AGLI

Recortes de Prensa     Martes 20  Marzo  2001
#Elecciones
Francisco Rodríguez Adrados, de la Real Academia Española ABC 20 Marzo 2001

#Coincidencia
Alfonso USSÍA ABC  20 Marzo 2001

#EL TERRORISMO ES TAMBIEN UN PROBLEMA DE PARIS
Editorial El Mundo  20 Marzo 2001

#Contra el turismo
Enrique de Diego Libertad Digital  20 Marzo 2001

#¡Ha sido Otegui!
Iñaki EZKERRA La Razón 20 Marzo 2001  

#La «vía política»
Ramón PI ABC  20 Marzo 2001

#La legislatura de la paz
Pablo A. MOSQUERA, es secretario general de Unidad Alavesa La Razón  20 Marzo 2001

#Incompatibilidad manifiesta
Editorial El Correo  20 Marzo 2001

#A falta de datos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  20 Marzo 2001

#Francisco Vázquez califica a los líderes autonómicos de "reyes de Taifas" y les acusa de minar a los partidos
Madrid  La Estrella Digital  20 Marzo 2001

#Pasiones de servidumbre
Juan SEOANE, es miembro del Club Opinión Santander La Razón  20 Marzo 2001

#Los hijos de la ira
ALFONSO J. VILLAGÓMEZ El Correo  20 Marzo 2001

#El cabecilla etarra Zamácola captó en dos años a una treintena de activistas entre jóvenes de Haika
MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 20 Marzo 2001

#Azkuna critica a Interior por permitir marchas radicales que «siempre» acaban con violencia
JOSÉ V. MERINO BILBAO El Correo  20 Marzo 2001

#‘Basta Ya’ llama a la «rebelión cívica» hasta acabar con ETA
G. TESTA BILBAO El Correo  20 Marzo 2001

#Nacionalistas
ROSA MONTERO El País  20 Marzo 2001

#Prolegómenos para una guerra civil
Alberto Míguez Libertad Digital 20 Marzo 2001

#Los editores de libros de texto critican la fuerte censura del Gobierno vasco
MADRID. R. B. ABC   20 Marzo 2001

#La Asociación de Geógrafos dice que Cataluña también manipula los textos
ABC  20 Marzo 2001

#Japón, Brasil y EE UU, los países donde más creció la demanda del español como segunda lengua
Redacción - Jaen .- La Razón 20 Marzo 2001

#La mayoría de los estadounidenses prefiere el español como segunda lengua
Libertad Digital 20 Marzo 2001

#Rodríguez Lafuente se va del Cervantes
BORJA HERMOSO. RAFAEL SIERRA El Mundo  20 Marzo 2001

#Un vasco que defenderá el español en el mundo
MADRID. ABC 20 Marzo 2001

#El terrorismo y los ideales
JOSEP RAMONEDA El País (Cataluña) 20 Marzo 2001

Elecciones
Por Francisco Rodríguez Adrados, de la Real Academia Española ABC 20 Marzo 2001

ME refiero, naturalmente, a las convocadas en el País Vasco para el próximo mayo. Y voy a mantener una opinión discrepante, con el mayor respeto para todos. Porque también se pueden esgrimir razones contra lo que voy a decir que, aunque se calle, a muchísimos se les ha ocurrido sin duda. Pero conviene que todas las opciones queden expuestas.

Lo que voy a decir es que a todos los españoles nos gustaría que ganaran Mayor Oreja o Redondo Terreros o los dos. Son personas de valor y de sensatez reconocidas, sin duda pondrían de su parte todo para reconducir una situación que a España se le está escapando de las manos. Aunque todavía tiene cartas.

Pero, después de decir esto, el problema de fondo es el de si en una situación no democrática puede funcionar la democracia: las elecciones. Nada menos que el Comisario Europeo para los Derechos Humanos ha reconocido, oficialmente, que en el País Vasco no hay libertad, hay una intimidación continua: a diferentes niveles, con diferentes métodos. Puede, incluso, perderse esa elección y legitimarse, así, la no libertad, la no democracia con un vestido aparentemente democrático.

Habría que poner un paréntesis antes de que funcionara en condiciones normales el juego democrático. Esto está previsto en todas las Constituciones democráticas. «Pacifiquen el país y luego haremos elecciones», habría que decir a esos señores. Claro está, también esto tiene su riesgo. Y ellos dicen: «dejen que ganemos las elecciones y ya lo pacificaremos» (fuera de España, por supuesto).

Este es el primer riesgo, el de unas elecciones difícilmente libres, menos que nunca. Desde hace mucho tiempo se veía venir. Pero se dirá que sin elecciones la cosa iba a peor cada vez, que así hay una posibilidad, por vez primera, de que mejore.

Pero este riesgo no es el más grave. El más grave es que, ahora ya, los partidos nacionalistas apuestan abierta y decididamente, por primera vez, por la independencia. Encubierta con la cháchara del diálogo y toda esa hipocresía. Pero independencia: autodeterminación no es más que esperanza de una votación favorable para la independencia. Por primera vez los nacionalistas llamados democráticos apuestan en público, abiertamente, por la misma tesis de sus hermanos enemigos (hijos enemigos más bien) de ETA.

Hay dos hipótesis, entonces. La primera, que gane la coalición nacionalista: toda ella, prescindiendo de sus escisiones internas. Pésimo asunto. No estará jugada con ello la carta decisiva, quedan más cartas. Pero pésimo asunto. La bola de nieve crecerá.

La segunda hipótesis es, por supuesto, la más favorable: por ella apuesta todo aquel que tenga dos dedos de frente y un mínimo conocimiento de la historia. El País Vasco, con todas sus peculiaridades, siempre hay peculiaridades, ha sido siempre español, debe seguir siéndolo. Por su propio interés, también. Lo demás sería un precedente funesto para todos, una especie de finis Hispaniae. Reinos de taifas por doquier.

Pero tampoco este triunfo es, discúlpenme, una hipótesis satisfactoria, aunque sea, de momento y si las cosas no cambian, la única realista. Porque el hecho capital es este: ha quedado aceptada la posibilidad de que participe en unas elecciones autonómicas un partido o grupo de partidos que quieren convertir la autonomía en independencia. Y eso, aunque pierdan ahora, luego cada cuatro años.

¡Un referendum para la independencia cada cuatro años! (en Quebec es cada cinco). ¿Se puede vivir así? A cualquier fallo, a cualquier cambio del viento, pueden ganar.

Esta es, para mi, la gravedad del momento: la legitimación del independentismo como programa electoral. Infinita gente se asombra de que se admita ese punto programático en unas elecciones previstas por la Constitución. No todo es admisible en democracia: lo que está contra la Constitución no debería ser admitido en un juego democrático previsto por esa Constitución. El Gobierno o el Tribunal Constitucional deberían impedirlo. En Atenas había una graphé paranómwn, un recurso legal por violación del orden constitucional, que paralizaba cualquier propuesta a la Asamblea que fuera contraria a la legalidad. Aquí, parece, vale todo, con tal de darle una apariencia pacifista y democrática.

Parece utópico pedir esto aquí, cuando ningún gobierno ha insinuado siquiera la posibilidad de utilizar el artículo 155 de la Constitución, que faculta al Gobierno, ante una Comunidad Autónoma que atente contra el interés general de España, a adoptar las medidas necesarias para proteger ese interés general. Claro que esto era un riesgo, pero también era arriesgado el otro camino. Nos ha llevado a esto.

Y nadie negará que el Gobierno del PNV ha actuado repetidamente contra el interés general de España. Un gobierno, además, minoritario, lo cual se entiende mal o no se entiende en democracia. ¡Ha habido que ponerlo contra las cuerdas para que anuncie elecciones! Y se presenta atentando contra el interés y el acuerdo de todos, representado por la Constitución.

No amenazados por los que amenazan y algo más. Con todo a su favor, salvo sus errores.

La verdad, es difícil comprender que una votación de todos, las elecciones generales, que legitima un gobierno de España, pueda ser abrogada, anulada, potencialmente, por la votación de un segmento de esa España: una votación que se efectuará de acuerdo con la Constitución, que representa a todos. Que esa votación de un segmento o autonomía pueda crear un gobierno que atente contra la voluntad general, no se comprende. Es puro absurdo, pura contradicción.

Tendría que haber un recurso legal que impidiera esto, aunque sea un riesgo solo potencial. ¿Puede un estado de EEUU o un Land alemán plantearse una posibilidad de ese tipo, una votación para la secesión? Legalmente, digo. La respuesta es que no.

Este es el riego de unas elecciones que se celebran en un clima no democrático y se celebran de acuerdo con la Constitución para, en la intención de un sector, cargarse esa Constitución. ¿Es democrático esto? Parece que hay quienes lo afirman. Yo diría que no.

Ello iría, en definitiva, además, contra los intereses de España (que incluyen los del País Vasco). Y sucederá en adelante, ganen o pierdan los nacionalistas, cada cuatro años. Porque se habla de democracia, acabo de hacerlo yo mismo, y con entera razón. Pero el problema es más profundo y, ahora que los nacionalistas hablan ya claramente, por primera vez, hay que descubrirlo, aunque es un secreto a voces. El problema último no es la democracia, este es un problema añadido. El problema último es España. Una elección española se utiliza o intenta utilizar contra España.

El plan Ardanza era ya un proyecto independentista, lo dije en esta misma página el treinta y uno de marzo del 98, algunos no lo veían. Ahora todo está más que claro.

En fin, la mía no es más que una voz entre muchas voces, aunque estoy seguro de que muchísimos asentirán. Según las decisiones que han tomado todos, según como marchan las cosas, no tiene posibilidades, hoy por hoy. Tenemos que atenernos a lo que hay: y esperar lo mejor, que el nacionalismo vasco sea derrotado, que haya luego un curso prudente, que haya una inflexión de la locura.

Pero en su definición más descarnada y lógica el problema está planteado, en ultimísima instancia, en los términos que he descrito: estamos ante una elección en un clima no demo-crático y con unos partidos que presentan un programa anticonstitucional. Hasta ahora no se habían atrevido a hablar tan claro.

Si, frente a la pura lógica, se impone la prudencia política y ésta triunfa aunque sea dentro de una democracia trucada y frente a un programa que debería ser inadmisible, sería un gran alivio para todos. Pero creo que he hecho un análisis válido desde puntos de vista no solo españoles, también democráticos.

Coincidencia
Por Alfonso USSÍA ABC  20 Marzo 2001

Al fin, lo que son las cosas, comparto plenamente un punto de vista con Javier Arzallus. Ni el más etéreo matiz separa su opinión de la mía. En este caso estamos tan unidos, o más, que las parejas históricas del amor inquebrantable. Romeo y Julieta, Calixto y Melibea, Setién y Pagola, Sergio y Estíbaliz y Rociíto y Fidel. Corazones, como escribía Wodehouse, que laten al unísono. Existen otras parejas, compactas y seguras, que también merecen el honor de figurar en esta relación gozosa, pero sólo sus nombres ocuparían la totalidad del espacio. Cleopatra y Marco Antonio, Rodrigo de Vivar y doña Jimena, la reina María Luisa y Godoy, Miguel Boyer e Isabel Preysler y Mauri y Maguregui. No terminaríamos. Tampoco con las parejas figuradas que han pasado a la historia como de amor cumplido, no habiendo pasado de la vana ilusión. Alonso Quijano y Aldonza Lorenzo, Fidel Castro y Cristina Almeida o Dinio y Marujita Díaz. Una bellísima dama intentó formar pareja con Bernard Shaw con un argumento fácilmente rebatible. «Maestro, hagamos el amor y tengamos un hijo. No habrá en el mundo nadie más afortunado, porque tendrá su inteligencia y mi belleza». El gran irlandés no necesitó de mucho tiempo para tirar por la borda la bondad de la propuesta. «Señora, ¿y si sale al revés, con mi belleza y con su inteligencia?». Tampoco estoy defendiendo con esto que Arzallus y yo nos dispongamos a tener un hijo, lo que no es imposible científicamente, pues ya se sabe que los nacionalistas son capaces de darle la vuelta a todo, y si Arzallus se empeña en ser madre es probable que lo consiga. Casos más raros se han visto. Sucede que para engendrar un hijo, además de súbita pasión hay que compartir algunas ideas sobre su futuro, y ahí, lo presiento, ni Arzallus ni yo coincidiríamos. Pero con buena voluntad todo se consigue.

No siento placer alguno al denunciar y comentar las barbaridades que ha dicho Arzallus a lo largo y ancho de los últimos 25 años. Lo hago porque creo que es mi obligación. Pero me aburre «tamaño baño», como decía una antigua novia venezolana, no de Arzallus, sino mía. En estos años, las palabras de Arzallus y sus actitudes, nos han envilecido a todos. Ha conseguido que personas buenas y ponderadas, sensatas y reflexivas, hayan perdido su bondad, ponderación, sensatez y capacidad de reflexión sacudidas por el pasmo, la indignación y el escándalo. Arzallus nos ha sembrado a todos los malos sentimientos, y en más de uno han aflorado. Yo mismo lo he reconocido. Si un tiesto de flores se desprende de un balcón y le cae a Arzallus en la cabeza, lo sentiría por el tiesto de flores, y esa reacción no es caritativa ni cristiana. Si acaso, ecologista, pero tampoco con argumentos de defensa.

No obstante, al fin, comparto su opinión, y eso abre la ventana de la esperanza, aclara el horizonte y allana los caminos. Ha dicho Arzallus que «en España no hay plena democracia», y tengo que darle la razón, toda la razón y nada más que la razón. Su opinión es la consecuencia analítica de muchos años de experiencia. Aplaudo con cautela su sinceridad y la valentía de sus palabras. Porque en España, efectivamente, no hay plena democracia.

Se ha establecido la democracia en la mayor parte de España, excepto en un territorio que Arzallus conoce muy bien. Los españoles somos libres exceptuando a los que viven en las Vascongadas defendiendo unos ideales que no concuerdan con los nacionalistas, sean éstos últimos de los que matan o de los que recogen los frutos del árbol o de los que simplemente votan a los nacionalistas por intereses personales, sociales, profesionales o económicos. En España habrá plena democracia cuando en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava desaparezca el miedo, se ahogue la coacción y se olvide la amenaza y la muerte. Arzallus ha acertado plenamente y creo que es de justicia reconocerle su derecho a atinar de vez en cuando. En España no hay plena democracia porque ha sufrido una mutilación. La habrá cuando Arzallus se reitere o se calle, porque la única España no democrática es la que él maneja y humilla. Buen golpe, Arzallus.

EL TERRORISMO ES TAMBIEN UN PROBLEMA DE PARIS
Editorial El Mundo  20 Marzo 2001

Decíamos ayer que la cooperación francesa en la lucha antiterrorista es probablemente la mejor en los últimos veinte años. Pero una cosa es reconocer la sincera colaboración política y policial que está prestando el Gobierno francés al español y otra dar por sentado que París está haciendo todo lo posible para perseguir a los miembros de la banda que operan al otro lado de la frontera.

El robo de explosivos en Grenoble y los atentados de Rosas y Gandía, con vehículos sustraídos en el sur de Francia, demuestran que ETA sigue utilizando el vecino país como base de operaciones y, probablemente, como centro de entrenamiento de sus comandos.

El Ministerio de Interior ha logrado importantes éxitos policiales en la lucha contra ETA en los últimos meses, pero poco o nada puede hacer cuando las acciones terroristas se planifican y preparan desde Francia. Cuando el Gobierno español pide más medios humanos y materiales al francés para combatir a la banda, como acaba de plantear el director general de la Policía al jefe de la lucha antiterrorista al otro lado de los Pirineos, no está solicitando un favor sino demandando una elemental obligación de cooperación y solidaridad entre dos países aliados y amigos. ¿Cómo actuaría Francia si la situación fuese al revés?

Jospin y Chirac deberían ser los primeros interesados en acabar con la presencia de etarras en suelo francés, puesto que existe el evidente riesgo de que, tarde o temprano, la banda decida extender sus criminales actividades al vecino país. De hecho, antes de la tregua, la Policía francesa incautó una lista de posibles objetivos de ETA al otro lado de los Pirineos en el contexto de una estrategia de internacionalizar el conflicto. El entorno de la banda ha amenazado recientemente a dirigentes políticos franceses, entre los que figura la alcaldesa de San Juan de Luz.

ETA no es un problema sólo «español», como se tiende a creer en Francia. Es también un problema «francés» en la medida que, por primera vez en su historia reciente, Francia tiene que combatir un incipiente nacionalismo violento con raíces en Corcega y Bretaña. Y, sobre todo, es un problema «europeo» en la medida que la defensa de los derechos humanos y de las libertades democráticas es la razón de ser de una Unión Europea, que debería avanzar con mucha mayor rapidez y convicción hacia un espacio judicial y policial común para combatir la barbarie terrorista.

Contra el turismo
Por Enrique de Diego
Libertad Digital  20 Marzo 2001

Los atentados de Roses (Girona) y Gandía (Valencia) tienen como objetivo directo dañar los intereses turísticos y conseguir repercusión internacional en vísperas del periodo vacacional de la semana santa. No se debe olvidar, por un lado, que una de las convicciones de Eta es que cuanto peor le vaya al Estado español mejor para ellos y, por otro, que el turismo es una de las bazas utilizadas con frecuencia para conseguir notoriedad.

El operativo de ambos atentados no sugiere la existencia de un comando estable en Cataluña o en la zona mediterránea. Todos los datos apuntan a la utilización de Francia como zona operativa, más que como “santuario”. Ello pone de manifiesto las deficiencias de la colaboración francesa, que parte del principio de que el terrorismo es un problema interno español en cuya erradicación París colabora, pero no sin que sea cuestión de orden público interno. De esa manera, el explosivo ha sido robado en Francia, lo mismo que los coches, y una de las posibilidades más claras es que un comando itinerante haya puesto los coches bomba ante los hoteles, para lo que es precisa una información muy suscinta, y haya vuelto a sus cuarteles permanentes. La cuestión es preocupante porque indica que la banda terrorista tiene infraestructura en Francia superior a la que hasta el momento se pensaba.

También indica que estas elecciones vascas van a estar muy marcadas por el terrorismo, y que la banda ha asumido el incremento del terror como una estrategia estable, al margen de quien esté al frente en cada momento. Ahora mismo, la banda estaría dirigida en el ámbito político por Mikel Antza y en el de los comandos por Olarra Guridi, y no entra dentro de sus esquemas ningún tipo de tregua. El robo del explosivo ha sido un desastre en la lucha contraterrorista, y debería llevar a un replanteamiento de la colaboración francesa, que pasara del actual esquema pasivo a una postura activa. ¿Cómo tienen los franceses sin ninguna vigilancia los depósitos de explosivos?.

¡Ha sido Otegui!
Iñaki EZKERRA La Razón 20 Marzo 2001  

Le habían dado instrucciones para mirar fijamente a la cámara y amenazar con más atentados. Estaba todo previsto. El chaval de Haika soltaría su rollete y daría la imagen que sus corruptores -los del Arny político de EH querían que diera a la sociedad. La imagen de que el terrorismo tiene nuevos alevines y de contra él no hay Estado de Derecho que valga, de que no hay quien lo pare. Y simplemente bastó un gesto de ese Estado de Derecho, una llamada al orden, a explicar por qué había amenazado a sus conciudadanos ante las cámaras televisivas, para que el cachorro de la construcción nacional, el gudari adolescente, rompiera a llorar y a repetir que había sido Otegi el que la había pedido que dijera eso.

    Del bravo recambio de Eta pasaba esa gente joven a ser el «comando guardería». Esta anécdota debería servir para callar y para hacer pensar un poco a los que no tienen la menor confianza en que la democracia con sus propias leyes sea capaz de llevar la libertad al País Vasco. Negar que la ley pueda neutralizar el terrorismo de Eta y de su parvulario es negar la misma historia de la humanidad. Es negar que la ley sirva para contener la vocación de delinquir que no la ha inventado ETA y que la padecen muchos ejemplares de nuestra especie.

    El caso del chaval invencible de Haika recuerda en algo fundamental al del etarra Harriet Iragi Gurrutxaga, que después de asesinar al doctor Antonio Muñoz Cariñanos y ser reducido por la Policía Nacional gritaba lo de «¡no disparéis, que no llevo armas y tengo el brazo roto». Recuerda a todos los héroes de ETA que cuando son detenidos se hacen cacolas en los pantalones. Y lo recuerda porque matar y amenazar con matar son deportes que no está hechos para ser asumidos con naturalidad por el ser humano; porque a pesar de que haya unos corruptores de menores dispuestos a convencerles de que «eso es lo natural», eso no es lo natural y para eso está el Estado de Derecho, para recordárselo a quien lo ha olvidado.

    Por mucho que tenga de aleccionador y de ilustrativo, el caso del chavalito de Haika no es regocijante para nadie. Nadie puede alegrarse de ver a un joven metido en ese marrón legal y antes en ese marrón moral, que es más más lamentable que el otro. Con ese muchacho queda en evidencia toda la sociedad vasca que ha permitido que unos pederastas ideológicos abusaran de él de un modo tan pornográfico. Cuando ese chico decía sollozante ante la Policía «¡ha sido Otegi!» no estaba diciendo sólo «¡ha sido Otegi!». Estaba diciendo «han sido mis padres», «han sido mis educadores», «han sido mis gobernantes», «han sido mis mayores»... No, no es Otegi solo.

La «vía política»
Por Ramón PI ABC  20 Marzo 2001

Después de cada atentado asesino de ETA reaparece en el debate público el discurso que enfrenta la llamada «vía policial» contra el terrorismo con la llamada «vía política». Las apelaciones al «diálogo sin exclusiones» forman parte de este planteamiento, que podríamos resumir de esta manera: por la vía policial no se va a resolver nunca el problema vasco, ni se logrará acabar nunca con ETA. Junto a la vía policial, pues, hace falta poner en marcha la «vía política», cuyo primer acto ha de ser el establecimiento de un diálogo entre todas las fuerzas concernidas, sin exclusiones ni condiciones.

Pero este discurso sólo podría sostenerse en un contexto dictatorial, jamás en un contexto democrático como el que vive España. La sola expresión «vía policial» contiene una trampa semántica importante, porque la realidad va mucho más allá de lo que se quiere sugerir. En efecto, la «vía policial» no es otra cosa que la acción de la Policía y la Guardia Civil para reprimir los delitos de terrorismo y, en lo posible, prevenir los que no se hayan cometido todavía. Pero eso es sólo el principio, porque la acción policial tiene por objeto ulterior el detener y poner a los presuntos culpables a disposición del juez. Dicho en otras palabras, la vía policial no es, en un Estado de Derecho y un sistema de libertades garantizadas, sino el primer acto legítimo de la vía judicial, esto es, de la vía que conduce al cumplimiento de la Ley.

Cualquier «vía política» que se aparte de esto y no consista en el aislamiento y neutralización política de los amigos de los asesinos significa que se concibe bien como un expediente para sortear el cumplimiento de la ley, bien como un modo de otorgar protagonismo y legitimidad, directo o indirecto, a los asesinos mismos. Y eso sería ya el triunfo de los asesinos y la rendición de la Ley legítima. Es decir, la corrupción de la democracia. Por eso Xabier Arzalluz tiene que comparar a Aznar con Franco o con Primo de Rivera: porque en una democracia como la que vive España su discurso es inaceptable.

La legislatura de la paz
Pablo A. MOSQUERA, es secretario general de Unidad Alavesa La Razón  20 Marzo 2001

C
on esta frase, lapidaria, y a modo de sentencia, denominó el Lehendakari al proceso que se abría en el Parlamento Vasco tras las elecciones de 1998.

    Pero la perspectiva del tiempo ha escrito la moraleja de esta fábula: No pactarás con quien no manda y obedece a una instancia que no es de este mundo.

    No asentarás tu fortaleza en las arenas movedizas de quien está sujeto a los cambios asamblearios de la clandestinidad.

    No volverás a creerte que puedes controlar, dominar y engañar, a quien también quiere hacer otro tanto contigo.

    No aceptarás romper, con los que tienen tu misma cultura ética y democrática, para acercarte a los que viven en su burbuja subcultural, en torno al uso de la violencia y la posesión del santo Grial de la verdad absoluta.

    A partir de aquí, habrá que decir que EH fue un camelo; la estafa para quienes votaron paz, construcción nacional en democracia; sin imponer criterios o dicterios de Eta.

    Quizá, los que aplaudían compulsivamente a un tal Otegi, incluso en círculos empresariales de la elegancia de Neguri, hoy se han arrepentido; como lo hicieron, cuando descubrieron que super López no era un vasco para presumir de él.

    Lo malo es, todo lo que nos hemos dejado en el camino:
    La aceptación del llamado bloque constitucional, que tuvo al Estatuto como punto de encuentro, se ha ido al garete. La Mesa de Ajuria-Enea, que tanto daño hizo al MLNV, y que servía de referencia social para la paz y la normalidad, se rompió por orden superior.

    Las órdenes de la superioridad, dividieron al país en bloques, que en las calles de Euskadi han estado a punto de enfrentarse gravemente, entre el regocijo de los primeros y la crispación de la mayoría silenciosa.

    El Parlamento Vasco, ha sido comparado con un circo, por el propio Lehendakari; quizá la mejor noticia para un MLNV que siempre ha querido «superarlo», ridiculizándolo y sustituyéndolo, por la famosa asamblea de municipios.

    Por supuesto, que cualquier comparación con otras etapas, en materia de legislación para usar y adecuar de las facultades estatutarias que permiten poner las competencias al servicio de la sociedad, no merece la pena evaluarla. Han estado entretenidos entre la soberanía y la territorialidad.

    Al menos, ha servido para que todos descubramos algo obvio pero políticamente incorrecto:
    El nacionalismo no es la solución, porque es el problema.
    El problema vasco es Eta y la subcultura de la violencia, que se ha instalado entre los jóvenes.
    La Comunidad Vasca vive en estado de excepción, constituyendo un grave problema de Estado.
    Que tal problema de Estado requiere de un gran acuerdo de Estado para refundar la democracia en este país del norte de España.
    El próximo capítulo de esta historia interminable empezaremos a escribirla tras las elecciones del 13 de Mayo, en las que el soberano ciudadano deberá elegir entre construcción nacional o cambio por la libertad.


Incompatibilidad manifiesta
Editorial El Correo  20 Marzo 2001

La tardía disolución del Parlamento vasco convierte el tiempo que resta hasta la celebración de las autonómicas del 13 de mayo en un período en el que difícilmente los ciudadanos percibirán mensajes y propuestas que no hayan escuchado hasta la saciedad. La única duda que queda por despejar antes de que se abran los colegios electorales es si las próximas semanas contribuirán a que las diferencias entre los contendientes se agudicen aún más o permitirán que la tensión se atempere como un recurso de cautela al encuentro con el flanco moderado con que cada formación política cuenta en su respectivo electorado. Si los últimos meses de la legislatura pasada no han ofrecido margen a la expresión de matices que permitieran albergar dudas sobre la intención última de cada formación, es muy poco probable que la campaña electoral suscite mayor novedad. Nunca antes la oferta electoral se había presentado a los votantes tan reducida de siglas y, a la vez, tan encuadrada cada una de ellas o en una opción de continuidad o en una opción de alternancia. Al mismo tiempo, nunca antes -ni siquiera en las autonómicas del 98- los proyectos que albergan las formaciones nacionalistas y el horizonte que pretenden las no-nacionalistas se habían manifestado tan distantes. Tanto que resulta difícil imaginar la cohabitación futura de ambas familias políticas sea cual sea el resultado que obtengan el 13 de mayo.

Ésta es, sin duda, una cuestión que los responsables políticos vascos no pueden eludir por la responsabilidad que contraen al polarizar al límite sus posiciones. La sociedad vasca no se enfrenta a un mero problema de formas en el ejercicio público de la política, a la proliferación de dislates y exabruptos, al deterioro de las relaciones entre los dirigentes políticos, o al encuadramiento militante de las bases partidarias frente al adversario. El problema que lastra el futuro político de los vascos es de más hondo calado, y se refiere a la manifiesta incompatibilidad entre el constitucionalismo y el soberanismo en una sociedad plural que, elección tras elección, ha ofrecido resultados de tal equilibrio entre las adhesiones al nacionalismo y los apoyos al no-nacionalismo que resulta una temeridad seguir tensionando la cuerda prescindiendo de consensos básicos que lubrifiquen las legítimas discrepancias políticas. Esta seria preocupación ante la responsabilidad que contraen los partidos vascos en la polarización extrema de sus posturas no permite, sin embargo, un juicio igual de severo respecto a la posición de constitucionalistas y soberanistas. Por variadas que fuesen las críticas que pudiera recibir la actuación puntual de los primeros, el origen de la fractura se halla en la pretensión de los segundos de constituirse en una fuerza capaz de arrastrar una sociedad plural hacia un final unívoco de soberanía e integración política del ámbito territorial denominado Euskal Herria. La identificación de las aspiraciones propias del nacionalismo como si fuesen derechos inalienables del pueblo vasco y la expresa negativa a revisar el ideario abertzale a la luz de una sociedad que se muestra plural y preserva con celo su diversidad se hallan en la raíz del más grave peligro a que pueda enfrentarse una comunidad que ha dado suficientes muestras de querer seguir unida: su irremisible división a causa de la acción tenaz y prolongada de proyectos políticos divergentes.

El riesgo descrito es, en buena medida, consecuencia de los efectos alienantes que el nacionalismo violento ha comportado al conjunto del nacionalismo. La división política se vuelve extrema -no hay que olvidarlo- por el hecho de que ETA irrumpe en escena con el objetivo de aplicar una estrategia de persecución, eliminación física o expulsión de cuantas voces y opciones políticas se enfrentan radicalmente a su pretensión de forzar manu militari a los habitantes de Euskal Herria a convertirla en una realidad totalitaria. Es este desigual trato que ETA dispensa a las fuerzas nacionalistas democráticas y a las democráticas no-nacionalistas -golpeando a las segundas para obligar a las primeras a someterse al dominio del terror- lo que confiere a la concurrencia política en Euskadi y a todo proceso electoral déficits de libertad e igualdad de oportunidades que ningún observador sensible podría desdeñar. Pero ello en ningún caso podría llevar a cuestionar el escrutinio del 13 de mayo como si no reflejase la voluntad real de los ciudadanos vascos. Máxime cuando sobre esa voluntad pende la fuerza asesina de ETA y de quienes bajo sus auspicios seguirán sin reconocer los resultados electorales como la manifestación más diáfana de su minoritario respaldo. Lo que de verdad vuelve dolorosa la falta de libertad y de seguridad que soportan muchos de nuestros conciudadanos no es sólo el hecho en sí, sino la incapacidad que muestra la mayoría de los líderes nacionalistas para expresar esa mínima compasión, esa comprensión necesaria para que quienes más directamente padecen las consecuencias de la violencia dejen de contemplar como un extraño privilegio el hecho de que haya dirigentes políticos que se saben no amenazados por ETA.

A falta de datos
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  20 Marzo 2001

El alcalde de Bilbao interpelaba ayer al consejero de Interior por la permisividad de su departamento con una manifestación como la del sábado, que terminó con graves incidentes de orden público en el centro de la ciudad. En opinión de Azkuna (y de la inmensa mayoría de los ciudadanos) no se precisaba un extraordinario esfuerzo intelectual para pensar «que la manifestación del sábado iba a acabar como el rosario de la aurora».

Lo que pasa es que a Balza le faltan datos. Hace dos semanas, cuando el juez Garzón ordenó la detención de los dirigentes de Haika, el partido en el que milita el consejero de Interior emitió una nota breve, pero intensa: «Dejando a un lado la opinión que podamos tener acerca de la organización Haika, y a falta de nuevos datos, parece que nos podemos encontrar ante una nueva ‘garzonada’. Nos tememos que, una vez más, estas detenciones adolezcan de falta de fundamento, falta de datos objetivos y de inconsistencia. Parece que, de nuevo, las detenciones ordenadas por el juez Garzón podrían obedecer a un impulso político y no jurídico, y que podrían enclavarse en el contexto del período pre-electoral que vivimos».

Esto no es una nota de prensa, sino un monumento al marujoneo. ¿Cómo puede un partido serio en tan pocas líneas escribir dos veces «parece que»; una vez, «nos tememos que»; dos veces, «podrían» y ni una sola «nos consta»? ¿No es extraordinario que los firmantes reconozcan en el punto uno que se hallan «a falta de nuevos datos» para «temerse» en el punto dos que las detenciones ordenadas por Garzón adolezcan «de falta de datos»?

También a Anasagasti le faltaban datos. Por ejemplo, al ser preguntado por la nota de prensa, manifestó su posición crítica hacia la misma, a la par que señalaba su deseo de volver a Bilbao para saber quién la había escrito. Una primera pista: no fue Cervantes. Otra: no importa tanto de quién eran la caligrafía y la sintaxis; la responsabilidad íntegra de la nota era del Euskadi buru batzar.

Los nuevos datos, los que le faltaban al EBB, llegaron después: más de dos docenas de acciones vandálicas. ¿Cómo iban a adivinar los burukides que dos días más tarde la ‘kale borroka’ iba a disponer un cebo mortal para el ertzaina Iñaki Totorika, afiliado a su propio partido? ¿Cómo iban a saber ellos que uno de los militantes de Haika detenidos había aplaudido en una entrevista los asesinatos de los concejales del PP y el PSOE, de Korta, de militares y guardias civiles: «Matar es legítimo al cien por cien»?

No sé si a Arzalluz le faltan datos, pero este hombre que se inventa en cada mitin un censo de franquistas, ¿no se temerá que cualquier día le replique un oyente: «tu padre», y no como un exabrupto, sino justamente para proporcionarle datos? ¿A quién le faltan más datos, vamos a ver: a Garzón o al EBB, al alcalde de Bilbao o al consejero de Interior del Gobierno vasco.

Francisco Vázquez califica a los líderes autonómicos de "reyes de Taifas" y les acusa de minar a los partidos
El alcalde de La Coruña critica que el independentismo "puro y duro" se intente enmascarar con eufemismos como "federalismo asimétrico o cubista"
Madrid  La Estrella Digital  20 Marzo 2001

El alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez (PSOE), consideró ayer que los líderes autonómicos se han convertido en "reyes de Taifas" en sus partidos, lo que es "más grave" en el PP y el PSOE, al "minar su capacidad de ser partidos de ámbito nacional" y convertirlos en "una federación o amalgama de partidos".

Así lo aseguró en su conferencia sobre "Los ayuntamientos en la España democrática" dentro del ciclo conmemorativo de los 25 años del reinado de Don Juan Carlos, organizado por la Real Academia de la Historia, en la que reclamó un pacto institucional que acabe con la discriminación de los ayuntamientos, de la que culpó a la autonomías.   

Vázquez también denunció a los que "permanentemente expresan su insatisfacción con el actual modelo constitucional y frívolamente piden su reforma dando legitimidad y amparando las estrategias de los partidos separatistas, mal llamados nacionalistas".   

Sostuvo que políticamente ya no queda "en nuestro panorama de libertades y derechos territoriales, más horizonte que el independentismo puro y duro, la ruptura de la unidad de España y la secesión de alguno de sus territorios, objetivo que a veces se intenta enmascarar con eufemismos como soberanía, autodeterminación o federalismo, asimétrico o cubista".    

A su juicio, todas estas palabras "no nos debe ocultar el objetivo final, ya que la descentralización máxima lograda con el Estado de las Autonomías, no solo ha puesto punto final a reivindicaciones y agravios, sino que sólo puede ser superada por la independencia".    

Polémicas con la dirección del PSdeG
Vázquez ha mantenido numerosas polémicas con la actual dirección del PSdeG-PSOE, cuyo secretario general, Emilio Pérez Touriño, avaló los pactos municipales con el Bloque Nacionalista Galego y es uno de los principales defensores, junto con Pasqual Maragall, del "federalismo asimétrico" dentro del PSOE.     

Respecto a la preeminencia en los partidos de los líderes autonómicos, insistió en que éstos han supeditado a los ayuntamientos y sus integrantes a su dirección y control, "como si fueran meros apéndices de su poder institucional y negándoles cualquier atisbo de autonomía o lo que es peor de dependencia de cualquier otra instancia política u orgánica de ámbito superior".     

El alcalde de La Coruña, que ocupa este cargo desde hace 18 años, se mostró preocupado por este hecho en su partido que es "totalmente contrario a su historia, a su trayectoria y, sobre todo, a su ideario" y añadió que esa preeminencia "es la que ha impedido a los ayuntamientos ver cumplidas sus aspiraciones, desplazados sus integrantes de los órganos de decisión y gobierno de los propios partidos".   

Sobre el pacto institucional para el desarrollo local, con transferencia de competencias y de la correspondiente financiación, pidió que integre a las tres Administraciones -central, autonómica y local- y que aborde su representación territorial a través de una reforma del Senado, que incluya a los ayuntamientos con la misma capacidad y representación que las autonomías.    


Pasiones de servidumbre
Juan SEOANE, es miembro del Club Opinión Santander La Razón  20 Marzo 2001

Se suele decir que el mejor antídoto contra la nostalgia y la depresión es la música y la lectura. Esto, aún siendo cierto, se rompe acudiendo al pensamiento de un intelectual de primer nivel como Antonio García Trevijano.

    Ya que no es la nostalgia o la depresión, los actos que invitan a acudir a la lectura de las obras de Trevijano, sino los estados de euforia que se crean al descubrir que detrás de cada pensamiento y de cada análisis en el más puro estilo científico se abren las claves para poder entender el entramado social y político en el que nos desenvolvemos. Quizás sea ésta la razón por la que se le silencia por parte del poder, al comprobar que su talante dogmático, cuando trata de describir, y profundamente democrático, es el contrapunto a la dosis anestésica que diariamente nos administran a los ciudadanos a través de la manipulación y del engaño en forma de recetario oficial.

    Hace algunos años publicó dos magníficas obras como son «El Discurso de la República» y «Frente a la Gran Mentira». Pero, sin duda, el gran Big Bang de su pensamiento está encerrado en su última obra que da título a este artículo, «Pasiones de Servidumbre».

    Sinceramente, cuando uno lee desapasionadamente un libro y puede llegar al epílogo sin prescindir de nada de lo leído, tiene necesariamente que pensar: primero, que estamos ante una gran obra; y, en segundo lugar, que es un texto de buena fe. Y eso precisamente aglutina el pensamiento de Antonio García Trevijano. Sinceridad, rigor y buena fe.

    Y como lo que Trevijano siempre ha perseguido es ser consecuente en la descripción de las evidencias, que no son hechos sujetos a opinión, dejando la valoración al juicio de cada persona, esta nueva obra nos brinda un nuevo desafío para poder seguir meditando en la línea de su pensamiento.

    «Pasiones de Servidumbre» es una obra que recorre todos los senderos del pensamiento socio-político no sólo en el ámbito nacional, sino que trasciende a dar una visión universal de las pautas de comportamiento de gobernantes y gobernados, haciendo un análisis de la servidumbre voluntaria, no dejando resquicio a poder rebatir ni uno solo de sus argumentos.

    El autor describe de forma y manera magistral las Pasiones de la Transición, iniciando un recorrido por la Pasión de Corromperse, pasando por las Pasiones de Inmovilidad Política, de frivolidad y de apatía de la juventud para llegar a la Pasión de Reír donde culmina una descripción inigualable de este tipo de pasión enmascarada de graves deficiencias y recursos de los gobernantes, haciendo gala de un dominio excepcional del uso del idioma.

    En el apartado de las Pasiones de Poder arroja una cascada de pensamientos y de citas que dejan al lector aparcado en cada una de sus páginas para poder recrearse en el descubrimiento de las claves del estado de partidos y poder comprender la diferencia entre el deber y el derecho de los ciudadanos, frente a la opción del voto.

    La obra culmina con el análisis de las Pasiones Reprimidas, donde cabe destacar el gran valor que da el autor a la Pasión de Abstenerse, donde reside la dignidad que se pierde con un sistema político que no garantiza la libertad política, única vía que conduce a la democracia.

    Uno de los pensamientos más llamativos y originales de la obra, reside en la visión que da el autor a la falta de respeto en España a las ideas sin poder y a las inteligencias sin temor. Lo que conlleva a padecer a una corte de oportunistas, que son los «opinantes con sentido común al revés», quienes invaden los medios de comunicación, embotando la sensibilidad y embruteciendo todos los entornos culturales donde se pudiera iniciar el fraguado de la libertad política.

    Aunque en estos tiempos de deshonestidad mental y de confusión parezca imposible pedir una voz con ideas, con razón con naturalidad y sobre todo con tranquilidad de espíritu, «Pasiones de Servidumbre» nos brinda la magnífica ocasión de encontrar un autor con un nivel cultural y con una valentía capaz de dar luz a tanto sin sentido.

    En definitiva, una obra que rompe con los formalismos y los tópicos que están instalados en la sociedad actual, dando respuesta a todas las preguntas archivadas en el apartado de asuntos pendientes.

    Conociendo el pensamiento de Antonio García Trevijano, me voy a permitir la libertad de acudir a la cita que Montaigne sentenció al comenzar sus ensayos: «Éste es un libro de buena fe, lector, porque no ha tenido ninguna consideración de tu servicio ni de mi gloria».
 

Los hijos de la ira
ALFONSO J. VILLAGÓMEZ El Correo  20 Marzo 2001

A estas alturas, pocas dudas podíamos tener de que ETA utiliza a adolescentes como informadores y colaboradores. Pero, ahora, la renovación de las ‘capacidades’ juveniles de la banda terrorista coincide con un importante revés: las recientes detenciones y encarcelamiento de los más significados integrantes de Haika. Y es que una vez más nos enfrentamos al hecho ‘provisional’ que apunta a una simbiosis entre la kale borroka que practican estos jóvenes y la acción terrorista. Tal constatación se antoja más elocuente cuando comprobamos que son tan jóvenes que ni siquiera han llegado a la mayoría de edad, tal y como sucedió con el menor detenido en la operación policial realizada en el Duranguesado. Un joven de 17 años fue el primero en quedar a disposición del juez Central de Menores de la Audiencia Nacional, tras la entrada en vigor la Ley del Menor en enero. Esta ley contempla como sanción para los hechos más graves cometidos por los mayores de 16 años y los menores de 18, el internamiento por un período de 5 años, seguido de otra medida de libertad vigilada, con asistencia educativa, de otros tantos años. Pero, ¿es suficiente con estas medidas legales? Sin duda, no. Porque, aunque estemos dando pasos para acabar con la impunidad con que en Euskadi han venido actuando estos aprendices de terroristas, todos sabemos que es mucho más dificíl actuar sobre el ‘entorno’ que hace crecer tanta ira en personas que apenas han dejado de ser niños. Un aumento de las medidas coactivas sobre estos bárbaros adolescentes no nos puede llevar al engaño de confundir que el fondo del problema es de naturaleza educacional y, sobre todo, de lo que llamaría falta de ‘civilidad’ en el ámbito familiar y social de estos menores, todavía sujetos a la autoridad de sus padres.

La patria potestad se configura como una función que los padres deben ejercer «siempre en beneficio de los hijos de acuerdo con su personalidad», función que está integrada por un conjunto de deberes para cuyo cumplimiento la ley les otorga toda una serie de facultades. El ámbito subjetivo de la patria potestad implica que ésta se ejerce sobre un sujeto pasivo, el hijo menor no emancipado, que carece de plena capacidad de obrar. De ahí que esta falta de capacidad del menor se tenga que completar atribuyendo a los padres su representación legal, así como la exigencia de responsabilidades jurídicas por todos aquellos actos del menor que hayan sido susceptibles de producir un perjuicio a terceros. En el ejercicio de la patria potestad confluyen intereses privados con el interés general, lo que explica la posibilidad de que los padres puedan recabar el auxilio de la autoridad, pero no por qué esta cooperación en la práctica se limita a los casos de la búsqueda del menor cuando abandona el domicilio familiar sin consentimiento de los padres. Porque, si bien el Código Civil impone a los padres el deber de tener consigo a los hijos, esta exigencia se ha de interpretar así de manera flexible en el sentido de que la falta de convivencia continuada no es causa que, de por sí, impida el cumplimiento a los padres de sus deberes con los hijos menores que pueden encontrar plena realización sin esa convivencia conjunta. Pues bien, de igual manera que hemos procedido al ajuste de la legislación de menores a la lucha antiterrorista, se trataría ahora de pensar en un nuevo marco legal sobre la responsabilidad de los padres y tutores por las acciones vándalicas de sus vástagos. Una reforma normativa en la que, por ejemplo, los padres tuvieran que indemizar sin reserva alguna al Estado, al Gobierno vasco o a la Administración en general, cuando uno de sus funcionarios sufre incapacidad o invalidez temporal, o de declarar su obligación de pagar el coste de un cajero automático o de la cristalera de un establecimiento. Quizá así se podrían contener algo los efectos de tanto odio y tanta ira sembrados en estos hijos.

El cabecilla etarra Zamácola captó en dos años a una treintena de activistas entre jóvenes de Haika
MADRID. J. Pagola / D. Martínez ABC 20 Marzo 2001

El dirigente de Haika Igor Ortega era uno de los intermediarios que tenía ETA para captar nuevos activistas. Este individuo, en cuya vivienda se halló una carta de captación de la banda, aportó al jefe de reclutamiento de ETA, Zorión Zamácola, nombres de «aspirantes» a terroristas. Fuentes policiales calculan que el cabecilla etarra durante los dos años que estuvo al frente de este «aparato» reclutó a unos 30 activistas.

El dato que condujo a la Policía Judicial francesa, a las órdenes del comisario Roger Marion, a la detención del jefe del «aparato de capatación» de ETA, Zorión Zamáloca, y de su «lugarteniente», Ander Echebarría, se obtuvo en el registro que, en la madrugada del pasado día 6, agentes de la Unidad Central de Inteligencía de la Policía realizaron en el piso segundo izquierda del número 31 de la calle Lizardi, de San Sebastián. En la vivienda, ocupada por Igor Ortega, uno de los dieciséis presuntos cabecillas de Haika detenidos, los agentes encontraron, además de una agenda, un sobre dirigido a un tal «Txapi», que más tarde fue identificado como Xabier Arregui Imaz, que también fue detenido.

Al abrir el sobre, los agentes comprobaron que contenía una carta de captación de ETA, así como otro sobre más pequeño que tenía escrita la siguiente advertencia: «Si decides acudir a la cita, aquí la tienes, sino (sic) quema este sobre sin leerlo». Se trata del procedimiento utilizado por la banda para reclutar activistas y que consta de dos fases. En primer lugar, el destinatario tiene que leer la carta de captación y, posteriormente, en el caso de estar de acuerdo con su contenido, abrir el sobre más pequeño —en el que figura la advertencia antes mencionada— ya que en su interior se le comunica el lugar, hora y contraseña de la cita.

«DAR UN PASO ADELANTE»
ABC ha tenido acceso a la carta de captación ocupada en la vivienda de Ortega y destinada a Arregui, «Txapi». Su contenido es el siguiente: «La organización armada Euskadi Ta Askatasuna acude a tí para plantearte la oportunidad de dar un paso adelante en el compromiso que nos une en la lucha por la liberación nacional y social de nuestro pueblo, Eukal Herria. Te proponemos un encuentro para poder analizar el nivel de compromiso que estarías dispuesto a adquirir. La liberación de Euskal Herria demanda muchas y diversas tareas, y a todos nosotros nos es posible aportar en una u otra medida, según nuestras posibilidades. Todos somos necesarios en esta tarea. Este primer encuentro no presupone compromiso alguno. Sin más, me despido de tí deseando vernos pronto». La carta, fechada en 2001, concluye: «No comentes ni consultes con nadie nada de esto, ya que es una carta que va dirigida a tí personal y exclusivamente. Cuando termines de leer este escrito quémalo inmediatamente».

ABC también ha tenido acceso a la anotación de la cita que contenía el sobre pequeño y de la que era destinatario Xabier Arregui. En ella figura que el encuentro era para el día 10 de marzo (sábado), a las cuatro de la tarde, en la localidad francesa de Montfort-en-Chalosse. En este escrito se recoge, igualmente, una serie de medidas de seguridad. Así, se señala que «para pasar la muga, ten preparada una coartada (a dónde vienes y a qué...). Después de confirmar el sitio, no hagas tiempo alrededor, aléjate del sitio y vuelve a la hora y si vienes en coche no aparques el coche cerca del sitio de la cita. Mientras llega el día no guardes esta hoja (el día y la hora los apuntas de otra forma...)». La nota termina indicando que la cita tendría lugar en «la puerta de la iglesia» y que la contraseña sería una «lata de Coca-cola en la mano». También incluía un mapa con la situación de la localidad donde iba a ser el encuentro.

LA CONTRASEÑA, UNA COCA-COLA
La Policía española, al tener conocimiento de que la cita estaba fijada para cuatro días después de la captura de Igor Ortega, informó de inmediato al comisario Roger Marion, quien preparó al detalle la operación. Y así, el día 10, un discreto dispositivo policial tomó posiciones en el interior de la iglesia de Montfort-en-Chalosse, al tiempo que otro se desplegó en un perímetro de unos diez kilómetros. El dispositivo se completó con un agente que a las cuatro de la tarde simulaba esperar en la puerta de la iglesia con una lata de Coca-cola en la mano. Se trataba de seguir paso a paso las indicaciones que ETA había previsto para su cita con Xabier Arregui.

A la hora fijada por los etarras, los agentes franceses observaron que hacia la iglesia se dirigía un individuo que, pese a ir mirando a izquierda y derecha, no dudó ni un momento en aproximarse al joven que sostenía en una de sus manos el bote de refresco. Antes de que intercambiara palabra con su interlocutor, las puertas del templo se abrieron para dar paso a seis agentes de asalto que dirigieron sus armas hacia el recién llegado. Mientras, los policías desplegados por las inmediaciones detuvieron, a unos dos kilómetros de la iglesia, a un segundo terrorista que esperaba a su compañero junto a un coche. Los capturados fueron conducidos a la Comisaría de Bayona, donde fueron identificados como Zorión Zamácola y Ander Echebarría.

LOS FINES DE SEMANA
Fuentes policiales consideran que tanto el jefe de captación de la banda como su «lugarteniente» solían tener casi todos los fines de semana unas cuatro citas con jóvenes dispuestos a integrarse en ETA y calculan que Zamácola, durante los dos años que llevaba al frente de este «aparato», pudo haber reclutado una treintena de jóvenes, la mayoría de ellos procedentes de la cantera de Haika. Para este objetivo, el cabecilla etarra se servía de la colaboración de Igor Ortega. Fuentes policiales sospechan que este individuo mantuvo frecuentes entrevistas en Francia con Zamácola para entregarle nombres de jóvenes «preparados» para integrarse en la banda y para recibir de él cartas con citas que luego entregaría a los «seleccionados». Uno de estos fue Arregui, de 25 años, que durante seite años fue activista de Jarrai y en la actualidad era responsable de Ekin en Vergara.

Azkuna critica a Interior por permitir marchas radicales que «siempre» acaban con violencia
«O no se da permiso o si se da se ponen más medios», reclama el alcalde de Bilbao al consejero Balza El Gobierno vasco considera que las censuras son «injustas»
JOSÉ V. MERINO BILBAO El Correo  20 Marzo 2001

El detenido, ante el juez, y la menor queda libre

 Las sorprendentes fotografías en las que grupos de encapuchados preparan ‘cócteles molotov’ tranquilamente y a plena luz del día para arrasar luego el centro de Bilbao llevaron ayer al alcalde, el peneuvista Iñaki Azkuna, a cuestionar la actuación de la consejería de Interior, dirigida por su correligionario Javier Balza, por autorizar manifestaciones que «siempre acaban como el rosario de la aurora». A la vista de lo sucedido el sábado, cuando una marcha de EH en apoyo de Haika desembocó en graves incidentes, Azkuna cree llegado el «momento» de que el Gobierno vasco «reflexione» y no tolere actos semejantes o, en caso de hacerlo, los someta a vigilancia policial como sucede «en otros países». La respuesta del Gabinete Ibarretxe no se hizo esperar: «Las críticas son injustas y fuera de lugar» porque Azkuna «conoce» que «no existía base legal» para prohibir la marcha.

El regidor bilbaíno, en tono firme, se apoyó en unas imágenes «que lo dicen todo» para argumentar sus reflexiones sobre una manifestación que, lejos de ser «pacífica, como el 98% de las que se organizan», concluyó con hordas de «fanáticos que hicieron lo que les dio la gana, destruyendo enseres y metiendo el miedo en el cuerpo a muchas personas».

Tras subrayar que «la manifestación es un derecho, pero también lo es preservar la paz de las buenas gentes», Azkuna preguntó de forma expresa a Interior si no es «momento de reflexionar» sobre la permisividad con aquellas marchas en las que los antecedentes permiten vaticinar cómo finalizarán. «Hay algunas que acaban como el rosario de la aurora y seguramente se tenía que haber pensado que ésta iba a acabar así» porque «hay precedentes», resumió. En consecuencia, y desde el «respeto» hacia el Gobierno vasco, sostuvo que actos como el del sábado deben ser «muy bien estudiados» antes de expedir el oportuno permiso y que, en el caso de autorización, es necesario establecer un «cordón policial».

El alcalde, quien precisó que no quería criticar a la Ertzaintza -«supongo que actuó rápido», apostilló-, insistió en que las autoridades competentes se deben «tomar las cosas muy en serio». Hasta concluir, enfatizó, que «o no se da permiso o si se da, hay que preparar las cosas para que no ocurra lo que ocurrió, poner más medios». Azkuna, que trasladará estas consideraciones a Balza, comentó que no ve motivos para que «ni mi partido ni nadie» se molesten porque alce la voz: La fotografía es tan «demostrativa», que no cabe discusión, dijo.

«Cumplía los requisitos»
El Departamento de Interior, cuya eficacia ha puesto en cuestión no sólo Azkuna sino también el comisario europeo de Derechos Humanos, reaccionó con rapidez. En un comunicado, la consejería aseguró que la manifestación «cumplía todos los requisitos legales, por lo que no era posible su prohibición previa, como se ha reflejado en numerosas sentencias judiciales». Según Balza, «tanto la comunicación de la convocatoria como los eslóganes propuestos por los organizadores no contradecían en absoluto la jurisprudencia existente» y «no había base» para prohibirla.

En su nota, Interior añade que una vez comenzados los incidentes «la actuación de la Ertzaintza fue inmediata y eficaz». Por ello, y dado que «todas estas circunstancias han sido puestas en conocimiento del alcalde», concluye mostrando su «extrañeza por las críticas, injustas y fuera de lugar».

Más duro fue el portavoz del PP en el Consistorio. Según Antonio Basagoiti, únicamente «faltó anunciar los incidentes en radio y televisión». «Sólo los responsables de Interior pensaron que la manifestación acabaría con lanzamiento de guirnaldas», ironizó.

‘Basta Ya’ llama a la «rebelión cívica» hasta acabar con ETA
La plataforma convocará actos el primer jueves de cada mes hasta la «destrucción total» de la banda y de quienes la alientan «No merecemos que nos maten por decir que existe derecho a un cambio en paz en Euskadi», dice un portavoz
G. TESTA BILBAO El Correo  20 Marzo 2001

Reunión de seguimiento del pacto PP-PSOE

Un año después de constituirse como corriente de opinión en San Sebastián, la iniciativa ciudadana ‘Basta Ya’ se presentó ayer públicamente en Vizcaya con la lectura de un manifiesto en el que se define como un «colectivo abierto de ciudadanos de distinta ideología» unidos para «apoyar la rebelión ciudadana contra ETA y las organizaciones que la comprenden o alientan hasta conseguir su destrucción total».

El portavoz de la plataforma, el profesor de la UPV Ignacio Martínez Churriaque, precisó que el mensaje de ‘Basta Ya’ no es «pacifista», sino que exige el uso de «la violencia delegada por los ciudadanos en el Estado mediante el contrato social libre».

Entre los asistentes al acto de presentación, celebrado en Bilbao, estaban el director del Euskobarómetro, Francisco Llera, el magistrado Juan Luis Ibarra, y el historiador Ricardo Miralles, entre otros. También acudieron dirigentes del PSE como Rosa Díez, Carlos Totorika o Teo Uriarte, y del PP, como Fernando Maura y Antonio Basagoiti.

Además de pedir el fin de ETA, la iniciativa prestará su apoyo «a todas las víctimas del terrorismo y de la violencia política», y a los amenazados «por cualquiera de las organizaciones del movimiento nazi vasco». El colectivo se posicionó a favor de la Constitución y el Estatuto como «el mejor punto de encuentro de las ideologías presentes en la sociedad vasca» y anunció que pedirá el voto para los partidos políticos «que mejor aseguren su defensa».

«Corredor de la muerte»
Durante su intervención, Churriaque defendió el derecho de los miembros de la plataforma a «no morir asesinados en los próximos días por hacer pública una opinión sobre la hermosa posibilidad de que existe derecho a un cambio en paz en Euskadi», y acusó a ETA de colocar en un «corredor de la muerte» a miles de vascos «por el mero hecho de no tener ideas nacionalistas».

El profesor aseguró que si las instituciones vascas «se enfrentan sin complejos a todas las leyendas que emplean los terroristas y quienes les apoyan» será posible «la libertad y la paz en Euskadi». Para Churriaque, el pacto de Estella «sólo ha conducido a la indefensión y a la sumisión de parte de los vascos a los objetivos del nacionalismo violento».

La organización presentó también su logotipo; sobre un fondo rojo, que representa la sangre de las víctimas, aparece la silueta de un terrorista. En primer plano, una mano blanca con los dedos extendidos simboliza el deber de «parar al terrorismo», ya que «no hay excusa, por leve o tibia que sea, para coincidir con el proceso totalitario y militarista de ETA».

‘Basta Ya’ iniciará el próximo día 5 de abril en Bilbao las concentraciones que ya celebra el primer jueves de cada mes en Vitoria y San Sebastián. La cita será en la Plaza Elíptica a las 20 horas y se repetirá «mientras haya actividad terrorista».

Nacionalistas
ROSA MONTERO El País  20 Marzo 2001

Henos aquí en los comienzos de una escabechina entre albaneses y macedonios. Vivieron juntos y en paz durante años y ahora de repente se sienten enemigos mortales. Pasmosa sensación esa de despertarte una mañana y descubrirte albanés o macedonio o serbio o croata. Tan albanés o macedonio o serbio o croata que decides que los demás son un peligro para tu identidad nacionalista-neurótica y que hay que pasarlos por las armas. Y el caso es que tienes razón para pensar así, porque, si los demás no están todos muertos, corres el riesgo de averiguar algún día que por sus venas enemigas fluye exactamente tu misma sangre.

Los nacionalismos se han beneficiado de un enorme equívoco histórico; en el siglo XIX y principios del XX se enfrentaron contra los grandes imperios multiétnicos, como el Austro-Húngaro, con lo cual se convirtieron en compañeros de lucha de los socialistas y demócratas que intentaban derribar el poder imperial. Esto otorgó a los nacionalismos una patente de izquierdismo, una aureola de modernidad, cuando en realidad siempre fueron movimientos racistas y retrógrados. Lo explica muy bien Robert Kaplan en su fascinante libro Rumbo a Tartaria (Ediciones B).

En el fondo, todo nacionalismo se basa en una teoría primitiva y aberrante: que las personas nacidas en tal o cual lugar son mejores que las demás. Esta percepción elemental y reactiva contra lo foráneo puede llegar, como es por desgracia muy evidente, a la violencia más brutal. Sé que existen muchos individuos estupendos que se consideran nacionalistas y que jamás le tocarían un pelo a un oponente, pero creo que de algún modo son así gracias a que su dignidad personal y su inteligencia les permite 'contradecir' la esencia nacionalista, que llevada a sus últimas consecuencias siempre conduce a la represión de los distintos. He aquí otro equívoco: contra lo que muchos creen, los nacionalismos no defienden las diferencias, sino que las combaten. Quienes deseen defender una lengua y una tradición dentro del respeto a la diversidad deberían denominarse de otro modo: diferenciacionistas, o cualquier otro palabro. Dejemos que el concepto nacionalismo se hunda en el mar de sangre que ha provocado.

Prolegómenos para una guerra civil
Por Alberto Míguez
Libertad Digital 20 Marzo 2001

A buenas horas, mangas largas. La decisión del secretario general de la OTAN de enviar más tropas a la frontera entre Kosovo y Macedonia para impedir el abastecimiento e instalación de la guerrilla albanesa en las montañas de Tetovo constituye una demostración dramática de que, a veces, la Alianza llega tarde, mal y nunca donde hace meses se le esperaba.

El ministro de Asuntos Exteriores de Macedonia, Srdjan Kerim, ha dicho en la sede de la OTAN que la Alianza “está determinada a marginar a los extremistas albaneses” y por eso Lord Robertson anunció el despliegue de tropas suplementarias en la frontera macedonia. Se olvidó de añadir que extremistas los hay en ambos campos. Y son igualmente peligrosos para la estabilidad de la región.

Una vez más, Occidente confunde las consecuencias con las causas en el avispero ex yugoslavo. Lo que está empezando en Tetovo y las zonas contiguas es ni más ni menos que una guerra civil.

Así, como suena: un enfrentamiento fratricida entre macedonios de origen eslavo (ortodoxos, serbohablantes) y macedonios de origen albanés (musulmanes, albanohablantes). Los primeros representan un 45% de la población, los segundos rozan el 40%. Los albano-macedonios se sienten históricamente discriminados, marginados de la Universidad, la policía, la administración territorial, el mundo empresarial y sindical por el ultranacionalista partido macedonio VMRO-DPMNE.

Hay un Estado central y autoritario que no tiene en cuenta a la minoría (¿o empieza a ser mayoría ya? Este es el “quid” de la cuestión) albano-macedonia o albano-kosovar-macedonia, pese a que en teoría el gobierno es de coalición y de esa coalición forma parte el PDA, partido democrático albanés.

Hace meses se asiste en algunas zonas macedonias a la “kosovarización” de las reivindicaciones étnicas: los jóvenes se “apuntan” a la UCK, la guerrilla albano-kosovar, y se echan al monte. Sinceramente ¿puede este movimiento espontáneo y profundo disuadirse, como pretende el patético Jacques Chirac, con una acción resuelta de la KFOR en Kosovo que ponga fin a estos actos terroristas? ¿Todavía no se enteró el presidente francés de dónde se producen los combates y quién dispara contra quién? Es urgente que su ministro Exteriores, Vedrine, le regale un mapa de la región.

Si la KFOR desea repartir leña indiscriminada en una zona poblada y abrupta donde cualquier operación de envergadura conduce directamente a la masacre de inocentes sin buscar soluciones políticas –que existen, aunque no se hayan explorado— el diagnóstico no puede ser peor: la guerra civil se extenderá a toda la ex república Macedonia de Yugoslavia (como gustan los griegos llamar a Macedonia) y probablemente también a otras zonas donde existen minorías albanesas olvidadas y furiosas.

Esta guerra o guerrilla no tiene solución militar. Y mucho menos multimilitar, con la KFOR en juego. La OTAN, el gobierno macedonio y los sectores dialogantes de la comunidad albano-macedonia, incluso la UCK, tienen en sus manos la posibilidad de alcanzar un compromiso que podría ser ejemplar para toda la región. Si este compromiso se obvia o privan las soluciones maximalistas, la guerra civil será imparable.

Los editores de libros de texto critican la fuerte censura del Gobierno vasco
MADRID. R. B. ABC   20 Marzo 2001

La utilización de libros de texto en algunas ikastolas vascas, que carecen de la aprobación de las autoridades educativas, es uno de los instrumentos que utiliza el Gobierno vasco para continuar adoctrinando desde los libros hacia una política nacionalista e independentista. Por otra parte, los editores, denuncian una férrea censura autonómica «que desvirtúa el sistema educativo».

Las pretensiones del Gobierno vasco para que los libros de texto se adecuen a su particular visión de la realidad lo lleva a ejercer una complejísima censura sobre sus contenidos que es calificada como «dura, rigurosa y arbitraria» por parte de los editores. Pero la realidad resulta mucho más compleja ya que fuentes del sector aseguran que uno de los más graves problemas de la educación en el País Vasco es «la falta de control de las autoridades educativas de los libros que son utilizados en algunas ikastolas, muchos de los cuales no han sido aprobados por las autoridades educativas y que llegan incluso a circular bajo un sistema clandestino de fotocopias». Y también se asegura que es el Gobierno vasco quien «subvenciona libros en euskera que tampoco han sido sometidos a un sistema de aprobación previo».

FUERTE INTERVENCIONISMO
Pese a que el Gobierno eliminó la supervisión previa de los libros de texto, todavía hoy, determinadas Comunidades Autónomas ejercen fuertes controles sobre sus contenidos para adecuarlos a sus pretensiones.

Según la Asociación Nacional de Editores de Libros (Anele), existen dos grados de intervención, el primero el de País Vasco, Cataluña y Canarias, «que realizan un control absoluto y juzgan página a página» y el de otras Comunidades que «solicitan pequeños cambios para introducir localismos o matizaciones». Por ello denuncian que uno de los mayores obstáculos que continúa encontrando la edición de libros de texto en los últimos años ha sido, y sigue siendo, la supervisión administrativa previa.

Para Mauricio Santos, presidente de esta asociación, «este mecanismo de control es responsable de que muchos manuales escolares sean rechazados o alterados por motivos arbitrarios, muchas veces ilógicos y casi siempre localistas. Lo que a su vez provoca una ruptura de la unidad en el sistema educativo».

Para Santos, el tema de los libros de texto en el País Vasco es complejo, «lo primero que hay que comprobar es si el currículum educativo vasco es o no correcto, pero si ningún organismo de inspección lo revisa, los libros tienen por ley que adaptarse a él». Por eso, para los editores, «el problema no es tanto de los libros de texto en sí, sino de otra serie de factores que influyen en sus contenidos ». Esta intervención resulta especialmente notable en los libros editados en euskera, donde establecen «un control muy complicado y eficaz sobre el contenido sociocultural y lingüístico», comenta Santos.

Este control previo también es el responsable de que las ediciones tengan que multiplicarse sin justificación científica alguna, con el consiguiente encarecimiento de los libros y la pérdida de rentabilidad de las editoriales. Ello provoca que, en algunos casos, se tenga que realizar un mínimo de nueve ediciones por texto, lo que hace que cada año se redactaron entre 900 y 6000 nuevos libros.

LIBERTAD DE EDICIÓN
Por ello, desde Anele se aboga por la libertad de edición, lo que significa «el reconocimiento de la capacidad, del derecho y del deber de los profesores de elegir libremente y a su juicio, los mejores libros y más adecuados a las necesidades de sus alumnos». Una situación, que parece tener difícil solución mientras el Gobierno vasco «continúe primando a ciertas editoriales que introducen doctrina política nacionalista e independentista en los libros de texto», según denuncia un informe realizado por el grupo popular.

La Asociación de Geógrafos dice que Cataluña también manipula los textos
ABC  20 Marzo 2001

Un estudio elaborado por la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE), que agrupa a casi la totalidad de profesores de Geografía, señala que gran parte de los textos utilizados en Cataluña y el País Vasco «introducen elementos patriótico-nacionalistas difícilmente conciliables con el Decreto de Enseñanzas Mínimas, con la necesidad de una enseñanza no dogmática y con el rigor científico y conceptual necesarios». En lo que se refiere a Cataluña, el informe advierte que, en casi todos los libros de texto, hay «una preponderancia de contenidos relativos a la Comunidad sobre los de España que, en los casos más extremos, se reducen a porcentajes mínimos y prácticamente inapreciables». Los manuales utilizados en la Enseñanza Secundaria «realizan una formulación cerrada cuando no dogmática de Cataluña como nación y de España como Estado plurinacional que no permite posibilidad de entender los hechos de otra manera y presentan a Cataluña y España como dos realidades yuxtapuestas».

Japón, Brasil y EE UU, los países donde más creció la demanda del español como segunda lengua
Redacción - Jaen .- La Razón 20 Marzo 2001

Un 65 por ciento de los estudiantes estadounidenses de Secundaria que aprenden una segunda lengua prefieren el español, según datos hechos públicos por el catedrático de la Universidad de Granada y ex director del Instituto Cervantes en Londres, Rafael Fente. También precisó que este país, junto a Japón y Brasil, son los lugares del mundo donde más crece el español.

    Fente hizo estas declaraciones a Ep tras su intervención en el curso «La enseñanza del español como segunda lengua», que comenzó ayer y que tendrá lugar hasta el próximo 22 de marzo en la sede Antonio Machado en Baeza de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

    Este experto indicó que el español se encuentra en estos momentos en «una fase cambiante de expansión, con altibajos», pues «frente a países como Estados Unidos, Brasil y Japón, donde el crecimiento es manifiesto, el avance del español es menor en la UE, donde aún nos queda mucho por avanzar, en relación con lenguas más implantadas económica y culturalmente, como el inglés, el francés, el alemán o incluso el italiano». Ese crecimiento más lento del castellano, «que no se habla en los círculos importantes de decisión con la frecuencia que desearíamos» se contrapone a países como Estados Unidos donde, según Fente, «está adquiriendo un desarrollo extraordinario, de forma que más del 65 por ciento de los estudiantes de Secundaria que aprenden un idioma extranjero optan por el español».   

Vídeos para aprender
Este experto destacó el avance experimentado en Japón, donde «numerosas empresas están editando material tecnológico, como vídeos, para el aprendizaje del español», y en Brasil, cuyo Parlamento tiene previsto aprobar la inclusión como lengua optativa en la enseñanza secundaria, lo que supone «la aparición de un mercado laboral para los estudiantes de Filología muy goloso, que tendrían un mercado potencial de 10 millones de estudiantes». En ese sentido, Fente indicó que «la enseñanza del español es la opción laboral más eficaz y con más futuro para los filólogos».

    Para Fente, el hecho de que el español no tenga en el mundo una presencia importante se debe al escaso peso económico que tiene Iberoamérica.

La mayoría de los estadounidenses prefiere el español como segunda lengua
Libertad Digital 20 Marzo 2001

Un 65 por ciento de los estudiantes estadounidenses de Secundaria que aprenden una segunda lengua prefieren el español, según datos hechos públicos este lunes por el catedrático de la Universidad de Granada y ex director del Instituto Cervantes en Londres, Rafael Fente, quien también precisó que este país, junto a Japón y Brasil, es la zona del mundo donde más crece el español.

Fente intervino en el curso “La enseñanza del español como segunda lengua'” e indicó que el español se encuentra en estos momentos en "una fase cambiante de expansión, con altibajos", pues "frente a países como Estados Unidos, Brasil y Japón, donde el crecimiento es manifiesto, el avance del español es menor en la Unión Europea, donde aún nos queda mucho por avanzar, en relación con lenguas más implantadas económica y culturalmente, como el inglés, el francés, el alemán o incluso el italiano".

Fente indicó que "la enseñanza del español es la opción laboral más eficaz y con más futuro para los filólogos", y mostró su extrañeza por el hecho de que no haya una licenciatura específica de enseñanza de español.

Para Fente, el hecho de que el español no tenga en el mundo una importante presencia se debe a que "por el escaso peso económico que tiene Latinoamérica, España es la que tira del motor lingüístico del castellano", aunque mostró su deseo a que, debido a la expansión que está adquiriendo en Estados Unidos este idioma "pueda convertirse en un futuro en la segunda lengua del mundo, tras el inglés".

Rodríguez Lafuente se va del Cervantes
Jon Juaristi se convertirá en el cuarto director de la institución desde que se creó en 1991
BORJA HERMOSO. RAFAEL SIERRA El Mundo  20 Marzo 2001

MADRID.- El enfrentamiento entre Luis Alberto de Cuenca, secretario de Estado de Cultura, y Miguel Angel Cortés, secretario de Estado de Cooperación Internacional, por el control de la cultura oficial dentro y fuera de nuestras fronteras se ha saldado con la dimisión de Fernando Rodríguez Lafuente como director del Instituto Cervantes, confirmada ayer. Su paso por el cargo no ha llegado a los dos años, ya que su nombramiento se produjo en el Consejo de Ministros celebrado el 23 de abril de 1999. Jon Juaristi, hasta ahora director de la Biblioteca Nacional, tomará el relevo como responsable del centro.

La dimisión de Rodríguez Lafuente se produce después de que Cortés pusiera en marcha, a finales del pasado año, la Sociedad Estatal de Acción Cultural en el Exterior (SEACEX), una polémica iniciativa que desató las iras de Luis Alberto de Cuenca. El director del Instituto Cervantes, una institución que depende orgánicamente de dos ministerios -Exteriores y Educación, Cultura y Deporte- también mostró a sus colaboradores más íntimos su malestar por un proyecto que, según él creía, ensombrecía y restaba competencias a un organismo creado hace ahora 10 años para promocionar la lengua y la cultura españolas en el exterior.

Baile de nombres
La marcha del filólogo Fernando Rodríguez Lafuente, quien se incorporará como subdirector al diario ABC, donde ya fue editorialista, y al Instituto Ortega y Gasset, donde volverá a impartir clases, ha provocado un baile de nombres. Así, Jon Juaristi, director de la Biblioteca Nacional desde el 12 de mayo del pasado año, será nombrado con toda probabilidad en el Consejo de Ministros que se celebrará el próximo viernes. Para sustituir al autor de El bucle melancólico al frente del templo de las letras españolas, Pilar del Castillo, ministra de Educación, Cultura y Deporte, ha propuesto el nombre del escritor Luis Racionero, quien todavía no ha pronunciado el sí quiero desde París, donde vive actualmente.

La dimisión de Rodríguez Lafuente confirma la preocupante inestabilidad del Instituto Cervantes. La institución ha conocido en apenas una década a cuatro directores: Claudio Sánchez Albornoz, Santiago de Mora-Figueroa, Fernando Rodríguez Lafuente y ahora Jon Juaristi, quien será propuesto al Consejo de Ministros por Pilar del Castillo.

El hecho de que el catedrático y ensayista vasco Jon Juaristi -de viaje ayer en Washington, donde permanecerá hasta el próximo jueves- haya sido propuesto unilateralmente por Cultura, sin consensuar con Exteriores, podría provocar nuevas batallas entre los más estrechos colaboradores de Piqué y Del Castillo. No obstante, Juaristi, acostumbrado a lidiar en campos de batallas donde las heridas no son virtuales, podría actuar como mediador entre los dos ministerios en litigio.

Fernando Rodríguez Lafuente confirmó ayer a este diario su renuncia al cargo «a petición propia y de común acuerdo con la ministra de Cultura». Según él, abandonar este cargo justo en el momento en que el Cervantes se dispone a celebrar sus 10 años de existencia, tiene una explicación concreta: «Creo que hay que abrir otra etapa, y además las oportunidades hay que saber aprovecharlas, y la que se me presenta es muy buena».

Tras pasar por la Dirección General del Libro y Bibliotecas y por la del Cervantes, Rodríguez Lafuente abandona la Administración, un terreno en el que, aseguraba ayer: «He trabajado con absoluta comodidad, pero me apetece volver a mi faceta académica y periodística».

Descartar presiones
Rodríguez Lafuente quiso descartar «del todo» cualquier presión política para que abandonase el cargo. «Si algo he hecho siempre ha sido moverme con una claridad absoluta, y yo no estoy en historias de ésas». Aseguró que haber dirigido el Instituto Cervantes ha sido «una de las experiencias más maravillosas que he tenido» y subrayó la puesta en marcha de la red de centros asociados y la actualización del español en Internet como los dos mayores logros de su gestión.

La marcha repentina de Rodríguez Lafuente ha provocado una gran sorpresa en el Ministerio de Asuntos Exteriores, donde nadie tenía indicios, según confirmaron algunas fuentes, de que éste fuera a presentar su dimisión de forma irrevocable. Estas mismas fuentes mostraron su indignación ante esta renuncia: «Cuando uno se dedica a la función pública no se puede actuar de forma caprichosa y tirar la toalla al más mínimo contratiempo».

Apenas hace una semana, Rodríguez Lafuente asistió en el Palacio de La Moncloa a la reunión de la Comisión Delegada de Asuntos Culturales, presidida por José María Aznar. En la última reunión del Patronato del Instituto Cervantes, celebrada en el Palacio de La Granja (Segovia) el pasado 11 de octubre, el hoy ex director llegó a esbozar con todo lujo de detalles numerosos proyectos de futuro para la institución.


Un ejemplo de inestabilidad
Una vez más, el Instituto Cervantes surge en el panorama de la cultura española como una perfecta metáfora de inestabilidad administrativa y lo que es peor: como la víctima propiciatoria de toda suerte de zancadillas políticas. Sus 10 años de vida han sido todo un muestrario de ceses, dimisiones y abandonos de nave estudiados o repentinos, eso sí, todo ello englobado en una única evidencia: la absoluta incapacidad de los gestores culturales de este país, fueran del color político que fueran, para poner en pie un organismo ambicioso capaz de mirar de tú a tú a sus hermanos mayores (British Council, Goëthe Institut, Alliance Française...).

Ni Nicolás Sánchez Albornoz con el PSOE ni Santiago de Mora-Figueroa y Fernando Rodríguez Lafuente con el PP han logrado enderezar la imagen vacilante de un Instituto que aún no tiene claro si su misión prioritaria es difundir la lengua, difundir la cultura o difundir ambas a la vez. En 1995, las acusaciones de amiguismo e ilegalidad laboral lanzadas desde dentro de la entidad a punto estuvieron de provocar la primera huelga en el seno de una institución que veía cómo 13 de sus altos cargos abandonaban la nave en tiempo récord. Cesado Sánchez Albornoz, llegó Santiago de Mora-Figueroa -marqués de Tamarón- y no duró ni tres años. El desembarco de Rodríguez Lafuente, un gestor sólido, de amplia formación intelectual y bien avenido con casi todos los sectores culturales, hacía presagiar mejores tiempos. Pero ha durado menos de dos años. Con plazos de gestión así, ¿se puede pensar en un Instituto Cervantes serio?

Un vasco que defenderá el español en el mundo
MADRID. ABC 20 Marzo 2001

Anton Jon Juaristi Linacero, catedrático de Filología Hispánica, escritor y colaborador habitual de ABC, cuenta con el premio Nacional de Ensayo 1998 por «El bucle melancólico», en el que analiza la cuestión vasca. Nacido en Bilbao, Vizcaya, en 1951, inició la carrera de Filología Románica en la Universidad de Deusto, de la que fue expulsado por alborotador, por lo que tuvo que terminar sus estudios en Sevilla.

Perteneciente a una familia nacionalista con antecedentes liberales, fue partícipe directo en la lucha antifranquista desde su época universitaria, y ha pasado por diversas militancias políticas. Ingresó en ETA a finales de la década de los sesenta, adhiriéndose luego a ETA VI Asamblea, es decir, a la militancia troskista, el Partido Comunista y Euskadiko Eskerra (EE). Aunque decidió abandonar la militancia política, tras el atentado de la casa del pueblo del PSOE en Portugalete, se afilió a este partido como un acto simbólico, con el convencimiento de que «los no vascos en Euskadi son como los judíos».

Hasta su nombramiento como director de la Biblioteca Nacional en mayo de 2000 ejerció la docencia como catedrático de Filología Hispánica en la Universidad del País Vasco y ha sido profesor en la Universidad de Nueva York, en el Colegio de México y en la Universidad de Austin, en Texas.

Como escritor, cultiva la poesía y el ensayo, tanto en euskera como en castellano. En poesía se dio a conocer como albacea literario de Gabriel Aresti, cuyas obras completas publicó anotadas en 1976. Algunos obras de su producción poética son «Diario de un poeta recién casado» (1986) y «Tiempo desapacible» (1996).

Publicó su primer ensayo en 1976, con el título «Euskararen ideologiak». Y a éste siguieron, entre otros, «Literatura vasca» (1987), «Arte en el País Vasco» y «El Chimbo expiatorio: la invención de la tradición bilbaína» (1994). Entre otros, ha sido galardonado con el premio Ícaro de literatura en 1988, el Espasa de Ensayo en 1997, el premio El Correo Español en 1988 y premio Cerecedo de Periodismo en 1998.

El terrorismo y los ideales
JOSEP RAMONEDA El País (Cataluña) 20 Marzo 2001

El ruidoso debate en torno a las opiniones de Heribert Barrera y la frustrada presentación de su libro se centró fundamentalmente en los aspectos más xenófobos o racistas de su discurso. Caía en momento abonado y los medios de comunicación nunca desperdician estas oportunidades. Sin embargo, pasó mucho más desapercibida la afirmación de Barrera de que a él le merecían más consideración los terroristas de ETA porque al menos mataban por ideales que unos delincuentes que matan a unos viejecitos para robar. Creo que es tan sintomática la frase como el hecho de que haya merecido tan poca atención. Porque es probable que a muchos -incluso a algunos de los que más se rasgaban las vestiduras por sus opiniones sobre los inmigrantes o por su arcana visión de Cataluña- les pareciera perfectamente razonable. En nuestra cultura el ideal es una coartada muy extendida para justificar o comprender los comportamientos más atroces.

Matar a unos viejecitos -o a quien sea- para robar es evidentemente abyecto. Incluso el que lo hace lo sabe. Y recibe el más absoluto rechazo social. El etarra que mató al policía autonómico Santos Santamaría -o los que mataron a cualquiera de las 900 víctimas de ETA- cometió un acto no menos abyecto. Sin embargo, probablemente estaba convencido de hacer un acto heroico -matar por ideales- y se sentía respaldado por algunos ciudadanos -muchos menos de los que él cree porque nada es más propio de estas gentes que la pérdida del sentido de la realidad-. En ningún momento pensó que estaba cometiendo una atrocidad, porque como un joven miembro de Haika ha dicho a La República, están convencidos de que 'matar es legítimo al 100%'. Y el etarra en cuestión no está solo en su apreciación de los hechos. Todavía hay gentes, incluso de indudable tradición democrática, que, sin compartir los métodos de ETA, siguen contemplando su actuación con atenuantes. Simplemente porque se sigue creyendo que matar por ideales tiene algo de respetable que evidentemente no tiene matar para robar, por celos o por simple sadismo. Es decir que hacer el mal en nombre del bien sería menos grave que hacer el mal en nombre del mal. Para algunos incluso equivaldría a hacer el bien. Perverso razonamiento en el que se han cimentado todos los sistemas de terror: de la Inquisición a cualquier forma de totalitarismo.

Matar por ideales como atenuante, cuando no como eximente. Un argumento que siempre viene acompañado de otro que nada tiene que ver con los ideales sino con las relaciones de fuerza: los terroristas de hoy, si ganan, son los líderes del mañana. La frecuente conexión entre estas dos frases confirma la fragilidad del primer argumento. Un argumento, sin embargo, asentado en una tradición que hizo de lo ideal valor y que contrapuso los valores del espíritu -entre ellos los ideales- a las miserias de la carne. El elogio de la fidelidad a las propias ideas hasta la muerte (y hasta matar en su nombre, que es la parte que a menudo se omite púdicamente); la convicción de que hay órdenes que emanan de valores supremos ante las cuales se detiene todo prejuicio moral y, por tanto, de que hay fines superiores ante los que empalidecen los medios; el valor de la obediencia ciega al superior, que el perverso Dios de Abraham ilustró ordenándole matar a su hijo; el carácter purificador de la violencia para limpiar el mundo de infieles, de contrarrevolucionarios, de traidores a la patria o de extranjeros. Son ideas que han ido cundiendo, que han corrido de generación en generación, y que en el siglo XX alcanzaron su máximo esplendor con cuatro genocidios y dos totalitarismos, todos ellos invocando a los ideales, a los valores ancestrales y a las razones superiores. Todos ellos, por supuesto, haciendo de la obediencia el motor de la acción, hasta hacer de la matanza un trabajo rutinario. Es decir, hasta borrar toda noción de conciencia moral en el asesino, como le ocurre al militante terrorista. Se ha hablado mucho del carácter industrial del genocidio nazi, el escritor senegalés Diop cuenta cómo en Ruanda los genocidas designaban las masacres con la palabra trabajo. Y algunos de ellos se negaban a matar fuera de horarios laborales. Los ideales y la productividad al servicio de la muerte.

Y, sin embargo, siguen quedando dudas. La naturaleza del ideal -como algo que trasciende al hombre- es el argumento que sirve para dignificar todo lo que el ideal toca: incluso la muerte. Muchos años de cultura laica no han sido suficientes para poner a los ideales en su sitio. Al contrario, lo teológico ha reaparecido a través de lo político: los fundamentalismos laicos han incorporado sin rubor -y reforzada con la pretensión de legitimidad científica- la coartada de los ideales. Una vez más en nombre del bien y de la verdad todo está permitido. Se trata simplemente de apropiarse del bien y de la verdad y uno queda libre de responsabilidad moral, porque ha obtenido el reconocimiento de que su lucha es por ideales. En este punto es bueno recordar las palabras de un sabio, Julio Caro Baroja: 'La juventud se lanza a gusto a la violencia en nombre de lo que se llaman ideales: es decir, simplificaciones con arreglo a una especie de esquema maniqueo según el cual el Bien está de su parte y el Mal está enfrente; y defendiendo el bien se puede llegar a todo. Al robo, al secuestro, al asesinato'. Y algunos mayores mostrándose comprensivos -a veces, mucho más que comprensivos- con ellos.

En vez de fabular con los ideales, ¿no sería más sensato explicar que la violencia sólo es moralmente aceptable en situación de legítima defensa, personal o colectiva? Es para defendernos del Mal y no para imponer el Bien, que la violencia puede ser admisible. ¿Alguien cree que se puede sustentar razonablemente que los que dicen matar por ideales están defendiendo al País Vasco del Mal?

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