AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 12  Marzo  2001
#Balza exige más euskera que experiencia para trabajar en Interior
M. R. Iglesias - Madrid .- La Razón 12 Marzo 2001

#Intramuros
ÁLVARO DELGADO-GAL El País 12 Marzo 2001

#GARZON ESTRECHA EL CERCO CONTRA LOS LIDERES DE EH
Editorial El Mundo  12 Marzo 2001

#«Ninguna causa justifica el terrorismo»
Editorial La Razón  12 Marzo 2001

#Nacionalismo más o menos
ANTONIO GALA El Mundo  12 Marzo 2001

#Arnaldo, preguntan por ti
Jesús MOLINA ABC   12 Marzo 2001

#Malas opciones
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País 12 Marzo 2001

#Ybarra
ERASMO El Mundo  12 Marzo 2001

#Garzón culpa a Otegi de la última oleada de violencia callejera
JULIO M. LÁZARO | Madrid El País   12 Marzo 2001

#Los violentos atacan las viviendas de un 'ertzaina' y un guardia municipal
 San Sebastián EL PAÍS  12 Marzo 2001

#El desafío multiculturalista
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  12 Marzo 2001

#La Iglesia
Jorge TRIAS SAGNIER ABC 12 Marzo 2001

#El esplendor de la verdad
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 12 Marzo 2001

#Bajo el ‘arrano beltza’
ANTONIO ELORZA El Correo  12 Marzo 2001

#Oportunidad de cambio
Carlos ITURGAIZ La Razón 12 Marzo 2001

#Cuando estaban callados eran buenos
Pedro de Silva. La Opinión  12 Marzo 2001

#Nuestras guerras de religión
José María CARRASCAL La Razón   12 Marzo 2001

#Javier Arzallus
  José María CARRASCAL La Razón

#«Rotundidad y firmeza» contra ETA
Miguel Angel RODRíGUEZ - .- La  Razón   12 Marzo 2001

#La violencia fermenta en los estratos marginales
J. A. BRAVO  MADRID La Voz  12 Marzo 2001

Balza exige más euskera que experiencia para trabajar en Interior
M. R. Iglesias - Madrid .- La Razón 12 Marzo 2001

El Departamento vasco de Interior, dirigido por Javier Balza, acaba de abrir una bolsa de trabajo, en la que se prima el conocimiento del euskera por encima de la experiencia, con el objeto de tener un volumen determinado de personal para ir cubriendo aquellos servicios con carácter temporal que surjan en el área de Seguridad.

    Según la convocatoria, que aparece publicada en el Boletín Oficial del País Vasco del pasado viernes, saber euskera puntuará en los méritos casi como seis años de trabajo demostrables en puesto de categoría similar al que se concurra.

    En el acuerdo alcanzado hay que demostrar un conocimiento del euskera que alcance el perfil lingûístico cuatro supone un total de 12 puntos en la tabla de méritos, mientras que haber prestados servicio en puesto similar, en la empresa privada por ejemplo, supone sólo 0,17 puntos por mes completo demostrable.Esta baremación supone que una persona que sepa la lengua vasca, aunque no tenga ninguna experiencia, se pone por encima de todos aquellos que demuestren casi seis años en un puesto similar.

Intramuros
ÁLVARO DELGADO-GAL El País 12 Marzo 2001

No quiero añadir una expresión más de pasmo y consternación a las muchas que ya han suscitado, en comandita involuntaria, Marta Ferrusola y Heribert Barrera. Mi propósito, en esta columna, es más bien de índole clínica. Me gustaría discutir dos puntos que en mi opinión son obvios, pero que han quedado ocultos o como extraviados en la zaragata general. Por razones de economía, me constreñiré a la entrevista que Barrera concedió a La Vanguardia el pasado 1 de marzo.

El primer punto interesa al catalán, el cual, según Barrera, no podría sobrevivir si se mantiene vigente el castellano. Cito a Barrera: 'En un plurilingüismo, al final pierde el más débil: el catalán'. Pongamos entonces plomo en las suelas del castellano, porque, en caso contrario, ganará la carrera. ¿Es este mensaje... democráticamente recibible?

No, aunque por razones distintas de las que de ordinario se aducen. El problema reside, no en un enfrentamiento o alternativa dramática entre un monolingüismo aburrido y la diversidad de hablas y de todo lo demás que propugna el multiculturalista, sino en una circunstancia más concreta y más mundana. Me refiero... a la peculiar composición idiomática de Cataluña.

En primer lugar, la mitad al menos de los catalanes emplea el castellano como primera lengua. En segundo lugar, ocurre que el castellano, a igualdad de factores, tiende a crecer más que el catalán. Sofocar o reducir el castellano entrañaría, por consiguiente, un intrusismo de los poderes públicos, y una desviación institucional de los recursos, permanentes e impulsados siempre desde la cúpula del poder. El resultado fatal será un gobierno de temple, vocación y usos oligárquicos. Mucho de esto ha sucedido ya en Cataluña, donde la salida de Pujol va a mover más piezas, y poner más cosas en entredicho, de lo que se acostumbra en una democracia normal.

Paso al segundo punto. La xenofobia lingüística de Barrera se combina con actitudes abiertamente racistas. Es claro que Barrera prefiere una Cataluña poblada sólo por individuos de 'raza blanca mediterránea' -la acuñación es del propio Barrera-. Al tiempo, la inmigración inquieta o enfada a Barrera porque, a través de ella, sigue aumentando el castellano. Al cabo, no se sabe bien qué cuestiona más nuestro hombre: si la piel oscura del africano o su inclinación a expresarse en un romance para él ingrato. Y a la viceversa: se tiene la sensación de que, por un mecanismo de asociación pavloviana, Barrera ha terminado por ver en manchegos y andaluces a gentes que no son blancas, o quizá, no son mediterráneas.

Esta confusión, en principio, resulta extravagante, puesto que cabe distinguir con nitidez entre nacionalismo racista y nacionalismo etnicista. Arzalluz, por ejemplo, es un exponente claro del primero. ¿Por qué? Porque se representa a los vascos como la destilación milenaria de un largo proceso de endogamia, o mejor aún, de especiación alopátrica, que es como denominan los genetistas la aparición de una especie por aislamiento geográfico. Esta identificación de pueblo con raza no es imputable al xenófobo etnicista, el cual está presto a admitir como suyos a los que comparten su cultura y su idioma, sin acepción de piel, hechura craneana o signo del Rh.

Pero luego llega la práctica, y con la práctica, el tío Paco y sus rebajas. En el terreno de los hechos, racismo y etnicismo propenden a manifestarse como variantes de un sentimiento común: el clasismo. Pensemos en el conde de Gobineau, fundador del racismo moderno. Gobineau fue, ante todo, un aristócrata a quien habían dejado perplejo y horrorizado los revoluciones igualitaristas del 48. Sus cuatro tomos sobre la desigualdad de las razas (1853-1855) constituyen la transposición, en términos naturalistas, de un previo prejuicio de clase. Los nacionalismos del 48, por cierto, fueron democráticos. Polemizaban, o se debatían, con los poderes imperiales del Antiguo Régimen, accidentados y variopintos en lo social, jurídico y lingüístico. Los nacionalismos de 2000 tiran, sin embargo, a reaccionarios. Su enemigo inmediato son las democracias consolidadas y pluralistas que han sobrevivido al maremagno del siglo XX. Ello los coloca en una relación tensa, acaso insoportable, con lo que aún continuamos concibiendo como moral moderna.

GARZON ESTRECHA EL CERCO CONTRA LOS LIDERES DE EH
Editorial El Mundo  12 Marzo 2001

Que la organización Haika -antes Jarrai- es una maquinaria para aterrorizar a la sociedad vasca a través de la violencia callejera y que está conectada con ETA es una obviedad para cualquiera. Sobre todo después de que se descubriera el pasado viernes que dos de los detenidos por el asesinato del ertzaina Iñaki Totorika eran miembros de Haika. Sin embargo, la persecución judicial de las terminales legales de la banda siempre ha tropezado con la dificultad de encontrar las pruebas para actuar contra las organizaciones del mal llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV).

El auto de prisión dictado ayer por el juez Garzón contra los 16 jóvenes detenidos el pasado martes hace referencia, en este sentido, importantes documentos -algunos intervenidos a dirigentes etarras- en los que, de forma clara y contundente, se demuestra que esta organización juvenil «está integrada en ETA». Del examen de los citados papeles se infiere que la dirección de «ETA marca las directrices, fija los objetivos de la kale borroka y Jarrai-Haika los cumple y ejecuta». Al PNV, que calificó la detención de los 16 aprendices de terroristas como «una garzonada», hay que recomendarle la lectura detallada del auto del juez para que descubra cómo Haika depende jerárquica y orgánicamente de ETA. Y, de paso, puede empaparse un poco del nivel intelectual y la profundidad ideológica con que se manifiestan estos muchachos: «Si se quemase un Palacio de Justicia entero, estupendo». «¡Informarse de cómo y cuándo llegan el ABC, EL MUNDO, El País y quemarlos todos...! ¡Ah, qué felicidad!». Los que luchan por la liberación del pueblo vasco se expresan como los cabezas rapadas que ordenan apalear inmigrantes u homosexuales.

Aún es más trascendente de cara al futuro el vínculo que el juez ha encontrado entre Otegi y Haika. Se lo ha proporcionado Asier Tapia, el portavoz que leyó una declaración incitando a cometer actos violentos. Este ha relatado ante Garzón con todo lujo de detalles cómo el líder de EH le ordenó que leyera el comunicado «con arrogancia» y cómo el texto le fue facilitado en la sede de EH. El juez acusa por ello a Otegi de ser el promotor de la incitación a la violencia y pide al fiscal que le informe de lo que debe hacer, habida cuenta de su condición de parlamentario vasco.

Nadie alberga dudas sobre la vinculación de este personaje -saludado por el PNV como líder de la opción política frente a la lucha armada- con los terroristas. Probarlo resulta, sin embargo, más difícil. Garzón, que ya actuó contra la dirección de la coalición cuando se llamaba HB, ha hallado una conexión para estrechar el cerco contra los líderes de EH como apéndice de ETA.

«Ninguna causa justifica el terrorismo»
Editorial La Razón  12 Marzo 2001

Frente a tantas posturas ambiguas, la voz del Papa se alza inequívoca en su condena al terrorismo. Ayer, en el acto de beatificación de 233 mártires españoles, abatidos en medio de la guerra civil por sus ideas religiosas, Juan Pablo II expuso claramente cuál es la guía de la Iglesia para abordar la barbarie terrorista que aflige a España: «El terrorismo nace del odio y lo alimenta. Ningún motivo, ninguna causa o ideología puede justificar el terrorismo. El terror es el enemigo de la Humanidad».

    Ésas son las palabras del Papa. Nada hay en ellas de equidistancia entre las víctimas y los verdugos, al estilo de algunos prelados vascos; nada se dice de «diálogo sin exclusiones», como reclamaban algunos párrocos de Vitoria en sus templos al convocar a una manifestación descaradamente pro nacionalista celebrada ayer y a la que, por fortuna, no asistieron representantes de la jerarquía católica. El terrorismo, para el Papa, es mal en sí mismo, y no puede explicarse por posiciones políticas, como le reclamaron los díscolos arciprestes de Guipúzcoa. Por eso, la crisis para la libertad y la seguridad que se vive en el País Vasco no tiene nada que ver con las posiciones políticas en las que presuntamente se apoyan los terroristas, sino en el ejercicio de la violencia. Al carecer de toda justificación moral, nada hay que hablar con los terroristas sino impulsar el castigo que en justicia les corresponde.

    El problema del nacionalismo es que es incapaz de entender que el terrorismo es indigno, porque cree que tiene un «buen fin». Por eso no se despegan estos partidos de esa atadura psicológica y de esa confusión mental: quieren que acabe el terrorismo, pero quieren que triunfen los objetivos que ese mismo terrorismo quiere imponer con las armas. Naturalmente, el hecho de plantear los mismos (la independencia) con distintos medios no hace sino dar esperanzas de victoria a los terroristas, y alimenta la tragedia.

    Al nacionalismo del PNV, el terrorismo le molesta como un obstáculo, pero no da el paso de desligitimarlo moralmente. Ve «explicaciones» políticas a la barbarie, cuando lo único que se acerca a la política en Eta es su afán de poder. Sobre toda la sociedad vasca y, por supuesto, sobre el propio PNV.

    Este partido no es capaz nunca de salir de esa tela de araña. De ahí que, mientras hace manifestaciones «por la vida», no deja de buscar nunca apoyos futuros de los sectores proetarras. Como este periódico ha descubierto, el PNV y EA se reunieron con los proetarras de EH antes de la convocatoria de elecciones para sondear las condiciones de un futuro apoyo postelectoral. EH puso como condición que PNV y EA llevaran de alguna forma en su programa propuestas soberanistas y, naturalmente, Arzallus y los suyos aceptaron al incluir la autodeterminación, término que parece ambiguo pero que sólo se explica como medio para el fin para el que se reclama: la independencia. Y es que no son lo mismo, pero quieren lo mismo. El PNV no mata, pero no se ruboriza porque le apoyen los que sí lo hacen. No es de extrañar que, luego, sus militantes abucheen a las víctimas, en lugar de enfrentarse a los verdugos.

Nacionalismo más o menos
ANTONIO GALA El Mundo  12 Marzo 2001

El nacionalismo a ultranza suaviza sus exigencias a medida que se le contradice. ¿Cómo pensar, si no, que una carcunda catalana opine igual que un líder republicano de izquierdas? Porque alguien llega de fuera y une a los enemigos. Alguien ajeno, hambriento y temible. Y se hacen espaldas todos con tal de salvar la esencia de lo suyo: lo catalán, en este caso. «Nos llevamos mal, pero somos hermanos». Y se reafirman y se enrabian para defender una identidad, que hasta entonces se disputaban... Aparecen las etnias. Criados sí, pero sin pretensiones; trabajadores sí, pero sin exigencias; juntos puede, pero jamás revueltos. Hasta ahí podíamos llegar.

Arnaldo, preguntan por ti
Por Jesús MOLINA ABC   12 Marzo 2001

Arnaldo Otegi siempre quiso ser el Gerry Adams de la izquierda abertzale. Soñó con ser el agasajado administrador de los tiempos y las pausas del gatillo etarra. Para lograrlo puso su carita amable a la tregua de ETA, aprovechando que la vieja guardia de HB estaba en la cárcel. A Otegi le gustó eso de aparecer en los medios asociado a la ausencia de atentados, exhibiendo unas credenciales de demócrata tan falsas como las matrículas que doblan sus «compañeros patriotas» en los coches bomba. Pero la prometedora carrera de Otegi se frustró. Arnaldo acabó en el montón de los lacayos de ETA cuando el Tribunal Constitucional excarceló a sus antecesores de la Mesa Nacional y la banda terrorista revocó la tregua. Volvieron los Gorka Martínez y demás ralea a la dirección de HB y Otegi intuyó que sólo se salvaría quitándose la máscara. Y vaya si lo hizo. Arnaldo no ha dejado de moverse a sus anchas por los caminos de la intimidación sugerida, de la amenaza difusa, de la apología explícita, siempre —huelga decirlo— al servicio de ETA. Claro, en algún momento le pasa lo que le pasa a todo el que se implica con una organización terrorista, a todo el que pone voz y cara a las estrategias de los violentos, a todo el que se presta a ser el felpudo de los terroristas para que estos entren en las instituciones con las suelas limpias y las manos chorreantes de sangre. Y lo que pasa es que un juez, Baltasar Garzón, ha pedido al fiscal que le informe sobre si fue delito que Otegi arropara, animara y dirigiera a Asier Tapia en la lectura —si es que así se puede llamar a lo que hizo este rumiante— del mensaje matón de Haika que precedió a una orgía de «kale borroka» y al asesinato del buen ertzaina Iñaki Totorica. Que se sosieguen los pontífices nacionalistas y los juristas puritanos. Nadie ha procesado a Otegi, ni siquiera está imputado. Quizá no lo esté nunca por estos hechos. Pero, seamos sinceros ¿hay algo más lógico que preguntarse si Otegi colabora con ETA?

Malas opciones
EMILIO LAMO DE ESPINOSA El País
12 Marzo 2001

Es evidente que el próximo 13 de mayo nos jugamos mucho más que la simple alternancia en el Gobierno de Euskadi. La apuesta del PNV es ya muy clara: paz por soberanía. De modo que una nueva victoria del nacionalismo, por pírrica que sea, reafirmará su legitimidad soberanista y desatará, con toda seguridad, lo que se lleva gestando desde hace dos décadas: una revolución nacionalista y secesionista que, aunque pueda comenzar por los caminos de la desobediencia civil y el pacifismo peneuvista, acabará transformada por ETA y sus jóvenes delirantes en la ulsterización real o, peor aún, en una guerra civil larvada. Por fortuna no estamos acostumbrados a confrontar ese tipo de escenarios pero ya va siendo hora de que le miremos a los ojos al monstruo. Y aunque ese escenario, posible si no probable, no va a desestabilizar la democracia española, sí que producirá a buen seguro la forzosa utilización por el Gobierno de medidas constitucionales extraordinarias generando importantes desgarros en la opinión pública de toda España.

Pues tampoco el triunfo de los estatutistas será un lecho de rosas. Cierto que desde Vitoria se puede comenzar a desmontar el perverso entramado del MLNV, que financiado en parte con fondos públicos que se drenan por mil vericuetos implica que éste cuente hoy con un ejército (y policía) alternativos, una fiscalidad propia, un sistema educativo de adoctrinación de jóvenes, un mecanismo de reclutamiento y adiestramiento, sus medios de comunicación, e incluso espacios públicos (ciudades, barrios) liberados. Hoy en Euskadi ETA es casi tan Estado como el Estado mismo (¡con la complicidad del Estado!). El Gobierno de Vitoria pondría en manos de la democracia instrumentos legales de lucha de que Madrid no dispone. Pero desmontar esa segunda sociedad paralela que, como un cáncer, se ha extendido por Euskadi, no será ni fácil ni rápido.

Por ello, se engañan quienes desean creer que una victoria nacionalista acerca el diálogo y, con él, la paz. Los tiempos en que eso pudo ocurrir ya pasaron, no hay opciones buenas y se trata de elegir entre lo malo y lo peor. El dilema no es paz o enfrentamiento, el dilema es de qué lado va a ponerse el elector en un enfrentamiento que es ya inevitable. Pues ni ETA va a ceder en la provechosa política de chantaje a los vascos que tanto éxito le ha generado, ni el PNV tiene marcha atrás si gana con los votos de EH, ni el Gobierno puede permitir que el asesinato, el chantaje, la amenaza y el miedo continúen dominando el alma, las palabras y las conductas de los ciudadanos de esa maltrecha tierra.

Qué duda cabe de que el responsable de ese escenario angustioso es ETA. Pero tras ella, el PNV. Que un partido supuestamente democrático y que gobierna un Estado federado pacte con los asesinos de la oposición (y mantenga el pacto a pesar de reiterados asesinatos) es a todas luces una traición de Estado. El 13 de mayo sabremos si pagan el precio de esa traición o la consuman arrastrando tras ella a los vascos a una secesión, no sólo de España (o Francia), sino de toda la Unión Europea y, por ende, del concierto de las sociedades democráticas, haciendo de Euskadi el paria de Europa.

Es cierto que el PNV no es ETA, y nuestros discursos deben hilar fino. Como tampoco los votantes nacionalistas son la cúpula del PNV, y aquí sí que debemos trazar líneas claras. No sobrará -en absoluto- que el PSOE al menos recuerde que la Constitución define España como una nación en la que caben múltiples lealtades; que el PP recuerde que fue Aznar quien aludió en su discurso de investidura a una 'nación plural', y que el mismo Rey reiteró esa misma idea. Pues ese discurso (¡y no el contrario!), no sólo se ajusta a la sensibilidad mayoritaria de los vascos sino que además desestabiliza el flanco derecha del PNV forzando a Arzalluz a moverse al centro; justo lo que no desea hacer.

En España caben los nacionalistas, faltaría más. Pero no de la mano de asesinos. Por ello Euskadi, lamentablemente, tiene que votar de qué lado del enfrentamiento desea ponerse: con los asesinos o con los asesinados, con los chantajistas o los chanteajeados, con la democracia o con el totalitarismo, con Europa o con los talibanes. Hace ya tiempo que el PNV cegó irresponsablemente cualquier tercera vía.

Ybarra
ERASMO El Mundo  12 Marzo 2001

Se extiende en el Norte una epidemia incontenible de dignidad recuperada. Este hombre, hasta hoy absorto en los tipos de interés, se ocupa ahora del interés general, que la Etica y la Vida cotizan al alza. Es digno paladín de sus consejeros frente a algunas ikastolas, autoescuelas del Diablo, con sus tests -¿Qué cargo ocupaba en el año X el director general...?- para el carnet de conducir coches-bomba.

Garzón culpa a Otegi de la última oleada de violencia callejera
El juez consulta al fiscal sobre la conveniencia de imputar al portavoz de EH, que es aforado

JULIO M. LÁZARO | Madrid El País   12 Marzo 2001

El juez Baltasar Garzón considera al portavoz de Euskal Herritarrok (EH), Arnaldo Otegi, inspirador directo de las amenazas terroristas de la organización juvenil abertzale Haika, por lo que ha pedido al fiscal un informe sobre qué decisión tomar contra él, dada su condición de aforado. Garzón asegura que Otegi 'arropó, animó y dirigió' el comunicado amenazante del portavoz de Haika, referencia esta que tiene todo el aire de querer situar a Otegi al pie de la escalinata del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco para que el fiscal le ayude a subirla.

En el auto que envía a prisión a los 16 dirigentes de Haika, organización a la que el juez considera 'un apéndice' de ETA, Garzón describe minuciosamente la comparecencia ante los medios informativos de Asier Tapia, quien fue encarcelado en la madrugada de ayer por haber asegurado que la detención de sus compañeros no saldría 'gratis'.

Tapia se derrumbó tras su detención y contó detalladamente al juez el papel de Otegi y las instrucciones que éste le dio sobre la lectura del comunicado.

Según el auto de Garzón, tras la detención de una quincena de dirigentes de Haika, Asier Tapia fue requerido por otros responsables de esa organización para que se presentara en la sede de HB en San Sebastián, donde uno de ellos, no identificado, le pidió que leyera un comunicado sobre las detenciones. En un principio Asier no aceptó, pero después de leer el texto 'y asumirlo sin alteración' consintió en participar en una rueda de prensa junto con una militante de Gazteriak, la organización juvenil que operaba en el País Vasco francés y que se fundió con Jarrai para constituir Haika el 24 de abril de 2000.

En el hotel Costa Vasca, donde tuvo lugar el acto informativo, Otegi les informó de que la rueda de prensa sería a las cinco de la tarde y les pidió que se tranquilizaran. Poco antes del acto, Otegi animó a Tapia y le dio instrucciones de cómo comportarse ante las cámaras, 'mirando a las mismas con tranquilidad y leyendo el texto con arrogancia'. Tapia, 'con pleno conocimiento del alcance de lo que hacía', leyó el comunicado en el que la organización juvenil aseguraba que las detenciones de sus dirigentes 'no les van a salir gratis'.

La reacción de los militantes de Haika fue, según Garzón, 'inmediata y con carácter especialmente violento'. En diferentes puntos del País Vasco se desencadenaron incendios, sabotajes y desórdenes públicos graves, de los que el auto judicial enumera una docena. Para Garzón, el acto informativo y el comunicado constituyeron 'el punto de partida' para que Haika desarrollase una serie de actos violentos enmarcados en la kale borroka o violencia callejera.

Según el juez, Asier Tapia concurrió 'arropado', 'animado' y 'dirigido' por Arnaldo Otegi y otros cargos políticos de HB. 'Es precisamente esta circunstancia la que dota al acto de credibilidad, trascendencia y gravedad, hasta el punto de que desencadena en forma inmediata una serie de actos vandálicos', añade el magistrado. Sin embargo, al ser Otegi un aforado, como miembro del Parlamento de Vitoria, 'deberá darse traslado al fiscal para informe y decisión'.

Integrada en ETA
Garzón pormenoriza en su resolución las conexiones de Haika -organización juvenil heredera de Jarrai- con ETA, y concluye que Jarrai-Haika 'forma parte de ETA o, lo que es lo mismo, está integrada en ETA'.

Del análisis de la documentación intervenida y de publicaciones de Jarrai de los últimos años, el juez concluye que Haika mantiene una relación de 'dependencia y subordinación' respecto de ETA a través de KAS y su sucesora, EKIN.

Garzón explica que la kale borroka, ordenada por ETA y ejecutada por Jarrai-Haika, complementa la acción terrorista de ETA. Esa complementariedad se pone de manifiesto, según el juez, por la lectura de varios documentos intervenidos a miembros de ETA en los que se constata que, 'desde su nacimiento, Jarrai está vinculada al proyecto ETA-KAS, es decir, forma parte de ETA'.

El juez deduce la dependencia política y organizativa de Jarrai-Haika respecto de ETA de los informes dirigidos a ésta sobre organización interna, bases de datos, volumen de militancia y financiación, planificación de la euskaldinización, insumisión y sabotajes.

Cantera de terroristas
El juez señala que la organización juvenil 'sirve de cantera humana o fuente de suministro de militantes o colaboradores para ETA' y desde el inicio de la tregua, en septiembre de 1998, hasta la actualidad, al menos 22 personas procedentes de Jarrai se han integrado o han colaborado con la banda, cifra que se eleva a 44 en el periodo comprendido entre mayo de 1992 y septiembre de 1998.

En cuanto a la financiación de estas actividades, el auto judicial recuerda que la documentación intervenida en la cooperativa Sokoa, en Francia, puso de manifiesto la dependencia financiera de Jarrai de ETA, con un gasto mensual de 400.000 pesetas y una entrega fija de 700.000 para la organización juvenil.

El complejo financiero ETA-KAS, en el que también incluye a Jarrai, mantuvo en 1995 un presupuesto de más de 27 millones de pesetas, según otro de los documentos intervenidos por Garzón en el entorno de la organización terrorista.

Los violentos atacan las viviendas de un 'ertzaina' y un guardia municipal
San Sebastián EL PAÍS  12 Marzo 2001

La estrategia ordenada por la banda terrorista ETA contra la policía vasca sigue adelante. El último episodio tuvo lugar en la localidad guipuzcoana de Azpeitia, donde los violentos hicieron explotar en la noche del sábado un artefacto casero ante la puerta del domicilio de un ertzaina. Poco antes, otro grupo de desconocidos atacó la vivienda del jefe de la policía municipal de Andoain, también en Guipúzcoa, Joseba Pagazaurtundua, que está afiliado al PSE-EE.

El artefacto empleado para atentar contra la vivienda del agente de la Ertzaintza estalló a las 3.30. Era de fabricación casera y estaba compuesto por pólvora y un iniciador. La deflagración causó daños materiales de diversa consideración en la puerta de la vivienda, en las de otros vecinos y en el portal del edificio, situado cerca de la estación de Euskotren.

El consejero vasco de Interior, Javier Balza, condenó este nuevo ataque contra la Ertzaintza y advirtió de que estos hechos 'no van a poder amedrentar a la policía vasca, que seguirá al servicio de la sociedad para que todas las ideas y opiniones se puedan manifestar con plena libertad'.

ETA ha situado a este cuerpo policial entre los objetivos directos de los sabotajes y atentados terroristas. Los ataques comenzaron en enero contra los domicilios de agentes residentes en Bilbao y San Sebastián y contra la sede del sindicato policial Erne. El ataque contra la vivienda del agente de Azpeitia se produce escasamente 48 después del asesinato en Hernani del ertzaina Iñaki Totorika con un coche bomba cargado con seis kilos de explosivos.

En Andoain, un grupo de desconocidos arrojó cuatro cócteles mólotov contra el balcón del domicilio de Joseba Pagazaurtundua, sargento de la policía local de este municipio y hermano de la ex parlamentaria y edil socialista en Urnieta Maite Pagazaurtundua. Tres artefactos penetraron por la terraza sin llegar a explotar, si bien el líquido inflamable dañó una lavadora, el calentador y otros objetos. La vivienda, situada en la calle Mimendi, estaba vacía en el momento del ataque.

También en la localidad de Azkoitia, un autobús de la compañía Euskotren fue pasto de las llamas después de que un grupo de violentos encapuchados le prendiera fuego el sábado por la noche cuando se encontraba estacionado en la avenida Julián Elorza. El vehículo quedó totalmente calcinado.

El desafío multiculturalista
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC  12 Marzo 2001

El multiculturalismo es una ideología nacida hace unos veinte años en Estados Unidos, que no ha dejado de propagarse desde entonces por todo el Occidente. Elaborada por marxistas y ex marxistas, constituye una trivialización y perversión de algunos valores fundamentales de la civilización occidental. Bajo el pretexto de la defensa de la dignidad humana y del principio de la igualdad, el multiculturalismo rechaza la pretensión de que existan valores por encima de los del respeto a las diferencias culturales. Ninguna civilización, especialmente la occidental, puede aspirar legítimamente a ninguna superioridad. El ideal es la convivencia entre culturas en estricto pie de igualdad. Presupongamos, como hipótesis de trabajo, sus buenas intenciones, aunque a veces no resulta fácil hacerlo. Pero sabemos de sobra que no siempre las buenas intenciones mejoran el mundo. El multiculturalismo, lo quiera o no, contribuye a la secesión y a la tribalización de la cultura y, en definitiva, al declive de la civilización occidental. Quien lo dude haría bien en leer «La sociedad multiétnica», el último libro de Giovanni Sartori y la entrevista con el autor que publicaba anteayer ABC.

Confundir el pluralismo con el multiculturalismo puede ser un error fatal. Como afirma el profesor Sartori, mientras el primero favorece las sociedades abiertas, el multiculturalismo divide las sociedades en comunidades cerradas. Esta fragmentación entraña un grave riesgo para la supervivencia de la democracia y de los valores liberales de las sociedades abiertas. Resulta más que pertinente su distinción entre multiculturalismo e interculturalismo. Mientras este último forma parte la esencia de Europa, el multiculturalismo es el aliado de las dos principales amenazas que pesan sobre las sociedades liberales: el fundamentalismo, especialmente el islámico, y el nacionalismo. No existen unos derechos de los pueblos y de las culturas a atentar contra los valores inherentes a la dignidad humana. Por encima de los derechos de los grupos, si es que tan extravagante cosa existe, están los derechos de la persona, su dignidad y su libertad. No se pueden defender, en nombre de la libertad y la dignidad, formas culturales que atentan contra la libertad y la dignidad. Los principios liberales son mucho más que unas reglas de juego para regular la convivencia entre culturas.

Naturalmente, ni para Sartori ni para quien esto escribe, el rechazo del multiculturalismo entraña una actitud negativa o recelosa hacia la inmigración, siempre que no se olvide que junto al deber de acogida existe también el deber de integrarse y de aceptar los valores de la sociedad que los acoge. La ciudadanía no es patente para atentar contra los valores de la sociedad de acogida. Por eso, como recuerda Sartori, el pluralismo y la tolerancia no pueden llegar hasta la aceptación de las conductas que desprecian el pluralismo y la tolerancia. Cabrá, tal vez, discutir, aunque parece evidente, si estos son valores con partida de nacimiento europea, pero es indiscutible que aspiran a regular la vida de todas las culturas. Dudo mucho de que debamos tolerar que se pisoteen más allá de nuestras fronteras, mas estoy seguro de que no debemos tolerarlo más acá de ellas. El interculturalismo y el pluralismo forman parte de la civilización occidental. El multiculturalismo sólo puede contribuir a su destrucción.

La Iglesia
Por Jorge TRIAS SAGNIER ABC 12 Marzo 2001

SE ha puesto de cierta moda el tiro al blanco a la Iglesia Católica, bien es verdad que propiciado por la actitud reaccionaria y particularista de determinados sacerdotes, presbíteros y obispos vascos y catalanes, alguno de los cuales, como monseñor Deig, haría las delicias de mi abuelo, el viejo senador carlista por Vic durante la Restauración. Curas trabucaires, liberales, carlistas, guerrilleros o terroristas los ha habido siempre en España. Y obispos o cardenales cismáticos que se han alzado con el santo y seña de la Iglesia en un determinado territorio, separándose de la Iglesia Universal, también han abundando en la cristiandad. Ahí está el caso reciente de la Iglesia Nacional China o el más remoto y escandaloso de la Iglesia anglicana.

Hace poco, Juan Pablo II nombró a Tomás Moro patrón de los políticos. En estos momentos de la vida de España en que algunos obispos particularistas alzándose sobre la Iglesia universal empequeñecen y nacionalizan sus diócesis, recomendando incluso el voto a determinados partidos porque «son de ahí», no está de más recordar a ese gigante de la dignidad que fue, en su tiempo, el lord canciller de Inglaterra, decapitado por negar al Rey autoridad sobre la Iglesia de Inglaterra.

Además de su carácter divino, una de las cosas más grandes que tiene la Iglesia Católica es su universalidad, es decir, que no es ni de aquí ni de allí. No existe, pues, una Iglesia vasca, otra catalana y otra española. Sólo existe una Iglesia universal que tiene distintas sedes episcopales agrupadas en conferencias, según dice el canon 447 del Código de Derecho Canónico. Ante las estupideces que deben escucharse de este o de aquel obispo, de aquí o de allí, sobre lo que es mejor votar o no votar, los católicos —y los que no lo son, también— deberíamos recordar uno de los últimos alegatos de Santo Tomás Moro ante los obispos y pares del reino de Inglaterra mientras estaba siendo juzgado: «No estoy obligado a adaptar mi conciencia al concilio de un reino en contra del concilio universal de la Cristiandad».

El esplendor de la verdad
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 12 Marzo 2001

Sólo hace unos días que el obispo de Solsona, Antonio Deig, paternalmente preocupado por la salud del Papa, envió al retiro, con delicada gentileza, a Juan Pablo II. Previamente, monseñor, que no se mete en política, había solicitado el voto en las próximas elecciones vascas para el PNV. Este partido sin Arzallus es, sin duda, votable. Con Arzallus se ha convertido en aliado objetivo de Eta. Y hay muchos vascos, incluso muchos peneuvistas, que, a pesar de la dictadura del miedo que les sojuzga, a pesar de la arenga de monseñor Deig, se están pensado qué hacer.

    Pues el caso es que este Papa ha decidido morirse de pie en el cumplimiento de sus deberes pastorales. Este Papa, pastor angélico, flor de flores, fulgor de la Cristiandad, ha querido dar una lección doctrinal a algunos obispos vascos y, fondeado en la veritatis splendor, ha dicho en la plaza de San Pedro lo que era necesario decir: que «ningún motivo, ninguna causa o ideología pueden justificar el terror»; que en su raíz hay una lógica perversa «que es necesario denunciar»; que «el terrorismo nace del odio y a su vez lo alimenta»; que «es radicalmente injusto y acrecienta las situaciones de injusticia, pues ofende gravemente a Dios y a la dignidad y los derechos de las personas»; que el terror «es enemigo de la humanidad», que «sólo la paz construye los pueblos».

    Los obispos vascos deberían reunirse, darse golpes de pecho, rasgarse las vestiduras, aceptar con mansedumbre la lección recibida y publicar un documento sumándose, palabra por palabra, a lo que ha dicho el Papa. Al cristiano Arzallus, Juan Pablo II no le ha dejado otro camino que enviar a su marioneta Ibarreche al desván de los recuerdos, guardarse el miedo, entonar con humildad ignaciana el «mea culpa» y confesar ante sus partidarios: «Qué error, qué inmenso error he cometido».

Bajo el ‘arrano beltza’
ANTONIO ELORZA El Correo  12 Marzo 2001

Mi última visita a Bilbao estuvo enmarcada por una sucesión de episodios de corte surrealista que se proyectaban sobre el tradicional telón de fondo negro de la política vasca. Al mismo tiempo que podía contemplarse una escena digna de un viejo western, con los grandes jefes Toro Sentado y Caballo Loco, su segundo, iniciando los compases de la danza de la guerra, motivada por la proximidad de las elecciones y por el peligro de que en las mismas venzan los ‘rostros pálidos’, el lehendakari Ibarretxe no cejaba en su obstinación de hacer aportaciones al derecho constitucional. Después de realizar un ejercicio insuperable de aferrarse al gobierno aun estando en minoría, acaba de descubrir y de experimentar, lo que es más grave, el invento de la ‘disolución aplazada’, artilugio que consiste en fijar la fecha de celebración de las elecciones con la suficiente antelación, de modo que exista un tiempo antes de la disolución del Parlamento a fin de utilizar todos los recursos económicos y de medios de comunicación públicos para una propaganda electoral agresiva contra sus adversarios políticos.

Es decir, Ibarretxe lanza una precampaña en régimen de monopolio institucional, con el más absoluto desprecio de las reglas de juego exigibles en una democracia. No es una cuestión trivial, porque únicamente el atentado criminal de Hernani ha impedido que desde ese monopolio Ibarretxe iniciara una ofensiva a fondo contra los partidos estatutistas en tanto que culpables de cerrrar el camino hacia la paz. Por añadidura, dicha campaña tenía por eje nada menos que la equiparación en lo negativo entre la actitud de ETA, matando gente a mansalva, y la de PSOE y PP, culpables a su juicio de rechazar el salvífico ‘diálogo’ con el cual él, Ibarretxe, alcanzaría la paz en un santiamén. El episodio permite apreciar lo costoso que resulta forzar una rectificación en la línea política del PNV, obstinado, a pesar de todo, en subrayar que ‘las ideas’ de ETA y EH son legítimas, como si en las mismas el núcleo no fuera el recurso a la violencia. Pero, en definitiva ha cambiado, y esto es un buen signo de cara al futuro.

En suma, para nuestro aprendiz de brujo todo vale con tal de prolongar la propia presencia en Ajuria Enea, y como ETA, ya se sabe, es lo que es, y no hay más que decir, se vuelve, como siempre, contra los partidos que defienden la democracia y son víctimas del terror. Trágico, pero cierto. Resulta de veras triste que cuando el verdadero problema es otro, y la presencia de un PNV democrático en el gobierno poselectoral, cualquiera que fuese la relación de fuerzas surgida de las urnas, debiera ser una clave de pacificación, librarse de un personaje como Ibarretxe y de su Gobierno se esté convirtiendo para Euskadi en una cuestión prioritaria de higiene política.

Claro que si la política presenta una faz poco risueña, la Universidad proporciona en cambio motivos de satisfacción y además sirve para relajarse. Es así como el hoy politólogo Francisco Letamendía ofrece a los visitantes un curioso librito de gastronomía, en el cual, si bien faltan elementos para situar y ejecutar los guisos, nos enteramos de lo estupendas que son las patatas a la riojana, cuando los tubérculos utilizados para su confección son ‘abertzales’, esto es, de aquende el Ebro. Y sobre todo los jóvenes investigadores siguen interrogándose en Leioa por las causas de aquello que nos sucede, y buscan respuestas por medio del trabajo sistemático y de una metodología cada vez más rigurosa. Ello resulta admirable si tenemos en cuenta que esa labor se desarrolla en medio de una tormenta cuyos rayos tienden deliberadamente a destruir todo cimiento de razón en la convivencia entre los vascos, incluyendo la eliminación física de aquellos que son sus portadores.

Una reciente tesis de Izaskun Sáenz de la Fuente sobre el llamado MLNV en cuanto religión ‘de sustitución’ nos devuelve en este sentido al centro de la tierra, al núcleo duro de la problemática que rodea al movimiento nacionalista. La reconstrucción del juego de imágenes, rituales y liturgias desplegado por la constelación ETA es excelente, pero la tesis plantea además el tema de la relación del MLNV con sus antecedentes históricos, en el nacionalismo sabiniano y en el fuerismo. Nuestra respuesta aquí difiere de la ofrecida por la autora.

Porque es preciso disipar la impresión de que el movimiento político surgido en torno a ETA es producto reactivo frente a la dictadura franquista. Ni que su seudoprogresismo tercermundista es algo más que un mascarón de proa inventado por Krutvig en el ‘Vasconia’. Su fuerza y al mismo tiempo su irracionalidad hunden sus raíces en el núcleo de la religión política fundada por Sabino Arana, que a su vez las tiene en el fondo irracional de la ideología fuerista del antiguo régimen. Algo muy parecido al movimiento ‘völkisch’ que en Alemania desembocó en el nacionalsocialismo. La exaltación de la limpieza de sangre como base de un ‘pueblo escogido’, el rechazo xenófobo del extraño -el ‘arrotz herri, otso herri’ que recogiera Moguel- y su proyección política en forma del mito de la independencia originaria, constituyen las bases del independentismo racista y violento de Arana y, vía el populismo de ‘yagui-yagui’ en los años 30, van a parar a la nueva lógica de discriminación y de exclusión que adoptan ETA y los suyos. Ahora, el racismo queda enmascarado, pero con un grado de violencia sacralizada frente al otro incomparablemente superior y los enemigos designados por Sabino -españoles y vascos españolistas- son los mismos.

No es casual que haya sido al dibujarse la derrota militar de ETA en 1992 cuando se disuelve el progresismo aparente que encerraba la apelación al PTV (pueblo trabajador vasco) para presentarse en el centro de la escena, con el terrorismo, una estrategia de intimidación y agresión sobre la sociedad civil típicamente nazi. Y en vez de PTV tenemos el concepto falsamente democrático de ‘pueblo vasco’, cuyo contenido no es sino la actualización de la vieja limpieza de sangre. Pueblo vasco no es el conjunto de la sociedad vasca, sino la sociedad vasca depurada de quienes no asumen el proyecto de ETA y EH, con su doble faz de limpieza étnica y exterminio ideológico, de aniquilación del otro. Como ya se practica día a día en tantos lugares de Euskadi. Situación ante la cual Ibarretxe cierra los ojos, al tiempo que asume el siniestro emblema. El ‘pueblo vasco’ decidirá, proclama, como si el imperio de los jóvenes nazis no se extendiese sobre buena parte del país.

El símbolo del ‘arrano beltza’, el águila negra con que EH tiene el acierto de recordarnos su entronque con la violencia de una sociedad arcaica, tan parecido al pajarraco siniestro de la bandera de Franco, no encarna otra cosa que el fin del pluralismo y de la democracia. Más allá de los muertos. Esa ‘vida’ no le interesa a Ibarretxe porque los suyos, de momento, no están políticamente en la diana del colectivo agresor.

Oportunidad de cambio
Carlos ITURGAIZ La Razón 12 Marzo 2001

Las próximas elecciones vascas representan un punto de inflexión en la vida política de este país. No estamos en cualquier disyuntiva ni en cualquier elección, estamos en el punto de inflexión en el que tenemos que decir claramente a los ciudadanos del País Vasco por qué y para qué nos presentamos. Estamos trabajando para que la gente termine de creer que nuestra alternativa ya no es simplemente una expresión de voluntad, es una realidad que se va a materializar en muy poco tiempo en el País Vasco.

    Por eso es tan importante que expliquemos el por qué y para qué. Estamos porque falta libertad, porque hay déficit de justicia cotidiana, social, y nosotros queremos que la justicia vuelva a ser algo normal en nuestra tierra. Estamos porque hay un amplio sector de nuestra sociedad que no puede disfrutar con normalidad de sus derechos más elementales.

    Nos presentamos también porque hay que salir cuanto antes de esta crisis institucional sin precedentes en la historia de la democracia española. Porque queremos salir cuanto antes de esta vía cerrada, de este atajo equivocado. Estamos porque el País Vasco necesita una salida limpia, clara. Porque necesita una regeneración ética y moral, porque necesita otra manera de hacer política, sin estratagemas, sin deslealtades, sin pactos ocultos con los asesinos para mantener a cualquier precio el poder. Queremos normalizar las relaciones del País Vasco con el resto de España. Es imprescindible dar estabilidad política e institucional a una de las sociedades con mayor potencial, con mayor vitalidad y mayor futuro de España y de la Unión Europea. Y habrá que explicar también el para qué, y hay que decir que hay momentos en la historia de los pueblos en los que encontrarnos puntos de inflexión, en los que hay una profunda necesidad de cambio, que exige la regeneración; hay que abrir las ventanas para que entre un aire renovado, limpio, fresco. Y el próximo 13 de mayo tienen que abrirse de par en par las ventanas en el País Vasco, y allí estará el Partido Popular del País Vasco.

    Estamos para que cualquier vasco pueda presentarse sin miedo en cualquier lista electoral de su ayuntamiento. Para que los concejales no tengan que tener escoltas y puedan ocuparse de los problemas de sus pueblos y de sus ciudades.

    Estaremos para que los responsables de la comunicación social no estén pendientes de si el atentado es al edificio o si es al profesional que vive en el edificio. Estaremos para que los estudiantes puedan dedicarse a su tarea de aprender sin miedo. Sin miedo a sus delatores, sin miedo a los violentos. Estamos para que los pequeños comerciantes, los empresarios, no tengan que estar padeciendo la carta del impuesto revolucionario, para que no tengan la obligación de salvar su vida haciendo un acto tan absolutamente antidemocrático e inmoral.

    Estaremos para que los trabajadores puedan acudir con normalidad al trabajo, sin el miedo en que en cualquier apeadero un coche-bomba acabe con su vida. Y estaremos y eso será nuestro objetivo, para que no haya exiliados en el País Vasco. Para que los exiliados puedan siempre optar para quedarse o para volver y para que no haya nunca más exiliados en función de sus ideas.

    Estaremos para que las madres y las mujeres no tengan que soportar la tristeza de ver a uno de sus hijos que tiene escolta, que tienen un hijo que simplemente es perseguido por defender unas ideas, por pertenecer a una opción política. Y estaremos para que nos dejen de matar, para desarticular y terminar con Eta. Para demostrar que el Estado de Derecho desde España, desde el País Vasco, desde la Unión Europea es capaz de terminar con el terrorismo de Eta. Para demostrar que si perseveramos desde el Estado de Derecho se puede desarticular, se puede terminar con Eta.

    Estaremos para decir la verdad de lo que ha ocurrido, en estos años, en el País Vasco, y para sembrar la semilla que impida que nuestra historia se repita. Estaremos por y para la libertad, por y para la justicia, la democracia y para la paz. Y para todo eso, para recuperar el País Vasco, estaremos con la mano tendida a quienes desde los valores más esenciales que nos han permitido avanzar en nuestra paz, en nuestra convivencia en estos años, si quieren unirse en esa tarea de regeneración, de verdad y de reconstrucción nosotros con ellos y con esta sociedad vasca siempre estaremos abiertos a ellos.

Cuando estaban callados eran buenos
Pedro de Silva. La Opinión  12 Marzo 2001

Hasta hace poco el frente de batalla de los partidos nacionalistas fue el Estado español. Gracias a ellos, es justo decirlo, se creó el sistema autonómico. Contribuyeron a una democracia avanzada, y en la mayoría de los asuntos mantuvieron una línea de centro, incluso progresista. Ahora le llega al nacionalismo la hora de la verdad, con el asunto de la emigración. Cataluña es el campo de juego. Los primeros signos no pueden ser más alarmantes. Marta Ferrusola y Heribert Barrera no son dos personajes marginales. Representan el populismo de CiU y la vieja guardia catalanista. Ha bastado, para que saltaran, con que los emigrantes levantaran cabeza, y empezaran a tomar conciencia. Mientras servían como mano de obra barata no eran un peligro. Ahora muestran los rasgos que más deplora la pequeña burguesía nacionalista: pobres, distintos y con pretensiones.

Nuestras guerras de religión
José María CARRASCAL La Razón   12 Marzo 2001

Durante la transición se decía: «Hasta que en España no gobierne la izquierda, no tendremos una verdadera democracia». Incluso se atribuyó a Don Juan Carlos el comentario: «Mientras no tenga un gobierno socialista, no podré decir que mi Monarquía está consolidada», lo que si non e vero e ben trobato. Tuvimos un gobierno socialista, por catorce años nada menos, y empezó a decirse: «Hasta que la izquierda no se vaya tranquilamente a la oposición, nuestra democracia no estará segura». Ocurrió, en 1996, y lo que se dijo fue; «Hasta que la derecha y la izquierda españolas no sean capaces de gobernar juntas, nuestra democracia no habrá completado su ciclo». Este último paso se ha convertido, finalmente, en una posibilidad, aunque restringida a un pequeño ámbito. PP y PSOE pueden formar gobierno en el País Vasco tras las próximas elecciones autonómicas. El impacto de tal coalición desbordaría con mucho el ámbito local. En España, izquierda y derecha no venían siendo meros adversarios políticos. Eran enemigos a muerte, rivales incompatibles, extremos contrapuestos. Para la derecha, la izquierda encarnaba el mal en todas sus acepciones, incluida la del pecado. Para la izquierda, la derecha representaba el vicio en todas sus degradaciones. España, que no tuvo guerras de religión en los siglos XVI y XVII, las trasladó a la política en los XIX y XX -ahí tienen las Guerras Carlistas y la Guerra Civil como ejemplo-, convirtiendo las diferencias ideológicas en auténticas contiendas armadas. Nada de extraño que el PP y el PSOE hayan formado gobiernos con todas las otras fuerzas políticas, pero no entre sí.

    Lo que revela una grave carencia democrática. Los partidos están normalmente para disputarse el poder. Pero en caso de emergencia nacional pueden, e incluso deben, unirse. Lo hicieron laboristas y conservadores británicos ante la amenaza de Hitler y lo hicieron los socialdemócratas y los cristianodemócratas alemanes ante la apertura al Este. Sin que ninguno de ellos traicionara a sus programas ni a sus electores.

    En España, PP y PSOE pueden intentarlo en Euskadi el 14 de mayo. No va a ser fácil, pues hay en ambos partidos -sobre todo en el PSOE- gentes que siguen viendo en el otro la encarnación del mal. Pero populares y socialistas vascos se dan cuenta de que hay cosas -como la libertad y la vida- más importantes que las ideologías. Y más democráticas. Por lo que pueden formar gobierno para combatir el único mal auténtico, el totalitarismo y el crimen. Tras haber restablecido el imperio de la ley y la convivencia pacífica en el País Vasco, podrán volver a pelearse todo lo que quieran. Pero no antes. No antes porque eso significaría dar alas a los asesinos, que ya tienen bastantes. Es lo único bueno que nos trae la ofensiva criminal de Eta: que puede sacar a nuestra izquierda y a nuestra derecha de su maniqueísmo congénito.

Javier Arzallus
José Antonio SÁNCHEZ La Razón   12 Marzo 2001

Javier Arzallus es un político polémico y presidente de un partido señero y veterano, el PNV. Esta formación gobierna en una Comunidad Autónoma de España importante, como todas, y conflictiva como pocas. Pero Javier Arzallus es, por encima de todo lo anterior, un fenómeno sociológico. Está presente en todos los medios de comunicación; está presente en los comunicados oficiales y está presente en todas las declaraciones políticas, sobre todo, en las declaraciones de ministros, secretarios de Estado, subsecretarios, presidentes de Comunidades Autónomas, y un largo etcétera. No es posible encontrar un espacio en la televisión, ya sean documentales, informativos, entretenimientos o humor, donde no aparezca la figura de Javier Arzallus. Y es difícil hallar un periódico o un semanario de información general que no hablen de Arzallus, con independencia del lugar de origen del periódico o revista. Y lo mismo podemos decir del mundo del libro, donde el presidente del PNV está presente en la amplia oferta que exponen las más prestigiosas editoriales del país.

    No hay un político en el planeta que acapare tanto la atención de los medios de comunicación y de los periodistas como Arzallus en España. Javier Arzallus tiene más presencia en España que Bush en los EE UU o Putin en Rusia. Periódicos extranjeros y radios y televisiones internacionales lo entrevistan con periódica frecuencia. Es citado en la inmensa mayoría de las columnas de opinión de la prensa española, es reclamado en los foros universitarios y en las más variopintas conferencias que por la ancha geografía pronuncian ministros, políticos y académicos. Si a todo esto añadimos que el PNV gobierna en minoría en una Comunidad Autónoma que es más pequeña que la provincia de Málaga, estaremos de acuerdo en admitir que Arzallus, más que un político al uso, es todo un fenómeno sociológico.

    Sólo así, desde el campo de la sociología, se entiende que un político menor, dirigente de un partido pequeño y ubicado en una de las Comunidades Autónomas más diminuta de la Nación, tenga el protagonismo y la proyección nacional e internacional que tiene Javier Arzallus. Si el mérito es propio habrá que reconocérselo y aceptar que estamos ante un auténtico fenómeno de la ciencia política española. Si, por el contrario, son otros los que sitúan a Arzallus en el lugar que no le corresponde, están contrayendo una grave responsabilidad.
    Lo cierto es que Arzallus transita con inmoderada rapidez de la cima al abismo, y un día gobierna en coalición con los socialistas, otro día firma un pacto de gobernabilidad con el Partido Popular y al tercero sella un acuerdo en Estella con los proetarras y reclama la independencia de las provincias vascas. ¿Hay quién dé más?

«Rotundidad y firmeza» contra ETA
Miguel Angel RODRíGUEZ - .- La  Razón   12 Marzo 2001

No es la primera vez que Emilio Ybarra se expresa en términos claros contra el terrorismo, pero su intervención del sábado ante la Junta de accionistas del BBVA ha sonado aún más fuerte -casi podría escribirse «más valiente»-.

    Porque las cosas tienen sentido en su contexto, y la circunstancias actuales dictan que aquellas instituciones que dicen estar arraigadas en el País Vasco han de utilizar un lenguaje deliberadamente ambiguo para referirse a los terroristas. Pero frente a tantos que como mucho han pasado de apoyar a guardar silencio, Ybarra se ha unido de nuevo a los que serenamente dicen «basta ya».

    Cuando Ybarra pide «rotundidad y firmeza» está diciendo que la institución vasca por excelencia, la que cuida de los ahorros y es fuente de riqueza, no puede ser comprensiva con quienes esperan que los terroristas dejen de matar pidiéndoselo «por favor».

    Y ese paso, en este contexto, suena a decisivo.

    Podía haber hablado de otra cosa; nadie iba a echar en falta ese párrafo en su discurso; se trataba de contar los dólares que han ganado el año pasado y los que esperan ganar en los próximos cinco años... Pero el compromiso de la paz y la libertad en su tierra aparece de repente por encima del concepto de rentabilidad y previsión de activos.

    Quizás esa sea la realidad del País Vasco que algunos partidos no quieren ver. Quizás sea eso lo que los ciudadanos piden: lo que «Jarcha» cantaba en los años de la tarara, que se resumía en que la gente quería vivir su vida, sin mentiras, sin ira y en paz. Y, una vez conseguido eso, que venga todo lo demás.
    No es fácil lo que ha hecho Ybarra: seguro que no es inútil.

La violencia fermenta en los estratos marginales
LA CANTERA DE ETA
J. A. BRAVO  MADRID La Voz  12 Marzo 2001

Baltasar Garzón prepara la posible ilegalización de la asociación Haika, heredera de los métodos violentos del colectivo juvenil Jarrai, por «formar parte de ETA» desde su nacimiento, «encuadrada en su frente de masas».
Para el magistrado, la organización radical no sólo mantiene una relación de «dependencia y subordinación» con la banda armada, sino que mantiene sus mismos fines «terroristas» y utiliza medios delictivos para llevarlos a cabo. A su juicio, Haika no sólo es la ejecutora de la kale borroka, cuyos objetivos diseñan ETA y KAS, sino que también le sirve de «cantera humana». Además, también existe una dependencia «financiera» desde el origen de la organización. Así, el instructor cuantifica en casi dos millones de pesetas la suma que la organización juvenil recibía de ETA.
Según el auto de prisión, las organización radical obtiene sus bases, como hacía su antecesora, gracias a la «manipulación interesada de la problemática juvenil» y su «articulación organizativa» para la práctica de la violencia. Esto permite a ETA-KAS-EKIN, en opinión del magistrado, la formación de «una balsa de marginación y de contestación, un auténtico sustrato revolucionario para asegurar tanto la regeneración de su tejido organizativo como una desestabilización social y política permanente, que favorece y potencia sus fines delictivos».
Respecto a la posible ilegalización de Haika, Garzón anticipa en su resolución varios elementos necesarios para adoptar esa medida, si bien prefiere posponerla. Fuentes judiciales subrayan la necesidad de «profundizar» en la investigación y evitar un «victimismo» de las juventudes aberzales.

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