AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 18  Marzo  2001
#La manipulación del euskera.
JOSÉ Luis BARBERÍA El País (domingo) 18 Marzo 2001

#Cataluña, del oasis al espejismo
Editorial El País 18 Marzo 2001

#Mayor, la alternativa
Editorial ABC  18 Marzo 2001

#¡No habrá revancha, sólo habrá libertad!
Ignacio Villa Libertad Digital  18 Marzo 2001

#Camino a la esperanza
Miguel Ángel RODRíGUEZ La Razón 18 Marzo 2001  

#Elizaran
ERASMO El Mundo 18 Marzo 2001

#Gil Robles
Pilar CERNUDA La Razón  18 Marzo 2001

#Jaime Mayor Oreja, el vasco duro de España
The Economist (10 de marzo de 2001) ABC  18 Marzo 2001

#El PP presenta un decálogo para el cambio vasco ante un nacionalismo «en ruinas»
Carmen Morodo - Vitoria .- La Razón  18 Marzo 2001

#Ya, todo vuestro
Charo ZARZALEJOS ABC  18 Marzo 2001

#ETA mata a un mozo de Escuadra al hacer estallar un coche bomba en Rosas
LLUISA F. GONZALEZ El Mundo  18 Marzo 2001

#Horas antes del atentado encapuchados de Haika ocasionaron graves disturbios en Bilbao
Redacción - Bilbao .- La Razón 18 Marzo 2001

#Fraga pide ayuda
Enrique CURIEL La Razón   18 Marzo 2001

#El Gobierno afirma que ETA extorsiona desde las sedes de HB porque son los "locales más seguros"
Madrid La Estrella Digital  18 Marzo 2001

#Más de mil personas abuchean a Pujol en su primera visita a las Tierras del Ebro
Sonia Domènech - Barcelona .- La Razón  18 Marzo 2001

#PP y PSOE movilizan a sus militantes para asegurar la limpieza electoral en el País Vasco
MADRID. G. López Alba / C. de la Hoz ABC  18 Marzo 2001

#Radicales queman en Hernani el coche de un militante de UGT amenazado desde hace meses
G. TESTA BILBAO El Correo  18 Marzo 2001

#Voluntad continuista
Editorial El Correo  18 Marzo 2001

#Tropezar en la misma piedra
Francisco de ANDRÉS ABC 18 Marzo 2001

La manipulación del euskera.
JOSÉ Luis BARBERÍA El País (domingo) 18 Marzo 2001

La lengua vasca está atrapada en la vorágine política. 
Patrimonializada por el nacionalismo, se trata de construir sobre ella el proyecto independentista. 
La realidad sobre su uso difiere de la versión oficial.   

En sólo 20 años, el porcentaje de vascos que hablan euskera ha pasado del 20% al 30%. Hoy es una lengua apreciada por la mayoría de la población. Pero el saqueo político al que someten al euskera hace que se reaccione inconscientemente en contra. Muchos dirigentes del PNV, como Iñaki Anasagasti, o el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, no hablan la lengua, pero eso no les impide criticar a otros, como al obispo de Bilbao, que tampoco la domina. Las proclamas de amor infinito hacia el euskera conviven con una notable hipocresía social. 

Las vigorosas políticas lingüísticas de discriminación positiva del euskera han conseguido que en sólo dos décadas el porcentaje oficial de la población vascoparlante pase del 20% al 30%. El euskera ha salido de su secular reducto del habla coloquial para convertirse en una lengua en la que se imparten las materias universitarias. Dispone de un canal exclusivo de televisión y radio con una audiencia cercana al 10% y produce anualmente una media de 1.200 libros, un tercio de los cuales pertenecen a la Literatura y al ensayo. Hoy es una lengua aceptada y deseada por la práctica totalidad de la población vasca, aunque no faltan las críticas a la manipulación política que se ejerce con ella y la amargura en aquellos sectores, funcionarios de la Administración y profesorado principalmente, que han sufrido los “efectos colaterales” de unos programas de euskaldunización forzosos, juzgados en algunos casos excesivos. 

Si en 1977 únicamente el 3% del profesorado vasco se decía capaz de enseñar en euskera, hoy ese porcentaje alcanza nada menos que el 62%. Según fuentes de la Consejería de Educación, 700 profesores, de un total de 15.500, han sido apartados de las funciones docentes y cumplen funciones accesorias, como la vigilancia en los comedores, por no haber acreditado el perfil lingüístico necesario. Varios miles más, en una cifra difícil de establecer —sólo en la enseñanza primaria de Guipúzcoa, 500 han pedido el traslado fuera de Euskadi este año—, han abandonado Euskadi a lo largo de estos años. El 56% de los niños de tres años que entran en el sistema educativo se incorpora al modelo D de enseñanza, íntegramente en euskera, con el castellano como asignatura. 

La inversión económica —la partida de gastos suplementarios para el euskera de las administraciones públicas vascas ascendió en 1997 a 14.500 millones de pesetas, el 1,53% del presupuesto de la comunidad— es considerable, pero lo es mucho más el esfuerzo desplegado por la sociedad vasca a lo largo de estos años. Pese a la normalidad que se pretende desde las instancias públicas y la ruptura del carácter monolítico inequívocamente nacionalista que ha teñido el mundo del euskera, la lengua vasca sigue, sin embargo, atrapada en la vorágine política del país, patrimonializada e instrumentalizada por ese sector de vocación monolingüe que, más aún desde la apertura de la vía soberanista, trata de construir sobre ella su proyecto independentista. La advertencia lanzada hace veinte años por un nacionalista lúcido, desgraciadamente desaparecido, como Koldo Michelena, “el euskera no puede convertirse en arma política”, sigue cayendo en saco roto y hay quienes piensan, con el escritor Luis Haramburu Altuna, que “uncir el euskera a la suerte del nacionalismo es ligarla a la suerte del propio nacionalismo, que no tiene más que cien años”. 

A juicio de Haramburu Altuna, una lengua milenaria que ha sobrevivido a los avatares de la historia puede muy bien llegar a sucumbir al descrédito del nacionalismo étnico y a la acción de ETA. Al grito de “asesinos del euskera”, militantes de Euskalherrian Euzkaraz (en Euskalherna, en Euskera), grupo que se caracteriza por borrar el castellano de los rótulos bilingües, se manifestaron recientemente ante una sede del PSE poblada de socialistas amenazados de muerte por ETA. Hay indicios de que los vínculos personales afectivos establecidos en torno a la lengua se resquebrajan ante la apropiación ideológica, ante el saqueo político del euskera

Ocurrió hace unos meses en San Sebastián, y aunque la anécdota pueda ser considerada menor, revela el alambicado mecanismo de asociación de ideas que provoca una situación tan pervertida como la vasca. Para su propia sorpresa, una persona euskaldun que trabaja atendiendo al público reaccionó ante la noticia de que se había producido un intento de atentado contra un amigo negándose a atender en euskera a la clientela que se le dirigía en esa lengua. “No puedo explicarlo muy bien: supongo que reaccioné así pensando que el euskera está mucho más introducido en el nacionalismo, que ETA es nacionalista y que el resto del nacionalismo mantiene una actitud condescendiente o cómplice. Creo que inconscientemente quise marcar mi separación de ese mundo”, explica. 

Si la eclosión del vascuence no es la causa del soberanismo, la apertura de la vía de Lizarra ha radicalizado y acentuado la agitación y efervescencia política ligada a la lengua y, sobre todo, reforzado el intento de hacer del euskera la principal seña de identidad del vasquismo. ¿Puede una sociedad tan plural como la vasca construirse sobre esa base excluyente, sobre la negación del castellano, sobre la permanente culpabilidad sobrevenida por una pérdida que se remonta a siglos atrás, sobre la ignorancia de que en comarcas como la de las Encartaciones en Vizcaya, el euskera no estaba probablemente presente hace mil años? ¿Pese al espectacular avance de la lengua y a la actitud favorable de la práctica totalidad de la población no se corre el riesgo de que el euskera se convierta en bandera exclusiva de una parte de la sociedad? Porque es verdad que el euskera se utiliza como piedra arrojadiza, como ladrillo de una patria futura excluyente y como proyectil que disparar a los enemigos. 

En 1992, cuando el dirigente socialista Fernando Buesa, asesinado hace un año, manifestó a la prensa que el proceso de normalización del euskera debía tener en cuenta la necesidad del aprendizaje del inglés, no pocos lectores vascos comprendieron íntimamente alarmados que el entonces consejero de Educación acababa de traspasar una línea prohibida, altamente peligrosa. Como se ha visto, la condición de representante socialista basta y sobra para ser incluido entre los objetivos de ETA, pero hay pocas dudas de que aquel día el nombre de Fernando Buesa quedó fatídicamente encerrado en el círculo característico que la organización terrorista traza sobre sus victimas preferenciales. Por supuesto, el consejero de Educación fue declarado enemigo público del euskera por la potente Federación de Ikastolas y denostado en los medios nacionalistas.

El euskera es la piscina sagrada en la que deben sumergirse, aunque sea simbólica, figuradamente, los verdaderos vascos y también el lago helado, extremadamente frágil y peligroso por el que deben aprender a deslizarse todos aquellos que no quieren ser tachados de enemigos del pueblo. Interrogarse en voz alta sobre el fundamento y la racionalidad de la actual política lingüística es tabú, crimen de lesa patria y traición. Extrañamente, en un país en el que sólo un tercio de la población afirma, y exageradamente, a todas luces, que puede expresarse en la “lengua propia”, no hay lugar para un verdadero debate social sobre el alcance y los ritmos de los planes de euskaldunización, o lo que es lo mismo, y así lo reconocen cualificados responsables de política lingüística, “no llega el momento propicio para trasladar a la sociedad una discusión sosegada sobre el asunto”. 

Es un debate permanentemente oculto que sólo se destapa en los círculos de confianza y que no cuaja en la sociedad fundamentalmente por el miedo a la descalificación, por la enorme autocensura que impone, en último término, el terrorismo. Las criticas se hacen de manera tan soterrada que algunas de las personas damnificadas por el proceso, maestros apartados de la docencia por no haber alcanzado el perfil lingüístico, cuyo testimonio ha sido recabado para este reportaje, se han negado a identificarse con su nombre y apellido ante el propio entrevistador. Quienes si se identifican, alguno de ellos con 30 años de docencia y una tarea profesional en su haber que en cualquier otro lugar le habría merecido un homenaje, describen un paisaje humano de frustraciones. “Yo sabía que me iba a resultar imposible dar clases con el mismo nivel de exigencia en una lengua que no es la mía por mucho que me permitieran estudiarla durante tres años. He sido apartado del equipo directivo y de la docencia y hoy me ocupo de tareas que casi podría llamar pintorescas. Vivo esto como un gran fracaso”. 

Hay, de hecho, profesores que, pese a haber aprobado el nivel lingüístico oficial que les capacita para la enseñanza en euskera, reconocen que la calidad de la clase que imparten es notablemente inferior a la que podría prestar en su lengua materna. También alumnos que indican que a determinados profesores “no se les entiende muy bien”. No hay verdaderos estudios sobre el impacto en la calidad de la enseñanza y los informes que barajan los defensores y los detractores de la ley se neutralizan mutuamente. “El bilingüismo no es un factor de pérdida de calidad”, sostiene el viceconsejero de Educación, Alfonso Unceta. Antiguos responsables nacionalistas de políticas lingüísticas admiten hoy, eso sí, que el sistema no ha tenido el calor humano necesario para compensar anímicamente a las victimas de los “efectos colaterales” y reconocen igualmente que entre el funcionariado la adquisición del conocimiento no va parejo, en absoluto, con el uso efectivo de la lengua. Profesionales muy valiosos han sido sacrificados silenciosamente en las premuras impuestas por aquellos que creen que la vasquidad, la existencia misma del pueblo vasco, depende de la salud de la lengua. Son gentes que fomentan el sentimiento permanentemente agónico del pueblo vasco, que otorgan al euskera una cualidad trascendental, mística, una cosmovisión que daría la verdadera naturaleza y personalidad de los vascos, que más que un afecto natural hacia la lengua, lo que sienten, hasta incurrir en la ñoñería, es un pálpito de emociones irrefrenables. 

Lógicamente, quien expresa más crudamente esta visión integrista es la propia ETA. En el comunicado del 2 de septiembre de 1998, en el que llamaba a “defender el euskera”, decía entre otras cosas, lo siguiente: “Sin euskera no hay Euskal Herria” (...). “Si desaparece algún día, desaparecerá el corazón de Euskal Herria (...) se convertiría en un territorio francés y español (...) todavía se están plantando semillas del francés y del español (...), el euskera no está fuera de la política (...), el euskera tiene enemigos dentro de Euskal Herria (...), los enemigos del euskera no tienen derecho a vivir en nuestro pueblo (...), hay que responder sin complejos a los ataques que sufre el idioma. No es un trabajo pequeño el que tenemos por delante”. 

La realidad oficial es que en Vizcaya el 17,8% de la población es bilingüe y que existe un 18,4% de bilingües pasivos, gentes que por su nivel de conocimiento generalmente no practican la lengua. En Guipúzcoa, estos porcentajes se elevan al 43% y al 13%, respectivamente, y en Álava, al 7,8% y al 14,6%. 

En Navarra, ambos índices se sitúan algo por encima del 9%. Los perfiles lingüísticos asignados a los funcionarios de las distintas administraciones se establecen en función del nivel de conocimiento de cada provincia, con la fórmula de sumar al porcentaje de bilingüismo la mitad del bilingüismo pasivo. 

Dada la realidad, los sentimientos de amor ilimitado hacia la lengua conviven con una notable hipocresía social, en la que lo que cuenta es la pertenencia ideológica, la declaración de intenciones, el querer que se imponga a todo el mundo lo que uno no se ha autoimpuesto. “No sé euskera, pero lo apoyo en todo. No sé euskera, pero mis hijos van a la ikastola”. El diputado general de Vizcaya, el alcalde de Bilbao y otros altos cargos nacionalistas no saben euskera. Sí el lehendakari Ibarretxe, que lo ha aprendido de adulto. Como tampoco lo sabe el portavoz del PNV en el Congreso. 

Iñaki Anasagasti argumentó su crítica al nombramiento del obispo de Bilbao con la frase, equivocada en lo que se refiere al prelado: “Loro viejo no aprende”. ¿En qué lengua hablaban los ocho activistas de ETA que el pasado día 8 asaltaron el polvorín de Grenoble para llevarse consigo 1.600 kilogramos de explosivos? “Hablaban en español”, han dicho unánimemente los empleados y guardas de seguridad del polvorín. Y eso que por razones de clandestinidad, que les obligan a permanecer recluidos en sus casas, hay que suponer que los activistas de ETA disponen de todo el tiempo del mundo para ilustrarse. El reproche general al campo político no nacionalista es el de su falta de interés, de curiosidad, su desconocimiento, una ignorancia y unos prejuicios que hicieron, por ejemplo, que ningún representante del PSE o del PP acudiera al funeral por el académico Aita Villasante. 

Ahora, en vísperas electorales, el nacionalismo en el poder atribuye a la oposición PP-PSE, erigida en alternativa, el propósito de romper el consenso político hilvanado en las dos décadas pasadas, fundamentalmente con los socialistas, en torno a la Ley de Normalización del Uso del Euskera de 1982 y a su posterior desarrollo legislativo. “Una hipotética victoria electoral del PP-PSOE supondría un retroceso de 30 años”, ha declarado, sin ambages, el presidente de Partaide, la asociación que agrupa a ikastolas no integradas en la escuela pública. Es lo que vienen a decir los líderes nacionalistas del PNV, EA y EH, lo que sostienen muchos de los múltiples organismos y asociaciones implicados en la enseñanza, el fomento o la producción en euskera. El nacionalismo en su conjunto ha encontrado en los decretos del Gobierno vecino navarro de UPN (Unión del Pueblo Navarro) que han retirado el euskera de los rótulos hasta ahora bilingües en Pamplona y el resto de la Zona Media de esa comunidad, un inquietante precedente de lo que acarrearía la llegada al poder del PP-PSOE. 

Aunque la acusación responde fundamentalmente a propósitos movilizadores, de agitación electoral, el nacionalismo sí parece haber interiorizado el temor a que la alternancia establezca algunos limites y atempere el actual ritmo del proceso de euskaldunización. Tanto el candidato a lehendakari del PP. Jaime Mayor Oreja, como el del PSE, Nicolás Redondo —ninguno de los dos habla euskera—, niegan la mayor subrayando su compromiso político de apoyo a la lengua, descartando todo revanchismo y desmarcándose de la actitud del Gobierno navarro, pero tampoco ocultan su propósito de poner freno a determinados abusos e imposiciones, a acabar con el adoctrinamiento ideológico que se practica en ocasiones bajo el manto de la enseñanza del euskera. “Los socialistas no vamos a romper el consenso político sobre la ley de 1982, lo que vamos a romper en todo caso es con la aceptación acrítica con algunas aplicaciones de la ley, con determinados comportamientos y con la falta de control del dinero público”, señala Maite Pagazaurtundua, responsable del área de euskera del PSE, partido que dirigió la Consejería de Educación durante 8 años, desde 1987 a 1995. 

Quienes temen verdaderamente el cambio son la pléyade de grupos y organismos que viven casi exclusivamente de las subvenciones públicas, desde los AEK (centros de alfabetización de adultos), cuyos dirigentes han sido procesados por el juez Garzón, hasta el diario Egunkaria, pasando por el entramado editorial. Es un universo asociado tradicionalmente a HB que ahora empieza a despegarse de sus pasados vínculos, alarmado por la deriva de ETA, temeroso quizás de ser arrastrado en una dinámica incontrolada y de perder las estructuras sociales, ideológicas y económicas obtenidas durante estos años. La división derivada del Pacto de Lizarra acrecienta, claro está, esa sensación de fractura, no tanto en los consensos considerados básicos como en la confianza política que los hizo posibles. Lizarra entierra largos años de colaboración entre el PNV y el PSE y hace que afloren en las filas socialistas las voces críticas que piden que se revise seriamente esa pasada colaboración. 

“Los socialistas nos comprometimos intensamente en la política lingüística aun a sabiendas de que íbamos contra los intereses de unos 4.000 profesores situados más o menos en nuestro campo político. Hemos tenido un gran protagonismo en la promoción de la ikastolas, pero, en definitiva, lo que hemos hecho es gestionar y moderar, en lo posible, el proyecto nacionalista. Estábamos acomplejados, impregnados de la idea falsa de que todo lo que era euskaldunización era progresista y ahora vemos que hemos alimentado un nacionalismo etnicista”, indica un antiguo alto cargo de la Consejería de Educación que prefiere situarse en el anonimato. “No comprendimos”, añade la misma fuente, “que con el nacionalismo no se negocia verdaderamente un consenso entre los diferentes proyectos de país, sino, todo lo más, determinadas pautas y ritmos”. 

Desde el nacionalismo más templado, menos imbuido de la visión religiosa sobre el euskera, la lectura que se hace de ésta y de otras reacciones similares es que “hay sectores de la población que han empezado a disociarse psicológicamente de los elementos identitarios vascos, de la idea misma de Euskadi”. Los partidos no nacionalistas, tradicionalmente inhibidos, pasivos, ante la lengua, responden que “no hay divorcio con la idea de Euskadi, pero sí con la idea nacionalista de Euskadi”. Los técnicos en política lingüística son categóricos cuando afirman que la “tensión social y política es sumamente dañina para el euskera”.

Y sin embargo, pese a la moderación que ejerce la Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, pese a las iniciativas que buscan liberalizar, secularizar la enseñanza de la lengua, pese a que los autores más reconocidos, Bernardo Atxaga, Ramón Saizarbitoria, Anjel Lertzundi, distan todo de la visión dogmática del euskera, hay mucha gente en el mundo euskalzale que sólo cree en la presión y en el tensionamiento social. No son sólo los militantes de Haika o Ikaste Abertzalea o los profesores que castigan a los alumnos por hablar en castellano. El PNV y EA se manifiestan con EH en defensa de los procesados de AEK, siguen tiñendo de simbología nacionalista las manifestaciones populares: Korrika, Kilometroak, Bai Euskarari, etc., de “defensa” del euskera, aportando desde Udalbiltza (la asociación de concejales nacionalistas creada en el Pacto de Lizarra) partidas millonarias de las arcas públicas a actividades: campamentos de verano, guarderías, enseñanza en euskera de los vecinos vascofranceses. En materia de lengua vasca, Euskadi es tan desprendida que está dispuesta a cubrir las subvenciones que no da a sus ciudadanos el Gobierno de la cuarta potencia económica mundial. 

Muy escasos de representación propia en el mundo euskalzale, PNV y EA acusan enseguida el tirón radical que proviene del mundo de la enseñanza, de la difusión de la lengua y del mundo editorial, un tupido entramado de intereses políticos, económicos y culturales, que ha ido creciendo al calor de las subvenciones y del compromiso militante. Hay quienes ven en esa conexión, en ese ascendente, una explicación, incluso, de la entrada del PNV por la senda soberanista. 

Sin duda, la actitud del Gobierno navarro responde al convencimiento de que el euskera es un elemento de penetración del nacionalismo en esa comunidad.  Escritores euskaldunes como Matías Múgica, crítico con la iniciativa del Ejecutivo navarro, “un gesto hostil y gratuito”, dice, comparten la idea de que efectivamente los nacionalistas siguen utilizando el euskera en esa comunidad como una vía de penetración ideológica. Durante años, el nacionalismo vasco ha creído igualmente en la idea de “a más euskera, más nacionalismo”. De hecho, el presidente del PNV, Xavier Arzalluz, lo puso de manifiesto, implícitamente, en 1996, cuando dijo que los socialistas están en contra de la lengua vasca porque “saben que si la gente asentada aquí va entrando por el euskera, su voto queda ya sujeto a otras cosas y ya no seria lo de antes”. Para disgusto de Arzalluz, esa ecuación, que pudo ser verdad en determinados momentos y en determinadas áreas, está revelándose sin fundamento. Los alumnos de euskera no admiten ya tan acríticamente el adoctrinamiento más o menos camuflado que han ejercido una parte de los enseñantes, aquellos ejercicios dirigidos a estimular la práctica oral que consistían, por ejemplo, en participar en un simulacro de secuestro. 

De hecho, la extensión del euskera no está trayendo consigo un incremento del nacionalismo, como lo prueban los datos electorales y las encuestas que indican que la pertenencia afectiva de la población, declarada en su mayoría vasca y española, siguen más o menos inmutables. A despecho de quienes creen que sólo la fuerza y la imposición hará posible esa Euskadi soñada que muchos vascos viven ya como una pesadilla

Cataluña, del oasis al espejismo
Editorial El País 18 Marzo 2001

Cataluña pierde peso en el panorama español. Tras años de liderar el crecimiento económico, tras ser considerada el motor de España, la competencia de Madrid y Valencia, el victimismo político, el estancamiento cultural y la falta de respuestas ágiles ante los retos de la nueva economía han provocado un intenso debate sobre el futuro de esta Comunidad. En el plano económico, personalidades como Antoni Puig, presidente de la multinacional de perfumería; Joan Rosell, de Fomento del Trabajo; o Enrique Lacalle, delegado del Gobierno en la Zona Franca de Barcelona, constataban esta misma semana la pérdida de peso económico de Barcelona. Frente a los 2.671 certámenes y ferias celebradas en Madrid el pasado año, en la capital catalana se convocaron 1.171. Frente a los 56 kilómetros de Metro construidos en Madrid en cinco años, la red barcelonesa sólo se ha ampliado en diez. Frente a los 485.000 millones que el Gobierno de la Comunidad de Madrid destinará a financiar infraestructuras hasta 2003, la Generalitat sólo aportará 201.700 millones. Ante unos datos tan palmarios, la reacción del nacionalismo ha sido la de atribuir estas diferencias al centralismo y a un sistema de financiación injusto o alegar, como hizo también esta semana el alcalde de Barcelona, el socialista Joan Clos, que el PP se aprovecha del «conflicto vasco» para instaurar un neocentralismo que niega a la ciudad catalana su condición natural de bicapital de España.

En el terreno de las decisiones privadas, la realidad no es muy distinta. Las grandes empresas aprecian la calidad de vida de Barcelona, pero se instalan mayoritariamente en Madrid, mejor dotada en cuanto a comunicaciones, con más inversiones públicas en investigación y desarrollo y con una movilidad social libre de fenómenos políticos esencialistas. Pero la lengua, el catalán, no es el problema, sino una legislación lingüística que la ha convertido en un escollo más simbólico que real. Y por si fuera poco, desde algunos sectores nacionalistas, al constatar el fracaso de las cuotas y los porcentajes —tanto en términos de uso del idioma como en imagen exterior—, se aduce que la solución pasa por endurecer la legislación en tal materia.

En cuanto a actividad cultural, son mayoría quienes, aún negando el declive, aluden a la autocomplacencia en la que han caído las Administraciones, en una estrategia de ayudas que confunde la cultura con la lengua en la que se expresa y en un desinterés manifiesto por todo aquello que relacione a Cataluña con el término innovación.

En tal estado, mantener la metáfora del oasis catalán, el espíritu olímpico y la proverbial capacidad de adaptación a los cambios es negar una realidad que es tan preocupante como reversible.

Mayor, la alternativa
Editorial ABC  18 Marzo 2001

Si alguna virtud ha tenido la crisis política sufrida por el País Vasco en los dos últimos años es que ha forzado la revelación de las ofertas de los partidos con un grado de autenticidad desconocido. La coalición nacionalista se ha presentado con un programa de gobierno en el que ETA no existe como problema para los ciudadanos vascos y en el que lo importante es mantener vivos los fuegos del «conflicto»: autodeterminación, soberanía y territorialidad. Aunque sus mensajes oficiales sean críticos con los partidos nacionalistas, la izquierda abertzale y ETA tienen asegurado en el programa del PNV y EA el mínimo necesario y suficiente para reeditar el frente de Estella, más aún cuando los nacionalistas han entendido el mensaje que les lanzó ETA asesinando al ertzaina Iñaki Totorica. La perspectiva del 13-M es, por tanto, más sencilla y, al mismo tiempo, más determinante: lo único que ensombrece el futuro del País Vasco a partir de las elecciones es la posibilidad de que el nacionalismo vasco actual vuelva a gobernar. Esto es lo preocupante para empresarios, para la Universidad, para la cultura, para la libertad ciudadana, el enquistamiento de una política segregacionista en el modo de gobernar al País Vasco.

Sólo el miedo que provoca el chantaje nacionalista frente a ETA puede frenar el proceso de normalización democrática en el País Vasco, tan hambriento de libertad que se considera poco menos que un capítulo inédito de la democracia europea algo tan simple como la posibilidad de que el PNV, que lleva veinte años gobernando, pueda pasar a la oposición.

Esa posibilidad es cierta y está liderada por el candidato del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, presentado ayer oficialmente en Vitoria, acompañado por el presidente del Gobierno, José María Aznar, y los principales dirigentes del partido. En su discurso, Mayor Oreja desgranó diez compromisos, basados en la firmeza contra ETA, el respeto a la pluralidad, el amparo a las víctimas y la defensa de las instituciones. Resumió el talante de su actitud y de su programa anunciando que, si gana las elecciones, «en el País Vasco habrá libertad, no revancha». Afirmaciones como ésta no pasarían de ser un mero eslogan si no fueran congruentes con la persona que las hace. Mayor Oreja ha acreditado ser un político con serenidad suficiente para encarar las peores situaciones sin perder la moderación, sin lanzar exabruptos, sin ofender a nadie. Esa frase, en boca de Mayor Oreja, es creíble porque es coherente con él. Mayor se presenta a estas elecciones con el aval de un mandato ministerial sin escándalos ni abusos, eficaz en la lucha antiterrorista y convertido en una fuente de confianza de la sociedad hacia las instituciones.

Además de atraer esos sentimientos ciudadanos de aprecio y afecto, Mayor Oreja representa también un proyecto político para el País Vasco, dibujado en la política general del presidente Aznar para España en su conjunto. La defensa de las instituciones democráticas, el imperio de la ley, el protagonismo del ciudadano y el disfrute absoluto de las libertades son rasgos distintivos de una política de centro derecha que se refuerzan aún más cuando se proyectan sobre el País Vasco, en el que todos esos aspectos esenciales del sistema democrático están sometidos a la dictadura del miedo. Por eso, la campaña en el País Vasco tiene mucho de rescate constitucional, de restablecimiento de mínimos democráticos, de defensa de miles de vidas de ciudadanos que ahora mismo están en peligro, objetivos que exigen algo eludido por los nacionalistas en su programa de gobierno: derrotar a ETA hasta erradicarla completamente. Nunca tendrá el Gobierno Vasco un objetivo tan prioritario como éste mientras ETA siga matando.

Mayor conoce bien a los nacionalistas. Tanto que no soportan lo fácil que le resulta delatar sus dobleces y esto anuncia que los nacionalistas centrarán su campaña en la persona del candidato popular. Será una campaña en la que los candidatos tendrán una especial incidencia en la definición del voto de los indecisos, tanto por lo que son como por lo que representan. Y mientras otros son y representan un período desastroso de la historia del País Vasco y se reafirman en los principios causantes de ese desastre, Mayor Oreja representa la recuperación para los ciudadanos vascos de los mejores valores democráticos. Y su victoria sólo debe preocupar a ETA.

¡No habrá revancha, sólo habrá libertad!
Por Ignacio Villa Libertad Digital 
18 Marzo 2001

El acto de proclamación de Jaime Mayor Oreja como candidato a lehendakari, en las elecciones autónomas del 13 de mayo, ha desvelado —algo por otra parte conocido— la personalidad humana y política de un candidato con un gran peso específico.
Mayor Oreja, en una intervención preparada, elaborada y aquilatada, ha demostrado que la política tiene también un componente humano. No todo son estrategias y diseños; también cuenta y mucho la faceta humana del político.

El candidato popular a lehendakari ha expuesto diez puntos de actuación en caso de llegar al gobierno vasco, después de las elecciones. De todos ellos destaca uno: ¡no habrá revancha, sólo habrá libertad! Mayor Oreja, con esta afirmación ha lanzado un mensaje para todos. Su propuesta, su alternativa, es para todos, sin exclusiones ni chantajes. Va mas allá, en definitiva, de una apuesta política. Es exclusivamente un programa para sacar adelante al País Vasco, para superar una crisis institucional sin precedentes.

El candidato popular ha anunciado también que si él llega a Ajuria Enea no habrá doble lenguaje y se respetará la palabra dada. Mayor Oreja ha apostado por profundizar en la identidad vasca sin miedos, pero también dejando de lado a aquellos que piensan que todo el “vasquismo” les pertenece.

En fin, junto a la ausencia de revanchismo, hay que destacar también otra de las propuestas de Mayor Oreja: no habrá policía política, ETA desaparecerá. Dos cuestiones diferentes en la superficie, pero unidas en la raíz. Oreja no quiere una policía autónoma vasca que obedezca sólo directrices políticas, quiere una policía profesional y eficaz, único camino real para que ese día soñado se haga realidad el fin de la banda terrorista ETA. Mayor Oreja ha cumplido las expectativas con creces en la presentación en Vitoria como candidato, ha dado la talla de un político con un fuerte calado humano.

Por cierto, José María Aznar puede estar tranquilo con la sucesión. En Jaime Mayor Oreja tiene al candidato. ¡No hay que darle más vueltas!

Camino a la esperanza
Miguel Ángel RODRíGUEZ La Razón 18 Marzo 2001  

El acto protagonizado en Vitoria por Jaime Mayor Oreja es, sin duda, el más grande convocado nunca por el PP del País Vasco. Atrás quedan los tiempos en que el PP de aquella región sólo podía pensar en locales pequeños con gente que acudía a las reuniones a escondidas, enfundados en gabardinas y gafas de sol para evitar ser reconocidos. Las cosas han cambiado para bien a pesar de la demonización que han sufrido los populares durante más de un decenio. El mensaje del candidato popular supone el comienzo de un camino que ojalá terminara en la esperanza del cambio necesario en las instituciones vascas, siempre que PP y PSOE sepan ser generosos con los vascos y puedan ponerse de acuerdo. Ha llegado el momento de tener la certeza de que la sociedad vasca quiere dar un salto hacia el futuro, y esa certeza sólo la darán las urnas.

    El camino que ayer ha empezado Mayor Oreja es realmente difícil. Afortunadamente, ha venido precedido del pacto con UA: se hacía imprescindible evitar cualquier fuga de votos. Pero es insuficiente frente a la fuerza de PNV y EA juntos. Mayor Oreja y el PP tienen que convencer a miles de votantes nacionalistas de que la esperanza de vivir en una sociedad normal y libre sólo está escrita en la papeleta de un voto. Y es misión muy difícil.

    Todo parece indicar que los nacionalistas van a protagonizar una de las más duras campañas electorales porque esta vez sí tienen miedo de perder el poder y ellos saben que sólo existirán desde el poder, pues no tienen ideología que se sustente más allá de primitivos sentimientos y el puro poder. Por ello será aún más difícil que los mensajes de Mayor Oreja lleguen al electorado nacionalista. Pero a lo mejor lo consigue... Ayer empezó el camino a la esperanza.

Elizaran
ERASMO El Mundo 18 Marzo 2001

Crías de la serpiente, alevines del diablo como éste, protegidos por la lehendakaritza. Mas el fascismo como estado de ánimo se asienta no sólo en la negación de el otro. También en el espíritu de secta y por tanto en la fe -Tengo plena fe en ETA, nunca me ha engañado- como sucedáneo del discernimiento y en la conciencia febril, distorsionada, obnubilada, de la propia supremacía: Haika, Otegi.

Gil Robles
Pilar CERNUDA La Razón  18 Marzo 2001

Es curioso, aquellos que más pegas pusieron a la visita de Alvaro Gil-Robles al País Vasco son los que más aire están dando ahora a su informe. Hay que ver qué dijeron algunos hace unas semanas, cuando el ex Defensor del Pueblo y actual Comisario para Derechos Humanos del Consejo de Europa, indicó que quería viajar al País Vasco: desde el Gobierno trataron de boicotearle algunas de las entrevistas que había pedido, el actual Defensor no quiso recibirle, políticos importantes comentaron que Gil-Robles tenía afán de protagonismo, que era tibio con los nacionalistas, que se dejaba influir por los batasunos ...

    Pues ahí está el informe, que demuestra que los dos días que dedicó a tratar de averiguar cómo se vive exactamente en el País Vasco, los aprovechó bien. Muy bien. Los datos son escalofriantes y seguramente en la Asamblea del Consejo de Europa se abrirán muchos ojos de asombro cuando Álvaro Gil-Robles presente sus conclusiones. Porque en esa Asamblea sí que hay tibios; mujeres y hombres que prefieren no saber lo que ocurre en Euskadi. El trabajo de Gil-Robles es fundamental para sacudir sus conciencias.

Jaime Mayor Oreja, el vasco duro de España
The Economist (10 de marzo de 2001) ABC 18 Marzo 2001

«Acaba de dejar uno de los cargos más difíciles de España: el de ministro del Interior, que encabeza la lucha —en nombre de toda Europa, insiste— contra la inmigración ilegal y, más difícil todavía, contra el terrorismo separatista vasco. Pero sólo para irse a otro igual de complicado: «Don Tranquilo», como llaman a Mayor Oreja los miembros de su equipo, ha sido designado por el Partido Popular en el poder para liderar su candidatura en las elecciones regionales vascas del 13 de mayo, y más tarde, confía el PP, encabezar allí un gobierno regional no nacionalista.

Es posible que sea tranquilo, pero valiente tiene que serlo a la fuerza. Mayor Oreja, vasco de nacimiento, se convertirá ahora en un blanco todavía más atractivo para los pistoleros de ETA. «No tenía elección», dice. «¿Cómo podría enfrentarme a los miembros de mi partido que han soportado amenazas y ataques constantes de ETA desde que mi grupo llegó al poder (en 1996), si yo no estuviera dispuesto a hacer lo mismo? Su decisión no le hará ningún mal desde el punto de vista político. Según los sondeos de opinión, Mayor Oreja es el más apreciado de los miembros del gabinete de José María Aznar, y está considerado como su posible sucesor cuando el presidente abandone el cargo, como ha dicho Aznar que hará cuando concluya su actual mandato en el año 2004. Además, la tranquilidad de Mayor Oreja convive con una determinación de acero, casi obsesiva, por hacer que se aprueben políticas que dividen profundamente a los vascos. Insiste en que se puede derrotar a ETA mediante una acción policial concertada. También alega que el partido más votado, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), no violento, debe ser expulsado de la administración regional, que ha controlado y de la que lleva abusando, mantiene, desde que se instauró el sistema de gobiernos regionales en España hace cerca de 20 años.

Tras la muerte del general Franco, los políticos de Madrid delegaron en el PNV, convencidos de que era una compensación justa por la brutal represión del nacionalismo vasco que ejerció el dictador. Ahora, afirma Mayor Oreja, «ya no es tiempo de remordimientos». Mientras recorre los últimos cien años de historia vasca, cuando el movimiento nacionalista se vio consolidado al concluir las guerras entre pretendientes rivales a la Corona de España, insiste en que los vascos disfrutan ahora de más libertad política que nunca. Pueden perseguir sus objetivos, incluido el de la independencia, de forma pacífica y a través de los mecanismos existentes; ya está bien de escuchar al PNV (y a ETA) reclamando el «derecho a la autodeterminación».

Cuando ETA declaró un alto el fuego en septiembre de 1998, los vascos de a pie recibieron con alivio la noticia. En cambio, Mayor Oreja insistió desde el principio en que no era más que un ardid para obtener concesiones políticas. Se ganó pocos amigos. Aznar siguió el consejo de otros consejeros, familiarizados con el proceso de paz de Irlanda del Norte, que eran partidarios de hablar con ETA. Pero el Gobierno no hizo concesiones de importancia política y las breves conversaciones no llevaron a ninguna parte. Cuando ETA dio por finalizada la tregua en diciembre de 1999, y reanudó a continuación los asesinatos, Mayor Oreja se sintió reivindicado. Pero muchos nacionalistas vascos creían que había saboteado lo que ellos consideraban una auténtica oportunidad para una paz duradera. Para esas personas, Mayor Oreja, nacido en la ciudad vasca de San Sebastián en 1951, es un traidor; un vasco que se niega a hablar vasco, un miembro de la burguesía que se vendió a España. ETA le ha puesto en el primer lugar de su lista.

Lo único que lamenta de su vocación política es el riesgo que implica para su mujer y sus cuatro hijos. La familia es importante para él. Su tío Marcelino, hasta hace poco comisario de la UE, fue el que le empujó a la política a finales de la década de los setenta, cuando era un prometedor estudiante de Derecho. España estaba en plena transición a la democracia y se necesitaban candidatos para la Unión de Centro Democrático (UCD), el nuevo partido cristianodemócrata. Mayor Oreja es el único superviviente de un grupo de cuatro amigos íntimos que trabajaban para la UCD. Los demás fueron asesinados por ETA; uno de ellos, sólo unas horas después de que hubiera acompañado hasta su casa a la entonces novia de Mayor Oreja, Isabel, ahora su mujer, una noche después de ir al cine. Mayor Oreja siguió adelante, y sólo dejó la política vasca durante un breve período de tiempo, cuando la UCD se desintegró. En 1989, Aznar le convenció de que volviera a crear un centro-derecha en la región en nombre de su sustituto, el PP.

La religión es el otro eje de la vida de Mayor Oreja. «Es más cristiano que demócrata», dice Carmen Gurruchaga, una periodista vasca que le conoce bien. Incluso de joven era muy devoto, según uno de los profesores del elitista colegio marianista al que asistió. Mayor Oreja insiste en que no experimenta ninguna duda moral por su dura postura contra los terroristas, ni siquiera cuando consuela a los familiares de sus víctimas. Pero reconoce haber experimentado una sensación de responsabilidad fallida durante esos periodos en los que ETA le ha llevado la delantera a la policía. Se refiere a menudo al preciso número de personas que han sido asesinadas durante el periodo en que ejerció de ministro del Interior, 47. Muy inferior al de principios de la década de los ochenta, cuando más de cien personas fueron asesinadas en un mismo año, pero aún así es muy consciente de que son demasiadas. Un dramático asesinato se le quedó grabado por encima de los demás: el de Miguel Ángel Blanco, un joven concejal del PP, que fue secuestrado en julio de 1997 y asesinado 48 horas más tarde después de que el Gobierno hubiera rechazado la petición de ETA de que todos los presos etarras fueran trasladados a cárceles situadas en el País Vasco. «Fue asesinato a cámara lenta», comenta Mayor Oreja. El crimen hizo salir a las calles a millones de españoles, incluidos los vascos, para pedir un fin a la violencia de ETA. Desde entonces, han seguido manifestándose de esa manera después de cada asesinato; lo cual prueba claramente, según Mayor Oreja, que ya están hartos del clima de miedo creado por ETA, con, afirma, el apoyo tácito de los nacionalistas (algo que el PNV niega tajantemente).

Los sondeos de opinión indican que el PP podría ganar la mayoría de votos en la región vasca, y tal vez sea en efecto capaz de formar gobierno, si los socialistas le apoyan. Ser el lendakari de todos los vascos, no sólo de los que se consideran españoles, será la mayor prueba de la carrera de Mayor Oreja. Su prioridad, afirma, sería devolver la libertad a una región que la perdió bajo el régimen de Franco y luego otra vez, según su versión, bajo el gobierno del PNV. Recuerda a los escépticos que estuvo firmemente a favor del traspaso de competencias al País Vasco.

¿Y si el PP no gana? Eso no frustraría necesariamente sus posibilidades de suceder a Aznar como presidente. Gane o pierda, Mayor Oreja habrá demostrado que tiene lo que los españoles más valoran en sus políticos: cojones.»

El PP presenta un decálogo para el cambio vasco ante un nacionalismo «en ruinas»
«Desde Hitler a nadie se le había ocurrido nada parecido», dijo Aznar sobre el DNI vasco
El ex ministro Jaime Mayor Oreja presentó ayer su compromiso moral para lograr el «cambio tranquilo» que necesita el País Vasco para recuperar la libertad y la paz después de 20 años de gobierno del PNV que terminan con un «nacionalismo derrotado» por Eta. Garantizó que no habrá revanchas, ni imposiciones para nadie, sino perseverancia para el fin total del terrorismo, libertad para todos y una regeneración del sistema educativo y cultural. Toda la cúpula de su partido se desplazó a Vitoria para arroparle.
Carmen Morodo - Vitoria .- La Razón  18 Marzo 2001

Más de 4.000 personas abarrotaron el Pabellón de Mendizorroza de Vitoria en el que se celebró la proclamación oficial de Jaime Mayor Oreja como candidato a la «Lendakaritza». Gobierno y partido se movilizaron para respaldar al ex titular de Interior, y muestra de ello fue la presencia de ministros, presidentes autonómicos y de la plana mayor de la dirección del PP, encabezada por su secretario general, Javier Arenas. La reunión se convirtió en un acto homenaje a los compañeros asesinados por Eta, muy presentes en los discursos de todos los oradores, pero ante todo, fue un llamamiento a la rebelión de los ciudadanos vascos para superar la encrucijada, la tercera en su historia -tras la de la transición y la que dio lugar al Estatuto-, a la que tienen que enfrentarse.

Decálogo
Mayor se presentó con un decálogo, con valor de «contrato», en el que deja explícito su compromiso para hacer posible el cambio político en el País Vasco en vísperas de una «encrucijada» en la que tanto los vascos como todos los españoles tienen mucho en juego. Prometió que no habrá «revanchas», ni engaños, ni complicidad con los violentos, ni imposiciones en el orden cultural, económico o social, ni tampoco operaciones de deslegitimación de las instituciones, de la Constitución o del Estatuto. Lo que habrá será regeneración democrática, perseveración para la «desarticulación total de Eta», estabilidad, regeneración educativa y profesionalización de la Ertzaintza.

    Ese es el proyecto alternativo que presentó al de un nacionalismo «derrotado por Eta», que ha pervertido el significado de las palabras diálogo y paz, y que sólo ofrece a los vascos un futuro basado en «claudicar y en vivir arrodillados». Por ello, dijo, ha llegado el momento de que los ciudadanos reflexionen y decidan si el próximo 13 de mayo quieren apostar por un «gobierno en convergencia permanente con Eta, y que hace de la confrontación con todos su razón de ser», o por un gobierno basado en la firmeza y en el respeto al Estado de Derecho.

    A continuación, tomó la palabra el presidente del Gobierno, quien comenzó subrayando la trascendencia «histórica» de las próximas elecciones autonómicas y llamando a la movilización general para lograr que el cambio, necesario, sea posible. Centró su discurso en denunciar la connivencia de los nacionalistas con Eta y HB, bajo la que se esconde su común apuesta por la autodeterminación, y que tras los comicios se convertirá en la resurrección de sus pactos y de Estella. «Estamos preparados para sustituir a un nacionalismo derrotado por Eta. Un nacionalismo que no es más que un edificio aislado que pretende caer sobre la propia sociedad vasca. El terrorismo ha derrotado al nacionalismo y sólo ofrece que se comparta su derrota política y moral por Eta», precisó antes de pedir a los ciudadanos que reflexionen sobre si lo que quieren para el día después de los comicios es la repetición aumentada del pacto del nacionalismo con Eta, «que es lo que se está preparando».

Maniobras
En este contexto, desveló, sin citarle expresamente, que el presidente del PNV, Javier Arzallus, le juró por su honor, tras la tregua, que si Eta volvía a matar «nunca jamás volvería a hablar con los terroristas». Y poco después, añadió Aznar, ese dirigente nacionalista confirmó en un artículo escrito en el diario «Deia» que compartía con los terroristas los mismos fines. «Nos enteramos de que Caín y Abel, puestos a compartir, comparten también los mismos sueños», dijo.

    También aludió a maniobras nacionalistas como su campaña por el uso del «DNI vasco», que calificó de «certificado infame de xenofobia». «Desde los tiempos de Hitler a nadie se le había ocurrido una cosa semejante en ningún sitio», apostilló. Denunció la situación de aislamiento total en la que se encuentra el PNV, fuera de foros como el PPE o la Internacional Demócrata Cristiana.

Ya, todo vuestro
Por Charo ZARZALEJOS ABC  18 Marzo 2001

No hubo ni banderas ni banderolas. Ni canciones ni pegatinas. Hubo mucho mensaje político, mucha memoria para los ausentes, gente que llenaba las gradas y calor, mucho calor para un candidato que, despojado ya del traje de ministro del Interior y con la herida abierta, y bien abierta, por el muy reciente fallecimiento de la hermana por él muy querida, llenó, él solo, el escenario y en más de un momento dislocó en aplausos a los asistentes. El PP del País Vasco escenificó ayer la «vuelta a casa» de su líder más querido. Testigos de ello fueron, entre otros, Juan José Lucas, Eduardo Zaplana, Luisa Fernanda Rudi, Alberto Ruiz-Gallardón, Javier Arenas, Pío García Escudero, Mercedes de la Merced, Ana Mato y el casi desaparecido Rafael Hernando. En esta ocasión, además, el candidato tuvo la compañía de su mujer, Isabel Bastida, y de sus cuatro hijos.

Alfonso Alonso, alcalde Vitoria, María San Gil, Leopoldo Barreda y Ramón Rabanera calentaron motores. No perdieron ni un segundo en ir al grano. «Ojalá seas el vecino más ilustre de Vitoria», dijo Alonso. «El fracaso del nacionalismo no es el fracaso de la sociedad», sentenció Barreda. Y María San Gil contó que, en un reciente debate, logró que Juan María Juaristi, presidente del PNV de Guipúzcoa, reconociera que ellos quieren la independencia. «Van a volver a Estella, la van a reeditar». Rabanera se dirigió a Pablo Mosquera, presidente de UA, y recordó el pacto electoral suscrito entre ambos partidos, alentando a que el 13 de mayo «firmemos otro gran acuerdo con la sociedad vasca basado en la moderación, en la libertad y en los vascos de bien, que somos muchos».

Fue Iturgaiz el que pisó el acelerador. Hace tres años fue el candidato y ahora lo es «el mejor de todos nosotros». Iturgaiz dijo que un voto a HB es una bala más para ETA. «Que sepan esos “perlas” que no vale ni diálogo, ni pacto, ni nada. A la serpiente, para que muera, se le debe cortar la cabeza» y advirtió «a los talibanes de ETA» que con un gobierno del PP se les van a acabar «los paños calientes» y a «los talibanes que dirigen el PNV que a partir del 13 de mayo se van a ir a la oposición, porque no les va a salir gratis».

Y así, con los asistentes ya muy metidos en ambiente, llegó Jaime Mayor, con sus 281 razones, tantas como concejales y cargos electos del PP, para ser candidato; con sus trece obligaciones que cumplir, tantas como víctimas populares ha enterrado, y con sus diez compromisos si llega a ser lendakari. Y Mayor Oreja se emocionó al recordar a las víctimas y al expresar sus agradecimientos, que centró en Iturgaiz y de manera muy especial en Aznar, la persona «más próxima a mis alegrías y a mi dolor».

Habló Jaime Mayor de la encrucijada del 13 de mayo, que «no es entre siglas» porque «lo que está en juego es el liderazgo de los valores». Por eso, la beligerancia frente a ETA, la defensa de la libertad, la Constitución y el Estatuto serán las señas de identidad del Gobierno que se propone presidir. «Hay que elegir entre que el sosiego sea el referente o que la insatisfacción sea la razón de ser». «El País Vasco ya ha sufrido suficiente. No le sobran ni los valores tradicionales ni el edificio institucional ni los «michelines» (así calificó Arzalluz a los nacionalistas críticos). Al País Vasco le sobran el sufrimiento, el dolor y el abuso de una minoría sobre una mayoría de vascos». Si gana el PP, dijo, no va a haber revanchas ni ambigüedad ni engaño, «no seremos hipnotizados por ETA», no habrá imposición, no habrá desbordamiento constitucional y no habrá equívocos entre víctimas y verdugos.

El cambio, dicen, se palpa en Euskadi y pronosticó el candidato que este cambio será como las mareas de «nuestro mar, que son mareas vivas. Cuando sube la marea, sube más de lo previsto y cuando baja, baja más de lo esperado». «La marea del cambio es la marea más viva»... Y la gente atronó en aplausos, mientras la voz en off, al estilo de las telefonistas de grandes almacenes que dicen eso de «pásese por caja», anunciaba a voz en grito que llegaba Aznar, que antes de tomar la palabra abrazó a su candidato.

Y se notó que conocía el terreno que pisaba. Sabe Aznar que el candidato para afrontar esta encrucijada no necesita acompañantes, que él se basta a sí mismo para poner el «no hay billetes». Por eso Aznar no dio un mitin, ni pretendió otra cosa que decir a los presentes que él también estaba con ellos y que por eso, porque quería para ellos, para los populares vascos, lo mejor, estaba en Vitoria para cancelar un préstamo. «Se dice que Jaime vuelve al País Vasco, pero no se ha ido, nos los habéis prestado durante cinco años» y ahora, con su candidatura, lo devolvía. Habló de él como de un viejo amigo por el que siente admiración. Y recordó los momentos de sufrimientos «y a veces los insultos, cuando no los silencios cómplices» y, al igual que María San Gil, advirtió sobre la reedición de Estella. Aznar criticó con dureza al PNV y a sus iniciativas, como el «DNI vasco» -«a nadie se le ha ocurrido cosa semejante»- y recordó como el mismo dirigente «que me juró» que si ETA mataba una sola vez más «no volverían a pactar con HB», escribió al día siguiente de la última víctima que como «Caín y Abel compartían los mismos sueños».

Aznar va a volver y lo hará a Bilbao y a San Sebastián para seguir preguntando a quién se acerca el PNV cuando pide la autodeterminación y crea el «DNI vasco» y reiterar otra vez que «el terrorismo ha derrotado al PNV». Volvieron los aplausos y Jaime Mayor ya está en casa.

ETA mata a un mozo de Escuadra al hacer estallar un coche bomba en Rosas
Santos Santamaría, de 32 años, fue alcanzado por la metralla del artefacto, de más de 20 kilos de explosivo, que fue activado siete minutos antes de lo anunciado por la banda
LLUISA F. GONZALEZ El Mundo  18 Marzo 2001

ROSAS (GERONA).- Faltaban siete minutos para las 23.00 horas cuando se oyó la explosión. Ni uno solo de los cristales de la fachada del hotel Montecarlo, en la Urbanización Santa Margarita de Rosas (Gerona), quedó entero.

Frente a la puerta y sobre el pavimento, el cuerpo destrozado de un mozo de Escuadra, Santos Santamaría Avendaño, de 32 años. La metralla procedente de la explosión de un coche bomba le hirió mortalmente. El policía, que falleció poco después, es el primer agente autonómico catalán muerto en un atentado de ETA.

El agente pertenecía a la Policía Judicial y estaba destinado en la comisaría de los Mozos de Rosas. Media hora antes de las 23 horas, el diario abertzale Gara, sustituto de Egin, había recibido una llamada en nombre de ETA que alertaba de la explosión de un vehículo ante la puerta del Hotel Montecarlo. La deflagración debía producirse a las 23 horas. Sin embargo, se produjo siete minutos antes.

Al cierre de esta edición la policía mantenía acordonada una calle en Gandía (Valencia) ante una nueva llamada anunciando la colocación de otro coche bomba.

El vehículo de Gandía, un Peugeot 405 blanco, tenía matrícula de Barcelona y estaba estacionado en una calle estrecha junto al hotel Riviera, cerca de varios locales de ocio. Según la llamada, debía estallar a medianoche

En Rosas, tras acordonar la zona, el agente fallecido se aproximó al vehículo, un Ford Escort de color azul oscuro con matrícula de Valencia V-4978-FL, para inspeccionarlo. En ese momento estalló.

El coche estaba cargado con más de veinte kilos de explosivos. El mozo aún conservaba la vida, pero falleció instantes después de ingresar en el Hospital de Figueras, al que fue trasladado.

El agente Santamaría Avendaño, de 32 años de edad, es el primer miembro de los Mozos de Escuadra que pierde la vida en el transcurso de un atentado de la banda terrorista ETA. Al parecer, en la inspección del vehículo colocado por los terroristas, el agente llegó a tocar el tirador de la puerta del coche.

La Ertzaina había avisado a los Mozos de la colocación de un coche bomba en Rosas. Este cuerpo de seguridad desplegó un dispositivo inmediatamente, en colaboración con la Policía Local de Rosas, para desalojar y acordonar la zona.

Un miembro de la Policía Local de Rosas fue herido también por el impacto de la metralla, aunque la lesión fue en una mano y no parecía revestir gravedad.

Testigos presenciales relataron que los efectos de la explosión del coche bomba presuntamente colocado por activistas de ETA fueron devastadores.

El automóvil utilizado por los terroristas estaba aparcado en una explanada alrededor de la cual no sólo está la fachada del Hotel Montecarlo, sino las de varios hoteles y la de un edificio de apartamentos.

Junto al Ford Escort estaba aparcado un autocar que, tras la explosión, quedó completamente calcinado. Uno de los coches que se encontraban aparcados cerca del vehículo trampa quedó carbonizado y boca abajo.

«Escenario dantesco»
Los vecinos consultados relatan un «escenario dantesco». Un bar colindante con el Hotel Montecarlo quedó completamente destruido por el fuego. Los cristales de los edificios circundantes se convirtieron en una lluvia ígnea con la explosión.

El Hotel Montecarlo se encuentra en primera línea de mar, relativamente alejado del centro urbano de Rosas. Sin embargo, el sonido de la deflagración dejó estupefactos a los escasos vecinos que paseaban por el núcleo de la localidad turística gerundense.

La explosión del coche bomba de Rosas es la primera acción de ETA tras la desarticulación en enero pasado del comando Barcelona de la organización terrorista con la detención de la mayor parte de sus componentes. Este comando, integrado al menos por los activistas Ignacio Krutxaga, Liarni Armendáriz y Diego Sánchez Burría, todos ellos a disposición de la Audiencia Nacional, utilizó en buena parte de sus atentados frustrados con coche bomba dinamita procedente del robo de explosivos en la Bretaña francesa en octubre de 1999.

Esta nueva acción de ETA en Cataluña se produce exactamente nueve días después de que un comando de la banda terrorista asaltara un polvorín cerca de Grenoble, secuestrando durante unas horas a los responsables de su custodia, y se hiciera con 1.600 kilos más de dinamita.

A medianoche fue localizado otro coche sospechoso de contener material explosivo, en primera línea de playa de la localidad valenciana de Gandía, lo que, al igual que en el caso de Rosas, obligó a la policía a acordonar la zona y a desalojar varios establecimientos de ocio y un edificio de viviendas. El aviso de bomba se recibió al mismo tiempo que el de Rosas.

A la hora de cerrar esta edición, los efectivos policiales no habían localizado todavía el supuesto vehículo colocado por los terroristas en Gandía.

Horas antes del atentado encapuchados de Haika ocasionaron graves disturbios en Bilbao
Miles de abertzales, con Otegui a la cabeza, se concentraron contra las detenciones ordenadas por Garzón
Horas antes del atentado perpetrado ayer en Gerona, un grupo de encapuchados provocó desórdenes en Bilbao al término de una marcha convocada por EH en apoyo a los miembros de Haika detenidos por presunta colaboración con Eta.Los proetarras lanzaron «cócteles molotov» contra sucursales bancarias y destrozaron numeroso mobiliario urbano. La Ertzaintza dispersó a los alborotadores con material antidisturbios y procedió a la detención de dos de ellos. Los mismos agentes fueron, momentos antes, víctimas de la burla y provocación de los manifestantes de Haika.
Redacción - Bilbao .- La Razón 18 Marzo 2001

Unos 50 encapuchados provocaron numerosos incidentes ayer en el centro de Bilbao momentos antes de finalizar una manifestación convocada para protestar por las 16 detenciones de dirigentes de Haika practicadas recientemente por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, bajo la acusación de supuesta pertenencia a Eta.

    Los hechos ocurrieron sobre las 19:00 horas, después de que la marcha discurriera con normalidad por las calles más céntricas de la capital vizcaína. Miles de simpatizantes de la izquierda abertzale participaron en la movilización, con el portavoz de EH, Arnaldo Otegui, a la cabeza.

    Tras la intervención de la representante de Haika Amaia Rekarte en un acto político que se produjo en el Arenal bilbaíno, del grupo de manifestantes surgieron numerosos encapuchados que atacaron con «cócteles molotov» mobiliario urbano, por lo que la Ertzaintza tuvo que intervenir y procedieron a realizar detenciones. De este modo, la Policía Autónoma Vasca detuvo a dos jóvenes acusados de encabezar los violentos incidentes en la zona de San Nicolás.

    Los alborotadores se dirigieron a las instalaciones del metro, donde lanzaron varios artefactos explosivos y causaron daños en las máquinas expendedoras de billetes y en la entrada. Además, atacaron varias entidades bancarias, como la del BBVA, la Caja Rural Vasca y Caja Laboral, y quemaron contenedores.

    La manifestación partió a las cinco y media de La Casilla de Bilbao, detrás de las pancartas en las que se leía «Frente al fascismo español, firme y fuerte» y «Euskal gazteria, aurrera» (Adelante la juventud vasca), y discurrió hasta El Arenal bilbaíno, con gritos en favor de Eta, de la amnistía, de la independencia y del traslado de presos.

    Entre los manifestantes se encontraban, además de Otegui, los dirigentes de EH Karmelo Landa, Joseba Permach, Jone Goirizelaia, José Antonio Urrutikoechea, alias «Josu Ternera», entre otros. También participaron en la marcha el secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, y el coordinador de Gestoras pro Amnistía, Juan Mari Olano.

    Durante la marcha se produjeron momentos de tensión, ante la presencia, en la Plaza Zabalburu, al lado de la comisaría de la Ertzaintza, de 11 furgonetas de la Policía vasca. Goirizelaia y Urrutikoetxea se adelantaron a la manifestación que a su paso frente a los agentes gritaron consignas como «Vosotros sois perros» y «Zipaio, escucha, pim, pam, pum».

Fraga pide ayuda
Enrique CURIEL La Razón   18 Marzo 2001

Fraga pide ayuda al PSOE ante la posibilidad de perder la mayoría absoluta en Galicia. En el fragor de la batalla de las elecciones vascas puede pasar desapercibido el singular escenario político y electoral que se está configurando en Galicia que afronta en octubre unas elecciones autonómicas que, por primera vez, ponen en serio riesgo a Fraga y al Partido Popular. La mayoría absoluta está en el filo de la navaja y puede vencerse hacia cualquiera de los dos lados. Todos los sondeos y estudios cualitativos realizados en los últimos meses ponen de relieve la tendencia declinante del voto popular, lo que explica alguno de los movimientos que pretenden crear diques de contención y evitar el fortísimo golpe que recibiría Aznar si Fraga, el «gran patrón», el intocable, el indiscutible baluarte electoral, aparece convertido en el gran derrotado y en líder de la oposición. Hasta ahora, Don Manuel, apoyado en su indiscutible personalidad, en la división e impotencia del PS de G., en el deterioro global de la oferta socialista y en la dificultad del Bloque Nacionalista Galego para romper las últimas resistencias del electorado, disponía de cierta facilidad para permanecer. Si a ello le sumamos la actualización de la corrupta estructura caciquil en el mundo rural, las ayudas económicas que provienen de redes bien conocidas en la Audiencia Nacional, la compra e influencia de alguna prensa escrita a través de los contratos de publicidad oficial y encaramados, finalmente, en la insólita Televisión gallega, podemos comprender el tinglado general de poder político que Fraga representa en la agotada Galicia.

    Pero las cosas cambian. La previsión de celebrar las nuevas elecciones adelantadas en el mes de junio, como un plebiscito sobre la figura del Presidente de la Xunta, ha dado paso a una convocatoria definitiva en el mes de octubre tras la explosión simultánea de varios de los graves problemas que acosan a una sociedad que se aleja, en términos relativos, progresiva e inevitablemente de todas las referencias europeas y del resto de España en lo que se refiere a desarrollo y aproximación en renta, empleo y bienestar. Las consecuencias de la práctica ruptura de las negociaciones con Marruecos en relación con el acuerdo de pesca, el impacto de la crisis de las «vacas locas» en un mundo rural ya empobrecido, la ausencia de infraestructuras suficientes para hacer frente a la intensa época de lluvias y el agravamiento en la pérdida y envejecimiento de la población, explican el cansancio y el agotamiento físico y político de la «fórmula Fraga» como mecanismo de mero continuismo. Incluso, como símbolo del «fin de época» que se está viviendo en esta Comunidad Autónoma, ha hecho aparición un presunto caso grave de corrupción que afecta a la Junta Directiva saliente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) y a la persona de Antonio Ramilo, su antiguo Presidente y buen amigo de Fraga. Se trata de un agujero de más de 1.000 millones de pesetas y, para colmo, en los dos últimos días, la nueva Junta Directiva ha denunciado una desaparición de documentos de la contabilidad que debían ser remitidos a la Fiscalía Anticorrupción.

    Galicia necesita un cambio y es posible que se produzca. La apertura de una nueva etapa política que promueva un impulso económico y social del que ahora carece. Fraga, ante la posibilidad de perder la mayoría absoluta, ha optado por dibujar un panorama peligroso de «vasquización», jugando a la identificación del BNG con la violencia y como un partido que «está fuera de la Constitución». No dudó en afirmar que la «semilla de la violencia ya está en Galicia», con la voluntad evidente de enrarecer el clima político y distorsionar el contenido del debate electoral.

    Este intento, se sucede a la propuesta de modificación de la ley electoral general para facilitar el voto de los emigrantes gallegos situados, especialmente, en los países de América Latina. Sin desconocer el carácter loable del empeño, tal modificación tiene carácter de urgencia para el PP con el fin de lograr que el voto emigrante, mayoritariamente conservador, pueda neutralizar la rápida pérdida de apoyo electoral para Fraga por parte del voto de los jóvenes de los núcleos urbanos importantes. Todo indica que Fraga se apaga.

El Gobierno afirma que ETA extorsiona desde las sedes de HB porque son los "locales más seguros"
Rajoy apela a las fuerzas de seguridad "competentes" para acabar con situaciones tan "bochornosas" en un Estado "civilizado y democrático"
Madrid La Estrella Digital  18 Marzo 2001

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Mariano Rajoy, arremetió ayer con dureza contra la izquierda abertzale subrayando que ETA "utiliza los locales que le parecen más seguros", en referencia a las sedes de HB que supuestamente se utilizan para extorsionar a empresarios vascos. El ministro Portavoz, Pío Cabanillas, enfatizó al respecto que Herri Batasuna no merece la consideración de partido democráta.

Al término del Consejo de Ministros que se celebró ayer, Rajoy se refirió a la información que ayer publicó el diario El Mundo en la que se da cuenta de que ETA ha incrementado su presión sobre los empresarios de Euskadi y ha extendido el chantaje a pequeños empresarios, y revela que algunos de ellos reciben en sedes de HB instrucciones sobre cómo pagar a la banda.

"Qué duda cabe de que ETA lo que hace es extorsionar, robar y atracar y utiliza los locales que le parecen más seguros", subrayó el ministro del Interior, para pedir a continuación a las fuerzas de seguridad "competentes" que hagan todo lo posible para evitar que en un Estado "civilizado y democrático" se produzcan situaciones tan "bochornosas".

Por su parte, el ministro Portavoz, Pío Cabanillas, subrayó que si desde el punto de vista "formal" HB es un partido demócrata, si se atiende a su actitud ante los demás y ante las instituciones no tiene las características necesarias para ser considerado así.

A su juicio hay que distinguir entre la caracterización como demócrata por el sólo hecho de presentarse a las elecciones y lo que constituye una verdadera democracia que, según el ministro, es "la actitud ante los demás, ante las instituciones y ante las normas de convivencia que nos hemos dado todos", explicó.

"Ceguera consciente"
En cuanto a la reacción que ha provocado en las filas del PNV y del Gobierno vasco el informe elaborado por el comisaro de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Alvaro Gil-Robles, sobre la situación en Euskadi, Cabanillas lamentó la postura de "desprecio" y de "ceguera consciente" en el Ejecutivo de Vitoria.

A juicio del portavoz del Gobierno es "triste" ver cómo un informe con "datos objetivos" que describen una "realidad dramática" provoca esa reacción porque, añadió Cabanillas, "saben perfectamente cuál es el grado de desprotección que tienen las personas en el País Vasco".

Para Cabanillas, la actitud del Gobierno vasco no hace sino subrayar la "precisión" del diagnóstico que realiza Gil-Robles. "Es triste ver cómo se intenta desviar el debate haciendo referencia a si ha habido o no filtraciones", apostilló.

Más de mil personas abuchean a Pujol en su primera visita a las Tierras del Ebro
«Desde Cataluña no podemos evitar el PHN, pero sí cambiarlo», les dice
El Presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, realizó ayer su primera visita a las Tierras del Ebro desde que empezó el conflicto por el Plan Hidrológico Nacional (PHN). Pujol, tuvo que ser escoltado por varios agentes de los Mossos d'Esquadra a su llegada a las localidades de Amposta y Tortosa, recibió abucheos y pitidos de más de mil personas que le esperaban. «No podemos evitar el PHN, pero si cambiarlo», dijo Pujol.
Sonia Domènech - Barcelona .- La Razón  18 Marzo 2001

El presidente de la Generalitat no recibió ayer mejor trato que su «conseller en cap», Artur Mas, en su visita a las Tierras del Ebro. La crispación de los vecinos de las comarcas del sur de Tarragona se volvió a hacer patente con la visita de Jordi Pujol, quien tuvo que ser respaldado por varios agentes de los Mossos d'Esquadra en las localidades de Amposta y Tortosa.
    La primera visita de la agenda del presidente de la Generalitat tenía como punto de parada Amposta donde fue a inaugurar la conexión de Internet en banda ancha del Instituto de Enseñanza Secundaria Montsià. Allí le esperaban unos 400 vecinos que empezaron a silbar cuando llegó y lanzaron consignas contra el PHN.
    Después de la inauguración, el presidente de la Generalitat partió hacia Tortosa donde más de un millar de manifestantes, según fuentes de la Policía Local, le esperaban a las puertas del Instituto por el Desarrollo de les Comarcas del Ebro. Con los ánimos muy crispados, los vecinos de esta zona, que también se oponen a la construcción de una central térmica y un parque eólico, empezaron a abuchear a Pujol cuando bajó de su coche oficial y le mostraron tarjetas rojas.
    Fue necesario que varios agentes de la Policía autonómica resguardaran al president ya que los manifestantes empezaron a lanzar sal -simbolizando la salinización que sufrirá la zona de llevarse a cabo el trasvase que contempla el PHN-, e incluso algunos hicieron intentos de abalanzarse contra el coche oficial. Finalmente, no se produjeron incidentes de gravedad sólo un agente recibió un impacto de un paquete de sal sin mayores consecuencias.
    Durante poco más de media hora Pujol estuvo reunido con los portavoces de la Plataforma por la Defensa de las Tierras del Ebro y, según informó su portavoz al término de la reunión, Manuel Tomás, no hubo ningún acuerdo. «Este problema es clave para las Tierras del Ebro y la Generalitat debe variar su postura y ha de encabezar la lucha para la modificación del PHN». Tomás añadió que en la reunión solicitó al presidente de la Generalitat que actúe contra el PHN en Europa y explicó que en la reunión Pujol se comprometió a consensuar las alegaciones al plan en una comisión técnica formada por miembros de la Agencia Catalana del Agua -organismo dependiente de la Generalitat- y representantes de la Plataforma en Defensa de las Tierras del Ebro.

«No se puede evitar»
Después de esta reunión, Pujol acudió a la Cámara Oficial de Comercio y en su intervención explicó que el PHN «no se puede evitar desde Cataluña. Podemos intentar modificarlo, eso sí, pero no lo podemos impedir». Añadió, no obstante, que la Generalitat «pase lo que pase, estará al lado de las comarcas del Ebro. Lo estará desde el realismo y con voluntad no de quedar bien o de ganar votos, sino de ser realmente útil. No engañaremos a las Tierras del Ebro», sentenció.
    Por su parte, Artur Mas afirmó ayer en Reus (Tarragona) que la relación entre el PP y CiU vivirá una situación definitiva en los próximos días, dependiendo de las concesiones que haga el Gobierno central en el PHN.

PP y PSOE movilizan a sus militantes para asegurar la limpieza electoral en el País Vasco
MADRID. G. López Alba / C. de la Hoz ABC  18 Marzo 2001

El pasado día 4 el PP reunió a los coordinadores electorales de las tres circunscripciones vascas para «iniciar el impulso de movilización del partido» y marcar un ambicioso calendario, según señaló a ABC el secretario ejecutivo de Formación, José Antonio Bermúdez de Castro. El reto que se han marcado lo populares es conseguir las más altas cuotas de movilización que jamás haya tenido el PP vasco «y por eso hemos comenzado tan pronto».

En Álava, tanto por los antecedentes de otras elecciones como por la estructura del partido, tendrán interventores y apoderados en todas las mesas. En Vizcaya «nuestro sistema ha mejorado sustancialmente tal y como se vio en las generales», explica el dirigente popular de modo que habrá interventores o, bien, apoderados en los colegios electorales.

Históricamente, los problemas vienen de la circunscripción de Guipúzcoa, donde hay zonas en las que el Partido Popular tiene una gran «bolsa de votos» como es el caso de San Sebastián o Irún pero donde su presencia es muy pequeña en el interior. En todo caso, en las elecciones del 12 de marzo el PP consiguió movilizar en esta provincia a 500 personas que cubrieron el 70 por ciento de las mesas electorales de la circunscripción.

CALENDARIO POPULAR
En función de los militantes y simpatizantes que se consigan implicar -en las elecciones generales fueron cerca de 2.500- se procederá a una asignación de mesas y de colegios, creando, si es necesario, la figura del apoderado itinerante, que controle la limpieza del proceso y recoja las actas de distintos colegios con el resultado del escrutinio.

La próxima semana el PP tiene previsto, en un sistema piramidal, tener designados a los coordinadores electorales de zona, de distrito y de los municipios más importantes. Serán 120 personas que, a su vez, se responsabilizarán de asegurar, antes de Semana Santa, de que en cada colegio haya uno o dos apoderados, a los que corresponderá, por su parte, tener, a finales de abril, un interventor al menos por cada mesa.

Simultáneamente a este proceso se desarrollará otro de formación, de modo que estos interventores y apoderados estén preparados técnicamente. La idea, además, no es sólo que realicen una labor de control de la limpieza del proceso electoral sino que se conviertan en una especie de agentes electorales. Su labor vendrá apoyada por análisis «microdemoscópicos» que el PP irá realizando por zonas en busca de electores potenciales, teniendo en cuenta que la abstención se incrementa en el País Vasco en las consultas autonómicas con respecto a las generales. No hay que olvidar que «un puñado de votos» pueden ser determinantes para conseguir un parlamentario más.

Aunque la Ley electoral vasca impide que ciudadanos de otras regiones de España puedan actuar como apoderados en el País Vasco, no han faltado ofrecimientos de diputados, senadores, concejales, militantes y simpatizantes del PP de todo el país en este sentido. «El grado de implicación y de solidaridad con el País Vasco es absoluto», asegura Bermúdez de Castro.

VOTO POR CORREO
En este esfuerzo de movilización no se descarta dirigir una carta a los militantes del PP vasco para solicitar su colaboración, aunque la dirección del partido es consciente de las dificultades que supone «significarse públicamente» a favor del PP.

Durante la campaña electoral harán un mayor esfuerzo de movilización y también pondrán el acento en garantizar el secreto del voto mediante la presencia de cabinas y de papeletas de todos los partidos en todos los colegios, acreditar en óptimo reparto del «mailing» electoral de modo que los votantes puedan recibir las candidaturas en su domicilio y que se pongan todas las facilidades en el voto por correo, habida cuenta de que, proporcionalmente, en el País Vasco es donde más se recurre a este sistema.

SIN PACTOS
Capítulo aparte es el de los medios de comunicación, de los que depende también la limpieza del proceso electoral. En este sentido, el Parlamento vasco aprobó recientemente y con una extraña unanimidad, instar a éstos para que garanticen su independencia informativa y defiendan la palabra «de todos los demócratas sobre la que aquellos que sirven de correa de transmisión del terror» en referencia a EH. En otra moción, también apoyada por todos los grupos de la Cámara vasca, se pedía al Ejecutivo de Vitoria que garantizara los derechos políticos y a tener una actitud «beligerante» frente a discursos y planteamientos «que amenazan con su restricción». El mismo apoyo recibió una enmienda transaccional que abogaba porque el Gobierno autonómico promoviera todas las condiciones que garanticen el derecho de todos los ciudadanos a participar libremente como candidatos «sin que por ello peligre su integridad».

Por su parte, tanto la dirección federal del PSOE como la del PSE descartan por completo cualquier pacto con el PP para intercambiar interventores que garanticen la limpieza del proceso electoral en el País Vasco. Para rechazar esta posibilidad, «que ni se plantea», esgrimen al menos tres motivos: es innecesario, no le interesa políticamente, y, si el PP lo precisa, sus interventores les facilitarán las actas de las mesas electorales donde este partido no puede estar presente directamente.

BUENA COLABORACIÓN
El PSE, con la experiencia de anteriores convocatorias electorales, asegura estar en condiciones de tener interventores propios en las mesas que agrupan entre el 90 y el 95 del electorado vasco. Miembros del comité de campaña indicaron, en este sentido, que la población vasca presenta un elevado índice de concentración urbana por lo que, aunque el PSE no tiene presencia en algunas pequeñas localidades, el electorado de éstas no supera el 10 por ciento.

En cuanto a una posible colaboración con el Partido Popular para velar por la limpieza del proceso, las mismas fuentes indicaron que «a pesar de las fricciones, la relación de compañerismo en ese sentido es muy elevada, como lo era incluso con el PNV en las zonas urbanas, y siempre ha habido colaboración cuando se han planteado situaciones como, por ejemplo, que algún interventor haya tenido que ausentarse temporalmente».

También está descartada la posibilidad de que militantes socialistas de otras Comunidades se desplacen al País Vasco para actuar como interventores, ya que, aunque ha habido ofrecimientos en este sentido desde lugares tan dispares como Extremadura o Cataluña, la legislación electoral establece que esta función sólo puede ser ejercida por personas censadas en ese territorio.

Por lo demás, el PSE sostiene que, a pesar del clima de tensión política y social, el País Vasco cuenta con «una Administración moderna y desarrollada», según explicó uno de los responsables de la campaña, Teo Uriarte, que permite no albergar especiales preocupaciones sobre la existencia de infraestructuras suficientes como la disponibilidad de cabinas para ejercer el voto en secreto. Los temores se refieren más a los posibles alborotos y presiones que puedan ejercer los radicales para amedrentar a los votantes no nacionalistas.

TENDENCIA AL ALZA
Esta circunstancia, según las previsiones socialistas, podría provocar un ligera tendencia al alza en el ejercicio del voto por correo, al que se cree que todos los partidos dedicarán especial atención porque, entre otros motivos, un porcentaje importante de la población en la «tercera edad» acostumbra a desplazarse al Mediterráneo en las fechas para las que han sido convocadas las elecciones. A ello se une el interés de los nacionalistas por movilizar el voto de la «diáspora» vasca residente en Iberoamérica, donde también existe un núcleo republicano afín al PSE.
A pesar del clima de tensión, los socialistas creen que en su electorado primará sobre el temor «la indignación y el convencimiento de que si no plantamos cara podemos desaparecer, no ya políticamente, sino físicamente».

Los responsables de la campaña del PSE calculan que alrededor del 50 por ciento de su militancia se movilizará activamente en las tareas relacionadas con el proceso electoral, lo que equivaldría a un número de entre 4.000 y 5.000 personas, ya que según el censo electoral que se utilizó para el XXXV Congreso del PSOE, los militantes socialistas en la Comunidad autónoma vasca ascendían a 8.914.

Radicales queman en Hernani el coche de un militante de UGT amenazado desde hace meses
El sindicalista se desmayó y su hija sufrió un ataque de nervios al conocer el sabotaje Un grupo de desconocidos causó importantes daños en una oficina del BSCH en Andoain
G. TESTA BILBAO El Correo  18 Marzo 2001

Un grupo de desconocidos incendió la madrugada de ayer el coche del responsable de UGT en la comarca de Hernani y Lasarte, José Pérez, que venía recibiendo amenazas desde hace meses con pintadas y llamadas telefónicas. Los hechos ocurrieron a las 2.35 de la madrugada en la calle Karabel de Hernani, justo cuando una hija del sindicalista regresaba a casa.

La joven sufrió un ataque de nervios y tuvo que ser conducida al Hospital provincial, donde fue dada de alta poco después. Pérez sufrió un desmayo al tener conocimiento del sabotaje, y fue trasladado por la Ertzaintza al centro médico de Hernani. El incendio, que destrozó completamente el vehículo obligó a desplazarse a una unidad de los Bomberos para sofocar las llamas.

El secretario general de UGT en Euskadi, Carlos Trevilla, se trasladó hasta Hernani para solidarizarse con su compañero, que estaba a sueldo del sindicato como ‘liberado’. Trevilla recordó que Pérez había recibido «numerosas amenazas verbales y telefónicas» durante los últimos seis meses. En octubre del año pasado, el frontón de Hernani, su coche y el portal de su casa aparecieron cubiertos de pintadas con su nombre en el centro de una diana.

El líder ugetista enmarcó el sabotaje en el contexto social de Hernani, municipio que describió como «una ciudad sin ley» y advirtió de que con esta estrategia de persecución social «tarde o temprano los violentos van a por todos los que no comparten sus ideas». Trevilla afirmó que veía a su compañero «dispuesto a seguir en su puesto», aunque opinó que «lo más importante es lo que opine su familia».

Trevilla reiteró que «los derechos humanos deben estar por encima de cualquier proyecto político», porque sin ellos «no es posible ejercer la política ni el sindicalismo con libertad». El líder sindical vasco repitió su compromiso por «la paz, los derechos humanos y la libertad de las personas y de las organizaciones».

UGT ha convocado una concentración ante su sede de San Sebastián para el próximo lunes a mediodía con el fin de denunciar «el gran drama de la sociedad vasca, que es la persecución social a los no nacionalistas».

Sucursal calcinada
Por otro lado, un grupo de radicales atacó la medianoche de ayer una oficina del BSCH en Andoain, provocando importantes daños en las dependencias bancarias y en el inmueble. Los violentos rompieron los cristales de la sucursal y rociaron su interior con líquido inflamable. Las llamas se propagaron a una furgoneta aparcada en las inmediaciones, aunque la intervención de los bomberos evitó que fuera necesario el desalojo de las viviendas superiores.

Voluntad continuista
Editorial El Correo  18 Marzo 2001

La coalición PNV-EA dio a conocer ayer las bases políticas y programáticas que comprometen a ambos partidos para la próxima legislatura, y que tras las elecciones del 13 de marzo constituirán su posición común en un eventual proceso de diálogo y negociación con las demás fuerzas políticas. Fruto de la transacción entre ambas formaciones, el programa hace suyo el discurso con que el lehendakari Ibarretxe ha querido preludiar durante los últimos meses la convocatoria electoral, incorporando asimismo algunas exigencias que -junto a la seguridad de obtener un número apreciable de parlamentarios- había planteado EA en el proceso de conversaciones. El texto programático consigna las coincidencias en el seno del nacionalismo democrático, pero a partir de ahí resultan cuanto menos dudosas las virtudes que pueda encerrar tanto a la hora de recabar votos para la coalición PNV-EA como en el hipotético caso de que los dos socios se dispongan a propiciar acuerdos con terceros. La lectura de la propuesta hecha pública ayer sugiere que el PNV se enfrenta a poco menos que una misión imposible, con un documento que por un lado suscitará preocupación en las personas que aun no compartiendo del todo su estrategia han aportado su voto a la consolidación del poder nacionalista, sin que, en compensación, el programa ofrezca atractivo alguno a los abertzales que hasta ahora se han mantenido a distancia del nacionalismo gobernante. De la mano de Ibarretxe, la necesidad de recuperar una posición central ha llevado al nacionalismo gobernante a recrear un panorama en el que, a través de un juego de analogías y equidistancias, ha terminado creyéndose ajeno a la tensión entre los extremos. Hasta tal punto que el propio programa comienza refiriéndose a la polarización como un fenómeno que parece alejado del ámbito de responsabilidad de sus firmantes, que son quienes ostentan las riendas del gobierno de la comunidad autónoma.

No sería aventurado afirmar que la razón que mayor peso adquiere en la redacción del documento es la voluntad continuista de sus autores. Como si, en el fondo, no abrigaran otra intención que la de convertir su coalición electoral en coalición de gobierno, los firmantes del pacto pre-electoral han querido reafirmarse en el mensaje de Ibarretxe, al tiempo que han aproximado sus propuestas para la próxima legislatura a su respectivo ideario partidista como nunca antes había hecho el PNV. La mención expresa al derecho de autodeterminación -que no fue consignado en el pacto con EH para la presente legislatura- y la insistencia en una concepción unívoca del diálogo político, lejos de facilitar el entendimiento posterior a las elecciones del 13 de mayo, suponen un distanciamiento voluntario por parte de dos formaciones que han acordado concurrir juntas a los comicios sin asegurar siquiera que vayan a mantener una política de alianzas coincidente después.

Tropezar en la misma piedra
Por Francisco de ANDRÉS ABC 18 Marzo 2001

Decía Florence Nightingale que, hagan lo que hagan, los hospitales no deben propagar enfermedades. Algo parecido a lo que exigimos al benemérito cuerpo de bomberos. Puede fracasar en su intento. Pero en ningún caso debe propagar el fuego.

Las potencias occidentales llevan décadas desconociendo, no pocas veces, elementales reglas de higiene y sana lógica cuando encaran conflictos enraizados en la historia y en el alma profunda de los pueblos. Y los Balcanes son un ejemplo último y paradigmático.

A instancias de las autoridades políticas de Estados Unidos y de la Unión Europea, la OTAN realizó de modo encomiable su tarea militar de evitar una matanza en Kosovo, la provincia separatista serbia habitada por una mayoría de etnia albanesa. La victoria militar aliada fue interpretada por el nacionalismo albanés como un éxito propio, y su brazo armado, la UÇK, ha vuelto a prender la mecha del extremismo étnico balcánico, amparado en el incumplimiento por parte de la Alianza de un compromiso a todas luces necesario y urgente: el desarme y la disolución de la guerrilla kosovar. Hoy, como en su día el nacionalismo serbio, el kosovar aspira a extender la llama a Macedonia, Montenegro, y a otras partes de Serbia, en busca de la construcción de «La Gran Albania».

Defender al oprimido es una obligación, pero la indulgencia ante el nacionalismo armado es un mal negocio. Si a eso se suma el arrobamiento de la opinión occidental ante el guerrillero romántico, el cóctel es explosivo. El original apoyo norteamericano y europeo a Fidel Castro, a los sandinistas, en su día al IRA, por no citar ejemplos más próximos, son casos de manual de la capacidad humana de tropezar en la misma piedra.

 

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