AGLI

Recortes de Prensa     Martes 13  Marzo  2001
#La Inspección Educativa denuncia la manipulación de los libros de texto en el País Vasco
MADRID. R. Barroso ABC 13 Marzo 2001

#Multitud
Alfonso USSÍA ABC  13 Marzo 2001

#El esplendor de la verdad
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 13 Marzo 2001

#El futuro de Otegi
Maite Cunchillos Libertad Digital  13 Marzo 2001

#Piruetas verbales
Ramón PI ABC 13 Marzo 2001

#La responsabilidad de Otegi en la «kale borroka»
Impresiones El Mundo 13 Marzo 2001

#El Papa
Jaime CAMPMANY ABC  13 Marzo 2001

#Justicia para Otegui
Editorial La Razón 13 Marzo 2001

#Víctimas y verdugos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 13 Marzo 2001

#Haika y la pedofilia ideológica
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 13 Marzo 2001

#Nacionalismo no democrático
Enriqueta de BENITO, La Razón 13 Marzo 2001

#Un asesinato electoral
Iñaki EZKERRA La Razón  13 Marzo 2001

#Mayor no se puso a tiro
Lorenzo CONTRERAS La Razón 13 Marzo 2001

#EL REFERÉNDUM
CARLOS FERNÁNDEZ La Voz  13 Marzo 2001

#El fiscal ve «indicios suficientes» para acusar a Otegui por terrorismo
Javier Prats - Madrid .- La Razón  13 Marzo 2001

#Diálogo sí pero, ¿con quién y sobre qué?
GOTZONE MORA El Correo  13 Marzo 2001

#95 MILLONES EN DAÑOS POR LA 'KALE BORROKA'
El Mundo   13 Marzo 2001

#Internacionalismo
ELISEO ÁLVAREZ ARENAS El País 13 Marzo 2001

#La lengua en el Masnou, más que una anécdota
IMPRESIONES EL MUNDO DE CATALUÑA 13 Marzo 2001

La Inspección Educativa denuncia la manipulación de los libros de texto en el País Vasco
MADRID. R. Barroso ABC 13 Marzo 2001

Un informe, elaborado durante más de un año por la Alta Inspección Educativa, pone de manifiesto que los libros de texto utilizados en el País Vasco contienen conceptos erróneos que deforman la realidad histórica o geográfica. Se
promueve de esta manera, una «imagen irreal» de Euskal Herria, que fomenta la independencia y «una forzada separación con el resto de la realidad de España».

El estudio por parte de la Alta Inspección Educativa de algunos libros de texto existentes en el País Vasco, tanto de las etapas de Primaria, como de Secundaria y Bachillerato Logse revela que los contenidos que en ellos se estudia están ligados a la idea de Euskal Herria y en donde España, si es que aparece, se recoge como una entidad separada y diferenciada. Asimismo, el informe constata la manipulación educativa que se está llevando a cabo en el País Vasco como arma política, la deliberada falsificación de la realidad y la utilización de la enseñanza como propaganda. De esta manera se utiliza la historia, la geografía, la biología... como armas para arañar rasgos de identidad nacional.

La Alta Inspección, órgano encargado de garantizar que se cumplan las facultades del Estado en materia de Enseñanza, ha estado trabajando en el informe durante más de un año y se ha basado en un estudio aleatorio de libros de texto en euskera y castellano y con distintas editoriales. Las conclusiones coinciden con el polémico informe que ya hiciera la Real Academia de la Historia en el que se señalaba que «a los centros de enseñanza media del País Vasco asisten alumnos formados en las ikastolas, en las que la Historia que se enseña es de contenido parcial y tendencioso, inspirado en ideas nacionalistas favorecedoras del racismo y de la exclusión en cuanto signifiquen lazos comunes».

EXALTACIÓN DE LA NACIONALIDAD
Los libros de texto vascos resaltan lo que nos separa, todo aquello que en el pasado nos ha enfrentado a unos con otros. La enseñanza de la historia de España en las escuelas del País Vasco se tergiversa a favor de valores y acontecimientos de tipo nacionalista. De esta forma se promueve una educación sesgada hacia la idea de construcción nacional.

La palabra «España» se tiende a excluir en muchos libros de texto. En el informe de la Alta Inspección consta el ejemplo de un libro de 4º de Primaria para niños de 9 y 10 años, en donde Euskal Herria aparece 54 veces, mientras que no existe ninguna mención a España.

Gran cantidad de conceptos y mapas erróneos aparecen en otros muchos libros de texto que acaban reflejando una Euskadi irreal, formada geográficamente por Navarra, Zuberoa y parte de La Rioja. Los escolares de 8 a 11 años aprenden que «los San fermines son una fiesta tradicional vasca» o que «Biarritz es un aeropuerto vasco». Y en otros libros se dedican páginas a hablar del «RH», de «nuestras medidas craneales» y de «nuestras diferencias genéticas con el resto de España».

En un libro de Filosofía de 1º de bachillerato en euskera para alumnos de 16 y 17 años y autorizado por el Gobierno Vasco podemos leer: «A finales del siglo XIX sucedieron tres hechos que revolucionarían la sociedad vasca: la industrialización, la llegada a Euskal Herria de numerosos emigrantes y el crecimiento de las ciudades industriales. Para hacer frente a esta situación se empezó a mencionar la raza como característica principal de la identidad vasca». Los trabajos de Sabino Arana siguen esa línea. «La raza es el núcleo donde se atesoran todas aquellas características que nos diferencian de otros cultural y moralmente». Libros de texto en castellano reflejan esa realidad sesgada, pero mayor problema encuentran las familias que no hablan euskera ya que desconocen los contenidos de los libros de texto en esa lengua que estudian sus hijos.

UNA EUSKADI VIRTUAL
Para el delegado del Gobierno en el País Vasco, Enrique Villar, lo que los escolares estudian durante el priner ciclo puede resumirse en «un concepto nacionalista, irreal, virtual e inalcanzable de Euskal Herria que puede valer para el sueño de una noche tonta de un nacionalista, pero que en nada se parece al País Vasco real».

Tras la implantación del modelo autonómico, la decisión de fijar los contenidos educativos se ha repartido entre el Ministerio y las Comunidades. El primero, de acuerdo con la ley, fija los contenidos mínimos comunes de la asignatura, que suponen el 55 por ciento del currículo en las autonomías con lengua propia. El 45 por ciento restante lo marcan los Gobiernos autónomos. De esta manera, las Comunidades tienen un amplio margen, sobre todo las que tienen lengua propia, para reforzar el estudio de su región. Y en muchas ocasiones, la realidad de España queda desdibujada, cuando no superada, por la visión particular de la Comunidad.

El Departamento vasco de Educación que dirige Inaxio Oliveri aprobó en 1997 el decreto de Desarrollo Curricular del Bachillerato y de la FP en lo que respecta a las áreas de Geografía e Historia. El decreto trata a Euskal Herria y España como dos realidades diferenciadas y dice literalmente en su introducción: «La historia tiene como finalidad que los alumnos conozcan y comprendan los hechos más relevantes del pasado más reciente de naturaleza económica, social, política ambiental, ideológica y cultural que se han sucedido en Euskal Herria y en España, consideradas cada una de ellas en su pluralidad interna».

Ante esta realidad, desde la oposición se pide a Educación «que modifique este aspecto ya que induce a que las editoriales elaboren sus libros de texto “viciados de origen” porque si el patrón está equivocado, lo normal es que los proyectos editoriales también alteren la realidad». Se insta a modificar los contenidos curriculares de los libros de texto de Bachillerato y FP, para evitar que se transmita a los alumnos vascos una imagen «distorsionada» del País Vasco como un «pueblo oprimido por los Estados español y francés».

VIOLENCIA Y EDUCACIÓN
Portavoces del Partido Popular y Unión Alavesa han culpado en numerosas ocasiones a los nacionalistas de que algunos jóvenes vascos se sientan atraídos por la violencia callejera y por ETA «porque se vende una imagen del País Vasco irreal, como una patria oprimida».

Enrique Villar ha acusado al PNV de estar generando odio en la juventud y opina que muchas de las causas que están llevando a los jóvenes a formar parte de la cantera de ETA, tienen que ver con los conceptos que se transmiten en las escuelas. Según explica Villar, «en las últimas actuaciones de ETA venimos observando una sustitución generacional de los terroristas, utilizando alevines provenientes de la violencia callejera que pasan, en breve tiempo de instrucción, de incendiarios de autobuses a mafiosos asesinos. Pero si retrocedemos en estas historias individuales nos encontramos indefectiblemente con la educación, a nuestro juicio elemento importante en muchos casos para estas futuras tragedias que ETA nos proporciona. «Que quede bien claro que no me refiero para nada al polémico tema de la progresiva implantación de un sistema educativo en euskera, nada tiene que ver aquí el Decreto de Humanidades, ese problema lo tendrán que resolver los Tribunales, y las ikastolas. Me refiero exclusivamente al contenido de la EDUCACIÓN, con mayúscula, tanto en ikastolas, como en colegios públicos o en colegios privados concertados».

«PEOR QUE EL TERRORISMO»
Para Villar, «lo que estudian los jóvenes puede resultar más grave que el propio terrorismo». En el informe realizado por la Alta Inspección hay ejemplos de libros donde aparecen definiciones de ETA como «un Movimiento Vasco de Liberación Nacional, creado en la Resistencia patriótica, e independiente de todo partido, organización u organismo». Otros ejemplos ilustran la educación que se da a los jóvenes vascos. En un libro de 4º de ESO en euskera se dice: «ETA no es obstáculo para presentar Euskal Herria fuera». En un libro de historia en castellano para alumnos de 17 y 18 años se extrae un fragmento de un discurso de Sabino Arana donde se afirma: «La política catalana, por ejemplo, consiste en atraer a sí a los demás españoles; la bizkaina, en rechazar a los españoles como extranjeros... aquí padecemos muy mucho cuando... fallo en ABC

Multitud
Por Alfonso USSÍA ABC  13 Marzo 2001

¿Qué es una multitud? La respuesta académica no deja lugar a la duda. Un número grande de personas o cosas. Pero no es atinada. La multitud es un ente abstracto y relativo de difícil definición. Una cama con tres personas es un lecho invadido por una multitud. Un Estadio Santiago Bernabéu con cinco mil, es un escenario vacío, un poema a la soledad. Una peregrinación a La Meca de cien mil fieles es muy poquita cosa, y una conferencia de Javier Marías con cien personas, es un acto multitudinario. Mil ciudadanos vascos que se reúnen en la calle para pedir el fin de la ETA conforman una multitud mucho más estimable que cincuenta mil vascos llevados en autobuses por Javier Arzallus para berrear sus consignas en la campa donde se celebra el «Aberri Eguna». Una rueda de prensa convocada por un Nobel de Medicina cubierta por diez periodistas, es un éxito. Una convocatoria similar de Rociíto, dispuesta a revelar a la prensa su plan de verano y sus relaciones con Raquel Mosquera es un fracaso si no es seguida por más de quinientos informadores. Se lo dijo el gran Antonio de Lara «Tono» a Albert Einstein en la casa de Pepe López Rubio en California. «Mire, don Alberto, por mucho que se empeñe la gente en demostrar lo contrario, todo es relativo».

Si el Papa condena el terrorismo y a quienes lo justifican o amparan ante doscientos mil católicos en la Plaza de San Pedro, lo está haciendo ante una multitud. Más aún, cuando su imagen y sus palabras han sido seguidas por millones de espectadores desde sus casas gracias a la televisión. Si siete párrocos nacionalistas de Vitoria convocan una marcha siguiendo las consignas del PNV y son secundados por un centenar de feligreses, por siete que sean, por párrocos que sean, por nacionalistas que sean y por de Vitoria que sean, tendrán que reconocer que su convocatoria ha animado a la multitud menos que una cagarruta de perro. Con asegurar la presencia de los familiares de los siete, se llega al centenar de asistentes. Mis padres, que no son párrocos de Vitoria, y que no convocan marchas «por el diálogo», entre hijos, sobrinos, nietos y biznietos, reúnen a más gente que los afanosos clérigos alaveses. Y lo hacen sin convocar a nadie. Para conseguir el apoyo entusiasta de cien personas no son necesarias tantas alforjas. Sobra y basta con una bolsita para guardar las canicas.

Con optimismo, pueden hablar de «multitud» de seguidores, pero se estarían engañando. Nuestro inolvidado Manuel Halcón decía que una reunión que excediera de diez personas se convertía en una manifestación. En los primeros años de la Transición a la democracia, el Primero de Mayo se echaban a la calle más de un millón de militantes y simpatizantes de los sindicatos. Aquello sí era una multitud. Ahora no llegan a los cincuenta mil, y aunque sigan constituyendo una multitud su influencia ha disminuido en la misma proporción que la intención de la convocatoria. Los que antes convocaban a una manifestación ahora lo hacen a una romería. Y una romería con cincuenta mil romeros es multitud, siempre que sea valorada como tal.

Cuando Chabeli Iglesias tuvo el detalle con España de venir a pasar las vacaciones de Navidad con su madre en «Villa Meona», fue recibida en Barajas por una multitud de reporteros. Eran más o menos, cuarenta. A despedirla al aeropuerto, de vuelta para Miami, sólo acudieron veinte. De cuarenta a veinte se pasó de la multitud a la birria. Todavía se está preguntando las causas de la mengua de interés social que experimentó su persona en apenas una semana. Lo relativo está siempre sujeto a la sorpresa. En el fondo, lo que le sucedió a Chabeli es lo que ahora han experimentado en sus doloridas carnes los siete párrocos de Vitoria.

Pero hay que ser positivos. Al fin y al cabo, que a una tontería de convocatoria, que a un rollo de marcha, que a un tostón de reunión, que a una mentira de objetivo, haya acudido una multitud de cien personas en una mañana de domingo, es para estar contentos. Y desde aquí, henchido de gozo, envío a los siete párrocos nacionalistas mi sincera enhorabuena.

El esplendor de la verdad
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 13 Marzo 2001

Sólo hace unos días que el obispo de Solsona, Antonio Deig, paternalmente preocupado por la salud del Papa, envió al retiro, con delicada gentileza, a Juan Pablo II. Previamente, monseñor, que no se mete en política, había solicitado el voto en las próximas elecciones vascas para el PNV. Este partido sin Arzallus es, sin duda, votable. Con Arzallus se ha convertido en aliado objetivo de Eta. Y hay muchos vascos, incluso muchos peneuvistas, que, a pesar de la dictadura del miedo que les sojuzga, a pesar de la arenga de monseñor Deig, se están pensado qué hacer.

    Pues el caso es que este Papa ha decidido morirse de pie en el cumplimiento de sus deberes pastorales. Este Papa, pastor angélico, flor de flores, fulgor de la Cristiandad, ha querido dar una lección doctrinal a algunos obispos vascos y, fondeado en la veritatis splendor, ha dicho en la plaza de San Pedro lo que era necesario decir: que «ningún motivo, ninguna causa o ideología pueden justificar el terror»; que en su raíz hay una lógica perversa «que es necesario denunciar»; que «el terrorismo nace del odio y a su vez lo alimenta»; que «es radicalmente injusto y acrecienta las situaciones de injusticia, pues ofende gravemente a Dios y a la dignidad y los derechos de las personas»; que el terror «es enemigo de la humanidad», que «sólo la paz construye los pueblos».

    Los obispos vascos deberían reunirse, darse golpes de pecho, rasgarse las vestiduras, aceptar con mansedumbre la lección recibida y publicar un documento sumándose, palabra por palabra, a lo que ha dicho el Papa. Al cristiano Arzallus, Juan Pablo II no le ha dejado otro camino que enviar a su marioneta Ibarreche al desván de los recuerdos, guardarse el miedo, entonar con humildad ignaciana el «mea culpa» y confesar ante sus partidarios: «Qué error, qué inmenso error he cometido».

El futuro de Otegi
Por Maite Cunchillos Libertad Digital 
13 Marzo 2001

Si Arnaldo Otegi no fuera aforado probablemente estaría ya en prisión. Es, al menos, lo que se puede interpretar después de leer el auto de Garzón: un portavoz de Haika no tardó ni 24 horas (¡qué valiente! por cierto) en revelar a la policía que fue Otegi quien le dio las instrucciones y le arropó para dar una rueda de prensa que le ha costado la cárcel; y nada menos que por delito de pertenencia a banda armada, terrorismo y amenazas.

Garzón interpreta que, por encima del atrevido joven, estaba la “mano negra” de Otegi. Pero, como es aforado, el juez no puede actuar contra él. Si el fiscal informa a favor, que lo hará, será el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco el que decida el destino de Otegi. Debido a la previsible posición de Jesús Cardenal, es casi seguro que la fiscalía del País Vasco también pida la prisión de la cabeza visible de EH. Fuentes de la fiscalía recuerdan que la época más tranquila de ETA fue cuando su mesa nacional estuvo en prisión.

¿Se atreverá el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco a encarcelar a Otegi? ¿Le acusará, al menos, de los mismos delitos que se le imputarían en la Audiencia Nacional? De no ser así, se reafirmará la conveniencia de tener una Audiencia Nacional alejada del País Vasco. Aunque debemos esperar de los jueces que actúen con independencia, neutralidad y en defensa del Estado de derecho, sin que éste sea torticeramente utilizado.

Piruetas verbales
Por Ramón PI ABC 13 Marzo 2001

Las épocas preelectorales producen un efecto mutante bastante llamativo en los políticos y los partidos. En unos más que en otros, desde luego. A estos efectos, los sondeos de opinión sí que resultan ilustrativos para detectar quiénes tienen más motivos para ejercitar el travestismo: si las encuestas serias predicen un aumento del favor electoral para un partido determinado, éste modificará poco su comportamiento; pero si ocurre lo contrario, la ciudadanía, convertida periódicamente en cuerpo electoral, presencia transmutaciones que en algunos casos llegan a afectar al cogollo mismo de la acción del partido castigado por la opinión pública en los sondeos. Es el caso del Partido Nacionalista Vasco, que considera que, por primera vez, parte de su propio electorado podría desplazarse hacia el Partido Popular, y eso produce la comprensible alarma. En vista de lo cual, los dirigentes del PNV han resuelto meter en un cajón sus aspiraciones separatistas (ahora se llaman soberanistas, bonito eufemismo que parece menos inquietante) hasta que haya pasado la consulta en las urnas.

Pero este disfraz no puede neutralizar la necesidad de atacar al PP, rival político directo de los nacionalistas de cuño burgués (o interclasista, para que no se enfade nadie). Y por eso, cuando ha sido asesinado un policía autonómico, que era nacionalista aunque estuviera afiliado a la UGT, el presidente del PNV ha tenido que retorcer la lógica para presentar oblicuamente al nacionalismo, mediante este puré espeso de palabras que suele utilizar, como víctima..., no de ETA, sino ¡del Partido Popular y el Partido Socialista!, a los que los militantes peneuvistas han de contenerse heroicamente para no insultar, según dijo.

Yo no sé a qué clase de electores nacionalistas pretenderá engañar Xabier Arzalluz con estas piruetas verbales, porque el mensaje, si es que puede llamarse mensaje a eso que ha dicho, es obvio que va dirigido a los presuntos electores del PNV; a no ser que los tome por idiotas irremediables.

La responsabilidad de Otegi en la «kale borroka»
Impresiones El Mundo 13 Marzo 2001

La Fiscalía de la Audiencia Nacional considera que Arnaldo Otegi, líder de EH, pudo cometer delitos de amenazas e inducción a actos terroristas en su comparecencia pública junto al portavoz de Haika, Asier Tapia. Este, encarcelado por Garzón, leyó la pasada semana un comunicado en el que advertía que las detenciones de los 15 miembros de Haika no iban a salir «gratis» al Estado y en el que pedía a los jóvenes vascos que «saliesen a la calle» para responder a lo que él calificaba como «un ataque a Euskal Herria». Horas después, cientos de jóvenes radicales sembraban el terror en las calles vascas. El propio Tapia declaró el pasado sábado ante Garzón que Otegi le había animado a leer el comunicado y que incluso le había dado consejos sobre cómo comportarse ante las cámaras. Pero la Audiencia Nacional no puede realizar ninguna imputación contra el dirigente de EH, ya que dispone de un fuero especial por su condición de diputado en el Parlamento vasco. Otegi sólo puede ser inculpado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en virtud del artículo 26 del Estatuto de Autonomía. Por tanto, la Audiencia Nacional tendrá que dirigirse a dicho Tribunal, solicitando que Otegi sea inculpado por esos delitos. No hay duda de que EH es el brazo político de ETA. Y no hay duda de que Otegi apoyó e indujo a los actos violentos desencadenados por Haika con su presencia en el acto y sus consejos a Tapia. La declaración de éste le incrimina. Pero una cosa es el juicio político y moral que merece la conducta de Otegi y otra probar con las leyes en la mano que ha delinquido. Ojalá el líder de EH pueda ser llevado a un banquillo y juzgado por la responsabilidad que, sin duda, tiene en la kale borroka alentada desde la izquierda abertzale.

El Papa
Por Jaime CAMPMANY ABC  13 Marzo 2001

Antes de que monseñor Deig, obispo de Solsona, se haya salido con la suya de jubilar al Papa, le ha dado tiempo al Santo Padre, Wojtyla, o sea, como le llama la retroprogresía comprometida, de condenar el terrorismo y denunciar «el odio que lo alimenta». ¿Y usted por qué cree que el obispo de Solsona ha cogido la perra de jubilar al Papa? «Hombre, porque, como dijo el monaguillo, el escalafón es el escalafón». Monseñor Deig ha aprovechado su preocupación por el reposo del Papa para recomendar el voto al PNV en las próximas elecciones vascas. A lo mejor, monseñor Deig, acaricia el propósito de propugnar la candidatura de Javier Arzalluz al solio pontificio. Al fin y al cabo, cualquier cristiano puede ser elegido Papa, sin necesidad de ser cardenal, ni obispo ni siquiera párroco alavés. Con el triunfo de Arzalluz en el cónclave, podríamos tener una Conferencia Episcopal catalana, otra Conferencia Episcopal vasca y otra Conferencia Episcopal de Manganeses de la Polvorosa, y que el arzobispo presidente tirara la cabra desde el campanario.

Y encima, Juan Pablo II ha beatificado a 233 mártires de la guerra civil, Dios quiera que no haya entre ellos ninguno de los que se inventaba «Cándido» para el libro de fray Justo Pérez de Urbel. Lo de los mártires de la guerra civil es una cosa que molesta mucho a los rojelios, pero qué le vamos a hacer, haberlos, haylos, y hay que reconocer que mucho más les molestaría el martirio a los propios mártires. Aquella limpieza de obispos, curas, frailes y monjas fue la última gran persecución religiosa que España ha visto, mucho más sangrienta que la de Abderrahmán II en Córdoba, con san Eulogio y las vírgenes Flora y María. Estas vírgenes fueron a la mezquita a increpar a Mahoma, pero es que las monjas de la guerra civil ni siquiera increpaban a Largo Caballero.

Algún cante de lo que iba a decir el Papa en la ceremonia de beatificación debió de llegarles a los tres obispos vascos, el de San Sebastián, el de Bilbao y el de Vitoria, porque tras el asesinato del ertzaina Totorica salieron los tres al unísono para condenar más explícitamente que nunca, no sólo a los que matan, sino a los que les apoyan y toleran. Es probable que hasta las gradas de la Silla de Pedro haya llegado el desalentado desconcierto de muchos católicos españoles, que no saben a qué santo encomendarse cuando oyen las ambiguas declaraciones de parte del clero y el episcopado vascos y su entusiasmo por entablar un diálogo con los asesinos. A veces, aclaran, como han hecho los párrocos alaveses, que ese diálogo ha de celebrarse «sin límites ni condiciones».

Este pueblo está acostumbrado desde antes de Recaredo a tener a la Iglesia metida en los negocios políticos y casi toda nuestra Historia, por no decir toda, se ha hecho a fuerza de alianzas y pulsos entre los dos poderes, y llevando la cruz en el puño de la espada. Y ahora mira con estupor que algunos obispos le hagan ascos a condenar claramente la actividad del terror y no amparen a las víctimas frente a los verdugos, cuando todo eso pretende romper una unidad patrocinada, bendecida y empujada por la Iglesia, precisamente para defender y predicar por el mundo la religión católica.

Juan Pablo II ha repoblado ahora el cielo de santos, que falta le hacía, y dicen que ha metido en la gloria a la mitad de la población celestial que hoy habita el martirologio y el santoral. Muchos de esos nuevos habitantes de la gloria son mártires de la guerra del 36. Pues que desde allí imploren que no se arme otra y que no volvamos los españoles a las andadas. Los que más hacen ahora para volver a aquello son los terroristas vascos y su acompañamiento, «el odio que lo alimenta y la ideología que lo justifica».

Justicia para Otegui
Editorial La Razón 13 Marzo 2001

La Fiscalía de la Audiencia Nacional, que dirige Eduardo Fungairiño, pedirá hoy al juez Baltasar Garzón que actúe contra el líder «batasuno» Arnaldo Otegui por un presunto delito de inducción al terrorismo, con resultado de desórdenes públicos y daños, y otro de amenazas terroristas. Si el magistrado considera la petición del fiscal tendrá que poner los indicios que posee sobre la actuación de Otegui en conocimiento del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, dada la condición de diputado autonómico del dirigente Otegui. La decisión de los fiscales se produce tras la confesión que el portavoz de Haika, Asier Tapia, hizo al juez antes de ingresar en prisión, en la que dijo entre lágrimas que fue Otegui quien le había «arropado, animado y dirigido» a protestar ante los medios de comunicación por la desarticulación del núcleo duro de los cachorros etarras y a decir que «no iba a salir gratis», horas antes del asesinato de un agente de la Ertzaintza y de producirse decenas de actos vandálicos.

    Hay que felicitar a la Justicia, en este caso a la Audiencia Nacional, por su valor y profesionalidad a la hora de actuar contra la hidra etarra en un momento en el que la impunidad con que actuaba el mundo del terror alcanzaba cotas increíbles en un Estado de Derecho. El desparpajo y la chulería con que Asier Tapia se refería a la actuación judicial se ha trocado en lágrimas al verse detenido y obligado a afrontar la responsabilidad de sus actos. Porque ya era hora de que los que han llevado el imperio del terror a las calles, quienes señalan nombres de ciudadanos en carteles y pintadas para que luego Eta los asesine y quienes habían arrebatado, en suma, la libertad al pueblo vasco, sepan que eso «no sale gratis» y que tendrán que responder ante los Tribunales.

    El nombre de Arnaldo Otegui es un claro ejemplo de esta situación. No hacía falta la confesión de su joven discípulo para conocer la implicación del líder de EH y saber que su grupo es el «brazo político de Eta». Ya el pasado de Arnaldo Otegui habla por él y le acusa, como se recuerda hoy desde la páginas de LA RAZÓN, al dar cuenta de su implicación en sumarios terroristas. Y es que Otegui tiene muchas cuentas pendientes, como la de pagar una indemnización a la víctima de un secuestro de la banda, el industrial Luis Abaitúa, en una acción criminal en la que la sentencia declaró en su día probada la participación del «batasuno» y su obediencia a las órdenes de Eta. La Fiscalía se dispone por fin a pedir el embargo de sus cuentas para que se cumpla la sentencia.

    Si una de las virtudes que debe ejercer la Justicia es la de sintonizar con la realidad social, no cabe duda de que profesionales como hoy es el caso de Fungairiño, han demostrado que conocen el principio y saben aplicarlo para erradicar ese cáncer incrustado en la sociedad. Es preciso, pues, que se haga Justicia, y así lo esperan los ciudadanos, con casos tan clamorosos como el de Arnaldo Otegui.

Víctimas y verdugos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 13 Marzo 2001

Los inmovilistas deberían ser algo más comprensivos con el pueblo elegido. Éste había sido convocado por el candidato Ibarretxe a una manifestación contra los verdugos y los partidos de las víctimas, antes de que el asesinato de Iñaki Totorika le llevara a desconvocar su tedeum para apuntarse a la exigencia de paz y libertad de Portugalete. Luego, lo que pasa es que no todo el mundo tiene esa cualidad que los psicólogos sociales llaman «flexibilidad adaptativa» y nuestra clase política, «facilidad para cambiar el chip». O sea, que los convocados se dedicaron a aplaudir a los suyos y a silbar a los demás. ¿Habrían abucheado tanto a Josu Ternera como a los ‘españoles’? Es una hipótesis no contrastable empíricamente. Ni siquiera han llegado a considerar a todas las víctimas como propias y a todos los asesinos como ajenos.

El viernes en que fue asesinado Iñaki Totorika, los informativos de ETB mostraron a Arzalluz dirigiéndose al domicilio del joven ertzaina para dar el pésame a sus padres. El asunto debía de ser tan inédito que el periodista se sintió obligado a explicarlo: «En este sentido hay que recordar que Totorika estaba afiliado al PNV». No dio las razones de que imágenes anteriores hubieran mostrado al socialista Eguiguren, que acudió a Portugalete con idéntico propósito.

El pasado 22 de febrero, los periódicos vascos incluían una esquela del Departamento de Interior. Al igual que en la del sábado por Totorika, se recordaba en ella a un ertzaina, Jorge Díez Elorza, «que falleció el 22 de febrero de 2000», como si hubiera sido víctima de la gripe o de un accidente laboral, como si pudiéramos reparar a las víctimas con sólo recordar su ausencia, sin condenar el acto radicalmente brutal e injusto de su asesinato.

No había junto a ella otra esquela que recordase a Fernando Buesa. Tal vez Interior se consideró cumplida colocando una esquela en memoria del escolta, pero seguramente algún otro departamento del Gobierno, ¿la Presidencia, la Vicepresidencia? estaba obligado a rendir tributo a quien fue vicelehendakari y consejero de Educación de ese mismo Gobierno.

Tal vez fue un lapsus, tal vez hay mucho lío conceptual en el partido-guía. Mientras la Asamblea Regional del PNV de Bizkaia, «en nombre de sus 24.000 militantes», llamaba «únicamente fascistas» a los etarras y Anasagasti escribía «que eso es fascismo en estado puro», Arzalluz explicaba que él prefiere aliarse con quienes sus correligionarios consideran fascistas vascos que con los demócratas «españoles»: «sus actuaciones (las de ETA) son un alivio para el Estado Mayor del enemigo al que dicen combatir; cuando lo que éste más teme es el que podamos caminar juntos...» Hubo un tiempo en que este partido parecía digno y razonable, se lo juro.

Haika y la pedofilia ideológica
Carlos MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 13 Marzo 2001

La ya famosa rueda de prensa de la organización juvenil Haika, cantera de ETA, donde un tal e imberbe Asier Tapia amenazaba en público con graves represalias violentas para protestar la detención de sus dirigentes ordenada por Garzón, ha puesto al descubierto uno de los aspectos más repulsivos de la contracultura abertzale: la corrupción y uso de niños y adolescentes a mayor gloria del terrorismo, convertidos en fanáticos tan irresponsables como peligrosos. Ha resultado que aquel niño tan arrogante como nervioso era un menor de edad no demasiado consciente de la gravedad penal de sus declaraciones, y hemos sabido que, en realidad, acaba de ser instruido y probablemente presionado para hacerlas por otro guaperas del abertzalismo antisistema sentado a su diestra: Arnaldo Otegi, portavoz de Euskal Herritarrok (varios dirigentes del PNV han confesado que este tipo perturba su líbido más que sus jefes). Tras la declaración del muchacho, Garzón ha concluido lógicamente que el menor dijo lo que dijo bajo el influjo de un adulto que le animó a hacerlo, el mentado Otegi. De manera que el tipo que en su día nos presentaron como la gran esperanza blanca del abertzalismo, el Gerry Adams de ETA y HB, ha resultado ser, además de farsante, una especie de pedófilo político.

La pedofilia, como es sabido, consiste en la seducción de niños o adolescentes por parte de un adulto que busca satisfacer con la criatura pasiones bajas o inconfesables. Bajas porque entre seductor y seducido median tales diferencias, en prejuicio del menor, que escapan del intercambio libre entre iguales para convertirse en prepotencia engañosa entre desiguales. A la pedofilia propiamente sexual hay que añadir la de carácter político, que ha producido figuras monstruosas como los niños de la guerra africanos, y también los jovenzuelos de Haika, seducidos por ETA.

Otegi se ha escondido tras un menor para satisfacer sus deseos inconfesables de amenaza terrorista, así que no me parece exagerado caracterizar su conducta de pedofilia ideológica. Conducta con desgraciados antecedentes en muchos movimientos totalitarios que han sabido explotar la vena de fanatismo, crueldad e irresponsabilidad total de la que hacen gala tanto seres humanos entre los doce y los veintitantos años (algunos toda su vida).

Haika puede traducirse como «¡Levántate!»; el nombre se presta a chistes, pero no es ningún grupo humorístico, sino la formación profesional del terrorismo. Grupo «alegal», se ha refugiado en ese estatuto lábil para escapar hasta hace poco de las investigaciones judiciales, revelando de paso uno de los fallos peores de la democracia española: la incapacidad de proporcionar tutela judicial efectiva a las víctimas de la amenaza, la extorsión y el matonismo «alegales». Las víctimas de Haika se cuentan por centenares o miles. Entre ellas también están esos pobres y peligrosos estúpidos de entre catorce y veintipocos años que viven una existencia alucinada aterrorizando al prójimo indefenso, haciendo méritos para pasar del cóctel molotov a la dinamita. Haika ha destruido moralmente a una parte significativa de la juventud vasca. Y ello, gracias a la seducción de sujetos como el que nos ocupa y a la debilidad de los sistemas educativos y judiciales de nuestro país. Triste y peligrosa historia que costará lo suyo enmendar.

Nacionalismo no democrático
Enriqueta de BENITO, La Razón 13 Marzo 2001

En diversas localidades vascas, y hasta en Barcelona, existen calles o plazas con la denominación «[...] Sabino Arana ». Nada habría que objetar a la colocación del nombre del fundador del nacionalismo vasco en las calles de nuestras poblaciones, si no fuera porque, dicho personaje histórico fue un ejemplar muy representativo del pensamiento racista, xenófobo y antidemocrático; un adalid de la ideología totalitaria sobre la base de un catolicismo etnicista muy poco identificado con el mensaje evangélico que predica en sus esencias el amor al ser humano indistintamente de su naturaleza o condición.

    El Grupo Parlamentario de Unidad Alavesa (Mixto-Foralistas alaveses) ha presentado en sede parlamentaria con fecha 23 de febrero de este año, una proposición no de ley en la que se insta a eliminar de monumentos, placas, dedicatorias y calles la referencia de «Sabino Arana» por considerarlo representante de una doctrina atentatoria a la dignidad esencial del ser humano.

    Citas de la obra intelectual de Sabino Arana como las que siguen se repiten con profusión en los textos salidos de la enfermiza cosmovisión de este personaje nada edificante en la reciente construcción de las sociedades modernas; y suponen todo un atentado a los derechos humanos reconocidos con anterioridad al nacimiento de este señor como los de la primera generación, hija de los ilustrados y cuyo mejor exponente fue la famosa Enciclopedia en el siglo XVIII o las declaraciones derivadas de las guerras de Independencia en Europa e Hispanoamérica que consagraban derechos tan elementales como los de la libertad, la igualdad, dignidad a la vida y a la seguridad de las personas, que constituyen los valores que hoy llamamos fundamentales. Estos derechos eran, asimismo, reconocidos por los liberales españoles coetáneos a don Sabino Arana. Por tanto no podemos decir en sentido estricto que este individuo fuera un producto de su época, sino un monstruo enemigo del progreso de la humanidad, cavernario en toda su expresión.

    Extractemos algunas de las perlas como botón de muestra de lo que es una constante de su pensamiento: «En pueblos tan degenerados como el maketo y maketizado resulta el sufragio un verdadero crimen, un suicidio» (Periódico Bizkaitarra 1893-1895) -Vertiente antidemocrática y xenófoba-. «[...] Respecto a los españoles, las Juntas Generales acordarían si habrían de ser expulsados, no autorizándoles la entrada en territorio bizkaino, a fin de borrar más fácilmente toda huella que en el carácter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación». (Ibid.). -Vertiente racista y xenófoba- equiparable al legado dejado por el Mein Kampf de Adolf Hitler que afirmaba entre otras lindezas que «[...] Cada vez que se ha introducido sangre extra en el cuerpo de nuestra nación, hemos sufrido sus desdichados efectos, consistentes en quebrantar nuestro carácter nacional»; o éste otro aranista: «El vizcaíno degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que le civilice» (Bizkaitarra, loc. cit.) -Como signo de estigmatización-. O este otro: «La diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto de los españoles y evitar el cruzamiento de las razas. Si nuestros invasores aprendieran el euzkera, tendríamos que abandonar éste [...]» (Ibid.). O éste: «Si esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagación intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría, sobre nosotros como la mayor de las desdichas [...] el que España prosperara y se engrandeciera». («De su alma y de su pluma», colección de pensamientos seleccionados en los escritos del maestro del nacionalismo vasco). Zabaldu nagixu. Año MCMXXXII, párrafo 196), etcétera.

    Podríamos estallar en carcajadas por lo anacrónico y lo hilarante de esta ideología si no fuera porque el nacionalismo lo adopta como principio fundacional y como distorsión de la realidad de una sociedad que debiera presumirse moderna y civilizada, como corresponde al comienzo del tercer milenio post-Cristo. Podríamos esbozar una sonrisa contemplativa e incrédula si el nombre de Sabino Arana no fuera como el santo referencial de una pseudorreligión como es la nacionalista, que recoge el principio cristiano de la salvación como eje de su objetivo totalizador: el que no es nacionalista es merecedor del estigma eterno. No importaría gran cosa este pensamiento débil e idiota si no fuera porque el nacionalismo tiene nada menos que una Fundación con su nombre donde se presume el ejercicio intelectual; o porque la doctrina sabino-aranista se imparte en muchas de nuestras escuelas e impregna un buen número de nuestros libros de texto.

    Sólo así se puede entender que existan individuos que tengan una degradación moral y una perversión como la que evidencia el mundo abertzale que preconiza el tiro en la nuca o la destrucción selectiva para la limpieza étnica y política. Vamos a poner algunos ejemplos ilustrativos, de cómo piensan y la estructura de contravalores que caracteriza la mentalidad neonazi y estalinista de algunos de nuestros conciudadanos, para vergûenza de quienes somos vascos normales. Veamos algunos textos remitidos por correo electrónico a Unidad Alavesa que ilustran cómo el paso del tiempo no ha permitido variar un ápice el pensamiento sabiniano: «Sois unos hijos de puta, coreanos de mierda. Si tanto os gusta ser españoles, volved a vuestra tierra española que tanto queréis. Sois inmigrantes que queréis cambiar el país que os acogió [...]» ( Txomin Harriaganorabeitigoitkoa) (thorms123@hotmail.com); o este otro: «[...] deseo que a todo aquel que nos intente invadir y cambiar nuestra cultura, sufra la muerte más dolorosa y penosa que pueda tener un ser humano» (Julián Retegi) (patobakio@hotmail.com) o el de éste otro seguidor hitleriano: «[...] Os deseo un final de año bueno y que lo paséis todos juntos en la cámara de gas» (Pablo Sáenz) (pablitoclavounclavito5@latinMail.com).

    El daño que se está haciendo a nuestras generaciones no tiene precedentes. Es preciso erradicar este tipo de pensamiento y bajar de los altares a sus autores intelectuales para el bien de la humanidad. Por eso hemos presentado la proposición parlamentaria referida, al objeto de que Sabino Arana no sea reconocido como personaje valioso, sino, al contrario, equiparable a Franco o Hitler; y, por tanto, se les someta al juicio de la historia para no repetir los errores de lesa humanidad.

Un asesinato electoral
Iñaki EZKERRA La Razón  13 Marzo 2001

No es sólo que el nacionalismo haya convertido en un acto electoral la manifestación por el ertzaina Iñaki Totorika, asesinado el viernes por Eta. No son sólo esos aplausos obscenos a Ibarretxe y esos pornográficos silbidos a los líderes del PSOE y del Partido Popular. Es que el propio asesinato fue un acto electoral de Eta, el primer acto de la campaña que Eta ha diseñado y montado con verdadero mimo para al PNV.

    Es electoral la decisión de la Consejería de Balza de sacar a la Ertzaintza del armario después de los dos años de inhibición policial y del chantaje de Lizarra. Es electoral poner a trabajar a esa institución en las mismas fechas en las que se tiene decidido el día de la próxima consulta en las urnas. Y es electoral también y muy bien calculado el atentado contra la Policía autonómica vasca. Ya se sabe que el PNV ha contado siempre las bajas de ese cuerpo como propias con lo cual o manipula indebidamente unas muertes o admite públicamente que todos los ertzainas son o deben ser de sus filas.

    Eta a través de Haika ha matado fría, meditada, electoralmente. Asesinar a un ertzaina es lo que mejor le podía venir al partido de Ibarretxe para que ahora, en vísperas de las elecciones autonómicas, no se diga que sólo caen constitucionalistas y policías nacionales o guardias civiles. En el Deia que informaba de este nuevo asesinato, Arzalluz se lamentaba -como era bien previsible- de que «Caín y Abel tuvieran la misma ideología» y preguntaba mezquina, teatral, brutalmente, al primero por la sangre de su hermano. De lo cual se deduce que si Abel no hubiera tenido carnet del PNV sino del PP o del PSOE no sería ya hermano de Caín. En Euskadi los únicos hermanos que hay son los nacionalistas. Esa es la única «familia», la única «cosa nostra» que reconoce el fracasado Fûhrer de Estella. De ser el Padre Arzalluz nuestro héroe ha pasado a ser Arzalluz, el Padrino. Si Caín mata a un militante de la asociación socialista de Portugalete, ese Abel ya no es hermano de Caín ni de Arzalluz. Ni es Abel ni es nada porque no tiene el Rh negativo del clan político.

    Un crimen electoral. Un nuevo favorcillo de Eta al PNV para que esté un poco más presentable ante el electorado después de la orgía de Lizarra. Para que pueda decir, como Sodupe ante el crimen de Korta, «han matado a uno de los nuestros». Así son los cables que echa esa gente. Eta no puede enchufar al sobrino de nadie ni amañar unas oposiciones como el propio Arzalluz insinuó que hacía con las de la Ertzaintza para disculpar el fraude socialista de Osakidetza. Eta no puede pedir los votos que desea para el PNV. Eta ayuda matando. Es lo que sabe.
 

Mayor no se puso a tiro
Lorenzo CONTRERAS La Razón 13 Marzo 2001

La manifestación de Portugalete (Vizcaya), en protesta y condenación del asesinato del «ertzaina» Totorika, dio ocasión, como se sabe, al linchamiento verbal de los representantes del PP por parte de los nacionalistas radicalizados, incluida gente del PNV. El frente atacable era apetitoso. Allí estaban, por ejemplo, el nuevo ministro del Interior, Mariano Rajoy, y Carlos Iturgaiz como máxima expresión del PP vasco. Oyeron, según los datos disponibles, toda clase de excesos, hasta el punto de que Javier Arzallus ha reconocido que sus correligionarios se propasaron, ganándose, como era obvio, la observación de Javier Arenas en el sentido de que nadie como el presidente del PNV es capaz de superar esa marca de agravios. O sea, a la hora de excederse, nadie como don Javier. Es la viva encarnación de todos los ejemplos posibles o invocables.

    Hubo un dato curioso en esa manifestación de Portugalete: Mayor Oreja, candidato a «lehendakari» para las próximas elecciones vascas, brilló por su invisibilidad. Si estuvo presente no se le vio por ninguna parte. Es impensable que se refugiara en la masa y menos aún que los reporteros gráficos y los cámaras de la televisión no dieran con su figura. Sería ésta, para empezar, la inauguración de una actitud política profiláctica ante la barbarie, una especie de precaución a cargo del hombre llamado a librar durante meses hasta el 13 de mayo, la batalla de las máximas comparecencias públicas. Claro que no cabe descartar una indisponibilidad física o cualquier explicación plausible.

    En cualquier caso, lo que a Jaime Mayor le espera hasta que hablen las urnas va a ser la historia de una heroicidad personal. Posiblemente nada tan patético como aspirar a todo en un escenario hostil dominado por el miedo. Por consiguiente, con un mundo partidario inhibido, acobardado, que se asoma en desventaja a su gran oportunidad política. Van a resultar pocos todos los mensajes encaminados a persuadir al ciudadano de criterio independiente, que no independentista, de la ocasión que surge frente a un nacionalismo prescindible que juega a ser imprescindible y que actúa con el viento a favor, copiando, como ha ocurrido en Portugalete, métodos de salvajismo verbal propios de HB, de Haika y de cuantos hacen del ruido y del insulto intimidatorio la base de sus argumentaciones.

    Es probable que en Portugalete, con su aire de encerrona nacionalista contra los representantes del PP y del Gobierno, Jaime Mayor estuviera destinado a ser la pieza codiciada por los alborotadores. En un hombre de valor demostrado como el ex ministro del Interior hay ausencias que sólo pueden responder a una prudente administración de los gestos. Esta vez le correspondía a su sucesor, Mariano Rajoy, cargar con los inconvenientes de un riesgo más que calculable.

EL REFERÉNDUM
CARLOS FERNÁNDEZ La Voz  13 Marzo 2001 

José Calvo Sotelo pronunció en las Cortes de 1936 una frase que pronto se hizo histórica: «Prefiero una España roja a una España rota». Resumía el temor de la derecha a la «desmembración de la Patria», catástrofe, por lo visto, apocalíptica.
Sin embargo, a poco que se estudie la historia de Europa se verá que sus fronteras, dentro de los estados y con sus respectivas nacionalidades, no son eternas, como decía Franco que lo eran los principios del Movimiento Nacional. La Europa de la segunda mitad del siglo XIX es distinta a la que salió de la Primera Guerra Mundial, o de la que surgió a finales de los 80, con las divisiones de Yugoeslavia y la URSS.

La Constitución española tiene mecanismos para introducir en su articulado la celebración de un referéndum sobre la autodeterminación en Euskadi y Navarra.

¿Qué ocurriría si se celebrase? Pues, según el resultado de los últimos sondeos, podría alcanzarse poco más del 50% de votos nacionalistas en Vizcaya y Guipúzcoa, menos de ese porcentaje en Alava y mucho menos en Navarra.

Aún así, si triunfara la opción autodeterminadora, quedaría un miniestado vasco de difícil futuro. Una Euskadi radical en el idioma, donde el español sería proscrito; radical en la convivencia, donde los violentos tomarían la calle (más todavía que hoy); sin materias primas para su sobrevivencia diaria, teniendo que importar todo o casi todo, empezando por la energía eléctrica; con una clase empresarial atemorizada y conflictividad laboral extrema; con una necesidad recaudatoria perenne; con un previsible éxodo de población; con los terroristas salidos de las cárceles y convertidos en ídolos populares.

Pero, por muy desastroso que esto resulte, se podría celebrar ese referéndum sobre la autodeterminación para quitar a los violentos su gran argumento. Es una pena que en estos tiempos, cuando la supranacionalidad pasa de idea a realidad, un país quiera separarse del resto del Estado; pero más pena es que si quiere hacerlo se le impida. Seguir con la dinámica actual nunca va a curar la enfermedad, aunque el paciente experimente mejorías transitorias.

El fiscal ve «indicios suficientes» para acusar a Otegui por terrorismo
Pedirá hoy a Garzón que deduzca testimonio al TSJ vasco, al ser parlamentario aforado de EH
El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, aseguró ayer que «existen suficientes indicios» para actuar contra el parlamentario de EH Arnaldo Otegui como presunto inductor de un delito de terrorismo con resultado de desórdenes públicos y daños, y de otro de amenazas terroristas, por haber «dirigido» al portavoz de Haika Asier Tapia en la lectura del comunicado amenazante que le costó su ingreso en prisión. El fiscal pedirá a Garzón que informe al TSJ Vasco para que éste investigue a Otegui.
Javier Prats - Madrid .- La Razón  13 Marzo 2001

El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, aseguró ayer que «existen suficientes indicios» para actuar contra el parlamentario de Euskal Herritarrok Arnaldo Otegui como presunto inductor de un delito de terrorismo con resultado de desórdenes públicos y daños, y otro de amenazas terroristas, también en grado de inducción, por haber «arropado, animado y dirigido» -según los términos empleados por Garzón- al portavoz de Haika Asier Tapia Zulaica en la lectura del comunicado amenazante que le costó a éste su ingreso en prisión.

    Por este motivo, Fungairiño, con el visto bueno del Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, anunció que solicitará hoy al juez Baltasar Garzón que deduzca testimonio al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco para que sea este órgano, dada la condición de aforado de Otegui, quien decida si procede actuar contra el dirigente abertzale. En concreto, pedirá al juez que remita al TSJ el auto de prisión que dictó contra los dirigentes de Haika, el acta de la declaración judicial de Tapia Zulaica, en la que el joven se derrumbó y echó a llorar, y de los informes policiales que contienen los actos de «kale borroka» que se sucedieron a la lectura del comunicado.
    El fiscal jefe, que subrayó que la tipificación de los delitos se realizará de modo genérico para no condicionar la labor de la Fiscalía del País Vasco, destacó que «las declaraciones de Tapia comprometen a Otegui».

    De hecho, el joven de Haika confesó a Garzón que fue llamado desde la sede de HB de San Sebastián para que leyese el comunicado y que, una vez en el Hotel Costa Vasca, Otegui le animó y le dio instrucciones sobre cómo tenía que comportarse ante las cámaras, «mirando a las mismas con tranquilidad y leyendo el texto con arrogancia». Como consecuencia de la convocatoria, «con la asistencia y apoyo de (..) Otegui así como otros parlamentarios de EH y cargos políticos de relevancia de HB, la reacción de los militantes de Haika es inmediata», provocando incendios, sabotajes y desórdenes públicos «graves» en diferentes puntos del País Vasco. Garzón considera que la presencia de Otegui y de otros dirigentes de HB es precisamente lo que «da credibilidad, trascendencia y gravedad» al acto.   

Otros dirigentes de HB
Precisamente, fuentes de la Fiscalía informaron que el Tribunal Superior vasco deberá estudiar si actúa contra los demás miembros de HB que acompañaron a Asier Tapia en la rueda de prensa, como José María Olarra, Joseba Permach, Pernando Barrena y Jon Salaberría. También estuvieron presentes el secretario general de LAB, Rafael Díez Usabiaga, y los portavoces de Gestoras Pro Amnistía, Juan María Olano, y de Senideak, Tomás Karrera.
    La Fiscalía estudiará también si a Asier Tapia se le puede imputar también por inducción al asesinato terrorista, en relación a la muerte del ertzaina Iñaki Totorica el viernes pasado. En cualquier caso, si el TSJ vasco decide investigar a Otegui, sólo se desgajaría del sumario abierto por Garzón contra Haika lo relativo al parlamentario vasco, mientras que lo demás continuaría siendo tramitado por la Audiencia Nacional.   

Otegui responde
Por su parte, Arnaldo Otegui aseguró ayer que «si es delito animar a un joven en una rueda de prensa, ya no sabemos qué no es delito en este país» y advirtió que seguirá «animando a la juventud». Otegui, que señaló que Garzón sólo pretende «clandestinizar» a HB-EH, agregó que «no hay Audiencia Nacional, ni juez, ni policía, ni Estado que vaya a hacer variar un milímetro la posición política de la izquierda abertzale».

Diálogo sí pero, ¿con quién y sobre qué?
GOTZONE MORA El Correo  13 Marzo 2001

El pasado sábado y con motivo de la celebración de la manifestación unitaria posterior al funeral del ertzaina Iñaki Totorika, se vivió en Portugalete una de las muestras más palpables de manipulación política llevadas a cabo en el País Vasco durante los últimos años. Los representantes del PSE-EE y PP, convocados como toda la sociedad vasca a dicha manifestación, tuvimos que sufrir los insultos, pitadas y abucheos de un importante sector de los allí presentes. Curiosamente, quien así se comportó, demostrando su talante integrador y democrático con expresiones totalmente fuera de tono como «iros fuera de Euskadi» o «a Madrid» entre otras, constituía el grupo convocado por el señor Ibarretxe a la manifestación partidista de Bilbao y que, desplazados por el PNV-EA en autobuses organizados al efecto, fueron conducidos a la manifestación unitaria de Portugalete.

Varias reflexiones subyacen a este comportamiento del PNV-EA. En primer lugar, dicha conducta puso claramente de manifiesto algo que desde siempre ha estado latente en la forma de comportarse de los dirigentes de ambos partidos nacionalistas. Ahora bien, nunca se había demostrado tan patentemente como en las últimas fechas, sobre todo, a raíz de quedar el Gobierno del señor Ibarretxe en minoría parlamentaria. Estoy haciendo referencia a la total confusión que se produce en las mentes de muchos dirigentes nacionalistas, entre lo que es y representa Euskadi desde el punto de vista social, político e institucional y lo que es y representa el propio PNV-EA. La consecuencia de dicha confusión explica fenómenos como que personas convocadas a una manifestación de repulsa de la violencia se permitan menospreciar a representantes democráticamente elegidos por la sociedad vasca utilizando expresiones como «iros a España», u otras conductas aparentemente ‘más inocuas’ pero cargadas de significado político como la del propio lehendakari Ibarretxe que se ha permitido gobernar en contra del Parlamento vasco (depositario de la soberanía popular) durante algo más de un año; o la del presidente de la Cámara Vasca, señor Atutxa, quien un mes antes de la finalización del periodo de sesiones y sin otra razón que la inminencia de la convocatoria popular pretendió suspender el funcionamiento de la institución que preside.

En segundo lugar, otros comportamientos del propio nacionalismo moderado invitan a considerar sobre qué bases pretenden los dirigentes del PNV-EA establecer los fundamentos del tan cacareado diálogo. De nuevo, remitiéndonos a la manifestación del pasado sábado, cabe recordar que la inicialmente programada por el lehendakari bajo el lema ‘Sí a la Vida. Sí al Diálogo’ perseguía censurar tanto la actitud del mundo de ETA y su entorno político radical, como la de los propios partidos PSE-EE y PP. A estos últimos se les reprochaba su actitud obstruccionista al diálogo. Sin embargo, cabría preguntarse, y ésta es a mi juicio la cuestión de fondo: ¿diálogo con quién y para qué? El lehendakari utiliza este término de una manera vacía de contenido, puesto que se limita a referirse al mismo, sin poner de manifiesto los presupuestos para dicho diálogo. Diálogo sí y en ello coincidimos todas y todos, pero nunca bajo las premisas asumidas por los firmantes del Pacto de Lizarra, ya que las mismas rompen los criterios básicos de convivencia de este país y proporcionan oxígeno a la banda terrorista ETA, que utiliza la sangre y el terror como medida de chantaje. ¿Es éste el diálogo al que se refiere Ibarretxe? Porque si es así, sería bueno que nos lo aclarase a toda la ciudadanía vasca antes del 13 de mayo para que cada uno sepa lo que votará ese día.

Resulta curioso, asimismo, que el señor Ibarretxe pretenda darnos lecciones de diálogo, o que lo hagan personas como el señor Arzalluz o el señor Egibar, quienes demuestran su talante negociador cuando envían intencionadamente a la militancia y simpatizantes de su partido a una manifestación como la del sábado, con el único y exclusivo fin de increpar a los representantes políticos del PSE-EE y PP. Pero es más, para que no nos quedara la mínima duda sobre su intención, basta oír las declaraciones realizadas el domingo pasado por el propio señor Arzalluz. En las mismas, llegó a justificar los insultos de sus correligionarios a los representantes de otras fuerzas políticas ¿Es ésta otra muestra del talante dialogante de la cúpula peneuvista? De acuerdo con las palabras del presidente del EBB, en alusión al comportamiento de la militancia de su partido en la manifestación del sábado en Portugalete, los presentes tuvieron que «reprimirse para no ir más allá». Un mensaje digno de un profeta del diálogo.

Quizás es que los líderes del PNV-EA han confundido los términos y entiendan por diálogo la claudicación sin condiciones a las exigencias de sus compañeros políticos del Pacto de Lizarra y me refiero concretamente a EH.

El problema, a mi modo de entender, radica en que la mayor parte de los líderes, afiliados y simpatizantes nacionalistas todavía no han asumido el hecho de que nos encontramos en una sociedad plural, donde los partidarios del actual marco político-institucional amparado en la Constitución y el Estatuto representamos el 50% de la población. Si se comenzara por aceptar esta premisa, es decir, que vascos somos todos y no sólo los militantes de partidos nacionalistas, ya habríamos dado un paso en positivo hacia el diálogo. Pero diálogo en el sentido de respeto y aceptación del otro y no la imposición de las exigencias nacionalistas en todas las direcciones: políticas, sindicales, a nivel de medios de comunicación, sistema educativo, etcétera. Probablemente actitudes tan irresponsables y bochornosas como las que mantuvieron los representantes del PNV-EA, el pasado sábado y a continuación en sus declaraciones del domingo, no respondan a otra cosa que al miedo a la derrota electoral. Su concepto de democracia, como el de diálogo, se encuentra tan distorsionado que no logran concebir una Euskadi liderada social y políticamente por un lehendakari no nacionalista.

Quizás haya llegado el momento de revelarse democráticamente y demostrar el 13 de mayo que el pensamiento nacionalista único, como todo pensamiento único, está ya superado y que la alternancia política es positiva.

95 MILLONES EN DAÑOS POR LA 'KALE BORROKA'
El Mundo   13 Marzo 2001

Los daños originados este fin de semana en Guipúzcoa por la quema de un autobús de Eusko Tren en Azpeitia y del apeadero de Rentería ascienden a 95 millones de pesetas. El domingo, a las 22.00 horas, varios desconocidos incendiaron el apeadero de Galtzaraborda de Rentería -en la imagen- tras obligar al empleado de la estación a abandonar la oficina. La noche anterior, varios radicales quemaron un autobús, de la línea Zumárraga-Zumaia, que quedó calcinado.

Internacionalismo
ELISEO ÁLVAREZ ARENAS El País 13 Marzo 2001

Eliseo Álvarez Arenas es almirante de la Armada y miembro de la Real Academia española.. 

Internacionalismo no es hoy vocablo muy usado. No es que ayer se nombrara más, sino que, en realidad, quedó siempre su eco disminuido por el siempre más vigoroso y confuso en su intelección de nacionalismo.
En puridad fue este último el originante de aquél. En su práctica actividad todo nacionalismo se opone, con claridad o solapadamente, a la concepción de cualquier entidad supranacional. Porque internacionalismo, en cuanto concepto político trascendente, tiene raíces en la realidad de la nación, de las naciones, y en la natural actividad de las relaciones entre ellas, necesario siempre ese hacer en todo mundo histórico que viva el mismo momento. En amplitud extensa, 'nacionalismo' está referido a nación, y lo que supone el 'internacionalismo' anda en conexión con las relaciones de todo orden -del orden político amplio, que en realidad engloba a todas ellas- que ligan de diverso modo y orden a las naciones entre sí... Pero el nacionalismo es, en su fondo complejo y hundido, un 'sentimiento' del pueblo que compone la nación; ¿es que el internacionalismo es un 'sentimiento' también y de alentar parecido al otro? Diríase que sí, que es un sentimiento, del pueblo también, pero que, a diferencia del sentir nacionalista, que es interno, íntimo, y hacia 'lo mismo' del que siente, el sentimiento que mueve el internacionalismo es un sentir trascendente referido a otros nacionales en lo suyo. El nacionalismo se siente con los connacionales; el internacionalismo se siente hacia otros con ímpetu y vigor de interconocerse mejor y de llevar a cabo haceres conjuntos, necesarios en la vida también conjunta de todos, con deseos de eficacia activa y proyectos de bien común.

Hay, empero, una diferencia marcada entre uno y otro. El nacionalismo es, por así decir, natural, nacido del propio ser de la nación y de la transmisión que ésta hace de su ser al ser de los nacionales. Por el contrario, el internacionalismo no se siente por espontáneo comprender o experimentar, sino que brota por el impulso artificial que le proporciona la comprensión, la convicción de su necesidad y la conveniencia al fin para la mejor vida del nacionalismo teórico y positivo, que experimenta el ente humano encargado de animar debidamente la vida de cada nación, es decir, el estadista que haya de hacer la política. El nacionalismo es natural efecto de ser la nación; el internacionalismo es sentir, artificial en casi todo, insuflado por la política en sus nacionales para hacerse ella misma eficaz y práctica en su necesaria trascendencia más allá del horizonte nacional.

En cuanto a la aplicación del parámetro histórico-temporal a ambos sentimientos puédese decir que el nacionalismo nace con la vida activa de la nación -hay nacionalismo desde el momento histórico en que la nación empieza a ser verdadera y eficazmente nación-, mientras que el internacionalismo inicia su conveniencia e importancia en ese momento indefinido en que las naciones, con bastante historia ya en su estela, se ven más o menos obligadas a relacionarse entre sí, a entenderse en lo político, para adaptar sus vidas a las exigencias de los tiempos producidas por el progreso general fundado en los procesos económicos y técnicos que regulan y conforman el hacer de los pueblos y el vivir de las naciones... El empezar a ser del internacionalismo está falto de definición en la historia comparado con el del nacionalismo, pero tal indefinición es posible de ser salvada aplicando a lo histórico parámetros equilibrados de 'modernización' del mundo y de necesidad nacional de relaciones y comprensión mutuas.

Hay un internacionalismo incipiente en ciertas actividades históricas -llamémolas así- con práctica realidad momentánea y decidida trascendencia, aunque temporal fuera y haya sido, referida a la vida y al hacer de los pueblos, actividades ésas que pueden ser las alianzas, los pactos, los tratados y los congresos, entre otras; y cabe decir que en eso hay internacionalismo tan sólo incipiente porque está prácticamente carente de lo nacional, de lo popular, de lo que hace en la nación el hombre individual o colectivo, ya que sólo es el dirigente en lo político de la nación el que representa a la colectividad teóricamente participante en las actividades históricas aquéllas... Además, todo o casi todo de lo implicado en alianzas, tratados, congresos, etcétera, venía a ser relativamente transitorio, es decir, de resultados y acuerdos, de decisiones y trascendencias poco duraderos apreciados con parámetros de historia temporal. Se decidía parte de lo vital de las naciones, pero no había en aquellas reuniones, circunstanciales y pronto pasajeras, tendencias de futuro... Ese proceso sigue, con variaciones si acaso de escasa proyección, hasta el Congreso de Viena de 1815, que pretendió poner orden en Europa después de las guerras napoleónicas. No es arriesgado pensar que a partir de entonces ya tiende Occidente hacia un internacionalismo mejor definido en sus líneas de ser. El siglo diecinueve empieza en su historia -vista ésta con la distancia que nos separa de él ahora- a mostrar que las naciones ven la necesidad de superar el nacionalismo -sobre todo en su principal aspecto negativo: el sentido de superioridad entendido con trazos de desprecio y de humillación hacia otros- para llegar a la mejor comprensión de la necesidad de explotar la conveniencia de reforzar las relaciones internacionales que sugieren e imponen casi los adelantos y perfeccionamientos logrados en lo social de la vida de los pueblos que se manifiestan peculiarmente en los marcos económico y científico. Es ésa una tendencia evolutiva que se conforma adecuadamente en las postrimerías del siglo XIX para cuajar prácticamente en el XX tras las guerras -decisivas en algún aspecto sólo, pero útiles acaso para proseguir la marcha hacia el internacionalismo comprendido en su conveniente universalización- que concluyeron en 1918 y en 1945. En lo bélico en sí, o en lo pacífico, los armisticios o las decisiones y acuerdos ficticios en el bando vencedor no resolvieron problemas eternos ni aseguraron paces de eficacia, pero en lo que afectaba a lo internacional se dieron pasos tímidos hacia el internacionalismo, práctico ya, con la Sociedad de Naciones primero y con las Naciones Unidas después. Pero, al cabo de cierto tiempo, la eficacia de esas internacionalidades no fue en verdad suficientemente útil. Ya hubo ficticias realidades entre guerras con la Sociedad de Naciones. Lo que debía ser práctica igualdad entre sus participantes empezó siendo -cosa natural, por otra parte, en cuestiones de internacional política- preponderancia de los fuertes, de los poderosos, de los que, con su poder, dominan e imperan. La Sociedad de Naciones no aportó nada positivo al internacionalismo. Las Naciones Unidas tampoco trajeron ni han traído en la práctica nada verdaderamente sustancial favorable en el hacer internacional. Por lo pronto, se basó el consenso internacional en la señalada diferencia entre los 'grandes' y los demás. El internacionalismo teórico, que debiera superar los nacionalismos farisaicos, no encontró base suficiente para realizarse a sí mismo. Muchas naciones, en efecto, se concertaron -y siguen hoy concertadas- para tratar de resolver los problemas mundiales, pero la realidad es que nada o muy poco se está consiguiendo al respecto... sin embargo, es procedente admitir que, pese a todas esas negatividades frente a lo esperado, algo se ha conseguido. Este algo es, sencillamente, lo que solemos llamar empezar. De un modo u otro, aunque sean ya muchos decenios los transcurridos desde ese empezar del internacionalismo, algo se ha conseguido. Los problemas internacionales siguen en parte sin resolverse, y las guerras 'chicas' proliferan a lo largo del siglo que acaba, pero cabe admitir que los primeros pasos hacia el internacionalismo general se han dado ya, por más que también quepa decir con lógica que queda todavía mucho por andar. La solución está en manos y en mentes de políticos... y de estadistas, más bien. Si éstos están convencidos de que es necesario superar los nacionalismos negativos para acercarse al internacionalismo real, su actividad política podrá, dentro de algún tiempo, lograr que la vida internacional de los pueblos de hoy y de mañana pueda ser mejor vivida.

La lengua en el Masnou, más que una anécdota
IMPRESIONES EL MUNDO DE CATALUÑA 13 Marzo 2001

La decisión del alcalde convergente del Masnou, Josep Azuara, de retener
la tirada completa de la guía sanitaria editada por el consistorio puede
parecer una simple anécdota. Si no fuera porque Azuara ha decidido no
distribuir la guía porque parece no soportar que ofrezca una versión
bilingüe, en catalán y en castellano, de los servicios sanitarios del
municipio. La guía llevaba años editándose exclusivamente en catalán.
Tras las elecciones municipales de 1999, CiU perdió la mayoría absoluta
en el Ayuntamiento y tuvo que recurrir al apoyo de los concejales del
PP. Los populares impusieron al equipo de Gobierno la edición bilingüe
tras constatar que el 60% de la población del Masnou es
castellanohablante. El año pasado se distribuyó la edición bilingüe..
Pero este año Azuara no parece dispuesto a consentirlo y ha encargado un
dictamen jurídico que le permita distribuir el documento sólo en
catalán. Es un episodio más en la larga lista de anécdotas vinculadas a
la cerrazón de algunos políticos nacionalistas que parecen no entender
que buena parte de la población catalana se expresa en castellano y que
tanto una como la otra lengua son oficiales en Cataluña. Una actitud
autoritaria, propia de quienes se creen que son los únicos con derecho a
gobernar en cualquier rincón de Cataluña porque su formación política
lleva más de 20 años en el poder. Si no fuera porque el absurdo en casos
como éste atemoriza, casi invitaría a una sonrisa irónica. Pero
personajes como Azuara causan, sobre todo, temor.

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