa gente. Que dialoguen de fútbol, que también es una guerra, pero que no mata.

¿Violencia vasca o del nacionalismo vasco?
Por Pío Moa Libertad Digital  10 Marzo 2001

Decía Stanley Payne en una entrevista que los nacionalistas vascos "son los viejos españoles típicos, es decir, sectarios, violentos, no tolerantes, etcétera. Es una paradoja". Y Arzal1uz, con el mismo fondo de orgullo idiota con que definió como "una hombrada" el robo de unas toneladas de dinamita en Francia por los etarras, soltaba hace poco que "nadie se imagina a un catalán empuñando una pistola, y en cambio a un vasco, sí".

La verdad es que el gusto de los nacionalistas vascos por la violencia es reciente. El ideario de Arana contiene una tremenda violencia implícita, pero solía estar contenida por la religión y por la pretensión vanidosa de demostrar "espíritu civilizado". Durante la república, la violencia nacionalista en el País Vasco fue escasa. A quienes cualquiera imaginaba con una pistola en la mano era a los catalanes, sobre todo los de la CNT –FAI; pero también a los nacionalistas de la Ezquerra, que montaron milicias paramilitares e iniciaron la guerra civil, en 1934, junto con el PSOE. El PNV, en cambio, no pasó de desestabilizar.

Tampoco bajo el franquismo se distinguieron los nacionalistas, vascos o catalanes, por una resistencia digna de mención. En la época del "maquis", segunda mitad de los años 40, hubo poca acción en el País Vasco, y entre los catalanes volvieron a destacar los anarquistas. Sólo al suavizarse notablemente la dictadura, en los años 60, empezó a asesinar la ETA. No comenzó a hacerlo con el propósito de luchar contra la represión, como ha pretendido Carrillo recientemente, sino de intensificarla con el fin de provocar una reacción "patriótica". Gracias al marxismo, ETA liberó la violencia implícita en el nacionalismo, rompiendo el dique de la religión. Buena parte del clero vasco y los nacionalistas, tras un primer reflejo de horror, pasaron a apoyar a los pistoleros salvadores del "país". Los "chicos", en definitiva, hacían “hombradas", lavaban un poco el honor de un nacionalismo cuya resistencia había sido insignificante pese a que, según su propaganda, Franco se había cebado con especial saña en los pacíficos vascos.

Hace falta un fanatismo realmente embrutecido para ver en la serie de sórdidos crímenes de ET A una lucha épica, un signo de liberación. Esa reacción embrutecida y brutal ha marcado al nacionalismo vasco y puesto al desnudo su carácter. No son los vascos los matarifes, sino los nacionalistas, unos como actores y otros como admiradores, abiertos o disimulados.

Y, en fin, ¿eran los viejos españoles como dice Payne? Yo creo que no. Habrá que hablar de ello.

La serpiente creció demasiado
Editorial La Razón  10 Marzo 2001

«Este monstruo [Eta] ha llegado a crecer, y está ahora con el poder que está, porque se han cometido errores. Errores que no somos quiénes para entrar a valorar, pero lo que sí hemos advertido a lo largo de estos años es que a la serpiente había que meterle mano antes de que crezca demasiado». Esta denuncia de un portavoz de los ertzainas tras el asesinato de su compañero Iñaki Totorica por la explosión de un coche-bomba usado como trampa, tiene una relevancia fundamental. Las dudas, las debilidades, la falta de firmeza a lo largo de muchos años están en el origen de la extensión del terrorismo, especialmente por la pasividad ante la cantera de Eta.

    El Gobierno vasco, en palabras de su consejero de Interior, Javier Balza, parece por fin haberse dado cuenta. Ayer afirmó que en este atentado «se ve una clara vinculación entre la kale borroka y Eta». Ya no son los «chicos de la gasolina», los «jóvenes radicales» que, cuando son detenidos, es por una «garzonada», como dijo inicuamente el PNV. Ni son los «excursionistas» que Francia permitió que se concentraran en gran número en su suelo, justo cuando se produjo la unión formal entre Jarrai, la rama juvenil de Eta, redenominada Haika, con sus homólogos franceses en presencia de HB (EH) y Eta.

    El Gobierno vasco ha tardado demasiado tiempo en aceptar lo evidente. La serpiente ha crecido y ahora su lengua silba en el oído del PNV. ¿Y cómo responde este gobierno y sus socios electorales de EA? ¡Haciendo un llamamiento a los votantes de EH para que se desmarquen de Eta en favor de sus tesis! Es el colmo de la ceguera política, o del aprovechamiento electoral más degradante.

    La Ertzaintza ya ha pagado antes de ahora con su sangre su labor en defensa de la seguridad de sus conciudadanos. Ahora, según constaba en innumerables documentos y testimonios de etarras, se había convertido de nuevo en objetivo. La razón es muy sencilla: la Ertzaintza puede tener directrices políticas de un Gobierno nacionalista, pero es una Policía, con su componente heroico y su profesionalidad indiscutible. Es decir, representa al orden frente a la anarquía y la degradación social a la que aspira Eta con el objetivo de doblegar a la sociedad vasca y al conjunto de la española para que ceda al indepen- dentismo a cambio de inmunidad.

    Todos aquellos que hemos anunciado que si Eta alcanzara alguno de sus objetivos, de inmediato volvería sus pistolas contra los demás nacionalistas «débiles» deberíamos haber sido escuchados por el PNV. Pero no ha sido así, y nada lamentaríamos más que este partido sufriera víctimas físicas de la locura liberticida del terrorismo. Por eso, volvemos a recordar que el PNV se equivoca. Que no hay diálogo posible con el terrorismo y sus secuaces, porque cada acercamiento hacia ellos o hacia sus tesis independentistas lo único que hace es rearmarlos moral- mente, darles esperanza para continuar con su labor de zapa contra la sociedad y sus instituciones. Curiosamente, ayer Felipe Alcaraz, de IU, y Enrique Múgica, Defensor del Pueblo, coincidieron en esto. Sólo hay que esperar a que también lo haga el PNV para vislumbrar alguna esperanza.

    Es imprescindible acabar policialmente con la base social y política del terrorismo. No se puede consentir más la impunidad amenazadora de los batasunos, mayores o jóvenes. Está más que demostrado que Eta es un complejo con diferentes ramas. Y hay que cortarlas todas.

    Por fortuna, la misma policía vasca agredida fue capaz de descubrir a sus agresores en muy poco tiempo. Otro grupo asesino del comando Donosti fue detenido, con pruebas evidentes -las llaves del coche bomba- de su participación en los hechos. Es una muestra de que los asesinos siempre terminan por pagar en la cárcel su fanatismo. Y, también, que, cuando se persigue el crimen en la propia madriguera, es fácil descubrirlo. Y esto vale para la Ertzaintza y para Francia.

Violencia sin cuartel
Pablo Sebastián La Estrella  10 Marzo 2001

ETA y sus cachorros han salido de sus más ocultas madrigueras a sembrar el terror en el conjunto de la sociedad vasca. Así lo prueban   el último atentado de ETA, la violencia en la calle de las últimas horas y el acoso creciente contra los periodistas y los medios de comunicación.

Ante esta situación y el último crimen de ETA, perpetrado contra un miembro de la policía vasca y militante del PNV, el portavoz de EH, Arnaldo Otegui, salió ayer para festejar el hecho a su manera, recordando que otros miembros de la policía vasca mataron hace meses a un etarra. Este fue el inicio de la campaña electoral de EH y de ETA, convencidos la banda y su entorno que después de estas elecciones vendrá un gobierno firme contra la violencia, con presencia o no de todo el arco democrático parlamentario, con la presencia o no de nacionalistas en ese gobierno.

Ayer ETA probó que el PNV y su entorno están ya en el punto de mira de las pistolas. Como lo están todos los demás y de especial manera ahora los medios de comunicación por el protagonismo que asumen en la campaña de las elecciones del 13 de mayo. Las bombas contra El Correo, intentona contra El Diario Vasco, la camioneta incendiada de la Ser, y los pasquines con las caras de conocidos periodistas, dan fe de como interpreta ETA, su entorno y sus cachorros, lo que para ellos significa Euskadi y la libertad. Todos los que no están con la violencia son enemigos, los que piden hoy el aislamiento de toda fórmula de nacionalismo para salir de la crisis (Blanco, del PP) o los que piden el diálogo y la unión de todos los demócratas (Lluch, del PSOE).

De nada sirve buscar hecho diferencial entre los perseguidos o enemigos de la violencia, por más que sabemos que los terroristas tienen siempre sus preferencias: concejales del PP, del PSOE, periodistas, jueces, fiscales, fuerzas del orden, y ahora policía vasca y pronto líderes del PNV, ya lo verán.

Esta nueva oleada de violencia, empujada por los últimos éxitos policiales, nos recuerda además que ya estamos en víspera de la larga campaña electoral en la que ETA, lejos de parar en el beneficio de sus candidatos, parece mucho mas dispuesta que nunca a participar en la lucha política con un reguero de muertos, amenazas y de violencia sin cesar.

Quedan muchos días, mas de dos meses para la cita electoral del 13 de mayo. Demasiados días quizás, pero en ese tiempo pueden pasar muchas cosas e incluso que los dirigentes políticos, hoy enfrentados en campaña, encuentren todos los puntos posibles de acercamiento para que el frente contra ETA sea el mas amplio posible de todos los demócratas e incluya la gran mayoría de la sociedad vasca. Los enfrentamientos de los demócratas, aunque sea en justa liza electoral, no deben dar hoy día campo libre a la violencia. El terrorismo debe encontrarse, de una vez, frente a un muro infranqueable de mas del noventa por cien de la sociedad.

ETA contra todos
Editorial El País   10 Marzo 2001

Iñaki Totorika es el décimo miembro de la Ertzaintza asesinado por ETA. El hecho de que uniera la condición de militante del PNV y afiliado al sindicato UGT, le convierte en un símbolo de la realidad plural de Euskadi. Es evidente la intención de condicionar la política vasca, en general, y la de los nacionalistas, en particular, en este atentado cometido por ETA en las vísperas de unas elecciones de las que por primera vez resulta verosímil que pueda salir un Gobierno vasco sin nacionalistas. El robo de una gran cantidad de explosivos en Francia, el recrudecimiento de la ofensiva contra los medios de comunicación, las detenciones por la policía vasca y las fuerzas de seguridad del Estado de varios miembros de ETA y dirigentes de sus tramas civiles, son otros acontecimientos que marcan estas semanas decisivas que se están viviendo en el País Vasco.

ETA ha ido modificando sus fines de acuerdo con las circunstancias, pero hay dos objetivos que han marcado siempre su actuación: demostrar la necesidad y eficacia de la violencia para condicionar la política y sustituir al PNV como fuerza hegemónica de la comunidad nacionalista. Para ETA, tan importante como el fin es demostrar que ha sido alcanzado merced a su intervención; no sólo importa que el PNV pase a cuestionarse la vía estatutaria, sino que pueda establecerse una vinculación entre ese cuestionamiento y los ataques de ETA a los nacionalistas. En un texto interno de 1997 llamado Karramarro 2, del que la prensa se hizo eco en su día, los teóricos de KAS se felicitaban de haber conseguido 'remover en cierta medida la posición del PNV tanto mediante la incidencia política de ETA como gracias a la presión de la kale borroka'.

En otro texto de los años noventa, en el que se pasaba revista a las iniciativas tomadas para 'cambiar la relación de fuerzas', se recordaba que se hizo saber 'con claridad' a los dirigentes del PNV que 'si seguían por la vía de España se situarían entre ETA y España, y que eso traería consecuencias directas'. Entre las consecuencias constatables destacan los 179 ataques que en esos años se produjeron contra sedes, coches y negocios de militantes del PNV, así como los asesinatos de los ertzainas Joseba Goikoetxea (1993) y Ramón Doral (1996), y los repetidos intentos de atentar contra el consejero de Interior, Juan María Atutxa. Esos ataques sólo cesaron cuando el PNV inició los contactos con ETA que culminarían en el acuerdo negociado en el verano de 1998.

Entre el material capturado al comando Vizcaya hace algunos meses se encontraron órdenes de García Gaztelu -el jefe etarra detenido hace dos semanas en Anglet- de reunir información para posibles atentados contra mandos de la policía vasca, 'dependiendo de la coyuntura'. La coyuntura actual está determinada por la convocatoria electoral y las dudas del PNV sobre el camino a seguir y por la participación de la policía vasca en la detención de miembros del comando Donosti tras el atentado de Martutene. Las recientes agresiones de la kale borroka a dos concejales del PNV en Guipúzcoa y las declaraciones de Otegi, portavoz de EH, contra Anasagasti por el apoyo del diputado nacionalista a las detenciones de los jefes de Haika (la rama juvenil del asunto) completan el panorama.

Por eso resultaba ayer tan patética la imagen de Ibarretxe pidiendo 'por favor' a los de EH que repudien los asesinatos de ETA. Y menos mal que retiró a última hora la convocatoria para una manifestación que debía celebrarse hoy contra ETA y contra aquellos a los que ETA ataca. La pretensión de impunidad con la que se entrenan para matar los encapuchados tiene mucho que ver con los mensajes equidistantes del nacionalismo: con su obsesión por considerar que todos los fines, hasta los que sólo serían realizables mediante la imposición, son legítimos y por defender que tras el terror de ETA existe un problema político que requiere una negociación en que se dé la razón a las pretensiones que el nacionalismo pacífico dice compartir con el nacionalismo fascista.

Lo ocurrido ayer en Hernani es un paso más en la escalada para culminar la lucha callejera de los alevines con un asesinato. La Ertzaintza ha logrado detener a algunos de los implicados en el crimen. ¿Sigue pensando la dirección del PNV que la detención de los instigadores de la kale borroka es 'una garzonada que obedece a impulsos político-electorales'? Y el robo de 1.600 kilos de dinamita en Grenoble, en una acción idéntica a la realizada en Bretaña y que sirvió para preparar 20 coches bomba como el de Hernani, ¿lo considerará algún dirigente una nueva machada?

Garzonadas
MARTIN PRIETO El Mundo  10 Marzo 2001

Si la banda hubiera asesinado a gendarmes franceses protectores en Grenoble de explosivos y detonadores Jospin ya estaría encargando a su ministro del Interior la reglamentación que se les ha pedido sobre la seguridad de sus polvorines, tal como hace muchos años se hizo en España para acabar con aquella broma de que ETA se abasteciera en las canteras. La irresponsabilidad gala manteniendo santabárbaras en cuevas, cerradas con una reja y un candado, la vamos a sufrir con el rigor de otros 20 coches bomba de buena calidad.

 Si el Gobierno vasco no hubiera maniatado políticamente a la Ertzaintza, como Carmen Gurruchaga e Isabel San Sebastián denuncian documentalmente en su El árbol y las nueces, no tendría hoy el mandadero del PNV, Ibarretxe, que cancelar su cita electorera de Bilbao para asistir en Portugalete a las exequias de un policía vasco de 25 años y sin piernas. Ni esta demostración de la kale borroka como ETA genuina impedirá que Xabier Arzalluz les aluda como los chicos de la gasolina o gamberros incendiarios, aunque ya a Anasagasti se le aliviaran las cataratas nacionalistas cuando los vándalos pusieron en peligro a su mamá, pasajera de los excitantes autobuses de Vasconia. Al teólogo Joseba Egibar, portavoz del PNV y más nacionalista que su jefe, se le podría preguntar por qué la Policía Nacional evita la lucha callejera en Navarra mientras la vasca no lo hace en su territorio, aunque contestaría grouchianamente que no opina sobre opiniones opinables. 

La dirección de este PNV y la de ETA son dos que cabalgan juntos en pos de la misma utopía de una Euskal Herria que nunca lo fue, supuesta patria perdida no se sabe cuándo. La Ertzaintza no ha sufrido su primera baja, pero cuando la reduces a acciones demostrativas para salvar la cara y la vergüenza del consejero Balza y la haces apalear a los pacíficos para abrir paso a una manifestación de socios y beneficiarios del crimen, acaba pasando lo de Hernani, porque los matasiete no llevan 25 años dándole a la matraca para erigir en el Cantábrico una república vaticanista regida por ex jesuitas. ETA hace tiempo que no es una cuadrilla clandestina encapsulada en sí misma: es un pulpo con numerosos tentáculos acogidos a la ley española y ventosas mutantes como Egin-Gara o Jarrai-Haika, y las garzonadas no son otra que el intento de deshacer esa tela de araña nacida hasta en las ikastolas donde niños sin criterio posible bailan el corro de la patata aludiendo a la opresión española. 

El lúcido y anatematizado Jon Juaristi teme una guerra civil vasca si persiste el frente nacionalista; tal guerra ya existe y a ETA te delata la vecina. Sólo que la única facción que está pegando tiros es la de la conjunción de los independentistas desarmados y los armados, sobrenadando imperiosamente todo recuerdo de España.

Todos son nuestros
CARLOS TREVILLA SECRETARIO GENERAL DE UGT-EUSKADI El Correo  10 Marzo 2001

Cuando el derecho a la vida está en juego, cuando los administradores de la muerte y del terror tratan de socializar dicho terror y dicha muerte, viene a mi mente y recuerdo siempre los versos de Bertol Brech: «Primero se llevaron a los negros, pero a mí no me importó, porque yo no era. Enseguida se llevaron a los judíos, pero a mí no me importó, porque tampoco lo era. Después detuvieron a los curas, pero como yo no soy religioso, tampoco me importó. Luego apresaron a los comunistas, pero como tampoco soy comunista, tampoco me importó. Ahora me llevan a mí, pero ya es tarde».

Los que matan no tienen ninguna legitimación, ni ideológica, ni política. Matar en nombre de la libertad es un absurdo. Cuando matan a un ser humano atacan al conjunto de la sociedad. Por eso, todos los muertos son nuestros, porque todos son seres humanos.

Han matado a Iñaki Totorika, a un trabajador de la Ertzaintza, que vela por nuestra seguridad y nos protege. Han asesinado a un joven de 25 años, con todo lo que esto significa, con todo lo que podía, quería y debía ser en la vida. No hay derecho. Es un sinsentido ¿Hasta cuando? Esto es lo más preocupante. Podemos caer en la indiferencia, en la resignación y en la apatía cívica.

Para que esto no ocurra, tenemos la obligación de sembrar indignación y movilización social. Para que nuestra democracia sea digna de tal nombre y se pueda equiparar a la de una sociedad civilizada, en la que los derechos humanos sean respetados. La paz y la libertad no residen en ningún proyecto político, es sencillamante el modo de defenderlos. Apelar al sentido común democrático, a la sinrazón cívica (no política) de fractura entre nacionalistas y no nacionalistas, a la coherencia y a la unidad de todos frente al terror y la muerte, es construir futuro, es evitar que nuestras vidas estén hipotecadas por un fundamentalismo asesino. Ya vale de ignorar al otro y considerar al propio grupo político social como la totalidad del país.

Termino esta reflexión recordando a don Manuel Azaña: «Algunos al ver sus manos manchadas de sangre creen que son los parteros de una nueva patria, sin embargo, sólo son sus matarifes». Que no se anteponga ningún proyecto político a la defensa del derecho a la vida y a la convivencia en libertad.

Las organizaciones sindicales y la UGT en concreto, hemos combinado en nuestra estrategia y lucha sindical dos reivindicaciones fundamentales: la libertad y la igualdad; la ciudadanía política, los derechos cívicos y los derechos sociales. Esta sigue siendo nuestra razón de ser. Y en esto estamos comprometidos. Es asunto de todos. No caigamos en ritualismos rutinarios de un día.

HAIKA, UNA MAQUINARIA DE TERROR AL SERVICIO DE ETA
Editorial El Mundo  10 Marzo 2001

Esta vez la Ertzaintza sí demostró capacidad de reacción. Horas después del asesinato de su agente Iñaki Totorika en Hernani, una patrulla de la policía vasca detuvo en la madrugada de ayer a dos miembros del comando Donosti, Jon Zubiaurre y Asier García, junto a una cabina telefónica desde la que se había avisado del lugar en el que había sido amordazado el propietario del coche bomba empleado en el atentado.

Pocas dudas cabe albergar sobre la responsabilidad de los dos jóvenes detenidos en el asesinato, ya que la Ertzaintza les incautó las llaves del vehículo que causó la muerte a Totorika e hirió a otro compañero. La Ertzaintza detuvo ayer a otra persona que al parecer también está relacionada con la acción de ETA.

Los tres detenidos -según precisó ayer el nuevo ministro de Interior, Mariano Rajoy- pertenecen a la organización juvenil Haika, cuya cúpula dirigente permanece en prisión desde el pasado martes por orden del juez Garzón. Rajoy subrayó que existe una vinculación directa entre Haika y ETA, que está reconstruyendo sus comandos con militantes de la kale borroka.

Los hechos dan la razón a Garzón y a Rajoy, ya que la mayoría de etarras capturados tras la tregua son jóvenes formados en la violencia callejera, algunos de ellos con antecedentes penales. Haika, antes llamada Jarrai, no es sólo una organización política, comprometida con la defensa de unas ideas independentistas. Es, sobre todo, una maquinaria para crear el terror y amedrentar a la sociedad vasca mediante el uso de la violencia.

Ayer, se pudo comprobar: cientos de militantes de Haika causaron destrozos en San Sebastián, Durango, Beasain, Rentería y otras ciudades vascas para protestar por las detenciones ordenadas por Garzón, que considera ilegal esta asociación en su último auto.

Rajoy calificó ayer a Haika de «organización terrorista». El apelativo no es exagerado en la medida en que sus fines y sus métodos se confunden, cada día que pasa, con los de ETA y su entramado político. La reciente imagen de los dirigentes de Haika, tutelados por Otegi y varios miembros de la Mesa Nacional de HB, demuestra hasta qué punto son artificiales las fronteras entre el discurso ideológico y la utilización de la violencia.

Carece de sentido, por tanto, la apelación a la buena voluntad formulada ayer por Ibarretxe a los miembros de la izquierda abertzale. Ya ha quedado probado de que lado están: siempre del de los verdugos.

La kale borroka no es un fenómeno episódico ni un sarampión juvenil. Es una forma de terrorismo y, como tal, tiene que ser combatida: con el rigor que marcan las leyes y sin la pusilanimidad que el Gobierno vasco ha mostrado hasta ayer.

La Ertzaintza reacciona y detiene una hora después a los asesinos de su agente
Una patrulla sorprendió a los supuestos etarras cuando llamaban en una cabina
Los dos presuntos autores del atentado que en la madrugada del viernes costó la vida en Hernani a un agente de la Policía vasca fueron detenidos por una patrulla de la Ertzaintza apenas una hora después del crimen. Los dos sospechosos fueron sorprendidos en una cabina telefónica de Rentería cuando llamaban a la DYA para informar del lugar donde ataron al propietario del vehículo utilizado como coche bomba. La policía arrestó a otros dos sospechosos posteriormente y se incautó de pistolas y un subfusil.
Vasco Press - San Sebastián .- La Razón  10 Marzo 2001

Al menos dos de los detenidos formarían un «comando legal» que, según indicó el consejero de Interior, Javier Balza, estaría vinculado con el «complejo Donosti». Los otros dos arrestados están vinculados con los anteriores, aunque se investiga si tienen alguna relación con el atentado y con Eta. El ertzaina asesinado era militante del PNV y estaba afiliado a la UGT.

    El arresto de los dos presuntos etarras, a los que se habrían incautado las llaves del coche bomba, fue consecuencia del despliegue establecido por la Policía autónoma en Guipúzcoa después de que a las doce y media se hubiera producido la explosión que costó la vida al ertzaina Iñaki Totorika.

    A la 1:25 horas, la Asociación de Ayuda en Carretera de Guipúzcoa recibió una llamada telefónica de un comunicante que, en nombre de Eta, le dio instrucciones para localizar el lugar donde habían dejado atado al propietario del turismo Kia Shuma utilizado en el atentado. Esta llamada fue intervenida por la Ertzaintza que, inmediatamente, identificó una cabina del barrio de Buenavista, en Rentería, como origen de la comunicación. El dato fue transmitido de forma instantánea a todas las patrullas de la zona, dándose la circunstancia de que una dotación policial acababa de pasar por delante de la cabina mencionada. Los agentes, al recibir el aviso por radio, dieron rápidamente la vuelta y localizaron junto a la cabina a dos hombres jóvenes, procediendo a su arresto. A los detenidos, según algunas fuentes, les fueron ocupadas las llaves del Kia Shuma que había sido utilizado como coche bomba, aunque este extremo no fue confirmado por el departamento de Interior.

    Según fuentes jurídicas, estos dos detenidos fueron identificados como Jon Zubiaurre Aguirre, de 20 años, sin antecedentes policiales, y Asier García Justo, de 23. Este último estaba fichado por la policía ya que fue detenido en 1995 acusado de formar parte de un «grupo Y» e incluso estuvo encarcelado durante un mes. Las investigaciones posteriores llevaron a la detención de un hermano de Asier, Aitor García, de 26 años, que cuenta también con antecedentes por violencia callejera. También fue arrestada una cuarta persona cuya identidad no había trascendido al cierre de esta edición.    

Detenido en Francia el ex etarra galo Bertrand Sansebastian
El etarra francés Bernard Sansebastian fue detenido ayer al sur del país galo, por causas aún no precisadas, aunque sin relación con el robo de dinamita, según fuentes antiterroristas francesas. Sansebastian, quien ya fue condenado por asociación de malhechores, ha sido detenido en el marco de un «procedimiento de delito flagrante» que no se especificó. Horas después, la policía francesa detuvo en Clermont-Ferrand, en el centro de Francia, a Philippe Berre, ciudadano francés de 47 años presunto simpatizante de Eta, en un vehículo camuflado como coche de France Telecom alquilado en Las Landas, zona en la que Eta tiene algunas de sus bases. La agencia de alquiler lo había denunciado. La Policía le incautó documentación falsa personal y del vehículo, así como propaganda de Eta. Tras su detención, fue interrogado por la División Nacional Antiterrorista.

    Por otro lado, el presunto etarra Gregorio Vicario Setién ha sido identificado como uno de los miembros del «comando» etarra que robó la tonelada y media de dinamita industrial, informa J. Rodríguez

La Ertzaintza detiene a otras 14 personas en la jornada de violencia de Haika
SAN SEBASTIÁN. ABC  10 Marzo 2001

Catorce personas fueron detenidas ayer en San Sebastián, Vitoria y Durango por los incidentes producidos durante las manifestaciones convocadas por EH y Haika, que había anunciado una «jornada de lucha» y una huelga en la enseñanza en protesta por la operación policial llevada a cabo contra la rama juvenil de ETA. La Policía detuvo a otras cinco personas en Pamplona.

En San Sebastián la manifestación partió desde el Boulevard y discurrió por las calles del centro de la capital guipuzcoana, entre gritos de «PP asesino» y «Libertad para los detenidos». Al finalizar el recorrido, un grupo de manifestantes protagonizó varios incidentes, lo que requirió la actuación policial, informa Efe. Un grupo de jóvenes, algunos de ellos encapuchados, volcaron en la calle Bergara un vehículo de Telefónica. Además, cruzaron diversos contenedores en varias calles del centro de la ciudad y lanzaron piedras contra patrullas de la Policía Autónoma Vasca, que procedieron a la detención de nueve de ellos, acusados de desórdenes públicos.

También en San Sebastián, un grupo de cuatro o cinco encapuchados subieron a un autobús urbano en la Travesía de Loyola y obligaron a los viajeros a bajar de él. Posteriormente, lo rociaron con líquido inflamable y le prendieron fuego.

En Vitoria, la Ertzaintza detuvo a otro joven durante los disturbios que se produjeron en otra marcha convocada por Haika.

En la localidad vizcaína de Durango, cuatro jóvenes fueron detenidos y dos ertzainas resultaron heridos leves en unos incidentes que provocaron varios encapuchados durante otra manifestación de la rama juvenil de ETA, al lanzar piedras a los agentes que se acercaron a los jóvenes que encabezaban la concentración para que se identificaran. Varios individuos atacaron con piedras una oficina del BBK y huyeron a una Herriko Taberna, donde fueron detenidos.

En Rentería, varios desconocidos atacaron la parte trasera de la comisaría de la Ertzaintza mediante el lanzamiento de cócteles-molotov. Además, un artefacto hizo explosión en la madrugada de ayer cerca de la sede de Correos del municipio también guipuzcoano de Beasain. La explosión no ocasionó heridos, pero sí daños materiales.

Cinco personas más fueron detenidas en Pamplona, acusadas de coaccionar al director del Instituto Nonapea, así como de impedir el acceso a este centro educativo y de arrojar piedras contra un vehículo policial.

Rajoy y Balza confirman la vinculación entre el terrorismo de ETA y la violencia callejera de Haika
Libertad Digital 10 Marzo 2001

Todo es lo mismo: ETA y Haika, el terrorismo y la kale borroka. Lo confirman el ministro del Interior, Mariano Rajoy, y el consejero de Interior del Gobierno vasco, Javier Balza, aunque era del dominio público. Los cuatro detenidos en el País Vasco tras el último atentado “son personas muy jóvenes que formaban parte de Haika”, según Rajoy. Son aquellos “chicos de la gasolina” a los que se refirió Arzalluz tiempo atrás.

El ministro del Interior, Mariano Rajoy, ha afirmado que los detenidos tras el atentado que ha costado la vida en Hernani (Guipúzcoa) al ertzaina Iñaki Totorika, “son personas muy jóvenes que formaban parte de Haika” y dijo que la acción demuestra la vinculación de ETA con los grupos de la “kale borroka”. Tras leer ante los medios de comunicación una declaración de repulsa al atentado, Rajoy invitó a los que han criticado la operación de la Policía contra la dirección de la organización juvenil Haika, entre ellos algún sector del PNV, a que “reflexionen sobre sus propias palabras”.

El vicepresidente primero del Gobierno indicó que los detenidos tras el atentado contra Totorika eran miembros de Haika “y alguno de ellos acababa de cumplir 20 años”. Recordó que una buena parte de los etarras detenidos tras la tregua formaban parte de Haika, a la que volvió a calificar como “semillero y escuela de terroristas” y como una de las partes del complejo de ETA. “La vinculación de ETA y Haika es un hecho objetivo”, apostilló.

También el consejero vasco de Interior, Javier Balza, reconoció la vinculación entre ETA y Haika. En declaraciones a Euskal Telebista, Balza recalcó que, en los registros practicados en varios domicilios, los agentes han hallado diversas armas como pistolas y subfusiles. El consejero vasco informó de que la Ertzaintza trabaja con las hipótesis de que el atentado de este viernes es un ataque “directo” a ertzainas de base y destacó que no se descartaba que ETA actuara contra “patrulleros” ya que desde la ruptura de la tregua “atenta indiscriminadamente”. Aseguró también que en la acción terrorista “no ha habido fallos de seguridad” por parte de los ertzainas ya que no tocaron el coche y únicamente efectuaban una inspección ocular cuando la bomba estalló.

En su intervención desde el Ministerio del Interior, Mariano Rajoy afirmó que ha quedado en reunirse próximamente con Javier Balza. También expresó, en nombre del Gobierno y de todos los españoles, la felicitación a la Ertzaintza por su “rapidez y eficacia” en la operación que ha permitido detener "a dos presuntos participantes" en el atentado.

Los detenidos son del “complejo Donosti” de ETA
Tras el atentado que ha costado la vida al ertzaina Iñaki Totorika, la Ertzaintza ha detenido a cuatro personas. Tres han sido identificados por fuentes jurídicas: son Jon Zubiaurre y los hermanos Asier y Aitor García. Los tres constituirían un comando legal, al mismo nivel del "comando Ttotto" dentro de los tres que había en el "complejo Donosti".

Durante la operación policial se han practicado cuatro registros, en los que se ha intervenido bombas-lapa, explosivos, armas, matrículas y alguna documentación. Los investigadores sospechan que los detenidos podrían ser los autores del asesinato, cometido el 26 de enero pasado, del cocinero de la Comandancia de Marina de San Sebastián Ramón Díaz y del intento de asesinato el 22 de febrero del concejal del PSOE Iñaki Dubrueil, en un atentado en el que dos trabajadores de la empresa Elektra murieron junto al apeadero de Renfe del barrio de Martutene en San Sebastián.

Jon Zubiaurre y Asier García fueron detenidos en la madrugada del viernes en una cabina telefónica, cuando estaban llamando para atribuirse el atentado y comunicar dónde se encontraba el dueño del coche que habían robado para la acción. Se les han intervenido las llaves del vehículo. Al parecer, el tercer detenido fue arrestado durante la práctica de los registros.

De lo que se ha investigado parece que el atentado de este viernes era una trampa, de tal forma que avisaron a la Ertzaintza diciendo que había incidentes de violencia callejera para que los agentes acudieran al lugar donde habían dejado el coche-bomba con el fin de hacerlo explotar.

Redondo se reafirma en su acercamiento al Partido Popular para combatir al nacionalismo
El candidato del PSEmantiene que los vascos tienen más miedo hoy que en el franquismo
Rodeado de un nutrido grupo de intelectuales, políticos, periodistas, actores y cantantes, Nicolás Redondo Terreros, el candidato a lendakari por el PSE esbozó ayer en Madrid las líneas generales de su pauta de campaña. Y lo hizo alto y claro para que le entendieran dentro y fuera de su partido. Por eso se reafirmó en su acercamiento a la derecha - «porque no hay distingos entre populares y socialistas para defender la libertad»- para combatir al PNVactual, de quien dijo que es «responsable político de los crímenes de ETA».Es más, no le dolieron prendas en admitir que los vascos tienen hoy más miedo que en los años del franquismo.
Esther L. Palomera - Madrid .- La Razón  10 Marzo 2001

Álvaro de Luna, Victor Manuel, Imanol Uribe, Rosa León, «Ramoncín», Fiorella Faltollano, Nicolás Redondo (padre)... Un nutrido grupo de representantes del cine, la cultura, el periodismo y la política acompañaron ayer, en un hotel madrileño, a Nicolás Redondo Terreros en su arranque de la precampaña vasca. Todos estuvieron atentos a la exposición del candidato a lendakari por el PSE quien, presentado por Fernando Savater, no pudo ser más claro en sus argumentos en contra de la actual dirección del PNV y a favor de un acercamiento al PP.

    Y es que al secretario general de los socialilstas vascos no le dolieron prendas en reconocer que, hoy, se siente más cerca de la derecha que de cualquier otra formación para defender la libertad en Euskadi. Es más se empleó a fondo para convencer de lo contrario a quienes, dentro y fuera de su partido, defienden un acercamiento a los nacionalistas y les invitó a acabar con «ese argumento de siempre: ¡que viene el franquismo!».

    «No debemos caer en esa trampa -enfatizó- porque no hay distingos entre derecha e izquierda a la hora de defender la libertad. Y yo, hoy, me siento feliz cuando la derecha defiende conmigo estas cosas».Es más, el secretario general del PSE, conocedor como pocos de la falta de libertad en el País Vasco, dijo sin cortapisas que «hoy los vascos tienen más miedo a expresar sus ideas que durante la época del franquismo».

    Y el responsable político de esta fatídica situación que vive la sociedad vasca -incluidos los crímenes de ETA- no es, para Redondo, más que el PNV, culpable también de que el País Vasco «esté pasando por el período más negro desde 1977». En fin, que políticos, profesores , periodistas e intelectuales viven en lo que Redondo Terreros llamó «un exilio interno» que es necesario combatir mediante la fuerza de los votos.

    Porque, además, durante años, según relató el candidato socialista, el partido de Arzallus ha sido un partido privilegiado por todos los Gobiernos democráticos. «Primero el de Suárez, luego los socialistas y, también, durante la primera legislatura de Aznar, todos pensamos, y lo hicimos con buena voluntad -enfatizó- que ellos estaban en mejor disposición para enfrentarse al terrorismo y para mejorar la relaciones entre el País Vasco y el resto de España.

    Y no es verdad, el tiempo ha demostrado que el Partido Nacionalista Vasco necesita estos problemas para sobrevivir».

    Después de este «bienio negro», nadie puede negar que el PNV tiene una responsabilidad política directa en la falta de libertad del País Vasco. Al menos, así lo cree Nicolás Redondo Terreros, quien acusó a los nacionalistas de «haber hecho más creíbles y legítimos para ellos los objetivos de Eta pues Estella hizo que lo imposible se pueda convertir en posible para la banda terrorista».

    Por eso, «puedo decir, y sin radicalismo, -subrayó- que Eta es responsable de los crímenes, pero también que el PNVes responsable político de esos crímenes».

    Dicho esto, el secretario general del PSE pasó a negar cada uno de los argumentos que utilizan los nacionalistas como arma arrojadiza, por ejemplo el diálogo sin límites o la afirmación de que sólo los vascos pueden decidir su futuro.

    El País Vasco se puede construir de otra forma y en ello se empleará Nicolás Redondo Terreros en los próximos 70 días.Después, y sin entrar en lo que llamó «el morbo de las alianzas», apostará por un «gobierno constitucional, estatutario y que dedique todas sus energías a acabar con Eta. Y esto se casa mal con los que apoyaron Estella y con quienes se fueron al soberanismo». Está todo dicho.    

Savater: «Frente a las muertes, cualquier diferencia política es una nimiedad»
«Tanto preocuparse por condenar la sublevación fascista del 36, y no condenan el actual fascismo del País Vasco». Con estas palabras empezaba ayer, Fernando Savater, miembro fundador de la plataforma ¡Basta ya!, su presentación de Nicolás Redondo Terreros, el candidato a lendakari por el PSE, que eligió Madrid para su debut de precampaña.

    No pudo ser más claro. Savater arremetió contra el PNV, cuya dirección actual «hay que derrotar para, quizá, con un nacionalismo moderado haya la posibilidad real de recuperar la democracia en el País Vasco». Y no se trata de demonizarlos, dijo Savater, pero sí de llamar las cosas por su nombre porque hoy el nacionalismo «está viciado en el apoyo al radicalismo y la violencia».

    «Frente a las muertes -subrayó-, cualquier diferencia política es sólo una nimiedad». Con esta frase defendía el acuerdo PP-PSOE contra Eta que es, en su opinión, «a lo que hay que atenerse en el País Vasco actual porque este es el mínimo común denominador democrático. Es la razonabilidad. Ahora, sólo queda que los ciudadanos puedan unirse al pacto».

Fernando Savater: 'El fascismo que hay que condenar es el del nacionalismo radical y no el del 36'
A. G. Madrid El País 10 Marzo 2001

El candidato a lehendakari de los socialistas eligió ayer un báculo de lujo para apoyar la presentación de su propuesta de libertad para Euskadi: Fernando Savater, un hombre con 'inteligencia, coraje, claridad, coherencia y, sobre todo, perseverancia', según Redondo.

El filósofo guipuzcoano no defraudó a las personas que apoyaron ayer al líder del PSE. Con su verbo incisivo, fue el único capaz de arrancar la carcajada entre la audiencia a la vez que hundía el cuchillo hasta el fondo en la barra de pan cocinada por los nacionalistas en los hornos soberanistas de Estella. Empezó recordando al ertzaina asesinado al apuntar: 'Ésta es la realidad contra la que estamos luchando'. Por eso censuró las discusiones sobre la condena del alzamiento franquista: 'El fascismo que hay que condenar es el que estamos padeciendo ahora, el del nacionalismo radical, y no lo del 36'.

Y dedicó buena parte de su intervención a intentar desmontar las 'falsificaciones' del discurso del nacionalismo y del lehendakari, Juan José Ibarretxe. Por ejemplo, criticó a Xabier Arzalluz por decir: 'Nos traen la guerra y nosotros no tenemos armas', al tiempo que recordaba los 1.600 kilos de explosivo robados en Grenoble por un comando de ETA. 'Hay un nacionalismo, el vigente, el que controla, que está sirviendo de apoyo al nacionalismo étnico y a la violencia', comentó. Savater negó también la mayor al lehendakari cuando se refiere al mundo de EH para pedirle que abandone la convivencia con los violentos porque todos los discursos son válidos en democracia si se expresan por vías pacíficas. 'No es verdad, porque los objetivos de ETA son totalitarios, no son democráticos y sólo se pueden imponer por el terror. Y ETA lo sabe y por eso asesina', dijo. 'Lo que debería preguntarse el lehendakari es qué hacemos nosotros en compañía de esos señores', en alusión a EH.

Savater negó también que los candidatos del PP y del PSE no quieran acercarse a la gente y tener un trato directo en esta campaña. El problema, según el escritor, es que no pueden trasladar su mensaje libremente en la calle por el clima de amenazas. 'Es que a veces parecen McArthur desembarcando en Okinawa y no son la invasión, son los amenazados de muerte', subrayó. A juicio del portavoz de la plataforma ¡Basta Ya!, las elecciones vascas van a dar la posibilidad a los ciudadanos de 'unirse' al pacto contra ETA suscrito entre PP-PSOE, acuerdo que es la 'razonabilidad democrática en el País Vasco'. Y reiteró que hay una 'posibilidad real' de derrotar al PNV.

Sartori: «El inmigrante recibe mucho y debe también dar, si no, la relación es destructiva»
ROMA, Juan Vicente Boo, corresponsal ABC  10 Marzo 2001

La promoción artificial de culturas locales o étnicas está dando lugar a un retorno de las sociedades cerradas tanto en Estados Unidos como en Europa, según advierte Giovanni Sartori, uno de los más brillantes politólogos occidentales en su nuevo libro «La sociedad multiétnica». Sartori recuerda a los inmigrantes que «reciben mucho y deben también dar, si no, la relación termina por ser destructiva, a la larga, para la sociedad de acogida».

Sartori proyecta su aguda mirada florentina desde la atalaya mundial de Nueva York y, al cabo de largas décadas enseñando Ciencias Políticas en las Universidades de Florencia y Columbia, no puede tolerar que las sociedades europeas atraviesen casi a ciegas un proceso de tanta envergadura como es su transformación en sociedades multiétnicas. Fenómenos que antes ocurrían sólo en Estados Unidos -como la inmigracion masiva, legal e ilegal- se dan ahora con fuerza en Europa. Es necesario verter luz sobre lo que sucede, y distinguir bien el multiculturalismo, artificial y nefasto, del interculturalismo, tolerante y enriquecedor. Pero, sobre todo, es necesario mantener el pluralismo como vacuna frente a la intolerancia.

VOZ DE ALARMA
-Profesor Sartori, ¿por qué se adelanta a dar la voz de alarma sobre el peligro de fragmentación cultural de Europa?
-Porque el multiculturalismo se ha desarrollado primero en Estados Unidos, y llega a Europa de importación. Para entenderlo bien es necesario estudiar el fenómeno original, una ideología que nació en las Universidades hace veinte años y tiene ya consecuencias devastadoras en la sociedad americana. El multiculturalismo promueve la secesión cultural, que lleva a la tribalización de la cultura. Mientras el pluralismo favorece las sociedades abiertas en que cada persona pertenece simultáneamente a muchos grupos diversos, el multiculturalismo lleva a dividir una sociedad pluralista en comunidades cerradas, homogéneas en su interior.

-¿Ha visto ya algún caso?
-La comunidad negra de Estados Unidos ha frenado casi por completo su integración. Se vuelve un subgrupo reivindicativo que reafirma su orgullo, sus raíces, etc. y que, excepto algunas élites, pierde el interés por el país y la motivación de mejorar. En los guetos negros hay un bloqueo del proceso integrador y un problema grave de disociación. En el caso de los hispanos, la distancia cultural es menor. El hecho de que ahora se integren menos -por tener sus televisiones y sus periódicos- conlleva algunos aspectos positivos, como el mantener los valores familiares -que en buena parte ha perdido la sociedad americana- y otros negativos como no aprender bien el inglés, que es clave para lograr el éxito.

-¿Y las escuelas en español para hispanos?
-El terreno donde el multiculturalismo produce efectos más devastadores es la educación. Al fragmentar la sociedad hace daño a los negros, a los hispanos y a los americanos. A todos.

-Usted menciona en su libro el problema de asimilación de algunos flamencos y vascos…
-El problema son los vascos. Cataluña va bien. El pluralismo se concilia muy bien con una solución de tipo catalán. En cambio, si los terroristas vascos leyesen la literatura multiculturalista, la aplicarían. A pesar de que es contraproducente pues les llevaría a la guerra civil o a la secesión. Es muy importante para España rechazar la ideología del multiculturalismo, que otorga tratamientos desiguales para crear entidades desiguales entre etnias y culturas. Si se crean tratamientos políticos diferentes, se acaba la unidad e igualdad de derechos. Las consecuencias prácticas no se han visto todavía. Mi libro quiere ser una alerta vigorosa para prevenirlas. Es necesario mantenerse en el contexto de una solución pluralista.

-¿Se está balcanizando Europa occidental?
-Todavía no, pero los fenómenos que no nos gustan hay que frenarlos a tiempo. Por ejemplo, si no solucionamos enseguida el problema de las minorias islámicas, habremos fracasado. No me refiero al número de inmigrantes sino a la actitud de estar dispuestos a integrarse, que debe exigírseles antes de darles la ciudadanía.

CONTROL DE LA VIDA CIVIL
-¿Por que singulariza a los inmigrantes musulmanes?
-Porque el Islam tiende a una visión teocrática, que no separa Iglesia y Estado sino que favorece otorgar a la religión el control de la vida civil. Naturalmente que el Islam ha sido y es una gran civilización, con muchos ejemplos de estados tolerantes en el pasado y de regímenes muy distintos en la actualidad. Pero la mayoría de los inmigrantes provienen de sectores poco cualificados y alfabetizados.

-En todo caso, el trabajo que hacen le viene muy bien a Europa…
-No plantea ningun problema admitirlos como «gastarbeiter», como trabajadores invitados. Yo me opongo, en cambio, a darles la ciudadanía y el derecho a voto a menos que acepten las condiciones de la comunidad que les recibe. Si quieren el velo, si quieren el minarete, si quieren pausas para rezar cinco veces al día… El inmigrante recibe mucho y debe también dar. Si no, la relación se vuelve asimétrica, y termina por ser destructiva, a la larga, para la sociedad de acogida.

SELECCIÓN DE CALIDAD
-¿Sería preferible admitir sólo inmigrantes de áreas culturales próximas a la propia?
-No. En Estados Unidos ahora ya no miran el lugar de origen sino que seleccionan según la calidad. A quien llega se le da la «green card», que le admite como residente, en la medida en que encuentra trabajo. Se admite como inmigrantes legales a aquellas personas cualificadas para los trabajos que necesita el país. Por ejemplo, los inmigrantes de la India son habilísimos con los ordenadores. Lo mismo sucede con los chinos y otros países asiáticos. Son gente trabajadora que no crea problemas.

-Algunos problemas de integración política son internos…
-A veces, ciertas dificultades de asimilación no provienen de la geografía sino de la historia. Algunas identidades culturales se fabrican o se resucitan sin razones suficientes. Yo he querido advertir también en mi libro de que si todo el pasado se transfiere al presente, el presente estalla. El presente puede existir como tal gracias a un abandono parcial del pasado.

-¿Cómo nace el multiculturalismo?
-En el origen del multiculturalismo americano se encuentran sobre todo ex-marxistas, que pasan de la lucha de clases anticapitalista a la lucha cultural contra el sistema. Parece como si fuera una revancha… Es típico también de los católicos de izquierdas, sobre todo de una cierta izquierda europea que odia a Estados Unidos o desea mantener al menos un jirón de ideología. Proponen un mundialismo misericordioso que puede ser éticamente bonito a pesar de su oportunismo, pero que no se puede aceptar porque es irresponsable.

POLICÍA EUROPEA DE FRONTERAS
-¿Sería útil una Policía de fronteras europea?
-Es muy fácil escurrir la propia responsabilidad traspasándola a la Unión Europea. Puesto que existe la libre circulación, Europa debe tener una legislación firme y uniforme. Pero la responsabilidad del control de fronteras corresponde a cada Gobierno. Estados Unidos, que es un país libre, tiene un extenso sistema de vigilancia de sus fronteras. España se propone controlar mejor las propias. Si no se hiciese, llegarían a Europa cien millones de africanos en menos de diez años.

-Varios países estudian hacer borrón y cuenta nueva: regularizar a todos los inmigrantes ilegales y empezar desde cero…
-Las amnistías, aparte de injustas, son desastrosas, pues multiplican la invitación a entrar ilegalmente. Cuando se encuentra a alguien sin papeles, hay que decidir si vale la pena dárselos, según su trabajo y su situación. Y, desde luego, tomar las huellas digitales, pues algunos cambian de nombre e identidad cada vez que les detienen, y esto es una tomadura de pelo. En cada caso se estudia a quién se permite continuar residiendo y a quién se envía de vuelta a su país, teniendo en cuenta que las repatriaciones disuaden los intentos de entrada ilegal. No se crean nuevos ciudadanos responsables si en la práctica se les permite la burla de las leyes. Por otra parte, se podría dar lugar a un racismo de rechazo allí donde antes no lo había.

-Un caso distinto es el de los refugiados, la gen.....   fallo en ABC

Un problema de humanidad
JUAN MARÍA ATUTXA MENDIOLA PRESIDENTE DEL PARLAMENTO VASCO El Correo  10 Marzo 2001

Siempre que nos sobrecoge una noticia como la producida esta madrugada en Hernani me asaltan los mismos pensamientos. Primero la conmoción por el ser humano muerto, Iñaki Totorika, 25 años, al que han robado el futuro, la vida. Pienso en sus familiares y amigos y no puedo soportar ni el dolor, ni la pena. Y ese primer plano, emocional, cada vez me resulta más insufrible. Nada merece la pena a semejante precio.

Iñaki, además, era ertzaina. En esa institución conocí una inmensa cantidad de buena gente, de ciudadanos vascos comprometidos con sus vecinos, realizando uno de los trabajos más difíciles que se pueden hacer hoy en este país. Hoy, me sigo sintiendo ertzaina, y no me cuesta ningún esfuerzo saber lo que sentimos todos los que nos consideramos parte de la Policía de Euskadi. Entre el dolor, la indignación y la pena, hay motivos para la esperanza. Sé que no hay ertzainas capaces de asesinar a un semejante a sangre fría. Esa es una razón suficiente para sentirme orgulloso de la Ertzaintza. Otra, la respuesta: investigar y detener a los presuntos culpables del crimen.

Inevitablemente, ante estas tragedias mi segundo pensamiento es para el verdugo y para su absurda mítica. No puedo entender qué valores, qué falta de humanidad, qué mentalidad hace falta para ser capaz de seleccionar fríamente una persona y quitarle la vida con la misma ligereza y remordimientos con que se maneja un videojuego. Esa es la catadura moral de unos alucinados que parecen no percibir que en nuestra particular intifada ellos conducen los tanques. ¿Cómo decidir que uno se va a dedicar al triste oficio de verdugo?¿Cómo revestir esa siniestra actividad de alguna justificación, de algún honor? ¿Cómo convivir con esa carga en la conciencia? Qué terapéutico sería para estos locos escuchar al mismo activista arrepentido que me contó, en una larga conversación, su peor penitencia. Desde la humanidad recuperada le despertaban cada noche el recuerdo de las nucas que descerrajó, de los ojos que apagó, del dolor que vive aún en las familias de sus víctimas. Afortunadamente ya no podía soportarlo. Y ese análisis tan simple, tan humano, era la razón por la que había colgado la pistola.

Esa capacidad para sentir, la diferencia que nos separa de los asesinos de Iñaki, es prepolítica. Nada tiene que ver con nuestras ideas, proyectos u opiniones. Es una cuestión de valores. La inmensa mayoría coincidimos en ellos. No es lícito, ni razonable, ni humano, matar a nadie por ningún motivo. No deberíamos empeñarnos en ocultarlo, en disimularlo. Ese es el verdadero cimiento que nos une frente al crimen y el terror. Sobre lo demás, sobre lo opinable estamos obligados todos a hablar más y a entendernos. No hay otra receta. Y hemos demostrado, además, que somos capaces si nos ponemos a ello.

Desgraciadamente vivimos unos tiempos en los que parecemos empeñados en jugar con fuego. Seguramente hoy los que critican frívolamente a la Ertzaintza se lo pensarán dos veces antes de soltar alguna de sus injustas boutades. Mañana, no. Seguramente hoy descansarán casi todos los que saben que la discrepancia sobre lo adjetivo no puede ni debe equipararse con no respetar el derecho a la vida y la libertad de las personas. Mañana, no. Ese ingenio facilón, las asimilaciones absurdas que tratan de ocultar lo que nos une, además de intelectualmente nimias, son éticamente indecentes. Son los recursos que debemos dejar de utilizar de una vez. Objetivamente ayudan a los desalmados que viven de envenenar lo suficiente a un joven de veinte años como para que esté dispuesto a matar sin saber muy bien, aún, lo que significa morir.

Por eso con cada conmoción, con cada crimen, me asaltan el dolor humano, la pena y el desasosiego. Pero me obligo también a la esperanza. Tanta crueldad, tanto dolor gratuito y estéril, tanta energía desperdiciada, la herida por la que nos vamos desangrando, es colosal, pero también absurda. No podemos seguir soportándola mucho tiempo. Sufrimos mucho demasiados. Y es hora de recuperar otro tono. Otra actitud. Nos lo exige el sentido común. Y se lo debemos a la historia de nuestro país y al futuro de nuestros hijos. No sigamos jugando con su derecho a la esperanza.

Terror a la deriva
ALBERTO SURIO El Correo 10 Marzo 2001

El asesinato del ertzaina Iñaki Totorika en Hernani constituye lo que los clásicos denominaban antes un «salto cualitativo» del terrorismo, aunque el término está suficientemente devaluado desde el momento en el que ETA ha ampliado considerablemente a nuevos sectores de la sociedad vasca su ángulo de tiro del horror planificado. La extensión de este fenómeno criminal al cuerpo social de la Ertzaintza sí constituye un paso de grave alcance, todo un paso del Rubicón, que coloca en el punto de mira de la organización terrorista a un colectivo profesional de 7.500 agentes y lleva una explícita zozobra a sus familiares y al entorno de sus allegados.

El atentado de Hernani, precedido por la decisión de ETA de abrir un nuevo frente contra los concejales socialistas, viene avalado por la minuciosa preparación de una campaña dirigida contra la Policía autónoma. No es la primera vez que la Ertzaintza sufre en sus propias carnes la huella traumática del terrorismo. En otra escala, los ataques reiterados de violencia callejera contra los agentes han resultado suficientemente elocuentes de un clima de hostigamiento que no ha cesado.

Los analistas de la Ertzaintza calculaban que entre los planes de ETA pudiera estar, tarde o temprano, atentar de una forma directa contra sus policías de base. Era uno de las hipótesis ya evaluadas en los últimos tiempos por quienes analizan la imparable deriva de ETA hacia escenarios de una gran radicalidad, que barajan la posibilidad de un gran atentado sangriento, una masacre indiscriminada en toda regla, en una especie de deriva kamikaze, en expresión de un alto cargo nacionalista, que esparce el pánico por doquier.

Una ETA integrista y enrabietada, dispuesta a quemar todas las naves, necesitada de ofrecer la imagen de que no se le puede vencer, debilitada en su aparato militar tras la detención de Javier García Gaztelu, ‘Txapote’, pero con una compleja infraestructura en Guipúzcoa aún no desarticulada por la Policía. Una ETA distinta fruto del relevo generacional, en la que sus nuevos activistas proceden sobre todo de localidades rurales de Guipúzcoa, según estudios que manejan los expertos antiterroristas. Los mismos, por cierto, que habían detectado en los últimos meses movimientos de observación y seguimientos a altos mandos y a responsables de las unidades antiterroristas o de los servicios de investigación de la Ertzaintza, si bien todavía no se había consumado la fatídica decisión de actuar desde el aparato militar. Eso sí, la ‘kale borroka’ se había intensificado de una forma muy significativa en un evidente preludio de lo que vendría después.

El paso dado por ETA no puede desligarse de esa deslegitimación orquestada desde el mundo radical. Las críticas y las amenazas se han visto acentuadas tras la participación de la Ertzaintza en la operación contra el ‘comando Ttotto’. El caldo de cultivo se ha ido preparando de acuerdo a una serie de fases calculadas. Todo un proceso de hostigamiento que ha terminado con el crimen directo.

El asesinato tiene telón de fondo un contexto político marcado por un enfrentamiento entre el nacionalismo institucional y la izquierda abertzale. ETA sustentó su decisión de quebrar el alto el fuego en la supuesta falta de valentía del PNV y Eusko Alkartasuna para afrontar la puesta en marcha de un proceso de índole soberanista. Los llamamientos desde el MLNV son constantes para que el PNV abandone de una vez el barco estatutario y se implique en una ruptura de hecho con el Estado. Advertencias que, incluso, van acompañadas de mensajes en las que la izquierda radical señala estar dispuesta a seguir en solitario para activar un frente beligerante en favor «de la soberanía y la territorialidad».

Pese a las llamadas a la reflexión, la dirección de EH no se va a desmarcar de ETA y va a seguir ilustrando una patética falta de autonomía política, lo que acentuará sus contradicciones internas y su soledad.

El escenario generado tras este crimen provocará serias consecuencias. No falta quienes apuntan que los sucesos acercan al PNV como organización al centro de la diana de ETA,si sigue sin asumir las coordenadas exigidas desde la violencia al ligar la paz con los contenidos políticos rupturistas. Pero la izquierda abertzale tampoco va a poder ser ajena de la tensión social que se avecina tras el clamor contra ETA.

En la Ertzaintza, es posible que determinados mandos afines al nacionalismo presionen para frenar la apertura de un melón de repercusiones imprevisibles. Puede que sea demasiado tarde porque la necesidad de una mayor eficacia policial frente a la impunidad de la violencia ha calado en amplios sectores, también en el nacionalismo sociológico. La indignación en el cuerpo social de la Ertzaintza puede favorecer también a los partidarios de endurecer su papel antiterrorista.

Asesinado un ertzaina
TEO SANTOS ERTZAINA. AFILIADO AL SINDICATO ERNE El Correo 10 Marzo 2001

Eso es lo que ha hecho ETA: asesinar a un ertzaina. Ha sido Iñaki, como podía haber sido su compañero o cualquier otro agente que hubiera intervenido en el incidente de Hernani. La decisión estaba tomada hace tiempo, los voceros del entramado etarra ya habían iniciado el señalamiento del ‘chivo expiatorio’ y los últimos sucesos, especialmente la detención de Guridi Lasa y compinches, precipitaron los acontecimientos. Cuando desde Euskal Herritarrok dijeron que nos vigilaban de cerca y desde Gestoras remataron con aquello de los «fascistas» de la Ertzaintza, estaban cumpliendo el guión preestablecido, lo de menos eran los actores que podrían interpretar la tragedia.

Lo de menos, para ellos, porque para la familia y allegados de Iñaki él era lo más. Para cualquier bien nacido una vida humana siempre es lo más y no hay justificación posible para su eliminación. Ahora nos vendrán con que es una cosa «del conflicto», pero son palabras huecas ante la vida cercenada, joven además. Este asesinato tiene que ser percibido, precisamente, a través de los ojos del ertzaina asesinado. Cuando alguien hable, que hablará, del lamento ante el sufrimiento humano, pero, inmediatamente después, diga que hay que contextualizarlo, le tenemos que mirar con las pupilas de Iñaki. Que quienes justifican o amparan el asesinato sientan sobre sí el peso inquisitivo de miles de ojos que rechazan su proceder.

Tenemos que mostrar la aversión por el asesinato, pero también debemos señalar sus complicidades. En la escalada violenta de ETA y su entorno se ha dado un paso más, relacionando directamente ya la ‘kale borroka’ con el atentado mayor. En la historia terrorista no es nuevo el método de provocar unos disturbios y aprovechar la presencia policial para asesinar a los agentes. Es una prueba más del avance etarra en las tácticas más sanguinarias de los ataques contra el sistema, el que esté en cada momento, el que se oponga a sus designios. Leemos los manuales bolcheviques y anarquistas de hace más de un siglo y ya están descritos sus métodos. También en las algaradas pretendidamente revolucionarias más cercanas en el tiempo, aquellas de «la lucha contra el estado burgués y su Policía». Trasnochados planteamientos.

Asesinar a un ertzaina es algo más que acabar con un «perro», o con un cipayo. Es atentar contra una persona relacionada y querida por muchas otras personas, integrada en su medio y con lazos institucionales indisolubles. Ese entramado humano y colectivo no se destruye con discursos peyorativos y periclitados. Tampoco hundirán el buque de la Ertzaintza quitando de en medio a alguien de su tripulación. Ni tampoco lo pretenden, saben que no pueden acabar con una institución mayoritariamente querida por las personas a las que sirve. El atentado es la táctica del amedrentamiento, pues quieren coartar la acción policial, pero son ignorantes en su propia soberbia criminal. El ataque contra un agente nos une más todavía, y no descansaremos hasta ponerlos en manos de la Justicia, como prontamente hemos demostrado.

La intención de ETA está en buscar ventaja para una hipotética negociación, que dará paso a otra y a otra, hasta conseguir su objetivo (sea el que sea). Es la clave del mus, expuesta por Mario Onaindía, en la que el jugador con poca carta ya (a pesar de conseguir algún as), lanza un órdago desesperado, y cruel. Pero nosotros tenemos la jugada fuerte. Mi abuelo me enseñó que entonces hay que aguantar, no calentarnos la boca, por mucho que nos apetezca recoger la apuesta, y sacar nuestras piedras, con las que ganaremos. La pena es que en medio no se queda un tanto, sino un hombre, un hijo, un compañero y un amigo. Por él sacaremos adelante el juego de nuestra vida, el que nos da la convivencia pacífica. Y a eso estamos, Iñaki.

La «solución Mayor Oreja»
JAVIER ORTIZ El Mundo 
10 Marzo 2001

Es lugar común en los corrillos político-periodísticos de la capital del Reino: hay que dar una oportunidad a Mayor Oreja y ayudarle a convertirse en lehendakari. «Ibarretxe ha fracasado; ahora le toca a Mayor», se argumenta.

Prueba de que Ibarretxe ha fracasado: ETA sigue en las mismas, si es que no en peores. Ejemplos recientes: el robo de 1.600 kilos de explosivos en Grenoble y el atentado de anteanoche en Hernani.

Pero, que yo sepa, el Gobierno de Ibarretxe no tiene jurisdicción en Grenoble. Y el muerto de Hernani era un ertzaina del PNV.

«Hay que dar una oportunidad a Mayor Oreja», sostienen. Querrán decir que hay que darle otra oportunidad, porque una ya la ha tenido, y bien importante.

Ha sido ministro del Interior durante cinco años. Ha contado con más medios que nadie para actuar contra ETA. Medios políticos, policiales, internacionales, judiciales, mediáticos. Ha dispuesto de ellos tanto en el conjunto de España, en general, como en Euskadi, en particular: cuando ha querido movilizar a las Fuerzas de Seguridad del Estado en territorio vasco, lo ha hecho, fuera por iniciativa directa o por intermedio de la Audiencia Nacional.

¿Qué podría hacer al frente del Gobierno de Vitoria que le haya estado vedado como ministro? ¿Alguien cree que será capaz de desarticular más comandos como lehendakari que como responsable de Interior? ¿Que descubrirá con más facilidad la infraestructura de ETA en Madrid? ¿Que conseguirá más colaboración del Gobierno francés?

En lo que se refiere a ETA -estrictamente a ETA- no podría hacer nada que no haya estado ya en condiciones de hacer. Y que no haya hecho, con los resultados que todo el mundo conoce.

No dudo de su capacidad de iniciativa. Doy por hecho que, si llegara a Ajuria Enea, tomaría muchas medidas. Algunas ya se las están sugiriendo sus amigos. Imagino que trataría de cambiar el sistema educativo. O transferiría la competencia al Gobierno central, según la muy constitucional idea de Francisco Vázquez. Supongo también que propondría reducir drásticamente la ayuda oficial a la enseñanza del euskara, y a las expresiones culturales en vascuence, porque ya se sabe cómo son esas cosas: semilleros de nacionalistas, ergo de separatistas, ergo de terroristas. Doy por hecho que suprimiría los repetidores de EITB en Navarra y forzaría una tajante reconversión de la Radiotelevisión vasca, que está llena de alevines. De alevines de cualquiera sabe qué: de todo.

Nada de eso acercaría el fin de ETA, desde luego, pero a cambio dejaría en evidencia a quienes afirman que no es posible crispar todavía más la vida social vasca. www.mundofree.com/jortiz1/

Que venga también a crispar la vida social gallega
Nota del Editor 10 Marzo 2001

Las simpatías de este periodista no en absoluto coincidentes con las mías, por lo que me parecería estupendo que Mayor Oreja pudiese venir también por Galicia para aplicar las iniciativas que tanto le revuelven su nacionalismo.

Vamos a ganar
JOSEBA ARREGI El Correo 10 Marzo 2001

En los momentos difíciles que vivimos en la sociedad vasca, en Euskadi, muchas veces nos preguntamos unos a otros cómo lo llevamos, cómo digerimos los problemas, cómo seguimos con la normalidad de la vida, con la voluntad de resolver los problemas, de soñar y diseñar el futuro, con todo lo que pertenece a una vida normal y comprometida con la sociedad en la que vivimos.

Y aunque a veces alguno sienta la tentación de decir «ya no hay nada que hacer», «nada merece la pena», «hemos dilapidado todo lo que teníamos», hay algo, una sensación, que termina por encontrar el camino de las palabras y tomar cuerpo como expresión entre airada y tenaz: ¡éstos no nos pueden ganar! Hay que seguir resistiendo y luchando por una Euskadi de ciudadanos libres, liberal, tolerante, consciente de sí misma, abierta y solidaria!

No nos pueden ganar los que creen que una sociedad es el material para el cumplimiento de sus sueños solipsistas, una masa a modelar desde la voluntad autista de que todo se tiene que asemejar a sus deseos, a sus ilusiones, a su incapacidad de percibir y admitir lo distinto, la diferencia, la pluralidad, la realidad de seres y ciudadanos concretos, con voluntad propia, con sueños e ilusiones propias, distintas, diferenciadas.

No nos pueden ganar los que son víctimas de su propio pensamiento estéril, incapaz de ningún tipo de relación que no sea eco de sí mismos; no nos pueden ganar quienes creen que identidad es igual a tautología, quienes creen que Euskadi, su libertad, su futuro empiezan y acaban con su propia liturgia y parafernalia de palabras, símbolos y discursos rituales. No nos pueden ganar los que prefieren matar para sentirse vivos, quemar y destruir para percibirse en su propia identidad, en lugar de entrar en la realidad conflictiva de distintas formas de ver, sentir e imaginarse Euskadi, en lugar de entrar en la pelea diaria de la discusión con quienes piensan de otra manera, con quienes desde su libertad y su derecho quieren otro futuro; en lugar de entrar a construir libertad y pluralismo en concreto.

También se preguntan muchos cómo es posible que maten, asesinen, quemen y causen destrozos de cualquier tipo personas que han nacido después de acabar la dictadura, que no han conocido otra cosa que libertad y democracia, quienes sólo han conocido una Euskadi ampliamente autogobernada, con instituciones propias. Es una pregunta importante, como importante es la respuesta, o, por lo menos, una de las respuestas que se le puede dar: porque no entienden que la realidad no tiene por qué obedecer a su esperanza; porque, siendo incapaces de admitir la definición de la realidad surgida de la acción simultánea de ciudadanos de sentimiento y pensamiento diverso, quieren parar el tiempo en el momento en el que surge su sueño, su esperanza, su ilusión. Los tiempos de la sociedad no existen para ellos, ni existe la realidad compleja, diversa, de la sociedad plural. Quienes, aunque habiendo nacido en libertad y democracia, matan y asesinan, lo hacen porque se han parado en un momento de su propia historia; porque se han encerrado en el cuarto particular de su propia realidad; porque han huido de la historia real, compleja y plural que se va haciendo como fruto de la acción de individuos distintos; porque han huido de la realidad complicada que es una sociedad moderna, constituida por ciudadanos libres en su diferencia de sentimiento y pensamiento, y quieren obligar a todos a participar en su fracaso.

Quien se cree juventud nacida por generación espontánea, sin deber nada a la historia; quien se cree acto fundacional de la historia y del pueblo vasco; quien se cree la conciencia verdadera del pueblo vasco hasta el punto de que ni éste, el pueblo vasco, ni su historia existen fuera de ella, ETA, no vive en libertad y democracia, o por lo menos no lo puede percibir, porque vive en su mundo propio, un mundo que se recrea en la violencia fundacional que no tienen más remedio que ejecutar ritualmente para no caer en la lógica del tiempo plural y complejo de la realidad social compuesta por los ciudadanos libres en sus diferencias.

Por esta razón, y para que sea verdad lo dicho al principio de que no nos pueden ganar, no basta con decir que es preciso estar contra la violencia, que es preciso desterrar el uso de la violencia y el terror, condenar clara y explícitamente la violencia y el terror. No basta.

Es preciso además de condenar percibir el carácter totalitario de los planteamientos de ETA y de quienes le apoyan. Es preciso poner al descubierto ese carácter totalitario y su capacidad de contaminar de totalitarismo todo lo que toca, todo lo que otros están dispuestos a dejar que caiga en su propiedad. Es preciso condenar ese carácter totalitario, es preciso afirmar que esos planteamientos totalitarios no son legítimos; es preciso deslegitimarlos, negarles legitimidad democrática.

El ‘no nos ganarán’ sólo será posible si nos damos cuenta de que contra ETA es preciso librar una batalla ideológica: no sólo son la violencia y el terror, que no tienen cabida en ninguna sociedad. Tampoco tienen cabida en ninguna sociedad democrática los planteamientos totalitarios, las definiciones totalitarias de realidad, las pretensiones totalitarias de modelar sociedades homogéneas a imagen y semejanza de unos pocos y de sus sueños autistas.

Cuando se comete el pecado original de no aceptar la decisión democrática de la mayoría de los ciudadanos vascos, y a partir de esa insumisión antidemocrática se recurre a la violencia, como lo hizo ETA, comienza una historia que obedece a una lógica, tremebunda y trágica, distinta a la de la realidad social democrática.

Para acabar con la violencia y el terror es preciso acabar con la lógica de esa historia, es preciso poner de manifiesto la radical falta de democracia de las pretensiones de dicha lógica y de dicha historia, desenmascarar el discurso totalitario de ETA, no sólo de sus acciones. Haciéndolo, además, la sociedad se fortalece en la institucionalización de sus propias diferencias, en las instituciones que salvaguardan la libertad de los diferentes, en sentimientos y pensamientos, siempre que desde su diferencia no planteen exigencias de exclusividad y de negación de los demás. Y una sociedad fuerte, unas instituciones fuertes nada tienen que temer de ETA y de quienes les apoyan.

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